{"id":3211,"date":"2016-07-14T00:00:00","date_gmt":"2016-07-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3211"},"modified":"2020-02-15T10:38:25","modified_gmt":"2020-02-15T09:38:25","slug":"que-quiere-decir-ser-de-izquierdas-democracia-antiimperialismo-y-socialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3211","title":{"rendered":"Qu\u00e9 quiere decir ser de izquierdas; democracia, antiimperialismo y socialismo"},"content":{"rendered":"<p><b>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La respuesta habitual seg\u00fan la informaci\u00f3n que nos ofrecen los siglos XIX y XX, es que la izquierda est\u00e1 asociada con la b\u00fasqueda de la igualdad, y en la prosecuci\u00f3n de ese objetivo residir\u00eda el ser de izquierdas. La igualdad entendida como un conjunto de condiciones en las que deber\u00edan encontrarse los miembros de la sociedad, y que abarca como m\u00ednimo desde la justicia social, entendida como equidad retributiva o tambi\u00e9n como igualdad de oportunidades, hasta el m\u00e1ximo objetivo de la sociedad sin clases en la que haya desaparecido la explotaci\u00f3n de los seres humanos y la humanidad haya alcanzado su total emancipaci\u00f3n. El deber ser tambi\u00e9n se\u00f1ala que un rasgo fundamental de la izquierda es el fundamento moral de su naturaleza, ya que legitima su existencia por medio de la constataci\u00f3n y denuncia de un desigualdad en las condiciones de vida entre diferentes grupos de la misma sociedad, lo que se traduce en sufrimiento y frustraci\u00f3n de aquellos que gozan de menos recursos materiales y simb\u00f3licos para afrontar las exigencias de su vida cotidiana. En funci\u00f3n de ello, para alcanzar esos objetivos de justicia social se consideran como necesarios en un proyecto de izquierdas: la defensa de la propiedad y gesti\u00f3n p\u00fablica frente a la propiedad y gesti\u00f3n privada, el papel fundamental del Estado en la regulaci\u00f3n de las relaciones sociales y lo econ\u00f3mico, de la planificaci\u00f3n frente al predominio del mercado, as\u00ed como del internacionalismo. Debo agregar a estas caracter\u00edsticas del ser de izquierdas, al menos desde la publicaci\u00f3n del <i>Informe del Club de Roma<\/i> en 1972, la defensa del medio ambiente y el cuestionamiento del crecimiento indefinido como objetivo del capitalismo. Todos estos rasgos que apuntan a contribuir a apuntalar la consecuci\u00f3n del objetivo de la justicia social y la igualdad se encuentran en diversas proporciones o combinaciones, o incluso no siempre presentes en el pensamiento o la praxis de las izquierdas.<\/p>\n<p>En el breve espacio que me permite este texto, no podr\u00e9 abarcar la totalidad de los rasgos que han definido y definen a la izquierda tanto europea como americana. Por ello centrar\u00e9 mi exposici\u00f3n en el aspecto que por su calidad cr\u00edtica y por su naturaleza pol\u00e9mica, dada la experiencia del socialismo autoritario, es la vinculaci\u00f3n imprescindible entre izquierda y democracia. Vinculaci\u00f3n que, adelanto como hip\u00f3tesis, hace a la esencia de la izquierda. En esta perspectiva agrego que ese ejercicio de la democracia no s\u00f3lo se refiere al \u00e1mbito de la sociedad pol\u00edtica, sino de la sociedad civil, o sea de la econom\u00eda, de la vida cotidiana, \u00e1mbitos que en una sociedad sin clases, identificaci\u00f3n m\u00e1xima con la izquierda, acabar\u00edan fusion\u00e1ndose. Debido a la gran cantidad de temas que pueden incluirse es una elecci\u00f3n dif\u00edcil pero necesaria ya que la lucha por la democracia fue un vector fundamental de lucha de la lucha de clases, que todav\u00eda est\u00e1 presente, incluyo en el mismo otro rasgo, el antiimperialismo que considero vinculado tambi\u00e9n al eje central de este texto. Por \u00faltimo aclaro que me referir\u00e9 al \u00e1mbito de la izquierda de raigambre marxista, tanto socialdem\u00f3crata como comunista, dejando fuera del an\u00e1lisis al anarquismo, que por derecho propio pertenece tambi\u00e9n al \u00e1mbito de la izquierda, pero cuya inclusi\u00f3n, habida cuenta de su riqueza exceder\u00eda los l\u00edmites de este texto.<\/p>\n<p><b>La democracia es de izquierdas<\/b><\/p>\n<p>No es casual que un historiador de la calidad de Geoff Eley vincule en su reflexi\u00f3n sobre la historia de la izquierda en los siglos XIX y XX los conceptos socialismo y democracia, al tiempo que sit\u00faa como per\u00edodos m\u00e1s significativos del florecimiento democr\u00e1tico las coyunturas de 1871, 1918-19 y 1943-47.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a> Creo que en este caso la cronolog\u00eda se\u00f1alada tambi\u00e9n delata el significado que para Eley tiene la democracia y porque est\u00e1 vinculada a la idea del socialismo, entendido \u00e9ste no como concepto partidario sino como perspectiva de construcci\u00f3n social alternativa y opuesta al capitalismo. Seg\u00fan este autor las coyunturas se\u00f1aladas tienen relevancia para la vinculaci\u00f3n entre democracia y socialismo en el sentido en que son paradigm\u00e1ticas de los momentos en que la participaci\u00f3n popular extraparlamentaria imprimi\u00f3 una din\u00e1mica decisiva a las transformaciones que llegaron a alcanzar a las propias instituciones estatales. Argumenta que \u201c\u2026 la izquierda siempre ha actuado con la m\u00e1xima eficacia al combinar ambas estrategias simult\u00e1neamente, es decir, demostrando como \u00abla sala de reuniones del comit\u00e9\u00bb y \u00ablas calles\u00bb pod\u00edan pasar a la acci\u00f3n conjunta\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a> Yo agregar\u00eda que adem\u00e1s esa acci\u00f3n popular se tradujo en experimentos de democracia directa o, por lo menos, combinada con el parlamentarismo que alcanzaron \u00e1mbitos sociales que habitualmente no vinculamos con la misma. Baste mencionar con ello los soviets que constituyeron un doble poder durante las revoluciones de febrero y octubre de 1917, o los consejos de f\u00e1brica de Italia, Alemania o Gran Breta\u00f1a en los meses de la primavera roja de los pueblos de 1919, como la denomina con acierto Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos. Pero tambi\u00e9n esas entidades o cuando menos aspiraciones estaban presentes en la tercera coyuntura mencionada, especialmente en Italia y Francia donde la resistencia tanto armada como de masas no se limit\u00f3 a combatir y derrotar a los fascismos sino tambi\u00e9n a proponer formas de reconstrucci\u00f3n social que implicaban propuestas de democracia radical y de cogesti\u00f3n obrera en la econom\u00eda para erradicar los intereses de clase y los poderes socio econ\u00f3micos que hab\u00edan favorecido el ascenso y la llegada del fascismo al poder.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a><\/p>\n<p>Incluso si identificamos izquierda con cambio revolucionario de las relaciones sociales y abolici\u00f3n del capitalismo, Eley significativamente considera a los t\u00e9rminos izquierda y democracia como equivalentes al referirse a las relaciones entre \u201cel socialismo y la democracia o entre \u00abel socialismo\u00bb y \u00abla izquierda\u00bb\u201d, indistintamente.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a> Para otro autor, Luciano Canfora, la Tercera Rep\u00fablica francesa surgi\u00f3, parad\u00f3jicamente, del aplastamiento de la Comuna de Paris por Thiers, la que signific\u00f3 la derrota de la democracia caracterizada como \u201cgenocidio de clase\u201d, o sea que result\u00f3 diezmada la clase que sostiene la democracia. La conquista del poder del pueblo, la conquista del poder por los pobres para autodeterminarse colectivamente es la conquista de la democracia, y esta ha sido por su propia naturaleza de clase un eje por el cual ha discurrido con suerte diversa la historia de la izquierda durante los siglos XIX y XX, continuando como asignatura pendiente en hasta nuestros d\u00edas. Por lo tanto democracia entendida como poder de la mayor\u00eda o poder de los pobres, como participaci\u00f3n permanente del demos organizado para autodefinir su vida presente y futura, democracia como capacidad de autoorganizaci\u00f3n social y autorrealizaci\u00f3n personal en el ejercicio directo, no delegado, de su soberan\u00eda. Por lo tanto control pol\u00edtico no s\u00f3lo de los aparatos institucionales y el Estado, sino de todas las instancias de la vida cotidiana: especialmente el de los \u00e1mbitos en que se materializa la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n del sistema capitalista, las relaciones laborales y de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero ese empoderamiento popular no ha sido s\u00f3lo un objetivo perseguido sino que se ha materializado en breves momentos hist\u00f3ricos como la Comuna de Par\u00eds de 1871, los soviets de 1917-18, los consejos de f\u00e1brica italianos de 1919 o los comit\u00e9s de liberaci\u00f3n constituidos por la resistencia antifacista al final de la Segunda Guerra Mundial. Se pueden hallar tambi\u00e9n destellos de ello en las movilizaciones populares, en las organizaciones de base, que sin llegar a constituir un \u201cpoder dual\u201d constituyen moment\u00e1neos micro-contrapoderes en los que la calle \u201cest\u00e1 en manos de la clases populares\u201d, como sucedi\u00f3 con las gigantescas marchas contra el ataque norteamericano y brit\u00e1nico a Irak en 2003, o micro-contrapoderes de mayor duraci\u00f3n como el movimiento zapatista que hizo su presentaci\u00f3n p\u00fablica en el estado mexicano de Chiapas en 1994.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo como formulaci\u00f3n te\u00f3rica sino tambi\u00e9n como expresi\u00f3n factual fueron de la mano durante el siglo XIX democracia y movimiento obrero organizado sobre objetivos de emancipaci\u00f3n social y abolici\u00f3n de la explotaci\u00f3n capitalista. El cartismo, considerado por Marx y Engels como primera organizaci\u00f3n obrera, proclam\u00f3 el sufragio universal como objetivo vinculado a la liberaci\u00f3n social en su Carta.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a> Por lo tanto cabe preguntarse: \u00bfcu\u00e1ndo hablamos de izquierda hablamos impl\u00edcitamente de democracia? o \u00bfson dos conceptos que han marchado juntos en largos per\u00edodos hist\u00f3ricos pero conservando rasgos propios y diferenciales? Si a la primera pregunta respondemos afirmativamente, entonces \u00bfpuede seguirse de ello que la democracia es el principal elemento que define a la izquierda? Y por lo tanto, en la definici\u00f3n de la izquierda \u00bfprima m\u00e1s la consideraci\u00f3n de su naturaleza pol\u00edtica que de su naturaleza social, o ambas son inseparables?<\/p>\n<p>La definici\u00f3n clasista es omnipresente en la concepci\u00f3n de lo que es la izquierda. Sin embargo el origen del t\u00e9rmino, mejor dicho del binomio izquierda-derecha deriva, como es sabido, de una contingencia estrictamente pol\u00edtica, que fue la ubicaci\u00f3n de los diputados en una mitad u otra de la c\u00e1mara en la que se celebraba la Asamblea Constituyente que funcion\u00f3 entre noviembre de 1798 y octubre de 1791, sent\u00e1ndose la mayor\u00eda radical en su ala izquierda, como consecuencia de la divisi\u00f3n de los asamble\u00edstas en dos grupos opuestos respecto a la cuesti\u00f3n del veto real y de los poderes que una parte pretend\u00eda conservar para el rey, a partir de lo cual se identific\u00f3 a la \u201cizquierda\u201d con quienes detentaban una clara y potente postura democr\u00e1tica. Sin embargo, dentro de esa localizaci\u00f3n destac\u00f3 especialmente un grupo m\u00e1s reducido, que protagoniz\u00f3 la fase m\u00e1s radical de la Revoluci\u00f3n francesa, los jacobinos robespierristas, quienes bregaban por la instauraci\u00f3n de una democracia pol\u00edtica y social, una verdadera democracia.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a> Por lo tanto lo que surgi\u00f3 como contingencia en realidad acab\u00f3 asoci\u00e1ndose con la idea de democracia. A su vez no debemos olvidar que Robespierre y sus compa\u00f1eros defend\u00edan la vinculaci\u00f3n de la genuina democracia con asegurar para las clases populares las bases materiales suficientes para que, escapando del dominio del hambre y la penuria, pudieran actuar como ciudadanos aut\u00f3nomos. Ese ser\u00e1 el tronco del que surgir\u00e1 no s\u00f3lo el concepto sino las aspiraciones de lo que llamamos izquierda a trav\u00e9s del siglo XIX y que culminar\u00e1 con los fen\u00f3menos pol\u00edticos y sociales de la inmediata primera postguerra y con la Revoluci\u00f3n rusa. Democracia pol\u00edtica y social ser\u00e1n, para estos primeros revolucionarios, conceptos inseparables y lo ser\u00e1n tambi\u00e9n para el incipiente movimiento obrero que protagonizar\u00e1 las revoluciones de 1830 y 1848, as\u00ed como quienes lo har\u00e1n durante la Comuna parisina de 1871.<\/p>\n<p>En realidad deber\u00edamos decir que la conquista de la democracia no era s\u00f3lo una aspiraci\u00f3n de las clases subalternas, sino que estas la intentaban ejercer en cada instancia organizativa que la clase obrera estableciera en diferentes coyunturas. Es as\u00ed como las corporaciones de oficios parisinas organizaron su funcionamiento con el objetivo de controlar directamente su actividad laboral durante las jornadas revolucionarias de 1848, elaborando a partir de esa experiencia el concepto de Rep\u00fablica democr\u00e1tica y social con el que expresaban la forma que deb\u00eda adoptar su emancipaci\u00f3n social y pol\u00edtica. La organizaci\u00f3n y control del trabajo deven\u00eda la instancia en la que se dirim\u00eda la autonom\u00eda o la subordinaci\u00f3n de los trabajadores y al mismo tiempo proyectaba a la fuerza de trabajo, a la clase obrera como el eje articulador de la nueva rep\u00fablica que tendr\u00eda como garant\u00eda la soberan\u00eda de la clase obrera finalmente emancipada de la tiran\u00eda de los patronos. De este modo las organizaciones obreras recuperaban la cultura pol\u00edtica representada por las secciones de sans-culottes de 1793-1794.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a> Si la democracia era el estado pol\u00edtico en el que la sociedad en su conjunto decid\u00eda y ejerc\u00eda en forma directa la voluntad general, en la que exist\u00eda una distribuci\u00f3n homog\u00e9nea del poder entre sus miembros (equipotencialidad), la <i>isegor\u00eda<\/i>, la <i>isopoliteia<\/i> y la <i>isonom\u00eda<\/i> de la antigua democracia ateniense deb\u00edan ser las esencias de dicho poder democr\u00e1tico. Pero para garantizarlas y con ello el ejercicio de la autonom\u00eda ciudadana deb\u00eda asegurarse la igualdad de los medios de subsistencia como la condici\u00f3n de posibilidad, como fundamento de la democracia. Es lo que afirmaba Robespierre al definir las condiciones materiales y objetivas para que la democracia se hiciera realidad, para que se concretara como ausencia de dominaci\u00f3n, en su discurso a la Convenci\u00f3n del 2 de diciembre de 1792:<\/p>\n<p>\u201cLa primera ley social es aquella que garantiza a todos los miembros de una sociedad los medios de existencia; todas las otras est\u00e1n subordinadas a aqu\u00e9lla; la propiedad no ha sido instituida o garantizada m\u00e1s que para cimentarla; es en primer lugar para vivir que existen las propiedades. No es cierto que la propiedad pueda oponerse a la subsistencia de los hombres. Los alimentos necesarios al hombre son tambi\u00e9n tan sagrados como la vida misma. Todo lo que es indispensable para conservarla es una propiedad com\u00fan de la sociedad entera [\u2026] De acuerdo con este principio, \u00bfcu\u00e1l es el problema a resolver en materia de legislaci\u00f3n sobre las subsistencias?: asegurar a todos los miembros de la sociedad el disfrute de la porci\u00f3n de frutos de la tierra necesarios para su existencia [\u2026] aprended a disfrutar de los encantos de la igualdad y las delicias de la virtud, o al menos conformaos con las ventajas que la fortuna os ha dado, y dejad al pueblo el pan, el trabajo y las costumbres\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a><\/p>\n<p>Robespierre defend\u00eda una econom\u00eda moral que permitiera a los pobres defenderse de la arbitrariedad y el autoritarismo de los poderosos, que recog\u00eda tambi\u00e9n la experiencia de esas clases sometidas, donde la noci\u00f3n de la justicia y de necesidad vital deb\u00eda prevalecer sobre las condiciones del mercado. Al garantizar el Estado y la sociedad a cada ciudadano los medios suficientes para su subsistencia se asegurar\u00eda la condici\u00f3n de no depender de la voluntad de otro para subsistir, por la posibilidad de ser libre en condiciones de equidad. Es importante notar que aqu\u00ed Robespierre est\u00e1 considerando que la dominaci\u00f3n, por lo tanto lo contrario a la libertad y autonom\u00eda no necesariamente significa coerci\u00f3n f\u00edsica o ps\u00edquica, sino que puede interpretarse como dependencia de alguien. Esta es la situaci\u00f3n habitual no del esclavo, que es dominado mediante la coerci\u00f3n, sino del proletario, que depende de que alguien compre su fuerza de trabajo para poder sobrevivir. En general para los miembros de las secciones revolucionarias de Par\u00eds de 1792-94 ese sustento material se traduc\u00eda b\u00e1sicamente en el acceso directo a los medios de producci\u00f3n b\u00e1sicos para mantener la autonom\u00eda del trabajo, aunque la econom\u00eda moral tambi\u00e9n abarcara la equidad en el consumo.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a> Esa autonom\u00eda quedar\u00eda progresiva y severamente cercenada a medida que se desplegaba la explotaci\u00f3n capitalista del trabajo y el sistema fabril. De esta experiencia continuada y prolongada durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX la clase obrera extraer\u00eda el concepto del lugar central del trabajo en la reproducci\u00f3n y el funcionamiento de la sociedad, y a medida que el sistema fabril devaluaba y fragmentaba el antiguo trabajo artesanal, agregar\u00edan la noci\u00f3n del control colectivo del proceso y objetivos del trabajo, y no s\u00f3lo de los medios de producci\u00f3n como una garant\u00eda de su independencia frente a la explotaci\u00f3n patronal, tal como sosten\u00edan los obreros en las jornadas revolucionarias de 1848:<\/p>\n<p>\u201cEl pueblo, esa multitud de productores cuya herencia es la miseria, el pueblo s\u00f3lo ha existido hasta hoy para procurar a sus explotadores los disfrutes que ellos, los parias de la sociedad, nunca han conocido. S\u00ed, es con su trabajo como el pueblo hace a los burgueses, los propietarios, los capitalistas; s\u00ed, es el pueblo el que hace a todos los felices de la tierra. El Estado, es decir, los hombres que gobiernan al pueblo, s\u00f3lo existe a costa de los impuestos pagados por todos, impuestos cuya fuente es evidentemente el productor. Suprimid al productor, y aniquilar\u00e9is de un solo golpe a los burgueses, los propietarios, los capitalistas, y llevar\u00e9is al Estado a la bancarrota. Por ello el pueblo es el Estado \u00bfno es el productor&#8230; soberano productor de todas las riquezas?\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a><\/p>\n<p>Como tambi\u00e9n manifestaba el socialista Pierre Leroux en 1851 dirigi\u00e9ndose a los tip\u00f3grafos de Francia que,<\/p>\n<p>\u201cPronto se conocer\u00e1 en toda en toda Europa que es en ASOCIACI\u00d3N en torno a los instrumentos de trabajo, seg\u00fan las diversas funciones de la ciencia, del arte y de la industria, como se encuentra la verdadera sociedad humana, la que hace solidarios a todos los hombres, liber\u00e1ndolos as\u00ed [\u2026] Entonces due\u00f1os colectivos de los instrumentos de trabajo, no habr\u00e1 ya un monarca entre vosotros y ser\u00e9is socios\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a><\/p>\n<p>En consonancia con esa declaraci\u00f3n la democracia verdadera se alcanza cuando se objetiva la coincidencia entre pueblo trabajador y sociedad pol\u00edtica. Este esp\u00edritu est\u00e1 en la propuesta de convertir la Asamblea nacional francesa en un \u201cgobierno del trabajo\u201d, donde sus miembros, electos de forma directa por todos los trabajadores, fueran revocables en cualquier momento y con mandato imperativo.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a> Como afirma Marx en la Critica a la Filosof\u00eda del Derecho de Hegel, en \u201c\u2026 la democracia el Estado es una determinaci\u00f3n, una autodeterminaci\u00f3n del pueblo\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\">13<\/a> Lo que en palabras de Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez significa \u201c\u2026 la recuperaci\u00f3n por parte de la sociedad de funciones y fuerzas que hasta entonces hab\u00eda absorbido el Estado\u201d en un proceso que culminar\u00e1 en la democracia plena, verdadera, sin adjetivos de clase que \u201c\u2026s\u00f3lo se dar\u00e1 en la sociedad sin clases, sin Estado, sin relaciones de dominaci\u00f3n de ning\u00fan tipo, es decir, en la sociedad comunista. S\u00f3lo entonces podr\u00e1 hablarse propiamente de democracia de la libertad\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\">14<\/a><\/p>\n<p>Marx construir\u00e1 su concepto de verdadera democracia tambi\u00e9n reflexionando sobre la Comuna de Par\u00eds, observando sus elementos genuinos caracterizados por la democracia directa: con la participaci\u00f3n constante de los representados que les permit\u00eda realizar el control directo y permanente sobre sus agentes electos devenidos de esta forma fideicomisarios y no delegados o diputados como en los reg\u00edmenes parlamentarios tradicionales, ya que estos pod\u00edan ser removidos en cualquier momento por la asamblea ciudadana, suprimi\u00e9ndose (y he aqu\u00ed su car\u00e1cter revolucionario) la separaci\u00f3n entre representantes y representados.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\">15<\/a> Aqu\u00ed queda sellado el v\u00ednculo indisoluble entre revoluci\u00f3n social y democracia, entre sociedad sin clases y democracia, entre izquierda y democracia, ya que es imposible esa democracia si no est\u00e1 garantizada en forma material y concreta la equipotencialidad de los integrantes de esa sociedad emancipada y eso significa la igualdad de todos sus miembros en el acceso a los medios y recursos que garantizan su vida en autonom\u00eda completa, sin dominaci\u00f3n. En el pensamiento de Marx y Engels esta conclusi\u00f3n se deduce de la condici\u00f3n de la mayor\u00eda de los miembros de la sociedad capitalista, o sea de aquellos que deben sobrevivir en base al trabajo asalariado, que es la de una doble condici\u00f3n que escinde a cada individuo, a partir de la conquista de ciertos derechos pol\u00edticos, en ciudadano aut\u00f3nomo como miembro de la sociedad pol\u00edtica y en la de asalariado heter\u00f3nomo en la sociedad civil, sometido al dominio de quien controla los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta es una conclusi\u00f3n a la que llega el movimiento obrero organizado cuando habla de democracia industrial como \u00faltimo \u00e1mbito que cabe conquistar para alcanzar la plena democracia, y a pesar de la restricci\u00f3n que insin\u00faa el adjetivo en realidad se est\u00e1 refiriendo a todo el \u00e1mbito de la econom\u00eda, y por lo tanto el de la sociedad civil, la que se fusionar\u00eda de este modo con la sociedad pol\u00edtica, produciendo un nuevo estado: el de la comuna democr\u00e1tica, o sea la democratizaci\u00f3n del poder social que se funde con la democratizaci\u00f3n del poder pol\u00edtico, que deja de ser un \u00e1mbito externo al control y la intervenci\u00f3n popular, escribe Marx en <i>La cuesti\u00f3n jud\u00eda<\/i>:<\/p>\n<p>\u201cS\u00f3lo cuando el hombre individual, ser real, haya recuperado al ciudadano abstracto y se haya convertido como individuo en un <i>ser social<\/i> en su vida emp\u00edrica, en su actividad individual, en sus relaciones individuales; s\u00f3lo cuando el hombre haya reconocido y organizado sus \u00abpropias fuerzas\u00bb como fuerzas sociales y que, por este hecho, no separar\u00e1 ya m\u00e1s de \u00e9l mismo el poder social en la forma de poder <i>pol\u00edtico<\/i>, s\u00f3lo entonces se conseguir\u00e1 la emancipaci\u00f3n humana\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\">16<\/a><\/p>\n<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> Ello partiendo de la base de que realmente se gozan de todos los derechos pol\u00edticos, porque en realidad la experiencia mundial de la vida bajo el capitalismo demuestra que en realidad se impone muchas m\u00e1s veces el autoritarismo de la sociedad civil que la libertad del \u00e1mbito pol\u00edtico, y no s\u00f3lo en situaciones de dictadura como ha sido bajo los fascismos europeos y las dictaduras c\u00edvico-militares latinoamericanas, sino tambi\u00e9n en situaciones de vigencia formal de esos derechos tal como sucede hoy en d\u00eda con los bloqueos y represiones tecnocr\u00e1ticas a las decisiones ciudadanas expresadas con el voto en los pa\u00edses que forman parte actualmente de la zona euro, como es el reciente caso de Grecia. M\u00e1s tarde, en un texto de 1919 sobre movimiento obrero y socializaci\u00f3n, Karl Korsch reflexionar\u00e1 en t\u00e9rminos similares:<\/p>\n<p>\u201cFuera de la empresa, como ciudadano y como miembro del sindicato el trabajador se encontraba frente al empresario, hasta cierto punto, en un pie de igualdad. En la empresa era respectivamente se\u00f1or el empresario y esclavo el trabajador, incluso en las empresas con derechos laborales ejemplares, en el mejor de los casos con el derecho que su comit\u00e9 de empresa formara parte de la direcci\u00f3n a demanda suya. Por el contrario en la socializaci\u00f3n directa cada miembro de la empresa se transforma sin m\u00e1s en cogestor de la empresa. No es m\u00e1s esclavo asalariado sino copropietario cooperativo de la producci\u00f3n total\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\">17<\/a><\/p>\n<p>Korsch consideraba que las reglamentaciones que limitaban o condicionaban el dominio hasta ese momento omn\u00edmodo de los empresarios sobre la fuerza de trabajo asalariada a sus \u00f3rdenes eran los equivalentes a las constituciones pol\u00edticas que estaban ampliando los derechos civiles y pol\u00edticos del pueblo en las transiciones de la condici\u00f3n de s\u00fabditos a la de ciudadanos, tanto durante el siglo XIX como en los comienzos del siglo XX, y revelar\u00edan la naturaleza no s\u00f3lo econ\u00f3mica sino pol\u00edtica de las relaciones de producci\u00f3n entre capital y trabajo.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\">18<\/a> Consideraba que la verdadera democracia industrial se pod\u00eda alcanzar con el derrocamiento del Estado burgu\u00e9s y la sustituci\u00f3n del r\u00e9gimen capitalista por uno socialista en camino al comunismo, en donde la desaparici\u00f3n del Estado asegurar\u00eda esa genuina democracia.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\">19<\/a><\/p>\n<p>En la misma \u00e9poca reflexionar\u00e1 Antonio Gramsci sobre cuestiones similares al tener que reflexionar desde las p\u00e1ginas de <i>Ordine Nuovo<\/i> sobre los consejos de f\u00e1brica que se instalaban en Italia, a los que consideraba los \u201c\u00f3rganos de democracia obrera\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\">20<\/a> Se refer\u00eda a ellos como el producto de la experiencia de lucha y organizativa de los trabajadores italianos que permit\u00eda deducir categor\u00edas pol\u00edticas de la experiencia concreta, por ello cuando Gramsci se refiere a la dictadura del proletariado, ese t\u00e9rmino tan f\u00e1cilmente denostado como poco comprendido, la define como:<\/p>\n<p>\u201cLa dictadura del proletariado es, pura y simplemente, la instauraci\u00f3n de un Estado t\u00edpicamente proletario en el que confluyen las experiencias institucionales de la clase oprimida y en el que la vida social de la clase obrera y campesina deviene un sistema ampliamente difundido y fuertemente organizado\u201d<\/p>\n<p>Por lo que cuando se refiere a la experiencias institucionales, tambi\u00e9n est\u00e1 incluyendo a esos \u201c\u00f3rganos de la democracia obrera\u201d equivalentes a los consejos de f\u00e1brica a los que alude Korsch y a los soviets que se hab\u00edan instalado en Rusia. Todos casos de democracia radical, de autogesti\u00f3n obrera, que derivaban, como poco de los d\u00edas de la Comuna de Par\u00eds de 1871, de la cual hab\u00eda dicho Engels en el pr\u00f3logo a la reedici\u00f3n de 1891 del manifiesto del Consejo General de la Internacional sobre la guerra civil en Francia, que:<\/p>\n<p>\u201c\u00daltimamente, las palabras \u00abdictadura del proletariado\u00bb han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdem\u00f3crata. Pues bien caballeros, \u00bfquer\u00e9is saber qu\u00e9 faz presenta esta dictadura? Mirad a la Comuna de Par\u00eds: \u00a1He ah\u00ed la dictadura del proletariado!\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\">21<\/a><\/p>\n<p>Del mismo modo Gramsci, en un paso de sus cuadernos, contribuye a eliminar el equ\u00edvoco expresando que la forma m\u00e1s clara de definir el significado de democracia es mediante la relaci\u00f3n que puede mantener con la hegemon\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cEn el sistema hegem\u00f3nico, existe democracia entre el grupo dirigente y los grupos dirigidos, en la medida en que [el desarrollo de la econom\u00eda y por lo tanto] la legislaci\u00f3n [que expresa tal desarrollo] favorece el paso [molecular] de los grupos dirigidos al grupo dirigente\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\">22<\/a><\/p>\n<p>En el lenguaje relativamente cr\u00edptico con el que deb\u00eda escribir en sus <i>Quaderni<\/i>, obligado por la f\u00e9rrea censura de la prisi\u00f3n, revela que la hegemon\u00eda, la direcci\u00f3n cultural de la sociedad se realiza por los grupos subalternos porque estos han asumido progresivamente la estructuraci\u00f3n formal de esa cultura pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica que constituye la sociedad pol\u00edtica, o sea el Estado hegemonizado por la mayor\u00eda social. Es que en todas estas reflexiones alienta una concepci\u00f3n no s\u00f3lo social sino fundamentalmente pol\u00edtica de la naturaleza de la sociedad de clases del capitalismo, que la hace heredera de esa aparentemente solo contingente divisi\u00f3n entre izquierdas y derechas de la asamblea legislativa de la Revoluci\u00f3n francesa. Si asumimos que la \u201cdictadura de la burgues\u00eda\u201d se ejerce no s\u00f3lo por su control del aparato represivo del Estado sino tambi\u00e9n por la hegemon\u00eda con la que impone su <i>Weltanschauung<\/i> y por lo tanto por el consenso que obtiene de las clases subalternas, entonces y de acuerdo con la definici\u00f3n de Marx, Engels y Lenin la \u201cdictadura del proletariado\u201d del mismo modo y como fen\u00f3meno opuesto debe suponer ante todo la conquista de la hegemon\u00eda por la clase obrera. En este sentido hablar de hegemon\u00eda significa tambi\u00e9n que la reorganizaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad se har\u00eda desde la perspectiva, los valores y las necesidades de las clases explotadas lo que ser\u00eda, entonces, asumido por el conjunto social.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\">23<\/a><\/p>\n<p>La novedad en estas primeras d\u00e9cadas del siglo XX era que la f\u00e1brica deven\u00eda un lugar fundamental del proceso revolucionario, porque con el desarrollo del sistema fabril se iba haciendo cada vez m\u00e1s patente que era en \u00e9l donde se produc\u00edan las condiciones de opresi\u00f3n, de ausencia de libertad, que no se visualizaban, al menos formalmente en la sociedad pol\u00edtica. La f\u00e1brica, el taller, el comercio o la oficina eran los \u00e1mbitos donde la mayor parte de la poblaci\u00f3n era despojada de su condici\u00f3n de ciudadan\u00eda para pasar a sufrir el sometimiento y la ausencia de libertad, a medida que en el exterior de la f\u00e1brica, en la sociedad pol\u00edtica se iban consiguiendo algunas cambios especialmente a nivel de ampliaci\u00f3n de los sectores de poblaci\u00f3n con derecho a ejercer el sufragio, el cual adquirir\u00eda alcance universal en muchos pa\u00edses despu\u00e9s de la Gran Guerra.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\">24<\/a><\/p>\n<p>Por eso, seg\u00fan Gramsci, la revoluci\u00f3n era una acci\u00f3n para alcanzar una libertad integral, una libertad sin pliegues oscuros donde se la continuara negando, donde se continuara oprimiendo, que se verificar\u00eda al incorporar la f\u00e1brica al espacio democr\u00e1tico que, al menos formalmente, parec\u00eda que se estaba consiguiendo en el exterior de la misma:<\/p>\n<p>\u201cEl proceso revolucionario se verifica en el campo de la producci\u00f3n, en la producci\u00f3n, en la f\u00e1brica, cuyas relaciones son de opresor a oprimido, de explotador a explotado, en donde no existe libertad para el obrero, ni tampoco democracia. El proceso revolucionario se verifica en donde el obrero no es nada y quiere serlo todo, en donde el poder del propietario es ilimitado, es un poder vida y muerte sobre el obrero, sobre la mujer del obrero, sobre los hijos del obrero\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\">25<\/a><\/p>\n<p>Al caracterizar las relaciones entre empresario y obrero como de car\u00e1cter doble, diferenciando entre explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n, estaba definiendo a las relaciones laborales como relaciones no s\u00f3lo econ\u00f3micas sino tambi\u00e9n pol\u00edticas, por lo tanto los consejos de f\u00e1brica no formaban parte s\u00f3lo de la lucha econ\u00f3mica de los trabajadores sino que eran la verdadera esencia donde se fundaba la lucha por el poder. En todo caso el movimiento, que fue acompa\u00f1ado tambi\u00e9n por ocupaciones de tierras y huelgas de <i>mezzadri<\/i> y <i>braccianti<\/i> en el campo, ven\u00eda a representar el punto culminante de una intensa movilizaci\u00f3n de la clase obrera que se hab\u00eda manifestado en la intensidad del movimiento huelgu\u00edstico comenzado en plena guerra, en 1917, y continuado en la inmediata posguerra, especialmente durante el llamado \u201c<i>Bienio Rosso<\/i>\u201d de 1919-1920, como respuesta a las privaciones sufridas durante el conflicto y continuadas con su finalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esas posiciones eran iluminadas por los sucesos de octubre en Rusia. La revoluci\u00f3n rusa se produjo a caballo de la mayor democratizaci\u00f3n de las relaciones pol\u00edticas conocida desde los d\u00edas de la Comuna de Par\u00eds de 1871 con la constituci\u00f3n de los soviets de obreros, campesinos y soldados. Sin embargo las espec\u00edficas condiciones en que se desarrollan los acontecimientos en Rusia, especialmente el desarrollo de la guerra civil con los ej\u00e9rcitos blancos apoyados por la intervenci\u00f3n extranjera m\u00e1s las dificultades extremas de la econom\u00eda rusa, la instauraci\u00f3n del \u201ccomunismo de guerra\u201d, degradaron y alteraron esa democracia socialista incipiente que se insinuaba en la instituci\u00f3n de los soviets. Justamente Rosa Luxemburg dirigir\u00e1 su cr\u00edtica al gobierno revolucionario bolchevique desde la perspectiva de la defensa de la democracia socialista, la dictadura el proletariado, como indistintamente la denominaba:<\/p>\n<p>\u00abPero esta dictadura consiste en una especie de <i>utilizaci\u00f3n <\/i>de la democracia, no en su abolici\u00f3n, en intervenciones en\u00e9rgicas y decididas respecto de los derechos adquiridos y las relaciones econ\u00f3micas de la sociedad burguesa. Tiene que ser obra de la clase y no de una peque\u00f1a minor\u00eda dirigente que act\u00fae en su nombre, es decir, debe surgir paso a paso de la participaci\u00f3n activa de las masas, debe estar bajo su influencia directa, subordinada al control del conjunto de la opini\u00f3n p\u00fablica, debe emerger de la creciente formaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas populares\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\">26<\/a><\/p>\n<p>Rosa Luxemburg escrib\u00eda esto en su pol\u00e9mica con Lenin y Trotsky, porque consideraba que s\u00f3lo una \u201cdictadura democr\u00e1tica\u201d eso es, la participaci\u00f3n directa en el poder de las masas populares, participaci\u00f3n irrestricta tanto de opini\u00f3n como de acci\u00f3n ser\u00eda la que permitir\u00eda que la revoluci\u00f3n no s\u00f3lo no se pervirtiera sino que fuera el proceso por el cual se llegaba a la sociedad definitivamente emancipada, por lo tanto donde la conquista de la democracia, democracia directa \u2013 democracia socialista, en definitiva no era solo el medio sino el fin de la revoluci\u00f3n, tal como registra en su libro sobre la revoluci\u00f3n rusa:<\/p>\n<p>\u201cNunca hemos sido adoradores de la democracia formal lo que s\u00f3lo significa : siempre hemos distinguido el meollo social de la forma pol\u00edtica de la democracia <i>burguesa<\/i>; siempre hemos denunciado el amargo n\u00facleo de desigualdad social y ausencia de libertad bajo la dulce c\u00e1scara de igualdad y libertad formales- no con la intenci\u00f3n de rechazar a la \u00faltima sino para instar a la clase obrera a que no se contente con esa c\u00e1scara sino con la conquista del poder pol\u00edtico y llenarlo con un nuevo contenido social. Esa es la tarea hist\u00f3rica del proletariado, una vez alcanzado el poder, crear una democracia socialista en lugar de la democracia burguesa, no suprimir totalmente la democracia\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\">27<\/a><\/p>\n<p><b>Las etapas de la lucha por la democracia: el antifascismo<\/b><\/p>\n<p>La lucha por la democracia atenuada y pr\u00e1cticamente acallada despu\u00e9s del fracaso de las grandes movilizaciones obreras y revolucionarias que culminaron con el final de la rep\u00fablica h\u00fangara de los consejos y la derrota del KPD (partido comunista alem\u00e1n) en 1923, se le agreg\u00f3 la deriva autoritaria de la URSS, luego de la muerte de Lenin y la progresiva ascensi\u00f3n de Stalin al poder sovi\u00e9tico.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\">28<\/a> A la agon\u00eda de la democracia sovi\u00e9tica se agregar\u00e1 la imposici\u00f3n a partir del V congreso de la IC en 1924 de la llamada \u201cbolchevizaci\u00f3n\u201d de los partidos comunistas, una centralizaci\u00f3n que liquidar\u00e1 la democracia interna de los mismos, y del llamado Giro a la Izquierda que inaugur\u00f3 un Tercer Per\u00edodo en la creencia de que se abr\u00eda una nueva etapa favorable a la ofensiva revolucionaria, caracterizada por definir a la socialdemocracia como un enemigo a combatir, al que se tildaba de \u201csocial-fascista\u201d, negando cualquier alianza pol\u00edtica con ella, a diferencia de lo que hab\u00eda sucedido hasta 1923. Pero la adopci\u00f3n de esta l\u00ednea, que se revelar\u00eda nefasta en la lucha contra el fascismo no fue s\u00f3lo consecuencia del inmenso ascendiente que la URSS ten\u00eda sobre el movimiento comunista internacional, sino tambi\u00e9n por la combinaci\u00f3n de la aspiraci\u00f3n de los partidos comunistas nacionales a conquistar una posici\u00f3n dominante de liderazgo en la clase obrera desplazando a la socialdemocracia, la cual tampoco ten\u00eda una actitud amistosa o colaborativa con ellos, d\u00e1ndose el caso de graves enfrentamientos y desencuentros. Lo cual no excluye la supervivencia de experiencias a nivel local donde los militantes comunistas, enraizados en su marco local a nivel no s\u00f3lo laboral sino territorial, pod\u00edan actuar en un sentido m\u00e1s aut\u00f3nomo que el que la pretendida autoridad de Mosc\u00fa permit\u00eda observar, tal como afirman autores como Michael Mallmann para el caso del KPD o Stuart MacIntyre para Gran Breta\u00f1a.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\">29<\/a><\/p>\n<p><a name=\"marca1\"><\/a> Sin embargo el surgimiento de los fascismos en el periodo de entreguerras, y especialmente la llegada de Hitler al poder, agregar\u00e1 un nuevo elemento al \u201cser de izquierdas\u201d en la definici\u00f3n antifascista, y reactivar\u00e1 la lucha por la democracia. Esta postura no ser\u00e1 solamente reactiva y defensiva frente a la grav\u00edsima amenaza que tanto Hitler como Mussolini representaban, sino en el car\u00e1cter propositivo que detentar\u00e1 el antifascismo de las organizaciones de izquierda y que lo diferenciar\u00e1 del rechazo al fascismo de los c\u00edrculos liberales o incluso conservadores. Ese car\u00e1cter diferencial se manifestara claramente con la formulaci\u00f3n de los frentes populares a partir del VII congreso del Komintern en 1935 y se continuar\u00e1 en la experiencia del bando republicano durante la guerra civil espa\u00f1ola y culminar\u00e1 en los movimientos de resistencia antifascista y las propuestas que los principales protagonistas de dichos movimientos, comunistas y socialistas, efectuar\u00e1n inmediatamente despu\u00e9s de 1945, como resultado de la experiencia del enfrentamiento con el fascismo alem\u00e1n e italiano. Tambi\u00e9n debe destacarse que la confluencia que condujo a esos frentes populares en los a\u00f1os treinta tuvo su origen no en una decisi\u00f3n formal de los estados mayores del movimiento obrero tanto comunista como socialista sino en la acci\u00f3n de las mismas masas, del movimiento obrero movilizado desde la base para enfrentar concretas amenazas fascistas o profascistas para evitar que volviera a producirse una derrota del movimiento obrero y un ataque fatal para la democracia como hab\u00eda sucedido en 1933 en Alemania. Fueron tanto la huelga general victoriosa frente al intento de la extrema derecha francesa de asaltar el parlamento y la heroica resistencia del proletariado austriaco encuadrados respectivamente en los partidos socialistas y comunistas, las que promovieron los acuerdos preliminares que acabar\u00edan dando contenido concreto a las resoluciones del VII Congreso del Komintern as\u00ed como a la posici\u00f3n de los socialistas. La primera formalizaci\u00f3n de l acuerdo se producir\u00eda en julio de 1934 en un pacto de unidad de acci\u00f3n entre el PCF y la SFIO, reafirmada con la participaci\u00f3n unitaria en la convocatoria de elecciones municipales de mayo de 1935 y en la realizaci\u00f3n de la gran manifestaci\u00f3n antifascista y en defensa de las libertades democr\u00e1ticas del 14 de julio de 1935 en Par\u00eds, a la que se considera como el acto fundacional del Frente Popular en Francia.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\">30<\/a> En Espa\u00f1a tambi\u00e9n la din\u00e1mica de masas, la acci\u00f3n progresivamente conjunta, a pesar de los recelos iniciales, entre socialistas, comunistas y republicanos, despu\u00e9s de la represi\u00f3n posterior a la fracasada insurrecci\u00f3n asturiana y catalana de octubre de 1934, tanto en la acci\u00f3n solidaria frente a la represi\u00f3n desatada por el gobierno radical-cedista, as\u00ed como en las grandes movilizaciones prerrepublicanas a partir de abril de 1935, van a facilitar la coalici\u00f3n frente populista que triunfar\u00e1 en las elecciones de febrero de 1936.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote31sym\" name=\"sdfootnote31anc\">31<\/a> La forma final que la propuesta frentepopulista va a adoptar es la que se resuelve en el VII Congreso de la IC, de agosto de 1935. En ella se establec\u00eda la unidad de clase representada por la recuperaci\u00f3n de la idea del frente \u00fanico, ya formulada por los comunistas alemanes en 1922, a la que se agregaba la unificaci\u00f3n de los partidos socialista y comunista en un \u201cpartido \u00fanico del proletariado\u201d y de los sindicatos respectivos, as\u00ed como la alianza con las organizaciones representativas de las clases medias, siempre que se mantuvieran en el terreno de la democracia.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote32sym\" name=\"sdfootnote32anc\">32<\/a> Aqu\u00ed vale la pena detenerse a hacer una consideraci\u00f3n. La condici\u00f3n que el movimiento obrero establec\u00eda para aceptar la alianza interclasista era que las clases medias, aquellas que pod\u00edan oscilar entre un extremo u otro del espectro pol\u00edtico se comprometieran con la democracia, con lo cual el movimiento obrero tanto comunista como socialista en proyecto de unificaci\u00f3n, se convert\u00edan en los depositarios y defensores genuinos de la democracia, la devolv\u00edan al campo de la emancipaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Tiene importancia la forma en que se define en los a\u00f1os treintanal fascismo para comprender la conclusi\u00f3n que conduce a la formulaci\u00f3n de los frentes populares. Es la concepci\u00f3n en la que s\u00f3lo una fracci\u00f3n de las clases dominantes, \u201clos elementos m\u00e1s reaccionarios, m\u00e1s chovinistas y m\u00e1s imperialistas del capital financiero\u201d seg\u00fan la expresi\u00f3n utilizada por Dimitrov en el VII congreso de la Komintern los que deber\u00e1n ser considerados como el apoyo social del fascismo. Una definici\u00f3n del fascismo, que independientemente de la carencia de matices o el reduccionismo que le otorguemos hoy en d\u00eda, era compartida \u2013con matices terminol\u00f3gicos- por muchos intelectuales de izquierdas m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1rea de la IC, como el caso de Harold Laski, que pertenec\u00eda al ala izquierda del laborismo brit\u00e1nico o de Arthur Rosenberg, comunista disidente.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote33sym\" name=\"sdfootnote33anc\">33<\/a> La fuerza de la definici\u00f3n yac\u00eda en su valor heur\u00edstico, otorgado por una situaci\u00f3n internacional cada vez m\u00e1s tensa creada por el curso militarista y expansionista de ambas potencias fascistas con su pol\u00edtica de rearme y de intervenci\u00f3n exterior.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote34sym\" name=\"sdfootnote34anc\">34<\/a> Esa redefinici\u00f3n de la naturaleza del fascismo, tuvo como consecuencia proponer unos objetivos program\u00e1ticos en los que la defensa de la democracia se convert\u00eda en la garant\u00eda de la transformaci\u00f3n social y a su vez la delimitaci\u00f3n m\u00e1s restrictiva de las fuerzas pol\u00edticas y sociales responsables de la llegada del fascismo al poder posibilitaba una ampliaci\u00f3n del movimiento democr\u00e1tico incorporando a sectores de la peque\u00f1a burgues\u00eda e incluso de la burgues\u00eda. Como afirma muy bien Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos, la burgues\u00eda hab\u00eda abjurado de la democracia, incluso en su forma representativa tradicional, y \u201cquien estaba poniendo en peligro la democracia era la burgues\u00eda que optaba por el fascismo o por aliarse con \u00e9l; era ella la que traicionaba o se dispon\u00eda a traicionar la democracia\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote35sym\" name=\"sdfootnote35anc\">35<\/a><\/p>\n<p><a name=\"texto\"><\/a> Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial el movimiento antifascista constituido como movimiento de resistencia contra la ocupaci\u00f3n en la Europa dominada por el ej\u00e9rcito nazi o como movilizaci\u00f3n combatiente de la poblaci\u00f3n en Gran Breta\u00f1a, la continuaci\u00f3n del debate sobre la naturaleza del fascismo y la praxis de enfrentamiento con el mismo contribuir\u00e1n a la elaboraci\u00f3n de un modelo alternativo de reorganizaci\u00f3n social consistente en el desarrollo de una democracia avanzada combinada con un en\u00e9rgico programa anticapitalista que implicaba incluso la propuesta de una nueva democracia industrial. \u00c9ste ser\u00e1 el marco te\u00f3rico y program\u00e1tico en el que se inscribir\u00e1n, por ejemplo, las constituciones elaboradas en la inmediata posguerra en Francia e Italia, donde el proceso de refundaci\u00f3n nacional se basar\u00e1 en la legitimidad de la resistencia contra el ocupante nazi y en la acci\u00f3n antifascista, un marco que ya se observa en los planteamientos de los frentes populares que surgen en los a\u00f1os treinta.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote36sym\" name=\"sdfootnote36anc\">36<\/a> Desde ese punto de vista el antifascismo adquir\u00eda tambi\u00e9n una funci\u00f3n propositiva y no s\u00f3lo defensiva y resistente, desde la cual contribu\u00eda a reforzar la unidad ante la amenaza que supon\u00eda el fascismo para la civilizaci\u00f3n, combinando la vocaci\u00f3n de un amplio consenso que excediera los partidos de izquierdas para incluir a aquellos que representaban a sectores de clases medias, pero reconociendo al mismo tiempo que el pilar fundamental y la base de apoyo del proyecto antifascista continuaba residiendo en la clase y el movimiento obreros, y, por lo tanto, se asum\u00eda como objetivo la realizaci\u00f3n de los considerados como sus intereses hist\u00f3ricos. Precisamente fue la comprobaci\u00f3n de esa abjuraci\u00f3n de la democracia por parte de las burgues\u00edas de muchos pa\u00edses europeos durante el auge de los fascismos lo que reforz\u00f3 en los movimientos de resistencia antifascista la convicci\u00f3n o la recuperaci\u00f3n de una interpretaci\u00f3n de la g\u00e9nesis de los fascismos basada en las condiciones pol\u00edticas, sociales y econ\u00f3micas del capitalismo de preguerra que hab\u00edan permitido, ayudado o impulsado al triunfo de las dictaduras de Hitler y Mussolini. De ah\u00ed que las propuestas de regeneraci\u00f3n democr\u00e1tica y de reconstrucci\u00f3n de las sociedades europeas no se limitaran a una continuidad del <i>statu quo<\/i> previo al ascenso de los fascismos sino que aspiraran a profundas transformaciones sociales, ya que una hip\u00f3tesis b\u00e1sica del movimiento antifascista era que su enemigo se hab\u00eda consolidado en virtud de las contradicciones y condiciones determinadas por el propio sistema capitalista.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n introduc\u00eda una modificaci\u00f3n importante en la cultura pol\u00edtica del movimiento obrero y especialmente en el movimiento comunista, la reaparici\u00f3n de la democracia como categor\u00eda fundamental para la transformaci\u00f3n social, para el avance hacia el socialismo. Sin embargo, a diferencia de las opciones consejistas de la inmediata primera postguerra se trataba de reivindicar incluso la democracia representativa, a la cual no se la rechazaba como antag\u00f3nica con la democracia directa, con la democracia socialista, sino como una fase previa a su consecuci\u00f3n, siempre y cuando fuera acompa\u00f1ada por trasformaciones sociales que permitieran la incidencia de la clase obrera en la cogesti\u00f3n del aparato del estado y del sistema econ\u00f3mico al tiempo que blindaran los derechos laborales y sociales. Un concepto que hab\u00eda sido dejado de lado, en la pr\u00e1ctica te\u00f3rica anterior a los a\u00f1os treinta, al considerarlo reducido al campo acotado por el calificativo \u201cburgu\u00e9s\u201d, y por el reduccionismo que impon\u00eda a esa lectura el modelo bolchevique. Esa recuperaci\u00f3n de la democracia no era una mera coartada para ocultar otros fines como pretende la historiograf\u00eda conservadora. Esto puede comprobarse, por ejemplo en el <i>Programme du Conseil National de la R\u00e9sistance<\/i> (aprobado el 15 de marzo de 1944),<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote37sym\" name=\"sdfootnote37anc\">37<\/a> el cual, a pesar de que es el resultado de un acuerdo en el que participan incluso fuerzas de centro y derecha alineadas en ese momento en la lucha contra la ocupaci\u00f3n nazi y Vichy, exhibe en su segunda parte, cuando hace referencia a las medidas de reconstrucci\u00f3n nacional de Francia una vez derrotado el nazismo, una serie de objetivos que establecen junto a la profundizaci\u00f3n de la democracia pol\u00edtica, la consecuci\u00f3n de una aut\u00e9ntica democracia econ\u00f3mica y social, continuando y profundizando de este modo con los objetivos pol\u00edticos y sociales del antifascismo encarnado en el Frente Popular de 1936, si bien no existe continuidad directa entre el antifascismo de los frentes populares y de la resistencia.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote38sym\" name=\"sdfootnote38anc\">38<\/a><\/p>\n<p>En general los documentos de la Resistencia, y no s\u00f3lo de las organizaciones en las que participaba o lideraba el Partido Comunista, planteaban que la derrota y la ocupaci\u00f3n hab\u00edan establecido un nuevo a\u00f1o cero desde el que reiniciar la construcci\u00f3n de una Francia radicalmente diferente a la existente hasta el comienzo de la guerra. Se hablaba claramente de una IV\u00aa Rep\u00fablica que sustituir\u00eda a la derrotada en 1940, y cuyos principios constituyentes deb\u00edan estar dirigidos a liquidar los privilegios de una clase dominante cuyas acciones hab\u00edan permitido el ascenso del fascismo y la derrota francesa. Como poco propon\u00edan el control estatal o la estatizaci\u00f3n directa de los recursos e infraestructuras esenciales, la reforma del sistema empresarial que permitiera una participaci\u00f3n de los trabajadores en la gesti\u00f3n industrial y la profundizaci\u00f3n de la democracia. Para que esta \u00faltima se hiciera realidad se consideraba esencial garantizar la equidad econ\u00f3mica junto a la jur\u00eddica y pol\u00edtica de todos los ciudadanos franceses. Pero en una parte considerable de los documentos elaborados antes de la Liberaci\u00f3n, la mayor\u00eda entre 1942 y 1944, consideraban sin rodeos que la nueva sociedad deber\u00eda ser de car\u00e1cter socialista, claramente anticapitalista, pero unida incondicionalmente a un compromiso democr\u00e1tico, que rechazaba la reivindicaci\u00f3n expresa de conceptos como el de \u201cdictadura del proletariado\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote39sym\" name=\"sdfootnote39anc\">39<\/a> En todos ellos se introduc\u00eda el reconocimiento de la debilidad de la democracia, incluso la convencional de preguerra, si no iba acompa\u00f1ada de derechos econ\u00f3micos que garantizaran un nivel m\u00ednimo, debajo del cual las desigualdades sociales minar\u00edan profundamente el ejercicio de los derechos de ciudadan\u00eda, y que esa debilidad de amplios sectores sociales golpeados por la crisis econ\u00f3mica y la insolidaridad del capital hab\u00edan facilitado el encumbramiento del fascismo. Pero adem\u00e1s reconoc\u00edan otra condici\u00f3n que exig\u00eda esa radicalidad para el futuro: la necesidad de los movimientos de resistencia de conseguir el apoyo masivo de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Geoff Eley considera que el caso franc\u00e9s no es el \u00fanico sino que confluye con las otras luchas de liberaci\u00f3n nacional en la construcci\u00f3n de ese espacio de transformaci\u00f3n social de la posguerra, cuyos principios sobrevivir\u00e1n al menos hasta el comienzo del derribo del <i>Welfare<\/i><i> State<\/i> y la reestructuraci\u00f3n capitalista en un sentido ultraliberal en la d\u00e9cada de 1970, iniciado por las dictaduras militares de Argentina, Chile y Uruguay, y los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, aunque su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica fue bloqueada mucho antes, con el comienzo de la Guerra Fr\u00eda.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote40sym\" name=\"sdfootnote40anc\">40<\/a> Para este autor la coyuntura de guerra y posguerra \u2013concretamente de los a\u00f1os comprendidos entre 1943 y 1947- equivalen a la coyuntura 1917-1921, que vio el nacimiento de la URSS y la ca\u00edda de los imperios centrales, en la dimensi\u00f3n internacional que adquiere el movimiento ciudadano hacia un cambio en profundidad de las pol\u00edticas nacionales y en el augurio de profundas reformas sociales equivalentes. La clave de este anhelo democr\u00e1tico reside en la propia experiencia popular durante la guerra. En los pa\u00edses ocupados esa experiencia colectiva fue la participaci\u00f3n en la resistencia, el \u00fanico acto de autonom\u00eda personal y por lo tanto de libertad en medio de la opresi\u00f3n fascista, pero que al mismo tiempo, sin devaluar el car\u00e1cter de decisi\u00f3n individual que implicaba unirse a las actividades clandestinas, era un acto colectivo de coordinaci\u00f3n y deliberaci\u00f3n. Su expresi\u00f3n concreta fueron los comit\u00e9s de liberaci\u00f3n a nivel nacional, regional y local, en los que muchos quisieron ver los embriones de una democracia radical y novedosa, que a medida que retroced\u00edan los ej\u00e9rcitos hitlerianos se convert\u00eda en muchos sitios en la administraci\u00f3n local encargada de las inmediatas tareas de reconstrucci\u00f3n posb\u00e9lica y de la reorganizaci\u00f3n de la vida cotidiana, que ejerc\u00eda estas funciones reivindicando una pr\u00e1ctica m\u00e1s igualitaria, y que Eley no duda en comparar con las organizaciones consejistas surgidas en la ola revolucionaria que recorri\u00f3 Europa entre 1917 y 1921.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote41sym\" name=\"sdfootnote41anc\">41<\/a> En los pa\u00edses no ocupados, como Gran Breta\u00f1a, esa experiencia fue la implicaci\u00f3n popular en el esfuerzo b\u00e9lico, vivido como una aportaci\u00f3n colectiva en la que la comunidad de objetivos \u2013la derrota del enemigo fascista- era la base experimentada de una unidad nacional, de una nueva forma de cohesi\u00f3n comunitaria basada en el esfuerzo compartido que otorgaba a la experiencia cotidiana los tintes de un igualitarismo no decretado pero s\u00ed visible, pero que, a diferencia de los ocurrido en la guerra anterior, aparec\u00eda continuando y materializando las aspiraciones de la cultura antifascista, cultivada en los medios obreros durante los a\u00f1os treinta, tal como refleja el excelente documental de Ken Loach, <i>El esp\u00edritu del 45<\/i>. Como afirmaba Harry Pollit:<\/p>\n<p>\u201c\u2026.una nueva concepci\u00f3n de la democracia [\u2026] en la cual el pueblo no estaba ya dispuesto a dejar las cosas [\u2026.] a cargo de otros [\u2026] quer\u00edan desplegar en la paz el mismo liderazgo, iniciativa, talento y poder que hab\u00edan revelado de manera tan sorprendente en el campo de batalla, en las f\u00e1bricas, en la defensa civil y en los movimientos de Resistencia\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote42sym\" name=\"sdfootnote42anc\">42<\/a><\/p>\n<p>Similares al caso franc\u00e9s son el italiano, aunque s\u00f3lo para la Italia del Norte, donde la resistencia partisana tiene un papel de primer orden y existe una unidad pol\u00edtica firme alrededor del Comit\u00e9 de Liberaci\u00f3n Nacional de la Alta Italia (CLNAI) y el yugoeslavo, donde la hegemon\u00eda comunista es indiscutible bajo la direcci\u00f3n de Josif Broz Tito. Ciertamente no pueden reducirse todos los movimientos antifascistas al com\u00fan denominador comunista, aunque los partidos comunistas hayan desempe\u00f1ado un papel fundamental en su desarrollo, pero la lucha de la resistencia muestra c\u00f3mo se produjo una convergencia en los objetivos de reconstrucci\u00f3n nacional, que se\u00f1alan el profundo desprestigio de la elites dominantes de preguerra, la necesidad de que los sufrimientos producidos por al guerra y sufridos pasiva o activamente por la poblaci\u00f3n civil fueran compensados por una mejor redistribuci\u00f3n del producto de la econom\u00edas nacionales, una mayor justifica social \u2013exigencia que si bien presente no hab\u00eda sido satisfecha al final de la guerra anterior- y una profundizaci\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>Por eso considero que las propuestas de reconstrucci\u00f3n que se plantean desde los frentes antifascistas entre 1943 y 1947 tienen una vinculaci\u00f3n con las propuestas de los frentes populares de preguerra y especialmente de la experiencia de la guerra civil espa\u00f1ola donde se intenta llenar de contenido a la consigna de \u201crevoluci\u00f3n popular\u201d y \u201cnueva rep\u00fablica democr\u00e1tica\u201d formuladas por el PSUC y recogidas por Palmiro Togliatti en el oto\u00f1o de1936. Los elementos que compon\u00edan y daban sentido a esos conceptos eran en el terreno econ\u00f3mico los de una econom\u00eda mixta que combinara sectores nacionalizados con otros de titularidad privada pero bajo control obrero, a los que se agregaba un \u00e1rea municipalizada, a nivel industrial, mientras que en el sector agrario defend\u00eda la distribuci\u00f3n de la tierra en peque\u00f1a propiedad individual junto con la aceptaci\u00f3n de las colectivizaciones constituidas a lo largo del los primeros momentos del conflicto civil, y que a nivel pol\u00edtico se traduc\u00eda en el Estado democr\u00e1tico popular que en el caso espec\u00edfico de Espa\u00f1a implicaba una nueva articulaci\u00f3n de las nacionalidades como Catalu\u00f1a con el Estado.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote43sym\" name=\"sdfootnote43anc\">43<\/a> Las mismas razones que hab\u00edan provocado el surgimiento de los frentes populares, el diagn\u00f3stico de los factores sociales y pol\u00edticos que hab\u00edan favorecido la ascensi\u00f3n de los fascismos, se hab\u00edan comprobado en la experiencia del colaboracionismo de empresarios, banqueros y otras elites de la burgues\u00edas de los pa\u00edses ocupados por los ej\u00e9rcitos nazis, as\u00ed como el apoyo del gran capital italiano al fascismo mussoliniano.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote44sym\" name=\"sdfootnote44anc\">44<\/a> De esa experiencia tr\u00e1gica y terrible se extra\u00eda la necesidad de consolidar una alianza de clases (clase obrera industrial, campesinado y clases medias) para la transformaci\u00f3n social que sentara las bases normativas y materiales que favorecieran el avance hacia una democracia y un reformismo social radicales que ya hab\u00eda sido se\u00f1alado en las pr\u00e1cticas y objetivos fijados por la Segunda rep\u00fablica espa\u00f1ola durante el curso de la guerra civil, especialmente por el PCE y el PSUC.<\/p>\n<p>Si las constituciones son el registro de una determinada correlaci\u00f3n de fuerzas en una coyuntura hist\u00f3rica, esas constituciones elaboradas inmediatamente despu\u00e9s de la derrota de los fascismos reflejaban no s\u00f3lo que la correlaci\u00f3n de fuerzas favorec\u00eda a las clases sociales y organizaciones pol\u00edticas que respaldaban el proyecto frente populista sino que adem\u00e1s exist\u00eda una fuerte consciencia, una cultura pol\u00edtica que diagnosticaba las causas y condicionantes de la etapa fascista y al mismo tiempo propon\u00eda los mecanismos para eliminarlas y consolidar una democracia socialmente justa. Era, por ejemplo, la intenci\u00f3n del redactado del art\u00edculo tercero de la Constituci\u00f3n italiana (promulgada el 1\/1\/1948):<\/p>\n<p>\u201cEs misi\u00f3n de la rep\u00fablica suprimir los obst\u00e1culos econ\u00f3micos y sociales que, limitando de hecho la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participaci\u00f3n efectiva de todos los trabajadores en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social del pa\u00eds\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote45sym\" name=\"sdfootnote45anc\">45<\/a><\/p>\n<p>Un texto que refleja claramente que la democracia s\u00f3lo es posible en el marco de la igualdad o, al menos en el camino de aproximar las condiciones materiales de vida de la totalidad de la ciudadan\u00eda, en un sentido que evoca los presupuestos del jacobinismo robespierrista al que se ha aludido.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n en esas mismas caracter\u00edsticas reside el ocaso posterior del radicalismo democr\u00e1tico y los objetivos sociales suscitados por la lucha antifascista, ya que el inicio de la Guerra fr\u00eda en 1947 signific\u00f3 la negaci\u00f3n de todas esas ideas y proyectos y la reconducci\u00f3n de la acci\u00f3n pol\u00edtica a una progresiva desmovilizaci\u00f3n y, al menos parcial, retorno a la privatizaci\u00f3n de la vida de los ciudadanos europeos. El retroceso democr\u00e1tico tuvo como primer episodio la disoluci\u00f3n de esos g\u00e9rmenes de un nuevo poder popular que eran los comit\u00e9s de liberaci\u00f3n generados por la lucha resistente. Durante el prolongado per\u00edodo de la confrontaci\u00f3n entre ambos bloques la misma la izquierda, o al menos parte de ella va a inhibirse en la reivindicaci\u00f3n de la democracia como un n\u00facleo fundamental de la misma. La represi\u00f3n de los obreros en Berl\u00edn este en 1953, la liquidaci\u00f3n de la revuelta en Hungr\u00eda y especialmente el fin de la Primavera checoeslovaca por la intervenci\u00f3n de los pa\u00edses del Pacto de Varsovia establecieron en la izquierda, tanto europea como mundial, una divisoria entre quienes ve\u00edan en el fracaso de esas experiencias el fracaso del socialismo justamente porque consideraban que el democratismo radical era un n\u00facleo fundamental de la ideolog\u00eda y los proyectos de las izquierdas y quienes justificaban las doctrinas de la \u201csoberan\u00eda limita\u201d aferr\u00e1ndose a que la URSS y los dem\u00e1s pa\u00edses que formaban el Pacto de Varsovia estaba obligados a mantener una especie de estado de excepci\u00f3n \u2013obligados por la presi\u00f3n del otro bloque- que alg\u00fan d\u00eda ser\u00eda superado para justificar la ausencia de democracia en los pa\u00edses del socialismo realmente existente.<\/p>\n<p>La democracia, entendida como democracia representativa o por delegaci\u00f3n \u2013tradicionalmente denominada \u201cdemocracia burguesa\u201d en los medios de izquierdas- por la fuerza de los hechos, o sea por el mantenimiento de peri\u00f3dicas consultas electorales, aunque con vetos y limitaciones, como las que operaban en la Italia de posguerra respecto del PCI \u2013prolongadas casi hasta su desaparici\u00f3n- o en Alemania Federal donde el KPD fue ilegalizado en 1956 por la Corte Constitucional Federal, o a pesar de las numerosas dictaduras apoyadas por los EEUU y sus aliados tanto en Am\u00e9rica Latina y Asia, qued\u00f3 incorporada a las entra\u00f1as del capitalismo, no s\u00f3lo como fen\u00f3meno concomitante sino como el producto natural de \u00e9ste, aunque su supresi\u00f3n en muchos pa\u00edses del llamado \u201cMundo libre\u201d no parec\u00eda prueba suficiente de que no exist\u00eda entre la econom\u00eda de mercado y la democracia la menor vinculaci\u00f3n. Ha sido la demolici\u00f3n progresiva del Estado de Bienestar y del pacto social de posguerra con la restructuraci\u00f3n de las pautas de acumulaci\u00f3n capitalista bajo su forma neoliberal y financiera, acelerada con el fin de la Guerra Fr\u00eda y la desaparici\u00f3n del bloque socialista, el contexto hist\u00f3rico que ha permitido el reencuentro entre la reivindicaci\u00f3n democr\u00e1tica y el objetivo socialista al comprobarse el comportamiento de un capitalismo desenfrenado que no repara en medios para imponer los intereses de las clases dominantes, sin necesidad de suprimir las formalidades de la democracia representativa, trasladando el poder real de decisi\u00f3n a la gobernanza tecnocr\u00e1tica.<\/p>\n<p><b>Democracia e imperio: el antiimperialismo<\/b><\/p>\n<p>Con el fin de la Segunda Guerra Mundial comenz\u00f3 el proceso de progresivo desmontaje de los viejos imperios coloniales europeos al acelerarse el proceso de descolonizaci\u00f3n. Ello no signific\u00f3, sin embargo, el final del fen\u00f3meno del imperialismo. El imperialismo es hist\u00f3ricamente una clara situaci\u00f3n de dominaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica, en este caso de una naci\u00f3n por otra, lo cual no excluye que al interior de la naci\u00f3n dominada existan las correspondientes relaciones de dominaci\u00f3n tanto si se trata de sociedades precapitalistas, como de sociedades plenamente capitalistas, donde adem\u00e1s las relaciones de las clases dominantes de los pa\u00edses dominados por la potencia imperial, act\u00faan como asociados de las clases dominantes de las metr\u00f3polis imperiales. Por lo tanto, sea cual sea la forma que adopta el imperialismo, su fundamento en la dominaci\u00f3n implica la negaci\u00f3n de la democracia y de la igualdad entre naciones y al interior de las misma. Adem\u00e1s el imperialismo y especialmente el imperialismo moderno implican como mecanismo b\u00e1sico el empleo disuasorio o efectivo de la fuerza militar para garantizar un dominio estable, tanto si se trata de un imperialismo a trav\u00e9s de un sistema colonial formal o informal.<\/p>\n<p>Tradicionalmente tanto el antiimperialismo como el anticolonialismo, han pertenecido al campo conceptual de la izquierda junto con los otros conceptos dem\u00e1s apuntados al comienzo de este texto. Sin embargo si me detengo m\u00e1s en \u00e9ste que con los otros es porque est\u00e1 indeleblemente vinculado a la lucha por la democracia y por la soberan\u00eda popular que le es consubstancial. No es casual que una historiadora de la calidad de Ellen Meiksins Wood, afirmara, al definir las caracter\u00edsticas de la nueva forma que ha adoptado el imperialismo capitaneado por los EE.UU. que acertadamente define como \u201csistema global de estados\u201d en la \u00e9poca de la globalizaci\u00f3n neoliberal que,<\/p>\n<p>\u201cUn peligro significativo, si bien no inmediato, es que las luchas populares por estados verdaderamente democr\u00e1ticos, por una transformaci\u00f3n en el equilibrio de fuerzas de clase en el estado, con solidaridad internacional entre luchas democr\u00e1ticas nacionales de ese tipo, pueden presentar un desaf\u00edo mayor que nunca antes al poder imperial\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote46sym\" name=\"sdfootnote46anc\">46<\/a><\/p>\n<p>Justamente la afirmaci\u00f3n de Wood significa que la democracia, cuanto m\u00e1s radical y genuina sea, es una amenaza para el control imperial que los EEUU ejercen como condici\u00f3n de desarrollo y acumulaci\u00f3n del sistema capitalista a nivel global. Al mismo tiempo habida cuenta de la importancia que ha adquirido el complejo militar-industrial no s\u00f3lo para el fortalecimiento de la potencia militar norteamericana sino para los procesos de acumulaci\u00f3n esenciales para la reproducci\u00f3n capitalista, no ha hecho que intensificar el car\u00e1cter antin\u00f3mico de la relaci\u00f3n entre capitalismo y democracia, en tanto y en cuanto la organizaci\u00f3n militar y todo lo que de ella dependa corresponde a una exacerbaci\u00f3n de los sistemas de jerarqu\u00eda, gesti\u00f3n autoritaria y tecnocracia propias de esta fase del desarrollo capitalista. Vale la pena reproducir la siguiente declaraci\u00f3n del general de marines Smedley Butler (1881-1940, dos veces condecorado con la medalla del Congreso), ya que es un testimonio del papel de la intervenci\u00f3n militar a favor de los intereses del capital norteamericano en el exterior,<\/p>\n<p>\u201cHe servido durante 30 a\u00f1os y cuatro meses en las unidades m\u00e1s combativas de las Fuerzas Armadas estadounidenses: en la Infanter\u00eda de Marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo. De tal manera, en 1914 afirm\u00e9 la seguridad de los intereses petroleros en M\u00e9xico, Tampico en particular. Contribu\u00ed a transformar a Cuba en un pa\u00eds donde la gente del National City Bank pod\u00eda birlar tranquilamente los beneficios. Particip\u00e9 en la \u00ablimpieza\u00bb de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aport\u00e9 a la Rep\u00fablica Dominicana la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb. En 1923 \u00abenderec\u00e9\u00bb los asuntos en Honduras en inter\u00e9s de las compa\u00f1\u00edas fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afianc\u00e9 los intereses de la Standard Oil. Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atr\u00e1s considero que podr\u00eda haber dado algunas sugerencias a Al Capone. \u00c9l, como g\u00e1ngster, oper\u00f3 en tres distritos de una ciudad. Yo, como Marine, oper\u00e9 en tres continentes. El problema es que cuando el d\u00f3lar americano gana apenas el seis por ciento, aqu\u00ed se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al d\u00f3lar y los soldados siguen a la bandera\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote47sym\" name=\"sdfootnote47anc\">47<\/a><\/p>\n<p>En la medida en que consideramos que el poder imperial se fundamenta en la explotaci\u00f3n pero tambi\u00e9n en la coacci\u00f3n y control militar de los pueblos sometidos a su autoridad, se trate de imperio con dominio territorial, como existieron hasta la culminaci\u00f3n del proceso de descolonizaci\u00f3n en la postguerra, o del control imperial por ingerencia pol\u00edtica y econ\u00f3mica, tal como el que ha practicado EE.UU., en ambos casos bloquea, destruye o desnaturaliza al ejercicio de la democracia. En t\u00e9rminos generales esto se expresa como relaciones de dominaci\u00f3n y dependencia de tal modo que, a pesar de que formalmente un pa\u00eds pueda ser soberano, en los hechos no puede seguir un curso pol\u00edtico y econ\u00f3mico aut\u00f3nomo ya que est\u00e1 sometido a los intereses y objetivos al\u00f3genos de la potencia imperial. Tampoco existen formas puras de dominaci\u00f3n imperial. Gran Breta\u00f1a conformaba su imperio con \u00e1reas de dominio pol\u00edtico (India, Birmania, Kenya, Canad\u00e1, Australia, etc.) con \u00e1reas de dominio informal, como Argentina o Uruguay. Lo mismo puede decirse del imperialismo norteamericano donde Filipinas o Guam eran colonias formales.<\/p>\n<p>Posiblemente sea m\u00e1s adecuado utilizar los t\u00e9rminos que emplea Jos\u00e9 Mar\u00eda Vidal Villa ya que definen las caracter\u00edsticas del dominio as\u00ed como la fase hist\u00f3rica del desarrollo capitalista en que se producen, como <i>dependencia industrial-financiera <\/i>-seria el caso del imperialismo que se consolid\u00f3 en el tramo final del siglo XIX- y <i>dependencia industrial-tecnol\u00f3gica<\/i> para identificar aquella desarrollada con m\u00e1s intensidad en el siglo XX y caracterizada por el papel central de las empresas multinacionales, que con base en los pa\u00edses centrales, invierten capital en emprendimientos instalados en los pa\u00edses dependientes con su producci\u00f3n dirigidas a los mercados internos de los mismos. Hoy deber\u00edamos agregar a estos modelos de dominio imperialista las relocalizaciones o \u201cexternalizaciones\u201d de empresas multinacionales que buscan pa\u00edses perif\u00e9ricos donde la mano de obra resulta mucho m\u00e1s barata que en los pa\u00edses centrales y donde los sistemas de protecci\u00f3n del trabajo est\u00e1n menos desarrollados, para producir para los mercados de consumo de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote48sym\" name=\"sdfootnote48anc\">48<\/a> Vidal Villa indica que este \u00faltimo modelo es la expresi\u00f3n m\u00e1s acabada del control de la actividad pol\u00edtica por el gran capital (multinacional y socios locales) ya que tiende a la concentraci\u00f3n del poder en los grupos monop\u00f3licos con el correlato a nivel del Estado del reforzamiento del ejecutivo sobre el legislativo, y en grado extremo la dictadura militar o c\u00edvico-militar en los pa\u00edses dependientes del centro imperial. Ejemplo de ello son las dictaduras c\u00edvico-militares del Cono Sur en las d\u00e9cadas de 1970-80 as\u00ed como los gobiernos surgidos de golpes \u201cblandos\u201d con la complacencia de sus parlamentos como los de Honduras o Paraguay, as\u00ed como el gobierno de extrema derecha instaurado en Ucrania dependiente de la UE.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote49sym\" name=\"sdfootnote49anc\">49<\/a><\/p>\n<p>Por lo tanto el antiimperialismo es otro rasgo del ser de izquierdas que est\u00e1 vinculado con la defensa y la lucha por la democracia, tal como se ha definido m\u00e1s arriba. En el caso de la lucha de los pueblos coloniales por su liberaci\u00f3n nacional ambos objetivos se presentaban combinados, adem\u00e1s porque en ambos casos se entend\u00eda que la supresi\u00f3n del colonialismo tambi\u00e9n deb\u00eda acompa\u00f1arse de un desenganche progresivo de los v\u00ednculos con el capitalismo metropolitano. Este proceso no se ha producido lamentablemente en muchos casos. El \u00fanico caso actualmente existente en el que la lucha por la democracia, contra el imperialismo y por el socialismo contin\u00faan su curso, aunque con avatares diversos, es el caso de la Cuba revolucionaria. Evidentemente no se plantea aqu\u00ed lo que ser\u00eda una conclusi\u00f3n obvia de todo lo dicho, o sea que la liberaci\u00f3n de los pueblos de la opresi\u00f3n interna que sufren a manos de sus clases dominantes es incompatible con el mantenimiento de un dominio exterior, ejercido por una potencia extranjera \u2013cualquiera sea la forma imperialista que adopte, sino que la lucha por la democracia entendida como lucha al mismo tiempo por el socialismo, por lucha contra el capitalismo, implica en s\u00ed la lucha antiimperialista, tanto se trate de un pueblo que la sufre directamente como de un pueblo que sin sufrirla se solidariza aut\u00e9nticamente con el pueblo sometido, ya que el imperialismo es un fen\u00f3meno que contin\u00faa siendo inmanente a la din\u00e1mica del capitalismo.<\/p>\n<p><b>Conclusiones<\/b><\/p>\n<p>Como bien afirma Raymond Williams, \u201cen la tradici\u00f3n socialista democracia contin\u00faa significando poder popular: un estado en el cual los intereses de la mayor\u00eda del pueblo eran supremos y en el cual esos intereses eran ejercidos y controlados pr\u00e1cticamente por la mayor\u00eda\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote50sym\" name=\"sdfootnote50anc\">50<\/a> En cambio en el capitalismo, a lo largo de su desarrollo hist\u00f3rico, se ha creado una separaci\u00f3n entre la esfera de lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico inexistente en anteriores sociedades de clase. Es una separaci\u00f3n que no significa de ning\u00fan modo que ambas se ignoren mutuamente sino que se especializan decididamente en una divisi\u00f3n del trabajo que mantiene el sistema. Lo pol\u00edtico no puede modificar las condiciones de reproducci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n capitalista, -el sistema de propiedad y su orden social que divide a la sociedad en propietarios y no propietarios-, sino apuntalarlas, apoyarlas y garantizarlas mediante los recursos jur\u00eddicos a su disposici\u00f3n y el monopolio de la violencia, que en \u00faltimo t\u00e9rmino intenta prevenir su desbordamiento, y no puede intervenir en las \u00e1reas de la vida social que dependen de la econom\u00eda en general y del mercado en particular, y que es la garant\u00eda que permite la realizaci\u00f3n del impulso del capital a su autoexpansi\u00f3n sin l\u00edmites. El principio de \u201cseguridad jur\u00eddica\u201d que exigen inversores y multinacionales m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del estado-naci\u00f3n del que proceden es justamente la exigencia del cumplimiento por el estado-naci\u00f3n receptor de su papel de garante de las condiciones de acumulaci\u00f3n capitalista. Lo pol\u00edtico cumple esa funci\u00f3n porque ha dejado de ser la actividad habitual de cada ciudadano para transformarse en la actividad cotidiana y especializada de la burocracia estatal y de los pol\u00edticos profesionales. La democracia plena significa que el demos decide y controla todos los aspectos que afectan su vida cotidiana as\u00ed como sus proyectos de vida, o sea todos aquellos que en la sociedad capitalista est\u00e1n condicionados y gobernados por la compulsi\u00f3n mercantil, que son, por lo tanto, son incorporados al \u00e1mbito de lo pol\u00edtico, pero en un nivel superior porque, tal como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, la democracia genuina implica tambi\u00e9n que desaparecen las condiciones materiales de la dependencia y la explotaci\u00f3n al recuperar el demos el acceso directo a los medios de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de su vida. Ello hace incompatible la supervivencia de la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica que ejerce el capital sobre los asalariados en la medida en que la esfera de lo pol\u00edtico se funde con la sociedad civil y deja de ser una instancia especializada, que garantiza en \u00faltimo t\u00e9rmino la compulsi\u00f3n del mercado y la coerci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Ese impulso auto-expansivo del capital es el mismo que gobierna a nivel internacional las relaciones de subordinaci\u00f3n de unos estados respecto de otros que funcionan como metr\u00f3polis imperiales. La caracter\u00edstica de esta \u00e9poca respecto a la del imperialismo anterior a la Gran Guerra o incluso al de la Guerra Fr\u00eda, es que depende de un sistema m\u00faltiple de estados, posiblemente articulados en una relaci\u00f3n jer\u00e1rquica (tal vez las relaciones entre los EE.UU. y la UE o los estados que la forman, especialmente el n\u00facleo duro alem\u00e1n) lo que no excluye que existan entre ellos tensiones competitivas. Lo importante es que a pesar del dinamismo econ\u00f3mico del capital a nivel internacional, el sistema debe ser garantizado por el poder pol\u00edtico y militar de determinados estados.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote51sym\" name=\"sdfootnote51anc\">51<\/a> Por lo tanto el capitalismo es incompatible con la democracia.<\/p>\n<p>Pareciera que la \u00fanica aspiraci\u00f3n u objetivo constante que define el ser de izquierdas a lo largo de la \u00e9poca contempor\u00e1nea es el de justicia social, mientras que los de democracia y antiimperialismo se manifiestan intermitentemente, definiendo per\u00edodos hist\u00f3ricos de mayor o menor duraci\u00f3n. Esto es comprobable analizando concretamente la fenomenolog\u00eda hist\u00f3rica, pero sin embargo la intermitencia no niega el papel central que dichos aspectos puedan tener en la definici\u00f3n esencial del ser de izquierdas. Podr\u00edamos afirmar, desde lo muy sucintamente tratado aqu\u00ed, que la relaci\u00f3n entre democracia y socialismo no s\u00f3lo es inextricable, sino que desde una perspectiva hist\u00f3rica la lucha por la democracia antecede y fundamenta la b\u00fasqueda de una sociedad igualitaria en la que la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre y con ellas las clases y todas las formas de opresi\u00f3n y dominaci\u00f3n hayan desaparecido para iniciarse, por fin, como Marx y Engels afirmaban, la verdadera historia de la especie humana. En todo caso los momentos, algunos muy largos, en que sus caminos parecen divergir, incluso nos se\u00f1alan que ambos objetivos quedan desvirtuados, de tal modo que es imposible la existencia plena de una en la ausencia del otro. La igualdad, y se refieren y refer\u00edan a la igualdad de suficiencia material y pol\u00edtica es impensable sin la democracia, como capacidad individual, en sociedad, de autorrealizaci\u00f3n y de autogesti\u00f3n de la vida, y esta, a su vez impensable sin aquella.<\/p>\n<p>Debo tambi\u00e9n decir que hay momentos, a veces muy largos, en los que la izquierda se ha alienado, ha querido distanciarse de la democracia reduci\u00e9ndola a su forma representativa, adjetiv\u00e1ndola como \u201cburguesa\u201d sin recuperar el sentido fundante de la democracia que es la participaci\u00f3n, que autores, como Enrique Dussel, definen como sim\u00e9trica (y yo denomino equipotencial). Fundante porque la legitimidad institucional o decisoria depende de que surja como segundo momento de un primer momento de participaci\u00f3n sin exclusiones.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote52sym\" name=\"sdfootnote52anc\">52<\/a> La representaci\u00f3n no es la democracia sino tan s\u00f3lo un momento de la democracia fundante que es la participativa, y es el momento en que deben materializarse mediante el ejercicio del poder pol\u00edtico delegado las demandas y objetivos exigidos por la verdadera comunidad pol\u00edtica que no es m\u00e1s que el conjunto de ciudadanos deliberantes. Esta objetivaci\u00f3n de la democracia no puede realizarse en un sistema social en el que domina la desigualdad material entre los miembros de ese sistema, ya que aunque exista igualdad jur\u00eddica, igualdad formal, esa desigualdad material o de acceso a los medios de reproducci\u00f3n de la vida impone formas diversas de dependencia, de heterenom\u00eda, que son incompatibles con el ejercicio autorreferencial de la autonom\u00eda pol\u00edtica de la comunidad ciudadana.<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez. \u00abMarx y la democracia\u00bb. <i>Cuadernos Pol\u00edticos<\/i> 36 (junio de 1983): 31-39.<\/p>\n<p>Bambery, Chris. Historia marxista de la Segunda Guerra Mundial. Barcelona: Pasado &amp; Presente, 2015.<\/p>\n<p>Brady, Robert A. The Spirit and Structure of German Fascism: With a Foreword by Harold F. Laski. New York: The Viking Press, 1937.<\/p>\n<p>Brunner, Otto, Conze Conze, Werner, y Koselleck, Reinhart. 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Hechos y reflexiones<\/i> (Matar\u00f3 (Barcelona): El Viejo Topo, 2010), 64-65; ver tambi\u00e9n, Josep S\u00e1nchez Cervell\u00f3, Universitat Rovira i Virgili, y Publicacions URV, eds., <i>El Pacte de la no intervenci\u00f3: la internacionalitzaci\u00f3 de la Guerra Civil espanyola<\/i>, Recerca 14 (Tarragona: Publicacions URV, 2009), 42-49; Para el caso de la resistencia griega ver, Chris Bambery, <i>Historia marxista de la Segunda Guerra Mundial<\/i> (Barcelona: Pasado &amp; Presente, 2015), 284-85.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Eley, <i>Un Mundo que ganar<\/i>, 10.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> \u201cEl cartismo era un movimiento revolucionario de masas de los obreros ingleses en los a\u00f1os 30-40 del siglo XIX. Los cartistas redactaron en 1838 una petici\u00f3n (Carta del pueblo) al parlamento, en la que se reivindicaba el sufragio universal para los hombres mayores de 21 a\u00f1os, voto secreto, abolici\u00f3n del censo patrimonial para los candidatos a diputado al parlamento, etc. El movimiento comenz\u00f3 con grandiosos m\u00edtines y manifestaciones y transcurri\u00f3 bajo la consigna de la lucha por el cumplimiento de la Carta del pueblo\u201d, as\u00ed explicaba Marx a sus lectores el significado del cartismo en el <i>Manifiesto Inaugural de la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores<\/i>, de octubre de 1864.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Irene Castells, <i>La Revoluci\u00f3n Francesa, 1789-1799<\/i> (Madrid: S\u00edntesis, 1997), 81-82.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> William H. Sewell, <i>Trabajo y revoluci\u00f3n en Francia: el lenguaje del movimiento obrero desde el Antiguo R\u00e9gimen hasta 1848<\/i> (Madrid: Taurus, 1992), 350-352-363; para una visi\u00f3n detallada del pensamiento revolucionario ver la brillante tesis de Joan Tafalla, \u00ab<i>Un Cura jacobino: Jacques-Michel Coup\u00e9 (1737-1809): derecho natural, sentido com\u00fan, \u00e9tica y pol\u00edtica en revoluci\u00f3n<\/i>\u00bb 2012.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Maximilien de Robespierre, <i>Pour le bonheur et pour la libert\u00e9: discours<\/i> (Paris: \u00c9d. la Fabrique, 2000), 183.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Sewell, <i>Trabajo y revoluci\u00f3n en Francia<\/i>, 159-64.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Citado por ibid., 343.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Ibid., 374.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Ibid., 373-74.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Brunner, Otto, Conze Conze, Werner, y Koselleck, Reinhart, <i>Geschichtliche Grundbegriffe<\/i>, 1. Aufl. (Stuttgart: Klett, 1984), 889.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez, \u00abMarx y la democracia\u00bb, <i>Cuadernos Pol\u00edticos<\/i> 36 (junio de 1983): 10 y 12.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Karl Marx, <i>La guerra civil en Francia<\/i> (Madrid: Aguilera, 1976).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Citado por Maximilien Rubel, <i>Marx sin mito<\/i>, Edici\u00f3n: 1 (Editorial Octaedro, S.L., 2003), 109.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Karl Korsch et al., <i>Gesamtausgabe 02. R\u00e4tebewegung und Klassenkampf. Schriften zur Praxis der Arbeiterbewegung 1919 &#8211; 1923.<\/i> (Frankfurt am Main: Offizin, Hannover, 1980), 92.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Ibid., 304.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Ibid., 312-13.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Antonio Gramsci, <i>Consejos de f\u00e1brica y estado de la clase obrera<\/i> (M\u00e9xico, D. F.: Ediciones Roca, 1973), 22.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Marx, <i>La guerra civil en Francia<\/i>, 20.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Antonio Gramsci, <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, vol. 3 (M\u00e9xico; Puebla, M\u00e9xico: Era\u202f; BUAP, 1999), 313.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> Ehrenberg, John, <i>The Dictatorship of the Proletariat: Marxism\u2019s Theory of Socialist Democracy<\/i> (New York: Routledge, 1992), 185.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> G\u00f6ran Therborn, \u00abThe Rule of Capital and the Rise of Democracy\u00bb, <i>New Left Review<\/i>, I, n.o 103 (junio de 1977): 3-41.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> Gramsci, <i>Consejos de f\u00e1brica y estado de la clase obrera<\/i>, 108; Francisco Fern\u00e1ndez Buey sintetiz\u00f3 con su claridad habitual las caracter\u00edsticas de estos consejos: \u00ab1o pr\u00e1ctica de la democracia directa entre los trabajadores, concretada en la elecci\u00f3n directa de los delegados o representantes obreros en asambleas de taller y de f\u00e1brica; 2o la afirmaci\u00f3n del principio de revocabilidad constante de los mandatos o delegaciones como forma de oposici\u00f3n a la burocratizaci\u00f3n y el caciquismo; 3o el intento de superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n existente entre obreros organizados sindicalmente y obreros no organizados, as\u00ed como entre los diferentes niveles y categor\u00edas de la producci\u00f3n; 4o consecuentemente, la superaci\u00f3n de la organizaci\u00f3n obrera por oficios como forma de sindicaci\u00f3n anticuada y no correspondiente al nivel de desarrollo y organizaci\u00f3n de las fuerzas productivas en el capitalismo posb\u00e9lico; la afirmaci\u00f3n de la primac\u00eda de la lucha en la f\u00e1brica y, por consiguiente, de la necesidad de que la direcci\u00f3n de la lucha obrera estuviera en la f\u00e1brica misma; y 6o el intento de demostrar la posibilidad de la gesti\u00f3n obrera de la producci\u00f3n en la f\u00e1brica prescindiendo de los capitalistas propietarios de los medios de producci\u00f3n\u00bb, Francisco Fernandez Buey, <i>Leyendo a Gramsci<\/i> (Barcelona: Viejo Topo, 2001), 103-4.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> Citado por Frigga Haug, <i>Rosa Luxemburg y el arte de la pol\u00edtica<\/i> (Ciempozuelos, Madrid: Tierradena, 2013), 198.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> P\u00e1rrafo extra\u00eddo de <i>Die russische Revolution. Eine kritische W\u00fcrdogung aus dem Nachlass von Rosa Luxemburg<\/i>, Berlin, 1922; citado por Paul Frolich, <i>Rosa Luxemburg<\/i>, Edici\u00f3n: Reprint (Chicago, Ill.: Haymarket Books, 2010), 248.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> A pesar de esa deriva que hab\u00eda reducido a un instrumento burocr\u00e1tico lo que hab\u00eda sido la democracia sovi\u00e9tica, el peso de la cultura pol\u00edtica revolucionaria exig\u00eda que quedara registrada en la constituci\u00f3n sovi\u00e9tica de 1936 que \u00abLa URSS es el estado socialista de los obreros y los campesinos\u00bb (art. 1) y que \u00abTodo el poder en la URSS corresponde a los trabajadores de la ciudad y del campo, representados por los consejos de los diputados de los trabajadores\u00bb (art. 3), cit. por Luciano Canfora, <i>La democracia: historia de una ideolog\u00eda<\/i> (Barcelona, Espa\u00f1a: Cr\u00edtica, 2004), 211.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> Klaus-Michael Mallmann, <i>Kommunisten in der Weimarer Republik\u202f: Sozialgeschichte einer revolution\u00e4ren Bewegung<\/i> (Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1996); Stuart Macintyre, \u00ab\u201cRed Strongholds between the Wars\u201d by Stuart Macintyre, Marxism Today, March 1979\u00bb, <i>UNZ.org<\/i>, accedido 11 de abril de 2016, http:\/\/www.unz.org\/Pub\/MarxismToday-1979mar-00085.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Mart\u00edn Ramos, <i>El Frente Popular<\/i> (Barcelona: Pasado y Presente, S.L, 2016), 33-46.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote31anc\" name=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> Ibid., 113-30.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote32anc\" name=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> Ibid., 44.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote33anc\" name=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> Georgi Dimitrov, <i>La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo\u202f: (informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, 2 de<\/i> (Madrid: Emiliano Escolar, 1977), 6; Ver por ejemplo la introducci\u00f3n de Harold laski al libro de Robert A Brady, <i>The Spirit and Structure of German Fascism: With a Foreword by Harold F. Laski.<\/i> (New York: The Viking Press, 1937); y Arthur Rosenberg, <i>Democracia y socialismo: historia pol\u00edtica de los \u00faltimos ciento cincuenta a\u00f1os (1789-1937)<\/i> (M\u00e9xico: Ediciones pasado y presente, 1981).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote34anc\" name=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> Antonia Grunenberg, \u00abDichotomous political thought in Germany before 1933\u00bb, <i>New German critique\u202f: ngc . &#8211; 67 = 23 (1996), 1.<\/i> 1996, 121-22.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote35anc\" name=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> Mart\u00edn Ramos, <i>El Frente Popular<\/i>, 45.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote36anc\" name=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> Fran\u00e7ois Marcot, <i>Dictionnaire Historique de la R\u00e9sistance<\/i>, Paris, \u00c9ditions Robert Laffont, 2006, pp. 651-652.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote37anc\" name=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> Mencionar\u00e9 aqu\u00ed algunas de las propuestas m\u00e1s relevantes en el sentido de la ruptura no s\u00f3lo con Vichy sino con la situaci\u00f3n de preguerra: \u00ab- instauraci\u00f3n de una verdadera democracia econ\u00f3mica y social que implique la supresi\u00f3n de los grandes feudos econ\u00f3micos y financieros en la direcci\u00f3n de la econom\u00eda; &#8211; una organizaci\u00f3n racional de la econom\u00eda asegurando la subordinaci\u00f3n de los intereses particulares al inter\u00e9s general y la libere de la dictadura profesional instaurada a imagen de los estados fascistas; [\u2026] &#8211; el retorno a la naci\u00f3n de todos los grandes medios de producci\u00f3n monopolizados, fruto del trabajo com\u00fan, de las fuentes de energ\u00eda, de las riquezas del subsuelo, de las compa\u00f1\u00edas de seguro y los grandes bancos; &#8211; el desarrollo y sost\u00e9n de las cooperativas de producci\u00f3n, de consumo y de venta, agr\u00edcolas y artesanales; &#8211; el derecho de acceder, en el seno de la empresa, a las funciones de direcci\u00f3n y administraci\u00f3n, para los obreros que posean las cualidades necesarias, y la participaci\u00f3n de los trabajadores en la direcci\u00f3n de la econom\u00eda\u00bb, citado por Henri Michel y Boris Mirkine-Guetz\u00e9vitch, <i>Les id\u00e9es politiques et sociales de la r\u00e9sistance (documents clandestins, 1940-1944)<\/i> (Paris: Presses universitaires de France, 1954), 216-17.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote38anc\" name=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> Fran\u00e7ois Marcot, <i>Dictionnaire historique de la R\u00e9sistance\u202f: R\u00e9sistance int\u00e9rieure et France libre<\/i> (Paris: R. Laffont, 2006), 639-40.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote39anc\" name=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> H. Michel et B. Mirkine-Guetz\u00e9vitch, <i>Les id\u00e9es politiques et sociales\u2026.<\/i>, op. cit., pp. 139-175.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote40anc\" name=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> Geoff Eley, \u00abLegacies of antifascism: constructing democracy in postwar Europe\u00bb, <i>New German critique\u202f: n<\/i><i>o<\/i><i> 67 (1996), 1.<\/i>, 1996, 73-100; y tambi\u00e9n Canfora, <i>La democracia<\/i>, 201-22.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote41anc\" name=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> Eley, \u00abLegacies of antifascism\u00bb, 94.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote42anc\" name=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> Ibid., 93.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote43anc\" name=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> Mart\u00edn Ramos, <i>El Frente Popular<\/i>, 228-29; Para una visi\u00f3n que desvincula los proyectos de posguerra de los frentes populares de los a\u00f1os treinta, ver Canfora, <i>La democracia<\/i>, 201-2.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote44anc\" name=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> Annie Lacroix-Riz, <i>INDUSTRIELS ET BANQUIERS SOUS L\u2019OCCUPATION.\u202f: La collaboration \u00e9conomique avec le Reich et Vichy<\/i> (Paris: Armand Colin, 1999); Ernesto Rossi, <i>I padroni del vapore. La collaborazione Fascismo-Confindustria durante il Ventennio.<\/i>, 1955.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote45anc\" name=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> Canfora, <i>La democracia<\/i>, 208.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote46anc\" name=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> Ellen Meiksins Wood, <i>El imperio del capital<\/i> ([Barcelona]: Viejo Topo, 2004), 184.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote47anc\" name=\"sdfootnote47sym\">47<\/a> Richard Seymour, <i>[(American Insurgents: A Brief History of Anti-imperialism in the US)]<\/i> (Haymarket Books, 2012), 63-64. Publicado en noviembre de 1935 en la revista <i>Common<\/i> <i>Sense<\/i>.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote48anc\" name=\"sdfootnote48sym\">48<\/a> John Smith, <i>Imperialism in the Twenty-First Century: Globalization, Super-Exploitation, and Capitalism\u2019s Final Crisis<\/i> (Monthly Review Press, 2016), cap\u00edtulo 2 edici\u00f3n electr\u00f3nica.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote49anc\" name=\"sdfootnote49sym\">49<\/a> Jos\u00e9 Mar\u00eda Vidal Villa, <i>Teor\u00edas del imperialismo<\/i> (Barcelona: Anagrama, 1976), 326-29.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote50anc\" name=\"sdfootnote50sym\">50<\/a> Raymond Williams, <i>Keywords\u202f: a vocabulary of culture and society<\/i> (New York: Oxford University Press, 1976), 96.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote51anc\" name=\"sdfootnote51sym\">51<\/a> Wood, <i>El imperio del capital<\/i>, 21-33.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote52anc\" name=\"sdfootnote52sym\">52<\/a> Dussel, Enrique, \u00abPenser la transformation &#8211; Philosophie &#8211; D\u00e9mocratie &amp; participation populaire\u00bb, accedido 6 de abril de 2016, http:\/\/penser-la-transformation.org\/colloque\/2012-04-26%20dussel.htm.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-bottom: 18.0pt; text-align: justify; line-height: 150%;'>La conquista del poder del pueblo, la conquista del poder por los pobres para autodeterminarse colectivamente es la conquista de la democracia, y esta ha sido por su propia naturaleza de clase un eje por el cual ha discurrido con suerte diversa la historia de la izquierda durante los siglos XIX y XX, continuando como asignatura pendiente en hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3212,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,22],"tags":[],"class_list":["post-3211","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia-republica","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3211"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3211\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3212"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}