{"id":318,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=318"},"modified":"2020-02-14T11:54:08","modified_gmt":"2020-02-14T10:54:08","slug":"volver-a-leer-a-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=318","title":{"rendered":"Volver a leer a Gramsci"},"content":{"rendered":"<p>Desde la aparici\u00f3n de la edici\u00f3n cr\u00edtica de los Quaderni del carcere preparada por Valentino Gerratana (Einaudi, Tur\u00edn, 1975) han visto la luz en Italia muchas piezas in\u00e9ditas del epistolario de Gramsci y de Julia y Tatiana Schucht, su mujer y su cu\u00f1ada (que fue la persona que m\u00e1s cerca estuvo de Gramsci entre 1927 y 1937), as\u00ed como un considerable n\u00famero de documentos que aclaran aspectos poco conocidos de la biograf\u00eda del pensador sardo y permiten interpretar mejor ciertos pasos oscuros de los cuadernos que escribi\u00f3 en las c\u00e1rceles musolinianas. Entre estos \u00faltimos documentos, lo m\u00e1s importante para el conocimiento preciso de lo que fue la evoluci\u00f3n de Antonio Gramsci durante los a\u00f1os de la c\u00e1rcel es la correspondencia entre Piero Sraffa y Tatiana Schucht, que fue publicada en 1991.<\/p>\n<p>Por otra parte, y en relaci\u00f3n con esta documentaci\u00f3n nueva, los estudios gramscianos han crecido exponencialmente en todo el mundo. En el \u00faltimo tercio del siglo XX Gramsci dej\u00f3 de ser \u00abla moda\u00bb en que quiso convertirle cierto politicismo de la d\u00e9cada de los setenta y pas\u00f3 a ser estudiado como un cl\u00e1sico del pensamiento pol\u00edtico. Los politiqueros dejaron de citar su nombre en vano y los oportunistas descubrieron que el nombre de Gramsci ya no era utilizable para sus negocios cotidianos. Pero la influencia intelectual de Gramsci se ha mantenido entre las personas serias que se dedican a las ciencias sociales, a los estudios culturales y a la cr\u00edtica de la pol\u00edtica. Y, por supuesto, entre las personas que aprecian la veracidad en pol\u00edtica; personas que, con el tiempo y sus avatares, han pasado a ser las que mejor conectan con aquello que un d\u00eda se llam\u00f3 \u00abesp\u00edritu revolucionario\u00bb.<\/p>\n<p>Es cierto que ahora apenas se habla ya de la actualidad de Gramsci. Pero eso es una ventaja para el conocimiento de su obra, que nunca fue \u00abactual\u00bb en el sentido trivial que suele dar a esta palabra la industria dominante en las cosas del papel y de la imagen. En Gramsci no hay recetas. Hay, en la mayor\u00eda de sus escritos, \u00abverdades despiadadas\u00bb que en su \u00e9poca no gustaron ya ni a los mandamases, ni a los pingos almidonados, ni a los devotos de los catecismos. Los mandamases de su \u00e9poca decretaron que hab\u00eda que impedir que aquel cerebro siguiera pensando; los pingos almidonados le ignoraron con la consideraci\u00f3n de que no fue un experto en nada que diera t\u00edtulos (ni fil\u00f3sofo de profesi\u00f3n, ni historiador de escuela, ni soci\u00f3logo licenciado, ni intelectual de pose, ni pol\u00edtico triunfante); y los devotos de los catecismos se sintieron inc\u00f3modos ante \u00e9l y le dejaron solo por sus iron\u00edas, por su talante autocr\u00edtico o por lo que llamaban \u00absus antinomias\u00bb. De manera que el mejor Gramsci habr\u00e1 sido siempre un autor p\u00f3stumo.<\/p>\n<p>Un autor as\u00ed protestar\u00eda ante cualquier intento de hacer con su vida y con su obra, incluso como reacci\u00f3n ante el olvido, una hagiograf\u00eda. Todo lo que Gramsci escribi\u00f3 en su madurez lo consider\u00f3 \u00abprimera aproximaci\u00f3n\u00bb, independientemente de lo que fuera aquello de lo que trataba (la historia de los intelectuales italianos, la teor\u00eda pol\u00edtica, el conocimiento de la estructura del canto d\u00e9cimo del Infierno en la Divina Comedia de Dante, la interpretaci\u00f3n de Maquiavelo o la evoluci\u00f3n del americanismo). Varias veces escribi\u00f3 que ten\u00eda la impresi\u00f3n de haberse equivocado en su vida. Pero ninguna de esas veces dijo que se hab\u00eda equivocado en aquello por lo que le criticaban los mandamases, los pingos almidonados y los amantes de catecismos.<\/p>\n<p>Quien lea hoy a Gramsci probablemente llegar\u00e1 a la conclusi\u00f3n de que se equivoc\u00f3 en cosas importantes que \u00e9l consideraba certezas, creencias s\u00f3lidamente establecidas o por establecer. Yo tambi\u00e9n lo pienso. Pienso que se equivoc\u00f3 en algunas cosas que, d\u00e9cadas despu\u00e9s, otros seguimos considerando importantes y equivoc\u00e1ndonos, tal vez, con \u00e9l. Pero tambi\u00e9n pienso que es una l\u00e1stima que se equivocara al hacer previsiones sobre lo que podr\u00eda haber sido una verdadera reforma moral e intelectual en el mundo grande y terrible del siglo XX, porque los descendientes de los que acertaron contra \u00e9l no nos han dejado un mundo mejor. De manera que de Gramsci se podr\u00eda decir algo parecido a lo que dijo Brecht de la buena gente: incluso cuando se equivocan en una encrucijada, nos hacen pensar en lo que podr\u00eda haber sido el camino recto. Que llegue a haber camino, aunque sea oblicuo, hacia una sociedad regulada, pac\u00edfica y de iguales, como la que \u00e9l quer\u00eda, no depende ya de Gramsci. Depende de nosotros, de los lectores de Gramsci en la \u00e9poca del posfordismo, de la fragmentaci\u00f3n de la clase obrera, del uniformismo cultural inducido, de la sociedad del espect\u00e1culo, de la nueva esclavitud, de la prostituci\u00f3n rampante de las hijas y nietas de los que tanto esperaron de la reforma moral e intelectual, pero tambi\u00e9n de la protesta contra la globalizaci\u00f3n imperial.<\/p>\n<p>Gramsci quiso ver en la filosof\u00eda de la praxis una herej\u00eda de la \u00abreligi\u00f3n de la libertad\u00bb, del liberalismo del siglo XIX y parte del XX. E intuy\u00f3 que el fil\u00f3sofo democr\u00e1tico y laico del futuro tendr\u00eda que verse las caras precisamente con la religi\u00f3n de la libertad profundizando el sentido de aquella herej\u00eda. Algo no muy distinto estaba pensando en Francia, con otro lenguaje pero con una sensibilidad parecida ante la desgracia de las pobres gentes, aquella otra gran solitaria que fue Simone Weil. Y no es casual que los nombres de Antonio Gramsci y Simone Weil aparezcan frecuentemente juntos en la Am\u00e9rica Latina de hoy cuando se quiere volver a pensar en la liberaci\u00f3n de los explotados, de los oprimidos y de los desvalidos.<\/p>\n<p>Uno de los grandes equ\u00edvocos del cambio de siglo ha sido la aceptaci\u00f3n generalizada, sin cr\u00edtica, de lo que impropiamente se llama \u00abneoliberalismo\u00bb, que tiene tan poco que ver con el liberalismo hist\u00f3rico como el maquiavelismo con el Maquiavelo hist\u00f3rico o como alguno de los marxismos con el Marx hist\u00f3rico. Esta aceptaci\u00f3n generalizada del \u00abneoliberalismo\u00bb est\u00e1 creando en nuestras sociedades tanta confusi\u00f3n que la palabra misma \u00ablibertad\u00bb corre el riesgo de convertirse en un concepto deshonrado, de tan identificada como est\u00e1 con la libertad de mercado y la libre circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas mientras se impide el libre movimiento de los seres humanos que se ven obligados a emigrar. La \u00fanica mercanc\u00eda a la que se niega la libertad de circulaci\u00f3n es hoy en d\u00eda justamente \u00abla mercanc\u00eda\u00bb en que, seg\u00fan Marx, hab\u00eda convertido el capitalismo al ser humano.<\/p>\n<p>El que esto se est\u00e9 haciendo precisamente en nombre del \u00abliberalismo\u00bb revaloriza la reflexi\u00f3n de Gramsci, en sus \u00faltimos cuadernos de la c\u00e1rcel, sobre el fil\u00f3sofo laico y democr\u00e1tico en di\u00e1logo cr\u00edtico con la \u00abreligi\u00f3n de la libertad\u00bb. Aquellas notas suyas eran tambi\u00e9n tentativas, de \u00abprimera aproximaci\u00f3n\u00bb, pero, en su brevedad y fragmentariedad, hay alguna sugerencia que nos ayudar\u00eda en el presente a dar un nuevo valor a la palabra libertad. Desde luego prolongando la intenci\u00f3n her\u00e9tica, por seguir hablando como Gramsci y con Gramsci. Lo cual obligar\u00eda a sacudir la modorra mental, a realizar un esfuerzo intelectual para llamar a las cosas que recubre el r\u00f3tulo \u00abneoliberalismo\u00bb por su verdadero nombre: capitalismo que no s\u00f3lo mercantiliza y explota al ser humano, como hac\u00eda en la \u00e9poca de Gramsci, sino que especula con lo que el trabajador produce, metamorfosea estos productos en valores burs\u00e1tiles contagiando la especulaci\u00f3n a los trabajadores mismos y esclaviza o prostituye a la poblaci\u00f3n sobrante, a todos aquellos, ni\u00f1as, ni\u00f1os, mujeres y varones, que no caben ya en la regulaci\u00f3n legal de la divisi\u00f3n internacional del trabajo en el Imperio. En vez de ver en el \u00abneoliberalismo\u00bb una mera prolongaci\u00f3n del liberalismo hist\u00f3rico, esta otra caracterizaci\u00f3n de las cosas, de lo que hay en el mundo globalizado, facilitar\u00eda seguramente un di\u00e1logo fruct\u00edfero con los herederos del liberalismo hist\u00f3rico que, como Piero Gobetti, el editor de La revoluci\u00f3n liberal, supieron apreciar el pensamiento y la acci\u00f3n de Antonio Gramsci, y, a trav\u00e9s de ellos, con todos aquellos liberales de verdad que descubrieron hace ya tiempo que en este mundo hay que ser algo m\u00e1s que liberales: por lo menos libertarios.<\/p>\n<p>Un segundo motivo que hay que conviene valorar hoy es la lectura que Gramsci hizo de Maquiavelo y la comparaci\u00f3n que estableci\u00f3 entre marxismo y maquiavelismo. De esta lectura se deriva una revalorizaci\u00f3n de la pol\u00edtica en su acepci\u00f3n m\u00e1s noble, una concepci\u00f3n de la pol\u00edtica como \u00e9tica de lo colectivo. Una idea, por tanto, que, sin echar la \u00e9tica por la borda, permite distinguir con claridad entre lo que es un partido pol\u00edtico y lo que son mafias o sectas, entre pol\u00edtica (propiamente dicha) y delito.<\/p>\n<p>Hay que llamar la atenci\u00f3n, por \u00faltimo, sobre la reflexi\u00f3n gramsciana acerca de la lengua y los lenguajes en su relaci\u00f3n con la pol\u00edtica. Gramsci fue un fil\u00f3logo que dej\u00f3 la filolog\u00eda acad\u00e9mica por la pol\u00edtica revolucionaria, pero que nunca olvid\u00f3 su formaci\u00f3n filol\u00f3gica. Esta combinaci\u00f3n produjo uno de los marxismos m\u00e1s originales del siglo XX, un marxismo atento a la dimensi\u00f3n prepol\u00edtica, cultural, de las luchas entre las clases sociales y sensible a la dial\u00e9ctica existente entre internacionalismo y persistencia de los sentimientos nacionales. De esas tres cosas y del hombre Gramsci, es decir, de la tragedia del revolucionario que reflexiona sobre lo p\u00fablico y lo privado en las c\u00e1rceles mussolinianas, trata este libro. Un libro que pretende interesar por la vida y la obra de Antonio Gramsci a todos aquellos que en el \u00abmundo grande y terrible\u00bb de la globalizaci\u00f3n siguen dando importancia a la \u00e9tica de la resistencia.<\/p>\n<p>[Del Pr\u00f3logo a Leyendo a Gramsci. Barcelona, El viejo topo, 2001]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la aparici\u00f3n de la edici\u00f3n cr\u00edtica de los Quaderni del carcere preparada por Valentino Gerratana (Einaudi, Tur\u00edn, 1975) han visto la luz en Italia muchas piezas in\u00e9ditas del epistolario de Gramsci y de Julia y Tatiana Schucht, su mujer y su cu\u00f1ada (que fue la persona que m\u00e1s cerca estuvo de Gramsci entre 1927 y 1937), as\u00ed como un considerable n\u00famero de documentos que aclaran aspectos poco conocidos de la biograf\u00eda del pensador sardo y permiten interpretar mejor ciertos pasos oscuros de los cuadernos que escribi\u00f3 en las c\u00e1rceles musolinianas. Entre estos \u00faltimos documentos, lo m\u00e1s importante para el conocimiento preciso de lo que fue la evoluci\u00f3n de Antonio Gramsci durante los a\u00f1os de la c\u00e1rcel es la correspondencia entre Piero Sraffa y Tatiana Schucht, que fue publicada en 1991. <\/p>\n<p>Por otra parte, y en relaci\u00f3n con esta documentaci\u00f3n nueva, los estudios gramscianos han crecido exponencialmente en todo el mundo. En el \u00faltimo tercio del siglo XX Gramsci dej\u00f3 de ser &quot;la moda&quot; en que quiso convertirle cierto politicismo de la d\u00e9cada de los setenta y pas\u00f3 a ser estudiado como un cl\u00e1sico del pensamiento pol\u00edtico. Los politiqueros dejaron de citar su nombre en vano y los oportunistas descubrieron que el nombre de Gramsci ya no era utilizable para sus negocios cotidianos. Pero la influencia intelectual de Gramsci se ha mantenido entre las personas serias que se dedican a las ciencias sociales, a los estudios culturales y a la cr\u00edtica de la pol\u00edtica. Y, por supuesto, entre las personas que aprecian la veracidad en pol\u00edtica; personas que, con el tiempo y sus avatares, han pasado a ser las que mejor conectan con aquello que un d\u00eda se llam\u00f3 &quot;esp\u00edritu revolucionario&quot;. <\/p>\n<p>Es cierto que ahora apenas se habla ya de la actualidad de Gramsci. Pero eso es una ventaja para el conocimiento de su obra, que nunca fue &quot;actual&quot; en el sentido trivial que suele dar a esta palabra la industria dominante en las cosas del papel y de la imagen. En Gramsci no hay recetas. Hay, en la mayor\u00eda de sus escritos, &quot;verdades despiadadas&quot; que en su \u00e9poca no gustaron ya ni a los mandamases, ni a los pingos almidonados, ni a los devotos de los catecismos. Los mandamases de su \u00e9poca decretaron que hab\u00eda que impedir que aquel cerebro siguiera pensando; los pingos almidonados le ignoraron con la consideraci\u00f3n de que no fue un experto en nada que diera t\u00edtulos (ni fil\u00f3sofo de profesi\u00f3n, ni historiador de escuela, ni soci\u00f3logo licenciado, ni intelectual de pose, ni pol\u00edtico triunfante); y los devotos de los catecismos se sintieron inc\u00f3modos ante \u00e9l y le dejaron solo por sus iron\u00edas, por su talante autocr\u00edtico o por lo que llamaban &quot;sus antinomias&quot;. De manera que el mejor Gramsci habr\u00e1 sido siempre un autor p\u00f3stumo. <\/p>\n<p>Un autor as\u00ed protestar\u00eda ante cualquier intento de hacer con su vida y con su obra, incluso como reacci\u00f3n ante el olvido, una hagiograf\u00eda. 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Pienso que se equivoc\u00f3 en algunas cosas que, d\u00e9cadas despu\u00e9s, otros seguimos considerando importantes y equivoc\u00e1ndonos, tal vez, con \u00e9l. Pero tambi\u00e9n pienso que es una l\u00e1stima que se equivocara al hacer previsiones sobre lo que podr\u00eda haber sido una verdadera reforma moral e intelectual en el mundo grande y terrible del siglo XX, porque los descendientes de los que acertaron contra \u00e9l no nos han dejado un mundo mejor. De manera que de Gramsci se podr\u00eda decir algo parecido a lo que dijo Brecht de la buena gente: incluso cuando se equivocan en una encrucijada, nos hacen pensar en lo que podr\u00eda haber sido el camino recto. Que llegue a haber camino, aunque sea oblicuo, hacia una sociedad regulada, pac\u00edfica y de iguales, como la que \u00e9l quer\u00eda, no depende ya de Gramsci. 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Y no es casual que los nombres de Antonio Gramsci y Simone Weil aparezcan frecuentemente juntos en la Am\u00e9rica Latina de hoy cuando se quiere volver a pensar en la liberaci\u00f3n de los explotados, de los oprimidos y de los desvalidos. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-318","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/318","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=318"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/318\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}