{"id":3146,"date":"2016-04-19T00:00:00","date_gmt":"2016-04-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3146"},"modified":"2019-01-21T18:59:24","modified_gmt":"2019-01-21T18:59:24","slug":"podemos-vieja-o-nueva-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3146","title":{"rendered":"Podemos: \u00bfvieja o nueva pol\u00edtica?"},"content":{"rendered":"\n<\/p>\n<p> <i><b>Introducci&oacute;n<\/b><\/i><\/p>\n<p> Uno de los efectos m&aacute;s relevantes de la Gran Recesi&oacute;n en Europa ha sido el aumento de la desconfianza en las instituciones y los partidos pol&iacute;ticos tradicionales y, en gran medida como consecuencia de ello, el surgimiento de partidos a izquierda y derecha que reivindican una &ldquo;nueva forma&rdquo; de hacer pol&iacute;tica. Pr&aacute;cticamente en todos los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea podemos encontrar partidos que, o bien son de nueva creaci&oacute;n, o bien son antiguos grupos pol&iacute;ticos alejados del centro que han experimentado un aumento de sus apoyos como resultado de la crisis. En muchos casos, estos nuevos actores ya han transformado profundamente el sistema de partidos en sus respectivos pa&iacute;ses. En Italia, el Movimiento Cinque Stelle, creado en 2009, fue el partido m&aacute;s votado en las elecciones generales de 2014 (25.5% de los votos). En Grecia, Syriza, creado en 2004 como resultado de la convergencia de distintas fuerzas de extrema izquierda, ha pasado de la marginalidad (3.3% de los votos en las elecciones de 2004) al gobierno del pa&iacute;s tras dos victorias consecutivas en enero y septiembre de 2015 en las que obtuvo un 36.3% y un 35.5% de los votos, respectivamente. En Espa&ntilde;a, Podemos, fundado en enero de 2014, estuvo a punto de convertirse en la segunda fuerza pol&iacute;tica del pa&iacute;s en las elecciones de diciembre de 2015, con un 20.7% de los votos. Ciudadanos, el otro partido &ldquo;nuevo&rdquo; en Espa&ntilde;a (creado en 2006 pero que hasta 2013 hab&iacute;a operado exclusivamente en Catalu&ntilde;a), se hizo con un 13.9% de los votos. En Escandinavia, en Francia, en Austria, en Holanda, en Gran Breta&ntilde;a, en Alemania, partidos pol&iacute;ticos de extrema derecha con una ret&oacute;rica centrada en el rechazo a la inmigraci&oacute;n y la cr&iacute;tica a la &ldquo;casta&rdquo;, el &ldquo;establishment&rdquo; y las &ldquo;&eacute;lites corruptas&rdquo; han desgastado el apoyo a los partidos socialdem&oacute;cratas y conservadores. Estos partidos de extrema derecha o bien surgieron antes de 2008 pero han recibido nueva vida durante la crisis (es el caso de partidos como UKIP en Gran Breta&ntilde;a, los Dem&oacute;cratas Suecos o el Partido Dem&oacute;crata Dan&eacute;s) o bien son partidos de reciente creaci&oacute;n (como Alternativa para Alemania o el Partido de la Libertad en Holanda).  <\/p>\n<p> Hay muchas diferencias entre todos estos nuevos partidos (especialmente en lo referido a sus posturas sobre la inmigraci&oacute;n), pero tambi&eacute;n comparten varios elementos. Todos ellos basan su ret&oacute;rica en una denuncia de la corrupci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, de la p&eacute;rdida de soberan&iacute;a de los pa&iacute;ses miembros de la Uni&oacute;n Europea y de las consecuencias negativas sobre la poblaci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Sus recetas suelen consistir en una combinaci&oacute;n de proteccionismo, intervenci&oacute;n estatal (hasta partidos como UKIP o el Frente Nacional franc&eacute;s son ahora defensores ac&eacute;rrimos del Estado del bienestar), euroescepticismo y (en el caso de los partidos de extrema derecha) cierre de fronteras a la inmigraci&oacute;n. Adem&aacute;s, todos sostienen que su forma de hacer pol&iacute;tica es &ldquo;nueva&rdquo;, en oposici&oacute;n a la &ldquo;vieja&rdquo; pol&iacute;tica de los partidos centristas, socialdem&oacute;cratas y conservadores que han dominado los sistemas de partidos europeos desde la posguerra. El objetivo de este art&iacute;culo es determinar si realmente estamos asistiendo a una nueva forma de hacer pol&iacute;tica. &iquest;Qu&eacute; tienen de &ldquo;nuevos&rdquo; los nuevos partidos que han surgido o se han consolidado como consecuencia de la Gran Recesi&oacute;n? Para ello nos centraremos en el an&aacute;lisis del caso de Podemos, uno de los m&aacute;s exitosos de los nuevos partidos y uno de los que m&aacute;s ha resaltado la idea de que representa una nueva forma de hacer pol&iacute;tica.  <\/p>\n<p> <i><b>Dilemas y subdilemas de los partidos pol&iacute;ticos<\/b><\/i><\/p>\n<p> Los partidos pol&iacute;ticos &ndash;antiguos, nuevos y futuribles- comparten un objetivo y una l&oacute;gica. El objetivo es <i>maximizar<\/i> el n&uacute;mero de votos en las elecciones, y la l&oacute;gica, la de la competencia electoral. A partir de aqu&iacute; todos los partidos pol&iacute;ticos &ndash;antiguos, nuevos y futuribles- se enfrentan a varios dilemas y subdilemas insoslayables.<\/p>\n<p> 1. Un primer dilema nace de la dial&eacute;ctica <i>medio-fin<\/i>. En un principio, los partidos nacen como instrumentos de <i>transformaci&oacute;n<\/i> social, que es el fin. La transformaci&oacute;n social es siempre &ndash;se dice o se presupone- para mejorar la sociedad, para hacerla m&aacute;s justa o m&aacute;s abierta o m&aacute;s solidaria o m&aacute;s eficiente. O lo que sea que pueda entenderse como un valor positivo. Ahora bien, desgraciadamente ese noble fin pasa por conseguir otro, en principio, subordinado al primero y anterior a &eacute;l: alcanzar el poder o, cuando menos, la mayor cuota de poder posible: sin poder &ndash;suele decirse- no se puede realizar la deseada transformaci&oacute;n social, que sigue siendo el fin &uacute;ltimo y principal.  <\/p>\n<p> Sin embargo, no es infrecuente que en alg&uacute;n momento de la vida de los partidos, alcanzar el poder pase a ser el objetivo prioritario (el poder por el poder mismo). Finalmente, muchos partidos pasan de ser medios &ndash;de fines cambiantes- a ser ellos mismos el fin. Se trata de un recorrido habitual de la biograf&iacute;a partidaria.  <\/p>\n<p> 2. Relacionado con este dilema medio-fin, est&aacute; un segundo dilema que podr&iacute;amos denominar <i>organizativo<\/i>. Es el que se plantea entre dos fuerzas, las jer&aacute;rquicas de la direcci&oacute;n y las democr&aacute;ticas de la militancia o las bases. La relaci&oacute;n de este segundo dilema con el primer dilema es complicada. Una soluci&oacute;n cl&aacute;sica &ndash;la leninista, que es bien conocida- consiste en centralizar el partido en torno a una direcci&oacute;n fuerte a fin de dotarlo de la mayor eficacia instrumental para alcanzar el poder o como fuerza de transformaci&oacute;n. Que el partido bolchevique llevara a cabo una revoluci&oacute;n con &eacute;xito testimonia en favor de la soluci&oacute;n leninista, al menos bajo ciertas condiciones como eran las de la Rusia zarista antes de y durante la Gran Guerra. Bajo otras condiciones m&aacute;s convencionalmente &ldquo;poli&aacute;rquicas&rdquo; y con consensos institucionales fundamentales, los partidos &ndash;sobre todo los que, al menos sobre el papel, aspiran a la transformaci&oacute;n <i>democr&aacute;tica<\/i> de la sociedad- intentan dar ejemplo en su propia casa y buscan la m&aacute;xima participaci&oacute;n de las bases en los procesos de toma de decisi&oacute;n: quieren ser <i>internamente democr&aacute;ticos<\/i>.  <\/p>\n<p> Sin embargo, en su mayor&iacute;a los partidos sucumben a la <i>ley de hierro<\/i> de las oligarqu&iacute;as. El proceso de oligarquizaci&oacute;n transcurre en paralelo al de conversi&oacute;n del partido en una mera maquinaria electoral o en un fin en s&iacute; mismo. La institucionalizaci&oacute;n de los partidos estabiliza una estructura de incentivos (sueldos, puestos, recompensas simb&oacute;licas, ingresos indirectos) que promueve la profesionalizaci&oacute;n y la formaci&oacute;n de relaciones clientelares internas de patronazgo y lealtad. Por este camino el &ldquo;alma democr&aacute;tica&rdquo; de los partidos suele corromperse y sacrificarse en el altar de las direcciones fuertes y cerradas.  <\/p>\n<p> 3. Un tercer dilema, aleda&ntilde;o de los dos primeros, es el que se da entre dos extremos: la adhesi&oacute;n innegociable a los principios y el oportunismo sin ideales. El primero &ndash;la &eacute;tica de la convicci&oacute;n- ennoblece a la pol&iacute;tica, sin duda, y la carga de emociones morales, pero tiene riesgos propios: <i>fiat iustitia et pereat mundus<\/i>. Porque el &ldquo;principio de realidad&rdquo; a menudo conspira contra el reino de los fines y los deseos: es como una gigantesca roca pesada que a menudo le cae encima al que la intenta mover, con enormes da&ntilde;os colaterales. Por eso, el posibilismo &ndash;la &eacute;tica de la responsabilidad- es siempre el fiel escudero del pol&iacute;tico prudente, del que calibra las posibles consecuencias de su acci&oacute;n y elige la m&aacute;s sensata. As&iacute; , mediante el an&aacute;lisis concreto de cada situaci&oacute;n concreta, por hacer otro gui&ntilde;o a Lenin, abre el espacio propiamente pol&iacute;tico de la <i>factibilidad<\/i>, que es un espacio tan amplio que permite incluso las rupturas revolucionarias, pues bajo ciertas condiciones, las revoluciones son perfectamente <i>factibles<\/i>. De hecho, los grandes revolucionarios eran grandes pol&iacute;ticos <i>posibilistas<\/i>.<\/p>\n<p> Ahora bien, la &eacute;tica de la responsabilidad tambi&eacute;n puede ser la coartada perfecta para el inmovilismo m&aacute;s reaccionario. Las ret&oacute;ricas reaccionarias, en efecto, suelen esgrimir argumentos prudenciales.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote1anc' href='#sdfootnote1sym'>1<\/a> El oportunismo, sin embargo, es otra cosa. El oportunismo es posibilismo sin norte, de aqu&iacute; y ahora, sin &eacute;tica de la responsabilidad y sin convicciones. En verdad, no transforma ni construye nada.  <\/p>\n<p> Si un partido ha resuelto los dos primeros dilemas de las maneras previsibles, y se ha convertido m&aacute;s en un fin en s&iacute; mismo que en un medio y se ha oligarquizado, entonces &ndash;casi con toda seguridad- se ha acomodado, y ha perdido sus viejas convicciones y su antiguo coraje. Forma ya parte de un engranaje de reproducci&oacute;n del <i>statu quo<\/i> y las apelaciones a la responsabilidad y la prudencia no ser&aacute;n m&aacute;s que justificaciones m&aacute;s o menos inteligentes de la p&eacute;rdida de audacia. O de imaginaci&oacute;n o de voluntad o de firmeza. Se habr&aacute; quedado sin ideales y sucumbido en mayor o menor grado al oportunismo.<\/p>\n<p> 4. Un cuarto dilema es el de la <i>comunicaci&oacute;n<\/i>. Los partidos compiten en la arena electoral por un voto escaso, y maximizar el n&uacute;mero de votos depende en buena medida del &eacute;xito de sus estrategias de comunicaci&oacute;n. Un partido puede tener una magn&iacute;fica agenda y ser incapaz o incompetente a la hora de trasladarla y comunicarla a la sociedad. O puede ser excluido de la oferta de los <i>mass media<\/i>. Viceversa, un partido puede andar flaco de ideas y programa pero acertar con una ret&oacute;rica persuasiva que llegue a la gente, atraiga su atenci&oacute;n y, llegado el caso, consiga su voto. Y aqu&iacute; hay varios <i>subdilemas<\/i> involucrados.  <\/p>\n<p> 4.1. Uno es el que se plantea entre la complejidad y el alcance del mensaje. Si un partido elabora demasiado su discurso &ndash;dot&aacute;ndole de fundamento te&oacute;rico y emp&iacute;rico- seguramente perder&aacute; mucha audiencia. Por el contrario, captar la atenci&oacute;n de la audiencia implica a menudo una excesiva simplificaci&oacute;n del discurso. El reto, naturalmente, es saber acertar con el equilibrio &oacute;ptimo.  <\/p>\n<p> 4.2. Un segundo subdilema de la comunicaci&oacute;n tiene que ver con la tensi&oacute;n entre identidad ideol&oacute;gica y rendimiento electoral. Una ideolog&iacute;a clara y distinta &ndash;&ldquo;pura&rdquo;- captar&aacute; el voto de los ideol&oacute;gicamente afines, que bien pueden ser una minor&iacute;a y a menudo lo son. Por eso, como los partidos quieren maximizar el n&uacute;mero de votos tienden a sacrificar la pureza ideol&oacute;gica &ndash;desideologiz&aacute;ndose o diluyendo su ideolog&iacute;a- a fin de &ldquo;seducir&rdquo; a una base electoral m&aacute;s amplia.  <\/p>\n<p> 4.3. Un tercer subdilema de la comunicaci&oacute;n deriva de la tensi&oacute;n entre emociones y razones. Los partidos, cuando lanzan su oferta electoral, suelen intentar movilizar emociones b&aacute;sicas: sobre todo, la ira, la indignaci&oacute;n, el miedo y la esperanza. Desde antiguo sabemos que las emociones tienen un fundamento <i>epist&eacute;mico<\/i>. Ello quiere decir que no hay emociones <i>sin<\/i> la creencia correspondiente: tenemos miedo <i>si<\/i> <i>creemos<\/i> que nos acecha un peligro inminente; sentimos ira <i>si nos creemos<\/i> ofendidos sin merecerlo, y as&iacute; sucesivamente con el resto de emociones.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote2anc' href='#sdfootnote2sym'>2<\/a> El problema es que esas creencias que nutren a las emociones no tienen por qu&eacute; ser verdaderas o completamente verdaderas. Y el pol&iacute;tico h&aacute;bil &ndash;y a veces carente de escr&uacute;pulos- sabe despertar determinadas emociones a base de inculcar en su audiencia medias verdades o incluso falsedades <i>sin m&aacute;s<\/i>. La ira, la indignaci&oacute;n y el miedo se intentan despertar <i>contra<\/i> los competidores pol&iacute;ticos; la esperanza es siempre autorreferencial: todos los partidos se presentan a s&iacute; mismos con un <i>principio de esperanza<\/i> anudado al cuello.<\/p>\n<p> 4.4. Un cuarto subdilema de la comunicaci&oacute;n es el que se da entre palabra e imagen. Si los mensajes se descargan de su complejidad, si se diluyen los principios ideol&oacute;gicos, si se apela al coraz&oacute;n en lugar de a la raz&oacute;n y el entendimiento, entonces la imagen valdr&aacute; m&aacute;s que la palabra. La asesor&iacute;a de imagen se ha vuelto crucial en las campa&ntilde;as contempor&aacute;neas tan dependientes de la televisi&oacute;n. Varoufakis es un acad&eacute;mico de prestigio, pero ha sido su imagen &ndash;su moto, su vestimenta informal, su manera de andar&hellip;- la que ha dado la vuelta al mundo convirti&eacute;ndolo en una suerte de icono pop de la izquierda pol&iacute;tica mundial. En otros l&iacute;deres con mucha menor entidad intelectual, la imagen es tanto m&aacute;s decisiva.  <\/p>\n<p> Todos los partidos tienen que enfrentarse a estos subdilemas de la comunicaci&oacute;n, porque todos los partidos tienen que superar la barrera de la comunicaci&oacute;n: tienen que llegar &ndash;y persuadir- al mayor n&uacute;mero de gente posible o, de lo contrario, se hundir&aacute;n y desaparecer&aacute;n. Una de las consecuencias perversas de este hecho es la necesidad partidaria de contar con l&iacute;deres <i>carism&aacute;ticos<\/i> que den buena imagen y sean buenos comunicadores. Esta necesidad mantiene en movimiento el engranaje clientelar conducente a la oligarquizaci&oacute;n interna del partido, lo que nos lleva de vuelta al segundo de nuestros dilemas arriba expuesto. En efecto, el perverso sistema clientelar de incentivos se ve reforzado si el partido cuenta con un l&iacute;der carism&aacute;tico que garantiza buenos resultados electorales. Porque todos salen ganando: las clientelas consiguen los beneficios m&uacute;ltiples del poder institucional y cierran filas en torno a su l&iacute;der, que ve reforzada su autoridad interna y su dominio jer&aacute;rquico. Por eso, oligarquizaci&oacute;n y personalismo autocr&aacute;tico suelen ir de la mano en la vida de los partidos.  <\/p>\n<p> <i><b>&iquest; Vieja o nueva pol&iacute;tica? El caso de Podemos<\/b><\/i><\/p>\n<p> Podemos ha acertado en muchas cosas, ha mostrado audacia y determinaci&oacute;n, pero sobre todo ha sabido expresar como nadie la indignaci&oacute;n y la rabia de mucha gente com&uacute;n ante la crisis econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y sobre todo <i>moral<\/i>, que ha sufrido este pa&iacute;s. Y la ha convertido en discurso pol&iacute;tico con una clara columna vertebral: la necesidad de <i>regeneraci&oacute;n<\/i>. Realmente la <i>degeneraci&oacute;n<\/i> de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola hab&iacute;a llegado a tal punto que era necesario sacudir sus templos l&aacute;tigo en mano, y Podemos lo hizo sin complejos. Ello ha dado ya buenos frutos a la sociedad espa&ntilde;ola en su conjunto: los pol&iacute;ticos saben que han perdido su impunidad, que ya no les protege aquel grueso manto de opacidad institucional ni la ignorancia de la sociedad civil. Saben de la independencia de los jueces y de sus esfuerzos por que el imperio de la ley no sea una quimera descorazonadora. El escenario actual es distinto, y en su <i>desinfecci&oacute;n<\/i>, sin duda, cumpli&oacute; un gran servicio Podemos con su potente ret&oacute;rica regeneracionista.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote3anc' href='#sdfootnote3sym'>3<\/a> Como era previsible, el electorado se lo ha reconocido: en las &uacute;ltimas elecciones generales, Podemos y sus plataformas de convergencia consiguieron un total de 69 esca&ntilde;os en el Congreso, el 20,7% del voto emitido y 5.189.463 de votos. Son la tercera fuerza pol&iacute;tica de &aacute;mbito nacional y han quedado a un paso de superar al PSOE, que obtuvo el 22,01% del voto emitido, 90 esca&ntilde;os y 5.530.779 votos<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote4anc' href='#sdfootnote4sym'>4<\/a>: un &eacute;xito sin paliativos.  <\/p>\n<p> Pero, al margen de su &eacute;xito, aqu&iacute; interesa saber si Podemos es <i>nueva pol&iacute;tica<\/i>. Interesa no s&oacute;lo porque la dicotom&iacute;a entre vieja y nueva pol&iacute;tica ha definido su marco de autointerpretaci&oacute;n<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote5anc' href='#sdfootnote5sym'>5<\/a>. Interesa tambi&eacute;n porque esa novedad encierra una promesa de cambio y de progreso que conviene calibrar. A nuestro entender, Podemos ha introducido alguna innovaci&oacute;n, no precisa ni necesariamente buena, pero en general las &ldquo;soluciones&rdquo; que Podemos ha aportado a los dilemas y subdilemas de la pol&iacute;tica electoral arriba expuestos son todo menos nuevas. De hecho, son soluciones viejas. Y su <i>din&aacute;mica<\/i> ha sido la estrictamente previsible. Veamos.<\/p>\n<p> 1. <i>Estrategia de comunicaci&oacute;n, gesti&oacute;n de imagen y representaci&oacute;n especular<\/i>.  <\/p>\n<p> Si empezamos por el final, con la cuesti&oacute;n de la comunicaci&oacute;n, se aprecia que Podemos ha hecho de la imagen uno de los ejes principales de su estrategia de comunicaci&oacute;n.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote6anc' href='#sdfootnote6sym'>6<\/a> Desde luego, todos los partidos cuidan su imagen e intentan comunicar a trav&eacute;s ella. El predominio del medio audiovisual as&iacute; lo exige, no hay escapatoria. Sin embargo, posiblemente la gesti&oacute;n de imagen en Podemos es m&aacute;s radicalmente <i>pol&iacute;tica<\/i> que en ning&uacute;n otro partido, porque se sustenta &ndash;m&aacute;s que en ning&uacute;n otro partido- en una concepci&oacute;n de la representaci&oacute;n como <i>identificaci&oacute;n<\/i>. Parece en efecto que los l&iacute;deres de Podemos &ndash;y as&iacute; lo dicen a menudo- quieren ser como la <i>gente<\/i>, parecerse a la <i>gente<\/i>, ser una especie de reflejo especular en el gobierno de la <i>gente<\/i>. La met&aacute;fora del <i>espejo<\/i> es central en una de las acepciones cl&aacute;sicas en la teor&iacute;a de la representaci&oacute;n como identificaci&oacute;n.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote7anc' href='#sdfootnote7sym'>7<\/a> Aqu&iacute;, obviamente, la gesti&oacute;n de la imagen y el lenguaje simb&oacute;lico son fundamentales: la manera informal de vestir, la evitaci&oacute;n de todo lo que pueda suponer etiqueta y distinci&oacute;n social, el tono empleado al hablar, el gesto y el lenguaje corporal,<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote8anc' href='#sdfootnote8sym'>8<\/a> determinadas expresiones p&uacute;blicas de afecto, etc. Por eso, cuando Pablo Iglesias luci&oacute; frac y pajarita en la reciente gala de los Goya, se vio en la necesidad de justificarse, y no se le ocurri&oacute; m&aacute;s que un chascarrillo absurdo sobre la nueva y la vieja pol&iacute;tica. La representaci&oacute;n como identificaci&oacute;n crea la ilusi&oacute;n de que el pueblo se autogobierna a trav&eacute;s de sus representantes porque sus representantes son <i>como<\/i> el pueblo mismo. Huelga decir que a menudo es una <i>falsa<\/i> ilusi&oacute;n. Mucho m&aacute;s cuando la supuesta identidad entre representante y representado se reduce a la dimensi&oacute;n est&eacute;tica.  <\/p>\n<p> Hoy d&iacute;a, en efecto, se han difuminado las se&ntilde;ales est&eacute;ticas de diferenciaci&oacute;n de clase, estatus y riqueza. Steve Jobs &ndash;por poner un solo ejemplo- vest&iacute;a como un joven: zapatilla deportiva, vaquero y jersey o sudadera. Ning&uacute;n problema. Pero digan los dirigentes de Podemos en que se parec&iacute;a este se&ntilde;or a esa gente vulnerable que no llega a fin de mes, que padece pobreza energ&eacute;tica, depende de los servicios sociales y es v&iacute;ctima del austericidio. Steve Jobs, como las minor&iacute;as apoderadas y adineradas del mundo contempor&aacute;neo, pertenece al privilegiado mundo de la &eacute;lite. Por m&aacute;s que vistiera como la <i>gente<\/i>. De hecho, esta indiferenciaci&oacute;n est&eacute;tica de las clases es un s&iacute;ntoma de los <i>tiempos posmodernos<\/i> que corren. En un libro maravilloso sobre la posmodernidad, escrib&iacute;a Perry Anderson lo siguiente:<\/p>\n<p> &ldquo;&hellip;en la esfera p&uacute;blica la democratizaci&oacute;n de las maneras y la desinhibici&oacute;n de las costumbres avanzaron juntas&hellip; Para los a&ntilde;os noventa, el fen&oacute;meno m&aacute;s sorprendente fue un general <i>encanaillement<\/i> de las clases poseedoras&hellip;&rdquo;<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote9anc' href='#sdfootnote9sym'>9<\/a><\/p>\n<p> Las clases altas ya no ostentan una imagen diferenciada, se han &ldquo;encanallado&rdquo;. Como tantas otras cosas, pues, la imagen es otro significante vac&iacute;o o, peor a&uacute;n, enga&ntilde;oso. Steve Jobs pod&iacute;a hacer creer a sus millones de clientes (&ldquo;votantes&rdquo;) que era como ellos. Pero no era verdad, no era ni viv&iacute;a como ellos. Hoy d&iacute;a todos se parecen a todos, y sin embargo, hay m&aacute;s desigualdad que nunca: una importante paradoja de la posmodernidad.<\/p>\n<p> La imagen desde luego no se limita a la vestimenta. Incluye la puesta en escena, la <i>escenificaci&oacute;n<\/i>. Por ejemplo: la elecci&oacute;n de los escenarios (una plaza p&uacute;blica, un aula con las mesas en disposici&oacute;n circular), con qui&eacute;n apareces en campa&ntilde;a&hellip; Nuevamente, todos los partidos se preocupan por la puesta en escena, y Podemos no s&oacute;lo no se ha quedado atr&aacute;s sino que es un alumno aventajado de ese tradicional <i>modus operandi<\/i>. Pero una buena estrategia de comunicaci&oacute;n basada en la imagen incluye, adem&aacute;s de la escenificaci&oacute;n, los <i>golpes de efecto<\/i>. Y aqu&iacute; posiblemente Podemos ha ido m&aacute;s lejos que ninguno de los &ldquo;viejos&rdquo; partidos. Un ejemplo servir&aacute; para hacernos entender.  <\/p>\n<p> En el documento <i>Un pa&iacute;s para la gente<\/i> del 15 de febrero de 2016 se dedica <i>un solo rengl&oacute;n<\/i> al importante tema de las pol&iacute;ticas de conciliaci&oacute;n de la vida familiar y la vida laboral favorables a la mujer trabajadora. &iexcl;Un solo rengl&oacute;n! Y en &eacute;l se dice sin m&aacute;s que &ldquo;se impulsar&aacute;n medidas a favor de la racionalizaci&oacute;n de los horarios de trabajo&rdquo; (p. 43 del documento). &iexcl;Eso es todo! Sin embargo, el d&iacute;a de la constituci&oacute;n del Congreso tras las elecciones generales, Podemos absorbe toda la atenci&oacute;n mediante un golpe de efecto: Carolina Bescansa lleva a su beb&eacute; al esca&ntilde;o y le da el pecho a la vista de todo el mundo, justific&aacute;ndolo como acto simb&oacute;lico para expresar la problem&aacute;tica de conciliaci&oacute;n de la mujer trabajadora. Tal vez las mujeres que <i>verdaderamente<\/i> tienen problemas de conciliaci&oacute;n le agradezcan el gesto a la diputada Bescansa, pero seguro que esperan de Podemos pol&iacute;ticas m&aacute;s contundentes, soluciones adem&aacute;s de gestos. <a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote10anc' href='#sdfootnote10sym'>10<\/a>  <\/p>\n<p> Aparte del golpe de efecto mencionado, en aquel d&iacute;a memorable se vio un Congreso diferente, con diputados de camisa remangada y sin corbata. Se vio a la <i>nueva pol&iacute;tica<\/i> vestida de calle. El Congreso cambiaba de imagen. Y cuando la inefable Celia Villalobos hizo una menci&oacute;n escabrosa a las rastas de Alberto Rodr&iacute;guez, uno de los nuevos diputados de Podemos, insinuando una clasista asociaci&oacute;n entre rastas, suciedad y existencia de piojos, Podemos pudo cantar victoria. Tres d&iacute;as despu&eacute;s sal&iacute;a un interesante art&iacute;culo en <i>El Pa&iacute;s<\/i> firmado por el diputado Errej&oacute;n: &ldquo;Desprecio patricio&rdquo;. En &eacute;l, el joven y brillante parlamentario, aprovechando el incidente, intentaba introducir un nuevo esquema bipolar, esta vez no entre casta y gente sino entre un supuesto patriciado y la plebe. La vieja pol&iacute;tica estar&iacute;a as&iacute; compuesta por patricios que vuelcan su desprecio de clase sobre los nuevos tribunos plebeyos del pueblo. En su reflexi&oacute;n final, Errej&oacute;n corrobora lo que le imputamos aqu&iacute; a Podemos: una teor&iacute;a especular y simb&oacute;lica de la representaci&oacute;n centrada en la imagen:<\/p>\n<ul>\n<p> \tTodo \tcambio pol&iacute;tico va acompa&ntilde;ado, a menudo precedido, por \tuna serie de <i>cambios est&eacute;ticos<\/i>, \tdiscursivos y <i>simb&oacute;licos<\/i> \tque marcan un quiebre de &eacute;poca, que fundan otro horizonte. \tLos diputados del cambio&hellip;[l]ibraron el mi&eacute;rcoles una \tbatalla <i>cultural<\/i>&hellip;: \tconstruyeron un parteaguas y ya nadie duda de que, efectivamente, \teste es un Congreso distinto -m&aacute;s <i>parecido<\/i> \ta Espa&ntilde;a- para una etapa diferente.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote11anc' href='#sdfootnote11sym'>11<\/a><\/p>\n<\/ul>\n<p> El art&iacute;culo era audaz, &ldquo;quiebre de &eacute;poca&rdquo; y &ldquo;batalla cultural&rdquo; incluidos, pero no es convincente. La se&ntilde;ora Villalobos tiene de patricia lo que Teresa Cascajo, la misma que Cervantes convirti&oacute; en mujer de Sancho Panza en <i>El Quijote<\/i>. Y si hemos de buscar patricios en el Congreso, la verdad, pocos hallaremos, aunque lleven traje y corbata y se corten el pelo a navaja. &iquest;Lo eran Aznar o Zapatero? &iquest;Lo es Rajoy o Patxi L&oacute;pez? &iquest;Lo eran Felipe Gonz&aacute;lez o Alfonso Guerra o Josep Borrel? M&aacute;s bien lo contrario es lo cierto: la sociedad espa&ntilde;ola, como cualquier otra sociedad moderna, es eminentemente plebeya. Y sus representantes son eminentemente plebeyos. Por otra parte, los diputados de Podemos no pertenecen precisamente a la <i>infima plebecula.<\/i> En su mayor&iacute;a son universitarios y una buena parte de ellos son de clase media y media-alta. Lleven rastas, usen corbata, se remanguen la camisa o luzcan pulsera de hilos. Aqu&iacute; est&aacute;n los datos precisos elaborados a partir de la informaci&oacute;n de la p&aacute;gina del Congreso de los Diputados:<\/p>\n<p> De los 65 diputados de Podemos, Mareas y En Com&uacute; (dejamos de lado a Comprom&iacute;s, que pas&oacute; al Grupo Mixto) el 75.3% son licenciados (con un 12.3% de doctores). Seg&uacute;n el INE, la media nacional en 2014 de universitarios entre los 25 y los 65 a&ntilde;os est&aacute; en el 34,7%. Podemos m&aacute;s que duplica esa media. Si comparamos a Podemos con otros partidos, vemos que no hay grandes diferencias: el PSOE tiene un 79.7% de licenciados (con un 16.8% de doctores), el PP tiene 87.3% de licenciados (entre los que no est&aacute;, por cierto, la &ldquo;patricia&rdquo; Celia Villalobos) con un 15.1% de doctores. Ciudadanos es el que m&aacute;s licenciados tiene (90%) pero ninguno es doctor.<\/p>\n<p> Todos estos partidos est&aacute;n muy por encima de la media nacional en nivel de formaci&oacute;n acad&eacute;mica. No son pues especularmente representativos del pa&iacute;s que los eligi&oacute;. Y, en cualquier caso, las <i>batallas culturales<\/i> son algo m&aacute;s que vestimenta, escenificaci&oacute;n de gestos y golpes de efecto. Si no, el quiebre de &eacute;poca se quedar&aacute; en una suerte de vaudeville de besos y abrazos, como el que tuvimos que presenciar el 2 de marzo pasado, el d&iacute;a en que se estrenaba Pablo Iglesias como orador en el Congreso, por cierto, con un gran discurso.<\/p>\n<p> Es posible que cuanto m&aacute;s se parezcan los representantes <i>realmente<\/i> a los representados, tanto m&aacute;s democr&aacute;tica ser&aacute; la representaci&oacute;n. Pero &ndash;con mayor o menor parecido- una verdadera representaci&oacute;n democr&aacute;tica tiene que ser adem&aacute;s <i>substantiva<\/i>. Y para ser substantiva, los representantes y los representados han de ser distintos, <i>funcionalmente<\/i> distintos. Porque los primeros tienen que <i>actuar en favor de<\/i> los segundos manteniendo con ellos una insoslayable relaci&oacute;n de <i>agente-principal<\/i>. Los representantes son &ndash;deben ser- los agentes de quienes votaron por ellos, haciendo pol&iacute;tica en defensa de los intereses del principal, que es la ciudadan&iacute;a, los representados, los electores. Y el inter&eacute;s primordial de &eacute;stos no es tanto que los representantes se parezcan a ellos, sino que respondan ante ellos y est&eacute;n controlados por ellos. Porque el poder tambi&eacute;n corrompe a los &ldquo;semejantes&rdquo;, como estamos hartos de comprobar. Estos principios &ndash;<i>responsividad<\/i> y <i>accountabiliy<\/i>&#8211; son los principios b&aacute;sicos de la representaci&oacute;n <i>substantiva<\/i>. Y cuando el 15-M protestaba al grito de &ldquo;no nos representan&rdquo;, protestaban en un sentido substantivo. No es que los pol&iacute;ticos hubieran dejado de parec&eacute;rseles; hab&iacute;an dejado de actuar como agentes suyos, para pasar a servir a sus propios intereses o a los de las &eacute;lites. La representaci&oacute;n especular a la que aspira Podemos &ndash;basada en la imagen y la identificaci&oacute;n simb&oacute;lica- de hecho es un modo de trascender el control democr&aacute;tico desde abajo y potenciar el liderazgo carism&aacute;tico desde arriba, tanto m&aacute;s cuanto que lo reflejado en el espejo de la representaci&oacute;n es <i>la gente<\/i>, porque la gente no es propiamente un <i>sujeto pol&iacute;tico<\/i>.<\/p>\n<p> Ortega &ndash;en su libro <i>El hombre y la gente<\/i>&#8211; escribe que la gente es algo indeterminado<i>: &ldquo;<\/i>pero &iquest;qui&eacute;n es la gente? &ndash;se pregunta- &iexcl;Ah! Pues <i>todos<\/i>, <i>nadie<\/i> determinado&rdquo;.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote12anc' href='#sdfootnote12sym'>12<\/a> Como cualquiera puede ser la gente, resulta que ese &ldquo;todos&rdquo; es necesariamente masa informe e inarticulada. No es sociedad civil ni comunidad pol&iacute;tica; es sociedad-masa. Carece de autoconsciencia c&iacute;vica y capacidad de autoorganizaci&oacute;n estrat&eacute;gica. No tiene propiamente una voluntad pol&iacute;tica. Tampoco es sociedad de clases ni agregaci&oacute;n plural de grupos de intereses. Eso supondr&iacute;a romper la indeterminaci&oacute;n de la gente, generar estructuraci&oacute;n social y aceptar el conflicto de intereses. En consecuencia, la gente &ndash;nadie determinado- tiene que ser dirigida desde fuera, no puede autodirigirse. Como categor&iacute;a pol&iacute;tica, pues, la &ldquo;gente&rdquo; es una noci&oacute;n esencialmente anti-democr&aacute;tica, y s&oacute;lo puede encajar en un esquema de acci&oacute;n pol&iacute;tica donde el l&iacute;der, el partido o el caudillo act&uacute;an en su nombre sobre la base de una <i>interpretaci&oacute;n<\/i> de sus preferencias. Cabr&iacute;a pensar que las encuestas de opini&oacute;n pueden ofrecer la base objetiva de esa interpretaci&oacute;n, pero no es cierto. Las encuestas de opini&oacute;n no extraen la opini&oacute;n de <i>la<\/i> gente: ofrecen representaciones de la distribuci&oacute;n estad&iacute;stica de determinadas preferencias y\/o creencias y cuanto m&aacute;s afinan esas encuestas menos reproducen la opini&oacute;n de ese <i>todo<\/i> indeterminado que es la gente y m&aacute;s la de grupos particulares, de edad, estatus, sexo, clase, ingreso, ideolog&iacute;a, etc. Por lo tanto, la interpretaci&oacute;n de la opini&oacute;n de <i>la<\/i> gente por quien dice actuar en su nombre es una interpretaci&oacute;n libre, subjetiva. Tiene un componente m&aacute;gico.  <\/p>\n<p> Durante el proceso de ratificaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos, en oto&ntilde;o de 1787, los antifederalistas defend&iacute;an la representaci&oacute;n <i>fuerte<\/i> como identificaci&oacute;n. Pero el parecido entre representantes ten&iacute;a que ser <i>real<\/i>, esto es, por <i>clases<\/i> de gente: el granjero, el obrero, el tendero, el comerciante, etc. ten&iacute;an que estar representados en el Congreso en proporci&oacute;n a su peso demogr&aacute;fico en la sociedad, &ldquo;porque los que est&aacute;n colocados en lugar del pueblo, deber&iacute;an poseer sus sentimientos y estar gobernados por sus intereses&hellip;&rdquo;.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote13anc' href='#sdfootnote13sym'>13<\/a> Pero, como vimos m&aacute;s arriba, los representantes de Podemos no atesoran ese grado de parecido. Antes al contrario, pertenecen m&aacute;s bien a la &ldquo;aristocracia natural&rdquo; que los antifederalistas combat&iacute;an.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote14anc' href='#sdfootnote14sym'>14<\/a>  <\/p>\n<p> 2. <i>La pol&iacute;tica como poder: la estructura profunda del discurso de Podemos.<\/i><\/p>\n<p> Podemos no s&oacute;lo es imagen y puesta en escena. Tambi&eacute;n tiene discurso. &iquest;Es nuevo o es viejo? Creemos que en Podemos hay dos planos diferenciados del discurso, un plano superficial y otro profundo. Y pensamos que la estructura profunda de su discurso ofrece claves interesantes para entender las manifestaciones m&aacute;s superficiales del mismo y algunas de sus pautas de acci&oacute;n. Veamos.<\/p>\n<p> En el plano m&aacute;s superficial, cualquier observador puede apreciar que Podemos ha simplificado el discurso como el que m&aacute;s, aunque tal vez haya cierta originalidad en el uso (y abuso) de los sencillos esquemas bipolares y maniqueos que ha puesto en circulaci&oacute;n, tales como arriba-abajo, casta-gente, patricios-plebeyos. Todos los partidos fijan su identidad aislando las diferencias que los separan de los <i>otros<\/i> partidos. Pero esa alteridad suele ser <i>adjetiva<\/i>: igualitaristas, liberales, de izquierda, de derecha, de centro, socialistas, conservadores&hellip; La identidad de Podemos pretende ser <i>sustantiva<\/i>: <i>somos<\/i> los plebeyos, los de abajo, la gente. De esta manera, Podemos ha hecho de <i>toda<\/i> la clase pol&iacute;tica una alteridad global frente a la que ellos se presentan &ndash;se presentaban- como un partido de nuevo cu&ntilde;o, radicalmente diferente. Esto es una novedad.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote15anc' href='#sdfootnote15sym'>15<\/a> Pero es una novedad del discurso, no de su comportamiento pol&iacute;tico efectivo.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n, como cualquier otro partido, Podemos ha distribuido guiones y consignas entre sus portavoces. Es algo normal que siempre se ha hecho, pues nuevamente el medio audiovisual &ndash;la televisi&oacute;n- exige del comunicador pol&iacute;tico la capacidad para fijar peque&ntilde;os mensajes, ideas-fuerza. Aun as&iacute;, sorprende en gente tan joven y tan reci&eacute;n llegada a la pol&iacute;tica, c&oacute;mo, con qu&eacute; obediente disciplina, los dirigentes de Podemos repiten ante los medios una determinada retah&iacute;la, con sus puntos y sus comas. Podemos ha demostrado que domina el consignismo y las t&eacute;cnicas de simplificaci&oacute;n del discurso como el m&aacute;s viejo de los partidos tradicionales, si no mejor. Del mismo modo, como cualquier otro partido convencional, Podemos ha sabido movilizar las emociones de la gente hacia la indignaci&oacute;n, hacia la compasi&oacute;n, o hacia la esperanza: indignaci&oacute;n ante la corrupci&oacute;n y la mala gesti&oacute;n; compasi&oacute;n ante las v&iacute;ctimas de la crisis y las pol&iacute;ticas de recorte del gasto; esperanza ante el <i>cambio<\/i> que ellos mismos prometen. Hasta aqu&iacute; las diferencias con los &ldquo;viejos&rdquo; partidos son m&aacute;s bien de matiz, salvando tal vez el esquematismo arriba mencionado, al que Podemos ha dado un sesgo propio.<\/p>\n<p> En el mismo plano superficial del discurso, la oferta pol&iacute;tica de Podemos se ha decantado finalmente en un molde convencionalmente socialdem&oacute;crata: aumento del gasto social con las correspondientes estrategias de aumento de la recaudaci&oacute;n (subidas de impuestos, reducci&oacute;n del fraude y efecto multiplicador de una pol&iacute;tica expansiva de la demanda agregada). Nadie puede pretender que el odre de ese vino sea nuevo. La pregunta relevante es si es una propuesta practicable en las actuales condiciones de globalizaci&oacute;n capitalista o si es cre&iacute;ble dada la integraci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola en el sistema monetario europeo. La mayor parte de los analistas acad&eacute;micos coinciden en el diagn&oacute;stico, seg&uacute;n el cual las condiciones estructurales que hicieron posible el Estado del bienestar han sido barridas: alto porcentaje de la masa salarial en el PIB, baja tasa de desempleo, pacto corporatista con sindicatos fuertes, baja deslocalizaci&oacute;n industrial, econom&iacute;a financiera regulada y favorable distribuci&oacute;n etaria de las poblaciones. Nada de eso est&aacute; hoy a la mano. Como respuesta a las presiones de la globalizaci&oacute;n y al relativo estancamiento del crecimiento de la productividad en los a&ntilde;os 80 del pasado siglo, por ejemplo, Suecia ha introducido sucesivas rondas reformistas que han reducido la presi&oacute;n fiscal y el gasto p&uacute;blico, han flexibilizado la regulaci&oacute;n del mercado financiero, han abierto un creciente n&uacute;mero de sectores econ&oacute;micos a la competencia, han reformado las pensiones y han privatizado empresas p&uacute;blicas. Estas reformas se han retomado con fuerza desde el inicio de la Gran Recesi&oacute;n. Desde 2008, se han eliminado nuevos impuestos (como el del patrimonio) y reducido otros (como el de sociedades), se ha flexibilizado el mercado laboral y se han liberalizado nuevos sectores.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote16anc' href='#sdfootnote16sym'>16<\/a> Suecia no es el &uacute;nico caso, por supuesto, pero es muy ilustrativo.<\/p>\n<p> Aunque seguramente hay margen para aumentar la recaudaci&oacute;n fiscal y el gasto social, lo cierto es que la crisis del modelo socialdem&oacute;crata de posguerra es <i>estructural<\/i>. Por eso la izquierda m&aacute;s imaginativa (y en el fondo m&aacute;s sincera) est&aacute; proponiendo la superaci&oacute;n del marco <i>laborista<\/i> que estaba en la base de aquel modelo, la diferenciaci&oacute;n entre <i>work<\/i> y <i>labour<\/i>, y la incorporaci&oacute;n de nuevos esquemas mentales, nuevas formas de relaci&oacute;n social y econ&oacute;mica, nuevos mecanismos de redistribuci&oacute;n, la recuperaci&oacute;n de los <i>commons<\/i>, m&aacute;s democracia real y una cultura posmaterialista y ecol&oacute;gica.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote17anc' href='#sdfootnote17sym'>17<\/a> Poco o nada de esto se encontrar&aacute; en el discurso de Podemos.  <\/p>\n<p> Sin embargo, seguimos en el plano superficial del discurso de Podemos. En el plano m&aacute;s profundo nos encontramos algo bien distinto. Nos encontramos con una descarnada concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica como <i>Machtpolitik<\/i>: la pol&iacute;tica es, ni m&aacute;s ni menos, poder y contrapoder, puro juego de fuerzas. Es, como ya dijera Clausewitz, la continuaci&oacute;n de la guerra por otros medios. Esto lo han escrito y dicho muchas veces los principales l&iacute;deres de Podemos, pero quiz&aacute; la mejor exposici&oacute;n de esta concepci&oacute;n <i>neoschmittiana<\/i> de lo pol&iacute;tico se encuentre en la intervenci&oacute;n de Pablo Iglesias con ocasi&oacute;n de la presentaci&oacute;n de un libro del profesor Castells en julio de 2015.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote18anc' href='#sdfootnote18sym'>18<\/a> Puede verse dicha intervenci&oacute;n en la siguiente direcci&oacute;n de internet: <a href='https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=730LBBehnk8'><u>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=730LBBehnk8<\/u><\/a>. Que el poder sea parte intr&iacute;nseca de lo pol&iacute;tico, no lo duda nadie. Que lo pol&iacute;tico sea esencial y exclusivamente &ldquo;poder&rdquo; es la posici&oacute;n radical defendida por Pablo Iglesias, que nosotros no compartimos. Ve&aacute;moslo.<\/p>\n<p> Pablo Iglesias va directo al grano y empieza con la c&eacute;lebre pregunta de Stalin al ministro franc&eacute;s de asuntos exteriores, Pierre Laval, en mayo de 1935: &ldquo;Ah, el papa, &iquest;cu&aacute;ntas divisiones tiene el papa?&rdquo; Las convicciones morales, los principios morales est&aacute;n muy bien. Incluso los an&aacute;lisis acad&eacute;micos, las explicaciones cient&iacute;ficas, los diagn&oacute;sticos acertados; todo eso est&aacute; muy bien, pero sin divisiones, sin poder, no sirven para nada. As&iacute; lo dice Pablo Iglesias en la citada intervenci&oacute;n:<\/p>\n<p> &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas divisiones tenemos? Cuando no tenemos divisiones, cuando en pol&iacute;tica no tienes poder, no tienes nada. <i>En pol&iacute;tica no cuentan las razones<\/i>&hellip;, en la pol&iacute;tica cuenta el poder&rdquo;. (cursiva nuestra)<\/p>\n<p> Dejamos de lado el hecho de que la Iglesia sobrevivi&oacute; a Stalin, sin divisiones, y que Stalin utiliz&oacute; su enorme poder, entre otras cosas, para aterrorizar a su propio pueblo. Lo importante es que ese reduccionismo de lo pol&iacute;tico a puro poder y meras relaciones de fuerza tiene problemas propios. El primero es que, en ausencia de criterios morales, el ejercicio del poder se justifica a s&iacute; mismo. Si lo decisivo, si lo que cuenta es el poder, la &uacute;nica cuesti&oacute;n relevante es la de su acumulaci&oacute;n o su p&eacute;rdida. Esta primac&iacute;a reduce la pol&iacute;tica a estricta <i>voluntad de poder<\/i>. En segundo lugar, en ausencia de criterios morales, la voluntad de poder puede orientarse sin trabas hacia cualquier objeto u objetivo. Puede ser un objetivo perverso, pero la l&oacute;gica del poder lo justificar&aacute; si ello contribuye a <i>mantenere lo stato<\/i>, como dijera Maquiavelo, y desactivar la amenaza de cualesquiera contrapoderes que se interpongan. En tercer lugar, si en pol&iacute;tica las razones no cuentan, esta metaf&iacute;sica del poder convierte la <i>raz&oacute;n pr&aacute;ctica<\/i> en mera <i>racionalidad instrumental<\/i>: todo pasa a ser un medio para la voluntad de poder: las ideas, los valores, hasta las mismas razones y creencias. Todo cambia y se adapta a las necesidades de aquella voluntad. Lo que ahora vale, ma&ntilde;ana puede no valer. La mentira, la manipulaci&oacute;n, la deslealtad: todo est&aacute; permitido. La pol&iacute;tica como puro poder conduce derechamente al <i>oportunismo<\/i>.<\/p>\n<p> &iquest;Ha sido as&iacute; la pol&iacute;tica real? &iquest;No ha habido en la historia m&aacute;s que <i>Machtpolitik<\/i>? &iquest;Es descriptivamente correcta la posici&oacute;n radical de Pablo Iglesias? No. En el registro hist&oacute;rico hay multitud de casos en los que la pol&iacute;tica ha sido el espacio del consenso, de la deliberaci&oacute;n razonada, de las convicciones, del altruismo y el sacrificio heroico. De hecho, los avances cosmopolitas hacia la paz perpetua que en el mundo ha habido &ndash;pocos o muchos-, la lucha por el derecho, deben tanto o m&aacute;s a la pertinacia de los principios y la fuerza de la raz&oacute;n que a la distribuci&oacute;n de poder bruto entre los distintos sujetos pol&iacute;ticos. Seguramente, no se habr&iacute;an alcanzado jam&aacute;s sin esos principios y esas razones. Por otro lado, si las razones y los principios no cuentan, &iquest;por qu&eacute; necesita el poder invertir en <i>legitimaci&oacute;n<\/i>? Si lo que cuentan son las divisiones, &iquest;para qu&eacute; producir hegemon&iacute;a cultural con el fin de ganarse el consentimiento de las clases dominadas? &iquest;Para qu&eacute; necesitan una ideolog&iacute;a los grupos de poder? A la inversa, &iquest;para qu&eacute; producir contrahegemon&iacute;a desde abajo, para que librar &ldquo;batallas culturales&rdquo;? Adem&aacute;s, aun con todo el poder en su mano, y aun teniendo las mejores intenciones, el pol&iacute;tico debe tomar decisiones; y las decisiones del <i>buen<\/i> pol&iacute;tico han de estar basadas en razones prudenciales, porque de lo contrario su acci&oacute;n puede tener efectos laterales perversos. El principio de <i>compatibilidad de incentivos<\/i> ha de ser respetado a la hora de tomar decisiones pol&iacute;ticas, aun teniendo todo el poder. En definitiva, hay muchos motivos por los que las razones (y los principios) cuentan en pol&iacute;tica.<\/p>\n<p> Un cuarto problema del reduccionismo de la pol&iacute;tica a <i>Machtpolitik<\/i> es que no hay criterios ex&oacute;genos para evaluar la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Queda justificada en la <i>cantidad<\/i> de poder manejada. Veamos un ejemplo particularmente ilustrativo. En la mencionada intervenci&oacute;n, Pablo Iglesias habla del dram&aacute;tico caso griego del verano pasado, tras el refer&eacute;ndum. Seg&uacute;n &eacute;l, Tsipras hizo lo que pudo, dado el reducido n&uacute;mero de divisiones con las que contaba. Iglesias reconoce que el refer&eacute;ndum griego del pasado verano s&oacute;lo tuvo un valor <i>instrumental<\/i>, para aumentar el poder negociador del gobierno griego ante la troika. El pueblo griego fue consultado y dijo &ldquo;<i>oxi<\/i>&rdquo;, un &ldquo;no&rdquo; rotundo al nuevo programa de rescate europeo. Pero la troika no respet&oacute; la voluntad del pueblo griego y reaccion&oacute; antidemocr&aacute;ticamente con un programa a&uacute;n m&aacute;s duro de recortes y privatizaciones salvajes. As&iacute; analiza lo ocurrido Pablo Iglesias.<\/p>\n<p> Debe ser que Tsipras s&iacute; respet&oacute; la voluntad de su pueblo, al que &eacute;l mismo hab&iacute;a convocado a una consulta. Por eso, lejos de dimitir, acept&oacute; obediente el dictado, no del refer&eacute;ndum, sino de la troika, e impuso en Grecia ese segundo programa austericida, a&uacute;n m&aacute;s severo. Pablo Iglesias no aprecia incoherencia alguna en la actuaci&oacute;n de Tsipras, porque todo se reduce nuevamente a una mera cuesti&oacute;n de poder negociador: dada la debilidad de su posici&oacute;n &ndash;contin&uacute;a Iglesias- Tsipras no pudo hacer otra cosa. Y no porque no tuviera alternativa sino porque la alternativa era el <i>grexit<\/i>, sacar a Grecia de la eurozona. Y, &iquest;cu&aacute;l era el problema de esa alternativa? La respuesta es sorprendente: &iexcl;el pueblo griego no <i>querr&iacute;a<\/i> eso! Aqu&iacute;, al parecer, s&iacute; se respeta la voluntad del pueblo griego -una voluntad imputada-, no la expresada de hecho en el refer&eacute;ndum. Escuchemos al pol&iacute;tico Iglesias:<\/p>\n<p> &ldquo;Lo que ha hecho el gobierno griego es, -tristemente- lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer&hellip; Porque la alternativa era salir de la eurozona&hellip; algo que ni siquiera tendr&iacute;a consenso democr&aacute;tico&hellip;porque si preguntamos a los griegos &ldquo;&iquest;Dentro o fuera?&rdquo;, los griegos dicen &ldquo;Dentro de la eurozona&rdquo;&rdquo;.<\/p>\n<p> La voluntad del pueblo griego sirve para justificar la violaci&oacute;n manifiesta de la voluntad del propio pueblo griego. Tsipras no pudo hacer otra cosa: no ten&iacute;a suficientes divisiones.  <\/p>\n<p> La escasez relativa de poder lo justifica todo, tambi&eacute;n la oferta pol&iacute;tica, incluso el <i>minimalismo<\/i> reformista. Veamos c&oacute;mo responde Pablo Iglesias a la pregunta &ldquo;&iquest;Qu&eacute; podemos hacer?&rdquo;:<\/p>\n<p> &ldquo;No podemos hacer grandes cosas: una reforma fiscal, defender la desprivatizaci&oacute;n de la sanidad y defender una educaci&oacute;n p&uacute;blica. No podemos hacer mucho m&aacute;s. <i>Defendemos lo mismo que defend&iacute;a la democracia cristiana hace treinta a&ntilde;os<\/i>&hellip;&rdquo; (cursiva nuestra).<\/p>\n<p> El lector ha le&iacute;do bien. Podemos tiene pocas divisiones y con tan escaso poder no puede ir m&aacute;s all&aacute; del proyecto social-liberal de la <i>democracia cristina<\/i> de hace treinta a&ntilde;os. Adem&aacute;s, en esa misma intervenci&oacute;n reconoce abiertamente que &ldquo;el capitalismo es irreformable&rdquo;. <i>Sic<\/i>. Y contin&uacute;a:<\/p>\n<p> &ldquo;Si nosotros ganamos, aqu&iacute; los enemigos fundamentales no van a estar en el Eurogrupo. Van a ser &eacute;lites locales, y a las &eacute;lites locales les vamos a poder hacer llorar un poquito&ldquo;.  <\/p>\n<p> El lector tambi&eacute;n ha le&iacute;do bien: al Eurogrupo ni se le toca. Al mismo bloque antidemocr&aacute;tico de poder que dobleg&oacute; al pueblo griego, a &eacute;se lo dejamos tranquilo. Como mucho se har&aacute; &ldquo;llorar un poquito&rdquo; a las &eacute;lites locales&hellip; Pablo Iglesias concluye su intervenci&oacute;n con este final revelador:<\/p>\n<p> &ldquo;&iquest;La pol&iacute;tica es bonita? No. Es absolutamente horrible, abyecta. Es lo peor, pero&hellip; lo que ha demostrado la situaci&oacute;n que hay en Europa es que la pol&iacute;tica depende del poder que tienes&rdquo;.<\/p>\n<p> Cabe preguntar si para este viaje tan frustrante y de tan corto vuelo se necesitaban unas alforjas tan llenas de indignaci&oacute;n cr&iacute;tica y esperanzas de cambio. En cualquier caso, este es el n&uacute;cleo del pensamiento pol&iacute;tico profundo del l&iacute;der de Podemos. Lo ha expresado, como dec&iacute;amos, en innumerables ocasiones, que el lector puede comprobar f&aacute;cilmente utilizando su navegador de internet. Y explica muchas cosas. Sin embargo, tiene un &uacute;ltimo problema intr&iacute;nseco, a saber, que la democracia no es s&oacute;lo poder, sino tambi&eacute;n contrapoder. Es ambas cosas a la vez: poder y contrapoder. Porque, como dec&iacute;a Maquiavelo &ndash;y dec&iacute;a bien- la principal inclinaci&oacute;n del pueblo no es dominar, sino <i>no ser dominado<\/i>. Los <i>grandi<\/i> quieren el poder para dominar al pueblo. El pueblo quiere un contrapoder para escapar a la dominaci&oacute;n y vivir en libertad.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote19anc' href='#sdfootnote19sym'>19<\/a> Esto significa que la democracia, si lo es realmente, resta poder incluso a los l&iacute;deres que dicen representar la voluntad popular, a los caudillos del pueblo, a los C&eacute;sares democr&aacute;ticos. Resta poder a los propios representantes electos. La democracia es necesariamente contrapoder c&iacute;udadano: control, disputabilidad y participaci&oacute;n activa del <i>demos<\/i>; como dec&iacute;amos m&aacute;s arriba: <i>responsividad<\/i> y <i>accountabiliy<\/i>. Lo que nos lleva al segundo de los dilemas arriba planteados: el dilema organizativo.  <\/p>\n<p> <i>3. De la democracia asamblearia al personalismo autocr&aacute;tico.<\/i><\/p>\n<p> Un reciente an&aacute;lisis sobre la calidad democr&aacute;tica de los partidos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote20anc' href='#sdfootnote20sym'>20<\/a> situaba a Podemos como el segundo partido con mayor calidad democr&aacute;tica, s&oacute;lo por debajo del BNG. Esto no quiere decir que Podemos sea un partido muy democr&aacute;tico, ni siquiera seg&uacute;n los criterios de dicho an&aacute;lisis. Una de las conclusiones m&aacute;s significativas del informe es, de hecho, que ninguno de los partidos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles (incluyendo a los dos partidos nuevos, Podemos y Ciudadanos) aprobar&iacute;a los criterios de calidad democr&aacute;tica exigidos en pa&iacute;ses como Alemania o Gran Breta&ntilde;a. Algunos partidos, especialmente el PP, Uni&oacute; o CDC, destacan por ser especialmente poco democr&aacute;ticos. Los dem&aacute;s se mueven en una puntuaci&oacute;n global entre el 4 y el 6 en una escala de 1 a 10, con Podemos en el extremo superior (5.5) y partidos como el PSOE y el PSC m&aacute;s cercanos al extremo inferior (4.3). Ahora bien, si observamos los indicadores desagregados, Podemos no punt&uacute;a muy alto en democracia interna (3.9, frente a 3.8 en el caso del PSOE), mientras que en otros dos apartados (el informe distingue entre 5) su puntuaci&oacute;n es alta pero no por delante de un &ldquo;viejo&rdquo; partido como el PSOE (ambos empatan en el indicador de &ldquo;publicidad de los c&oacute;digos &eacute;ticos&rdquo;, mientras que el PSOE est&aacute; por delante en &ldquo;informaci&oacute;n p&uacute;blica sobre el partido&rdquo;). Donde parece destacar Podemos por delante de otros partidos, y lo que hace que el indicador agregado sea algo mayor que en el caso del PSOE, es en el sistema de elecci&oacute;n de candidatos, algo m&aacute;s abierto en el caso de Podemos gracias a la participaci&oacute;n de simpatizantes. No obstante, la reciente experiencia de elecci&oacute;n de candidatos de Podemos para las elecciones generales de diciembre de 2015 no permite ser muy optimista acerca de lo &ldquo;abierto&rdquo; del proceso. La elecci&oacute;n de Pablo Iglesias como candidato a la Presidencia del Gobierno se llev&oacute; a cabo a trav&eacute;s de unas primarias realmente poco competidas y con muy baja participaci&oacute;n. S&oacute;lo un 16% de los inscritos con derecho a participar vot&oacute;, y de ellos un 82% lo hizo por Pablo Iglesias y su equipo. La muy baja participaci&oacute;n fue probablemente consecuencia de la falta de competencia real: el resultado estaba predeterminado antes incluso de votar. Posiblemente para dar imagen de pluralidad se present&oacute; incluso una suerte de &ldquo;candidatura Potemkin&rdquo;, &ldquo;Territorios CQP&rdquo;, con miembros muy pr&oacute;ximos a la direcci&oacute;n de Podemos.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote21anc' href='#sdfootnote21sym'>21<\/a> El reglamento de las primarias, aprobado en julio de 2015 (con la oposici&oacute;n de los Consejos Ciudadanos de Andaluc&iacute;a y Asturias), introduc&iacute;a varios elementos que de hecho reduc&iacute;an la competencia real.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote22anc' href='#sdfootnote22sym'>22<\/a> Por un lado, las primarias no se realizar&iacute;an a nivel regional, sino en todo el Estado, una forma de afirmar el poder de la direcci&oacute;n nacional frente a las organizaciones regionales. De hecho, direcciones regionales como la andaluza protestaron en repetidas ocasiones por su falta absoluta de control sobre la elaboraci&oacute;n de las listas para las elecciones generales.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote23anc' href='#sdfootnote23sym'>23<\/a> Por otro lado, la direcci&oacute;n nacional se reservaba el derecho de modificar las listas (aunque estas fueran el resultado de las primarias) para situar a candidatos de su elecci&oacute;n fruto de acuerdos con otras fuerzas pol&iacute;ticas. Esto gener&oacute; conflictos en el Pa&iacute;s Vasco, donde se impuso al representante de Equo como cabeza de lista en &Aacute;lava (lo que llev&oacute; al cabeza de lista por Vizcaya a lamentar que &ldquo;los resultados de las primarias no se hayan respetado&rdquo;)<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote24anc' href='#sdfootnote24sym'>24<\/a>, y finalmente a la dimisi&oacute;n del secretario general de Podemos-Euskadi, Roberto Uriarte, y otros 19 miembros de la direcci&oacute;n. Otro tanto ocurri&oacute; en Andaluc&iacute;a, donde la direcci&oacute;n del partido impuso a Marta Dom&iacute;nguez como n&uacute;mero uno por C&oacute;rdoba en sustituci&oacute;n de Antonio Manuel Rodr&iacute;guez que hab&iacute;a sido elegido por las bases.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote25anc' href='#sdfootnote25sym'>25<\/a> Todo esto lleva, al menos, a cuestionar que la selecci&oacute;n de candidaturas se lleve a cabo por medio de un proceso justo y competido. M&aacute;s bien da la impresi&oacute;n de que la direcci&oacute;n del partido tiene amplios poderes para elegir las listas a su antojo.  <\/p>\n<p> Tanto en la campa&ntilde;a electoral previa al 20D como en la estrategia subsiguiente de cara a posibles pactos de gobierno, Podemos disparaba contra el PSOE poniendo en cuesti&oacute;n el <i>mando<\/i> de su l&iacute;der. Pedro S&aacute;nchez era un l&iacute;der d&eacute;bil porque <i>no mandaba<\/i> en el PSOE. Este argumento lo utiliz&oacute; Pablo Iglesias en el c&eacute;lebre debate preelectoral a cuatro bandas de <i>La Sexta<\/i>, y lo repitieron literalmente otros miembros de Podemos despu&eacute;s de las elecciones. Al parecer, Pedro S&aacute;nchez no mandaba en el PSOE porque en el PSOE hab&iacute;a una pluralidad de voces, y un comit&eacute; federal en el que esas voces expresaban sus diferencias. Esta situaci&oacute;n para Podemos reflejaba una preocupante falta de liderazgo, es decir, una preocupante incapacidad de Pedro S&aacute;nchez para <i>imponer<\/i> su voluntad al partido. El reverso necesario de esta cr&iacute;tica era que, por el contrario, Pablo Iglesias <i>s&iacute; manda<\/i> en su partido, y no tiene frenos y contrapesos dentro de la organizaci&oacute;n ni la necesidad de alcanzar consensos internos mediante la discusi&oacute;n democr&aacute;tica plural. En la noche del 15 de marzo del presente a&ntilde;o, Pablo Iglesias cesaba fulminantemente a Sergio Pascual, secretario de organizaci&oacute;n de Podemos, tras la dimisi&oacute;n en Madrid de diez miembros del Consejo Ciudadano auton&oacute;mico. Al parecer Pablo Iglesias quita y pone en Podemos con mano firme, a su antojo, sin que medie decisi&oacute;n colegiada alguna. De hecho, los estatutos le dan esta inusual prerrogativa autocr&aacute;tica. El poder dentro de la organizaci&oacute;n es claramente un poder vertical, de arriba abajo. En el discurso que Pablo Iglesias ley&oacute; en el debate de investidura del 2 de marzo, qued&oacute; clara su admiraci&oacute;n por el Maquiavelo de <i>El Pr&iacute;ncipe<\/i> y por el personaje de C&eacute;sar Borgia, el astuto y audaz duque de Valentinois, hijo del papa Alejandro VI. En <i>El Pr&iacute;ncipe<\/i> de Maquiavelo no hay lecciones de democracia. El objetivo del gran florentino en este librito inmortal era ense&ntilde;ar al pr&iacute;ncipe el camino del poder y, una vez all&iacute;, <i>mantenere lo stato. <\/i>Cuando por fin C&eacute;sar Borgia hubo tomado la Romagna, tras muchos esfuerzos, mucha astucia y mucha audacia, mand&oacute; a Ramiro de Orco como ministro suyo a pacificarla <i>manu militari<\/i>. Una vez cumplida su misi&oacute;n, para granjearse el favor del pueblo y hacerse perdonar los excesos del ministro, este feroz caudillo renacentista tom&oacute; una decisi&oacute;n radical: una ma&ntilde;ana hizo partir en dos el cuerpo del ministro y expuso los dos pedazos en la plaza de Cesena &ldquo;con un trozo de madera y un cuchillo ensangrentado al lado&rdquo;.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote26anc' href='#sdfootnote26sym'>26<\/a> La fulminaci&oacute;n de Sergio Pascual responde a razones opuestas, no haber tenido la suficiente mano dura (o mano izquierda) como para frenar la crisis del partido en Madrid. Y desde luego conserva &iacute;ntegro su cuerpo. Pero en ambos casos el mensaje indirecto es el mismo. En la Romagna mandaba C&eacute;sar Borgia; en Podemos manda Pablo Iglesias. Rafael Mayoral, diputado de Podemos, no tard&oacute; en dejarlo claro: &ldquo;hab&iacute;a que lanzar el mensaje de que aqu&iacute; hay organizaci&oacute;n y direcci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote27anc' href='#sdfootnote27sym'>27<\/a> &iquest;Vieja o nueva pol&iacute;tica? &iquest;En qu&eacute; qued&oacute; aquello de &ldquo;todo el poder a los c&iacute;rculos&rdquo;, con el que Podemos se present&oacute; en el cine Palafox aquel domingo, 19 de febrero de 2014? Y Pablo Iglesias, &iquest;ya no es el &ldquo;humilde portavoz&rdquo; que dec&iacute;a ser hace a&ntilde;o y medio?  <\/p>\n<p> A partir de ahora, y tras las dimisiones en cascada de las direcciones regionales d&iacute;scolas y cr&iacute;ticas &ndash;en Catalu&ntilde;a, Euskadi, Galicia, Cantabria y Madrid-, quedar&aacute; seguramente un Podemos pacificado, esto es, un partido con direcciones leales y clientelarizadas &ndash;unidas por la ambici&oacute;n y el temor-, con una estructura de poder incuestionadamente vertical, con consejos fidelizados en los que no faltar&aacute; &ndash;nunca falt&oacute;- el nepotismo, sin bases que controlen pero que legitimar&aacute;n plebiscitariamente a la direcci&oacute;n, una direcci&oacute;n cerrada en torno a la figura del gran l&iacute;der entronizado en la c&uacute;spide del poder. Se habr&aacute; consumado la destrucci&oacute;n total del esp&iacute;ritu 15-emero que un d&iacute;a alent&oacute; a este joven partido. Y en un tiempo record. Podemos ser&aacute; en parte un medio para conseguir cuotas de poder &ndash;de forma oportunista- y en parte un fin en s&iacute; mismo. Pero poco tendr&aacute; ya de instrumento de transformaci&oacute;n social.  <\/p>\n<p> <i>4. Nueva pol&iacute;tica y viejo oportunismo.<\/i><\/p>\n<p> &iquest;C&oacute;mo ha resuelto Podemos el tercer dilema que expusimos m&aacute;s arriba? &iquest;Es Podemos posibilista? &iquest;O es m&aacute;s bien oportunista? &iquest;Tiene una &eacute;tica de la convicci&oacute;n o sus ideales van cambiando seg&uacute;n las circunstancias? Ya vimos que una de las consecuencias del reduccionismo de la pol&iacute;tica a puro poder era el oportunismo. Vimos tambi&eacute;n c&oacute;mo la &ldquo;gente&rdquo; era un concepto abierto que permit&iacute;a la imputaci&oacute;n oportunista de preferencias e intereses cambiantes: en nombre de la &ldquo;gente&rdquo; se puede hacer y decir cualquier cosa. Tal vez ambas cosas expliquen el cambio constante de propuestas e ideas que ha caracterizado a Podemos pr&aacute;cticamente desde su origen. Javier Mar&iacute;as lo expresaba con gracia no hace mucho. Seg&uacute;n &eacute;l los l&iacute;deres de Podemos se han dedicado a &ldquo;brincar por el tablero con la misma facilidad que los caballos de ajedrez: ahora somos de extrema izquierda, ahora socialdem&oacute;cratas, ahora de centro, ahora estamos con &ldquo;los de abajo&rdquo; como Per&oacute;n, ahora creemos en la democracia, ahora en el asamble&iacute;smo, ahora queremos arrumbar la Constituci&oacute;n, ahora preservarla y reformarla, ahora defendemos el &ldquo;derecho a decidir&rdquo;, ahora a medias, ahora tenemos por modelo a Venezuela, o no, mejor a Dinamarca &hellip;&rdquo;.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote28anc' href='#sdfootnote28sym'>28<\/a><\/p>\n<p> En realidad, en su asalto a los cielos &ndash;en su camino hacia el poder- Podemos no ha hecho sino soltar lastre de convicciones, vaciar la mochila de ideales, cambiar de ideas. Discurso propiamente anticapitalista, nunca tuvieron; de hecho, ya vimos que para Pablo Iglesias el capitalismo es &ldquo;irreformable&rdquo;. Ahora dicen ser socialdem&oacute;cratas y le disputan ese espacio pol&iacute;tico al PSOE, aunque en sus accesos de sinceridad dicen no poder rebasar el estrecho horizonte de la democracia cristiana de hace treinta a&ntilde;os. Ya lo vimos. De sus ideas m&aacute;s radicales y transformadoras, nada se sabe: renta b&aacute;sica, auditoria de la deuda&hellip; Incluso ya casi ni se habla de reestructuraci&oacute;n de la deuda.<a class='sdfootnoteanc' name='sdfootnote29anc' href='#sdfootnote29sym'>29<\/a> &iquest;Salida del euro, salida de la OTAN? De eso nada: nos quedamos. Sus v&iacute;nculos con Grecia o Venezuela se han ido modulando (y ocultando) de la manera m&aacute;s oportunista. Sus esquemas conceptuales b&aacute;sicos tambi&eacute;n cambian seg&uacute;n la oportunidad de cada momento. Hace pocos meses el eje izquierda y derecha estaba obsoleto. Ahora, en el proceso de negociaci&oacute;n con el PSOE para formar gobierno el eje izquierda-derecha vuelve a ser clave. Como cualquier otro viejo partido, el tacticismo domina la negociaci&oacute;n de Podemos, mirando de reojo a las posibles elecciones anticipadas y con la calculadora de utilidades privadas en la mano. Hasta hace nada Podemos no quer&iacute;a formar gobierno con el PSOE <i>porque no se fiaba del PSOE<\/i>; luego, inmediatamente despu&eacute;s, quer&iacute;a formar gobierno <i>porque no se fiaba del PSOE<\/i>. La misma raz&oacute;n vale para una estrategia y su contraria. El &uacute;nico tema divisivo que Podemos mantiene es el del refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a, pero sobre todo desde que forj&oacute; su alianza con <i>En Com&uacute;<\/i>. Momentos hubo en que Podemos tante&oacute; otra estrategia para Catalu&ntilde;a. Cosas ni siquiera socialistas sino liberales como la relaci&oacute;n Iglesia-Estado ni se tocan: la palabra Iglesia ni aparece en las 98 p&aacute;ginas del reciente &ldquo;programa de gobierno&rdquo;, <i>Un pa&iacute;s para la gente<\/i>. La monarqu&iacute;a, bueno, en otro momento. En ecolog&iacute;a, encontramos propuestas aisladas pero no pensamiento ecologista: el problema ecol&oacute;gico central de los l&iacute;mites al crecimiento se obvia. Realmente Podemos ha llegado muy pronto a un programa de m&iacute;nimos, antes de haber tocado poder real: &iquest;pesimismo de la inteligencia o de la voluntad? Acabamos con dos interrogantes: &iquest;cu&aacute;l era realmente el valor de sus m&aacute;ximos? &iquest;Cu&aacute;ntas aut&eacute;nticas convicciones hab&iacute;a en su &eacute;tica de la convicci&oacute;n?  <\/p>\n<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote1sym' href='#sdfootnote1anc'>1<\/a>\u0002 \tCfr. A. O. \tHirshman (1991), <i>The \trhetoric of reaction<\/i>, \tCambridge, Mass: The Belknap Press of Harvard University Press.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote2sym' href='#sdfootnote2anc'>2<\/a>\u0002 \tCfr. \tNussbaum (2001), <i>Upheavals \tof thought<\/i>, \tI:1y2, Cambridge: Cambridge University Press.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote3sym' href='#sdfootnote3anc'>3<\/a>\u0002 \tObviamente, muchos otros \tpartidos (UPyD, muy se&ntilde;aladamente, pero tambi&eacute;n C&rsquo;s), \tmuchos colectivos, individuos, organismos, sin olvidar el 15M, han \tcontribuido a ese proceso de regeneraci&oacute;n: la sociedad \tespa&ntilde;ola en su conjunto est&aacute; m&aacute;s politizada \tahora que antes de la crisis (Cfr. Sebasti&aacute;n Lavezzolo, \t&ldquo;&iquest;Estamos m&aacute;s politizados que antes de la \tcrisis?&rdquo;, eldiario.es, 14\/02\/2016).<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote4sym' href='#sdfootnote4anc'>4<\/a>\u0002 \tCasi un mill&oacute;n y medio \tmenos de votos y 20 esca&ntilde;os menos que en 2011.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote5sym' href='#sdfootnote5anc'>5<\/a>\u0002 \tTambi&eacute;n Ciudadanos, \thuelga decirlo, ha utilizado el mismo marco.  \t<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote6sym' href='#sdfootnote6anc'>6<\/a>\u0002 \tCf. el Informe interno de \tPodemos, <i>Estrategia \tde comunicaci&oacute;n del secretario general<\/i>, \tdel 15 de abril de 2105.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote7sym' href='#sdfootnote7anc'>7<\/a>\u0002 \tA su vez, una variante de la \trepresentaci&oacute;n &ldquo;descriptiva&rdquo; como <i>stanging \tfor<\/i>. Cfr. \tH.F. Pitkin (1967), <i>The \tConcept of Representation<\/i>, \tBerkeley: Univ. of California Press, esp. pp. 78-9.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote8sym' href='#sdfootnote8anc'>8<\/a>\u0002 \tEl Informe reci&eacute;n \tcitado insiste en estos elementos de tono y gesticulaci&oacute;n, \trecomendando un tono narrativo y explicativo m&aacute;s que mitinero \to gestos que no dejen traslucir soberbia en el l&iacute;der.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote9sym' href='#sdfootnote9anc'>9<\/a>\u0002 \tP. \tAnderson (1998), <i>The \torigins of posmodernity<\/i>, \tLondres: Verso, p.86.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote10sym' href='#sdfootnote10anc'>10<\/a>\u0002 \tGolpe de efecto fue tambi&eacute;n \tla inopinada oferta de gobierno al PSOE &ndash;con toda la \tdistribuci&oacute;n de carteras y altos cargos ya hecha- cuando \tPedro S&aacute;nchez todav&iacute;a estaba reunido en Zarzuela con \tFelipe VI. Por sorpresa, en televisi&oacute;n. Un golpe audaz, sin \tduda. Habr&iacute;a otros muchos golpes de efecto que rese&ntilde;ar. \t \t<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote11sym' href='#sdfootnote11anc'>11<\/a>\u0002 \tI. Errej&oacute;n, &ldquo;Desprecio \tpatricio&rdquo;, EL PA&Iacute;S, 16 de enero de 2106. Cursivas \tnuestras.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote12sym' href='#sdfootnote12anc'>12<\/a>\u0002 \tOrtega y Gasset (1957), <i>El \thombre y la gente<\/i>, \tcap. VIII. Puede verse en \thttp:\/\/www.ramonlucas.org\/ortega\/Hombre-Introd.pdf<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote13sym' href='#sdfootnote13anc'>13<\/a>\u0002 \tBrutus \t(15\/11\/1787), <i>Essays<\/i>, \tIII 2.9.42, en Herbert J. Storing (1981), <i>The \tAnti-Federalist<\/i>, \tChicago: University of Chicago Press, p. 125.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote14sym' href='#sdfootnote14anc'>14<\/a>\u0002 \tCfr. Brutus, <i>op. \tcit<\/i>., pp. 125-6.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote15sym' href='#sdfootnote15anc'>15<\/a>\u0002 \tCiudadanos tambi&eacute;n es \tun partido &ldquo;nuevo&rdquo;, pero no en el mismo sentido que \tPodemos. C&rsquo;s entra en pol&iacute;tica aceptando el universo \tconceptual vigente y defini&eacute;ndose como un partido liberal a \tla vieja usanza. Y no hace una enmienda a la totalidad de la clase \tpol&iacute;tica.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote16sym' href='#sdfootnote16anc'>16<\/a>\u0002 \tUn resumen de las reformas \temprendidas por Suecia en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas se \tpuede encontrar en \t<a href='http:\/\/www.reforminstitutet.se\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Twentyfiveyearsofreform140301.pdf'>http:\/\/www.reforminstitutet.se\/wp\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Twentyfiveyearsofreform140301.pdf<\/a><\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote17sym' href='#sdfootnote17anc'>17<\/a>\u0002 \tCfr. G. Standing (2014), <i>El \tprecariado: una carta de derechos<\/i>, \tMadrid: Capit&aacute;n Swing.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote18sym' href='#sdfootnote18anc'>18<\/a>\u0002 \tEs conocida a este respecto \tla influencia que pensadores posmarxistas y neoschmittianos como \tToni Negri y Chantal Mouffe han tenido en Pablo Iglesias y en el \tgrupo dirigente de Podemos egresado de la facultad de CC. Pol&iacute;ticas \tde la UCM. Pablo Iglesias ha entrevistado en <i>Otra \tvuelta de Tuerka<\/i> a \tambos pensadores: cfr. <a href='http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=BOpTvdOXF9U'>www.youtube.com\/watch?v=BOpTvdOXF9U<\/a> \tpara la entrevista a Negri y www.youtube.com\/watch?v=BXS5zqijfA4 \tpara la de Mouffe.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote19sym' href='#sdfootnote19anc'>19<\/a>\u0002 \tMaquiavelo, <i>El \tPr&iacute;ncipe<\/i>, \tIX.<\/p>\n<p> \t<a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote20sym' href='#sdfootnote20anc'>20<\/a>\u0002 \tRanking 2015 sobre la calidad \tdemocr&aacute;tica de los Partidos Pol&iacute;ticos Espa&ntilde;oles, \t<a href='https:\/\/d3n8a8pro7vhmx.cloudfront.net\/masdemocracia\/pages\/198\/attachments\/original\/1446712256\/RANKING_CALIDAD_DEMOCR&Aacute;TICA_PARTIDOS_ESPA&Ntilde;OLES_2015_WEB.pdf?1446712256'>https:\/\/d3n8a8pro7vhmx.cloudfront.net\/masdemocracia\/pages\/198\/attachments\/original\/1446712256\/RANKING_CALIDAD_DEMOCR&Aacute;TICA_PARTIDOS_ESPA&Ntilde;OLES_2015_WEB.pdf?1446712256<\/a> \t\t<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote21sym' href='#sdfootnote21anc'>21<\/a>\u0002<a href='http:\/\/politica.elpais.com\/politica\/2015\/07\/24\/actualidad\/1437729956_967384.html'>http:\/\/politica.elpais.com\/politica\/2015\/07\/24\/actualidad\/1437729956_967384.html<\/a><\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote22sym' href='#sdfootnote22anc'>22<\/a>\u0002 \t<a href='http:\/\/podemos.info\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Reglamento-primarias-para-las-generales.pdf'>http:\/\/podemos.info\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Reglamento-primarias-para-las-generales.pdf<\/a><\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote23sym' href='#sdfootnote23anc'>23<\/a>\u0002 \t<a href='http:\/\/www.eldiario.es\/andalucia\/Podemos-listas-campana-direcciones-regionales_0_451454966.html'>http:\/\/www.eldiario.es\/andalucia\/Podemos-listas-campana-direcciones-regionales_0_451454966.html<\/a><\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote24sym' href='#sdfootnote24anc'>24<\/a>\u0002 \t<a href='http:\/\/www.elmundo.es\/pais-vasco\/2015\/11\/12\/56445b6646163fcd4c8b463f.html'>http:\/\/www.elmundo.es\/pais-vasco\/2015\/11\/12\/56445b6646163fcd4c8b463f.html<\/a><\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote25sym' href='#sdfootnote25anc'>25<\/a>\u0002 \tLo que motiv&oacute; la \telaboraci&oacute;n de un manifiesto pidiendo el consenso con las \tbases en la confecci&oacute;n de las listas, un manifiesto firmado \tpor 13 de los 15 diputados en el parlamento andaluz, entre ellos \tTeresa Rodr&iacute;guez. Obviamente, el manifiesto qued&oacute; en \tletra mojada, y nadie dimiti&oacute;.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote26sym' href='#sdfootnote26anc'>26<\/a>\u0002 \t<i>El Pr&iacute;ncipe<\/i>, \tVII, p&aacute;g. 114.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote27sym' href='#sdfootnote27anc'>27<\/a>\u0002 \tEldiario.es 17\/03\/2016.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote28sym' href='#sdfootnote28anc'>28<\/a>\u0002 \tJavier Mar&iacute;as, &ldquo;Esto \tno estuvo aqu&iacute; siempre&rdquo;, <i>El \tPa&iacute;s<\/i>, \t14\/02\/2016.<\/p>\n<p><a class='sdfootnotesym' name='sdfootnote29sym' href='#sdfootnote29anc'>29<\/a>\u0002 \tEs anecd&oacute;tico &ndash;y \tvagamente testimonial- lo que se dedica a este tema crucial en el \t&uacute;ltimo documento program&aacute;tico de Podemos, <i>Un \tpa&iacute;s para la gente,<\/i> del \t15 de febrero de 2016.<\/p>\n<p>  \t<\/p>\n<p>  \t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='western' style='margin-bottom: 5.65pt; text-align: justify; line-height: 150%;'>El objetivo de este art\u00edculo es determinar si realmente estamos asistiendo a una nueva forma de hacer pol\u00edtica. \u00bfQu\u00e9 tienen de \u201cnuevos\u201d los nuevos partidos que han surgido o se han consolidado como consecuencia de la Gran Recesi\u00f3n? 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