{"id":3496,"date":"2018-03-11T00:00:00","date_gmt":"2018-03-11T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3496"},"modified":"2020-02-15T08:03:55","modified_gmt":"2020-02-15T07:03:55","slug":"la-economia-sin-excedente-critica-de-una-teoria-del-desarrollo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3496","title":{"rendered":"La econom\u00eda sin excedente: cr\u00edtica de una teor\u00eda del desarrollo"},"content":{"rendered":"<p>En los cap\u00edtulos anteriores se ha mostrado que el concepto de escasez aplicado a la econom\u00eda deriva del sistema de mercado y de la concepci\u00f3n atomista de la sociedad propia de la ilustraci\u00f3n. En ella se cumplen realmente las condiciones institucionales e ideales para que el postulado de la escasez tenga validez pr\u00e1ctica. Pero la suposici\u00f3n corriente de que la escasez de medios naturales produce siempre y en todas partes una serie de acciones economizadoras omite el paso esencial de la introducci\u00f3n de la condici\u00f3n social del hombre en el estudio de su acci\u00f3n sobre la naturaleza para producir el sustento. El concepto de escasez s\u00f3lo resultar\u00e1 \u00fatil si el hecho natural de la escasez de medios conduce a una serie de elecciones referentes a la utilizaci\u00f3n de estos medios y esta situaci\u00f3n s\u00f3lo es posible si los usos de los medios son alternativos y existe una graduaci\u00f3n de fines seg\u00fan un orden de preferencias. Pero estas \u00faltimas condiciones est\u00e1n determinadas socialmente; no dependen simplemente de los hechos de la naturaleza. Considerar la escasez como una condici\u00f3n absoluta de la que derivan todas las instituciones econ\u00f3micas significa, por consiguiente, utilizar una abstracci\u00f3n que no sirve m\u00e1s que para obscurecer la cuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>No existe una teor\u00eda formal del desarrollo de las instituciones econ\u00f3micas que haya alcanzado algo que se parezca al car\u00e1cter general de la teor\u00eda econ\u00f3mica formal. No obstante, existe un concepto utilizado ampliamente en la antropolog\u00eda, la prehistoria y la historia econ\u00f3mica que guarda con el an\u00e1lisis del desarrollo econ\u00f3mico una relaci\u00f3n similar a la que existe entre el postulado de la escasez y el an\u00e1lisis econ\u00f3mico. Se trata del concepto de excedente utilizado de una manera que concierte la aparici\u00f3n de un \u00abexcedente\u00bb por encima de las meras necesidades de subsistencia en el elemento crucial de la evoluci\u00f3n de instituciones sociales y econ\u00f3micas complejas a partir de comienzos simples. As\u00ed, se afirma que una sobreabundancia de medios trae consigo el desarrollo de instituciones econ\u00f3micas, de la misma manera que la escasez se considera la causa del manejo utilitario de los recursos; es decir, de la econom\u00eda en sentido formal.<\/p>\n<p>La tesis de este cap\u00edtulo es que, cuando el concepto de excedente se utiliza de esta forma, representa tambi\u00e9n una abstracci\u00f3n inadmisible que no tiene en cuenta las condiciones sociales que rodean la b\u00fasqueda diaria del sustento. Como el concepto de escasez, el teorema del excedente s\u00f3lo es \u00fatil cuando se definen las condiciones de un excedente espec\u00edfico. Como el postulado de la escasez, el concepto de un excedente general nace del complejo ideal e institucional que considera al hombre como un \u00e1tomo economizador con \u00abpropensi\u00f3n al trueque y al intercambio\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a> y proporciona el sistema de mercados, encargado de realizar esta imagen. Se ha dicho que en un sistema de mercado la actividad econ\u00f3mica se organiza a trav\u00e9s de situaciones de escasez. Puede a\u00f1adirse que la conducta de mercado se orienta necesariamente hacia la creaci\u00f3n de excedentes. Se comete, sin embargo, un error cuando se supone que estas caracter\u00edsticas institucionales de una econom\u00eda de mercado son una caracter\u00edstica natural de la vida econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Investido de la plausibilidad del sentido com\u00fan, el conocido teorema del excedente ha levantado hasta ahora pocas sospechas en lo que se refiere a su sesgo racionalista. Examinemos su contenido.<\/p>\n<p>Cuando se utiliza como la clave del cambio evolucionista, el teorema del excedente consta de dos partes esenciales. En primer lugar tenemos el mismo concepto de excedente que representa la cantidad de recursos materiales que excede de las necesidades de subsistencia de la sociedad en cuesti\u00f3n. Se supone que tales excedentes se producen al avanzar la tecnolog\u00eda y la productividad y sirven para distinguir diferentes niveles de organizaci\u00f3n social y econ\u00f3mica. La segunda parte del teorema est\u00e1 constituida por la creencia de que el excedente provoca la aparici\u00f3n de acontecimientos sociales y econ\u00f3micos t\u00edpicos de primer\u00edsima importancia. As\u00ed se afirma que el mercado y el comercio, el dinero, las ciudades, la divisi\u00f3n de la sociedad en clases y, en definitiva, la misma civilizaci\u00f3n son productos del surgimiento de un excedente.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/p>\n<p>\u00abEl excedente\u00bb, como lo define Melville Herskovits, por ejemplo, es \u00abun exceso de bienes por encima de las exigencias m\u00ednimas de la necesidad\u00b7\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a> Siguiendo la estela de Thorstein Veblen<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a>, este autor considera que el excedente abre un camino importante para la investigaci\u00f3n de los cambios econ\u00f3micos en las sociedades primitivas, aunque \u00abPermanece obscuro el porqu\u00e9 de la aparici\u00f3n del excedente\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a>. Comparando a los bosquimanos de Sud\u00e1frica con los hotentotes, Herskovits observa que estos \u00faltimos han desarrollado una especializaci\u00f3n mayor de las funciones de mando. Concluye que \u00abLa raz\u00f3n [de esta diferencia] es simple: los bosquimanos no producen ning\u00fan excedente\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a>.<\/p>\n<p>Gordon Childe define el \u00abexcedente social\u00bb como \u00abcomida que excede de las necesidades dom\u00e9sticas\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a> Para \u00e9l, el desarrollo del comercio neol\u00edtico y la emergencia de la civilizaci\u00f3n se basan en la aparici\u00f3n de dicho excedente.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a><\/p>\n<p>El significado del concepto est\u00e1, pues, muy claro. Existe un nivel de subsistencia que una vez alcanzado constituye una medida: por as\u00ed decirlo, es como la presa por la que se desborda el excedente. Por consiguiente, este producto sobrante est\u00e1 disponible: puede utilizarse para el comercio exterior o para pagar a artesanos o mantener una clase ociosa o a otros miembros improductivos de la sociedad. En otras palabras, se convierte en la variable principal en el surgimiento de instituciones sociales y econ\u00f3micas m\u00e1s complejas.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n estudiaremos 1) las implicaciones del concepto de excedente cuando se introduce como factor propiciante del cambio social y econ\u00f3mico; 2) los or\u00edgenes doctrinales y el desarrollo del concepto, para arrojar alguna luz sobre su sesgo racionalista inherente; 3) brevemente, la forma en que un concepto institucional de excedentes espec\u00edficos -su creaci\u00f3n y utilizaci\u00f3n- puede aplicarse ventajosamente al an\u00e1lisis del desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p><b>Una construcci\u00f3n racionalista<\/b><\/p>\n<p>Volvamos a examinar, en primer lugar, el significado del mismo t\u00e9rmino <i>excedente<\/i>. Se aplica a lo que excede de las necesidades de subsistencia. Por consiguiente, para que resulte \u00fatil su utilizaci\u00f3n, el primer requisito es una definici\u00f3n clara de las necesidades de subsistencia.<\/p>\n<p>S\u00f3lo existen, l\u00f3gicamente, dos formas de definir estas necesidades. Pueden determinarse en relaci\u00f3n a una cantidad m\u00ednima de alimentos esenciales para la existencia humana, cantidad biol\u00f3gicamente dada. Por otra parte, puede suponerse que las necesidades de subsistencia son un producto social, en cuyo caso la necesidad biol\u00f3gica no puede usarse como medida.<\/p>\n<p>Si las necesidades de subsistencia est\u00e1n definidas biol\u00f3gicamente, el excedente que surge una vez satisfechas \u00e9stas es, l\u00f3gicamente, un excedente absoluto. Se tratar\u00eda, en definitiva, de una cantidad sin ning\u00fan prop\u00f3sito socialmente definido que exceder\u00eda de lo socialmente necesario; estar\u00eda disponible y tendr\u00eda un efecto causal propio. Dada una cantidad disponible de bienes o servicios, se puede tomar la decisi\u00f3n de que \u00e9stos se utilicen para potenciar el surgimiento de nuevas instituciones econ\u00f3micas o sociales como el comercio, los mercados o una clase ociosa. A veces se supone que el excedente es el factor causal, pero con m\u00e1s frecuencia, se le considera como una causa necesaria, pero no suficiente, de desarrollo. En nuestra opini\u00f3n, como intentaremos demostrar, ambos casos son inadmisibles.<\/p>\n<p>Si, por el contrario, las necesidades de subsistencia no est\u00e1n determinadas biol\u00f3gicamente, sino socialmente, no tiene cabida el concepto de excedente absoluto, pues en tal caso la distribuci\u00f3n de los recursos econ\u00f3micos entre la subsistencia y otras necesidades se decide s\u00f3lo dentro del contexto <i>total<\/i> de necesidades as\u00ed definidas. No es posible distinguir entre las meras necesidades de subsistencia y el conjunto de exigencias funcionales que la sociedad le formula a la econom\u00eda.<\/p>\n<p>El concepto de excedente s\u00f3lo se puede utilizar aqu\u00ed en un sentido relativo o constructivo. Resumiendo: una cantidad dada de bienes o servicios constituir\u00eda un excedente s\u00f3lo si la sociedad, de alguna manera, la apartara y decidiera tenerla disponible para un fin espec\u00edfico. En esta categor\u00eda quedar\u00edan entonces incluidos, por ejemplo, los alimentos almacenados para las fiestas ceremoniales o en previsi\u00f3n de futuras carest\u00edas, los fondos para la guerra, los excedentes presupuestarios o los ahorros con diferentes prop\u00f3sitos. La cuesti\u00f3n esencial es que la misma sociedad en cuesti\u00f3n decide acerca de los excedentes relativos. Es cierto que tales excedentes pueden aparecer por un aumento inesperado de bienes materiales o por una elevaci\u00f3n permanente de la capacidad productiva, pero pueden surgir tambi\u00e9n sin que se produzca ning\u00fan cambio en la cantidad de medios de subsistencia, reestructurando los usos a los que se destinan los bienes o servicios. La historia b\u00edblica del gran almacenamiento de Jos\u00e9 en Egipto es un ejemplo de ello. Por consiguiente, en la creaci\u00f3n de excedentes relativos las condiciones naturales tienen menos importancia que la actitud hacia los recursos y los medios institucionales de contabilizarlos, almacenarlos y hacerlos disponibles.<\/p>\n<p>En la utilizaci\u00f3n que se hace del concepto de excedente como clave del desarrollo econ\u00f3mico y social existe un grado notable de confusi\u00f3n, consecuencia de la incapacidad de distinguir entre estos dos significados posibles. La confusi\u00f3n tiene como resultado la atribuci\u00f3n a los excedentes relativos de los efectos causales que s\u00f3lo podr\u00edan tener los excedentes absolutos, en el caso de que se pudiera demostrar su existencia y su importancia. Como el excedente relativo es una mera construcci\u00f3n, es evidente que s\u00f3lo el significado absoluto puede utilizarse para explicar los cambios econ\u00f3micos y sociales. Son, pues, las implicaciones de este significado las que se han de examinar m\u00e1s en profundidad.<\/p>\n<p>Si el nivel de subsistencia ha de ser la medida del supuesto excedente, debe ser posible determinar, en cada caso espec\u00edfico, d\u00f3nde encuentra dicho nivel. L\u00f3gicamente, puede parecer que ha de existir un m\u00ednimo, biol\u00f3gicamente fijado, de alimentos necesarios para la existencia de un hombre. Un individuo morir\u00e1 sin lugar a dudas en un corto per\u00edodo de tiempo si no tiene comida. Pero \u00bfcu\u00e1nto puede resistir un hombre con una dieta deficiente? Y, si es dif\u00edcil establecer el m\u00ednimo de subsistencia para un individuo, resulta imposible hacerlo para la sociedad en su conjunto. No existe ninguna prueba hist\u00f3rica de que sociedad humana alguna haya vivido nunca a este nivel En efecto, \u00bfqu\u00e9 podr\u00edamos aceptar como prueba? Sabemos que porciones m\u00e1s o menos considerables de la poblaci\u00f3n de todas las sociedades viven a un nivel de subsistencia que la ciencia considera insuficiente. Como consecuencia, la mortalidad infantil es alta, baja la esperanza de vida y muy extendida la enfermedad: Sin embargo, \u00bfsignifica esto que todos los miembros de estos grupos se dedican a producir alimentos durante todas las horas en que no duermen? Las actuales sociedades primitivas no nos proporcionan ning\u00fan dato que apoye esta suposici\u00f3n, ni siquiera las m\u00e1s pobres, pues sus miembros bailan y cantan y guerrean, utilizando, pues, sus reducidos recursos de forma no utilitaria. Tampoco los hallazgos arqueol\u00f3gicos nos pueden ayudar. Lo que se presenta como un hecho natural objetivo se desintegra cuando se examina en detalle. El hecho es que \u00abno s\u00f3lo de pan vive el hombre\u00bb, por escaso que sea el trigo.<\/p>\n<p>La suposici\u00f3n de que existe un nivel biol\u00f3gico m\u00ednimo de subsistencia para el conjunto de la sociedad excluye la flexibilidad de un nivel de subsistencia culturalmente determinado y, por consiguiente, la capacidad de una sociedad para emplear los recursos f\u00edsicos de formas que pueden considerarse incluso m\u00e1s importantes que un nivel dado de subsistencia. La India moderna, por ejemplo,<\/p>\n<p>es uno de los pa\u00edses de crecimiento relativamente r\u00e1pido de la poblaci\u00f3n, por lo menos a partir de 1921. A pesar de que la dieta del pueblo indio ha sido muy pobre y su nivel de vida habitual extremadamente bajo, el pa\u00eds ha alimentado de alguna manera, a una poblaci\u00f3n que se ha elevado de 306 millones de habitantes en 1921 a alrededor de 438 millones en 1951 (India y Pakist\u00e1n). [&#8230;] Ni siquiera los expertos comprenden plenamente c\u00f3mo ha sido posible, y no existen pruebas concluyentes acerca de si el nivel de vida del pueblo ha mejorado o empeorado. En otras palabras, nadie puede calcular con seguridad a cu\u00e1nta gente m\u00e1s puede alimentar la India dada una dieta alimenticia ni cu\u00e1nto puede descender la dieta normal por debajo de los niveles habituales sin que las muertes lleguen a equilibrar los nacimientos.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a><\/p>\n<p>Puede argumentarse, sin embargo, que la idea de un nivel de subsistencia no es, despu\u00e9s de todo, m\u00e1s que un recurso heur\u00edstico. Se pueda determinar objetivamente o no, existe en principio y puede utilizarse para estudiar el surgimiento de un excedente. Debido a la evidente imposibilidad de determinar el m\u00ednimo biol\u00f3gico de subsistencia para el conjunto de la sociedad el concepto de excedente se ha utilizado por lo general en este sentido heur\u00edstico.<\/p>\n<p>Pero esta utilizaci\u00f3n heur\u00edstica suscita dificultades todav\u00eda m\u00e1s serias. Se basa en la suposici\u00f3n aprior\u00edstica de que los excedentes econ\u00f3micos absolutos son la fuerza generadora del cambio social. El hecho de que la sociedad en cuesti\u00f3n no emplea todo su tiempo y todos sus recursos en la producci\u00f3n de meros medios de subsistencia se utiliza como <i>prueba<\/i> de que ha surgido un excedente.<\/p>\n<p>El mero hecho de que existen medios para llevar a cabo la circulaci\u00f3n de bienes dentro de las tribus y entre ellas significa que se produce algo m\u00e1s de lo necesario para alimentarse, vestirse y cobijarse, y fen\u00f3menos como el intercambio diferido de productos con car\u00e1cter ceremonial o la concesi\u00f3n de cr\u00e9dito de un miembro de la tribu a otro prueban que no s\u00f3lo los grupos enteros, sino tambi\u00e9n los individuos dentro de esos grupos poseen un excedente una vez satisfechas sus necesidades inmediatas.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a><\/p>\n<p>El postulado heur\u00edstico prueba, pues, la existencia de un excedente, de lo que se desprende que cuanto m\u00e1s compleja es la sociedad, mayor debe de haber sido el excedente. Evidentemente, es importante investigar la validez de tal postulado.<\/p>\n<p>En la base del teorema del excedente utilizado de esta forma est\u00e1 la prioridad concedida a la alimentaci\u00f3n sobre el pensamiento, el Gobierno, la artesan\u00eda, el comercio o el juego. Como lo expres\u00f3 Engels, se trata del \u00abhecho elemental [&#8230;] de que los seres humanos han de disponer de comida y bebida, vestido y cobijo antes de que puedan interesarse por la pol\u00edtica, la ciencia, el arte, la religi\u00f3n y otras actividades semejantes\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a> Nos encontramos ante un tipo descarnado de determinismo econ\u00f3mico que basa el desarrollo social y econ\u00f3mico en \u00abla reducida capacidad del est\u00f3mago humano\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a> Las necesidades sociales s\u00f3lo adquieren relevancia una vez se han satisfecho las necesidades m\u00e1s primarias. Bastar\u00e1 quiz\u00e1 con se\u00f1alar que \u00e9sta es la concepci\u00f3n de la subsistencia y de la sociedad que, en definitiva, fundamenta la idea del excedente, pues muy pocos, incluso entre los que utilizan este concepto, aceptar\u00edan adscribirse a esta posici\u00f3n general<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\">13<\/a> De cualquier modo, el peso principal de los datos modernos de la psicolog\u00eda social y de la sociolog\u00eda de la actividad econ\u00f3mica se opone a esta visi\u00f3n de la econom\u00eda y la sociedad. Aqu\u00ed cabe se\u00f1alar simplemente que la econom\u00eda, a todos los niveles de la existencia material, es un proceso social de interacci\u00f3n entre el hombre y su entorno, en el transcurso del cual los bienes y los servicios cambian de forma, se desplazan y pasan de una mano a otra. Se producen y distribuyen. La forma de este proceso (es decir, su forma institucional) y las motivaciones que lo ponen en marcha no est\u00e1n determinadas por ning\u00fan factor natural o humano aislado, sino que son consecuencia de diversos niveles interdependientes de la existencia humana: el ecol\u00f3gico, el tecnol\u00f3gico, el social y el cultural; y es la compleja interacci\u00f3n de estas variables la que resuelve cuestiones como qu\u00e9 y cu\u00e1nto produce una sociedad determinada, qui\u00e9n se encarga de la producci\u00f3n, cu\u00e1nto se consume y en qu\u00e9 proporci\u00f3n lo hacen los diversos grupos de la sociedad y cu\u00e1nto se ahorra o se aparta del consumo inmediato y con qu\u00e9 finalidad. El hombre, que vive en la sociedad, no produce un excedente a menos que decida llamarlo as\u00ed, y, por consiguiente, su efecto viene dado por la forma en que est\u00e1 institucionalizado.<\/p>\n<p>Subrayar la complejidad del nexo causal en toda situaci\u00f3n dada no significa negar que el aumento de los medios de subsistencia pueda producir consecuencias sociales importantes. Los cambios en la tecnolog\u00eda y en la productividad desempe\u00f1an un papel considerable en el proceso de desarrollo institucional. Lo que afirmamos aqu\u00ed es, simplemente, que dichos cambios no crean excedentes disponibles de forma general, pues ello implicar\u00eda una separaci\u00f3n entre el desarrollo tecnol\u00f3gico y el conjunto institucional del que forma parte. Aplicar el concepto de excedente a nuevos medios econ\u00f3micos producidos por la mejora de la productividad equivale a decir que dichos medios se encuentran al margen de las fuerzas sociales que integran y controlan el proceso econ\u00f3mico. De esta forma, se les convierte en una especie de entidad independiente que se puede utilizar para explicar cualquier fen\u00f3meno nuevo, desde el comercio hasta la religi\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\">14<\/a> seg\u00fan las preferencias del investigador.<\/p>\n<p>El aspecto m\u00e1s negativo de esta idea ampliamente utilizada de un excedente productor de cambios es precisamente esta incitaci\u00f3n a racionalizar complejos problemas econ\u00f3micos de desarrollo. La lista de las instituciones econ\u00f3micas que se han atribuido a la aparici\u00f3n de un excedente en momentos cr\u00edticos del desarrollo de la sociedad humana incluir\u00eda la propiedad privada, el trueque, el comercio, la divisi\u00f3n del trabajo, los mercados, el dinero, las clases comerciales y la explotaci\u00f3n.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\">15<\/a> Pero no existe ninguna prueba que justifique estas construcciones. La \u00fanica explicaci\u00f3n concebible de estas suposiciones es el postulado de que el curso l\u00f3gico del desarrollo econ\u00f3mico, una vez se dispone de suficientes medios, apunta hacia el sistema de mercado de la Europa occidental del siglo XIX. Esta supuesta secuencia de acontecimientos se basa en una crasa confusi\u00f3n entre la econom\u00eda y el estado de la tecnolog\u00eda. Convendr\u00e1 repetir que la econom\u00eda es un proceso social, lo que significa que la producci\u00f3n, el movimiento y la transferencia de los bienes econ\u00f3micos pueden organizarse de formas distintas. El problema abierto a la investigaci\u00f3n es precisamente c\u00f3mo se organizaron e integraron estos elementos de las econom\u00edas m\u00e1s antiguas. A menos que consigamos probar que el hombre posee una \u00abpropensi\u00f3n inherente al trueque y al intercambio\u00bb no existe nada que justifique la suposici\u00f3n de que su econom\u00eda ha de seguir el modelo de mercado. En realidad, como han indicado muchas de las aportaciones a este libro, los datos que poseemos sobre las econom\u00edas de las sociedades primitivas y antiguas prueban exactamente lo contrario. Neale ha mostrado, por ejemplo, que la distribuci\u00f3n de la harina de cereal en la aldea india sigue el modelo de reparto que est\u00e1 institucionalizado en el sistema de relaciones sociales de reciprocidad t\u00edpico de la comunidad aldeana. \u00a1Qu\u00e9 distorsi\u00f3n de la situaci\u00f3n real seria considerar esta harina de cereal como un excedente absoluto y esperar que surgieran de \u00e9l el intercambio comercial, el dinero y todo lo dem\u00e1s!<\/p>\n<p><b>Reificaci\u00f3n del concepto de ganancia<\/b><\/p>\n<p>Hasta ahora hemos tratado de indicar las debilidades b\u00e1sicas del concepto de excedente y algunas de las racionalizaciones del desarrollo institucional que son la consecuencia del uso de aqu\u00e9l. Nos ocuparemos ahora de los or\u00edgenes doctrinales y el desarrollo de la categor\u00eda de excedente, pues s\u00f3lo de esta manera podremos aprender c\u00f3mo surge la ficci\u00f3n de un excedente absoluto.<\/p>\n<p>El teorema del excedente, en su acepci\u00f3n corriente, es el resultado de la convergencia de dos l\u00edneas diferentes de investigaci\u00f3n. Una de ellas es la teor\u00eda general de Lewis H. Morgan sobre la evoluci\u00f3n social y econ\u00f3mica;<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\">16<\/a> la otra est\u00e1 constituida por los estudios de Carlos Marx sobre el capitalismo, que se basan en la teor\u00eda de la \u00abplusval\u00eda\u00bb. Sin embargo, la teor\u00eda de Marx derivaba de las teor\u00edas econ\u00f3micas anteriores de las escuelas fisiocr\u00e1tica y cl\u00e1sica, por lo que tenemos que estudiar la teor\u00eda del valor de estos economistas precedentes para encontrar los or\u00edgenes del concepto de valor excedente. El punto de convergencia fue la adaptaci\u00f3n que hizo Friedrich Engels de la obra de Morgan en <i>La familia, la propiedad privada y el Estado<\/i>, publicada en 1884. La teor\u00eda de la familia y del Estado y de su desarrollo formulada en primer lugar por Morgan y reinterpretada por Engels ha sido objeto de numerosos estudios cr\u00edticos, y pr\u00e1cticamente nadie es ya partidario del esquema relativamente f\u00e1cil y dogm\u00e1tico de evoluci\u00f3n lineal de dichas instituciones representado por la teor\u00eda en cuesti\u00f3n. Sin embargo, en la teor\u00eda de Morgan y Engels se sugiere un esquema de evoluci\u00f3n econ\u00f3mica, especialmente de instituciones de intercambio, que no ha recibido la misma atenci\u00f3n cr\u00edtica que las teor\u00edas m\u00e1s expl\u00edcitas referentes a la familia, la propiedad privada y el Estado.<\/p>\n<p>Morgan hizo de la \u00abampliaci\u00f3n de las fuentes de subsistencia\u00bb la variable independiente de un proceso de evoluci\u00f3n.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\">17<\/a> As\u00ed surgieron, en su opini\u00f3n, la familia mon\u00f3gama, la propiedad privada y el gobierno territorial, a partir de la <i>gens<\/i> aborigen y de la propiedad tribal. Como con la aparici\u00f3n de la ganader\u00eda aument\u00f3 verdaderamente la riqueza, creci\u00f3 tambi\u00e9n la \u00abpasi\u00f3n por la posesi\u00f3n de ganado\u00bb, y la propiedad privada se convirti\u00f3 en una realidad de primer orden.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\">18<\/a> Este surgimiento de la propiedad privada en el estadio de \u00abbarbarie\u00bb alent\u00f3 las motivaciones individuales de acumulaci\u00f3n y ganancia, la desigualdad econ\u00f3mica y, en general, los \u00abprincipios que rigen ahora la sociedad\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\">19<\/a> As\u00ed, si bien a Morgan le interesaba m\u00e1s el surgimiento de la propiedad privada que todo el conjunto de las instituciones econ\u00f3micas, su an\u00e1lisis implica claramente que el crecimiento de los medios de subsistencia condujo a la acumulaci\u00f3n de riqueza \u00abintercambiable\u00bb y que, una vez aparecida \u00e9sta, las instituciones de intercambio de la sociedad civilizada no se pueden considerar como cualitativamente diferentes de las de la sociedad occidental moderna.<\/p>\n<p>Engels superpuso a esta teor\u00eda de Morgan el concepto de excedente, derivado, por supuesto, de la plusval\u00eda de Marx. Engels dijo que a medida que \u00abse desarrolla la productividad del trabajo\u00bb en la sociedad \u00abb\u00e1rbara\u00bb organizada seg\u00fan relaciones de parentesco, llega un momento en que la \u00abfuerza de trabajo humana\u00bb puede producir un \u00abexcedente por encima de sus costes de manutenci\u00f3n\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\">20<\/a> El papel crucial de este excedente es explicado por Engels como sigue:<\/p>\n<p>En los estadios medios de la barbarie encontramos ya entre los pueblos de pastores una propiedad en forma de ganado que, una vez el reba\u00f1o ha alcanzado un determinado tama\u00f1o, produce regularmente un excedente por encima de las necesidades de la tribu, lo que conduce a una divisi\u00f3n del trabajo entre tribus ganaderas y tribus atrasadas sin reba\u00f1os, y a la existencia de dos niveles de producci\u00f3n y de las condiciones necesarias para el intercambio regular. Los estadios superiores de la barbarie nos muestran una ulterior divisi\u00f3n del trabajo entre la agricultura y la artesan\u00eda, de donde la producci\u00f3n de una porci\u00f3n cada vez mayor de productos del trabajo directamente para el intercambio, de forma que el trueque entre productores individuales adquiere la importancia de una funci\u00f3n social vital.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\">21<\/a><\/p>\n<p>A medida que aumenta el excedente se produce una ulterior divisi\u00f3n del trabajo, surgen ciudades con una clase mercantil, surge el dinero e incluso la tierra se convierte en una mercanc\u00eda.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\">22<\/a> Y como el excedente \u00abcrece por encima de las cabezas de los productores [&#8230;] acabar\u00e1 haciendo surgir contra \u00e9stos incorp\u00f3reos poderes ajenos, como ocurre siempre inevitablemente en la civilizaci\u00f3n\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\">23<\/a> As\u00ed, el excedente proporciona tambi\u00e9n las bases para la divisi\u00f3n en clases y la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta aplicaci\u00f3n del teorema del excedente a la evoluci\u00f3n de las instituciones econ\u00f3micas refleja una confusi\u00f3n entre dos conceptos de excedente completamente diferentes: un excedente absoluto natural que es una ilusi\u00f3n y un excedente relativo socialmente determinado. Esta misma confusi\u00f3n estaba en la base de la teor\u00eda del valor de la escuela cl\u00e1sica inglesa y de sus precursores inmediatos, los fisi\u00f3cratas franceses.<\/p>\n<p>Por consiguiente, para encontrar el origen de la noci\u00f3n de que la actividad econ\u00f3mica, adem\u00e1s de ser \u00fatil, produce un excedente hemos de estudiar la obra de estos primeros economistas.<\/p>\n<p>Un requisito previo de todo excedente absoluto, como se se\u00f1al\u00f3 en la parte primera, es que exista un nivel de necesidades de subsistencia que puede determinarse objetivamente. Sugerimos ya antes que, aunque l\u00f3gicamente un nivel m\u00ednimo de necesidad biol\u00f3gica puede parecer que satisface este requisito, en realidad s\u00f3lo se puede utilizar en sentido heur\u00edstico. En la definici\u00f3n de Engels, sin embargo, el patr\u00f3n objetivo est\u00e1 dado por la frase clave \u00abcostes de manutenci\u00f3n\u00bb. Cuando los \u00abcostes\u00bb de producci\u00f3n pueden medirse, es realmente posible pensar, en lo que se produce por encima de dichos costes como un excedente general. Pero existe otro requisito previo. No puede existir ning\u00fan derecho socialmente sancionado sobre ning\u00fan producto por encima de los costes de manutenci\u00f3n. En la parte primera se argument\u00f3 que una suposici\u00f3n de este tipo est\u00e1 en contra de los hechos objetivos, pues el proceso econ\u00f3mico proporciona los medios materiales necesarios para desempe\u00f1ar todos los roles sociales, tanto el de consumidor como el de destructor tot\u00e9mico de bienes materiales. El teorema del excedente adquiri\u00f3 gran difusi\u00f3n porque el marco institucional y filos\u00f3fico de los primeros pasos de la ciencia econ\u00f3mica satisfac\u00eda ambos requisitos. Los costes de producci\u00f3n mensurables aparecen con el surgimiento del sistema de mercado que asign\u00f3 precios monetarios a la tierra y el trabajo. Estos son sus \u00abcostes\u00bb. Y como la primera regla del mercado es el mantenimiento de una diferencia entre estos costes y el precio de venta, puede parecer, evidente que el sistema de mercado crea siempre un excedente. Esta era la necesaria consecuencia de la posici\u00f3n filos\u00f3fica que exclu\u00eda cualquier derecho sobre el producto ajeno al coste.<\/p>\n<p>La importancia creciente del mercado en los siglos XVIII y XIX como \u00e1rbitro relativamente independiente de la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n hizo surgir la nueva disciplina de la econom\u00eda. En efecto, bajo el r\u00e9gimen de mercado hab\u00eda que explicar nuevos misterios. Los recursos se desplazaban ahora hacia el proceso productivo, y los productos terminados pasaban del productor al consumidor bajo la \u00e9gida del precio. \u00bfQu\u00e9 determinaba en \u00faltima instancia el precio, o valor, de un d\u00eda de trabajo, un tonel de vino o un abrigo de lana? Este fue el problema que absorbi\u00f3 a los primeros economistas, que, al creer que el valor deb\u00eda tener un origen natural, localizable en la tierra o en el trabajo, estaban convencidos de que cualquier producto que apareciera por encima de estos costes de producci\u00f3n deb\u00eda ser un excedente.<\/p>\n<p>La idea de la producci\u00f3n como actividad generadora de excedente aparece por vez primera en las obras de los fisi\u00f3cratas franceses del siglo XVIII, los llamados <i>economistes<\/i>.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\">24<\/a> Su orientaci\u00f3n estaba lejos de ser meramente acad\u00e9mica. La escuela fisiocr\u00e1tica representaba las aspiraciones de la clase terrateniente francesa, orientada ya hacia el mercado. El primer requisito previo del concepto de excedente lo satisfac\u00edan la creciente comercializaci\u00f3n de la agricultura francesa y el consiguiente inter\u00e9s por los costes de producci\u00f3n. El \u00e9xito de la agricultura comercial se basaba en un <i>bon prix<\/i> para el trigo y un precio bajo para los art\u00edculos manufacturados. Los fisi\u00f3cratas, por consiguiente, se opon\u00edan al sistema mercantilista de Colbert, que, por el contrario, pretend\u00eda mantener barato el trigo para que los salarios permanecieran bajos y obtener en la exportaci\u00f3n un buen precio para las manufacturas protegidas. En consonancia con la creencia, propia de la Ilustraci\u00f3n, en un orden natural de las cosas, argumentaban que la fuente originaria de todo valor econ\u00f3mico era la naturaleza y que la divisi\u00f3n del trabajo entre la agricultura y la manufactura y la circulaci\u00f3n de productos por la econom\u00eda para mantener a la clase no productiva o \u00abest\u00e9ril\u00bb era posible por la facultad singular de la tierra de producir un excedente sobre los costes de la producci\u00f3n agr\u00edcola. A este regalo de la naturaleza le llamaban <i>produit net<\/i>. Turgot, quiz\u00e1s el miembro m\u00e1s influyente de esta escuela, fue el que m\u00e1s claramente explic\u00f3 lo que era el <i>produit net<\/i>.<\/p>\n<p>El producto de la tierra se divide en dos partes. Una de ellas comprende la subsistencia y la ganancia del labrador, que son la recompensa de su trabajo y las condiciones para que acceda a cultivar el campo de su propietario; el resto es la parte independiente y disponible que produce la tierra como un regalo al propietario por encima de lo que ha desembolsado.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\">25<\/a><\/p>\n<p>En estos an\u00e1lisis del excedente en circulaci\u00f3n se basaban las sugerencias de los fisi\u00f3cratas en el terreno de la pol\u00edtica econ\u00f3mica: <i>laissez faire, laissez passer<\/i>, libre exportaci\u00f3n de trigo para conseguir el <i>bon prix<\/i> y el impuesto \u00fanico sobre el <i>produit net<\/i>. Lo que nos interesa aqu\u00ed, sin embargo, es el hecho de que el <i>produit net<\/i> era una ilusi\u00f3n. El poder misterioso de producir un excedente, que los fisi\u00f3cratas atribu\u00edan a la naturaleza, no era m\u00e1s que la medida de mercado de la diferencia entre el coste de producci\u00f3n y el precio de venta. Si, por el mecanismo normal de funcionamiento de las fuerzas del mercado, el precio del trigo descendiera hasta el nivel del coste de producci\u00f3n de la fuerza de trabajo, el <i>produit net<\/i> desaparecer\u00eda. Debido a su inter\u00e9s por encontrar la ley natural de la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas, no percibieron que la producci\u00f3n del valor econ\u00f3mico es un fen\u00f3meno social, y que, por consiguiente, el excedente surge de las caracter\u00edsticas institucionales del mercado.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\">26<\/a><\/p>\n<p>Al otro lado del canal de la Mancha, el concepto de excedente ocupaba un lugar importante en la obra de Adam Smith, el primero de los economistas cl\u00e1sicos. Smith neg\u00f3 la pretensi\u00f3n fisiocr\u00e1tica de que la tierra era la madre del excedente, substituy\u00e9ndola por el trabajo como fuente originaria de valor econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>La cadena de razonamiento es demasiado familiar para que la tengamos que repetir \u00edntegramente. El pivote lo encontramos en la disertaci\u00f3n de Locke sobre la propiedad en el <i>Tratado segundo sobre el gobierno civil<\/i>, y en los dos primeros libros de <i>La riqueza de las naciones<\/i> de Smith. La tierra le es dada a toda la humanidad en com\u00fan, pero el hombre es un individuo. Entre otras cosas, ha de comer. Por consiguiente, ha de trabajar, y al mezclarse la energ\u00eda individual con los presentes comunes de la naturaleza, se extrae una porci\u00f3n de la riqueza com\u00fan y se marca con el sello de la propiedad privada. De ah\u00ed el derecho natural a la propiedad privada. Pero el individuo se da cuenta pronto de que puede recoger m\u00e1s bellotas o matar m\u00e1s ciervos de lo que requiere su mera subsistencia, y como es un utilitarista racional, cambia su excedente por el de otro individuo en beneficio de ambas partes. Nos encontramos ante el excedente natural, o absoluto, una construcci\u00f3n inevitable dado el punto de partida del hombre como \u00e1tomo utilitario. Si se considera al hombre como un \u00e1tomo, una vez satisfechas sus necesidades biol\u00f3gicas, todos los bienes materiales restantes han de considerarse como excedente. La concepci\u00f3n atomista excluye la existencia de derechos sociales sobre el producto. Y los supuestos utilitarios dirigen el excedente hacia el intercambio.<\/p>\n<p>Pero no acaba aqu\u00ed la historia del excedente, pues la econom\u00eda cl\u00e1sica continu\u00f3 confundiendo esta idea equivocada de un excedente absoluto con la diferencia entre costes y precios en el mercado. El problema econ\u00f3mico consist\u00eda en determinar los t\u00e9rminos de intercambio entre individuos que intercambiaban su excedente. La respuesta obvia, dado que los individuos se consideraban libres e iguales fuera del tegumento de la valoraci\u00f3n social, era la cantidad de trabajo empleada en la producci\u00f3n de los bienes intercambiados. Pero, aunque la teor\u00eda del valor-trabajo pod\u00eda ser una construcci\u00f3n te\u00f3rica adecuada para los salvajes individualistas de Locke, creaba problemas l\u00f3gicos y morales en la econom\u00eda cl\u00e1sica cuando se intentaba aplicar a la econom\u00eda compleja de los siglos XVIII y XIX.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\">27<\/a><\/p>\n<p>Smith argument\u00f3 l\u00f3gicamente que una vez comenzado el proceso el intercambio del excedente conduce a la especializaci\u00f3n y a relaciones de intercambio m\u00e1s amplias que finalmente exigen la utilizaci\u00f3n de dinero para facilitar la divisi\u00f3n compleja del trabajo y el intercambio en expansi\u00f3n cada vez mayor. A medida que la sociedad avanza \u00abm\u00e1s all\u00e1 del estado rudo y primitivo que precede a la acumulaci\u00f3n de ganado y a la apropiaci\u00f3n de tierras\u00bb algunos individuos utilizan \u00abnaturalmente\u00bb su excedente acumulado.<\/p>\n<p>[\u2026] para poner a trabajar a gente industriosa, a la que proporcionar\u00e1n materiales y medios de subsistencia, con el fin de obtener un beneficio por la venta de su trabajo, o por lo que su trabajo a\u00f1ade al valor de los materiales.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\">28<\/a><\/p>\n<p>El dilema l\u00f3gico surg\u00eda al intentar explicar el precio de mercado sin abandonar esta teor\u00eda del valor, pues ahora el precio era, evidentemente, algo compuesto por m\u00e1s de un factor de producci\u00f3n, por lo que no reflejaba meramente la cantidad de trabajo. El problema moral consist\u00eda en armonizar las remuneraciones de la tierra (renta) y el capital (inter\u00e9s o \u00abganancia\u00bb) con la convicci\u00f3n de que el capitalismo representaba el sistema de justicia natural en el que todo individuo era libre y recib\u00eda s\u00f3lo la recompensa merecida por su trabajo. Ni siquiera la mente brillante de David Ricardo pudo resolver estas contradicciones.<\/p>\n<p>El origen de la dificultad estaba en una confusi\u00f3n entre el concepto naturalista de excedente y la diferencia, socialmente determinada, entre el coste del trabajo y el precio dictado por las exigencias del mercado. Los \u00abmedios de subsistencia\u00bb que el capitalista le paga al trabajador son el salario, pero la tasa de salarios est\u00e1 determinada por las fuerzas de la oferta y la demanda que operan en el mercado. No existe ninguna medida objetiva de subsistencia que determine el salario, por lo que no aparece ning\u00fan excedente absoluto. Los otros factores de producci\u00f3n que desempe\u00f1an sus papeles respectivos (que podemos aprobar o desaprobar moralmente) tambi\u00e9n reciben recompensas sancionadas por el mercado. Para el funcionamiento del sistema de mercado todos ellos son igual de importantes. La idea de que la econom\u00eda produce un excedente absoluto de forma natural tiene su origen en la aplicaci\u00f3n de una posici\u00f3n filos\u00f3fica atomista a los problemas funcionales del sistema de mercado. En cuanto la teor\u00eda econ\u00f3mica afirm\u00f3, en la segunda mitad del siglo XIX, que la mercanc\u00eda vale el precio que se le asigna en el mercado, dej\u00f3 de preocupar a la teor\u00eda el problema l\u00f3gico del excedente, aunque no el moral.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\">29<\/a><\/p>\n<p>Para los que se opon\u00edan moralmente a la distribuci\u00f3n de riqueza inherente al capitalismo, sin embargo, el dilema cl\u00e1sico del excedente era un instrumento demasiado \u00fatil que no se pod\u00eda abandonar. Fue Carlos Marx el que convirti\u00f3 las contradicciones de \u00abeste ed\u00e9n de los derechos del hombre\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\">30<\/a> en una teor\u00eda de la explotaci\u00f3n. Pero Marx sac\u00f3 la teor\u00eda cl\u00e1sica del valor trabajo de su marco naturalista y lo situ\u00f3 en un contexto social concreto: el de la producci\u00f3n capitalista. Tampoco Marx consigui\u00f3 resolver de forma satisfactoria las contradicciones l\u00f3gicas de la teor\u00eda del valor trabajo, pero tuvo el gran m\u00e9rito de dejar perfectamente claro que el excedente no es algo que surge como consecuencia natural del proceso de trabajo.<\/p>\n<p>Las condiciones naturales favorables, por s\u00ed solas, nos proporcionaron la posibilidad, pero nunca la realidad, de un excedente de trabajo, y tampoco, por consiguiente, de una plusval\u00eda y de un producto excedente&#8230; En nuestra sociedad europea occidental, en la que el trabajador compra el derecho a trabajar para su propia subsistencia s\u00f3lo pagando con trabajo excedente, pronto arraiga la idea de que la producci\u00f3n de un excedente es una cualidad inherente al trabajo humano. [&#8230;] La productividad del trabajo que se sirve de base y punto de partida, es un regalo no de la naturaleza, sino de una historia de miles de siglos.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote31sym\" name=\"sdfootnote31anc\">31<\/a><\/p>\n<p>La llamada \u00abacumulaci\u00f3n primitiva\u00bb de capital, que constituye el punto de partida del capitalismo y de la plusval\u00eda, no es la aparici\u00f3n gradual de excedentes nacidos del progreso tecnol\u00f3gico; \u00abno es m\u00e1s que el proceso hist\u00f3rico de separaci\u00f3n del productor de sus medios de producci\u00f3n\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote32sym\" name=\"sdfootnote32anc\">32<\/a> Marx rechazaba la idea de un excedente natural y hablaba simplemente de una \u00abplusval\u00eda\u00bb que atribu\u00eda a las caracter\u00edsticas institucionales espec\u00edficas del capitalismo. Resulta una iron\u00eda que la f\u00e1cil racionalizaci\u00f3n del desarrollo de las instituciones econ\u00f3micas puesta en movimiento por el concepto de excedente haya derivado precisamente de la plusval\u00eda marxiana.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote33sym\" name=\"sdfootnote33anc\">33<\/a><\/p>\n<p><b>Excedente: Aspecto econ\u00f3mico del cambio institucional<\/b><\/p>\n<p>La discusi\u00f3n ha tomado hasta ahora, necesariamente, un rumbo negativo. Se ha emprendido un an\u00e1lisis cr\u00edtico del concepto de excedente para intentar disipar la larga confusi\u00f3n entre excedentes absolutos y relativos. Pocos son ahora los que aceptan en su totalidad la posici\u00f3n filos\u00f3fica atomista en la que se basa el teorema del excedente. Pero como esta posici\u00f3n estaba reforzada por una falsa concepci\u00f3n del sistema de mercado con sus numerosos excedentes relativos y por una interpretaci\u00f3n del teorema marxiano de la plusval\u00eda, se han confundido los dos significados de excedente, con el resultado de que cuestiones importantes referentes al cambio institucional se han racionalizado de forma alarmante.<\/p>\n<p>Hemos intentado demostrar que no existe ning\u00fan patr\u00f3n absoluto que determine autom\u00e1ticamente la disponibilidad de recursos materiales para el desarrollo institucional. Lo m\u00e1s importante es, m\u00e1s bien, uno de los usos relativos que se asignan a los recursos en situaciones sociales definidas y la cuesti\u00f3n de si es \u00fatil o no distinguir un uso del t\u00e9rmino excedente de otro. Nosotros opinamos que s\u00ed que resulta de utilidad, pues, aunque tal distinci\u00f3n puede ser totalmente arbitraria por parte del investigador, dirige la atenci\u00f3n hacia un fen\u00f3meno de importancia b\u00e1sica, al que podemos llamar aspecto econ\u00f3mico del crecimiento institucional. En este sentido, los excedentes relativos no son m\u00e1s que medios materiales y servicios humanos que se reservan o movilizan al margen de las demandas funcionales existentes que una unidad social dada -familia, empresa o sociedad- formula a su econom\u00eda. Como no buscamos niveles absolutos de consumo por encima de los cuales aparecen autom\u00e1ticamente los excedentes, el inter\u00e9s de la investigaci\u00f3n se orienta hacia el factor positivo de los medios institucionales por los cuales se altera el curso del proceso econ\u00f3mico para satisfacer las exigencias materiales de roles sociales nuevos o en expansi\u00f3n, ya sean el del consumidor, el del productor, el del general o el del sacerdote.<\/p>\n<p>Examinando el problema desde este punto de vista, es evidente que existen exigencias institucionales definidas para la creaci\u00f3n de excedentes relativos. En pocas palabras, las facilidades operacionales, as\u00ed como las motivaciones para apartar, contabilizar, almacenar y movilizar bienes materiales y servicios humanos las ha de proporcionar el marco institucional de la econom\u00eda para que los excedentes se puedan utilizar para finalidades espec\u00edficas.<\/p>\n<p>El expediente institucional del dinero y del mercado proporciona, por supuesto, una serie de condiciones muy favorables para la creaci\u00f3n de excedentes. All\u00ed donde el dinero se utiliza como medio generalizado de intercambio la infinita variedad de cualidades econ\u00f3micas reales es cuantificable en t\u00e9rminos de un patr\u00f3n \u00fanico; as\u00ed, dichas cualidades se pueden intercambiar y substituir libremente. De esta forma est\u00e1n dadas todas las facilidades para separar, contabilizar y efectuar presupuestos. Adem\u00e1s, la separaci\u00f3n institucional de la econom\u00eda de otros aspectos de la existencia social en un sistema de mercado da lugar a un proceso econ\u00f3mico \u00abautoconsciente\u00bb, por as\u00ed decirlo, que dirige la atenci\u00f3n de todos los participantes hacia la significaci\u00f3n econ\u00f3mica de todas las decisiones. Se comparan los outputs con los inputs, y el car\u00e1cter individualista y contractual de la econom\u00eda de mercado asigna inseguridades inevitables a los papeles del productor y del consumidor, inseguridades que pueden paliarse \u00fanicamente mediante la creaci\u00f3n de excedentes.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote34sym\" name=\"sdfootnote34anc\">34<\/a> Las familias y las empresas ahorran, y los empresarios buscan ganancias. Son estas caracter\u00edsticas del sistema las que dirigen necesariamente la conducta de mercado hacia la creaci\u00f3n de excedentes.<\/p>\n<p>El hecho de que el medio del mercado y el dinero sea aparentemente favorable para el surgimiento de excedentes espec\u00edficos no debe llevamos a la conclusi\u00f3n de que en las econom\u00edas no basadas en el mercado no existen medios institucionales para producir excedentes. Tampoco hemos de tomar la forma de mercado como paradigma. Raymond Firth ha se\u00f1alado que el hombre primitivo no sirve simplemente \u00abpor la satisfacci\u00f3n, d\u00eda a d\u00eda, de sus necesidades, sino que da se\u00f1ales de previsi\u00f3n y practica formas de abstinencia\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote35sym\" name=\"sdfootnote35anc\">35<\/a> La dificultad, contin\u00faa el mismo autor, consiste en determinar c\u00f3mo se llevan a cabo las decisiones referentes a la utilizaci\u00f3n de los medios econ\u00f3micos. Como en las econom\u00edas sin mercado la actividad econ\u00f3mica est\u00e1 integrada en instituciones esencialmente no econ\u00f3micas, parece l\u00f3gico pensar que tanto las motivaciones como los medios institucionales de acumulaci\u00f3n de excedentes deben tener tambi\u00e9n un car\u00e1cter no econ\u00f3mico. La cuesti\u00f3n fundamental es la de qu\u00e9 disposiciones institucionales para la utilizaci\u00f3n excepcional de medios materiales encontramos en econom\u00edas en las que la continuidad b\u00e1sica de la actividad econ\u00f3mica se asegura a trav\u00e9s de la reciprocidad y la redistribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando los movimientos de bienes y de personas en el proceso econ\u00f3mico se canalizan a trav\u00e9s de instituciones redistributivas, los med\u00edos para la creaci\u00f3n de excedentes parecen bastante directos y claros. Como, en esta forma de integraci\u00f3n el poder est\u00e1 situado en una instituci\u00f3n central que sanciona los movimientos f\u00edsicos y de apropiaci\u00f3n, el mismo poder puede exigir tributos, efectuar tasaciones movilizar fuerza de trabajo decretar patrones de consumo etc. Adem\u00e1s, una de las formas m\u00e1s corrientes de acumular excedentes ha sido siempre el poder de las armas para asegurar un bot\u00edn. Las prestaciones personales, los d\u00edas de intercambio ritual de regalos, los diezmos, los censos, la recaudaci\u00f3n de impuestos, las subastas, los mercados por decreto: he aqu\u00ed algunos de los av\u00edos de la movilizaci\u00f3n de excedentes en las econom\u00edas redistributivas. Tienen inter\u00e9s tambi\u00e9n los recursos utilizados para facilitar las operaciones contables en ausencia de un medio general de intercambio. Un ejemplo es el uso del \u00abdinero\u00bb como patr\u00f3n contable que facilita las operaciones de planificaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n de presupuestos en las finanzas alimenticias de las econom\u00edas redistributivas del Oriente Pr\u00f3ximo antiguo.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote36sym\" name=\"sdfootnote36anc\">36<\/a><\/p>\n<p>Hemos visto que los medios de crear excedentes bajo formas redistribuci\u00f3n de organizaci\u00f3n son evidentes, pero \u00bfqu\u00e9 ocurre con las econom\u00edas o las operaciones econ\u00f3micas firmemente vinculadas a reciprocidades de parentesco vecindad o comunidad? La pr\u00e1ctica de los presentes mutuos obligatorios propia de la reciprocidad no parece conducir a la construcci\u00f3n individual de excedentes pues proporciona alg\u00fan tipo de seguridad frente a las incertidumbres que suelen ser la motivaci\u00f3n fundamental del ahorro. Entre los bant\u00fa bemba de \u00c1frica por ejemplo se encuentran muy pocos intentos de hacer frente a la continua escasez de alimentos por medio del ahorro y la creaci\u00f3n de excedentes comercializables. El proceso econ\u00f3mico est\u00e1 situado aqu\u00ed en unidades de parentesco, \u00abque no est\u00e1n acostumbradas a este tipo de intercambio\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote37sym\" name=\"sdfootnote37anc\">37<\/a> Esta falta de ahorro y de previsi\u00f3n individual s\u00f3lo es desastrosa cuando, en las proximidades de las ciudades del hombre blanco, la unidad de parentesco se desintegra. Hay que se\u00f1alar que la mencionada tribu bemba cr\u00eda gallinas, pero \u00abno las utilizan como alimento excepto en ocasiones ceremoniales o como ofrenda de respeto; ni siquiera se comen los huevos. Tambi\u00e9n tienen palomas, pero las comen muy pocas veces incluso en \u00e9pocas de hambre. \u00abNos gusta verlas volar por la aldea -dicen los nativos-, son un signo de rango social\u00bb\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote38sym\" name=\"sdfootnote38anc\">38<\/a> Aqu\u00ed podemos hallar la pista de uno de los medios m\u00e1s importantes de creaci\u00f3n de excedentes en ausencia de m\u00e9todos de mercado o de centros de poder capaces de imponer la producci\u00f3n de excedentes. Nos referimos, por supuesto, a ese agente catalizador omnipresente en la sociedad humana llamado por lo general factor de prestigio.<\/p>\n<p>La persistencia y el poder del factor de prestigio en las sociedades primitivas y arcaicas es un hecho universalmente confirmado, pero la complejidad de su funci\u00f3n y, especialmente, su significaci\u00f3n econ\u00f3mica constituyen, en el mejor: de los casos un enigma. Examinando el fen\u00f3meno desde el punto de vista de un universo ordenado por el mercado podemos encontrarnos con problemas serios para comprender la importancia econ\u00f3mica de las instituciones de prestigio en las sociedades primitivas. En el sistema de mercado, el prestigio es, en gran medida, consecuencia de una actividad comercial afortunada. El s\u00edmbolo exclusivo de prestigio es la riqueza que se consigue vendiendo y comprando con beneficio. Gracias al penetrante esp\u00edritu cr\u00edtico de Veblen, todos aceptamos hoy que este estado de cosas conduce a un \u00abconsumo ostentoso\u00bb e incluso distorsiona la econom\u00eda en direcci\u00f3n a un \u00abderroche ostentoso\u00bb. Sin embargo, el prestigio no es m\u00e1s que un epifen\u00f3meno para el funcionamiento de la econom\u00eda ideal de mercado.<\/p>\n<p>En las sociedades primitivas y arcaicas la funci\u00f3n del prestigio parece exactamente la contraria de la que encontramos en nuestra econom\u00eda. En efecto all\u00ed aparece como una pauta cultural <i>sui generis<\/i> con una din\u00e1mica y unos mecanismos institucionales propios y capaz de estimular movimientos febriles de bienes y personas en el terreno de la econom\u00eda movimientos cuya finalidad pueden ser la furiosa destrucci\u00f3n de riqueza de los banquetes ceremoniales kwakiutl o las gentiles reciprocidades del \u00abjuego del comercio\u00bb de las islas Trobriand.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote39sym\" name=\"sdfootnote39anc\">39<\/a> La riqueza de prestigio ya sea en forma de los collares sulawa rojos y los brazaletes umwala blancos de los habitantes de las Trobriand, los platos de cobre de los waklutl o las copas tr\u00edpodes y calderas de la Grecia hom\u00e9rica, circula s\u00f3lo entre dioses reyes y caudillos<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote40sym\" name=\"sdfootnote40anc\">40<\/a>. Se puede cambiar por otros objetos de prestigio o por art\u00edculos de honor, potencia o seguridad, pero siempre se suma a una circulaci\u00f3n elitista de riqueza de prestigio. Cora DuBois ha utilizado el acertado t\u00e9rmino de \u00abeconom\u00eda de prestigio\u00bb para describir esta esfera de actividad, tomando en consideraci\u00f3n la frecuencia de los pagos en moneda, el c\u00e1lculo, el inter\u00e9s, el beneficio, la asociaci\u00f3n comercial, la contabilidad y el regateo.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote41sym\" name=\"sdfootnote41anc\">41<\/a> Sin embargo, aunque la circulaci\u00f3n elitista de riqueza de prestigio requiere una cantidad determinada de medios materiales, que a veces absorben una porci\u00f3n desproporcionada de tiempo y reclusos, no es esta caracter\u00edstica la que entra\u00f1a m\u00e1s inter\u00e9s en lo que se refiere a movilizaci\u00f3n de excedentes. Por extra\u00f1o que pueda parecerle a una mente moderna, la riqueza de prestigio representaba un derecho regular sobre los servicios y los recursos materiales de las comunidades, incluso a un nivel muy bajo de subsistencia.<\/p>\n<p>El prestigio es la recompensa de toda esta actividad que puede implicar acumulaci\u00f3n de riqueza simb\u00f3lica, pero funciona tambi\u00e9n indirectamente como movilizadora de cantidades relativamente importantes de bienes materiales, as\u00ed como de servicios humanos a utilizar de diversas formas, utilitarias o no; as\u00ed, dichos bienes y servicios se ponen a disposici\u00f3n de la comunidad, lo que no ocurrir\u00eda de otra manera. Aqu\u00ed se nos presenta la funci\u00f3n creadora de excedente del factor de prestigio en la sociedad antigua. En efecto, ligados al prestigio conseguido en la econom\u00eda de prestigio, encontramos deberes honor\u00edficos y funciones de administraci\u00f3n p\u00fablica que tienen como resultado el poner a disposici\u00f3n de la comunidad servidos y bienes materiales que de lo contrario no se utilizar\u00edan. Ha de movilizarse comida para hacer posible la generosidad de los banquetes ceremoniales o la fiesta del comercio de los pomo. El \u00abhombre rico\u00bb entre los tolowa-tututni ha de actuar como juez estatal, negociando en las disputas, deshaciendo entuertos mediante pago de multas por cualquiera de sus deudos de la aldea. Probablemente, el ejemplo m\u00e1s claro es el de la Atenas cl\u00e1sica donde exist\u00eda el gravoso privilegio consistente en que los ricos pagaran determinados servicios estatales, las llamadas <i>leiturgias<\/i>. Entre \u00e9stas podemos citar la manutenci\u00f3n, el mando y la dotaci\u00f3n de la flota proporcionada por el Estado (<i>tierarqu\u00eda<\/i>), el entrenamiento del personal para las ceremonias religiosas anuales (<i>eoregia<\/i>), la preparaci\u00f3n f\u00edsica de los j\u00f3venes (<i>gimnasiarqu\u00eda y lampadarqu\u00eda<\/i>) y la aportaci\u00f3n de fondos para que la importaci\u00f3n de cereal se distribuyera libremente a un precio bajo entre los ciudadanos (<i>sitesis<\/i>).<\/p>\n<p>Es tan intrincado el entrelazamiento de prestigio y econom\u00eda que no podemos pretender m\u00e1s que sugerir las l\u00edneas que ha de seguir la investigaci\u00f3n. Sin embargo, lo que resulta evidente es que las instituciones de prestigio no son simplemente un fruto del surgimiento de un hipot\u00e9tico excedente por encima de los medios de subsistencia, sino que forman parte del tejido social y matizan y dan colorido a las actividades econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Las instituciones no son el resultado de excedentes que aparecen en determinadas etapas de desarrollo social, y tampoco lo son las ciudades, las pir\u00e1mides, los mercados, el dinero, la explotaci\u00f3n o la civilizaci\u00f3n. Es tan grande la relaci\u00f3n entre los aspectos materiales de la existencia y los sociales que no pueden separarse temporalmente. El sistema de mercado, con su separaci\u00f3n institucional entre econom\u00eda y sociedad, es una excepci\u00f3n solo aparente. Tambi\u00e9n en \u00e9l los excedentes que parece que aparezcan \u00abpor encima de las cabezas de los productores\u00bb s\u00f3lo se explican por las caracter\u00edsticas institucionales de la econom\u00eda de mercado. Tampoco tiene utilidad alguna recorrer la mitad de la distancia en el razonamiento del excedente, admitiendo que \u00e9ste es una causa necesaria, pero no suficiente, de cambio, pues esta actitud equivale a dar por sentado algo que todav\u00eda no est\u00e1 demostrado. En todas partes hay siempre excedentes potenciales disponibles, pero lo esencial son los medios institucionales para realizarlos. Estos medios, destinados a exigir un esfuerzo especial, almacenar el producto sobrante producido y planificar la utilizaci\u00f3n del excedente, son tan variados como la misma organizaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>\u0002 Adam Smith, <i>The Wealth of Nations<\/i>, l. 1, cap. II.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a>\u0002 Algunos ejemplos: Melville, J. Herskovits, <i>Economic Anthropology<\/i> (Nueva York, 1952), esp. cap. XVIII; Gordon Childe, <i>What Happened in History<\/i> (Nueva York, 1946); <i>Social Evolution<\/i> (1951); \u00abThe Birth of Civilization\u00bb, en <i>Past and Present<\/i>, II (noviembre de 1952), \u00abTrade and Industry in Barbarian Europe till Rom an Times\u00bb, en <i>Cambridge Economic History of Europe<\/i>; II (Cambridge, 1952); Leslie White, <i>The Science of Culture <\/i>(Nueva. York, 1949); Melville Jacobs y Bernhard J. Stern, <i>Outline of Anthropology<\/i> (Nueva York, 1947), esp. cap. VI; .R. H. Hilton, \u00abThe Transformation from Feudalism to Capitalism\u00bb, Science and Society (Fall, 1953); Shephard B. Clough, <i>The Rise and Fall of Civilization<\/i> (Nueva York, 1951), p\u00e1ginas 6-7 y sig.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>\u0002 Herskovits, op. cit., p\u00e1g. 395.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd<\/i>., p\u00e1gs. 396-397. Para la utilizaci\u00f3n que hace Veblen del concepto de excedente ver <i>The Instinct of Wordmanship and the State of the\u00b7Industrial Arts<\/i> (Nueva York, 1914), cap. IV.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd<\/i>., p\u00e1g. 413.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd<\/i>., p\u00e1g. 399<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a>\u0002 Childe, <i>Past and Present<\/i>, p\u00e1g. 3.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd.<\/i>, p\u00e1g. 4, y <i>Cambridge Economic History of Europe, II<\/i>, p\u00e1gs. 2 y sig.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a>\u0002 Joseph S. Davis, \u00abAdam Smith and the Human Stomach\u00bb, <i>Quarterly Journal of Economics<\/i>, vol. 68, n\u00fam. 3 (mayo de 1954), 283.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a>\u0002 Herskovits, <i>op<\/i>. cit., p\u00e1g. 395. Cfr. G. Childe, <i>Cambridge Economic History of Europe, II<\/i>, p\u00e1g. 2.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a>\u0002 Oraci\u00f3n f\u00fanebre de Engels ante la tumba de Marx (17 de marzo de 1883); citado en Otto Ruhle, <i>Karl Marx, His Life and World<\/i> (traducci\u00f3n inglesa, 1929), p\u00e1gina 366.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a>\u0002 Adam Smith<i>, The Wealth of Nations I<\/i>. 1, cap. XI, part II.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a>\u0002 Cfr. G. Childe, Introducci\u00f3n de <i>What Happened<\/i> <i>in History<\/i> y Herskovits, op. cit., cap.\u00b7XXII y p\u00e1g. 294.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a>\u0002 Cfr. Paul Radin, <i>Primitive Religion<\/i> (Nueva York, 1937). esp. p\u00e1gs. 40-58.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a>\u0002 F. Engels, <i>The Origin of the Family, Private Property and the State<\/i> (Nueva York, 1942), p\u00e1gs. 6, 48, 146, 149, 160; Lewis H. Morgan, <i>Ascient Society<\/i> (Nueva York, 1877), parte IV; Thorstein Veblen, <i>op. cit<\/i>., p\u00e1gs. 150-151; G. Childe, <i>Cambridge Economic History of Europe<\/i>, II, p\u00e1gs. 4-5; Herskovits, <i>op. cit<\/i>., p\u00e1g. 395; Jacobs y Stern, <i>op. cit<\/i>., p\u00e1g. 141; Hilton, <i>op. cit<\/i>., p\u00e1g. 347.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a>\u0002 <i>Ancient Society<\/i><\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd.<\/i>, p\u00e1g. 19.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd.<\/i>, p\u00e1g. 547.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd.<\/i>, p\u00e1g. 550.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a>\u0002 <i>Op. cit.<\/i>, p\u00e1g. 6 (prefacio a la primera edici\u00f3n)<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd.<\/i>, p\u00e1gs. 150-151.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd.<\/i>, p\u00e1g. 152.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a>\u0002 <i>Ib\u00edd.<\/i>, p\u00e1g. 159.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24<\/a>\u0002 En realidad, no es cierto que fueran los fisi\u00f3cratas los primeros en formular la idea. Esta estaba por as\u00ed decirlo, \u00aben el aire\u00bb: todos los que analizaban el problema del valor de cambio hablaban de un excedente. La idea puede encontrarse en forma embrionaria en la obra de sir Willian Petty (1623-87) y, m\u00e1s desarrollada, en Richard Cantillon (1680-1734) <i>Essai sur la nature du commerce en general<\/i>. Cfr. Joseph Schumpeter, <i>History of Economic Analysis<\/i> (Nueva York, 1954), p\u00e1ginas 209-223; y J. J. Spengler, \u00abRichard Cantillon: First of the Moderns\u00bb, en <i>Journal of Political Ecomomics<\/i> vol. 62, n\u00fam. 4 y 5 (agosto y octubre de 1954). Para los fisi\u00f3cratas, ver Schumpeter, <i>op. cit.<\/i>, p\u00e1gs. 223-249; Norman J. Ware, \u00abThe Physiocrats\u00bb, <i>American Economic Review<\/i>, XXI. n\u00fam. 4 (diciembre de 1931); y la discusi\u00f3n de Marx en las <i>Theories of Surplus Value<\/i> (Selecciones traducidas del alem\u00e1n por G. A. Bonner y Emile Bums Nueva York 1952).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25<\/a>\u0002 M. Turgot, <i>Reflections on the Formation and Distriution of Wealth <\/i>(traducido del franc\u00e9s, Londres, 1798) pag. 252.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26<\/a>\u0002 Cfr. K. Marx; <i>Theories of Surplus Value, op. cit.<\/i>, p\u00e1g. 56: \u00abSu error deriva del hecho de que confundieron el aumento de substancia material&#8230; con el aumento de valor de cambio\u00bb.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27<\/a>\u0002 Para el an\u00e1lisis de estas dificultades ver Talcott Parsons, <i>The Structure of Social Action<\/i> (Glencoe, III., 1947), cap. III Elie Halevy, The Growth of Philosophic Radicalism (traducido del franc\u00e9s, Nueva York, 1949); A. D. Lindsay, Karl Marx&#8217;s Capital (Londres, 1925), esp. cap. III.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28<\/a>\u0002 <i>The Wealth of Nations<\/i> (1776), 1. I, parte VI.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29<\/a>\u0002 Esto es cierto en lo que se refiere al excedente objetivo de la econom\u00eda cl\u00e1sica, pero la teor\u00eda econ\u00f3mica de la utilidad marginal invent\u00f3 \u00abexcedentes utilitarios\u00bb o subjetivos. Ver, por ej., A. Marshall, <i>Principles of Economics<\/i> (8\u00aa ed., Nueva York 1920), p\u00e1gs. 124-133 y Ap\u00e9ndice K. Como criticas ver F. H. Knight, Risk, <i>Uncertainty and Profit<\/i> (Nueva York, 1921) p\u00e1gs. 69-73.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30<\/a>\u0002 K Marx, <i>Capital, I<\/i> (1867), Modern Library edition, p\u00e1g. 195.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote31anc\" name=\"sdfootnote31sym\">31<\/a><i>\u0002<\/i><i> <\/i><i>\u00cdbid.,<\/i> p\u00e1gs. 562, 564-565.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote32anc\" name=\"sdfootnote32sym\">32<\/a><i>\u0002<\/i><i> <\/i><i>\u00cdbid.<\/i> p\u00e1g. 786.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote33anc\" name=\"sdfootnote33sym\">33<\/a>\u0002 Marx fue quiz\u00e1s el primero qu\u00e9 concedi\u00f3 importancia al origen institucional de los excedentes relativos al estudiar la relaci\u00f3n contractual entre el trabajador y el capitalista. La econom\u00eda de la utilidad marginal desvi\u00f3 problema al se\u00f1alar la importancia funcional de <i>todos<\/i> los que aportaban medios \u00abescasos\u00bb al proceso productivo. J. Schumpeter (<i>The Theory of Economic Development<\/i>, traducci\u00f3n inglesa, Cambridge, Mass., 1934) y F. H. Knight (<i>Risk, Uncertainty and Ptofit<\/i>), demostr\u00f3 que, despu\u00e9s de atribuir valores a todos los factores funcionales del \u00abcoste\u00bb quedaba una \u00abganancia\u00bb, y este \u00abexcedente\u00bb lo explicaba en t\u00e9rminos de caracter\u00edsticas institucionales espec\u00edficas del sistema de mercado. Para una extensi\u00f3n de estas opiniones ver Jean Marchal, \u00abThe Construction of a New Theory of Profit\u00bb, <i>American Economic Review<\/i>, vol. 61, n\u00fam. 4 (septiembre de 1951); tambi\u00e9n Peter Ducker, <i>The New Society<\/i> (Nueva York, 1950) cap. IV.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote34anc\" name=\"sdfootnote34sym\">34<\/a>\u0002 Cfr. Joan Robinson, \u00abMr. Wiles Rationality: a Comment, <i>Soviet Studies<\/i>, VII (enero de 1956), p\u00e1g. 259: \u00abLa funci\u00f3n primarla. del precio, en ambos tipos de econom\u00eda (capitalista y socialista) es hacer posible la acumulaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote35anc\" name=\"sdfootnote35sym\">35<\/a>\u0002 <i>Primitive Polynesian Economy <\/i>(Londres, 1939) p\u00e1g. 9.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote36anc\" name=\"sdfootnote36sym\">36<\/a>\u0002 Cfr. La utilizaci\u00f3n del ganado como \u00abdinero\u00bb en la Grecia hom\u00e9rica; M. l. Finley <i>The Word of Odysseus <\/i>(Nueva York, 1954) p\u00e1g. 65.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote37anc\" name=\"sdfootnote37sym\">37<\/a>\u0002 A. I. Richards y E. M. Widdowson, \u00abA dietary study in Northeastern Rhodesia\u00bb, <i>Africa<\/i>, n\u00fam. 9 (1936), p\u00e1g. 196.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote38anc\" name=\"sdfootnote38sym\">38<\/a>\u0002 <i>Ibid.<\/i>, p\u00e1g. 174.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote39anc\" name=\"sdfootnote39sym\">39<\/a>\u0002 R. T. Thurnwald, <i>Werden und Gestaltung der Wirtschaft<\/i> (Berlin y Leipzing, 1932), p\u00e1g. 121<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote40anc\" name=\"sdfootnote40sym\">40<\/a>\u0002 Ver B. Malinowski, <i>Argonauts of the Westem Pacific<\/i> (Nuev York, 1922); Cora DuBois \u00abThe wealth concept as an integrative factor in Tolowa-Tututni culture\u00bb, <i>Essays in Anthropology<\/i> (Berkeley, Calf., 1936): Herskovits <i>op. cit<\/i>., cap\u00edtulo XXI; Finley, op. cit., p\u00e1gs. 58-59 y sig.; A. P. Wayda \u00abNotes on trade among the Pomo Indians of California, (mimeografiado). Columbia University lnterdisciplinary Project (1954).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote41anc\" name=\"sdfootnote41sym\">41<\/a>\u0002 <i>Op. cit.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style='margin-bottom: 0.21cm; line-height: 150%;' align='justify'>Existe un concepto utilizado ampliamente en la historia econ\u00f3mica que guarda con el an\u00e1lisis del desarrollo econ\u00f3mico una relaci\u00f3n similar a la que existe entre el postulado de la escasez y el an\u00e1lisis econ\u00f3mico. Se trata del concepto de excedente utilizado de una manera que concierte la aparici\u00f3n de un \u00abexcedente\u00bb por encima de las meras necesidades de subsistencia en el elemento crucial de la evoluci\u00f3n de instituciones sociales y econ\u00f3micas complejas a partir de comienzos simples. As\u00ed, se afirma que una sobreabundancia de medios trae consigo el desarrollo de instituciones econ\u00f3micas, de la misma manera que la escasez se considera la causa del manejo utilitario de los recursos; es decir, de la econom\u00eda en sentido formal.<\/p>\n<p style='margin-bottom: 0.21cm; line-height: 150%;' align='justify'>La tesis de este art\u00edculo es que, cuando el concepto de excedente se utiliza de esta forma, representa tambi\u00e9n una abstracci\u00f3n inadmisible que no tiene en cuenta las condiciones sociales que rodean la b\u00fasqueda diaria del sustento.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3497,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[],"class_list":["post-3496","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3496","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3496"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3496\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3497"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}