{"id":3202,"date":"2016-07-04T00:00:00","date_gmt":"2016-07-04T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3202"},"modified":"2020-02-15T10:42:19","modified_gmt":"2020-02-15T09:42:19","slug":"la-caida-del-73-de-la-clandestinidad-al-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3202","title":{"rendered":"La ca\u00edda del 73, de la clandestinidad al olvido"},"content":{"rendered":"<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> Ocurri\u00f3 en junio de 1973. Ciento sesenta militantes comunistas fueron detenidos a lo largo del mes y dieron con sus huesos en los calabozos de Villanueva y Don Benito, as\u00ed como en la c\u00e1rcel de Badajoz. Es \u201cla ca\u00edda del 73\u201d, como le han llamado siempre los comunistas extreme\u00f1os, la redada de opositores antifranquistas m\u00e1s masiva que se produce en Extremadura desde la represi\u00f3n de la postguerra y seguramente una de las mayores en toda Espa\u00f1a. Y, sin embargo, \u00bfcu\u00e1ntos extreme\u00f1os conocen estos hechos, cu\u00e1ntos sabr\u00edan decir uno solo de los nombres de aquellos luchadores por la libertad?<\/p>\n<p>\u201c<i>La Guardia Civil, Garc\u00eda y Salguero, vestidos de paisano, se presentan en mi taller, el 11 de junio de 1973, y me llevan a Villanueva. All\u00ed me pegaron las primeras hostias. Y despu\u00e9s empiezan m\u00e1s detenciones. Del cuartel de Villanueva me traen al de Don Benito y cuando llego me meten en un cuarto y me encontr\u00e9 con Valent\u00edn Morcillo que le hab\u00edan pegado bien los matones y estaba all\u00ed en el suelo, tirado\u201d<\/i>. Quien lo cuenta es Pedro Berrocal, vecino de Don Benito, de profesi\u00f3n cuchillero, que por aquellas fechas era el m\u00e1ximo responsable del Partido Comunista de Extremadura. La entrevista est\u00e1 recogida en el magn\u00edfico libro \u201cEl Aldabonazo\u201d, de Carmen G\u00f3mez Calder\u00f3n de la Barca, que recoge los testimonios de algunos de los protagonistas de esta epopeya.<\/p>\n<p>El origen de la redada es digno de una novela. Ricardo Hidalgo, un polic\u00eda local de tr\u00e1fico en Villanueva de la Serena es denunciado por su mujer ante el Tribunal de Orden P\u00fablico (TOP). Se han separado y ella se ha ido a Madrid. All\u00ed, por despecho, denuncia algo que conoce de primera mano, que su marido es el responsable de propaganda del Partido Comunista en Villanueva. A partir de ah\u00ed, en cascada, se van produciendo detenciones a lo largo de todo el mes. Primero caen militantes de Villanueva, de Valdivia, Orellana o Navalvillar de Pela. Pero a continuaci\u00f3n la redada llega a Don Benito, que es el coraz\u00f3n de la organizaci\u00f3n comunista en Extremadura y, de ah\u00ed, la onda represiva golpea a las c\u00e9lulas de Santa Amalia, Calamonte, Aceuchal, Montijo\u2026<\/p>\n<p>Las primeras detenciones se producen el 8 y el 9 de junio. A Juan Penena le detienen en la parcela cuando est\u00e1 arando; all\u00ed tiene que dejar mulo y carro, que un vecino recoge para llev\u00e1rselo a casa. A Manolo Paredes le prenden mientras da clases en la autoescuela. Y a Santiago Leal le arrestan a las cuatro de la tarde en la finca donde \u00e9l y otros veinte jornaleros trabajan en la cosecha del pimiento.<\/p>\n<p>El cuartel de la guardia civil en Don Benito se convierte en una sala de torturas a pleno rendimiento. El terror, la especialidad de este r\u00e9gimen asesino, nunca ha dejado de tener engrasadas sus m\u00e1quinas de tormento. Jos\u00e9 Bl\u00e1zquez, el zapatero de Valdivia, tambi\u00e9n detenido en la redada, lo cuenta en un minucioso informe que, a trav\u00e9s de un contacto en Bruselas, hace llegar al Comit\u00e9 Central del PCE: \u201c<i>Para estos interrogatorios viene personal especializado de Madrid y Sevilla. El interrogatorio lo hacen uno a uno obligando a decir s\u00ed a todo lo que ellos quer\u00edan poner en la acusaci\u00f3n. Un energ\u00fameno pregunta y dos torturan, y cuando estos se cansan en su\u2026\u201chonrada labor\u201d, otros dos vienen para sustituirlos. Los m\u00e9todos a emplear eran as\u00ed: pu\u00f1etazos en el est\u00f3mago y los costados; patadas en los test\u00edculos, esto para empezar, y si el resultado no era para ellos satisfactorio proced\u00edan a sentar al acusado en una silla, esposarlo con las manos atr\u00e1s, despojarle de los zapatos, uno le sujeta las piernas y otro, con un verduguillo golpea en dedos y tobillos hasta perder el conocimiento<\/i>\u201d. No, esto no ocurr\u00eda en la edad media, sino hace s\u00f3lo 43 a\u00f1os en un sistema pol\u00edtico que algunos en nuestros d\u00edas dulcifican denomin\u00e1ndolo \u201cr\u00e9gimen autoritario\u201d.<\/p>\n<p>Los militantes comunistas detenidos se enfrentan ahora al martirio. Probos esbirros del crimen se turnan para apalearles, machacarles, reventarles. Dentro de unos a\u00f1os, estas hienas pasar\u00e1n a ser polic\u00edas de la democracia, con sus expedientes impolutos, sin mancha alguna por ejercer el m\u00e1s vil de los oficios, el de torturador.<\/p>\n<p>Ahora, como dec\u00eda Benedetti, hay que olvidar todos los n\u00fameros y todos los tel\u00e9fonos, y en qu\u00e9 esquina, en qu\u00e9 bar, qu\u00e9 parada, qu\u00e9 casa. Ahora hay que aguantar que extiendan la amenaza a la familia o a los hijos, ahora hay que elegir entre morirse de dolor o morirse de verg\u00fcenza. A Valent\u00edn Morcillo le muelen a palos, a Valent\u00edn Gim\u00e9nez le clavan astillas en las u\u00f1as, Santiago Leal pierde dos veces el conocimiento, a Manolo Paredes cuando le desplazan a la c\u00e1rcel de Badajoz los funcionarios de prisiones no quieren recibirlo, pues estiman que en su situaci\u00f3n deber\u00eda ingresar en un centro hospitalario. \u201c<i>Miedo tenemos todos, pero es nuestra obligaci\u00f3n hacer esto<\/i>\u201d, recuerda una y otra vez a los compa\u00f1eros Pedro Berrocal.<\/p>\n<p>A Gregorio Sabido, el m\u00e1s veterano de los detenidos, le espeta el inspector que est\u00e1 al mando del operativo policial: \u201c<i>Bueno, usted es el jefe de la c\u00e9lula\u201d \u201cEl jefe de qu\u00e9. Eso qu\u00e9 es<\/i>\u201d, le responde Gregorio. \u201c<i>T\u00fa no sabes que nosotros tenemos un sistema que hace hablar a la gente<\/i>\u201d, le dice el ganap\u00e1n del suplicio. \u201c<i>Pues s\u00ed que lo s\u00e9<\/i>\u201d. \u201c<i>Entonces puede usted ir hablando<\/i>\u201d. Gregorio, con la sencillez y la integridad de un viejo militante comunista le contesta: \u201c<i>Lo que tengo que hablar ya est\u00e1 dicho<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>El d\u00eda 19 de junio aparece por primera vez la noticia en los diarios regionales. \u201c<i>Desarticulada una c\u00e9lula comunista, de amplias ramificaciones. Han sido detenidas unas treinta y cinco personas<\/i>\u201d. El n\u00famero de presos va creciendo hasta constituir ya un n\u00facleo muy importante en la c\u00e1rcel de Badajoz. El poder ve que la operaci\u00f3n se ha desbordado, que el n\u00famero de personas involucradas es enorme. Y adem\u00e1s las ha surgido otro factor adicional de conflicto que no esperaban: las mujeres de los presos organizan las visitas a las prisiones y la solidaridad. \u201c<i>A partir de la detenci\u00f3n, mi madre se convierte en una loba. Pasa a ser la militante activa que nunca hab\u00eda sido. Va a la guardia civil y los pone verdes, d\u00eda tras d\u00eda<\/i>\u201d, cuenta Manolo D\u00edaz. De manera escalonada van a ir soltando a los detenidos, intentando generar divisiones internas y miedo. Pero lo que tienen que hablar aquellos hombres \u00edntegros ya est\u00e1 dicho. Los \u00faltimos presos salen el 30 de noviembre de 1973. Permanecen en libertad condicional hasta julio de 1976, fecha en la que son condenados a un a\u00f1o de c\u00e1rcel que no llegan a cumplir, pues poco despu\u00e9s se decreta el indulto.<\/p>\n<p>El poder ha intentado que la pedagog\u00eda del miedo surta efecto. Al principio lo consigue: baste como ejemplo que ning\u00fan abogado de Don Benito est\u00e1 dispuesto a defender a los encarcelados y que al final asume el caso Juan Canet, abogado laboralista y militante de la ORT. Las familias de los presos al principio sufren el vac\u00edo incluso de los m\u00e1s cercanos. \u201c<i>Hab\u00eda vecinos que cuando pas\u00e1bamos se escond\u00edan tras la puerta y cerraban. Si llegabas a las tiendas, hab\u00eda personas que se sal\u00edan cuando yo entraba<\/i>\u201d, relata Choni, la mujer de Manuel Garc\u00eda Mora. Estos comunistas est\u00e1n zumbados, quieren otra guerra, repiten sin cesar las gentes de orden. La guardia civil cierra ilegalmente el Bar Obrero, que regentaba uno de los detenidos. Y Ricardo Hidalgo pierde su puesto de polic\u00eda municipal y se mete a trabajar en la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, al tiempo, va emergiendo la generosidad y el valor del pueblo, a veces donde menos se espera. Juan Lerga, un empresario para el que trabajaban algunos de los represalidados, mueve roma con santiago para que los liberen: \u201c<i>Pero si han detenido a la flor de Don Benito, como hombres y como trabajadores<\/i>\u201d. Y otro tanto puede decirse de los curillas de la HOAC, del obispo de Plasencia as\u00ed como de centenares de trabajadores que ofrecen su apoyo. Santiago Leal recuerda cuando sali\u00f3 de la c\u00e1rcel: \u201c<i>Al llegar a mi casa me encontr\u00e9 con un mont\u00f3n de gente, amigos, trabajadores, compa\u00f1eros, las mujeres. No cab\u00edamos y fue muy emocionante<\/i>\u201d. El fuego de la fraternidad ya no se apagar\u00e1.<\/p>\n<p><b>Un partido construido entre bancales<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hab\u00edan hecho aquellos hombres para desatar la crueldad y el sadismo del r\u00e9gimen? \u00bfC\u00f3mo es posible que aquella gavilla de campesinos, zapateros, alba\u00f1iles, electricistas, cuchilleros descompusieran el gesto de aquel sistema benefactor? Si uno lee los peri\u00f3dicos extreme\u00f1os de esos d\u00edas podr\u00e1 comprobar que todo va viento en popa. Donmobel acaba de abrir una gran tienda de muebles en Don Benito, Mercoguadiana multiplica sus ventas, Paco Mart\u00ednez Soria representa en el Teatro Menacho la obra \u201cTe casas a los 60\u2026 \u00bfY qu\u00e9?\u201d y Gracita Morales estrena en el Teatro L\u00f3pez de Ayala la revista \u201cUn, dos, tres\u2026 c\u00e1sate otra vez\u201d. Carrero Blanco acaba de ser nombrado presidente del Gobierno para ir preparando la prolongaci\u00f3n del franquismo sin Franco.<\/p>\n<p>Todo parece en orden. Pero, por debajo de los peri\u00f3dicos y de las cr\u00f3nicas de palacio, hay un pueblo irredento que se ha ido organizando. En Extremadura, el poder, los terratenientes y sus caciques, mataron mucho, para diez generaciones, como declar\u00f3 uno de sus criminales m\u00e1s charlatanes. Esperaban que la pedagog\u00eda de la matanza en la Plaza de Toros de Badajoz educase en la resignaci\u00f3n para mucho tiempo. Pero en las catacumbas, el pueblo se segu\u00eda organizando. Extremadura \u2013y Badajoz especialmente- fue el territorio que sufri\u00f3 el mayor genocidio, el plan de exterminio m\u00e1s acabado del franquismo.<\/p>\n<p>Lo que emerg\u00eda en la gran redada del 73 hab\u00eda empezado a organizarse hac\u00eda ya unas d\u00e9cadas. El PCE, que no cej\u00f3 en ning\u00fan momento sus intentos de reorganizaci\u00f3n, hab\u00eda sido desmantelado en Badajoz y M\u00e9rida en los a\u00f1os cincuenta. Poco a poco el comit\u00e9 provincial se desplaza a Don Benito. All\u00ed, una nueva generaci\u00f3n que no ha conocido la guerra va tomando el testigo de la lucha. Desde all\u00ed, lentamente, se va organizando una comunidad, un enjambre de resistencia. Al principio s\u00f3lo se dedican a repartir octavillas y a escuchar La Pirenaica. \u201c<i>En mi casa, compramos una radio a plazos, una AKAR, s\u00f3lo para escuchar La Pirenaica<\/i>\u201d, cuenta Manuel Mora.<\/p>\n<p>Una callada s\u00edlaba va ardiendo por las vegas del Guadiana congregando la rosa clandestina. Va saltando de parcela en parcela, de arrozal en arrozal, compartiendo memoria y promesa. Las reuniones son en el campo, junto al r\u00edo Ortigas o el Guadiana. La revoluci\u00f3n va en bicicleta por todas las vegas y las octavillas viajan en las \u201cag\u00fcaeras\u201d de la bici o de la moto. All\u00ed, hundidos hasta las rodillas en el fango, la esperanza se va poblando de rumores, los m\u00e1s viejos hablan del 25 de marzo del 36, de las huelgas campesinas, de Mart\u00ednez Cart\u00f3n o de Gonz\u00e1lez Barriga, o m\u00e1s recientemente de las colonias penitenciarias. Y los m\u00e1s nuevos van relatando las nuevas condiciones de trabajo en el plan Badajoz. Unos a otros se ense\u00f1an a encender la bondad y el coraje.<\/p>\n<p>Entre abril y mayo de 1961 salta la huelga del arroz. Hace unos d\u00edas, Pedro Berrocal, me lo recordaba emocionado: \u201c<i>Est\u00e1bamos reunido el comit\u00e9 regional al pie de Villanueva, debajo de una higuera. Y llega corriendo un camarada con una bicicleta. La huelga ha estallado, todas las riberas del Guadiana est\u00e1n en huelga<\/i>\u201d. Es la primera gran victoria de aquel vietcong de las Vegas Altas, del movimiento obrero extreme\u00f1o tras la guerra civil. Los huelguistas rompen el frente de los patronos, acuciados por las p\u00e9rdidas posibles, y consiguen que se aumente significativamente el precio de la recolecci\u00f3n por hect\u00e1rea. Aquellos hombres no han le\u00eddo a Sun Tzu y, algunos, escasamente, a Lenin. Pero aquella huelga hunde sus ra\u00edces en el barro, en la inteligencia colectiva del pueblo. La huelga la empiezan los militantes m\u00e1s j\u00f3venes del Partido Comunista. Una huelga dura, estaca en mano, huyendo de la represi\u00f3n de la guardia civil. Pero se gana. Hay detenciones (Miguel Gonz\u00e1lez, Juan D\u00edaz\u2026) y al a\u00f1o siguiente los patronos amagan con llevarse el arroz de Extremadura, pero la conjura obrera ha triunfado.<\/p>\n<p>La huelga del arroz de las Vegas Altas es para los extreme\u00f1os nuestra mina de la Camocha, nuestra huelga de los tranv\u00edas. En cualquier otra regi\u00f3n habr\u00eda un hormiguero de historiadores estudiando este acontecimiento y sin embargo aqu\u00ed, por ahora, es s\u00f3lo el recuerdo legendario de las gentes obreras de la comarca de Don Benito.<\/p>\n<p>A partir de entonces, aquella colectividad juramentada, que tambi\u00e9n sabe combinar clandestinidad y legalidad, que nace de las entra\u00f1as del pueblo, no hace m\u00e1s que extenderse. Un partido creado entre bancales que ahora tan pronto abre el Bar Obrero como monta un equipo de f\u00fatbol, que va haciendo germinar las Comisiones Obreras y la Uni\u00f3n de Campesinos Extreme\u00f1os. Las huelgas del tomate y del pimiento, ya en el 76, o las cooperativas de la construcci\u00f3n, nacen en ese sutil telar del pueblo.<\/p>\n<p>Recapitulemos, volvamos al principio. La ca\u00edda del 73 es un acontecimiento desconocido por la inmensa mayor\u00eda del pueblo extreme\u00f1o. En un pa\u00eds con una aut\u00e9ntica cultura democr\u00e1tica estar\u00eda en los libros de texto, se ense\u00f1ar\u00eda en las escuelas; los institutos de educaci\u00f3n secundaria de la regi\u00f3n se rifar\u00edan poder contar en las clases de Historia, Ciudadan\u00eda o \u00c9tica con el testimonio de los abuelos supervivientes de aquellas detenciones. Pero aqu\u00ed el relato hist\u00f3rico impuesto sigue siendo el de Cu\u00e9ntame, una milonga tramposa a la medida de las clases dominantes.<\/p>\n<p>Es preciso que los extreme\u00f1os conozcamos la otra historia, la de los humildes, la de quienes en verdad machacaron el esparto de la libertad y de la justicia. Y es necesario tambi\u00e9n aprender del ejemplo, del saber hacer unitario, de la generosidad y el valor de estos sembradores de dignidad. La memoria es un acto de amor y un cimiento de futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Nota:<\/b> Este art\u00edculo quiere ser una contribuci\u00f3n al conocimiento de este hecho crucial en la historia contempor\u00e1nea de Extremadura y un homenaje a Pedro Berrocal, Manolo Manzano, Gregorio, Manolo Paredes, Juan D\u00edaz, Santiago, Sebasti\u00e1n Banda, Manuel Garc\u00eda-Mora, Pedro Fern\u00e1ndez, M\u00aa Isabel Dom\u00ednguez, Jos\u00e9 Bl\u00e1zquez, Adela, Valent\u00edn Gim\u00e9nez Gallardo, Miguel Gallego y a todos los militantes comunistas extreme\u00f1os que lucharon por la libertad. El art\u00edculo ha sido elaborado a partir de los testimonios recogidos en el libro \u201cEl Aldabonazo\u201d, de Carmen G\u00f3mez Calder\u00f3n de la Barca, as\u00ed como de las entrevistas propias con muchos de los compa\u00f1eros y compa\u00f1eras que sufrieron la represi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-bottom: 18.0pt; text-align: justify; line-height: 150%;'>Ocurri\u00f3 en junio de 1973. Ciento sesenta militantes comunistas fueron detenidos a lo largo del mes y dieron con sus huesos en los calabozos de Villanueva y Don Benito, as\u00ed como en la c\u00e1rcel de Badajoz. Es \u201cla ca\u00edda del 73\u201d, como le han llamado siempre los comunistas extreme\u00f1os, la redada de opositores antifranquistas m\u00e1s masiva que se produce en Extremadura desde la represi\u00f3n de la postguerra y seguramente una de las mayores en toda Espa\u00f1a. Y, sin embargo, \u00bfcu\u00e1ntos extreme\u00f1os conocen estos hechos, cu\u00e1ntos sabr\u00edan decir uno solo de los nombres de aquellos luchadores por la libertad?<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":3203,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22,28],"tags":[],"class_list":["post-3202","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3202"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3202\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}