{"id":346,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=346"},"modified":"2020-02-14T11:37:48","modified_gmt":"2020-02-14T10:37:48","slug":"in-memoriam-de-cristopher-hill","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=346","title":{"rendered":"In memoriam de Cristopher Hill"},"content":{"rendered":"<p>\u201cSi cuando nuestros cuerpos de barro reposen en la tumba, hay ni\u00f1os en nuestro lugar, ser\u00e1 se\u00f1al de que luchamos por la verdad, la paz y la libertad de nuestros d\u00edas\u201d<\/p>\n<p>Gerardo Winstanley<\/p>\n<p>Nuestro camarada Christopher Hill muri\u00f3 el pasado 26 de febrero de 2003. La desaparici\u00f3n de uno de los grandes historiadores del siglo XX, perteneciente al grupo conocido como \u201chistoriadores marxistas brit\u00e1nicos\u201d que ha revolucionado la historiograf\u00eda mundial, sin embargo, ha pasado por completo desapercibida. Por ello, a pesar del retraso, creemos oportuno redactar esta breve semblanza intelectual, que recuerde su obra y que, quiz\u00e1 sirva como presentaci\u00f3n y como invitaci\u00f3n a la lectura para alg\u00fan lector de las generaciones j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Christopher Hill naci\u00f3 en York en 1912. Fue decano del Balliol College d&#8217; Oxford y miembro de la Academia brit\u00e1nica. De 1934 a 1938 fue fellow del All Souls College d&#8217;Oxford, y de 1936 a 1938 profesor ayudante de Historia Moderna en el University College de Cardiff. Fue felllow y tutor de Historia Moderna en el Balliol College de Oxford de 1938 a 1965, y profesor invitado de Historia Inglesa de los siglos XVI y XVII en la Universidad de Oxford entre 1958 a 1965.<br \/>\nChristopher Hill y la historiograf\u00eda marxista brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>Hill ingres\u00f3 en el Partido Comunista de la Gran Breta\u00f1a en 1937, tras una visita de un a\u00f1o a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica donde conoci\u00f3 a historiadores sovi\u00e9ticos que hab\u00edan estudiado, aplicando criterios marxistas, la revoluci\u00f3n inglesa del siglo XVII. Los autores de esta nota ignoramos los nombres de estos historiadores, pero conociendo la contribuci\u00f3n de historiadores sovi\u00e9ticos a la historia de las rebeliones campesinas en la Francia del mismo siglo o a la vida de Babeuf, podemos comprender la profunda huella que imprimieron en la inteligencia del joven historiador ingl\u00e9s. Ya en fecha tan temprana como 1940 Christopher Hill public\u00f3 un ensayo sobre \u201cLa revoluci\u00f3n inglesa de 1640\u201d, en el que, frente a la predominante \u201ctesis Gardiner\u201d que interpretaba aquella revoluci\u00f3n en clave de lucha religiosa, como \u201crevoluci\u00f3n puritana\u201d, Hill desarrollaba una interpretaci\u00f3n alternativa de la misma, basada en la lucha de clases a partir de tres fuentes de inspiraci\u00f3n: la obra de R.H. Tawney, las indicaciones de historiadores sovi\u00e9ticos y la concepci\u00f3n sustentada por Marx y Engels. A partir de esta interpretaci\u00f3n, ya no se ver\u00e1 el siglo XVII en clave de enfrentamiento religioso sino en clave de lucha de clases.<\/p>\n<p>Entre 1945 y 1957 Christopher Hill perteneci\u00f3 a la Agrupaci\u00f3n de Historiadores del PCGB. Aunque la parte m\u00e1s importante de su obra es posterior a 1957, Hill consideraba que el formidable equipo de historiadores reunido en aquella agrupaci\u00f3n constituy\u00f3 el fermento intelectual cuyas discusiones e intercambios intelectuales le permitieron desarrollar sus concepciones, puesto que su adhesi\u00f3n al grupo coincide con \u201cdebates que fueron el mayor est\u00edmulo que he conocido\u201d (Harvey j. Kaye, 1989). Hill pertenece a una tradici\u00f3n te\u00f3rica, historiogr\u00e1fica, a cuya creaci\u00f3n \u00e9l contribuye decisivamente, junto con otros tres grandes colosos: Rodney Hilton, Eric Hobsbawm, y Edward Palmer Thompson. Todos ellos comparten una problem\u00e1tica com\u00fan, que es, sin duda, resultado de su experiencia pol\u00edtica y que replica a los pseudo teoremas doctrinales que dominaban en el movimiento obrero organizado tras la segunda guerra mundial y cuyas consecuencias pol\u00edticas experimentaron en carne propia. Hobsbawm, hablando del legado de aquellos historiadores ha dicho: \u201c (una) ventaja de nuestro marxismo \u2013 que debemos en gran manera a Hill&#8230;- fue que nunca redujimos la historia a mero inter\u00e9s econ\u00f3mico o a un determinismo de \u201cintereses de clase\u201d ni devaluamos la pol\u00edtica ni la ideolog\u00eda &#8230; ( y) la dedicaci\u00f3n formal a la ideolog\u00eda plebeya \u2013 teor\u00eda que subyace a las acciones de los movimientos sociales- todav\u00eda se identifica en gran manera con las historiadores de este origen, porque la historia social de las ideas fue siempre ( en especial gracias a Hill) una de nuestras preocupaciones primordiales\u201d (Hobsbawm, 1974)<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n de 1963 a su germinal La Formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra (editada en ingl\u00e9s en 1963), E.P. Thompson agradece a Hill la lectura previa y sus sugerencias para la redacci\u00f3n definitiva del libro (Thompson, 1989). En Patricios y plebeyos (1974) el mismo Thompson reconoc\u00eda el papel de los estudios de Hill con relaci\u00f3n a la transici\u00f3n hacia el trabajo asalariado diciendo: \u201cNo fue una transici\u00f3n f\u00e1cil ni r\u00e1pida. Christopher Hill nos ha recordado la larga resistencia que el ingl\u00e9s libre por nacimiento opuso al potaje de la mano de obra asalariada libre\u201d (E.P. Thompson, 1995). En 1985, Thompson durante una discusi\u00f3n p\u00fablica organizada por la New School for Social Research, dijo: \u201cHace unos cuarenta y cinco a\u00f1os se produjo una ruptura y un avance de la historia radical brit\u00e1nica, particularmente aliada en este punto a la tradici\u00f3n marxista&#8230;Todav\u00eda estamos explotando el terreno que se abri\u00f3 con aquel descubrimiento. Por lo que a m\u00ed respecta, en 1940, cuando era un estudiante, se produjo a trav\u00e9s de la obra de Christopher Hill: su estudio sobre 1640. A la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os me sent\u00e9 para escribir un ejercicio, para la sexta clase de historia de la sociedad, sobre la interpretaci\u00f3n marxista de la historia y la guerra civil inglesa hojeando la obra de Christopher, de Berstein, de Petargorsky, los panfletos de Winstanley y tantos folletos de los levellers como pude conseguir, y algunos textos de Marx, Engels y Plejanov \u201c ( E.P. Thompson, 2002).<\/p>\n<p>Christopher Hill, como el resto de los historiadores brit\u00e1nicos marxistas de su grupo, parte para su investigaci\u00f3n hist\u00f3rica de una lectura detenida, cuidadosa, completamente atenida a la textualidad de los escritos de Marx y Engels. Busca en la obra de \u00e9stos inspiraci\u00f3n, y fundamenta, a partir de la misma, la mayor\u00eda de las hip\u00f3tesis heur\u00edsticas de su investigaci\u00f3n historiogr\u00e1fica, que luego han sido consideradas por el marxismo heterodoxias o revisiones. Su obra historiogr\u00e1fica es riqu\u00edsima, plena de conciencia te\u00f3rico pol\u00edtica sobre las repercusiones que los hallazgos intelectuales que hac\u00eda tienen para el mundo de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. Su escritura, al igual que la de los otros grandes, reluctante a toda la pesadez propia de las obras elaboradas seg\u00fan el estilo acad\u00e9mico, resulta apasionante, como lo ser\u00eda una buena novela de aventuras. Pero el trabajo historiogr\u00e1fico realizado se basa en una investigaci\u00f3n emp\u00edrica exhaustiva, y en un conocimiento pormenorizado y minucioso de los acontecimientos que investiga y de los individuos de los que trata. Su obra, llena de pasi\u00f3n y amenidad, posee un rigor intelectual sin concesiones.<\/p>\n<p>Como no pod\u00eda ser menos, durante los casi sesenta a\u00f1os de trabajo y estudio, Hill hizo evolucionar sus concepciones a partir de los problemas con que se encontraba. As\u00ed, el esquema inicial de la revoluci\u00f3n inglesa resumido del modo siguiente: \u201c&#8230; es cierto que la revoluci\u00f3n inglesa de 1640, al igual que la Revoluci\u00f3n francesa de 1789, fue una lucha por el poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico y religioso que, dirigida por la burgues\u00eda, enriqueci\u00f3 y fortaleci\u00f3 a \u00e9sta con el desarrollo del capitalismo. Pero no es cierto que, frente a dicha burgues\u00eda, el gobierno real defendiera los intereses del pueblo llano. Por el contrario, los partidos populares demostraron ser los oponentes m\u00e1s combativos a la causa real, mucho m\u00e1s poderosos, despiadados y decididos que la misma burgues\u00eda\u201d ( Hill, 1977). Estas ideas constitu\u00edan un gran paso adelante en relaci\u00f3n a la historiograf\u00eda dominante de su \u00e9poca, pero no pod\u00edan quedar ah\u00ed. Haciendo historia \u201ca ras de suelo\u201d, Hill enriqueci\u00f3 el esquema hasta convertirlo en una explicaci\u00f3n convincente y no reduccionista de este periodo hist\u00f3rico: \u201c&#8230; existieron dos revoluciones en la Inglaterra de mediados del siglo XVII. Una, que tuvo \u00e9xito, estableci\u00f3 los sagrados derechos de la propiedad ( abolici\u00f3n de las tenencias feudales, supresi\u00f3n de la tributaci\u00f3n arbitraria) dio poder pol\u00edtico a los propietarios ( soberan\u00eda del Parlamento y derecho consuetudinario, abolici\u00f3n de los tribunales privilegiados) y elimin\u00f3 todos los impedimentos para el triunfo de la ideolog\u00eda del propietario, la \u00e9tica protestante. Hubo sin embargo, otra revoluci\u00f3n que nunca estall\u00f3, a pesar de que de vez en cuando amenazara con producirse. Esta revoluci\u00f3n pudo haber establecido la propiedad comunal y una democracia mucho mayor en las instituciones pol\u00edticas y legales; pudo haber acabado con la iglesia estatal y arrinconado la \u00e9tica protestante\u201d ( Hill, 1983). El r\u00edgido esquema evolutivo de las sociedades practicado con entusiasmo por el marxismo vulgar salta por los aires: \u201dEn realidad, todo parec\u00eda posible&#8230;\u201d ( Hill, 1988).<\/p>\n<p>De nuevo Hobsbawn ha subrayado esta impronta de la obra de Hill : \u201cno se reconoce de forma general que en el an\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n inglesa del siglo XVII fueron marxistas como Cristopher Hill quienes se opusieron de forma constante a los determinismos econ\u00f3micos puros en lo referente a la importancia del puritanismo como creencia de la gente y no como si fuese una especie de espuma encima de las estructuras de clase o los movimientos econ\u00f3micos\u201d (Hobsbawn,1998).<\/p>\n<p>Los autores de estas l\u00edneas, queremos tratar de presentar resumidamente en las siguientes p\u00e1ginas de esta nota necrol\u00f3gica algunas de las poderosas ideas desarrolladas en la obra historiogr\u00e1fica que nos ha legado Cristopher Hill: para ello nos vamos a ce\u00f1ir a dos de los asuntos primordiales que \u00e9l trabaj\u00f3, a sabiendas del reduccionismo que cometemos y de la riqueza de la obra que dejamos de lado y de que nuestra elecci\u00f3n puede ser considerada arbitraria. Pero creemos que la mejor manera de rendir un homenaje a una obra intelectual es entrar a explicar, en la medida de lo posible, sus contenidos. Los dos asuntos que hemos elegido son: la concepci\u00f3n de las clases sociales y los or\u00edgenes y el desarrollo del capitalismo.<\/p>\n<p><strong>Las clases sociales.<\/strong><\/p>\n<p>Para Hill las clases sociales no son (como defender\u00eda una determinada escol\u00e1stica), entidades hist\u00f3ricas determinables objetivamente, que se definir\u00edan por la ordenaci\u00f3n de la econom\u00eda y por el lugar que cada agente individual ocupe en las relaciones sociales de producci\u00f3n, con independencia de lo que sus miembros hipot\u00e9ticos crean ser, y de las autodefiniciones que ellos den de s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Para Hill las clases sociales son una realidad hist\u00f3rica, y cuando han existido, ha sido como resultado de la experiencia de las personas y de la pr\u00e1ctica social cultural existente en cada \u00e9poca hist\u00f3rica en que estas hayan aparecido.<\/p>\n<p>Comenzaremos por aclarar, en primer lugar el concepto \u201cexperiencia\u201d. Las clases sociales existen cuando se percibe la lucha real, el conflicto y la confrontaci\u00f3n entre ellas. Cuando no hay lucha y conflicto es que falta el agente denominado clase social. Tambi\u00e9n puede faltar este aunque haya lucha de clases. Es la lucha de clases la que genera la existencia de la clase social. Pero desde los estadios primeros, en los que se produce la confrontaci\u00f3n y el conflicto organizado, hasta aquellos otros, en que la experiencia de la lucha de clases es tan amplia y profunda que la escisi\u00f3n de la sociedad en clases se abre paso en el pensamiento com\u00fan de los participantes, hay mucho trecho.<\/p>\n<p>La experiencia de la lucha de clases, de las necesidades e imperativos que impone la lucha, de los fracasos y los \u00e9xitos, es el propulsor de la deliberaci\u00f3n p\u00fablica abierta de forma horizontal y directa entre los individuos participantes en las luchas, que tiene como objeto la mejora de las condiciones y pr\u00e1cticas de lucha, el refuerzo de la capacidad organizativa, y la incorporaci\u00f3n de nuevos individuos a la lucha y a las organizaciones de clase, y por tanto a la clase social.<br \/>\nPero, \u00bfde d\u00f3nde surge la conciencia de conflicto, la protesta que impele a las gentes a organizarse para luchar, a\u00fan en el momento en que todav\u00eda no se ha abierto paso plenamente en la conciencia la existencia de las clases sociales? Esta conciencia surge de la experiencia cotidiana de los explotados de estar sometidos a situaciones de opresi\u00f3n, de explotaci\u00f3n, de sometimiento y desigualdad. La conciencia de ser un explotado y de la injusticia inaceptable que esto constituye, surge de la percepci\u00f3n experiencial y capilar de cada individuo. Pero \u00e9sta, per se, no caracteriza a la clase. En la medida en que la conciencia de ser explotado le impela a salir del aislamiento y a organizarse para luchar, comienza a nacer en la historia y a desarrollarse la clase social real.<\/p>\n<p>Entra aqu\u00ed el segundo t\u00e9rmino antes introducido como parte de la definici\u00f3n del concepto de clase social: la \u201ccultura\u201d. Porque la experiencia de los individuos no es algo determinable a priori para todos los individuos. Para decirlo con lenguaje de la filosof\u00eda, no existe en la mente humana un conjunto de \u201ctrascendentales kantianos\u201d o supuestos previos, existentes por naturaleza, que nos permitan \u201creflejar\u201d y evaluar de modo universal, midi\u00e9ndolos con las mismas pautas, los acontecimientos que vivimos \u2013 la teor\u00eda del \u201creflejo\u201d-. La experiencia de los acontecimientos que vivimos cotidianamente es \u201crecogida\u201d e interpretada a partir de los valores, expectativas de vida, formas de vida, esquemas mentales, ideas generales sobre la vida, etc. que hemos dado como v\u00e1lidas, cuyo conjunto constituye la cultura en la que hemos sido socializados. La \u201ccabeza\u201d que \u201cpercibe y registra\u201d la experiencia, a su vez ha de ser construida para ser capaz de identificar, registrar, para ser capaz de percibir las diversas peripecias vitales que ocurren a cada individuo a lo largo de su historia. A la luz de esos valores, normas de vida y expectativas, determinados acontecimientos acarrear\u00e1n decepciones, producir\u00e1n dolor, tristeza, impotencia o rebeld\u00eda, y otros acontecimientos, no resultar\u00e1n relevantes, no constituir\u00e1n elementos discretos dotados de sentido, no poseer\u00e1n pertinencia significativa: no ser\u00e1n experiencia.<br \/>\nEn este sentido cabe decir, que la experiencia se construye; es construida por la mente del individuo a partir de los valores y dem\u00e1s pautas que constituyen la cultura que aquel posee, y de la evaluaci\u00f3n de los acontecimientos vitales que se desarrollan en su pr\u00e1ctica vital examinada a la luz de estas expectativas. Por lo tanto, las creencias religiosas, las ideas convencionales sobre lo que debe ser y lo que no debe ser la vida, sobre lo que es una forma de vida digna y lo que no lo es, etc., a la vez que las ideas pol\u00edticas y las necesidades sentidas \u2013resultado de la cultura tambi\u00e9n- constituyen el entramado cultural que otorga pertinencia a un acto de vida y convierten en experiencia su vivenciaci\u00f3n, o lo desestiman como algo anodino e ininteresante.<\/p>\n<p>Esas misma culturas proporcionan ya instrumentos previos para afrontar el conflicto, y a ellas recurren los individuos cuando se revelan y organizan para el conflicto. Las clases no s\u00f3lo son hist\u00f3ricas \u2013pueden existir o no existir- sino que tambi\u00e9n son diferentes entre s\u00ed, a partir de la tradici\u00f3n cultural de la sociedad en la que se encuentran.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n desarrollada por Cristopher Hill sobre la experiencia culturalmente mediada le permite salir al paso de otro lugar com\u00fan de las teor\u00edas de la izquierda, verdadero expediente justificativo de sus fracasos cuando las masas no act\u00faan c\u00f3mo deber\u00edan actuar seg\u00fan prev\u00e9 la \u201cteor\u00eda revolucionaria\u201d Es la idea de que en cada periodo hist\u00f3rico las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante.<\/p>\n<p>Porque, como hemos visto, es la elaboraci\u00f3n mental de cada individuo a partir de su cultura sobre su propia actividad vital y los resultados y consecuencias de la propia vida, lo que genera la experiencia base de todo individuo. Los valores culturales, las expectativas vitales, etc., son los elementos normativos que permiten al individuo elaborar la hermen\u00e9utica que interpreta los acontecimientos y actos de vida. Pero, tambi\u00e9n ocurre lo contrario: las expectativas vitales, la verosimilitud de estas, la validez y verdad de los valores, las pautas culturales en general, etc., son evaluados y reconstruidos a la luz de la propia experiencia pr\u00e1ctica vital y esto tambi\u00e9n es un componente inherente de la experiencia construida. Las nuevas ideas y pautas de acci\u00f3n, las nuevas pr\u00e1cticas culturales inventadas y desarrolladas por las mentes de los individuos tienen como contexto gen\u00e9tico la sociedad, las ideas y \u2013para resumir- la vida que ha producido los hechos que le han resultado significativos a su experiencia. Pero esos hechos son mera \u201ccondici\u00f3n de posibilidad\u201d de las nuevas elaboraciones de los individuos. Sus nuevas ideas, sus nuevos usos y comportamientos, etc. no est\u00e1n determinados causalmente por ning\u00fan tipo de ordenaci\u00f3n econ\u00f3mica existente \u2013p.e.: el \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d-. Estas nuevas pautas culturales son resultado de la libre creatividad intelectual de las mentes de los individuos. La creatividad intelectual de los individuos an\u00f3nimos, la fertilidad creativa del imaginario de los mismos, la libertad antropol\u00f3gica de la mente, son supuestos b\u00e1sicos de la obra de Christopher Hill \u2013y de su mentor intelectual, Carlos Marx, te\u00f3rico solitario de las revoluciones an\u00f3nimas, en las que las masas organizadas, solas, sin educador que trate de educarlas, desarrollan su propia experiencia y su propia praxis de liberaci\u00f3n-.<\/p>\n<p>Habitualmente, personas que ocupan posiciones diferentes en las relaciones sociales de producci\u00f3n poseen culturas distintas. Pero, incluso cuando personas de diversas clases sociales llegan a estar en relaci\u00f3n con el mismo discurso, la interpretaci\u00f3n del mismo desde su propia experiencia construida hace que el mismo adquiera sentidos distintos. Precisamente el an\u00e1lisis de un mito ingl\u00e9s de la \u00e9poca, compartido por las diversas clases sociales, el mito del \u201cYugo Normando\u201d permiti\u00f3 a Hill probar con contundencia la distinta forma en que se interpretaban las mismas ideas, y los distintos sentidos que adquir\u00edan las mismas palabras al ser recibidas por gentes de diferentes clases. Para poner un ejemplo podr\u00edamos suponer la existencia de una sociedad en la cual la clase dominante, mediante el uso de los medios de comunicaci\u00f3n hubiese hecho creer a la poblaci\u00f3n explotada que la sociedad en la que vive merece ser vivida y sostenida en su estado porque, en ella al menos una vez al a\u00f1o, cada persona podr\u00eda alcanzar a ser reina por un d\u00eda. Una vez generada la expectativa que produce la unanimidad, la gente, tras esperar, se llegar\u00eda a dar cuenta de que, la mayor\u00eda, ni tan s\u00f3lo en a\u00f1o sab\u00e1tico ver\u00eda cumplimentadas sus expectativas, mientras que en sectores minoritarios, los individuos cada d\u00eda alcanzaban a serlo. La experiencia a partir de las propias expectativas funciona de forma demoledora para los discursos legitimadores, aunque, en principio, sean compartidos.<\/p>\n<p><strong>El desarrollo del capitalismo<\/strong><\/p>\n<p>El desarrollo econ\u00f3mico no es, para Hill, la causa de la existencia de unas clases o de la mutaci\u00f3n de otras. Ni es la causa u origen del capitalismo. De hecho, y como prueba emp\u00edricamente, los cambios econ\u00f3micos, el desarrollo productivo, t\u00e9cnico o comercial, se producen o se estancan en el marco de sociedades ya constituidas y en conflicto, las cuales se hallan organizadas o sometidas a unas determinadas relaciones de poder, o relaciones sociales, que organizan, entre otras cosas la producci\u00f3n. Estas relaciones sociales \u2013social-culturales- son el marco, la urdimbre o el tejido social en el que eventualmente se produce el desarrollo econ\u00f3mico, productivo, comercial. De no modificarse las relaciones de poder mediante el conflicto de clases, los cambios y desarrollos econ\u00f3micos son encajados y funcionalizados por los intereses de los grupos poderosos, en primer lugar, y en general, por los intereses sociales en conflicto. Es la lucha de clases, cuando consigue cambiar las relaciones sociales, la que cambia las relaciones entre las clases \u2013y refuncionaliza tambi\u00e9n los eventuales cambios econ\u00f3micos, t\u00e9cnicos, etc-.<\/p>\n<p>Pero las modificaciones introducidas por los procesos revolucionarios, o por las luchas de clases no revolucionarias no son de orden econ\u00f3mico. Porque los cambios por los que luchan los agentes que con tanto detenimiento estudia Christopher Hill, no eran intentos de simple adaptaci\u00f3n al desarrollo de un hipot\u00e9tico modo de producci\u00f3n denominado capitalismo, pues su inexistencia previa hace imposible que nadie se lo propusiera concientemente como meta. Las luchas de las clases subalternas tuvieron como matriz las culturas de los agentes subalternos Los cambios pol\u00edticos de la revoluci\u00f3n de 1660, independientemente de las intenciones de sus agentes, tuvieron repercusiones, no buscadas y no previstas, en la estructura pol\u00edtica y econ\u00f3mica que tuvieron el efecto de hacer posible una enorme aceleraci\u00f3n del desarrollo econ\u00f3mico ingl\u00e9s, hacia el capitalismo.<\/p>\n<p>Los cambios necesarios para la aparici\u00f3n del capitalismo fueron no s\u00f3lo modificaciones relacionadas con el control y el poder sobre los medios de producci\u00f3n, sino tambi\u00e9n cambios culturales. Para la aparici\u00f3n del capitalismo, no s\u00f3lo debi\u00f3 existir una enorme cantidad de fuerza de trabajo necesitada de salario, de un lado, y de unos poderosos con el control sobre los medios materiales y de cambio necesarios para la producci\u00f3n, por el otro. Debi\u00f3 surgir una nueva cultura una nueva antropolog\u00eda individual que permitiese que determinados individuos encontrasen en la acumulaci\u00f3n de capital con el fin de contratar trabajadores y ampliar permanentemente el capital su raz\u00f3n de ser en la vida. Sin el desarrollo de esta cultura no hubiese sido posible el nacimiento del capitalismo.<\/p>\n<p>Otras muchas investigaciones, relacionadas con las que hemos indicado, fueron desarrolladas por nuestro historiador. Y tambi\u00e9n en torno a ellas desarroll\u00f3 teor\u00edas muy originales y muy f\u00e9rtiles. Sobre el papel del protestantismo, en confrontaci\u00f3n con Weber, entre otras. Pero la intenci\u00f3n de la presente nota necrol\u00f3gica queda ya satisfecha con el resumen que hemos hecho.<\/p>\n<p><strong>La actitud \u00e9tico-pol\u00edtica de Christopher Hill<\/strong><\/p>\n<p>\u201cPodr\u00e9is destruir nuestros cuerpos\u2019, dijo Edward Burrough al todopoderoso gobierno de la restauraci\u00f3n, \u2018pero nuestros principios nunca podr\u00e9is extinguirlos, vivir\u00e1n para siempre y entrar\u00e1n en otros cuerpos para vivir y hablar y actuar\u2019. Los radicales pretend\u00edan que actuar era m\u00e1s importante que hablar. Winstanley insist\u00eda en que hablar y escribir no es \u2018nada en absoluto y tiene que desaparecer; porque la acci\u00f3n es la vida de todo, y si tu no act\u00faas, no haces nada\u2019. Es un pensamiento digno de ser ponderado por aquellos que leen libros sobre los radicales del siglo XVII. Y tambi\u00e9n por aquellos que los escriben. \u00bfSois vosotros hombres de acci\u00f3n o \u00fanicamente habl\u00e1is?, preguntaba Bunyan a su generaci\u00f3n.\u00bfCu\u00e1l es tu respuesta?\u201d<br \/>\nC. Hill \u201cEl mundo trastornado\u201d.<\/p>\n<p>La respuesta de Hill fue clara. Ante los grav\u00edsimos problemas que sufr\u00eda el mundo durante los a\u00f1os treinta, cuando se iniciaba en el \u00e1mbito universitario, primero como estudiante y despu\u00e9s como docente, Hill eligi\u00f3 y actu\u00f3. Frente al ascenso del fascismo, frente al peligro que representaba la Alemania nazi, actu\u00f3: se afili\u00f3 al Partido Comunista. Esa era, en su \u00e9poca, una de las formas m\u00e1s eficaces de luchar contra el fascismo. Hill mismo ha contado los or\u00edgenes de su compromiso pol\u00edtico: \u201c&#8230;hundimiento, desempleo terrible, peligro de una segunda guerra mundial, \u00e9xito aparente de la URSS- lo de siempre&#8230; insisto en que todo esto impresionaba terriblemente a la juventud inglesa de clase media, cuya educaci\u00f3n les familiarizaba con la idea de que si bien Inglaterra ya no era una naci\u00f3n prominente, todav\u00eda era estable y segura. La base de nuestro universo se desplom\u00f3 en 1931, el a\u00f1o en que yo fui a Balliol. Y all\u00ed, la influencia de estudiantes amigos; un amplio debate marxista se llev\u00f3 a cabo en Oxford a principios de los a\u00f1os treinta. Me parec\u00eda ( al igual que a otros muchos) que el marxismo daba m\u00e1s sentido a la situaci\u00f3n mundial que ning\u00fan otro punto de vista, de la misma manera que parec\u00eda dar m\u00e1s sentido a la historia inglesa del siglo diecisiete\u201d ( Citado por Harvey J. Kaye, 1989)<\/p>\n<p>Christopher Hill actu\u00f3 como comunista, en numerosos aspectos de su vida, incluso cuando en 1957 abandon\u00f3 el partido comunista junto con otros compa\u00f1eros historiadores que lamentaban que se frustara la posibilidad de un relanzamiento del impulso del comunismo tras el periodo de congelaci\u00f3n que la revoluci\u00f3n sufri\u00f3 durante el estalinismo. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Luck\u00e1cs (v\u00edctima de la represi\u00f3n postestalinista en la Hungr\u00eda de 1956) pronunci\u00f3 la frase de que se estaba produciendo la desestalinizaci\u00f3n con m\u00e9todos estalinistas. La destrucci\u00f3n de la republica h\u00fangara de los consejos obreros por parte de los tanques sovi\u00e9ticos, as\u00ed como la ortodoxia del PC de Gran Breta\u00f1a que se negaba a condenar dicha invasi\u00f3n indujeron a Hill y a otros compa\u00f1eros a abandonar el PC.<\/p>\n<p>Hobsbawn, en sus memorias; resume aquella crisis de este modo: \u201c&#8230;la agrupaci\u00f3n se convirti\u00f3 pr\u00e1cticamente de inmediato en el n\u00facleo de la oposici\u00f3n que se hizo de palabra contra al l\u00ednea del Partido, cuando nos fue anunciado por un portavoz de King Street el 8 de abril de 1956 poco despu\u00e9s de que Jrushchev pronunciara su discurso, o mejor dicho despu\u00e9s del subsiguiente Congreso del Partido Brit\u00e1nico, en el que se intent\u00f3 ( en vano) obviar el asunto. Nos rebelamos y la agrupaci\u00f3n plante\u00f3 los dos desaf\u00edos m\u00e1s sonados del Partido. En el primero, uno de los miembros m\u00e1s destacados de la agrupaci\u00f3n, Christopher Hill, actu\u00f3 de portavoz del Informe de la Minor\u00eda de la Comisi\u00f3n para la Democracia Interna del Partido de mayo de 1957. A mediados de julio John Saville, de la Hull University, y E.P. Thompson&#8230; sacaron en el seno del Partido un bolet\u00edn de oposici\u00f3n, sin precedentes y totalmente ileg\u00edtimo seg\u00fan aqu\u00e9l, The reasoner. ( Tras su marcha del Partido volvi\u00f3 a aparecer con el t\u00edtulo The New Reasoner en 1957 &#8230; ) La intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica en la Insurrecci\u00f3n h\u00fangara hizo que varios de nosotros abri\u00e9ramos en la disciplina del Partido una segunda brecha quiz\u00e1s m\u00e1s flagrante y t\u00e9cnicamente punible con la expulsi\u00f3n: una carta colectiva de protesta, firmada por la mayor\u00eda de los historiadores m\u00e1s conocidos ( entre ellos el leal Maurice Dobb, que normalmente nunca se pronunciaba), rechazada por el Daily Worker y publicada a bombo y platillo por la prensa ajena al Partido\u201d (Hobsbawn, 2003).<\/p>\n<p>Como ha se\u00f1alado Josep Fontana, tras su salida del PC, ni Hill ni los dem\u00e1s que abandonaron el partido jam\u00e1s se transformaron en anticomunistas. Todos ellos continuaron luchando por la emancipaci\u00f3n humana, aplicando a la creaci\u00f3n de nuevas formas de la pol\u00edtica muchas de las ense\u00f1anzas que sobre la revoluci\u00f3n les hab\u00edan suministrado sus estudios hist\u00f3ricos sobre los movimientos sociales. El compromiso de Hill con el comunismo y con el marxismo le cost\u00f3 caro acad\u00e9micamente: desde su no contrataci\u00f3n en la universidad de Keekecuando a\u00fan era miembro del partido, pero&#8230; \u201cno se crea que esto ces\u00f3 cuando Hill dej\u00f3 el partido, despu\u00e9s de la crisis de 1956-57 porque lo que contaba es que no hab\u00eda renegado de Satan\u00e1s, como tanto ex-marxista que pulula ahora entre nosotros y que va por ah\u00ed arrepinti\u00e9ndose a gritos de pecados que dudo que haya cometido, para ver si le dan vez en la cola del reparto de la sopa\u201d. Hombres como Hill, como Hobsbawn, como Hilton no han podio llegar nunca a c\u00e1tedras de las grandes universidades, a las que han tenido acceso tantas median\u00edas \u201cbienpensantes\u201d( Fontana, 1988).<\/p>\n<p>En un estudio sobre la revoluci\u00f3n rusa escrito en 1947, Hill mostraba ya su forma de entender ese fen\u00f3meno esencial del siglo XX ( negando la tesis conspirativa, compartida tanto por la derecha y la socialdemocracia como por ciertas versiones del marxismo-leninismo) como un formidable movimiento social, que hab\u00eda trastornado todo un mundo. Comentando las palabras de un comisario sovi\u00e9tico enviado en los d\u00edas de la revoluci\u00f3n a la isla de Sajalin, que hablando, de la visi\u00f3n que ten\u00edan campesinos sobre los acontecimientos afirm\u00f3: \u201cHab\u00eda excitaci\u00f3n general. Todo el mundo hablaba, y pude observar que pensaban que algo nuevo hab\u00eda sucedido, a partir de lo cual iban a vivir mejor\u201d, Hill, claramente influido por con sus propios estudios sobre la revoluci\u00f3n inglesa, cierra su libro con la siguiente afirmaci\u00f3n: \u201cEsto es lo que significa la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda de Christopher Hill:<\/strong><br \/>\n(La presente e incompleta bibliograf\u00eda ha sido extra\u00edda del libro de Harvey J. Kaye &#8216;Los historiadores marxistas brit\u00e1nicos&#8217;, as\u00ed como de solapas y notas pi\u00e9 de p\u00e1gina de sus obras en castellano).<\/p>\n<p><strong>1940<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>The English revolution 1640 Lawrence&amp; Wishart, Ltd. London 1968<br \/>\n(La revoluci\u00f3n Inglesa de 1640, Barcelona, Anagrama, 1971)<\/p>\n<p><strong>1947<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>Lenin and the Russian revolution The English Universities Press, Ltd, London 1967. Primera edici\u00f3n en 1947.<br \/>\n(La revoluci\u00f3n rusa, Barcelona, Ariel, 1969 y 1971)<\/p>\n<p><strong>1956<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>Economic Problems of the Church: From Archbishop Whitgift to the Long Parliament , Oxford University Press, Oxford. (No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p><strong>1958<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>Puritanism and revolution. Studies in Interpretation of the English Revolution of the 17th Century. Secker and Warburg, London, 1958.<br \/>\n( El siglo de la revoluci\u00f3n, Madrid, Ayuso, 1972)<\/p>\n<p><strong>1964<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>Society and Puritanism in prerevolutionary England, Intellectual origins of the English revolution. Secker and Warburg, London 1964.<br \/>\n(Los or\u00edgenes intelectuales de la revoluci\u00f3n inglesa, Barcelona, Cr\u00edtica, 1982),<\/p>\n<p><strong>1969<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>The Good Old Cause: The English revolution of 1640-60. Frank Cass, London, 1969.<br \/>\n(No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p><strong>1971<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>Antichrist in Seventeenth-Century England Oxford University Press, Oxford, 1971. (No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p><strong>1972<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>God&#8217;s Englishman: Oliver Cromwell and the English Revolution. Penguin, Harmondsworth, 1972<br \/>\n(No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p>The world turned upside down. Radical ideas during the English Revolution. Maurice temple Smith Ltd.1972<br \/>\n(El mundo trastornado. El ideario popular extremista en la revoluci\u00f3n inglesa del siglo XVII, Siglo XXI de Espa\u00f1a Editores, Madrid 1983).<\/p>\n<p><strong>1974<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>Change and continuity in 17th century England Weinfeld and Nicolson, London 1974. (No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p><strong>1977<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>Milton and the English Revolution. Faber, London 1977. (No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p><strong>1980<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>A Bourgeois Revolution? , en Pocock, J.G.A. ( comp.): Three British Revolutions: 1641, 1688, 1776, Princeton University Press, Princeton 1980. (No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p>Some Intellectual Consequences of the English Revolution, Weidenfeld and Nicolson, London 1980. (No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p>Reformation to industrial revolution. Penguin Books Ltd. Harmondworth, Middlesex, 1980<br \/>\n( De la reforma a la revoluci\u00f3n industrial, 1530-1780, Barcelona, Ariel , 1980),<\/p>\n<p><strong>1983<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>Winstanley: The Law of freedom and Other Writings Cambridge University Press, Cambridge, 1983. (No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<\/p>\n<p><strong>1984<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>The Experience of Defeat: Milton and Some Contemporaries Faber. London, 1984. (No conocemos traducci\u00f3n espa\u00f1ola)<br \/>\nBibliograf\u00eda usada para la confecci\u00f3n de esta necrol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las obras de C. Hill citadas,<br \/>\nHarvey J. Kaye Los historiadores marxistas brit\u00e1nicos, Edici\u00f3n y presentaci\u00f3n a cargo de Juli\u00e1n Casanova, Universidad de Zaragoza 1989.<\/p>\n<p>E.P. Thompson \u201cAgenda para una historia radical\u201d en Obra esencial. Ed, Cr\u00edtica, Barcelona 2002.<\/p>\n<p>E.P. Thompson Costumbres en com\u00fan, Editorial Cr\u00edtica. Barcelona, 1995.<\/p>\n<p>E.P. Thompson La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra Ed. Cr\u00edtica, Barcelona 1989, 2 vols..<\/p>\n<p>Josep Fontana \u201c Historia: el grupo de \u2018Past and present\u2019. Christopher Hill, V. Gordon Childe, etc.\u201d en VV.AA. Los marxistas ingleses de los a\u00f1os 30, Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas, Madrid 1988.<\/p>\n<p>Eric Hobsbawn, Rebeldes primitivos, Editorial Ariel, Barcelona, 1974<\/p>\n<p>Eric Hobsbawn, Sobre la historia, Editorial Cr\u00edtica, Barcelona 1998<\/p>\n<p>Eric Hobsbawn, A\u00f1os interesantes. Una vida en el siglo XX, Editorial Cr\u00edtica, Barcelona 2003.<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2003 Art\u00edculo incorporado el 4 de Marzo de 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSi cuando nuestros cuerpos de barro reposen en la tumba, hay ni\u00f1os en nuestro lugar, ser\u00e1 se\u00f1al de que luchamos por la verdad, la paz y la libertad de nuestros d\u00edas\u201d<\/p>\n<p>Gerardo Winstanley<\/p>\n<p>Nuestro camarada Christopher Hill muri\u00f3 el pasado 26 de febrero de 2003. La desaparici\u00f3n de uno de los grandes historiadores del siglo XX, perteneciente al grupo conocido como \u201chistoriadores marxistas brit\u00e1nicos\u201d que ha revolucionado la historiograf\u00eda mundial, sin embargo, ha pasado por completo desapercibida. Por ello, a pesar del retraso, creemos oportuno redactar esta breve semblanza intelectual, que recuerde su obra y que, quiz\u00e1 sirva como presentaci\u00f3n y como invitaci\u00f3n a la lectura para alg\u00fan lector de las generaciones j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Christopher Hill naci\u00f3 en York en 1912. Fue decano del Balliol College d&#8217; Oxford y miembro de la Academia brit\u00e1nica. De 1934 a 1938 fue fellow del All Souls College d&#8217;Oxford, y de 1936 a 1938 profesor ayudante de Historia Moderna en el University College de Cardiff. Fue felllow y tutor de Historia Moderna en el Balliol College de Oxford de 1938 a 1965, y profesor invitado de Historia Inglesa de los siglos XVI y XVII en la Universidad de Oxford entre 1958 a 1965. Christopher Hill y la historiograf\u00eda marxista brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>Hill ingres\u00f3 en el Partido Comunista de la Gran Breta\u00f1a en 1937, tras una visita de un a\u00f1o a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica donde conoci\u00f3 a historiadores sovi\u00e9ticos que hab\u00edan estudiado, aplicando criterios marxistas, la revoluci\u00f3n inglesa del siglo XVII. Los autores de esta nota ignoramos los nombres de estos historiadores, pero conociendo la contribuci\u00f3n de historiadores sovi\u00e9ticos a la historia de las rebeliones campesinas en la Francia del mismo siglo o a la vida de Babeuf, podemos comprender la profunda huella que imprimieron en la inteligencia del joven historiador ingl\u00e9s. Ya en fecha tan temprana como 1940 Christopher Hill public\u00f3 un ensayo sobre \u201cLa revoluci\u00f3n inglesa de 1640\u201d, en el que, frente a la predominante \u201ctesis Gardiner\u201d que interpretaba aquella revoluci\u00f3n en clave de lucha religiosa, como \u201crevoluci\u00f3n puritana\u201d, Hill desarrollaba una interpretaci\u00f3n alternativa de la misma, basada en la lucha de clases a partir de tres fuentes de inspiraci\u00f3n: la obra de R.H. Tawney, las indicaciones de historiadores sovi\u00e9ticos y la concepci\u00f3n sustentada por Marx y Engels. A partir de esta interpretaci\u00f3n, ya no se ver\u00e1 el siglo XVII en clave de enfrentamiento religioso sino en clave de lucha de clases.<\/p>\n<p>Entre 1945 y 1957 Christopher Hill perteneci\u00f3 a la Agrupaci\u00f3n de Historiadores del PCGB. Aunque la parte m\u00e1s importante de su obra es posterior a 1957, Hill consideraba que el formidable equipo de historiadores reunido en aquella agrupaci\u00f3n constituy\u00f3 el fermento intelectual cuyas discusiones e intercambios intelectuales le permitieron desarrollar sus concepciones, puesto que su adhesi\u00f3n al grupo coincide con \u201cdebates que fueron el mayor est\u00edmulo que he conocido\u201d (Harvey j. Kaye, 1989). Hill pertenece a una tradici\u00f3n te\u00f3rica, historiogr\u00e1fica, a cuya creaci\u00f3n \u00e9l contribuye decisivamente, junto con otros tres grandes colosos: Rodney Hilton, Eric Hobsbawm, y Edward Palmer Thompson. Todos ellos comparten una problem\u00e1tica com\u00fan, que es, sin duda, resultado de su experiencia pol\u00edtica y que replica a los pseudo teoremas doctrinales que dominaban en el movimiento obrero organizado tras la segunda guerra mundial y cuyas consecuencias pol\u00edticas experimentaron en carne propia. Hobsbawm, hablando del legado de aquellos historiadores ha dicho: \u201c (una) ventaja de nuestro marxismo \u2013 que debemos en gran manera a Hill&#8230;- fue que nunca redujimos la historia a mero inter\u00e9s econ\u00f3mico o a un determinismo de \u201cintereses de clase\u201d ni devaluamos la pol\u00edtica ni la ideolog\u00eda &#8230; ( y) la dedicaci\u00f3n formal a la ideolog\u00eda plebeya \u2013 teor\u00eda que subyace a las acciones de los movimientos sociales- todav\u00eda se identifica en gran manera con las historiadores de este origen, porque la historia social de las ideas fue siempre ( en especial gracias a Hill) una de nuestras preocupaciones primordiales\u201d (Hobsbawm, 1974)<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-346","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/346","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=346"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/346\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}