{"id":3376,"date":"2017-04-07T00:00:00","date_gmt":"2017-04-07T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3376"},"modified":"2020-02-15T09:24:49","modified_gmt":"2020-02-15T08:24:49","slug":"de-atenas-a-salamina-de-hornachos-a-sale","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3376","title":{"rendered":"De Atenas a Salamina, de Hornachos a Sal\u00e9"},"content":{"rendered":"<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> <b>De Atenas a Salamina<\/b><\/p>\n<p>Explicaba Her\u00f3doto, el primero de los grandes historiadores de la antig\u00fcedad,<i> <\/i>refiri\u00e9ndose a la batalla de Salamina<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a> que en la Segunda Guerra M\u00e9dica enfrent\u00f3 al imperio persa al mando de Jerjes con las polis griegas, que ante el avance imparable de los ej\u00e9rcitos persas y el peligro que significaba la invasi\u00f3n del \u00c1tica, Tem\u00edstocles propuso que toda la poblaci\u00f3n abandonara su ciudad y se desplazara hasta la isla de Salamina, diciendo estar dispuesto a fundar Atenas en otro sitio. Los atenienses hab\u00edan sido abandonados por sus aliados que se hab\u00edan retirado hasta la pen\u00ednsula del Peloponeso con el pretexto de preparar as\u00ed mejor su defensa. El peligro de la invasi\u00f3n persa y la constataci\u00f3n de que se encontraban solos frente a un enemigo muy superior en n\u00famero provocaron que la indignaci\u00f3n y el des\u00e1nimo se apoderaran de la mayor parte de la poblaci\u00f3n de la <i>polis<\/i>. Tem\u00edstocles lleg\u00f3 a convencer al <i>demos<\/i> ateniense, pero tuvo que enfrentarse a Eur\u00edbiades, el general espartano que mandaba la flota de la coalici\u00f3n griega, que pretend\u00eda levar anclas y poner rumbo al Istmo. En la discusi\u00f3n que mantienen ambos, Tem\u00edstocles le dice: \u00abEnt\u00e9rate, miserable, nosotros hemos abandonado nuestras casas y murallas, porque creemos que no vale la pena ser esclavos por unos enseres sin vida; pero lo que es la ciudad, tenemos la m\u00e1s importante de las griegas, los doscientos trirremes que ahora est\u00e1n con vosotros, para ayudaros si quer\u00e9is salvaros con ellos; y si os march\u00e1is y nos hac\u00e9is traici\u00f3n, todos los griegos sabr\u00e1n inmediatamente que los atenienses han ganado una ciudad libre no inferior a la que perdieron.\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, las tropas persas arrasaron e incendiaron la ciudad llev\u00e1ndose todos sus tesoros, pero no lograron acabar con la <i>polis<\/i>. Atenas, es decir el cuerpo de sus ciudadanos, continuaba viva y a salvo en la isla de Salamina, organiz\u00e1ndose para la batalla. Aunque para las<i> poleis <\/i>griegas, especialmente para Atenas, el territorio sagrado, sin embargo, para salvaguardar la supervivencia de la <i>polis<\/i>, los atenienses est\u00e1n dispuestos a refundar Atenas en otra parte.<\/p>\n<p>Este peque\u00f1o pasaje de la historia puede resultar dif\u00edcil de entender en nuestros d\u00edas, ya que la <i>polis<\/i> no era un Estado en el sentido moderno del t\u00e9rmino. Ni siquiera existe en el idioma griego antiguo la palabra que haga referencia al \u00abEstado\u00bb tal y como lo conocemos en la actualidad. Cuando se hallaron ante la necesidad de encontrar una f\u00f3rmula para nombrarlo, utilizaron el t\u00e9rmino <i>kratos<\/i>, que en griego antiguo significa \u00abfuerza bruta\u00bb. No ha de resultar extra\u00f1o, ya que como sostuviera Cornelius Castoriadis, la idea de un \u00abEstado\u00bb como instituci\u00f3n distinta y separada del cuerpo de los ciudadanos habr\u00eda sido algo incomprensible para un griego de la \u00e9poca<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a>. Tampoco era la <i>polis<\/i> la ciudad f\u00edsica, con sus edificios, sus calles, sus plazas y sus monumentos. Al centro urbano f\u00edsico, a lo que hoy llamamos ciudad, se la denominaba <i>asty<\/i>.<\/p>\n<p>Otro historiador griego Tuc\u00eddides vuelve a insistir a\u00f1os m\u00e1s tarde en el mismo sentido en su Historia de la Guerra del Peloponeso. Cuando el estratega Nicias se dirige a los soldados durante la expedici\u00f3n a Sicilia: \u00abpues son los hombres quienes hacen una ciudad, y no las murallas y las naves vac\u00edas de tropas\u00bb. Por tanto, puede llegar a abandonar el territorio que ocupan si es necesario, sin que la <i>polis<\/i> desaparezca. Atenas estaba donde estaban sus ciudadanos, independientemente de donde estuvieran estos, si en Atenas o en Salamina.<\/p>\n<p>As\u00ed pues,<i> <\/i>la <i>polis <\/i>no era un territorio, ni tampoco una instituci\u00f3n pol\u00edtica, \u00bfqu\u00e9 era entonces? La <i>polis<\/i> era la organizaci\u00f3n de sus ciudadanos. Eran los ciudadanos organizados en comunidad, que al menos en las ciudades democr\u00e1ticas, hac\u00edan sus leyes, juzgaban y gobernaban. Tres funciones fundamentales representadas a su vez por tres palabras para definir a una ciudad independiente: <i>aut\u00f3nomos<\/i>, es decir que se dan sus leyes ellos mismos ning\u00fan tipo de mediaci\u00f3n externa al colectivo; <i>aut\u00f3dikos<\/i>, que se juzga a s\u00ed misma, y por tanto tiene su propios tribunales y <i>autotel\u00e9s<\/i>, en la medida en que se autogobierna<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a>.<\/p>\n<p>Esta vieja tradici\u00f3n republicana y democr\u00e1tica, que se inicia con la democracia de la Grecia cl\u00e1sica, no considera posible que pueda existir una sociedad sin Estado. Sin embargo, su concepci\u00f3n del Estado dista much\u00edsimo de la que conocemos en nuestros d\u00edas. El Estado, la sociedad, estaba formado por cualquier comunidad de ciudadanos aut\u00f3noma, es decir, que se auto organiza y se articula colectivamente para gobernarse. El orden social se recog\u00eda en todo un conjunto de normas, usos, costumbres y saberes, al que se denomina <i>ethos<\/i> y que los antrop\u00f3logos acostumbran a denominar cultura material<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a><i>. <\/i>Todo ese conjunto de leyes no escritas organizan la actividad de la sociedad seg\u00fan unos principios o valores determinados, que se han ido estableciendo y que se modifican en el tiempo.<i> <\/i>Sirven para ordenar lo que la sociedad considera justo o injusto, bueno o malo, variando de una sociedad a otra. El otro elemento fundamental que junto al <i>ethos<\/i> constituye la <i>polis<\/i>, la ley escrita, se denomina <i>nomos<\/i>.<\/p>\n<p>Para entender la importancia que los antiguos griegos daban al t\u00e9rmino cabe recordar que Arist\u00f3teles lleg\u00f3 a dedicar tres obras al <i>ethos<\/i>; la m\u00e1s conocida <i>\u00c9tica Nicom\u00e1quea<\/i>, pero tambi\u00e9n su <i>\u00c9tica Eudemia<\/i> y la <i>Magna \u00c9tica<\/i>.<i> <\/i>El <i>ethos<\/i> forma parte de la pol\u00edtica, aunque aparentemente puedan parecer dos conceptos independientes y alejados entre s\u00ed, ya que al igual que esta su fin est\u00e1 en buscar la vida buena de los ciudadanos. Los ciudadanos participaban de manera activa en todos los asuntos p\u00fablicos y en la toma de decisiones pol\u00edticas de la <i>polis<\/i>. No se trataba de una participaci\u00f3n activa ficticia, sobre el papel que dir\u00edamos ahora, sino que estaba alentada tanto por el <i>ethos<\/i> de la polis como por toda una serie de normas formales. Seg\u00fan el derecho ateniense, el ciudadano que se negaba a tomar partido en cualquiera de los conflictos civiles que pudieran agitar la ciudad o el oportunista que esperaba hasta ver de qu\u00e9 lado soplaba el viento corr\u00eda el riesgo de convertirse en <i>\u00e1timos<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a><\/i>, que conllevaba el deshonor y la perdida de sus derechos pol\u00edticos. Podemos encontrar un ejemplo de lo que significa la participaci\u00f3n de los ciudadanos en los asuntos de la <i>polis<\/i> en la \u00abOraci\u00f3n F\u00fanebre\u00bb de Pericles, recogida en la <i>Historia de la Guerra del Peloponeso<\/i>, donde al hablar sobre las cualidades del <i>demos<\/i> ateniense este sostiene que: \u00abSomos los \u00fanicos en pensar que un hombre que no interviene en la pol\u00edtica merece pasar, no por un ciudadano apacible, sino por un ciudadano in\u00fatil y sin provecho\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a>.<\/p>\n<p>La <i>eccles\u00eda<\/i>, la asamblea del pueblo y cuerpo soberano activo, era el principal \u00f3rgano de participaci\u00f3n de los ciudadanos en la toma de decisiones. Participan en ella todos los ciudadanos, teniendo adem\u00e1s el mismo derecho a tomar la palabra, defender su posici\u00f3n y hacer las propuestas que consideren oportunas (<i>isegor\u00eda<\/i>). Tienen adem\u00e1s la obligaci\u00f3n moral de hablar con absoluta franqueza (parrhesia) frente a la asamblea y si se hubiera de votar, todos los votos poseen el mismo peso. Finalmente las decisiones eran tomadas por todo el colectivo, despu\u00e9s de haber o\u00eddo a los distintos oradores. Exist\u00eda adem\u00e1s el <i>boul\u00e9<\/i> o consejo que estaba formado por 500 personas y era elegido por sorteo entre todos los ciudadanos de la <i>polis<\/i>. Al hacer referencia a los ciudadanos que forman parte de esta vieja tradici\u00f3n democr\u00e1tica y republicana no se a\u00f1ade el calificativo \u00ablibres\u00bb, pues ser\u00eda una redundancia. Para poder ser considerado ciudadano, era condici\u00f3n <i>sine qua non<\/i> ser libre y no estar atado a nada ni a nadie para. Se aseguraba de esta forma que la toma de decisiones fuera totalmente aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>Un aspecto fundamental de este modelo es la importancia que da a la comunidad y la prioridad de los intereses colectivos frente a los particulares. Podemos encontrar su fundamento en Arist\u00f3teles, tanto en su <i>\u00c9tica nocom\u00e1quea<\/i>, como en su <i>Pol\u00edtica<\/i>: \u00abel hombre es por naturaleza un ser social\u00bb, pues la polis es anterior a la casa y al individuo, ya que \u00abel todo es necesariamente anterior a la parte\u00bb. No se puede concebir al individuo al margen o aislado de la comunidad, este comportamiento s\u00f3lo es comprensible entre los dioses o entre las bestias. La pol\u00edtica, es decir, todas las cuestiones referentes a la comunidad, a la <i>polis,<\/i> constituye el bien del hombre. Pues \u00abaunque sea igual el bien del individuo que el de la <i>polis<\/i>, es mucho mejor y m\u00e1s perfecto alcanzar y salvaguardar el bien de la ciudad, ya que el bien del individuo es deseable, pero es m\u00e1s hermoso conseguirlo para todo el pueblo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a>.<\/p>\n<p>La prioridad de los intereses colectivos frente a los de los individuos era tal que cuando la <i>ecclesia<\/i> hab\u00eda de deliberar sobre asuntos que pudieran derivar en un posible conflicto b\u00e9lico con alguna <i>polis<\/i> vecina, los ciudadanos que viven en los l\u00edmites de las fronteras no tienen derecho a tomar parte en la votaci\u00f3n. De hacerlo, sus intereses personales podr\u00edan condicionar la decisi\u00f3n, relegando a un segundo plano los intereses del colectivo. Pero tambi\u00e9n al rev\u00e9s, se evita colocar al ciudadano ante la obligaci\u00f3n que supondr\u00eda votar sobre una decisi\u00f3n que pueda ir en contra de sus propios intereses. Como se habr\u00e1 podido comprobar, se trata de una concepci\u00f3n de la pol\u00edtica diametralmente opuesta a la actual. Tambi\u00e9n en su concepci\u00f3n respecto de la libertad.<\/p>\n<p>Frente a este modelo democr\u00e1tico y comunitarista del mundo antiguo, el liberalismo propone otro radicalmente opuesto que supone a un individuo dotado de derechos inalienables, independientemente y al margen de la comunidad, con la que establece una serie de relaciones contractuales. El individuo, due\u00f1o de s\u00ed mismo, pasa a ser el centro del discurso del liberalismo individualista. El papel de la comunidad y del Estado se reduce hasta convertirse en un mero instrumento que permita proteger ciertos derechos individuales, los de una burgues\u00eda en ascenso que, al menos desde el siglo XVI, lucha con la aristocracia por el control de la sociedad. Tambi\u00e9n la libertad quedar\u00eda supeditada a sus necesidades, frente a las restricciones que hasta entonces le impon\u00eda el feudalismo. La libertad pasar\u00e1 a ser libertad de comercio y de inversi\u00f3n, de comprar y de vender tanto productos como fuerza de trabajo. El liberalismo desarrollar\u00e1 su propio <i>ethos<\/i> sobre la base de la desigualdad y la explotaci\u00f3n de personas formalmente libres.<\/p>\n<p>No es casual que Benjamin Constant, uno de los grandes ide\u00f3logos del liberalismo, afirmara en 1819, en su conferencia <i>De la libertad de los antiguos comparada con la de los modernos<\/i> que \u00abla meta de los antiguos era el reparto del poder social entre todos los ciudadanos de una misma patria. Era eso lo que llamaban libertad. La meta de los modernos es la seguridad en los disfrutes privados; y dan el nombre de libertad a las garant\u00edas acordadas por las instituciones a esos disfrutes\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a>. Libertades p\u00fablicas, en forma de reparto del poder social y la participaci\u00f3n pol\u00edtica frente a la libertad como garant\u00eda que permite los disfrutes privados de unos pocos. En 1864, Foustel de Coulanges, otro de los m\u00e1s importantes ide\u00f3logos del liberalismo del siglo XIX, afirmaba que los antiguos griegos no conocieron la libertad individual frente a la omnipresencia del estado, ya que: \u00abel Estado no permit\u00eda que un hombre fuese indiferente a sus intereses; el fil\u00f3sofo, el hombre de estudio, no ten\u00eda el derecho de vivir aparte. Era una obligaci\u00f3n que votase en la asamblea y que fuese magistrado cuando le correspondiese.\u00bb <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a><\/p>\n<p><b>De Hornachos a Sal\u00e9<\/b><\/p>\n<p>Un ejemplo de <i>ethos,<\/i> mucho menos conocido que el de Atenas, pero no por ello menos interesante, es el de la antigua comunidad morisca de Hornachos.<\/p>\n<p>Hornachos es un peque\u00f1o pueblo situado a los pies de la Sierra Grande, en el centro de la provincia de Badajoz. En el siglo XVI era el principal enclave morisco de Castilla. Su poblaci\u00f3n estaba compuesta, casi en su totalidad, por musulmanes. Era un pueblo pr\u00f3spero que contaba con unos recursos h\u00eddricos provenientes de la Sierra que la laboriosidad y saber de los campesinos mud\u00e9jares hab\u00eda sabido explotar en forma de huertas, se explotaban algunas minas y seda. Adem\u00e1s muchos hornacheros eran arrieros, dedic\u00e1ndose al traslado de mercanc\u00edas de unos lugares a otros.<\/p>\n<p>En 1234, Hornachos hab\u00eda sido conquistado por las tropas de la Orden de Santiago y el rey Fernando III don\u00f3 todo su t\u00e9rmino a esta orden militar. Las autoridades musulmanas entregaron el castillo sin resistencia y se les permiti\u00f3 conservar sus costumbres a cambio del pago de impuestos. Despu\u00e9s de la conquista de Granada se reconocer\u00e1n una serie de derechos a los musulmanes que viven en la pen\u00ednsula, como el de continuar usando su lengua y transmit\u00edrsela a sus hijos. Pero los problemas para estas comunidades se dar\u00e1n a principios del siglo XVI, con la obligaci\u00f3n de convertirse al cristianismo y con los consiguientes intentos de aculturaci\u00f3n de las comunidades moriscas. En 1502 se publica un decreto que obliga a la conversi\u00f3n a cristianismo a todos los musulmanes del reino de Castilla. Deben elegir entre el bautizo o la expulsi\u00f3n, que significaba el abandono de sus bienes y sus tierras. La mayor parte de los moriscos opta por convertirse al cristianismo, aunque esta fuese s\u00f3lo aparente, pues siguen practicando su religi\u00f3n en secreto.<\/p>\n<p>En el siglo XVI Hornachos contaba con una poblaci\u00f3n de unas 5.000 personas, siendo musulmana la mayor parte de esta. Muchos de sus pobladores se resistieron a acatar la conversi\u00f3n forzosa y siguieron practicando en secreto sus tradiciones. Las autoridades cristianas intentaron su conversi\u00f3n, en 1502 se comienza a construir la primera iglesia y poco despu\u00e9s se trasladan a la poblaci\u00f3n algunas familias de cristianos viejos para ayudar a la catequizaci\u00f3n de los moriscos. En el intento de cristianizar a la poblaci\u00f3n, en 1530 se funda el convento de San Francisco a propuesta del inquisidor general Alonso Manrique. Tras fracasar en su intento por aculturar y convertir a los vecinos, los monjes franciscanos pasan a convertirse en los principales colaboradores de la Inquisici\u00f3n por medio de la delaci\u00f3n de los vecinos que pudieran ser sospechosos.<\/p>\n<p>Uno tras otro fracasar\u00e1n todos los intentos por alterar de forma significativa la cultura material de la comunidad que llevar\u00e1n a cabo las autoridades, tanto civiles como religiosas. A pesar de las prohibiciones, la mayor parte de la poblaci\u00f3n continu\u00f3 con su forma de vida, practicando las mismas costumbres, aunque de espaldas a la ley. Forzados a abandonar tanto la lengua como su vestimenta, que no pueden ser escondidas, ser\u00e1n obligados a llevar una doble vida. Una vida p\u00fablica \u00aboficial\u00bb, que sigue los dictados, las normas del reino y las costumbres cristianas y otra alternativa, pero tambi\u00e9n p\u00fablica aunque de espaldas a las autoridades, que mantiene tanto las formas de hacer de la comunidad como su organizaci\u00f3n pol\u00edtica y social. Los hornacheros tienen un <i>ethos<\/i> propio distinto del de las otras poblaciones vecinas, son por lo tanto un Estado dentro de otro Estado. Forman una comunidad auto-instituida dentro, pero sin embargo al margen, de una sociedad con la que mantiene una dif\u00edcil relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante este tiempo la comunidad estaba muy bien organizada. El concejo formado por un alcalde mayor y doce regidores estaba totalmente controlado por las familias moriscas. Este control pol\u00edtico <i>de facto<\/i> fue de gran ayuda en la resistencia de la poblaci\u00f3n frente a los diferentes intentos de aculturaci\u00f3n llevados a cabo por las autoridades. La comunidad institu\u00eda una sociedad y con ella, un <i>ethos<\/i> y una justicia paralela a la oficial. Se toman represalias contra quienes delatan ante la Inquisici\u00f3n y cuando la comunidad se siente amenazada, llega incluso a asesinar a algunos frailes y cristianos viejos.<\/p>\n<p>En 1568 estalla la rebeli\u00f3n morisca de las Alpujarras como protesta contra la <i>Pragm\u00e1tica Sanci\u00f3n<\/i>, edicto de 1567 que les obligaba a dejar su modo de vida y sus costumbres, reduciendo todav\u00eda m\u00e1s sus ya por entonces pocas libertades. Al acabar la guerra y una vez vencidos los moriscos, las autoridades ordenar\u00e1n la dispersi\u00f3n de unos 80.000 moriscos del reino de Granada por todo el territorio. La convivencia entre cristianos y moriscos empeorar\u00e1 a partir de la guerra, lo que se traducir\u00e1 en una mayor presi\u00f3n de las autoridades civiles y militares hacia las comunidades moriscas.<\/p>\n<p>Finalmente, el 9 de diciembre de 1609 Felipe III decreta la expulsi\u00f3n de los moriscos de los reinos de Castilla y el 26 de enero de 1610, unos 3.000 moriscos de Hornachos inician un largo camino que los llevar\u00e1 al exilio. El puerto de Sevilla ser\u00e1 su primera parada tras una semana de marcha en la que se habr\u00e1n de soportar la ira de los cristianos viejos de las poblaciones por d\u00f3nde pasaban. Tras 165 kil\u00f3metros de trashumancia obligada hasta el puente de Triana, se les hace saber que los moriscos que zarpen hacia un pa\u00eds no cat\u00f3lico est\u00e1n obligados a dejar a sus hijos menores de siete a\u00f1os al cuidado de la Corona espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>La Inquisici\u00f3n inform\u00f3 el 4 de febrero de 1610 de que tres compa\u00f1\u00edas de moriscos de Hornachos hab\u00edan zarpado en seis nav\u00edos con destino a T\u00e1nger. Los 3.000 de Hornachos, con sus pocos b\u00e1rtulos y cuestas, ve\u00edan por primera vez el agua del mar y se embarcaban hac\u00eda la costa africana.<\/p>\n<p>Como un siglo antes hicieran muchos de los sefard\u00edes que zarparan hac\u00eda Sal\u00f3nica, los hornacheros decidieron poner rumbo a un mismo lugar: la Berber\u00eda, el norte africano, cuyo pasaje costaba 50 reales. Como si Caronte, el barquero de Hades de la mitolog\u00eda griega, sellara tickets a la entrada de la \u00faltima barca, los moriscos se vieron obligados a pagar el coste de su billete a ninguna parte. Tras varias semanas de cabotaje en marzo de 1610 llegaron a Sal\u00e9, en la margen derecha del r\u00edo Bou Regreg, donde fueron acogidos por las autoridades musulmanas de la ciudad. Los oficios de los nuevos moradores generaron una inmediata riqueza, pero no hab\u00eda forma de diluir a esos moriscos en la cultura morabita de los musulmanes ortodoxos que habitaban el norte del Magreb. Los moriscos expulsados de Espa\u00f1a vest\u00edan a la europea, sus mujeres iban descubiertas, los hombres gustaban de beber vino y la lengua en que se expresaban habitualmente era la castellana. Incluso hab\u00eda algunos que se proclamaban cristianos.<\/p>\n<p>La peculiar forma de vida que hab\u00edan llevado durante tres siglos les hab\u00eda permitido desarrollar una cultura material, un <i>ethos <\/i>propio, que les hace muy diferentes de los musulmanes que encuentran en el norte de \u00c1frica. Se enfrentan de nuevo a la misma cantinela, al doble exilio; extra\u00f1os en los pa\u00edses de acogida y sospechosos en su lugar de origen. Ser\u00e1n nuevamente expulsados, aunque este segundo exilio fuera mucho m\u00e1s cercano. Cruzaron el r\u00edo y se instalaron en una fortaleza abandonada, o ribat, que da nombre a la actual Rabat, y que entonces se llam\u00f3 Sal\u00e9 la nueva. Con los a\u00f1os, la ciudad prosper\u00f3, consiguiendo los favores del sult\u00e1n de Marrakech como defensores de la Casbah que controlaba la desembocadura del r\u00edo y obteniendo as\u00ed sus primeros nav\u00edos.<\/p>\n<p>En 1617, diez a\u00f1os despu\u00e9s de su expulsi\u00f3n de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, aquellos hornacheros antes hortelanos y arrieros, la mayor\u00eda de los cuales nunca antes hab\u00edan visto el mar, se lanzan a la pirater\u00eda llegando a convertirse en el terror del Mediterr\u00e1neo. La creatividad de la comunidad le permiti\u00f3 reinventarse y salir adelante. Es la misma creatividad que hizo que cuando los atenienses regresaran a su ciudad despu\u00e9s de Salamina, y encontrando todos los templos de la Acr\u00f3polis incendiados y destruidos por los persas, no trataran de restaurarlos, sino que utilizaron sus restos para construir una nueva Acr\u00f3polis, m\u00e1s bella si cabe que la anterior, y una nueva ciudad<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a>.<\/p>\n<p>En un inicio cuentan tan s\u00f3lo con cuatro embarcaciones, pero les bastan para comenzar su nueva empresa; dar caza a los barcos espa\u00f1oles y europeos que cargados de riquezas navegan por el Atl\u00e1ntico y el Mediterr\u00e1neo. Pasan a ser parte de los temidos piratas berberiscos, saquear\u00e1n cientos de nav\u00edos y llegan hasta las costas de la actual Islandia. En 1627, con una fortuna bien amasada y una nutrida flota compuesta por unos 50 barcos veloces y repletos de artiller\u00eda, los hornacheros deciden liberarse de todos los yugos que les atan al sult\u00e1n y fundan la Rep\u00fablica independiente de Sal\u00e9, que llegar\u00eda a tener 25.000 habitantes. La fama de este peque\u00f1o Estado de un pu\u00f1ado de kil\u00f3metros, atraer\u00eda tanto a corsarios europeos, que se emplearon como mercenarios, como a otros moriscos andaluces.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os despu\u00e9s intentar\u00e1n negociar con Felipe IV la posible vuelta a su tierra de origen. A trav\u00e9s del duque de Medina Sidonia le hacen llegar una propuesta de tratado en el que le proponen la entrega de la ciudad y la ciudadela de Sal\u00e9, sus nav\u00edos de corso y una gran cantidad de oro a cambio de volver a Hornachos, que se les devuelvan los hijos de los que les hab\u00edan apartado a ra\u00edz de su expulsi\u00f3n y que les dejen vivir seg\u00fan las costumbres que hab\u00eda llevado la comunidad. Pero la propuesta no madura. Algunos estudiosos han visto en este intento infructuoso de vuelta a su localidad de origen cierta aura patri\u00f3tica<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a>. Resulta dif\u00edcil de entender que aquellos que fueron arrancados de su tierra y apartados de sus hijos tuvieran ning\u00fan amor a la patria que les hab\u00eda desterrado unos a\u00f1os antes. Su patria era Hornachos, la localidad donde se hab\u00edan constituido como comunidad y que con el paso de los a\u00f1os se hab\u00eda instalado en su imaginario colectivo del grupo, como un recuerdo de un pasado feliz.<\/p>\n<p><b>El individualismo liberal frente al <\/b><i><b>ethos <\/b><\/i><b>comunitario<\/b><\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os Sal\u00e9 continuar\u00eda siendo un importante emplazamiento dedicado a la pirater\u00eda. Su nombre aparece en <i>Las aventuras de Robinson Crusoe<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\">13<\/a><\/i>, la novela que en 1719 publicase Daniel Defoe. El barco de su protagonista es atacado por piratas berberiscos cerca de las Islas Canarias y hecho prisionero, es conducido a la ciudad de Sal\u00e9, que segu\u00eda siendo un conocido enclave pirata.<\/p>\n<p>Resulta parad\u00f3jico que sea precisamente Sal\u00e9, la rep\u00fablica creada por el esfuerzo colectivo de aquella comunidad, la que aparezca en una obra que durante muchos a\u00f1os hiciera bandera del individualismo antropol\u00f3gico. En la obra, el n\u00e1ufrago Robinson Crusoe es abandonado a su suerte en una isla deshabitada, sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que la del \u00absalvaje\u00bb Viernes. Se trata de una met\u00e1fora sobre el valor del individuo, que desamparado es capaz de enfrentarse a la naturaleza, que pretende expresar el modelo filos\u00f3fico de una burgues\u00eda en alza. Marx supo captar perfectamente las intenciones morales e ideol\u00f3gicas que sostiene el Robinson de Defoe y lo utiliza en varios de sus escritos. En una cita de su <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> de 1858 afirmaba que <i>\u00abLas robinsonadas no expresan en ning\u00fan modo, como se lo figuran los historiadores de la civilizaci\u00f3n, una simple reacci\u00f3n contra un excesivo refinamiento y el retorno a una vida primitiva mal comprendida. \u00c9stas anticipan m\u00e1s bien la sociedad burguesa que se preparaba en el siglo XVI y que en el siglo XVIII marchaba a pasos agigantados hacia su madurez. En esta sociedad de libre competencia, el individuo aparece como desprendido de los lazos de la naturaleza, que en \u00e9pocas anteriores de la historia hacen de \u00e9l una parte integrante de un conglomerado humano determinado, delimitado\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Sin embargo, el individualismo fue ganando terreno hasta convertirse en el fundamento de la sociedad de nuestros d\u00edas y m\u00e1s all\u00e1; en sentido com\u00fan. El sue\u00f1o del liberalismo fue mucho m\u00e1s lejos de lo que nunca hubieran imaginado los padres fundadores de esta doctrina. Si Adam Smith, Alexis de Tocqueville o Benjamin Constant pudieran contemplar nuestras sociedades, posiblemente quedar\u00edan horrorizados al comprobar hasta donde nos ha podido llevar el individualismo. La sociedad deja de ser una comunidad para convertirse en un mero agregado de individuos atomizados, que priorizan la obtenci\u00f3n de sus propios deseos e intereses y donde \u00abel otro\u00bb pasa a ser un mero competidor. Un individualismo narcisista y hedonista, donde la cultura gira alrededor del consumo y sus valores. A pesar de que las nuevas tecnolog\u00edas multiplican las posibilidades de comunicaci\u00f3n, vivimos un extra\u00f1o modo de autismo social, donde todo el mundo est\u00e1 conectado y se multiplican las comunicaciones a trav\u00e9s de la red pero casi nadie habla con su vecino. Los vagones de cualquier transporte p\u00fablico de nuestras grandes ciudades a primera hora de la ma\u00f1ana presentan un pat\u00e9tico paisaje donde la mayor parte de los individuos est\u00e1n conectados a trav\u00e9s del m\u00f3vil, pero ajenos a los seres humanos que les rodean.<\/p>\n<p>Sin embargo, es la comunidad la que crea todo aquello que sabemos hacer, toda la cultura material que hace posible la vida de cada ser humano. El individuo se forma, se auto construye y se educa gracias al saber hacer de la comunidad, siendo el ser humano el animal m\u00e1s dependiente de los miembros de su propia especie. Desde su nacimiento necesita de la comunidad y de sus conocimientos, de su <i>ethos<\/i>, para humanizarse. No es posible por tanto la humanidad sin comunidad.<\/p>\n<p>Frente al autismo individualista que nos atomiza, se hace necesario tomar partido por lo colectivo. Y m\u00e1s all\u00e1, tratar de instituir comunidades radicalmente democr\u00e1ticas y que adem\u00e1s puedan ser aut\u00f3nomas, es decir, que se autogobiernen en los hechos, ayudando as\u00ed a la construcci\u00f3n de un <i>ethos<\/i> nuevo, deliberado y decidido por todos los individuos que la componen. Queda demostrado el valor y la importancia del colectivo tanto para los atenienses como para los hornacheros. La <i>polis<\/i>, la comunidad de ciudadanos organizados, no se ha de buscar en un determinado territorio o espacio f\u00edsico. La <i>polis<\/i>, est\u00e1 all\u00e1 donde est\u00e9n sus ciudadanos.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>\u0002 Her\u00f3doto, <i><b>Historia<\/b><\/i>, VIII, 61<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a>\u0002 Plutarco, <i><b>Vidas<\/b><\/i><i><b> paralelas II. Sol\u00f3n-Publ\u00edcola, Tem\u00edstocles-Camilo, Pericles-Fabio M\u00e1ximo<\/b><\/i>. Biblioteca cl\u00e1sica Gredos, p\u00e1g. 268.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>\u0002 Cornelius Castoriadis. <i><b>La polis griega y la creaci\u00f3n de la democracia<\/b><\/i>. Puede consultarse el texto en <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/es?id=6793\">https:\/\/espai-marx.net\/es?id=6793<\/a><\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a>\u0002 Cornelius Castoriadis. <i><b>La ciudad y las leyes. Lo que hace a Grecia 2<\/b><\/i>. Seminario del 13 de abril de 1983, p\u00e1g. 89-90; aunque se pueden encontrar referencias a esta misma cuesti\u00f3n en otros seminarios recogidos en el libro. Publicado en Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (2012).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a>\u0002 Referente al <i>ethos<\/i>, pero tambi\u00e9n a otras muchas cuestiones de inter\u00e9s, se puede encontrar una magn\u00edfica explicaci\u00f3n y desarrollo del concepto en el libro de Joaqu\u00edn Miras <i><b>Praxis pol\u00edtica y estado republicano. Cr\u00edtica del republicanismo liberal<\/b><\/i>. Editorial El Viejo Topo (2016)<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a>\u0002 Arist\u00f3teles, <i><b>La constituci\u00f3n de los atenienses<\/b><\/i>, VIII, 5<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a>\u0002 Tuc\u00eddides, <i><b>Historia de la Guerra del Peloponeso<\/b><\/i><i>,<\/i> Libro II. VII<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a>\u0002 Arist\u00f3teles<i>, <\/i><i><b>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/b><\/i><i>, Libro I, 2 (1094b)<\/i>. Editorial Gredos<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a>\u0002 Benjamin Constant, <i><b>Escritos pol\u00edticos<\/b><\/i>. Editorial Centro de Estudios Pol\u00edticos y Constitucionales, Madrid (1989)<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a>\u0002 Foustel de Coulanges, <i><b>La ciudad antigua<\/b><\/i><i>, <\/i>cap\u00edtulo XVIII. Editorial Porr\u00faa (2003)<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a>\u0002 Cornelius Castoriadis. <i><b>Transformaci\u00f3n social y creaci\u00f3n cultural<\/b><\/i>, La exigencia revolucionaria, Acuarela Libros, Madrid, 2000, p. 220. Se puede encontrar una edici\u00f3n digital del texto en: <a href=\"http:\/\/www.omegalfa.es\/downloadfile.php?file=libros\/transformacion-social-y-creacion-cultural.pdf\">http:\/\/www.omegalfa.es\/downloadfile.php?file=libros\/transformacion-social-y-creacion-cultural.pdf<\/a><\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a>\u0002 Esto indica el t\u00edtulo de un excelente documental sobre los moriscos de Hornachos realizado en 2012 por Producciones M\u00f3rrimer: <i><b>El Amor de la Patria. Los Moriscos de Hornachos y la Rep\u00fablica de Sal\u00e9<\/b><\/i>.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a>\u0002 Daniel Defoe, <i><b>Las aventuras de Robinson Crusoe<\/b><\/i>. p\u00e1g. 40. RBA Libros (2013)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-bottom: 18.0pt; text-align: justify; line-height: 150%;'>Frente al autismo individualista que nos atomiza, se hace necesario tomar partido por lo colectivo. 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