{"id":3544,"date":"2018-10-08T00:00:00","date_gmt":"2018-10-07T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3544"},"modified":"2020-02-19T08:30:52","modified_gmt":"2020-02-19T07:30:52","slug":"el-marxismo-politico-excentrico-heterodoxo-radical-y-sin-ismos-de-un-epistemologo-comunista-que-amaba-la-flauta-magica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3544","title":{"rendered":"El marxismo pol\u00edtico, exc\u00e9ntrico, heterodoxo, radical y sin ismos de un epistem\u00f3logo comunista que amaba \u201cLa flauta m\u00e1gica\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\"><i>Para Manuel Sacrist\u00e1n, Giulia Adinolfi, <\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\"><i>Francisco Fern\u00e1ndez Buey y Neus Porta. <\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\"><i>In memoriam et ad honorem <\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\">No es nada entusiasmante (el \u00e9xito en la vida<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\">seg\u00fan la concepci\u00f3n occidental dominante)<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\">para seguir adelante. Prefiero un fracaso<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\">honrado, claro, y sin opresi\u00f3n ni agresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 100%;\">&#8211; Manuel Sacrist\u00e1n (1980)<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u201cPuede decirse, para concluir, que la reflexi\u00f3n iniciada por Manuel Sacrist\u00e1n en 1968 y continuada pr\u00e1cticamente hasta su muerte, en 1985, es una reconsideraci\u00f3n \u00fanica del programa comunista, una reconsideraci\u00f3n que no tiene apenas similitud con ninguna otra de las iniciadas durante esa \u00e9poca. El proyecto de Sacrist\u00e1n no puede identificarse ni con una rendici\u00f3n incondicional al fundamentalismo liberal que represent\u00f3 el \u201ceurocomunismo\u201d, ni con la atracci\u00f3n por el populismo mao\u00edsta a la europea, ni con las recuperaciones a\u00f1orantes del izquierdismo mecanicista de la III Internacional, ni con el prosovietismo, ni con el trotskismo. Tampoco hizo nunca Sacrist\u00e1n concesiones a ninguna de estas corrientes (con las que, sin embargo, dialog\u00f3 siempre considerando que eran parte de una misma tradici\u00f3n cultural); raz\u00f3n por la cual todav\u00eda ahora [1995] su evoluci\u00f3n durante aquellos a\u00f1os suele ser mal comprendida en Espa\u00f1a. Su marxismo fue inc\u00f3modo en la \u00e9poca del resurgimiento del marxismo. Y lo sigui\u00f3 siendo en la \u00e9poca de la \u2018crisis del marxismo\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">As\u00ed se expresaba Francisco Fern\u00e1ndez Buey en \u201cEl marxismo cr\u00edtico de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d [1] , un art\u00edculo escrito como homenaje a su amigo en el d\u00e9cimo aniversario de su fallecimiento. En mi opini\u00f3n, el mejor texto publicado hasta el momento sobre este aspecto esencial de la obra pol\u00edtico-filos\u00f3fica de Sacrist\u00e1n. El objetivo de esta nota es explicar y desarrollar algunos v\u00e9rtices de ese texto referenciado que he tomado como gu\u00eda.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i> 1. Un marxista con pensamiento propio<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n nunca practic\u00f3 la hagiograf\u00eda en su relaci\u00f3n con los grandes nombres del marxismo. La dial\u00e9ctica engelsiana, la noci\u00f3n de ciencia en la obra marxiana y su proyecto antiideol\u00f3gico, el concepto de filosof\u00eda y del filosofar en la tradici\u00f3n, la categor\u00eda gramsciana de ideolog\u00eda, la concepci\u00f3n luk\u00e1csiana de racionalidad, el ecologismo comunista de Harich, el papel de los intelectuales en los partidos comunistas en di\u00e1logo conTogliatti (uno de sus grandes referentes pol\u00edticos), el pacifismo antimilitarista de Thompson, la praxeolog\u00eda, el estatuto epistemol\u00f3gico de <i>El Capital<\/i>, el utopismo neorrom\u00e1ntico de Marcuse, son ejemplos de todo ello.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Lo hizo, adem\u00e1s, con la libertad de pensamiento que era marca destacad\u00edsima de su obra y acci\u00f3n. Una ilustraci\u00f3n de esto \u00faltimo. Una conferencia impartida en la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona en abril de 1970 sobre el filosofar de Lenin, posteriormente pr\u00f3logo de la edici\u00f3n castellana de <i>Materialismo y empiriocriticismo<\/i>, se iniciaba, por alguien que era considerado entonces un marxista-leninista ortodoxo-dogm\u00e1tico, con las siguientes palabras:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La insuficiencia t\u00e9cnica o profesional de los escritos filos\u00f3ficos de Lenin salta a la vista del lector. Para ignorarla hacen falta la premeditaci\u00f3n del demagogo o la oscuridad del devoto [2].<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00c9l no fue un devoto y su cultivo de la tradici\u00f3n nunca fue asunto meramente acad\u00e9mico. El marxismo pol\u00edtico que practic\u00f3 siempre tuvo muy en cuenta \u201cel buen sentir chiricahua\u201d del que \u00e9l mismo habl\u00f3 en una de sus anotaciones a la biograf\u00eda del indio Ger\u00f3nimo. Tambi\u00e9n el suyo se expresaba en el hacer, por eso fue muy sensible a los grandes acontecimiento de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sus preocupaciones pol\u00edticas, culturales y filos\u00f3ficas m\u00e1s esenciales giraron en la b\u00fasqueda de revisiones y cambios sustantivos tras el doble aldabonazo (las consecuencias del Mayo de 1968 y la aniquilaci\u00f3n de la primavera de Praga), la derrota de la Unidad Popular y el triunfo del fascismo en Chile, y la fuerte irrupci\u00f3n de la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica despu\u00e9s de los primeros informes sobre los efectos negativos y ecosuicidas del desarrollismo industrial descontrolado. El eurocomunismo o el compromiso hist\u00f3rico siempre fueron vistos por \u00e9l como una ilusi\u00f3n, y no siempre heroica. Como el viejo Luk\u00e1cs, tambi\u00e9n crey\u00f3 que era necesario volver a empezar en numerosos \u00e1mbitos. Fern\u00e1ndez Buey ha explicado con sentidas palabras lo que para Sacrist\u00e1n signific\u00f3 lo acontecido en Chile [3]:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La tragedia del socialismo en Chile, en 1973, afect\u00f3 a Manolo profundamente. No escribi\u00f3 sobre eso porque le deprimi\u00f3 todo lo que estaba pasando: la confusi\u00f3n generalizada entre estar en el gobierno y tener el poder, la forma en que se produjo el golpe de Estado y la reacci\u00f3n de las direcciones de los partidos comunistas europeos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El an\u00e1lisis de la experiencia del pa\u00eds hermano, concluye el autor de <i>La gran perturbaci\u00f3n<\/i>, le reafirm\u00f3 en su convicci\u00f3n de que hab\u00eda que pensar casi todo de nuevo. Hab\u00eda que pintar la pizarra del presente bien negra para que resaltase sobre ella el blanco de la tiza con el que hab\u00eda que dibujar las nuevas alternativas. Sacrist\u00e1n habl\u00f3 a partir de entonces de nuevos problemas, de problemas post-leninistas, y de nuevos procedimientos. Irrumpieron en su obra, escrita en condiciones muy dif\u00edciles (la clandestinidad durante dos d\u00e9cadas, su expulsi\u00f3n de la Universidad a la que s\u00f3lo pudo volver de forma continuada en 1976, la oposici\u00f3n de 1962 a la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de Valencia), nuevas categor\u00edas y desarrollos te\u00f3rico-pol\u00edticos que alimentaron en ocasiones movimientos sociales cr\u00edticos y alternativos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n fue un pensador y un activista que intent\u00f3 complementar conocimiento cient\u00edfico y pasi\u00f3n poli\u00e9tica con la intenci\u00f3n de servir a los comunes, a los desfavorecidos, a los explotados de la Tierra. Contra corriente. Cuando el marxismo de los sesenta andaba m\u00e1s que sobrado de palabrer\u00eda insulsa y se alejaba a\u00f1os-luz de la ciencia y el conocimiento contrastado, hablando engre\u00eddamente y desde abismos de ignorancia desconocida de ciencia de clase y l\u00f3gicas fijistas, el traductor de Quine y Taton pon\u00eda \u00e9nfasis en la metodolog\u00eda, en la argumentaci\u00f3n racional, en la importancia de la l\u00f3gica formal, en la filosof\u00eda de la ciencia y en la conveniencia cuanto no necesidad de saber ciencia, la m\u00e1xima posible. Cuando el marxismo de los setenta y parte de los ochenta, apostaba por el cientificismo (no siempre por la ciencia real), el autor de <i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i> pon\u00eda \u00e9nfasis en la pasi\u00f3n razonada, en la dimensi\u00f3n poli\u00e9tica, en el trabajo voluntario de los militantes, en la importancia de la organizaci\u00f3n de los de abajo, en los movimientos sociales no asimilados, en la pr\u00e1ctica revolucionaria que no pierde de vista los grandes objetivos y abona grandes esperanzas. La esencia del programa del Sacrist\u00e1n tard\u00edo la apunt\u00f3 \u00e9l mismo en el editorial del primer n\u00famero de <i>mientras tanto<\/i>, la revista que m\u00e1s hizo suya:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Aunque convencidos de que las contradicciones entonces aludidas [editorial del primer n\u00famero de Materiales] se han agudizado, sin embargo, ahora nos sentimos un poco menos perplejos (lo que no quiere decir m\u00e1s optimistas) respecto de la tarea que habr\u00eda que proponerse para que tras esta noche oscura de la crisis de una civilizaci\u00f3n despuntara una humanidad m\u00e1s justa en una Tierra habitable, en vez de un inmenso reba\u00f1o de atontados ruidosos en un estercolero qu\u00edmico, farmac\u00e9utico y radiactivo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La tarea, que no pod\u00eda cumplirse con agitada veleidad irracionalista sino teniendo racionalmente sosegada la casa de la izquierda, consist\u00eda en renovar la alianza ochocentista del movimiento obrero con la ciencia.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Puede que los viejos aliados tengan dificultades para reconocerse, pues los dos han cambiado mucho: la ciencia, porque desde la sonada declaraci\u00f3n de Emil Du Bois Reymond -ignoramus et ignorabimus, ignoramos e ignoraremos-, lleva ya asimilado un siglo de autocr\u00edtica (aunque los cient\u00edficos y t\u00e9cnicos siervos del estado at\u00f3mico y los lamentables progresistas de izquierda obnubilados por la p\u00e9sima tradici\u00f3n de Dietzgen y <i>Materialismo y Empiriocriticismo<\/i> no parezcan saber nada de ello); el movimiento obrero, porque los que viven por sus manos son hoy una humanidad de complicada composici\u00f3n y articulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La tarea se pod\u00eda ver de varios modos, seg\u00fan el lugar desde el que se la emprendiera. Se trataba de conseguir que los movimientos ecologistas, que estaban entre los portadores de la ciencia autocr\u00edtica de aquellas d\u00e9cadas, se dotaran de capacidad revolucionaria.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i> 2. Marxismo y comunismo<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En un art\u00edculo de encargo que el autor de <i>Sobre Marx y marxismo<\/i> escribi\u00f3 para el suplemento de la Enciclopedia Labor de 1968 [4] , y tras se\u00f1alar que la expresi\u00f3n filosof\u00eda marxista era confusionaria y hasta probablemente err\u00f3nea si se refer\u00eda a los dos grandes cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n en la medida \u201cen que podr\u00eda serlo la expresi\u00f3n filosof\u00eda neopositivista\u201d, Sacrist\u00e1n destacaba un punto central de su forma de comprender la tradici\u00f3n marxista y engelsiana:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El autor de este art\u00edculo, por su parte, ha negado que pueda hablarse de filosof\u00eda marxista en el sentido sistem\u00e1tico tradicional de filosof\u00eda, sosteniendo que <i>el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como la conciencia cr\u00edtica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano<\/i>.[la cursiva es m\u00eda].<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">A\u00f1os despu\u00e9s, en la que fuera una de las entrevistas que se le hicieron de mayor calado filos\u00f3fico, el profesor de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales apuntaba que, en su opini\u00f3n, se encontraba el camino racional de interpretaci\u00f3n de la obra marxiana si se abandonaba \u201cel prurito apolog\u00e9tico\u201d y se estudiaba al revolucionario de Tr\u00e9veris en su momento hist\u00f3rico, lo que pod\u00eda y deb\u00eda hacerse sabiendo que hab\u00eda un aspecto de su obra \u201ctan incaducable como el Nuevo Testamento o la poes\u00eda de Garcilaso\u201d. El director de mientras tanto se refer\u00eda a las aportaciones de Marx como fil\u00f3sofo del socialismo, como creador y clarificador de valores socialistas. Del mismo modo, deb\u00edamos desprendernos tambi\u00e9n de los restos de lo que llamaba zdhanovismo o lysenkismo. Se deb\u00eda dejar de confundir la g\u00e9nesis de un producto cultural y su posible validez. No se trataba \u201cde tomar en bloque la filosof\u00eda de la ciencia como una doctrina verdadera o falsa, sino como un campo de investigaci\u00f3n nada superfluo\u201d que era necesario cultivar porque era \u201cun prejuicio oscurantista sostener que porque se ha originado en esta fase de la cultura capitalista no ha de tener validez alguna\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El marxismo-comunismo de Sacrist\u00e1n, su filosof\u00eda de la praxis de inspiraci\u00f3n gramsciana, revis\u00f3 conceptos, \u00e1mbitos de intervenci\u00f3n y finalidades esenciales al comp\u00e1s de una de las mayores tragedias del comunismo pol\u00edtico del siglo XX: la invasi\u00f3n de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia en agosto de 1968. Lo esencial de lo sucedido lo expres\u00f3 en una carta que escribi\u00f3 cuatro d\u00edas despu\u00e9s de la infame aniquilaci\u00f3n de aquella esperanzadora primavera del comunismo democr\u00e1tico, reflexi\u00f3n a la que al a\u00f1o siguiente a\u00f1ad\u00eda, con clarividencia, en una entrevista para <i>Cuadernos para el Di\u00e1logo<\/i>, que ver\u00edamos adem\u00e1s cosas peores, mucho peores. No err\u00f3, no se equivoc\u00f3. La carta a la que hacemos referencia, dirigida a Xavier Folch, entonces compa\u00f1ero de Partido y de trabajos editoriales, dec\u00eda as\u00ed [5]:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Tengo que bajar a Barcelona el jueves d\u00eda 29&#8230; Tal vez porque yo, a diferencia de lo que dices de ti, no esperaba los acontecimientos, la palabra \u201cindignaci\u00f3n\u201d me dice poco. El asunto me parece lo m\u00e1s grave ocurrido en muchos a\u00f1os, tanto por su significaci\u00f3n hacia el futuro cuanto por la que tiene respecto de cosas pasadas. Por lo que hace al futuro, me parece s\u00edntoma de incapacidad de aprender. Por lo que hace al pasado, me parece confirmaci\u00f3n de las peores hip\u00f3tesis acerca de esa gentuza, confirmaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis que siempre me resist\u00ed a considerar. La cosa, en suma, me parece final de acto, si no ya final de tragedia. Hasta el jueves<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Lo sucedido, en el momento en que estaba finalizando su <i>Antolog\u00eda<\/i> de Gramsci y su detallada (y finalmente interrumpida) presentaci\u00f3n, <i>El orden y el tiempo<\/i>, le llev\u00f3 a una reconsideraci\u00f3n radical de numerosos nudos de su tradici\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>3. Para leer el Manifiesto Comunista<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No se conserva ninguna cinta ni se han encontrado apuntes de la conferencia que, seg\u00fan testimonio de Jaume Botey, imparti\u00f3 Sacrist\u00e1n en la Escuela de alfabetizaci\u00f3n de adultos de Can Serra (l\u2019Hospitalet de Llobegat,Barcelona) a mediados de los a\u00f1os setenta sobre el <i>Manifiesto<\/i> <i>Comunista<\/i>. Se conservan, eso s\u00ed, copias de un escrito titulado \u201cPara leer el <i>Manifiesto del Partido Comunista<\/i>. Plan de estudios elemental. Curso primero\u201d datado en 1956 o 1957. Discutido con Giulia Adinolfi y Pilar Fibla, fue editado posteriormente (sin firma obviamente) por el comit\u00e9 ejecutivo del PSUC en febrero de 1972 [6] . Escrito para ser discutido entre militantes y simpatizantes del Partido, muestra bien a las claras el rigor filos\u00f3fico de su autor, su libertad de lectura nunca abandonada, su interpretaci\u00f3n nunca talm\u00fadica de los grandes textos de la tradici\u00f3n. Un resumen que ilustra esas caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n inicia el texto con una reflexi\u00f3n sobre la necesidad que sienten grupos de trabajadores de mejorar su formaci\u00f3n te\u00f3rica con el estudio del pensamiento marxista. En su opini\u00f3n, \u201csatisfacer esta necesidad exige en primer lugar la pr\u00e1ctica, aprender de la lucha\u201d. Pero tambi\u00e9n exig\u00eda trabajo de estudio, tarea que ten\u00eda que ser primero individual: \u201cintentar \u201cponerse de codos\u201d sobre los libros\u201d. El posterior trabajo colectivo en c\u00edrculos de estudio pod\u00eda resultar muy \u00fatil almenos por dos razones: \u201d1\u00aa, porque da la costumbre de estudiar a quienes no la tienen, 2\u00aa porque con las opiniones de muchos se precisa y enriquece el pensamiento de cada uno\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El material est\u00e1 dividido en tres apartados. En el primero, Sacrist\u00e1n da cuenta de por qu\u00e9 no le parecen recomendables manuales de introducci\u00f3n escritos por marxistas para \u201cbasar un plan de estudios elemental\u201d. Todo manual resulta de \u201cuna interpretaci\u00f3n, que prescinde de cosas, recoge otras y pone a \u00e9stas en un determinado orden\u201d. Los manuales de aquella \u00e9poca estaban \u201cconcebidos como si no existiera nunca ning\u00fan problema de interpretaci\u00f3n de los cl\u00e1sicos, ni necesidad de atender a nuevas realidades\u201d. En ellos se introduc\u00edan divisiones que no estaban propiamente en los cl\u00e1sicos. La que divid\u00eda al marxismo en materialismo dial\u00e9ctico (expresi\u00f3n que \u00e9l apenas us\u00f3) y en materialismo hist\u00f3rico por ejemplo. Esas clasificaciones acabaron por convertir \u201cel marxismo en una escol\u00e1stica catequ\u00edstica\u201d. Sacrist\u00e1n se\u00f1alaba finalmente que tanto Marx como Engels consideran muerta la filosof\u00eda en el sentido de sistema, como teor\u00eda cuya finalidad gnoseol\u00f3gica central fuera la explicaci\u00f3n del Todo. Los manuales existentes eran precisamente filosof\u00eda \u201cen ese sentido escol\u00e1stico extra\u00f1o al marxismo\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Entre los escritos de los cl\u00e1sicos exist\u00edan dos obras que ten\u00edan las caracter\u00edsticas que hac\u00edan \u201cdel manual un instrumento \u00fatil para aprender a hacer o pensar algo: son breves repasos de muchos temas\u201d. Estaba hablando del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, que \u00e9l mismo tradujo y prolog\u00f3 [7] , y del <i>Manifiesto<\/i> <i>Comunista<\/i> [MC]. No eran la soluci\u00f3n perfecta -el <i>Manifiesto<\/i> ten\u00eda entonces m\u00e1s de un siglo de antig\u00fcedad- pero eran un mal menor.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El segundo apartado est\u00e1 centrado en el MC, a cuyo estudio deber\u00eda dedicarse la primera parte de un curso elemental. Si en el pr\u00f3logo de 1872 Marx y Engels ya sosten\u00edan el car\u00e1cter caduco de algunas de las partes del escrito, mucho m\u00e1slo ser\u00edan casi un siglo despu\u00e9s. El MC hab\u00eda sido escrito por encargo de la Liga de Comunistas, \u201cuna organizaci\u00f3n clandestina formada sobre todo por emigrados alemanes en Francia\u201d. Dada la influencia que entre los obreros franceses ten\u00eda el socialismo ut\u00f3pico, Marx y Engels hab\u00edan dedicado varias p\u00e1ginas a la cr\u00edtica de diversas tendencias del socialismo. Sacrist\u00e1n recordaba que, en aquel entonces, las ideas de la Liga eran poco precisas, que el propio Marx a\u00fan no hab\u00eda elaborado su teor\u00eda de la plusval\u00eda y que muchos miembros de la Liga eran de tendencia anarquista. De ah\u00ed que en el MC faltaran ideas marxianas centrales y que, adem\u00e1s, tuviera pasajes ambiguos con la buscada finalidad \u201cde que los miembros de tendencias anarquistas aprobaran el escrito\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El segundo apartado finalizaba con unas indicaciones pedag\u00f3gicas. La lectura del texto deb\u00eda ser individual. En la primera fase del estudio colectivo, un miembro del grupo resumir\u00eda una parte o la totalidad de un cap\u00edtulo. Los restantes compa\u00f1eros criticar\u00edan, completar\u00edan o aprobar\u00edan la lectura anterior. La finalidad de esta fase era \u201casegurarse de que se ha llegado a una interpretaci\u00f3n textual en la que est\u00e9 de acuerdo todo el grupo de estudio&#8230;\u201d. Finalmente, se discutir\u00edan las cuestiones de fondo. Es decir, no \u201c\u00bfqu\u00e9 es lo que dice el texto?\u201d sino \u201c\u00bfes verdad lo que dice el texto?\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La secci\u00f3n III se\u00f1alaba posibles puntos para la discusi\u00f3n. Estaba dividida en tres apartados: \u201ccuestiones te\u00f3ricas generales\u201d, \u201can\u00e1lisis de la sociedad capitalista y su evoluci\u00f3n\u201d y \u201ctoma y ejercicio del poder por la clase obrera. Sociedad comunista\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En el primero de estos apartados,se discut\u00edan temas como los siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El papel de los factores sobrestructurales. Sacrist\u00e1n se\u00f1alaba que sobre este tema la dificultad era precisar qu\u00e9 se quer\u00eda decir cuando se afirmaba que \u201dla vida pol\u00edtica y cultural se construye sobre la base econ\u00f3mico-social\u201d. Si lo afirmado apuntara a que todo elemento pol\u00edtico-cultural ven\u00eda, directa o indirectamente, de la base econ\u00f3mico-social, ning\u00fan elemento sobreestructural tendr\u00eda entonces influencia en la base econ\u00f3mica. La tesis estar\u00eda refutada en el propio MC. Dos eran los hechos citados en \u00e9l, de car\u00e1cter sobreestructural, que hab\u00edan influido en la marcha de la econom\u00eda burguesa: el descubrimiento de Am\u00e9rica y la circunnavegaci\u00f3n de \u00c1frica.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El comunismo primitivo. La tesis de la historia entendida como lucha de clases hab\u00eda sido modificada en unos de los pr\u00f3logos del MC: se exceptuaba de ella el llamado \u201ccomunismo primitivo\u201d. Las cuestiones que val\u00eda la pena discutir eran entonces: a) \u00bfqu\u00e9 validez ten\u00eda la hip\u00f3tesis del comunismo primitivo en la ciencia prehist\u00f3rica, la antropolog\u00eda y la etnolog\u00eda de aquellos momentos?; b) la observaci\u00f3n de que la introducci\u00f3n de esa nueva hip\u00f3tesis s\u00f3lo les hab\u00eda hecho modificar a Marx y a Engels su concepci\u00f3n de la prehistoria humana, no su visi\u00f3n de la historia propiamente dicha.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La alienaci\u00f3n. En el cap\u00edtulo III del MC se rechaza \u201cla consideraci\u00f3n filos\u00f3fica de los problemas sociales o b\u00e1sicos\u201d. De este modo se marginaba el delicado asunto de la alienaci\u00f3n [8] . El tema hab\u00eda sido ampliamente discutido entre marxistas. Para unos, era un simple resto idealista-hegeliano; para otros, era un punto esencial del marxismo. Para \u00e9l, la situaci\u00f3n del tema en lostextos cl\u00e1sicos era la siguiente: antes del MC, Marx hab\u00eda hablado de alienaci\u00f3n en el sentido de que \u201cel hombre ha estado siempre sometido, como si fueran fuerzas aut\u00f3nomas, a cosas que \u00e9l mismo crea\u201d. Ideas religiosas, ideales morales, concepciones jur\u00eddicas, etc. eran producto suyo pero las consideraba poderes externos a \u00e9l. En el MC, Marx se desentend\u00eda de este tipo de consideraciones filos\u00f3ficas generales. Despu\u00e9s del MC, Marx hablaba de un fen\u00f3meno por \u00e9l descubierto, \u201cel fetichismo de la mercanc\u00eda\u201d. Cuando un producto producido por el ser humano pasaba al mercado, cobraba en \u00e9l un valor de cambio que era un valor abstracto. El valor de cambio, llamado mercanc\u00eda, no era id\u00e9ntico a su valor de uso. La mercanc\u00eda a pesar de ser un producto de seres humanos \u201cest\u00e1 regida por leyes que son independientes de la voluntad de sus productores y de sus consumidores, y a menudo contrarias a dicha voluntad\u201d. En la sociedad capitalista, donde todo se mercantilizaba, el producto humano, convertido en mercanc\u00eda, se hac\u00eda \u201cfetiche\u201d: \u201ccomo el fetiche, la mercanc\u00eda est\u00e1 producida por el hombre, pero el hombre se somete a ella como el primitivo al fetiche\u201d. En sus \u00faltimos a\u00f1os, Marx y Engels sostuvieron que la sociedad comunista no causar\u00e1 la fetichizaci\u00f3n de los productos, ni el fetichismo generalizado causado por la econom\u00eda y la sociedad capitalistas. La posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n en esta tem\u00e1tica contradec\u00eda, por tanto, la de otros marxistas que sosten\u00edan que el tema de la alienaci\u00f3n era un mero resto hegeliano-idealista en la obra de Marx, una cuesti\u00f3n no propiamente marxista o, cuanto menos, inexistente en el Marx m\u00e1s maduro, en el \u201cpropiamente cient\u00edfico\u201d.<\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En el apartado B del material, \u201cAn\u00e1lisis de la sociedad capitalista y de su evoluci\u00f3n\u201d, Sacrist\u00e1n se\u00f1alaba algunas insuficiencias del MPC respecto a la situaci\u00f3n y evoluci\u00f3n de la sociedad capitalista a mediados de nuestro siglo breve. Se discut\u00edan aqu\u00ed temas como los siguientes:<\/p>\n<ol>\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfDos clases \u00fanicas? \u00bfExiste una tercera clase entre la burgues\u00eda y el proletariado? Su posici\u00f3n la resum\u00eda as\u00ed: [\u2026] una cosa es que con la gran industria capitalista y su evoluci\u00f3n sea naturalmente compatible una industria artesana &#8211; cuyos miembrosforman efectivamente una clase media entre el proletariado y la clase capitalista-; y otra cosa es que con la gran industria capitalista y su evoluci\u00f3n sean compatibles industrias peque\u00f1as o menores, pero tambi\u00e9n capitalistas- en cuyo caso no hay tercera clase&#8230;<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El Estado burgu\u00e9s como administrador de los intereses de la burgues\u00eda. Suger\u00eda en este punto temas del siguiente tenor: \u00bfla lucha de la clase obrera hab\u00eda perturbado esa funci\u00f3n del estado burgu\u00e9s? \u00bfEra impedida esa funci\u00f3n por la divisi\u00f3n misma de la burgues\u00eda en capas y grupos de inter\u00e9s?<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El cambio en la sociedad burguesa. Clarificaba en este punto la tesis del MC seg\u00fan la cual era caracter\u00edstico de la sociedad burguesa un r\u00e1pido cambio en la producci\u00f3n misma. \u00bfEra contradictoria esa afirmaci\u00f3n con la tesis b\u00e1sica del <i>Manifiesto<\/i> que sosten\u00eda que un cambio en las relaciones de producci\u00f3n era un cambio de toda la base social? Su respuesta era negativa: \u201ccada clase sigue en la misma relaci\u00f3n en que estaba con los medios de producci\u00f3n\u201d. Lo caracter\u00edstico del capitalismo es que se producen en \u00e9l muchas m\u00e1s innovaciones t\u00e9cnicas que en otros anteriores modos de producci\u00f3n.<\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La \u00faltima parte del escrito estaba dedicada al tema del poder pol\u00edtico. Se\u00f1alaba aqu\u00ed Sacrist\u00e1n que en el MC Marx y Engels no indicaban nada sobre \u201cla toma del poder por la clase obrera y muy poco acerca del ejercicio del mismo\u201d. Hablar\u00e1n posteriormente de un cambio total de la organizaci\u00f3n del Estado a partir de 1871, en base a la experiencia de la Comuna de Par\u00eds. Respecto a la familia, la moral y la cultura, Sacrist\u00e1n sosten\u00eda que la sociedad comunista deb\u00eda desfetichizar completamente esas relaciones, liberarlas de todo car\u00e1cter no-personal y hacerlas libres y puramente humanas. El MC, advert\u00eda, era oscuro en este punto. Por dos razones: para ser aceptado por los miembros anarquistas de la Liga y por falta de elaboraci\u00f3n. As\u00ed, el <i>Manifiesto<\/i> presentaba \u201cal proletariado desligado del pasado cultural\u201d, como si no tuviera nada que ver \u201ccon las conquistas conseguidas por la humanidad bajo el dominio de otras clases (pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la ciencia)\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<ol start=\"4\">\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Leer con ojos indagadores<\/i><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Desde sus primeros escritos, Sacrist\u00e1n tuvo una visi\u00f3n singular de lo que era el cultivo de los cl\u00e1sicos, de la forma en que una tradici\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria con una singular arista filos\u00f3fica, como era el marxismo, deb\u00eda cultivar las aportaciones de sus grandes autores.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En 1964, con ocasi\u00f3n de su pr\u00f3logo a la traducci\u00f3n castellana del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, Sacrist\u00e1n se\u00f1alaba que un cl\u00e1sico -y citada como ejemplo a Euclides- no era, para los hombres que cultivaban su ciencia, m\u00e1s que una fuente de inspiraci\u00f3n que defin\u00eda, \u201ccon mayor o menor claridad, las motivaciones b\u00e1sicas de su pensamiento\u201d. Los cl\u00e1sicos del movimiento obrero hab\u00edan se\u00f1alado, adem\u00e1s de unas motivaciones intelectuales, los fundamentos del movimiento, sus objetivos m\u00e1s generales. Los cl\u00e1sicos marxistas eran ante todo cl\u00e1sicos de una cosmovisi\u00f3n, no de una teor\u00eda cient\u00edfico-positiva determinada, lo que originaba una relaci\u00f3n de adhesi\u00f3n militante entre ellos y el movimiento. Ello ocasionaba de forma \u201cbastante natural que la perezosa tendencia a no ser cr\u00edtico, a no preocuparse m\u00e1s que de la propia seguridad moral, pr\u00e1ctica\u201d se impusiera frecuentemente en la lectura atenta de esos cl\u00e1sicos, con un riesgo de alto voltaje que no hab\u00eda que perder de vista: el peligro de consagrar cualquier estado hist\u00f3rico de la teor\u00eda \u201ccon la misma intangibilidad que tienen para un movimiento pol\u00edtico-social los objetivos program\u00e1ticos que lo definen\u201d. Si a ello se le sumaba que la lucha contra el marxismo mezclaba la cr\u00edtica de desarrollos te\u00f3ricos caducados con la alteraci\u00f3n de sus objetivos, se comprend\u00eda entonces, se\u00f1alaba, \u201cpor qu\u00e9 una lectura perezosa y dogm\u00e1tica de los cl\u00e1sicos del marxismo ha tenido hasta ahora la partida f\u00e1cil. Y la partida f\u00e1cil se convirti\u00f3 en partida ganada por la simult\u00e1nea coincidencia de las necesidades de divulgaci\u00f3n -siempre simplificadora- con el estrecho aparato montado porJdhanov y Stalin para la organizaci\u00f3n de la cultura marxista\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, escrib\u00eda una rese\u00f1a sobre <i>Lenin<\/i>, un ensayo escrito por Roger Garaudy en su etapa marxista, que hab\u00eda sido publicado en Francia en 1967 en la serie \u201cfil\u00f3sofos\u201d de PUF, una colecci\u00f3n destinada al uso did\u00e1ctico en el bachillerato y en la iniciaci\u00f3n universitaria. El responsable del PSUC public\u00f3 su trabajo en <i>Nous Horitzons <\/i>[9] , la revista te\u00f3rica del PSUC, de la que \u00e9l mismo lleg\u00f3 a ser director entre 1967 y 1970. Se\u00f1alaba en su nota que, a pesar de la brevedad, el libro merec\u00eda atenci\u00f3n por provenir de un escritor marxista entonces tan sincero y le\u00eddo como Garaudy, y apuntaba la idea de que la gravedad de los problemas con los que se enfrentaba entonces el movimiento comunista revelaban con claridad la inutilidad de la literatura marxista inaut\u00e9ntica, es decir, la de \u201ctantos tratados y manuales con todos los problemas del mundo resueltos\u201d. Por ello, la lectura de escritores marxistas que verdaderamente pensaran, nos gustara o no lo que pensaran, era \u201crecomendable incluso como ejercicio pol\u00edtico\u201d. Como Althusser, Garaudy pod\u00eda haber sucumbido en otros momentos a la \u201cl\u00ednea imperativa\u201d, es decir, a la idea partidista seg\u00fan la cual la filosof\u00eda marxista no pod\u00eda elegir sino entre el comentario y el silencio, \u201cuna convicci\u00f3n iluminada o bien obligada y al mutismo del malestar. Pero hay mudos y mudos, y Garaudy, como su contrincante Althusser, pertenec\u00eda ya entonces a la clase de mudos que pod\u00edan hablar porque saben pensar\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El breve volumen sobre Lenin ten\u00eda, en su opini\u00f3n, dos rasgos que conven\u00eda destacar: Garaudy no mostraba en su trabajo el excesivo respeto por las definiciones tradicionales que era frecuente en la literatura francesa, incluso en la marxista, y, por otra parte, Sacrist\u00e1n destacaba la manera de construir los aspectos del pensamiento de Lenin que Garaudy ofrec\u00eda en su estudio, acentuando sobre todo la insistencia del revolucionario sovi\u00e9tico en la importancia del factor subjetivo en la historia y sus en\u00e9rgicas tomas de posici\u00f3n antidogm\u00e1ticas y antisectarias en diversos textos leninistas. Las setenta p\u00e1ginas del ensayo dejaban muy claro que su autor lo hab\u00eda escrito con el fin de librar una batalla en dos frentes: subrayando la importancia del factor subjetivo en el pensamiento de Lenin (contra el derechismo de tipo tradicional) y mostrando que Lenin quer\u00eda pensar siempre de manera antidogm\u00e1tica y antisectaria (contra el infantilismo o izquierdismo). Ambas cosas le serv\u00edan, adem\u00e1s, \u201ccontra el burocratismo y el estatalismo de la degeneraci\u00f3n socialista, la cual presenta al mismo tiempo el mecanicismo y la raz\u00f3n de Estado y un sectarismo hip\u00f3critamente dogm\u00e1tico que disfraza de teor\u00eda, desde los tiempos de Zdanov, lo que es mera implicaci\u00f3n del poder o de la lucha por \u00e9ste en tal o cual intriga moment\u00e1nea\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, aqu\u00ed se planteaba el nudo central de la cuesti\u00f3n: no parec\u00eda que la mejor manera de oponerse al derechismo y al nuevo izquierdismo, al igual a que a la degeneraci\u00f3n del poder socialista, fuera<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">[\u2026] continuar utilizando los cl\u00e1sicos del movimiento socialista convirti\u00e9ndolos en instrumentos de la disputa. Parece claro que Garaudy tiene raz\u00f3n en su triple pol\u00e9mica, pero parece dudoso que esta raz\u00f3n vaya a triunfar substancialmente con los mismos procedimientos que ha llevado al derechismo \u201cfilol\u00f3gico\u201d de la vieja social-democracia (hecha de citas a pie de p\u00e1gina de algunos elementos de <i>El Capital<\/i>), al infantilismo (hecho de citas a pie de p\u00e1gina del <i>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/i>, etc) y a la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica revestida con todas las citas, sean de donde sean, que vayan bien para expulsar a alguien, justificar tal ley o proclamar tal sentencia).<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">De ah\u00ed que Sacrist\u00e1n concluyera algo que fue decisivo en su pr\u00e1ctica como te\u00f3rico y fil\u00f3logo marxista y como divulgador y formador: la necesidad de dejar vivir a los cl\u00e1sicos de una vez, y de no ense\u00f1ar a citarlos sino a leerlos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Del mismo modo, entrevistado en 1977 con ocasi\u00f3n de una conferencia que imparti\u00f3 en la Universidad de Barcelona sobre Gramsci, Sacrist\u00e1n se\u00f1al\u00f3 una caracter\u00edstica para \u00e9l central del fil\u00f3sofo de la praxis y, en general, de la obra de cualquier autor que consideremos cl\u00e1sico de una tradici\u00f3n pol\u00edtica o filos\u00f3fica: \u201cGramsci es un cl\u00e1sico, o sea, un autor que tiene derecho a no estar de moda nunca y a ser le\u00eddo siempre. Y por todos\u201d. Nadie ten\u00eda derecho a meterse la obra de un autor cl\u00e1sico en el dep\u00f3sito de su coche para consumo propio y exclusivo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n realiz\u00f3 pr\u00e1cticamente lo que fue su aspiraci\u00f3n declarada: ense\u00f1\u00f3 a varias generaciones de estudiantes y de militantes a leer sin anteojeras ni prejuicios a algunos de los grandes de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea. En uno de sus textos, \u201cEl filosofar de Lenin\u201d [10] , apuntaba lo que fue norma esencial en su trabajo:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El desprecio de la diferencia o el matiz filos\u00f3ficos es el defecto m\u00e1s caracter\u00edstico del filosofar de Lenin. Baste con recordar las expeditivas identificaciones del pensamiento de Mach con el de Berkeley, o del de Bogd\u00e1nov con el de Mach, en <i>Materialismo y empiriocriticismo<\/i>&#8230; La consecuencia m\u00e1s grave del vicio de desprecio del matiz filos\u00f3fico es la falsedad de la argumentaci\u00f3n, que se puede producir por verbalismo misone\u00edsta o por provinciana ignorancia de las peculiaridades de \u00e1mbitos filos\u00f3ficos o culturales diferentes de aquel en que vive o se ha formado el escritor.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Nunca \u00e9l practic\u00f3 el desprecio al matiz filos\u00f3fico. Eso le permiti\u00f3 un desarrollo creativo del legado de la tradici\u00f3n. Entre sus propuestas renovadoras, una brilla con especial luz: sus reflexiones sobre una nueva pol\u00edtica de la ciencia en la \u00e9poca del capitalismo desbridado.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<ol start=\"5\">\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Propuestas para una pol\u00edtica socialista de la ciencia<\/i><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El n\u00facleo de la posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n en este \u00e1mbito de la pol\u00edtica de la ciencia, campo no muy transitado ni abonado en el marxismo de aquellos a\u00f1os, como tampoco el de sus consecuencias para una reconstrucci\u00f3n del ideario comunista, puede resumirse en las tesis siguientes:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">1\u00aa. Prioridad del enfoque ontol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Para Sacrist\u00e1n, el filosofar metacient\u00edfico hab\u00eda discurrido b\u00e1sicamente por dos v\u00edas diferenciadas si bien no siempre excluyentes [11] : la primera se hab\u00eda centrado en la relaci\u00f3n entre ciencia y cultura, entre el conocer cient\u00edfico y la comprensi\u00f3n global del mundo y de la vida. A este tipo de consideraciones, las enmarcaba con el r\u00f3tulo de \u201cplanteamiento o problem\u00e1tica epistemol\u00f3gica\u201d. Exist\u00eda otra l\u00ednea de reflexi\u00f3n, cuyos antecedentes pod\u00edan situarse en el idealismo alem\u00e1n o incluso en Leibniz, que propon\u00eda considerar la relaci\u00f3n entre la ciencia y la reflexi\u00f3n metacient\u00edfica, en t\u00e9rminos m\u00e1s ontol\u00f3gicos. Heidegger era un representante destacado de esta segunda l\u00ednea [12]. Consideraba Sacrist\u00e1n que el primer planteamiento era una l\u00ednea que filos\u00f3ficamente siempre estar\u00eda viva por la propia definici\u00f3n y autoconciencia del pensar y hacer cient\u00edficos, que se sabe, o deber\u00eda saberse, inseguro, revisable y limitado. Sin embargo, suponiendo y admitiendo que estas cuestiones fueran inextinguibles, \u00e9l cre\u00eda que ten\u00edan ya entonces una importancia secundaria, y que deb\u00edan perder peso respecto a tem\u00e1ticas enmarcables en la metaciencia ontol\u00f3gica, dada la potencial y real peligrosidad de numerosas l\u00edneas de investigaci\u00f3n de la tecnociencia contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">2\u00aa. Paralogismo de las concepciones neorrom\u00e1nticas.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Los peligros de la creciente y grave desorganizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la especie humana y la naturaleza, fuertemente mediada por saberes y haceres cient\u00edfico-tecnol\u00f3gicos, hab\u00edan facilitado un renacimiento de concepciones que agrupaba bajo la denominaci\u00f3n de \u201cfilosof\u00edas rom\u00e1nticas de la ciencia\u201d [13]. Se refer\u00eda a las corrientes emparentadas con el segundo Heidegger y con la literatura \u201ccontracultural\u201d de los a\u00f1os sesenta y posteriores. Aun apreciando las emociones que subyac\u00edan en la cr\u00edtica de estas corrientes y aun reconociendo el valor de algunos de sus an\u00e1lisis y descripciones, Sacrist\u00e1n rechazaba su menosprecio casi generalizado por el conocimiento operativo e instrumental, sosteniendo a un tiempo que no representaban una l\u00ednea adecuada para salir del espeso bosque en el que nos encontr\u00e1bamos inmersos. Entre otras razones, por el peligro de \u201cimpostura intelectual\u201d que en ocasionesles afectaba: disertaban y sentenciaban sobre el conocimiento positivo hablando de asuntos que no eran, verdaderamente, la pr\u00e1ctica cient\u00edfica realmente existente.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">3\u00aa. Contra el progresismo irrestricto.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Fue en una conferencia impartida en la escuela de Ingenieros de Barcelona, cuando Sacrist\u00e1n empez\u00f3 a referirse a la crisis que, en su opini\u00f3n, acechaba tanto a la filosof\u00eda cl\u00e1sica de la ciencia como a las pol\u00edticas cient\u00edficas de car\u00e1cter meramente progresista o desarrollista, defendidas por entonces con aquiescencia casi un\u00e1nime. Esta situaci\u00f3n de perplejidad creciente afectaba directamente al coraz\u00f3n del progresismo cl\u00e1sico, a la fe progresista de que toda acumulaci\u00f3n cient\u00edfica y todo avance tecnol\u00f3gico eran buenos en s\u00ed mismos. No hab\u00eda duda de que esta situaci\u00f3n era netamente dependiente del car\u00e1cter operacionalista de la ciencia moderna, del estrecho hermanamiento, cuando no identificaci\u00f3n, entre la aventura de la ciencia y la empresa de la t\u00e9cnica. \u00c9l nunca sostuvo que fuera razonable una soluci\u00f3n en negro que defendiera, sin m\u00e1s matices, una desvinculaci\u00f3n de ambas y una consideraci\u00f3n del ideal cient\u00edfico, con mirada estrictamente contemplativa, separado dr\u00e1sticamente del \u00e1mbito tecnol\u00f3gico. Y no s\u00f3lo, aunque tambi\u00e9n, por lo que esta renuncia pudiera tener de irreal, sino porque, en su mirada, la pr\u00e1ctica tecnol\u00f3gica era una parte imprescindible del avance cient\u00edfico ya que esa pr\u00e1ctica era la que daba, en \u00faltima instancia, intimidad al conocer.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">4\u00aa. Necesaria rectificaci\u00f3n de las concepciones emancipatorias.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Las principales corrientes del marxismo hab\u00edan pensado la ciencia moderna como neto factor de emancipaci\u00f3n. El esquema cl\u00e1sico de la idea de revoluci\u00f3n liberadora en la tradici\u00f3n era presentado por Sacrist\u00e1n en los t\u00e9rminos siguientes: se part\u00eda de la hip\u00f3tesis inductiva, de base hist\u00f3rica, de que situaciones de contraposici\u00f3n entre el crecimiento de las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n que obstaculizaban ese crecimiento, junto con factores no f\u00e1cilmente delimitables, constitu\u00edan las condiciones de posibilidad de cualquier transformaci\u00f3n, de lo que se infer\u00eda, por lo que respecta a la pol\u00edtica de la ciencia, un progresismo sin matices ni controles: la ciencia era una fuerza productiva y toda pol\u00edtica sensata de la ciencia, de orientaci\u00f3n progresista y de izquierdas, ten\u00eda que consistir \u00fanica y exclusivamente en su promoci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s, mejor; cuanto menos, peor. De ah\u00ed una receta de la mayor simplicidad: hab\u00eda que asignar a la tecnociencia la mayor cantidad posible de recursos, no hab\u00eda ni deb\u00eda haber m\u00e1s limitaci\u00f3n que la de los recursos existentes. El esquema anterior era por de pronto inactual. Dif\u00edcilmente un autor de la segunda mitad del XIX, como fue Marx, pod\u00eda imaginarse la productividad del trabajo alcanzada a finales del XX. De lo que infer\u00eda que la situaci\u00f3n no permit\u00eda otorgar una fe incondicional a la manera tradicional de presentar este esquema de transformaci\u00f3n social, mas teniendo en cuenta que el mismo Marx ya hab\u00eda considerado que en la \u00e9poca de la gran industria toda fuerza productiva era, al mismo tiempo, una fuerza destructiva.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La principal rectificaci\u00f3n que los m\u00faltiples condicionamientos ecol\u00f3gicos supon\u00edan para el pensamiento revolucionario, en sus diferentes vertientes marxistas o libertarias, consist\u00eda [14] en el abandono de todo milenarismo, de toda consideraci\u00f3n de la revoluci\u00f3n social como plenitud de los tiempos, ansiado momento a partir del cual obrar\u00edan, al fin, las buenas y objetivas leyes del Ser, deformadas hasta ese instante por las pecaminosas e injustas sociedades clasistas. No hay ni habr\u00e1 para\u00edso terrenal. No hay ninguna sociedad humana pensable en la que se disuelvan o superen todas las contraposiciones sociales y naturales. No habr\u00e1 Juicio Final, aunque desde luego haya sociedades m\u00e1s o menos alejadas de la idea de sociedad buena, como era el caso del modelo civilizatorio capitalista:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Mientras que los elementos del sistema son potencialmente de una gran racionalidad, su regulador, el mercado, presenta rasgos esenciales de irracionalidad. No s\u00f3lo en su fase heroica, en elsiglo XIX: en esa \u00e9poca su irracionalidad reside sobre todo en su imprevisibilidad incluso a plazo breve. El mercado de los tiempos heroicos del capitalismo se comporta con la a-racionalidad de la naturaleza: s\u00f3lo funciona a fuerza de hecatombes. El mercado del bizantino capitalismo contempor\u00e1neo o monopolista revela su irracionalidad en lo que podr\u00eda llamarse el \u201cvoluntarismo del mercado\u201d o m\u00e1s corrientemente, \u201cpublicidad\u201d. Poderes caprichosos gobiernan ese mercado y a trav\u00e9s de \u00e9l, el cerebro de los hombres, influidos hasta en su modo de sentir y percibir por lo que se decide en las oficinas publicitarias de las grandes potencias del mercado, sin atender a m\u00e1s racionalidad que la maximizaci\u00f3n del beneficio privado.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">5\u00aa. Primac\u00eda del valor igualdad, control social de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La pol\u00edtica cient\u00edfica propuesta no ten\u00eda vocaci\u00f3n de eternidad ni presupon\u00eda ni pod\u00eda presuponer duraci\u00f3n previa alguna y, en su opini\u00f3n, deb\u00eda estar sometida a revisi\u00f3n permanente. Se part\u00eda en ella de una primac\u00eda del valorigualdad sobre cualquier otro valorsocial, lo cual, obviamente, no implicaba anulaci\u00f3n ni menosprecio alguno de otros valores, e implicaba, como dec\u00edamos, la necesidad de revisi\u00f3n de concepciones mayoritariamente aceptadas en las varias tradiciones emancipatorias. El asunto afectaba indudablemente a la libertad de investigaci\u00f3n, pero no forzosamentem\u00e1s que las actuales restricciones. Admitiendo una correcci\u00f3n a la elecci\u00f3n sin l\u00edmites del cient\u00edfico investigador, valor que en la tecnociencia contempor\u00e1nea era m\u00e1s una formulaci\u00f3n de deseos que una realidad alcanzada, sosten\u00eda Sacrist\u00e1n que ese l\u00edmite deb\u00eda ser instrumentado de la forma m\u00e1s liberal y libertaria posible. Era probable que estas restricciones no fueran muy distintas de las realmente existentes, concretadas en una falta o en una disminuci\u00f3n en la asignaci\u00f3n de recursos a determinadas l\u00edneas de investigaci\u00f3n o, por el contrario, primando ciertos programas en detrimento de otros, pero presentaban una diferencia esencial: Sacrist\u00e1n defend\u00eda que estas limitaciones, fueran s\u00f3lo econ\u00f3micas o distributivas, o incluso pol\u00edtico-culturales, para ser tolerables y admisibles \u00e9tica y pol\u00edticamente, tendr\u00edan que estar controladas por la propia colectividad, con presencia del mismo cient\u00edfico afectado o del colectivo investigador al que perteneciese.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">6\u00aa: Por una dialecticidad temperada.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Hab\u00eda, sin duda, en la propuesta defendida una politizaci\u00f3n del concepto de pr\u00e1ctica pero no con la finalidad de primar o potenciar determinados programas de investigaci\u00f3n por supuestas coincidencias ideol\u00f3gicas o pol\u00edtico-filos\u00f3ficas, sino en el sentido de orientar la investigaci\u00f3n a determinadas \u00e1reas por sus probables aplicaciones pr\u00e1cticas, sociales, comunitarias, convirtiendo la salud laboral o la conservaci\u00f3n del medio, por ejemplo, en tareas prioritarias de esta b\u00fasqueda sin t\u00e9rmino, pero no forzosamente sin finalidad, que es la ciencia. El principio orientador general de esta pol\u00edtica de la ciencia de inspiraci\u00f3n socialista para esta federaci\u00f3n de comunidades, como gustaba decir Sacrist\u00e1n en sus \u00faltimos a\u00f1os, exig\u00eda una rectificaci\u00f3n de los modos de pensar hegelianos cl\u00e1sicos de algunas tradiciones marxistas. Defend\u00eda, pues, una dialecticidad que tuviera como primera virtud pr\u00e1ctica el principio aristot\u00e9lico de la mesura, fruto de la convicci\u00f3n de que las contraposiciones sociales eran de tal calibre que ya no pod\u00edan considerarse resolubles al modo cl\u00e1sico hegeliano, por agudizaci\u00f3n del conflicto, sino mediante la postulaci\u00f3n y creaci\u00f3n de un marco en el que pudieran dirimirse sin cat\u00e1strofe. No hab\u00eda pues que pensar en una soluci\u00f3n en blanco y negro por el simple juego de supuestos factores objetivos, v\u00eda simplemente irrealizable o recusable sin m\u00e1s: recusable si se trataba de continuar y apostar por el simple desarrollismo econ\u00f3mico-tecnol\u00f3gico, dado que eso llevar\u00eda a la Humanidad al desastre; irrealizable, adem\u00e1s de no deseable \u00e9ticamente, si se optara, sin m\u00e1s, por el negro de la simple prohibici\u00f3n de la investigaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En un mundo en el que nos aseguraran cierta garant\u00eda contra desmanes de las fuerzas productivas, pero a cambio de una prohibici\u00f3n de la investigaci\u00f3n de lo desconocido, probablemente todos nos sublevar\u00edamos, o por lo menos todos los fil\u00f3sofos que merecieran el nombre.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">7\u00aa. Preeminencia de la educaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Justificado este principio general, que \u00e9l denominaba defensa de una \u201c\u00e9tica revolucionaria de la cordura\u201d, Sacrist\u00e1n concretaba su propuesta program\u00e1tica de pol\u00edtica de la ciencia en los siguientes puntos:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Hab\u00eda que admitir la preeminencia de la educaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda sobre la investigaci\u00f3n durante un cierto largo per\u00edodo de tiempo de imposible concreci\u00f3n, cuya variabilidad depender\u00eda de las circunstancias sociales, hist\u00f3ricas y culturales de las diferentes poblaciones. Esta primac\u00eda educacional estaba orientada a evitar malas reacciones, por ineducaci\u00f3n de las colectividades, a las consecuencias que la l\u00ednea defendida de pol\u00edtica de la ciencia iba a conllevar inexorablemente. Entre ellas, una importante reducci\u00f3n del consumo, am\u00e9n de una adecuada y mucho m\u00e1s justa redistribuci\u00f3n del mismo. En todo caso, esta reducci\u00f3n no deb\u00eda entenderse como simple anulaci\u00f3n estoica de las necesidades. Inspir\u00e1ndose en el viejo Marx y en coincidencia con algunas tesis de Paul Lafargue, el traductor de <i>El Capital<\/i> consideraba que las necesidades que sent\u00eda un individuo son \u00edndice de su maduraci\u00f3n, de su progreso vital, y que por ello cab\u00eda distinguir entre necesidades b\u00e1sicas y las de otro alcance.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Del punto anterior se coleg\u00eda un corolario: la acentuaci\u00f3n de la funci\u00f3n educativa, formativa, de la ense\u00f1anza superior. Las facultades universitarias, todas ellas, deber\u00edan convertirse en centros donde, b\u00e1sicamente, se educase en los valores de una nueva sociedad. Esta medida, seg\u00fan el autor del \u201cManifiesto por una Universidad Democr\u00e1tica\u201d, significar\u00eda una menor \u201cproducci\u00f3n\u201d de profesionales y un incremento en la producci\u00f3n de \u201chombres cultos\u201d, retomando la expresi\u00f3n de Ortega. Con ello, se producir\u00eda tambi\u00e9n un descenso del consumo, a trav\u00e9s de la posible disminuci\u00f3n de la productividad de bienes, por lo menos en una primera fase.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">8\u00aa. Primac\u00eda de la investigaci\u00f3n b\u00e1sica sobre la aplicada.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Propon\u00eda Sacrist\u00e1n adem\u00e1s una l\u00ednea de asignaci\u00f3n de recursos que primase la investigaci\u00f3n b\u00e1sica respecto a la aplicada, en oposici\u00f3n a las pol\u00edticas cient\u00edficas seguidas por la mayor\u00eda de gobiernos (no s\u00f3lo occidentales) y, en algunos casos, reclamadas por importantes y poderosos colectivos de la sociedad civil. La justificaci\u00f3n era, b\u00e1sicamente, la misma que la del punto anterior: repercusi\u00f3n negativa inmediata en el consumo y en la producci\u00f3n industrial de cierto tipo de bienes. De ah\u00ed la conveniencia de apoyar, en el trabajo de los colectivos cient\u00edficos, los aspectos contemplativos respecto de los instrumentales, sin que ello implique, como dec\u00edamos, una vuelta imposible a la concepci\u00f3n contemplativa de la actividad cient\u00edfica, por lo dem\u00e1s siempre recordada por \u00e9l con cierta nostalgia. Se tratar\u00eda, por ejemplo, de contratar a muchos m\u00e1s f\u00edsicos te\u00f3ricos que a ingenieros f\u00edsicos. Las razones, las mismas: reducci\u00f3n del producto final consumible.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Tambi\u00e9n hab\u00eda que sostener la investigaci\u00f3n de conocimiento directo descriptivo, no te\u00f3rico. Para \u00e9l, disciplinas menospreciadas en las universidades contempor\u00e1neas, como la Geograf\u00eda o la Bot\u00e1nica descriptivas, eran buen saber para la \u00e9poca que se acercaba. M\u00e1s a\u00fan: no s\u00f3lo eran buen saber sino que, en algunos casos, pod\u00edan ser mejor saber que el conocimiento te\u00f3rico en su vertiente operativa. Hab\u00eda que disminuir igualmente los recursos dedicados a tecnolog\u00eda pesada y otorgar preeminencia a la inversi\u00f3n en tecnolog\u00edas ligeras, m\u00e1s intensivas en fuerza de trabajo y menos en capital, m\u00e1s limpias ecol\u00f3gicamente y m\u00e1s soportables por el medio. Investigaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que, por sus menores costes, en el sentido econ\u00f3mico tradicional y en sentido social, estar\u00eda justificada aunque su \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n fuera m\u00e1s reducido que el de las tecnolog\u00edas pesadas.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El objetivo central perseguido por esta \u00faltima propuesta no ser\u00eda tanto la disminuci\u00f3n del producto final sino el aumento del tiempo colectivo de trabajo que evitara el creciente paro estructural, con sus secuelas sociales y culturales, aumento del tiempo de trabajo que, con toda seguridad, quedar\u00eda paliado si se eliminara la producci\u00f3n nociva y la enorme producci\u00f3n in\u00fatil existente, y, en la concepci\u00f3n por \u00e9l defendida si antes se hubiera dado la condici\u00f3n previa y b\u00e1sica de toda su propuesta: la sustituci\u00f3n de los antiguos poderes por otros de motivaci\u00f3n igualitaria que intentaran, esta vez en serio, la superaci\u00f3n de la vieja divisi\u00f3n social del trabajo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">9\u00aa. Actuaci\u00f3n equilibrada en los pa\u00edses del \u201cTercer Mundo\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 tambi\u00e9n sucintamente a la problem\u00e1tica de las poblaciones del Tercer Mundo. Era obvio, que el tema del control demogr\u00e1fico hab\u00eda que tratarlo caso por caso. Parec\u00eda innegable su necesidad en el caso de pa\u00edses como China o India, pero era monstruosa la pol\u00edtica maltusiana seguida por poderes y agencias norteamericanas entre la poblaci\u00f3n amerindia en los a\u00f1os setenta del pasado siglo. Tampoco era defendible que fuera necesaria una reducci\u00f3n del consumo per capita en estas empobrecidas sociedades. Ten\u00eda que aumentar pero no tal como lo estaba haciendo, dado que en muchos de estos pa\u00edses la actuaci\u00f3n de las multinacionales era simple y llanamente criminal. No hab\u00eda que intervenir con recetas preconcebidas pero tampoco pensando y defendiendo que determinadas industrias, rechazadas en las sociedades avanzadas, eran en cambio convenientes para aquellos pa\u00edses. Tampoco all\u00ed la contaminaci\u00f3n, el peligro at\u00f3mico o muchas de las actividades de alto riesgo relacionadas con la biotecnolog\u00eda o con las industrias qu\u00edmicas deb\u00edan ser admitidas. Como no se cans\u00f3 de denunciar, \u00e9sta era ya entonces la tendencia de muchas empresas del Norte \u201ccivilizado\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">10\u00aa. Por una racionalidad completa.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Contraponi\u00e9ndose matizadamente a posiciones como las defendidas por aquel entonces por Jes\u00fas Moster\u00edn [15] , Sacrist\u00e1n no aceptaba la tesis de que fueran los t\u00e9cnicos quienes tuvieran el poder de decisi\u00f3n exclusivo sobre los denominados \u201cproblemas t\u00e9cnicos\u201d. Defender esa posibilidad era ignorar que tambi\u00e9n ellos, y los cient\u00edficos, eran grupos humanos con intereses particulares, predispuestos a reaccionar frecuentemente seg\u00fan sus propios intereses. Era ingenuo pensar que el ciudadano-t\u00e9cnico iba a decidir siempre seg\u00fan los intereses generales de la comunidad. Esta posici\u00f3n no ten\u00eda en cuenta que los problemas sobre la t\u00e9cnica no son t\u00e9cnicos sino pol\u00edticos, en el sentido general de forma de organizaci\u00f3n de la convivencia social. De ah\u00ed que los versos de H\u00f6lderlin reiteradamente citados y recordados por \u00e9l (\u201cDe donde nace el peligro \/ nace la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n\u201d), fueran interpretados en el sentido de que la actual situaci\u00f3n de crisis, la contradictoriedad en la que nos encontramos inmersos, s\u00f3lo puede disolverse o superarse a partir del uso de m\u00e1s raz\u00f3n, pero de raz\u00f3n compleja y con diversos registros, no de una raz\u00f3n meramente tecnocr\u00e1tica o estrechamente cientificista.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Su propuesta de racionalidad completa [16] inclu\u00eda el control democr\u00e1tico, social, sobre el desarrollo de la ciencia. Si se construyera una fracci\u00f3n que arrojara la tasa de dominio de la ciudadan\u00eda sobre la ciencia en muchas sociedades capitalistas, su valor ser\u00eda irrisorio. Pero, en cambio, no siempre hab\u00eda sido as\u00ed ni est\u00e1bamos condenados a seguir esa senda. En otras culturas, en la antigua civilizaci\u00f3n china por ejemplo, se habr\u00eda obtenido una buena proporci\u00f3n, entre otras cosas, justo era reconocerlo, porque el denominador, la potencia cient\u00edfica de esa cultura, era bajo y era intenso el poder social sobre la ciencia. Incrementar esa fracci\u00f3n ya no iba a ser posible reduciendo el denominador, disminuyendo la fuerza de los saberes tecno-cient\u00edficos. La \u00fanica soluci\u00f3n razonable pasaba por aumentar la fuerza de la ciudadan\u00eda, el poder social sobre la ciencia, el numerador de la fracci\u00f3n. De ah\u00ed, la importancia de la funci\u00f3n educativa y del primado de la asignaci\u00f3n de recursos a este \u00e1mbito en la propuesta program\u00e1tica por \u00e9l defendida, sin negar que esa tarea no es un camino f\u00e1cil dada la creciente complejidad y especializaci\u00f3n de los conocimientos cient\u00edficos contempor\u00e1neos, y aunque posiblemente no haya ning\u00fan tipo de control externo que pueda suplir el autocontrol de cient\u00edficos y tecn\u00f3logos conscientes de su responsabilidad moral y social.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<ol start=\"6\">\n<li>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Un poema en la pared de un calabozo fascista<\/i><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El marxismo del que fuera miembro del comit\u00e9 ejecutivo del PSUC fue un marxismo comunismo con declarada finalidad pol\u00edtica revolucionaria socialista. Sin ismos pero rebosante de preguntas esenciales. Una de ellas, surgi\u00f3 a prop\u00f3sito de unos versos que vio ara\u00f1ados en la pared de una c\u00e1rcel franquista, un calabozo de la Jefatura Superior de la Polic\u00eda barcelonesa, donde Sacrist\u00e1n estuvo detenido [17]:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">[&#8230;] Shelley es el poeta seguramente m\u00e1s de izquierda de la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica inglesa, hasta extremos conmovedores. Una vez, al bajar a unos calabozos de la Jefatura Superior de Polic\u00eda, en Barcelona, al cabo de un rato de estar sentado all\u00ed, me di cuenta que en una de las paredes alg\u00fan preso hab\u00eda ara\u00f1ado, con las u\u00f1as, un verso de Shelley precisamente, y en ingl\u00e9s. No s\u00e9 qu\u00e9 raro preso ser\u00eda \u00e9ste, pero el hecho es que all\u00ed estaba. No s\u00e9 si con la democracia lo habr\u00e1n quitado, cuando habr\u00eda habido que ponerle un marco. Es un poema que dice: \u201dLa luz del d\u00eda,\/ despu\u00e9s de un estallido,\/ penetrar\u00e1 al fin en esta oscuridad\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No hay marco, no hay versos, no hay recuerdo democr\u00e1tico de ello.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La propuesta anti-ideol\u00f3gica de Sacrist\u00e1n (\u201cel pensamiento de Marx ha nacido como cr\u00edtica de la ideolog\u00eda y su tradici\u00f3n no puede dejar de ser anti-ideol\u00f3gica sin desnaturalizarse\u201d), ha escrito Francisco Fern\u00e1ndez Buey, debe leerse propiamente como una advertencia: la recuperaci\u00f3n te\u00f3rica-pr\u00e1ctica del marxismo no se har\u00e1 mediante un nuevo retorno, volvi\u00e9ndose nuevamente hacia Hegel, sino mirando de frente a lo que hay, al presente, enlazando para ello con el conocimiento emp\u00edrico, con el cultivo de las ciencias (naturales y sociales) positivas, con conocimientos populares y con praxis sociales creativas que no est\u00e9n dispuestas a permitir que el peso y la voz de los explotadores siga tronando antihuman\u00edsticamente diez mil a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Un excelente Studium generale, un programa global y hasta un vivir general para todos los d\u00edas de la semana, al que el editor de una de las primeras antolog\u00edas \u00e1cratas en la Espa\u00f1a franquista a\u00f1ad\u00eda en su madurez una fuerte y sentida arista libertaria. Fue un marxista heterodoxo, radical, que quer\u00eda ser austriaco \u2013\u201c si [&#8230;] hubiera que perder la nacionalidad por disidente, supongo que la primera que se me ocurrir\u00eda pedir ser\u00eda la austriaca&#8230; para poder tener que ver con Mozart\u201d- y que amaba, \u201cLa flauta m\u00e1gica\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El culturalismo peque\u00f1o-burgu\u00e9s no se da cuenta de la autocontradicci\u00f3n en que incurre: Mozart es tan pre-hombre como Robespierre. Por tanto, la prehumanidad es ya LA HUMANIDAD. Esa contradicci\u00f3n se debe al uso de ideas plat\u00f3nicas hegelianamente pseudohistorizadas. Pero en la actitud hay otro elemento de falsedad: el abusivo uso de \u2018sentido\u2019. Sentido es algo que da la inserci\u00f3n en una estructura teleol\u00f3gica, principalmente la de la acci\u00f3n humana. Por eso tiene tanto sentido la acci\u00f3n de los estadistas como la de los artistas. Y hasta lo tiene m\u00e1s directamente. En cambio las entidades sueltas no tienen sentido. LA HUMANIDAD o LA VIDA no tienen sentido (= es un sinsentido afirmar que lo tengan y, en cambio, hace sentido metaling\u00fc\u00edstico decir que no lo tienen, pero significar que no se les puede atribuir). Ante la extinci\u00f3n de la humanidad, o incluso de las condiciones de la vida propia de este planeta, \u00bfqu\u00e9 \u201csentido\u201d arquet\u00edpico tiene <i>Die<\/i> <i>Zauberfl\u00f6te<\/i> (y es la pieza de m\u00fasica que m\u00e1s me importa en el mundo)?<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La negativa a aceptar que los seres humanos son lo que son y como son, y que ya con ello hab\u00eda bastante para luchar contra tiran\u00edas y aberraciones sociales, conclu\u00eda Sacrist\u00e1n, era \u201cla base de todas las memeces y todos los desvar\u00edos de los ide\u00f3logos progresistas.\u201d \u00c9l no lo fue.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Alba Rico, Santiago (2013), <i>\u00bfPodemos seguirsiendo de izquierdas?<\/i> (Panfleto en s\u00ed menor), Pol.len Ediciones, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Benach,Joan;Juncosa, X y L\u00f3pezArnal, S (eds, 2006). <i>Del pensar, del vivir, del hacer<\/i>. Barcelona, El Viejo Topo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Capella,Juan-Ram\u00f3n (2005): <i>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n. Una biograf\u00eda pol\u00edtica<\/i>. Madrid, Trotta.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Capella, Juan-Ram\u00f3n (1987), \u201cAproximaci\u00f3n a la bibliograf\u00eda de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n\u201d, <i>Mientrastanto<\/i>, n\u00ba 30-31, pp. 193-223.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Capella, Juan-Ram\u00f3n (1988), \u201cSobre la marginaci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d, <i>Un \u00e1ngel m\u00e1s, oto\u00f1o de 1988<\/i>, n\u00famero 5, pp. 75-80.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Dom\u00e8nech,Antoni(2005), \u201cRecuerdo deManuel Sacrist\u00e1n, veinte a\u00f1os despu\u00e9s\u201d. <i>El Viejo Topo<\/i>, n\u00ba 209-210, pp. 67-69.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">DomingoCurto,Albert(2007). \u201cFilosof\u00eda de una vida\u201d. Introducci\u00f3n a Manuel Sacrist\u00e1n, Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea, op cit., pp. 9-41. Fern\u00e1ndez Buey, F. (1989), \u201cEl clasicismo de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d. <i>Un \u00c1ngel m\u00e1s<\/i>, n\u00ba 5, pp. 57-66.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Fern\u00e1ndezBuey, F.(1991), <i>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Fern\u00e1ndez Buey, F. (1995). <i>Presentaci\u00f3n de Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Fern\u00e1ndez Buey, F. (2013), <i>Para la tercera cultura<\/i>, Barcelona, El Viejo Topo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Juncosa, Xavier (2006): <i>Integral Sacrist\u00e1n<\/i>. Barcelona, El Viejo Topo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">L\u00f3pez Arnal, Salvador (2010). <i>La destrucci\u00f3n de una esperanza. Manuel Sacrist\u00e1n y la primavera de Praga: lecciones de una derrota<\/i>. Barcelona,Akal. Pr\u00f3logo de Santiago Alba Rico. L\u00f3pez Arnal, Salvador (2013), <i>Entre cl\u00e1sicos,<\/i> Madrid, La oveja roja<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">L\u00f3pezArnal, S. y de la Fuente, P(1995, eds): <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona, Destino. L\u00f3pez Arnal, S y V\u00e1zquez, I\u00f1aki (eds, 2007). <i>El legado de un maestro<\/i>. Madrid, Papeles de la FIM.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Manzanera, Miguel (1991). \u201cTeor\u00eda y pr\u00e1ctica. La trayectoria intelectual de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d. Tesis doctoral doctoral dirigida por Jos\u00e9 Mar\u00eda Ripalda, UNED<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Ovejero Lucas, F\u00e9lix (2006): \u201cManuel Sacrist\u00e1n. Un marxista socr\u00e1tico\u201d. <i>Claves de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/i>, n\u00ba 206, junio 2006, pp. 46-55.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Pala, Giaime (2005), \u201c \u2018Sobre el camarada Ricardo\u2019. El PSUC y la dimisi\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n (1969-1970)\u201d, <i>mientras tanto<\/i>, n\u00ba 96, oto\u00f1o 2005, pp. 47-75.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Pala, Giaime (2009). <i>Teor\u00eda, pr\u00e1ctica militante y cultura pol\u00edtica del PSUC (1968- 1977)<\/i>. Tesis doctoral UPF. Director Francisco Fern\u00e1ndez Buey<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (1959). <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger.<\/i> Barcelona, Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas(reedici\u00f3n: Cr\u00edtica, 1995, a cargo de Francisco Fern\u00e1ndez Buey). Sacrist\u00e1n, Manuel (1964). <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>. Ariel, Barcelona (varias reediciones).<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (1975). <i>Presentaci\u00f3n, traducci\u00f3n, anotaciones y notas de traductor de S. M. Barrett (ed)<\/i>, Ger\u00f3nimo. Historia de su vida. Barcelona, Grijalbo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel(1983), <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>. Barcelona, Icaria.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (1984), <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>. Barcelona, Icaria.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (1985a), <i>Intervenciones pol\u00edticas.<\/i> Barcelona, Icaria.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (1985b), <i>Lecturas<\/i>. Barcelona, Icaria<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (1987), <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/i>. Barcelona, Icaria (edici\u00f3n de Juan-Ram\u00f3n Capella).<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (1996). <i>L\u00f3gica elemental<\/i>. Barcelona, Vicens Vices (edici\u00f3n de Vera Sacrist\u00e1n Adinolfi; pr\u00f3logo de Jes\u00fas Moster\u00edn).<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel(1998). <i>El orden y el tiempo<\/i>. Madrid,Trotta. Edici\u00f3n de Albert Domingo Curto.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (2003). <i>M.A.R.X. M\u00e1ximas, aforismos y reflexiones con algunas variableslibres<\/i>. Barcelona, El Viejo Topo (edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pezArnal, pr\u00f3logo de Jorge Riechmann y ep\u00edlogo de Enric Tello).<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (2004b). <i>De la primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/i>. Madrid, Los Libros de la Catarata (edici\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndezBuey y Salvador L\u00f3pez Arnal)<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel(2005), <i>Seis conferencias. Sobre tradici\u00f3n marxista y los nuevos problemas<\/i>. Barcelona, El Viejo Topo (presentaci\u00f3n de F. Fern\u00e1ndez Buey; ep\u00edlogo de Manuel Monereo. Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal)<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel(2007). <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/i>. Madrid,Trotta. Edici\u00f3n de Albert Domingo Curto.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sacrist\u00e1n, Manuel (2009). <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>. Matar\u00f3 (Barcelona), El Viejo Topo. Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Sempere, Joaquim (1987): \u201cUna semblanza personal, intelectual y pol\u00edtica\u201d. <i>mientras tanto<\/i> 30-31, mayo 1987, pp. 5-31.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Tello,Enric (2005): \u201c\u00bfFue Sacrist\u00e1n el primer marxista ecol\u00f3gico post-estalinista?\u201d. <i>El Viejo Topo<\/i>, n\u00ba 209-210, pp. 75-77.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Torres,Artemis y Machado Pasuch, M\u00e1rcia Cristina, orgs (2013), <i>Encontros com Paco Buey<\/i>, EDUFMT, Cuiab\u00e1-MT.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Vega Re\u00f1\u00f3n, L.(2005): \u201cEl lugar de Sacrist\u00e1n en los estudios de l\u00f3gica en Espa\u00f1a\u201d, en L\u00f3pezArnal, S., Domingo Curto,A. y otros(eds), <i>Donde no habita el olvido<\/i>. Barcelona, Montesinos, pp. 19-49.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Documentaci\u00f3n complementaria:<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Archivo Hist\u00f3rico del Partido Comunista de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona [BFEEUB]<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">NOTAS<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[1] <i>Mientras tanto<\/i>, n\u00ba 63, oto\u00f1o 1995, pp. 131-154.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[2] M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, Barcelona, Icaria, 1983, p. 133.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[3] Francisco Fern\u00e1ndez Buey, \u201cMarxismo y ecolog\u00eda en la obra de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d. FIM, Ateneo, Madrid, 17\/II\/2011, esquema. Ser\u00e1 depositado en la Biblioteca UPF<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[4] M. Sacrist\u00e1n, <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, Barcelona, Icaria, 1984, pp. 381-410.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[5] Entre la documentaci\u00f3n depositada en BFEEUB. Sobre este punto, Salvador L\u00f3pez Arnal, <i>La destrucci\u00f3n de una esperanza<\/i>, Madrid, Akal, 2010.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[6] Archivo hist\u00f3rico del PCE. Igualmente, entre la documentaci\u00f3n depositada en BFEEUB.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[7] Esta presentaci\u00f3n, \u201cLa tarea de Engels en el AntiD\u00fchring\u201d, uno de sustextos cl\u00e1sicos, puede verse ahora en M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, op cit, pp. 24-51.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[8] V\u00e9ase su voz de 1969 para el Diccionario de Filosof\u00eda editado por D. Runes en M. Sacrist\u00e1n, <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, op cit, pp. 411-413.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[9] NH, n\u00ba 17, 1969, pp. 53-54.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[10] M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, op cit, pp. 133-175.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[11] M. Sacrist\u00e1n, <i>Seis conferencias<\/i>, Matar\u00f3 (Barcelona), El Viejo Topo, 2005, pp. 55-81.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[12] La tesis doctoral de Sacrist\u00e1n estuvo centrada en la gnoseolog\u00eda del ex rector de Friburgo. M. Sacrist\u00e1n, <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica, 1995, edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[13] M. Sacrist\u00e1n, <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, op cit, pp. 453- 455.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[14] M. Sacrist\u00e1n, <i>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/i>, Barcelona, Icaria, 1987 (edici\u00f3n de Juan-Ram\u00f3n Capella), pp. 9-17, y M. Sacrist\u00e1n. <i>Seis conferencias<\/i>, op cit, pp. 73-81.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[15] J. Moster\u00edn, <i>Racionalidad y acci\u00f3n humana<\/i>, Madrid, Alianza editorial, 1977.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[16] M. Sacrist\u00e1n, \u201cLa funci\u00f3n de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea\u201d. Conferencia in\u00e9dita. Trascripci\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">[17] Cuaderno depositado en BFEEUB.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">Fuente: ISEGOR\u00cdA, N.\u00ba 50, enero-junio, 2014, 285-304, ISSN: 1130-2097<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 115%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;' align='JUSTIFY'>En este texto, Salvador L\u00f3pez Arnal presenta de forma concisa y rigurosa aspectos biogr\u00e1ficos y bibliogr\u00e1ficos de inter\u00e9s sobre Manuel Sacrist\u00e1n para cualquier marxista espa\u00f1ol que desee repensar actualmente el modo de leer y comprender a los cl\u00e1sicos, su democratizaci\u00f3n en la lucha anticapitalista y el modo de comprender la ciencia y la filosof\u00eda. <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3545,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[993],"class_list":["post-3544","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-manuel-sacristan","tag-manuel-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3544","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3544"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3544\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3545"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3544"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3544"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3544"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}