{"id":355,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=355"},"modified":"2020-02-14T11:23:21","modified_gmt":"2020-02-14T10:23:21","slug":"europa-cultura-humanistica-de-democracia-y-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=355","title":{"rendered":"Europa: cultura human\u00edstica de democracia y libertad"},"content":{"rendered":"<p>EL DEBATE SOBRE EUROPA Y LA CONSTITUCI\u00d3N EUROPEA<\/p>\n<p>Europa no fue nunca antes en la historia el nombre atribuido a una regi\u00f3n integrada de comercio y mercado, ni a una entidad pol\u00edtica, ni a una unidad religiosa. En origen, y durante muchos siglos, la palabra Europa no posey\u00f3 otro sentido que el propio de una denominaci\u00f3n geogr\u00e1fica, con un significado tan descriptivo y anodino como el de los dem\u00e1s nombres propios de un Atlas; era entonces, adem\u00e1s, un nombre al que a penas se recurr\u00eda.<\/p>\n<p>Ahora bien, en el sentido muy especial, y tambi\u00e9n eminente, en el que una determinada tradici\u00f3n intelectual constituida por el pensamiento Humanista, c\u00edvico pol\u00edtico, ha usado dicho t\u00e9rmino como denominaci\u00f3n durante los \u00faltimos doscientos cincuenta a\u00f1os, la palabra Europa es algo distinto y algo m\u00e1s que el nombre de un territorio geogr\u00e1fico continental o la denominaci\u00f3n del conjunto de poblaciones, culturas y creencias comprendidas en ese territorio, o una regi\u00f3n organizada por un mercado.<\/p>\n<p>Europa es el nombre del que se dota, a fines del siglo XVll, una tradici\u00f3n cultural, la tradici\u00f3n democr\u00e1tico republicana de la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica grecolatina, rescatada, restaurada y transmitida por el Humanismo c\u00edvico, laico y republicanista, con el fin de designar un proyecto c\u00edvico de convivencia y ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Este hecho, sobre el que vamos a volver de inmediato, sin embargo, ha desaparecido en el actual debate sobre la constituci\u00f3n europea, que no es s\u00f3lo un debate pol\u00edtico \u2013econ\u00f3mico pol\u00edtico-, sino tambi\u00e9n ideol\u00f3gico cultural, y en el que adem\u00e1s del nuevo reparto de poder entre las diversas fracciones plutocr\u00e1ticas europeas, se dirime tambi\u00e9n, cu\u00e1l debe ser la idea de Europa que el bloque de poder dominante decida apoyar y tratar de convertir en \u201csentido com\u00fan\u201d. Por ello estamos asistiendo a una fabulosa falsificaci\u00f3n hist\u00f3rica: a la \u201creescritura\u201d mendaz de la historia de las luchas y de las ideas que se desarrollaron en una determinada \u00e1rea geogr\u00e1fica, que estaba comprendida \u2013ahora s\u00ed- en el continente europeo.<\/p>\n<p>El nombre de Europa deja de ser un nombre propio geogr\u00e1fico convencional, para adquirir un sentido pol\u00edtico filos\u00f3fico an\u00e1logo al que le damos, durante la segunda mitad del siglo XVll. Durante ese siglo, los poderes desp\u00f3ticos de los estados absolutistas y de las diversas iglesias cristianas \u2013Cat\u00f3licos y Protestantes- precipitaron a las sociedades de un territorio geogr\u00e1fico denominado hasta entonces \u201cLa Cristiandad\u201d en un torbellino de guerras, esfuerzo econ\u00f3mico para la guerra, violencia represora, y persecuciones y asesinatos en masa contra todo aquel que declarase ideas y creencias diferentes a las del represor.<\/p>\n<p>Estas sa\u00f1udas guerras ideol\u00f3gicas, emprendidas desde las instituciones pol\u00edticas y religiosas, a la vez que desde las mismas sociedades civiles, y sus secuelas correspondientes \u2013 impuestos nuevos para financiar las guerras, abandono de los campos, precipitadas migraciones en masa, saqueos, destrucci\u00f3n de viviendas y enseres de trabajo, hambre, miseria y enfermedades- exterminaron una gran parte de la poblaci\u00f3n de los territorios en guerra. Los muertos en los pa\u00edses que fueron campo de batalla llegaron a ser la tercera parte de la poblaci\u00f3n. La guerra extenu\u00f3 y colaps\u00f3 las econom\u00edas de los diversos estados contendientes, y deslegitim\u00f3 y debilit\u00f3 a los propios poderes pol\u00edticos y religiosos. Estos tuvieron que acabar firmando en 1648 la paz de Westfalia que sellaba una nueva situaci\u00f3n generada, a la vez que daba fin a la que se conoce en los libros de historia como la Guerra de los Treinta A\u00f1os; nombre sin comentarios. No ser\u00eda esta, con todo, la \u00faltima guerra religiosa del siglo XVll.<\/p>\n<p>La cifra de v\u00edctimas nos permite juzgar sobre la magnitud de la calamidad producida por las guerras de religi\u00f3n durante el siglo XVll. Ni las guerras napole\u00f3nicas, ni la Primera Guerra Mundial, ni la Segunda Guerra Mundial produjeron un n\u00famero de v\u00edctimas que fuese equivalente a la tercera parte de las poblaciones de los territorios directamente afectados por la guerra.<\/p>\n<p>Las consecuencias catastr\u00f3ficas de estas guerras ideol\u00f3gicas y la deslegitimaci\u00f3n de las ideolog\u00edas religiosas que las hab\u00edan promovido, auspiciaron el resurgir y la rehabilitaci\u00f3n social del pensamiento c\u00edvico human\u00edstico, que hab\u00eda sido puesto en situaci\u00f3n de debilidad y silencio por las persecuciones de las diversas inquisiciones.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n de pensamiento expres\u00f3 la situaci\u00f3n de crisis espiritual en que se hallaban esas sociedades y art\u00edcul\u00f3 una alternativa de proyecto de sociedad como respuesta al orden social aristocr\u00e1tico y religioso, que hab\u00eda generado esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente al fanatismo ejercido por las diversas religiones cristianas, se defend\u00eda la tolerancia, la libertad de conciencia y el uso de la raz\u00f3n, la cual deb\u00eda ser cultivada, iluminada, ilustrada. Este \u00faltimo elemento intelectual desarrollado en pol\u00e9mica con el pensamiento religioso, fue precisamente el que acab\u00f3 por dar el nombre propio al humanismo de ese periodo: la Ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a la existencia de poderes que pod\u00edan dictar a las sociedades organizadas qu\u00e9 deb\u00eda ser considerado como bien p\u00fablico, la idea de que ninguna instituci\u00f3n deb\u00eda poder estar por encima del poder pol\u00edtico p\u00fablico: de la res p\u00fablica. Frente al control de la res p\u00fablica por poderes absolutos feudales, la propuesta de que los destinos de la res p\u00fablica, que garantizaba el bien com\u00fan, deb\u00edan depender de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Las guerras hab\u00edan hecho comprender a los humanistas ilustrados que para bien y para mal el destino de una serie de estados hasta entonces denominados la Cristiandad, estaba solidariamente vinculado; se aferraron a la idea de la internacionalidad: el cosmopolitismo. Frente a la amarga experiencia de las guerras entre los estados del propio \u00e1mbito geogr\u00e1fico, y como medio para evitar la guerra, crearon el proyecto de la Rep\u00fablica cosmopolita que los integrara a todos, y dieron un nombre a ese nuevo proyecto pol\u00edtico filos\u00f3fico republicano y liberador: Europa.<\/p>\n<p>El europe\u00edsmo era la forma de conciencia pol\u00edtica concreta que adoptaba el proyecto cosmopolita en su lucha por superar y encontrar alternativas contra los poderes pol\u00edticos y religiosos existentes, desp\u00f3ticos y absolutistas.<\/p>\n<p>Nac\u00eda el proyecto pol\u00edtico cultural, laico, emancipatorio, de Europa, en contra del otro anterior que se hab\u00eda denominado La Cristiandad y que entraba en decadencia.<\/p>\n<p>El actual debate ideol\u00f3gico sobre Europa est\u00e1 siendo completamente dominado por los poderes pol\u00edtico econ\u00f3micos m\u00e1s reaccionarios de Europa, la plutocracia capitalista europea, que en su nueva ofensiva est\u00e1 nuevamente consiguiendo refeudalizar el mundo econ\u00f3mico, destruyendo todo tipo de control de la res p\u00fablica sobre las finanzas, los mercados y las empresas. Estas fuerzas desarrollan tambi\u00e9n una potente lucha cuyo objetivo es hacer olvidar la historia emancipatoria que dio lugar al proyecto ilustrado europeo. En consecuencia, auspician y promocionan a las instituciones ideol\u00f3gicas y culturales m\u00e1s conservadoras, cuando no simplemente reaccionarias, las cuales llevan ya a\u00f1os urdiendo un pasado ficticio para Europa y, dentro de esta \u201crevisi\u00f3n historiogr\u00e1fica, tratando de encontrarle ra\u00edces cristianas a Europa.<\/p>\n<p>En este sentido se trata de presentar al Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico, desde Carlo Magno, como un proyecto human\u00edstico protoeuropeo, y se hace particular hincapi\u00e9 en el proyecto del emperador Carlos durante el siglo XVl.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo dos datos, al respecto: la pretensi\u00f3n pol\u00edtica de su Sacra, Cat\u00f3lica, Ces\u00e1rea, Majestad Imperial era un proyecto de integraci\u00f3n de las diversas noblezas aristocr\u00e1tico feudales de la Cristiandad. Era por lo tanto, un proyecto Nobiliario: no basado en la ciudadan\u00eda y en la igualdad de derechos y libertades; no era un proyecto republicanista, sino aristocr\u00e1tico feudal. Y era un proyecto de regimentaci\u00f3n del orbe seg\u00fan la concepci\u00f3n y las creencias cristianas: con exclusi\u00f3n de cualquier otro tipo de creencias, que eran perseguidas, y con el expl\u00edcito fin de enfrentarse a sangre y fuego, y sin cuartel con el Islam, a cuyos creyentes, tambi\u00e9n europeos, se negaba el pan y la sal. Y el mismo destino le estaba deparado a todos aquellos individuos que adoptaran posiciones individuales, seg\u00fan su conciencia, en asuntos de la religi\u00f3n y de su doctrina para el mundo, fuesen creyentes cristianos, de\u00edstas o ateos.<\/p>\n<p>Nada que ver, por lo tanto, con el proyecto humanista ilustrado, al que el mismo humanismo denomin\u00f3 Europa.<\/p>\n<p>Es de justicia a\u00f1adir que muchos de los defensores de las ideas emancipatorias human\u00edsticas, ilustradas, fueron personas creyentes que, por supuesto a t\u00edtulo individual, y haciendo uso de la libertad de conciencia defendida por el humanismo ilustrado, combatieron por el proyecto de la libertad.<\/p>\n<p>EL LEGADO \u00c1TICO.<\/p>\n<p>El alarde de hegemon\u00eda intelectual desarrollado actualmente por las fuerzas conservadoras nos ha obligado a comenzar nuestra defensa de la verdad, esto es de las verdaderas se\u00f1as de identidad del proyecto human\u00edstico y emancipador denominado Europa, remiti\u00e9ndonos al siglo XVll \u2013y toda obligaci\u00f3n implica subordinaci\u00f3n-.<\/p>\n<p>Pero la tradici\u00f3n intelectual que a partir del siglo XVll se auto denomin\u00f3 \u201cEuropea\u201d como rechazo a los poderes pol\u00edticos y religiosos constituidos, y en defensa de la laicidad, la tradici\u00f3n human\u00edstico ilustrada, tiene un origen anterior que debemos registrar y hacer valer en este debate.<\/p>\n<p>El origen de la tradici\u00f3n republicano democr\u00e1tica se encuentra en las ideas de esos textos pol\u00edtico filos\u00f3ficos rescatados y revividos por el Humanismo. El origen principal de los textos de esta tradici\u00f3n era la Atenas de los siglos V y lV antes de nuestra Era: el legado de la tradici\u00f3n \u00e1tica.<\/p>\n<p>En la ciudad de Atenas, durante el siglo V antes de nuestra Era, los pobres se enfrentaron con las clases dominantes en lucha pol\u00edtica abierta. En esa lucha, los diversos sectores sociales de pobres, desde los trabajadores manuales asalariados a los artesanos y peque\u00f1os tenderos, y los campesinos se auto constituyeron como nuevo sujeto pol\u00edtico, se aliaron con peque\u00f1os propietarios acomodados e impusieron su poder: el poder del nuevo sujeto voluntariamente construido, denominado Demos, el poder de la democracia.<\/p>\n<p>La palabra \u201cDemos\u201d, literalmante, \u201cPueblo\u201d, era sin\u00f3nimo de \u201cpobres\u201d \u2013aporoi-, de multitud de poca calidad \u2013pl\u00eazos-; plebe, dir\u00edamos hoy d\u00eda. Y fue el Demos, es decir, el pueblo pobre, el que mediante la pr\u00e1ctica pol\u00edtica, se autocre\u00f3 como sujeto social, se autodetermin\u00f3 y se instituy\u00f3 en poder y en fuerza creadora de una nueva cultura, creando la Democracia.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n cl\u00e1sica, cuya recuperaci\u00f3n desde los albores de la Modernidad es lo que constituye el Humanismo, es, en primer lugar, el legado escrito resultante de la cultura creada por el Demos ateniense en su praxis.<\/p>\n<p>La democracia, es decir, el gobierno de los pobres, no era un r\u00e9gimen pol\u00edtico representativo. La soberan\u00eda era pose\u00edda y ejercida por el pueblo, es decir, por la totalidad de los ciudadanos, que deliberaba y promulgaba las leyes. Por ello obedecer las leyes era considerado un acto de libertad. El desideratum del demos, llevado a la pr\u00e1ctica era \u201cmandar y obedecer por turno\u201d.<\/p>\n<p>La asamblea soberana, constituida por la totalidad de los ciudadanos, era la ekkles\u00eda. Adem\u00e1s exist\u00edan un determinado n\u00famero de magistraturas, todas ellas elegidas seg\u00fan los m\u00e9todos propios de la democracia: en primer lugar, el sorteo, en segundo lugar, las elecciones.<\/p>\n<p>El sorteo era el recurso para elegir magistrados, por tiempo de un a\u00f1o, en todos aquellos servicios p\u00fablicos \u2013leiturg\u00edas- que no requer\u00edan conocimientos especiales para su desempe\u00f1o, y pod\u00edan ser ejercidos por cualquier ciudadano: la justicia \u2013tribunal jurado- y el Gobierno. As\u00ed, se eleg\u00eda mediante sorteo la Boul\u00e9, o Consejo de los 500, que era un gran Comit\u00e9 que ten\u00eda la potestad de la redacci\u00f3n y proposici\u00f3n de leyes ante la asamblea soberana para que fuesen discutidas en p\u00fablica deliberaci\u00f3n, y adem\u00e1s, controlaba y fiscalizaba la gesti\u00f3n pol\u00edtica cotidiana u ordinaria de la pol\u00edtica del gobierno, que estaba formado por 50 miembros elegidos entre los 500. Este grupo era sustituido cada mes. En la democracia no hab\u00eda presidente. Una de las primeras medidas del r\u00e9gimen fue acabar con los cargos pol\u00edticos unipersonales o vaciarlos por completo de funciones y poder.<\/p>\n<p>Los magistrados elegidos por votaci\u00f3n eran aquellos que deb\u00edan desempe\u00f1ar cargos que en principio requer\u00edan conocimientos especializados -ser estratego del ej\u00e9rcito, por ejemplo-, y que, por ello, el pueblo nombraba por elecci\u00f3n, pues nadie como la mayor\u00eda ser\u00eda capaz de acertar con la persona adecuada.<\/p>\n<p>Todas las magistraturas duraban solo un a\u00f1o. Y respond\u00edan en todo momento ante la ekkles\u00eda, que las pod\u00eda derogar cuando quisiese. Por lo tanto la actividad pol\u00edtica no era una habilidad especial en manos de t\u00e9cnicos funcionarios, sino \u201cpraxis\u201d, actividad ejercida por todos, que no requiere cualificaci\u00f3n especial y que se ejerce conforme al sentido com\u00fan \u2013doxa- y la experiencia que la propia actividad pol\u00edtica genera en quien la practica.<\/p>\n<p>Las concepciones pol\u00edticas de la democracia se basaban en la idea de que el ser humano es un animal social pol\u00edtico: un animal ciudadano, que necesita de la comunidad social para alcanzar su plenitud antropol\u00f3gica, imposible fuera de la sociedad. El fin de la vida en com\u00fan, o vida pol\u00edtica era, pues, el buen vivir y la Felicidad.<\/p>\n<p>La Felicidad no pod\u00eda ser alcanzada sino en Libertad. La buena vida entendida como libertad era la idea principal del Demos, tal como se lee en Arist\u00f3teles. La Libertad era entendida de forma estricta como completa carencia y exenci\u00f3n de obligaci\u00f3n, de supeditaci\u00f3n, de sujecci\u00f3n o de obediendia a la voluntad de otro hombre: no tener due\u00f1o, no tener se\u00f1or; en la traducci\u00f3n latina, no tener dominus, no ser dominado. No tener obligaciones respecto de otro individuo no significaba no tener obligaciones respecto de la Ley; la Ley pod\u00eda interferir las decisiones de un ciudadano, pero no era dominaci\u00f3n, pues era el resultado de la deliberaci\u00f3n p\u00fablica de todos los ciudadanos, que eran quienes la promulgaban en verdad, y no como ficci\u00f3n simb\u00f3lica. Se consideraba que un individuo estaba dominado en cuanto uno ten\u00eda dependencias econ\u00f3micas respecto de otro m\u00e1s rico; entonces, el individuo dejaba de ser propiedad de s\u00ed mismo para pasar a ser propiedad ajena a s\u00ed mismo: un ser ajeno a s\u00ed mismo; seg\u00fan la terminolog\u00eda romana, allieni iuris: ser enajenado. Por ello la polis republicano democr\u00e1tica velaba por la libertad de sus ciudadanos, comenzando por la libertad material o econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Tal era la cultura de la democracia, y tal fue el legado que nos entreg\u00f3,<\/p>\n<p>LA DEMCRACIA JACOBINA. Robespierre Y EL DEMOS DE LA CONTEMPORANEIDAD<\/p>\n<p>Como ya hemos escrito, el legado cl\u00e1sico, compuesto por los textos hel\u00e9nicos, y por los escritos republicanos romanos, que contin\u00faan esta tradici\u00f3n, fue rescatado por el Humanismo y tuvo un floreciente resurgir durante el siglo XVlll, con la Ilustraci\u00f3n. El republicanismo es la tradici\u00f3n de pensamiento que se confronta con el Despotismo durante este siglo, y es el pensamiento a mano para los revolucionarios durante la Revoluci\u00f3n Francesa, a trav\u00e9s de diversos autores de la \u00e9poca; por s\u00f3lo citar algunos: Montesquieu, Rousseau, Mably, Morelli. Estos y otros pensadores hab\u00edan reflexionado sobre los problemas de la sociedad de su \u00e9poca, y hab\u00edan inspirado sus alternativas y elaboraciones intelectuales en esta tradici\u00f3n; hab\u00edan recibido la tradici\u00f3n y la hab\u00edan reinterpetado desde su mundo concreto, desarroll\u00e1ndola de forma creativa<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n Francesa estalla movilizando a la mayor\u00eda de la sociedad contra el absolutismo y la nobleza, contra el despotismo del Antiguo R\u00e9gimen. Pero a penas iniciado revolucionario, se produjo de forma acelerada una escisi\u00f3n en el bloque revolucionario. Por una parte estaban los grandes propietarios capitalistas de tierras los grandes comerciantes de cereales y dem\u00e1s productos agr\u00edcolas, los grandes comerciantes ultramarinos, relacionados con las colonias y el tr\u00e1fico de esclavos, que pose\u00edan ya un proyecto propio elaborado por los \u201cfil\u00f3sofos economistas\u201d o \u201cfisi\u00f3cratas\u201d, y que postulaban el capitalismo como alternativa de organizaci\u00f3n social. Por la otra los trabajadores manuales, artesanos, obreros, peque\u00f1os comerciantes, los peque\u00f1os intelectuales y el campesinado, que observaban con gran consternaci\u00f3n y sin alternativas la evoluci\u00f3n, para ellos insospechada de los acontecimientos. Casi la totalidad de los diputados elegidos eran partidarios del proyecto plutocr\u00e1tico, y tan s\u00f3lo un peque\u00f1o pu\u00f1ado de diputados defend\u00eda las posiciones de los pobres. A su cabeza, Robespierre.<\/p>\n<p>Las leyes econ\u00f3micas que se promulgaron fueron contestadas de forma en\u00e9rgica por la multitud.<\/p>\n<p>Ante la combatividad que la plebe pobre desarrollaba frente al nuevo intento liberalizador del comercio y de las trabas impuestas a la libre posesi\u00f3n de bienes, el nuevo poder revolucionario no dud\u00f3 en promulgar, ya en fecha muy temprana, el Estado de Excepci\u00f3n, y usar las tropas para ametrallar a las masas que protestaban por la liberaci\u00f3n del comercio de bienes de primera necesidad, y el acaparamiento de los mismos, con la consiguiente carest\u00eda de los mismos y la hambruna. Durante 1790 la derecha burguesa impuso la pr\u00e1ctica eliminaci\u00f3n de los derechos pol\u00edticos de los pobres: se instaur\u00f3 la diferenciaci\u00f3n entre ciudadanos \u201cactivos\u201d y \u201cpasivos\u201d. Para ser ciudadanos activos se deb\u00eda pagar una determinada cantidad m\u00ednima de impuestos S\u00f3lo los primeros podr\u00edan ejercer el derecho de elecci\u00f3n de diputados y de postulaci\u00f3n de s\u00ed mismos como diputados<\/p>\n<p>Frente a esta situaci\u00f3n, las masas urbanas y campesinas fueron paulatinamente organizando su alternativa, y, entre los intelectuales, surgi\u00f3 un nuevo grupo org\u00e1nico de esta nueva lucha. El dirigente m\u00e1s prominente fue Robpesierre, que encabez\u00f3 a la izquierda jacobina: la Monta\u00f1a.<\/p>\n<p>El Jacobinismo extendi\u00f3 la ciudadan\u00eda y los derechos pol\u00edticos plenos a la totalidad de los varones, incluyendo a todos los pobres. El conjunto de la poblaci\u00f3n se autoconstitu\u00eda en demos soberano o poder soberano de la sociedad y se instauraba la primera Rep\u00fablica democr\u00e1tica de la contemporaneidad. El nuevo poder pol\u00edtico, verdadera rep\u00fablica democr\u00e1tica no se vertebra en torno a una burocracia estable, con una espor\u00e1dica participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda, sino entorno a instituciones de poder pol\u00edtico que garantizan la actividad pol\u00edtica estable del demos, o, seg\u00fan lo denomina Robespierre, el \u201cproletrariado\u201d, que abarca las 9 d\u00e9cimas partes de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En consecuencia, la ciudadanizaci\u00f3n de todos los pobres llevaba aparejada, en el proyecto jacobino de Robespierre, la distribuci\u00f3n de la riqueza, pues, seg\u00fan el ideario republicanista cl\u00e1sico no era posible que un individuo fuese ciudadano si no ten\u00eda independencia econ\u00f3mica. Se trataba, en consecuencia de expropiar a la aristocracia del dinero, tal como hab\u00eda hecho dos mil doscientos a\u00f1os antes el demos ateniense. Hab\u00eda comenzado la contemporaneidad.<\/p>\n<p>El ideal cosmopolita de rep\u00fablica universal fue nuevamente enarbolado, lo mismo que el proyecto ilustrado de una Europa de pueblos libres y federados<\/p>\n<p>La experiencia democr\u00e1tica jacobina impulsada por los montagnards fue derrotada, y los partidarios de la misma fueron perseguidos y exterminados. Pero el legado de la democracia, recuperado por la plebe, permanecer\u00eda en la memoria viva de la poblaci\u00f3n pobre europea. La plebe, excluida del poder y dominada durante tantos siglos, desde entonces, tratar\u00eda una y otra vez, de constituirse en agente organizado activo y de protagonizar la pol\u00edtica. El proletariado tratar\u00eda de constituirse en \u201cclase\u201d. La democracia, ser\u00eda el fantasma que recorrer\u00eda \u201cEuropa\u201d durante todo el siglo XlX , albergando en su ideario la propuesta de una Europa libre y fraterna.<\/p>\n<p>EUROPA EN EL SIGLO XX. LA LIQUIDACI\u00d3N DE LA DEMOCRACIA ANTIFASCISTA.<\/p>\n<p>La historia de la Europa capitalista, como consecuencia de los demonios desencadenados por la clase dirigente, ha sido, durante la primera mitad del siglo XX, una historia de guerra, horror, destrucci\u00f3n y muerte. Dos guerras mundiales con efectos devastadores, semejantes a los de la Guerra de los Treinta a\u00f1os arrasaron Europa, y la persecuci\u00f3n contra las libertades y contra el intento de la plebe por constituirse en poder pol\u00edtico y rescatar la pol\u00edtica del secuestro en que la ten\u00edan las clases dominantes, adquiri\u00f3 en ese periodo una sa\u00f1a, crueldad y sistematicidad inusitadas.<\/p>\n<p>Las luchas populares replicaron ante tanta barbarie, una y otra vez: la revoluci\u00f3n rusa, la revoluci\u00f3n alemana, la revoluci\u00f3n italiana, la h\u00fangara, la rep\u00fablica alemana de Weimar, de Austria, de Checoeslovaquia, la segunda rep\u00fablica espa\u00f1ola , etc., todas ellas rep\u00fablicas vitales, es decir, reg\u00edmenes pol\u00edticos cuyas instituciones eran un medio para que la ciudadan\u00eda organizada en movimiento, esto es, la democracia, protagonizara la vida p\u00fablica, la pol\u00edtica, y a trav\u00e9s de ella, la vida social. Frente a ellas, la plutocracia capitalista desencaden\u00f3 el nazi fascismo.<\/p>\n<p>Pero, para acabar este art\u00edculo, es imprescindible hacer referencia al pen\u00faltimo episodio de la lucha democr\u00e1tica europea hasta el presente, y a su derrota: nos referimos al movimiento democr\u00e1tico antifascista, pues sin tener en cuenta este importante acontecimiento hist\u00f3rico no resulta comprensible la situaci\u00f3n presente. Como sabemos, tras la avalancha nazi fascista, las masas populares replicaron organizando como defensa un nuevo movimiento democr\u00e1tico, unitario, que pugnaba por agrupar a la clase obrera, escindida en diversas corrientes (socialistas, comunistas, anarquistas), a las clases medias urbanas, a la intelectualidad y a los peque\u00f1os campesinos. El proyecto planteaba la exigencia de la democracia deliberativa de masas, esto es, la intervenci\u00f3n directa de la plebe en la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Si bien su desarrollo tuvo muchas dificultades al comienzo, como consecuencia de la represi\u00f3n y del nacionalismo, sin embargo, conforme avanzaba la barbarie nazifascista, y luego, a medida que se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial con sus efectos devastadores, las ideas y principios defendidos por los miles de promotores del proyecto fueron calando y extendi\u00e9ndose como la \u00fanica esperanza. El anticapitalismo del proyecto se hizo m\u00e1s radical y claro en una Europa que sab\u00eda que el gran capital hab\u00eda sido el promotor y valedor de la barbarie, m\u00e1xime cuando, adem\u00e1s, la devastaci\u00f3n de la guerra hizo desaparecer la econom\u00eda capitalista \u2013e incluso, la econom\u00eda en s\u00ed misma-.<\/p>\n<p>A finales de la Segunda Guerra Mundial, una gran esperanza se extend\u00eda por Europa. Tanto sufrimiento no iba a ser en vano; la plebe sab\u00eda que era posible, que era preciso establecer un nuevo orden, una nueva sociedad, basada en el compromiso activo, militante o c\u00edvico, de todos, en pro de la democracia y los derechos civiles, en pro de la paz y en contra del capitalismo. Una democracia, en suma, verdaderamente participativa \u2013deliberativa- y popular; verdaderamente anticapitalista \u2013democr\u00e1tica-. En ella arraigaba un nuevo proyecto actualizado de rep\u00fablica cosmopolita europea, que pusiera fin a las discordias intestinas europeas, y de un nuevo orden mundial, basado en la igualdad y la solidaridad.<\/p>\n<p>Esta es la esperanza que, a t\u00edtulo de ejemplo, inspira una pel\u00edcula como <strong>El Gran Dictador<\/strong>, en cuya escena final Charlot pronuncia un discurso que fue considerado en su \u00e9poca el gran discurso org\u00e1nico de la democracia antifascista.<\/p>\n<p>El \u201cGran Secreto\u201d es que las potencias militares triunfantes decidieron llegar a un acuerdo. El <strong>Gran Consenso<\/strong>: Yalta y Postam. Las potencias capitalistas y la URSS pactaron el reparto de Europa. La Europa occidental volver\u00eda a la econom\u00eda capitalista con el apoyo financiero de los Estados Unidos. Se aceptar\u00eda que determinados derechos sociales fuesen obligatorios y que la empresa capitalista se \u201cconstitucionalizase\u201d \u2013despido caro, trabajo estable, reconocimiento de los sindicatos, derecho de negociaci\u00f3n- a cambio de que se afirmase, sin discusi\u00f3n el poder f\u00e9rreo de los capitalistas sobre la misma.<\/p>\n<p>Hab\u00eda que conseguir derrotar en la plebe sus esperanzas y su deseo de libertad, ofreci\u00e9ndole a cambio derechos sociales y ciertos niveles de consumo. Y para ello hab\u00eda que liquidar el movimiento democr\u00e1tico antifascista. Sobraba un movimiento que impulsaba a las masas a la deliberaci\u00f3n y a la acci\u00f3n pol\u00edtica. La participaci\u00f3n de los de abajo en pol\u00edtica, en lo futuro, deb\u00eda limitarse a la elecci\u00f3n de representantes pol\u00edticos profesionales cada cierto tiempo.<\/p>\n<p>Cada uno de los bandos puso bozal a los partidos afines (socialdemocracia y democracia cristiana, y Partidos comunistas, respectivamente) y se procedi\u00f3 a la liquidaci\u00f3n del movimiento unitario democr\u00e1tico surgido frente al fascismo.<\/p>\n<p>Los reg\u00edmenes pol\u00edticos cl\u00e1sicos del siglo XlX se hab\u00edan dividido en monarqu\u00edas constitucionales, y reg\u00edmenes parlamentarios. En las monarqu\u00edas constitucionales, los parlamentos eran meramente consultivos, los gobiernos s\u00f3lo respond\u00edan ante el monarca, y, en consecuencia, los reyes eran los verdaderos aut\u00f3cratas \u2013Restauraci\u00f3n espa\u00f1ola, Prusia&#8230;-. En los reg\u00edmenes liberales parlamentarios \u2013rep\u00fablicas o monarqu\u00edas- el parlamento, fuese cual fuese el n\u00famero del colegio electoral que lo eleg\u00eda, era un verdadero \u00f3rgano de soberan\u00eda que pod\u00eda decidir y legislar sobre todas las cuestiones, y del que, en consecuencia, depend\u00eda el gobierno. Pero la nueva generaci\u00f3n de constituciones de la segunda mitad del siglo XX, surgidas como resultado de la derrota del movimiento democr\u00e1tico antifascista y del consiguiente secuestro de la soberan\u00eda, impusieron dr\u00e1sticos recortes a la capacidad de decisi\u00f3n soberana de los nuevos parlamentos. La econom\u00eda, una vez constitucionalizada, fue puesta por las constituciones a buen recaudo, de forma que los parlamentos no pudieran decidir sobre cambios de r\u00e9gimen social de producci\u00f3n, etc., mientras que los poderes ejecutivos eran fortalecidos por la ley y convert\u00edan a las c\u00e1maras de representaci\u00f3n en \u00f3rganos de ratificaci\u00f3n de sus decisiones, controlados por las burocracias partidarias. As\u00ed, si bien los reyes de las monarqu\u00edas quedaron restringidos en sus poderes, al igual que los presidentes de las rep\u00fablicas, los nuevos los parlamentos perdieron soberan\u00eda, al punto de que la vida parlamentaria de esos reg\u00edmenes languideci\u00f3 y casi desapareci\u00f3: dej\u00f3 de haber \u201cgrandes oradores\u201d. El resultado fue un h\u00edbrido pol\u00edtico entre los reg\u00edmenes liberales constitucionales y los reg\u00edmenes liberales parlamentarios cl\u00e1sicos, con sufragio universal.<\/p>\n<p>Precisamente todo este nuevo estado de cosas da raz\u00f3n de la \u201cincomprensible\u201d o \u201cman\u00edaca\u201d persecuci\u00f3n emprendida en todas partes contra los cuadros m\u00e1s comprometidos, los hombres y mujeres m\u00e1s honestos y valientes, del movimiento democr\u00e1tico antifascista, tanto en los pa\u00edses del este como en los pa\u00edses capitalistas. Pensemos como ejemplo, en la suerte corrida por los brigadistas espa\u00f1oles, desterrados en el interior de sus propios pa\u00edses, perseguidos, encarcelados o asesinados; siempre molestos y sospechosos.<\/p>\n<p>Los cr\u00edticos m\u00e1s sensibles y agudos de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica europea, nunca olvidar\u00edan que, precisamente, lo que quedaba de cultura democr\u00e1tica popular, en los a\u00f1os de plomo de la posguerra, era herencia del antifascismo, no fruto de las nuevas experiencias desarrolladas por los grandes partidos de masas. Por ello, su desaz\u00f3n fue en aumento hasta hacerse casi desesperaci\u00f3n, durante los a\u00f1os sesenta, al comprender que se quebraba la continuidad cultural. Recordemos, como ejemplo la angustia de Pier Paolo Passolini, al registrar el agotamiento de la vieja cultura de la resistencia ante la evoluci\u00f3n sufrida por la sociedad europea como consecuencia de los cambios introducidos por el capitalismo.<\/p>\n<p>Por supuesto, el <strong>Pacto del 45<\/strong> caduc\u00f3 a fines de los a\u00f1os 70 y fue liquidado definitivamente tras la desaparici\u00f3n de la URSS. El gran capital, bajo la hegemon\u00eda de la plutocracia de las finanzas en este caso, volvi\u00f3 a lanzar abiertamente la lucha de clases mientras la ciudadan\u00eda desorganizada permanec\u00eda pasiva, y las fuerzas pol\u00edticas de la izquierda ni por asomo se planteaban la organizaci\u00f3n de un sujeto social activo.<\/p>\n<p>Y todo esto explica la situaci\u00f3n en la que nos encontramos: las caracter\u00edsticas del proyecto econ\u00f3mico pol\u00edtico emergente que la plutocracia europea quiere imponer en Europa, tratando de hacerlo pasar por herencia de una tradici\u00f3n, y tambi\u00e9n los comportamientos y actitudes de las diversas fuerzas pol\u00edticas institucionales europeas ante el mismo.<\/p>\n<p>En cuanto a los primero. El proyecto europeo que se nos presenta es el heredero directo del acuerdo entre fuerzas capitalistas fraguado en la inmediata posguerra, para imponer el nuevo orden econ\u00f3mico decidido para la Europa capitalista: el mercado com\u00fan europeo.<\/p>\n<p>En la actual situaci\u00f3n mundial el capitalismo europeo necesita dotarse de una cobertura pol\u00edtica, y ah\u00ed est\u00e1 la \u201cConstituci\u00f3n \u201c europea. Pero el nuevo poder pol\u00edtico europeo que se configura, aleja a\u00fan m\u00e1s la posibilidad de intervenci\u00f3n de la ciudadan\u00eda europea en la pol\u00edtica; blinda la econom\u00eda para librarla de toda interferencia pol\u00edtica \u201cplebeya\u201d y adem\u00e1s, el proyecto da por zanjado el tiempo de los acuerdos del \u201cestado de bienestar\u201d y limita los derechos sociales de los ciudadanos. El proyecto, ateni\u00e9ndose a la doctrina liberal, distingue, en realidad, entre ciudadanos activos, ricos, que podr\u00e1n imponer su voluntad y controlar el poder, y pasivos o pobres, que no tendr\u00e1n posibilidad de intervenci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Respecto a lo segundo. Unas fuerzas pol\u00edticas de izquierda d\u00f3ciles al esp\u00edritu del consenso durante medio siglo, y temerosas de la organizaci\u00f3n directa de la ciudadan\u00eda para la intervenci\u00f3n pol\u00edtica, aceptan sin m\u00e1s, \u201cpero con un s\u00ed cr\u00edtico\u201d, que un comit\u00e9 de notables sin legitimidad alguna, que se denomina para m\u00e1s INRI \u201cConvenci\u00f3n\u201d, y a cuya cabeza se encuentra uno de los mayores pol\u00edticos corruptos europeos -llam\u00e9mosle \u201cel presidente de los diamantes de Bocassa\u201d-, elabore una constituci\u00f3n para Europa, siguiendo a pies juntillas los dictados del gran poder econ\u00f3mico capitalista.<\/p>\n<p>Resulta un sarcasmo que los herederos de las pol\u00edticas derivadas del gran consenso, que derrotaron el movimiento democr\u00e1tico de masas europeo e impidieron la constituci\u00f3n de un orden democr\u00e1tico europeo, construido con la participaci\u00f3n directa de la ciudadan\u00eda europea traten ahora de apropiarse de la idea de Europa. El proyecto que ellos defienden, el de los intereses plutocr\u00e1ticos de la aristocracia del dinero, no tiene nada que ver con el proyecto que la tradici\u00f3n ilustrada y democr\u00e1tica fragu\u00f3 bajo la denominaci\u00f3n de Europa.<\/p>\n<p>BREVE EP\u00cdLOGO PARA ESPA\u00d1A<\/p>\n<p>El art\u00edculo nos ha llevado a tener que referirnos a la liquidaci\u00f3n de la cultura democr\u00e1tica antifascista europea, tras 1945. En Espa\u00f1a, por las particulares circunstancias impuestas por una dictadura de las m\u00e1s sanguinarias de la historia, la cultura democr\u00e1tica, antifascista, resistente, pervivi\u00f3 a\u00fan durante decenios. As\u00ed, el nuevo movimiento antifranquista que surge a fines de los a\u00f1os cincuenta y principios de los sesenta se inspir\u00f3 en aquel esp\u00edritu y form\u00f3 varias generaciones de luchadores que entend\u00edan la pol\u00edtica como actividad directa e inmediata de organizaci\u00f3n de personas, ejercida con enorme autonom\u00eda, por cada activista. La necesidad de derrotar la dictadura impon\u00eda el imperativo de la unidad democr\u00e1tica de todas las fuerzas populares: la \u201cpol\u00edtica de alianzas\u201d antifascista que dibuja un pueblo, un demos. Pero el esp\u00edritu del <strong>consenso<\/strong> del 45, se abri\u00f3 paso tambi\u00e9n aqu\u00ed, impuesto por el grupo dirigente del PCE instalado en Par\u00eds. Desde los pactos secretos que permiten la legalizaci\u00f3n del PCE el S\u00e1bado de Gloria, a los acuerdos y pactos posteriores y a la desarticulaci\u00f3n del movimiento antifranquista y la reorganizaci\u00f3n del PCE y del PSUC como partidos cuya nueva estructura organizativa ya no era funcional para impulsar la movilizaci\u00f3n, sino para la campa\u00f1a electoral.<\/p>\n<p>El resultado del consenso fue la presente monarqu\u00eda. Un r\u00e9gimen pol\u00edtico en el que el gran capital campa por sus respetos, los derechos sociales de los trabajadores \u2013derecho al trabajo, a vivienda digna, etc- son conculcados como en ninguna otra parte dentro de la antigua Europa occidental y en el que la corrupci\u00f3n recorre de arriba abajo al r\u00e9gimen pol\u00edtico. Recordemos los nombres de Col\u00f3n de Carvajal, personalmente relacionado con las m\u00e1s altas instancias del poder pol\u00edtico, de De la Rosa, de Mariano Rubio, de Mario Conde; pero recordemos tambi\u00e9n el caso de la Marconi, f\u00e1brica de televisores comprada por ciento cincuenta millones de pesetas y revendida a las pocas semanas por seis cientos, y que es uno de los tantos casos mediante los que muchos miembros de la izquierda realizaron su particular \u201cacumulaci\u00f3n originaria\u201d. Y la cultura del ladrillo: la corrupci\u00f3n a escala masiva, por obra del mundo inmobiliario que recorre todos los partidos pol\u00edticos. Un r\u00e9gimen pol\u00edtico, uno de cuyos episodios pol\u00edticos m\u00e1s importantes, el intento de golpe de estado de 1981, si bien depurado a efectos judiciales, sigue sin esclarecerse pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>Como consecuencia de todo ello, las fuerzas pol\u00edticas surgidas del antiguo movimiento obrero antifranquista han acabado convertidas en la leal ala izquierda del r\u00e9gimen de su majestad, tan temerosas de dios como de la movilizaci\u00f3n ciudadana, tal como se pudo registrar fehacientemente, una vez m\u00e1s, en las declaraciones p\u00fablicas de todos los dirigentes pol\u00edticos de la izquierda institucional, aterrados por la movilizaci\u00f3n ciudadan\u00eda \u201cincontrolada\u201d y \u201cantidemcocr\u00e1tica\u201d de los d\u00edas 12 y 13 de marzo (parece ser que ahora Juan Luis Cebri\u00e1n trata de inventar la leyenda de que fue la SER el \u201cfoco del hurac\u00e1n\u201d).<\/p>\n<p>*** *** ***<\/p>\n<p>Por suerte para todos, tras la abierta declaraci\u00f3n de la lucha de clases por parte de la plutocracia, y como consecuencia de la ferocidad de la misma, nuevamente un fantasma recorre Europa y el mundo entero. Tanto en Espa\u00f1a como en toda Europa comienza a surgir y organizarse un nuevo movimiento c\u00edvico pol\u00edtico, que reclama libertad y ciudadan\u00eda; que denuncia el secuestro de la pol\u00edtica cometido por la plutocracia y los pol\u00edticos profesionales, y condena la delegaci\u00f3n de los derechos pol\u00edticos en representantes; que organiza y crea espacios p\u00fablicos de deliberaci\u00f3n pol\u00edtica que posibiliten la deliberaci\u00f3n y la acci\u00f3n; que reclama el protagonismo de la pol\u00edtica, es decir, en una palabra, la democracia. Y que recoge la bandera del cosmopolitismo, del internacionalismo, y hace posible una verdadera alternativa pol\u00edtica para nuestro continente: el verdadero proyecto de Europa. Nuevamente apunta un proyecto a\u00fan naciente, a\u00fan en mantillas, pero que podr\u00eda agrupar a las 8 d\u00e9cimas partes de la sociedad actual; hoy nuevamente, como en la \u00e9poca del <strong>Manifiesto Comunista<\/strong>, el proletariado pugna por constituirse en demos: por conquistar la democracia.<\/p>\n<p>(*) Joaquin Miras es presidente de Espai Marx<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL DEBATE SOBRE EUROPA Y LA CONSTITUCI\u00d3N EUROPEA<\/p>\n<p>Europa no fue nunca antes en la historia el nombre atribuido a una regi\u00f3n integrada de comercio y mercado, ni a una entidad pol\u00edtica, ni a una unidad religiosa. En origen, y durante muchos siglos, la palabra Europa no posey\u00f3 otro sentido que el propio de una denominaci\u00f3n geogr\u00e1fica, con un significado tan descriptivo y anodino como el de los dem\u00e1s nombres propios de un Atlas; era entonces, adem\u00e1s, un nombre al que a penas se recurr\u00eda.<\/p>\n<p>Ahora bien, en el sentido muy especial, y tambi\u00e9n eminente, en el que una determinada tradici\u00f3n intelectual constituida por el pensamiento Humanista, c\u00edvico pol\u00edtico, ha usado dicho t\u00e9rmino como denominaci\u00f3n durante los \u00faltimos doscientos cincuenta a\u00f1os, la palabra Europa es algo distinto y algo m\u00e1s que el nombre de un territorio geogr\u00e1fico continental o la denominaci\u00f3n del conjunto de poblaciones, culturas y creencias comprendidas en ese territorio, o una regi\u00f3n organizada por un mercado.<\/p>\n<p>Europa es el nombre del que se dota, a fines del siglo XVll, una tradici\u00f3n cultural, la tradici\u00f3n democr\u00e1tico republicana de la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica grecolatina, rescatada, restaurada y transmitida por el Humanismo c\u00edvico, laico y republicanista, con el fin de designar un proyecto c\u00edvico de convivencia y ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Este hecho, sobre el que vamos a volver de inmediato, sin embargo, ha desaparecido en el actual debate sobre la constituci\u00f3n europea, que no es s\u00f3lo un debate pol\u00edtico \u2013econ\u00f3mico pol\u00edtico-, sino tambi\u00e9n ideol\u00f3gico cultural, y\u00a0 en el que adem\u00e1s del nuevo reparto de poder entre las diversas fracciones plutocr\u00e1ticas europeas, se dirime tambi\u00e9n, cu\u00e1l debe ser la idea de Europa que el bloque de poder dominante decida apoyar y tratar de convertir en \u201csentido com\u00fan\u201d. Por ello estamos asistiendo a una fabulosa falsificaci\u00f3n hist\u00f3rica: a la \u201creescritura\u201d mendaz\u00a0 de la historia de las luchas y de las ideas que se desarrollaron en una determinada \u00e1rea geogr\u00e1fica, que estaba comprendida \u2013ahora s\u00ed- en el continente europeo.<\/p>\n<p>El nombre de Europa deja de ser un nombre propio geogr\u00e1fico convencional,\u00a0 para adquirir un sentido pol\u00edtico filos\u00f3fico an\u00e1logo al que le damos, durante la segunda mitad del siglo XVll. Durante ese siglo, los poderes desp\u00f3ticos de los estados absolutistas y de las diversas iglesias cristianas \u2013Cat\u00f3licos y Protestantes- precipitaron a las sociedades de un territorio geogr\u00e1fico denominado hasta entonces \u201cLa Cristiandad\u201d en un torbellino de guerras, esfuerzo econ\u00f3mico para la guerra, violencia represora, y persecuciones y asesinatos en masa contra todo aquel que declarase ideas y creencias diferentes a las del represor.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-355","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-europa-europa"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/355","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=355"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/355\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=355"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=355"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=355"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}