{"id":337,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=337"},"modified":"2020-02-14T11:41:47","modified_gmt":"2020-02-14T10:41:47","slug":"empezar-pacientemente-la-acumulacion-de-fuerzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=337","title":{"rendered":"Empezar pacientemente la acumulaci\u00f3n de fuerzas"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLa izquierda italiana que hemos conocido est\u00e1 muerta&#8230; No es una oposici\u00f3n ni una alternativa y ni tan solo una alternancia por usar esta jerga. Ha asumido un grado de subalternidad y de sujeci\u00f3n no s\u00f3lo a las pol\u00edticas de la derecha si no a su punto de vista y a su mentalidad en el cuadro internacional e interno\u201d.<\/p>\n<p>Con estas palabras defin\u00eda Luigi Pintor, el 24 de abril de 2003, la situaci\u00f3n de la izquierda italiana en el \u00faltimo editorial que escribi\u00f3 para Il Manifesto. Muri\u00f3 veinticuatro d\u00edas despu\u00e9s (**).<br \/>\nCreo sinceramente que este duro diagn\u00f3stico puede ser aplicado sin paliativos al conjunto de la izquierda institucional espa\u00f1ola. Me refiero al PSOE y a la direcci\u00f3n de Izquierda Unida. Creo tambi\u00e9n que empieza a ser hora de darse una perspectiva diferente.<\/p>\n<p><strong>Cr\u00edtica de la impaciencia electoral<\/strong><\/p>\n<p>Los resultados de la izquierda en el pasado 25 de mayo corroboran lo que se pretende demostrar en estas l\u00edneas. Como no era dif\u00edcil de prever, las grandes multitudes que salieron a la calle contra la guerra permanente de Bush y Aznar no encontraron en el politicismo e institucionalismo de las propuestas del PSOE y de la mayor\u00eda de IU una respuesta pol\u00edtica a sus aspiraciones. No encontraron en el discurso d\u00e9bil de ambas organizaciones lo que reclamaba Luigi Pintor en el editorial citado m\u00e1s arriba: \u201cAdem\u00e1s, la paz y la convivencia civil, nuestras banderas, no pueden ser una opci\u00f3n entre otras, sino un principio absoluto que implica una concepci\u00f3n del mundo y de la existencia cotidiana\u201d.<br \/>\nNo puedo desarrollar esta idea aqu\u00ed, pero creo que este hecho ha tenido grandes consecuencias en lo que yo llamar\u00e9 la derrota del 25 de mayo. La disputa medi\u00e1tica de cifras entre el PP y el PSOE y el triunfalismo fatuo e ingenuo de Llamazares no pueden ocultar la realidad. La izquierda institucional est\u00e1 desnuda. El PSOE ha mantenido a duras penas su electorado e IU ha evitado su desaparici\u00f3n gracias a la triste realidad de una guerra.<br \/>\nLas bases esenciales del poder de la derecha, de su hegemon\u00eda pol\u00edtica, ideol\u00f3gica y social siguen sin haber sido tocadas. El movimiento antiguerra fue una ocasi\u00f3n de oro para ensayar la derrota de la derecha. Surgi\u00f3 de las inmensas reservas de valores morales que poseen nuestros pueblos. No todas las generaciones tienen la ocasi\u00f3n de participar a movimientos masivos de ese calibre y de esa profundidad. Era el momento para mostrar otros valores, de ofrecer otra forma de organizarse, otra forma de vivir. Era el momento para el combate contra la hegemon\u00eda social derecha. Era el momento de iniciar un contrapoder real. Pero s\u00f3lo fue vivido por la izquierda institucional como una precampa\u00f1a electoral. De \u00e9se modo, se contribuy\u00f3 a recortarle las alas al movimiento y, de forma suicida, se contribuy\u00f3 a la propia derrota electoral. En lugar de estimular y organizar la lucha en la calle, en los territorios, en las empresas, se quiso organizar un refer\u00e9ndum electoral. Y la izquierda institucional perdi\u00f3 y nos hizo perder a todos. La no convocatoria de huelga general por parte de las CCOO fue la muestra de la incapacidad de la izquierda institucional para construir ese contrapoder, para dar la batalla all\u00ed donde hab\u00eda que darla, en el coraz\u00f3n de las empresas, de su incapacidad para acumular fuerzas, para proponerse la tarea de diluir la hegemon\u00eda de la derecha por la base.<\/p>\n<p><strong>Por un relanzamiento de la iniciativa de la clase<\/strong><\/p>\n<p>Las movilizaciones multitudinarias del movimiento antiglobalizaci\u00f3n desde el a\u00f1o 2001 hasta aqu\u00ed, han sido un factor siempre en ascenso cuya ultima (por el momento) expresi\u00f3n ha sido la lucha contra la guerra. No cabe duda que esas movilizaciones expresan la aparici\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n en la lucha y la recuperaci\u00f3n de generaciones anteriores. Pero debemos huir del triunfalismo f\u00e1cil y de los an\u00e1lisis simplones, presentes en una parte del movimiento. A pesar de la masividad de las movilizaciones se hecha de menos un proceso de recomposici\u00f3n de la multitud, del proletariado metropolitano, del demos o de la clase trabajadora. Cualquiera de esas denominaciones nos sirve provisionalmente para definir aquello a lo que nos referimos. No entrar\u00e9 aqu\u00ed, por razones de espacio, a discutir esta terminolog\u00eda.<br \/>\nLos cambios dr\u00e1sticos, epocales ha que ha sido sometida la clase obrera fordista en nuestra \u00e1rea, su fragmentaci\u00f3n, su precarizaci\u00f3n creciente, la desarticulaci\u00f3n de los organismos sindicales y pol\u00edticos de empresa y territoriales donde la clase se socializaba, se organizaba, tomaba conciencia de s\u00ed, ha hecho casi desaparecer a la clase obrera de la escena pol\u00edtica y social. Aquellas movilizaciones donde orgullosamente se cantaba \u201caqu\u00ed est\u00e1n, estos son los que aguantan la naci\u00f3n\u201d son un recuerdo ya lejano. La movilizaci\u00f3n de Sintel ha significado una ruptura de esta tendencia por parte de una plantilla que se siente orgullosa de sus conocimientos profesionales y de haber modernizado las telecomunicaciones en Espa\u00f1a. Los de SINTEL, juntos, se sienten poderosos. Tan poderosos que pueden autogestionarse su lucha prescindiendo de aparatos sindicales externos. Tan poderosos, que ha sido precisa la santa alianza entre Telef\u00f3nica, el gobierno y la direcci\u00f3n de CCOO para intentar disgregarla, para tratar de convertir a ese colectivo conciente de su poder en un recuerdo vago. Sintel ha sido y es un destello de luz en la oscuridad de la derrota y de la disgregaci\u00f3n, del aniquilamiento como clase. Pero un relanzamiento de la iniciativa de la clase requiere crear \u201c uno, cien, mil Sintels\u201d<br \/>\nEl relanzamiento de la iniciativa de la clase no es s\u00f3lo un asunto sindical. Es esencialmente un asunto pol\u00edtico. Aquellos sectores que coincidan en la idea de que sin clase obrera para s\u00ed, de que sin clase organizada no es posible plantearse la perspectiva de la transformaci\u00f3n social, deber\u00e1n cargarse la pilas, deber\u00e1n relanzar la perspectiva del sindicalismo cr\u00edtico y de clase, pero adem\u00e1s deber\u00e1n estudiar en concreto los cambios de la composici\u00f3n de la clase, estudiar las experiencias de las luchas y resistencias que se dan aqu\u00ed y all\u00e1, deber\u00e1n ( como los camaradas italianos de muy diversas tendencias) realizar en todas partes y cada d\u00eda, encuesta de clase. La encuesta de clase no es un ejercicio te\u00f3rico si no eminentemente pr\u00e1ctico. Se trata de un ejercicio de sociolog\u00eda militante y organizada y organizadora, imprescindible para un relanzamiento de la iniciativa de la clase y de su presencia en el escenario pol\u00edtico.<\/p>\n<p><strong>Una refundaci\u00f3n de la pol\u00edtica, de la democracia y del comunismo.<\/strong><\/p>\n<p>Quien escribe est\u00e1 convencido que las luchas gloriosas desarrolladas durante el siglo veinte por millones de militantes comunistas y de miembros de corrientes socialistas y revolucionarias, no merecen el final de \u00e9poca pat\u00e9tico (y rid\u00edculo en algunos casos) de unas organizaciones que hoy est\u00e1n, en su mayor\u00eda, en una crisis terminal. Contrariamente al balance realizado por Revelli en \u201cOltre il novecento\u201d, considero que no se puede identificar la crisis terminal de los restos del comunismo hist\u00f3rico del siglo XX, con la crisis del comunismo. En el siglo que se abre habr\u00e1 comunismo. Porque el comunismo surge las propias entra\u00f1as del sistema capitalista, de su din\u00e1mica de desarrollo, es el movimiento que lucha por al superaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n de la opresi\u00f3n y de las alienaci\u00f3n que son consustanciales a ese modo de producci\u00f3n. Las formas que adoptar\u00e1 (las que ya est\u00e1 adoptando) ese movimiento por la superaci\u00f3n del capitalismo seguramente no tendr\u00e1n mucho que ver con las que hemos conocido las generaciones nacidas antes de los sesenta. La din\u00e1mica de la lucha de clases, la din\u00e1mica interna del capitalismo, las experiencias locales, sectoriales, territoriales, de empresa ser\u00e1n diametralmente diversas a las conocidas.<br \/>\nPero comunismo habr\u00e1 en el siglo XXI y creo que el proceso de refundaci\u00f3n comunista est\u00e1 en marcha en multitud de sitios, de espacios comunes de socializaci\u00f3n, de micro grupos que realizan pr\u00e1cticas concretas, que las generalizan, las ponen en contacto y las articulan. Que realzian un trabajo paciente, molecular, que urden la trama de lo que ser\u00e1 en el futuro una contrasociedad, un contrapoder real, difuso y operante.<br \/>\nPara todo ello ser\u00e1 necesaria una refundaci\u00f3n de la pol\u00edtica, alejada de la pol\u00edtica estatal institucional, incluso contrapuesta a la misma. En todo caso, un relanzamiento de la pol\u00edtica en clara desconfianza hacia el poder estatal. Un relanzamiento de la pol\u00edtica que considere pol\u00edtica absolutamente todos los \u00e1mbitos de la vida cotidiana, desde el proceso de trabajo y de reproducci\u00f3n, hasta el control sobre el propio cuerpo y las propias necesidades, hasta la reformulaci\u00f3n de un modo de vida alternativo a la civilizaci\u00f3n del petr\u00f3leo que comporta a corto plazo la destrucci\u00f3n del g\u00e9nero humano v\u00eda guerra y destrucci\u00f3n del medio ambiente.<br \/>\nEsta refundaci\u00f3n de la pol\u00edtica vendr\u00e1 de la mano de un relanzamiento de la democracia de acuerdo con las ideas de los padres fundadores (Rousseau, Robespierre, Saint-Just, Babeuf, Buonarrotti&#8230;). Vendr\u00e1 de la recuperaci\u00f3n de la soberan\u00eda popular hoy secuestrada por grupos pol\u00edticos con intereses propios divergentes y hasta contradictorios de los intereses cuya representaci\u00f3n secuestra. La democracia fue en sus inicios sin\u00f3nimo de comunismo. Lo fue para la burguesia liberal que rechazaba la democracia y tambi\u00e9n lo fue para los fundadores del socialismo: \u201cHoy al democracia es sin\u00f3nimo de comunismo\u201d (Engels en 1847). Lo fue cuando en el Manifiesto se identifica \u201cla democracia con el ascenso del proletariado a la condici\u00f3n de clase dominante\u201d. Lo era cuando los comuneros de Paris encontraron \u201cla f\u00f3rmula por fin descubierta de la dictadura del proletariado\u201d. Lo fue con los soviets y con los consejos. La democracia no es un procedimiento: es un poder social. El del proletariado.<\/p>\n<p><strong>La izquierda alternativa en la encrucijada.<\/strong><\/p>\n<p>Estos procesos interrelacionados de refundaci\u00f3n de la democracia, de la pol\u00edtica, del comunismo, me parecen imprescindibles para poder articular respuestas a la situaci\u00f3n. Pero seguramente durante bastante tiempo estas respuestas estar\u00e1n bastante por detr\u00e1s de las necesidades. Los intentos de refundaci\u00f3n ir\u00e1n con retraso respecto al propio crecimiento de los movimientos sociales. Seguramente ser\u00e1 en el aspecto subjetivo del proceso, en la articulaci\u00f3n social y pol\u00edtica en el que se caminar\u00e1 con mayor lentitud. Otra vez Luigi Pintor en el mencionado editorial nos ilumina desde la serenidad de 60 a\u00f1os de vida militante comenzada en la resistencia italiana en 1943: \u201cNuestras ideas, nuestros comportamientos, nuestras palabras, estan retardadas respecto de la din\u00e1mica de las cosas, respecto a la actualidad y a las perspectivas\u201d<br \/>\nA este respecto, creo que todas las impaciencias son rechazables. Ya hemos hablado de la impaciencia electoral de la izquierda institucional que mata lo que para ellos ser\u00eda la \u201cgallina de los huevos de oro\u201d. El PSOE no levantar\u00e1 cabeza tras los hechos de Madrid y ante la evidencia de que se trata de un partido tan corrupto como el que perdi\u00f3 las elecciones en 1995. A\u00fan estamos lejos de la depuraci\u00f3n y de la refundaci\u00f3n del PSOE. Las viejas guardias y los poderes f\u00e1cticos condicionan demasiado al partido socialiberal como para que pueda remontar el vuelo y ganar a la derecha.<br \/>\nLa supeditaci\u00f3n de IU al PSOE en todos los frentes (tanto el electoral como en el combate social) arrastrar\u00e1 a esa coalici\u00f3n al mismo lodazal. El estancamiento actual (interpretado en clave triunfalista, como se ha dicho) significa la negativa a abandonar la comodidad y el calor de las instituciones, la negativa a la reinserci\u00f3n social. La supeditaci\u00f3n de la coalici\u00f3n (que ya nunca ser\u00e1 un movimiento pol\u00edtico y social como aspiraba a ser) a una casta institucional, cuyos intereses son ajenos a los de la base militante, llevar\u00e1 a la coalici\u00f3n a conocer fen\u00f3menos m\u00e1s profundos de retroceso electoral.<br \/>\nEn ese contexto, la izquierda alternativa no puede continuar siendo part\u00edcula flotante en el campo magn\u00e9tico de una IU a su vez sometida al campo magn\u00e9tico de otro astro declinante: el PSOE. La izquierda alternativa debe construir sociedad, debe construir autonom\u00eda, debe construir movilizaci\u00f3n y lucha con rumbo propio, con capacidad de construir contrapoder por abajo, creando micro fundamentos de forma paciente. La izquierda alternativa debe empezar desde ahora una lenta y tenaz acumulaci\u00f3n de fuerzas.<br \/>\nEl a\u00f1o en que yo nac\u00ed, los vietnamitas derrotaron a los franceses en la \u201cinexpugnable\u201d fortaleza de Diem Bien Fu. Esta victoria fue conseguida tras una formidable acumulaci\u00f3n de fuerzas. Vo Nguyen Giap la describe de ese modo: \u201cConvoyes de miles de bicicletas fueron desde los centros urbanos a los frentes llevando tambi\u00e9n v\u00edveres y municiones&#8230;Decenas de millares de cargadores populares, de j\u00f3venes voluntarios, con la carga a la espalda, franquearon las gargantas de las monta\u00f1as y vadearon los r\u00edos, marchando d\u00eda y noche pese a los ametrallamientos a\u00e9reos y a las bombas&#8230;\u201d<br \/>\nLa acumulaci\u00f3n de fuerzas es tarea ruda y paciente. En general es una tarea considerada poco heroica e irrelevante por los estados mayores impacientes. Sin embargo, es condici\u00f3n imprescindible para cualquier victoria por peque\u00f1a que \u00e9sta sea.<\/p>\n<p>(*) Joan Tafalla, es maestro de ense\u00f1anza primaria. Tambien es miembro de la organizaci\u00f3n Rojos i roges y de la asociaci\u00f3n Espai Marx de Barcelona.<\/p>\n<p>(**) Puede leerse el \u00faltimo editorial de Luigi Pintor, titulado \u201cSenza confini\u201d en <a href=\"http:\/\/www.ilmanifesto.it\">www.ilmanifesto.it<\/a> . La traducci\u00f3n espa\u00f1ola estar\u00e1 disponible en <a href=\"http:\/\/www.espaimarx.org\">www.espaimarx.org<\/a> )<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2003 Art\u00edculo incorporado el 4 de Marzo de 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;La izquierda italiana que hemos conocido est\u00e1 muerta&#8230; No es una oposici\u00f3n ni una alternativa y ni tan solo una alternancia por usar esta jerga. 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Como no era dif\u00edcil de prever, las grandes multitudes que salieron a la calle contra la guerra permanente de Bush y Aznar no encontraron en el politicismo e institucionalismo de las propuestas del PSOE y de la mayor\u00eda de IU una respuesta pol\u00edtica a sus aspiraciones. No encontraron en el discurso d\u00e9bil de ambas organizaciones lo que reclamaba Luigi Pintor en el editorial citado m\u00e1s arriba: &#8220;Adem\u00e1s, la paz y la convivencia civil, nuestras banderas, no pueden ser una opci\u00f3n entre otras, sino un principio absoluto que implica una concepci\u00f3n del mundo y de la existencia cotidiana&#8221;.  No puedo desarrollar esta idea aqu\u00ed, pero creo que este hecho ha tenido grandes consecuencias en lo que yo llamar\u00e9 la derrota del 25 de mayo. La disputa medi\u00e1tica de cifras entre el PP y el PSOE y el triunfalismo fatuo e ingenuo de Llamazares no pueden ocultar la realidad. La izquierda institucional est\u00e1 desnuda. El PSOE ha mantenido a duras penas su electorado e IU ha evitado su desaparici\u00f3n gracias a la triste realidad de una guerra. Las bases esenciales del poder de la derecha, de su hegemon\u00eda pol\u00edtica, ideol\u00f3gica y social siguen sin haber sido tocadas. El movimiento antiguerra fue una ocasi\u00f3n de oro para ensayar la derrota de la derecha. Surgi\u00f3 de las inmensas reservas de valores morales que poseen nuestros pueblos. No todas las generaciones tienen la ocasi\u00f3n de participar a movimientos masivos de ese calibre y de esa profundidad. Era el momento para mostrar otros valores, de ofrecer otra forma de organizarse, otra forma de vivir. Era el momento para el combate contra la hegemon\u00eda social derecha. Era el momento de iniciar un contrapoder real. Pero s\u00f3lo fue vivido por la izquierda institucional como una precampa\u00f1a electoral. 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La no convocatoria de huelga general por parte de las CCOO fue la muestra de la incapacidad de la izquierda institucional para construir ese contrapoder, para dar la batalla all\u00ed donde hab\u00eda que darla, en el coraz\u00f3n de las empresas, de su incapacidad para acumular fuerzas, para proponerse la tarea de diluir la hegemon\u00eda de la derecha por la base.<\/p>\n<p>Por un relanzamiento de la iniciativa de la clase<\/p>\n<p>Las movilizaciones multitudinarias del movimiento antiglobalizaci\u00f3n desde el a\u00f1o 2001 hasta aqu\u00ed, han sido un factor siempre en ascenso cuya ultima (por el momento) expresi\u00f3n ha sido la lucha contra la guerra. No cabe duda que esas movilizaciones expresan la aparici\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n en la lucha y la recuperaci\u00f3n de generaciones anteriores. Pero debemos huir del triunfalismo f\u00e1cil y de los an\u00e1lisis simplones, presentes en una parte del movimiento. A pesar de la masividad de las movilizaciones se hecha de menos un proceso de recomposici\u00f3n de la multitud, del proletariado metropolitano, del demos o de la clase trabajadora. Cualquiera de esas denominaciones nos sirve provisionalmente para definir aquello a lo que nos referimos. No entrar\u00e9 aqu\u00ed, por razones de espacio, a discutir esta terminolog\u00eda.  Los cambios dr\u00e1sticos, epocales ha que ha sido sometida la clase obrera fordista en nuestra \u00e1rea, su fragmentaci\u00f3n, su precarizaci\u00f3n creciente, la desarticulaci\u00f3n de los organismos sindicales y pol\u00edticos de empresa y territoriales donde la clase se socializaba, se organizaba, tomaba conciencia de s\u00ed, ha hecho casi desaparecer a la clase obrera de la escena pol\u00edtica y social. Aquellas movilizaciones donde orgullosamente se cantaba &#8220;aqu\u00ed est\u00e1n, estos son los que aguantan la naci\u00f3n&#8221; son un recuerdo ya lejano. La movilizaci\u00f3n de Sintel ha significado una ruptura de esta tendencia por parte de una plantilla que se siente orgullosa de sus conocimientos profesionales y de haber modernizado las telecomunicaciones en Espa\u00f1a. Los de SINTEL, juntos, se sienten poderosos. Tan poderosos que pueden autogestionarse su lucha prescindiendo de aparatos sindicales externos. Tan poderosos, que ha sido precisa la santa alianza entre Telef\u00f3nica, el gobierno y la direcci\u00f3n de CCOO para intentar disgregarla, para tratar de convertir a ese colectivo conciente de su poder en un recuerdo vago. Sintel ha sido y es un destello de luz en la oscuridad de la derrota y de la disgregaci\u00f3n, del aniquilamiento como clase. Pero un relanzamiento de la iniciativa de la clase requiere crear &#8220; uno, cien, mil Sintels&#8221; El relanzamiento de la iniciativa de la clase no es s\u00f3lo un asunto sindical. Es esencialmente un asunto pol\u00edtico. 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