{"id":3311,"date":"2016-12-01T00:00:00","date_gmt":"2016-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3311"},"modified":"2020-02-15T09:52:56","modified_gmt":"2020-02-15T08:52:56","slug":"sobre-la-posibilidad-de-una-teoria-critica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3311","title":{"rendered":"Sobre la posibilidad de una teor\u00eda cr\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p>Los comentarios esquem\u00e1ticos precedentes sobre algunos de los intentos te\u00f3ricos contempor\u00e1neos por sustituir o complementar el paradigma marxiano de la producci\u00f3n por otro paradigma (el de la comunicaci\u00f3n)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a> ten\u00edan un solo prop\u00f3sito: se\u00f1alar un motivo te\u00f3rico m\u00ednimo por el cual el intento de <i>radicalizar<\/i> el paradigma marxiano de la producci\u00f3n, a pesar de sus m\u00faltiples insuficiencias y dificultades intr\u00ednsecas, deba emprenderse al menos como <i>una<\/i> de las alternativas del pensamiento radical contempor\u00e1neo. La discusi\u00f3n que sigue s\u00f3lo puede proponerse indicar algunos de los problemas y de las consecuencias generales que tal intento debe enfrentar.<\/p>\n<p>Ya habr\u00e1 quedado claro el car\u00e1cter general de la revisi\u00f3n sugerida. Consiste en proponer que las distinciones anal\u00edticas b\u00e1sicas mediante las cuales el paradigma marxiano se articula (la dicotom\u00eda \u201ccontenido material\/forma social\u201d, \u201cfuerzas productivas\/relaciones de producci\u00f3n\u201d) se tomen como <i>distinciones pr\u00e1ctico-hist\u00f3ricas<\/i> en un sentido radical. Esto es, admitir que estas distinciones han de ser siempre relativas a alg\u00fan proyecto hist\u00f3rico-social, en el fondo a la condici\u00f3n vital pr\u00e1ctica, a las necesidades e intereses de agentes sociales concretos e hist\u00f3ricamente particulares.<\/p>\n<p>El paradigma de la producci\u00f3n implica una interpretaci\u00f3n de la intersubjetividad como objetividad social que \u2018determina\u2019 a los individuos desde \u2018afuera\u2019, por lo menos en el sentido de que provee el material a partir del cual se construye \u2014mediante el proceso social de \u201cadquisici\u00f3n\u201d e interiorizaci\u00f3n\u2014 toda personalidad concreta. Bajo esta luz, cada elemento humanamente significativo del entorno social no s\u00f3lo es un \u2018producto\u2019 com\u00fan de la naturaleza y del trabajo sino que representa, en el contexto de su uso, dentro del marco de la vida humana real, una coalescencia indisoluble de una realidad material-natural desnuda con alguna relaci\u00f3n socialmente postulada y regulada de los sujetos activos con aquella realidad y entre ellos. Es una factualidad que, por su naturaleza misma, funciona tambi\u00e9n como el \u2018portador\u2019 de reglas y normas de varios tipos. Por el otro lado, las relaciones sociales entre sujetos humanos s\u00f3lo son posibles a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n (directa o indirecta) de tal mundo de objetividad social. As\u00ed que, en el entorno social real, en el mundo vital inmediato de los individuos, cada hecho es \u2014en el sentido anterior\u2014 \u2018institucional\u2019. La ciencia natural como empresa cognitiva representa un intento de \u2018desantropomorfizaci\u00f3n\u2019, de alcanzar los \u2018hechos desnudos\u2019 de manera independiente tanto del entorno institucional de las sociedades humanas y de las limitaciones y determinaciones antropol\u00f3gicas de los organismos humanos. Pero esta empresa (a su vez hist\u00f3rica, \u2018instituida\u2019 y regulada mediante normas y procedimientos sociales cambiantes) no s\u00f3lo es, en principio, <i>interminable<\/i> (ya que las ciencias naturales nunca pueden desatar el lazo que las conecta con el mundo vital de la objetividad social; esta conexi\u00f3n s\u00f3lo puede volverse cada vez m\u00e1s lejana y controlada, pero siempre ser\u00e1 <i>epistemol\u00f3gicamente<\/i> constitutiva para ellas), sino que implica tambi\u00e9n, y al mismo tiempo, la disoluci\u00f3n progresiva de todas las relaciones sensoriales entre los \u2018hechos\u2019 y las acciones humanas. En la medida en que la distinci\u00f3n entre lo inevitable \u2018exterior\u2019 (al cual los individuos se tienen que adaptar) y lo inevitable generado por los mismos hombres (y que su actividad hist\u00f3rica colectiva puede \u2018deshacer\u2019) se debe establecer en relaci\u00f3n <i>con las propias acciones de los hombres, dentro<\/i> del mundo social vital de los individuos, es imposible trazarla a menos que los individuos involucrados hagan un esfuerzo pr\u00e1ctico para discernir hasta qu\u00e9 punto su propia actividad debe ser \u2018reproductiva\u2019 y en qu\u00e9 medida puede ser \u2018creativa\u2019. Y aqu\u00ed, \u2018debe\u2019 y \u2018puede\u2019 cobrar sentido s\u00f3lo en relaci\u00f3n con lo que la terminolog\u00eda racionalista denomina \u2018voluntad\u2019 y \u2018decisi\u00f3n\u2019, pero que, de manera m\u00e1s realista, podemos llamar las exigencias e impulsos hist\u00f3ricamente formados, las <i>necesidades<\/i> de los individuos concretos, de sus grupos y colectividades. La distinci\u00f3n aparentemente ontol\u00f3gica entre <i>physis<\/i> y <i>nomos<\/i> en el mundo, que est\u00e1 ah\u00ed para ser encontrada y descubierta por la \u2018raz\u00f3n\u2019, depende de una <i>distinci\u00f3n pr\u00e1ctica<\/i> entre <i>physis<\/i> y <i>poiesis<\/i> en las actividades humanas, distinci\u00f3n que s\u00f3lo los actores mismos pueden <i>hacer<\/i>. Esta distinci\u00f3n, sin embargo, <i>tiene que hacerse<\/i> si las actividades sociales creadoras de historia e hist\u00f3ricamente creativas han de ser no s\u00f3lo descritas con una terminolog\u00eda racionalista, sino que estas actividades realmente han de ser racionales, el resultado de la decisi\u00f3n consciente de los individuos involucrados. Porque no puede haber <i>raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/i> (colectiva o individual) si no se distingue entre las <i>condiciones<\/i> y los <i>objetivos<\/i> de la actividad, de tal forma que en primera instancia se puedan plantear preguntas sobre la compatibilidad de los fines, su relaci\u00f3n con los medios, sus consecuencias previsibles, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Formuladas con tal generalidad filos\u00f3fica, estas observaciones podr\u00edan ser consideradas como un rechazo puramente verbal de la \u2018teleolog\u00eda\u2019 marxiana y como la propuesta de un relativismo y un decisionismo extremos. Pero, en primer lugar, bien podr\u00edan parecer irrelevantes ya que las categor\u00edas marxianas <i>no<\/i> fueron concebidas para dar una interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica de la vida humana. Fueron pensadas para constituir el andamiaje conceptual de una nueva \u2018ciencia concreta\u2019 de la historia y de la sociedad, ciencia que al mismo tiempo ayude a sus destinatarios a lograr una conciencia revolucionaria, al conformar tanto una expresi\u00f3n de sus intereses como una gu\u00eda para su actividad colectiva radical. Las categor\u00edas anal\u00edticas del \u2018paradigma de la producci\u00f3n\u2019 s\u00f3lo se pueden discutir de manera significativa si uno toma en cuenta este <i>uso y este papel<\/i> en la teor\u00eda marxiana en su conjunto. Para este fin, hace falta mirar un poco m\u00e1s de cerca la funci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica que cumple la dicotom\u00eda fuerzas productivas\/relaciones de producci\u00f3n dentro de la totalidad del proyecto de Marx.<\/p>\n<p>Como intent\u00e9 demostrar anteriormente<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a>, esta dicotom\u00eda cumple un doble papel: sirve, por un lado, para distinguir en la historia los ejes de <i>continuidad<\/i> y de <i>discontinuidad<\/i>, y, al mismo tiempo, para trazar la frontera entre las condiciones b\u00e1sicas (objetivas y subjetivas) del cambio hist\u00f3rico y el terreno en el cual pueden ocurrir <i>transformaciones<\/i> sociales radicales y hacia el cual deber\u00eda enfocarse la acci\u00f3n colectiva revolucionaria. Esto significa que mediante la ayuda de estas categor\u00edas, la historia es entendida como un <i>progreso<\/i> antin\u00f3mico, fundamentalmente como la acumulaci\u00f3n y la universalizaci\u00f3n, bajo una forma objetivada y alienada, de necesidades y capacidades sociales. Esto, a su vez, permite descubrir el lugar que ocupan los conflictos del presente en el conjunto del desarrollo humano, evaluar las confrontadas tendencias sociales desde el punto de vista de un sistema de \u2018valores\u2019 radicalmente hist\u00f3rico, de creaci\u00f3n humana pero <i>para nosotros<\/i>, individuos contempor\u00e1neos, objetiva y universalmente v\u00e1lido. Por el otro lado, las mismas categor\u00edas permiten entender el presente no como una aglomeraci\u00f3n moment\u00e1nea de hechos accidentales sino como un sistema relativamente estable de relaciones que garantizan la reproducci\u00f3n de sus \u2018portadores\u2019: tanto de sus elementos materiales como de sus agentes humanos en su funci\u00f3n y forma sociales determinadas. La <i>dial\u00e9ctica<\/i> de las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n conecta org\u00e1nicamente estos dos aspectos del an\u00e1lisis, el diacr\u00f3nico y el sincr\u00f3nico. Presenta un an\u00e1lisis del proceso de reproducci\u00f3n social desde el punto de vista de sus disfunciones y antinomias sist\u00e9micas, es decir, un an\u00e1lisis referido a sus posibilidades hist\u00f3ricas din\u00e1micas. Cada uno de los elementos de este proyecto requiere ser examinado.<\/p>\n<p>Las categor\u00edas de objetivaci\u00f3n y de apropiaci\u00f3n caracterizan el proceso hist\u00f3rico como un proceso de transmisi\u00f3n ininterrumpida de la tradici\u00f3n mediante actividades humanas pr\u00e1ctico-materiales. Por medio de este proceso, los \u2018productos\u2019 de una generaci\u00f3n anterior son nuevamente re-transformados en necesidades y capacidades subjetivas, cuyo ejercicio desemboca entonces en una \u2018reproducci\u00f3n\u2019 (pero nunca en una r\u00e9plica) o en un cambio de este mundo que es la objetivaci\u00f3n de \u201clas fuerzas esenciales del hombre\u201d. La continuidad es por lo tanto una caracter\u00edstica constitutiva de la historia humana, pues \u2018el hombre es <i>el mundo de los hombres<\/i>\u2019. Incluso los intentos m\u00e1s radicales de una futura reorganizaci\u00f3n de la sociedad derivan, inevitablemente, de su organizaci\u00f3n y sus antinomias presentes. Las categor\u00edas de fuerzas productivas\/relaciones de producci\u00f3n caracterizan esta continuidad hist\u00f3rica como un proceso dial\u00e9ctico y contradictorio de <i>progreso<\/i>, en el sentido de la universalizaci\u00f3n de las capacidades, necesidades, formas de relaciones y sistemas conceptuales de los seres humanos. Este progreso, para Marx, <i>no<\/i> puede reducirse al solo desarrollo de las fuerzas productivas (aunque se entienda \u00e9ste en el amplio sentido \u2018antropol\u00f3gico\u2019 de una constante expansi\u00f3n de la esfera de la interacci\u00f3n de los seres humanos con la naturaleza y del correspondiente crecimiento del control consciente sobre este proceso metab\u00f3lico). Pero las fuerzas productivas forman el esqueleto de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, en el sentido de que s\u00f3lo respecto a ellas es que el progreso adquiere la forma de la <i>acumulaci\u00f3n<\/i>, de un crecimiento y una expansi\u00f3n de los resultados ya alcanzados del desarrollo humano. Las fuerzas productivas son aquellos \u2018frutos de civilizaci\u00f3n\u2019 a los cuales \u2018el hombre nunca renuncia\u2019, como afirma Marx en su carta a Annenkov. Puesto que un nivel dado de desarrollo de las fuerzas productivas, \u2018heredado\u2019 por cada generaci\u00f3n en una forma objetivada, circunscribe un campo definido de posibilidades, respecto tanto a la extensi\u00f3n como al car\u00e1cter de las relaciones sociales mediante las cuales pueden aqu\u00e9llas ser reproducidas, los \u2018medios de producci\u00f3n\u2019 son, en este sentido, la \u2018vara de medici\u00f3n (<i>Gradmesser<\/i>) del desarrollo\u2019 que puede ser definido, entonces, con el rigor de una ciencia natural. As\u00ed, el paradigma de la producci\u00f3n establece una conexi\u00f3n supuestamente emp\u00edrica entre la idea te\u00f3rica (que es l\u00f3gicamente necesaria dentro de su estructura) de la continuidad hist\u00f3rica y la idea, claramente valorativa, de progreso. La teor\u00eda basada en este paradigma se vuelve, por lo tanto, en su propio entendimiento, \u201cla ciencia real, positiva\u2026 del proceso pr\u00e1ctico del desarrollo humano\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a>.<\/p>\n<p>Esta construcci\u00f3n es, sin embargo, altamente problem\u00e1tica por varias razones. El problema principal, desde nuestra perspectiva, se relaciona con la noci\u00f3n de <i>acumulaci\u00f3n<\/i> que en Marx est\u00e1 profundamente impregnada de imaginaci\u00f3n biol\u00f3gica<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a>. La afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual los hombres, por lo menos en su relaci\u00f3n activa con la naturaleza, nunca renuncian a los frutos de la civilizaci\u00f3n, si se entiende (como parece que lo entend\u00eda el propio Marx) como una generalizaci\u00f3n emp\u00edrica, es claramente falsa. Si acaso puede ser interpretada como un \u201cpostulado de racionalidad pr\u00e1ctica\u201d, pero aun en este caso resultar\u00eda contrapuesta a los an\u00e1lisis que el propio Marx ofrece de las formaciones socio-econ\u00f3micas como unidades relativamente estables y discontinuas de progreso hist\u00f3rico. En <i>este<\/i> sentido hay una tensi\u00f3n latente entre la concepci\u00f3n marxiana de la diacron\u00eda y la de la sincron\u00eda.<\/p>\n<p>En sus an\u00e1lisis comparativos de las formaciones socioecon\u00f3micas, Marx nunca ces\u00f3 de subrayar que cada sistema de relaciones de producci\u00f3n (o m\u00e1s ampliamente: de relaciones sociales en general) defin\u00eda y circunscrib\u00eda un <i>objetivo de producci\u00f3n <\/i>(<i>Zweck der Produktion<\/i>) hist\u00f3ricamente espec\u00edfico en el sentido de una <i>funci\u00f3n- objetivo<\/i> socioecon\u00f3mica que incluye la determinaci\u00f3n objetiva de lo que, bajo las condiciones existentes, contar\u00e1 como insumo y como producto, es decir, como costo social y econ\u00f3micamente significativo y como <i>resultado final<\/i> \u00fatil. Esta idea, si bien se insiste poco en ella<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a>, es una de las m\u00e1s fruct\u00edferas de Marx, ya que dota de unidad te\u00f3rica sus m\u00faltiples observaciones relativas a las diferencias en la <i>direcci\u00f3n<\/i> del desarrollo de la producci\u00f3n bajo condiciones hist\u00f3ricas cambiantes. Pero esto conlleva de inmediato que lo que es <i>objetivamente<\/i> una \u2018mejora\u2019, un \u2018progreso\u2019 de las fuerzas productivas bajo un conjunto dado de relaciones de producci\u00f3n pueda aparecer como una \u2018regresi\u00f3n\u2019 desde el punto de vista de otra sociedad (lo cual explica la necesidad de nociones como \u2018sobre-adaptaci\u00f3n\u2019, \u2018involuci\u00f3n\u2019, \u2018decadencia\u2019, en todas las teor\u00edas \u2018evolucionistas\u2019 de la historia, incluida la historia de la tecnolog\u00eda) y, por lo tanto, implica que s\u00ed es posible que se \u2018renuncie\u2019 a este \u2018progreso\u2019 en la pr\u00e1ctica, si se realizara una verdadera transici\u00f3n hist\u00f3rica hacia otro tipo de formaci\u00f3n socioecon\u00f3mica. El <i>progreso<\/i> del cultivo de arroz hidrop\u00f3nico en Asia del sureste implic\u00f3 una \u2018regresi\u00f3n\u2019 del uso del arado al del azad\u00f3n, y las admirables tecnolog\u00edas semiart\u00edsticas del periodo manufacturero temprano se perdieron con la aparici\u00f3n de un desarrollo industrial capitalista. Diferentes sistemas de producci\u00f3n implican diferentes relaciones activas del hombre con la naturaleza, como el propio Marx lo demostr\u00f3 claramente en el caso del capitalismo, y esto tambi\u00e9n significa que requieren del cultivo y ejercicio de diferentes capacidades humanas en el sentido antropol\u00f3gico. El intento marxiano de encontrar en la noci\u00f3n de \u2018productividad\u2019 un criterio emp\u00edrico neutral, que permita establecer un balance estricto de esas \u2018ganancias\u2019 y \u2018p\u00e9rdidas\u2019, es sin duda fallido: no hay manera de dar a esta noci\u00f3n un sentido no ambiguo al aplicarla a sociedades en las cuales la fuerza de trabajo no se puede mover libremente entre varias ramas o segmentos de la \u2018econom\u00eda\u2019, es decir, que el criterio no se aplica de manera coherente a las sociedades precapitalistas<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a>. O <i>bien<\/i> uno identifica \u2018las fuerzas productivas\u2019 con alguna noci\u00f3n emp\u00edrica preestablecida de t\u00e9cnica y tecnolog\u00eda \u2014y en este caso hay que enfrentar el hecho de que, en tiempos de grandes transformaciones hist\u00f3ricas, fuerzas productivas adquiridas pueden ser, hasta cierto punto, \u2018objeto de renuncia y abandono\u2019 (lo cual implica renunciar al v\u00ednculo entre su desarrollo y la noci\u00f3n de continuidad hist\u00f3rica, un v\u00ednculo constitutivo de todo el paradigma marxiano). O bien, la noci\u00f3n misma de fuerzas productivas ha de definirse a trav\u00e9s de la continuidad hist\u00f3rica. Es decir, hay que definirlas como aquellos elementos subjetivos y objetivos de la riqueza social a cuyo uso productivo los individuos sociales (en un momento hist\u00f3rico dado) no \u2018renuncian\u2019, ni podr\u00edan hacerlo, ya que estos elementos o el producto de su utilizaci\u00f3n constituyen <i>para ellos<\/i> una precondici\u00f3n necesaria de la vida, al menos mientras no poseen o no generan alternativas reales para su sustituci\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a>.<\/p>\n<p>Las fuerzas productivas son, en este sentido, <i>lo que tiene, para la sociedad considerada, el significado de \u2018t\u00e9cnico\u2019<\/i> (los elementos de la vida social no investidos de valor y que constituyen el <i>prius<\/i> de la existencia humana). Pero esto implica tambi\u00e9n que los elementos objetivos o subjetivos que en una determinada sociedad funcionan como sus \u2018fuerzas productivas\u2019 pueden, en otra sociedad u otro periodo hist\u00f3rico, alcanzar objetivamente la funci\u00f3n y el significado de \u2018relaciones de producci\u00f3n\u2019 o de sus \u2018materializaciones\u2019. Ciertos medios de tecnolog\u00eda \u2018militar\u2019 <i>son<\/i> para algunas sociedades (por ejemplo, algunos pastores n\u00f3madas) medios de producci\u00f3n cuya reproducci\u00f3n requiere de expediciones sistem\u00e1ticas de guerra y saqueo. Formas de saber que son estrictamente t\u00e9cnicas en cierto momento hist\u00f3rico pueden convertirse en formas de poder monopolizado si la sociedad en cuesti\u00f3n adquiere la posibilidad de reemplazarlas por otras formas mejor adaptadas a las necesidades de sus miembros (por ejemplo, el \u2018saber\u2019 de los expertos reemplazado por el de los productores). Eso significa tambi\u00e9n que en una sociedad en la cual fuerzas sociales opuestas luchan por alternativas sociales distintas que corresponden a sus intereses y necesidades estructurales, la lucha ideol\u00f3gica se articula parcialmente en torno a la pregunta: \u00bfcu\u00e1les son las precondiciones \u2018t\u00e9cnicas\u2019 necesarias de la vida y cu\u00e1les son aquellas \u2018condiciones sociales\u2019 a las que tiene sentido cuestionar y tratar de cambiar? Desde el punto de vista de una econom\u00eda pol\u00edtica marxista, el mercado es un tipo definido de relaci\u00f3n de producci\u00f3n institucionalizada; para la econom\u00eda neocl\u00e1sica es una precondici\u00f3n indispensable para asegurar el equilibrio entre la producci\u00f3n y el consumo, por lo menos en una econom\u00eda din\u00e1mica, y en este sentido es una \u2018fuerza productiva\u2019<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a>. Y las cuestiones relativas a esta articulaci\u00f3n b\u00e1sica de la sociedad <i>son<\/i> ideol\u00f3gicas: la elecci\u00f3n de un marco te\u00f3rico y conceptual depende intr\u00ednsecamente de la \u2018voluntad colectiva\u2019 (para usar el t\u00e9rmino de Gramsci), de una perspectiva elegida y declarada de desarrollo futuro.<\/p>\n<p>No se sigue que en la teor\u00eda social \u2018todo se valga\u2019, ni que la discusi\u00f3n y la cr\u00edtica puramente te\u00f3ricas sean impertinentes en su terreno. No todo es posible a cada momento, y s\u00f3lo unas pocas de las cosas \u2018posibles\u2019 son socialmente significativas, es decir, que articulan y expresan reclamos y empe\u00f1os sociales existentes o por lo menos movilizables. Marx impone estrictos requisitos para una \u2018teor\u00eda cr\u00edtica\u2019 de la sociedad: su marco conceptual debe permitir explicar los conflictos y antinomias recurrentes, emp\u00edricamente observables, de un proceso de reproducci\u00f3n social determinado e indicar las posibilidades de su transformaci\u00f3n en una <i>determinada<\/i> direcci\u00f3n. \u00c9stos no son postulados vac\u00edos, y su cumplimiento no es asunto de \u2018voluntad\u2019. Plantean una fuerte postura te\u00f3rica, en principio confirmable o refutable emp\u00edricamente, abierta a la evaluaci\u00f3n cr\u00edtica. Pero la pretensi\u00f3n b\u00e1sica de la teor\u00eda es <i>pr\u00e1ctica<\/i>: llevar a determinadas fuerzas sociales a la \u2018conciencia de s\u00ed\u2019, al entendimiento de su propia situaci\u00f3n desde el punto de vista de sus intereses y necesidades \u2018reales\u2019<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a>. Y es perfectamente posible que en un momento dado existan varias teor\u00edas distintas que pretendan razonablemente satisfacer estos requisitos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos: no existen razones l\u00f3gicas o metaf\u00edsicas que garanticen que las fuerzas sociales interesadas o involucradas en una transformaci\u00f3n radical de la sociedad presente tengan necesidades id\u00e9nticas \u2014ni que representen, incluso, <i>prima facie<\/i>, alternativas compatibles. La pluralidad de teor\u00edas cr\u00edticas radicales puede ser un hecho tan normal de la vida ideol\u00f3gica como la pluralidad de teor\u00edas sociales que articulan actitudes b\u00e1sicamente distintas (cr\u00edticas <i>versus<\/i> conservadoras) respecto a la realidad social, pero que cumplan, todas, con las normas elementales de \u2018cientificidad\u2019 hist\u00f3ricamente v\u00e1lidas en el periodo considerado, aunque las interpreten e incorporen de distintas maneras.<\/p>\n<p>Estas observaciones metodol\u00f3gicas, sin embargo, ya nos han llevado de la cuesti\u00f3n de la diacron\u00eda hist\u00f3rica a los problemas de la sincron\u00eda. Antes de tratarlos con m\u00e1s detalle, debemos se\u00f1alar algunas de las consecuencias que tiene la interpretaci\u00f3n aqu\u00ed propuesta de \u2018fuerzas productivas\u2019 (junto con la interpretaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n que conlleva) para la comprensi\u00f3n de la <i>continuidad<\/i> y del <i>progreso<\/i> hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>La vinculaci\u00f3n emp\u00edrica directa de estas dos nociones, que Marx realiza mediante el concepto de \u2018desarrollo de las fuerzas productivas\u2019, es insostenible a la luz de las consideraciones anteriores. La visi\u00f3n marxiana de continuidad se mantiene profundamente hincada en la tradici\u00f3n hegeliana. Concibe la continuidad de la historia como la <i>preservaci\u00f3n<\/i> (<i>Erhaltung<\/i>) <i>de una sustancia<\/i> que atraviesa una constante expansi\u00f3n y universalizaci\u00f3n al ser transformada incesantemente en sujeto y viceversa. Pero el paradigma de la producci\u00f3n (a trav\u00e9s de las nociones de objetivaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n) postula la historia humana como el proceso material de una incesante transmisi\u00f3n de la tradici\u00f3n en el sentido pleno: la continuidad es el rasgo inmanente constitutivo de la historia, porque la vida humana s\u00f3lo es posible mediante la adquisici\u00f3n e interiorizaci\u00f3n de algunos de los resultados objetivados del desarrollo previo. Pero \u2018apropiaci\u00f3n\u2019 implica un proceso selectivo que no se puede describir como simple preservaci\u00f3n: es <i>heredar<\/i> (<i>Ererbung<\/i>) el pasado dominando (<i>Eroberung<\/i>) sus resultados de acuerdo con las necesidades del presente. La discontinuidad no es, como se deduce de toda la concepci\u00f3n de Marx, la negaci\u00f3n abstracta de la continuidad. Pero habr\u00eda que agregar: tampoco es un patr\u00f3n cambiante sobreimpuesto a un material que atravesar\u00eda esencialmente un \u2018crecimiento\u2019 unilineal. La discontinuidad hist\u00f3rica acarrea un cambio en aquellos \u2018criterios de selecci\u00f3n\u2019 mediante los cuales las generaciones presentes se apropian y reproducen activamente los \u2018productos\u2019 del pasado. La discontinuidad existe en la historia como cambio de direcci\u00f3n de la continuidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Es por lo tanto imposible \u2018inferir\u2019 el progreso de la continuidad emp\u00edrica de la historia. El concepto de progreso construye una \u2018unidad superior\u2019 a partir de la continuidad heter\u00f3noma de la historia, y la construye desde el punto de vista de un <i>futuro deseado determinado<\/i>. En tanto construcci\u00f3n de la unidad <i>dentro<\/i> de la historia, las teor\u00edas del progreso hist\u00f3rico representan una de las maneras de proclamar la validez universal de valores y fines pr\u00e1cticos que brotan del suelo de una sociedad y una cultura que <i>conocen<\/i> su particularidad hist\u00f3rica. En tanto construcci\u00f3n de unidad desde el punto de vista de un futuro <i>determinado<\/i>, el \u2018progreso\u2019 no s\u00f3lo implica elegir una opci\u00f3n particular de desarrollo, es decir, considerar el futuro deseado como <i>din\u00e1mico<\/i>, sino al mismo tiempo vincular su dinamismo no s\u00f3lo con determinadas tendencias del pasado (siempre ineludible), sino con aquellas tendencias enraizadas en el pasado que est\u00e9n, en la sociedad presente, investidas (pr\u00e1ctica e ideol\u00f3gicamente) con <i>un car\u00e1cter de valor<\/i> definido. (Concretamente, en la medida en que Marx caracteriza el progreso hist\u00f3rico bajo el signo de \u2018desarrollo de las fuerzas productivas\u2019, esto significa una aseveraci\u00f3n, desde el punto de vista del socialismo, de la tendencia hacia un mayor dinamismo de las necesidades y capacidades productivas y de las necesidades humanas, hacia una mayor reducci\u00f3n del tiempo de trabajo necesario y hacia el cambio tecnol\u00f3gico en la medida en que \u00e9ste sirva a estos objetivos.) La historiosof\u00eda del progreso interpreta el futuro como \u2018consumaci\u00f3n\u2019, \u2018actualizaci\u00f3n real\u2019 de <i>algunos<\/i> prop\u00f3sitos de valor que ya est\u00e1n activos (si bien en una forma alterada) en su prehistoria inmediata.<\/p>\n<p>El progreso nunca se puede inferir simplemente de la continuidad emp\u00edrica de la historia, porque lo que su idea plantea pr\u00e1cticamente es una <i>continuidad definida<\/i> de valores entre un futuro entendido din\u00e1micamente y su \u2018pasado\u2019 inmediato. Esto es, sin embargo, una \u2018elecci\u00f3n\u2019 y, cuando algunos cr\u00edticos radicales de Marx caracterizan su planteamiento como \u2018conservador\u2019, como cautivo de los prejuicios de la Ilustraci\u00f3n, etc., sostienen un argumento significativo; la pregunta ser\u00eda m\u00e1s bien saber hasta qu\u00e9 punto esta cr\u00edtica deriva del autoenga\u00f1o de los cr\u00edticos en lo que toca a sus <i>propios<\/i> programas y opciones positivos. La \u2018elecci\u00f3n\u2019 involucrada no puede ser, por supuesto, una decisi\u00f3n irracional, y definitivamente no lo es en el caso de Marx. \u00c9sta depende del an\u00e1lisis de las ra\u00edces sociales sistem\u00e1ticas de la miseria y el sufrimiento humanos en la sociedad burguesa actual, y de los caminos posibles y fuerzas disponibles para su superaci\u00f3n. Pero, de todas maneras, sigue siendo una elecci\u00f3n; y no s\u00f3lo en el sentido trivial de que es imposible \u2018deducir\u2019 una soluci\u00f3n hist\u00f3rica del diagn\u00f3stico mismo de una crisis social (de lo cual Marx estaba consciente ya que ve\u00eda el socialismo como la alternativa al colapso de la civilizaci\u00f3n), sino antes que nada por la pretensi\u00f3n de tal soluci\u00f3n a la validez e importancia universales y paradigm\u00e1ticas \u2014pretensi\u00f3n que se afirma y articula precisamente mediante la idea de progreso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>El historicismo radical de Marx rechaza cualquier intento de justificaci\u00f3n trascendente, suprahist\u00f3rica, de esta pretensi\u00f3n, pero su propio esfuerzo por justificarla emp\u00edricamente, al describir la historia humana como el proceso dial\u00e9ctico de creaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n (incluso en una forma contradictoria) de valores que s\u00f3lo pueden alcanzar su \u2018pleno florecimiento\u2019 y su realizaci\u00f3n universal dentro del socialismo, tambi\u00e9n falla. Esta descripci\u00f3n \u2018emp\u00edrica\u2019 de la historia parece funcionar s\u00f3lo gracias a una construcci\u00f3n y estructuraci\u00f3n previas del tiempo hist\u00f3rico en funci\u00f3n de los valores ya elegidos. Entre sociedades y culturas <i>coexistentes<\/i>, Marx elige el capitalismo como aquella cuyas antinomias se pueden resolver en el sentido de una emancipaci\u00f3n no s\u00f3lo particular y localista, sino humana. En el tiempo hist\u00f3rico \u2018real\u2019 el capitalismo es, por lo tanto, \u2018posterior\u2019, m\u00e1s desarrollado que las sociedades que existen simult\u00e1neamente (y, de manera a\u00fan m\u00e1s radical, todo el desarrollo social occidental es \u2018posterior\u2019 a lo que \u00e9l llama \u2018modo asi\u00e1tico de producci\u00f3n\u2019). Al tratar de mantenerse fiel al historicismo radical impl\u00edcito en el mismo \u2018paradigma de la producci\u00f3n\u2019, uno se ve obligado a renunciar a este procedimiento circular. La teor\u00eda del progreso humano no es la \u2018ciencia positiva\u2019 de la historia. S\u00f3lo tiene sentido como parte del esfuerzo hist\u00f3rico pr\u00e1ctico para <i>darle<\/i> a la historia humana el significado de progreso, es decir, para crear condiciones bajo las cuales los individuos (<i>todos<\/i> los individuos) puedan participar de manera efectiva e igual en las decisiones que determinan c\u00f3mo darle forma al marco socioinstitucional de sus vidas para <i>vivir mejor<\/i>, de acuerdo con sus propios valores y necesidades.<\/p>\n<p>Al formular este objetivo hist\u00f3rico y especificar las condiciones de su realizaci\u00f3n, la teor\u00eda marxiana del socialismo en s\u00ed misma representa una elecci\u00f3n de determinados valores entre los que existen en la sociedad contempor\u00e1nea, una elecci\u00f3n condicionada a la vez por la situaci\u00f3n existencial de sus (propuestos) destinatarios y por la condici\u00f3n estructural de esta sociedad. Esta elecci\u00f3n s\u00f3lo puede justificarse finalmente en la pr\u00e1ctica mediante la realizaci\u00f3n de su pretensi\u00f3n de universalidad, al conducir hacia una unificaci\u00f3n pr\u00e1ctica del g\u00e9nero humano sobre las bases que establece. No hay garant\u00edas metahist\u00f3ricas ni del \u2018\u00e9xito\u2019 de esta empresa, ni de su \u2018deseabilidad\u2019. No se puede decidir a <i>priori<\/i> y en teor\u00eda si la asociaci\u00f3n de productores libres y el desarrollo de individuos pluridimensionales constituye, o no, una \u2018sociedad buena\u2019. Esto s\u00f3lo lo pueden decidir <i>aquellos que<\/i> est\u00e1n involucrados en el intento pr\u00e1ctico de su realizaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n no es ret\u00f3rica. Nadie puede decir anticipadamente si, por ejemplo, todo el esfuerzo y responsabilidad requeridos por la participaci\u00f3n real en las decisiones sociales dentro del marco de una interacci\u00f3n global es conmensurable con sus \u2018beneficios\u2019 para los individuos involucrados (sin olvidar, por supuesto, la posibilidad de que, en estas circunstancias modificadas, los individuos puedan considerar tal esfuerzo y responsabilidad como un valor en s\u00ed y no como una carga adicional). El proyecto radical del socialismo en el sentido marxiano no puede ofrecer pruebas absolutas, indubitables, de su \u2018justeza\u2019, \u2018s\u00f3lo\u2019 se funda en la \u2018evidencia experimentada vivencialmente\u2019 de lo \u2018injusto\u2019 del estado presente de la sociedad, expresada a la vez en sufrimiento pasivo y en necesidad activa de un cambio. Aqu\u00ed, regresamos otra vez de las cuestiones de una teor\u00eda de la historia<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a> a las de un an\u00e1lisis social cr\u00edtico. Al respecto tenemos que preguntar antes que nada: \u00bfqu\u00e9 tanto afecta al significado del concepto cr\u00edtico central de Marx, el de la <i>contradicci\u00f3n<\/i> entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n, una \u2018radicalizaci\u00f3n\u2019 del paradigma de la producci\u00f3n, en el sentido aqu\u00ed esbozado?<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n b\u00e1sica involucrada en la idea de esta contradicci\u00f3n en la teor\u00eda madura de Marx es la de establecer una conexi\u00f3n directa entre las <i>condiciones objetivas<\/i>, que hacen posible la transformaci\u00f3n radical de la sociedad, y aquellas <i>fuerzas sociales<\/i> capaces de realizar tal transformaci\u00f3n. Si no se establece esta conexi\u00f3n, la teor\u00eda degenera en un an\u00e1lisis puramente \u2018cientificista\u2019 de las disfunciones inherentes al sistema de reproducci\u00f3n, sin poder dar cuenta de ninguna motivaci\u00f3n para un cambio (de manera que puede \u2018predecir\u2019 un colapso pero no promover en la pr\u00e1ctica una transformaci\u00f3n radical), o en una expresi\u00f3n \u2018ideol\u00f3gica\u2019 de aspiraciones revolucionarias \u2018sentidas\u2019, sin poder demostrar que son reales y realizables. S\u00f3lo se puede fundamentar la afirmaci\u00f3n de que la teor\u00eda \u2018supera la filosof\u00eda\u2019, <i>tanto<\/i> en el sentido de una pr\u00e1ctica comunicativa de autocomprensi\u00f3n (expresi\u00f3n y articulaci\u00f3n de los intereses de la clase trabajadora) <i>como<\/i> en el de una \u2018ciencia positiva\u2019 de la sociedad capitalista, si se puede mostrar que las aspiraciones radicales que desaf\u00edan el sistema existente de relaciones sociales son el resultado directo y necesario de las disfunciones estructurales de su reproducci\u00f3n, revelando as\u00ed la posibilidad de su reorganizaci\u00f3n revolucionaria. O, para expresarlo en t\u00e9rminos m\u00e1s fuertes: hay que demostrar que esos mismos intereses y necesidades radicales constituyen el elemento medular de las \u2018contradicciones objetivas\u2019 del sistema. El famoso enunciado de Marx: \u201cDe todos los instrumentos de producci\u00f3n, la mayor fuerza productiva es la propia clase revolucionaria\u201d, resulta central y constitutivo en la construcci\u00f3n marxiana de la \u2018contradicci\u00f3n\u2019 entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En qu\u00e9 sentido se puede considerar a la \u2018clase revolucionaria\u2019 como un elemento de las \u2018fuerzas productivas\u2019 es un problema que, bajo cualquier interpretaci\u00f3n, despierta serias dudas<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a>. Una de las opciones de interpretaci\u00f3n es que su subsunci\u00f3n bajo este \u00faltimo concepto implica asumir que son las capacidades y calificaciones productivas de los trabajadores lo que conforma \u2018la mayor fuerza productiva\u2019. Esta propuesta es, sin duda, te\u00f3ricamente coherente. Pero entonces una \u2018contradicci\u00f3n\u2019 entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n significar\u00eda aceptar simult\u00e1neamente que: 1) el capitalismo se enfrenta con dificultades sistem\u00e1ticas, que empeoran a medida que se desarrolla, para reproducir una fuerza de trabajo con una \u2018especificaci\u00f3n hist\u00f3rica correspondiente\u2019<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a>; y 2) que esas dificultades (presentes, por ejemplo, en los hechos de desempleo estructural), junto con los cambios en el car\u00e1cter y contenido de las calificaciones t\u00e9cnicas, generan directamente en los productores inmediatos tales aspiraciones radicales que no pueden ser satisfechas dentro del sistema de relaciones sociales existente. Estas presuposiciones son l\u00f3gicamente coherentes, pero \u2014a pesar de varios intentos de darles concretizaci\u00f3n hist\u00f3rica<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\">13<\/a>\u2014 no parecen surgir de los hechos del desarrollo hist\u00f3rico, y en cualquier caso representar\u00edan una base muy estrecha para la teor\u00eda cr\u00edtica (tanto respecto al <i>car\u00e1cter<\/i> de la motivaci\u00f3n radical como a su <i>extensi\u00f3n<\/i> social). Por el otro lado, si el citado enunciado de Marx significa que los trabajadores <i>como clase<\/i> son \u2018la mayor fuerza productiva\u2019<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\">14<\/a>, ser\u00eda entonces el conflicto consciente y la lucha de clases real lo que primero constituir\u00eda la \u2018contradicci\u00f3n\u2019 entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n. Esto, sin embargo, es l\u00f3gicamente incompatible con la insistencia de Marx en el car\u00e1cter \u2018objetivo\u2019 de esta contradicci\u00f3n, en su car\u00e1cter \u2018independiente de la voluntad y de la conciencia\u2019 de todos los individuos participantes.<\/p>\n<p>Si bien es f\u00e1cil encontrar en Marx l\u00edneas de pensamiento que se pueden asimilar a una u otra de las interpretaciones anteriores, es bastante obvio que el argumento fundamental de sus \u00faltimas obras sigue otro curso. Las disfunciones de la econom\u00eda capitalista, que se expresan, por un lado, en sus crisis de sobreproducci\u00f3n cada vez m\u00e1s profundas y, por el otro, en el car\u00e1cter antag\u00f3nico del proceso de acumulaci\u00f3n, se traducen directamente en una amenaza constante a los niveles de vida elementales de las masas b\u00e1sicas de trabajadores (entendidos como los niveles de necesidades \u201cm\u00ednimas\u201d que cambian hist\u00f3ricamente, pero con mucha lentitud, y cuya satisfacci\u00f3n peligra regularmente en tiempos de crisis). Simult\u00e1neamente, las mismas causas producen un <i>crecimiento<\/i> constante del \u2018ej\u00e9rcito industrial de reserva\u2019, cuyos miembros se ven arrojados a la indigencia, la pobreza desesperada. \u201cLa ley por la cual una cantidad constantemente creciente de medios de producci\u00f3n, gracias al aumento de la productividad del trabajo social, puede ser puesta en movimiento por una cantidad de fuerza humana progresivamente decreciente, esta ley, en un contexto capitalista \u2014en el cual el trabajador no emplea los medios de producci\u00f3n sino que los medios de producci\u00f3n emplean al trabajador\u2014 se expresa de la siguiente manera: mientras m\u00e1s alta es la productividad del trabajo, mayor es la presi\u00f3n de los trabajadores sobre sus medios de empleo, y m\u00e1s precarias, por lo tanto, se vuelven sus condiciones de vida\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\">15<\/a>. As\u00ed que las relaciones capitalistas de producci\u00f3n est\u00e1n en contradicci\u00f3n con el desarrollo de las fuerzas productivas, cuyo elemento principal es la misma \u2018clase revolucionaria\u2019, no en el sentido de su creciente incapacidad para garantizar la reproducci\u00f3n de las calificaciones t\u00e9cnicas necesarias de los trabajadores, ni en el sentido de su antagonismo directo con aquellas aspiraciones en torno a las cuales los trabajadores asalariados se constituyen conscientemente (pol\u00edticamente) como clase, sino en el sentido de la inestabilidad y precariedad cada vez m\u00e1s profundas de la reproducci\u00f3n de la clase trabajadora como <i>masa de fuerza de trabajo<\/i>, como \u2018poblaci\u00f3n productiva\u2019<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\">16<\/a>. En este sentido las disfunciones sistem\u00e1ticas del proceso capitalista de reproducci\u00f3n producen inevitable y directamente entre los trabajadores motivaciones radicales que trascienden el sistema, y esas son simplemente id\u00e9nticas a la aspiraci\u00f3n \u2018natural\u2019 de cada individuo a garantizar la satisfacci\u00f3n de sus necesidades b\u00e1sicas, \u2018elementales\u2019.<\/p>\n<p>No hacen falta argumentos espec\u00edficos para mostrar que esta construcci\u00f3n marxiana no se puede aplicar a las condiciones del \u2018neocapitalismo\u2019. Pero una cr\u00edtica que s\u00f3lo se limitara al car\u00e1cter hoy d\u00eda obsoleto de esta teor\u00eda particular de Marx, perder\u00eda de vista algunos problemas metodol\u00f3gicos m\u00e1s generales y b\u00e1sicos que subyacen a esta construcci\u00f3n particular y que determinan el car\u00e1cter global de la teor\u00eda cr\u00edtica tal como Marx la elabor\u00f3, incluyendo las antinomias antes mencionadas.<\/p>\n<p>Cuando Marx establece el v\u00ednculo entre las condiciones objetivas y las motivaciones subjetivas del cambio radical a trav\u00e9s de la \u2018subsunci\u00f3n\u2019 de la clase trabajadora bajo la noci\u00f3n de \u2018fuerza productiva\u2019, transforma en realidad a los destinatarios y sujetos de su teor\u00eda en un \u2018objeto construido\u2019 por la teor\u00eda. En un sentido particular, este paso est\u00e1 conectado org\u00e1nicamente con la idea misma de teor\u00eda cr\u00edtica. Esta \u00faltima no es una simple sistematizaci\u00f3n de las aspiraciones conscientes, al menos \u2018vividas\u2019, de los asalariados; se propone <i>llevarlos<\/i> a la conciencia de s\u00ed, lo cual <i>eo ipso<\/i> presupone una distinci\u00f3n de alguna clase entre conciencia \u2018emp\u00edrica\u2019 y conciencia \u2018atribuida\u2019 (<i>zugerechnetes<\/i>). Como teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad capitalista, el marxismo es tambi\u00e9n una \u2018cr\u00edtica\u2019 de su sujeto, de la clase obrera que forma parte integrante de <i>esta<\/i> sociedad. Los individuos y sus grupos est\u00e1n \u2018determinados desde afuera\u2019, no s\u00f3lo respecto a su situaci\u00f3n social objetiva, sino tambi\u00e9n en su \u2018subjetividad\u2019. Lo que ellos vienen a reconocer conscientemente como sus necesidades, aspiraciones, intereses, est\u00e1 canalizado de una manera definida \u2014tanto espont\u00e1neamente (de ah\u00ed la categor\u00eda de conciencia \u2018fetichista\u2019) como a trav\u00e9s de las ideolog\u00edas dominantes\u2014 por las relaciones existentes de dominaci\u00f3n social y en concordancia con ellas. La teor\u00eda cr\u00edtica se asume como una parte de aquel <i>proceso de aprendizaje<\/i> pr\u00e1ctico que interrumpe esta socializaci\u00f3n (integraci\u00f3n) cotidiana \u2018normal\u2019 de los trabajadores dentro de la sociedad capitalista. La teor\u00eda <i>de <\/i>la clase obrera tiene que ser, en cierto sentido, una teor\u00eda <i>sobre<\/i> la clase obrera: el camino de la <i>comprensi\u00f3n de s\u00ed misma<\/i> es el de la <i>explicaci\u00f3n<\/i> cr\u00edtica de la conducta \u2018normal\u2019 que revela \u2014desde la perspectiva de una alternativa, sistem\u00e1ticamente cancelada por las relaciones sociales dominantes, pero pr\u00e1cticamente realizable\u2014 a la vez su necesidad social condicional y su atrocidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando Marx establece esta conexi\u00f3n entre la comprensi\u00f3n de s\u00ed y la explicaci\u00f3n mediante la transformaci\u00f3n del \u2018sujeto\u2019 (destinatario) de la teor\u00eda cr\u00edtica en \u2018objeto construido\u2019 por ella, da un paso m\u00e1s. Asimila la distinci\u00f3n entre conciencia \u2018emp\u00edrica\u2019, inducida por el sistema, y conciencia \u2018atribuida\u2019 (adecuada a los objetivos socialistas) a la distinci\u00f3n entre <i>apariencia<\/i> (o incluso ilusi\u00f3n) y <i>realidad<\/i>, por un lado; y entre <i>ignorancia y conocimiento<\/i> verdadero, por el otro. Las necesidades, intereses y aspiraciones de los trabajadores, que resultan de su integraci\u00f3n objetiva en la sociedad capitalista, del hecho de ser una clase <i>de esta<\/i> sociedad, se ven rebajadas al estatus de simples fen\u00f3menos psicol\u00f3gicos subjetivos<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\">17<\/a>, contrapuestos con un concepto en s\u00ed contradictorio de \u2018inter\u00e9s objetivo\u2019, un inter\u00e9s que es categ\u00f3ricamente independiente de la conciencia y la voluntad. El proceso mediante el cual la clase trabajadora alcanza la conciencia de s\u00ed, es decir, alcanza su autonom\u00eda pr\u00e1ctica e hist\u00f3rica, se vuelve sin\u00f3nimo del <i>reconocimiento<\/i> de aquellos intereses \u2018reales\u2019 que la teor\u00eda le adscribe como caracter\u00edsticas esenciales permanentes de su posici\u00f3n de simple elemento en el proceso \u2018autom\u00e1tico\u2019 espont\u00e1neo de la reproducci\u00f3n capitalista, como mero objeto. La autoeducaci\u00f3n pr\u00e1ctica a trav\u00e9s de experiencias comunitarias y comunicativas de lucha social se identifica con el aprendizaje de la verdad de un cuerpo de conocimiento preexistente. La teor\u00eda cr\u00edtica, entonces (con perfecta coherencia), puede pretender al mismo tiempo que rebasa la filosof\u00eda tanto en el sentido de una pr\u00e1ctica dial\u00f3gica y comunicativa de autoeducaci\u00f3n como en el de una \u2018ciencia positiva\u2019, porque la segunda no s\u00f3lo contiene de antemano todos los resultados esenciales que pueden y deben ser alcanzados por la primera, sino que propone adem\u00e1s una demostraci\u00f3n de la necesidad de su obtenci\u00f3n (por lo menos, como \u00fanica alternativa a la autodestrucci\u00f3n). Entonces, pero s\u00f3lo entonces, no hay contradicci\u00f3n entre el hecho de que la teor\u00eda postule como su \u00fanica meta \u2018educar a los trabajadores a actuar con independencia\u2019<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\">18<\/a> y, al mismo tiempo, anuncie que nada tiene que ver con \u201cqu\u00e9 objetivo contempla, en un momento dado, tal o cual miembro del proletariado, o incluso el proletariado en su conjunto\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\">19<\/a> \u2014porque en este caso actuar \u2018con independencia\u2019 s\u00f3lo significa actuar tal como \u201cest\u00e1 hist\u00f3ricamente obligado a actuar conforme a su propio ser (<i>Sein<\/i>)\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\">20<\/a>. La \u2018subjetivaci\u00f3n\u2019 pr\u00e1ctica del proletariado (su conversi\u00f3n en un agente hist\u00f3rico que act\u00faa con autonom\u00eda) es entonces id\u00e9ntica a la realizaci\u00f3n de su completa \u2018objetivizaci\u00f3n\u2019 te\u00f3rica; la libertad es la conciencia de una necesidad preestablecida. En este sentido, pero s\u00f3lo en este sentido, la forma marxiana de la teor\u00eda cr\u00edtica contiene ya \u2014en su propia estructura\u2014 la posibilidad abstracta de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica del \u2018sustitucionismo\u2019.<\/p>\n<p>Pero en el momento en que la teor\u00eda cr\u00edtica se postula a s\u00ed misma como esta forma de unidad realizada entre autoeducaci\u00f3n comunicativa y ciencia positiva, la presuposici\u00f3n de un <i>sujeto exclusivo \u00fanico y unitario<\/i>, de la transformaci\u00f3n revolucionaria deja de ser la gu\u00eda pr\u00e1ctica de la teor\u00eda que puede y debe ser sometida a la prueba de las experiencias hist\u00f3ricas. La suposici\u00f3n de tal sujeto se convierte ahora en un postulado de la teor\u00eda, impuesto por su estructura propia, en una condici\u00f3n categ\u00f3rica de su posibilidad. En este sentido, Luk\u00e1cs s\u00f3lo deriv\u00f3 consecuencias finales cuando caracteriz\u00f3 la \u2018construcci\u00f3n\u2019 del proletariado como la concretizaci\u00f3n y realizaci\u00f3n hist\u00f3ricas del postulado de la unidad sujeto-objeto en la filosof\u00eda cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Sin embargo, si la teor\u00eda est\u00e1 comprometida incondicionalmente con la concepci\u00f3n de un agente revolucionario singular y unitario, predestinado por su situaci\u00f3n objetiva a ser el \u2018veh\u00edculo\u2019 del cambio social radical, la gama de motivaciones radicales posibles resulta por principio delimitada, reducida a una <i>negatividad abstracta<\/i>. En efecto, del proletariado como elemento y <i>objeto<\/i> del proceso capitalista de reproducci\u00f3n, como \u2018construcci\u00f3n\u2019 de su ciencia, s\u00f3lo se puede afirmar, en el mejor de los casos, que le caracterizan aquellos \u2018m\u00f3viles\u2019 que <i>est\u00e1n dirigidos contra<\/i> el capitalismo (en el sentido de que la realizaci\u00f3n de sus \u2018intereses objetivos\u2019 <i>es imposible<\/i> bajo estas condiciones). Pero faltan entonces motivos <i>a favor<\/i> de una sociedad socialista, o intenciones espec\u00edficas <i>orientadas hacia \u00e9sta<\/i>. (Esto resulta obviamente verdadero en el caso de la presuposici\u00f3n marxista seg\u00fan la cual el esfuerzo para garantizar la satisfacci\u00f3n segura de las necesidades elementales constituye la motivaci\u00f3n radical b\u00e1sica.) Mientras m\u00e1s determinista se vuelve la teor\u00eda respecto a la <i>existencia<\/i> de un m\u00f3vil revolucionario, menos determinado se vuelve el <i>contenido<\/i> de tales motivaciones en cuanto al car\u00e1cter de esta transformaci\u00f3n radical. Si el v\u00ednculo entre las condiciones objetivas y las intenciones radicales se establece por medio de la noci\u00f3n de \u2018intereses objetivos\u2019, entonces la teor\u00eda cr\u00edtica exige salvaguardias adicionales \u2014<i>m\u00e1s all\u00e1<\/i> de las motivaciones radicales\u2014 para garantizar el car\u00e1cter socialista del cambio hist\u00f3rico planteado; debe hacer del socialismo la alternativa \u00fanica, teleol\u00f3gicamente predeterminada, al capitalismo. Es precisamente la interpretaci\u00f3n estrictamente determinista del \u2018presente\u2019 la que invoca la interpretaci\u00f3n finalista del \u2018futuro\u2019 de la historia<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\">21<\/a>. La concrescencia parad\u00f3jica del determinismo y el finalismo en la teor\u00eda de la \u2018reificaci\u00f3n\u2019 de Marx, que \u00e9l elabora al mismo tiempo que la comprensi\u00f3n reductivista-\u2018negativista\u2019 de las motivaciones radicales<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\">22<\/a> y que la interpretaci\u00f3n \u2018cientificista\u2019 de su teor\u00eda cr\u00edtica misma, todas estas tendencias aparentemente independientes e inconexas de la <i>oeuvre<\/i> tard\u00eda de Marx, constituyen una constelaci\u00f3n te\u00f3rica. Con sus v\u00ednculos mutuos, configuran no s\u00f3lo la forma m\u00e1s elaborada, hasta hoy, de la teor\u00eda cr\u00edtica, sino tambi\u00e9n \u2014a pesar de sus ambig\u00fcedades y dificultades internas\u2014 su forma m\u00e1s coherente.<\/p>\n<p>Pero esta versi\u00f3n final de la teor\u00eda de Marx en <i>El capital<\/i> est\u00e1 en conflicto latente con aquellas <i>intenciones<\/i> te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas m\u00e1s generales indicadas (m\u00e1s que formuladas expl\u00edcitamente) en sus trabajos tempranos, aquellas intenciones mediante las cuales realizaba su \u2018ruptura\u2019 con la tradici\u00f3n cultural del pasado \u2014intenciones a las cuales nunca renunci\u00f3 y cuyas huellas vuelven a aparecer constantemente tambi\u00e9n en sus escritos tard\u00edos. En el lenguaje de la filosof\u00eda estas intenciones b\u00e1sicas implican una comprensi\u00f3n radicalmente nueva de la intersubjetividad (y la correspondiente noci\u00f3n nueva de sujeto), con base en la cual se puede formular una nueva idea de racionalidad entendida como proyecto pr\u00e1ctico, hist\u00f3rico- social. El \u2018materialismo hist\u00f3rico\u2019, en contraste con el \u2018individualismo abstracto\u2019 de la Ilustraci\u00f3n y con las teor\u00edas del sujeto supraindividual del idealismo alem\u00e1n cl\u00e1sico, mediante el paradigma de la producci\u00f3n como la unidad de la objetivaci\u00f3n y la apropiaci\u00f3n, sugiere una comprensi\u00f3n modificada de la intersubjetividad. Postula que esta \u00faltima constituye una objetividad social externa que, por un lado, \u2018determina\u2019 desde fuera y trasciende a cada uno de los sujetos emp\u00edricos; pero por el otro, tiene este significado objetivo de ser el \u2018portador\u2019 de una intersubjetividad hist\u00f3ricamente formada (en contraste con una presencia e influencia puramente f\u00edsicas) s\u00f3lo en la medida en que se ve incesantemente retransformada en las necesidades y capacidades subjetivas de individuos emp\u00edricos, a trav\u00e9s de sus propias actividades e intercambios sociales conscientes y deliberados. Y la objetividad social, el mundo de objetos materiales creado por los hombres, \u2018trasciende\u2019 incluso a la totalidad de los sujetos emp\u00edricos coexistentes, antes que nada en el sentido de que siempre ofrece y hace posible <i>otros<\/i> \u2018usos\u2019 y \u2018empleos\u2019 distintos de aquellos usos efectivamente realizados en un momento hist\u00f3rico dado, es decir, en la medida en que la actividad de los individuos sociales no tiene s\u00f3lo un car\u00e1cter reproductivo sino tambi\u00e9n <i>poi\u00e9tico<\/i>-creativo. Los individuos emp\u00edricos son los \u00fanicos sujetos de la historia porque el mundo entero de objetividad social es su creaci\u00f3n y s\u00f3lo tiene un sentido humano-social en relaci\u00f3n con sus pr\u00e1cticas. Pero son irrevocablemente seres limitados y finitos porque <i>lo que son<\/i> y pueden ser est\u00e1 siempre <i>delimitado<\/i> <i>y circunscrito<\/i> (como el campo de elecciones individuales y de alternativas hist\u00f3rico-sociales posibles) por aquellas \u2018circunstancias sociales\u2019 que encuentran ya hechas. La nueva noci\u00f3n de intersubjetividad implica una noci\u00f3n diferente de \u2018sujeto\u2019, que conecta en una unidad las ideas de autonom\u00eda y de finitud humanas: \u201c\u2026los individuos ciertamente se hacen <i>los unos a los otros<\/i>, f\u00edsica y mentalmente, pero no se hacen a s\u00ed mismos\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\">23<\/a>.<\/p>\n<p>Es esta unidad dial\u00e9ctica \u2014sugerida y filos\u00f3ficamente se\u00f1alada, m\u00e1s que elaborada en una teor\u00eda cr\u00edtica de la presente etapa hist\u00f3rica, en las obras tempranas de Marx\u2014 la que se descompone en sus trabajos tard\u00edos en un <i>determinismo de los sujetos emp\u00edricos y un finalismo (teleolog\u00eda) del sujeto colectivo<\/i> (una clase o la humanidad como el sujeto del \u201cprogreso\u201d hist\u00f3rico) con el postulado abstracto de mediaci\u00f3n entre los dos. En la medida en que la teor\u00eda marxista, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, conserv\u00f3 y desarroll\u00f3 esencialmente las ideas gemelas de sujeto revolucionario \u00fanico y unitario y de \u2018motivaciones radicales negativas\u2019<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\">24<\/a>, le era en el fondo imposible rebasar este dualismo, que se reproduc\u00eda constantemente bajo las formas polarizadas del cientificismo positivista y de la filosof\u00eda de la praxis. Incluso la transformaci\u00f3n m\u00e1s importante dentro de la teor\u00eda marxista \u2014el reemplazo t\u00e1cito del proletariado como \u00fanico veh\u00edculo del cambio revolucionario por la \u2018humanidad\u2019 encarnada en el mundo de los valores y las objetivaciones culturales, un reemplazo efectivamente realizado por muchos representantes del marxismo \u2018occidental\u2019 (el Luk\u00e1cs tard\u00edo, Benjamin, Adorno, Marcuse, etc.) bajo el impacto directo de las experiencias hist\u00f3ricas del fascismo y el estalinismo\u2014 dej\u00f3 intacta esta estructura b\u00e1sica, aunque transform\u00f3 la teor\u00eda de la \u2018emancipaci\u00f3n\u2019 en una teor\u00eda de la \u2018liberaci\u00f3n\u2019 (<i>Rettung<\/i>).<\/p>\n<p>El \u2018neomarxismo\u2019 de la posguerra fue el primero en cuestionar estos postulados de manera expl\u00edcita y general. La consolidaci\u00f3n de la sociedad neocapitalista hizo que la perspectiva de una revoluci\u00f3n basada en la inseguridad de la simple subsistencia se volviera en su mayor parte irrelevante para las realidades de las sociedades occidentales desarrolladas. Las experiencias de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y de Europa Oriental desacreditaron profundamente la identificaci\u00f3n del socialismo con \u2018una econom\u00eda planificada sin crisis\u2019 (ausente en Marx, por cierto, pero hist\u00f3ricamente acumulada en el concepto de transformaci\u00f3n socialista). El surgimiento espont\u00e1neo de varios movimientos con objetivos radicales pero, al menos en parte, contradictorios, posterior a la desestabilizaci\u00f3n de las sociedades neocapitalistas al final de la d\u00e9cada de 1960, convirti\u00f3 la cuesti\u00f3n de las motivaciones radicales en un asunto de orientaci\u00f3n pol\u00edtica directa. El pensamiento marxista entr\u00f3 en su periodo de \u2018b\u00fasqueda del sujeto\u2019. Esto signific\u00f3, precisamente por las razones arriba se\u00f1aladas, algo m\u00e1s que una reorientaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la teor\u00eda a condiciones hist\u00f3ricas modificadas; conllevaba una disoluci\u00f3n de la construcci\u00f3n que le permit\u00eda articular y justificar su pretensi\u00f3n de validez. La posibilidad de la teor\u00eda cr\u00edtica volvi\u00f3 a ser una <i>cuesti\u00f3n<\/i>; la <i>\u2018crisis\u2019 del marxismo<\/i> es ahora abierta y expl\u00edcita.<\/p>\n<p>El proyecto marxiano de una \u2018teor\u00eda de la revoluci\u00f3n social\u2019 (distinta y opuesta tanto a una teor\u00eda sobre las revoluciones sociales como a una mera \u2018ideolog\u00eda\u2019 revolucionaria) es en su idea misma antin\u00f3mica. En cuanto <i>teor\u00eda<\/i> de la revoluci\u00f3n social, tiene que demostrar que la actividad humana colectiva y consciente <i>puede<\/i> cambiar radicalmente las condiciones actuales y el curso de la historia: tiene que disipar todas las ilusiones fetichistas que suponen poderes trascendentes y fines inmutables que determinan el destino del pueblo y de la humanidad. Tiene que ser una explicaci\u00f3n y una comprensi\u00f3n de la historia radicalmente <i>inmanentes<\/i>, la negaci\u00f3n decidida de la posibilidad de cualquier punto de vista metahist\u00f3rico. Se ve obligada, por lo tanto, a considerar la conciencia como \u2018conciencia de una pr\u00e1ctica existente\u2019, a considerar todos sus productos \u2014ideas, valores, teor\u00edas\u2014 como los de individuos reales, concretos, hist\u00f3ricos, \u2018condicionados\u2019 por su proceso de vida real en el marco de una sociedad dada. Pero entonces, \u00bfc\u00f3mo puede ser posible en absoluto una teor\u00eda de la <i>revoluci\u00f3n <\/i>social que, por todo su contenido, por su significado inherente y su intenci\u00f3n inmanente, apunta a la <i>transformaci\u00f3n<\/i> radical de estas condiciones hist\u00f3ricas actuales? \u00bfC\u00f3mo conciliar el postulado te\u00f3rico de un historicismo radical con la exigencia y la actitud pr\u00e1cticas de una trascendencia radical respecto a la etapa presente de la historia?<\/p>\n<p>La respuesta de Marx a esta pregunta, en su intenci\u00f3n m\u00e1s general, consiste en transformar simult\u00e1neamente el significado de \u2018realidad social\u2019 y de \u2018teor\u00eda\u2019. Una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n social es posible s\u00f3lo si logra vincularse con la realidad del presente no s\u00f3lo como objeto de an\u00e1lisis y explicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n como sujeto, <i>a la vez<\/i> limitado-\u2018condicionado\u2019 y activo-poi\u00e9tico, lo cual \u2018se expresa\u2019 en la caracterizaci\u00f3n dual pero unificada de un sujeto <i>\u2018sufriente\u2019<\/i> y <i>\u2018combatiente\u2019<\/i>. S\u00f3lo as\u00ed puede la teor\u00eda \u201cdesarrollar, a partir de las formas <i>presentes<\/i> de la realidad existente, la realidad verdadera como su Deber (<i>Sollen<\/i>) y su fin \u00faltimo\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\">25<\/a>. La teor\u00eda cr\u00edtica no pretende \u2018prescindir de presuposiciones\u2019, pero sus presuposiciones son \u2018emp\u00edricas reales\u2019: la existencia en la sociedad de \u2018fuerzas\u2019 subjetivas radicales de este tipo, que la teor\u00eda no \u2018describe\u2019 sino que las lleva a su expresi\u00f3n articulada; fuerzas que, por el otro lado, no \u2018consumen\u2019 la teor\u00eda como un producto cultural sino que <i>reconocen<\/i> en ella la articulaci\u00f3n de sus propias aspiraciones, que no pueden ser satisfechas bajo las condiciones de vida imperantes.<\/p>\n<p>Hemos se\u00f1alado, aunque sea de manera bastante abstracta, algunas de las razones por las cuales Marx ha sustituido imperceptiblemente (desde la <i>Ideolog\u00eda alemana<\/i>) esta comprensi\u00f3n de las \u2018condiciones de posibilidad\u2019 de su propia teor\u00eda por otra, con cantidad de \u201chechos que hay que establecer de manera puramente emp\u00edrica\u201d. De esta manera, el marxismo volvi\u00f3 a ser una teor\u00eda en el sentido <i>cl\u00e1sico<\/i> de la palabra, una teor\u00eda de la realidad social como <i>proceso<\/i>, en el sentido dual de una ciencia determinista de la reproducci\u00f3n de una estructura social particular y de una teor\u00eda finalista (valorativa sin decirlo) del progreso hist\u00f3rico. La \u2018radicalizaci\u00f3n\u2019 del marxismo, en el sentido que proponemos, significa entonces, en cierto sentido, un \u2018regreso a las fuentes\u2019, por lo menos si es l\u00edcito comprender as\u00ed una reconstrucci\u00f3n hipot\u00e9tica de las \u2018intenciones originales\u2019 de Marx (entendidas como el significado objetivo de su \u2018ruptura\u2019 con tradiciones te\u00f3ricas anteriores), una reconstrucci\u00f3n realizada desde el punto de vista de los problemas te\u00f3ricos y las exigencias pr\u00e1cticas de nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Esta \u2018radicalizaci\u00f3n\u2019 significa, antes que nada, que la precondici\u00f3n \u2018trascendental\u2019 de la posibilidad de la teor\u00eda cr\u00edtica es <i>la existencia, la realidad emp\u00edrica \u2018vivida\u2019 de necesidades radicales<\/i> que, en su contenido, \u2018trascienden\u2019 el presente y apuntan hacia una nueva organizaci\u00f3n de la sociedad y nuevas formas de vida<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\">26<\/a>. La teor\u00eda ofrece a la vez una <i>explicaci\u00f3n<\/i> y una <i>interpretaci\u00f3n<\/i> de la realidad de estas necesidades hist\u00f3ricas o \u2018condicionadas\u2019, vividas por lo menos bajo la forma de insatisfacci\u00f3n y angustia mudas. Las explica en la medida en que demuestra que surgen de formas actuales de las actividades vitales, de la reproducci\u00f3n de las \u2018condiciones materiales de la vida\u2019 en la \u2018forma social\u2019 dada, a trav\u00e9s de relaciones sociales determinadas. Las interpreta en el sentido de que la teor\u00eda muestra la imposibilidad de satisfacerlas bajo las condiciones sociales dadas, abriendo as\u00ed el camino para pensar en una <i>alternativa<\/i> a la organizaci\u00f3n social presente (a la reproducci\u00f3n de las \u2018condiciones materiales\u2019), y por lo tanto transformando el sufrimiento padecido en intenciones y aspiraciones conscientes. \u201cLa causa principal de la ira moral no es el sufrimiento objetivo: \u00e9sta es la causa social aparente. Percibir las causas como humanas es un primer paso necesario para poder hacer algo respecto a la miseria humana y a la injusticia\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\">27<\/a>. La explicaci\u00f3n de las necesidades como efectos de una estructura social y su interpretaci\u00f3n como potencialidades de transformaci\u00f3n de \u00e9sta se unifican en la teor\u00eda en la presentaci\u00f3n de las necesidades radicales como factores causales de las disfunciones (sentidas y eliminables) de la sociedad.<\/p>\n<p>Pero las necesidades radicales no son s\u00f3lo ese \u2018afuera\u2019 del sustento existencial al cual la teor\u00eda cr\u00edtica tiene necesariamente que acudir, tambi\u00e9n condicionan el contenido conceptual de la teor\u00eda en la medida en que la distinci\u00f3n b\u00e1sica entre \u2018condiciones materiales\u2019 y \u2018relaciones sociales\u2019 s\u00f3lo se puede trazar en funci\u00f3n de ellas. Las \u2018condiciones materiales\u2019 son precisamente aquellos elementos de la vida social que, en relaci\u00f3n con <i>las necesidades formadas por la historia<\/i>, representan una precondici\u00f3n necesaria de la vida humana, tienen el significado pr\u00e1ctico de una objetividad no investida de valor (indiscutible). Las \u2018relaciones sociales\u2019 son, por lo tanto, postuladas como los mecanismos institucionales y sus \u2018materializaciones\u2019, mediante los cuales se regula la reproducci\u00f3n de dichos elementos y que pueden, en principio, ser cambiados, y que por ello tiene sentido someterlos a cuestionamientos y desaf\u00edos, en cuanto a su car\u00e1cter bueno o malo, justo o injusto. La validez de la teor\u00eda cr\u00edtica presupone el cumplimiento simult\u00e1neo de la pretensi\u00f3n te\u00f3rica de ofrecer, a partir de esta distinci\u00f3n, un modelo \u2018confirmable\u2019 de reproducci\u00f3n de la totalidad social desde el punto de vista de sus tensiones y disfunciones estructurales, y de la pretensi\u00f3n pr\u00e1ctica de apuntar a una posible alternativa de organizaci\u00f3n social tal que los sujetos a los cuales se dirige puedan reconocer en ella la expresi\u00f3n de sus propias aspiraciones. Y, por supuesto, el paradigma de la producci\u00f3n, que formula la distinci\u00f3n entre \u2018contenido material\u2019 y \u2018forma social\u2019 b\u00e1sicamente en t\u00e9rminos de \u2018fuerzas productivas\u2019 y \u2018relaciones de producci\u00f3n\u2019, implica simult\u00e1neamente la presuposici\u00f3n pr\u00e1ctica de que en la sociedad moderna el terreno m\u00e1s decisivo, tanto para la emergencia de necesidades radicales como para el resultado de las luchas sociales que determinan la posibilidad de su satisfacci\u00f3n, est\u00e1 constituido por la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica productiva.<\/p>\n<p>Pero esta unidad metodol\u00f3gica de la explicaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n en la teor\u00eda cr\u00edtica no implica la concurrencia necesaria de sus pretensiones te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, no significa la disoluci\u00f3n de la distinci\u00f3n fundamental entre exposici\u00f3n te\u00f3rica como tal y autoeducaci\u00f3n colectiva pr\u00e1ctica. La teor\u00eda nunca puede \u2018demostrar\u2019 la existencia de necesidades radicales, es decir, la existencia de sujetos tales que reconozcan sus propias intenciones en la alternativa ofrecida. Las necesidades del cambio s\u00f3lo se pueden demostrar, como lo formul\u00f3 el propio Marx, <i>ad hominem<\/i>. La teor\u00eda no puede construir su propio sujeto, s\u00f3lo puede <i>evocarlo<\/i>. No s\u00f3lo est\u00e1 fuera de su alcance garantizar el \u00e9xito de un di\u00e1logo pr\u00e1ctico con sus pretendidos sujetos, sino que tampoco puede presumir que contiene los resultados esperados de este proceso de autoeducaci\u00f3n comunicativa. La teor\u00eda cr\u00edtica puede abrir, volver imaginable, un futuro alternativo, tratando as\u00ed de dar voz a la miseria muda del presente y de transformar tal miseria o frustraci\u00f3n en aspiraciones radicales conscientes. Pero las necesidades y las aspiraciones cambian en el proceso mismo de su realizaci\u00f3n y en un di\u00e1logo aut\u00e9ntico, ninguno de los interlocutores sigue siendo lo que era. La pretensi\u00f3n de validez de la teor\u00eda es ante todo pr\u00e1ctica, una apuesta a la <i>continuidad<\/i> y a la <i>fecundidad<\/i> del di\u00e1logo, del \u201c<i>proceso de aprendizaje<\/i>\u201d (como <i>Bildung<\/i>) y no a la inmutabilidad de una \u2018doctrina verdadera\u2019.<\/p>\n<p>La teor\u00eda cr\u00edtica, como atalaya del historicismo radical de la finitud humana, debe asumirse como radicalmente hist\u00f3rica. Y est\u00e1 \u2018limitada\u2019 no s\u00f3lo en este sentido de su \u2018apertura\u2019 respecto a cambios futuros de contenido, sino tambi\u00e9n en el sentido de su \u2018cerraz\u00f3n\u2019 en cuanto al presente. Al analizar el presente desde el punto de vista de una alternativa social futura basada en la interpretaci\u00f3n de necesidades radicales <i>definidas<\/i>, tiene que pensar y probar esta perspectiva pr\u00e1ctico-hist\u00f3rica bajo el postulado de su posibilidad de universalizaci\u00f3n, de su capacidad de conducir la unificaci\u00f3n pr\u00e1ctica del g\u00e9nero humano. Pero mientras esta unidad no pase de ser una idea reguladora, mientras relaciones de dependencia y de dominaci\u00f3n articuladas de <i>distintas maneras<\/i> sigan siendo constitutivas a la vez dentro de una sociedad y en las relaciones entre distintas sociedades, no puede existir garant\u00eda, por lo menos a priori, de la unicidad del sujeto radical, es decir, de la compatibilidad y coherencia mutuas de todas las necesidades radicales que cuestionan \u2018leg\u00edtimamente\u2019 el sistema existente al expresar sufrimientos humanos reales y, en principio, eliminables. Bien puede ocurrir que el \u2018costo\u2019 de eliminar una de las fuentes de la miseria humana sea \u2018insoportable\u2019 para otros agentes sociales, igualmente oprimidos pero en otros aspectos, mediante mecanismos distintos de dominaci\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\">28<\/a>. Y si uno toma en serio la presuposici\u00f3n marxiana de que los esfuerzos por conseguir la pluridimensionalidad del individuo representan una necesidad radical en las sociedades industriales actuales, entonces la pluralidad de sujetos radicales tiene que presentarse para la teor\u00eda cr\u00edtica no s\u00f3lo como una posibilidad emp\u00edrica (que constituye una enorme dificultad para cualquier proyecto de emancipaci\u00f3n), sino tambi\u00e9n como un postulado confirmado. Si la pluralidad de valores, imposibles de ordenar en una jerarqu\u00eda fija y que ofrece la posibilidad de elegir entre varios tipos de formas de vida, se plantea como valiosa en s\u00ed misma, entonces la unidad del g\u00e9nero humano ya no se puede pensar ni bajo la categor\u00eda de un sujeto (encarnado en el presente en el agente \u00fanico de transformaci\u00f3n radical) ni bajo la noci\u00f3n de un consenso alcanzado (que una teor\u00eda \u00fanica pudiera prefigurar en abstracto). Por el contrario, tal unidad se tendr\u00eda que entender como el proceso continuo de un di\u00e1logo ininterrumpido, basado en la solidaridad pr\u00e1ctica y la tolerancia creativa, entre diferentes culturas y formas de vida. La teor\u00eda cr\u00edtica que articule esta perspectiva no puede asumirse como la teor\u00eda de la emancipaci\u00f3n; para ella, la pluralidad de teor\u00edas radicales no es un lamentable hecho emp\u00edrico que habr\u00eda que superar sino una precondici\u00f3n de emancipaci\u00f3n (puesto que es la articulaci\u00f3n de \u2018intereses emancipatorios\u2019 diversos) \u2014si es que un di\u00e1logo de solidaridad entre distintos puntos de vista puede advenir. En todos estos aspectos, la teor\u00eda cr\u00edtica se encuentra en una situaci\u00f3n que no es la superaci\u00f3n sino m\u00e1s bien la realizaci\u00f3n abierta de las antinomias de la filosof\u00eda. Comparte con la filosof\u00eda cl\u00e1sica la pretensi\u00f3n de ser s\u00f3lo la autorreflexi\u00f3n (como <i>Selbstdenken<\/i> y <i>Selbtbesinnung<\/i>) de su sujeto, junto con la conciencia de que es imposible obligar a nadie a filosofar. Comparte con la filosof\u00eda la obligaci\u00f3n de pensar su propio contenido bajo el postulado de la posibilidad de universalizaci\u00f3n, junto con el reconocimiento de la pluralidad irreductible y no superable de puntos de vista filos\u00f3ficos v\u00e1lidos.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca, cuando el fin de la filosof\u00eda, de la metaf\u00edsica, del humanismo, etc., se ha convertido en un lugar com\u00fan, el programa marxiano de abolici\u00f3n de la filosof\u00eda mediante su realizaci\u00f3n ha cobrado, como bien lo se\u00f1al\u00f3 Adorno, un sentido m\u00e1s bien ominoso. La filosof\u00eda empieza cuando vacila aquella m\u00edtica visi\u00f3n del mundo en la cual \u201cel <i>ethos<\/i> de un grupo es presentado como intelectualmente razonable al mostrar que representa un modo de vida idealmente adaptado al estado actual de las cosas descrito por esta visi\u00f3n del mundo, mientras dicha visi\u00f3n del mundo se vuelve emocionalmente convincente al ser presentada como una imagen del estado actual de cosas particularmente bien pensada para adaptarse a tal modo de vida\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\">29<\/a>. La filosof\u00eda empieza cuando esta s\u00edntesis inmediata se derrumba, cuando se empieza a distinguir entre <i>physis<\/i> y <i>nomos<\/i> y su relaci\u00f3n se convierte en un <i>problema<\/i>. Su historia es la historia de intentos constantes tanto para reformular esta distinci\u00f3n como para construir una relaci\u00f3n entre los conceptos as\u00ed distinguidos. Su \u2018fin\u2019 acontece cuando se deja de considerar que las relaciones entre naturaleza y convenciones, objetos y valores, hechos y normas, ciencia y moral, etc., etc., constituyen un problema significativo.<\/p>\n<p>En este sentido, dos grandes tendencias intelectuales del presente pueden leg\u00edtimamente proclamar que ponen fin a la filosof\u00eda. Por un lado, el positivismo considera el asunto como un pseudo-problema, ya que nunca se puede derivar el \u2018debe\u2019 del \u2018es\u2019 y por lo tanto las normas nunca pueden ser \u2018verdaderas\u2019 en el sentido estricto de la palabra. La elecci\u00f3n de valores es, por lo tanto, asunto de decisiones y compromisos \u2018irracionales\u2019, y la justificaci\u00f3n de las normas una empresa sin sentido. La racionalidad s\u00f3lo se refiere al conocimiento de los hechos, es decir, a la elecci\u00f3n de medios adecuados para fines dados; la raz\u00f3n es instrumental por naturaleza y la filosof\u00eda s\u00f3lo puede sobrevivir como la ciencia de los hechos de las ciencias. Por el otro lado, algunas \u2018filosof\u00edas de la comunicaci\u00f3n\u2019 igualmente insisten en la ausencia de un problema real, ya que la distinci\u00f3n entre hechos y normas en su generalidad filos\u00f3fica es simplemente imposible de trazar. Los \u2018hechos\u2019 se pueden identificar y expresar dentro de alg\u00fan sistema de <i>reglas y normas de comunicaci\u00f3n<\/i>, y las reglas del lenguaje (en el sentido amplio) no son convenciones arbitrarias sino hechos de la vida. La justificaci\u00f3n (y la cr\u00edtica) de reglas y normas espec\u00edficas (lo mismo que la explicaci\u00f3n de hechos) s\u00f3lo es posible dentro del marco de una forma de vida determinada (\u2018cultura\u2019, \u2018tradici\u00f3n\u2019, \u2018juego de lenguaje\u2019), constituida por hombres que en determinadas situaciones act\u00faan conforme a determinadas reglas, forma de vida en la que cada uno de los t\u00e9rminos involucrados \u2014situaci\u00f3n, acci\u00f3n, reglas\u2014 s\u00f3lo se puede definir en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Pero una forma de vida no puede tener m\u00e1s justificaci\u00f3n que la de ser la tradici\u00f3n que nos es dada, que nos habilita \u2014al participar en ella\u2014 para actuar y juzgar racionalmente. La ciencia misma es una actividad regida por normas definidas que pertenecen a una cultura y a una forma de vida definidas. La filosof\u00eda s\u00f3lo puede sobrevivir si abandona su pretensi\u00f3n de ser una \u2018teor\u00eda\u2019, de dar respuestas generales a los supuestos problemas de hechos y normas. S\u00f3lo se puede asumir como actividad pura que siempre nos recuerda algo que ya \u2018conocemos\u2019 en la pr\u00e1ctica de la vida \u2014el entretejimiento indisoluble de los \u2018hechos\u2019 y las \u2018reglas\u2019 como fundamento insuperable e incuestionable de la racionalidad humana. La filosof\u00eda s\u00f3lo deber\u00eda ofrecer una profilaxis contra las pretensiones exorbitantes e ileg\u00edtimas de la raz\u00f3n (formuladas primero en la misma filosof\u00eda cl\u00e1sica), un recordatorio constante de sus l\u00edmites y de su finitud.<\/p>\n<p>\u201c\u2026desarrollar, a partir de las formas <i>presentes<\/i> de la realidad existente, la realidad verdadera como su Deber y su fin \u00faltimo\u201d: esta ya citada declaraci\u00f3n program\u00e1tica temprana de Marx suena, sin duda, en el contexto de las discusiones filos\u00f3ficas actuales no como la abolici\u00f3n sino m\u00e1s bien como la reafirmaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n tradicional de la filosof\u00eda. Y, aunque evit\u00f3 m\u00e1s tarde toda formulaci\u00f3n que mencionara \u2018deberes\u2019 y \u2018fines\u2019, no es dif\u00edcil ver que el \u2018paradigma de la producci\u00f3n\u2019, el n\u00facleo te\u00f3rico de su pensamiento tard\u00edo, contiene otra reformulaci\u00f3n m\u00e1s de la antigua distinci\u00f3n entre <i>physis<\/i> y <i>tesis<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\">30<\/a><\/i>. \u2018Contenido material\u2019 y \u2018forma social\u2019, estos dos conceptos que expresan respectivamente las relaciones del hombre con la naturaleza y las relaciones entre hombres como opuestos son una conceptualizaci\u00f3n m\u00e1s ofrecida para trazar la l\u00ednea entre lo que s\u00f3lo puede ser averiguado y tomado en cuenta, explicado en cuanto a sus causas y utilizado, por un lado; y <i>por el otro<\/i>, lo que, en principio, puede ser objeto de decisi\u00f3n, cuyas razones pueden justificarse o criticarse, y que se puede defender o derribar.<\/p>\n<p>Al articular esta distinci\u00f3n dentro del \u2018paradigma de la producci\u00f3n\u2019, Marx propone una soluci\u00f3n al problema filos\u00f3fico relativo a \u2018naturaleza\u2019 y \u2018convenci\u00f3n\u2019, \u2018hechos\u2019 y \u2018normas\u2019, una soluci\u00f3n que trasciende, en cierto sentido, la \u2018uniteralidad\u2019 tanto de las \u2018filosof\u00edas de la comunicaci\u00f3n\u2019 como del positivismo. Por un lado, el paradigma de la producci\u00f3n insiste en la unidad indisoluble de hechos y reglas en la constituci\u00f3n misma del mundo vital como realidad material humana. Y no s\u00f3lo en el sentido de que cada objeto hecho por el ser humano o, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, cada elemento humanamente significativo del entorno del hombre es <i>simult\u00e1neamente<\/i> una objetivaci\u00f3n de relaciones pasivas y activas espec\u00edficas del hombre con la naturaleza (necesidades y capacidades espec\u00edficas) y una materializaci\u00f3n, un \u2018portador\u2019 de formas sociales definidas, sino tambi\u00e9n porque las nociones de objetivaci\u00f3n y de materializaci\u00f3n presuponen, <i>ambas<\/i>, la noci\u00f3n de reglas sociales. La distinci\u00f3n que tiene sentido hacer no se establece entre hechos desnudos y reglas desencarnadas derivadas de convenciones, sino entre dos elementos, dos constituyentes de la <i>factualidad social<\/i>, ambos co-constituidos mediante reglas, pero de distinto tipo: reglas \u2018t\u00e9cnicas\u2019 y reglas, <i>en sentido estricto<\/i>, \u2018sociales\u2019. Pero esta distinci\u00f3n es siempre relativa al momento hist\u00f3rico, en el fondo a la situaci\u00f3n vital de los sujetos sociales que la trazan. Lo que desde un punto de vista socio-hist\u00f3rico definido ser\u00eda un simple hecho o una necesidad t\u00e9cnica puede ser visto, desde otra perspectiva, como expresi\u00f3n y afirmaci\u00f3n de una elecci\u00f3n espec\u00edfica de valores o de intereses particulares. Lo que podemos llamar la \u2018cr\u00edtica de las ideolog\u00edas\u2019, en el sentido amplio de la palabra (que incluye el caso m\u00e1s trivial en el cual, \u2018por detr\u00e1s\u2019 de la motivaci\u00f3n expl\u00edcita de alguien, uno ve sus <i>causas<\/i>), siempre implica un intento de trazar la l\u00ednea que separa \u2018hechos\u2019 de \u2018normas\u2019, lo \u2018t\u00e9cnico\u2019 de lo \u2018social\u2019, de manera distinta a como el sujeto lo hace o lo hizo. Cuando el antrop\u00f3logo explica alguna representaci\u00f3n religiosa (que remite para los \u2018nativos\u2019 a una entidad existente que forma parte del andamiaje ontol\u00f3gico del mundo) como mera expresi\u00f3n de las relaciones formales que se dan entre unas personas y sus grupos sociales en la sociedad considerada, \u00e9l (o ella) en realidad est\u00e1 transformando \u2018hechos\u2019 en \u2018normas\u2019. Y cuando explica un conjunto particular de prescripciones religiosas en t\u00e9rminos, digamos, de su utilidad o necesidad funcional dentro del ecosistema dado, est\u00e1 realizando la transformaci\u00f3n inversa, haciendo \u2018hechos\u2019 a partir de \u2018normas\u2019.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo es <i>preciso<\/i> hacer la distinci\u00f3n mencionada, y hacerla en el sentido de contraponer las exigencias y necesidades de la naturaleza a la esfera en la cual se pueden dar, principalmente, elecciones humanas. La acci\u00f3n racional s\u00f3lo es posible si uno puede distinguir, por un lado, entre sus condiciones y los medios disponibles que se han de tomar en cuenta y utilizar; y por el otro, los objetivos y fines que han de elegirse y tratar de alcanzar. Cuando la actividad social deja de ser dirigida por la tradici\u00f3n, cuando su car\u00e1cter <i>poi\u00e9tico<\/i> se vuelve un problema consciente, surge entonces la tarea de establecer esta distinci\u00f3n de manera sistem\u00e1tica, general y justificada. Llega entonces el tiempo de la filosof\u00eda. Pero una vez que eso est\u00e1 hecho, que las esferas del <i>physis<\/i> y el <i>nomos<\/i> quedan diferenciadas b\u00e1sicamente (bajo cualquier forma de conceptualizaci\u00f3n) no hay manera de encontrar una <i>conexi\u00f3n l\u00f3gica<\/i> v\u00e1lida entre las dos. No s\u00f3lo es imposible deducir \u2018debe\u2019 de \u2018es\u2019, sino que tampoco se puede inferir de un \u2018contenido material\u2019 dado su \u2018forma social\u2019, aunque, por supuesto, una totalidad particular de valores de uso no puede ser producida por mecanismos de regulaci\u00f3n social arbitrarios. Pero cualquier \u2018explicaci\u00f3n\u2019 de la g\u00e9nesis de tales mecanismos es por necesidad hist\u00f3rica, en el sentido estricto de la palabra, es decir, que tiene que referirse no s\u00f3lo a una constelaci\u00f3n \u00fanica de \u2018circunstancias\u2019 sino a circunstancias <i>interpretadas<\/i> por los propios actores sociales a la luz de sus necesidades, intenciones e intereses. Ahora bien, ni el uso \u00f3ptimo de los recursos disponibles para fines arbitrariamente dados, ni una jerarqu\u00eda fija de fines, proporcionan criterios de racionalidad para la actividad de cambio radical, es decir, para la actividad que pone en tela de juicio los m\u00f3viles dominantes y los prop\u00f3sitos socialmente sancionados de la acci\u00f3n humana, y no lo hace en nombre del regreso a alguna tradici\u00f3n previa sino por abrir el camino a la actividad <i>creadora de valores<\/i> de los individuos. La actividad <i>poi\u00e9tica<\/i> s\u00f3lo puede ser racional si es posible encontrar alg\u00fan nexo v\u00e1lido entre hechos y normas, medios y fines. En este sentido, el marxismo es un intento \u2014que sigue los esfuerzos del idealismo alem\u00e1n cl\u00e1sico\u2014 de articular <i>una nueva idea de \u2018raz\u00f3n\u2019<\/i>, que define la racionalidad como una categor\u00eda de la vida, de una praxis social mediante la cual los hombres pueden <i>hacer<\/i> una conexi\u00f3n consciente entre medios y fines. Si los individuos sociales, en conocimiento de las exigencias y limitaciones de su situaci\u00f3n vital, a trav\u00e9s de la articulaci\u00f3n y de la confrontaci\u00f3n dial\u00f3gica de sus propias necesidades, determinan ellos mismos de manera solidaria los prop\u00f3sitos sociales y los valores de sus propias actividades, entonces <i>su vida es racional<\/i>. La teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad analiza aquellas condiciones sociales que, en el presente, hacen sistem\u00e1ticamente imposible la realizaci\u00f3n de esta racionalidad pr\u00e1ctico-social. Tambi\u00e9n intenta as\u00ed participar \u2014a trav\u00e9s de esta \u2018interpretaci\u00f3n\u2019 de necesidades radicales latentes\u2014 en aquel proceso de aprendizaje colectivo gracias al cual los individuos actuales pueden relacionar conscientemente los hechos de su vida con las normas de su actividad social. En este sentido, la teor\u00eda cr\u00edtica ofrece una respuesta al problema sempiterno de la filosof\u00eda, al se\u00f1alar que las antinomias que ella engendra no se pueden resolver en la esfera del pensamiento puro, sino s\u00f3lo en la pr\u00e1ctica social. Pero la teor\u00eda s\u00f3lo puede ofrecer esta \u2018respuesta\u2019 bajo la forma de un <i>proyecto<\/i> de reorganizaci\u00f3n social radical que expresa la necesidad y potencialidad de la etapa hist\u00f3rica actual. En este sentido, sigue siendo \u2018meramente\u2019 una filosof\u00eda. No resuelve el \u2018enigma de la historia\u2019 porque, seg\u00fan su propio entender, no existe detr\u00e1s de la historia ning\u00fan sentido oculto que pudiera ser descubierto; s\u00f3lo se propone articular las condiciones bajo las cuales la vida hist\u00f3rica puede ser transformada ahora en una <i>tarea v\u00e1lida<\/i>, a la medida de los seres humanos. Pero s\u00f3lo puede \u2018evocar\u2019 a los sujetos capaces de emprender tal tarea y dispuestos a llevarla a cabo. Que la tarea sea o no emprendida en la realidad no ser\u00e1 un juicio sobre la humanidad, sino sobre la \u2018verdad\u2019 y la \u2018justeza\u2019 de la teor\u00eda.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>\u0002 M\u00e1rkus se refiere al cap\u00edtulo 4 denominado \u201cProducci\u00f3n versus comunicaci\u00f3n: cambio de paradigma en la teor\u00eda radical\u201d, en el cual primero examina y critica brevemente el enfoque desarrollado por Jean Baudrillard, para analizar despu\u00e9s, m\u00e1s detenidamente, el proyecto te\u00f3rico de J\u00fcrgen Habermas que busca, a trav\u00e9s del paradigma del lenguaje, complementar (y no sustituir como Baudrillard) el paradigma de la producci\u00f3n. V\u00e9ase el resumen de estos an\u00e1lisis en la presentaci\u00f3n de este ensayo. [Nota de Julio Boltvinik.]<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a>\u0002 Esta dicotom\u00eda es el tema central de la parte II de <i>Language and Production<\/i>, aunque en distintos cap\u00edtulos se maneja de diversas maneras. Quiz\u00e1s la expresi\u00f3n m\u00e1s clara sea la que se presenta en las \u00faltimas p\u00e1ginas del cap\u00edtulo 3. V\u00e9ase al respecto la s\u00edntesis incluida en la presentaci\u00f3n de este ensayo. [Nota de Julio Boltvinik.]<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>\u0002 <i>Marx-Engels Werke<\/i>, vol. 3, Dietz, Berl\u00edn, 1958, p. 27. [No hay traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de esta magna colecci\u00f3n que re\u00fane las obras completas de Marx y Engels.]<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a>\u0002 V\u00e9ase, por ejemplo, la caracterizaci\u00f3n marxiana del \u201cdesarrollo del trabajo\u201d en las <i>Teorien \u00fcber den Merwert<\/i> [en espa\u00f1ol: <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1980, 3 vols.]: \u201cDe la misma manera, Darwin hace de la \u2018acumulaci\u00f3n\u2019 de rasgos heredados el principio conductor de la formaci\u00f3n de todos los organismos, plantas y animales, de tal manera que los diversos \u00f3rganos se forman por \u2018adici\u00f3n\u2019 y son meramente \u2018invenciones\u2019 de los sujetos vivos gradualmente acumuladas\u201d (Werke, vol. 26\/3, p. 289). La misma analog\u00eda reaparece en <i>El capital<\/i>, vol. 1 (Werke, vol. 23, p. 392). Tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n lo mucho que Marx, en <i>El capital<\/i>, incluso en su an\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, insiste en este aspecto de continuidad org\u00e1nica (cfr. ibid., pp 392-394, 404, etc.).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a>\u0002 Entre las pocas excepciones, v\u00e9ase la discusi\u00f3n de este concepto en G. Therborn, <i>Science, Class and Society<\/i>, Londres, 1976, pp. 385-386, adem\u00e1s del art\u00edculo de J. Arnason ya mencionado. [N. de la T.: debe ser el que cita en la nota 107: J. Arnason, \u201cMarx und Habermas\u201d, en A. Honneth y U. Jaeggi (eds.), <i>Arbeit, Handlung, Normativit\u00e4t<\/i>, Frankfurt, 1980.]<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a>\u0002 En primer lugar hay que se\u00f1alar que, aplicada a la agricultura (es decir, a la rama de producci\u00f3n determinante en todas las econom\u00edas precapitalistas), la noci\u00f3n de productividad se vuelve intr\u00ednsecamente ambigua por la necesidad de distinguir entre productividad <i>por hora-hombre y por unidad de tierra<\/i>. \u00c9ste, sin embargo, no es s\u00f3lo un problema anal\u00edtico: los dos tipos hist\u00f3ricos fundamentales de ecosistemas agr\u00edcolas no europeos, la agricultura de tumba, roza y quema y la hidr\u00e1ulica (inundaci\u00f3n o riego), muestran dos tendencias de desarrollo completamente opuestas respecto a estas dos maneras posibles de entender el crecimiento de la productividad agr\u00edcola. El cultivo eurasi\u00e1tico de granos, como ecotipo espec\u00edfico, es el \u00fanico que hace hist\u00f3ricamente posible un \u201ccrecimiento de la productividad agr\u00edcola\u201d relativamente equilibrado y simult\u00e1neo en los dos aspectos. V\u00e9ase al respecto, en primer lugar, Clifford Geertz, <i>Agricultural Involution<\/i>, University of California Press, Berkeley, 1963; tambi\u00e9n Eric R. Wolf, Peasants, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, New Jersey, 1966, cap. 2; y Esther Boserup, <i>The Conditions of Agricultural Growth<\/i>, Aldine, Chicago, 1965, esp. cap. 2-5.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a>\u0002 Las \u201cfuerzas productivas\u201d, en este sentido, comprenden tanto los conocimientos y las capacidades humanas (incluyendo formas definidas de capacidades y conocimientos <i>organizacionales<\/i>) <i>como<\/i> los \u201ccorrespondientes\u201d medios de producci\u00f3n. Por el otro lado, la caracterizaci\u00f3n arriba presentada implica que las categor\u00edas de \u201cfuerzas productivas\/ relaciones de producci\u00f3n\u201d se definen <i>prima facie<\/i> en relaci\u00f3n con sociedades din\u00e1micas en las cuales las cuestiones de cambio social consciente y de alternativas de desarrollo hist\u00f3rico se vuelven cuestiones sociales reales. En este sentido, el materialismo hist\u00f3rico, por la estructura misma de sus categor\u00edas, es la teor\u00eda de la sociedad burguesa. Su aplicaci\u00f3n a sociedades precapitalistas significa considerarlas, desde el punto de vista del dinamismo emergente de la sociedad burguesa, como sus precondiciones hist\u00f3ricas. S\u00f3lo en la sociedad capitalista las categor\u00edas del materialismo hist\u00f3rico dejan de ser meras categor\u00edas de interpretaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n (desde el punto de vista <i>de otra<\/i> historia) y se convierten en elementos constitutivos de la autocomprensi\u00f3n de los agentes de la sociedad considerada.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a>\u0002 En este contexto, sin embargo, vale la pena se\u00f1alar que Marx mismo ha tratado, en parte expl\u00edcitamente al llamarlos as\u00ed, en parte impl\u00edcitamente al discutirlos, al comercio y al mercado mundial como \u2018fuerzas productivas\u2019 respecto a periodos precisos del desarrollo hist\u00f3rico. V\u00e9ase por ejemplo, <i>Grundrisse<\/i>, pp. 188, 215 [en espa\u00f1ol, esta obra la public\u00f3 Siglo XXI con el nombre de <i>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>]; Werke, vol. 25, pp. 345, 348- 349, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a>\u0002 Esta primac\u00eda de lo pr\u00e1ctico sobre lo te\u00f3rico est\u00e1 metodol\u00f3gicamente presente en la teor\u00eda cr\u00edtica, entre otros lugares en el hecho de que mientras la teor\u00eda est\u00e1 formulada en un lenguaje descriptivo y a trav\u00e9s de afirmaciones emp\u00edricamente comprobables, no puede imponer ning\u00fan plazo temporal estricto para sus supuestas \u2018predicciones\u2019. Precisamente por el hecho de que la teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad <i>no es<\/i> una profec\u00eda social, es imposible, en un sentido te\u00f3rico fuerte, \u2018falsificarla\u2019. \u2018Falsificaci\u00f3n\u2019 podr\u00eda aqu\u00ed significar simplemente el proceso de convertirse en socialmente obsolescente, es decir, incapaz de servir como veh\u00edculo cultural de la movilizaci\u00f3n de fuerzas sociales.En este posible proceso de \u2018refutaci\u00f3n pr\u00e1ctica\u2019, sin embargo, los m\u00e9ritos explicativos y las dificultades de la teor\u00eda <i>deber\u00edan<\/i> cumplir un papel decisivo (una teor\u00eda que s\u00f3lo exprese demandas actuales, pero sea incapaz de explicar la situaci\u00f3n de sus sujetos o de ofrecer una perspectiva realista de su transformaci\u00f3n, es \u2018ideolog\u00eda\u2019 en el sentido peyorativo de la palabra) si sus destinatarios se comportan de manera <i>racional<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a>\u0002 La interpretaci\u00f3n aqu\u00ed indicada de \u2018progreso hist\u00f3rico\u2019 apunta, sin embargo, hacia una de las dificultades te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas fundamentales que debe enfrentar hoy d\u00eda la teor\u00eda radical cr\u00edtica de la sociedad de tradici\u00f3n marxista. Cuando Marx identific\u00f3 el progreso con la continuidad emp\u00edrica de la historia, no s\u00f3lo se trataba, de su parte, de un caso de \u201cfalacia naturalista\u201d, sino que dependi\u00f3 de supuestos y expectativas hist\u00f3ricas espec\u00edficas de su teor\u00eda. La \u2018elecci\u00f3n\u2019 del capitalismo (junto con un sistema de valores que s\u00f3lo pod\u00eda llegar a existir, como ocurri\u00f3, bajo este sistema) pod\u00eda parecerle a Marx la simple estipulaci\u00f3n de un hecho hist\u00f3rico, ya que \u00e9l presupon\u00eda que el capitalismo est\u00e1 en un proceso inarrestable de conquista de todo el planeta y de transformaci\u00f3n de todas las sociedades tradicionales, a fin de cuenta, en sociedades capitalistas (o quiz\u00e1s directamente socialistas). En este sentido pod\u00eda v\u00e1lidamente considerar el sistema de valores del capitalismo como emp\u00edricamente universal \u2014por la fuerza de una necesidad hist\u00f3rica pr\u00e1cticamente obvia para \u00e9l. Tales expectativas hist\u00f3ricas de Marx, sin embargo, resultaron, con mucho, demasiado \u2018optimistas\u2019. Aunque el capitalismo ha logrado convertirse en un \u2018sistema-mundo\u2019, al derrumbar a su paso todas las barreras y destruir el tejido social de las sociedades tradicionales, su \u2018progreso\u2019 no desemboc\u00f3 en un desarrollo capitalista aut\u00f3ctono en muchas partes del mundo, sino que produjo econom\u00edas y sociedades profundamente truncadas e involucionadas o desbalanceadas y \u2018duales\u2019. Todos los que tratan de prolongar la tradici\u00f3n marxista tienen que reconsiderar la idea marxiana de la funci\u00f3n \u2018hist\u00f3rica mundial\u2019 del capitalismo a la luz de aquellas experiencias hist\u00f3ricas, ya que para ellos tal idea cumple sin duda un papel central, constitutivo.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a>\u0002 V\u00e9ase, por ejemplo, J\u00fcrgen Habermas, <i>Legitimationsprobleme im Sp\u00e4tkapitalismus, Suhrkamp<\/i>, Frankfurt, 1973, esp. pp. 73-79; A. Wellmer, <i>Kritische Gessellschaftstheorie und Positivismus<\/i> (sin lugar, fecha ni editorial en el original), pp. 99-104; A.Wildt, \u201cProduktivkr\u00e4fte und soziale Umwalzung\u201d, en U. Jaeggi y A. Honneth (eds.), <i>Theorien des Historischen Materialismus, Suhrkamp<\/i>, Frankfurt, 1977, pp. 216- 226, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a>\u0002 Esta idea figura sin duda en <i>El capital<\/i>, donde Marx describe la \u2018contradicci\u00f3n absoluta\u2019 de la sociedad burguesa como la que existe entre, por un lado, la \u201cfluidez de funciones, la movilidad generalizada de los trabajadores\u201d, necesaria bajo las condiciones de un dinamismo incesante de la producci\u00f3n y, por el otro lado, la \u201cvieja divisi\u00f3n del trabajo con sus particularismos cosificados\u201d, que el sistema de dominaci\u00f3n capitalista impone a la producci\u00f3n (cfr. <i>Werke<\/i>, vol. 23, p. 511).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a>\u0002 El m\u00e1s nuevo y significativo de estos intentos fue la teor\u00eda de la \u201cnueva clase obrera\u201d desarrollada en la primera mitad de la d\u00e9cada de 1960 por varios te\u00f3ricos franceses radicales. V\u00e9ase S. Mallet, La nouvelle classe ouvri\u00e8re, Par\u00eds, 1963; P. Belleville, <i>Une nouvelle classe ouvri\u00e8re<\/i>, Par\u00eds, 1964; M. Kravetz, \u201cNaissance d\u2019un syndicalisme \u00e9tudiant\u201d, <i>Les Temps Modernes<\/i>, 1964, pp.1447-1475; A. Gorz, <i>Strat\u00e9gie ouvri\u00e8re et n\u00e9ocapitalisme<\/i>, Par\u00eds, 1965.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a>\u0002 En el pensamiento de Marx hay, de nuevo, elementos que pudieran apoyar tal interpretaci\u00f3n. V\u00e9anse en particular sus comentarios sobre el papel decisivo de la lucha de clase del proletariado para impulsar el progreso tecnol\u00f3gico bajo el capitalismo (y tambi\u00e9n para determinar las formas y los l\u00edmites concretos del plustrabajo y del plusvalor): \u201cDe 1825 en adelante, la invenci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de m\u00e1quinas lleg\u00f3 a ser s\u00f3lo el resultado de la guerra entre empresarios y trabajadores\u201d (<i>Werke<\/i>, vol. 4, p. 551). La misma idea vuelve en <i>El capital<\/i>: \u201cSe podr\u00eda escribir una historia entera de todas las invenciones que, desde 1830, s\u00f3lo nacieron para servir de armas al capital contra las rebeliones de los obreros\u201d (<i>Werke<\/i>, vol. 23, p. 459). V\u00e9ase tambi\u00e9n la discusi\u00f3n detallada de la \u201cinvenci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de m\u00e1quinas contra las huelgas, etc.\u201d en el manuscrito de 1861-1863, <i>MEGA<\/i>, 2a parte, vol. 3\/1, pp. 312-314.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a>\u0002 <i>Werke<\/i>, vol. 23, p. 674.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a>\u0002 En este sentido hay una relaci\u00f3n entre las formulaciones anteriores de Marx sobre la clase revolucionaria como la principal fuerza productiva y sus afirmaciones te\u00f3ricas m\u00e1s tard\u00edas seg\u00fan las cuales es en \u201cel desarrollo de la poblaci\u00f3n donde se resume el desarrollo de todas las fuerzas productivas\u201d (<i>Grundrisse<\/i>, p. 498).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a>\u0002 La noci\u00f3n marxiana de \u2018fetichismo\u2019, en su constante ambig\u00fcedad entre una referencia objetiva y una subjetiva, ilustra bien las dificultades te\u00f3ricas de esta posici\u00f3n. Con Luk\u00e1cs, quien en su Historia y conciencia de clase sac\u00f3 las consecuencias radicales de algunas de las tendencias presentes en Marx, la cr\u00edtica de la conciencia fetichista lleva a formulaciones que implican la reversi\u00f3n simple de un dualismo plat\u00f3nico entre realidad inmutable y apariencias cambiantes: \u201cLas tendencias de desarrollo de la historia forman una realidad superior a los \u2018hechos\u2019 emp\u00edricos\u201d; \u201cel proceso total\u2026 representa, contra los hechos, la realidad aut\u00e9ntica, la superior\u201d, etc., <i>Werke<\/i>, Neuwied, vol. 2, 1968, pp. 366-367, 370.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a>\u0002 Carta a Lassalle, 1868; <i>Werke<\/i>, vol. 32, p. 570.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a>\u0002 <i>Werke<\/i>, vol. 2, p. 38.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a>\u0002 Idem.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a>\u0002 Este complemento finalista es por completo necesario ya que la concepci\u00f3n de la \u201cmotivaci\u00f3n negativa\u201d implica <i>eo ipso<\/i> que cada logro pr\u00e1ctico, cada victoria t\u00e1ctica del movimiento obrero (excepto la \u00faltima) <i>disminuye y calma<\/i> las motivaciones radicales de esta clase. Como estrategia, esta concepci\u00f3n implica una postura puramente <i>defensiva<\/i> en cuanto a la posibilidad de cambiar la situaci\u00f3n de los trabajadores bajo el capitalismo, con una profunda \u201cdesconfianza\u201d respecto a cualquier conquista institucional en este terreno. (Esta postura ya est\u00e1 claramente ilustrada en la actitud de Marx hacia los sindicatos como \u201ccompa\u00f1\u00edas de seguro\u201d de los trabajadores, \u201ccuyo\u2026 \u00fanico prop\u00f3sito es impedir que los salarios se hundan por debajo de su nivel tradicional en cada rama de empleo, dificultar la depreciaci\u00f3n del precio de la fuerza de trabajo por debajo de su valor.\u201d <i>Resultate\u2026<\/i>, p. 236.) Por el otro lado, atribuye un valor intr\u00ednseco a aquellas organizaciones de la clase obrera que aparecen como depositarias de sus intereses \u2018reales\u2019 (es decir, de sus intenciones revolucionarias tales y como se las atribuye la teor\u00eda \u2018correcta\u2019) y que constituyen, por lo tanto, sus contra-instituciones en el capitalismo \u2014y eso, cualquiera sea la situaci\u00f3n vital, la posici\u00f3n, la actividad concreta de los trabajadores <i>dentro<\/i> de esas organizaciones (un asunto considerado fundamentalmente como de conveniencia pol\u00edtica). Pero las opiniones de Marx al respecto pertenecen todav\u00eda, en definitiva, a la infancia del movimiento obrero organizado. \u00c9l todav\u00eda presupone que estas \u2018contra-instituciones\u2019 del proletariado deber\u00edan tener el car\u00e1cter de organizaciones de masas nacionales e internacionales en constante expansi\u00f3n, sin enfrentar el problema de que la existencia de estas organizaciones, al implicar invariablemente el progreso de \u2018conquistas\u2019 definidas de la clase obrera dentro del capitalismo, crean un cierto grado de \u2018interesamiento\u2019 del proletariado en el capitalismo. (La clase obrera ya puede perder no s\u00f3lo sus \u2018cadenas\u2019 sino tambi\u00e9n sus <i>instituciones existentes<\/i>.) En este sentido, la semilla del gran cisma del movimiento obrero se puede encontrar en algunas tensiones en los puntos de vista del propio Marx (lo cual no implica, por supuesto, la posici\u00f3n imb\u00e9cil que cree posible \u2018deducir\u2019 el cisma como resultado necesario de las teor\u00edas de Marx.) La primera, probablemente, en enfrentar con seriedad este dilema fue Rosa Luxemburgo.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a>\u0002 Como ya lo se\u00f1alamos, los <i>Grundrisse<\/i> es el \u00fanico trabajo en toda la obra de Marx en el cual se observa un esfuerzo coherente por llegar a una concepci\u00f3n de \u201cmotivaciones positivas\u201d para el cambio radical (es decir, a un concepto de intenciones y necesidades radicales del proletariado tal que en su contenido trasciendan el capitalismo). Sin embargo, <i>Grundrisse<\/i> no s\u00f3lo es un borrador fragmentario y parcialmente inconsistente, sino que presenta tambi\u00e9n, y precisamente en este aspecto, rasgos claramente <i>ut\u00f3picos<\/i>. La concepci\u00f3n de las \u2018motivaciones positivas\u2019 se basa aqu\u00ed en una perspectiva de un desarrollo industrial supuestamente inevitable, que tecnol\u00f3gicamente elimina, al final, la distinci\u00f3n entre trabajo f\u00edsico y trabajo intelectual, entre tiempo de trabajo necesario y tiempo libre, etc. La transici\u00f3n de los <i>Grundrisse<\/i> a <i>El capital<\/i>, por problem\u00e1tica que sea en otros aspectos, significa, en este sentido, no s\u00f3lo un paso hacia una mayor coherencia te\u00f3rica, sino tambi\u00e9n una comprensi\u00f3n m\u00e1s <i>realista<\/i> del presente y de sus tendencias.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a>\u0002 <i>Werke<\/i>, vol. 3, p. 37.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24<\/a>\u0002 El anarcosindicalismo fue el primero que intent\u00f3, en dicho momento hist\u00f3rico, llegar a una teor\u00eda de \u2018motivaciones positivas\u2019 para la acci\u00f3n y el cambio social radical. Pero \u2014en la medida en que tales intentos tuviesen del todo alguna base te\u00f3rico-filos\u00f3fica\u2014 tend\u00edan a basarse en un mito apote\u00f3tico del trabajo y la colectividad.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25<\/a>\u0002 <i>Werke<\/i>, vol. 1, p. 345.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26<\/a>\u0002 Sobre el papel del concepto de \u201cnecesidades radicales\u201d en la teor\u00eda cr\u00edtica, v\u00e9anse los escritos de Agnes Heller, esp. <i>The Theory of Need in Marx<\/i>, Londres, 1976; y \u201c<i>Theory and Practice from the Point of View of Human Needs<\/i>\u201d, en A. Heged\u00fcs, A. Heller, M. M\u00e1rkus y M. Vajda, <i>The Humanisation of Socialism<\/i>, Londres, 1976. Hay, sin embargo, algunas diferencias entre nuestras posturas respectivas, sobre todo respecto a la cuesti\u00f3n de las necesidades latentes. En cuanto a las intenciones fundamentales, las ideas presentadas aqu\u00ed deben mucho a los primeros escritos de Max Horkheimer.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27<\/a>\u0002 Barrington Moore, <i>Injustice: The Social Bases of Obedience and Revolt<\/i>, White Plains, 1978, p. 455<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28<\/a>\u0002 \u201cIncluso si uno acepta que la tesis neomarxista sobre la disoluci\u00f3n del proletariado revolucionario en los Estados industriales desarrollados es falsa, tiene que conceder, por lo menos, que existen, por as\u00ed decirlo, varios proletariados. Para decirlo de una manera muy simplificada: est\u00e1 por ejemplo el proletariado del Tercer Mundo, al que el predicado marxista de \u2018pauperizaci\u00f3n\u2019 caracteriza de manera adecuada, pero no el de \u2018portador de las fuerzas productivas\u2019. Adem\u00e1s, est\u00e1 el proletariado de la sociedad industrial occidental, al que uno puede sin duda seguir aplicando (tambi\u00e9n en un sentido econ\u00f3mico) el predicado de \u2018alienaci\u00f3n\u2019 pero no el de \u2018pauperizaci\u00f3n\u2019. Y peor todav\u00eda: incluso si se pudiera atribuir un potencial revolucionario a esos dos proletariados, en ning\u00fan caso se les puede adscribir los mismos intereses materiales.\u201d (K. O. Apel, <i>Transformation des Philosophie<\/i>, vol. 2, pp. 432-433). De esta apor\u00eda, Apel deriva la conclusi\u00f3n de que toda participaci\u00f3n concreta en una situaci\u00f3n hist\u00f3rica pr\u00e1ctica debe anclarse en una \u00e9tica filos\u00f3fica. Esta soluci\u00f3n nos parece ilusoria. En la medida en que significa la exigencia de incluir dentro de cualquier perspectiva de emancipaci\u00f3n la situaci\u00f3n del \u2018Otro\u2019, es decir, el postulado de universalibilidad en principio, formula indudablemente uno de los requisitos m\u00e1s vitales para toda teor\u00eda radical. Pero eso no elimina la diversidad o la incompatibilidad iniciales de las situaciones pr\u00e1cticas, s\u00f3lo las hace expl\u00edcitas (y materia, por lo tanto, de un posible di\u00e1logo). Nada impide que, desde la situaci\u00f3n vital de alguno de los sujetos radicales potenciales, parezca deseable una forma de vida que se pueda, en principio, volver universal, pero que no sea deseada (no constituya una \u2018buena vida\u2019) desde el punto de vista pr\u00e1ctico de otros agentes posibles del cambio radical. Incluso suponiendo (sin conceder) que la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre las precondiciones trascendentales de la comunicaci\u00f3n pudiera desembocar en un ideal de sociedad v\u00e1lido para todos y en todo tiempo, las normas as\u00ed definidas no podr\u00edan cumplir la funci\u00f3n de \u2018est\u00e1ndares\u2019 o \u2018criterios\u2019 para formular un juicio orientador del valor hist\u00f3rico relativo de proyectos de emancipaci\u00f3n diversos. En el caso de conflictos reales de necesidades, las normas continuar\u00edan siendo, contra sus exigencias vitales, postulados abstractos y, por la otra, principios formales inservibles para evaluar cualquier proyecto emancipatorio, ya que la impredecibilidad de la historia impide decir cu\u00e1l de ellos podr\u00eda servir realmente para \u2018aproximar\u2019 el ideal. No se puede superar la antinomia refiri\u00e9ndose a una \u00e9tica inamovible de igualdad de los discursos, es decir, por puros medios intelectuales. Se puede resolver (si acaso) s\u00f3lo en la pr\u00e1ctica, en el <i>di\u00e1logo<\/i> (<i>Gespr\u00e4ch<\/i>) real de diversas perspectivas, en el cual los propios participantes (es decir, sus necesidades) se vayan cambiando y que vayan formando su propia \u00e9tica en el camino, \u00e9tica fundada no en una igualdad e identidad abstractas, sino en la <i>solidaridad<\/i> dentro de las diferencias y a pesar de los antagonismos. Naturalmente, tal di\u00e1logo no se puede dar si no existe un consenso antecedente m\u00ednimo de experiencias e interpretaciones compartidas. Saber si el g\u00e9nero humano \u2014a pesar de todos los antagonismos sociales, nacionales y culturales\u2014 representa ahora una unidad \u2018en s\u00ed\u2019, en el sentido de aquellas interconexiones objetivas que hacen que cada acontecimiento significativo en alg\u00fan lugar del planeta tenga repercusiones en todas partes, saber si este hecho (y la posibilidad de una autodestrucci\u00f3n com\u00fan) crea o no una base suficiente para tal di\u00e1logo sigue siendo una pregunta abierta. Aqu\u00ed, la filosof\u00eda cr\u00edtica s\u00f3lo puede formular un recordatorio: en nuestros tiempos, o la humanidad es <i>una<\/i> o puede ser ninguna<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29<\/a>\u0002 Clifford Geertz, \u201cReligion as a Cultural System\u201d, en <i>Anthropological Approaches to the Study of Religion<\/i>, Londres, 1966, p. 3.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30<\/a>\u0002 \u2018Reformulaci\u00f3n\u2019 aqu\u00ed significa: una articulaci\u00f3n y afirmaci\u00f3n de esta distinci\u00f3n tal que, en su marco, sea posible dar respuesta a todo el complejo de problemas que, en la filosof\u00eda tradicional, se ha aglutinado en torno a esta distinci\u00f3n. No significa, definitivamente, reducir todas las distinciones conceptuales diversas elaboradas en la filosof\u00eda tradicional a una \u00fanica distinci\u00f3n entre \u2018contenido material\u2019 y \u2018forma social\u2019 (\u2018t\u00e9cnico\u2019 <i>versus<\/i> \u2018social\u2019). Si el paradigma de la producci\u00f3n (aun en su forma \u2018revisada\u2019) es capaz de cumplir con esta exigencia no fue una pregunta investigada en toda su extensi\u00f3n en el presente trabajo. No se discuti\u00f3 para nada lo que, para muchos, es su aspecto m\u00e1s cuestionable: su aplicabilidad al terreno de la <i>vida cultural<\/i>. La raz\u00f3n de eso es, naturalmente, que en mi perspectiva el paradigma de la producci\u00f3n en su formulaci\u00f3n marxiana original ya es problem\u00e1tico en su aplicaci\u00f3n a la vida \u2018material\u2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-bottom: 18.0pt; text-align: justify; line-height: 150%;'>La teor\u00eda no puede construir su propio sujeto, s\u00f3lo puede evocarlo. No s\u00f3lo est\u00e1 fuera de su alcance garantizar el \u00e9xito de un di\u00e1logo pr\u00e1ctico con sus pretendidos sujetos, sino que tampoco puede presumir que contiene los resultados esperados de este proceso de autoeducaci\u00f3n comunicativa. La teor\u00eda cr\u00edtica puede abrir, volver imaginable, un futuro alternativo, tratando as\u00ed de dar voz a la miseria muda del presente y de transformar tal miseria o frustraci\u00f3n en aspiraciones radicales conscientes. Pero las necesidades y las aspiraciones cambian en el proceso mismo de su realizaci\u00f3n y en un di\u00e1logo aut\u00e9ntico, ninguno de los interlocutores sigue siendo lo que era. La pretensi\u00f3n de validez de la teor\u00eda es ante todo pr\u00e1ctica, una apuesta a la continuidad y a la fecundidad del di\u00e1logo, del \u201cproceso de aprendizaje\u201d (como Bildung) y no a la inmutabilidad de una \u2018doctrina verdadera\u2019.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3312,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,15],"tags":[],"class_list":["post-3311","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-izquierda-a-debate","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3311"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3311\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}