{"id":3120,"date":"2016-02-05T00:00:00","date_gmt":"2016-02-05T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3120"},"modified":"2020-02-15T12:16:03","modified_gmt":"2020-02-15T11:16:03","slug":"marxismo-y-ecologia-fuentes-comunes-de-una-gran-transicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3120","title":{"rendered":"Marxismo y ecolog\u00eda: Fuentes comunes de una Gran Transici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> <i>Este art\u00edculo, en su versi\u00f3n original en ingl\u00e9s, se public\u00f3 (junto con comentarios sobre \u00e9l de otros nueve autores, entre los que se incluyen los colaboradores de Monthly Review David Barkin, Hannah Holleman, y Fred Magdoff) en la p\u00e1gina web de la Great Transition Initiative en octubre de 2015: <\/i><a href=\"http:\/\/greattransition.org\/publication\/marxism-and-ecology\"><i><u>http:\/\/greattransition.org\/publication\/marxism-and-ecology<\/u><\/i><\/a><i>.<\/i><\/p>\n<p>Vincular el marxismo y la transici\u00f3n ecol\u00f3gica puede parecer al principio como intentar establecer un puente entre dos movimientos y discursos completamente diferentes, cada uno de ellos con sus propias historia y l\u00f3gica: uno que tiene fundamentalmente que ver con las relaciones de clase y el otro con la relaci\u00f3n entre los seres humanos y el medio ambiente. Sin embargo, hist\u00f3ricamente el socialismo ha influenciado el desarrollo del pensamiento y la pr\u00e1ctica ecologista, a la vez que la ecolog\u00eda ha dado forma al pensamiento y la pr\u00e1ctica socialista. Desde el siglo XIX, la relaci\u00f3n entre los dos ha sido compleja, interdependiente y dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Los enfoques marxianos sobre la crisis ecol\u00f3gica planetaria y la transformaci\u00f3n socio-ecol\u00f3gica necesaria para su resoluci\u00f3n han evolucionado r\u00e1pidamente en las \u00faltimas d\u00e9cadas, creando las bases para una lucha colectiva, mucho m\u00e1s poderosa, por una Gran Transici\u00f3n, en la que \u00abel consumismo, el individualismo y el dominio sobre la naturaleza\u00bb sean reemplazados por \u00abuna nueva tr\u00edada: calidad de vida, solidaridad humana y sensibilidad ecol\u00f3gica\u00bb.1 Las exigencias de una sociedad dedicada a las necesidades en lugar de al beneficio y a la igualdad y solidaridad humanas han estado asociadas desde hace mucho al socialismo. M\u00e1s recientemente, pensadores socialistas han dado igual importancia a la sostenibilidad ecol\u00f3gica, bas\u00e1ndose en la cr\u00edtica medioambiental de Karl Marx del capitalismo y su visi\u00f3n pionera de un desarrollo humano sostenible.2<\/p>\n<p>Este ensayo descubre las profundas ra\u00edces ecol\u00f3gicas del pensamiento de Marx, mostrando c\u00f3mo introdujo una perspectiva medioambiental con peso sobre la cuesti\u00f3n dominante de la transformaci\u00f3n social. De ah\u00ed se sigue el rastro de la evoluci\u00f3n de la ecolog\u00eda marxiana, iluminando su v\u00ednculo profundo, formativo, sobre la moderna econom\u00eda ecol\u00f3gica y la ecolog\u00eda de sistemas. Concluye con un proyecto m\u00e1s amplio, el de construir el profundo y amplio movimiento social necesario para detener y revertir la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica y social.<\/p>\n<p>Por primera vez en la historia humana, nuestra especie se enfrenta a una elecci\u00f3n existencial extrema. Podemos seguir por el camino del <i>\u00abbusiness as usual\u00bb<\/i>, de seguir como hasta ahora, y arriesgarnos a un cambio del sistema Tierra catastr\u00f3fico (a lo que Frederick Engels se refer\u00eda metaf\u00f3ricamente como \u00abla venganza de la naturaleza\u00bb), o podemos tomar la ruta transformadora de un cambio del sistema social dirigido a un desarrollo humano igualitario en coevoluci\u00f3n con los par\u00e1metros vitales de la Tierra.3 Este es el reto epocal de nuestro tiempo: avanzar en las medidas radicales de reforma que se opongan a la l\u00f3gica del capital en el presente hist\u00f3rico fusion\u00e1ndose al mismo tiempo con una larga revoluci\u00f3n para construir una nueva formaci\u00f3n social y ecol\u00f3gica que tenga el objetivo de un desarrollo humano sostenible.<\/p>\n<p><b>El socialismo y los or\u00edgenes de la ecolog\u00eda de sistemas<\/b><\/p>\n<p>La ecolog\u00eda tal como hoy se entiende solo ha llegado a ser lo que es con la aparici\u00f3n de la ecolog\u00eda de sistemas y el concepto de ecosistema. Aunque Ernst Haeckel, quien promovi\u00f3 y populariz\u00f3 el trabajo de Charles Darwin en Alemania, acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u00abecolog\u00eda\u00bb en 1866, originalmente el t\u00e9rmino se utiliz\u00f3 simplemente como un equivalente al vago concepto de Darwin de la \u00abeconom\u00eda de la naturaleza\u00bb.4 El punto de vista de la ecolog\u00eda como una forma de referirse a las complejas comunidades vegetales gan\u00f3 importancia en los estudios bot\u00e1nicos de principios del siglo XX.<\/p>\n<p>Pero la ecolog\u00eda tuvo otras ra\u00edces, m\u00e1s cercanas a nuestra actual concepci\u00f3n, en los primeros trabajos sobre ciclos de nutrientes y la extensi\u00f3n del concepto de metabolismo a los procesos sist\u00e9mico-ecol\u00f3gicos. Una figura clave a este respecto, el gran qu\u00edmico alem\u00e1n Justus von Liebig, lanz\u00f3 una importante cr\u00edtica ecol\u00f3gica de la agricultura industrial brit\u00e1nica a finales de la d\u00e9cada de 1850 y principios de los 60.5 Liebig acusaba a los brit\u00e1nicos de desarrollar una cultura del robo, drenando sistem\u00e1ticamente el suelo de nutrientes, obligando por tanto a la importaci\u00f3n de huesos de los campos de batalla napole\u00f3nicos y de las catacumbas de Europa, y de guano del Per\u00fa, para reponer los campos ingleses. El an\u00e1lisis de Liebig era en s\u00ed mismo el producto de las revoluciones que estaban teniendo lugar en la f\u00edsica y la qu\u00edmica del siglo XIX. En 1845, Julius Robert von Mayer, uno de los codescubridores de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda, hab\u00eda descrito el metabolismo de los organismos en t\u00e9rminos termodin\u00e1micos. El nuevo pensamiento f\u00edsico-qu\u00edmico destacaba la interrelaci\u00f3n entre lo inorg\u00e1nico y lo org\u00e1nico (abi\u00f3tico y bi\u00f3tico), proporcionando la base inicial para lo que finalmente llegar\u00eda a ser una teor\u00eda de sistemas ecol\u00f3gicos m\u00e1s amplia.6<\/p>\n<p>Inspir\u00e1ndose en el trabajo de Liebig y en el del f\u00edsico socialista Roland Daniels, Karl Marx introdujo el concepto de \u00abmetabolismo social\u00bb, que desde finales de la d\u00e9cada de 1850 en adelante ocupar\u00eda un lugar central en todos sus trabajos econ\u00f3micos.7 Marx defin\u00eda el proceso de trabajo como una forma con la que el \u00abhombre, mediante sus propias acciones, media, regula y controla el metabolismo entre \u00e9l mismo y la naturaleza\u00bb. La producci\u00f3n humana actuaba dentro de lo que \u00e9l llamaba \u00abel metabolismo universal de la naturaleza\u00bb. Sobre esta base, desarroll\u00f3 su teor\u00eda de la crisis ecol\u00f3gica propiamente dicha, ahora conocida como teor\u00eda de la brecha metab\u00f3lica, se\u00f1alando la \u00abbrecha irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social, un metabolismo prescrito por las leyes naturales de la vida misma\u00bb.8 Como ha escrito recientemente el economista Ravi Bhandari, el marxismo fue \u00abla primera teor\u00eda de sistemas\u00bb.9 Esto es verdad no simplemente en t\u00e9rminos pol\u00edtico-econ\u00f3micos, sino tambi\u00e9n por incorporar la termodin\u00e1mica y la m\u00e1s amplia relaci\u00f3n metab\u00f3lica entre naturaleza y sociedad en sus an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Estas dos facetas del an\u00e1lisis ecol\u00f3gico -la idea de Haeckel de \u00abecolog\u00eda\u00bb y el concepto de Liebig y Marx de relaci\u00f3n metab\u00f3lica entre sociedad y naturaleza- evolucionaron durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y principios del XX. A partir de la d\u00e9cada de 1880, el destacado zo\u00f3logo brit\u00e1nico E. Ray Lankester (protegido de Charles Darwin y Thomas Huxley y amigo cercano de Marx) propuso una fuerte cr\u00edtica ecol\u00f3gica del capitalismo y del concepto victoriano del progreso.10 Un estudiante de Lankester, el bot\u00e1nico Arthur George Tansley (como Lankester un socialista de tipo fabiano) fund\u00f3 la British Ecological Society. Tansley introdujo el concepto de ecosistema en 1935, en una pol\u00e9mica te\u00f3rica contra el \u00abholismo\u00bb ecol\u00f3gico racista del general Jan Smuts y sus seguidores en Sud\u00e1frica. Durante el proceso, desarroll\u00f3 un enfoque amplio, materialista, de la ecolog\u00eda que incorporaba procesos tanto inorg\u00e1nicos como org\u00e1nicos.11<\/p>\n<p>Otros acontecimientos relacionados se produjeron en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. En su trabajo de 1926 <i>La Biosfera,<\/i> V.I. Vernadsky argumentaba que la vida que exist\u00eda en la delgada superficie de una esfera planetaria auto-contenida, era en s\u00ed misma una fuerza geol\u00f3gica que afectaba a la Tierra como totalidad, y ten\u00eda un impacto sobre el planeta que se iba haciendo m\u00e1s extenso con el tiempo.12 Estas percepciones llevaron a Nikolai Bujarin, una figura l\u00edder en la Revoluci\u00f3n Rusa y en la teor\u00eda marxiana, a reformular el materialismo hist\u00f3rico como el problema del \u00abhombre en la biosfera\u00bb.13 A pesar de la purga de Bujarin y otros pensadores con una orientaci\u00f3n ecol\u00f3gica, el trabajo de Vernadsky sigui\u00f3 siendo central para la ecolog\u00eda sovi\u00e9tica, y m\u00e1s tarde ayud\u00f3 a inspirar el desarrollo del moderno an\u00e1lisis del sistema Tierra. La ecolog\u00eda tal como la conocemos hoy representa por tanto el triunfo de una teor\u00eda de sistemas materialista. El concepto de ecosistema de Tansley se centra en los complejos naturales en un estado de equilibrio din\u00e1mico. Los ecosistemas eran vistos como complejos relativamente estables y resilientes que eran no obstante vulnerables y sujetos al cambio. Para desarrollar este an\u00e1lisis, se inspir\u00f3 en la perspectiva de sistemas del matem\u00e1tico y f\u00edsico brit\u00e1nico marxista Hyman Levy. En el marco de Tansley, la humanidad era vista como un \u00abfactor bi\u00f3tico excepcionalmente poderoso\u00bb que perturbaba y transformaba los ecosistemas naturales.14 En la misma medida, la ecolog\u00eda hoy se centra en la perturbaci\u00f3n humana de los ecosistemas de lo local a lo global. Los conceptos de Marx de \u00abmetabolismo universal de la naturaleza\u00bb, \u00abmetabolismo social\u00bb y brecha metab\u00f3lica se han demostrado inestimables para modelar la relaci\u00f3n compleja entre sistemas social-productivos, especialmente el capitalismo, y los sistemas ecol\u00f3gicos mayores en los que se encuentran insertos.<\/p>\n<p>Este enfoque sobre la relaci\u00f3n humana-social con la naturaleza, profundamente entrelazado con la cr\u00edtica de Marx de la sociedad de clases capitalista, da al materialismo hist\u00f3rico una perspectiva \u00fanica de la crisis ecol\u00f3gica contempor\u00e1nea y el reto de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Marx escribi\u00f3 sobre la brecha en el metabolismo del suelo causada por la agricultura industrializada. Nutrientes esenciales para el suelo, como el nitr\u00f3geno, el f\u00f3sforo y el potasio contenidos en alimentos o fibras eran enviados a centenares, incluso miles de kil\u00f3metros, a ciudades densamente pobladas, donde terminaban como desechos, empeorando la contaminaci\u00f3n urbana a la vez que supon\u00edan una p\u00e9rdida para el suelo. Sigui\u00f3 destacando la necesidad de una regulaci\u00f3n racional del metabolismo entre seres humanos y naturaleza como algo fundamental para crear una sociedad sostenible m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo. El socialismo era definido en t\u00e9rminos ecol\u00f3gicos, exigiendo que \u00abel hombre socializado, los productores asociados, gobiernen el metabolismo humano con la naturaleza de una forma racional&#8230; consigui\u00e9ndolo con el menor gasto de energ\u00eda y en las condiciones m\u00e1s beneficiosas y apropiadas para su naturaleza humana\u00bb. El planeta o la tierra constitu\u00edan \u00abla condici\u00f3n inalienable para la existencia y reproducci\u00f3n de la cadena de generaciones humanas\u00bb. Como declar\u00f3 en el <i>Capital<\/i>, \u00abNi siquiera una sociedad entera, un pa\u00eds, o todas las sociedades existentes simult\u00e1neamente tomadas juntas son los propietarios de la Tierra. Son simplemente sus tenedores, sus beneficiarios y tienen que transmitirla en un estado mejorado a las generaciones siguientes como \u201c<i>boni patres familias<\/i>\u00ab.15<\/p>\n<p><b>La gran divisi\u00f3n del marxismo y el problema ecol\u00f3gico<\/b><\/p>\n<p>\u00bfPero si el materialismo hist\u00f3rico cl\u00e1sico conten\u00eda una poderosa cr\u00edtica ecol\u00f3gica, por qu\u00e9 fue esto olvidado durante tanto tiempo dentro el cuerpo principal del pensamiento marxista? Una respuesta parcial se puede encontrar en la observaci\u00f3n de la socialista revolucionaria de principios del siglo XX Rosa Luxemburgo de que muchos aspectos del vasto marco te\u00f3rico de Marx, que se extend\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades inmediatas del movimiento de la clase obrera, ser\u00edan descubiertos e incorporados mucho m\u00e1s tarde, a medida que el movimiento socialista madurase y surgiesen nuevos retos hist\u00f3ricos.16 Una explicaci\u00f3n m\u00e1s directa, sin embargo, es que las ideas ecol\u00f3gicas de Marx cayeron v\u00edctimas de la gran divisi\u00f3n que se abri\u00f3 en los a\u00f1os 30 entre el marxismo occidental y el marxismo sovi\u00e9tico. Intelectualmente, el cisma dentro del marxismo se centr\u00f3 en la aplicabilidad de la dial\u00e9ctica al reino natural, y sobre la cuesti\u00f3n de la posici\u00f3n de Marx y Engels en este tema. El concepto de \u00abdial\u00e9ctica de la naturaleza\u00bb se identificaba m\u00e1s claramente con Engels que con Marx. Engels argumentaba que el razonamiento dial\u00e9ctico -centr\u00e1ndose en el car\u00e1cter contingente de la realidad, los desarrollos contradictorios (o incompatibles) dentro de la misma relaci\u00f3n, la interpenetraci\u00f3n de los opuestos, el cambio cuantitativo dando lugar a una transformaci\u00f3n cualitativa y los procesos de trascendencia hist\u00f3rica- eran esenciales para nuestra comprensi\u00f3n de la complejidad y dinamismo del mundo f\u00edsico. Esto, sin embargo, generaba profundos problemas filos\u00f3ficos (tanto ontol\u00f3gicos como epistemol\u00f3gicos) dentro del discurso marxiano.<\/p>\n<p>Los pensadores sovi\u00e9ticos segu\u00edan viendo visiones del desarrollo complejas, hist\u00f3ricas, interconectadas, asociadas con el razonamiento dial\u00e9ctico, como algo esencial para la comprensi\u00f3n de la naturaleza y la ciencia. Pero, aunque el marxismo en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica segu\u00eda aceptando las ciencias naturales, sus an\u00e1lisis a menudo ten\u00edan un car\u00e1cter dogm\u00e1tico, combinado con un optimismo tecnol\u00f3gico exagerado. Esta rigidez se ve\u00eda reforzada por el Lysenkoismo, que criticaba la selecci\u00f3n natural darwiniana y la gen\u00e9tica mendeliana, y adopt\u00f3 un rol pol\u00edticamente represivo durante las purgas de cient\u00edficos de finales de los 30.17<\/p>\n<p>Por el contrario, la tradici\u00f3n filos\u00f3fica conocida como marxismo occidental disoci\u00f3 el marxismo y la dial\u00e9ctica de cuestiones de naturaleza y ciencia, reclamando que el razonamiento dial\u00e9ctico, dado su car\u00e1cter reflexivo, se aplicaba solamente a la conciencia humana (y a la sociedad humana), y no se pod\u00eda aplicar en el mundo natural-externo.18 De ah\u00ed que los marxistas occidentales, representados a este respecto muy notablemente por la Escuela de Frankfurt, desarrollasen cr\u00edticas ecol\u00f3gicas que fueron b\u00e1sicamente filos\u00f3ficas y abstractas, muy estrechamente relacionadas con las preocupaciones \u00e9ticas que dominar\u00edan m\u00e1s tarde la filosof\u00eda medioambiental, pero distantes de la ciencia ecol\u00f3gica y de los problemas del materialismo. El abandono frente a los desarrollos natural-cient\u00edficos y una fuerte inclinaci\u00f3n anti-tecnol\u00f3gica pusieron estrictos l\u00edmites a las contribuciones de la mayor parte de los marxistas occidentales a un di\u00e1logo ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Desde los 50 hasta los 70, cuando el movimiento ecologista moderno se desarroll\u00f3 por primera vez, algunos pensadores medioambientales pioneros, como el economista ecol\u00f3gico radical K. William Kapp y el bi\u00f3logo socialista Barry Commoner, volvieron a la idea de Marx de la brecha metab\u00f3lica al referirse a las contradicciones ecol\u00f3gicas.19 Sin embargo, en los 80 surgi\u00f3 una tradici\u00f3n distinta de eco-socialismo en el trabajo de grandes figuras de la Nueva Izquierda, como el soci\u00f3logo brit\u00e1nico Ted Benton y el fil\u00f3sofo social frances Andr\u00e9 Gorz. Estos importantes primeros pensadores eco-socialistas emplearon el nuevo ecologismo de la teor\u00eda Verde para criticar a Marx por haber presuntamente fracasado al enfrentarse a cuestiones de sustentabilidad. Seg\u00fan el punto de vista de Benton, Marx, en su cr\u00edtica de Malthus, hab\u00eda lanzado al beb\u00e9 con el agua sucia, minimizando e incluso negando los l\u00edmites naturales.20 La respuesta que ofrec\u00edan estos pensadores fue injertar los supuestos generales del pensamiento verde dominante (incluidas las ideas malthusianas) con el an\u00e1lisis de clase marxiano. La revista <i>Capitalism Nature Socialism<\/i>, fundada por el economista marxiano James O&#8217;Connor a finales de los 80, generalmente negaba cualquier relaci\u00f3n significativa con la ecolog\u00eda en el trabajo de Marx, insistiendo en que los conceptos ecol\u00f3gicos actuales simplemente se deber\u00edan unir, a la manera de un centauro, con las perspectivas marxianas basadas en la clase -una posici\u00f3n conocida hoy como \u00abeco-socialismo de primera etapa\u00bb.21<\/p>\n<p>El enfoque hibrido se vio desafiado a finales de los 90 cuando otros, muy destacadamente Paul Burkett, demostraron el profundo contexto ecol\u00f3gico en el que la cr\u00edtica original de Marx hab\u00eda sido construida. El nuevo an\u00e1lisis inclu\u00eda la reconstrucci\u00f3n sistem\u00e1tica del argumento de Marx sobre el metabolismo social. El resultado fue el desarrollo de conceptos ecol\u00f3gicos marxianos importantes, junto con una reunificaci\u00f3n de la teor\u00eda marxiana. Por tanto, los \u00abeco-socialistas de segundo estadio\u00bb o marxistas ecol\u00f3gicos como Burkett han reincorporado las mayores contribuciones de Engels al pensamiento ecol\u00f3gico, asociadas con sus exploraciones de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, en el n\u00facleo de la teor\u00eda marxiana, viendo el trabajo de Marx y Engels una vez m\u00e1s como complementario.22<\/p>\n<p>M\u00e1s recientemente, ha salido a la luz la importancia de la \u00faltima ecolog\u00eda sovi\u00e9tica. A pesar de su tortuosa historia, la ciencia sovi\u00e9tica, particularmente en el periodo post-estalinista, sigui\u00f3 dando impulso a una comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica de los procesos interdependientes naturales e hist\u00f3ricos. Una innovaci\u00f3n clave fue el concepto de biogeocenosis (equivalente a ecosistema pero surgido de la tradici\u00f3n de Vernadsky del impacto de la vida sobre la Tierra) desarrollada a principios de los 40 por el bot\u00e1nico y silvicultor Vladimir Sukachev. Otra visi\u00f3n cr\u00edtica sist\u00e9mica fue la del descubrimiento del climat\u00f3logo sovi\u00e9tico MIkhail Budyko a principios de los 60 de la retroalimentaci\u00f3n albedo-hielo, que hizo del cambio clim\u00e1tico un tema apremiante por primera vez. En los 70, el reconocimiento de la \u00abecolog\u00eda global\u00bb como un problema diferenciado relacionado con el sistema Tierra creci\u00f3 en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica -en algunos aspectos, por delante de Occidente-. No es por casualidad que la palabra \u00abAntropoceno\u00bb tuvo su primera aparici\u00f3n en ingl\u00e9s a principios de los 70 en la <i>Gran Enciclopedia Sovi\u00e9tica<\/i>.23<\/p>\n<p><b>El marxismo y la econom\u00eda ecol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>En el amanecer del siglo XXI, la conciencia del an\u00e1lisis ecol\u00f3gico de Marx inspir\u00f3 una reconstrucci\u00f3n radical del marxismo en l\u00ednea con los fundamentos cl\u00e1sicos del materialismo hist\u00f3rico y su marco medioambiental subyacente. Durante mucho tiempo los pensadores marxianos, especialmente en Occidente, lamentaron que Marx hubiese perdido tanto tiempo y energ\u00eda en lo que entonces parec\u00edan ser temas esot\u00e9ricos, relacionados con las ciencias naturales y no relacionados con las bases supuestamente estrechamente cient\u00edfico-sociales de su propio pensamiento. Marx asisti\u00f3 con gran inter\u00e9s a algunas charlas sobre energ\u00eda solar del f\u00edsico brit\u00e1nico John Tyndall, en el curso de las cuales Tyndall inform\u00f3 de sus experimentos que demostraban por primera vez que las emisiones de di\u00f3xido de carbono contribu\u00edan al efecto invernadero. Marx tambi\u00e9n tom\u00f3 detalladas notas de c\u00f3mo las cambiantes isotermas de la superficie de la Tierra debido al cambio clim\u00e1tico llevaban a especies a la extinci\u00f3n en el curso de la historia de la Tierra. Anot\u00f3 como el cambio clim\u00e1tico regional antropog\u00e9nico bajo la forma de desertificaci\u00f3n contribuy\u00f3 a la ca\u00edda de civilizaciones antiguas, y consider\u00f3 la forma en que esto probablemente evolucionar\u00eda dentro del capitalismo.24 Hoy el ascenso de la ecolog\u00eda socialista en respuesta a las condiciones cambiantes ha llevado a una creciente apreciaci\u00f3n -como anticip\u00f3 Luxemburg- de tales amplios aspectos de la ciencia de Marx y su rol esencial en su sistema de pensamiento.<\/p>\n<p>El enfoque de Marx (y Engels) hacia la econom\u00eda ecol\u00f3gica tom\u00f3 la forma de cr\u00edtica de la producci\u00f3n, y particularmente de la producci\u00f3n capitalista de mercanc\u00edas. Se conceb\u00eda que todas las mercanc\u00edas ten\u00edan la forma dual de valor de uso y valor de cambio, relacionadas respectivamente con las condiciones natural-materiales y las tasaciones monetario-cambistas. Marx ve\u00eda la tensi\u00f3n antagonista entre valor de uso y valor de cambio como clave tanto para las contradicciones internas del capitalismo como para su conflicto con sus medio ambiente externo natural. Insist\u00eda en que la naturaleza y el trabajo juntos constitu\u00edan las dos fuentes de toda riqueza. Al incorporar solo el trabajo (o los servicios humanos) en los c\u00e1lculos econ\u00f3micos del valor, el capitalismo se aseguraba de que los costes ecol\u00f3gicos y sociales de producci\u00f3n quedasen excluidos del balance final. De hecho, la econom\u00eda pol\u00edtica liberal cl\u00e1sica, argumentaba Marx, trataba las condiciones naturales de producci\u00f3n (materias primas, energ\u00eda, la fertilidad del suelo, etc.) como \u00abregalos gratuitos de la naturaleza\u00bb al capital. \u00c9l basaba su cr\u00edtica en una termodin\u00e1mica de sistema abierto, en la que la producci\u00f3n est\u00e1 limitada por el presupuesto solar y por los suministros limitados de combustibles f\u00f3siles- que Engels denominaba \u00abcalor solar pasado\u00bb que estaba siendo sistem\u00e1ticamente \u00abdespilfarrado\u00bb.25<\/p>\n<p>En la cr\u00edtica de Marx, el metabolismo social, esto es, el proceso de trabajo-y-producci\u00f3n, necesariamente extra\u00eda su energ\u00eda y recursos de un metabolismo universal de la naturaleza mayor. Sin embargo, la forma antagonista de producci\u00f3n capitalista -que trata los l\u00edmites naturales como meras barreras a ser superadas- llevaba inexorablemente a una brecha metab\u00f3lica, minando sistem\u00e1ticamente las bases ecol\u00f3gicas de la existencia humana. \u00abAl destruir las circunstancias de este metabolismo\u00bb relacionado con \u00abla condici\u00f3n natural eterna\u00bb que gobierna la producci\u00f3n humana, este mismo proceso, escribi\u00f3 Marx, \u00abfuerza su restauraci\u00f3n sistem\u00e1tica como una ley reguladora de la producci\u00f3n social, y y en una forma adecuada a la raza humana\u00bb &#8211; bien que en una sociedad futura que trascienda la producci\u00f3n capitalista de mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Central a toda la din\u00e1mica destructiva era el impulso intr\u00ednseco del capital a acumular a una escala cada vez mayor. El capital como sistema estaba intr\u00ednsecamente dirigido a los m\u00e1ximos acumulaci\u00f3n y obtenci\u00f3n de rendimientos posibles de materia y energ\u00eda, independientemente de las necesidades humanas o de l\u00edmites naturales.26 Tal como entend\u00eda Marx la econom\u00eda capitalista, la correlaci\u00f3n de flujos materiales (relacionados con el valor de uso) y flujos de valor-trabajo (relacionados con el valor de cambio) lleva a una contradicci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa entre los imperativos de la resiliencia medioambiental y el crecimiento econ\u00f3mico. Burkett describe dos fuentes diferentes de este desequilibrio que apoyan la teor\u00eda de crisis ecol\u00f3gica en Marx. Una de ellas toma la forma de crisis econ\u00f3micas asociadas con la escasez de recursos y los aumentos concomitantes de costes desde el lado de la oferta, estrujando los m\u00e1rgenes de beneficio. Las crisis ecol\u00f3gicas de este tipo tienen un efecto negativo sobre la acumulaci\u00f3n y llevan naturalmente a respuestas por parte del capital, por ejemplo, la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda como medida economizadora.<\/p>\n<p>El otro tipo de crisis ecol\u00f3gicas, o crisis ecol\u00f3gicas propiamente dichas, es bastante diferente y se desarrolla plenamente en la concepci\u00f3n de Marx de la brecha metab\u00f3lica. Se refiere a la interacci\u00f3n entre la degradaci\u00f3n del medio ambiente y el desarrollo humano en formas no tenidas en cuenta en medidas econ\u00f3micas est\u00e1ndar como el PIB. Por ejemplo, la extinci\u00f3n de especies o la destrucci\u00f3n de ecosistemas enteros son l\u00f3gicamente compatibles con la expansi\u00f3n de la producci\u00f3n capitalista y el crecimiento econ\u00f3mico. Tales impactos ecol\u00f3gicos negativos son designados por el sistema como \u00abexternalidades\u00bb, puesto que la naturaleza es tratada como un regalo gratuito al capital. Como resultado, no hay un mecanismo de retroalimentaci\u00f3n directo intr\u00ednseco al sistema capitalista que impida la degradaci\u00f3n medioambiental a escala planetaria.<\/p>\n<p>Una caracter\u00edstica distintiva de la teor\u00eda marxiana ecol\u00f3gica ha sido el \u00e9nfasis en el intercambio ecol\u00f3gico desigual o imperialismo ecol\u00f3gico, por el que se entiende que un pa\u00eds puede explotar ecol\u00f3gicamente a otro -como en la famosa referencia de Marx a como, durante m\u00e1s de un siglo, Inglaterra hab\u00eda \u00abexportado indirectamente el suelo de Irlanda\u00bb, minando la fertilidad a largo plazo de la agricultura irlandesa-. En los \u00faltimos a\u00f1os, los te\u00f3ricos marxianos han extendido este an\u00e1lisis del imperialismo ecol\u00f3gico, llegando a verlo como una parte integral de todos los intentos de enfrentarse al problema ecol\u00f3gico.27<\/p>\n<p><b>El an\u00e1lisis marxiano de la brecha y los l\u00edmites planetarios<\/b><\/p>\n<p>Tal como se ha descrito m\u00e1s arriba, la teor\u00eda de Marx de la brecha metab\u00f3lica crece a partir de la respuesta a la crisis de la fertilidad del suelo del siglo XIX. Los problemas de una aceleraci\u00f3n del tempo, aumento de escala y descoyuntamiento espacial (la separaci\u00f3n de la ciudad y el campo) en la producci\u00f3n capitalista ya fueron destacados sistem\u00e1ticamente por Marx a mediados del siglo XIX. En los \u00faltimos a\u00f1os, los te\u00f3ricos marxianos han construido sobre esta perspectiva para explorar la grieta global en el metabolismo del carbono y toda una cohorte de otros problemas de sostenibilidad.28 Durante varias d\u00e9cadas, los ecologistas socialistas han argumentado que el capitalismo ha generado una aceleraci\u00f3n de la transformaci\u00f3n humana del sistema Tierra durante dos grandes fases: la Revoluci\u00f3n Industrial que empez\u00f3 a finales del siglo XVIII y el ascenso del capitalismo monopolista, especialmente en su etapa madura que sigue a la Segunda Guerra Mundial -en la que se incluye la revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica de posguerra marcada por el desarrollo de la energ\u00eda nuclear y la extensi\u00f3n comercial del uso de productos qu\u00edmicos sint\u00e9ticos-.29<\/p>\n<p>As\u00ed, los te\u00f3ricos ecol\u00f3gicos socialistas aceptaron r\u00e1pidamente el poder explicativo del Antropoceno, que subrayaba la aparici\u00f3n creadora de una nueva \u00e9poca de la moderna sociedad humana como la mayor fuerza geol\u00f3gica planetaria que gobierna los cambios en el sistema Tierra. Muy relacionado con esta rica visi\u00f3n, destacados cient\u00edficos del sistema Tierra introdujeron el marco de los l\u00edmites planetarios en 2009 para delinear un espacio seguro para la humanidad definido por nueve l\u00edmites planetarios, la mayor parte de los cuales est\u00e1n actualmente en el proceso de ser cruzados. En nuestro libro de 2010 <i>La brecha metab\u00f3lica<\/i>, Brett Clark, Richard York y yo mismo integramos el an\u00e1lisis de la brecha metab\u00f3lica marxiana con el marco de l\u00edmites planetarios, describi\u00e9ndolo como una serie de brechas en el sistema Tierra. Desde este punto de vista, la emergencia planetaria actual relacionada con el sobre-pasamiento de estos l\u00edmites podr\u00eda ser llamada \u00abla brecha ecol\u00f3gica global\u00bb para referirse a la perturbaci\u00f3n y desestabilizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n humana con la naturaleza a escala planetaria que surge del proceso sin fin de acumulaci\u00f3n de capital.30<\/p>\n<p><b>La Gran Convergencia<\/b><\/p>\n<p>El concepto integrador de \u00abbrecha ecol\u00f3gica global\u00bb representa una convergencia creciente del an\u00e1lisis marxiano ecol\u00f3gico con la teor\u00eda del Sistema Tierra y la perspectiva de la Gran Transici\u00f3n, que comparten una evoluci\u00f3n compleja, interconectada. Los ecologistas marxianos empiezan hoy con la cr\u00edtica del <i>crecimiento econ\u00f3mico<\/i> (en su caracterizaci\u00f3n m\u00e1s abstracta) o <i>acumulaci\u00f3n de capital<\/i> (vista m\u00e1s concretamente). El crecimiento econ\u00f3mico exponencial continuado no se puede producir sin expandir la brecha en el Sistema Tierra. Por tanto, la sociedad, particularmente en los pa\u00edses ricos, debe moverse hacia un estado estacionario o econom\u00eda de estado estacionario, lo que requiere un cambio a una econom\u00eda sin formaci\u00f3n de capital neto, una econom\u00eda que quede dentro del presupuesto solar. El desarrollo, especialmente en las econom\u00edas ricas, debe asumir una nueva forma: cualitativo, colectivo y cultural. Que enfatice el desarrollo humano sostenible en armon\u00eda con la visi\u00f3n original de Marx del socialismo. Como argumentaba Lewis Mumford, un estado estacionario, que promueva fines ecol\u00f3gicos, requiere para su cumplimiento las condiciones igualitarias del \u00abcomunismo b\u00e1sico\u00bb, con la distribuci\u00f3n determinada \u00abseg\u00fan las necesidades, no seg\u00fan la capacidad o la contribuci\u00f3n productiva\u00bb.31 Un desplazamiento as\u00ed desde la acumulaci\u00f3n de capital hacia un sistema para la resoluci\u00f3n de las necesidades colectivas basado en el principio de <i>suficiencia <\/i>es obviamente imposible en ning\u00fan sentido importante bajo el r\u00e9gimen de la acumulaci\u00f3n de capital. Lo que se necesita, pues, es una revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica y social que facilitar\u00e1 una sociedad de sostenibilidad ecol\u00f3gica e igualdad sustantiva.<\/p>\n<p>Si la necesidad objetiva de tal revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica est\u00e1 ahora clara, la cuesti\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil de c\u00f3mo llevar a cabo las necesarias transformaciones sociales permanece. El movimiento eco-socialista ha adoptado el eslogan &#8216;Cambio de sistema, no cambio clim\u00e1tico&#8217;, pero el sistema global capitalista est\u00e1 tan profundamente enraizado como para ser omnipresente en nuestra actual realidad. La dominaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista significa que el cambio revolucionario a la escala necesaria para enfrentarse a la emergencia medioambiental planetaria sigue estando m\u00e1s all\u00e1 del horizonte social inmediato. Sin embargo, necesitamos tomar en serio la relaci\u00f3n contingente no lineal de todo lo conectado con el desarrollo humano. El te\u00f3rico cultural conservador decimon\u00f3nico Jacob Burckhardt usaba el t\u00e9rmino \u00abcrisis hist\u00f3rica\u00bb para referirse a situaciones en las que \u00abse produce una crisis en todo el estado de cosas, involucrando \u00e9pocas enteras y a todos o a la mayor parte de la gente de la misma civilizaci\u00f3n\u00bb. \u00c9l explicaba que \u00abel proceso hist\u00f3rico se acelera repentinamente de una manera terrible. Desarrollos que de otra manera hubiesen llevado siglos parecen entrar y salir r\u00e1pidamente como fantasmas en meses o semanas, y se llevan a cabo.\u00bb32 Que se han producido aceleraciones revolucionarias del proceso hist\u00f3rico en el pasado en torno a la organizaci\u00f3n de la sociedad humana no puede ponerse en duda. Podemos se\u00f1alar no solo las grandes revoluciones pol\u00edticas sino tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1, tales transformaciones fundamentales en la producci\u00f3n como la Revoluci\u00f3n Agr\u00edcola original y la Revoluci\u00f3n Industrial. Hoy necesitamos una Revoluci\u00f3n Ecol\u00f3gica equivalente en profundidad y alcance a esas transformaciones anteriores.<\/p>\n<p>La dificultad obvia es la velocidad -y, en algunos aspectos, la irreversibilidad- de traspasar la destrucci\u00f3n medioambiental. De ah\u00ed que la aceleraci\u00f3n simult\u00e1nea del proceso hist\u00f3rico para enfrentarse a la crisis debe empezar ahora. Subestimar la escala del problema resultar\u00e1 fatal. Para evitar llegar al bill\u00f3n de toneladas acumuladas de carbono quemado, equivalente a un aumento del 2\u00ba de la temperatura global, las emisiones de carbono deben caer a una tasa de al menos un 3% por a\u00f1o mundialmente, lo que para ser realistas exige que los pa\u00edses ricos corten sus emisiones en m\u00e1s del doble de esa cifra -un reto verdaderamente abrumador-.33 Como siempre, debemos actuar con las herramientas que tenemos. Adem\u00e1s, ning\u00fan parche t\u00e9cnico puede solucionar un problema basado en la maximizaci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico exponencial <i>ad infinitum<\/i>. De ah\u00ed que \u00abuna reconstituci\u00f3n revolucionaria de la sociedad en toda su extensi\u00f3n\u00bb, alterando el sistema de reproducci\u00f3n social-metab\u00f3lico, sea la \u00fanica alternativa para impedir \u00abla ruina com\u00fan de las clases contendientes\u00bb.34<\/p>\n<p>A los pensadores ecol\u00f3gicos marxistas este terrible estado de cosas les ha llevado al desarrollo de una estrategia en dos etapas para la revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica y social. La primera etapa se centra en \u00ab\u00bfQu\u00e9 se puede hacer ahora?\u00bb -esto es, en lo que es realista a corto plazo bajo las condiciones actuales, a la vez que necesariamente se va en contra de la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n de capital-. Esto se podr\u00eda considerar la <i>fase eco-democr\u00e1tica<\/i> de la revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica mundial. Bajo las condiciones dominantes, hay una amplia variedad de cambios por los que es necesario luchar en el seno de un movimiento radical de amplia base.25 Tales medidas deber\u00edan incluir algunas de las siguientes: un sistema de tarifas-y-dividendos del carbono, con un 100% de los ingresos redistribuidos de vuelta a la poblaci\u00f3n seg\u00fan una base per c\u00e1pita; prohibici\u00f3n de las plantas de energ\u00eda que utilicen carb\u00f3n y combustibles f\u00f3siles no convencionales (como el petr\u00f3leo de las arenas asf\u00e1lticas); un gran desplazamiento a las energ\u00edas solar y e\u00f3lica y otras energ\u00edas alternativas, financiado mediante recortes en los presupuestos militares; moratoria sobre el crecimiento econ\u00f3mico en las econom\u00edas ricas para reducir las emisiones de carbono, unido a una redistribuci\u00f3n radical (y medidas para proteger a los menos pudientes); y un nuevo proceso internacional de negociaci\u00f3n sobre el clima modelado seg\u00fan los principios igualitarios y eco-c\u00e9ntricos del Acuerdo Popular de la Conferencia de los Pueblos del Mundo sobre el Cambio Clim\u00e1tico en Bolivia en 2010.36<\/p>\n<p>Las citadas medidas de emergencia van todas contra la l\u00f3gica dominante de acumulaci\u00f3n de capital, pero no obstante se puede avanzar y luchar por ellas con posibilidades bajo las actuales condiciones. Junto con una amplia variedad de iniciativas similares, tales medidas constituyen el punto de inicio racional y realista para una revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica y social, y un medio con el que movilizar al p\u00fablico general. No podemos reemplazar todo el sistema en todos sus aspectos de un d\u00eda para otro. La batalla debe empezar en el presente y extenderse hacia el futuro, acelerando en el medio plazo, y terminando con un nuevo metabolismo social orientado a un desarrollo humano sostenible.<\/p>\n<p>El objetivo a largo plazo de una transformaci\u00f3n sist\u00e9mica plantea el problema de una segunda etapa de la revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica, o <i>fase eco-socialista<\/i>. La cuesti\u00f3n fundamental, por supuesto, es la de las condiciones hist\u00f3ricas bajo las que este cambio se puede producir. Marx se refer\u00eda a las presiones medioambientales de su tiempo como una \u00abtendencia socialista inconsciente\u00bb, que exigir\u00eda a los productores asociados regular el metabolismo social con la naturaleza de una forma racional.37 Esta tendencia, sin embargo, solo se puede llevar a cabo como resultado de una gran revoluci\u00f3n llevada a cabo por la mayor parte de la humanidad, estableciendo condiciones y procesos m\u00e1s igualitarios para gobernar la sociedad global, incluido el requisito de una planificaci\u00f3n ecol\u00f3gica, social y econ\u00f3mica. En un no muy lejano futuro, un \u00abproletariado medioambiental\u00bb -del que ya hay se\u00f1ales en la actualidad- surgir\u00e1 casi inevitablemente de la combinaci\u00f3n de degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica y dificultades econ\u00f3micas, especialmente en la base de la sociedad. Bajo estas circunstancias las crisis materiales que afectan a la vida de la gente se volver\u00e1n cada vez m\u00e1s indistinguibles en sus m\u00faltiples efectos ecol\u00f3gicos y econ\u00f3micos (por ejemplo, crisis alimentarias). Tales condiciones forzar\u00e1n a buena parte de la poblaci\u00f3n trabajadora de la Tierra a rebelarse contra el sistema. Lo que a menudo se llama de manera err\u00f3nea \u00abclase media\u00bb -aquellos por encima de los trabajadores pobres pero con poco inter\u00e9s particular en el sistema- ser\u00e1n tambi\u00e9n arrastrados sin duda a la lucha. Como en todas las situaciones revolucionarias, algunos de los elementos m\u00e1s ilustrados de la clase dirigente abandonar\u00e1n a su clase por la humanidad y la Tierra. Dado que el reto de mantener una Tierra resiliente afectar\u00e1 principalmente a las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes, podemos esperar que la juventud se desencantar\u00e1 y radicalizar\u00e1 cada vez m\u00e1s a medida que las condiciones materiales de vida se deterioren. Hist\u00f3ricamente, las mujeres han estado especialmente preocupadas por los problemas de la reproducci\u00f3n natural y social y sin duda estar\u00e1n al frente de la lucha por una sociedad global con m\u00e1s orientaci\u00f3n ecol\u00f3gica. En esta Gran Transici\u00f3n, creo que los socialistas tendr\u00e1n un rol dirigente, aunque el significado de socialismo evolucione, asumiendo un papel m\u00e1s importante en el curso de la lucha. Como declar\u00f3 el gran artista, escritor y socialista William Morris, \u00abLos hombres luchan y pierden la batalla y aquello por lo que lucharon sucede a pesar de su derrota, y cuando llega resulta no ser lo que ellos quer\u00edan decir, y otros hombres deben luchar por lo que quer\u00edan decir bajo otro nombre\u00bb.38 Hoy, la vieja lucha por la libertad humana y el sentido ha llegado al final del juego. En la nueva \u00e9poca ante nosotros, nuestra tarea est\u00e1 clara: luchar por un desarrollo humano justo y sostenible con un acuerdo duradero con la Tierra.39<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s: <b>Carlos Valmaseda<\/b><\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p>1.- Paul D. Raskin, <a href=\"http:\/\/www.greattransition.org\/archives\/papers\/The_Great_Transition_Today.pdf\"><i><u>The Great Transition Today: A Report from the Future<\/u><\/i><\/a> (Boston: Tellus Institute, 2006), <a href=\"http:\/\/greattransition.org\/\"><u>http:\/\/greattransition.org<\/u><\/a>.<\/p>\n<p>2.- V\u00e9ase Paul Burkett, \u201cMarx\u2019s Vision of Sustainable Human Development, \u201d<i>Monthly Review<\/i>57, no. 5 (October 2005): 34\u201362.<\/p>\n<p>3.- Karl Marx and Frederick Engels, <i>Collected Works<\/i> (New York: International Publishers, 1975), vol. 25, 460\u201361.<\/p>\n<p>4. &#8211; Frank Benjamin Golley, <i>A History of the Ecosystem Concept in Ecology <\/i>(New Haven: Yale University Press, 1993), 2, 207.<\/p>\n<p>5. &#8211; Sobre la cr\u00edtica ecol\u00f3gica de Liebig, v\u00e9ase John Bellamy Foster, <i>Marx\u2019s Ecology <\/i>(New York: Monthly Review Press, 2000), 149\u201354.<\/p>\n<p>6. &#8211; Julius Robert Mayer, \u201cThe Motions of Organisms and Their Relation to Metabolism,\u201d en <i>Julius Robert Mayer: Prophet of Energy<\/i>, ed. Robert B. Lindsey (New York: Pergamon, 1973), 75\u2013145.<\/p>\n<p>7. &#8211; Roland Daniels, <i>Mikrokosmos <\/i>(New York: Peter Lang, 1988), 49.<\/p>\n<p>8. &#8211; Karl Marx, <i>Capital<\/i>, vol. 3 (London: Penguin, 1981), 949; Karl Marx and Frederick Engels, <i>Collected Works <\/i>(New York: International Publishers, 1975), vol. 30, 54\u201366.<\/p>\n<p>9. &#8211; Ravi Bhandari, \u201c<a href=\"http:\/\/ineteconomics.org\/ideas-papers\/blog\/marxian-economics-the-oldest-systems-theory-is-new-again-or-always\"><u>Marxian Economics: The Oldest Systems Theory is New Again (or Always)?<\/u><\/a>\u201d Institute for New Economics, April 9, 2015, <a href=\"http:\/\/ineteconomics.org\/\"><u>http:\/\/ineteconomics.org<\/u><\/a>.<\/p>\n<p>10.- E. Ray Lankester,<i>Science from an Easy Chair <\/i>(New York: Henry Holt, 1913), 365\u201379; Joseph Lester, <i>E. Ray Lankester and the Making of Modern British Biology <\/i>(Oxford: British Society for the History of Science, 1995).<\/p>\n<p>11.- Arthur G. Tansley, \u201cThe Use and Abuse of Vegetational Concepts and Terms,\u201d<i>Ecology <\/i>16, no. 3 (July 1935): 284\u2013307; Peder Anker,<i>Imperial Ecology<\/i>(Cambridge, MA: Harvard University Press, 2001).<\/p>\n<p>12.- Lynn Margulis et al., \u201cForeword,\u201d in Vladimir I. Vernadsky,<i>The Biosphere<\/i>(New York: Springer, 1998), 15.<\/p>\n<p>13. &#8211; Nikolai Bukharin, \u201cTheory and Practice from the Standpoint of Dialectical Materialism,\u201d in Bukharin et al., <i>Science at the Crossroads <\/i>(London: Frank Cass, 1971), 17.<\/p>\n<p>14. &#8211; Tansley, \u201cThe Use and Abuse of Vegetational Concepts and Terms,\u201d 303-04; Hyman Levy, <i>The Universe of Science<\/i> (London: Watts, 1932), 303\u201304.<\/p>\n<p>15. &#8211; Marx,<i>Capital<\/i>, vol. 1, 637, vol. 3, 754, 911, 949, 959.<\/p>\n<p>16.- Rosa Luxemburg, <i>Rosa Luxemburg Speaks <\/i>(New York: Pathfinder, 1970), 111.<\/p>\n<p>17.- Para una discusi\u00f3n informada y equilibrada sobre el lysenkoismo, v\u00e9ase Richard Levins and Richard Lewontin, <i>The Dialectical Biologist <\/i>(Cambridge, MA: Harvard University Press, 1985), 163\u201396.<\/p>\n<p>18.- V\u00e9ase Russell Jacoby, \u201cWestern Marxism,\u201d in <i>A Dictionary of Marxist Thought<\/i>, ed. Tom Bottomore (Oxford: Blackwell, 1983), 523\u201326.<\/p>\n<p>19.- K. William Kapp, <i>The Social Costs of Private Enterprise <\/i>(Cambridge, MA: Harvard University Press, 1950), 35\u201336; Barry Commoner, <i>The Closing Circle <\/i>(New York: Knopf, 1971), 280.<\/p>\n<p>20.- Ted Benton, \u201cMarxism and Natural Limits, \u201d<i>New Left Review <\/i>178 (1989): 51\u201386; Andr\u00e9 Gorz, <i>Capitalism, Socialism, Ecology <\/i>(London: Verso, 1994).<\/p>\n<p>21.- V\u00e9ase John Bellamy Foster, \u201cForeword,\u201d in Paul Burkett, <i>Marx and Nature <\/i>(Chicago: Haymarket, 2014), vii\u2013xiii.<\/p>\n<p>22.- Burkett,<i>Marx and Nature<\/i>.<\/p>\n<p>23.- John Bellamy Foster, \u201cLate Soviet Ecology,\u201d<i>Monthly Review <\/i>67, no. 2 (June 2015): 20; M.I. Budyko, <i>Global Ecolog <\/i>(Moscow: Progress Publishers, 1980 [Russian edition 1977]); E.V. Shantser, \u201cThe Anthropogenic System (Period),\u201d<i>Great Soviet Encyclopedia<\/i>, vol. 2 (New York: Macmillan, 1973): 140.<\/p>\n<p>24.- Sobre estos aspectos del pensamiento de Marx , v\u00e9ase John Bellamy Foster, \u201cCapitalism and the Accumulation of Catastrophe, \u201d<i>Monthly Review <\/i>63, no. 7 (December 2011): 1\u201317.<\/p>\n<p>25.- Marx and Engels, <i>Collected Works<\/i>, vol. 46, 411; John Bellamy Foster, Brett Clark, and Richard York, <i>The Ecological Rift<\/i> (New York: Monthly Review Press, 2010), 61\u201364.<\/p>\n<p>26.- Marx, <i>Capital<\/i>, vol. 1, 637\u201338, 742; Karl Marx, <i>Grundrisse <\/i>(London: Penguin, 1973), 334\u201335; Foster, Clark, and York, <i>The Ecological Rift<\/i>, 207\u201311.<\/p>\n<p>27.- Marx,<i>Capital<\/i>, vol. 1, 860; Foster, Clark, and York, <i>The Ecological Rift<\/i>, 345\u201372; John Bellamy Foster and Hannah Holleman, \u201cThe Theory of Unequal Ecological Exchange: A Marx-Odum Dialectic, \u201d<i>The Journal of Peasant Studies <\/i>41, no. 1-2 (March 2014): 199\u2013233.<\/p>\n<p>28.- V\u00e9ase, por ejemplo, Stefano B. Longo, Rebecca Clausen and Brett Clark,<i>The Tragedy of the Commodity: Oceans, Fisheries, and Aquaculture <\/i>(New Brunswick, NJ: Rutgers University Press, 2015). V\u00e9ase tambi\u00e9n Ryan Wishart, Jamil Jonna, and Jordan Besek, \u201cThe Metabolic Rift: A Select Bibliography,\u201d <a href=\"http:\/\/monthlyreview.org\/\"><u>http:\/\/monthlyreview.org<\/u><\/a>.<\/p>\n<p>29.- V\u00e9ase Ian Angus, \u201cWhen Did the Anthropocene Begin\u2026 and Why Does It Matter?\u201d <i>Monthly Review <\/i>67, no. 4 (September 2015): 1\u201311; John Bellamy Foster, <i>The Vulnerable Planet <\/i>(New York: Monthly Review Press, 1994), 108.<\/p>\n<p>30.- Foster, Clark, and York, <i>The Ecological Rift<\/i>, 14\u201315, 18; Johan Rockstr\u00f6m et al., \u201cA Safe Operating Space for Humanity,\u201d<i>Nature<\/i>461, no. 24 (September 2009): 472\u201375.<\/p>\n<p>31.- Lewis Mumford, <i>The Condition of Man<\/i>(New York: Harcourt Brace Jovanovich, 1973), 411. Mumford, es interesante, usaba aqu\u00ed tanto Mill\u2019s <i>Principles of Political Economy<\/i> como Marx\u2019s <i>Critique of the Gotha Program<\/i>.<\/p>\n<p>32.- Jacob Burckhardt, <i>Reflections on History <\/i>(Indianapolis: Liberty Press, 1979), 214.<\/p>\n<p>33.- Kevin Anderson, \u201cWhy Carbon Prices Can\u2019t Deliver 2\u00b0C Target,\u201d August 13, 2013, <a href=\"http:\/\/kevinanderson.info\/blog\/why-carbon-prices-cant-deliver-the-2c-target\/\">http:\/\/kevinanderson.info\/blog\/why-carbon-prices-cant-deliver-the-2c-target\/<\/a>; <a href=\"http:\/\/trillionthtonne.org\/\"><u>trillionthtonne.org<\/u><\/a>, accessed September 21, 2015.<\/p>\n<p>34.- Karl Marx and Frederick Engels, <i>The Communist Manifesto <\/i>(New York: Monthly Review Press, 1964), 2. Sobre el concepto de reproducci\u00f3n socio-metab\u00f3lica v\u00e9ase Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <i>Beyond Capital <\/i>(New York: Monthly Review Press, 1995), 170\u201387.<\/p>\n<p>35.- Esta y otras propuestas se desarrollan en Fred Magdoff and John Bellamy Foster, <i>What Every Environmentalist Needs to Know About Capitalism <\/i>(New York: Monthly Review Press, 2011), 124\u201333.<\/p>\n<p>36.- Se puede luchar ahora por estas y muchas otras propuestas en el contexto del sistema actual, como una forma de enfrentarse a la actual emergencia planetaria, pero son tambi\u00e9n coherentes con una revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica y social posterior.<\/p>\n<p>37.- Karl Marx and Frederick Engels, <i>Collected Works<\/i>, vol. 42, 558\u201359.<\/p>\n<p>38.- William Morris, <i>Three Works <\/i>(London: Lawrence and Wishart, 1986), 53.<\/p>\n<p>39.- V\u00e9ase Paul Burkett, \u201cMarx\u2019s Vision of Sustainable Human Development,\u201d 34\u201362.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-bottom: 18.0pt; text-align: justify; line-height: 150%;'>Vincular el marxismo y la transici\u00f3n ecol\u00f3gica puede parecer al principio como intentar establecer un puente entre dos movimientos y discursos completamente diferentes, cada uno de ellos con sus propias historia y l\u00f3gica: uno que tiene fundamentalmente que ver con las relaciones de clase y el otro con la relaci\u00f3n entre los seres humanos y el medio ambiente. Sin embargo, hist\u00f3ricamente el socialismo ha influenciado el desarrollo del pensamiento y la pr\u00e1ctica ecologista, a la vez que la ecolog\u00eda ha dado forma al pensamiento y la pr\u00e1ctica socialista. Desde el siglo XIX, la relaci\u00f3n entre los dos ha sido compleja, interdependiente y dial\u00e9ctica.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3121,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47],"tags":[],"class_list":["post-3120","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-notes-de-lectura-sobre-ecologia-social"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3120"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3120\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3121"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}