{"id":3090,"date":"2016-01-13T00:00:00","date_gmt":"2016-01-12T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3090"},"modified":"2020-02-19T08:59:26","modified_gmt":"2020-02-19T07:59:26","slug":"complejidad-inmanencia-y-la-larga-revolucion-en-raimond-williams","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3090","title":{"rendered":"Complejidad, inmanencia y la larga revoluci\u00f3n en Raymond Williams"},"content":{"rendered":"<p><i>Raymond Williams es de sobra conocido como precursor de los estudios culturales, es decir, como un marxista preocupado por las cuestiones culturales cuyos trabajos parecen haber (mal) envejecido. Si el conocimiento de este autor se queda tan a menudo aqu\u00ed, Daniel Hartley propone, al contrario, redescubrir a Williams como un marxista particularmente innovador, cuyas penetraciones te\u00f3ricas siguen siendo de actualidad. En este texto, Hartley esclarece tres conceptos de Williams que hacen de \u00e9l un autor decisivo para hoy: la complejidad, la inmanencia y la larga revoluci\u00f3n. Al confrontar a Williams con la cr\u00edtica althuseriana de su tiempo (Terry Eagleton), Hartley lo presenta como un pensador de las densidades materiales, culturales y econ\u00f3micas que dan a la tradici\u00f3n socialista una dimensi\u00f3n tr\u00e1gica, es decir, en puridad, estrat\u00e9gica.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote1anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote2anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote3anc\"><\/a> Con algunas excepciones m\u00e1s o menos<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote1sym\">1<\/a>, la obra de Raymond Williams no ha sido siempre abordada con el rigor sistem\u00e1tico que merece<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote2sym\">2<\/a>. El presente art\u00edculo trata, modestamente, de contrarrestar esta tendencia pensando en la unidad que las diversas lecturas parciales de Williams han perdido de vista. Si este intento corre el riesgo de parcialidad \u201csincr\u00f3nica\u201d o \u2013 por retomar la expresi\u00f3n de Williams \u2013 \u201cepocal\u201d<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote3sym\">3<\/a>, es sin embargo necesario si queremos asegurar la visi\u00f3n de conjunto del trabajo de toda su vida. Hacerlo as\u00ed es importante tanto para nuestra comprensi\u00f3n del proyecto pol\u00edtico global de Williams, como para nuestra capacidad de pensar e intervenir en la compleja totalidad de nuestro propio presente hist\u00f3rico. En otras palabras, la actualidad de Williams tiene hoy como condici\u00f3n, en mi opini\u00f3n, la reconstituci\u00f3n de la totalidad de su obra. Esta totalidad puede expresarse en dos m\u00e1ximas, en apariencia banales, pero que creo son determinantes en todos los niveles de su obra:<\/p>\n<ul>\n<li>El mundo es m\u00e1s complejo de lo que pensamos (la m\u00e1xima de complejidad)<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Estamos dentro de \u00e9l (m\u00e1xima de inmanencia)<\/li>\n<\/ul>\n<p><a name=\"sdfootnote4anc\"><\/a> En lo que sigue intentar\u00e9 despejar el sentido de estas dos m\u00e1ximas y comprender en qu\u00e9 medida conforman la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de Williams. Con ello espero aportar una nueva luz sobre algunos de sus conceptos m\u00e1s conocidos como \u201cla estructura de sentimiento\u201d (<i>structure of felling<\/i><a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote4sym\">4<\/a>, y poner el acento en aspectos de la obra hasta ahora desatendidos, y el no desde\u00f1able papel central, en su proyecto general, del drama naturalista.<\/p>\n<p><b>La m\u00e1xima de complejidad<\/b><\/p>\n<p>Lo que Williams llama la \u201ccultura vivida\u201d (1965, 66) o el \u201cproceso socio-cultural\u201d (2010, 246) consiste en un n\u00famero potencialmente infinito de pr\u00e1cticas sociales y art\u00edsticas, de relaciones, de valores, que naturalmente exceden el n\u00famero de documentos en los que estas pr\u00e1cticas y valores est\u00e1n registrados. Eso quiere decir que de un periodo a otro, todo lo que sobrevive del periodo anterior forma la \u201ccultura registrada\u201d de la \u00e9poca anterior (1965, 66). Ahora bien, la supervivencia misma de esta cultura registrada depende de la constituci\u00f3n de lo que Williams llama \u201ctradiciones selectivas\u201d: \u201cuna interpretaci\u00f3n intencionalmente selectiva de un pasado determinante y de un presente predeterminado\u201d (1977, 115); no se trata de una selecci\u00f3n neutra entre las \u00e9poca pasadas, sino de una \u201cversi\u00f3n del pasado que pretende unirse al presente y legitimarlo\u201d (ib\u00edd., 116). As\u00ed, la \u201contolog\u00eda social\u201d de Williams presupone siempre dos niveles estrechamente unidos: un presente en el que se cruzan actividades y relaciones sociales en cantidades potencialmente infinitas, y un conjunto de tradiciones selectivas que sobre-determinan ese presente, actuando sobre \u00e9l y vincul\u00e1ndolo a un pasado seleccionado. Nuestra relaci\u00f3n con el pasado est\u00e1, en este sentido, doblemente limitada: la cultura registrada de una \u00e9poca dada no representa m\u00e1s que la \u00ednfima parte de la totalidad de la actividad humana, e incluso <i>esta<\/i> \u00ednfima parte ha sido radicalmente restringida por la tradici\u00f3n selectiva. De ah\u00ed la importancia pol\u00edtica de la m\u00e1xima de la complejidad, resumida en uno de los pasajes m\u00e1s categ\u00f3rico de la obra de Williams: \u201c<i>Ning\u00fan modo de producci\u00f3n, y por lo tanto ninguna sociedad dominante u orden social, y por lo tanto ninguna cultura dominante, agota realmente el completo abanico de pr\u00e1ctica humana, de energ\u00eda humana, de intenci\u00f3n humana<\/i>\u201d (1977, 125; en cursiva en el original).<\/p>\n<p>La insistencia de Williams en la complejidad es a la vez pol\u00edtica y metodol\u00f3gica: es un intento de producir una teor\u00eda adecuada a las continuidades y posibilidades del <i>presente<\/i>, para intervenir en \u00e9l y en \u00e9l preparar un futuro complejo y colectivo. En el momento de precisar la m\u00e1s importante de sus innovaciones conceptuales, la \u201cestructura de sentimiento\u201d [<i>empfindungen<\/i>], Williams desarrollar\u00e1 aun m\u00e1s su reflexi\u00f3n sobre los elementos de la complejidad social habitualmente desde\u00f1ados por lo que \u00e9l llama el an\u00e1lisis \u201cepocal\u201d (por ejemplo, 1977, 121). Este an\u00e1lisis aborda los procesos culturales como <i>sistemas<\/i>, perpetuando as\u00ed la idea, pol\u00edtica y metodol\u00f3gicamente funesta, seg\u00fan la cual los \u00f3rdenes sociales dominantes agotan de hecho todas las pr\u00e1cticas y las intenciones humanas. Como veremos, la cr\u00edtica que formula Williams al an\u00e1lisis \u201cepocal\u201d tiene una importancia decisiva, no solamente por su tentativa de detectar las fuentes y las estrategias de las resistencias en el presente, sino tambi\u00e9n para su comprensi\u00f3n del proceso post-revolucionario que, si pretende durar y tener \u00e9xito, no puede reducirse con optimismo a una simple toma \u2013 y subsiguiente \u201cmarchitamiento\u201d \u2013 del poder estatal.<\/p>\n<p>En 1977 Williams lleg\u00f3 a definir la \u201cestructura de sentimiento\u201d como \u201cexperiencias sociales <i>en soluci\u00f3n<\/i>, a diferencia de otras formaciones sem\u00e1nticas sociales que han sido <i>precipitadas<\/i> y resultan m\u00e1s evidentes y m\u00e1s inmediatamente aprovechables\u201d (1977, 133-134). Williams intenta as\u00ed captar los elementos de la vida social que est\u00e1n a\u00fan en curso, a\u00fan <i>emergentes<\/i>, y que, sin corresponder ya a un flujo an\u00e1rquico, no pueden reducirse a los modos de pensamiento o de representaci\u00f3n preexistentes (\u201cprecipitados\u201d): estos elementos tienen una \u201cestructura hecha de enlaces particulares, de acentuaciones y rechazos particulares\u201d (ib\u00edd., 134) as\u00ed como de \u201crelaciones espec\u00edficas internas\u201d (ib\u00edd., 132).<\/p>\n<p>Es significativo que el concepto \u201cestructura de sentimiento\u201d haya surgido de las reflexiones hechas por Williams, durante toda su vida, sobre las m\u00faltiples implicaciones pol\u00edtico-filos\u00f3ficas del estilo literario. Aparece muy claramente ya en una de las formulaciones m\u00e1s tempranas del concepto:<\/p>\n<p><i>Toda reflexi\u00f3n seria sobre el arte debe tomar como punto de partida dos hechos en apariencia contradictorios: una obra importante es siempre, en un sentido irreductible, individual; al mismo tiempo, las obras de arte forman aut\u00e9nticas comunidades, de g\u00e9nero, de \u00e9poca y de estilo [\u2026]. El dramaturgo individual produce tal obra, pero, sin embargo, eso que ha producido hace parte de eso que nosotros podemos enseguida saber m\u00e1s generalmente de una \u00e9poca o de un estilo.<\/i><\/p>\n<p><i>Es a fin de explorar esta relaci\u00f3n esencial por lo que utilizo el t\u00e9rmino \u201cestructura de sentimiento\u201d. (1973, 8-9)<\/i><\/p>\n<p>Williams se interesa por dos de los principales problemas com\u00fanmente asociados al estilo: en primer lugar, en el sentido del estilo individual, la relaci\u00f3n de una obra o de un autor individual con las convenciones literarias colectivas, como las formas y los g\u00e9neros; en segundo lugar, en el sentido del estilo de la \u00e9poca, est\u00e1 la cuesti\u00f3n m\u00e1s general de la periodizaci\u00f3n y de la \u2018generacionalidad\u2019 como tal \u2013 esa cualidad inefable com\u00fan a un n\u00famero de fen\u00f3menos diversos en un momento dado de la historia. Al primero le llamar\u00e9 el problema de la<i>experiencia transindividual<\/i>; al segundo, el de la <i>temporalidad hist\u00f3rica<\/i><\/p>\n<p><a name=\"_GoBack\"><\/a><a name=\"sdfootnote5anc\"><\/a> Sobre la base y desde la cr\u00edtica de las ideolog\u00edas del lenguaje de la revista literaria <i>Scrutiny<\/i>, profundamente marcada por el pensamiento de F.R. Leavis, as\u00ed como por los influyentes escritos de T.S. Eliot, arranca la teor\u00eda de Williams sobre el estilo con una investigaci\u00f3n sobre el discurso en el teatro naturalista. Para Williams el principal problema con que se encuentran los dramaturgos (esbozado a lo largo de las p\u00e1ginas de <i>Drama From Ibsen to Brecht<\/i> [1968]) es el siguiente: \u201cdesde el momento en que se establece un cierto nivel de discurso conversacional, nunca se puede sobrepasarlo: nos encontramos confinados en el interior de sus l\u00edmites en momentos en que se hace sentir la necesidad de una mayor intensidad de expresi\u00f3n\u201d (1979b, 208). O en el otro extremo, \u201ces tan intolerable adoptar para el conjunto una forma general de versificaci\u00f3n que eleva todo al nivel del mito, como descender de lo metaf\u00edsico a lo trivial en un verso uniformizado, tal como se encuentra en las obras tard\u00edas de Eliot\u201d (\u00edbid.). As\u00ed, si un dramaturgo reproduce fielmente un discurso humano veros\u00edmil, corre el riesgo de una expresi\u00f3n inadecuada en los momentos de tensi\u00f3n; si, por el contrario, mantiene uniformemente el registro formal, puede que contravenga el ideal naturalista de lo veros\u00edmil o que cree rupturas de tono, de un pat\u00e9tico c\u00f3mico, oscilando de lo sublime a lo vulgar<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote5sym\">5<\/a>. No hay pues que extra\u00f1arse de que el ideal de discurso dram\u00e1tico planteado impl\u00edcitamente por Williams integre m\u00faltiples niveles estil\u00edsticos que producen una enunciaci\u00f3n dram\u00e1tica adaptada a la expresi\u00f3n de toda la gama de emociones humanas, fluctuaciones afectivas pre-conscientes, en apariencia las m\u00e1s personales, hasta los sentimientos m\u00e1s oficiales, reconocibles formal y p\u00fablicamente.<\/p>\n<p>Williams percibi\u00f3 muy pronto en el teatro naturalista el sentido del marco dom\u00e9stico.<\/p>\n<p><i>Tal vez sea una etapa particular de la sociedad burguesa en la que la acci\u00f3n decisiva tiene lugar en otra parte, y lo que se desarrolla, en el encierro de esas habitaciones, es el conjunto de las consecuencias humanas: concretamente las consecuencias de una sociedad relativamente ociosa. Mirar por la ventana hacia donde se est\u00e1 decidiendo nuestra vida; esta forma de conciencia es espec\u00edfica [\u2026] Las habitaciones no est\u00e1n ah\u00ed para definir a los personajes, sino m\u00e1s bien para definir lo que parece que son, lo que no pueden aceptar que son. (1973, 387).<\/i><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote6anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote7anc\"><\/a> Contrariamente a la expresi\u00f3n total e integrada del teatro griego antiguo<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote6sym\">6<\/a>, la forma de realizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de la estructura de sentimiento burguesa se distingue por su estilo condenado a la superficialidad, forzado solamente a sugerir profundidades inaccesibles escondidas bajo lo que es realmente expresado, y expuesto a no ofrecer m\u00e1s que un \u201csentido deseado\u201d (Williams &amp; Orrom 1954, 45). Es decir, como observaba Vladimir Nemirovich-Danchenko comentando a Chejov, \u201cel di\u00e1logo escrito por el autor no es m\u00e1s que una p\u00e1lida copia de las emociones, su manifestaci\u00f3n exterior, que omite muchas cosas\u201d (citado en ib\u00edd., 46). El que Williams haya encontrado esta situaci\u00f3n insostenible es importante por dos razones. La primera raz\u00f3n tiene que ver con su concepci\u00f3n del teatro, traducida a lo largo de toda su vida en una b\u00fasqueda de formas adecuadas de la \u201cforma total\u201d<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote7sym\">7<\/a>. La segunda, se relaciona con los tratamientos marxistas contempor\u00e1neos de la cultura que, tal como Williams los entend\u00eda (en una palabra, como variaciones sobre el modelo base-superestructura) eran, seg\u00fan \u00e9l, inadecuados. Estas aproximaciones dependen de \u201cuna historia<i>conocida<\/i>, de una <i>estructura<\/i> conocida, de <i>productos<\/i> conocidos\u201d (1977, 106-107), es decir, de sistemas de pensamiento dotados de una coherencia interna y que se realizan de manera plenamente acabada, sin residuos. Lo que estos acercamientos ignoran, es precisamente ese \u00e1mbito de la experiencia transindividual que el teatro naturalista est\u00e1 obligado a sugerir constantemente: para captar este \u00e1mbito Williams desarroll\u00f3 su teor\u00eda de la \u201cestructura de sentimiento\u201d, refiri\u00e9ndose a \u201cexperiencias sociales <i>en soluci\u00f3n<\/i>, distintas de las otras formaciones sem\u00e1nticas sociales que han sido <i>precipitadas<\/i> y puestas a disposici\u00f3n de manera m\u00e1s evidente e inmediata\u201d (1977, 133-134). De este modo, el \u00e1ngulo de ataque principal de Williams a las teor\u00edas marxista de la literatura y de la cultura \u2013 y en definitiva, la l\u00ednea b\u00e1sica de de su intento de reconstrucci\u00f3n de estas mismas teor\u00edas \u2013 estuvo determinado por su reconocimiento de la inadecuaci\u00f3n constitutiva de la expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica en el primer teatro naturalista. La atenci\u00f3n prestada por Williams a esta inadecuaci\u00f3n est\u00e1 tambi\u00e9n en el origen de su antipat\u00eda hacia los entusiastas de la revoluci\u00f3n que creen que la toma de los \u00f3rganos del Estado es suficiente para cumplir una transformaci\u00f3n social real y duradera; estas posiciones, para Williams, subestiman las profundidades escondidas de nuestros lazos sociales y nuestros posicionamientos \u2013 todo lo que los silencios elocuentes del teatro naturalista hab\u00edan justamente sacado a la superficie.<\/p>\n<p>El problema de la experiencia transindividual est\u00e1, por definici\u00f3n, conectado tambi\u00e9n con la cuesti\u00f3n de la <i>temporalidad hist\u00f3rica<\/i>, que surge cuando se piensa en los estilos de la \u00e9poca. En definitiva, se trata del problema de pensar la identidad y la diferencia simult\u00e1neamente: la \u201cidentidad\u201d de los fen\u00f3menos heterog\u00e9neos unificados mediante un principio temporal compartido, y la \u201cdiferencia\u201d intr\u00ednseca a la aparici\u00f3n de la novedad hist\u00f3rica. La sofisticada teor\u00eda de la temporalidad hist\u00f3rica que formula Williams debe ser entendida como parte de una reflexi\u00f3n m\u00e1s amplia sobre el concepto de herencia, una de las preocupaciones centrales a lo largo de toda su vida.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote8anc\"><\/a> Cuando Williams se reincorpora a Cambridge despu\u00e9s de la guerra para completar sus estudios, se siente por primera vez en un mundo extra\u00f1o; la gente que le rodea parece hablar otra lengua distinta a la que \u00e9l hab\u00eda conocido anteriormente en Cambridge<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote8sym\">8<\/a>. En este contexto de sentimiento de alienaci\u00f3n \u2013 un contexto en el que el optimismo pol\u00edtico, aparentemente nada problem\u00e1tico, de los a\u00f1os 30 hab\u00eda dado paso a una oleada de apostas\u00eda pol\u00edtica \u2013 Williams tuvo la experiencia de una conexi\u00f3n profunda con el teatro de Ibsen, al que estudi\u00f3 durante meses mientras redactaba una tesis de 15000 palabras para los Tripos [ex\u00e1menes de fin de curso en Cambridge]. La intensidad de esta conexi\u00f3n es significativa: Williams declara abiertamente que la estructura central de sentimiento de las obras de Ibsen \u2013 a saber, el hecho de que todos los personajes son vencidos, sin que el impulso que les mueve sea por ello puesto en cuesti\u00f3n \u2013 corresponde precisamente a su propia estructura de sentimiento del periodo 1945 a 1951 (1979b, 62-63). Llega incluso a decir que son las obras de Ibsen las que le han \u201cprotegido de la r\u00e1pida defecci\u00f3n de los a\u00f1os 30\u201d de sus antiguos compa\u00f1eros de Partido, mientras que en \u00e9l \u201csurg\u00eda una personalidad totalmente diferente, muy diferente de la que hab\u00eda sido la suya\u201d (ib\u00edd. 63). Las obras de Ibsen tuvieron pues una gran importancia en la formaci\u00f3n del proyecto intelectual y pol\u00edtico de Williams: afectan a las ra\u00edces de sus compromisos personales y pol\u00edticos m\u00e1s profundos. Adem\u00e1s, se puede entrever ya aqu\u00ed la definici\u00f3n de la forma dram\u00e1tica propuesta m\u00e1s tarde en <i>Modern tragedy<\/i> (1966), a saber, un concepto de forma dram\u00e1tica como el <i>que da forma<\/i> a la experiencia social; como veremos, cuando Williams escribe que la revoluci\u00f3n es una \u201cacci\u00f3n tr\u00e1gica\u201d (1979a, 83), no est\u00e1 \u201cestetizando\u201d un fen\u00f3meno social, sino sugiriendo m\u00e1s bien, que la tragedia es la <i>forma real<\/i> de la revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote9anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote10anc\"><\/a> El material tem\u00e1tico del teatro de Ibsen sirvi\u00f3 tambi\u00e9n de fundamento a algunos conceptos te\u00f3ricos de Williams. Es decir, Williams tradujo algunos temas dram\u00e1ticos de las obras de Ibsen al registro te\u00f3rico; el m\u00e1s importante, el de la herencia filial en todas sus formas, desde el legado financiero y el endeudamiento hasta las enfermedades gen\u00e9ticas<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote9sym\">9<\/a>. Creo que hay tres explicaciones posibles a esta fuerza de atracci\u00f3n del tema en Williams: en primer lugar, el modo de cr\u00edtica literaria practicada por F.R. Leavis \u2013 el que m\u00e1s influy\u00f3 a Williams \u2013 se fundaba en la constituci\u00f3n de las l\u00edneas de herencia literaria que Leavis llamaba \u201ctradiciones\u201d o \u201cpistas\u201d<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote10sym\">10<\/a>; segundo, como ya vimos, la situaci\u00f3n de Cambridge despu\u00e9s de la guerra puso a Williams ante la encarnaci\u00f3n m\u00e1s tajante de la discrepancia entre dos generaciones \u2013 es decir que su obsesi\u00f3n por las generaciones naci\u00f3 en las circunstancias hist\u00f3ricas \u00fanicas de su vuelta a Cambridge; y en tercer lugar, como atestigua su novela autobiogr\u00e0fica <i>Border Country<\/i> (1960), el mismo Williams experiment\u00f3 como su relaci\u00f3n con su padre estaba marcada por una contradicci\u00f3n entre la herencia biol\u00f3gica y la herencia social, esta \u00faltima perturbada por los nuevos modelos surgidos del desarrollo econ\u00f3mico (el hijo que ya no sigue los pasos del padre y ya no recibe de \u00e9l el saber espec\u00edfico de un oficio). En consecuencia, la ampliaci\u00f3n de la \u201cherencia\u201d en Ibsen, de la esfera familiar a la esfera social, no pod\u00eda por menos que resonar en Williams cuando cita un pasaje clave de <i>Espectros \u2013 \u201c\u2026 no me falta nada para creer, pastor, que todos somos espectros. No es s\u00f3lo que corra en nuestras venas la sangre de nuestros padres; es que llevamos tambi\u00e9n una especie de idea destruida, una especie de creencia muerta\u2026 Nada de eso vive: pero, a pesar de todo, no deja de estar all\u00e1 en el fondo de nosotros mismos, sin que jam\u00e1s logremos desecharlo.\u201d<\/i>(citado en 1973, 49) \u2013 y concluye Williams: \u201c<i>Somos, como subraya Ibsen, los productos de nuestro pasado. Desde el momento en que nacemos, estamos inevitablemente acosados por todas las deudas heredadas\u201d<\/i> (ibid.).<\/p>\n<p>Para Williams las formas culturales y sociales dominantes, en cuanto que nos preceden, son deudas heredadas ibsenianas: estamos atormentados por los modos de relaciones sociales del pasado que nos incitan a reproducirlas, y con ellas el orden social que encarnan, en el presente. No es pues extra\u00f1o que Williams llegase a modificar m\u00e1s tarde la teor\u00eda de la hegemon\u00eda de Gramsci que ve \u201clas relaciones de dominaci\u00f3n y de subordinaci\u00f3n [\u2026] como una saturaci\u00f3n efectiva de todo el proceso social vivido\u201d (1977, 110), combinando esta teor\u00eda con su propio esquema tripartito de herencia: lo dominante, lo residual y lo emergente. Este esquema no es ni m\u00e1s ni menos que una teor\u00eda inmanentista de la temporalidad hist\u00f3rica (volver\u00e9 m\u00e1s adelante sobre esto). Esto implica fundir la sutura del pasado, del presente y del futuro por medio de lo que podr\u00edamos llamas tres \u201cmodos de presencia\u201d \u2013 tres modos en los que el presente se hace presente a s\u00ed mismo. Hay tambi\u00e9n herencias sociales <i>residuales<\/i> que \u201cse formaron en el pasado\u201d, pero que \u201csiguen estando activas en el proceso cultural\u201d y pueden ofrecer modelos alternativos, oponi\u00e9ndose a o reforzando el orden social (1977, 122); herencias <i>dominantes<\/i>, totalizadoras , sin que por ello incorporen la totalidad social en s\u00ed; y herencias <i>emergentes<\/i> que modelan un futuro posible \u2013 es decir que el presente podr\u00e1 legar a las pr\u00f3ximas generaciones en tanto y en cuanto que lo emergente evite escapar a su incorporaci\u00f3n en lo dominante. El concepto de la \u201cestructura de sentimiento\u201d se aplica sobre todo a este tercer modo de presencia: \u201cLa idea de la estructura de sentimiento puede ponerse en relaci\u00f3n espec\u00edficamente con las formas y convenciones \u2013 figuras sem\u00e1nticas \u2013 que, en arte y literatura son a menudo las primeras en indicar que una nueva estructura de sentimiento est\u00e1 tomando forma\u201d (1977, 133).<\/p>\n<p>Lo dominante sigue siendo dominante en la medida en que se apodere de lo emergente y lo incorpore. Es decir que el <i>hegemon<\/i> debe incorporar la totalidad de las relaciones sociales emergentes para que sus propias relaciones sociales sigan siendo hegem\u00f3nicas. En el \u00e1mbito literario, por ejemplo, las estructuras de sentimiento emergentes son, en su mayor\u00eda, incorporadas en formas y en estilos preexistentes que, por su parte, encarnan o implican ciertas distribuciones de las relaciones sociales, favorables a los poderes sociales dominantes. La creaci\u00f3n verdaderamente emergente, sin embargo, tiene lugar, y es habitualmente la prefiguraci\u00f3n de, es contempor\u00e1nea de, incluso sucesora inmediata de transformaciones m\u00e1s generales de la formaci\u00f3n social (los momentos de revoluci\u00f3n social lo demuestran claramente: el romanticismo en la Revoluci\u00f3n francesa, el modernismo en la Revoluci\u00f3n rusa). En cualquier caso, la creaci\u00f3n no es el simple \u201creflejo\u201d de estas formas de vida emergentes, sino que directa e inmanentemente las incorpora; est\u00e1 dotada de su propia eficacia, por muy limitada que sea.<\/p>\n<p>La mejor prueba de esta convicci\u00f3n de Williams es su trabajo en el seno de la <i>Workers Educational Association<\/i>. Compartiendo la oposici\u00f3n tradicional de esta Asociaci\u00f3n al arte de la oratoria (\u201c Public Speaking \u201c) \u2013 \u201cque produce un Estilo vocal mec\u00e1nico (sic), a la manera de una vulgar artista de la Royal Academy of Dramatic Art\u201d (1952, 181) \u2013, Williams crea un curso titulado \u201c<i>Public Expression<\/i>\u201d (\u201cExpresi\u00f3n p\u00fablica\u201d). M\u00e1s que trabajar en el embellecimiento superficial del discurso, como hacen los cursos tradicionales del arte de la oratoria, su programa es concebido con el fin espec\u00edfico de \u201c[equipar] a los miembros de los movimientos obreros para el desempe\u00f1o de responsabilidades p\u00fablicas reales\u201d (ib\u00edd., 181). En este sentido, la expresi\u00f3n p\u00fablica debe ser un medio para dar libre curso a relaciones sociales latentes y proporcionar a la conciencia obrera una corporalidad ling\u00fc\u00edstica: \u201c\u00bfSe debe imponer a una clase social en ascenso el programa de una cultura m\u00e1s vieja, o se debe buscar los medios de liberar y enriquecer las experiencia vivida que ella trae consigo? (ibid.). M\u00e1s que <i>obligar<\/i> a los estudiantes de la clase obrera a adoptar los estilos escritos y hablados que tienen su origen en la conciencia de la clase hegem\u00f3nica y en su tradici\u00f3n selectiva, Williams intenta trabajar con ellos, con el fin de capacitarlos para producir estilos adaptados a su experiencia social \u00fanica y a su conciencia pr\u00e1ctica emergente. Para Williams no podr\u00e1 darse una sociedad democr\u00e1tica que se respete sin la transformaci\u00f3n de los modos ling\u00fc\u00edsticos y culturales inmanentes a la sociedad de clase. Es este \u00e9nfasis en la necesidad de esta transformaci\u00f3n de toda la gama de formas sociales, culturales y ling\u00fc\u00edsticas, el que caracteriza el expansivo alcance social de la \u201clarga revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido, la m\u00e1xima de complejidad \u2013 \u201c el mundo es m\u00e1s complejo de lo que pensamos\u201d \u2013 puede resumirse en los siguientes t\u00e9rminos. En primer lugar, la multiplicidad potencialmente infinita de pr\u00e1cticas, de relaciones, de valores y de documentos sociales excede la capacidad del pensamiento, todo archivo material subsistente y toda la tradici\u00f3n selectiva que constituyen nuestra relaci\u00f3n con el pasado. En segundo lugar, la experiencia social no es (aun) totalmente expresable; est\u00e1 formada por elementos estructurados, pero no verbalizados o no registrables, que escapan a todo sistema de pensamiento y de expresi\u00f3n conocido. Finalmente, el presente es siempre discontinuo; es una lucha entre relaciones sociales residuales, dominantes y emergentes. Juntos, estos modos de complejidad pr\u00e1cticos, emp\u00edricos y temporales, constituyen la m\u00e1xima de complejidad como tal. Los tres hacen parte integrante de la teor\u00eda de la \u201crevoluci\u00f3n larga\u201d de Williams. Antes de ir m\u00e1s adelante en esta v\u00eda, sin embargo, tenemos que abordar la segunda m\u00e1xima del acercamiento de Williams, es decir, la de la inmanencia.<\/p>\n<p><b>La inmanencia<\/b><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote11anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote12anc\"><\/a> La expresi\u00f3n de \u201cinmanencia absoluta\u201d hace su entrada en el l\u00e9xico marxista v\u00eda Gramsci cuando elabora la reconfiguraci\u00f3n cr\u00edtica del sentido que le daba Croce. El objetivo de Gramsci era desarrollar la segunda de las Tesis de Feuerbach de Marx, en la que se acent\u00faa ese permanente \u201cm\u00e1s ac\u00e1\u201d (<i>Diesseitigkeit<\/i>) del pensamiento, su absoluto \u201cser-en-la-historia\u201d<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote11sym\">11<\/a>. Seg\u00fan Gramsci, la herencia de las \u201cleyes tendenciales\u201d y de \u201cdeterminaci\u00f3n de los mercados\u201d de David Ricardo permitieron a Marx romper definitivamente con la tradici\u00f3n filos\u00f3fica especulativa y postular \u201cleyes v\u00e1lidas en el seno de formaciones sociales determinadas e hist\u00f3ricamente delimitadas\u201d (Thomas 2008, 241). Gramsci sostiene que al extender las intuiciones de Ricardo a la totalidad de la historia humana, Marx redefini\u00f3 el concepto de inmanencia, entendida entonces como un \u201c\u2019momento sint\u00e9tico unitario\u2019, lo que permiti\u00f3 la transformaci\u00f3n de los tres movimientos pre-marxistas que eran la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, la pol\u00edtica francesa y la econom\u00eda cl\u00e1sica (brit\u00e1nica), en momentos te\u00f3ricos de una filosof\u00eda de la praxis, en una relaci\u00f3n de continua y rec\u00edproca traducci\u00f3n de una en otra\u201d (ib\u00edd. 241). En otros t\u00e9rminos, la inmanencia significa en adelante la imbricaci\u00f3n mutua, la constituci\u00f3n y la traducibilidad rec\u00edprocas de pol\u00edtica, econom\u00eda y pensamiento por medio de la filosof\u00eda de la praxis. Creo que el principio de inmanencia en Williams tiene parecidos esenciales con el concepto gramsciano de \u201cinmanencia absoluta\u201d<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote12sym\">12<\/a>aunque Williams insistiese m\u00e1s en la <i>inmanencia existencial<\/i>, a saber, el imperativo pol\u00edtico de morar (im-<i>manere<\/i>) dentro de (<i>im-<\/i>manere) procesos hist\u00f3ricos. Hay que se\u00f1alar sin embargo, que Williams nunca se refiri\u00f3 a sus propias teor\u00edas en t\u00e9rminos de inmanencia; mi tarea es pues la de reconstruir lo que me parece ser uno de los hilos conductores de su obra, a fin de apoyar el argumento global de este art\u00edculo. Aunque el principio de inmanencia impregna todos los niveles de su obra, me ocupar\u00e9 sobre todo de la teor\u00eda de las \u201cpalabras-clave\u201d (<i>keywords<\/i>) de Williams y de su manera de entender la pol\u00edtica.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote13anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote14anc\"><\/a> Williams describe <i>Keywords<\/i> (1976) como \u201cel registro de una investigaci\u00f3n\u201d que trata del \u201cvocabulario [general] que compartimos con otros, a menudo de manera imperfecta, cuando deseamos hablar de nuestra vida en com\u00fan\u201d (1983a, 14-15). Y a\u00f1ade: \u201cEn alg\u00fan momento, en el desarrollo de alguna argumentaci\u00f3n, cada palabra que yo inclu\u00ed, me oblig\u00f3 virtualmente a poner mi atenci\u00f3n en ella, porque los problemas planteados por sus significados me parec\u00edan inextricablemente ligados a los problemas para cuya discusi\u00f3n se utilizaba\u201d (ib\u00edd.) Palabras-clave como \u201ccultura\u201d y \u201csociedad\u201d simplemente no denotan objetos delimitados en <i>el marco de<\/i> lo real (como los sustantivos \u201cmesa\u201d y \u201csilla\u201d); son <i>constitutivos<\/i>, de una manera u otra, de la concepci\u00f3n misma de lo real al que supuestamente \u201cse refieren\u201d. Hay pues una profunda reciprocidad entre los antagonismos hist\u00f3ricos que existen \u201cen la realidad\u201d y los conceptos desplegados para pensar estos mismos antagonismos; el pensamiento \u2013 el dominio de los conceptos \u2013 no transciende la existencia social, es m\u00e1s bien<i>inmanente<\/i> a ella, y esta inmanencia genera una teor\u00eda cuya coherencia l\u00f3gica es totalmente opuesta a las concepciones tradicionales del rigor anal\u00edtico<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote13sym\">13<\/a>. Las palabras-clave \u201cno son conceptos, sino problemas; no son problemas anal\u00edticos, sino movimientos hist\u00f3ricos que a\u00fan no han encontrado resoluci\u00f3n\u201d (1977, 11). Estos problemas no pueden ser resueltos en t\u00e9rminos de coherencia l\u00f3gica interna con precisi\u00f3n porque son \u201cmovimientos hist\u00f3ricos\u201d; ellos mismos son<i>factores inmanentes y constitutivos de luchas hist\u00f3ricas en curso<\/i>. La resoluci\u00f3n de los problemas de los que ellos son un factor constitutivo, debe ser pues, pr\u00e1ctica. Ahora bien, no hay que concluir que todo pensamiento conceptual es anodino. Al contrario, precisamente porque los conceptos son factores constitutivos del proceso hist\u00f3rico, la conceptualizaci\u00f3n de sus contradicciones internas \u2013 por ejemplo, una reflexi\u00f3n te\u00f3rica y filol\u00f3gica \u2013 es necesaria en toda intervenci\u00f3n<i>pr\u00e1ctica<\/i> en aquellas luchas. La teor\u00eda y la pr\u00e1ctica aqu\u00ed no se oponen sino que vienen a representar dos modos de la materia hist\u00f3rica. Desde el punto de vista de la \u201clarga revoluci\u00f3n\u201d, se hace necesario mantener una vigilancia constante sobre los mismos t\u00e9rminos en que se concibe la acci\u00f3n revolucionaria; sin ello, se corre el riesgo de heredar involuntariamente conceptualizaciones residuales que pueden limitar desde dentro, incluso hacerlo fracasar, el proceso revolucionario.<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote14sym\">14<\/a><\/p>\n<p>Ahora bien, la inmanencia no es solamente un imperativo conceptual en la obra de Williams, es tambi\u00e9n un principio pol\u00edtico. As\u00ed lo atestigua su respuesta al c\u00e9lebre (y parricida) ataque de Terry Eagleton en 1976 contra quien hab\u00eda sido su mentor. Eagleton formul\u00f3 tres cr\u00edticas principales a la obra de Williams: que era reformista, idealista y populista. Williams, seg\u00fan Eagleton, habr\u00eda fusionado el humanismo liberal de <i>Scrutiny<\/i>, y la importancia que la revista daba a la experiencia individual, con elementos \u201cradicales\u201d de la l\u00ednea \u201cradical-conservadora\u201d rom\u00e1ntica enunciada en <i>Culture and Society<\/i>, que podr\u00edan ser \u201cinjertados en un humanismo socialista\u201d (Eagleton 1976, 24-25). Sin embargo, este humanismo socialista, de hecho, era una rama del reformismo laborista. Si Williams pudo injertar el organicismo rom\u00e1ntico en el humanismo socialista, es justamente porque \u201cel movimiento obrero est\u00e1 \u2013 y esto es un hecho hist\u00f3rico \u2013 profundamente contaminado por la ideolog\u00eda de Carlyle y de Ruskin de la que aqu\u00ed se trata\u201d (Eagleton 1976, 25):<\/p>\n<p>La maniobra ha sido posible [\u2026] por el hecho de que las ideolog\u00edas rom\u00e1ntica y laborista ambas est\u00e1n en conflicto parcial con la hegemon\u00eda burguesa; pero es precisamente este car\u00e1cter parcial el que les permite abrazarse. Ninguna de las dos tradiciones es antagonista en puridad del poder estatal burgu\u00e9s: la primera mantiene ese poder desplazando el an\u00e1lisis pol\u00edtico hacia una cr\u00edtica moralista e idealista de sus consecuencias \u201chumanas\u201d, y la segunda busca acomodarse a ella. As\u00ed, el efecto del libro ha sido consagrar el reformismo del movimiento laboralista, de elevarlo a una legitimidad moral y cultural, su ministr\u00e1ndole valores y s\u00edmbolos sacados en su mayor\u00eda de una tradici\u00f3n bien enraizada en la reacci\u00f3n pol\u00edtica. (ib\u00edd.).<\/p>\n<p>Finalmente, a estas acusaciones de reformismo y de idealismo (la \u00faltima resultado de un \u201can\u00e1lisis pol\u00edtico desplazado\u201d), Eagleton a\u00f1ade una acusaci\u00f3n de populismo. Lo que Eagleton quer\u00eda decir era que la paradoja mediante la cual la \u201cfe en la <i>necesidad<\/i> de una \u2018cultura com\u00fan\u2019 de Williams, se cruzaba y confund\u00eda constantemente con una afirmaci\u00f3n de su realidad presente\u201d (Eagleton 1976, 28). Esto da lugar a \u201cla situaci\u00f3n contradictoria de oponerse a una hegemon\u00eda agobiante cuyo poder ten\u00eda al mismo tiempo que negar\u201d (ib\u00edd.)<\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n de Eagleton est\u00e1 fundamentada en una serie de presupuestos impl\u00edcitos sobre lo que constituye un marxismo supuestamente \u201caut\u00e9ntico\u201d. \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan sus caracter\u00edsticas? Primero, si el laborismo o el romanticismo fueran s\u00f3lo parcialmente antagonistas del poder estatal burgu\u00e9s, entonces el verdadero marxismo ser\u00eda \u201cpuramente antagonista\u201d (25). Segundo, el marxismo no deber\u00eda estar contaminado por el laborismo o por el reformismo: la pol\u00edtica revolucionaria est\u00e1 concebida de manera casi categ\u00f3ricamente distinta de ambos. Tercero, despu\u00e9s de haber reprochado a Williams de situar su propia teor\u00eda en el mismo plano que los autores que \u00e9l analiza, es obvio que para este Eagleton \u201calthuseriano\u201d hay que establecer una clara distinci\u00f3n dentro de la teor\u00eda marxista entre ideolog\u00eda y ciencia: \u201cPorque el \u00e9xito del materialismo hist\u00f3rico no s\u00f3lo depende de su ambici\u00f3n de ser algo m\u00e1s que una ideolog\u00eda, sino de contener una teor\u00eda cient\u00edfica de la g\u00e9nesis, de la estructura y del declive de las ideolog\u00edas. En una palabra, el materialismo hist\u00f3rico se sit\u00faa al exterior de las \u2018perspectiva largas\u2019 con las cuales est\u00e1 en competencia, para teorizar mejor sus condiciones de posibilidad propias\u201d (16-17).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote15anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote16anc\"><\/a> Williams se tom\u00f3 varios antes de dar su respuesta en las \u201c <i>Notes on Marxism in Britain Since 1945\u201d<\/i><i><a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote15sym\">15<\/a><\/i>. Es interesante se\u00f1alar que estas notas aparecieron en un n\u00famero de la <i>New Left Review<\/i> que planteaba concretamente la cuesti\u00f3n de la aplicaci\u00f3n del \u201cmodelo\u201d revolucionario ruso a las sociedades capitalistas avanzadas de Europa del Oeste<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote16sym\">16<\/a>. Aunque Williams no nombra en ning\u00fan momento a Eagleton, va respondiendo met\u00f3dicamente a casi todas las acusaciones que contra \u00e9l se hacen. En un arranque caracter\u00edstico, empieza con el problema de la terminolog\u00eda que constituye la base de todo debate: \u201cMarxismo \u2013 escribe \u2013 ha cambiado de sentido varias veces desde de la guerra, seg\u00fan las coyunturas pol\u00edticas espec\u00edficas donde estaba activo (2010, 233-234); del mismo modo, el sentido de \u201cIzquierda trabajadora\u201d se ha deslizado constantemente, as\u00ed como su relaci\u00f3n con \u2018Marxismo\u2019\u201d (234-236). En otras palabras, \u201c\u2018qu\u00e9 es Marxismo\u2019 en un momento dado parece, a fin de cuentas, depender menos de la historia de las ideas, lo que a\u00fan hoy sigue siendo la definici\u00f3n m\u00e1s divulgada entre los marxistas, que de los desarrollos complejos del ser social real y de la conciencia social real\u201d (246). Al utilizar los mismos t\u00e9rminos de la formulaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico de Marx \u2013 a saber, el hecho de que el ser social determina la conciencia y no al rev\u00e9s \u2013 Williams revela el sentido incisivo de su r\u00e9plica: aqu\u00ed es Eagleton el idealista, puesto que parece suponer la existencia de una \u201cesencia pura llamada \u2018Marxismo\u2019 \u201c (239).<\/p>\n<p>En este sentido, Eagleton ofrece un mal ejemplo de lo que Williams llamaba \u201cteor\u00eda legitimadora\u201d, una de las tres ramas te\u00f3ricas constitutivas, seg\u00fan \u00e9l, de la teor\u00eda marxista en Gran Breta\u00f1a desde 1945. La teor\u00eda legitimadora se ocupab sobre todo de \u201cla herencia leg\u00edtima de un marxismo aut\u00e9ntico\u201d (237); la \u201cteor\u00eda acad\u00e9mica\u201d, la segunda de las ramas, buscaba por su parte la inserci\u00f3n o la reinserci\u00f3n del marxismo en el corpus de obras estrictamente acad\u00e9micas (\u201cla cuesti\u00f3n del \u201ccomunismo\u201d o una de sus variantes no est\u00e1 <i>necesariamente<\/i>planteada en este contexto\u201d (ib\u00edd.); finalmente la \u201cteor\u00eda operacional\u201d aportaba an\u00e1lisis te\u00f3ricos sobre las particularidades del capitalismo tard\u00edo de la sociedad brit\u00e1nica con el fin de intervenir en ella(ib\u00edd.). Las \u201c<i>Notes<\/i>\u201d de Williams sugieren que Eagleton representa lo peor de la teor\u00eda marxista acad\u00e9mica \u2013 con su \u201cformalismo grato a la academia\u201d (239) \u2013 y el menos \u00fatil de la teor\u00eda de la teor\u00eda legitimadora, \u201cque puede llevar, en determinados momentos, a una serie de opciones auto alienantes, en las que nuestra presencia pol\u00edtica real viene a ser la de meros espectadores, historiadores o cr\u00edticos que tratan los grandes conflictos de otras generaciones y de otros lugares, con unos lazos marginales, o sencillamente ret\u00f3ricos, con la pol\u00edtica compleja y frustrante de nuestro propio tiempo y lugar\u201d (238). Es evidente aqu\u00ed, que la <i>inmanencia<\/i> para Williams es un principio pol\u00edtico: no existe un \u201cafuera\u201d (althuseriano\/cient\u00edfico) desde el cual podamos observar los procesos hist\u00f3ricos; el afuera (o \u201cel otro lugar\u201d) es ya un elemento constitutivo del adentro. En este sentido, la importancia de lo \u201cvivido\u201d o de la \u201cexperiencia\u201d en su obra no es simplemente un residuo de la ideolog\u00eda peque\u00f1o-burguesa de <i>Scrutiny<\/i>, como sostiene Eagleton; es m\u00e1s bien un elemento central de su concepci\u00f3n inmanentista de la pol\u00edtica. En Williams, la \u201cexperiencia\u201d designa a la vez nuestro modo de inserci\u00f3n en los procesos trans-individuales, socio-materiales (nuestros lazos afectivos, nuestras posiciones y posicionamientos), y el imperativo constante de seguir siendo contempor\u00e1neos de nosotros mismos: seguir estando en las profundidades de los procesos del presente.<\/p>\n<p>Williams tambi\u00e9n refuta en sus \u201cNotes\u201d la acusaci\u00f3n de populismo. El sentido del t\u00e9rmino \u201cpopulismo\u201d, como el de \u201cmarxismo\u201d y el de \u201cizquierda trabajadora\u201d, ha conocido diversas variaciones seg\u00fan el contexto pol\u00edtico. El marxismo siempre ha mantenido lazos con distintas formas de populismo en el curso de su historia, y nunca ha sido tan \u201cpuro\u201d como pretende Eagleton. Sin embargo, Williams declara abiertamente que \u00e9l nunca ha sido populista \u201cen el sentido en que lo entiende esta ret\u00f3rica residual\u201d: \u201cPero como yo he visto el proceso como una elecci\u00f3n bajo presi\u00f3n, y yo sab\u00eda de d\u00f3nde proven\u00eda esta presi\u00f3n, no pod\u00eda ir hacia las otras posiciones disponibles: sobre todo, hacia ese desprecio a la gente [\u2026] que hace de todo el pueblo, incluida la clase obrera, simples portadores de las estructuras de una ideolog\u00eda corrompida\u201d (241). La generalizaci\u00f3n abusiva de Eagleton no hace sino recordar la insinuaci\u00f3n sat\u00edrica de Brecht seg\u00fan la cual el gobierno deber\u00eda disolver al pueblo y elegir a otro; aqu\u00ed Williams hace alusi\u00f3n a ella pero le a\u00f1ade un t\u00e9rmino tomado de su reconfiguraci\u00f3n del concepto marxista de \u201cdeterminaci\u00f3n\u201d. Para \u00e9l, la determinaci\u00f3n es a la vez un modo de \u201cponer l\u00edmites\u201d y de \u201cejercer presiones\u201d; estas presiones \u201cno son en modo alguno presiones contra los l\u00edmites solamente [\u2026] Son, al menos con frecuencia, presiones derivadas de la formaci\u00f3n y del \u00edmpetu de un modo social dado: de hecho, una fuerza que obliga a actuar en orden a mantener y reproducir este mismo mundo social\u201c(1977, 87). Al separar la teor\u00eda de las presiones vividas,<i>inmanentes<\/i>, de la existencia cotidiana, el formalismo de Eagleton es desde\u00f1able por su denigraci\u00f3n abstracta de toda una clase, pero tambi\u00e9n vano, desde el punto de vista pol\u00edtico, en el sentido de que carece de una conexi\u00f3n viva con la realidad pol\u00edtica contempor\u00e1nea. La mejor soluci\u00f3n, seg\u00fan Williams, es \u201cconservar los recursos presentes; aprender y quiz\u00e1s ense\u00f1ar nuevos recursos; vivir las contradicciones y las opciones bajo presi\u00f3n de manera que [\u2026] se pueda comprenderlas y orientarlas en otra direcci\u00f3n\u201d (2010, 241-242). El formalismo, bajo esta e perspectiva, aparece como un pensamiento sin sustancia, incapaz de integrar las presiones vividas de la realidad pol\u00edtica y de canalizarlas para transformarlas en potencial pol\u00edtico positivo.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote17anc\"><\/a> Finalmente, en su secci\u00f3n sobre el reformismo, Williams se ocupa del autoproclamado \u201cpuro antagonismo\u201d de Eagleton contra el poder estatal burgu\u00e9s. Muestra c\u00f3mo, a nivel pragm\u00e1tico, el reformismo siempre ha sido parte integrante del marxismo, primero porque \u201cuna formaci\u00f3n pol\u00edtica obrera que no represente ni responda a los intereses, a veces cortoplacistas, de la clase obrera, se vuelve impotente\u201d (247). El problema de la estrategia revolucionaria de Eagleton es que se apoya demasiado \u2013 y de manera demasiado ahist\u00f3rica \u2013 en el modelo de la revoluci\u00f3n rusa (el modelo que, como dijimos m\u00e1s arriba, planteaba el n\u00famero de la revista <i>New Left Review<\/i>). Williams, haci\u00e9ndose eco de la acreditada lectura de Gramsci que hace Perry Anderson en ese mismo n\u00famero, sostiene que este modelo se apoya en \u201cunas sociedades en las que las defensas<i>pol\u00edticas y sociales<\/i> del sistema estatal eran much\u00edsimo m\u00e1s d\u00e9biles y con la confianza de que el simple colapso del capitalismo en una de sus crisis asegurar\u00eda la transici\u00f3n al socialismo\u201d (248-249). La pol\u00e9mica de Eagleton, al soslayar el complejo entramado de la sociedad civil que sirvi\u00f3 de apoyo al estado burgu\u00e9s en los pa\u00edses capitalistas avanzados, es absolutamente peligrosa: \u201cExiste hoy un peligro real, una especie de oportunismo te\u00f3rico que lleva a un oportunismo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y sub-militar (terrorista), al utilizar la ret\u00f3rica anti-reformista que puede hacer que grupos militantes aislados se encuentren enfrentados en sus luchas a teor\u00edas alternativas totalizadoras\u201d (249)<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote17sym\">17<\/a>. Lo que, en la pol\u00e9mica de Eagleton, se presenta como una versi\u00f3n pura del marxismo corre el riesgo de caer en el \u201cterrorismo\u201d. Efectivamente, parece que ah\u00ed estuviera el enemigo m\u00e1s radical de la inmanencia: el terrorismo de la transcendencia.<\/p>\n<p>En resumen, el principio de inmanencia genera, en primer lugar, una metodolog\u00eda que busca traducibilidad interna entre palabras-clave y situaciones hist\u00f3ricas, existenciales, que permiten pensar y a la vez producir; en segundo lugar, un imperativo pol\u00edtico-filos\u00f3fico, que invita a la teor\u00eda a \u201cvivir dentro de\u201d las presiones y las contradicciones de la realidad hist\u00f3rica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p><b>La larga revoluci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote18anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote19anc\"><\/a> Estos dos aspectos del enfoque de Williams \u2013 la complejidad y la inmanencia \u2013 convergen en eso que ha sido interpretado como una <i>ausencia<\/i> en su obra, es decir, su supuesta falta de una teor\u00eda de la modernidad<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote18sym\">18<\/a>. Desde un cierto punto de vista, esta lectura es evidentemente absurda: la obra de Williams, estructurada como est\u00e1 en torno a la noci\u00f3n de \u201clarga revoluci\u00f3n\u201d, no es sino una extensa cartograf\u00eda de la modernidad. Al mismo tiempo, desde otro punto de vista, es verdad que esta obra no reconoce expl\u00edcitamente la modernidad como una experiencia cualitativamente nueva del tiempo (una experiencia fundada en la premisa de la primac\u00eda de la novedad como tal). Las razones de esta omisi\u00f3n son complejas. Est\u00e1 claro que la teor\u00eda de lo \u201cemergente\u201d en Williams depende de la l\u00f3gica moderna de negaci\u00f3n temporal en su empe\u00f1o de b\u00fasqueda de nuevas formas sociales y art\u00edsticas adaptadas a las nuevas estructuras de sentimiento. Ahora bien, una segunda temporalidad rivaliza con la primera en los escritos de Williams: el tiempo de la tradici\u00f3n. La extra\u00f1eza de su concepci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico proviene justamente de su manera d valorar la novedad, t\u00edpica de la modernidad, insistiendo siempre en la fuerza de los lazos biol\u00f3gicos, generacionales y (relativamente) inconscientes, t\u00edpicos de toda tradici\u00f3n. La tradici\u00f3n para Williams es, precisamente, una <i>tradicionalidad<\/i> <i>inmanente y reflexiva<\/i>. Rechaza el futurismo del modernismo, su deseo abstracto de aniquilar toda traza del pasado, abriendo el presente a la consciencia de sus fijaciones y de sus selecciones, sus l\u00edneas determinantes de la herencia, esta inmanencia verdaderamente tradicional que no puede esquivarse sin m\u00e1s, sino que debe ser asumida. As\u00ed pues, no es en absoluto verdad decir, como lo hacen algunos cr\u00edticos, que falta en Williams una teor\u00eda de la modernidad: ser\u00eda m\u00e1s justo se\u00f1alar que su concepci\u00f3n de la modernidad es estrictamente oposicional, en el sentido en que \u00e9sta consiste en un rechazo hist\u00f3ricamente situado, pol\u00edtico y te\u00f3rico, de la ideolog\u00eda del modernismo \u2013 ese modo de pensamiento seg\u00fan el cual es posible romper con el pasado simplemente a fuerza de voluntad<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote19sym\">19<\/a><\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n de la modernidad confirma tambi\u00e9n, como muchas veces ya hemos visto, un rechazo de lo \u201ctranscendente\u201d, una tendencia emergente \u2013 y peligrosa, seg\u00fan Williams \u2013 del pensamiento marxista, que reduce la revoluci\u00f3n a la toma simple e inmediata del poder estatal. Lo que estas tendencias olvidan \u2013 m\u00e1s all\u00e1 de su subestimaci\u00f3n del entramado complejo de la sociedad civil occidental \u2013 es precisamente la necesidad de asumir las deudas y herencias \u201cibsenianas\u201d que est\u00e1n en el coraz\u00f3n de la teor\u00eda revolucionaria de Williams:<\/p>\n<p>[\u2026] Veo la revoluci\u00f3n como la integraci\u00f3n inevitable de un desorden profundo y tr\u00e1gico, al cual podemos responder de diferentes maneras, pero que va, en todo caso, de uno u otro modo, a infiltrarse en nuestro mundo, a consecuencia de no importa cu\u00e1l de nuestras acciones. Yo veo la revoluci\u00f3n, por as\u00ed decir, desde una perspectiva tr\u00e1gica [\u2026] (1979\u00aa, 75)<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote20anc\"><\/a> Esta \u201cperspectiva tr\u00e1gica\u201d nada tiene que ver con ese vago pesimismo, anti-comunista, tan caro a los liberales de hoy. Tampoco debe confundirse con una estetizaci\u00f3n de la realidad social; al contrario, Williams sostiene aqu\u00ed que la tragedia es, seg\u00fan la f\u00f3rmula de Alberto Toscano, una forma experiencial, narrativa y pol\u00edtica\u201d (Toscano 2013, 25)<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote20sym\">20<\/a>: \u201cLa acci\u00f3n tr\u00e1gica, en su sentido m\u00e1s profundo, no es la confirmaci\u00f3n del desorden, sino su experiencia, su comprensi\u00f3n y su resoluci\u00f3n. En nuestro tiempo, esta acci\u00f3n est\u00e1 generalizada y su nombre m\u00e1s com\u00fan es la revoluci\u00f3n\u201d (1979\u00aa, 83) Mientras que los liberales hacen del momento de la insurrecci\u00f3n revolucionaria un estallido de violencia y de desorden excepcional, Williams defiende la idea de que el orden social capitalista no es m\u00e1s que el orden de la violencia y del desorden; la revoluci\u00f3n entonces representa el momento de \u201ccrisis\u201d y la tentativa de resoluci\u00f3n de un desorden institucionalizado. Adem\u00e1s, escribe: \u201cno es solamente que nosotros nos involucremos en esta crisis general, es que ya lo est\u00e1bamos, por lo que hac\u00edamos y lo que no hac\u00edamos, participando en ella\u201d (ib\u00edd., 80). Consecuentemente, \u201cla \u00fanica forma de acci\u00f3n que parece adecuada es, en realidad, una participaci\u00f3n en el desastre, como modo de ponerle fin\u201d (ib\u00edd., 81). Como siempre, el principio \u2013 tal vez incluso el <i>\u00e9tico<\/i> \u2013 pol\u00edtico de la inmanencia nos impone primero la toma de conciencia del hecho de que estamos <i>ya<\/i>comprometidos en procesos hist\u00f3ricos espec\u00edficos y sugiere, acto seguido, la necesidad de un compromiso proactivo a fin de transformar o detener estos procesos.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote21anc\"><\/a> Haci\u00e9ndose eco del argumento de Arist\u00f3teles que ve en la tragedia una \u201cacci\u00f3n <i>completa<\/i>\u201d (ib\u00edd\u2026, 65, la cursiva es m\u00eda), Williams ampl\u00eda el alcance social y temporal de lo que se entiende habitualmente por \u201crevoluci\u00f3n\u201d. \u201cEl criterio absoluto\u201d, escribe, \u201cmediante el cual se puede identificar una revoluci\u00f3n, es la transformaci\u00f3n de la forma de la actividad de una sociedad, en sus estructuras relacionales y emotivas m\u00e1s profundas\u201d (76). Es aqu\u00ed donde lo que parec\u00eda en primer lugar ser una \u201cpreocupaci\u00f3n literaria\u201d o \u201ccultural\u201d por la forma, se convierte, retrospectivamente, en revolucionario. Porque la revoluci\u00f3n no significa solamente la toma del poder del Estado, sino tambi\u00e9n \u201cpenetrando poco a poco\u201d \u2013 y all\u00ed donde es necesario, transform\u00e1ndolas \u2013 en todas las formas y en todas las relaciones sociales heredadas que aseguran la reproducci\u00f3n del modelo de producci\u00f3n capitalista. Naturalmente, la mayor\u00eda de las formas tendr\u00e1n que ver con la producci\u00f3n econ\u00f3mica, pero otras muchas definir\u00e1n los \u201cposicionamientos\u201d profundos que nos constituyen: las maneras espont\u00e1neas de vivir y percibir el mundo. Esta tensi\u00f3n del car\u00e1cter \u201ccompleto\u201d de la revoluci\u00f3n social es la que marcar\u00e1 la cr\u00edtica posterior de Williams a la categor\u00eda marxista del \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d: \u201cPorque la abstracci\u00f3n de la producci\u00f3n es una versi\u00f3n especializada y eventualmente ideol\u00f3gica de lo que nos interesa, es decir, la forma de las relaciones sociales humanas en el seno de un mundo f\u00edsico\u201d (1983b, 264). Williams al sostener que la noci\u00f3n de \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d depende demasiado de la definici\u00f3n capitalista de la producci\u00f3n (un argumento formulado ya en 1977 a prop\u00f3sito de las fuerzas productivas\u201d [1977, 90-94]), prefiere la expresi\u00f3n \u201cmodo de <i>vida<\/i>\u201d (ib\u00edd\u2026, 266; la cursiva es de Williams). Este t\u00e9rmino, en apariencia impreciso, debe sugerir un intento de ampliar el concepto de totalidad marxista y de ligarlo a los nuevos movimientos sociales \u2013 por la paz, la defensa del medioambiente, el feminismo \u2013 que \u201cest\u00e1n activos en pr\u00e1cticamente todos los sectores de la vida, salvo [la econom\u00eda]. Es como si nos hubi\u00e9semos hecho con todo lo que estaba excluido de la predominancia de la econom\u00eda y de las especializaciones del orden capitalista y trabajado sobre ello\u201d. (1983b, 253). Es en estos pasajes de la obra, donde la \u201cestructura de sentimiento\u201d toma un aspecto revolucionario: Williams busca conectar el movimiento revolucionario con esos elementos de la sociedad que no encuentran f\u00e1cil sitio en el marco del orden capitalista dominante<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote21sym\">21<\/a>. Hay aqu\u00ed una evidente continuidad, desde los silencios elocuentes del teatro naturalista a los sectores sociales excluidos, de donde surgen los nuevos movimientos sociales. En suma, la principal consecuencia del hecho de ver la revoluci\u00f3n como una acci\u00f3n tr\u00e1gica es la extensi\u00f3n de su alcance social; este alcance, por su complejidad y profundidad existencial, desaf\u00eda a la vez las categor\u00edas reductoras heredadas del pensamiento social capitalista y el voluntarismo con tendencia terrorista del marxismo transcendente.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote22anc\"><\/a> La segunda consecuencia es la extensi\u00f3n del alcance temporal de la revoluci\u00f3n: la <i>larga<\/i> revoluci\u00f3n. El sentido de esta expresi\u00f3n ha ido cambiando a lo largo de la vida de Williams. En la obra de 1961 del mismo t\u00edtulo, Williams distingue tres revoluciones que, tomadas juntas, constituyen lo que la mayor\u00eda de nosotros llamar\u00edamos (aunque \u00e9l mismo se abstiene de hacerlo) la modernidad: las revoluciones democr\u00e1tica, industrial y cultural. Aqu\u00ed el acento se pone sobre las relaciones entre las tres revoluciones y en la dificultad de comprenderlas como un \u00fanico proceso, en primer lugar porque nosotros mismos nos encontramos dentro de \u00e9l, pero tambi\u00e9n porque los t\u00e9rminos que nosotros utilizamos para comprender la modernidad han sido <i>producidos<\/i> por ella<a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote22sym\">22<\/a>. En el momento de la publicaci\u00f3n de <i>Modern Tragedy<\/i> (1966) sin embargo, la \u201clarga revoluci\u00f3n\u201d viene a referirse a lo que Toscano describe juiciosamente como \u201cuna larga transici\u00f3n, inmersa e imbricada en pesadas herencias y contradicciones de la sociedad capitalista, que esta transici\u00f3n pretende resueltamente superar\u201d (2013, 30). Williams escribe entonces que incluso en la eventualidad de una brusca toma del poder \u2013 una \u201crevoluci\u00f3n corta\u201d \u2013 \u201csin embargo la transformaci\u00f3n esencial vendr\u00eda de la larga revoluci\u00f3n\u201d (1979a, 76). Es un proceso de la larga duraci\u00f3n, potencialmente multigeneracional, necesario para la resoluci\u00f3n del desorden tr\u00e1gico. En 1978, sin embargo, los entrevistadores althuserianos de la <i>New Left Review<\/i> no quieren saber nada de ese gradualismo vestido con piel de oveja. Apremiado, Williams aporta dos enmiendas al concepto. Empieza por cortarle la hierba bajo los pies de los entrevistadores d\u00e1ndole a la revoluci\u00f3n <i>corta<\/i> una definici\u00f3n mucho m\u00e1s precisa que la suya:<\/p>\n<p>[\u2026] se consigue cuando los \u00f3rganos pol\u00edticos centrales de la sociedad capitalista pierden su poder de reproducci\u00f3n social <i>predominante<\/i> [\u2026] [L]a condici\u00f3n necesaria para el \u00e9xito de la larga revoluci\u00f3n es, sin duda, una revoluci\u00f3n corta, que yo definir\u00eda menos en t\u00e9rminos de duraci\u00f3n que en funci\u00f3n de la p\u00e9rdida, por parte del Estado, de su capacidad de reproducci\u00f3n predominante de las relaciones sociales existentes. (1979b, 420-421)<\/p>\n<p>La segunda rectificaci\u00f3n viene a extender la duraci\u00f3n de la \u201clarga revoluci\u00f3n\u201d no s\u00f3lo <i>hacia delante<\/i>, m\u00e1s all\u00e1 de la revoluci\u00f3n corta, sino tambi\u00e9n <i>hacia atr\u00e1s<\/i>, antes de \u00e9sta. Porque la posibilidad misma de una revoluci\u00f3n corta en una sociedad capitalista avanzada \u201crequiere un proceso de preparaci\u00f3n considerable, que no debe limitarse a las acciones inmediatas necesarias para asegurar el traspaso de poder en situaci\u00f3n revolucionaria\u201d (Ib\u00edd., 421). De nuevo aqu\u00ed pues, aquello que ten\u00eda todo el aire de preocupaciones \u201cling\u00fc\u00edsticas\u201d relativamente triviales, en el marco del trabajo de Williams en la <i>Worker\u2019s Educational Association<\/i>, por ejemplo, puede contemplarse retrospectivamente, como uno de los aspectos de la \u201clarga\u201d preparaci\u00f3n de la transformaci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p><b>Conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Espero haber mostrado, en este art\u00edculo, que la unidad de la obra de Williams reside en su teorizaci\u00f3n constante, a veces poco ortodoxa, del proceso largo y dif\u00edcil de la revoluci\u00f3n. Esta obra, obediente siempre a los principios pol\u00edticos y te\u00f3ricos de la complejidad y de la inmanencia, ofrece una reflexi\u00f3n paciente y profunda sobre los obst\u00e1culos enormes, y las posibilidades ut\u00f3picas, de la revoluci\u00f3n social \u2013 desde los primeros escritos sobre el teatro naturalista hasta los an\u00e1lisis m\u00e1s expl\u00edcitos del neoliberalismo naciente. Dirigidos tanto contra el orden capitalista dominante, tan aborrecido por Williams, como contra el voluntarismo miope y el pensamiento a corto plazo potencialmente fatal de algunos marxismos contempor\u00e1neos, estos escritos ahondan en las profundidades inexploradas de lo social, determinantes para el futuro. Las palabras con las cuales concluye la entrevista de 1979 en la <i>New Left Review<\/i>, resumen la relaci\u00f3n entre complejidad e inmanencia en esta visi\u00f3n de la larga revoluci\u00f3n; siguen siendo, en el sentido en que lo entend\u00eda Williams, emergentes:<\/p>\n<p>El desaf\u00edo consiste pues en mantener una complejidad necesaria. Toda mi vida he estado bajo la tirantez, por las razones que hemos discutido, entre la simplicidad y la complejidad, y a\u00fan hoy la puedo sentir. Pero la experiencia y la historia han aportado buenos argumentos para sostener mi decisi\u00f3n \u2013 y yo espero que sea una decisi\u00f3n general. Solamente en formas muy complejas como podemos verdaderamente comprender d\u00f3nde estamos. Es tambi\u00e9n de manera muy compleja, y evolucionando en toda confianza hacia sociedades muy complejas, como posemos comenzar a construir las numerosas formas de socialismo que podr\u00e1n emanciparnos y aprovechar todas nuestras energ\u00edas, muy reales, pero tambi\u00e9n muy amenazadas. (1979b, 437).<\/p>\n<p><i>T\u00edtulo original:<\/i> <i>COMPLEXITY, IMMANENCE AND THE LONG REVOLUTION: ON RAYMOND WILLIAMS<\/i><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n:<b>Jos\u00e9 M\u00aa Fdez. Criado<\/b><\/p>\n<p>Publicado en originalmente en <b><a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/\">Marxismo Cr\u00edtico<\/a><\/b><\/p>\n<p><b>Fuente: <\/b><a href=\"http:\/\/revueperiode.net\/introduction-a-raymond-williams\/\">http:\/\/revueperiode.net\/<\/a><\/p>\n<p><b>Notas:<\/b><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote1sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote1anc\">1<\/a> E.g., Paul Jones (2004), Alan O\u2019Connor (1989), John Higgins (1999), and Andrew Milner (e.g., 2005).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote2sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote2anc\">2<\/a> Algunas partes de este art\u00edculo est\u00e1n expresadas en mi pr\u00f3ximo libro, Hartley,<i> The Politics of Style: Marxist Poetics in and beyond Raymond Williams, Terry Eagleton and Fredric Jameson<\/i><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote3sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote3anc\">3<\/a> <i>Epochal<\/i>, en ingl\u00e9s: directamente intraducible, viene a significar: de, perteneciente a, o de la naturaleza de una \u00e9poca. [N. del T.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote4sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote4anc\">4<\/a> Otras versiones traducen: \u2018<i>estructuras del sentir<\/i>\u2019 [N. del T.]<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote5sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote5anc\">5<\/a> \u201cEl mayor error de Eliot fue su tentativa de encontrar un verso dram\u00e1tico de uso m\u00faltiple que pudiera funcionar como substituto de la conversaci\u00f3n. La defensa a favor de la forma versificada haciendo valer su gran precisi\u00f3n y su intensidad de expresi\u00f3n, se derrumba desde el momento en que los personajes tiene que preguntar si alguien hab\u00eda comprado un peri\u00f3dico de la tarde, un intercambio conversacional perfectamente normal, en un modo po\u00e9tico uniformizado\u201d. (1979b, 207)<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote6sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote6anc\">6<\/a> Cf. Williams a prop\u00f3sito de <i>Ant\u00edgona<\/i>: \u201cCuanto m\u00e1s se examina el texto de la obra, mejor se percibe que un simple, pero radical, modelo, o que una estructura de control del sentimiento, ha sido claramente aislada y dise\u00f1ada en la escritura. Despu\u00e9s, si se mira el funcionamiento, se ve que este dise\u00f1o es reinterpretado sin cesar, en las partes como en su conjunto. Es un motivo concebido para la representaci\u00f3n; la raz\u00f3n de ser de la obra no es informar, describir o analizar, sino de interpretar un motivo. La estructura de sentimiento es la estructura de la forma escrita, y tambi\u00e9n la estructura de la actuaci\u00f3n\u201d. (1991, 39).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote7sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote7anc\">7<\/a> En sus escritos anteriores Williams formula este ideal en t\u00e9rminos de \u201cexpresi\u00f3n total\u201d, pero cuando los entrevistadores de <i>la New Left Review<\/i> citan esta definici\u00f3n, Williams responde: \u201c La idea est\u00e1 mal formulada aqu\u00ed; tendr\u00eda que haber hablado de forma total \u201c (1979b, 230).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote8sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote8anc\">8<\/a> Es ese el sentimiento que proporcion\u00f3 a Williams la intuici\u00f3n de lo que m\u00e1s tarde fue <i>Keywords<\/i> [Palabras \u2013clave] (1983a, 10).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote9sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote9anc\">9<\/a> Todo el cap\u00edtulo consagrado a Ibsen en El drama de Ibsen a Brecht, trata este tema.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote10sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote10anc\">10<\/a> Cf. Leavis (1972, 1932).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote11sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote11anc\">11<\/a> Para una visi\u00f3n de conjunto detallada de este desarrollo, ver <i>Thomas<\/i> (2009, 307-383).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote12sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote12anc\">12<\/a> N\u00f3tese aqu\u00ed que lo que present\u00e9 al principio como una \u201c m\u00e1xima \u201d se vuelve ahora un \u201c principio \u201d de la obra de Williams.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote13sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote13anc\">13<\/a> He elegido la palabra coherencia\u201d con toda la intenci\u00f3n para mejor subrayar las relaciones que percibo en la teor\u00eda de la conceptualidad de Gramsci y de Williams. Ver Thomas (2009, 364-379).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote14sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote14anc\">14<\/a> En la \u00faltima parte de este art\u00edculo, pondr\u00e9 un ejemplo de este problema: la critica que hace Williams de la categor\u00eda marxista del \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote15sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote15anc\">15<\/a> La primera versi\u00f3n de la acusaci\u00f3n de Eagleton hab\u00eda sido publicada con el t\u00edtulo \u201c<i>Criticism and Politics :The Work of Raymond Williams<\/i>\u201d en el n\u00famero de enero-febrero de 1976 de la New Left Review. Las \u201c<i>Notes on Marxism in Britain Since 1945<\/i>\u201d de Williams aparecieron en el n\u00famero de noviembre-diciembre de 1976<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote16sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote16anc\">16<\/a> El texto de Williams se public\u00f3 al lado del influyente ensayo de Perry Anderson, \u201c The Antinomies of Antonio Gramsci \u201c, y de una entrevista con Ernest Mandel, \u201c Revolutionary Strategy in Europe \u201c. Ver New Left Review, vol. I, n\u00b0 100, noviembre-diciembre 1976. Para una cr\u00edtica reciente del art\u00edculo de Anderson, ver Thomas (2009).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote17sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote17anc\">17<\/a> El art\u00edculo de Anderson (1976, 10) cita a Gramsci sobre este tema: \u201cEn el Este, el Estado lo era todo, la sociedad civil era elemental e informe (gelatinosa); en el Oeste se daba una verdadera relaci\u00f3n entre el Estado y la sociedad civil, y cuando el Estado temblaba, al mismo tiempo se manifestaba la estructura s\u00f3lida de la sociedad civil. El Estado no era m\u00e1s que un foso exterior detr\u00e1s del cual se encontraba un sistema poderoso de fortalezas y terraplenes: m\u00e1s o menos numerosos seg\u00fan cada Estado, por supuesto, pero es precisamente eso lo que hace necesario el exacto reconocimiento de cada pa\u00eds singular\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote18sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote18anc\">18<\/a> Esta ausencia fue detectada por Jones (2004, 181-194) y por Grossberg (2010).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote19sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote19anc\">19<\/a> Para una explicaci\u00f3n m\u00e1s detallada de la \u201cideolog\u00eda del modernismo\u201d, ver Jameson (2002).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote20sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote20anc\">20<\/a> Dado mi argumento a favor de la importancia de la \u201c inmanencia \u201d en Williams, es revelador que Toscano se apoye en Williams para encontrar \u201c una manera m\u00e1s inmanente de pensar la forma tr\u00e1gica de la pol\u00edtica revolucionaria y transicional \u201c (Toscano 2013, 30).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote21sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote21anc\">21<\/a> Ver: \u201c[\u2026] es un hecho que concierne a los modos de dominaci\u00f3n, el que hagan una selecci\u00f3n, y por tanto que no incluyan la gama completa de las pr\u00e1cticas humanas. Lo que ellos excluyen puede ser tal vez visto como lo personal o lo privado, lo natural o incluso lo metaf\u00edsico. Efectivamente, es habitual que mediante uno de estos t\u00e9rminos se exprese el dominio exclusivo, ya que al dominarlo, en los hechos, se apodera de la definici\u00f3n dominante de lo social\u201d (1977, 125).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote22sym\"><\/a> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2016\/01\/08\/introduccion-a-raymond-williams\/#sdfootnote22anc\">22<\/a> Sobre este tema, v\u00e9ase la excelente introducci\u00f3n de Anthony Barnett en su reciente reimpresi\u00f3n en <i>The Long Revolution<\/i> (2011).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda:<\/b><\/p>\n<p>Anderson, Perry. 1976. \u201cThe Antinomies of Antonio Gramsci.\u201d New Left Review (100): 5-78.<\/p>\n<p>Barnett, Anthony. \u201cWe Live in Revolutionary Times\u2026But What Does This Mean?\u201d URL: <a href=\"https:\/\/www.opendemocracy.net\/anthony-barnett\/we-live-in-revolutionary-times-but-what-does-this-mean\">https:\/\/www.opendemocracy.net\/anthony-barnett\/we-live-in-revolutionary-times-but-what-does-this-mean<\/a> [Consult\u00e9 le 21 Juin 2015]<\/p>\n<p>Eagleton, Terry. Criticism and Ideology: A Study in Marxist Literary Theory. London: NLB.<\/p>\n<p>Grossberg, Lawrence. 2010. \u201cRaymond Williams and the Absent Modernity.\u201d In About Raymond Williams, ed. Monika Seidl, Roman Horak and Lawrence Grossberg, 18-33. Oxford: Routledge.<\/p>\n<p>Hartley, Daniel. Forthcoming. The Politics of Style: Marxist Poetics in and beyond Raymond Williams, Terry Eagleton and Fredric Jameson. Leiden: Brill.<\/p>\n<p>Higgins, John. 1999. Raymond Williams: Literature, Marxism and Cultural Materialism. London: Routledge.<\/p>\n<p>Jameson, Fredric. 2002. A Singular Modernity: Essay on the Ontology of the Present. London: Verso.<\/p>\n<p>Jones, Paul. 2004. Raymond Williams\u2019s Sociology of Culture: A Critical Reconstruction. Basingstoke: Palgrave Macmillan.<\/p>\n<p>Leavis, F. R. 1932. New Bearings in English Poetry. London: Chatto and Windus.<\/p>\n<p>Leavis, F. R. 1972. The Great Tradition: George Eliot, Henry James, Joseph Conrad. Harmondsworth: Penguin.<\/p>\n<p>Milner, Andrew. 2005. Literature, Culture and Society. 2nd Edn. Oxford: Routledge.<\/p>\n<p>O\u2019Connor, Alan. 1989. Raymond Williams: Writing, Culture, Politics. Oxford: Basil Blackwell.<\/p>\n<p>Thomas, Peter D. 2008. \u201cImmanence.\u201d Historical Materialism no. 16: 239-243.<\/p>\n<p>Thomas, Peter D. 2009. The Gramscian Moment: Philosophy, Hegemony and Marxism. Leiden; Boston: Brill.<\/p>\n<p>Toscano, Alberto. 2013. \u201cPolitics in a Tragic Key.\u201d Radical Philosophy no. 180: 25-34.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1952. \u201cThe Teaching of Public Expression.\u201d In Border Country: Raymond Williams in Adult Education, edited by John McIlroy and Sallie Westwood. Leicester: NIACE.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1963 [1958]. Culture and Society: 1780-1950. Harmondsworth: Penguin.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1965 [1961]. The Long Revolution. London: Penguin Books.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1973 [1968]. Drama from Ibsen to Brecht. 2nd revised ed. Harmondsworth: Penguin.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1976. Communications. 3rd ed. Harmondsworth: Penguin.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1977. Marxism and Literature. Oxford: Oxford University Press.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1979a. Modern Tragedy. Revised ed. London: Verso.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1979b. Politics and Letters: Interviews with \u2018New Left Review\u2019. London: NLB.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1983a. Keywords: A Vocabulary of Culture and Society. Rev. and expanded. ed. London: Fontana.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1983b. Towards 2000. Harmondsworth: Penguin.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1989. Resources of Hope: Culture, Democracy, Socialism. London: Verso.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 1991 [1954\/ rev. ed. 1968]. Drama in Performance. Milton Keynes: Open University Press.<\/p>\n<p>Williams, Raymond. 2010. Culture and Materialism: Selected Essays. London: Verso.<\/p>\n<p>Williams, Raymond, and Michael Orrom. 1954. Preface to Film. London: Film Drama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-top: 6.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: 6.0pt; margin-left: 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;'>Williams fue un marxista particularmente innovador, cuyas penetraciones te\u00f3ricas siguen siendo de actualidad. Este texto esclarece tres conceptos de Williams que hacen de \u00e9l un autor decisivo en nuestros d\u00edas: la complejidad, la inmanencia y la larga revoluci\u00f3n. Al confrontar a Williams con la cr\u00edtica althuseriana de su tiempo (Terry Eagleton), se presenta como un pensador de las densidades materiales, culturales y econ\u00f3micas que dan a la tradici\u00f3n socialista una dimensi\u00f3n tr\u00e1gica, es decir, en puridad, estrat\u00e9gica.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3091,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,28],"tags":[1039],"class_list":["post-3090","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-siglo-xx","tag-raymond-williams"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3090","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3090"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3090\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3091"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3090"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3090"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3090"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}