{"id":3499,"date":"2018-05-03T00:00:00","date_gmt":"2018-05-02T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3499"},"modified":"2020-02-19T08:35:18","modified_gmt":"2020-02-19T07:35:18","slug":"el-brillante-marx-el-fiel-engels-una-amistad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3499","title":{"rendered":"El brillante Marx, el fiel Engels. Una amistad"},"content":{"rendered":"\n<p>Karl Marx y Friedrich Engels se conocieron en Colonia en noviembre de 1842, cuando este &uacute;ltimo visit&oacute; la redacci&oacute;n de la<i><b> <\/b><\/i><i>Rheinische Zeitung<\/i> (la Gaceta Renana) y encontr&oacute; a su joven director. Sin embargo el inicio de su sociedad te&oacute;rica tendr&iacute;a lugar en 1844, en Par&iacute;s.<\/p>\n<p>A diferencia de Marx, Engels, hijo de un propietario de una industria textil, ya hab&iacute;a tenido la oportunidad de viajar a Inglaterra, verificando en persona los efectos de la explotaci&oacute;n capitalista en el proletariado. Su art&iacute;culo sobre la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, impreso en los Anales de Franco-Alemanes, despert&oacute; un gran inter&eacute;s en Marx, quien en ese momento decidi&oacute; dedicar todas sus energ&iacute;as a esta disciplina. Los dos comenzaron una colaboraci&oacute;n, te&oacute;rica y pol&iacute;tica, que durar&iacute;a el resto de sus vidas.<\/p>\n<p>En 1845, cuando el gobierno franc&eacute;s expulsa a Marx debido a su militancia comunista, Engels lo sigui&oacute; a Bruselas. Ese mismo a&ntilde;o tambi&eacute;n apareci&oacute; una de las pocas obras escritas en com&uacute;n, una cr&iacute;tica del idealismo de los j&oacute;venes hegelianos, titulada <i>La Sagrada Familia<\/i>, y los dos redactaron un voluminoso manuscrito &#8211; <i>La ideolog<\/i><i>&iacute;<\/i><i>a alemana<\/i> &#8211; que despu&eacute;s dejaron a la &quot;cr&iacute;tica roedora de los ratones&quot;. Posteriormente, en relaci&oacute;n a los primeros movimientos de 1848, Marx y Engels publicaban el que se convertir&iacute;a en el texto pol&iacute;tico m&aacute;s le&iacute;do en la historia de la humanidad: <i>El manifiesto del partido comunista<\/i>.<\/p>\n<p>En 1849, despu&eacute;s de la derrota de la revoluci&oacute;n, Marx se vio obligado a mudarse a Inglaterra y poco despu&eacute;s Engels se reuni&oacute; con &eacute;l. El primero se instal&oacute; en Londres, mientras que el segundo se fue a trabajar a 300 kil&oacute;metros de distancia, a Manchester, donde comenz&oacute; a dirigir el negocio familiar. De 1850 a 1870, a&ntilde;o en el que Engels retir&oacute; del negocio y pudo finalmente reunirse con su amigo en la capital brit&aacute;nica, vio la luz el per&iacute;odo m&aacute;s intenso en su correspondencia, debatiendo varias veces por semana sobre los principales acontecimientos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de la su tiempo. Gran parte de las 2.500 cartas intercambiadas entre ambos se remonta a este per&iacute;odo de veinte a&ntilde;os, a las cuales se han de a&ntilde;adir otras 1.500 enviadas a militantes e intelectuales de casi veinte pa&iacute;ses. Completa esta impresionante correspondencia unas 10.000 cartas enviadas a Marx y Engels por terceros y otras 6.000 cartas, de las cuales, aunque no se haya rastreado, existen certezas de su existencia. Se trata de un tesoro precioso que contienen ideas que a veces no se pod&iacute;an desarrollar completamente en sus escritos.<\/p>\n<p>Pocas correspondencias del siglo XIX pueden presumir de referencias tan eruditas como las que surgen de las misivas de los dos revolucionarios comunistas. Marx le&iacute;a en ocho idiomas y Engels lleg&oacute; a dominar doce; sus cartas se distinguen por la alternancia de tantos idiomas utilizados y por las citas cultas, incluidas algunas en lat&iacute;n y griego antiguo. Los dos humanistas fueron tambi&eacute;n grandes amantes de la literatura. Marx conoc&iacute;a el teatro de Shakespeare de memoria y nunca se cansaba de hojear sus vol&uacute;menes de Esquilo, Dante y Balzac. Engels, que fue durante mucho tiempo el presidente del Instituto Schiller en Manchester, adoraba a Ariosto, Goethe y a Lessing. Junto al debate permanente sobre los eventos internacionales y las posibilidades revolucionarias, fueron numerosos los intercambios relacionados con los principales descubrimientos de la tecnolog&iacute;a, la geolog&iacute;a, la qu&iacute;mica, la f&iacute;sica, las matem&aacute;ticas y la antropolog&iacute;a. Para Marx, Engels aseguraba la posibilidad de una indispensable confrontaci&oacute;n de ideas, adem&aacute;s de una voz cr&iacute;tica que deb&iacute;a ser consultada cada vez que se hac&iacute;a necesaria la toma posici&oacute;n sobre un tema controvertido.<\/p>\n<p>En algunos per&iacute;odos, hubo una verdadera y propia divisi&oacute;n del trabajo entre ambos. De los 487 art&iacute;culos firmados por Marx, entre 1851 y 1862, para el <i>New York Tribune<\/i>, el peri&oacute;dico m&aacute;s difundido en los Estados Unidos, casi la mitad fueron escritos por Engels. Marx narr&oacute; al p&uacute;blico estadounidense los eventos pol&iacute;ticos m&aacute;s relevantes y las crisis econ&oacute;micas, mientras que Engels relat&oacute; las muchas guerras en curso y sus posibles resultados. Al hacerlo, permiti&oacute; que su amigo pudiera dedicar m&aacute;s tiempo a completar su investigaci&oacute;n sobre econom&iacute;a.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista humano, su relaci&oacute;n fue incluso m&aacute;s extraordinaria que la intelectual. Marx confi&oacute; a Engels todas sus dificultades personales, comenzando con la terrible pobreza y los muchos problemas de salud que lo atormentaron durante d&eacute;cadas. Engels se prodig&oacute; con total abnegaci&oacute;n para ayudar a su amigo y a su familia, haciendo siempre todo lo que pudiera estar a su alcance para garantizarles una existencia digna y para facilitarle que pudiera finalizar <i>El Capital<\/i>. Marx estaba constantemente agradecido por su ayuda, como muestra lo que escribiera una noche de agosto de 1867, minutos despu&eacute;s de terminar la correcci&oacute;n de los borradores del libro I: &quot;te debo solamente a ti que haya sido posible&quot;.<\/p>\n<p>A partir de septiembre de 1864, la redacci&oacute;n de la obra maestra de Marx se hab&iacute;a retrasado debido a su participaci&oacute;n en las actividades de la Asociaci&oacute;n Internacional de Trabajadores. Desde el principio hab&iacute;a asumido buena parte de la carga que supon&iacute;a su direcci&oacute;n, tambi&eacute;n Engels puso sus habilidades pol&iacute;ticas al servicio de los trabajadores tan pronto como pudo. La noche del 18 de marzo de 1871, cuando tuvieron noticias de que &quot;el asalto a los cielos&quot; hab&iacute;a tenido &eacute;xito y que la primera Comuna socialista de la historia de la humanidad hab&iacute;a nacido en Par&iacute;s, comprendieron que los tiempos pod&iacute;an cambiar m&aacute;s r&aacute;pido que ellos mismos esperaban.  <\/p>\n<p>Incluso despu&eacute;s de la muerte de la esposa de Marx en 1881, cuando los m&eacute;dicos le impusieron varios viajes lejos de Londres, para tratar de curar mejor sus enfermedades, no dejaron de escribirse. Usaban a menudo los sobrenombres afectivos con los que eran conocidos entre sus compa&ntilde;eros de lucha: el Moro y el General: Marx por el color negro tanto de la barba como del cabello y Engels por su gran experiencia en estrategia militar.<\/p>\n<p><a name='_GoBack'><\/a> Poco antes de su muerte, Marx pidi&oacute; a su hija Eleanor que le recordara a Engels &quot;hacer alguna cosa&quot; con sus manuscritos inconclusos. Respet&oacute; su voluntad e inmediatamente despu&eacute;s de esa tarde de marzo de 1883, cuando lo vio por &uacute;ltima vez, emprendi&oacute; un trabajo cicl&oacute;peo. Engels sobrevivi&oacute; 12 a&ntilde;os a Marx, empleando la mayor&iacute;a de estos en preparar para la publicaci&oacute;n las notas y los apuntes de los libros II y III de <i>El Capital<\/i> que su amigo no pudo completar.  <\/p>\n<p>En ese periodo de su vida ech&oacute; en falta muchas de las cosas de Marx, entre ellas, su continuo intercambio epistolar. Engels catalog&oacute; cuidadosamente sus cartas, recordando los a&ntilde;os en que, fumando una pipa, sol&iacute;a redactar una por noche. Las rele&iacute;a a menudo, en ocasiones con un poco de melancol&iacute;a, recordando aquellos momentos de su juventud en los que, ri&eacute;ndose el uno al otro, se esforzaban en predecir d&oacute;nde podr&iacute;a estallar la pr&oacute;xima revoluci&oacute;n. Sin embargo, nunca abandon&oacute; la certeza de que muchos otros continuar&iacute;an su trabajo te&oacute;rico y que en todos los rincones del mundo millones de personas continuar&iacute;an luchando por la emancipaci&oacute;n de las clases subalternas.<\/p>\n<p><i><b>Fuente<\/b><\/i><i>:<\/i> Original publicado en italiano en el diario <i>Corriere della sera<\/i> el 4 de marzo de 2018.  <\/p>\n<p>Traducci&oacute;n del italiano de Nando Zamorano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><p class='MsoNormal' style='text-align: justify;'>En 1844 Karl Marx y Friedrich Engels inician una relaci\u00f3n de amistad que habr\u00eda de durar hasta la muerte del primero en 1883. Durante todo este tiempo, adem\u00e1s de compartir trabajo y debates intelectuales, tuvieron una relaci\u00f3n personal fuera de lo com\u00fan. A la muerte de Marx, Engels consagrar\u00e1 la mayor parte de los a\u00f1os que le restaban al cicl\u00f3peo trabajo de recopilar y publicar los trabajos que su amigo no pudo completar.<\/p><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":3500,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[998,868],"class_list":["post-3499","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-siglo-xix","tag-friedrich-engels","tag-karl-marx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3499","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3499"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3499\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3500"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3499"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3499"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3499"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}