{"id":3008,"date":"2015-07-23T00:00:00","date_gmt":"2015-07-22T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3008"},"modified":"2020-02-19T09:03:19","modified_gmt":"2020-02-19T08:03:19","slug":"para-una-justa-comprension-del-pensamiento-de-antonio-labriola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3008","title":{"rendered":"Para una justa comprensi\u00f3n del pensamiento de Antonio Labriola"},"content":{"rendered":"<p><b>1. <\/b><i><b>Premisa<\/b><\/i><\/p>\n<p>Durante cuarenta a\u00f1os por lo menos, a partir de su muerte, en Italia casi no se ha hablado de Antonio Labriola. El fascismo dominaba en la vida pol\u00edtica y social: dominaba el idealismo en el campo de la cultura, de los estudios. El libro de Luigi Dal Pane,<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1] que apareci\u00f3 en el a\u00f1o XIII de la llamada \u00abera fascista\u00bb, es la excepci\u00f3n y por ello debe elogiarse sin reservas. A trav\u00e9s de esta obra, a la que a\u00fan hoy debemos referirnos para estar exactamente informados, aunque desgraciadamente todav\u00eda en forma parcial, sobre esa parte y sobre aquellos aspectos de la producci\u00f3n intelectual de Labriola que no pasaron de la exposici\u00f3n oral en cursos universitarios, de apuntes para lecciones o de apuntes para trabajos no concluidos, a trav\u00e9s de esta obra, digo, el pensamiento de Antonio Labriola pudo nuevamente ser conocido y estudiado. Lo cual tuvo entonces un grand\u00edsimo valor no s\u00f3lo porque era el momento en que se quemaban los textos tradicionales, cl\u00e1sicos, del socialismo, sino porque tanto el dominio pol\u00edtico del fascismo cuanto el dominio cultural de las corrientes idealistas comenzaban a sufrir los primeros golpes y una nueva generaci\u00f3n de militantes pol\u00edticos y de estudiosos se estaba orientando hacia el socialismo y hacia el marxismo. No pudo tener la misma eficacia el trabajo de Diambrini Palazz\u00ed<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2] publicado en la \u00e9poca de la marcha sobre Roma, y no s\u00f3lo por este motivo, sino por su car\u00e1cter de investigaci\u00f3n a menudo puramente te\u00f3rica, realizada la mayor\u00eda de las veces de un modo muy limitado, sin ninguna amplitud de miras en relaci\u00f3n al mundo intelectual, cultural, social, en el que hab\u00eda surgido y se hab\u00eda manifestado el pensamiento de Labriola.<\/p>\n<p>A distancia de 3 a\u00f1os del libro de Luigi Dal Pane, en 1938, se reeditaban, sin embargo, al cuidado de Benedetto Croce, los <i>Ensayos en torno<\/i> <i>a la concepci\u00f3n materialista de la historia,<\/i><a name=\"_ftnref3\"><\/a><i><b>[3]<\/b><\/i><i> <\/i>obra fundamental que en ese entonces se encontraba agotada desde hac\u00eda a\u00f1os y que incluso hab\u00eda desaparecido de las bibliotecas, habi\u00e9ndose reeditado en 1934 s\u00f3lo el primer ensayo en una colecci\u00f3n cient\u00edfica.<a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4] Esta nueva publicaci\u00f3n se debi\u00f3 dice Croce en una <i>Advertencia<\/i>, a la necesidad de satisfacer \u00abpeticiones\u00bb y \u00abnecesidades\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, sin duda, no s\u00f3lo a esto. \u00c9l mismo reconoce, en efecto, que peticiones y necesidades, se derivan de la \u201crenovada importancia pol\u00edtica del marxismo\u201c. Una ca\u00edda del r\u00e9gimen fascista, en el curso de la tormenta que se estaba ya desencadenando sobre Europa, no era dif\u00edcilmente previsible. En el movimiento antifascista clandestino, que estaba tomando impulso en nuevos grupos de la poblaci\u00f3n y en cuyas filas los debates eran sumamente animados en lo que se refiere a la b\u00fasqueda de nuevas orientaciones te\u00f3ricas y pol\u00edticas, las corrientes socialistas y comunistas se presentaban ya como las m\u00e1s robustas. No pod\u00eda impedirse que se conociera nuevamente a Antonio Labriola, incluso porque tarde o temprano toda su obra hubiera sido, sin duda, puesta nuevamente en circulaci\u00f3n por los partidarios del marxismo. Ya que no es posible creer que las iniciativas de Croce en el campo de la cultura y de la pol\u00edtica \u2013y en este caso se trataba tambi\u00e9n de pol\u00edtica- se debieron, alguna vez a improvisaciones o a motivaciones emotivas, debe admitirse que la raz\u00f3n se\u00f1alada jug\u00f3 un importante papel en su decisi\u00f3n de hacer una nueva edici\u00f3n. Naturalmente que el poderoso pensamiento de Antonio Labriola lanzado nuevamente a la circulaci\u00f3n, hubiera avanzado por sus propios medios; sin embargo era conveniente tomar alguna peque\u00f1a precauci\u00f3n, no s\u00f3lo con las dos <i>Advertencias<\/i> donde se repite sumariamente la desvalorizaci\u00f3n del marxismo como filosof\u00eda, seg\u00fan un esquema conocido de todos (vuelta a la metaf\u00edsica con ropaje materialista, imposibilidad de desarrollo como corriente de pensamiento), sino con el agregado de todo un relato acerca de la manera <i>como naci\u00f3 y como muri\u00f3 el marxismo te\u00f3rico en Italia<\/i>.<\/p>\n<p>Sobre algunos elementos de este relato probablemente tendremos todav\u00eda ocasi\u00f3n, de ocuparnos en el curso de nuestro estudio, sobre todo porque se citan all\u00ed algunos pasajes importantes de cartas de Labriola a Croce sin duda numeros\u00edsimas y cuya publicaci\u00f3n integral hubiera sido un verdadero regalo, que Croce no quiso hacer, a la cultura italiana. El relato no puede dejar de provocar la sonrisa a quien lo lea hoy. El \u00abmarxismo te\u00f3rico en Italia\u00bb tiene como fecha de nacimiento una carta que recibi\u00f3 Benedetto Croce y muere con la edici\u00f3n en libro de algunos escritos suyos. El escritor napolitano estaba tan compenetrado, tan convencido de su funci\u00f3n hegem\u00f3nica en la cultura italiana, que no pod\u00eda advertir la falta de modestia, cuando menos, de estas observaciones. Pero no es esto lo que ahora nos interesa. Este relato nos interesa porque nos lleva directamente a la cuesti\u00f3n que queremos plantear y discutir aqu\u00ed y que se refiere al modo c\u00f3mo, en general, los estudiosos que se adhieren a las posiciones pol\u00edticas y filos\u00f3ficas de Labriola tienden a considerarlo. En el relato de Croce no se encuentra ninguna indicaci\u00f3n seria relativa al lugar que debe asign\u00e1rsele al pensamiento marxista de Antonio Labriola en el desenvolvimiento total del pensamiento italiano de ese periodo. Ni siquiera hay un intento lejano de se\u00f1alar una filiaci\u00f3n te\u00f3rica nacional, un terreno m\u00e1s amplio de adhesi\u00f3n y de oposici\u00f3n, como no sea el de las conversaciones entre los dos estudiosos. Un profesor de filosof\u00eda, curioso de las nuevas corrientes de pensamiento cuyo desarrollo est\u00e1 acompa\u00f1ado por el del movimiento socialista, se informa del contenido de ellas, se adhiere a \u00e9l, lo expone en algunos escritos bajo el est\u00edmulo del propio Croce y luego se retira y calla (en realidad ni se retira ni se calla, sino que s\u00f3lo desaparece de la escena terrestre), en tanto que Croce extrae de la experiencia realizada algunas indicaciones \u00fatiles para la mejor sistematizaci\u00f3n de ciertos conceptos suyos. A esto se reduce todo, y quien quiera releer el relato crociano ver\u00e1 que la nuestra no es una caricatura. Es evidente, por tanto, la intenci\u00f3n. Se trata de aislar el supuesto \u00abnacimiento y muerte del marxismo\u00bb del curso y de la lucha de las corrientes te\u00f3ricas en la filosof\u00eda y en la cultura italiana del siglo XIX. \u00abNacimiento y muerte del marxismo\u00bb deben considerarse como un episodio aislado, una especie de roca solitaria, ca\u00edda desde fuera, una novedad y una experiencia interesantes, pero nada m\u00e1s, y destinadas a dejar una escasa huella. En el trabajo fundamental que Croce le dedic\u00f3 a la <i>Historia de la historiograf\u00eda italiana en el siglo diecinueve<\/i> no se llega hasta este punto extremo de desvalorizaci\u00f3n) pero de todos modos al marxismo s\u00f3lo se le atribuye un valor indirecto y marginal, por el impulso que surgi\u00f3 de \u00e9l para una renovaci\u00f3n de la historiograf\u00eda. Y no hablemos de Giovani Gentile, quien, al estudiar, en una de sus obras principales, los <i>Or\u00edgenes de la filosof\u00eda italiana contempor\u00e1nea <\/i>ni siquiera hace una menci\u00f3n de Antonio Labriola y de una corriente marxista. El asunto, sin embargo, no debe asombrar. Tanto Croce como Gentile hab\u00edan sacado y conservado de Hegel la costumbre de considerar el pensamiento propio como el punto de llegada necesario de todo el anterior desarrollo de las ideas. Ambos siempre subordinan el juicio sobre las corrientes de pensamiento del pasado a la valoraci\u00f3n de la contribuci\u00f3n que, seg\u00fan ellos, hicieron estas corrientes para lograr esta etapa final. A Antonio Labriola hay que tenerlo presente y es valioso s\u00f3lo porque fue un impulso para el descubrimiento del concepto de lo \u00fatil, que hasta ese entonces faltaba para perfeccionar la euritmia cuatripartita de la \u00abfilosof\u00eda del esp\u00edritu\u00bb croceana; y en cuanto a Gentile, puesto que en su verbalismo filos\u00f3fico incluso desaparecen las huellas de una preocupaci\u00f3n y de una investigaci\u00f3n acerca de la efectiva realidad de la vida social, es natural que borre al marxismo hasta del recuerdo. Como a ambos les falta una visi\u00f3n adecuada y unitaria de la lucha que a lo largo del curso del pensamiento humano se ha llevado a cabo entre la concepci\u00f3n materialista y la concepci\u00f3n idealista de la realidad, no pod\u00eda menos que faltar, entonces, la capacidad para valorar exactamente el elemento nuevo que el marxismo aporta en esta lucha y poder, as\u00ed, comprender su importancia en cuanto cambio decisivo en las orientaciones del pensamiento. Pero aqu\u00ed nos encontramos ya muy lejos del punto que ahora nos interesa. Ahora nos interesa mostrar esta tendencia a colocar el marxismo en los m\u00e1rgenes del desarrollo de las corrientes del pensamiento en Italia en el siglo XIX y a excluirlo incluso de todo este desarrollo; nos interesa porque de esta tendencia se deriva una posici\u00f3n inicial equivocada en la consideraci\u00f3n y en los juicios sobre Antonio Labriola, y porque esta posici\u00f3n equivocada es en sustancia a\u00fan hoy la predominante, al grado de que se encuentra tambi\u00e9n entre estudiosos que nada tienen que ver con el idealismo filos\u00f3fico y que son admiradores de Labriola y seguidores de su pensamiento y de su pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Sobre este asunto se repite, cuando menos en parte, lo que a menudo sucede en el campo de los estudios sobre la historia del movimiento obrero. Aun los mejores entre aquellos que se dedican a este tema no logran escapar a la impresi\u00f3n de que se mueven no s\u00f3lo sobre un terreno particular reservado a los especialistas, sino sobre un terreno que no siempre logran mantener ligado, como parte integrante, a la historia general econ\u00f3mica y pol\u00edtica del pa\u00eds. De lo cual s\u00f3lo pueden dejar derivarse incomprensiones y errores, tanto en el planteamiento general cuanto en los juicios concretos. Desde el momento en que la clase obrera se presenta sobre la escena de la vida pol\u00edtica y social europea con una fisonom\u00eda y una fuerza propia, desde ese momento los problemas del movimiento obrero en todos los pa\u00edses europeos, comprendidos aquellos donde el desarrollo industrial es menos avanzado, son problemas de toda la naci\u00f3n y lo son tanto objetivamente por el peso que tienen en el curso de los acontecimientos, cuanto por los aspectos subjetivos en donde precisamente el miedo disparatado de las clases dirigentes anticipa posiciones y acciones que s\u00f3lo mucho m\u00e1s tarde podr\u00edan encontrar una explicaci\u00f3n en las cosas.<\/p>\n<p>Por lo que toca al campo del pensamiento, nada es m\u00e1s propicio a la conservaci\u00f3n de las posiciones tradicionales y a la defensa de las corrientes de pensamiento predominantes en las capas dirigentes de la sociedad, que el considerar la doctrina del marxismo como algo que en un cierto momento surge, s\u00ed, de la crisis de determinadas orientaciones, filos\u00f3ficas, como algo que jug\u00f3, sin duda, un papel en la historia, pero \u00fanicamente como \u00abdoctrina historiogr\u00e1fica y econ\u00f3mica\u00bb, adecuada para \u00abimpulsar y darle consistencia al movimiento obrero\u00bb, \u00abcreada especialmente para esto\u00bb,<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5] aunque carente de consistencia l\u00f3gica, incapaz de una eficacia decisiva en el campo del pensamiento y, por ,consiguiente, incapaz incluso de desarrollo.<\/p>\n<p>Los escritos dedicados a Labriola en los a\u00f1os inmediatamente posteriores a su muerte est\u00e1n todos ellos llenos de una conmovida simpat\u00eda por el hombre y de un respeto profundo por el pensador. Sin embargo, en ninguno de estos escritos se encuentra un intento de valorar su grandeza en relaci\u00f3n al esfuerzo m\u00faltiple que lleva a cabo el pensamiento italiano del siglo XIX para abrirse un camino nuevo, que lo ligue a sus mejores conquistas del pasado y le abra una ruta, segura. En cambio, es precisamente bajo esta luz que la grandeza y la eficacia de nuestro pensador se ven y se comprenden cabalmente. En el discurso conmemorativo pronunciado por Andrea Torre en la Universidad de Roma en 1906,<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6] que tiene inter\u00e9s, la investigaci\u00f3n de los posibles or\u00edgenes te\u00f3ricos del pensamiento de Labriola se realiza con atenci\u00f3n y con cierta agudeza, pero tambi\u00e9n aqu\u00ed todo se limita al \u00e1mbito de una investigaci\u00f3n casi psicol\u00f3gica, para descubrir a partir de cu\u00e1les impulsos se aliment\u00f3 este pensamiento en su desarrollo, pero no para llegar a apresar el contenido y el ritmo de una gran circulaci\u00f3n o, si se quiere, de una gran batalla te\u00f3rica en la que Labriola asume la parte de un protagonista, maestro del presente, maestro del porvenir. No hablemos luego del <i>Medaglione <\/i>de Paolo Orano<a name=\"_ftnref7\"><\/a><i><b>[7]<\/b><\/i> en donde las pretensiones son muchas, la fraseolog\u00eda imponente, pero tambi\u00e9n extrema la superficialidad y escasa la sustancia. Es verdad que aqu\u00ed se indica una descendencia te\u00f3rica de Labriola de su \u00abantepasado napolitano\u00bb Giovanni Battista Vico, pero \u00e9ste ser\u00eda el iniciador nada menos que de la \u00abdoctrina positiva determinista\u00bb y la exposici\u00f3n presenta, entre otras cosas, una diletantesca representaci\u00f3n de la vida romana despu\u00e9s de Porta Pia,<a name=\"_ftnref8\"><\/a>[8] as\u00ed como consideraciones sobre los caf\u00e9s del centro de Roma.<\/p>\n<p>No hay duda que en cincuenta a\u00f1os se han hecho grandes progresos en lo que respecta a la capacidad para estudiar y comprender a Antonio Labriola de una manera completa. Los decisivos pasos hacia adelante que se han dado en el desarrollo de la doctrina marxista, bajo el impulso de la pr\u00e1ctica revolucionaria y estrechamente ligada a ella, suministran la ayuda m\u00e1s grande para este fin. Es decisivo, por ejemplo, como veremos en su momento, el conocimiento de Lenin para valorar a fondo la tormentosa investigaci\u00f3n que agita al gran pensador italiano en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida y que se refleja en los \u00faltimos escritos. Pero \u00e9sta es ya una cuesti\u00f3n particular. La cuesti\u00f3n fundamental que debe plantearse en primer lugar y a cuya luz deben examinarse y resolverse todos los problemas individuales es la del lugar preeminente que ocupa Labriola en el siglo XIX en un momento de crisis, de descomposici\u00f3n y de transformaci\u00f3n del pensamiento italiano. Le correspondi\u00f3 a \u00e9l traducir en acto, en nuestro pa\u00eds y en relaci\u00f3n con nuestra historia, ese viraje radical de orientaciones te\u00f3ricas que el marxismo llev\u00f3 a cabo en toda la cultura europea. Multipl\u00edquense las investigaciones particulares, los estudios cada vez m\u00e1s profundos de su pensamiento en sus aspectos espec\u00edficos. Todo esto es necesario. Todo esto es indispensable y debe hacerse en una medida mucho m\u00e1s grande de lo que se ha hecho hasta ahora, siguiendo las preciosas indicaciones que nos deja Antonio Gramsci. Ev\u00edtese, sin embargo, recaer en el error de convertir a Labriola en un especialista, si puede decirse as\u00ed de la introducci\u00f3n en Italia de las ideolog\u00edas socialistas, tarea que habr\u00eda llevado a cabo debido a las necesidades te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas del movimiento obrero y estimulado por la influencia de corrientes llegadas de aqu\u00ed y de all\u00e1 y que \u00e9l unific\u00f3. La aparici\u00f3n del marxismo en el pensamiento y en la cultura italiana es la respuesta y la soluci\u00f3n que deb\u00edan darse a los problemas que maduraban tanto entre nosotros como en otros sitios, pero entre nosotros en formas particulares que respond\u00edan a la \u00edndole, al contenido, a las corrientes, a la tradici\u00f3n intelectual y cultural nuestras en ese grande pero atormentado siglo que fue el XIX. Los desarrollos posteriores han contribuido y todav\u00eda contribuyen a demostrar hasta qu\u00e9 punto esa respuesta y esa soluci\u00f3n fueron justas.<\/p>\n<p>En nuestro trabajo, por tanto, seguiremos una l\u00ednea que aqu\u00ed s\u00f3lo puede indicarse a grandes rasgos. El estudio sobre la derivaci\u00f3n filos\u00f3fica del pensamiento de Labriola deber\u00e1 llevarse a cabo de una manera tal que se vea con claridad c\u00f3mo desde el comienzo Labriola trabaj\u00f3 alrededor de algunas cuestiones fundamentales, que no cayeron del cielo sino que se encontraban presentes en todo el debate intelectual de la \u00e9poca y que s\u00f3lo en el marxismo pod\u00edan encontrar una soluci\u00f3n justa, org\u00e1nica. De aqu\u00ed se desprende el modo como Labriola se mueve entre las grandes corrientes que entonces se disputaban el campo y a la vez se desprende -y quiz\u00e1 \u00e9ste es el punto m\u00e1s importante- el esfuerzo que realiz\u00f3 para entender el marxismo y elaborarlo como una filosof\u00eda completa y suficiente en s\u00ed misma y no s\u00f3lo como un medio de investigaci\u00f3n o como una ayuda para la propaganda. Era inevitable, llegado a este punto, la fuerte rebeli\u00f3n contra los intentos revisionistas, rebeli\u00f3n cuyo origen te\u00f3rico se encontraba por lo dem\u00e1s, aunque algunos fil\u00f3sofos idealistas no se dieron cuenta justamente en esa degeneraci\u00f3n positivista contra la cual se hab\u00eda luchado con tanta rudeza y raz\u00f3n. Otras consecuencias eran tambi\u00e9n inevitables, pero deb\u00edan manifestarse en posteriores desarrollos de nuestro pensamiento y de nuestra investigaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica que Labriola no alcanz\u00f3 a ver.<\/p>\n<p><i><b>2. \u201cLas fuentes\u00bb de un pensamiento original<\/b><\/i><\/p>\n<p>Es inevitable, y tambi\u00e9n es justo, que de la obra de un pensador como Antonio Labriola se investigue lo que los doctos llaman \u201clas fuentes\u00bb, es decir, los puntos de contacto que puedan encontrarse con la obra de otros pensadores, con corrientes te\u00f3ricas de la \u00e9poca o de tiempos pasados y que se intente establecer, por consiguiente, una derivaci\u00f3n de posiciones intelectuales. La investigaci\u00f3n es, en este caso, muy importante porque el desarrollo del pensamiento de Labriola tuvo lugar en aquella segunda mitad del siglo XIX que tambi\u00e9n para Italia fue un periodo de intensa circulaci\u00f3n y lucha de ideas. En este periodo maduraron y se realizaron cambios radicales en la orientaci\u00f3n del pensamiento, causados entre otras cosas por la crisis interna y por la descomposici\u00f3n de los sistemas filos\u00f3ficos que hab\u00edan prevalecido hasta entonces, por los intentos m\u00faltiples que se hicieron para encontrar nuevos caminos, por la aparici\u00f3n y por la r\u00e1pida desaparici\u00f3n, como resultado de los intentos pero tambi\u00e9n de su vanidad, de nuevas y pretendidas s\u00edntesis org\u00e1nicas de la especulaci\u00f3n y del saber humano. La concepci\u00f3n marxista del mundo, que a mediados del siglo ya estaba elaborada cuando menos en los principios fundamentales que la informan (el primer volumen de <i>El Capital<\/i> se public\u00f3, sin embargo, s\u00f3lo en 1867), se constituye y se desarrolla en el coraz\u00f3n de esta gran batalla intelectual. Quienes fueron sus corifeos, y Antonio Labriola entre los primeros, no pod\u00edan dejar de moverse entre la solicitud, el est\u00edmulo, la confrontaci\u00f3n y la continua oposici\u00f3n de diversas ideas y sistemas, tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s profunda y solitaria -como ocurri\u00f3 en el caso de Labriola- era su investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Antonio Labriola fue socialista y marxista, pero quien recuerde la manera c\u00f3mo se entendieron en Italia el socialismo y el marxismo c\u00f3mo fueron expuestos, defendidos o bien combatidos por los pensadores, los escritores y los hombres pol\u00edticos de aquella \u00e9poca y la compare con la obra de Labriola, tiene la visi\u00f3n no s\u00f3lo de una insuperable distancia, sino de una diferencia tal de calidad que llega a sorprender. Tampoco los socialistas m\u00e1s conocidos, y no hablamos s\u00f3lo de aquellos que ya la propia \u00e9poca juzg\u00f3 como demagogos carentes de consistencia y como politiqueros mezquinos, sino tambi\u00e9n de aquellos que desenvolvieron una pol\u00edtica seria y no rehuyeron el estudio de problemas generales, tampoco ellos pueden ser tomados en consideraci\u00f3n como exponentes de una corriente de pensamiento que tenga un m\u00ednimo de profundidad. Los mejores casi huyen, conscientes quiz\u00e1 de su debilidad org\u00e1nica, del debate de las ideas se refugian en la pr\u00e1ctica, ceden el campo sin combatir incluso a adversarios de poca monta, o bien intentan llevar a cabo con ellos conciliaciones imposibles, absurdas. Lo mismo, puede decirse, sin embargo, de los adversarios y valdr\u00e1 la pena, a un cierto punto de nuestra exposici\u00f3n suministrar la prueba de ello. La pol\u00e9mica de los hombres de ciencia y de pensamiento, de los economistas, de los escritores pol\u00edticos contra la nueva concepci\u00f3n del mundo conquistada por el marxismo, se desenvuelve la mayor\u00eda de las veces a un nivel miserable. Los promotores del pensamiento idealista constituyen la excepci\u00f3n, pero son la excepci\u00f3n s\u00f3lo en parte y en los comienzos, porque al final tambi\u00e9n ellos recaen en la banalidad corriente de las publicaciones reaccionarias y esto pone de manifiesto el origen pr\u00e1ctico de sus cr\u00edticas al marxismo, es decir, el origen que surge de intuiciones y preocupaciones de conservaci\u00f3n pol\u00edtica y social. En este cuadro Labriola ocupa verdaderamente un lugar aparte, tanto por la seriedad y la coherencia interior de su investigaci\u00f3n conceptual, como por la novedad misma de su investigaci\u00f3n y de las conclusiones a las que llega. El desd\u00e9n casi soberbio con el que en tantas cartas suyas, en algunos de los escritos y, seg\u00fan dicen, sobre todo en las conversaciones, daba un juicio negativo tan \u00e1spero acerca de hombres y circunstancias de su \u00e9poca, tiene por tanto una evidente justificaci\u00f3n. Pertenec\u00eda, y ciertamente as\u00ed lo sent\u00eda, a otro c\u00edrculo de pensadores y actores, de la historia. Incluso una investigaci\u00f3n superficial de los puntos de partida de su pensamiento lo pone inmediatamente en contacto, en pol\u00e9mica, en oposici\u00f3n, y esto desde los primeros pasos que da, con las mentes m\u00e1s grandes, m\u00e1s originales, m\u00e1s profundas. Las cuestiones que encara y que lo atormentan nunca son marginales, jam\u00e1s de un valor secundario. Siempre se encuentran entre aquellas que deciden toda una direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>A veces, sin embargo, se pierde la noci\u00f3n de esta originalidad de pensamiento debido a la manera superficial como se trata esta cuesti\u00f3n de \u00ablas fuentes\u00bb. Se tiende a establecer una derivaci\u00f3n de temas y de soluciones a partir de diversos pensadores a menudo muy lejanos entre si e incluso de poco valor; se pierde la visi\u00f3n unitaria de la investigaci\u00f3n y de los resultados.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo para dar un ejemplo, sino tambi\u00e9n porque la posici\u00f3n que se presenta aqu\u00ed ha sido y todav\u00eda es aceptada por muchos, tomemos el estudio de Andrea Torre, del que ya hemos hablado. Despu\u00e9s de la acostumbrada presentaci\u00f3n de Labriola, en t\u00e9rminos respetuosos, y admirativos como un pensador, un cr\u00edtico permanente de las ideas ajenas y propias, maestro y expositor de insuperable eficacia, se dice que \u201cla orientaci\u00f3n del esp\u00edritu de Labriola y su formaci\u00f3n mental han tenido tres diferentes influencias principales: de Hegel, Herbart y Marx\u00bb<a name=\"_ftnref9\"><\/a>[9] Sorprende el t\u00e9rmino \u00abdiferentes\u00bb sobre todo porque se refiere a conceptos tan generales como la \u00aborientaci\u00f3n\u00bb y la \u00abformaci\u00f3n mental\u00bb. Hegel, Herbart y Marx son, sin duda, pensadores muy diferentes entre s\u00ed. Podr\u00eda decirse que son tres puntos del horizonte intelectual del Siglo XIX, distintos y muy lejanos los unos de los otros. Sumamente tempestuosa deber\u00eda haber sido la ruta de la mente acosada por vientos tan contrarios. Pero a estas \u201cinfluencias\u00bb Torre quisiera tambi\u00e9n agregar la de Renouvier, de donde habr\u00eda derivado Labriola la cr\u00edtica a la idea de un proceso hist\u00f3rico continuo, de una unidad y continuidad de la historia, y la afirmaci\u00f3n de la existencia de centros m\u00faltiples de civilizaci\u00f3n primitiva. El propio Labriola, en verdad, interrogado sobre este punto, hab\u00eda negado la influencia y a nosotros no nos queda m\u00e1s que tomar nota despu\u00e9s de se\u00f1alar la ingenuidad pedante de la observaci\u00f3n. En efecto, el tema de la unidad de la historia se debate desde el principio hasta el fin en la obra de Labriola y no pod\u00eda menos de ser as\u00ed. La unidad se plantea en el momento en que se afirma que decir hombre quiere decir historia; que \u00absi eliminas la satisfacci\u00f3n de las necesidades animales primitivas, toda la restante actividad humana es fruto de esta vida social que el hombre se ha hecho en el proceso de la historia\u00bb;<a name=\"_ftnref10\"><\/a>[10] la multiplicidad surge cuando se reconoce que el individuo \u201ces la suma de m\u00faltiples estados internos y punto de reuni\u00f3n de m\u00faltiples relaciones en la vida\u201d,<a name=\"_ftnref11\"><\/a>[11] que \u00abla manera real de ser del hombre\u201d est\u00e1 constituida por una \u00abvariedad y multitud de elementos naturales sociales e hist\u00f3ricos\u00bb, <a name=\"_ftnref12\"><\/a>[12] Renouvier no tiene nada que ver aqu\u00ed, como no sea por coincidencia ocasional de formulaciones. De lo que se trata es de elaborar una concepci\u00f3n general del mundo en la cual la unidad racional del proceso hist\u00f3rico, que se cont\u00f3 entre las grandes conquistas del pensamiento de Hegel, no se reduzca a una pura y vac\u00eda abstracci\u00f3n l\u00f3gica, sino que se realice en lo concreto de la realidad, tal como la conocemos y podemos conocer mediante la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. El marxismo fue la conquista de esta concepci\u00f3n y en esta conquista trabaj\u00f3 Antonio Labriola toda su vida, Por esto, sin duda, tiene un cierto valor aunque no decisivo, la observaci\u00f3n, siempre de Torre, seg\u00fan la cual el alejamiento de la filosof\u00eda hegeliana habr\u00eda consistido en el rechazo a aceptar esta filosof\u00eda como sistema definitivo de la realidad. Sin duda este rechazo lo hubo, pero su valor se deriva de una cr\u00edtica que atacaba los fundamentos de la doctrina hegeliana y no s\u00f3lo las exageraciones del sistema.<\/p>\n<p>En suma, el m\u00e9todo seguido por Torre debe criticarse y rechazarse porque ya no permite descubrir una unidad del desarrollo intelectual all\u00ed donde \u00e9sta, en cambio, existe. El an\u00e1lisis no s\u00f3lo se vuelve fragmentario sino, lo que es peor, el pensamiento mismo objeto de estudio se reduce a un mont\u00f3n de fragmentos. El propio Benedetto Croce, al seguir el mismo m\u00e9todo criticado por nosotros, llegaba a esta conclusi\u00f3n profundamente equivocada. El desarrollo intelectual de Labriola, afirmaba Croce, \u00abse pareci\u00f3 m\u00e1s a un salto brusco que a un camino progresivo\u00bb, Y documentaba esta opini\u00f3n de la siguiente manera: \u00abDe joven fue hegeliano y luego, sin embargo, abandon\u00f3 a Hegel para pasar a Herbart; pero de Herbart no logr\u00f3 asimilar ni la metaf\u00edsica ni la l\u00f3gica; y se pas\u00f3 por \u00faltimo al hegelianismo, un tanto espurio, de Marx y, m\u00e1s a\u00fan, de Federico Engels. De su paso a trav\u00e9s de Herbart no guard\u00f3 huella alguna, porque lo \u00fanico que un hegeliano puede aprender de Herbart es la suma importancia de la <i>distinci\u00f3n<\/i>; y Labriola, cuando menos en su \u00faltimo periodo, no persigui\u00f3 con mucho amor los conceptos distintos, a los que llamaba la escol\u00e1stica tradicional.\u00bb<a name=\"_ftnref13\"><\/a>[13] Como se advierte, aqu\u00ed se comienza presentando la evoluci\u00f3n de un gran pensador verdaderamente en t\u00e9rminos de \u00absaltos bruscos\u00bb y se concluye reproch\u00e1ndole no haber sabido sacar de Herbart aquella doctrina de los distintos que el propio Croce extrajo de ella. No debe pensarse, sin embargo, que Labriola se dirigi\u00f3 a Herbart para aprender de \u00e9l algo nuevo, que tuviera que conciliar o combinar con la doctrina hegeliana. Desde el comienzo, por el contrario, es evidente su tendencia no a superar o a corregir esta o aquella parte del hegelianismo, sino a superarlo todo, cumpliendo esa operaci\u00f3n que Karl Marx y Friedrich Engels llamaron la vuelta al rev\u00e9s del sistema hegeliano. El acercamiento a Herbart fue un elemento de esta operaci\u00f3n y si al final no qued\u00f3 huella alguna, o muy poca, esto no puede causar asombro. Pero se hab\u00edan resuelto las cuestiones fundamentales, y determinadas posiciones herbatas hab\u00edan servido para aclararlas y profundizarlas.<\/p>\n<p>Que se busquen, entonces, las relaciones de ideas entre Labriola y los m\u00e1s grandes pensadores de su \u00e9poca y del pasado, pero, no nos limitamos a una serie de nombres y a meras aproximaciones. Dign\u00e9monos acercarnos al contenido efectivo de estas relaciones de pensamiento y entonces seguramente desaparecer\u00e1 la imagen del \u00absalto brusco\u00bb y de la fragmentariedad para dar lugar a la visi\u00f3n del proceso unitario.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, el propio Antonio Labriola, pensador honesto y serio, jam\u00e1s ocult\u00f3 cu\u00e1les fueran los puntos de partida y los contactos conceptuales de su especulaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, los expuso con modestia, pero a la vez con la prudencia de quien ten\u00eda conciencia del propio valor. En la primera de sus cartas a Friedrich Engels que nosotros conocemos, se presenta a s\u00ed mismo de la siguiente manera:<\/p>\n<p>\u00abPuesto que usted en su esp\u00edritu no s\u00f3lo domina toda la cultura moderna, sino que ha contribuido tan directa y notablemente al desarrollo de las nuevas ideas sociales, no encontrar\u00e1 extra\u00f1o que desde las alturas de la filosof\u00eda moral de Kant y pasando a trav\u00e9s de la filosof\u00eda de la historia de Hegel y a trav\u00e9s de la psicolog\u00eda de los pueblos de Herbart, un docto haya llegado a la convicci\u00f3n de profesar p\u00fablicamente el socialismo como vocaci\u00f3n propia.\u00bb<a name=\"_ftnref14\"><\/a>[14]<\/p>\n<p>Sigue la afirmaci\u00f3n de haber \u00abasistido\u00bb al renacimiento napolitano del hegelianismo y el pasaje entero tiene principalmente el valor de un recuento de la actividad filos\u00f3fica del autor para que tenga un contenido la presentaci\u00f3n que le hace al lejano Engels de s\u00ed mismo. La alusi\u00f3n, sin embargo, a la \u00abfilosof\u00eda moral de Kant\u00bb impide que este pasaje pueda interpretarse como la indicaci\u00f3n de las sucesivas adhesiones a doctrinas, puesto que en la obra de Labriola que hasta hoy nos es conocida no existe un periodo anterior al hegeliano que pueda se\u00f1alarse como kantiano.<\/p>\n<p>M\u00e1s preciso, aunque no diferente en sustancia, es el contenido del pasaje del discurso <i>La Universidad y la libertad de las ciencias<\/i>, donde Labriola habla expl\u00edcitamente de los comienzos de su actividad filos\u00f3fica:<\/p>\n<p>\u201cCuando hace veintitr\u00e9s a\u00f1os, en esta misma Aula Magna sostuve la prueba p\u00fablica del concurso\u2026 yo no hab\u00eda venido como representante de una ortodoxia filos\u00f3fica, ni como expositor de un sistema nuevo. Debido a las contingencias afortunadas de mi vida, yo me hab\u00eda educado bajo la influencia directa y genuina de dos grandes sistemas, en los que hab\u00eda llegado a t\u00e9rmino toda la filosof\u00eda que ahora ya podemos llamar cl\u00e1sica; es decir, los sistemas de Herbart y de Hegel, en los que hab\u00eda llegado al extremo de las consecuencias la ant\u00edtesis entre realismo e idealismo, entre pluralismo y monismo, entre psicolog\u00eda cient\u00edfica y fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu, entre especificaci\u00f3n de los m\u00e9todos y anticipaci\u00f3n de todo m\u00e9todo en la omnisciente dial\u00e9ctica.\u00bb<a name=\"_ftnref15\"><\/a>[15]<\/p>\n<p>Advi\u00e9rtase c\u00f3mo tampoco aqu\u00ed se habla de derivaci\u00f3n o filiaci\u00f3n conceptual, sino de \u201ceducaci\u00f3n\u00bb en general. Los dos sistemas de Hegel y de Herbart se colocan el uno junto al otro, en una confrontaci\u00f3n que le suministra un especial relieve a ese debate entre el \u00abidealismo\u00bb y el \u00abrealismo\u00bb que el marxismo deb\u00eda afrontar y resolver para lograr volver del rev\u00e9s al hegelianismo.<\/p>\n<p>Totalmente expl\u00edcito es, en cambio, otro pasaje de una carta a Engels del 14 de marzo de 1804, en el sentido de que no s\u00f3lo habla de una \u00abeducaci\u00f3n\u00bb, sino de una derivaci\u00f3n te\u00f3rica casi necesaria:<\/p>\n<p>\u00abQuiz\u00e1s -m\u00e1s a\u00fan, sin el quiz\u00e1s- yo me he vuelto comunista debido a mi educaci\u00f3n (rigurosamente) hegeliana, despu\u00e9s de haber pasado a trav\u00e9s de la psicolog\u00eda de Herbart y de la <i>V\u00f6lkerpsychologie<\/i> de Steinthal y de otras cosas.\u00bb<a name=\"_ftnref16\"><\/a>[16]<\/p>\n<p>Es necesario partir de esta afirmaci\u00f3n y de esta posici\u00f3n. De la educaci\u00f3n rigurosamente hegeliana al comunismo. De Hegel a Marx. Es el camino cl\u00e1sico y la tarea reside en averiguar c\u00f3mo se recorri\u00f3 y, en particular, si el punto de llegada ya estaba contenido en las primeras valoraciones cr\u00edticas de la doctrina hegeliana y si, por consiguiente, los sucesivos \u00abpasos\u00bb, lejos de haber sido \u00absaltos bruscos\u00bb, no fueron m\u00e1s bien momentos necesarios para explicitar una orientaci\u00f3n cuya intuici\u00f3n se hab\u00eda tenido desde un principio y que se hab\u00eda buscado como algo nuevo. Llegados a este punto es necesario, por tanto, ver con mayor atenci\u00f3n lo que significa el paso de Hegel a Marx, m\u00e1s a\u00fan, qu\u00e9 signific\u00f3 y de qu\u00e9 modo se llev\u00f3 a cabo en los fundadores mismos de la doctrina marxista.<\/p>\n<p>De paso y para cerrar esta parte, perm\u00edtasenos simplemente recordar que la \u00abeducaci\u00f3n hegeliana\u201d muy probablemente tambi\u00e9n comenz\u00f3 antes del acercamiento a los c\u00edrculos hegelianos y a la escuela hegeliana de N\u00e1poles donde ense\u00f1aban Spaventa, Vera y los otros. Carlos Fiorilli, en un escrito de 1906,<a name=\"_ftnref17\"><\/a>[17] contaba c\u00f3mo Antonio Labriola recibi\u00f3 su primera educaci\u00f3n filos\u00f3fica de un cierto abate Pappalettere justamente en el Convento de Montecassino, y que el abate, perseguido por los borbones a causa de sus ideas liberales habr\u00eda sido un seguidor de las doctrinas del Cusano. Hoy d\u00eda es dif\u00edcil precisar si esta \u00faltima afirmaci\u00f3n es exacta, pero del Rev. mop.d. Simplicio Pappalettere di Varletta puede establecerse no s\u00f3lo que fue \u00abde un ingenio r\u00e1pido y vivaz, de natural facundia y de una actividad febril\u00bb, no s\u00f3lo que \u201calgo influido por las doctrinas liberales fue denunciado a la polic\u00eda de N\u00e1poles y encarcelado durante algunos meses en San Francisco y luego puesto en libertad\u00bb y que posteriormente, despu\u00e9s de una intervenci\u00f3n con el Papa P\u00edo IX, fue \u00abpromovido del priorato a la canciller\u00eda\u00bb y admitido para ense\u00f1ar filosof\u00eda, sino que tambi\u00e9n puede establecerse que sus simpat\u00edas intelectuales, aunque no la adhesi\u00f3n abierta, se inclinaban hacia el pensamiento filos\u00f3fico alem\u00e1n. Nos lo presentan como \u00abconfiado en todo y en todos, especialmente en el elemento alem\u00e1n, al que observa con avidez\u00bb. Las amistades alemanas \u00able abrieron al P. Abate el camino peligroso hac\u00eda las amistades de algunos g\u00fcntherianos y en una audiencia con el S. Padre tuvo que postrarse a los pies de aquel \u00abpidi\u00e9ndole perd\u00f3n por todos sus errores, declar\u00e1ndose contrario especialmente a las doctrinas del profesor G\u00fcnther de Viena, que en aquel entonces desertaba el campo de la teolog\u00eda cat\u00f3lica, y ofreci\u00e9ndose para invitarlo a opiniones m\u00e1s moderadas. Luego llor\u00f3, conmovi\u00f3 el tierno coraz\u00f3n de P\u00edo IX, triunf\u00f3 al fin\u00bb. El reverendo Padre que as\u00ed narra esta \u00abconmovedora\u00bb audiencia papal inmediatamente agrega, sin embargo, que \u00aben todo esto hab\u00eda algo verdadero y algo de comedia: como lo han demostrado todos los hechos y las palabras de Pappalettere\u00bb<a name=\"_ftnref18\"><\/a>[18]. Un \u00abg\u00fcntheriano\u00bb, por tanto es decir un seguidor o simpatizante de una direcci\u00f3n teol\u00f3gica condenada por la iglesia, primero con un Breve de 1857 de P\u00edo IX y luego por el Concilio Vaticano, porque se fundaba \u201csobre los errores de Descartes de Kant y de Hegel\u00bb. Lo que era la teolog\u00eda gunthenana no nos interesa ahora. Nos interesa saber que el \u00abfacundo\u00bb, \u201cfranco, expansivo y confiado\u00bb abate, que sin duda fue el primer maestro de filosof\u00eda de Labriola y que incluso despu\u00e9s de la audiencia pontificia continu\u00f3 cultivando relaciones con eminentes eclesi\u00e1sticos alemanes, seguidores tambi\u00e9n de G\u00fcnther, no pudo dejar de dar a su disc\u00edpulo el primer empuj\u00f3n en\u00e9rgico hacia aquellas orientaciones filos\u00f3ficas de las que m\u00e1s tarde deb\u00eda tambi\u00e9n surgir su marxismo. Incluso en el convento, en aquellas tempestuosas d\u00e9cadas del siglo XIX, el diablo hegeliano hab\u00eda logrado meter su cola.<\/p>\n<p><i><b>3. De Hegel al marxismo<\/b><\/i><\/p>\n<p>El marxismo es, en la historia del pensamiento humano, un vuelco radical, una revoluci\u00f3n. Es el punto de llegada de una lucha que se combati\u00f3 durante siglos y siglos, a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n, la cr\u00edtica, la superaci\u00f3n y la disoluci\u00f3n de numeros\u00edsimos sistemas y m\u00e9todos de pensamiento, entre la concepci\u00f3n materialista del mundo y las diferentes concepciones no materialistas. El materialismo filos\u00f3fico se abre camino lentamente, conquista con dificultad sus propias posiciones, las extiende y, por lo general, parece triunfar en el momento en que se asoman a la historia clases nuevas, revolucionarias; las pierde durante los periodos en que domina la reacci\u00f3n y en los periodos de decadencia; la reconquista con una pol\u00e9mica que nunca cesa, ni siquiera en las \u00e9pocas del espiritualismo m\u00e1s exaltado y del mayor desprecio por la raz\u00f3n humana. Su progreso es verdad se realiza en ant\u00edtesis con las concepciones, casi siempre dominantes, que lo rechazan y lo condenan, pero sus manifestaciones y sus conquistas a menudo se realizan en el campo mismo del enemigo y por obra de pensadores que tendr\u00edan repugnancia y hasta miedo si se les considerara materialistas o incluso s\u00f3lo inclinados hacia el materialismo. Posiciones que contribuyen a una concepci\u00f3n materialista han sido descubiertas, elaboradas y defendidas por corrientes del pensamiento escol\u00e1stico medieval, por los creadores de los grandes sistemas metaf\u00edsicos del renacimiento, pensadores y cient\u00edficos que por lo dem\u00e1s siguen las ense\u00f1anzas tradicionales de la religi\u00f3n. El marxismo es una revoluci\u00f3n en la historia del pensamiento, en primer lugar porque vuelve totalmente expl\u00edcitas las posiciones del materialismo y liquida, por tanto, los medios t\u00e9rminos, pero sobre todo porque le da al materialismo un contenido y un m\u00e9todo totalmente nuevos, lo hace salir de los arenales en que se encontraba, lo capacita no s\u00f3lo para entender racionalmente al hombre, la naturaleza y la historia, sino que funda adem\u00e1s una nueva doctrina de la acci\u00f3n. Esto sucede porque los creadores del marxismo, habiendo seguido el pensamiento filos\u00f3fico hasta los puntos m\u00e1s altos a los que lleg\u00f3 en los periodos cr\u00edticos del triunfo de las revoluciones burguesas y del posterior regreso nost\u00e1lgico al pasado, supieron extraer de all\u00ed los elementos substanciales a partir de los cuales la concepci\u00f3n del mundo del materialismo se renov\u00f3 completamente y de una manera tal que le da una superioridad definitiva sobre todos los otros sistemas filos\u00f3ficos. No hay duda alguna de que la lucha entre las opuestas concepciones del mundo, aun despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n llevada a cabo por el marxismo, contin\u00faa y continuar\u00e1. El marxismo, sin embargo, ya es superior en esta lucha por el hecho de que su propio m\u00e9todo le permite explicar todos los momentos, en tanto que el adversario s\u00f3lo puede negarlos, no puede comprender la necesidad que nosotros expresamos. Para suprimirnos, se necesitar\u00eda clausurar el curso de la historia. Adem\u00e1s, la concepci\u00f3n marxista misma no puede ni podr\u00e1 jam\u00e1s mantenerse cerrada en las posiciones elaboradas por sus m\u00e1s grandes creadores y maestros. El desarrollo de las cosas reales y de las relaciones entre los hombres, el progreso del pensamiento cient\u00edfico, de la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica y de la acci\u00f3n concreta no pueden dejar de plantear nuevos problemas, cuya soluci\u00f3n no pod\u00eda conocerse con anterioridad. \u00bfAcaso el propio Friedrch Engels no ha dicho expl\u00edcitamente y no lo ha confirmado Lenin que la concepci\u00f3n materialista del mundo debe \u201ccambiar su forma a cada descubrimiento fundamental de las ciencias naturales\u201d, es decir, seg\u00fan progrese nuestro conocimiento del mundo?<\/p>\n<p>Estas observaciones de \u00edndole general tienen para nosotros una doble importancia. En primer lugar, nos importa subrayar desde ahora esta necesidad del desarrollo continuo del pensamiento marxista en relaci\u00f3n con el desarrollo del mundo real, porque Antonio Labriola sin duda sinti\u00f3 profundamente esta exigencia cuando, habiendo logrado su concepci\u00f3n marxista, se acerc\u00f3 al conjunto de los hechos de orden nacional e internacional e intent\u00f3 comprender todo su significado y ajustar a ellos una acci\u00f3n. Por otra parte, nos interesa aquilatar el pensamiento mismo de Labriola para descubrir de qu\u00e9 manera, a trav\u00e9s de qu\u00e9 proceso de cr\u00edtica del pensamiento ajeno y a trav\u00e9s de qu\u00e9 investigaci\u00f3n original lleg\u00f3 al materialismo marxista y, con consiguiente, si su pensamiento conserv\u00f3 una huella particular derivada de este proceso y cu\u00e1l sea esa huella.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es <i>inevitable<\/i> que se tome como punto de partida y como punto de comparaci\u00f3n el desarrollo que se realiz\u00f3, partiendo de la filosof\u00eda hegeliana, en el pensamiento del creador del marxismo, es decir, de Kart Marx. Ahora bien, en lo tocante a esta investigaci\u00f3n, que intenta establecer la relaci\u00f3n que media entre el sistema filos\u00f3fico hegeliano y la doctrina marxista, los resultados generales son claros, conocidos y fuera de discusi\u00f3n para nosotros, pero no lo son igualmente claros los momentos particulares concretos de la relaci\u00f3n que son los que tienen, justamente, un valor para nuestro examen.<\/p>\n<p>El propio Marx, en un <i>pr\u00f3logo<\/i> (de 1873) a la segunda edici\u00f3n de <i>El Capital<\/i> <a name=\"_ftnref19\"><\/a>[19]despach\u00f3 la cuesti\u00f3n muy r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Mi m\u00e9todo dial\u00e9ctico \u2013dice \u00e9l- no s\u00f3lo es fundamentalmente distinto del m\u00e9todo de Hegel, sino que es, en todo y por todo, su reverso. Para Hegel, el proceso del pensamiento, al que convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto o en vida propia, es el demiurgo de lo real y este la simple forma externa en que toma cuerpo. Para m\u00ed, lo ideal no es, por el contrario, m\u00e1s que lo material traducido y transpuesto a la cabeza del hombre.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed s\u00f3lo encontramos la contraposici\u00f3n general de los dos m\u00e9todos de pensamiento, pero despu\u00e9s de recordar c\u00f3mo, alrededor de 30 a\u00f1os antes, en Alemania se volvi\u00f3 casi una moda considerar a Hegel como \u00abun perro muerto\u00bb, Marx prosigue as\u00ed:<\/p>\n<p>Esto fue lo que me decidi\u00f3 a declararme abiertamente disc\u00edpulo de aquel gran pensador y hasta llegu\u00e9 a coquetear de vez en cuando, por ejemplo, en el cap\u00edtulo consagrado a la teor\u00eda del valor, con su lenguaje peculiar.<a name=\"_ftnref20\"><\/a>[20] El hecho de que la dial\u00e9ctica sufra en manos de Hegel una mistificaci\u00f3n, no obsta para que este fil\u00f3sofo fuese el primero que supo exponer de un modo amplio y consciente sus formas generales de movimiento. Lo que ocurre es que en \u00e9l la dial\u00e9ctica aparece invertida, vuelta del rev\u00e9s. No hay m\u00e1s que darle la vuelta, mejor dicho enderezarla, y enseguida se descubre bajo la corteza m\u00edstica la semilla racional.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos an\u00e1logos, el propio Marx y Friedrich Engels definen, en otros lugares de las obras posteriores al periodo juvenil, las dos opuestas concepciones filos\u00f3ficas, Engels dedic\u00f3, en 1886, uno de sus escritos m\u00e1s conocidos a la exposici\u00f3n de las relaciones entre el materialismo filos\u00f3fico marxista y la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, en el que genialmente relampaguean algunas verdades que muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde otros pensadores ostentar\u00e1n como descubrimiento propio; as\u00ed, por ejemplo, aquella relativa a la reducci\u00f3n de la filosof\u00eda a metodolog\u00eda de la historia y de las ciencias naturales. En este escrito, sin embargo, la atenci\u00f3n se concentra particularmente sobre la parte que tuvo Ludwig Feuerbach en la superaci\u00f3n de la concepci\u00f3n idealista hegeliana y en la vuelta a una concepci\u00f3n materialista, y la concepci\u00f3n materialista de Feuerbach es ampliamente criticada despu\u00e9s de haber reconocido que jug\u00f3 un papel importante m\u00e1s a\u00fan decisivo, en provocar la crisis y la descomposici\u00f3n del idealismo filos\u00f3fico alem\u00e1n. En este escrito falta, en cambio, lo que m\u00e1s nos interesa a nosotros en este momento, es decir, una exposici\u00f3n detallada del proceso cr\u00edtico a trav\u00e9s del cual Marx determin\u00f3 su posici\u00f3n respecto de la filosof\u00eda hegeliana, y es necesario reconocer que este tema hasta ahora no ha sido estudiado como merece por parte de quien pretenda aclarar qu\u00e9 es el marxismo en relaci\u00f3n al filosofar precedente.<\/p>\n<p>Un escrito de Plej\u00e1nov est\u00e1 dedicado a este tema, con el t\u00edtulo de <i>Evoluci\u00f3n filos\u00f3fica de Marx<\/i>, <a name=\"_ftnref21\"><\/a>[21] pero, sin embargo, no es satisfactorio y sus conclusiones en gran parte hay que rechazarlas. Plej\u00e1nov distingue tres \u201cdiferentes fases\u201d en las relaciones de Marx con Hegel. En un primer per\u00edodo, Marx hab\u00eda sido un seguidor incondicional de Hegel. Es el per\u00edodo de los estudios universitarios y de los primeros escritos originales; llega hasta 1840 y el escrito m\u00e1s notable de esta etapa es la disertaci\u00f3n sobre la <i>Diferencia entre la filosof\u00eda de la naturaleza de Dem\u00f3crito y Epicuro<\/i>. Toda ella se mover\u00eda en el \u00e1mbito del pensamiento hegeliano. El segundo per\u00edodo, que comenzar\u00eda hacia 1840, en particular con la publicaci\u00f3n de <i>La sagrada familia<\/i> (febrero 1845), ser\u00eda el de la lucha decidida contra el hegelianismo tradicional. En este per\u00edodo, la relaci\u00f3n con la filosof\u00eda de Hegel ser\u00eda exclusivamente negativa y se expresar\u00eda de la manera m\u00e1s radical, a trav\u00e9s de las cr\u00edticas destructivas dirigidas al grupo de los seguidores de Hegel pertenecientes a la llamada \u201cizquierda\u201d. En los escritos de este per\u00edodo no se encontrar\u00eda ninguna huella de un juicio positivo, ni siguiera por lo que toca a la elaboraci\u00f3n del m\u00e9todo dial\u00e9ctico. Sucesivamente, en cambio, en el tercer per\u00edodo, habiendo llegado los creadores del marxismo a la elaboraci\u00f3n plena de las doctrinas del socialismo cient\u00edfico, habi\u00e9ndose finalmente colocado sobre un terreno totalmente propio, se habr\u00edan encontrado en grado de ponerle algunas reservas a sus viejas cr\u00edticas a la filosof\u00eda hegeliana y habr\u00edan as\u00ed llegado a apreciar de manera positiva el descubrimiento de la dial\u00e9ctica hecho por el gran fil\u00f3sofo de Stuttgart.<\/p>\n<p>Las cosas, sin embargo, no son as\u00ed y el error de Plej\u00e1nov s\u00f3lo puede explicarse, aparte de su tendencia a generalizaciones esquem\u00e1ticas y superficiales, por el conocimiento imperfecto de importantes documentos acerca de la actividad intelectual de Marx y de Engels que s\u00f3lo m\u00e1s tarde fueron descubiertos.<\/p>\n<p>La <i>Disertaci\u00f3n<\/i> (de 1841) sin duda es un trabajo que muestra una influencia profunda, decisiva, de la filosof\u00eda de Hegel. <a name=\"_ftnref22\"><\/a>[22] Hegeliana es la terminolog\u00eda, hegeliano es el m\u00e9todo de deducir una posici\u00f3n de la otra, de definir las diferentes doctrinas filos\u00f3ficas con diferentes manifestaciones de la autoconciencia, etc. Sin embargo, no puede dejarse de notar inmediatamente que el estudio, que quiere demostrar c\u00f3mo Epicuro super\u00f3 el car\u00e1cter mec\u00e1nico del materialismo de Dem\u00f3crito (Epicuro considerado como fundador de una \u201cciencia natural de la autoconciencia\u201d), se resuelve en sustancia en un primer intento por encontrar una filosof\u00eda materialista a la que no le sea ajena el concepto de movimiento, de desarrollo, de libertad. Si se examina el trabajo con atenci\u00f3n, debe en suma concluirse que esta es la obra de un disc\u00edpulo de Hegel, que sin embargo, se siente ya inc\u00f3modo dentro de la ortodoxia hegeliana y busca una v\u00eda nueva, pero sin haber logrado encontrarla todav\u00eda. La misma elecci\u00f3n del tema tiene un cierto contenido pol\u00e9mico. El joven Marx atribuye a los pensadores del periodo m\u00e1s tard\u00edo de la filosof\u00eda griega (estoicos, c\u00ednicos, epicurios, esc\u00e9pticos) una posici\u00f3n particularmente importante en la historia del pensamiento y es evidente su prop\u00f3sito de demostrarlo en oposici\u00f3n y en oculta pol\u00e9mica precisamente con el modo como Hegel hab\u00eda tratado estos fil\u00f3sofos en su <i>Historia de la Filosof\u00eda<\/i>. Por consiguiente, en un breve <i>Prefacio<\/i>) comienza afirmando que s\u00f3lo a partir de la obra de Hegel puede fecharse el comienzo de una historia de la filosof\u00eda en general, afirmaci\u00f3n que tambi\u00e9n hoy puede suscribirse porque es verdadera, pero luego agrega que la misma maravillosa audacia y grandeza de los planos ha imposibilitado a Hegel reconocer el alto significado que para la historia de la filosof\u00eda griega y el esp\u00edritu griego tienen los pensadores que la <i>Disertaci\u00f3n<\/i> se propone estudiar. Cu\u00e1l es este alto significado resulta, m\u00e1s que de los cap\u00edtulos de la <i>Disertaci\u00f3n<\/i> que han sido conservados, de algunas observaciones al texto y de fragmentos muy interesantes de los trabajos preparatorios. Se se\u00f1ala el periodo alejandrino como uno de aquellos puntos nodales en que habi\u00e9ndose \u00abcerrado de un modo completo, total\u00bb, la filosof\u00eda encuentra su desarrollo en una \u00abrelaci\u00f3n pr\u00e1ctica con la realidad\u00bb, en la cual la totalidad se rompe (\u00abhabi\u00e9ndose puesto el sol de todos \u2013dice Marx con una imagen fascinante-, la mariposa nocturna busca la luz de la l\u00e1mpara de lo privado\u00bb). Hay aqu\u00ed un esbozo original de historia de la filosof\u00eda y es comprensible que durante mucho tiempo Marx haya cultivado la idea de volver sobre \u00e9l y desarrollarlo. Lo que m\u00e1s interesa, sin embargo, es que el estado de crisis se\u00f1alado en la filosof\u00eda griega es relacionado, en otro fragmento, con el pensamiento filos\u00f3fico alem\u00e1n. Se ha terminado el periodo en el cual el hegelianismo era una ciencia en devenir (<i>Werdende<\/i>). Ahora es una ciencia recibida (emp-langene). Ha llegado el momento del \u00abpaso de la disciplina a la libertad\u00bb y es una ley psicol\u00f3gica que \u201cel esp\u00edritu te\u00f3rico una vez liberado se convierta en energ\u00eda pr\u00e1ctica\u00bb, se dirija a la realidad del mundo, que exist\u00eda sin \u00e9l. As\u00ed la filosof\u00eda entra en un proceso contradictorio; la autoconciencia filos\u00f3fica se divide en dos direcciones, de las cuales una de ellas mantiene firme el momento y el principio de la filosof\u00eda, el otro el momento de la realidad. La primera es \u00abel partido liberal\u00bb, la otra \u00abla filosof\u00eda positiva\u00bb, y de su contraposici\u00f3n surgen al fin dos corrientes filos\u00f3ficas opuestas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se expresa claramente la idea de que la ortodoxia hegeliana debe ser y est\u00e1 por ser superada, y es claro que se piensa que el nuevo camino debe encontrarse pasando del pensamiento puro a la pr\u00e1ctica, de la filosof\u00eda a la pol\u00edtica. Inmediatamente despu\u00e9s, sin embargo, los ep\u00edgonos de Hegel, los pensadores que surgen despu\u00e9s de que se ha apagado su voz y a quienes les corresponder\u00eda la tarea de abrir el nuevo camino, son calificados, con juvenil insolencia, como \u00abasnos bajo una piel de le\u00f3n\u00bb, aunque se coloquen detr\u00e1s de una colosal figura del pasado. La tarea, por tanto, ha sido planteada. Pero falta a\u00fan la persona que est\u00e9 en capacidad de cumplirla.<\/p>\n<p>En este primer trabajo, en el que los motivos que se amontonaban en la cabeza del autor, como en general se amontonaban en el ambiente filos\u00f3fico de la \u00e9poca, ciertamente no han llegado a formar una unidad, ni est\u00e1n adecuadamente expresados, el joven Marx, sin embargo, se coloca ya de un modo expl\u00edcito en una posici\u00f3n que preanuncia los puntos de partida de su largo camino posterior. Ya no es un seguidor de la ortodoxia filos\u00f3fica de la \u00e9poca y ya es un cr\u00edtico de los ep\u00edgonos del gran Maestro, pertenezcan a una u otra direcci\u00f3n. Participa, no obstante, con \u00edmpetu juvenil, en la pol\u00e9mica antirreligiosa de los hegelianos de izquierda. Lanza ataques contra los Padres de la Iglesia y la Edad Media que han prohibido a Epicuro. Desarrolla una animada pol\u00e9mica contra Hegel a prop\u00f3sito de las pruebas de la existencia de Dios, a las que llama puras tautolog\u00edas (\u201cla prueba ontol\u00f3gica no significa m\u00e1s que esto: lo que yo verdaderamente [<i>realiter<\/i>] me represento es para m\u00ed una representaci\u00f3n verdadera\u201d, etc.), o bien pruebas de que Dios no existe. Habla, en t\u00e9rminos de incredulidad filos\u00f3fica, de la inmortalidad individual. Siempre que en la exposici\u00f3n cr\u00edtica del pensamiento de los griegos aflora un tema actual, lo trata con una libertad carente de prejuicios.<\/p>\n<p>Aun al precio de alejarnos un poco de nuestro camino, hemos querido detenernos sobre este primer escrito filos\u00f3fico de Marx, no s\u00f3lo porque usualmente no nos ocupamos de \u00e9l, sino sobre todo para indicar que en Marx nunca se encuentra una adhesi\u00f3n obtusa a la filosof\u00eda de Hegel, ni siguiera en los trabajos que con justicia son considerados los m\u00e1s cercanos a esta filosof\u00eda. Marx nunca ha sido hegeliano ortodoxo, salvo tal vez en apuntes escolares que no han llegado hasta nosotros. Siempre hay en \u00e9l un fuerte impulso cr\u00edtico. Siempre surge, de una manera o de otra, la tendencia no s\u00f3lo a rechazar, sino a invertir totalmente una u otra de las posiciones hegelianas, y debe siempre reconocerse que la cr\u00edtica y los intentos de inversi\u00f3n se realizan en la misma direcci\u00f3n. Lo que, por una parte, Marx busca es valorizar y desarrollar el contenido revolucionario del pensamiento de Hegel, dedic\u00e1ndose a la cr\u00edtica no tanto de la religi\u00f3n cuanto del orden civil y pol\u00edtico existente en su \u00e9poca. Por otra parte, es tambi\u00e9n continua y evidente la tendencia a servirse de las formas del pensamiento elaboradas por Hegel para acercarse a la realidad y comprender su desarrollo mientras descarta las deducciones y conclusiones puramente conceptuales abstractas. Cuando Marx logre, entre 1843 1845, tomar conciencia de estas aspiraciones presentes desde el comienzo, su cr\u00edtica al pensamiento de Hegel adquirir\u00e1 una forma definitiva, ser\u00e1 expuesta de una manera completa y se habr\u00e1n puesto las bases para una nueva concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Debe igualmente decirse que, en el per\u00edodo de distanciamiento de la filosof\u00eda hegeliana, Marx nunca apoy\u00f3 plenamente ninguna de las corrientes de pensamiento que estaban surgiendo de la disgregaci\u00f3n de la escuela hegeliana. Perteneci\u00f3 al c\u00edrculo de j\u00f3venes hegelianos de izquierda y le prest\u00f3 su colaboraci\u00f3n a la obra de alguno de ellos, se inspir\u00f3 y sac\u00f3 algunas ideas de la animad\u00edsima pol\u00e9mica antirreligiosa que llevaban a cabo y en la que tom\u00f3 parte, pero no hay ning\u00fan trabajo de Marx que permita clasificar su pensamiento como perteneciente a esta corriente. Por el contrario, la batalla que encabez\u00f3 esta corriente contra la ret\u00f3rica filos\u00f3fica y social y contra el misticismo seudorracionalista, la llev\u00f3 a cabo Marx aun antes del definitivo \u00abarreglo de cuentas\u00bb con la filosof\u00eda de Hegel y la condujo no s\u00f3lo con animaci\u00f3n, sino con violencia y p\u00fablicamente, casi para desembarazar el campo de un pu\u00f1ado de estorbosas marionetas y poder as\u00ed medirse serenamente con el adversario serio. Tambi\u00e9n ser\u00eda un error decir que Marx fue un seguidor de Feuerbach, que sin embargo fue un pensador de un temple muy distinto al de Bauer, Stirner y compa\u00f1eros. No nos interesa averiguarlo ahora, pero cuando se lleve a cabo una investigaci\u00f3n seria creemos que deber\u00e1 concluirse con la constataci\u00f3n de que la influencia y el entusiasmo por la obra de Feuerbach (recu\u00e9rdese el \u00abpor un momento todos nos volvimos feuerbachianos\u00bb de Friedrich Engels) <a name=\"_ftnref23\"><\/a>[23] tuvieron un valor decisivo sobre todo porque aceleraron un proceso de liberaci\u00f3n que ya estaba en curso, contribuyeron a la modulaci\u00f3n de un pensamiento que desde hac\u00eda tiempo se encontraba en v\u00edas de elaboraci\u00f3n. Seg\u00fan han escrito los propios creadores de la doctrina marxista, en los a\u00f1os de 1842-1845 se asisti\u00f3 en Alemania a un \u00abvuelco sin paralelo\u00bb. Fue, nos dicen, \u00abuna revoluci\u00f3n en comparaci\u00f3n con la cual la Revoluci\u00f3n Francesa era un juego de ni\u00f1os, fue una lucha mundial frente a la cual las luchas de los Diadocos parecen cosa de nada. Los principios se demol\u00edan, los h\u00e9roes del pensamiento se derribaban los unos a los otros con furia inaudita, y en los tres a\u00f1os que van desde 1845 hasta 1848 se despej\u00f3 en Alemania el ambiente m\u00e1s que en tres siglos&#8230; Se trata en verdad de un acontecimiento interesante: el proceso de descomposici\u00f3n del esp\u00edritu absoluto\u00bb,<a name=\"_ftnref24\"><\/a>[24] Debe reconocerse, juzgando las cosas con la distancia actual, que la mayor parte de esos \u00abh\u00e9roes del pensamiento\u00bb desaparecieron sin dejar grandes huellas. Su parte, por lo dem\u00e1s, consisti\u00f3 en ayudar a una gran renovaci\u00f3n, demoliendo una tras otra las barreras que obstaculizaban la revoluci\u00f3n filos\u00f3fica cuyo autor fue Karl Marx.<\/p>\n<p>Que el punto de partida de esta revoluci\u00f3n haya sido y tuviese que ser la filosof\u00eda hegeliana es algo que no ha menester de largas explicaciones salvo con el objeto de precisar el alcance hist\u00f3rico del sistema hegeliano. La historiograf\u00eda filos\u00f3fica idealista usualmente subraya la importancia de esta filosof\u00eda como punto de llegada de un desarrollo que parte del criticismo kantiano y, a trav\u00e9s de \u00e9ste, del empirismo y del escepticismo de los fil\u00f3sofos ingleses del siglo XVII. Es decir, se obstina en explicar a Hegel mediante Kant y casi exclusivamente con Kant y, por consiguiente, ocultan su verdadero significado. A nosotros, en cambio, nos interesa mostrar otro elemento. El sistema filos\u00f3fico hegeliano debe considerarse como el punto de llegada de una profund\u00edsima crisis que, en primer lugar y de la manera m\u00e1s evidente, abarca no tanto a las viejas doctrinas gnoseol\u00f3gicas y metaf\u00edsicas, cuanto a la vida real de los hombres, la econom\u00eda, la sociedad civil, la sociedad pol\u00edtica y los viejos modos de ser y de pensar en todos los campos. El fil\u00f3sofo idealista ten\u00eda plena conciencia de la existencia de esta crisis. No en balde en 1806, al finalizar sus lecciones sobre la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i>, afirmaba que el mundo \u00abse encontraba en un momento importante, en un fermento en que el esp\u00edritu ha dado un salto, ha abandonado su figura anterior y adquiere otra\u00bb. En la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> esta idea se desarrolla en el pr\u00f3logo.<\/p>\n<p>No es dif\u00edcil darse cuenta, por lo dem\u00e1s, que la nuestra es una \u00e9poca de nacimiento y de tr\u00e1nsito a un nuevo periodo. El esp\u00edritu ha roto con el mundo de su existencia y representaci\u00f3n anteriores y se dispone a echarlo en el pasado trabajando en su propia transformaci\u00f3n.<a name=\"_ftnref25\"><\/a>[25]<\/p>\n<p>Ciertamente no hab\u00eda sido el descubrimiento kantiano de la \u00abs\u00edntesis a priori\u00bb y del imperativo categ\u00f3rico el que determin\u00f3 este \u00abnacimiento de un nuevo periodo\u00bb. Ante todo hab\u00eda sido la Revoluci\u00f3n Francesa la que sacudi\u00f3 a toda la sociedad europea e impuls\u00f3 a las mentes audaces a que buscaran nuevas v\u00edas abiertas al desarrollo de la humanidad. El derrumbe del ordenamiento feudal no pod\u00eda dejar de traducirse en una cat\u00e1strofe de las viejas doctrinas del Estado, y cualquier otra doctrina nueva no pod\u00eda dejar de tomar en cuenta la prueba, dada con los hechos, del car\u00e1cter hist\u00f3rico, transitorio, relativo de las instituciones pol\u00edticas. En Inglaterra, mientras tanto, se realizaba aquella revoluci\u00f3n industrial de la que surgi\u00f3 renovada una ciencia, la econom\u00eda, que Hegel hab\u00eda estudiado en los a\u00f1os juveniles y que suministr\u00f3 una nueva luz, ignorada por los fil\u00f3sofos pol\u00edticos de la ilustraci\u00f3n, sobre las relaciones entre los hombres en sociedad. Tambi\u00e9n las ciencias naturales afrontaban un periodo cr\u00edtico. Se propon\u00edan (\u00a1y por el propio Kant!) las primeras hip\u00f3tesis evolucionistas, es decir, se introduc\u00eda en el estudio de la naturaleza la noci\u00f3n del tiempo, precisamente cuando quer\u00eda hacerse del tiempo una simple forma de la sensibilidad. La vieja filosof\u00eda ya no era adecuada a la realidad. Los viejos sistemas materialistas no resistieron la prueba. El sistema hegeliano ofrece respuestas de car\u00e1cter especulativo a las cuestiones que surgen en este momento de crisis general. Sin embargo, en la medida en que el hegeliano es un sistema coherente de la raz\u00f3n, aunque puramente especulativo y abstracto, no s\u00f3lo limpia el terreno de los equ\u00edvocos kantianos, sino que elabora un m\u00e9todo de pensamiento que traduce en t\u00e9rminos de filosof\u00eda la nueva conciencia revolucionaria, la conciencia de que no hay nada, en la realidad de las cosas y de la vida social, que no est\u00e9 sujeto a cambio, que no pueda ser transformado.<\/p>\n<p>Marx y Engels trabajaron con agudeza (fueron los primeros en hacerlo) en torno a la distinci\u00f3n entre el sistema y el m\u00e9todo de la filosof\u00eda hegeliana.<\/p>\n<p>Sobre las rarezas y exageraciones del sistema, con su enorme edificio de conceptos que en un orden riguroso abarcan a toda la realidad, la cr\u00edtica de ambos no se detuvo excesivamente. M\u00e1s tarde, Friedich Engels no vacil\u00f3 en decir que la filosof\u00eda hegeliana de la naturaleza, aun estando llena de tonter\u00edas y de fantas\u00edas, no conten\u00eda m\u00e1s de las que se encontraban en las doctrinas de los naturalistas emp\u00edricos de la \u00e9poca, habiendo en ella, en cambio, mucha sensatez.<a name=\"_ftnref26\"><\/a>[26]<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la capacidad del sistema hegeliano de disponer a toda la realidad en un orden estrictamente racional era y es todav\u00eda uno de los motivos de la fuerza de este sistema y no puede haber duda alguna de que el joven Marx, experimentando la fascinaci\u00f3n de esta fuerza, estuviera dominado por la idea de una cr\u00edtica que no destruyera el resultado alcanzado por Hegel: una visi\u00f3n unitaria de todo lo real que no recayera en los equ\u00edvocos del criticismo kantiano y, al mismo tiempo, evitara las absurdas vanidades del idealismo subjetivo. Estudioso y \u201cdisc\u00edpulo\u201d de Hegel, Marx, sin embargo, examina los sistemas materialistas del pasado. Hegel hab\u00eda igualado el materialismo del siglo XVIII al te\u00edsmo, en cuanto que ambos colocan en la base de la realidad un \u201catributo sin predicados\u201d<a name=\"_ftnref27\"><\/a>[27]. Rechazando el te\u00edsmo, se trataba de superar la inmovilidad abstracta del viejo materialismo sin por ello caer nuevamente en una abstracci\u00f3n vac\u00eda. Este resultado se alcanza concentrando la atenci\u00f3n y la cr\u00edtica sobre el m\u00e9todo de la construcci\u00f3n hegeliana y sobre aquella parte de la construcci\u00f3n que m\u00e1s directamente interesaba por las consecuencias pr\u00e1cticas, esto es, sobre las doctrinas del derecho y del Estado.<\/p>\n<p>El estudio cr\u00edtico de Marx se dirigi\u00f3, por consiguiente, a la <i>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/i> y a la <i>Filosof\u00eda del derecho<\/i> y descuid\u00f3 otras obras. La <i>Fenomenolog\u00eda <\/i>era y sigue siendo la creaci\u00f3n m\u00e1s caracter\u00edstica de Hegel, aunque quiz\u00e1 la m\u00e1s dif\u00edcil. El predominio del pensamiento hegeliano sobre otras corrientes del idealismo alem\u00e1n puede fecharse a partir de su aparici\u00f3n. Marx la llama, con raz\u00f3n, \u201cel verdadero lugar de nacimiento y el secreto de la filosof\u00eda de Hegel\u201d<a name=\"_ftnref28\"><\/a>[28] y desde las primeras observaciones se advierte que no s\u00f3lo siente la superioridad de este modo de pensar y de explicar la realidad, sino que ha asimilado y acepta el esencial momento nuevo , que es la dial\u00e9ctica:<\/p>\n<p>La grandeza de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> de Hegel \u2013escribe- y de su resultado final \u2013 la dial\u00e9ctica de la negatividad como principio motor y creador- reside, por tanto, en que Hegel concibe la creaci\u00f3n del hombre por parte de s\u00ed mismo como un proceso, la objetivaci\u00f3n como contraposici\u00f3n, como enajenaci\u00f3n y superaci\u00f3n de esta enajenaci\u00f3n; reside, por consiguiente, en que concibe la esencia del trabajo y de los hombres objetivos, verdaderos porque son hombres reales, como resultado del propio trabajo<a name=\"_ftnref29\"><\/a>[29]<\/p>\n<p>Estas palabras fueron escritas en 1844 y contienen la afirmaci\u00f3n m\u00e1s clara de que la dial\u00e9ctica es precisamente esa \u201csemilla racional\u201d de la filosof\u00eda hegeliana que deb\u00eda ser asumida y desarrollada puesto que constitu\u00eda la m\u00e1s grande conquista de la filosof\u00eda cl\u00e1sica y pod\u00eda y deb\u00eda ser el punto de partida de la nueva concepci\u00f3n del mundo. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el error de Hegel? Est\u00e1 en haber hecho del movimiento negativo un proceso puramente ideal, que se lleva a cambo entre abstracciones y no entre entidades reales (de la naturaleza o bien de la vida y de la sociedad humana y, por tanto, de la historia). La abstracci\u00f3n es la verdadera esencia del esp\u00edritu absoluto, que anima y mueve a toda la construcci\u00f3n hegeliana.<\/p>\n<p>As\u00ed Marx se adue\u00f1a, aunque renovando totalmente el contenido, del concepto y del t\u00e9rmino \u201cenajenaci\u00f3n\u201d (<i>Entausserung)<\/i> mediante el cual la filosof\u00eda hegeliana indicaba la naturaleza de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica. En la <i>Fenomenolog\u00eda <\/i>con la \u201cenajenaci\u00f3n\u201d se explica sobre todo la relaci\u00f3n entre sujeto y objeto, es decir, se origina la objetividad. El objeto surge de la \u201cenajenaci\u00f3n\u201d del sujeto. Aun cuando en esta posici\u00f3n se encuentre impl\u00edcita una correcci\u00f3n interesante, que el marxismo explicitar\u00e1, de lo sistemas materialistas del siglo XVIII, el error consiste en el hecho de que el sujeto que se enajena no es el hombre real, que con su actividad pr\u00e1ctica da origen, por ejemplo, tanto al conocimiento de la naturaleza como al mundo objetivo de las relaciones civiles y sociales, sino que es una abstracci\u00f3n l\u00f3gica, a la que se llega a trav\u00e9s de una serie de relaciones an\u00e1logas entre entidades puramente abstractas. Al final, observa Marx con malicia, el pensamiento debe sentir fastidio de moverse entre abstracciones y por eso sale de s\u00ed mismo para crear la naturaleza<a name=\"_ftnref30\"><\/a>[30]. Pero tambi\u00e9n la naturaleza, a la que se ha llegado siguiendo este proceso, es s\u00f3lo una serie de abstracciones, y puesto que todo el proceso dial\u00e9ctico sigue siendo algo s\u00f3lo formal, abstracto, cuando al fin llega, mediante la superaci\u00f3n de las enajenaciones anteriores, a la vida humana \u00e9sta no es ya la vida real de los hombres. \u00abEl hombre verdadero y la verdadera naturaleza se convierten \u00fanicamente en predicados, en s\u00edmbolos del esp\u00edritu absoluto, de un oculto hombre irreal y de una naturaleza irreal oculta.<a name=\"_ftnref31\"><\/a>[31] Por lo que toca a la historia, al moverse Hegel dial\u00e9cticamente entre una y otra abstracci\u00f3n, \u00fanicamente ha encontrado \u00abla expresi\u00f3n abstracta, l\u00f3gica, especulativa del movimiento de la historia\u00bb, pero \u00e9sta \u201cno es a\u00fan la historia real del hombre como sujeto presupuesto, sino m\u00e1s bien es s\u00f3lo el acto generador, el acto de origen del hombre,\u00bb<a name=\"_ftnref32\"><\/a>[32]<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece la importancia de la ayuda que suministr\u00f3 la filosof\u00eda de Feuerbach a la cr\u00edtica y a la superaci\u00f3n del hegelianismo, pero tambi\u00e9n aparecen los l\u00edmites de esta ayuda y la necesidad que sinti\u00f3 Marx de avanzar m\u00e1s para liberarse tambi\u00e9n de Feuerbach. Este hab\u00eda demostrado que el sistema de las abstracciones hegelianas daba pie a una restauraci\u00f3n, en t\u00e9rminos filos\u00f3ficos, de la religi\u00f3n y de la teolog\u00eda y lo hab\u00eda rechazado poniendo, como punto de partida, ya no a las abstracciones l\u00f3gicas, sino a la naturaleza y al hombre. Este impulso a una nueva direcci\u00f3n de pensamiento es recogida y elogiada por Marx; pero \u00e9l no puede abandonar \u00ablos momentos positivos de la dial\u00e9ctica hegeliana\u00bb.<a name=\"_ftnref33\"><\/a>[33] Es verdad que el hombre es naturaleza, que la naturaleza existe fuera del hombre y antes del hombre y es condici\u00f3n de su existencia, pero un verdadero conocimiento de la naturaleza y del hombre, es decir, un verdadero naturalismo, un verdadero humanismo, s\u00f3lo pueden alcanzarse si la realizaci\u00f3n de la naturaleza humana es vista como el resultado de un proceso cuyo resorte es la dial\u00e9ctica de la negatividad, pero que debe ser un proceso real.<\/p>\n<p>El hombre es, de modo inmediato, <i>ser natural<\/i>. Como ser natural y como ser natural viviente est\u00e1 por una parte dotado de <i>fuerzas naturales<\/i>, de <i>fuerzas vitales<\/i>, es un ser natural <i>activo<\/i>; estas fuerzas existen en \u00e9l como disposiciones y capacidades, como <i>impulsos<\/i>; por otra parte, en cuanto ser natural, corporal, sensible, objetivo, es un ser <i>pasivo<\/i>, condicional y limitado, como lo es tambi\u00e9n el animal y la planta, es decir, los <i>objetos<\/i> de sus impulsos existen fuera de \u00e9l, como objetos independientes de \u00e9l, pero estos objetos son <i>objetos de su necesidad<\/i>, objetos esenciales, indispensables para la realizaci\u00f3n y confirmaci\u00f3n de sus fuerzas esenciales. Que el hombre sea un ser <i>corporal<\/i>, dotado de fuerzas naturales, viviente, real, sensible, objetivo, significa que tiene como objeto de su ser, de la manifestaci\u00f3n de su vida, <i>objetos reales<\/i>, sensibles o que puede <i>exteriorizar<\/i> su vida s\u00f3lo con objetos reales, sensibles. <i>Ser<\/i> objetivo, natural, sensible y a la vez tener fuera de s\u00ed el objeto, la naturaleza, el sentido, o bien ser objeto, naturaleza, sentido para otro, son cosas id\u00e9nticas. <a name=\"_ftnref34\"><\/a>[34]<\/p>\n<p>Se mantiene la dial\u00e9ctica de la relaci\u00f3n entre sujeto y objeto, pero partiendo justamente de esta dial\u00e9ctica se supera la posici\u00f3n idealista en una serie de relaciones reales concretas. \u201cEl naturalismo o humanismo llevado a su t\u00e9rmino se distingue tanto del idealismo cuanto del materialismo y es, al mismo tiempo, la verdad que los une&#8230;. s\u00f3lo el naturalismo es capaz de concebir el movimiento de la historia universal\u201d<a name=\"_ftnref35\"><\/a>[35].<\/p>\n<p>No tanto consecuencia, cuanto m\u00e1s bien parte integrante y expresi\u00f3n concreta de esta concepci\u00f3n radicalmente nueva es, por un lado, el estudio de las relaciones econ\u00f3micas trama elemental de las relaciones que se establecen entre los hombres en la base de la vida social y, por otro lado, una cr\u00edtica destructiva de la doctrina hegeliana del derecho y del Estado. Con este estudio y esta cr\u00edtica se entrelazan los resultados de la rica experiencia pol\u00edtica de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Por otra parte, el propio Hegel hab\u00eda abierto el camino al estudio de la econom\u00eda pol\u00edtica. Hegel, dice Marx, \u201cse atiene a la posici\u00f3n de la econom\u00eda moderna\u00bb en cuanto \u00abconcibe el trabajo como la <i>esencia<\/i> que se realiza en el hombre\u00bb. Pero \u00e9l \u00abve \u00fanicamente el lado positivo del trabajo, no el negativo&#8230; el trabajo que Hegel conoce y reconoce es el trabajo espiritual abstracto\u00bb.<a name=\"_ftnref36\"><\/a>[36] Substituir esto por el trabajo concreto tal como se produce realmente, significa no s\u00f3lo colocar en sus verdaderos t\u00e9rminos la relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza sino, sobre todo, abrir y desarrollar el nuevo cap\u00edtulo sobre la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Por esto las p\u00e1ginas que Marx le dedica a la cr\u00edtica del m\u00e9todo hegeliano est\u00e1n precedidas por la primera, exposici\u00f3n cr\u00edtica amplia de las nociones fundamentales de la econom\u00eda, del salario, del capital, de la ganancia, de la renta de bienes ra\u00edces. La posici\u00f3n es concreta, precisa, detallada, pero toda ella est\u00e1 iluminada por el concepto hegeliano de la enajenaci\u00f3n. Constituida la esencia de la humanidad por el trabajo concreto, la enajenaci\u00f3n del trabajo concreto se vuelve la forma fundamental de la enajenaci\u00f3n, aquella que precede a todas las otras. La econom\u00eda se vuelve por tanto, la base de la historia. El hombre, convirti\u00e9ndose en asalariado, enajena su naturaleza humana, se vuelve mercanc\u00eda. El objeto del trabajo se vuelve extra\u00f1o a quien lo produce. La sociedad se fragmenta en clases diversas, la de los propietarios, de los trabajadores, etc. Las categor\u00edas econ\u00f3micas se reducen a expresi\u00f3n necesaria de un proceso dial\u00e9ctico real. Se abre el camino a la cr\u00edtica que de toda la sociedad burguesa se har\u00e1 en los a\u00f1os y en las obras posteriores y que culminar\u00e1 en <i>El Capital<\/i>, m\u00e1s a\u00fan puede decirse que en una gran parte esta cr\u00edtica est\u00e9 ya completa.<\/p>\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo nos liberamos a nuestra vez, de la enajenaci\u00f3n del trabajo? Cuando afronta este problema, Marx, desde hace tiempo est\u00e1 alejado del puro debate formal de las ideas. Ha vivido un intenso per\u00edodo de lucha pol\u00edtica; ha experimentado la inconsistencia de las veleidades liberales de la clase burguesa, la cual avanza por el escenario de la Alemania reaccionaria y feudal con cautela y llena de respeto por la autoridad; se ha vuelto esc\u00e9ptico en cuanto a las posibilidades de un movimiento democr\u00e1tico radical que no tenga puntos de apoyo m\u00e1s s\u00f3lidos de los que puedan ser las convicciones de los te\u00f3ricos de izquierda de la filosof\u00eda. Emigrado a Par\u00eds revive entre los libros la gran Revoluci\u00f3n Francesa y en la vida real toma contacto con el movimiento socialista y comunista de los trabajadores franceses. La relaci\u00f3n es cr\u00edtica. La pura reivindicaci\u00f3n de la abolici\u00f3n de la propiedad privada, en la pr\u00e1ctica, es vac\u00eda e incluso se traduce en su contrario. La v\u00eda de salida s\u00f3lo se presenta cuando \u00abtodo el movimiento revolucionario encuentre tanto su base emp\u00edrica cuanto su base te\u00f3rica en el movimiento de la <i>propiedad privada<\/i>\u00ab.<a name=\"_ftnref37\"><\/a>[37] As\u00ed \u00abtodo el movimiento de la historia&#8230; es el acto <i>real<\/i> de generaci\u00f3n del comunismo\u00bb (<i>id. lbid<\/i>.). \u00ab<i>Toda la llamada historia del mundo<\/i> no es m\u00e1s que la generaci\u00f3n del hombre mediante el trabajo humano.\u00bb <a name=\"_ftnref38\"><\/a>[38]<\/p>\n<p>La emancipaci\u00f3n por parte de la sociedad de la propiedad privada, etc., de la esclavitud, se expresa en la forma <i>pol\u00edtica<\/i> de la <i>emancipaci\u00f3n de los obreros<\/i>, no como si \u00fanicamente se tratara de esta emancipaci\u00f3n, sino porque en esta emancipaci\u00f3n est\u00e1 contenida la emancipaci\u00f3n universal del hombre; la cual est\u00e1 all\u00ed contenida porque en la relaci\u00f3n del obrero con la producci\u00f3n est\u00e1 incluido todo el sometimiento del hombre y todas las relaciones de sumisi\u00f3n no son mas que las consecuencias y las modificaciones de la primera relaci\u00f3n.<a name=\"_ftnref39\"><\/a>[39]<\/p>\n<p>Aun cuando la forma no es simple se siente que aqu\u00ed ya est\u00e1 contenido todo el marxismo. Est\u00e1 presente el resultado del nuevo impulso decisivo que lleg\u00f3 al pensamiento de Karl Marx del movimiento socialista est\u00e1 presente el alejamiento del utopismo, la concepci\u00f3n del movimiento hist\u00f3rico como movimiento que se realiza en una dial\u00e9ctica que hunde las ra\u00edces en la realidad de las cosas y en la vida de los hombres y que, justo por esto, puede ser y es objeto de investigaci\u00f3n concreta de an\u00e1lisis cient\u00edficos y de conclusiones en conformidad con dichos an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Se ha superado completamente la concepci\u00f3n hegeliana del derecho y del Estado y, por tanto, de la historia. A esta le dedic\u00f3 Marx dos trabajos, sobre los cuales a\u00fan tenemos que hacer alguna indicaci\u00f3n. El primero la <i>Cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho de Hegel<\/i><a name=\"_ftnref40\"><\/a>[40] es una obra larga, paciente, detallada, que sigue de una manera anal\u00edtica, paso a paso, el texto hegeliano y, a diferencia de los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i> a los que antes nos refer\u00edamos, y no obstante que se remonten al mismo periodo de tiempo, tiene con respecto a la doctrina hegeliana el tono de una cr\u00edtica \u00e1spera, que de una manera despiadada, insistente, incluso pedante, subraya y denuncia las incongruencias, las contradicciones, el car\u00e1cter a menudo puramente tautol\u00f3gico de las proposiciones, de estilo oscuro y pomposo, con que se definen en el texto hegeliano las instituciones civiles y pol\u00edticas. El error fundamental de Hegel siempre es el mismo. Transformada la idea absoluta en sujeto los sujetos reales, es decir, las diferentes instituciones, la familia, el Estado se vuelven todos predicados de este sujeto, momentos de la Idea absoluta. La doctrina del Estado se vuelve un \u00abformalismo de Estado\u00bb.<\/p>\n<p>El verdadero principio <i>material<\/i> es&#8230; la idea, la forma abstracta pensada del Estado en cuanto sujeto; es la idea absoluta que no lleva en s\u00ed misma ning\u00fan elemento pasivo, <i>material<\/i>. Respecto a la abstracci\u00f3n de esta idea, las determinaciones del formalismo emp\u00edrico del Estado aparecen como <i>contenido<\/i> y el contenido <i>real<\/i>, por tanto, aparece como materia informe, inorg\u00e1nica (aqu\u00ed: el hombre real, la sociedad real, etc.).<\/p>\n<p>Hegel describe efectivamente el ser del Estado moderno tal cual es y no hay que condenarlo por esto, sino m\u00e1s bien \u201cporque despacha a lo que es como la esencia del Estado\u00bb, un ser por un deber ser. El contraste entre la sociedad civil y la sociedad pol\u00edtica, que \u00e9l siente como una contradicci\u00f3n, es justificado, idealizado por \u00e9l, y todo est\u00e1 justificado de la misma manera, incluso los pares por nacimiento, sost\u00e9n del trono y de la sociedad. Su Estado tiene a ser un Estado de servidores del Estado, etc. (1.c., <i>passim<\/i>). El tono \u00e1spero de la cr\u00edtica revela que cuando Marx se dedicaba a este trabajo, ya se hab\u00eda formado en el la convicci\u00f3n de que el impulso revolucionario presente en la filosof\u00eda hegeliana, y que se desprende te\u00f3ricamente de la doctrina de la negatividad, debe realizarse en una cr\u00edtica radical de toda la sociedad, que prepare su renovaci\u00f3n, su transformaci\u00f3n. Por esto, cuanto m\u00e1s hacia atr\u00e1s se desplaza la fecha de este escrito usualmente descuidado porque en verdad es un tanto farragoso, (hay quien lo situar\u00eda entre 1841-42, en lugar de 1843), tanto m\u00e1s se subraya su importancia. Nos presenta un Marx adversario y destructor despiadado de los aspectos m\u00e1s reaccionarios de la ideolog\u00eda hegeliana e inclinado desde un comienzo a relacionar nuevamente las instituciones civiles y pol\u00edticas, el derecho y el Estado, con formas de la voluntad y de la acci\u00f3n humanas que tienen su origen no en la idea abstracta y tampoco en la naturaleza abstracta del hombre, sino en su naturaleza de ser social y en sus cualidades sociales y, por tanto, en el desarrollo de las relaciones entre los hombres en sociedad. El sujeto de la historia ya no es la idea, sino el pueblo y las instituciones jur\u00eddicas y el Estado son formas de su vida y de sus luchas reales.<\/p>\n<p>El segundo trabajo, aparecido en 1843 (diciembre) con el t\u00edtulo de <i>Para la critica de la filosof\u00eda del derecho hegeliana<\/i>. Introducci\u00f3n, <a name=\"_ftnref41\"><\/a>[41]es muy diferente en cuanto a la forma, y el contenido tiene la pujanza de la pol\u00e9mica pol\u00edtica. Por la profundidad del pensamiento, por la amplitud de los horizontes abarcados y por la calidad del estilo se coloca, junto con el trabajo <i>Sobre la cuesti\u00f3n jud\u00eda<\/i>, que es del mismo periodo, a la altura del <i>Manifiesto de 1848<\/i>. Del hegelianismo han quedado la agudeza del an\u00e1lisis y el empuje del m\u00e9todo dial\u00e9ctico, pero, por lo que toca al contenido, tanto Hegel como los j\u00f3venes hegelianos y Feuerbach est\u00e1n ya lejanos. En el centro se encuentran las condiciones pol\u00edticas y sociales de Alemania, a la que se le declara la guerra: punto de partida es el hombre, pero no como ser abstracto, colocado fuera del mundo. El hombre es el mundo del hombre Estado, sociedad. Este Estado y esta sociedad producen la religi\u00f3n (y, podr\u00eda agregarse, producen la filosof\u00eda idealista), que es una conciencia del mundo invertida porque ella misma es un mundo invertido. Es necesario restablecer la verdad del m\u00e1s ac\u00e1 y \u00e9sta es una tarea de la historia. La cr\u00edtica del cielo se transforma en la cr\u00edtica de la tierra, la cr\u00edtica de la religi\u00f3n en la cr\u00edtica del derecho, la cr\u00edtica de la teolog\u00eda en la cr\u00edtica de la pol\u00edtica. Esta cr\u00edtica se encuentra en el centro de la contienda y quiere golpear al adversario, no s\u00f3lo comprenderlo. No rechaza la filosof\u00eda, pero quiere realizarla y puesto que de la filosof\u00eda deduce que el hombre es para el hombre el ser supremo, quiere destruir todas las relaciones en las que el hombre es degradado, sometido, abandonado, abyecto. \u00bfPero c\u00f3mo llevar a cabo esta revoluci\u00f3n radical? Es necesario un fundamento material y \u00e9ste debe suministrarlo una clase radical cuya emancipaci\u00f3n coincide con la liberaci\u00f3n de toda la sociedad. Esta clase, que por su situaci\u00f3n constituye la p\u00e9rdida completa del hombre y que, por tanto, puede ganarse a s\u00ed misma s\u00f3lo a trav\u00e9s de la completa reconquista del hombre, es el proletariado.<\/p>\n<p>Como se ve, nos encontramos en el punto de llegada, sobre cuya base la doctrina del materialismo hist\u00f3rico se desplegar\u00e1 de ahora en adelante en toda su riqueza. <i>Las tesis sobre Feuerbach<\/i>, escritas probablemente en el mes de marzo de 1845 y publicadas por primera vez por Engels en 1888 (MEGA, 1, 5, p\u00e1gs. 533-35), en tanto que completan y precisan la cr\u00edtica del materialismo de Feuerbach, no agregan mucho en lo tocante a la relaci\u00f3n cr\u00edtica directa con la doctrina hegeliana. Definen exactamente c\u00f3mo entend\u00eda Marx el materialismo de su concepci\u00f3n de la filosof\u00eda y de la historia. Sus afirmaciones, sin embargo, si no se quiere que esta concepci\u00f3n se vuelva demasiado \u00e1rida esquematiz\u00e1ndola excesivamente, no pueden valorarse de manera exacta m\u00e1s que coloc\u00e1ndolas siempre en relaci\u00f3n ya sea con la cr\u00edtica de la dial\u00e9ctica hegeliana o ya sea con toda la cr\u00edtica paralela de las relaciones econ\u00f3micas, del derecho y del Estado. Este es un tema sobre el que se habr\u00e1 de volver m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>No es ahora tarea nuestra examinar el modo como la concepci\u00f3n marxista del mundo se fue posteriormente enriqueciendo y perfeccionando. \u00danicamente nos importaba, a trav\u00e9s de una documentaci\u00f3n amplia y precisa (nos excusamos con el lector si tuvo el car\u00e1cter de una digresi\u00f3n) demostrar la verdadera naturaleza y la complejidad de la relaci\u00f3n entre el pensamiento marxista y la filosof\u00eda hegeliana. Esto nos suministrar\u00e1 preciosos puntos de referencia y de gu\u00eda para la valoraci\u00f3n exacta del pensamiento de Antonio Labriola. Es necesario agregar inmediatamente, sin embargo, que, por una parte, el hegelianismo se present\u00f3 en Italia con algunas caracter\u00edsticas particulares, en las que se han perdido ciertos rasgos del robusto pensamiento que conquist\u00f3 a las gentes en Alemania en la primera mitad del siglo pasado, acentu\u00e1ndose e incluso exager\u00e1ndose otros; por otra parte, las condiciones de la lucha real en que se form\u00f3 el pensamiento de Kart Marx eran demasiado diferentes de las que hab\u00eda en Italia cuan el joven Labriola se asom\u00f3 a la vida intelectual y a la vida pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>1 Luigi Dal Pane, <i>Antonio Labriola. La vita e il pensiero. <\/i>Pr\u00f3logo de Gioacchino Volpe. Edizioni Roma, 1935.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2] Sandro Diambrini Palazzi, <i>Il<\/i> <i>pensiero filosofico di Antonio Labriola, <\/i>con pr\u00f3logo de Rodolfo Mondolfo de la Universidad de Dolon\u00eda, editado por Nicola Zanichelli, sin fecha [1922-23].<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3] Antonio Labriola, <i>La concezione materialistica delta storia. <\/i>Nueva edici\u00f3n con un ap\u00e9ndice de Benedetto Croce sobre la cr\u00edtica del marxismo de 1895 a 1900. Bari, Gius, Laterza e figli, 1938. <i>Ibid., Discorrendo di socialismo e di filosof\u00eda, <\/i>al cuidado de Benedetto Croce, <i>Ibid.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4] <i>Nuova collana di economisti stranieri e italiani<\/i>, dirigida por Giuseppe Bottai y Celestino Arena. Volumen XII : <i>Politica ed economia<\/i> al cuidado de Roberto Michels. Tur\u00edn, 1934.<a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5] Benedetto Croce, <i>Come nacque e come mor\u00ec il marxismo teorico in Italia<\/i>, en Labriola, <i>La concezione materialistica della storia, ed. cit.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6] Andrea Torre, <i>Le idee filosofiche di Antonio Labriola, en Rivista Italiana di sociologia<\/i>, a\u00f1o X, 1906. La Universidad de Roma rechaz\u00f3 este a\u00f1o la propuesta de renovar la conmemoraci\u00f3n a prop\u00f3sito del cincuentenario de su muerte. En tanto que las ideas por las que Labriola vivi\u00f3 y luch\u00f3 conquistan el mundo, los c\u00edrculos oficiales de la cultura italiana padecen el peso humillante de una doble sujeci\u00f3n: a la tiran\u00eda clerical y a aqu\u00e9lla, a menudo no menos fastidiosa y ciertamente no m\u00e1s inteligente, de los ep\u00edgonos pigmeos del idealismo filos\u00f3fico \u00abactual\u00bb y no actual.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a>[7] Paolo Orano, I moderni. <i>Medaglioni<\/i>, tercera parte. Mil\u00e1n, Treves, 1909.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a>[8] Nos complace hacer notar la imagen, francamente peregrina, mediante la cual Orano convierte a la libertad italiana en \u00abLa gentil hija del cauto amor del Conde de Cavour con la audaz belleza de la unidad Mazzini\u00bb; \u00a1tambi\u00e9n el resto es a menudo de esta clase!<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a>[9] Andrea Torre, op. cit.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a>[10] Antonio Labriola, <i>Della coscienza morale<\/i>. N\u00e1poles, 1873.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a>[11] Ibid.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a>[12] lbid.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a>[13] Benedetto Croce, <i>Note sulla Letteratura italiana<\/i> ecc. XXIII. <i>Giovani Bovio e la poesia della filosofia, Parte seconda, La Critica<\/i>, anno V, 1907: Un juicio an\u00e1logo se expresa casi en los mismos t\u00e9rminos con los <i>Ricordi<\/i> publicados por Marzocco de Florencia el 14 de febrero de 1904 y reeditados en un Ap\u00e9ndice a los Scritti vari de Labriola (Laterza, 1906).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a>[14] Antonio Labriola, \u00abLettere a Engels\u00bb, <i>Rinascita<\/i>, 1949.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a>[15] Antonio Labriola, <i>L\u2019Universit\u00e0 a la Liberta della scienza<\/i>, Roma, 1897.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn16\"><\/a>[16] Antonio Labriola, <i>\u00abLettere a Engels\u00bb, Rinascita.<\/i> 1949.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a>[17] Carlo Fiorilli, <i>Antonio Labriola. Ricordi di giovinezza<\/i>. Nuova Antolog\u00eda, 1906<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a>[18] De las <i>Memorie del S. Monastero Di S. Paolo dall\u2019agosto 1850 a tutto il 1859<\/i>, escritas por el P. de Francesco Leopoldo Zelli Jacobuzzi da Viterbo. Cordialmente le agradecemos a Monse\u00f1or Giuseppe De Luca, quien nos ha ayudado en la b\u00fasqueda de estos datos tan interesantes.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a>[19] Karl Marx, <i>Das Capital<\/i>. Berlin, Dietz, 1947, p.18<\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a>[20] En realidad se trata de algo m\u00e1s que el simple modo de expresi\u00f3n. Este es precisamente el cap\u00edtulo que hizo que Lenin dijera que \u00ab<i>El Capital<\/i> de Marx, y especialmente el primer cap\u00edtulo, no pueden comprenderse perfectamente si no se ha estudiado a fondo y, si no se ha entendido toda (\u00a1subrayado por Lenin!) la <i>L\u00f3gica<\/i> de Hegel Por tanto, durante casi medio siglo ninguno de los marxistas entendi\u00f3 a Marx\u00bb (Lenin, <i>Cuadernos de Filosof\u00eda<\/i>).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a>[21] G.V. Plej\u00e1nov, <i>Obras <\/i>(ed. rusa)<i>, <\/i>vol. XVIII, PP. 324 y sigs.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn22\"><\/a>[22] MEGA (con esta sigla indicamos la edici\u00f3n completa, en lengua alemana, de las obras de Marx y Engels, al cuidado del Instituto Marx-Engels-Lenin de Mosc\u00fa. Entre 1927 y 1940 aparecieron once vol\u00famenes, de los cuales siete son de obras y cuatro de correspondencia). I, 1, pp. 5 y sigs.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn23\"><\/a>[23] <i>Op, cit<\/i>., p. 22.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn24\"><\/a>[24] MEGA, I, 5, p. 7.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn25\"><\/a>[25] <i>Phenomenologie des Geistes<\/i>, Leipzig, 1949, p. 15. Edici\u00f3n castellana: Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1966. p. 12.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn26\"><\/a>[26] En el pr\u00f3logo al <i>Antid\u00fcring<\/i>.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn27\"><\/a>[27] <i>Op. Cit<\/i>., pp. 409-10<\/p>\n<p><a name=\"_ftn28\"><\/a>[28] MEGA, I, p.153.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn29\"><\/a>[29] <i>Ibid. <\/i>p. 156.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn30\"><\/a>[30] MEGA, I, 3, p\u00e1g. 169.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn31\"><\/a>[31] <i>Ibid., <\/i>p. 168.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn32\"><\/a>[32] <i>Ibid., <\/i>p. 153.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn33\"><\/a>[33] <i>Ibid., <\/i>p. 166.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn34\"><\/a>[34] <i>Oekonomisch\u00b7philosophische Manuskripte (1844) MEGA, 1, 5, pp. 160-61.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"_ftn35\"><\/a>[35] <i>Ibid., <\/i>p. 160.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn36\"><\/a>[36] <i>Ibid., <\/i>p. 157.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn37\"><\/a>[37] <i>Ibid., <\/i>p. 114.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn38\"><\/a>[38] <i>Ibid., <\/i>p. 126.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn39\"><\/a>[39] <i>Ibid., <\/i>p. 92-93.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn40\"><\/a>[40] <i>Ibid., <\/i>I, 1, 1\u00ba, pp. 401-553.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn41\"><\/a>[41] <i>Ibid.<\/i>, pp. 602-621<\/p>\n<p>Palmiro Togliatti, \u00abPara una justa comprensi\u00f3n del pensamiento de Antonio Labriola\u00bb, in <i>Palmiro Togliatti<\/i>. <i>Escritos pol\u00edticos<\/i>, M\u00e9xico, Era, 1979<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p class='Standard'>\n<p class='Textbody' style='margin-bottom: 17.0pt; line-height: 150%;'>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p class='Textbody' style='margin-bottom: 17.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph; line-height: 150%;'>\u201d\u00danicamente nos importaba, a trav\u00e9s de una documentaci\u00f3n amplia y precisa&#8230; demostrar la verdadera naturaleza y la complejidad de la relaci\u00f3n entre el pensamiento marxista y la filosof\u00eda hegeliana. Esto nos suministrar\u00e1 preciosos puntos de referencia y de gu\u00eda para la valoraci\u00f3n exacta del pensamiento de Antonio Labriola\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3009,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[1045],"class_list":["post-3008","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","tag-antonio-labriola"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3008","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3008"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3008\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3009"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3008"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3008"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}