{"id":334,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=334"},"modified":"2019-01-21T18:58:49","modified_gmt":"2019-01-21T18:58:49","slug":"el-manifiesto-de-los-plebeyos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=334","title":{"rendered":"El Manifiesto de los plebeyos"},"content":{"rendered":"\n<p>Babeuf que, hab\u00eda apoyado el movimiento de 9 de Termidor (que signific\u00f3 el fin del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica y la caida de los jacobinos robespierrista) se percat\u00f3 con bastante rapidez del sentido burgu\u00e9s del nuevo r\u00e9gimen que se constru\u00eda y entr\u00f3 en contradicci\u00f3n con \u00e9l. Ello le supuso la detenci\u00f3n. Estuvo detenido hasta el 18 de diciembre de 1794. Para enmarcar el rumbo contrarevolucionario de Termidor, podemos citar que el 12 de noviembre ( 22 Brumario) hab\u00eda sido clausurado el Club de los jacobinos y que el 24 de diciembre (4 Nivoso), hab\u00eda sido abolida la ley del maximum. El conjunto de la pol\u00edtica econ\u00f3mica y social de Termidor fue de instauraci\u00f3n del r\u00e9gimen capitalista de producci\u00f3n, el liberalismo econ\u00f3mico m\u00e1s desatado. Como dice Guerin:&#8217;Se sacrificaba deliberadamente a los pobres&#8230;Al tiempo que se les quitaba el pan de la boca, privaban a los sans culottes de una de sus conquistas esenciales: la libertad pol\u00edtica.&#8217; El primero de abril de 1795 (12-13 Germinal del a\u00f1o III) se produjo una insurrecci\u00f3n popular en Paris, como expresi\u00f3n de la desesperaci\u00f3n popular que fue seguida de las jornadas de 1-4 de Pradial. La derrota del movimiento popular fue ya total. Por su parte, Babeuf hab\u00eda empezado a publicar su peri\u00f3dico &#8216;El Tribuno del Pueblo&#8217; desde verano del 94, que sigui\u00f3 public\u00e1ndose hasta el 24 de abril de 1796. A ra\u00edz de los art\u00edculos del Tribuno estuvo detenido entre febrero y noviembre de 1795,en Paris, en Baudets y en Arr\u00e1s La c\u00e1rcel le permiti\u00f3 realizar una reflexi\u00f3n sobre lo que estaba ocurriendo y trazar los planes de un nuevo proyecto pol\u00edtico: establecer la igualdad de hecho.<br \/> Babeuf, salido de la c\u00e1rcel gracias a la amnist\u00eda concedida por el Directorio, reemprende inmediatamente la publicaci\u00f3n de su peri\u00f3dico &#8216;Le Tribun du peuple&#8217;. Sus ideas sociales y pol\u00edticas estaban claras y su Programa era coherente. Todav\u00eda era necesario propagarlas y continuar firme en las posiciones defendidas. Durante las semanas que separan la reaparici\u00f3n del &#8216;Tribun&#8217; y el fracaso de la conspiraci\u00f3n, Babeuf se comporta como un jefe de partido: designa los objetivos y critica los peri\u00f3dicos republicanos que pactan con el Directorio; contribuye eminentemente al renacimiento del movimiento democr\u00e1tico y a la organizaci\u00f3n de los grupos revolucionarios; denuncia la reacci\u00f3n y establece un balance en su peri\u00f3dico de los beneficios del &#8216;sistema de la igualdad&#8217; y de las villan\u00edas dictatoriales. Sus \u00faltimas llamadas corresponden a la \u00e9poca en que fue construido el aparato insurreccional babouvista. Las frases apasionadas de Babeuf revelan a la vez la grandeza mesi\u00e1nica del hombre y las incertidumbres de la tentativa. <br \/> Babeuf present\u00f3 en el \u00edndice de su peri\u00f3dico el Manifiesto bajo el t\u00edtulo &#8216;Extracto del gran manifiesto a proclamar para reestablecer la &#8216;igualdad de hecho&#8217;. Necesidad para todos los desgraciados franceses de una retirada al Monte Sagrado o de la formaci\u00f3n de una Vend\u00e9e plebeya&#8217;. En \u00e9l se encuentra lo esencial de los proyectos socialistas y pol\u00edticos de los babouvistas. Babeuf, que hab\u00eda constatado a su salida de la c\u00e1rcel la desbandada popular y las vacilaciones de los dem\u00f3cratas, vi\u00f3 como una necesidad mostrar, lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible, &#8216;lo que era necesario hacer&#8217;. En el Prospecto aparecido al mismo tiempo que el n\u00famero 34 de &#8216;Le Tribun du peuple&#8217;, escrib\u00eda: &#8216;Persuadido eternamente de que no se puede hacer nada grande sin todo el Pueblo, creo que es necesario a\u00fan, para hacer alguna cosa con \u00e9l, mostrar- le continuamente &#8216;lo que es necesario hacer&#8217; y temer menos los inconvenientes de la publicidad de los que la pol\u00edtica se aprovecha, que contar con las ventajas de la fuerza colosal que delata siempre la pol\u00edtica&#8230; Tenemos que calcular las fuerzas que se pierden dejando la opini\u00f3n en la apat\u00eda, sin aliento y sin objeto, y todo lo que se gana activ\u00e1ndola y ense\u00f1\u00e1ndole el &#8216;fin\u00bb. Todo el n\u00famero 34 de &#8216;Le Tribun du peuple&#8217; que precede al Manifiesto, no es nada m\u00e1s que una llamada a la opini\u00f3n para que despierte, a que no se deje ganar por aquellos que quieren llevar al movimiento popular por la v\u00eda de la moderaci\u00f3n (Fouch\u00e9, Barras, etc.) y para hablar, como a principios del siglo xx, de la v\u00eda de la &#8216;colaboraci\u00f3n de clase y del reformismo&#8217;. El Manifiesto de los plebeyos, fue el pretexto para nuevas persecuciones contra Babeuf. <br \/> \u00a1Patriotas! \u00a1Est\u00e1is un poco descorazonados!, \u00a1Me atrever\u00eda a decir que sois un poco pusil\u00e1nimes! Est\u00e1is espantados porque sois muy pocos y tem\u00e9is el fracaso. Pero acab\u00e1is de ver, y os lo han dicho, que queda muy poco que retroceder. \u00a1Vencer o morir!, no hab\u00e9is olvidado que \u00e9ste fue nuestro gran juramento. Vuestros enemigos os apresuran a llegar a la manos: y yo tambi\u00e9n. Procediendo de otra forma de la que ellos lo entienden, pod\u00e9is salvar a la patria. Os har\u00e9 ser, a pesar vuestro, valientes. Os forzar\u00e9 a, llegar al enfrentamiento con nuestros adversarios comunes&#8230; \u00a1Hombres libres! No soy imprudente en absoluto&#8230; no soy prematuro en absoluto&#8230; Todav\u00eda no sab\u00e9is d\u00f3nde y c\u00f3mo quiero ir. Ver\u00e9is pronto mi camino; y, o bien no sois dem\u00f3cratas, o juzgar\u00e9is que \u00e9ste es el bueno y el seguro. En principio somos pocos obreros, es verdad; pero pronto habremos agrupado a los que hace falta. <br \/> (&#8230; ) \u00a1Patriotas! Lo he hecho todo para haceros reconocer &#8216;atentos y convencidos&#8217; la necesidad de detestar el r\u00e9gimen aristocr\u00e1tico bajo el que estamos encadenados, y para haceros ver, de una forma igualmente manifiesta, que solamente podr\u00e9is vivir despu\u00e9s del, retorno de la democracia, que ya hab\u00e9is conquistado. Lo he hecho, porque he cre\u00eddo que &#8216;ha llegado la hora&#8217; de emprender el combate entre vosotros y los p\u00e9rfidos enemigos de un sistema equitativo. \u00a1Ahora sois vosotros quienes deb\u00e9is forzar el combate! Esto es lo que yo he querido. Debe ser forzado, digo, porque vuestros enemigos no pueden desconocer, y vosotros mismos no lo pod\u00e9is disimular, &#8216;lo que queremos&#8217;. Ya no tenemos tradici\u00f3n. Creo, he cre\u00eddo siempre, que si dejamos escapar este momento para llegar a las manos, no nos quedar\u00e1 por mucho m\u00e1s tiempo la esperanza de reconquistar este estado de libertad y de felicidad por el que hemos hecho tantos sacrificios. <br \/> Que el gobierno, tan alabado por los republicanos y tan cordialmente aborrecido por los patricios y los mon\u00e1rquicos; que el gobierno justifique las esperanzas de unos y pague el odio de los otros con una retribuci\u00f3n merecida. Que ayude, en lugar de impedir, los movimientos necesarios para devolver al pueblo sus derechos. Que los miembros del Directorio ejecutivo &#8216;tengan la suficiente virtud para minar su propio establecimiento&#8217;. Que se dediquen voluntariamente, y que sean los primeros en desde\u00f1ar, todo el andamiaje de la aristocracia &#8216;superlativa&#8217;, esta instituci\u00f3n gigantesca que se sostiene siempre dif\u00edcilmente, porque contrasta demasiado con los principios que nos han hecho hacer la revoluci\u00f3n. Que rechacen todo este aparato, toda esta pompa veneciana, esta magnificencia casi mon\u00e1rquica , que escandaliza a nuestros ojos que s\u00f3lo est\u00e1n acostumbrados ya a admirar lo simple y lo que se acerca a la igualdad. Que protejan, en lugar de continuar persiguiendo, a los ap\u00f3stoles de la democracia, y que dejen predicar libremente la santa moral. Que sean tan grandes como lo fueron Agis y Cleomena, en situaciones muy parecidas a la suya ( &#8230; )<br \/> Babeuf condena seguidamente la quietud de los dem\u00f3cratas y sus vacilaciones para combatir al gobierno. Muestra que su fin no es establecer un nuevo r\u00e9gimen pol\u00edtico, sino un nuevo r\u00e9gimen social basado en la igualdad, del que no se puede diferir la llegada. <br \/> (&#8230; ) Las instituciones tienen que asegurar la &#8216;felicidad com\u00fan&#8217;, la comodidad de todos los asociados. <br \/> Recordemos algunos de los principios fundamentales desarrollados en nuestro \u00faltimo n\u00famero, en el art\u00edculo De la guerra de los ricos y de los pobres. Repeticiones de este g\u00e9nero no aburren lo que interesan. <br \/> Se\u00f1al\u00e1bamos que la &#8216;perfecta igualdad&#8217; es de derecho primitivo: que el pacto social lejos de atentar contra este derecho natural, tiene que dar a cada individuo garant\u00edas de que este derecho no ser\u00e1 nunca violado; que adem\u00e1s, nunca deber\u00edan existir instituciones que favorecieran la desigualdad, la codicia, que pudieran permitir evadir lo necesario para unos, para formar lo superfluo para otros. Que sin embargo hab\u00eda sucedido lo contrario, que convenciones absurdas se hab\u00edan introducido en la sociedad y hab\u00edan protegido la desigualdad, hab\u00edan permitido el despojo de la mayor\u00eda de la minor\u00eda; que existieron \u00e9pocas en las que los resultados de estas asesinas reglas sociales, fueron que la universalidad de las riquezas se hab\u00eda concentrado en las manos de unos pocos; que la paz que es natural cuando todos son felices, entonces era necesariamente precaria; que la masa que no pod\u00eda continuar existiendo, al no poseer nada, encontrando solamente corazones inhumanos en la casta que se hab\u00eda apoderado de todo, estos efectos determinaban la \u00e9poca de estas grandes revoluciones, fijaban los per\u00edodos memorables, predichos en el libro del Tiempo y del Destino, en las que el cambio radical en el sistema de propiedad se convierte en inevitable, donde la revuelta de los pobres contra los ricos es una necesidad a la que ya nada puede vencer. <br \/> Nosotros hemos demostrado que en 1789, est\u00e1bamos en este momento, y que es por esto que entonces estall\u00f3 la revoluci\u00f3n. <br \/> Hemos demostrado que, despu\u00e9s de 1789, singularmente desde 1794 y 1795, la aglomeraci\u00f3n de las calamidades y la opresi\u00f3n p\u00fablica hab\u00edan hecho urgente la conmoci\u00f3n majestuosa del pueblo contra sus expoliadores y sus opresores&#8230; <br \/> Babeuf utiliza seguidamente un conjunto de situaciones sacado de la historia republicana de Roma, para demostrar que en una situaci\u00f3n parecida, a la que, en su opini\u00f3n, conoc\u00eda el pueblo de Par\u00eds en 1795, el no &#8216;respetar las propiedades&#8217; era conforme a la naturaleza humana. <br \/> (&#8230; ) No es la igualdad mental lo que necesita un hombre que pasa hambre o que tiene necesidades: la ten\u00eda, esta igualdad, en el estado natural. Repito, porque no es un don de la sociedad; y porque para limitar aqu\u00ed los derechos del hombre, era mejor para \u00e9l quedarse en el estado natural, buscando y disputando su subsistencia en los bosques o al borde del mar o de los r\u00edos&#8230; La primera y la m\u00e1s peligrosa de las objeciones, adem\u00e1s de la m\u00e1s inmoral, es el pretendido derecho a la propiedad, en su acepci\u00f3n com\u00fan. \u00a1El derecho a la propiedad! Pero, \u00bfcu\u00e1l es pues este derecho a la propiedad? \u00bfSe entiende por ello el derecho de disponer de ella a su agrado? Si se entiende as\u00ed, lo proclamo en voz alta, es reconocer la &#8216;ley del m\u00e1s fuerte&#8217;, es enga\u00f1ar el deseo de la asociaci\u00f3n, es recordar a los hombres el ejercicio de los derechos de la naturaleza, y provocar la disoluci\u00f3n del cuerpo pol\u00edtico. Si, por el contrario, no se entiende as\u00ed, me pregunto cu\u00e1l ser\u00e1 la medida y el l\u00edmite de este derecho, ya que al fin de cuentas es necesario uno. \u00bfNo lo esper\u00e1is de la moderaci\u00f3n del propietario? (&#8230;) <br \/> (&#8230; ) \u00bfQuer\u00e9is de buena fe la felicidad del pueblo? \u00bfQuer\u00e9is tranquilizarlo? \u00bfQuer\u00e9is ligarlo indisolublemente al \u00e9xito de la revoluci\u00f3n y al establecimiento de la Rep\u00fablica? \u00bfQuer\u00e9is acabar con sus inquietudes y sus indigestiones intestinas?, declarad hoy que la base de la constituci\u00f3n republicana de los franceses ser\u00e1 el limite al derecho de propiedad. <br \/> (&#8230; ) No es m\u00e1s en &#8216;los esp\u00edritus&#8217; donde hay que hacer la revoluci\u00f3n; no es all\u00ed donde hay que buscar el \u00e9xito: desde hace tiempo ya est\u00e1 hecha y es perfecta, toda Francia os lo atestigua: es &#8216;en las cosas&#8217; donde es necesario que esta revoluci\u00f3n, de la que depende la felicidad del g\u00e9nero humano, se haga. \u00a1Eh!, \u00bfqu\u00e9 importa al pueblo, qu\u00e9 importa a todos los hombres un cambio de opini\u00f3n que no les procure nada m\u00e1s que una felicidad ideal? Uno puede quedarse extasiado, sin duda, ante este cambio de opini\u00f3n; pero esta beatitud espiritual s\u00f3lo conviene a los buenos esp\u00edritus y a los hombres que gozan de todos los bienes de la fortuna. Les es bien f\u00e1cil a \u00e9stos, embriagarse de libertad y de igualdad: tambi\u00e9n el pueblo bebi\u00f3 la primera copa con delicia, tambi\u00e9n se embriag\u00f3. Pero temed que esta borrachera no pasa y que, estando m\u00e1s calmado y siendo m\u00e1s desgraciado que antes, no lo atribuya a la seducci\u00f3n de algunos facciosos, y no se imagine haber sido el juguete de las pasiones o de los sistemas de la ambici\u00f3n de algunos individuos. La situaci\u00f3n moral del pueblo no es hoy nada m\u00e1s que un sue\u00f1o que es necesario realizar, y no lo pod\u00e9is hacer de otra forma que haciendo &#8216;en las cosas&#8217; la misma revoluci\u00f3n que hab\u00e9is hecho &#8216;en los esp\u00edritus&#8217;. <br \/> (&#8230; ) \u00bfEs &#8216;ley agraria&#8217; lo que quer\u00e9is?, se alarmar\u00e1n mil voces de hombres honestos. NO: es m\u00e1s que esto. Sabemos qu\u00e9 argumento invencible nos opondr\u00edan. Nos dir\u00edan, con raz\u00f3n, que la ley agraria no puede durar m\u00e1s que un d\u00eda; que desde la ma\u00f1ana siguiente de su promulgaci\u00f3n, se restablecer\u00eda la desigualdad. Los tribunales de Francia que nos han precedido, han concebido mejor el verdadero sistema de la felicidad social. Han sentido que ten\u00eda que residir en instituciones capaces de asegurar de mantener inalterablemente la &#8216;igualdad de hecho&#8217;.<br \/> La &#8216;igualdad de hecho&#8217; no es una quimera. El ensayo pr\u00e1ctico fue emprendido felizmente por el tribuno Licurgo. Se sabe c\u00f3mo lleg\u00f3 a instaurar este sistema admirable, en el que las cargas y las ventajas de la sociedad estaban igualmente repartidas, en el que todos ten\u00edan lo suficiente, y en el que nadie pod\u00eda esperar lo superfluo. <br \/> Todos los moralistas de buena fe reconocieron este gran principio e intentaron consagrarlo. Los que lo enunciaron m\u00e1s claramente fueron, en mi opini\u00f3n, los hombres m\u00e1s estimables y los m\u00e1s distinguidos tribunos. El jud\u00edo Jesucristo no merece este t\u00edtulo sino es en forma mediocre, ya que expres\u00f3 demasiado obscuramente su m\u00e1xima: &#8216;Ama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo&#8217;. Esto insin\u00faa, pero no dice expl\u00edcitamente, es que la primera de todas las leyes es que ning\u00fan hombre puede pretender leg\u00edtimamente que ninguno de sus semejantes sea menos feliz que \u00e9l . <br \/> J. Jacques ha precisado mejor este mismo principio, cuando ha escrito: &#8216;Para que el estado social sea perfeccionado, es necesario que cada uno tenga lo suficiente'[1], y que ninguno tenga demasiado. Este corto p\u00e1rrafo es, en mi opini\u00f3n, el elixir del contrato social. Su autor lo ha hecho tan inteligible como le era posible en el tiempo en que escrib\u00eda y pocas palabras bastan a quien sabe comprender. <br \/> Escuchar a Diderot, no dejar\u00e1 equ\u00edvoco sobre cu\u00e1l es el \u00fanico y verdadero sistema de sociabilidad conforme a la justicia: &#8216;Hablad tanto como quer\u00e1is -dice- sobre la mejor forma de gobierno, no habr\u00e9is hecho nada en tanto no hay\u00e1is destruido los g\u00e9rmenes de codicia y de la ambici\u00f3n.&#8217; No es necesario ning\u00fan comentario para explicar que, la mejor forma de gobierno, es que sea imposible a todos los gobernadores convertirse en m\u00e1s ricos o m\u00e1s fuertes en autoridad que cada uno de sus hermanos; para que en una justa, igual y suficiente parte de las ventajas para cada individuo, se encuentren los limites de la codicia y de la ambici\u00f3n. <br \/> Robespierre os dir\u00e1 tambi\u00e9n, que \u00e9stas son las bases de todo pacto fundado en la igualdad de los derechos primitivos o de la naturaleza. &#8216;El fin de la sociedad -dice en su Declaraci\u00f3n de Derechos- es la felicidad com\u00fan -es decir, evidentemente, la felicidad igual de todos los individuos- que nacen iguales en derechos y necesidades.&#8217; Y m\u00e1s lejos esta otra m\u00e1xima de moral eterna: &#8216;No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti &#8211; es decir- haz a los otros lo que querr\u00edas que te hicieran a ti ( &#8230; ).&#8217; <br \/> Y, \u00bfno es a esto, a lo que, armado con la raz\u00f3n m\u00e1s soberana, Saint-Just, cuando parec\u00eda querer responder a sus verdades incontestables, daba una doble protecci\u00f3n, al dirigimos estas importantes palabras a vosotros, Sans-culottes, oprimidos siempre?: &#8216;Los desgraciados son las potencias de la tierra, tienen derecho a hablar como due\u00f1os a los gobiernos que act\u00faan con negligencia hacia ellos.&#8217; <br \/> (&#8230;) La religi\u00f3n de la &#8216;pura igualdad&#8217;, que nos atrevemos a predicar a todos nuestros hermanos despojados y hambrientos, quiz\u00e1 les parezca a ellos mismos, por m\u00e1s natural que les sea; les parecer\u00e1, digo, quiz\u00e1 nueva pero por ser tan viejos en nuestras b\u00e1rbaras y numerosas instituciones, que casi no podemos concebir que sean m\u00e1s justas y m\u00e1s simples (&#8230;).<br \/> Babeuf hace seguidamente un llamamiento a la tradici\u00f3n propia de la Revoluci\u00f3n Francesa, citando los textos igualitarios de los hombres que despu\u00e9s del 9 termidor han &#8216;cambiado de camisa&#8217; : Tallien, en &#8216;Ami des sans-culottes&#8217; en 1793, y Fouch\u00e9 en su decreto del 24 brumario del a\u00f1o II (14 de noviembre de 1793). <br \/> \u00bfEs necesario para restablecer los derechos del g\u00e9nero humano y hacer cesar todos los males, es necesario una &#8216; retirada al Monte Sagrado o una Vend\u00e9e plebeya? \u00a1Que todos los amigos de la &#8216;igualdad&#8217; est\u00e9n listos y se den por aludidos! \u00a1Que cada uno de ellos se llene de la incomparable belleza de esta empresa! \u00a1Los Israelitas a liberarse de la servidumbre egipcia! \u00a1Llegar a la posesi\u00f3n de las tierras de Cana\u00e1n! \u00bfQu\u00e9 expedici\u00f3n fue nunca m\u00e1s digna de iluminar los grandes corajes? El Dios de la Libertad, estemos seguro de ello, proteger\u00e1 a los &#8216;Mois\u00e9s&#8217; que la querr\u00e1n dirigir. Nos lo ha prometido sin necesidad del intermediario Aaron, del que no sabemos qu\u00e9 hacer, como tampoco de su colega el vicario. Nos lo han prometido, sin aparici\u00f3n milagrosa en el zarzal ardiente. Dejemos a un lado todos estos pr\u00f3digos, todas estas necedades. Las inspiraciones de las divinidades republicanas se manifiestan simplemente bajo los auspicios de la naturaleza (Dios Supremo) por la voz del coraz\u00f3n de los, republicanos [2]. Nos ha sido revelado, pues, que mientras numerosos &#8216;Josu\u00e9&#8217; combatir\u00e1n en la llanura sin necesidad de detener el sol, muchos, en lugar del legislador de los Hebreos, estar\u00e1n en la verdadera &#8216;Monta\u00f1a Plebeya&#8217;. All\u00ed trazar\u00e1n, al dictado de la justicia eterna, el dec\u00e1logo de la santa humanidad, del sans-culottisme, de la imprescriptible equidad. Proclamamos, bajo la protecci\u00f3n de nuestras cien mil picas y de nuestras lenguas de fuego, el primer c\u00f3digo verdadero de la naturaleza, que no podr\u00e1 ser nunca quebrantado. <br \/> Explicaremos claramente qu\u00e9 es la &#8216; felicidad com\u00fan, fin de la sociedad&#8217;. <br \/> Demostraremos que la suerte de todo hombre no debe acabar al pasar del estado natural al social. <br \/> Definiremos la propiedad. Probaremos que la tierra no es de nadie, sino que es de todos. Probaremos que todo lo que un individuo acapara m\u00e1s all\u00e1 de lo que le es necesario para su alimentaci\u00f3n, es un robo. Probaremos que el pretendido derecho a la alienabilidad es un infame atentado populicida. Probaremos que la &#8216;herencia por familia&#8217; es un error no me- nos grande; que a\u00edsla a todos los miembros de la asociaci\u00f3n, y que hace de cada familia una peque\u00f1a rep\u00fablica, que no puede dejar de conspirar contra la m\u00e1s grande y que consagra la desigualdad. <br \/> Probaremos que todo lo que un miembro del cuerpo social tiene &#8216;por debajo&#8217; de los suficiente a sus necesidades de toda especie y de cada d\u00eda, es el resultado de una expoliaci\u00f3n de su propiedad individual hecha por los acaparadores de bienes comunes. <br \/> Que, en consecuencia, todo lo que un miembro del cuerpo social tiene &#8216;por encima&#8217; de los suficiente a sus necesidades de toda especie y de cada d\u00eda, es el resultado de un robo hecho a los otros asociados, que priva necesariamente a un n\u00famero m\u00e1s o menos grande de ellos, de su parte en los bienes comunes. <br \/> Que los razonamientos, por m\u00e1s sutiles que sean, no pueden prevalecer sobre las verdades inalterables. <br \/> Que la superioridad de los talentos y de las industrias no es m\u00e1s que una quimera y un cebo especial que siempre ha servido a los complots de los conspiradores contra la igualdad. <br \/> Que la diferencia de valor y de m\u00e9rito en el trabajo de los hombres, reposa en la opini\u00f3n de que algunos de entre ellos han sentado y han sabido hacer prevalecer, <br \/> Que es sin duda incorrecto que esta opini\u00f3n haya apreciado la jornada del que hace un reloj, como veinte veces superior a la jornada de] que traza los surcos.<br \/> Que es sin embargo con ayuda de esta estimaci\u00f3n que la ganancia de un obrero relojero le ha llevado a adquirir el patrimonio de veinte obreros de arado, a los que ha expropiado por este medio. <br \/> Que todos los proletarios lo son por el resultado de la misma combinaci\u00f3n de todas las otras relaciones de la producci\u00f3n, pero que todas parten de la diferencia de valor, establecida entre las cosas por la \u00fanica autoridad de la opini\u00f3n. <br \/> Que es absurda e injusta la pretensi\u00f3n de querer una recompensa m\u00e1s grande para aquel cuya tarea exige un mayor grado de inteligencia, y m\u00e1s aplicaci\u00f3n y tensi\u00f3n de esp\u00edritu; esto no ampl\u00eda en nada la capacidad de su est\u00f3mago. <br \/> Que ninguna raz\u00f3n puede pretender una recompensa que exceda de lo suficiente para las necesidades humanas. <br \/> Que tambi\u00e9n es fruto de la opini\u00f3n que el valor de la inteligencia, y quiz\u00e1 haya que examinarlo si el valor de la fuerza natural y f\u00edsica, no vale nada. <br \/> Que son los inteligentes los que han dado tan alto precio a las concepciones de sus cerebros y que si hubieran sido los fuertes los que hubiesen reglamentado las cosas, habr\u00edan establecido sin duda que el m\u00e9rito de los brazos vale tanto como el de la cabeza y que la fatiga de todo el cuerpo podr\u00eda ser compensada con la de la \u00fanica parte pensante. <br \/> Que sin esta igualaci\u00f3n, se da a los m\u00e1s inteligentes, a los m\u00e1s industrializados, una patente para acaparar, un t\u00edtulo para despojar impunemente a los que lo son menos. <br \/> Que es de este modo como se destruy\u00f3, derribando en el estado social, el equilibrio de la comodidad, ya que no hay nada que est\u00e9 mejor demostrado que nuestra gran m\u00e1xima: &#8216;no se llega a tener demasiado sino es haciendo que los otros no tengan lo suficiente&#8217;. <br \/> Que nuestras instituciones civiles, nuestras transacciones rec\u00edprocas no son m\u00e1s que actos de un bandidaje perpetuo, autorizados por leyes b\u00e1rbaras y absurdas, a la sombra de las cuales solamente nos ocupamos en despojarnos mutuamente. <br \/> Que nuestra sociedad de bribones implica, a causa de sus atroces convenciones primordiales, toda clase de vicios, de cr\u00edmenes y de desgracias contra las que algunos hombres de bien se unen en vano para hacerles la guerra, que no pueden hacerla triunfar porque no atacan los males desde su ra\u00edz y aplican \u00fanicamente paliativos sacados de la reserva de ideas falsas de nuestra depravaci\u00f3n org\u00e1nica. <br \/> Que queda claro, por lo que precede, que todo lo que poseen aquellos que tienen algo m\u00e1s que su parte individual de los bienes de la sociedad, es robo y usurpaci\u00f3n. <br \/> Que por tanto es justo recuperarlo. Que el que pudiera probar que, gracias solamente a las fuerzas naturales, es capaz de hacer tanto como hacen cuatro personas juntas y que, en consecuencia, exige la retribuci\u00f3n de cuatro, no dejar\u00eda por ello de conspirar contra la sociedad, porque destruir\u00eda el equilibrio por este \u00fanico medio y destruir\u00eda la preciosa igualdad. <br \/> Que la prudencia ordena a todos los asociados a reprimir este tipo de hombre, a perseguirle como a una plaga social, a reducirle a no poder hacer m\u00e1s tarea que la de uno, para no poder exigir m\u00e1s recompensa que la de uno solo. <br \/> Que solamente es una especie la que ha introducido esta locura asesina, de distinci\u00f3n de m\u00e9rito y de valor, y que tambi\u00e9n es ella quien conoce la desgracia y las privaciones. <br \/> Que no deben existir privaciones en las cosas que la naturaleza nos da a todos, que son producto de todos, sino es una causa de accidentes inevitables de la naturaleza, y en este caso, las privaciones tienen que ser soportadas y repartidas entre todos igualitariamente. <br \/> Que de este modo las producciones de la industria y del genio se convierten en propiedad de todos, de dominio de toda la asociaci\u00f3n desde el mismo momento en que los inventores y los trabajadores las han hecho aparecer; ya que no son m\u00e1s que compensaciones de las invenciones precedentes del genio de la industria, de los que estos inventores y estos trabajadores se han aprovechado gracias a la vida en sociedad, y que les han ayudado en sus descubrimientos. <br \/> Que, ya que los conocimientos adquiridos son de dominio p\u00fablico, deben ser repartidos igualitariamente entre todos. <br \/> Que es una verdad mal constatada por mala fe, prejuicio o irreflexi\u00f3n, es decir que esta repartici\u00f3n convertir\u00eda a todos los hombres en iguales, con la misma capacidad y el mismo talento. <br \/> Que la educaci\u00f3n cuando es desigual es una monstruosidad, del mismo modo que cuando es patrimonio exclusivo de una parte de la asociaci\u00f3n, ya que entonces se convierte, en manos de esta parte, en un mont\u00f3n de m\u00e1quinas, en una provisi\u00f3n de armas de toda clase, con ayuda de las cuales esta primera parte combate a la otra desarmada, llegando f\u00e1cilmente, en consecuencia, a yugularla, a enga\u00f1ar\u00eda, a despojarla, a esclavizar\u00eda bajo las cadenas m\u00e1s vergonzosas. <br \/> Que no es verdad menos importante que la que ya hemos citado y que un fil\u00f3sofo ha proclamado en estos t\u00e9rminos: &#8216;Hablad tanto como quer\u00e1is, sobre la forma de gobierno, no habr\u00e9is hecho nada en tanto no hay\u00e1is destruido los g\u00e9rmenes de la codicia y de la ambici\u00f3n. &#8216; <br \/> Que es necesario, pues, que las instituciones sociales nos lleven a un punto en el que nieguen a todo individuo la esperanza de llegar a ser m\u00e1s rico, m\u00e1s potente y m\u00e1s distinguido que ninguno de sus iguales. <br \/> Que es necesario, para precisar todav\u00eda m\u00e1s esto, llegar a &#8216;encadenar la suerte&#8217;; a hacer la de cada asociado independiente de las circunstancias felices o desgraciadas; &#8216;a asegurar a cada uno y a su descendencia, por numerosa que sea, lo suficiente y nada m\u00e1s que lo suficiente&#8217; ; y a cerrar todas las v\u00edas posibles para que nunca puedan obtener m\u00e1s all\u00e1 de esta parte individual de los productos de la naturaleza y del trabajo. <br \/> Que el \u00fanico medio de llegar hasta aqu\u00ed, es establecer la &#8216;administraci\u00f3n com\u00fan&#8217;; suprimir propiedad particular; ligar cada hombre al talento, a la industria que conoce; obligarle a depositar sus frutos en especie en el almac\u00e9n com\u00fan, y establecer una simple administraci\u00f3n de distribuci\u00f3n, una administraci\u00f3n de subsistencia que, teniendo registrados a todos los individuos, y a todas las cosas, har\u00e1 repartir estas \u00faltimas en la igualdad m\u00e1s escrupulosa y las depositar\u00e1 en el domicilio de cada ciudadano. <br \/> Que este gobierno, que la experiencia nos demuestra que es practicable, ya que se aplica a un mill\u00f3n doscientos mil hombres de nuestros doce ej\u00e9rcitos (lo que es posible en peque\u00f1o lo es en grande)[3] , que este gobierno es el \u00fanico del que puede resultar la felicidad universal, inalterable, sin mezcolanzas; &#8216;la felicidad com\u00fan, fin de la sociedad&#8217;. <br \/> Que este gobierno har\u00e1 desaparecer los l\u00edmites, las vallas, los muros, las cerraduras de las puertas, las disputas, los procesos, los robos, los asesinatos, todos los cr\u00edmenes: los tribunales, las c\u00e1rceles, las horcas, las penas, el desespero que causan todas estas calamidades; el ansia, la envidia, la insaciedad, el orgullo, los enga\u00f1os, la duplicidad, en resumen, todos los vicios: y m\u00e1s a\u00fan, y sin duda este punto es el esencia, &#8216;el gusano roedor&#8217; de la inquietud general, particular, perpetua de cada uno de nosotros, por nuestra suerte de ma\u00f1ana, del pr\u00f3ximo mes, del a\u00f1o siguiente, de nuestra vejez, la de nuestros hijos y la de sus hijos. <br \/> Este resumen de este terrible manifiesto que ofreceremos a la masa oprimida del Pueblo franc\u00e9s, del que te damos un primer esbozo para empezarle a &#8216;dar gusto&#8217;. <br \/> \u00a1Pueblo, despierta a la esperanza!, acaba con la desesperaci\u00f3n que te sepulta. <br \/> (&#8230; ) Despierta a la vista de un futuro feliz. \u00a1Amigos de los reyes!, perded toda esperanza de que los mallos con los que hab\u00e9is abrumado al pueblo le sometan para siempre jam\u00e1s al yugo de uno solo. \u00a1Y vosotros, patricios!, \u00a1ricos!, \u00a1tiranos republicanos! renunciad igualmente, y todos a la vez, a vuestras especulaciones opresivas, sobre esta naci\u00f3n que no ha olvidado todav\u00eda sus juramentos a la libertad. Una perspectiva, m\u00e1s feliz que todo lo que pod\u00e9is suponer, se abre a su vista. \u00a1Dominadores culpables!, en el momento en que cre\u00e9is que pod\u00e9is azotar sin peligro a este pueblo virtuoso con vuestro brazo de hierro, os har\u00e1 sentir su superioridad, se liberar\u00e1 de vuestras usurpaciones y de vuestras cadenas, recuperar\u00e1 sus derechos primitivos y sagrados. Desde hace demasiado tiempo le est\u00e1is insultando en su agon\u00eda&#8230; <br \/> &#8216;El pueblo -dec\u00eds- est\u00e1 sin vigor; sufre y muere sin atreverse a quejarse.&#8217; \u00a1El orgullo de la naci\u00f3n no se dejar\u00e1 pisar por estas humillaciones! \u00a1El nombre franc\u00e9s no pasar\u00e1 a la posterioridad acompa\u00f1ado de este envilecimiento! \u00a1Que este escrito sea la se\u00f1al, la luz que reanime y vivifique todo lo que en otro tiempo tuvo calor y valent\u00eda!, todo lo que quem\u00f3 con llama ardiente por la felicidad p\u00fablica y la independencia perfecta. \u00a1Que el pueblo torne la primera idea verdadera de la Igualdad! Que estas palabras: &#8216;Igualdad&#8217;, &#8216;iguales&#8217;, &#8216;plebeyanismo&#8217; sean palabras de uni\u00f3n de todos los amigos del pueblo. Que el pueblo ponga a discusi\u00f3n todos los grandes principios; \u00a1que el combate se centre sobre el famoso tema de esta &#8216;igualdad&#8217; propiamente dicha y sobre el de la propiedad! \u00a1Que goce esta vez con la moral y que la llene de fuego sostenido hasta la consumaci\u00f3n total de su obra! Que destruya todas las antiguas instituciones b\u00e1rbaras y que las sustituya por aquellas que son dictadas por la naturaleza y la justicia eterna. S\u00ed, \u00a1todos los males del pueblo est\u00e1n en el l\u00edmite; no pueden empeorar! \u00bfNo pueden repararse sino es un cambio total? \u00bfQue esta guerra del rico contra el pobre tome un color menos innoble? \u00a1Que deje de ser audaz por un lado y malvada por el otro! \u00a1Que los desgraciados respondan de una vez a sus opresores! Aprovech\u00e9monos de que nos han empujado hasta el l\u00edmite. Avancemos sin rodeos, como hombres que se sienten llenos de todas sus fuerzas: Marchemos francamente hacia la Igualdad. Veamos el &#8216;fin de la sociedad&#8217;; \u00a1veamos la &#8216;felicidad com\u00fan&#8217;! <br \/> \u00a1P\u00e9rfidos o ignorantes! \u00bfGrit\u00e1is que es necesario evitar la guerra civil? \u00bfQue no hay que echar entre el pueblo la antorcha de la discordia? ( &#8230; ) \u00bfQu\u00e9 guerra civil es m\u00e1s irritante que aquella que muestra a todos los asesinos en un bando y a todas las v\u00edctimas sin defensa en el otro? \u00bfClasificar\u00edais de criminal a quien arma a las v\u00edctimas contra los asesinos? \u00bfNo es mejor una guerra civil en la que las dos partes puedan defenderse rec\u00edprocamente? Que se acuse, si se quiere, a nuestro peri\u00f3dico de avivar la discordia. Tanto mejor: la discordia es mucho mejor que una horrible concordia en la que la gente muere de hambre. Que los partidos tomen posiciones; que la rebeli\u00f3n sea parcial, general, instant\u00e1nea, que retroceda, que se determine. \u00a1Nosotros estamos siempre satisfechos! \u00a1Que el &#8216;Monte sagrado&#8217; o la &#8216;Vend\u00e9e plebeya&#8217; se formen en un solo punto o en los ochenta y seis departamentos! Que se conspire poco o mucho contra la opresi\u00f3n, secretamente o a la luz del d\u00eda, en cien mil concili\u00e1bulos o en uno solo, poco nos importa ya que se conspira y los remordimientos e inquietudes acompa\u00f1an siempre a los opresores. Hemos dado la seria\u00a1 para que muchos se den cuenta; para llamar a muchos c\u00f3mplices; les hemos dado motivos suficientes y algunas ideas, estamos casi seguros que se conspirar\u00e1. Que la tiran\u00eda intente, si puede, interceptamos&#8230; El pueblo, se dice, no tiene gu\u00edas. Que aparezcan, y el pueblo desde este mismo instante romper\u00e1 las cadenas y conquistar\u00e1 el pan para \u00e9l y para todas las generaciones venideras. Repetimos una vez m\u00e1s: Todos los males est\u00e1n en el l\u00edmite; no pueden empeorar; \u00a1no pueden repararse si no es con un cambio total!&#8230; \u00a1Que todo se confunda!&#8230; \u00a1que todos los elementos se envuelvan, se mezclen y choquen entre s\u00ed!&#8230; \u00a1Que todo se convierta en caos y que del caos salga un mundo nuevo y regenerado! <br \/> &#8216;Apresur\u00e9monos, despu\u00e9s de mil a\u00f1os, a cambiar estas leyes groseras&#8217;. <br \/> &#8216;Le Tribun du peuple&#8217;, n\u00famero 35. <br \/> 9 frimario del a\u00f1o IV (30 de noviembre de 1795), p\u00e1gs. 79-107. <\/p>\n<p> Nota: Para editar este texto se ha utilizado la siguiente biblografia:<br \/> Babeuf. Ecrits present\u00e9s par Claude Mazauric. Messidor\/Editions sociales. Paris, 1988.<br \/> Fran\u00e7ois-Noel Babeuf. Realismo y utopia en la revoluci\u00f3n francesa. Sarpe . Biblioteca de la historia. Madrid, 1985.<br \/> Irene Castells Oliv\u00e1n. La revoluci\u00f3n francesa (1789-1799). Editorial S\u00edntesis. Madrid 1997.<br \/> Daniel Guerin. La lucha de clases en el apogeo de la revoluci\u00f3n francesa. 1793-1795. Alianza Editorial, Madrid 1974.<\/p>\n<p> [2] Babeuf confirma aqu\u00ed su ate\u00edsmo, o quiz\u00e1 mejor, su pante\u00edsmo naturalista. <\/p>\n<p> [3] Babeuf muestra aqu\u00ed todo lo que su doctrina debe a la pr\u00e1ctica del a\u00f1o II: tasaci\u00f3n y requisic\u00ed\u00f3n. La misma idea era entonces frecuentemente expresada y ser\u00eda desarrollada por los socialistas utopistas en su proyecto de &#8216;ej\u00e9rcitos industriales&#8217; (Cf. M. Dommanget pages choisies&#8230;, op. cit., notas, p. 262.)<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Babeuf que, hab\u00eda apoyado el movimiento de 9 de Termidor (que signific\u00f3 el fin del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica y la caida de los jacobinos robespierrista) se percat\u00f3 con bastante rapidez del sentido burgu\u00e9s del nuevo r\u00e9gimen que se constru\u00eda y entr\u00f3 en contradicci\u00f3n con \u00e9l. Ello le supuso la detenci\u00f3n. Estuvo detenido hasta el 18 de diciembre de 1794. Para enmarcar el rumbo contrarevolucionario de Termidor, podemos citar que el 12 de noviembre ( 22 Brumario) hab\u00eda sido clausurado el Club de los jacobinos y que el 24 de diciembre (4 Nivoso), hab\u00eda sido abolida la ley del maximum. El conjunto de la pol\u00edtica econ\u00f3mica y social de Termidor fue de instauraci\u00f3n del r\u00e9gimen capitalista de producci\u00f3n, el liberalismo econ\u00f3mico m\u00e1s desatado. Como dice Guerin:&#8217;Se sacrificaba deliberadamente a los pobres&#8230;Al tiempo que se les quitaba el pan de la boca, privaban a los sans culottes de una de sus conquistas esenciales: la libertad pol\u00edtica.&#8217; El primero de abril de 1795 (12-13 Germinal del a\u00f1o III) se produjo una insurrecci\u00f3n popular en Paris, como expresi\u00f3n de la desesperaci\u00f3n popular que fue seguida de las jornadas de 1-4 de Pradial. La derrota del movimiento popular fue ya total. Por su parte, Babeuf hab\u00eda empezado a publicar su peri\u00f3dico &#8216;El Tribuno del Pueblo&#8217; desde verano del 94, que sigui\u00f3 public\u00e1ndose hasta el 24 de abril de 1796. A ra\u00edz de los art\u00edculos del Tribuno estuvo detenido entre febrero y noviembre de 1795,en Paris, en Baudets y en Arr\u00e1s La c\u00e1rcel le permiti\u00f3 realizar una reflexi\u00f3n sobre lo que estaba ocurriendo y trazar los planes de un nuevo proyecto pol\u00edtico: establecer la igualdad de hecho. Babeuf, salido de la c\u00e1rcel gracias a la amnist\u00eda concedida por el Directorio, reemprende inmediatamente la publicaci\u00f3n de su peri\u00f3dico &#8216;Le Tribun du peuple&#8217;. Sus ideas sociales y pol\u00edticas estaban claras y su Programa era coherente. Todav\u00eda era necesario propagarlas y continuar firme en las posiciones defendidas. Durante las semanas que separan la reaparici\u00f3n del &#8216;Tribun&#8217; y el fracaso de la conspiraci\u00f3n, Babeuf se comporta como un jefe de partido: designa los objetivos y critica los peri\u00f3dicos republicanos que pactan con el Directorio; contribuye eminentemente al renacimiento del movimiento democr\u00e1tico y a la organizaci\u00f3n de los grupos revolucionarios; denuncia la reacci\u00f3n y establece un balance en su peri\u00f3dico de los beneficios del &#8216;sistema de la igualdad&#8217; y de las villan\u00edas dictatoriales. Sus \u00faltimas llamadas corresponden a la \u00e9poca en que fue construido el aparato insurreccional babouvista. Las frases apasionadas de Babeuf revelan a la vez la grandeza mesi\u00e1nica del hombre y las incertidumbres de la tentativa.  Babeuf present\u00f3 en el \u00edndice de su peri\u00f3dico el Manifiesto bajo el t\u00edtulo &#8216;Extracto del gran manifiesto a proclamar para reestablecer la &#8216;igualdad de hecho&#8217;. Necesidad para todos los desgraciados franceses de una retirada al Monte Sagrado o de la formaci\u00f3n de una Vend\u00e9e plebeya&#8217;. En \u00e9l se encuentra lo esencial de los proyectos socialistas y pol\u00edticos de los babouvistas. Babeuf, que hab\u00eda constatado a su salida de la c\u00e1rcel la desbandada popular y las vacilaciones de los dem\u00f3cratas, vi\u00f3 como una necesidad mostrar, lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible, &#8216;lo que era necesario hacer&#8217;. En el Prospecto aparecido al mismo tiempo que el n\u00famero 34 de &#8216;Le Tribun du peuple&#8217;, escrib\u00eda: &#8216;Persuadido eternamente de que no se puede hacer nada grande sin todo el Pueblo, creo que es necesario a\u00fan, para hacer alguna cosa con \u00e9l, mostrar- le continuamente &#8216;lo que es necesario hacer&#8217; y temer menos los inconvenientes de la publicidad de los que la pol\u00edtica se aprovecha, que contar con las ventajas de la fuerza colosal que delata siempre la pol\u00edtica&#8230; Tenemos que calcular las fuerzas que se pierden dejando la opini\u00f3n en la apat\u00eda, sin aliento y sin objeto, y todo lo que se gana activ\u00e1ndola y ense\u00f1\u00e1ndole el &#8216;fin\u00bb. Todo el n\u00famero 34 de &#8216;Le Tribun du peuple&#8217; que precede al Manifiesto, no es nada m\u00e1s que una llamada a la opini\u00f3n para que despierte, a que no se deje ganar por aquellos que quieren llevar al movimiento popular por la v\u00eda de la moderaci\u00f3n (Fouch\u00e9, Barras, etc.) y para hablar, como a principios del siglo xx, de la v\u00eda de la &#8216;colaboraci\u00f3n de clase y del reformismo&#8217;. El Manifiesto de los plebeyos, fue el pretexto para nuevas persecuciones contra Babeuf.  \u00a1Patriotas! \u00a1Est\u00e1is un poco descorazonados!, \u00a1Me atrever\u00eda a decir que sois un poco pusil\u00e1nimes! Est\u00e1is espantados porque sois muy pocos y tem\u00e9is el fracaso. Pero acab\u00e1is de ver, y os lo han dicho, que queda muy poco que retroceder. \u00a1Vencer o morir!, no hab\u00e9is olvidado que \u00e9ste fue nuestro gran juramento. Vuestros enemigos os apresuran a llegar a la manos: y yo tambi\u00e9n. Procediendo de otra forma de la que ellos lo entienden, pod\u00e9is salvar a la patria. Os har\u00e9 ser, a pesar vuestro, valientes. Os forzar\u00e9 a, llegar al enfrentamiento con nuestros adversarios comunes&#8230; \u00a1Hombres libres! No soy imprudente en absoluto&#8230; no soy prematuro en absoluto&#8230; Todav\u00eda no sab\u00e9is d\u00f3nde y c\u00f3mo quiero ir. Ver\u00e9is pronto mi camino; y, o bien no sois dem\u00f3cratas, o juzgar\u00e9is que \u00e9ste es el bueno y el seguro. En principio somos pocos obreros, es verdad; pero pronto habremos agrupado a los que hace falta.  (&#8230; ) \u00a1Patriotas! Lo he hecho todo para haceros reconocer &#8216;atentos y convencidos&#8217; la necesidad de detestar el r\u00e9gimen aristocr\u00e1tico bajo el que estamos encadenados, y para haceros ver, de una forma igualmente manifiesta, que solamente podr\u00e9is vivir despu\u00e9s del, retorno de la democracia, que ya hab\u00e9is conquistado. Lo he hecho, porque he cre\u00eddo que &#8216;ha llegado la hora&#8217; de emprender el combate entre vosotros y los p\u00e9rfidos enemigos de un sistema equitativo. \u00a1Ahora sois vosotros quienes deb\u00e9is forzar el combate! Esto es lo que yo he querido. Debe ser forzado, digo, porque vuestros enemigos no pueden desconocer, y vosotros mismos no lo pod\u00e9is disimular, &#8216;lo que queremos&#8217;. Ya no tenemos tradici\u00f3n. Creo, he cre\u00eddo siempre, que si dejamos escapar este momento para llegar a las manos, no nos quedar\u00e1 por mucho m\u00e1s tiempo la esperanza de reconquistar este estado de libertad y de felicidad por el que hemos hecho tantos sacrificios.  Que el gobierno, tan alabado por los republicanos y tan cordialmente aborrecido por los patricios y los mon\u00e1rquicos; que el gobierno justifique las esperanzas de unos y pague el odio de los otros con una retribuci\u00f3n merecida. Que ayude, en lugar de impedir, los movimientos necesarios para devolver al pueblo sus derechos. Que los miembros del Directorio ejecutivo &#8216;tengan la suficiente virtud para minar su propio establecimiento&#8217;. Que se dediquen voluntariamente, y que sean los primeros en desde\u00f1ar, todo el andamiaje de la aristocracia &#8216;superlativa&#8217;, esta instituci\u00f3n gigantesca que se sostiene siempre dif\u00edcilmente, porque contrasta demasiado con los principios que nos han hecho hacer la revoluci\u00f3n. Que rechacen todo este aparato, toda esta pompa veneciana, esta magnificencia casi mon\u00e1rquica , que escandaliza a nuestros ojos que s\u00f3lo est\u00e1n acostumbrados ya a admirar lo simple y lo que se acerca a la igualdad. Que protejan, en lugar de continuar persiguiendo, a los ap\u00f3stoles de la democracia, y que dejen predicar libremente la santa moral. Que sean tan grandes como lo fueron Agis y Cleomena, en situaciones muy parecidas a la suya ( &#8230; ) Babeuf condena seguidamente la quietud de los dem\u00f3cratas y sus vacilaciones para combatir al gobierno. Muestra que su fin no es establecer un nuevo r\u00e9gimen pol\u00edtico, sino un nuevo r\u00e9gimen social basado en la igualdad, del que no se puede diferir la llegada.  (&#8230; ) Las instituciones tienen que asegurar la &#8216;felicidad com\u00fan&#8217;, la comodidad de todos los asociados.  Recordemos algunos de los principios fundamentales desarrollados en nuestro \u00faltimo n\u00famero, en el art\u00edculo De la guerra de los ricos y de los pobres. Repeticiones de este g\u00e9nero no aburren lo que interesan.  Se\u00f1al\u00e1bamos que la &#8216;perfecta igualdad&#8217; es de derecho primitivo: que el pacto social lejos de atentar contra este derecho natural, tiene que dar a cada individuo garant\u00edas de que este derecho no ser\u00e1 nunca violado; que adem\u00e1s, nunca deber\u00edan existir instituciones que favorecieran la desigualdad, la codicia, que pudieran permitir evadir lo necesario para unos, para formar lo superfluo para otros. Que sin embargo hab\u00eda sucedido lo contrario, que convenciones absurdas se hab\u00edan introducido en la sociedad y hab\u00edan protegido la desigualdad, hab\u00edan permitido el despojo de la mayor\u00eda de la minor\u00eda; que existieron \u00e9pocas en las que los resultados de estas asesinas reglas sociales, fueron que la universalidad de las riquezas se hab\u00eda concentrado en las manos de unos pocos; que la paz que es natural cuando todos son felices, entonces era necesariamente precaria; que la masa que no pod\u00eda continuar existiendo, al no poseer nada, encontrando solamente corazones inhumanos en la casta que se hab\u00eda apoderado de todo, estos efectos determinaban la \u00e9poca de estas grandes revoluciones, fijaban los per\u00edodos memorables, predichos en el libro del Tiempo y del Destino, en las que el cambio radical en el sistema de propiedad se convierte en inevitable, donde la revuelta de los pobres contra los ricos es una necesidad a la que ya nada puede vencer.  Nosotros hemos demostrado que en 1789, est\u00e1bamos en este momento, y que es por esto que entonces estall\u00f3 la revoluci\u00f3n.  Hemos demostrado que, despu\u00e9s de 1789, singularmente desde 1794 y 1795, la aglomeraci\u00f3n de las calamidades y la opresi\u00f3n p\u00fablica hab\u00edan hecho urgente la conmoci\u00f3n majestuosa del pueblo contra sus expoliadores y sus opresores&#8230;  Babeuf utiliza seguidamente un conjunto de situaciones sacado de la historia republicana de Roma, para demostrar que en una situaci\u00f3n parecida, a la que, en su opini\u00f3n, conoc\u00eda el pueblo de Par\u00eds en 1795, el no &#8216;respetar las propiedades&#8217; era conforme a la naturaleza humana.  (&#8230; ) No es la igualdad mental lo que necesita un hombre que pasa hambre o que tiene necesidades: la ten\u00eda, esta igualdad, en el estado natural. Repito, porque no es un don de la sociedad; y porque para limitar aqu\u00ed los derechos del hombre, era mejor para \u00e9l quedarse en el estado natural, buscando y disputando su subsistencia en los bosques o al borde del mar o de los r\u00edos&#8230; La primera y la m\u00e1s peligrosa de las objeciones, adem\u00e1s de la m\u00e1s inmoral, es el pretendido derecho a la propiedad, en su acepci\u00f3n com\u00fan. \u00a1El derecho a la propiedad! Pero, \u00bfcu\u00e1l es pues este derecho a la propiedad? \u00bfSe entiende por ello el derecho de disponer de ella a su agrado? Si se entiende as\u00ed, lo proclamo en voz alta, es reconocer la &#8216;ley del m\u00e1s fuerte&#8217;, es enga\u00f1ar el deseo de la asociaci\u00f3n, es recordar a los hombres el ejercicio de los derechos de la naturaleza, y provocar la disoluci\u00f3n del cuerpo pol\u00edtico. Si, por el contrario, no se entiende as\u00ed, me pregunto cu\u00e1l ser\u00e1 la medida y el l\u00edmite de este derecho, ya que al fin de cuentas es necesario uno. \u00bfNo lo esper\u00e1is de la moderaci\u00f3n del propietario? (&#8230;)  (&#8230; ) \u00bfQuer\u00e9is de buena fe la felicidad del pueblo? \u00bfQuer\u00e9is tranquilizarlo? \u00bfQuer\u00e9is ligarlo indisolublemente al \u00e9xito de la revoluci\u00f3n y al establecimiento de la Rep\u00fablica? \u00bfQuer\u00e9is acabar con sus inquietudes y sus indigestiones intestinas?, declarad hoy que la base de la constituci\u00f3n republicana de los franceses ser\u00e1 el limite al derecho de propiedad.  (&#8230; ) No es m\u00e1s en &#8216;los esp\u00edritus&#8217; donde hay que hacer la revoluci\u00f3n; no es all\u00ed donde hay que buscar el \u00e9xito: desde hace tiempo ya est\u00e1 hecha y es perfecta, toda Francia os lo atestigua: es &#8216;en las cosas&#8217; donde es necesario que esta revoluci\u00f3n, de la que depende la felicidad del g\u00e9nero humano, se haga. \u00a1Eh!, \u00bfqu\u00e9 importa al pueblo, qu\u00e9 importa a todos los hombres un cambio de opini\u00f3n que no les procure nada m\u00e1s que una felicidad ideal? Uno puede quedarse extasiado, sin duda, ante este cambio de opini\u00f3n; pero esta beatitud espiritual s\u00f3lo conviene a los buenos esp\u00edritus y a los hombres que gozan de todos los bienes de la fortuna. Les es bien f\u00e1cil a \u00e9stos, embriagarse de libertad y de igualdad: tambi\u00e9n el pueblo bebi\u00f3 la primera copa con delicia, tambi\u00e9n se embriag\u00f3. Pero temed que esta borrachera no pasa y que, estando m\u00e1s calmado y siendo m\u00e1s desgraciado que antes, no lo atribuya a la seducci\u00f3n de algunos facciosos, y no se imagine haber sido el juguete de las pasiones o de los sistemas de la ambici\u00f3n de algunos individuos. La situaci\u00f3n moral del pueblo no es hoy nada m\u00e1s que un sue\u00f1o que es necesario realizar, y no lo pod\u00e9is hacer de otra forma que haciendo &#8216;en las cosas&#8217; la misma revoluci\u00f3n que hab\u00e9is hecho &#8216;en los esp\u00edritus&#8217;.  (&#8230; ) \u00bfEs &#8216;ley agraria&#8217; lo que quer\u00e9is?, se alarmar\u00e1n mil voces de hombres honestos. NO: es m\u00e1s que esto. Sabemos qu\u00e9 argumento invencible nos opondr\u00edan. Nos dir\u00edan, con raz\u00f3n, que la ley agraria no puede durar m\u00e1s que un d\u00eda; que desde la ma\u00f1ana siguiente de su promulgaci\u00f3n, se restablecer\u00eda la desigualdad. Los tribunales de Francia que nos han precedido, han concebido mejor el verdadero sistema de la felicidad social. Han sentido que ten\u00eda que residir en instituciones capaces de asegurar de mantener inalterablemente la &#8216;igualdad de hecho&#8217;. La &#8216;igualdad de hecho&#8217; no es una quimera. El ensayo pr\u00e1ctico fue emprendido felizmente por el tribuno Licurgo. Se sabe c\u00f3mo lleg\u00f3 a instaurar este sistema admirable, en el que las cargas y las ventajas de la sociedad estaban igualmente repartidas, en el que todos ten\u00edan lo suficiente, y en el que nadie pod\u00eda esperar lo superfluo.  Todos los moralistas de buena fe reconocieron este gran principio e intentaron consagrarlo. Los que lo enunciaron m\u00e1s claramente fueron, en mi opini\u00f3n, los hombres m\u00e1s estimables y los m\u00e1s distinguidos tribunos. El jud\u00edo Jesucristo no merece este t\u00edtulo sino es en forma mediocre, ya que expres\u00f3 demasiado obscuramente su m\u00e1xima: &#8216;Ama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo&#8217;. Esto insin\u00faa, pero no dice expl\u00edcitamente, es que la primera de todas las leyes es que ning\u00fan hombre puede pretender leg\u00edtimamente que ninguno de sus semejantes sea menos feliz que \u00e9l .  J. Jacques ha precisado mejor este mismo principio, cuando ha escrito: &#8216;Para que el estado social sea perfeccionado, es necesario que cada uno tenga lo suficiente'[1], y que ninguno tenga demasiado. Este corto p\u00e1rrafo es, en mi opini\u00f3n, el elixir del contrato social. Su autor lo ha hecho tan inteligible como le era posible en el tiempo en que escrib\u00eda y pocas palabras bastan a quien sabe comprender.  Escuchar a Diderot, no dejar\u00e1 equ\u00edvoco sobre cu\u00e1l es el \u00fanico y verdadero sistema de sociabilidad conforme a la justicia: &#8216;Hablad tanto como quer\u00e1is -dice- sobre la mejor forma de gobierno, no habr\u00e9is hecho nada en tanto no hay\u00e1is destruido los g\u00e9rmenes de codicia y de la ambici\u00f3n.&#8217; No es necesario ning\u00fan comentario para explicar que, la mejor forma de gobierno, es que sea imposible a todos los gobernadores convertirse en m\u00e1s ricos o m\u00e1s fuertes en autoridad que cada uno de sus hermanos; para que en una justa, igual y suficiente parte de las ventajas para cada individuo, se encuentren los limites de la codicia y de la ambici\u00f3n.  Robespierre os dir\u00e1 tambi\u00e9n, que \u00e9stas son las bases de todo pacto fundado en la igualdad de los derechos primitivos o de la naturaleza. &#8216;El fin de la sociedad -dice en su Declaraci\u00f3n de Derechos- es la felicidad com\u00fan -es decir, evidentemente, la felicidad igual de todos los individuos- que nacen iguales en derechos y necesidades.&#8217; Y m\u00e1s lejos esta otra m\u00e1xima de moral eterna: &#8216;No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti &#8211; es decir- haz a los otros lo que querr\u00edas que te hicieran a ti ( &#8230; ).&#8217;  Y, \u00bfno es a esto, a lo que, armado con la raz\u00f3n m\u00e1s soberana, Saint-Just, cuando parec\u00eda querer responder a sus verdades incontestables, daba una doble protecci\u00f3n, al dirigimos estas importantes palabras a vosotros, Sans-culottes, oprimidos siempre?: &#8216;Los desgraciados son las potencias de la tierra, tienen derecho a hablar como due\u00f1os a los gobiernos que act\u00faan con negligencia hacia ellos.&#8217;  (&#8230;) La religi\u00f3n de la &#8216;pura igualdad&#8217;, que nos atrevemos a predicar a todos nuestros hermanos despojados y hambrientos, quiz\u00e1 les parezca a ellos mismos, por m\u00e1s natural que les sea; les parecer\u00e1, digo, quiz\u00e1 nueva pero por ser tan viejos en nuestras b\u00e1rbaras y numerosas instituciones, que casi no podemos concebir que sean m\u00e1s justas y m\u00e1s simples (&#8230;). Babeuf hace seguidamente un llamamiento a la tradici\u00f3n propia de la Revoluci\u00f3n Francesa, citando los textos igualitarios de los hombres que despu\u00e9s del 9 termidor han &#8216;cambiado de camisa&#8217; : Tallien, en &#8216;Ami des sans-culottes&#8217; en 1793, y Fouch\u00e9 en su decreto del 24 brumario del a\u00f1o II (14 de noviembre de 1793).  \u00bfEs necesario para restablecer los derechos del g\u00e9nero humano y hacer cesar todos los males, es necesario una &#8216; retirada al Monte Sagrado o una Vend\u00e9e plebeya? \u00a1Que todos los amigos de la &#8216;igualdad&#8217; est\u00e9n listos y se den por aludidos! \u00a1Que cada uno de ellos se llene de la incomparable belleza de esta empresa! \u00a1Los Israelitas a liberarse de la servidumbre egipcia! \u00a1Llegar a la posesi\u00f3n de las tierras de Cana\u00e1n! \u00bfQu\u00e9 expedici\u00f3n fue nunca m\u00e1s digna de iluminar los grandes corajes? El Dios de la Libertad, estemos seguro de ello, proteger\u00e1 a los &#8216;Mois\u00e9s&#8217; que la querr\u00e1n dirigir. Nos lo ha prometido sin necesidad del intermediario Aaron, del que no sabemos qu\u00e9 hacer, como tampoco de su colega el vicario. Nos lo han prometido, sin aparici\u00f3n milagrosa en el zarzal ardiente. Dejemos a un lado todos estos pr\u00f3digos, todas estas necedades. Las inspiraciones de las divinidades republicanas se manifiestan simplemente bajo los auspicios de la naturaleza (Dios Supremo) por la voz del coraz\u00f3n de los, republicanos [2]. Nos ha sido revelado, pues, que mientras numerosos &#8216;Josu\u00e9&#8217; combatir\u00e1n en la llanura sin necesidad de detener el sol, muchos, en lugar del legislador de los Hebreos, estar\u00e1n en la verdadera &#8216;Monta\u00f1a Plebeya&#8217;. All\u00ed trazar\u00e1n, al dictado de la justicia eterna, el dec\u00e1logo de la santa humanidad, del sans-culottisme, de la imprescriptible equidad. Proclamamos, bajo la protecci\u00f3n de nuestras cien mil picas y de nuestras lenguas de fuego, el primer c\u00f3digo verdadero de la naturaleza, que no podr\u00e1 ser nunca quebrantado.  Explicaremos claramente qu\u00e9 es la &#8216; felicidad com\u00fan, fin de la sociedad&#8217;.  Demostraremos que la suerte de todo hombre no debe acabar al pasar del estado natural al social.  Definiremos la propiedad. Probaremos que la tierra no es de nadie, sino que es de todos. Probaremos que todo lo que un individuo acapara m\u00e1s all\u00e1 de lo que le es necesario para su alimentaci\u00f3n, es un robo. Probaremos que el pretendido derecho a la alienabilidad es un infame atentado populicida. Probaremos que la &#8216;herencia por familia&#8217; es un error no me- nos grande; que a\u00edsla a todos los miembros de la asociaci\u00f3n, y que hace de cada familia una peque\u00f1a rep\u00fablica, que no puede dejar de conspirar contra la m\u00e1s grande y que consagra la desigualdad.  Probaremos que todo lo que un miembro del cuerpo social tiene &#8216;por debajo&#8217; de los suficiente a sus necesidades de toda especie y de cada d\u00eda, es el resultado de una expoliaci\u00f3n de su propiedad individual hecha por los acaparadores de bienes comunes.  Que, en consecuencia, todo lo que un miembro del cuerpo social tiene &#8216;por encima&#8217; de los suficiente a sus necesidades de toda especie y de cada d\u00eda, es el resultado de un robo hecho a los otros asociados, que priva necesariamente a un n\u00famero m\u00e1s o menos grande de ellos, de su parte en los bienes comunes.  Que los razonamientos, por m\u00e1s sutiles que sean, no pueden prevalecer sobre las verdades inalterables.  Que la superioridad de los talentos y de las industrias no es m\u00e1s que una quimera y un cebo especial que siempre ha servido a los complots de los conspiradores contra la igualdad.  Que la diferencia de valor y de m\u00e9rito en el trabajo de los hombres, reposa en la opini\u00f3n de que algunos de entre ellos han sentado y han sabido hacer prevalecer,  Que es sin duda incorrecto que esta opini\u00f3n haya apreciado la jornada del que hace un reloj, como veinte veces superior a la jornada de] que traza los surcos. Que es sin embargo con ayuda de esta estimaci\u00f3n que la ganancia de un obrero relojero le ha llevado a adquirir el patrimonio de veinte obreros de arado, a los que ha expropiado por este medio.  Que todos los proletarios lo son por el resultado de la misma combinaci\u00f3n de todas las otras relaciones de la producci\u00f3n, pero que todas parten de la diferencia de valor, establecida entre las cosas por la \u00fanica autoridad de la opini\u00f3n.  Que es absurda e injusta la pretensi\u00f3n de querer una recompensa m\u00e1s grande para aquel cuya tarea exige un mayor grado de inteligencia, y m\u00e1s aplicaci\u00f3n y tensi\u00f3n de esp\u00edritu; esto no ampl\u00eda en nada la capacidad de su est\u00f3mago.  Que ninguna raz\u00f3n puede pretender una recompensa que exceda de lo suficiente para las necesidades humanas.  Que tambi\u00e9n es fruto de la opini\u00f3n que el valor de la inteligencia, y quiz\u00e1 haya que examinarlo si el valor de la fuerza natural y f\u00edsica, no vale nada.  Que son los inteligentes los que han dado tan alto precio a las concepciones de sus cerebros y que si hubieran sido los fuertes los que hubiesen reglamentado las cosas, habr\u00edan establecido sin duda que el m\u00e9rito de los brazos vale tanto como el de la cabeza y que la fatiga de todo el cuerpo podr\u00eda ser compensada con la de la \u00fanica parte pensante.  Que sin esta igualaci\u00f3n, se da a los m\u00e1s inteligentes, a los m\u00e1s industrializados, una patente para acaparar, un t\u00edtulo para despojar impunemente a los que lo son menos.  Que es de este modo como se destruy\u00f3, derribando en el estado social, el equilibrio de la comodidad, ya que no hay nada que est\u00e9 mejor demostrado que nuestra gran m\u00e1xima: &#8216;no se llega a tener demasiado sino es haciendo que los otros no tengan lo suficiente&#8217;.  Que nuestras instituciones civiles, nuestras transacciones rec\u00edprocas no son m\u00e1s que actos de un bandidaje perpetuo, autorizados por leyes b\u00e1rbaras y absurdas, a la sombra de las cuales solamente nos ocupamos en despojarnos mutuamente.  Que nuestra sociedad de bribones implica, a causa de sus atroces convenciones primordiales, toda clase de vicios, de cr\u00edmenes y de desgracias contra las que algunos hombres de bien se unen en vano para hacerles la guerra, que no pueden hacerla triunfar porque no atacan los males desde su ra\u00edz y aplican \u00fanicamente paliativos sacados de la reserva de ideas falsas de nuestra depravaci\u00f3n org\u00e1nica.  Que queda claro, por lo que precede, que todo lo que poseen aquellos que tienen algo m\u00e1s que su parte individual de los bienes de la sociedad, es robo y usurpaci\u00f3n.  Que por tanto es justo recuperarlo. Que el que pudiera probar que, gracias solamente a las fuerzas naturales, es capaz de hacer tanto como hacen cuatro personas juntas y que, en consecuencia, exige la retribuci\u00f3n de cuatro, no dejar\u00eda por ello de conspirar contra la sociedad, porque destruir\u00eda el equilibrio por este \u00fanico medio y destruir\u00eda la preciosa igualdad.  Que la prudencia ordena a todos los asociados a reprimir este tipo de hombre, a perseguirle como a una plaga social, a reducirle a no poder hacer m\u00e1s tarea que la de uno, para no poder exigir m\u00e1s recompensa que la de uno solo.  Que solamente es una especie la que ha introducido esta locura asesina, de distinci\u00f3n de m\u00e9rito y de valor, y que tambi\u00e9n es ella quien conoce la desgracia y las privaciones.  Que no deben existir privaciones en las cosas que la naturaleza nos da a todos, que son producto de todos, sino es una causa de accidentes inevitables de la naturaleza, y en este caso, las privaciones tienen que ser soportadas y repartidas entre todos igualitariamente.  Que de este modo las producciones de la industria y del genio se convierten en propiedad de todos, de dominio de toda la asociaci\u00f3n desde el mismo momento en que los inventores y los trabajadores las han hecho aparecer; ya que no son m\u00e1s que compensaciones de las invenciones precedentes del genio de la industria, de los que estos inventores y estos trabajadores se han aprovechado gracias a la vida en sociedad, y que les han ayudado en sus descubrimientos.  Que, ya que los conocimientos adquiridos son de dominio p\u00fablico, deben ser repartidos igualitariamente entre todos.  Que es una verdad mal constatada por mala fe, prejuicio o irreflexi\u00f3n, es decir que esta repartici\u00f3n convertir\u00eda a todos los hombres en iguales, con la misma capacidad y el mismo talento.  Que la educaci\u00f3n cuando es desigual es una monstruosidad, del mismo modo que cuando es patrimonio exclusivo de una parte de la asociaci\u00f3n, ya que entonces se convierte, en manos de esta parte, en un mont\u00f3n de m\u00e1quinas, en una provisi\u00f3n de armas de toda clase, con ayuda de las cuales esta primera parte combate a la otra desarmada, llegando f\u00e1cilmente, en consecuencia, a yugularla, a enga\u00f1ar\u00eda, a despojarla, a esclavizar\u00eda bajo las cadenas m\u00e1s vergonzosas.  Que no es verdad menos importante que la que ya hemos citado y que un fil\u00f3sofo ha proclamado en estos t\u00e9rminos: &#8216;Hablad tanto como quer\u00e1is, sobre la forma de gobierno, no habr\u00e9is hecho nada en tanto no hay\u00e1is destruido los g\u00e9rmenes de la codicia y de la ambici\u00f3n. &#8216;  Que es necesario, pues, que las instituciones sociales nos lleven a un punto en el que nieguen a todo individuo la esperanza de llegar a ser m\u00e1s rico, m\u00e1s potente y m\u00e1s distinguido que ninguno de sus iguales.  Que es necesario, para precisar todav\u00eda m\u00e1s esto, llegar a &#8216;encadenar la suerte&#8217;; a hacer la de cada asociado independiente de las circunstancias felices o desgraciadas; &#8216;a asegurar a cada uno y a su descendencia, por numerosa que sea, lo suficiente y nada m\u00e1s que lo suficiente&#8217; ; y a cerrar todas las v\u00edas posibles para que nunca puedan obtener m\u00e1s all\u00e1 de esta parte individual de los productos de la naturaleza y del trabajo.  Que el \u00fanico medio de llegar hasta aqu\u00ed, es establecer la &#8216;administraci\u00f3n com\u00fan&#8217;; suprimir propiedad particular; ligar cada hombre al talento, a la industria que conoce; obligarle a depositar sus frutos en especie en el almac\u00e9n com\u00fan, y establecer una simple administraci\u00f3n de distribuci\u00f3n, una administraci\u00f3n de subsistencia que, teniendo registrados a todos los individuos, y a todas las cosas, har\u00e1 repartir estas \u00faltimas en la igualdad m\u00e1s escrupulosa y las depositar\u00e1 en el domicilio de cada ciudadano.  Que este gobierno, que la experiencia nos demuestra que es practicable, ya que se aplica a un mill\u00f3n doscientos mil hombres de nuestros doce ej\u00e9rcitos (lo que es posible en peque\u00f1o lo es en grande)[3] , que este gobierno es el \u00fanico del que puede resultar la felicidad universal, inalterable, sin mezcolanzas; &#8216;la felicidad com\u00fan, fin de la sociedad&#8217;.  Que este gobierno har\u00e1 desaparecer los l\u00edmites, las vallas, los muros, las cerraduras de las puertas, las disputas, los procesos, los robos, los asesinatos, todos los cr\u00edmenes: los tribunales, las c\u00e1rceles, las horcas, las penas, el desespero que causan todas estas calamidades; el ansia, la envidia, la insaciedad, el orgullo, los enga\u00f1os, la duplicidad, en resumen, todos los vicios: y m\u00e1s a\u00fan, y sin duda este punto es el esencia, &#8216;el gusano roedor&#8217; de la inquietud general, particular, perpetua de cada uno de nosotros, por nuestra suerte de ma\u00f1ana, del pr\u00f3ximo mes, del a\u00f1o siguiente, de nuestra vejez, la de nuestros hijos y la de sus hijos.  Este resumen de este terrible manifiesto que ofreceremos a la masa oprimida del Pueblo franc\u00e9s, del que te damos un primer esbozo para empezarle a &#8216;dar gusto&#8217;.  \u00a1Pueblo, despierta a la esperanza!, acaba con la desesperaci\u00f3n que te sepulta.  (&#8230; ) Despierta a la vista de un futuro feliz. \u00a1Amigos de los reyes!, perded toda esperanza de que los mallos con los que hab\u00e9is abrumado al pueblo le sometan para siempre jam\u00e1s al yugo de uno solo. \u00a1Y vosotros, patricios!, \u00a1ricos!, \u00a1tiranos republicanos! renunciad igualmente, y todos a la vez, a vuestras especulaciones opresivas, sobre esta naci\u00f3n que no ha olvidado todav\u00eda sus juramentos a la libertad. Una perspectiva, m\u00e1s feliz que todo lo que pod\u00e9is suponer, se abre a su vista. \u00a1Dominadores culpables!, en el momento en que cre\u00e9is que pod\u00e9is azotar sin peligro a este pueblo virtuoso con vuestro brazo de hierro, os har\u00e1 sentir su superioridad, se liberar\u00e1 de vuestras usurpaciones y de vuestras cadenas, recuperar\u00e1 sus derechos primitivos y sagrados. Desde hace demasiado tiempo le est\u00e1is insultando en su agon\u00eda&#8230;  &#8216;El pueblo -dec\u00eds- est\u00e1 sin vigor; sufre y muere sin atreverse a quejarse.&#8217; \u00a1El orgullo de la naci\u00f3n no se dejar\u00e1 pisar por estas humillaciones! \u00a1El nombre franc\u00e9s no pasar\u00e1 a la posterioridad acompa\u00f1ado de este envilecimiento! \u00a1Que este escrito sea la se\u00f1al, la luz que reanime y vivifique todo lo que en otro tiempo tuvo calor y valent\u00eda!, todo lo que quem\u00f3 con llama ardiente por la felicidad p\u00fablica y la independencia perfecta. \u00a1Que el pueblo torne la primera idea verdadera de la Igualdad! Que estas palabras: &#8216;Igualdad&#8217;, &#8216;iguales&#8217;, &#8216;plebeyanismo&#8217; sean palabras de uni\u00f3n de todos los amigos del pueblo. Que el pueblo ponga a discusi\u00f3n todos los grandes principios; \u00a1que el combate se centre sobre el famoso tema de esta &#8216;igualdad&#8217; propiamente dicha y sobre el de la propiedad! \u00a1Que goce esta vez con la moral y que la llene de fuego sostenido hasta la consumaci\u00f3n total de su obra! Que destruya todas las antiguas instituciones b\u00e1rbaras y que las sustituya por aquellas que son dictadas por la naturaleza y la justicia eterna. S\u00ed, \u00a1todos los males del pueblo est\u00e1n en el l\u00edmite; no pueden empeorar! \u00bfNo pueden repararse sino es un cambio total? \u00bfQue esta guerra del rico contra el pobre tome un color menos innoble? \u00a1Que deje de ser audaz por un lado y malvada por el otro! \u00a1Que los desgraciados respondan de una vez a sus opresores! Aprovech\u00e9monos de que nos han empujado hasta el l\u00edmite. Avancemos sin rodeos, como hombres que se sienten llenos de todas sus fuerzas: Marchemos francamente hacia la Igualdad. Veamos el &#8216;fin de la sociedad&#8217;; \u00a1veamos la &#8216;felicidad com\u00fan&#8217;!  \u00a1P\u00e9rfidos o ignorantes! \u00bfGrit\u00e1is que es necesario evitar la guerra civil? \u00bfQue no hay que echar entre el pueblo la antorcha de la discordia? ( &#8230; ) \u00bfQu\u00e9 guerra civil es m\u00e1s irritante que aquella que muestra a todos los asesinos en un bando y a todas las v\u00edctimas sin defensa en el otro? \u00bfClasificar\u00edais de criminal a quien arma a las v\u00edctimas contra los asesinos? \u00bfNo es mejor una guerra civil en la que las dos partes puedan defenderse rec\u00edprocamente? Que se acuse, si se quiere, a nuestro peri\u00f3dico de avivar la discordia. Tanto mejor: la discordia es mucho mejor que una horrible concordia en la que la gente muere de hambre. Que los partidos tomen posiciones; que la rebeli\u00f3n sea parcial, general, instant\u00e1nea, que retroceda, que se determine. \u00a1Nosotros estamos siempre satisfechos! \u00a1Que el &#8216;Monte sagrado&#8217; o la &#8216;Vend\u00e9e plebeya&#8217; se formen en un solo punto o en los ochenta y seis departamentos! Que se conspire poco o mucho contra la opresi\u00f3n, secretamente o a la luz del d\u00eda, en cien mil concili\u00e1bulos o en uno solo, poco nos importa ya que se conspira y los remordimientos e inquietudes acompa\u00f1an siempre a los opresores. Hemos dado la seria\u00a1 para que muchos se den cuenta; para llamar a muchos c\u00f3mplices; les hemos dado motivos suficientes y algunas ideas, estamos casi seguros que se conspirar\u00e1. Que la tiran\u00eda intente, si puede, interceptamos&#8230; El pueblo, se dice, no tiene gu\u00edas. Que aparezcan, y el pueblo desde este mismo instante romper\u00e1 las cadenas y conquistar\u00e1 el pan para \u00e9l y para todas las generaciones venideras. Repetimos una vez m\u00e1s: Todos los males est\u00e1n en el l\u00edmite; no pueden empeorar; \u00a1no pueden repararse si no es con un cambio total!&#8230; \u00a1Que todo se confunda!&#8230; \u00a1que todos los elementos se envuelvan, se mezclen y choquen entre s\u00ed!&#8230; \u00a1Que todo se convierta en caos y que del caos salga un mundo nuevo y regenerado!  &#8216;Apresur\u00e9monos, despu\u00e9s de mil a\u00f1os, a cambiar estas leyes groseras&#8217;.  &#8216;Le Tribun du peuple&#8217;, n\u00famero 35.  9 frimario del a\u00f1o IV (30 de noviembre de 1795), p\u00e1gs. 79-107.   Nota: Para editar este texto se ha utilizado la siguiente biblografia: Babeuf. Ecrits present\u00e9s par Claude Mazauric. Messidor\/Editions sociales. Paris, 1988. Fran\u00e7ois-Noel Babeuf. Realismo y utopia en la revoluci\u00f3n francesa. Sarpe . Biblioteca de la historia. Madrid, 1985. Irene Castells Oliv\u00e1n. La revoluci\u00f3n francesa (1789-1799). Editorial S\u00edntesis. Madrid 1997. Daniel Guerin. La lucha de clases en el apogeo de la revoluci\u00f3n francesa. 1793-1795. Alianza Editorial, Madrid 1974.  [2] Babeuf confirma aqu\u00ed su ate\u00edsmo, o quiz\u00e1 mejor, su pante\u00edsmo naturalista.   [3] Babeuf muestra aqu\u00ed todo lo que su doctrina debe a la pr\u00e1ctica del a\u00f1o II: tasaci\u00f3n y requisic\u00ed\u00f3n. La misma idea era entonces frecuentemente expresada y ser\u00eda desarrollada por los socialistas utopistas en su proyecto de &#8216;ej\u00e9rcitos industriales&#8217; (Cf. M. Dommanget pages choisies&#8230;, op. cit., notas, p. 262.)<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-334","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-jacobinismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=334"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/334\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}