{"id":3010,"date":"2015-07-24T00:00:00","date_gmt":"2015-07-24T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3010"},"modified":"2020-02-16T07:20:29","modified_gmt":"2020-02-16T06:20:29","slug":"el-dominio-humano-de-la-biosfera-la-rapida-descarga-de-la-bateria-tierra-espacio-presagia-el-futuro-de-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3010","title":{"rendered":"El dominio humano de la biosfera: la r\u00e1pida descarga de la bater\u00eda Tierra-Espacio presagia el futuro de la humanidad"},"content":{"rendered":"<p><strong>La Tierra es una bater\u00eda qu\u00edmica en la que a escala evolutiva, con una carga muy lenta de fotos\u00edntesis usando energ\u00eda solar, miles de millones de toneladas de biomasa viva fueron almacenados en bosques y otros ecosistemas en grandes reservas de combustibles f\u00f3siles. En apenas los \u00faltimos cientos de a\u00f1os, los humanos han extra\u00eddo la energ\u00eda explotable de esta biomasa viva y fosilizada para construir la moderna econom\u00eda industrial-tecnol\u00f3gica-informacional, para hacer crecer nuestra poblaci\u00f3n hasta m\u00e1s de 7 mil millones y para transformar los ciclos biogeoqu\u00edmicos y la biodiversidad de la Tierra. Esta r\u00e1pida descarga de la energ\u00eda org\u00e1nica almacenada de la Tierra impulsa el dominio humano de la biosfera, incluyendo la conversi\u00f3n de los h\u00e1bitats naturales en campos agr\u00edcolas y la p\u00e9rdida resultante de especies nativas, la emisi\u00f3n de di\u00f3xido de carbono y el cambio clim\u00e1tico y del nivel del mar resultantes, y el uso de fuentes energ\u00e9ticas suplementarias nucleares, hidroel\u00e9ctricas, e\u00f3licas y solares. Las leyes de la termodin\u00e1mica que gobiernan la carga lenta y la r\u00e1pida descarga de la bater\u00eda Tierra son universales y absolutas. La Tierra est\u00e1 solo temporalmente en equilibro a una cantidad cuantificable del equilibrio termodin\u00e1mico con el espacio exterior. Aunque esta distancia del equilibrio est\u00e1 compuesta por todo tipo de energ\u00eda, la m\u00e1s cr\u00edtica para los humanos es el dep\u00f3sito de biomasa viva. Con el r\u00e1pido agotamiento de esta energ\u00eda qu\u00edmica, la Tierra est\u00e1 volviendo a un equilibrio inh\u00f3spito con el espacio exterior con ramificaciones fundamentales para la biosfera y la humanidad. Porque dado que no hay energ\u00eda de sustituci\u00f3n o reemplazo para la biomasa viva, la distancia que queda hasta el equilibrio que ser\u00e1 necesario para mantener la vida humana es desconocida.<\/strong><\/p>\n<p>Fig. 1. Bater\u00eda Tierra-Espacio. El planeta es una carga positiva de energ\u00eda qu\u00edmica org\u00e1nica almacenada (c\u00e1todo) bajo la forma de biomasa y combustibles f\u00f3siles. A medida que esta energ\u00eda es disipada por los humanos, finalmente es irradiada como calor hacia el equilibrio qu\u00edmico con el espacio profundo (\u00e1nodo). La bater\u00eda se est\u00e1 descargando r\u00e1pidamente sin recarga.<\/p>\n<p>Tal como se describe en la Figura 1, la Tierra es una bater\u00eda de energ\u00eda qu\u00edmica almacenada en la que el planeta es el c\u00e1todo (energ\u00eda qu\u00edmica org\u00e1nica almacenada) y el espacio es el \u00e1nodo (el equilibrio). Nosotros lo llamamos la bater\u00eda Tierra-Espacio. Cost\u00f3 millones de a\u00f1os que las plantas fotosint\u00e9ticas cargasen lentamente la bater\u00eda, convirtiendo gradualmente energ\u00eda solar difusa de baja calidad en energ\u00eda qu\u00edmica de alta calidad almacenada temporalmente bajo la forma de biomasa viva y con m\u00e1s duraci\u00f3n bajo la forma de combustibles f\u00f3siles: petr\u00f3leo, gas y carb\u00f3n. Solo en los \u00faltimos siglos -un parpadeo en t\u00e9rminos evolutivos- el uso de energ\u00eda por parte de los humanos para impulsar el auge de la civilizaci\u00f3n y la moderna sociedad industrial-tecnol\u00f3gica-informacional ha descargado la pila Tierra-Espacio induciendo el flujo entre los terminales, degradando la energ\u00eda de biomasa de gran calidad para hacer el trabajo de transformar la Tierra para beneficio humano e irradiando la energ\u00eda de baja calidad resultante al espacio profundo. Las leyes de la termodin\u00e1mica dictan que la diferencia en ritmo y escala temporal entre la lenta carga y el r\u00e1pido agotamiento es insostenible. La actual descarga masiva est\u00e1 llevando r\u00e1pidamente a la Tierra de una biosfera rebosante de vida y manteniendo una civilizaci\u00f3n humana altamente desarrollada a un yermo paisaje lunar. Consid\u00e9rese como ejemplo que el estado energ\u00e9tico de la Tierra sea parecido al de una casa que funcione con una bater\u00eda de una sola carga que proporcione energ\u00eda para la luz, la calefacci\u00f3n, el aire acondicionado, los aparatos el\u00e9ctricos y las comunicaciones electr\u00f3nicas. A medida que la pila se descarga, estos servicios dejan de estar disponibles y la casa pronto se vuelve inhabitable.<\/p>\n<p>Fig. 2. Almacenaje energ\u00e9tico qu\u00edmico y nuclear de la Tierra (distancia del equilibrio) (10, 11, 38, 39). Donde es necesario la biomasa es convertida en energ\u00eda suponiendo que 1 t carbono \u223c35 \u00d7 109 julios. ZJ = zeta julios = julios \u00d7 1021.<\/p>\n<p><strong>La energ\u00eda en F\u00edsica y Biolog\u00eda <\/strong><\/p>\n<p>Las leyes de la termodin\u00e1mica son incontrovertibles. Tienen ramificaciones inevitables para el futuro de la biosfera y la humanidad. Empezamos explicando los conceptos termodin\u00e1micos necesarios para entender la energ\u00eda de la biosfera y los humanos dentro del sistema Tierra-Espacio. Las leyes de la termodin\u00e1mica y las muchas formas de energ\u00eda pueden ser dif\u00edciles para los no expertos. Sin embargo, los flujos y dep\u00f3sitos de la energ\u00eda de la Tierra pueden ser explicados en t\u00e9rminos directos para comprender por qu\u00e9 la biosfera y la civilizaci\u00f3n humana est\u00e1n en desequilibrio energ\u00e9tico. Estas leyes f\u00edsicas son universales y absolutas, se aplican a todas las actividades humanas y son la clave universal para la sostenibilidad. La energ\u00eda es lo lejos que est\u00e1 una propiedad (por ejemplo, temperatura, qu\u00edmica, presi\u00f3n, velocidad) del equilibrio. Esta distancia, o gradiente, puede ser capturada para realizar un trabajo, moviendo en el proceso a la propiedad m\u00e1s cerca del equilibrio. \u00a0As\u00ed, mientras la capacidad de realizar un trabajo se usa a menudo como la definici\u00f3n m\u00e1s simple de energ\u00eda, en \u00faltima instancia esta capacidad requiere un sistema fuera de equilibrio, un gradiente que sea posible capturar. Por ejemplo, la Tierra est\u00e1 fuera del equilibrio qu\u00edmico con respecto al espacio exterior. A medida que quemamos energ\u00eda f\u00f3sil qu\u00edmica para conseguir trabajo, la Tierra pierde el calor resultante y de nuevo se mueve m\u00e1s cerca del equilibrio. La Primera Ley de la Termodin\u00e1mica asegura que aunque la energ\u00eda sea transformada entre solar, qu\u00edmica, trabajo y calor en estas transacciones, no es ni creada ni destruida. Cambia de forma, pero se conserva la cantidad total. La Segunda Ley de la Termodin\u00e1mica asegura que a medida que la energ\u00eda cambia de forma, toda esta energ\u00eda es finalmente degradada a energ\u00eda cal\u00f3rica de baja calidad y la pierde el planeta. Estas leyes f\u00edsicas no solo han permitido la evoluci\u00f3n de la vida, tambi\u00e9n han permitido el desarrollo de la civilizaci\u00f3n humana. Los seres vivos usan la fotos\u00edntesis para convertir la difusa pero fiable luz solar en compuestos org\u00e1nicos ricos en energ\u00eda, y usan la respiraci\u00f3n para romper estos componentes, liberar la energ\u00eda almacenada y hacer el trabajo biol\u00f3gico de vivir (1, 2). Para los humanos esto significa consumir alimentos y respirar para alimentar el metabolismo biol\u00f3gico. Sin embargo, los humanos tambi\u00e9n usan innovaciones tecnol\u00f3gicas para quemar productos qu\u00edmicos org\u00e1nicos y usar esta energ\u00eda extrametab\u00f3lica para hacer el trabajo adicional de alimentar actividades socioecon\u00f3micas complejas. En milenios de tiempo evolutivo, a medida que los seres vivos evolucionaron y se diversificaron, desarrollaron nuevas v\u00edas bioqu\u00edmicas para convertir la energ\u00eda solar en biomasa. Llev\u00f3 del orden de mil millones de a\u00f1os para que los primeros procariotas fotosint\u00e9ticos y quimicosint\u00e9ticos explotasen los peque\u00f1os gradientes de energ\u00eda disponibles y sintetizasen suficiente biomasa como para empezar a cargar la bater\u00eda qu\u00edmica Tierra-Espacio. Viejos organismos unicelulares crearon un modesto gradiente qu\u00edmico energ\u00e9tico que dur\u00f3 miles de millones de a\u00f1os. Hace alrededor de 600 millones de a\u00f1os, con la explosi\u00f3n C\u00e1mbrica de diversidad de grandes organismos multicelulares y la consiguiente colonizaci\u00f3n de la Tierra por parte de las plantas, la biosfera adquiri\u00f3 un gran dep\u00f3sito de biomasa viva, principalmente bajo la forma de bosques (3). En los periodos Carbon\u00edfero, P\u00e9rmico y Jur\u00e1sico (350-150 millones de a\u00f1os), restos de plantas y animales muertos se conservaron en la corteza terrestre para crear las reservas de carb\u00f3n, petr\u00f3leo y gas. Desde entonces, la Tierra ha estado b\u00e1sicamente en un cuasi-equilibrio energ\u00e9tico, perturbado continuamente por impactos de asteroides, actividad tect\u00f3nica, glaciaciones y fluctuaciones clim\u00e1ticas, a\u00f1adiendo o restando modestamente de los dep\u00f3sitos de combustibles f\u00f3siles, pero siempre volviendo a un equilibrio aproximado entre input solar y p\u00e9rdida de calor, fontos\u00edntesis y metabolismo heterotr\u00f3fico. Todo cambi\u00f3 cuando los humanos anat\u00f3micamente modernos aparecieron y se extendieron fuera de \u00c1frica para colonizar toda la Tierra. El hito m\u00e1s importante fue el desarrollo y extensi\u00f3n de la agricultura, que empez\u00f3 hace unos 12.000 a\u00f1os. Antes de esto, las sociedades cazadoras-recolectoras hab\u00edan estado en un equilibrio aproximado, bas\u00e1ndose en la energ\u00eda fotosint\u00e9tica para proveerse de alimentos vegetales y animales y combustible para cocinar y calentar y apenas alteraron la superficie de la Tierra. Con la llegada de la agricultura, los humanos empezaron a capturar sistem\u00e1ticamente el gradiente almacenado de biomasa y a aumentar la descarga de energ\u00eda qu\u00edmica. Inicialmente, la labor humana y animal y los fuegos de madera y esti\u00e9rcol fueron usados para hacer el trabajo de fabricar herramientas, despejar la tierra, cultivar los campos y cosechar. Sin embargo, sociedades a\u00fan m\u00e1s inventivas desarrollaron nuevas tecnolog\u00edas basadas en emplear \u00a0nuevas fuentes de energ\u00eda. Lo que es m\u00e1s importante, la revoluci\u00f3n industrial us\u00f3 los molinos de viento y agua para realizar trabajo y quem\u00f3 primero madera, luego carb\u00f3n vegetal y finalmente combustibles f\u00f3siles para explotar y fundir menas de metal y para fabricar herramientas y m\u00e1quinas. Estos desarrollos llevaron a poblaciones humanas cada vez mayores con econom\u00edas y sistemas sociales cada vez m\u00e1s complejos, todos alimentados por un ritmo siempre creciente de descarga de energ\u00eda qu\u00edmica.<\/p>\n<p><strong>El paradigma de la bater\u00eda Tierra-espacio<\/strong><\/p>\n<p>Por definici\u00f3n, la cantidad de energ\u00eda qu\u00edmica concentrada en los dep\u00f3sitos de carbono del planeta Tierra (c\u00e1todo positivo) representa la distancia del duro equilibrio termodin\u00e1mico con el cercano espacio exterior (\u00e1nodo negativo). Este gradiente energ\u00e9tico mantiene la biosfera y la vida humana. Se puede modelar como una bater\u00eda de una sola carga. Esta bater\u00eda qu\u00edmica Tierra-espacio (figura 1) carg\u00f3 muy lentamente durante 4,5 mil millones de a\u00f1os de influjo solar y de acumulaci\u00f3n de biomasa viva y combustibles f\u00f3siles. Ahora se est\u00e1 descargando r\u00e1pidamente debido a las actividades humanas. A medida que quemamos energ\u00eda qu\u00edmica org\u00e1nica, generamos trabajo para hacer crecer nuestra poblaci\u00f3n y econom\u00eda. En el proceso, la energ\u00eda qu\u00edmica de alta calidad se transforma en calor y se pierde para el planeta por la radiaci\u00f3n al espacio exterior. El flujo de energ\u00eda del c\u00e1todo al \u00e1nodo est\u00e1 acercando al planeta r\u00e1pida e irrevocablemente al est\u00e9ril equilibrio qu\u00edmico del espacio. La figura 2 describe los dep\u00f3sitos de energ\u00eda primaria de alta calidad qu\u00edmicos y nucleares como sus distancias respectivas del equilibrio del espacio exterior. Seguimos a la industria energ\u00e9tica al centrarnos en las reservas de alta calidad y usar la &#8216;energ\u00eda recuperable&#8217; como nuestro punto de referencia, porque muchos dep\u00f3sitos de combustibles f\u00f3siles y menas nucleares est\u00e1n dispersos o inaccesibles y no se pueden capturar actualmente para producir energ\u00eda neta y beneficio econ\u00f3mico (4). Las muy grandes reservas de energ\u00eda org\u00e1nica de baja calidad incluyendo los compuestos de carbono en suelos y sedimentos oce\u00e1nicos (5, 6) no se muestran, pero no son actualmente econ\u00f3micamente extra\u00edbles y utilizables, as\u00ed que normalmente no se incluyen ni en las categor\u00edas de recuperables ni en las de no recuperables. Aunque los gradientes de energ\u00eda atribuidos al enfriamiento geot\u00e9rmico, los gradientes t\u00e9rmicos del oc\u00e9ano, las temperaturas de efecto invernadero del aire, etc. contribuyen a la distancia termodin\u00e1mica de la Tierra del equilibro con el espacio, tampoco se incluyen porque no son energ\u00eda qu\u00edmica y presumiblemente seguir\u00edan existiendo de alguna forma en un planeta desprovisto de seres vivos, incluyendo los humanos. La figura 2 muestra que los humanos est\u00e1n actualmente descargando todos los dep\u00f3sitos recuperables de energ\u00eda qu\u00edmica org\u00e1nica al \u00e1nodo de la bater\u00eda Tierra -Espacio como calor. La pila Tierra-espacio creada por organismos est\u00e1 compuesta de dos tipos de compuestos qu\u00edmicos org\u00e1nicos. El primero son los combustibles f\u00f3siles. Estos combustibles f\u00f3siles son principalmente hidrocarburos, conteniendo principalmente carbono e hidr\u00f3geno, casi nada de ox\u00edgeno y a menudo peque\u00f1as pero significativas cantidades de otros elementos como sulfuro, vanadio, hierro, zinc y mercurio, que pueden ser t\u00f3xicos cuando se liberan al medio e incorporados por humanos y otros organismos. Las reservas de combustibles f\u00f3siles, la mayor parte depositadas hace cientos de millones de a\u00f1os, son finitas y se est\u00e1n agotando r\u00e1pidamente. El petr\u00f3leo, el gas y el carb\u00f3n , que suponen m\u00e1s del 85% del actual consumo energ\u00e9tico global son quemados para producir los bienes y servicios de nuestra econom\u00eda industrial-tecnol\u00f3gica-informacional. A pesar de algunos excelentes an\u00e1lisis aleccionadores del uso presente y las perspectivas de futuro de los combustibles f\u00f3siles (4, 7, 8), la magnitud de la dep\u00f3sitos de energ\u00eda de hidrocarburos econ\u00f3micamente recuperables son objeto de mucho debate. En la figura 2 reconocemos la incerteza asignando un valor conservador de &lt;40 zetajulios (ZJ).<\/p>\n<p><strong>La cr\u00edtica importancia de la biomasa viva<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed nos centramos en el segundo tipo de productos qu\u00edmicos que forman la bater\u00eda Tierra-Espacio, los compuestos org\u00e1nicos en la biomasa viva. Nuestro trabajo sugiere que los dos valores m\u00e1s peque\u00f1os, 19 y 2 ZJ, en el gr\u00e1fico de barras de la figura 2, son los m\u00e1s importantes. Los 19 ZJ representan la actual energ\u00eda qu\u00edmica potencial almacenada bajo la forma de biomasa viva, la mayor parte de ella como fitomasa en plantas terrestres y la mayor parte de ellas en bosques. Estos productos qu\u00edmicos son los carbohidratos, l\u00edpidos, proteinas, celulosa, ligninas y otras sustancias que forman los cuerpos de los organismos vivos. A diferencia de los combustibles f\u00f3siles, la magnitud de este gradiente de almacenaje de energ\u00eda (esto es, su distancia del equilibrio) se mantiene gracias a un flujo constante de energ\u00eda solar (9). Los 2 ZJ son el flujo de energ\u00eda debido a la producci\u00f3n primaria anual neta (PPN) del planeta, que es la cantidad de energ\u00eda convertida cada a\u00f1o de energ\u00eda solar a biomasa por el proceso de fotos\u00edntesis. La PPN global es el presupuesto anual de energ\u00eda renovable de la Tierra dentro de la cual operan todos los seres vivos y dentro de la cual nuestros ancestros humanos cazadores-recolectores funcionaban anteriormente. Por lo tanto, un input de 2 ZJ\/a\u00f1o de fotos\u00edntesis mantiene un stock permanente de 19 ZJ de biomasa almacenada. Esta biomasa almacenada es esencial para los humanos modernos, porque su energ\u00eda qu\u00edmica mantiene una biosfera habitable alejada del equilibrio qu\u00edmico del espacio. La PPN y la biomasa viva almacenada de la biosfera mantienen la biodiversidad y regulan el ciclo clim\u00e1tico y biogeoqu\u00edmico. La energ\u00eda metab\u00f3lica que alimenta nuestros cuerpos y mantiene nuestra poblaci\u00f3n se deriva del PPN, porque todos nuestros alimentos son biomasa viva, producidos por las plantas y animales de los diversos ecosistemas de la Tierra: campos agr\u00edcolas, tierras de pastoreo, oc\u00e9anos y agua dulce. Adem\u00e1s, la biomasa es esencial para que los humanos accedan a otras formas de energ\u00eda, incluyendo la e\u00f3lica, hidro, f\u00f3sil, nuclear, etc.<\/p>\n<p><strong>La biomasa viva se est\u00e1 agotando r\u00e1pidamente<\/strong><\/p>\n<p>En tiempos del Imperio romano y el nacimiento de Cristo, la Tierra conten\u00eda \u223c un millardo de miles de millones de toneladas de biomasa viva (10), equivalente a 35 ZJ de energ\u00eda qu\u00edmica, principalmente bajo la forma de \u00e1rboles en los bosques. En apenas los \u00faltimos 2000 a\u00f1os, los humanos han reducido esto un 45% a \u223c 550 mil millones de toneladas de carbono en biomasa, equivalente a 19,2 ZJ. La p\u00e9rdida se ha acelerado con el tiempo, con un 11% agotado solo desde 1900 (figura 3) (11,12). En los \u00faltimos a\u00f1os, de media, estamos capturando -y liberando como calor y di\u00f3xido de carbono- los restantes 550 mil millones de toneladas de carbono en biomasa viva a un ritmo neto de \u223c1,5 mil millones de toneladas de carbono por a\u00f1o (13, 14). La causa y medida del agotamiento de la biomasa son temas complicados, y los n\u00fameros est\u00e1n siendo casi continuamente reevaluados (14). El agotamiento se debe principalmente a cambios en el uso de la tierra, incluyendo la deforestaci\u00f3n, la desertificaci\u00f3n y la conversi\u00f3n de los paisajes con vegetaci\u00f3n en superficies est\u00e9riles, pero tambi\u00e9n secundariamente a otras causas como la contaminaci\u00f3n y una pesca y silvicultura insostenibles. Aunque las estimaciones cuantitativas de m\u00e1s arriba tienen una considerable incertidumbre, la tendencia y magnitudes \u00a0generales son hechos ineludibles con terribles consecuencias termodin\u00e1micas.<\/p>\n<p>Fig. 3. Dep\u00f3sitos globales de fitomasa. Calculados a partir de la tabla 2 de Smil (11), suponiendo que 1 t carbono \u223c35 \u00d7 109 julios.<\/p>\n<p>ZJ = zeta julios = julios \u00d7 1021.<\/p>\n<p><strong>El rol dominante de los humanos<\/strong><\/p>\n<p>El Homo sapiens es una especie \u00fanica. La historia de la humanidad -empezando con los cazadores-recolectores, quienes aprendieron a obtener energ\u00eda cal\u00f3rica \u00fatil quemando madera y esti\u00e9rcol, y siguiendo hasta los humanos contempor\u00e1neos, quienes aplican las \u00faltimas tecnolog\u00edas, como el fracking, los paneles solares y las turbinas e\u00f3licas- es la de la innovaci\u00f3n para usar todas las fuentes de energ\u00eda econ\u00f3micamente explotables a un ritmo cada vez mayor (12, 15). Juntos, el imperativo biol\u00f3gico de la din\u00e1mica malthusiana-darwiniana para usar todos los recursos disponibles y el imperativo social \u00a0de innovar y mejorar el bienestar humano han dado como resultado en al menos 10.000 a\u00f1os de crecimiento de la poblaci\u00f3n y econ\u00f3mico virtualmente ininterrumpido: de unos pocos millones de cazadores-recolectores a m\u00e1s de 7 mil millones de humanos modernos y de una econom\u00eda de subsistencia \u00a0basada en el uso sostenible de plantas y animales (esto es, en equilibrio con la producci\u00f3n energ\u00e9tica fotosint\u00e9tica) a la moderna econom\u00eda industrial-tecnol\u00f3gica-informacional (esto es, fuera de equilibrio debido a la descarga unidireccional insostenible de la bater\u00eda de biomasa).<\/p>\n<p>La figura 4 muestra el efecto multiplicador de dos grandes cifras que determinan el r\u00e1pido ritmo de descarga de la bater\u00eda Tierra-Espacio. El uso de la energ\u00eda por persona multiplicado por la poblaci\u00f3n da el total global de consumo de energ\u00eda por parte de los humanos. Seg\u00fan los n\u00fameros de British Petroleum (16), que muchos expertos aceptan, en 2013, el uso medio de energ\u00eda per c\u00e1pita fue de 74,6 x 109 J\/persona por a\u00f1o (equivalente a \u223c2,370 W, trazado en verde en la figura 4). Multiplicando esto por una poblaci\u00f3n mundial de 7,1 mil millones en 2013 da un consumo total de \u223c0.53 ZJ\/a\u00f1o (equivalente a 16,8 TW, trazado en rojo en la figura 4), que es m\u00e1s del 1% del total de combustibles f\u00f3siles recuperables almacenados en el planeta (esto es, 0.53 ZJ\/40 ZJ = 1,3%). A medida que avanza el tiempo, la poblaci\u00f3n aumenta, y la econom\u00eda crece, el resultado de multiplicar estas dos muy grandes cifras es que la tasa total de consumo de energ\u00eda global est\u00e1 creciendo a casi un ritmo exponencial. Para poner estas cifras en perspectiva, consid\u00e9rese un punto de referencia. Un individuo humano requiere de media 8,4 MJ\/d\u00eda (2.000 kcal\/d) bajo la forma de alimentos para mantener una tasa metab\u00f3lica biol\u00f3gica de aproximadamente 100 W. Para dar energ\u00eda a sus diversas actividades, los humanos contempor\u00e1neos suplementan el metabolismo biol\u00f3gico con energ\u00eda extrametab\u00f3lica derivada de otras fuentes, principalmente combustibles f\u00f3siles. Por lo tanto, el actual consumo per c\u00e1pita de 2370 W identificado m\u00e1s arriba para una persona media es aproximadamente 24 veces el de un ancestro cazador-reproductor. Adem\u00e1s, este valor medio no indica la gran variaci\u00f3n en el consumo de energ\u00eda per c\u00e1pita como una funci\u00f3n de las condiciones socioecon\u00f3micas, que van de poco m\u00e1s que la tasa metab\u00f3lica biol\u00f3gica en los pa\u00edses subdesarrollados m\u00e1s pobres a m\u00e1s de 11.000 W en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados con sus econom\u00edas industrial-tecnol\u00f3gico- informacionales demandantes de energ\u00eda (8, 17). Comparado con las necesidades metab\u00f3licas de la humanidad y los dep\u00f3sitos qu\u00edmicos restantes en la bater\u00eda Tierra-Espacio (distancia del equilibrio termodin\u00e1mico), el ritmo de descarga neta es muy grande y obviamente insostenible. La Tierra est\u00e1 en un serio desequilibro energ\u00e9tico debido al uso humano de la energ\u00eda. Este desequilibro define nuestro conflicto m\u00e1s dominante con la naturaleza. En realidad es un conflicto en el sentido de que el actual desequilibrio energ\u00e9tico, una crisis sin precedentes en la historia de la Tierra, es una consecuencia directa de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Los efectos nocivos de descargar la energ\u00eda qu\u00edmica org\u00e1nica almacenada en la bater\u00eda se extienden mucho m\u00e1s all\u00e1 del agotamiento de la fitomasa viva almacenada y la energ\u00eda combustible f\u00f3sil. Consid\u00e9rense los minerales. Los humanos energ\u00e9ticamente dominadores han descubierto y explotado la mayor parte de los dep\u00f3sitos m\u00e1s ricos de cobre, hierro, zinc, oro y plata, usado estos metales para mantener la econom\u00eda industrial, y dispersado los &#8216;desechos&#8217; no usados en vertederos y estanques irrecuperables. Consid\u00e9rese el nitr\u00f3geno y el f\u00f3sforo, ingredientes cr\u00edticos de los fertilizantes porque son esenciales para el crecimiento de las plantas. Los dep\u00f3sitos globales de nitratos y fosfatos han sido dr\u00e1sticamente agotados. El nitr\u00f3geno para fertilizantes puede sintetizarse del gas nitr\u00f3geno atmosf\u00e9rico, pero este proceso qu\u00edmico requiere un gran aporte de energ\u00eda ex\u00f3gena, usualmente bajo la forma de combustibles f\u00f3siles (18). M\u00e1s ominosamente, no hay sustituto o mecanismo para sintetizar artificialmente f\u00f3sforo. Consid\u00e9rese el agua. Mediante la represa de r\u00edos y corrientes y al cavar pozos en los acu\u00edferos subterr\u00e1neos, los humanos utilizan actualmente m\u00e1s del 56% de todas las aguas dulces accesibles. La mayor parte de este agua se usa para el riego de cultivos, de forma que las actividades humanas suponen aproximadamente un 26% del agua perdida por evapotranspiraci\u00f3n de los ecosistemas terrestres (19, 20). Consid\u00e9rense los impactos sobre los ecosistemas mundiales (21) y la biodiversidad (22).Para producir plantas y productos animales para el consumo humano y para albergar a nuestra creciente poblaci\u00f3n, hemos transformado los ecosistemas y paisajes de aproximadamente el 83% de las \u00e1reas terrestres de la Tierra libres de hielo. Hemos reemplazado bosques y otros ecosistemas nativos con cultivos agr\u00edcolas, pastos, plantaciones forestales, edificios y pavimento, acaparando aproximadamente el 40% del PPN terrestre y reduciendo el stock permanente de biomasa viva en el planeta en un estimado 45%. Los cambios adicionales causados por los humanos \u00a0han reducido sustancialmente los stocks de pesca oce\u00e1nica, alterado los ciclos globales biogeoqu\u00edmicos y el clima y causado una extinci\u00f3n de especies a 100-1000 veces las tasas de extinci\u00f3n media prehumana. Finalmente, consid\u00e9rese que el 15-30% del consumo actual global de energ\u00eda se usa para simplemente proporcionar alimentos para 7,2 mil millones de personas (23, 24). La mayor parte de esta energ\u00eda procede de combustibles f\u00f3siles y se utiliza para los inputs suplementarios de agua, fertilizantes, pesticidas y trabajo con m\u00e1quinas que permiten a la agricultura moderna conseguir altos rendimientos (25-27). Por lo tanto, la poblaci\u00f3n humana se mantiene por la PPN de la agricultura, pero la capacidad de esta agricultura de alimentar a la poblaci\u00f3n mundial exige una descarga masiva de la bater\u00eda Tierra-Espacio. La disipaci\u00f3n unidireccional de la biomasa viva y de la energ\u00eda de los combustibles f\u00f3siles ha proporcionado a nuestra especie un poderoso dominio sin precedentes sobre los ciclos biogeoqu\u00edmicos y sobre otros organismos del planeta. Otros han registrado estos cambios y sus consecuencias (18-22, 28-30), pero sus advertencias no han conseguido provocar la suficiente preocupaci\u00f3n p\u00fablica y motivar una respuesta significativa.<\/p>\n<p>Fig. 4. Historia del crecimiento global de consumo per c\u00e1pita, poblaci\u00f3n y consumo total de energ\u00eda. Reproducido de la ref. 30, con permiso de Macmillan Publishers Ltd, Nature.<\/p>\n<p>Ir\u00f3nicamente, las poderosas fuerzas pol\u00edticas y de mercado, en lugar de actuar para conservar la carga restante en la bater\u00eda, en realidad empujan en la direcci\u00f3n opuesta, porque los efectos generalizados para aumentar el crecimiento econ\u00f3mico requerir\u00e1n un aumento del consumo de energ\u00eda (4, 8). Buena parte de la informaci\u00f3n anterior ha sido presentada en otros sitios, pero bajo diferentes formas (por ejemplo, en las referencias citadas). Nuestra s\u00edntesis difiere de la mayor parte de estos enfoques en dos aspectos: (I) introduce el paradigma de la bater\u00eda Tierra-Espacio para dar una nueva perspectiva, y (II) enfatiza la importancia cr\u00edtica de la biomasa viva para la sostenibilidad global tanto de la biosfera como de la civilizaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p><strong>Los humanos y la fitomasa<\/strong><\/p>\n<p>Podemos ser m\u00e1s cuantitativos y poner esto en contexto introduciendo una nueva medida de sostenibilidad \u03a9<\/p>\n<p>\u03a9 = P\/BN [1]<\/p>\n<p>que combina a prop\u00f3sito las quiz\u00e1s dos variables cr\u00edticas que afectan al estatus de la energ\u00eda del planeta: el total de fitomasa y la poblaci\u00f3n mundial. La ecuaci\u00f3n 1 cumple esta combinaci\u00f3n al dividir la energ\u00eda qu\u00edmica almacenada en fitomasa P (en julios) por la energ\u00eda necesaria para alimentar a la poblaci\u00f3n mundial durante un a\u00f1o (julios por a\u00f1o, figura 5). El denominador representa la energ\u00eda b\u00e1sica (metab\u00f3lica) necesaria para la poblaci\u00f3n mundial. Se obtiene al multiplicar la poblaci\u00f3n mundial N por sus necesidades metab\u00f3licas per c\u00e1pita durante un a\u00f1o (B = 3,06 \u00d7 109 julios\/persona\u00b7a\u00f1o calculado a partir de una dieta de 8,4 x 106 julios\/persona\u00b7d\u00eda). La expresi\u00f3n simple de \u03a9 da el n\u00famero de a\u00f1os con las tasas actuales de consumo que el dep\u00f3sito de fitomasa global podr\u00eda alimentar a la raza humana. Al hacer la suposici\u00f3n conservadora pero completamente \u00a0irreal de que toda la fitomasa pudiese ser cosechada para alimentar a los humanos (esto eso, toda ella es comestible), conseguimos una estimaci\u00f3n m\u00e1xima absoluta del n\u00famero de a\u00f1os de alimentos que le restan a la humanidad. La figura 5 muestra que en los a\u00f1os 0-2000 \u03a9 ha disminuido predecible y dram\u00e1ticamente de 67.000 a 1.029 a\u00f1os (por ejemplo, en el a\u00f1o 2000, P = 19,3 \u00d7 1021 julios, B = 3,06 \u00d7 109 julios\/persona\u00b7por a\u00f1o, y N = 6,13 \u00d7 109 personas; esto es, \u03a9 =1,029 a\u00f1os). En solo 2000 a\u00f1os, nuestra especie sola ha reducido \u03a9 en un 98,5%. La anterior es una dr\u00e1stica subestimaci\u00f3n por cuatro razones. Primera, obviamente no podemos consumir todos los dep\u00f3sitos de fitomasa para alimentos; la preponderancia de la fitomasa gobierna la bioesfera. Segunda, al basar nuestra estimaci\u00f3n en el metabolismo biol\u00f3gico humano no incluye aquella alta proporci\u00f3n de gasto de energ\u00eda extrametab\u00f3lico utilizado actualmente para alimentar la poblaci\u00f3n y nuestra econom\u00eda. Tercera, la estimaci\u00f3n de arriba no tiene en cuenta que tanto la poblaci\u00f3n humana global como la tasa de uso de energ\u00eda per c\u00e1pita no son constantes, sino que aumentan a ritmos casi exponenciales. No intentamos extrapolar para predecir las futuras trayectorias, que deben en \u00faltima instancia dar un giro hacia abajo a medida que dep\u00f3sitos esenciales de energ\u00eda se agoten. Finalmente, destacamos que no solamente ha disminuido r\u00e1pidamente el dep\u00f3sito global de energ\u00eda de fitomasa, sino lo que es m\u00e1s importante, el dominio humano sobre la parte restante tambi\u00e9n ha aumentado r\u00e1pidamente. Mucho antes de la hipot\u00e9tica fecha l\u00edmite cuando el dep\u00f3sito global de fitomasa est\u00e9 completamente agotado, la energ\u00eda de la biosfera y de todas sus especies habitantes se habr\u00e1n alterado dr\u00e1sticamente, con profundos cambios en la funci\u00f3n biogeoqu\u00edmica y la biodiversidad restante. El muy conservador \u00edndice \u03a9 muestra con qu\u00e9 rapidez los cambios en el uso de la tierra, la apropiaci\u00f3n de PPN, la contaminaci\u00f3n y otras actividades est\u00e1n agotando los dep\u00f3sitos de fitomasa para alimentar las casi exponenciales trayectorias de crecimiento de la poblaci\u00f3n y la econom\u00eda. Dado que el \u00edndice \u03a9 es conservador, tambi\u00e9n destaca el muy poco tiempo que queda para hacer cambios y conseguir un futuro sostenible para la biosfera y la humanidad. Ya estamos firmemente en la zona de incerteza cient\u00edfica en la que cualquier perturbaci\u00f3n podr\u00eda desencadenar un cambio de estado castastr\u00f3fico en la biosfera y la poblaci\u00f3n y econom\u00eda humanas (31). A medida que nos acercamos r\u00e1pidamente al equilibrio qu\u00edmico del espacio exterior, las leyes de la termodin\u00e1mica ofrecen poco espacio para la negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fig. 5. N\u00famero de a\u00f1os de fitomasa alimenticia potencialmente disponible para alimentar a la poblaci\u00f3n humana global. Calculado a partir de la energ\u00eda total de fitomasa almacenada del planeta dividida por las necesidades energ\u00e9ticas metab\u00f3licas para alimentar la poblaci\u00f3n mundial para 1 a\u00f1o (esto es, julios\/julios por a\u00f1o = a\u00f1os) suponiendo una dieta de 8,4-MJ per c\u00e1pita para todo el a\u00f1o. La l\u00ednea con una tendencia r\u00e1pidamente decreciente indica el dominio de la fitomasa por parte de la humanidad. Por razones dadas en el texto, estos valores son muy conservadores. Queda poco margen para continuar con seguridad la actual tendencia.<\/p>\n<p><strong>Discusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La trayectoria de \u03a9 mostrada en la figura 5 tiene al menos tres implicaciones para el futuro de la humanidad. Primera, no hay raz\u00f3n para esperar una trayectoria diferente en el pr\u00f3ximo futuro. Algo como el actual nivel de destrucci\u00f3n de energ\u00eda de la biomasa ser\u00e1 necesario para mantener la actual poblaci\u00f3n mundial con su econom\u00eda y producci\u00f3n de alimentos subsidiadas por los combustibles f\u00f3siles. Segunda, dado que la bater\u00eda Tierra-Espacio est\u00e1 siendo descargada cada vez m\u00e1s r\u00e1pidamente (figura 3) para mantener una poblaci\u00f3n cada vez mayor, la capacidad de amortiguar los cambios disminuir\u00e1 y los restantes gradientes de energ\u00eda experimentar\u00e1n perturbaciones en aumento. Como cada vez m\u00e1s gente depender\u00e1 de menos opciones energ\u00e9ticas disponibles, su \u00a0nivel de vida y su misma supervivencia ser\u00e1n cada vez m\u00e1s vulnerables a fluctuaciones como sequ\u00edas, epidemias, agitaci\u00f3n social y guerra. Tercera, hay una considerable incerteza en c\u00f3mo funcionar\u00e1 la biosfera cuando \u03a9 decrezca del actual \u03a9 = \u223c1.029 a\u00f1os a una inexplorada regi\u00f3n de funcionamiento termodin\u00e1mico. La biosfera global, la poblaci\u00f3n humana y la econom\u00eda obviamente se estrellar\u00e1n mucho antes de \u03a9 = 1 a\u00f1o. Si H. sapiens no se extingue, la poblaci\u00f3n humana disminuir\u00e1 dr\u00e1sticamente cuando nos veamos forzados a volver a llevar un estilo de vida de cazadores-recolectores o simples horticultores. Adem\u00e1s, la Tierra tras el colapso de la civilizaci\u00f3n humana ser\u00e1 un lugar muy diferente que el de la biosfera que mantuvo el auge de la civilizaci\u00f3n. Habr\u00e1 un legado de larga duraci\u00f3n de clima, paisajes y ciclos biogeoqu\u00edmicos alterados, stocks de combustibles f\u00f3siles, metales y menas nucleares agotados y dispersos y una biodiversidad disminuida. La especie m\u00e1s poderosa en los 3,5 mil millones de historia de la vida ha transformado la Tierra y dejado una marca que perdurar\u00e1 mucho despu\u00e9s de su desaparici\u00f3n. Muchas de las organizaciones y autores que han reconocido lo serio de la amenazante crisis de energ\u00eda sugieren la posibilidad de conseguir alg\u00fan nivel de sostenibilidad de la poblaci\u00f3n mundial y de la econom\u00eda poniendo en marcha tecnolog\u00edas de energ\u00eda renovable (32, 33). Nosotros tambi\u00e9n reconocemos la importancia de la energ\u00eda solar y otras renovables para amortiguar las consecuencias ecol\u00f3gicas y socioecon\u00f3micas a medida que la biosfera vuelva a un estado de homeoest\u00e1sis entre la PPN y la respiraci\u00f3n. Hay de hecho un gran suministro de energ\u00eda solar que todav\u00eda no ha sido aprovechado para su uso humano. Como hemos mencionado m\u00e1s arriba, la luz solar es energ\u00eda muy dispersa de baja calidad. En consecuencia, las actuales tecnolog\u00edas dependen en gran manera de los combustibles f\u00f3siles para dise\u00f1ar, explotar, construir y operar los sistemas de captura y distribuci\u00f3n (34) y expandir los todav\u00eda por dise\u00f1ar pero obligatorios sistemas de almacenamiento de energ\u00eda a gran escala. Adem\u00e1s, mientras algunos despliegues de sistemas solares (por ejemplo en techos, carreteras y aparcamientos) causan poca reducci\u00f3n directa de biomasa, un mayor despliegue indudablemente dar\u00eda como resultado un aumento de consecuencias indirectas en la biomasa tanto al fabricar como al instalar colectores solares y otras infraestructuras. El paradigma de la bater\u00eda Tierra-Espacio clarifica por qu\u00e9 las inversiones totales en curso y adelantadas en energ\u00eda solar y otras renovables deben equilibrarse con la energ\u00eda producida, esto es, una mayor Tasa de Retorno Energ\u00e9tico (4, 35) y por qu\u00e9 su producci\u00f3n e instalaci\u00f3n deben no impactar negativamente en el presupuesto de biomasa restante de la Tierra. La l\u00f3gica presentada arriba es indiscutible, porque las leyes de la termodin\u00e1mica son absolutas e inviolables. A menos que los dep\u00f3sitos de fitomasa se estabilicen, la civilizaci\u00f3n humana es insostenible. El paradigma de la bater\u00eda destaca la necesidad de seguir refinando las estimaciones de degradaci\u00f3n global de biomasa (13) y su correspondiente contenido en energ\u00eda qu\u00edmica y de combustibles f\u00f3siles recuperables. Recalca la necesidad de un mayor reconocimiento de la importancia central de la biomasa viva y la trayectoria pasada, presente y futura de una \u03a9 en descenso. La historia ofrece un mensaje mixto sobre la capacidad de los humanos de innovar y actuar a tiempo para evitar el colapso. A escala local y regional, muchas civilizaciones\u00a0pasadas\u00a0(por ejemplo, Grecia, Roma, Angkor Vat, Teotihuacan) no consiguieron adaptarse para cambiar las condiciones sociales y ecol\u00f3gicas y se estrellaron catastr\u00f3ficamente. Al mismo tiempo, el ingenio humano y las innovaciones tecnol\u00f3gicas permitieron que la poblaci\u00f3n mundial y la econom\u00eda creciesen a tasas casi exponenciales. Este crecimiento ha estado alimentado por la explotaci\u00f3n de nuevos recursos de energ\u00eda, haciendo la transici\u00f3n entre la animal, h\u00eddrica, e\u00f3lica, madera, carb\u00f3n, petr\u00f3leo, gas natural, nuclear, solar fotovolt\u00e1ica, geot\u00e9rmica y otras. Las implicaciones de colapsos pasados localizados y del crecimiento global son de una relevancia cuestionable para la situaci\u00f3n actual, sin embargo, porque ahora, por primera vez en la historia, la humanidad se enfrenta a un l\u00edmite energ\u00e9tico qu\u00edmico global. El paradigma de la bater\u00eda Tierra-Espacio proporciona un marco sencillo para comprender los efectos hist\u00f3ricos de los humanos sobre la din\u00e1mica energ\u00e9tica de la biosfera, incluyendo los inalterables l\u00edmites termodin\u00e1micos que ahora plantean serios retos al futuro de la humanidad. La biomasa viva es el capital de energ\u00eda que hace funcionar la biosfera y mantiene la poblaci\u00f3n humana y la econom\u00eda. Hay una necesidad urgente no solo de detener el agotamiento de este capital biol\u00f3gico, sino de movernos tan r\u00e1pidamente como sea posible hacia un equilibrio aproximado entre PPN y respiraci\u00f3n. Simplemente, no hay tanque de reserva de biomasa para el planeta Tierra. Las leyes de la termodin\u00e1mica no tienen piedad. El equilibrio es inh\u00f3spito, est\u00e9ril y final.<\/p>\n<p><strong>Materiales y m\u00e9todos<\/strong><\/p>\n<p>Para calcular omega en la figura 5, hemos usado los datos de aumento de la poblaci\u00f3n N desde los a\u00f1os 0 a 1950 y desde 1950 a 2000 del US Census Bureau (36, 37). En todos los casos, si hubo una variaci\u00f3n en las estimaciones de poblaci\u00f3n para un a\u00f1o dado, para ser conservadores, utilizamos la m\u00e1s baja. El contenido de energ\u00eda de la fitomasa P requiri\u00f3 una funci\u00f3n continua para representar todos los a\u00f1os entre 0 y 2000. Usamos ecuaciones de segundo orden para ajustar los puntos de referencia en la figura 3. Los primeros 3 puntos de referencia (a\u00f1os 0-1800) fueron representados como energ\u00eda de fitomasa= [35 \u2212 1,70 \u00d7 10\u22126 (a\u00f1os)2 \u2212 1,801 \u00d7 10\u22123 (a\u00f1os) \u2212 1,8031 \u00d7 10\u22123 ] zeta julios. Los restantes puntos de referencia (a\u00f1os 1800-2000) fueron representados como energ\u00eda de fitomasa = [35 \u2212 3,386 \u00d7 10\u22125 (a\u00f1os)2 + 9,373\u22122 (a\u00f1os) \u2212 67,770] zeta julios.<\/p>\n<p>AGRADECIMIENTOS. Agradecemos a los estudiantes de Ingenier\u00eda Ambiental de la Universidad de Georgia por comprometerse continuamente con preguntas y discusiones profundas que ampliaron los puntos clave en esta investigaci\u00f3n. Este trabajo ha estado financiado en parte por la National Science Foundation Macrosystems Biology Grant EF 1065836 (a J.H.B.).<\/p>\n<p>1 Brown JH, et al. (2004) Toward a metabolic theory of ecology. 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Energy Policy 39(3):1154\u20131169.<\/p>\n<p>33 IPCC (2011) Special Report on Renewable Energy Sources and Climate Change Mitigation (Cambridge Univ Press, Cambridge, UK).<\/p>\n<p>34 Palmer G (2014) Energy in Australia: Peak Oil, Solar Power, and Asia\u2019s Economic Growth, 1st Ed (Springer International Publishing, Cham, Switzerland).<\/p>\n<p>35 Prieto PA, Hall CAS (2013) Spain\u2019s Photovoltaic Revolution (Springer, New York).<\/p>\n<p>36 US Census Bureau (2013) Historical estimates of world population. Available at <a href=\"https:\/\/www.census.gov\/population\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.census.gov\/population\/<\/a> international\/data\/worldpop\/table_history.php. Accessed June 26, 2015.<\/p>\n<p>37 US Census Bureau (2013) Total midyear population for the world: 1950-2050. Available at <a href=\"https:\/\/www.census.gov\/population\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.census.gov\/population\/<\/a> international\/data\/idb\/worldpoptotal.php. Accessed June 26, 2015.<\/p>\n<p>38 Smil V (2008) Energy in Nature and Society: General Energetics of Complex Systems (MIT Press, Cambridge, MA).<\/p>\n<p>39 Numerical Terradynamic Simulation Group (2004) Four years of MOD17 annual NPP. Available at <a href=\"http:\/\/images.ntsg.umt.edu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">images.ntsg.umt.edu\/<\/a>. Accessed June 26, 2015.<\/p>\n<p>John R. Schramski a,1, David K. Gattie a, y James H. Brown b,1<\/p>\n<p>a College of Engineering, University of Georgia, Athens, GA 30602; and b Department of Biology, University of New Mexico, Albuquerque, NM 87131<\/p>\n<p>Edited by B. L. Turner, Arizona State University, Tempe, AZ, and approved June 8, 2015 (received for review May 4, 2015)<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Carlos Valmaseda<\/p>\n<p>http:\/\/www.pnas.org\/content\/early\/2015\/07\/14\/1508353112.full.pdf<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-bottom: 0.6cm; line-height: 150%;' align='justify'>La Tierra es una bater\u00eda qu\u00edmica en la que a escala evolutiva, con una carga muy lenta de fotos\u00edntesis usando energ\u00eda solar, miles de millones de toneladas de biomasa viva fueron almacenados en bosques y otros ecosistemas en grandes reservas de combustibles f\u00f3siles. En apenas los \u00faltimos cientos de a\u00f1os, los humanos han extra\u00eddo la energ\u00eda explotable de esta biomasa viva y fosilizada para construir la moderna econom\u00eda industrial-tecnol\u00f3gica-informacional, para hacer crecer nuestra poblaci\u00f3n hasta m\u00e1s de 7 mil millones y para transformar los ciclos biogeoqu\u00edmicos y la biodiversidad de la Tierra. Esta r\u00e1pida descarga de la energ\u00eda org\u00e1nica almacenada de la Tierra impulsa el dominio humano de la biosfera\u2026. Con el r\u00e1pido agotamiento de esta energ\u00eda qu\u00edmica, la Tierra est\u00e1 volviendo a un equilibrio inh\u00f3spito con el espacio exterior con ramificaciones fundamentales para la biosfera y la humanidad.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3011,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,47],"tags":[],"class_list":["post-3010","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia","category-notes-de-lectura-sobre-ecologia-social"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3010"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3010\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3011"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}