{"id":351,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=351"},"modified":"2020-02-14T11:28:45","modified_gmt":"2020-02-14T10:28:45","slug":"hace-falta-una-reconstruccion-global","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=351","title":{"rendered":"Hace falta una reconstruccion global"},"content":{"rendered":"<p>Encuesta a los obreros de Peugeot de Sochaux<\/p>\n<p><i>Con los art\u00edculos que estamos presentando queremos comenzar una reflexi\u00f3n sobre cu\u00e1les son hoy las tareas que se le plantean a la clase trabajadora para lograr recomponer su conciencia de clase y sus instituciones, en la perspectiva de volver a proponerse como sujeto capaz de liderar la transformaci\u00f3n social. <\/i><\/p>\n<p><i>Es preciso partir de reconocer los cambios estructurales que ha sufrido. Se trata de una \u00abnueva clase trabajadora\u00bb, caracterizada -esencialmente- por una nueva relaci\u00f3n laboral (marcada por la desocupaci\u00f3n y la exclusi\u00f3n). Como tambi\u00e9n las p\u00e9rdidas subjetivas, la autocompresi\u00f3n como clase, y la falta de toda perspectiva que vaya m\u00e1s all\u00e1 del orden capitalista existente. <\/i><\/p>\n<p><i>Del primero queremos se\u00f1alar, que lo hemos tomado gentilmente de la revista marxista revolucionaria francesa\u00a0 Carr\u00e8 Rouge, en el que <\/i><i>Fran\u00e7ois Chesnais escribi\u00f3 una rese\u00f1a del libro Retour sur la condition ouvri\u00e8re*, sobre los cambios en las vidas de los obreros \u2013y sus familias\u2013 que trabajan en Peugeot y las f\u00e1bricas subtratantes, en la regi\u00f3n de Sochaux-Monb\u00e9liard, Francia, durante los \u00faltimos 15 a\u00f1os. El siguiente es un extracto de esa rese\u00f1a.<\/i><i> <\/i><\/p>\n<p><b>El m\u00e9todo de investigaci\u00f3n y sus implicancias <\/b><\/p>\n<p>Entrevistas individuales llevadas a cabo de manera continua durante un per\u00edodo largo, cuatro a\u00f1os como m\u00ednimo, o mucho m\u00e1s largo \u2013en ciertos casos de m\u00e1s de quince\u2013 con los obreros de Peugeot es el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n aplicado por los autores. Y se los volvi\u00f3 a entrevistar en diferentes ocasiones de su vida y su actividad: como militantes (en los locales sindicales, en las reuniones de los comit\u00e9s de huelga durante el conflicto de 1989), o como ciudadano en las fiestas de la FCPC de la escuela o del colegio de sus hijos e incluso en su vida familiar.<\/p>\n<p>Estas entrevistas, que se extendieron m\u00e1s tarde a los hijos de algunas de estas familias (y por su intermedio a otros estudiantes, miembros de familias obreras), fueron obtenidas gracias a los v\u00ednculos de gran confianza que se establecieron con numerosos obreros de Peugeot. El punto de partida fue la amistad existente entre Michel Pialoux y Christian Collonge, OS [obrero semiespecializado] y militante de la CGT en la f\u00e1brica.<\/p>\n<p>El objetivo de este m\u00e9todo es conducir al investigador a que se vea progresivamente implicado personalmente con la gente que aprender\u00e1 a conocer y con \u201cla vida del grupo obrero\u201d en s\u00ed. La investigaci\u00f3n no se hace sobre una suma de individuos aislados, atomizados, sino sobre sus relaciones con la patronal y sus representantes, entre ellos, con sus organizaciones sindicales y pol\u00edticas, y entre ellos y sus hijos. Los autores pueden decir que han llevado adelante un estudio sobre la evoluci\u00f3n y el devenir \u201cde un \u2018grupo social\u2019 el grupo obrero (de Sochaux-Monb\u00e9liard), la desconstrucci\u00f3n-reconstrucci\u00f3n de identidades colectivas e individuales de los miembros del grupo\u201d (p\u00e1g. 437).<\/p>\n<p>Pero es necesario precisar, que dentro de estos l\u00edmites, el aporte es en realidad sobre la clase obrera, al especificar la relaci\u00f3n que es decisiva para ella de \u201cclase en s\u00ed\u201d y \u201cclase para s\u00ed\u201d. Volveremos sobre este punto m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Los dos autores escriben <i>que la investigaci\u00f3n fue llevada a cabo con la intenci\u00f3n expl\u00edcita de contrarrestar el proceso de \u201crehabilitaci\u00f3n de la empresa\u201d que comenz\u00f3 a ponerse en acci\u00f3n luego del inicio de los a\u00f1os 80, lo que estrechamente coincidi\u00f3 con \u201cEl adi\u00f3s al proletariado\u201d de numerosos intelectuales \u201cmarxistas\u201d, que hicieron aparecer a los obreros como obst\u00e1culos a la modernizaci\u00f3n de la industria, como herederos de un pasado revolucionario, que llevaba necesariamente a combates de retaguardia<\/i>\u201d (p\u00e1gs. 15 y 16).<\/p>\n<p>Factores constitutivos de una \u201cruptura dentro de la historia de las relaciones de clase\u201d<\/p>\n<p>En el curso de los \u00faltimos quince a\u00f1os, se vivi\u00f3 a costa de un segmento de la clase obrera \u201cuna ruptura importante en la historia de las relaciones de clase\u201d, seg\u00fan los autores. Durante este per\u00edodo, <i>los diques construidos durante el tiempo por el movimiento obrero para oponerse a la explotaci\u00f3n, dar al grupo una conciencia de clase y resistir mejor a la dominaci\u00f3n simb\u00f3lica (ideol\u00f3gica y pol\u00edtica) cedieron de manera clara con el resultado de que la altaner\u00eda, la arrogancia y diversas formas de errores se transformaron en \u201cdominantes\u201d, se liberaron y quedaron expuestos sin complejos <\/i>(p\u00e1g. 16). Fue el resultado conjunto de factores objetivos y subjetivos.<\/p>\n<p>Para los obreros de Peugeot y los de las firmas subtratantes de la f\u00e1brica, la ruptura en las relaciones de fuerza con el adversario de clase, se manifest\u00f3 primero en el agravamiento de las condiciones cotidianas de trabajo. El conjunto de los mecanismos econ\u00f3micos y sociales que resultaron de la introducci\u00f3n y adaptaci\u00f3n por parte de los grupos industriales franceses de los m\u00e9todos llamados \u201ctoyotistas\u201d, tuvieron su efecto.<\/p>\n<p>El libro nos presenta las etapas de la reorganizaci\u00f3n del proceso del trabajo en un contexto que se hizo a la vez de cambio de t\u00e9cnicas radicales, pero tambi\u00e9n de liberalizaci\u00f3n, de desregulaci\u00f3n y de mundializaci\u00f3n del capital y por lo tanto de aumento del desempleo. Uno sigue a trav\u00e9s de las entrevistas aquello que significa en lo cotidiano \u201cla mundializaci\u00f3n feliz\u201d \u2013celebrada por Alain Minc y Eric Izraelewicz\u2013 para los obreros, que los portavoces de la industria y las finanzas se empe\u00f1an en presentar como a los \u201cprivilegiados\u201d porque tuvieron durante un largo tiempo contratos de trabajo m\u00e1s o menos estables.<\/p>\n<p>La mundializaci\u00f3n ha sido sin\u00f3nimo para ellos de intensificaci\u00f3n cualitativa de los ritmos de trabajo, de tensiones y de estr\u00e9s en la f\u00e1brica; de la precarizaci\u00f3n rampante del empleo; de las bajas de salarios, que los OS y los que cobran el m\u00ednimo en las peque\u00f1as y medianas empresas mantienen que subieron en relaci\u00f3n con los salarios y las remuneraciones de otras categor\u00edas.<\/p>\n<p>La ruptura dentro de la historia de la clase obrera de Sochaux-Montb\u00e9liard, tambi\u00e9n es presentada, de manera paralela, por el debilitamiento muy marcado, sino la interrupci\u00f3n, de los mecanismos sociales anteriores de transmisi\u00f3n de una generaci\u00f3n a la otra de las ideas y de la visi\u00f3n del mundo que pertenec\u00edan al \u201cgrupo obrero\u201d.<\/p>\n<p>Esta ruptura ha sido mucho menos estudiada y es tambi\u00e9n menos conocida porque se mantiene en silencio, oculta. \u00c9sta se analiza en el libro bajo dos formas. La primera es la de la llegada a la f\u00e1brica de una nueva generaci\u00f3n de j\u00f3venes obreros \u201cimportados\u201d por la direcci\u00f3n de Peugeot en el momento en el que comienza a poner en efecto las nuevas formas de organizaci\u00f3n del trabajo, que corresponden a la llegada masiva de la electr\u00f3nica. La segunda es la que se produce en el seno de muchas familias obreras.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se encuentra una de las grandes originalidades del libro, que es la de estudiar el devenir de los hijos de los obreros de Sochaux y de medir el grado de ruptura entre padres e hijos. Este no s\u00f3lo se puede imputar al desempleo o al cambio de la t\u00e9cnica. Es tambi\u00e9n la consecuencia (\u00bfresultado deliberado?) de pol\u00edticas escolares como el desmantelamiento de la ense\u00f1anza profesional o t\u00e9cnica del bachillerato para el 80% de los alumnos, a trav\u00e9s de las cuales el gobierno bajo direcci\u00f3n socialista y la direcci\u00f3n RPR que practicaron la \u201calternancia\u201d, fueron los agentes conscientes despu\u00e9s de veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>Al margen de los mecanismos que se toman en consideraci\u00f3n relativos al funcionamiento mismo del capitalismo a partir del momento en que se quitan los frenos a la competencia, a la miseria, a la puesta en pr\u00e1ctica de estrategias patronales y gubernamentales que llevan a modificar de manera deliberada las relaciones de clase a expensas de los obreros, hay adem\u00e1s un tercer factor, que no puede ser subestimado. Es el factor subjetivo, m\u00e1s exactamente <b>pol\u00edtico<\/b>.<\/p>\n<p>Beaud y Pialoux nos hacen comprender hasta qu\u00e9 punto la resistencia del \u201cgrupo obrero\u201d de la f\u00e1brica Peugeot frente a \u201csu\u201d patronal, as\u00ed como en mayor medida a la presi\u00f3n ejercida por la sociedad capitalista, fue debilitada, minada, estallada, por la ca\u00edda de la URSS y la toma de conciencia de la magnitud del desastre del estalinismo. En el caso preciso de los militantes obreros de Peugeot, la ca\u00edda de la URSS parece haber significado la desaparici\u00f3n de la \u00fanica forma que ellos conoc\u00edan <i>de esperanza pol\u00edtica de un cambio radical de las relaciones sociales sobre la base de un modelo de tipo socialista<\/i> (p\u00e1g. 364). No puede ser una simple coincidencia que la \u00faltima gran huelga de Sochaux tuvo lugar en setiembre-octubre de 1989. En el curso de las entrevistas, los autores percibieron el peso de <i>la crisis de creencia, la p\u00e9rdida de confianza en los viejos modelos de resistencia, la desaparici\u00f3n brutal de la esperanza comunista <\/i>que siguieron a la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y los eventos posteriores, la dificultad que numerosos militantes tuvieron para continuar llevando adelante como antes la lucha dentro de la f\u00e1brica.<\/p>\n<p><b>Un par\u00e9ntesis sobre el lugar de la URSS en la conciencia pol\u00edtica obrera <\/b><\/p>\n<p>En su gran mayor\u00eda, los redactores de <i>Carr\u00e9 Rouge<\/i> acordamos despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de la revista sobre la caracter\u00edstica \u201cnecesaria\u201d y por lo tanto totalmente progresista de la ca\u00edda del estalinismo (ca\u00edda que no significa la desaparici\u00f3n de sus secuelas m\u00e1s profundas), pero tomamos un\u00a0 largo tiempo para medir la magnitud del hecho de que no conduc\u00eda hacia una revoluci\u00f3n pol\u00edtica obrera. La lectura atenta del libro de Beaud y Pialoux permite adivinar los efectos en Sochaux. Es que la clase obrera francesa tuvo (hasta un cierto punto y con l\u00edmites importantes) elementos de clase para s\u00ed (de clase \u201cmovilizada\u201d en la terminolog\u00eda de Bourdieu) que naci\u00f3 de su adhesi\u00f3n pol\u00edtica masiva a todo lo que pudiera haber representado la revoluci\u00f3n de octubre, a la inmensa esperanza que ella suscit\u00f3 (s\u00f3lo hay en Italia un equivalente a esto). Si esto fue as\u00ed, es porque en Francia el surgimiento de la clase obrera industrial fue contempor\u00e1neo o posterior a la Revoluci\u00f3n Rusa.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n de una clase obrera industrial concentrada ha estado siempre sometida a los ritmos propios del desarrollo de la gran industria capitalista en cada pa\u00eds. En el caso franc\u00e9s, esta fue tard\u00eda, en parte contempor\u00e1nea con la Primera Guerra Mundial (ligada a su preparaci\u00f3n y desarrollo) y en su mayor parte, posterior a la Segunda Guerra Mundial imperialista. Si se except\u00faa la influencia de las corrientes socialistas del siglo xx y la experiencia de la revoluci\u00f3n de 1848\u00a0 y de la Comuna, la conciencia pol\u00edtica de la clase obrera francesa se form\u00f3 esencialmente a partir de fundamentos de los que el punto b\u00e1sico fue la adhesi\u00f3n a la revoluci\u00f3n de octubre.<\/p>\n<p>Al no desembocar en la revoluci\u00f3n pol\u00edtica, la desaparici\u00f3n de la URSS debe necesariamente haberse vivido como una derrota. No pod\u00eda ser de otra manera. Nada m\u00e1s natural que este factor haya facilitado la tarea de la direcci\u00f3n de Peugeot en su voluntad de destruir \u201cel sistema pol\u00edtico propio de la f\u00e1brica\u201d.<\/p>\n<h2>Por qu\u00e9 era necesario terminar con el sistema pol\u00edtico propio de la f\u00e1brica<\/h2>\n<p>La huelga general de mayo de 1968 fue particularmente dura en Peugeot.<\/p>\n<p>Para que ella terminara fue necesario que la gendarmer\u00eda ocupara la regi\u00f3n de Sochaux-Monb\u00e9liard, con dos muertes obreras como resultado. Luego de la represi\u00f3n, y a lo largo de los a\u00f1os 70 y el inicio de los a\u00f1os 80, la organizaci\u00f3n del trabajo fue profundamente marcada por las relaciones pol\u00edticas entre los obreros de un lado, y la patronal y su dominio del otro, modelada por la huelga general. Sochaux fue una de las pocas f\u00e1bricas donde la victoria electoral de Mitterrand y de la Uni\u00f3n de la izquierda en 1981 fue seguida por una huelga muy dura.<\/p>\n<p><i>\u201c<\/i>A veces triunfan los obreros, pero es un triunfo ef\u00edmero. El verdadero resultado de sus luchas no es tanto el \u00e9xito inmediato como la solidaridad enorme entre los trabajadores (solidaridad que pone l\u00edmites a la competencia que la burgues\u00eda cre\u00f3 y recre\u00f3 entre ellos).\u201d A estas ideas esenciales de Marx y Engels en el <i>Manifiesto del Partido Comunista<\/i>, hacen eco secciones del libro en el que las muestras de solidaridad a nivel de f\u00e1brica son analizadas, as\u00ed como el rol que jug\u00f3 como escudo, desgraciadamente de forma pasajera, contra la direcci\u00f3n, y sobre todo como freno a la competencia entre los obreros. Esto es particularmente as\u00ed, en lo que Michel Pialoux llama \u201cel sistema pol\u00edtico propio de las f\u00e1bricas\u201d, construido alrededor de y luego de 1968. <i>La politizaci\u00f3n obrera en las f\u00e1bricas de OS, a partir de los a\u00f1os 70, encuentra su especificidad en una relaci\u00f3n con la pol\u00edtica, construida sobre la defensa del inter\u00e9s inmediato \u2013el salario, el tiempo de trabajo, las primas, la promoci\u00f3n\u2013 y alrededor de un sistema de solidaridades pr\u00e1cticas constituido a trav\u00e9s del tiempo y de las luchas. Si se miran atentamente las relaciones que se instituyen dentro de la f\u00e1brica y entre los delegados y su base, entre los delegados y los patrones, se ve c\u00f3mo se construyen de conjunto resistencias individuales y resistencias colectivas [&#8230;]. Mas all\u00e1 de una cultura de solidaridad, se podr\u00eda hablar de un \u201dsistema pol\u00edtico propio de la f\u00e1brica\u201d, que tuvo durante mucho tiempo su coherencia, y dentro del cual el delegado ten\u00eda un lugar inmediato. La relaci\u00f3n de estas luchas es la dignidad, m\u00e1s exactamente, la manera en la que uno se defiende contra las ca\u00eddas \u2013siempre posibles y presentes en los esp\u00edritus\u2013\u00a0 en la indignidad. <\/i>(p\u00e1g. 334).<i> <\/i><\/p>\n<p>Uno se encuentra aqu\u00ed en presencia de relaciones de un tipo particular. Son relaciones compatibles con la explotaci\u00f3n -porque dejan intacta la relaci\u00f3n fundamental entre el capital y el trabajo y no afectan el salario como obligaci\u00f3n de los proletarios de vender su fuerza de trabajo- y a la vez contradictorias con el pleno desarrollo de esta explotaci\u00f3n porque como consecuencia de ellas aparecen barreras a su intensidad, se organiza la resistencia frente a la supervisi\u00f3n, y los obreros obtienen espacios de libertad relativa dentro de la f\u00e1brica. Esta resistencia puede perfectamente implicar, en la ocasi\u00f3n en que otras v\u00edas de reivindicaci\u00f3n se encuentran cerradas, el recurso a formas organizativas de sabotaje del trabajo. Este es el tipo de relaciones pol\u00edticas que la direcci\u00f3n de Peugeot trat\u00f3 de destruir apenas\u00a0 las condiciones se cumplieron como para hacerlo.<\/p>\n<p>A partir de los inicios de la d\u00e9cada de 1980 cinco elementos se conjugan para permitirlo: la suba r\u00e1pida del desempleo; la introducci\u00f3n desde el exterior (Jap\u00f3n, EE.UU.) de nuevas tecnolog\u00edas de producci\u00f3n y de nuevas formas de control del trabajo; la utilizaci\u00f3n del discurso sobre la competitividad y la \u201crestauraci\u00f3n de la empresa\u201d cuyos portadores fueron el Partido Socialista y una cada vez mayor parte del Partido Comunista Franc\u00e9s (el ala Hertzog); la ca\u00edda de la URSS que acabamos de mencionar; y a partir, de que se puso fin al crecimiento de los efectivos, la ventaja que la patronal sac\u00f3 del envejecimiento de los trabajadores que hab\u00edan estado empleados durante veinte a\u00f1os y su desgaste f\u00edsico y moral. El an\u00e1lisis de las entrevistas hace frecuentemente alusi\u00f3n a esto.<\/p>\n<p><b>La automatizaci\u00f3n, \u201cc\u00edrculos de calidad\u201d y empeoramiento de la explotaci\u00f3n <\/b><\/p>\n<p>El aumento del desempleo y el retorno a las formas de competencia entre los obreros fundado sobre el miedo a perder sus empleos, son los factores sobre los que se miden los efectos de punta a punta en este libro. Son los factores que permitieron a Peugeot llevar adelante, m\u00e1s f\u00e1cil que nunca en otra situaci\u00f3n, la disoluci\u00f3n de los colectivos de trabajo en los grandes talleres de la f\u00e1brica, as\u00ed como la externalizaci\u00f3n de los abastecimientos. Estos procesos condujeron a la dispersi\u00f3n de las concentraciones obreras y facilitaron la destrucci\u00f3n de las relaciones pol\u00edticas creadas por los obreros y sus delegados durante los a\u00f1os 60 y 70.<\/p>\n<p>Dos medios \u201ct\u00e9cnicos\u201d fueron puestos en obra. El primero fue la construcci\u00f3n de talleres nuevos, de concepci\u00f3n y arquitectura muy diferentes a los anteriores, con equipos automatizados y robotizados, que permitieron una organizaci\u00f3n del trabajo totalmente cambiada a la que muy pocos de los \u201cviejos obreros\u201d pod\u00edan adaptarse. Su consecuencia fue lo que los autores llaman <i>\u201cuna grave desvalorizaci\u00f3n del trabajo, a la vez objetiva y subjetiva\u201d. <\/i><\/p>\n<p>Trabajo desvalorizado objetivamente por la baja de los salarios relativos, especialmente aquellos de los OS, que fue la medida m\u00e1s segura de disminuir la posici\u00f3n del grupo obrero en la jerarqu\u00eda social. Trabajo desvalorizado subjetivamente por diferentes razones, en el coraz\u00f3n de las cuales se encuentra una intensificaci\u00f3n muy grande de los ritmos, pero tambi\u00e9n la reaparici\u00f3n de una muy fuerte competencia entre los obreros dentro mismo de los talleres. Eso que los viejos trabajadores llamaban \u201cla degradaci\u00f3n del ambiente\u201d. La transformaci\u00f3n de las formas de remuneraci\u00f3n seguida de la puesta en pr\u00e1ctica de pol\u00edticas de individualizaci\u00f3n de los salarios y nuevas formas de primas. Los obreros relatan en las entrevistas el conjunto de peque\u00f1as humillaciones sufridas por \u201crobarnos entre nosotros\u201d, tales como que miembros de un mismo equipo de trabajo podr\u00edan despedazarse entre ellos debido a la introducci\u00f3n de \u201clas primas al m\u00e9rito\u201d o de peque\u00f1as primas colectivas de montos rid\u00edculos (100 francos).<\/p>\n<p>Beaud y Pialoux relatan que en el curso de las entrevistas, los obreros integrados en las nuevas estructuras y las nuevas relaciones, explicaron el sentimiento de estar entrampados en una competencia cada vez m\u00e1s despiadada, cuyas formas son muy dif\u00edciles de percibir desde el exterior.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de los delegados sindicales, mucho de los cuales fueron afectados por la crisis de identidad pol\u00edtica, por los hechos ya mencionados, se hizo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil. En los grandes talleres de los a\u00f1os 70, los delegados eran las \u201cfiguras\u201d del taller, respetados y admirados. Su considerable poder para defender a los obreros contra la patronal en ese momento, estaba acompa\u00f1ado del poder moral de arbitrar entre obreros (con los antagonismos entre los compa\u00f1eros y los \u201ccarneros\u201d), as\u00ed como de mantener la sociabilidad obrera dentro de las f\u00e1bricas, en el momento de las pausas o de los \u201cretrocesos\u201d. Los testimonios muestran que en los \u00faltimos quince a\u00f1os se produjo, <i>una suerte de regresi\u00f3n, ligada a la percepci\u00f3n por parte de los OS del agravamiento de sus condiciones de trabajo. El delegado se transform\u00f3 cada vez m\u00e1s en sospechoso de beneficiarse de las \u201cventajas\u201d: es \u00e9l el que puede salir de la \u201ccadena\u201d, el que se beneficia con las horas de delegado, con derechos suplementarios, est\u00e1 como si dij\u00e9ramos \u201cprotegido\u201d contra los despidos, etc\u00e9tera. <\/i>La degradaci\u00f3n del ambiente en las f\u00e1bricas y el agravamiento de la competencia entre los obreros se pueden medir en el momento de la llegada de los recibos de sueldo. <i>Antes, cuando arribaba la \u201cpaga\u201d, los obreros del sector se mostraban sus recibos de sueldo y los discut\u00edan p\u00fablicamente. <\/i><\/p>\n<p><b>\u00a0 La externalizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de la competencia entre los sub-contratados <\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0 <\/b>El segundo proceso, que se llev\u00f3 a cabo de manera paralela con la automatizaci\u00f3n y la puesta en pr\u00e1ctica de los \u201cc\u00edrculos de calidad\u201d, fue la descolonizaci\u00f3n y externalizaci\u00f3n de las actividades de producci\u00f3n. Este proceso se vio acelerado a mediados de los a\u00f1os 90. Los \u201cblasones\u201d industriales de la f\u00e1brica desaparecieron progresivamente, especialmente una parte importante de la f\u00e1brica de mec\u00e1nica (bastiones de los obreros profesionales) al transferir la producci\u00f3n de motores, en 1979, al norte de Francia. As\u00ed, los s\u00edmbolos obreros de la vieja f\u00e1brica, como la fundici\u00f3n, o el taller de guarnici\u00f3n, no fueron modernizados y parecieron destinados a desaparecer r\u00e1pidamente. La f\u00e1brica de Souchaux se redujo cada vez m\u00e1s a los talleres de carrocer\u00eda y pintura. Se transform\u00f3 progresivamente en el centro de montaje y en dador de \u00f3rdenes de las PyME sat\u00e9lites, empresas subcontratistas que son cada vez m\u00e1s dependientes de Peugeot y cumplen con las condiciones nuevas de aprovisionamiento de componentes a \u201cflujo tenso\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, una vez m\u00e1s, el contexto de la puesta en pr\u00e1ctica de la externalizaci\u00f3n es el de la desindustrializaci\u00f3n y del incremento del desempleo. A lo largo de los \u00faltimos veinte a\u00f1os, seguido del cierre de las f\u00e1bricas metal\u00fargicas y textiles, la regi\u00f3n de Sochaux- Monb\u00e9liard se transform\u00f3 en una zona casi monoindustrial totalmente dependiente de la automotriz: al lado de Peugeot- Sochaux se encuentran grandes f\u00e1bricas con miles de trabajadores directamente ligados a Peugeot (ECIA, Peugeot-cycles), y tambi\u00e9n numerosos subcontratistas, los m\u00e1s recientemente instalados. Estos equipadores (fabricantes de guardabarros, componentes el\u00e9ctricos, planchas, asientos de autos, etc\u00e9tera) viven al ritmo de la gran f\u00e1brica. Las \u00f3rdenes de producci\u00f3n se hacen a diario, los camiones alimentan con demoras muy cortas las cadenas de montaje, el menor retardo en la producci\u00f3n toma proporciones dram\u00e1ticas, provoca demoras y rupturas en el stock. Los flujos tan r\u00edgidos y las restricciones dr\u00e1sticas de calidad imponen a los subcontratistas, y por lo tanto a los operarios, el ritmo de producci\u00f3n y una intensidad de trabajo cada vez m\u00e1s dura.<\/p>\n<p>As\u00ed, el recurso de la competencia organizada por el capital entre los obreros ya no es m\u00e1s el salario, sino el empleo, dado que la preservaci\u00f3n est\u00e1 ligada a la producci\u00f3n con cero faltas y a un costo muy bajo. El salario, en efecto, es el SMIC [salario m\u00ednimo] para todos (o para todas, dado que cada vez m\u00e1s en las PyME los obreros son casi exclusivamente mujeres, elegidas de preferencia entre las madres solteras, por que para ellas mantener el empleo es vital).<\/p>\n<p><b>La competencia entre obreros de generaciones diferentes <\/b><\/p>\n<p>Y llegamos a una de las cuestiones m\u00e1s dram\u00e1ticas en el proceso de destrucci\u00f3n de \u201clas relaciones pol\u00edticas dentro de la f\u00e1brica\u201d que es la reconstituci\u00f3n por parte de la patronal de una competencia muy fuerte entre los obreros. La reducci\u00f3n de los efectivos estables por medio de los \u201cplanes sociales\u201d o de las \u201cayudas al retorno\u201d para los trabajadores inmigrantes fue acompa\u00f1ada por el empleo creciente de trabajadores interinos de menos de 25 a\u00f1os, para tapar lo agujeros y como medida preparatoria para la jubilaci\u00f3n de los viejos y el entrenamiento de los j\u00f3venes gracias a las subvenciones generosas del Estado dentro del marco de pol\u00edticas de \u201cayuda a la industria automotriz\u201d.<\/p>\n<p>Esta estrategia fue un medio m\u00e1s para agravar la competencia en el seno de las f\u00e1bricas y de los equipos, competencia entre generaciones que es tambi\u00e9n la primera expresi\u00f3n de la ruptura dentro de la transmisi\u00f3n de padres a hijos de la herencia pol\u00edtica que hab\u00eda existido dentro de la clase obrera hacia fines de los a\u00f1os 80.<\/p>\n<p>Para los interinos de edades entre 23 a 25 a\u00f1os, que Peugeot reclutaba muy a menudo en el norte o en Breta\u00f1a, donde el desempleo era particularmente elevado, la f\u00e1brica de Sochaux les pareci\u00f3 como un puerto de paz luego de una sucesi\u00f3n de etapas de contratos j\u00f3venes y de trabajos interinos o temporales. Ellos ve\u00edan sus contratos temporales dentro de una firma prestigiosa como el fin posible de su sufrimiento, una posibilidad, por cierto \u00fanica, de encontrar un empleo estable. Los responsables de recursos humanos eran plenamente conscientes y sacaron todo partido posible para conseguir destruir los viejos colectivos de trabajo, metieron en la cabeza de los j\u00f3venes que una de las pocas ventajas ser\u00edan su capacidad y su disposici\u00f3n de entrar en la modernidad de los nuevos talleres y de transformarse en operarios eficaces, disponibles, serios, cooperativos, etc\u00e9tera.En las entrevistas los j\u00f3venes temporarios, o reci\u00e9n empleados, dec\u00edan que esperaban conseguir su trabajo y hacerlo vivible y aceptable \u201cser obrero de manera diferente, sin esas especies de atavismos, \u201cgru\u00f1\u00f3n\u201d, \u201cquejoso\u201d de sus predecesores\u201d.<\/p>\n<p>Una soluci\u00f3n que no puede ser m\u00e1s que temporaria y que consiste en jugar con las ambig\u00fcedades estatutarias del operario permite a los nuevos trabajadores diplomados no considerarse entera o exclusivamente obreros. Los j\u00f3venes se preocupan por hacer uso del nuevo vocabulario de la f\u00e1brica, operador, l\u00ednea, grupo y de adherir a la tem\u00e1tica de la calidad, lo que los obreros de la generaci\u00f3n precedente, sin hablar de los militantes, se rehusaban a hacer casi por principio, para marcar la distancia irreductible con la direcci\u00f3n y el patr\u00f3n. Para estos obreros, los temporarios aparecen de manera inmediata y brutal, como competencia en el trabajo. Por sus actitudes (trabajar con un walckman y en remera, mutismo, rehusarse ostensiblemente a comunicarse con los otros colegas, etc\u00e9tera) los viejos OS tienen la impresi\u00f3n de que ellos no respetan los c\u00f3digos sociales establecidos desde hace tiempo dentro de la f\u00e1brica, las viejas solidaridades. No pueden verlos como verdaderamente \u201cobreros\u201d \u2013en su significado de lucha, de historia com\u00fan y de esperanza pol\u00edtica\u2013, \u201cnunca ser\u00e1n militantes\u201d.<\/p>\n<p>Esta irrupci\u00f3n dentro de los talleres ha hecho tomar conciencia brutalmente a los viejos OS de que una distancia cultural irreversible se cre\u00f3 entre las generaciones obreras. Los viejos, y especialmente los viejos militantes, sienten que no pueden ya transmitir su saber o su experiencia pol\u00edtica y descubren que el hilo que un\u00eda las generaciones obreras dentro de la f\u00e1brica ha sido roto.<\/p>\n<p><b>El espejismo de los estudios largos y la ruptura interna del grupo obrero <\/b><\/p>\n<p>Este hilo no se rompi\u00f3 s\u00f3lo en la f\u00e1brica, sino tambi\u00e9n y de gran manera en la casa, no s\u00f3lo por el desempleo sino tambi\u00e9n por los cambios dentro de la ense\u00f1anza. Despu\u00e9s del inicio de los a\u00f1os 90, explica Beaud, los padres vieron que sus hijos se transformaban ante sus ojos en h\u00edbrido sociales, ni proles ni intelectuales, que encontraron grandes dificultades para instalarse profesional y socialmente. <i>Es el resultado combinado del desempleo y del imp\u00e1s pol\u00edtico sobre un fondo de reformas de la ense\u00f1anza, llevados a cabo luego de 20 a\u00f1os, dentro del marco de la alternancia<\/i>.<\/p>\n<p>La parte del libro consagrada al an\u00e1lisis de las entrevistas efectuadas con los alumnos del liceo y estudiantes hijos de obreros, as\u00ed como con sus padres, a prop\u00f3sito de los estudios y la elecci\u00f3n de los planes de estudio, descansa sobre el postulado compartido por una gran cantidad de soci\u00f3logos cr\u00edticos: \u201clo que se juega alrededor de la escuela \u2013diplomas, certificaci\u00f3n de competencia, pero tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n de la dominaci\u00f3n por y dentro del pasaje por la escuela\u2013 es esencial hoy en d\u00eda para comprender las nuevas formas de legitimaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n.\u201d La ausencia de toda perspectiva de porvenir obrero dentro de la f\u00e1brica, en los a\u00f1os 90 condujo a las familias obreras, especialmente aquellas donde los padres eran OS, a una conversi\u00f3n r\u00e1pida al objetivo de perseguir estudios largos e indeterminados para sus hijos.<\/p>\n<p>Citemos algunos t\u00edtulos de la segunda parte del libro: la \u201cdesobrerizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza profesional; sentimiento de relegaci\u00f3n y depreciaci\u00f3n de s\u00ed mismo; los bachilleratos que no tienen m\u00e1s promesas; los embajadores del LEP en la empresa; los alumnos dentro de la empresa\u201d.<\/p>\n<p>En el caso de los hijos de obreros que dieron su testimonio, la elecci\u00f3n de una ense\u00f1anza larga en un liceo normal fue en estrecha relaci\u00f3n con la percepci\u00f3n que los padres ten\u00edan de la evoluci\u00f3n del mercado de trabajo local y de las transformaciones en las f\u00e1bricas.<\/p>\n<p>Las elecciones forzadas hechas por los padres bajo la presi\u00f3n del desempleo y el espejismo del bachillerato para el 80% de una generaci\u00f3n como medio de salida de la condici\u00f3n obrera, tuvo como resultado esencial el colocar una fracci\u00f3n creciente de hijos de familias obreras en situaciones de incertidumbre y de desarrollo escolar. Para ellos, en una cantidad importante de casos, la prolongaci\u00f3n indeterminada de la escolaridad termin\u00f3 en un rechazo a la escuela y los aprendizajes formales del saber. <i>Para los que estudian en el liceo, la escolaridad \u2013y por extensi\u00f3n la cultura, los libros, etc\u00e9tera\u2013\u00a0 no es m\u00e1s que una opci\u00f3n para tomar una restricci\u00f3n, una carga. Muchos dicen despu\u00e9s que hubieran preferido trabajar m\u00e1s temprano y no encontrarse metidos en esta v\u00eda azarosa de estudios largos en el curso de la cual se encontraban con la impresi\u00f3n de que no estaban a la altura. <\/i>Beaud incluso dice que:<i> en este fondo de amargura, de actitud, ligado con su propio fracaso escolar que se manifiesta progresivamente, los estudiantes \u2013a pesar de todos, de la propia escuela\u2013 pueden desarrollar una cierta forma de anti-intelectualismo y por extensi\u00f3n rehusarse a las ideas progresistas encarnadas por sus profesores.<\/i><\/p>\n<p>La ruptura es aqu\u00ed particularmente importante con la generaci\u00f3n de sus padres que conocieron la imposibilidad de seguir estudiando, la obligaci\u00f3n de interrumpir precozmente para ir a la f\u00e1brica, pero que encontraron en el sindicato, las organizaciones y partidos pol\u00edticos obreros, los medios de reparar estas consecuencias de la injusticia de clase. <i>Para estos obreros de los a\u00f1os 60 y 70, el militar junto con las organizaciones sindicales y los elementos de formaci\u00f3n pol\u00edtica dados por los partidos o los grupos de extrema izquierda, constituyeron una manera de cultivarse, de cubrir en parte, por lo menos, su retardo escolar y cultural<\/i>.<\/p>\n<p>Con los nuevos contextos econ\u00f3micos y sociales y los nuevos cursos, no va a ocurrir lo mismo. St\u00e8phane Beaud analiza: <i>Promovidos artificialmente por la prolongaci\u00f3n de sus cursos escolares, los hijos de obreros de Sochaux-Monb\u00e9liard tienen la tendencia a creer que han pasado del otro lado de la herencia pol\u00edtica de sus padres obreros, la que no les concierne verdaderamente. No es que renieguen \u2013algunos lo ven como algo grande\u2013 sino que encuentran que no se adaptan a su situaci\u00f3n: es una herencia que no quieren porque les parece que es de otra etapa y que no tiene nada que ver con sus propias condiciones<\/i>.<\/p>\n<p><b>C\u00f3mo proceder a la recomposici\u00f3n pol\u00edtica del grupo obrero <\/b><\/p>\n<p>Esta es la pregunta que se hacen los autores en la conclusi\u00f3n de su libro. La destrucci\u00f3n pol\u00edtica del taller y la reorganizaci\u00f3n completa de la producci\u00f3n por la desconcentraci\u00f3n y la externalizaci\u00f3n, pueden hacer creer durante un tiempo, en la desaparici\u00f3n de las manifestaciones m\u00e1s visibles del antagonismo entre el capital y los trabajadores dentro de la f\u00e1brica.<\/p>\n<p>La historia muestra que cada gran mutaci\u00f3n en las formas precisas de explotaci\u00f3n capitalista (a\u00fan cuando se hable de formas de organizaci\u00f3n industrial, es de esto de lo que se trata), ha estado seguida de per\u00edodos en los que los asalariados sufrieron transitoriamente la p\u00e9rdida de sus medios de defensa de d\u00eda a d\u00eda dentro de la empresa hasta que pudieron poco a poco reconstruirlos. La velocidad con la que esto ocurre no depende solamente de las luchas en el seno de la f\u00e1bricas, sino de los elementos de perspectivas y de programa contra el sistema capitalista con los que se los puede reemplazar.<\/p>\n<p>Pialoux y Beaud tienen conciencia de esto cuando en su conclusi\u00f3n presentan la siguiente pregunta: <i>\u00bfCu\u00e1l es el futuro de una cultura obrera privada de su dimensi\u00f3n pol\u00edtica?<\/i> Y citan la \u00faltima frase de otro libro escrito precisamente por un obrero, George Navel<i>: Hay una tristeza obrera que no se cura con la participaci\u00f3n pol\u00edtica<\/i>. Y los autores agregan: <i>estas cuestiones desbordan el marco del mundo obrero, ellas interrogan la manera de recomposici\u00f3n de la sociedad francesa de conjunto, y no s\u00f3lo del mundo obrero, que por su combatividad pasada y por las conquistas sociales que pudo arrancarle a las clases dominantes, ha jugado un rol decisivo en la constituci\u00f3n y la consolidaci\u00f3n de una sociedad salarial, extendida a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n activa<\/i>. (p\u00e1gs. 424-425).<\/p>\n<p>Para medir lo que est\u00e1 en juego en este trabajo de elaboraci\u00f3n colectiva y discusi\u00f3n; para determinar los nuevos elementos de perspectivas y de programa contra el sistema capitalista y por un socialismo aut\u00e9ntico, consideremos de d\u00f3nde partimos.<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os 30, el Partido Comunista Franc\u00e9s cada vez m\u00e1s se dedic\u00f3 a encerrar a la clase obrera dentro de una doble trampa pol\u00edtica. De un lado, para servir de pe\u00f3n a la pol\u00edtica extranjera de la burocracia estalinista, en tanto que ella estaba sometida a una alianza pol\u00edtica con los partidos republicanos dentro de un marco respetuoso de los intereses de la burgues\u00eda francesa. Durante m\u00e1s de medio siglo el PCF se ocup\u00f3 con \u00e9xito de encerrar a la clase obrera dentro de un rol, en el cual todo lo que \u00e9l toleraba era el ejercicio de una presi\u00f3n fuerte sobre la burgues\u00eda. A condici\u00f3n, como en 1936 y 1946, de saber terminar las huelgas en las que el objetivo profundo, y en la mayor parte de las veces perceptible, era la forma misma de la organizaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>La herencia es muy pesada y el libro sobre los obreros de Sochaux permite darse cuenta de esto por ejemplo en la cuesti\u00f3n del racismo. El hecho de bloquear la lucha de clases y de apoyar el republicanismo, engendr\u00f3 en muchos de los obreros que militaron en el PCF o que votaron por \u00e9l, una comprensi\u00f3n, por lo menos incompleta, de lo que fue el colonialismo. Esto nutre hoy su rechazo, o como m\u00ednimo su gran reticencia, a hacer de la CGT una fuerza activa en la integraci\u00f3n pol\u00edtica de los obreros de origen magreb\u00ed.<\/p>\n<p>Me siento muy sensibilizado con el ante\u00faltimo cap\u00edtulo del libro consagrado a las formas en que el racismo se manifiesta y a sus consecuencias. El relato que Michel Pialoux hace de ciertas entrevistas con los militantes de la CGT o incidentes sobre este punto con miembro del PCF, en el curso de su estad\u00eda en la regi\u00f3n, esclarece la g\u00e9nesis de las formas del racismo que uno puede encontrar todav\u00eda en casas de obreros de una f\u00e1brica como Peugeot. En un pasaje del libro, que se dirige directamente a la CGT, Beaud y Pialoux escriben con respecto a esto que: <i>la cuesti\u00f3n de la politizaci\u00f3n de los j\u00f3venes inmigrados nos parece central. A fuerza de ver a los inmigrantes como una entidad aparte, uno ha terminado por olvidar que en las regiones obreras donde las empresas tienen o recurren masivamente a trabajadores extranjeros, la cuesti\u00f3n de la clase obrera est\u00e1 por razones morfol\u00f3gicas estrechamente ligada al futuro de los hijos de los obreros<\/i>. (p\u00e1g. 426).<\/p>\n<p>A la luz de lo que se aprecia en Sochaux-Monb\u00e9liard, la reducci\u00f3n de la brecha pol\u00edtica entre la generaciones, les parece fundamental. Siempre en las conclusiones, los autores escriben: <i>Una de las tareas principales de un movimiento obrero que quiera permanecer fiel a su historia as\u00ed como a retomar su curso, ser\u00e1 renovar el v\u00ednculo entre las generaciones, reasegurar las relaciones entre los universos sociales pr\u00f3ximos del mundo obrero (empleados, t\u00e9cnicos profesionales de la cultura) y sacar ense\u00f1anzas de otras formas de lucha que se desarrollan en los tallares<\/i>.<\/p>\n<p>La recomposici\u00f3n de una perspectiva pol\u00edtica para los asalariados es una cuesti\u00f3n que no le concierne s\u00f3lo al grupo obrero. Es un desaf\u00edo que <i>interpela a la sociedad francesa de conjunto<\/i>, (digamos m\u00e1s bien a toda esta sociedad que est\u00e1 totalmente sometida a un r\u00e9gimen asalariado), en tanto que ella <i>es deudora de la combatividad pasada de la clase obrera ya que le debe las conquistas sociales que \u00e9sta pudo arrancarle a las clases dominantes<\/i>.<\/p>\n<p>Nota:<\/p>\n<p>* St\u00e9phane Beaud y Michel Pialoux, <i>Retour sur la condition ouvri\u00e8re <\/i>[Una nueva mirada sobre la condici\u00f3n obrera], Fayard, Par\u00eds, 1999.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Encuesta a los obreros de Peugeot de Sochaux <\/p>\n<p>Con los art\u00edculos que estamos presentando queremos comenzar una reflexi\u00f3n sobre cu\u00e1les son hoy las tareas que se le plantean a la clase trabajadora para lograr recomponer su conciencia de clase y sus instituciones, en la perspectiva de volver a proponerse como sujeto capaz de liderar la transformaci\u00f3n social. <\/p>\n<p>Es preciso partir de reconocer los cambios estructurales que ha sufrido. Se trata de una &quot;nueva clase trabajadora&quot;, caracterizada -esencialmente- por una nueva relaci\u00f3n laboral (marcada por la desocupaci\u00f3n y la exclusi\u00f3n). Como tambi\u00e9n las p\u00e9rdidas subjetivas, la autocompresi\u00f3n como clase, y la falta de toda perspectiva que vaya m\u00e1s all\u00e1 del orden capitalista existente. <\/p>\n<p>Del primero queremos se\u00f1alar, que lo hemos tomado gentilmente de la revista marxista revolucionaria francesa  Carr\u00e8 Rouge, en el que Fran\u00e7ois Chesnais escribi\u00f3 una rese\u00f1a del libro Retour sur la condition ouvri\u00e8re*, sobre los cambios en las vidas de los obreros &#8211;y sus familias&#8211; que trabajan en Peugeot y las f\u00e1bricas subtratantes, en la regi\u00f3n de Sochaux-Monb\u00e9liard, Francia, durante los \u00faltimos 15 a\u00f1os. El siguiente es un extracto de esa rese\u00f1a. <\/p>\n<p>El m\u00e9todo de investigaci\u00f3n y sus implicancias <\/p>\n<p>Entrevistas individuales llevadas a cabo de manera continua durante un per\u00edodo largo, cuatro a\u00f1os como m\u00ednimo, o mucho m\u00e1s largo &#8211;en ciertos casos de m\u00e1s de quince&#8211; con los obreros de Peugeot es el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n aplicado por los autores. Y se los volvi\u00f3 a entrevistar en diferentes ocasiones de su vida y su actividad: como militantes (en los locales sindicales, en las reuniones de los comit\u00e9s de huelga durante el conflicto de 1989), o como ciudadano en las fiestas de la FCPC de la escuela o del colegio de sus hijos e incluso en su vida familiar. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-351","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/351","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=351"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/351\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=351"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=351"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=351"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}