{"id":335,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=335"},"modified":"2020-02-14T11:43:07","modified_gmt":"2020-02-14T10:43:07","slug":"el-mundo-siete-pensamientos-en-mayo-de-2003","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=335","title":{"rendered":"El mundo: Siete pensamientos en mayo de 2003"},"content":{"rendered":"<p>Publicado en Rebeldia, Mayo de 2003<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Conforme se van deteriorando los calendarios del Poder y las grandes corporaciones de los medios de comunicaci\u00f3n titubean entre los rid\u00edculos y las tragedias que protagoniza y promueve la clase pol\u00edtica mundial, abajo, en el gran y extendido basamento de la tambaleante Torre de Babel moderna, los movimientos no cesan y, aunque a\u00fan balbuceantes, empiezan a recuperar la palabra y su capacidad de espejo y cristal. Mientras arriba se decreta la pol\u00edtica del desencuentro, en el s\u00f3tano del mundo los otros se encuentran a s\u00ed mismos y al otro que, siendo diferente, es otro abajo.<\/p>\n<p>Como parte de esta reconstrucci\u00f3n de la palabra espejo y cristal, el Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional retom\u00f3 di\u00e1logos con movimientos y organizaciones sociales y pol\u00edticas en el mundo. Inicialmente, con hermanos y hermanas de M\u00e9xico, Italia, Francia, Alemania, Suiza, el Estado Espa\u00f1ol, Argentina y la Uni\u00f3n Americana, se trata de ir construyendo una Agenda com\u00fan de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>No se pretende establecer acuerdos pol\u00edticos y program\u00e1ticos, ni de intentar una nueva versi\u00f3n de la Internacional. Tampoco se trata de unificar conceptos te\u00f3ricos o uniformar concepciones, sino de encontrar y\/o construir puntos comunes de discusi\u00f3n. Algo as\u00ed como construir im\u00e1genes te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas que son vistas y vividas desde lugares distintos.<\/p>\n<p>Como parte de este esfuerzo de encuentro, el EZLN presenta ahora estos 7 pensamientos. El &#8216;anclarlos&#8217; en un horizonte espacial y temporal significa, por parte nuestra, un reconocimiento de nuestras limitaciones te\u00f3ricas, pr\u00e1cticas y, sobre todo, de visi\u00f3n universal. Este es nuestro primer aporte a la construcci\u00f3n de una Agenda mundial de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Agradecemos a la revista mexicana Rebeld\u00eda el que nos haya abierto sus p\u00e1ginas para estos pensamientos. Igualmente agradecemos a las publicaciones que en Italia, Francia, el Estado Espa\u00f1ol, la Uni\u00f3n Americana y Am\u00e9rica Latina hacen lo mismo.<br \/>\nI. Teor\u00eda<br \/>\nEl lugar de la teor\u00eda (y del an\u00e1lisis te\u00f3rico) en los movimientos pol\u00edticos y sociales suele obviarse. Sin embargo, todo lo evidente suele esconder un problema, en este caso: el de los efectos de una teor\u00eda en una pr\u00e1ctica y el &#8216;rebote&#8217; te\u00f3rico de \u00e9sta \u00faltima. Y no s\u00f3lo, el problema de la teor\u00eda es tambi\u00e9n el problema de qui\u00e9n produce esa teor\u00eda.<\/p>\n<p>No empato la noci\u00f3n de &#8216;te\u00f3rico&#8217; o &#8216;analista te\u00f3rico&#8217; con la de &#8216;intelectual&#8217;. Esta \u00faltima es m\u00e1s amplia. El te\u00f3rico es un intelectual, pero el intelectual no siempre es un te\u00f3rico.<\/p>\n<p>El intelectual (y, por ende, el te\u00f3rico) siente que tiene el derecho de opinar sobre los movimientos. No es su derecho, es su deber. Algunos intelectuales van m\u00e1s all\u00e1 y se convierten en los nuevos &#8216;comisarios pol\u00edticos&#8217; del pensamiento y de la acci\u00f3n, reparten t\u00edtulos de &#8216;bueno&#8217; y &#8216;malo&#8217;. Su &#8216;juicio&#8217; tiene que ver con el lugar en el que est\u00e1n y con el lugar en el que aspiran a estar.<br \/>\nNosotros pensamos que un movimiento no debe &#8216;devolver&#8217; los juicios que recibe, y catalogar a los intelectuales como &#8216;buenos&#8217; o &#8216;malos&#8217;, seg\u00fan c\u00f3mo califican al movimiento. El anti-intelectualismo no es m\u00e1s que una apolog\u00eda propia incomprendida, y, como tal, define a un movimiento como &#8216;p\u00faber&#8217;.<\/p>\n<p>Nosotros creemos que la palabra deja huella, las huellas marcan rumbos, los rumbos implican definiciones y compromisos. Quienes comprometen su palabra a favor o en contra de un movimiento, no s\u00f3lo tienen el deber de hablarla, tambi\u00e9n el de &#8216;agudizarla&#8217; pensando en sus objetivos. &#8216;\u00bfPara qu\u00e9?&#8217; y &#8216;\u00bfContra qu\u00e9?&#8217; son preguntas que deben acompa\u00f1ar a la palabra. No para acallarla o bajar su volumen, sino para completarla y hacerla efectiva, es decir, para que se escuche lo que habla por quien debe escucharla.<\/p>\n<p>Producir teor\u00eda desde un movimiento social o pol\u00edtico no es lo mismo que hacerlo desde la academia. Y no digo &#8216;academia&#8217; en sentido de asepsia u &#8216;objetividad&#8217; cient\u00edfica (inexistentes); sino s\u00f3lo para se\u00f1alar el lugar de un espacio de reflexi\u00f3n y producci\u00f3n intelectual &#8216;fuera&#8217; de un movimiento. Y &#8216;fuera&#8217; no quiere decir que no haya &#8216;simpat\u00edas&#8217; o &#8216;antipat\u00edas&#8217;, sino que esa producci\u00f3n intelectual no se da desde el movimiento sino sobre \u00e9l. As\u00ed, el analista acad\u00e9mico valora y juzga bondades y maldades, aciertos y errores de movimientos pasados y presentes, y, adem\u00e1s, arriesga profec\u00edas sobre rutas y destinos.<\/p>\n<p>A veces ocurre que algunos de los analistas de academia aspiran a dirigir un movimiento, es decir, a que el movimiento siga sus directrices. Ah\u00ed, el reproche fundamental del acad\u00e9mico, es que el movimiento no lo &#8216;obedezca&#8217;, as\u00ed que todos los &#8216;errores&#8217; del movimiento se deben, b\u00e1sicamente, a que no ven con claridad lo que para el acad\u00e9mico es evidente. Desmemoria y deshonestidad suelen campear (no siempre, es cierto) en estos analistas de escritorio. Un d\u00eda dicen una cosa y predicen algo, al otro d\u00eda ocurre lo contrario, pero el analista ha perdido la memoria y vuelve a teorizar haciendo caso omiso de lo que dijo antes. No s\u00f3lo, adem\u00e1s es deshonesto porque no se toma la molestia de respetar a sus lectores o escuchas. Nunca dir\u00e1 &#8216;ayer dije esto y no ocurri\u00f3 u ocurri\u00f3 lo contrario, me equivoqu\u00e9&#8217;. Enganchado en el &#8216;hoy&#8217; de los medios, el te\u00f3rico de escritorio aprovecha para &#8216;olvidar&#8217;. En la teor\u00eda, este acad\u00e9mico produce el equivalente a la comida chatarra del intelecto, es decir, no alimenta, s\u00f3lo entretiene.<\/p>\n<p>Otras veces, alg\u00fan movimiento suple su espontaneismo con el padrinazgo te\u00f3rico de la academia. La soluci\u00f3n suele ser m\u00e1s perjudicial que la carencia. Si la academia se equivoca, &#8216;olvida&#8217;; si el movimiento se equivoca, fracasa. En ocasiones, la direcci\u00f3n de un movimiento busca una &#8216;coartada te\u00f3rica&#8217;, es decir, algo que avale y d\u00e9 coherencia a su pr\u00e1ctica, y acude a la academia para surtirse de ella. En estos casos la teor\u00eda no es m\u00e1s que una apolog\u00eda acr\u00edtica y con algo de ret\u00f3rica.<\/p>\n<p>Nosotros creemos que un movimiento debe producir su propia reflexi\u00f3n te\u00f3rica (ojo: no su apolog\u00eda). En ella puede incorporar lo que es imposible en un te\u00f3rico de escritorio, a saber, la pr\u00e1ctica transformadora de ese movimiento.<br \/>\nNosotros preferimos escuchar y discutir con quienes analizan y reflexionan te\u00f3ricamente en y con movimientos u organizaciones, y no fuera de ellos o, lo que es peor, a costa de esos movimientos. Sin embargo, nos esforzamos por escuchar todas las voces, prestando atenci\u00f3n no en qui\u00e9n las habla sino desde d\u00f3nde se habla.<\/p>\n<p>En nuestras reflexiones te\u00f3ricas hablamos de lo que nosotros vemos como tendencias, no hechos consumados ni inevitables. Tendencias que no s\u00f3lo no se han convertido en homog\u00e9neas y hegem\u00f3nicas (a\u00fan), sino que pueden (y deben) ser revertidas.<\/p>\n<p>Nuestra reflexi\u00f3n te\u00f3rica como zapatistas no suele ser sobre nosotros mismos, sino sobre la realidad en la que nos movemos. Y es, adem\u00e1s, de car\u00e1cter aproximado y limitado en el tiempo, en el espacio, en los conceptos y en la estructura de esos conceptos. Por eso rechazamos las pretensiones de universalidad y eternidad en lo que decimos y hacemos.<\/p>\n<p>Las respuestas a las preguntas sobre el zapatismo no est\u00e1n en nuestras reflexiones y an\u00e1lisis te\u00f3ricos, sino en nuestra pr\u00e1ctica. Y, en nuestro caso, la pr\u00e1ctica tiene una fuerte carga moral, \u00e9tica. Es decir, intentamos (no siempre con fortuna, es cierto) una acci\u00f3n no s\u00f3lo de acuerdo a un an\u00e1lisis te\u00f3rico, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, de acuerdo a lo que consideramos es nuestro deber. Tratamos de ser consecuentes, siempre. Tal vez por eso no somos pragm\u00e1ticos (otra forma de decir &#8216;una pr\u00e1ctica sin teor\u00eda y sin principios&#8217;).<\/p>\n<p>Las vanguardias sienten el deber de dirigir algo o a alguien (y en este sentido guardan muchas similitudes con los te\u00f3ricos de academia). Las vanguardias se proponen conducir y trabajan para ello. Algunas hasta est\u00e1n dispuestas a pagar los costos de los errores y desviaciones de su quehacer pol\u00edtico. La academia no.<\/p>\n<p>Nosotros sentimos que nuestro deber es iniciar, seguir, acompa\u00f1ar, encontrar y abrir espacios para algo y para alguien, nosotros incluidos.<\/p>\n<p>Un recorrido, as\u00ed sea meramente enunciativo, de las distintas resistencias en una naci\u00f3n o en el planeta no es s\u00f3lo un inventario, ah\u00ed se adivinan, m\u00e1s que presentes, futuros.<\/p>\n<p>Quienes son parte de ese recorrido y de quien hace el inventario, pueden descubrir cosas que quienes suman y restan en los escritorios de las ciencias sociales no alcanzan a ver, a saber, que importan, s\u00ed, el caminante y su paso, pero sobre todo importa el camino, el rumbo, la tendencia. Al se\u00f1alar y analizar, al discutir y polemizar, no s\u00f3lo lo hacemos para saber qu\u00e9 ocurre y entenderlo, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, para tratar de transformarlo.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre la teor\u00eda se llama &#8216;Metateor\u00eda&#8217;. La Metateor\u00eda de los zapatistas es nuestra pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p><strong>II. El Estado Nacional y la polis<\/strong><\/p>\n<p>En el ag\u00f3nico calendario de los Estados Nacionales, la clase pol\u00edtica era quien ten\u00eda el Poder de decisi\u00f3n. Un Poder que s\u00ed tomaba en cuenta al poder econ\u00f3mico, al ideol\u00f3gico, al social, pero manten\u00eda una autonom\u00eda relativa respecto a ellos. Esa autonom\u00eda relativa le daba la capacidad de &#8216;ver m\u00e1s all\u00e1&#8217; y conducir a las sociedades nacionales hacia ese futuro. En ese futuro, el poder econ\u00f3mico no s\u00f3lo segu\u00eda siendo poder, sino que era m\u00e1s poderoso.<\/p>\n<p>En el arte de la pol\u00edtica, el artista de la polis, el gobernante, era entonces un especializado conductor, conocedor de las ciencias y las artes humanas, incluida la militar. La sabidur\u00eda de gobernar consist\u00eda en el manejo adecuado de los distintos recursos de conducci\u00f3n del Estado. La mayor o menor recurrencia a uno o a varios de esos recursos, defin\u00eda el estilo de gobierno. Balance de administraci\u00f3n, pol\u00edtica y represi\u00f3n, una democracia avanzada. Mucha pol\u00edtica, poca administraci\u00f3n y represi\u00f3n encubierta, una r\u00e9gimen populista. Mucha represi\u00f3n y nada de pol\u00edtica y administraci\u00f3n, una dictadura militar.<\/p>\n<p>En ese entonces, en la divisi\u00f3n internacional del trabajo, a los pa\u00edses con capitalismo desarrollado le correspond\u00edan hombres (o mujeres) de Estado como gobernantes; a los pa\u00edses con capitalismo deforme, les tocaban gobiernos de gorilas. Las dictaduras militares representaban el verdadero rostro de la modernidad: un rostro animal, sediento de sangre. Las democracias no s\u00f3lo eran una m\u00e1scara que escond\u00eda esa esencia brutal, tambi\u00e9n preparaban a las Naciones para una nueva etapa donde el dinero encontrara mejores condiciones de crecimiento.<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n, es decir, la mundializaci\u00f3n del mundo, no s\u00f3lo est\u00e1 marcada por la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica digital. La siempre presente voluntad internacionalista del Dinero encontr\u00f3 medios y condiciones para destruir las trabas que le imped\u00edan cumplir con su vocaci\u00f3n: conquistar con su l\u00f3gica todo el planeta. Unas de esas trabas, las fronteras y los Estados Nacionales, sufrieron y sufren una guerra mundial (la IV). Los Estados Nacionales se enfrentan a esta guerra careciendo de recursos econ\u00f3micos, pol\u00edticos, militares, ideol\u00f3gicos y, como lo demuestran las guerras recientes y los tratados de libre comercio, de defensas jur\u00eddicas.<\/p>\n<p>La historia no termin\u00f3 con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y el derrumbe del campo socialista. El Nuevo Orden Mundial sigue siendo un objetivo en el orden de batalla del dinero, pero en el campo yace ya, agonizando y esperando la llegada de auxilio, el Estado Nacional.<\/p>\n<p>Llamamos &#8216;sociedad del Poder&#8217; al colectivo de direcci\u00f3n que ha desplazado a la clase pol\u00edtica de la toma de decisiones fundamentales. Se trata de un grupo que no s\u00f3lo detenta el poder econ\u00f3mico y no s\u00f3lo en una naci\u00f3n. M\u00e1s que aglutinada org\u00e1nicamente (seg\u00fan el modelo de &#8216;sociedad an\u00f3nima), la &#8216;sociedad del Poder&#8217; se conforma por compartir objetivos y m\u00e9todos comunes. A\u00fan en proceso de formaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n, la &#8216;sociedad del Poder&#8217; trata de llenar el vac\u00edo dejado por los Estados Nacionales y sus clases pol\u00edticas. La &#8216;sociedad del Poder&#8217; controla organismos financieros (y, por ende, pa\u00edses enteros), medios de comunicaci\u00f3n, corporaciones industriales y comerciales, centros educativos, ej\u00e9rcitos y polic\u00edas p\u00fablicos y privados. La &#8216;sociedad del Poder&#8217; desea un Estado Mundial con un gobierno Supranacional, pero no trabaja en su construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n ha significado una experiencia traum\u00e1tica para la humanidad, s\u00ed, pero sobre todo para la sociedad del Poder. Agobiada por el esfuerzo de pasar, sin mediaci\u00f3n alguna, de los barrios o comunidades a la Hiper-Polis, de lo local a lo global, y mientras se construye el gobierno Supranacional, la sociedad del Poder se refugia de nuevo en un Estado Nacional que desfallece. El Estado Nacional de la sociedad del Poder s\u00f3lo aparenta un vigor que mucho tiene de esquizofrenia. Un holograma, eso es el Estado Naci\u00f3n en las metr\u00f3polis.<\/p>\n<p>Mantenido por d\u00e9cadas como el referente de estabilidad, el Estado Nacional tiende a dejar de existir, pero su holograma permanece alimentado por los dogmas que luchan por llenar el vac\u00edo no s\u00f3lo producido por la globalizaci\u00f3n, tambi\u00e9n remarcado por ella. La mundializaci\u00f3n del mundo en tiempo y espacio es, para el Poder, algo que no acaba de ser digerido. Los &#8216;otros&#8217; ya no est\u00e1n en &#8216;otra&#8217; parte, sino en todas partes y a todas horas. Y para el Poder el &#8216;otro&#8217; es una amenaza. \u00bfC\u00f3mo enfrentar esa amenaza? Levantando el holograma de la Naci\u00f3n y denunciando al &#8216;otro&#8217; como agresor. \u00bfNo fue uno de los argumentos del se\u00f1or Bush para las guerras en Afganist\u00e1n e Irak que ambos amenazaban a la &#8216;naci\u00f3n&#8217; norteamericana? Pero, fuera de la &#8216;realidad&#8217; creada por CNN, las banderas que ondean en Kabul y Bagdad no son las de las barras y las estrellas, sino las de las grandes corporaciones multinacionales.<\/p>\n<p>En el holograma del Estado Naci\u00f3n, la falacia por excelencia de la modernidad, c\u00b4est a dire, &#8216;la libertad individual&#8217; se haya prisionera en una c\u00e1rcel que no por global es menos opresiva. El individuo se desdibuja de tal forma que ni la imagen de los &#8216;h\u00e9roes&#8217; de anta\u00f1o puede ofrecerle la m\u00ednima esperanza de sobresalir. El &#8216;self made man&#8217; no existe m\u00e1s, y, puesto que es impensable hablar de &#8216;self made coporation&#8217;, la expectativa social se halla a la deriva. \u00bfCu\u00e1l es la esperanza? \u00bfVolver a la disputa por la calle, el barrio? Tampoco, la fragmentaci\u00f3n ha sido tan despiadada y descontrolada que ni siquiera esas unidades m\u00ednimas de identidad se mantienen estables. \u00bfLa familia-casa? \u00bfD\u00f3nde y c\u00f3mo? Si la televisi\u00f3n entr\u00f3 como reina por la puerta principal, el internet entr\u00f3 como golpista por la hendidura del espacio cibern\u00e9tico. En d\u00edas pasados, casi cada casa del planeta fue invadida por las tropas brit\u00e1nicas y norteamericanas que ocuparon Irak.<\/p>\n<p>El Estado Naci\u00f3n que se abroga ahora el t\u00edtulo de &#8216;la mano divina de Dios&#8217; (los Estados Unidos de Am\u00e9rica), existe s\u00f3lo en la televisi\u00f3n, en la radio, en algunos peri\u00f3dicos y revistas\u2026, y en los cines. En la f\u00e1brica de sue\u00f1os de los grandes consorcios medi\u00e1ticos, los presidentes son inteli-gentes y simp\u00e1ticos, la justicia siempre triunfa; la comunidad derrota al tirano, la rebeld\u00eda es respuesta pronta y efectiva frente a la arbitrariedad, y el &#8216;y vivieron muy felices&#8217; sigue siendo el final prometido a la sociedad nacional. Pero en la realidad, las cosas son todo lo contrario.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los h\u00e9roes de la invasi\u00f3n a Afganist\u00e1n? \u00bfD\u00f3nde los de la ocupaci\u00f3n de Irak? Quiero decir, el 11 de septiembre del 2001 tuvo sus h\u00e9roes, los bomberos y habitantes de la ciudad de Nueva York trabajando por rescatar a las v\u00edctimas del delirio mesi\u00e1nico. Pero estos h\u00e9roes reales no le sirven al Poder, por eso fueron r\u00e1pidamente olvidados. Para el Poder el &#8216;h\u00e9roe&#8217; es el que conquista (es decir, destruye), no el que salva (es decir, construye). La imagen del bombero cubierto de ceniza, trabajando entre los escombros de las torres gemelas en Nueva York, fue sustituida por la del tanque de guerra jalando la estatua de Hussein en Bagdad.<\/p>\n<p>La polis moderna (uso el t\u00e9rmino &#8216;polis&#8217; en lugar del de &#8216;ciudad&#8217; para remarcar que me refiero a un espacio urbano de relaciones econ\u00f3micas, ideol\u00f3gicas, culturales, religiosas y pol\u00edticas) s\u00f3lo tiene de la cl\u00e1sica (Plat\u00f3n), la imagen superficial y fr\u00edvola de las ovejas (el pueblo) y el pastor (el gobernante).<\/p>\n<p>Pero la modernidad trastoc\u00f3 por completo la imagen plat\u00f3nica. Ahora se trata de un complejo industrial: algunas ovejas se trasquilan y otras se sacrifican para obtener alimento, las &#8216;enfermas&#8217; son aisladas, eliminadas y &#8216;quemadas&#8217; para que no contaminen al resto.<\/p>\n<p>El neoliberalismo se present\u00f3 como la administraci\u00f3n eficaz de esa mezcla de matadero-corral que es la polis, pero se\u00f1alando que la eficacia s\u00f3lo era posible rompiendo las fronteras de la polis y extendi\u00e9ndolas (es decir, invadiendo) a todo el planeta: la Hiper-Polis.<\/p>\n<p>Pero resulta que el &#8216;administrador&#8217; (el gobernante-pastor) ha enloquecido y ha decidido sacrificar todas las ovejas, aunque el due\u00f1o no pueda comer todas\u2026 y aunque no queden ovejas para trasquilar, ni para sacrificar ma\u00f1ana. El viejo pol\u00edtico, el de anta\u00f1o (y no me refiero al de &#8216;antes de Cristo&#8217;, sino al de finales del siglo XX), se especializaba en mantener las condiciones para el crecimiento del reba\u00f1o y que hubiera ovejas para una y otra cosa, y, adem\u00e1s, de que las ovejas no se rebelaran.<\/p>\n<p>El neo-pol\u00edtico no es ya m\u00e1s un pastor &#8216;culto&#8217;, es un lobo bobalic\u00f3n e ignorante (que ni siquiera se esconde tras una piel de oveja) que se conforma con comerse la parte del reba\u00f1o que le cedan, pero ha abandonado sus tareas fundamentales. El reba\u00f1o no tardar\u00e1 en desaparecer\u2026 o en rebelarse.<\/p>\n<p>\u00bfSe podr\u00eda pensar que de lo que se trata no es de &#8216;humanizar&#8217; el corral-fabrica-matadero de la polis moderna, sino de destruir esa l\u00f3gica, arrancarse la piel de oveja y, sin ovejas, descubrir que el &#8216;pastor-carnicero-trasquilador&#8217; no s\u00f3lo es in\u00fatil, sino que estorba?<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de los Estados Nacionales era (a grandes rasgos): una polis-ciudad aglutina un territorio (y no al rev\u00e9s), una provincia aglutina una serie de polis, una naci\u00f3n aglutina una serie de provincias. Ergo, la polis-ciudad era la c\u00e9lula b\u00e1sica de la Naci\u00f3n Estado y la Polis-Capital impon\u00eda su l\u00f3gica al resto de las polis.<\/p>\n<p>Hab\u00eda entonces una especie de causa com\u00fan, uno o varios elementos que aglutinaban a esa Polis dentro de s\u00ed misma, as\u00ed como hab\u00eda elementos que aglutinaban al Estado Naci\u00f3n (territorio, lengua, moneda, sistema jur\u00eddico-pol\u00edtico, cultura, historia, etc\u00e9tera). Estos elementos han sido erosionados y dinamitados (muchas veces no en sentido figurado) por la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 con la polis en el desgaste actual (casi hasta la desaparici\u00f3n) del Estado Nacional? Y, \u00bfqu\u00e9 fue primero?, \u00bfla Polis o el Estado Nacional?, \u00bfel desgaste de la una o del otro? No importa, cuando menos no para lo que ahora digo. Si la fragmentaci\u00f3n (y, por ende, la tendencial desaparici\u00f3n) del Estado Nacional se debe a la fragmentaci\u00f3n de la polis o viceversa, no es el tema del que hablo.<\/p>\n<p>Como en el Estado Nacional, en la Polis se ha extraviado lo que la aglutinaba. Cada Polis no es m\u00e1s que una fragmentaci\u00f3n desordenada y ca\u00f3tica, una superposici\u00f3n de polis que no s\u00f3lo son diferentes entre s\u00ed, sino, no pocas veces, contrarias.<\/p>\n<p>El Poder del Dinero exige un espacio especial que no s\u00f3lo le sea espejo de su grandeza y bienestar, sino que, adem\u00e1s, lo proteja de las &#8216;otras&#8217; polis (las de los &#8216;otros&#8217;) que est\u00e1n a su alrededor y la &#8216;amenazan&#8217;. Estas &#8216;otras&#8217; polis no son semejantes a las comunidades b\u00e1rbaras de anta\u00f1o. La Polis del Dinero trata de incorporarlas a su l\u00f3gica y necesita de ellas, pero, al mismo tiempo, les teme.<\/p>\n<p>Donde antes hab\u00eda un Estado Nacional (o disputando a\u00fan el espacio con \u00e9l) hay ahora una desordenada acumulaci\u00f3n de Polis. Las Polis del Dinero que hay en el mundo son las &#8216;casas&#8217; de la &#8216;sociedad del Poder&#8217;. Sin embargo, donde antes hab\u00eda un sistema jur\u00eddico e institucional que regulaba la vida interna de los Estados Nacionales y la relaci\u00f3n entre ellos (estructura jur\u00eddica internacional), ahora no hay nada.<\/p>\n<p>El sistema jur\u00eddico internacional es obsoleto, y su lugar est\u00e1 siendo ocupado por el sistema &#8216;jur\u00eddico&#8217; espont\u00e1neo del Capital: la competencia brutal y despiadada con cualquier medio, entre ellos, la guerra.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 son los programas de seguridad p\u00fablica de las ciuda-des sino la protecci\u00f3n de los que tienen todo frente a los que nada tienen? &#8216;Mutatis mutandi&#8217;, los programas de seguridad nacional ya no son nacionales frente a otras naciones, sino contra todo y en todas partes. La imagen de la ciudad rodeada (y amenazada) por cinturones de miseria y la imagen de la naci\u00f3n hostigada por otros pa\u00edses, se han empezado a transformar. La pobreza y la inconformidad (esas &#8216;otras&#8217; que no tienen el buen gusto de desaparecer) ya no est\u00e1n en la periferia, sino que se puede ver casi en cualquier parte de las urbes\u2026 y de los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Lo que se\u00f1alo es que el &#8216;reordenamiento&#8217;, que se practica en los gobiernos de las polis, de esos fragmentos, como ensayo o &#8216;entrenamiento&#8217; para el reordenamiento nacional, es in\u00fatil. Porque de lo que se trata, m\u00e1s que de reordenar, es de aislar los fragmentos &#8216;nocivos&#8217; y atenuar el impacto que puedan tener sus reclamos, luchas y resistencias en la polis del dinero.<\/p>\n<p>Quien gobierna la ciudad, s\u00f3lo administra el proceso de fragmentaci\u00f3n de la polis, en espera de pasar a administrar el proceso de fragmentaci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>La privatizaci\u00f3n del espacio en las ciudades no es m\u00e1s que el temor violando sus propias disposiciones. La polis se ha convertido en un espacio an\u00e1rquico de islas. La &#8216;convivencia&#8217; entre los pocos es posible por el temor com\u00fan que tienen al &#8216;otro&#8217;. \u00a1Vivan las calles privadas! Seguir\u00e1n las colonias privadas, las ciudades, las provincias, las naciones, el mundo\u2026 todo privatizado, es decir, aislado y protegido del &#8216;otro&#8217;. Pero el vecino pudiente no tardar\u00e1 tambi\u00e9n en ser un &#8216;otro&#8217;.<\/p>\n<p>Lo que no hizo la guerra nuclear, pueden hacerlo las corporaciones. Destruir todo, incluso lo que les da riqueza.<\/p>\n<p>Un mundo donde no quepa ning\u00fan mundo, ni siquiera el propio. \u00c9ste es el proyecto de la Hiper-Polis que ya se levanta sobre los escombros del Estado Naci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>III. La pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfYa no hay causas nacionales que aglutinen a las polis, a las naciones, a las sociedades? \u00bfO ya no hay pol\u00edticos capaces de enarbolar esas causas? El descr\u00e9dito de la pol\u00edtica es algo m\u00e1s que eso: tiene algo de odio y rencor. El ciudadano com\u00fan est\u00e1 pasando, tendencialmente, de la indiferencia frente a las tropel\u00edas de la clase pol\u00edtica, a un repudio que adquiere formas cada vez m\u00e1s &#8216;expresivas&#8217;. El &#8216;reba\u00f1o&#8217; se resiste a la nueva l\u00f3gica.<\/p>\n<p>El pol\u00edtico de anta\u00f1o defin\u00eda la tarea com\u00fan. El moderno lo intenta y fracasa, \u00bfpor qu\u00e9? Tal vez porque \u00e9l mismo ha labrado su desprestigio o, m\u00e1s bien, m\u00e1s que prostituir una causa, ha prostituido un quehacer.<\/p>\n<p>Carente de una realidad como referente, la clase pol\u00edtica moderna se fabrica de un holograma no del tama\u00f1o de sus aspiraciones, sino del tama\u00f1o de su calendario actual: quien gobierna un poblado no ha renunciado a gobernar una ciudad, una provincia, una naci\u00f3n, el mundo entero, es s\u00f3lo que su hoy le determina un poblado\u2026 y hay que esperar a las pr\u00f3ximas elecciones para el siguiente paso.<\/p>\n<p>Si el Estado Nacional antes ten\u00eda la capacidad de &#8216;ver m\u00e1s all\u00e1&#8217; y proyectar las condiciones necesarias para que el capital se reprodujera &#8216;in crescendo&#8217; y para ayudarlo a sortear sus crisis peri\u00f3dicas, la destrucci\u00f3n de sus bases fundamentales le impiden cumplir con esa tarea.<\/p>\n<p>El &#8216;barco&#8217; social se haya a la deriva y el problema no es s\u00f3lo la falta de un capit\u00e1n capaz, resulta que se han robado el tim\u00f3n y no aparece por ning\u00fan lado.<br \/>\nSi el dinero fue la dinamita, los &#8216;operarios&#8217; de la demolici\u00f3n fueron los pol\u00edticos. Al destruir las bases del Estado Nacional, la clase pol\u00edtica tradicional tambi\u00e9n destruy\u00f3 su coartada: los todopoderosos atletas de la pol\u00edtica ahora se miran sorprendidos e incr\u00e9dulos\u2026 un comerciante \u00f1o\u00f1o, sin noci\u00f3n alguna de las artes del Estado, ni siquiera los ha derrotado, simplemente los suplant\u00f3.<\/p>\n<p>Esa clase pol\u00edtica tradicional es incapaz de reconstruir las bases del Estado Nacional. Como ave de rapi\u00f1a se conforma con alimentarse de los despojos de los pa\u00edses, y se ceba en el lodo y la sangre sobre las que se construye el imperio del dinero. Mientras engorda, el Se\u00f1or del Dinero espera en la mesa\u2026<\/p>\n<p>La libertad de mercado ha sufrido una metamorfosis terrible: ahora eres libre de elegir a qu\u00e9 centro comercial ir, pero la tienda es la misma y la marca del producto tambi\u00e9n. La falaz libertad originaria en la tiran\u00eda de la mercanc\u00eda, &#8216;libre oferta y libre demanda&#8217; se ha hecho a\u00f1icos.<\/p>\n<p>Las bases de la &#8216;democracia occidental&#8217; han sido dinamitadas. Sobre sus escombros se realizan campa\u00f1as y elecciones. La pirotecnia electoral brilla muy alto, tanto que no alcanza siquiera a iluminar un poco las ruinas que cubren el quehacer pol\u00edtico.<\/p>\n<p>De igual forma, la columna vertebral del quehacer gubernamental, la Raz\u00f3n de Estado, no sirve m\u00e1s, ahora es la Raz\u00f3n de Mercado la que dirige la pol\u00edtica. \u00bfPara qu\u00e9 emplear pol\u00edticos si los mercad\u00f3logos entienden mejor la nueva l\u00f3gica del Poder?<\/p>\n<p>El pol\u00edtico, es decir, el profesional del Estado, ha sido suplantado por el gerente. As\u00ed la visi\u00f3n de Estado se trastoca en visi\u00f3n de mercadotecnia (el ge-rente no es m\u00e1s que un capataz de anta\u00f1o, que &#8216;cree&#8217; firmemente que el \u00e9xito de la empresa es su propio \u00e9xito) y el horizonte se achica, no s\u00f3lo en distancia, tambi\u00e9n en su dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los diputados y senadores ya no hacen leyes, esa labor la cumplen los &#8216;lobbys&#8217; de asesores y consultores.<\/p>\n<p>Hu\u00e9rfanos y viudos, los pol\u00edticos tradicionales y sus intelectuales se mesan los cabellos (los que tengan a\u00fan) y ensayan una y otra vez nuevas coartadas para ofrecerlas en el mercado de ideas: es in\u00fatil, ah\u00ed sobran vendedores y no hay ning\u00fan comprador.<\/p>\n<p>Acudir a la clase pol\u00edtica tradicional como &#8216;aliada&#8217; en la lucha de resistencia es un buen ejercicio\u2026 de nostalgia. Acudir a los neo-pol\u00edticos es un s\u00edntoma de esquizofrenia. All\u00e1 arriba no hay nada que hacer, como no sea jugar a que tal vez se puede hacer algo.<\/p>\n<p>Hay quien se dedica a imaginar que el tim\u00f3n existe y disputar su posesi\u00f3n. Hay quien busca el tim\u00f3n, seguro de que qued\u00f3 en alguna parte. Y hay quien hace de una isla no un refugio para la autosatisfacci\u00f3n, sino una barca para encontrarse con otra isla y con otra y con otra\u2026<br \/>\nIV. La guerra<br \/>\nEn el stress postmoderno de la sociedad del Poder, la guerra es el div\u00e1n. La catarsis de muerte y destrucci\u00f3n alivia pero no cura. Las crisis actuales son peores que las del pasado, y, por ende, la soluci\u00f3n radical que el Poder da para ellas, la guerra, es peor que las de anta\u00f1o.<\/p>\n<p>Ahora, el fraude m\u00e1s grande de la historia de la humanidad, la globalizaci\u00f3n, ni siquiera tiene la delicadeza de tratar de justificarse. Miles de a\u00f1os despu\u00e9s del surgimiento de la palabra, y con ella, de la raz\u00f3n argumentada, la fuerza vuelve a ocupar el lugar decisivo y decisorio.<\/p>\n<p>En la historia de la consolidaci\u00f3n del Poder, la convivencia humana se convirti\u00f3 en coexistencia. Y \u00e9sta en guerra. El par dominante-dominado define ahora a la comunidad mundial y pretende ser el nuevo criterio de &#8216;humanidad&#8217; incluso para los fragmentos m\u00e1s dispersos de la sociedad global.<\/p>\n<p>El vac\u00edo dejado por los hombres de Estado es llenado, en el holograma del Estado Nacional, por los gerentes y arribistas; pero en el orden aparente del capital, los militares de empresas (una nueva generaci\u00f3n que no s\u00f3lo lee y aplica a Tzun Tzu, sino que tiene los medios materiales para realizar sus movimientos y maniobras) incorporan la guerra militar (para diferenciarla de las guerras econ\u00f3micas, ideol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas, diplom\u00e1ticas, etc.) como un elemento m\u00e1s de su estrategia de mercado.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica del mercado (m\u00e1s ganancias siempre y a toda costa) se impone a la vieja l\u00f3gica de guerra (destruir la capacidad de combate del oponente). La legislaci\u00f3n internacional estorba entonces y, o debe ser ignorada, o debe ser destruida. Se acab\u00f3 el tiempo de las justificaciones plausibles, ahora ni siquiera se hace mucho \u00e9nfasis en las justificaciones &#8216;morales&#8217; e incluso &#8216;pol\u00edticas&#8217; de la guerra. Los organismos internacionales son monumentos in\u00fatiles y onerosos.<\/p>\n<p>Para la sociedad del Poder, el ser humano puede ser cliente o delincuente. Para adocenar al primero y eliminar al segundo, el pol\u00edtico da rostro legal a la violencia ileg\u00edtima del Poder. La guerra ya no necesita de leyes que la &#8216;justifiquen&#8217; o &#8216;avalen&#8217;, basta con pol\u00edticos que la declaren y firmen las \u00f3rdenes.<br \/>\nSi el gobierno de Estados Unidos se ha abrogado el papel de &#8216;Polic\u00eda&#8217; de la Hiper-Polis, habr\u00eda que preguntarse qu\u00e9 orden quiere mantener, qu\u00e9 propiedad debe defender, qu\u00e9 delincuentes debe encarcelar, y qu\u00e9 ley le da coherencia y orden a su actuar. Es decir, quienes son los &#8216;otros&#8217; frente a los que debe proteger a la sociedad del Poder.<\/p>\n<p>No hay peor general para conducir una guerra que un militar, por eso, anta\u00f1o, los grandes generales, los ganadores de las guerras (no los que peleaban las batallas), eran pol\u00edticos, hombres de Estado. Pero si ya no hay m\u00e1s de \u00e9stos, entonces \u00bfqui\u00e9n est\u00e1 dirigiendo la actual batalla de conquista mundial? Dudo que alguien, en su sano juicio, pueda sostener que Bush o Rumsfeld dirigieron la guerra en Irak.<\/p>\n<p>As\u00ed que, o son militares los que dirigen o no son militares. Si lo son, el resultado empezar\u00e1 a verse dentro de poco. El militar no se da por satisfecho hasta que destruye totalmente a su oponente. Totalmente, es decir, no derrotarlo, sino desaparecerlo, acabarlo, aniquilarlo. As\u00ed la soluci\u00f3n a la crisis s\u00f3lo es el preludio de una crisis mayor, de un horror que es imposible describir con palabras.<\/p>\n<p>Si no son militares, entonces \u00bfqui\u00e9n dirige? Las corporaciones, pudiera responderse. Pero \u00e9stas tienen l\u00f3gicas que se sobreponen a las de los individuos y los conducen. Como un ente con vida e inteligencia propia, la corporaci\u00f3n alecciona a sus miembros para ir en tal direcci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l? La de la ganancia. En esta l\u00f3gica, el dinero se dirige a donde obtiene m\u00e1s condiciones de ganancia r\u00e1pida, creciente y continua. \u00bfSe dirigir\u00e1 entonces a donde menos hay o a donde m\u00e1s hay? S\u00ed, la corporaci\u00f3n ir\u00e1, tendencialmente, en contra de otra corporaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfResolver\u00e1 el resultado de la guerra en Irak la crisis que enfrentan las grandes corporaciones? No, o cuando menos no en lo inmediato. El efecto distractor de un conflicto para las expectativas del Estado-Nacional-Con-Aspiraciones-A-Ser-Supranacional, tiene la duraci\u00f3n de un spot televisivo.<\/p>\n<p>&#8216;Ya ganamos en Irak&#8217;, dir\u00e1n los ciudadanos de Estados Unidos, &#8216;\u00bfy ahora? \u00bfOtra guerra? \u00bfEn d\u00f3nde? \u00bfEs esto el nuevo orden mundial? \u00bfUna guerra en todas partes y a todas horas, s\u00f3lo interrumpida por los anuncios comerciales?&#8217;<br \/>\nV. La cultura<br \/>\nPostrada en el div\u00e1n de la guerra, la sociedad del Poder baraja sus complejos y fantasmas. Unos y otros tienen muchos nombres y muchos rostros, pero un com\u00fan denominador: &#8216;el otro&#8217;. Ese &#8216;otro&#8217; que, hasta antes de la globalizaci\u00f3n, estaba lejos en tiempo y espacio, pero que la construcci\u00f3n desordenada de la Hiper-Polis lo ha tra\u00eddo al &#8216;backyard&#8217;, al patio trasero de la sociedad del Poder.<\/p>\n<p>La cultura del &#8216;otro&#8217; se vuelve el espejo odiado. Pero no porque refleje al poder en su crueldad inhumana, sino porque cuenta la historia del &#8216;otro&#8217;. El diferente que no s\u00f3lo no depende del &#8216;yo&#8217; del Poder, sino que tambi\u00e9n tiene su propia historia y esplendor sin siquiera haberse dado cuenta de la existencia del &#8216;yo&#8217; o haber supuesto su futura aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>En la sociedad del Poder, el fracaso del hombre en la convivencia, su ser en el ser colectivo, se oculta detr\u00e1s del \u00e9xito individual. Pero \u00e9ste \u00faltimo, oculta a su vez que ese \u00e9xito es posible por la destrucci\u00f3n del otro, del ser colectivo. Durante d\u00e9cadas, en el imaginario del Poder, el colectivo ocup\u00f3 el lugar del mal, arbitrario, iracundo, cruel, implacable. El &#8216;otro&#8217; es el rostro del rebelde Luzbel en la nueva &#8216;Biblia&#8217; del Poder (que no predica la redenci\u00f3n, sino la sumisi\u00f3n) y es necesario expulsarlo de nuevo del para\u00edso. En el papel de la espada flam\u00edgera, las &#8216;smart bombs&#8217;.<\/p>\n<p>El rostro del &#8216;otro&#8217; es su cultura, ah\u00ed est\u00e1 su diferencia. Lengua, creencias, valores, tradiciones, historias, se hacen cuerpo colectivo en una Naci\u00f3n y le permiten diferenciarse de otras y, con base en esa diferencia, relacionarse con otras. Una Naci\u00f3n sin cultura es una entidad sin rostro, es decir, sin ojos, sin o\u00eddos, sin nariz, sin boca\u2026 y sin cerebro.<\/p>\n<p>Destruir la cultura del &#8216;otro&#8217; es la forma m\u00e1s contundente de eliminarlo. El saqueo de las riquezas culturales en Irak no fue producto de la desatenci\u00f3n o desinter\u00e9s de las tropas de ocupaci\u00f3n. Fue una acci\u00f3n militar m\u00e1s en el plan de guerra.<\/p>\n<p>En las grandes guerras, los grandes tiranos y genocidas dedican esfuerzos especiales a la destrucci\u00f3n cultural. La semejanza entre la fobia a la cultura de Hitler y la de Bush no se debe a que manifiesten s\u00edntomEn las grandes guerras, los grandes tiranos y genocidas dedican esfuerzos especiales a la destrucci\u00f3n cultural. La semejanza entre la fobia a la cultura de Hitler y la de Bush no se debe a que manifiesten s\u00edntomas comunes de locura. La semejanza est\u00e1 en los proyectos de mundializaci\u00f3n que animaron a uno y dirigen al otro.<\/p>\n<p>La cultura es de las pocas cosas que mantienen a\u00fan respirando al Estado Nacional. La eliminaci\u00f3n de la cultura ser\u00e1 el tiro de gracia. Al funeral nadie asistir\u00e1 y no por falta de conocimiento, sino de &#8216;raiting&#8217;.<br \/>\nVI. Manifiestos y manifestaciones<br \/>\nEl acto guerrero fundacional del nuevo siglo no es el desmoronamiento de las torres gemelas, pero tampoco la ca\u00edda sin gracia ni espect\u00e1culo de la estatua de Hussein. El siglo XXI arranca con el &#8216;NO A LA GUERRA&#8217; globalizado que devolvi\u00f3 a la humanidad su esencia y la aglutin\u00f3 en una causa. Como nunca antes en la historia de la humanidad, el planeta fue sacudido por este &#8216;NO&#8217;.<\/p>\n<p>Desde intelectuales de todas las tallas, hasta habitantes iletrados de rincones ignorados de la tierra, el &#8216;NO&#8217; se convirti\u00f3 en puente que uni\u00f3 comunidades, pueblos, villas, ciudades, provincias, pa\u00edses, continentes. En manifiestos y manifestaciones, el &#8216;NO&#8217; busc\u00f3 la reivindicaci\u00f3n de la raz\u00f3n frente a la fuerza.<\/p>\n<p>Aunque ese &#8216;NO&#8217; se apag\u00f3 en parte con la ocupaci\u00f3n de Bagdad, hay m\u00e1s de esperanza que de impotencia en su eco. Sin embargo, algunos se han desplazado en el terreno te\u00f3rico y han cambiado la pregunta &#8216;\u00bfQu\u00e9 hacer para detener la Guerra?&#8217;, por esta otra: &#8216;\u00bfD\u00f3nde ser\u00e1 la pr\u00f3xima invasi\u00f3n?&#8217;.<\/p>\n<p>Hay quien sostiene, ingenuo, que la declaraci\u00f3n del gobierno de EU de que no har\u00e1 nada contra Cuba, demuestra que no hay que temer una acci\u00f3n militar norteamericana en contra de la isla caribe\u00f1a. Los deseos del gobierno norteamericano de invadir y ocupar Cuba son reales, pero son algo m\u00e1s que deseos. Son ya planes con rutas, tiempos, contingentes, etapas, objetivos parciales y sucesivos. Cuba no es s\u00f3lo un territorio a conquistar, es, sobre todo, una afrenta. Una abolladura intolerable en el lujoso autom\u00f3vil de la modernidad neoliberal. Y los marines son los hojalateros. Si esos planes se concretan, ya se ver\u00e1, como ahora en Irak, que el objetivo no era derrocar al se\u00f1or Castro Ruz, ni siquiera imponer un cambio de r\u00e9gimen pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La invasi\u00f3n y ocupaci\u00f3n de Cuba (o de cualquier otro punto de la geograf\u00eda mundial) no requiere de los intelectuales &#8216;sorprendidos&#8217; de las acciones de un Estado Nacional (acaso el \u00faltimo que se mantiene como tal en Am\u00e9rica Latina) para control interno.<\/p>\n<p>Si el gobierno norteamericano no se conmovi\u00f3 siquiera por el tibio rechazo de la ONU y de los gobiernos del primer mundo, ni se inmut\u00f3 con la condena expl\u00edcita de millones de seres en todo el planeta, no lo animar\u00e1n ni detendr\u00e1n las palabras de rechazo o aliento de los intelectuales (hablando de Cuba, en fechas recientes se conoci\u00f3 la &#8216;heroica&#8217; acci\u00f3n de soldados israe-l\u00edes: ejecutaron a un palestino con un tiro en la nuca. El palestino ten\u00eda 17 meses de edad. \u00bfHubo alguna declaraci\u00f3n, alg\u00fan manifiesto con firmas indignadas? \u00bfHorror selectivo? \u00bfCansancio del coraz\u00f3n? \u00bfO el &#8216;condenamos en cualquier parte y de quien sea&#8217; incluye ya y para siempre todas y cada una de las dosis de terror que desde arriba indigestan a los de abajo? \u00bfBasta decir una vez &#8216;no&#8217;?).<\/p>\n<p>Tampoco lo detendr\u00e1n las mo-vilizaciones de protesta, por muy masivas y continuas que sean, a\u00fan dentro de la Uni\u00f3n Americana.<\/p>\n<p>Quiero decir: NO S\u00d3LO.<\/p>\n<p>Un elemento fundamental es la capacidad de resistencia del agredido, la inteligencia para combinar formas de resistir, y, algo que puede sonar &#8216;subjetivo&#8217;, la decisi\u00f3n de los seres humanos agredidos. El territorio a conquistar (ll\u00e1mese Siria, Cuba, Ir\u00e1n, monta\u00f1as del sureste mexicano) tendr\u00eda as\u00ed que convertirse en un territorio en resistencia. Y no me refiero a la cantidad de trincheras, armas, trampas caza-bobos y sistemas de seguridad (que son, sin embargo, tambi\u00e9n necesarias), sino a la disposici\u00f3n (la &#8216;Moral&#8217; dir\u00e1n algunos) de esos seres humanos para resistir.<br \/>\nVII. La resistencia<br \/>\nLas crisis preceden a la toma de conciencia de su existencia, pero la reflexi\u00f3n sobre los resultados o salidas de esas crisis se convierten en acciones pol\u00edticas. El rechazo a la clase pol\u00edtica no es un rechazo al hacer pol\u00edtica, sino a una forma de hacerla.<\/p>\n<p>El hecho de que, en el muy limitado horizonte del calendario del Poder, no aparezca definida una nueva forma de hacer pol\u00edtica no significa que \u00e9sta no est\u00e9 ya andando en pocos o en muchos de los fragmentos de las sociedades en todo el mundo.<\/p>\n<p>Todas las resistencias, en la historia de la humanidad, han parecido in\u00fatiles no s\u00f3lo la v\u00edspera, sino tambi\u00e9n ya avanzada la noche de la agresi\u00f3n, pero el tiempo corre, parad\u00f3jicamente, a su favor si es concebida para ello.<\/p>\n<p>Podr\u00e1n caer muchas estatuas, pero si la decisi\u00f3n de generaciones se mantiene y alimenta, el triunfo de la resistencia es posible. No tendr\u00e1 fecha precisa ni habr\u00e1 desfiles fastuosos, pero el desgaste previsible de un aparato que convierte su propia maquinaria en su proyecto de nuevo orden, terminar\u00e1 por ser total.<\/p>\n<p>No estoy predicando la esperanza hueca, sino recordando un poco de historia mundial y, en cada pa\u00eds, un poco de historia nacional.<\/p>\n<p>Vamos a vencer, no porque sea nuestro destino o porque as\u00ed est\u00e9 escrito en nuestras respec-tivas biblias rebeldes o revolucionarias, sino porque estamos trabajando y luchando para eso.<\/p>\n<p>Para ello es necesario un poco de respeto al otro que en otro lado resiste en su ser otro, un mucho de humildad para recordar que se puede aprender todav\u00eda mucho de ese ser otro, y sabidur\u00eda para no copiar sino producir una teor\u00eda y una pr\u00e1ctica que no incluyan la soberbia en sus principios, sino que reconozca sus horizontes y las herramientas que sirven para esos horizontes.<\/p>\n<p>No se trata de solidificar las estatuas existentes, sino trabajar por un mundo donde las estatuas sirvan s\u00f3lo para que los p\u00e1jaros se caguen en ellas.<\/p>\n<p>Un mundo donde quepan muchas resistencias. No una internacional de la resistencia, sino una bandera policroma, una melod\u00eda con muchas tonadas. Si aparece di-sonante es s\u00f3lo porque el calendario de abajo est\u00e1 todav\u00eda por armar la partitura donde cada nota encontrar\u00e1 su lugar, su volumen y, sobre todo, su liga con las otras notas.<\/p>\n<p>La historia est\u00e1 lejos de terminar. En el futuro, las convivencias ser\u00e1n posibles, no por las guerras que pretendieron dominar al otro, sino por los &#8216;no&#8217; que dieron a los seres humanos, como antes en la prehistoria, una causa com\u00fan y, con ella, una esperanza: la de la supervivencia\u2026 por la humanidad, contra el neoliberalismo.<\/p>\n<p>Desde las monta\u00f1as del Sureste Mexicano.<br \/>\nSubcomandante Insurgente Marcos.<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2003<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en Rebeldia, Mayo de 2003<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n  Conforme se van deteriorando los calendarios del Poder y las grandes corporaciones de los medios de comunicaci\u00f3n titubean entre los rid\u00edculos y las tragedias que protagoniza y promueve la clase pol\u00edtica mundial, abajo, en el gran y extendido basamento de la tambaleante Torre de Babel moderna, los movimientos no cesan y, aunque a\u00fan balbuceantes, empiezan a recuperar la palabra y su capacidad de espejo y cristal. Mientras arriba se decreta la pol\u00edtica del desencuentro, en el s\u00f3tano del mundo los otros se encuentran a s\u00ed mismos y al otro que, siendo diferente, es otro abajo.<\/p>\n<p>Como parte de esta reconstrucci\u00f3n de la palabra espejo y cristal, el Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional retom\u00f3 di\u00e1logos con movimientos y organizaciones sociales y pol\u00edticas en el mundo. Inicialmente, con hermanos y hermanas de M\u00e9xico, Italia, Francia, Alemania, Suiza, el Estado Espa\u00f1ol, Argentina y la Uni\u00f3n Americana, se trata de ir construyendo una Agenda com\u00fan de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>No se pretende establecer acuerdos pol\u00edticos y program\u00e1ticos, ni de intentar una nueva versi\u00f3n de la Internacional. Tampoco se trata de unificar conceptos te\u00f3ricos o uniformar concepciones, sino de encontrar y\/o construir puntos comunes de discusi\u00f3n. Algo as\u00ed como construir im\u00e1genes te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas que son vistas y vividas desde lugares distintos.<\/p>\n<p>Como parte de este esfuerzo de encuentro, el EZLN presenta ahora estos 7 pensamientos. El &#8216;anclarlos&#8217; en un horizonte espacial y temporal significa, por parte nuestra, un reconocimiento de nuestras limitaciones te\u00f3ricas, pr\u00e1cticas y, sobre todo, de visi\u00f3n universal. Este es nuestro primer aporte a la construcci\u00f3n de una Agenda mundial de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Agradecemos a la revista mexicana Rebeld\u00eda el que nos haya abierto sus p\u00e1ginas para estos pensamientos. Igualmente agradecemos a las publicaciones que en Italia, Francia, el Estado Espa\u00f1ol, la Uni\u00f3n Americana y Am\u00e9rica Latina hacen lo mismo. I. Teor\u00eda El lugar de la teor\u00eda (y del an\u00e1lisis te\u00f3rico) en los movimientos pol\u00edticos y sociales suele obviarse. Sin embargo, todo lo evidente suele esconder un problema, en este caso: el de los efectos de una teor\u00eda en una pr\u00e1ctica y el &#8216;rebote&#8217; te\u00f3rico de \u00e9sta \u00faltima. Y no s\u00f3lo, el problema de la teor\u00eda es tambi\u00e9n el problema de qui\u00e9n produce esa teor\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=335"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/335\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}