{"id":3467,"date":"2017-09-14T00:00:00","date_gmt":"2017-09-13T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3467"},"modified":"2020-02-19T08:39:18","modified_gmt":"2020-02-19T07:39:18","slug":"hamburgo-septiembre-de-1867-primera-edicion-de-el-capital-de-karl-marx-1818-1883-la-obra-de-una-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3467","title":{"rendered":"Hamburgo, septiembre de 1867. Primera edici\u00f3n de El Capital de Karl Marx (1818-1883), la obra de una vida"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"LEFT\">Para toda ciencia vale que lo m\u00e1s dif\u00edcil es empezar. Por eso la dificultad mayor ser\u00e1 la comprensi\u00f3n del primer cap\u00edtulo, particularmente de la secci\u00f3n que contiene el an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda. Por lo que hace, m\u00e1s detalladamente, al an\u00e1lisis de la substancia y la magnitud del valor, lo he popularizado todo lo posible. La forma valor, cuya figura consumada es la forma dinero, tiene muy poco contenido y es sencilla. A pesar de ello, el esp\u00edritu humano ha intentado en vano dede hace m\u00e1s de 2.000 a\u00f1os escrutarla en su profundidad, mientras que, en cambio se lograba al menos aproximadamente el an\u00e1lisis de otras formas m\u00e1s llenas de contenido y m\u00e1s complicadas. \u00bfPor qu\u00e9? Porque el cuerpo ya formado es m\u00e1s f\u00e1cil de estudiar que las c\u00e9lulas del cuerpo. Adem\u00e1s de lo cual, en el an\u00e1lisis de la formas econ\u00f3micas no pueden prestar ayuda ni el microscopio ni los reactivos qu\u00edmicos. La fuerza de abstracci\u00f3n tiene que substituir a ambos. Pero para la sociedad burguesa la forma econ\u00f3mica celular es la forma mercanc\u00eda del producto del trabajo, o forma valor de la mercanc\u00eda. El an\u00e1lisis de \u00e9sta le parece a la persona no instruida un dar vueltas por meras sutilezas. Y sin duda se trata de sutilezas, pero s\u00f3lo en el sentido en que tambi\u00e9n se trata de ellas en la anatom\u00eda microsc\u00f3pica.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, con excepci\u00f3n de la secci\u00f3n sobre la forma valor, no se podr\u00e1 acusar a este libro de ser dif\u00edcil de comprender. Presupongo, naturalmente, lectores que quieran aprender algo nuevo y por lo tanto, pensar tambi\u00e9n por ellos mismos.<br \/>\n<strong>Karl Marx, pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n de <\/strong><strong>El Capital<\/strong><strong> [1]<\/strong><\/p>\n<p>Me r\u00edo de los llamados hombres \u201cpr\u00e1cticos\u201d y de su sabidur\u00eda. Si uno quisiera ser un buey, podr\u00eda evidentemente dar la espalda a los sufrimientos de la humanidad y cuidar de su propio pellejo.<br \/>\n<strong>Karl Marx, 1867<\/strong><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">En su Marx (sin ismos) [2], Francisco Fern\u00e1ndez Buey, un gran marxista y marx\u00f3logo espa\u00f1ol, se\u00f1alaba que, si contamos desde el primer anuncio de su proyecto en los Manuscritos de 1844 hasta la aparici\u00f3n del primer libro de El Capital en 1867, habr\u00eda que decir que Karl Marx trabaj\u00f3 durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas en la preparaci\u00f3n y redacci\u00f3n de lo que, en algunas ocasiones, llam\u00f3 su \u201cEconom\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>No pudo, empero, dedicarse con continuidad a ello: \u201centre 1845 y 1850 s\u00f3lo pudo dedicar algunas semanas, durante el viaje de Bruselas a Manchester y Londres, al estudio de material econ\u00f3mico\u201d. Una vez establecido en Londres, en 1850, el trabajo avanz\u00f3 \u201centre per\u00edodos de dedicaci\u00f3n casi exclusiva a la redacci\u00f3n de lo que ser\u00eda El Capital\u201d y nuevas interrupciones motivadas \u201cpor su intervenci\u00f3n en asuntos pol\u00edticos, por las dificultades familiares, por las enfermedades y, desde 1864, por los compromisos adquiridos en la organizaci\u00f3n de la Primera Internacional\u201d.<\/p>\n<p>En todo caso, restando lo que debe ser restado, el padre de Tussy Marx dedic\u00f3 propiamente a su proyecto unos catorce o quince a\u00f1os, la cuarta parte de su vida aproximadamente. Adem\u00e1s, no dej\u00f3 de trabajar en la \u201cEconom\u00eda\u201d hasta que le abandonaron las fuerzas en el verano de 1878:<\/p>\n<p>[&#8230;] est\u00e1 justificado a\u00f1adir que la suma de la Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (1859) m\u00e1s los manuscritos de 1858-59 conocidos con el nombre de Grundrisse m\u00e1s las Teor\u00edas de la plusval\u00eda (redactadas en los esencial entre 1862 y 1863) m\u00e1s el material reunido por Engels en los libros segundo y tercero de El Capital (en el que Marx trabaj\u00f3 hasta 1878) constituye, en efecto, la obra de su vida.<\/p>\n<p>Una obra, se\u00f1ala el autor de La gran perturbaci\u00f3n, de dimensiones m\u00e1s que notables aunque \u201cde redacci\u00f3n desigual y, desde luego, inacabada\u201d. Conviene situarse en los \u00faltimos meses de este largo proceso de estudio, reflexi\u00f3n y escritura.<\/p>\n<p>Todo en la vida de Marx, se\u00f1ala Mary Gabriel [3], hab\u00eda llegado a un punto cr\u00edtico en el oto\u00f1o de 1866. Hab\u00eda trabajado diligentemente preparando el primer congreso de la Internacional y estaba finalmente a punto de enviar el manuscrito de El Capital a Hamburgo. \u201cHab\u00eda decidido que no pod\u00eda esperar hasta estar satisfecho con todos los vol\u00famenes proyectados, ni siquiera con los dos vol\u00famenes que le hab\u00eda prometido a Meissner en su contrato\u201d. Esperaba enviar al editor el primer volumen de una obra que, en aquel entonces, pensaba en cuatro vol\u00famenes.<\/p>\n<p>En medio de todo aquel trabajo y de toda su actividad creativa, Marx y su familia estaban una vez m\u00e1s sin un penique.<\/p>\n<p>Engels escuch\u00f3 un grito de alarma que le era muy familiar. Dada la habitual letan\u00eda de quejas de Marx, \u201cseguramente tambi\u00e9n esperaba que le dijese que el manuscrito iba a retrasarse una vez m\u00e1s\u201d. Pero no fue as\u00ed esta vez. El autor de La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra qued\u00f3 perplejo cuando recibi\u00f3 una parte del libro la segunda semana de noviembre. La noticia de que el manuscrito de tu libro ya ha salido\u2026 me quita un peso de encima\u2026 Con este motivo brindar\u00e9 de un modo especial por tu salud. Este libro ha contribuido enormemente a arruinarte la salud; una vez que te lo hayas quitado de encima ser\u00e1s un hombre nuevo.<br \/>\nDe lo vivido, de lo sentido, dice mucho este fragmento de una carta de su esposa-compa\u00f1era, la gran Jenny Marx (\u00bfcu\u00e1ndo van a traducirse sus cartas a alguna de las lenguas espa\u00f1olas?), la madre de Laura, Tussy y Jennischen (sin ella, sin ellas casi nadie hubiera sido posible para Marx), enviada a su marido y compa\u00f1ero: Si el editor de Hamburgo puede imprimir un libro tan r\u00e1pidamente como dice, es seguro que por Pascua ya habr\u00e1 salido, en cualquier caso. Es un placer ver el manuscrito copiado y formando un mont\u00f3n tan alto. Es un peso enorme que me quito de la cabeza; ya ten\u00edamos bastantes problemas y preocupaciones sin ese peso\u2026 Me gustar\u00eda verlo todo de color de rosa como hacen otros, pero tantos a\u00f1os de angustia y ansiedades me han afectado los nervios, y el futuro a menudo me parece negro cuando a un esp\u00edritu m\u00e1s alegre le parece de color rosa. Esto que quede entre nosotros.<br \/>\nUna serie de contratiempos pareci\u00f3 confirmar los temores de Jenny nos recuerda Mary Gabriel: Meissner, el editor, se negaba a imprimir solamente el libro I y quer\u00eda esperar hasta que Marx le enviase el libro II; Marx se sinti\u00f3 debilitado por un ataque de insomnio y por la erupci\u00f3n de varios carbuncos en las nalgas (Marx a Engels: \u201cEspero que la burgues\u00eda recordar\u00e1 mis carbuncos hasta el final de sus d\u00edas\u201d); irrumpi\u00f3 de nuevo el problema del dinero, el traje y el reloj de Marx debieron llevarse a la casa de empe\u00f1os (Engels aport\u00f3 el dinero para desempe\u00f1arlos por supuesto). La situaci\u00f3n pudo superarse como en tantas otras ocasiones.<\/p>\n<p>Marx lleg\u00f3 finalmente a Hanover donde se aloj\u00f3 en casa de un admirador suyo, el doctor Kugelmann, un ginec\u00f3logo que ten\u00eda todas sus obras. Le esperaban las galeradas reci\u00e9n llegadas de Hamburgo. Fue all\u00ed donde recibi\u00f3 una larga carta de Engels: Siempre he tenido la sensaci\u00f3n de que ese condenado libro que has estado arrastrando durante tanto tiempo estaba en el fondo de tus desgracias y que nunca podr\u00edas escaparte de ellas hasta que te lo hubieras quitado de encima. Resisti\u00e9ndose siempre a su finalizaci\u00f3n, te ha afectado f\u00edsica, mental y financieramente, y puedo entender muy bien que habi\u00e9ndote liberado de esa pesadilla te sientas ahora como nuevo\u2026 Estoy sumamente satisfecho del giro que han tomado las cosas, en primer lugar por el giro mismo, en segundo lugar por tu bien y el de tu esposa, y en tercer lugar porque realmente ha llegado el momento de que las cosas mejoren<br \/>\nMarx, desde luego, no pod\u00eda ser de otra manera, reconoci\u00f3 una de sus grandes deudas, en \u00e9ste y en temas m\u00e1s importantes incluso (nos referimos a Friedrich, el hijo no reconocido de Marx, el amigo de Tussy, cuya hermandad nunca supo). Sin ti, escribi\u00f3 Marx a Engels, \u201cnunca habr\u00eda podido terminar esta obra y te aseguro que siempre pes\u00f3 sobre mi conciencia como una pesadilla que malgastaras tus mejores energ\u00edas y te oxidaras en el comercio principalmente por m\u00ed, y que, encima, tambi\u00e9n tuvieras que compartir todas mis petites mis\u00e8res\u201d.<\/p>\n<p>Meissner recibi\u00f3 a Marx de manera entusiasta a su llegada a Hamburgo y le confirm\u00f3 el compromiso de publicar sus obras.<\/p>\n<p>Por su parte, Marx recibi\u00f3 las primeras galeradas del libro en Hannover el d\u00eda de su cuarenta y nueve aniversario, el 5 de mayo de 1867. El editor empez\u00f3 inmediatamente a poner anuncios en los peri\u00f3dicos informando la inminente aparici\u00f3n del primer libro de El Capital. Las cosas empezaban a moverse en la buena direcci\u00f3n. Marx, que hab\u00eda salido de Londres el 10 de abril de 1867, volvi\u00f3 a Inglaterra el 19 de mayo, \u201ctras pasar una vez m\u00e1s brevemente por Hamburgo para ver a Meissner y recoger partes de su libro\u201d.<\/p>\n<p>Permaneci\u00f3 apenas tres d\u00edas en Londres antes de irse a Manchester a llevarle algunas pruebas del libro a Engels. Marx estaba nervioso por su reacci\u00f3n. Su amigo no hab\u00eda le\u00eddo nada del libro hasta el momento. El autor de los Manuscritos, nos recuerda Gabriel, \u201cconsideraba a Engels su cr\u00edtico m\u00e1s importante y tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s exigentes, sino por otros motivos, porque Engels conoc\u00eda el tema del libro tan bien como el propio Marx\u201d.<\/p>\n<p>Engels, por supuesto, elogi\u00f3 el trabajo pero no se cort\u00f3 ni un pelo en su comentario: \u00a1Pero c\u00f3mo puedes dejar la estructura exterior del libro en su forma actual! El cuarto cap\u00edtulo tiene casi doscientas p\u00e1ginas y solo cuatro apartados\u2026 Adem\u00e1s, el hilo de las ideas se ve constantemente interrumpido por los ejemplos, y el punto a ilustrar nunca se resume despu\u00e9s del ejemplo, de modo que el lector pasa directamente de la ilustraci\u00f3n de un punto a la exposici\u00f3n de otro. Es terriblemente agotador, y tambi\u00e9n confuso, si uno no est\u00e1 muy atento.<br \/>\nLos comentarios de Engels llegaban demasiado tarde para corregir la edici\u00f3n alemana. Los impresores ya hab\u00edan compuesto los tipos.<br \/>\nMarx y Paul Lafargue, comprometido ya con Laura, hicieron una breve visita a Engels a mediados de septiembre para que este pudiera conocer al joven prometido. Cuando regresaron a Londres, El Capital les estaba esperando. Se hab\u00edan impreso mil ejemplares. Uno de los grandes cl\u00e1sicos de la econom\u00eda, la filosof\u00eda, del pensamiento humano y de las tradiciones emancipatorias, un cl\u00e1sico muy vivo, estaba ya en las librer\u00edas alemanas de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Recordemos finalmente unas observaciones del autor de Marx (sin ismos).<\/p>\n<p>Marx, se\u00f1ala Fern\u00e1ndez Buey, quer\u00eda que entendieran su proyecto a la vez los economistas acad\u00e9micos y los trabajadores. \u201cPensando en los primeros estudi\u00f3 \u00e1lgebra durante alg\u00fan tiempo para poder pasar de la argumentaci\u00f3n verbal a la argumentaci\u00f3n formal haciendo suya la vieja divisa newtoniana de la Royal Society\u201d. Pensando en los segundos, prosigue el autor de Leyendo a Gramsci, \u201cno par\u00f3 de hacer correcciones y de modificar la estructura de su obra para hacerla m\u00e1s comprensible\u201d. En este sentido, concluye, hizo incluso recomendaciones sobre c\u00f3mo leer el libro primero de El Capital para superar algunas de sus dificultades. Recomend\u00f3 empezar por los cap\u00edtulos dedicados a la jornada del trabajo [OME 40, 251-321] y a maquinaria y gran industria [OME 41, 1-140]\u201d [5]<\/p>\n<p>Nos sumamos a la recomendaci\u00f3n. El libro no es un cl\u00e1sico imposible aunque puede costar digerirlo de entrada. Paciencia, paciencia, m\u00e1s paciencia y alg\u00fan seminario dirigido.<\/p>\n<p>Tampoco el resumen de El Capital que realiz\u00f3 Gabriel Deville [6] es una mala opci\u00f3n, adem\u00e1s de, por supuesto, las conocidas gu\u00edas de lectura de David Harvey [7] o, en otro orden de cosas, el ciclo de conferencias sobre el gran cl\u00e1sico que el colectivo La Hormiga Roja organiz\u00f3 durante el curso 2016-2017 en la librer\u00eda \u201cEnclave de Libros\u201d de Madrid [8].<\/p>\n<p><strong>Notas.<\/strong><\/p>\n<p>1) Traducci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n. OME 40, p. 6<\/p>\n<p>2) Francisco Fern\u00e1ndez Buey, Marx (sin ismos), Matar\u00f3 (Barcelona), El Viejo Topo, 1998, p. 182 (varias reediciones posteriores).<\/p>\n<p>3) Hemos tomado pie en Mary Gabriel, Amor y Capital. Karl y Jenny Marx y el nacimiento de una revoluci\u00f3n, Vilassar de Mar (Barcelona), El Viejo Topo, 2014, traducci\u00f3n de Josep Sarret, pp. 435 y ss. Tambi\u00e9n en Tristam Hunt, El gentleman comunista. La vida revolucionaria de Friedrich Engels, Barcelona, Anagrama, 201, y Karl Marx, Llamando a las puertas de la revoluci\u00f3n. Antolog\u00eda, Madrid, Penguin cl\u00e1sicos, 2017 (edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de Constantino B\u00e9rtolo)<\/p>\n<p>4) Francisco Fern\u00e1ndez Buey, Marx (sin ismos), op. cit., p. 185.<\/p>\n<p>5) Traducciones tambi\u00e9n de Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>6) Barcelona, Los Libros de la Frontera, 2007.<\/p>\n<p>7) Publicadas por Akal.<\/p>\n<p>8) El colectivo La Hormiga Roja organiz\u00f3 en la librer\u00eda Enclave de Libros de Madrid, un interesante ciclo de sesiones de lectura de El Capital el curso 2016-2017 en el que intervinieron, entre otros, Montserrat Galcer\u00e1n, Xabier Arrizabalo, Mario Dom\u00ednguez, Carlos S\u00e1nchez Mato, Eduardo Garz\u00f3n y Constantino B\u00e9rtolo. Se pueden consultar los <a href=\"https:\/\/m.youtube.com\/channel\/UCkf8x9ah197zVpKg1w6m4vA?spfreload=5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">v\u00eddeos en Youtube<\/a>.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su Marx (sin ismos) [2], Francisco Fern\u00e1ndez Buey, un gran marxista y marx\u00f3logo espa\u00f1ol, se\u00f1alaba que, si contamos desde el primer anuncio de su proyecto en los Manuscritos de 1844 hasta la aparici\u00f3n del primer libro de El Capital en 1867, habr\u00eda que decir que Karl Marx trabaj\u00f3 durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas en la preparaci\u00f3n y redacci\u00f3n de lo que, en algunas ocasiones, llam\u00f3 su \u201cEconom\u00eda\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3468,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[931,868],"class_list":["post-3467","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-el-capital","tag-karl-marx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3467","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3467"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3467\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3468"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3467"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3467"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3467"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}