{"id":3338,"date":"2017-01-23T00:00:00","date_gmt":"2017-01-23T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3338"},"modified":"2020-02-15T09:41:49","modified_gmt":"2020-02-15T08:41:49","slug":"trump-o-el-final-del-neoliberalismo-progresista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3338","title":{"rendered":"Trump o el final del neoliberalismo progresista"},"content":{"rendered":"<p>La elecci\u00f3n de Donald Trump es una m\u00e1s de una serie de insubordinaciones pol\u00edticas espectaculares que, en conjunto, apuntan a un colapso de la hegemon\u00eda neoliberal. Entre esas insubordinaciones, podemos mencionar, entre otras, el voto del Brexit en el Reino Unido, el rechazo de las reformas de Renzi en Italia, la campa\u00f1a de Bernie Sanders para la nominaci\u00f3n Dem\u00f3crata en los EEUU y el apoyo creciente cosechado por el Frente Nacional en Francia.<\/p>\n<p>Aun cuando difieren en ideolog\u00eda y objetivos, esos motines electorales comparten un blanco com\u00fan: rechazan la globalizaci\u00f3n gran-empresarial, el neoliberalismo y al establishment pol\u00edtico que los ha promovido. En todos los casos, los votantes dicen \u201c\u00a1No!\u201d a la letal combinaci\u00f3n de austeridad, libre comercio, deuda predatoria y trabajo precario y mal pagado que resulta caracter\u00edstica del actual capitalismo financiarizado. Sus votos son una respuesta a la crisis estructural de esta forma de capitalismo, crisis que salt\u00f3 por primera vez a la vista de todos con la casi fusi\u00f3n del orden financiero global en 2008.<\/p>\n<p>Sin embargo, hasta hace poco, la repuesta m\u00e1s com\u00fan a esta crisis era la protesta social: espectacular y v\u00edvida, desde luego, pero de car\u00e1cter harto ef\u00edmero. Los sistemas pol\u00edticos, en cambio, parec\u00edan relativamente inmunes, todav\u00eda controlados por funcionarios de partido y elites del establishment, al menos en los estados capitalistas poderosos como los EEUU, el Reino Unido y Alemania. Pero ahora las ondas electorales de choque reverberan por todo el planeta, incluidas las ciudadelas de las finanzas globales.<\/p>\n<p>Quienes votaron por Trump, como quienes votaron por el Brexit o contra las reformas italianas, se han levantado contra sus amos pol\u00edticos. Burl\u00e1ndose de las direcciones de los partidos, han repudiado el sistema que ha erosionado sus condiciones de vida en los \u00faltimos treinta a\u00f1os. Lo sorprendente no es que lo hayan hecho, sino que hayan tardado tanto.<\/p>\n<p>No obstante, la victoria de Trump no es solamente una revuelta contra las finanzas globales. Lo que sus votantes rechazaron no fue el neoliberalismo sin m\u00e1s, sino el neoliberalismo progresista. Esto puede sonar como un ox\u00edmoron, pero se trata de un alineamiento, aunque perverso, muy real: es la clave para entender los resultados electorales en los EEUU y acaso tambi\u00e9n para comprender la evoluci\u00f3n de los acontecimientos en otras partes.<\/p>\n<p>En la forma que ha cobrado en los EEUU, el neoliberalismo progresista es una alianza de las corrientes principales de los nuevos movimientos sociales (feminismo, antirracismo, multiculturalismo y derechos de los LGBTQ), por un lado, y, por el otro, sectores de negocios de gama alta \u201csimb\u00f3lica\u201d y sectores de servicios (Wall Street, Silicon Valley y Hollywood). En esta alianza, las fuerzas progresistas se han unido efectivamente con las fuerzas del capitalismo cognitivo, especialmente la financiarizaci\u00f3n. Aunque maldita sea la gracia, lo cierto es que las primeras prestan su carisma a este \u00faltimo. Ideales como la diversidad y el \u201cempoderamiento\u201d, que, en principio podr\u00edan servir a diferentes prop\u00f3sitos, ahora dan lustre a pol\u00edticas que han resultado devastadoras para la industria manufacturera y para las vidas de lo que otrora era la clase media.<\/p>\n<p>El neoliberalismo progresista se desarroll\u00f3 en los EEUU durante estas tres \u00faltimas d\u00e9cadas y fue ratificado por el triunfo electoral de Bill Clinton en 1992. Clinton fue el principal ingeniero y portaestandarte de los \u201cNuevos Dem\u00f3cratas\u201d, el equivalente estadounidense del \u201cNuevo Laborismo\u201d de Tony Blair.<\/p>\n<p>En vez de la coalici\u00f3n del New Deal entre obreros industriales sindicalizados, afroamericanos y clases medias urbanas, Clinton forj\u00f3 una nueva alianza de empresarios, suburbanitas, nuevos movimientos sociales y juventud: todos proclamando orgullosos su bona fides moderna y progresista, amante de la diversidad, el multiculturalismo y los derechos de las mujeres.<\/p>\n<p>Aun cuando la administraci\u00f3n Clinton hizo suyas esas ideas progresistas, cortej\u00f3 a Wall Street. Pasando el mando de la econom\u00eda a Goldman Sachs, desregul\u00f3 el sistema bancario y negoci\u00f3 tratados de libre comercio que aceleraron la desindustrializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que se perdi\u00f3 por el camino fue el Cintur\u00f3n del \u00d3xido, otrora basti\u00f3n de la democracia social del New Deal y ahora la regi\u00f3n que ha entregado el Colegio Electoral a Donald Trump. Esa regi\u00f3n, junto con nuevos centros industriales en el Sur, recibi\u00f3 un duro rev\u00e9s cuando la financiarizaci\u00f3n m\u00e1s desatada camp\u00f3 a sus anchas en el curso de las pasadas dos d\u00e9cadas. Continuadas por sus sucesores, incluido Barak Obama, las pol\u00edticas de Clinton degradaron las condiciones de vida de todo el pueblo trabajador, pero especialmente de los empleados en la producci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>Para decirlo sumariamente: Clinton tiene una pesada responsabilidad en el debilitamiento de las uniones sindicales, en el declive de los salarios reales, en el aumento de la precariedad laboral y en el auge de las familias con dos ingresos que vino a substituir al difunto salario familiar.<\/p>\n<p>Como sugiere esto \u00faltimo, al asalto a la seguridad social le dio lustre un barniz de carisma emancipatorio prestado por los nuevos movimientos sociales. Durante todos los a\u00f1os en los que los se abr\u00eda un cr\u00e1ter tras otro en su industria manufacturera, el pa\u00eds estaba animado y entretenido por una faramalla de \u201cdiversidad\u201d, \u201cempoderamiento\u201d y \u201cno-discriminaci\u00f3n\u201d. Identificando \u201cprogreso\u201d con meritocracia en vez de igualdad, con esos t\u00e9rminos se equiparaba la \u201cemancipaci\u00f3n\u201d con el ascenso de una peque\u00f1a elite de mujeres \u201ctalentosas\u201d, minor\u00edas y gays en la jerarqu\u00eda empresarial del quien-gana-se-queda-con-todo, en vez de con la abolici\u00f3n de esta \u00faltima.<\/p>\n<p>Esa comprensi\u00f3n liberal-individualista del \u201cprogreso\u201d vino gradualmente a reemplazar a la comprensi\u00f3n anticapitalista \u2013m\u00e1s abarcadora, antijer\u00e1rquica, igualitaria y sensible a la clase social\u2014 de la emancipaci\u00f3n que hab\u00eda florecido en los a\u00f1os 60 y 70.<\/p>\n<p>Cuando la Nueva Izquierda mengu\u00f3, su cr\u00edtica estructural de la sociedad capitalista se marchit\u00f3, y el esquema mental liberal-individualista tradicional del pa\u00eds se reafirm\u00f3 a s\u00ed mismo al tiempo que se contra\u00edan las aspiraciones de los \u201cprogresistas\u201d y de los sedicentes izquierdistas. Pero lo que sell\u00f3 el acuerdo fue la coincidencia de esta evoluci\u00f3n con el auge del neoliberalismo. Un partido inclinado a liberalizar la econom\u00eda capitalista encontr\u00f3 su compa\u00f1ero perfecto en un feminismo empresarial centrado en la \u201cvoluntad de dirigir\u201d del leaning in o en \u201cromper el techo de cristal\u201d.<\/p>\n<p>El resultado fue un \u201cneoliberalismo progresista\u201d, amalgama de truncados ideales de emancipaci\u00f3n y formas letales de financiarizaci\u00f3n. Fue esa amalgama la que desecharon in toto los votantes de Trump. Prominentes entre los dejados atr\u00e1s en este bravo mundo cosmopolita eran los obreros industriales, desde luego, pero tambi\u00e9n ejecutivos, peque\u00f1os empresarios y todos quienes depend\u00edan de la industria en el Cintur\u00f3n Oxidado y en el Sur, as\u00ed como las poblaciones rurales devastadas por el desempleo y la droga.<\/p>\n<p>Para esas poblaciones, al da\u00f1o de la desindustrializaci\u00f3n se a\u00f1adi\u00f3 el insulto del moralismo progresista, que se acostumbr\u00f3 a considerarlos culturalmente atrasados. Rechazando la globalizaci\u00f3n, los votantes de Trump repudiaban tambi\u00e9n el liberalismo cosmopolita identificado con ella. Algunos \u2013no, desde luego, todos, ni mucho menos\u2014 quedaron a un paso muy corto de culpar del empeoramiento de sus condiciones de vida a la correcci\u00f3n pol\u00edtica, a las gentes de color, a los inmigrantes y los musulmanes. A sus ojos, las feministas y Wall Street eran aves de un mismo plumaje, perfectamente unidas en la persona de Hillary Clinton.<\/p>\n<p>Lo que hizo posible esa combinaci\u00f3n fue la ausencia de cualquier izquierda genuina. A pesar de arrebatos peri\u00f3dicos como Occupy Wall Street, que se rebel\u00f3 ef\u00edmero, no ha habido una presencia sostenida de la izquierda en los EEUU desde hace varias d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Ni se ha dado aqu\u00ed una narrativa abarcadora de izquierda que pudiera vincular los leg\u00edtimos agravios de los votantes de Trump con una cr\u00edtica efectiva de la financiarizaci\u00f3n, por un lado, y con la visi\u00f3n antirracista, antisexista y antijer\u00e1rquica de la emancipaci\u00f3n, por el otro. Igualmente devastador result\u00f3 que se dejaran languidecer los potenciales v\u00ednculos entre el mundo del trabajo y los nuevos movimientos sociales. Divorciados el uno del otro, estos indispensables polos de cualquier izquierda viable se alejaron indefinidamente hasta llegar a parecer antit\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Al menos hasta la notable campa\u00f1a de Bernie Sanders en las primarias, que breg\u00f3 por unirlos luego del relativo pinchazo de la consigna \u201cLas Vidas Negras Cuentan\u201d. Haciendo estallar el sentido com\u00fan neoliberal reinante, la revuelta de Sanders fue, en el lado Dem\u00f3crata, el paralelo de Trump. As\u00ed como Trump logr\u00f3 dar el vuelco al establishment Republicano, Sanders estuvo a un pelo de derrotar a la sucesora ungida por Obama, cuyos apparatchiks controlaban todos y cada uno de los resortes del poder en el Partido Dem\u00f3crata. Entre ambos, Sanders y Trump, galvanizaron una enorme mayor\u00eda del voto norteamericano.<\/p>\n<p>Pero s\u00f3lo el populismo reaccionario de Trump sobrevivi\u00f3. Mientras que \u00e9l consigui\u00f3 deshacerse f\u00e1cilmente de sus rivales Republicanos, incluidos los predilectos de los grandes donantes de campa\u00f1a y de los jefes del Partido, la insurrecci\u00f3n de Sanders fue frenada eficazmente por un Partido Dem\u00f3crata mucho menos democr\u00e1tico. En el momento de la elecci\u00f3n general, la alternativa de izquierda ya hab\u00eda sido suprimida. La opci\u00f3n que quedaba era un t\u00f3malo o d\u00e9jalo entre el populismo reaccionario y el neoliberalismo progresista: elijan el color que quieran, mientras sea negro. Cuando la sedicente izquierda cerr\u00f3 filas con Hillary, la suerte estaba echada.<\/p>\n<p>Sin embargo, y de ahora en adelante, este es un dilema que la izquierda deber\u00eda rechazar. En vez de aceptar los t\u00e9rminos en que las clases pol\u00edticas nos presentan el dilema que opone emancipaci\u00f3n a protecci\u00f3n social, lo que deber\u00edamos hacer es trabajar para redefinir esos t\u00e9rminos partiendo del vasto y creciente fondo de revulsi\u00f3n social contra el presente orden.<\/p>\n<p>En vez de ponernos del lado de la financiarizaci\u00f3n-cum-emancipaci\u00f3n contra la protecci\u00f3n social, lo que deber\u00edamos hacer es construir una nueva alianza de emancipaci\u00f3n y protecci\u00f3n social contra la finaciarizaci\u00f3n. En ese proyecto, que construir\u00eda sobre terreno preparado por Sanders, emancipaci\u00f3n no significa diversificar la jerarqu\u00eda empresarial, sino abolirla. Y prosperidad no significa incrementar el valor de las acciones o el beneficio empresarial, sino la base de partida de una buena vida para todos. Esa combinaci\u00f3n sigue siendo la \u00fanica respuesta de principios y ganadora en la presente coyuntura.<\/p>\n<p>En lo que a m\u00ed hace, no derram\u00e9 ninguna l\u00e1grima por la derrota del neoliberalismo progresista. Es verdad: hay mucho que temer de una administraci\u00f3n Trump racista, antiinmigrante y antiecol\u00f3gica. Pero no deber\u00edamos lamentar ni la implosi\u00f3n de la hegemon\u00eda neoliberal ni la demolici\u00f3n del clintonismo y su tenaza de hierro sobre el Partido Dem\u00f3crata.<\/p>\n<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> La victoria de Trump significa una derrota de la alianza entre emancipaci\u00f3n y financiarizaci\u00f3n. Pero esta presidencia no ofrece soluci\u00f3n ninguna a la presente crisis, no trae consigo la promesa de un nuevo r\u00e9gimen ni de una hegemon\u00eda segura. A lo que nos enfrentamos m\u00e1s bien es a un interregno, a una situaci\u00f3n abierta e inestable en la que los corazones y las mentes est\u00e1n en juego. En esta situaci\u00f3n, no s\u00f3lo hay peligros, tambi\u00e9n oportunidades: la posibilidad de construir una nueva Nueva Izquierda.<\/p>\n<p>Mucho depender\u00e1 en parte de que los progresistas que apoyaron la campa\u00f1a de Hillary sean capaces de hacer un serio examen de conciencia. Necesitar\u00e1n librarse del mito, confortable pero falso, de que perdieron contra una \u201cpanda deplorable\u201d (racistas, mis\u00f3ginos, islam\u00f3fobos y hom\u00f3fobos) auxiliados por Vladimir Putin y el FBI.<\/p>\n<p>Necesitar\u00e1n reconocer su propia parte de culpa al sacrificar la protecci\u00f3n social, el bienestar material y la dignidad de la clase obrera a una falsa interpretaci\u00f3n de la emancipaci\u00f3n entendida en t\u00e9rminos de meritocracia, diversidad y empoderamiento.<\/p>\n<p>Necesitar\u00e1n pensar a fondo en c\u00f3mo podemos transformar la econom\u00eda pol\u00edtica del capitalismo financiarizado reviviendo el lema de campa\u00f1a de Sanders \u2013\u201csocialismo democr\u00e1tico\u201d\u2014 e imaginando qu\u00e9 podr\u00eda ese lema significar en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Necesitar\u00e1n, sobre todo, llegar a la masa de votantes de Trump que no son racistas ni pr\u00f3ximos a la ultraderecha, sino v\u00edctimas de un \u201csistema fraudulento\u201d que pueden y deben ser reclutadas para el proyecto antineoliberal de una izquierda rejuvenecida.<\/p>\n<p>Eso no quiere decir olvidarse de preocupaciones acuciantes sobre el racismo y el sexismo. Pero significa molestarse en mostrar de qu\u00e9 modo esas inveteradas opresiones hist\u00f3ricas hallan nuevas expresiones y nuevos fundamentos en el capitalismo financiarizado de nuestros d\u00edas. Rechazando la idea falsa, de suma cero, que domin\u00f3 la campa\u00f1a electoral, deber\u00edamos vincular los da\u00f1os sufridos por las mujeres y las gentes de color con los experimentados por los muchos que votaron a Trump. Por esa senda, una izquierda revitalizada podr\u00eda sentar los fundamentos de una nueva y potente coalici\u00f3n comprometida a luchar por todos.<\/p>\n<p><b>Nancy Fraser<\/b> es una profesora de filosof\u00eda y pol\u00edtica en la New School for Social Research de Nueva York. Su \u00faltimo libro: <i><b>Fortunes of Feminism: From State-Managed Capitalism to Neoliberal Crisis<\/b><\/i> (Londres, Verso, 2013).<\/p>\n<p><i><b>Fuente:<\/b><\/i> <a href=\"https:\/\/salirdeleuro.wordpress.com\/2017\/01\/21\/trump-o-el-final-del-neoliberalismo-progresista\/\">https:\/\/salirdeleuro.wordpress.com\/2017\/01\/21\/trump-o-el-final-del-neoliberalismo-progresista\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-bottom: 18.0pt; text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline;'>La elecci\u00f3n de Donald Trump es una m\u00e1s de una serie de insubordinaciones pol\u00edticas espectaculares que, en conjunto, apuntan a un colapso de la hegemon\u00eda neoliberal. No obstante, no es solamente una revuelta contra las finanzas globales. 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