{"id":359,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=359"},"modified":"2020-02-14T11:21:07","modified_gmt":"2020-02-14T10:21:07","slug":"hector-p-agosti-introductor-de-gramsci-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=359","title":{"rendered":"H\u00e9ctor P. Agosti, introductor de Gramsci en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p>El poder protege, difunde y promociona a sus intelectuales predilectos. Los cr\u00edticos\u00a0 corren otra suerte. Cuando no los asesinan (Rodolfo Walsh, Silvio Frondizi, Raymundo Gleyzer, etc.), quedan sepultados por el polvo gris del olvido o el desconocimiento de las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>H\u00e9ctor Pablo Agosti [1911-1984] fue un intelectual cr\u00edtico. El rescate de su memoria, a 20 a\u00f1os de su muerte, invita a reflexionar sobre su obra: <b>El hombre prisionero<\/b> [1938]; <b>Emilio Zola<\/b> [1941]; <b>Literatura francesa<\/b> [1944]; Defensa del realismo [1945]; <b>Ingenieros, ciudadano de la juventud<\/b> [1945]; <b>Cuaderno de bit\u00e1cora<\/b> [1949]; <b>Echeverr\u00eda<\/b> [1951]; <b>Para una pol\u00edtica de la cultura<\/b> [1956]; <b>Naci\u00f3n y cultura <\/b>[1959]; <b>El mito liberal<\/b> [1959]; <b>T\u00e1ntalo recobrado<\/b> [1964]; <b>La milicia literaria <\/b>[1969]; <b>An\u00edbal Ponce. Memoria y presencia <\/b>[1974]; <b>Las condiciones del realismo <\/b>[1975]; <b>Ideolog\u00eda y cultura <\/b>[1978]; <b>Cantar opinando <\/b>[1982]; <b>Mirar hacia delante <\/b>[1983]; <b>Correspondencia con Enrique Amorin <\/b>[s\/fecha].<\/p>\n<p>Agosti fue uno de los te\u00f3ricos del Partido Comunista en Argentina. Si bien much\u00edsimos intelectuales pasaron por sus filas, algunos hicieron \u00e9poca. Como \u00e9l, An\u00edbal Norberto Ponce [1898-1938], Rodolfo Puiggr\u00f3s [1906-1980], Ernesto Giudici [1907-1991] y, sin ser un te\u00f3rico, el poeta Ra\u00fal Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n [1905-1974]. Ponce tuvo que exiliarse tempranamente en M\u00e9xico. All\u00ed, antes de morir, revis\u00f3 su liberalismo sarmientino. Puiggr\u00f3s cuestion\u00f3 el antiperonismo y rompi\u00f3 con el PC en 1946. Giudici, disidente desde a\u00f1os atr\u00e1s, renunci\u00f3 al PC en 1973. El \u00fanico te\u00f3rico que se mantuvo fiel hasta el \u00faltimo d\u00eda, a pesar del dogmatismo de una direcci\u00f3n que no ocultaba sus simpat\u00edas por Stalin, fue Agosti.<\/p>\n<p><b>El joven disc\u00edpulo de Ponce<\/b><\/p>\n<p>En 1927 Agosti se suma al PCA. Tiene 16 a\u00f1os. Queda fascinado por An\u00edbal Ponce. En 1929 ingresa a la Facultad de Filosof\u00eda y Letras. Con otros j\u00f3venes funda la agrupaci\u00f3n <b>Insurrexit<\/b>, hom\u00f3nima de otra anterior. En 1933, siguiendo las sugerencias de Ponce, el joven Agosti publica <b>Cr\u00edtica de la Reforma Universitaria <\/b>(en la revista Cursos y Conferencias). Ese a\u00f1o aparece un folleto furioso: \u00abQuince a\u00f1os de derrotas bajo el signo de la Reforma\u00bb (probablemente redactado por Ernesto S\u00e1bato, compa\u00f1ero de Agosti en Insurrexit). Durante la d\u00e9cada infame Agosti es encarcelado varios a\u00f1os (hasta 1937). Al salir revaloriza la Reforma de 1918. En la c\u00e1rcel nace su primer libro, <b>El hombre prisionero<\/b>, publicado en 1938. En \u00e9l escribe: <i>\u00abEn nuestra Am\u00e9rica s\u00f3lo dos grandes figuras ejemplifican al verdadero intelectual revolucionario. Una es Mari\u00e1tegui, el magn\u00edfico escritor que desde su sill\u00f3n de inv\u00e1lido promueve la organizaci\u00f3n del proletariado peruano. La otra es Mella\u00bb<\/i>. Advi\u00e9rtase que no menciona ni a Victorio Codovilla [1894-1970] ni a Rodolfo Ghioldi [1897-1985], principales dirigentes del PCA, quienes hab\u00edan enfrentado a Mari\u00e1tegui y a Mella.<\/p>\n<p><b>Los Cuadernos de Cultura<\/b><\/p>\n<p>No obstante el stalinismo extremo de Codovilla y Ghioldi, Agosti logra al interior del PC un espacio de reflexi\u00f3n aut\u00f3noma que se condensa en las revistas culturales Expresi\u00f3n y Cuadernos de Cultura. A \u00e9sta la fundan Roberto Salama e Isidoro Flaumbaun. Agosti comienza a dirigirla a los pocos n\u00fameros, convirti\u00e9ndose en su gu\u00eda inspirador desde 1951 hasta 1976. Cuadernos de Cultura fue posible gracias a una \u00abdivisi\u00f3n del trabajo\u00bb. Como alguna vez describi\u00f3 al PC brasile\u00f1o Carlos Nelson Coutinho, los intelectuales se ocupaban de la cultura pero no interfer\u00edan con la pol\u00edtica partidaria. En el PCA suced\u00eda lo mismo. Agosti se daba el lujo de explorar la cultura marxista, apart\u00e1ndose de las \u00abautoridades\u00bb sovi\u00e9ticas&#8230; siempre y cuando no se metiera con la pol\u00edtica de Codovilla y Ghioldi, quienes vibraban al ritmo de Mosc\u00fa. Abr\u00eda el juego en la teor\u00eda, pero aceptando esa disciplina, incluso a costa de su propio desarrollo intelectual.<\/p>\n<p><b>El reconocimiento de Henri Lefebvre<\/b><\/p>\n<p>Por ejemplo, el 4 de febrero de 1955 el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Henri Lefebvre [1905-1991], uno de los pensadores m\u00e1s importantes del marxismo occidental, le env\u00eda una carta a Agosti: \u00abDesde que recib\u00ed su trabajo Defensa del realismo llamo la atenci\u00f3n de mis amigos franceses sobre lo que ocurre en la Argentina desde el punto de vista cultural [&#8230;] Pocos textos se han escrito m\u00e1s serios, m\u00e1s profundos que esas l\u00edneas. Le confesar\u00e9 que se adelantaban a casi todo cuanto se escrib\u00eda en Francia por esa \u00e9poca (1949-50) [&#8230;] Hemos conducido, usted y yo, conoci\u00e9ndonos muy poco, y de manera independiente, la misma lucha por la objetividad profundizada del arte nuevo\u00bb. Era una consagraci\u00f3n. Agosti, orgulloso, la incluye como pr\u00f3logo en la segunda edici\u00f3n de Defensa del realismo [1955]. Pero en 1956 la URSS invade Hungr\u00eda. Lefebvre no lo soporta y cuestiona. Lo expulsan del PCF. En la tercera edici\u00f3n de 1963, Agosti elimina aquel pr\u00f3logo de su libro. Ese gesto, autoflagelante, resume su acatamiento de la disciplina.<\/p>\n<p><b>Introducci\u00f3n de Gramsci<\/b><\/p>\n<p>Agosti es el introductor de Antonio Gramsci [1891-1937] en Argentina y Am\u00e9rica Latina. Su difusi\u00f3n es pionera en todo el mundo. Gracias a Agosti, el pensamiento de Gramsci es conocido antes en Argentina que en Inglaterra, Francia, Alemania o EEUU. Edita las cartas del italiano en 1950 y los Cuadernos de la c\u00e1rcel entre 1958 y 1962. M\u00e1s all\u00e1 de estas traducciones, la recepci\u00f3n productiva de Gramsci comienza con el Echeverr\u00eda [1951] de Agosti. Distante del revisionismo hist\u00f3rico, rosista-peronista, y del liberalismo antiperonista, este libro no glosa a Gramsci ni es un manual introductorio. En \u00e9l, Agosti utiliza sus categor\u00edas para comprender la cultura nacional del siglo XIX y \u00abla impotencia pol\u00edtica de la burgues\u00eda argentina\u00bb, en el XX. Concluye que \u00abse agot\u00f3 el papel hist\u00f3rico de la burgues\u00eda argentina\u00bb, pues \u00abesta clase nace desvalida de impulsos desde antes de emprender la marcha\u00bb.<\/p>\n<p>Ese an\u00e1lisis coincide con el \u00abprusianismo\u00bb que le atribu\u00eda Ernesto Giudici, el otro intelectual comunista de relieve. Ambas descripciones sociol\u00f3gicas discrepaban impl\u00edcitamente con la voz oficial del PCA, que otorgaba un papel absolutamente positivo a la \u00abburgues\u00eda nacional\u00bb en el frente democr\u00e1tico. Sin embargo, Agosti nunca se anim\u00f3 a extraer todas las consecuencias pol\u00edticas que se derivaban de su estudio. Dej\u00f3 picando la pelota. S\u00f3lo sus disc\u00edpulos se atrever\u00edan a lidiar -rompiendo con el PC- con esa tesis explosiva. Seg\u00fan Agosti, Echeverr\u00eda representaba una tradici\u00f3n\u00a0 democr\u00e1tica, nacional-popular, diferente a Rosas, Mitre y Roca. Una tesis que reaparecer\u00e1, pulida y desarrollada, en Naci\u00f3n y cultura y El mito liberal, sus dos libros de 1959.<\/p>\n<p><b>Sus mejores libros<\/b><\/p>\n<p>En ambos textos, Agosti reconstruye el linaje de la tradici\u00f3n de izquierda, enfrentando al liberalismo y al nacionalismo cultural. Encontrar un camino socialista aut\u00f3nomo frente a las dos caras de la cultura dominante argentina impregna una b\u00fasqueda que seguramente todav\u00eda no ha concluido. En Naci\u00f3n y cultura reaparece Gramsci, en se\u00f1al de alarma. En medio del nacimiento de la nueva izquierda, Agosti advierte: o se \u00abmoderniza\u00bb la cultura comunista, uni\u00e9ndose al pueblo-naci\u00f3n, o se corre el riesgo de perder la hegemon\u00eda en la izquierda (lo que finalmente ocurre). Ese a\u00f1o la revoluci\u00f3n cubana trastoca todo el andamiaje pol\u00edtico y cultural del marxismo latinoamericano. El 1 de agosto de 1959 Agosti, aunque fiel a la URSS, le escribe a Enrique Amorin: \u00abMir\u00e1 lo que pasa en Cuba. No quiero en esto pecar de ese optimismo exagerado de que siempre me acus\u00e1s, pero a m\u00ed me entusiasman los episodios de Cuba\u00bb. De la mano de Gramsci, y con el trasfondo de Cuba, Agosti reexamina la supuesta continuidad entre el comunismo del siglo XX y el liberalismo del XIX, tan cara a historiadores y ensayistas del PCA como Juan Jos\u00e9 Real, \u00c1lvaro Yunque, Leonardo Paso o incluso el joven Puiggr\u00f3s. En 1959 esa afinidad hab\u00eda estallado. Ese a\u00f1o, Agosti pretende dar un curso sobre Gramsci (quiz\u00e1s el primero en Argentina), pero Frondizi clausura la Casa de la Cultura, en un adelanto de lo que vendr\u00eda despu\u00e9s.<\/p>\n<p><b>Los disc\u00edpulos \u00abherejes\u00bb y la nueva izquierda<\/b><\/p>\n<p>Con sus escritos y la ayuda de Gramsci, Agosti impulsa una corriente culturalmente renovadora dentro del PCA, en la que se inspiran sus disc\u00edpulos Jos\u00e9 Aric\u00f3 [1931-1991] y Juan Carlos Portantiero. Ambos, junto con Oscar del Barco, se animan a dar el paso que Agosti eludi\u00f3: desobedecer a la direcci\u00f3n del PC. Prolongar la divergencia cultural al campo pol\u00edtico. As\u00ed nace Pasado y Presente, primero como revista y luego como editorial. Lo mismo sucede con La Rosa Blindada de Jos\u00e9 Luis Mangieri, Andr\u00e9s Rivera y Juan Gelman (aunque \u00e9stos estaban m\u00e1s vinculados a Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n que a Agosti). En un informe -in\u00e9dito- de 1965, despu\u00e9s de la fractura de Pasado y Presente y La Rosa Blindada, Agosti reconoce su l\u00edmite: \u00abCreo que cuando enunciamos los principios de &#8216;tolerancia&#8217; y &#8216;libre emulaci\u00f3n&#8217; estamos diciendo que, en las cuestiones no referidas a la l\u00ednea pol\u00edtica del Partido [El subrayado me pertenece. N.K.], el s\u00f3lo m\u00e9todo admisible es el de la confrontaci\u00f3n (y aun la confrontaci\u00f3n p\u00fablica) de las diversas opiniones, sometidas por lo mismo a la prueba de la pr\u00e1ctica, sin que ninguna de ellas aparezca investida con los caracteres de &#8216;escuela \u00fanica'\u00bb. Se puede discutir todo en teor\u00eda (en filosof\u00eda menciona a Le\u00f3n Rozitchner, en historiograf\u00eda a Jos\u00e9 Chiaramonte), pero el l\u00edmite de la amplitud llega hasta&#8230; la pol\u00edtica. Eso no se puede tocar. Al romper con el PC, Portantiero y Aric\u00f3 pueden abocarse a la luz del d\u00eda a las \u00abherej\u00edas\u00bb que Agosti transitaba en puntas de pie y a escondidas, para no chocar con la l\u00ednea partidaria. Pero hay una diferencia entre el maestro y los disc\u00edpulos. Si bien Agosti se mantiene obediente, sin animarse a desafiar a la ortodoxia -seguramente su mayor debilidad-, cabe reconocerle una virtud. Nunca sigue la corriente. Se mantiene firme, aunque eso le cueste no pocas humillaciones en su rol de intelectual frente al r\u00edgido control de Codovilla y Ghioldi. Aric\u00f3 y Portantiero, en cambio, se permiten romper. As\u00ed ganan prestigio en el campo cultural y pueden encarar una editorial como Pasado y Presente que, sin duda, quedar\u00e1 en la historia. Pero, a diferencia de Agosti, terminan navegando siempre con la ola del momento: stalinistas en los &#8217;50, castristas y gramscianos en los &#8217;60, montoneros en los &#8217;70, alfonsinistas en los &#8217;80, socialdem\u00f3cratas de la \u00abtercera v\u00eda\u00bb en los &#8217;90 y as\u00ed de corrido&#8230; Lo que se gan\u00f3 en libertad intelectual se perdi\u00f3 en \u00a0coherencia \u00e9tico-pol\u00edtica.<\/p>\n<p><b>Balance provisorio<\/b><\/p>\n<p>Agosti fue brillante, precursor y original. Asumi\u00f3 un compromiso. Estuvo preso. Fue l\u00facido y leal. No se acomod\u00f3. No tuvo miedo de contradecir la cultura oficial argentina. Ejerci\u00f3 un pensamiento propio, a contramano de las modas. Eso es lo mejor de Agosti, lo m\u00e1s rico, actual y perdurable. Sin embargo, al aceptar la \u00abdivisi\u00f3n del trabajo\u00bb, termin\u00f3 subordinando su reflexi\u00f3n a la vigilancia de Codovilla y a la implacable \u00a0disciplina sectaria de su aparato. De este modo, sacrific\u00f3 lo mucho que hab\u00eda en \u00e9l de creador en aras de los moldes trillados, asfixiantes y rudimentarios del stalinismo. Ese fue su l\u00edmite y su drama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El poder protege, difunde y promociona a sus intelectuales predilectos. Los cr\u00edticos  corren otra suerte. Cuando no los asesinan (Rodolfo Walsh, Silvio Frondizi, Raymundo Gleyzer, etc.), quedan sepultados por el polvo gris del olvido o el desconocimiento de las nuevas generaciones. <\/p>\n<p>H\u00e9ctor Pablo Agosti [1911-1984] fue un intelectual cr\u00edtico. El rescate de su memoria, a 20 a\u00f1os de su muerte, invita a reflexionar sobre su obra: El hombre prisionero [1938]; Emilio Zola [1941]; Literatura francesa [1944]; Defensa del realismo [1945]; Ingenieros, ciudadano de la juventud [1945]; Cuaderno de bit\u00e1cora [1949]; Echeverr\u00eda [1951]; Para una pol\u00edtica de la cultura [1956]; Naci\u00f3n y cultura [1959]; El mito liberal [1959]; T\u00e1ntalo recobrado [1964]; La milicia literaria [1969]; An\u00edbal Ponce. Memoria y presencia [1974]; Las condiciones del realismo [1975]; Ideolog\u00eda y cultura [1978]; Cantar opinando [1982]; Mirar hacia delante [1983]; Correspondencia con Enrique Amorin [s\/fecha]. <\/p>\n<p>Agosti fue uno de los te\u00f3ricos del Partido Comunista en Argentina. Si bien much\u00edsimos intelectuales pasaron por sus filas, algunos hicieron \u00e9poca. Como \u00e9l, An\u00edbal Norberto Ponce [1898-1938], Rodolfo Puiggr\u00f3s [1906-1980], Ernesto Giudici [1907-1991] y, sin ser un te\u00f3rico, el poeta Ra\u00fal Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n [1905-1974]. Ponce tuvo que exiliarse tempranamente en M\u00e9xico. All\u00ed, antes de morir, revis\u00f3 su liberalismo sarmientino. Puiggr\u00f3s cuestion\u00f3 el antiperonismo y rompi\u00f3 con el PC en 1946. Giudici, disidente desde a\u00f1os atr\u00e1s, renunci\u00f3 al PC en 1973. El \u00fanico te\u00f3rico que se mantuvo fiel hasta el \u00faltimo d\u00eda, a pesar del dogmatismo de una direcci\u00f3n que no ocultaba sus simpat\u00edas por Stalin, fue Agosti.  El joven disc\u00edpulo de Ponce  En 1927 Agosti se suma al PCA. Tiene 16 a\u00f1os. Queda fascinado por An\u00edbal Ponce. En 1929 ingresa a la Facultad de Filosof\u00eda y Letras. Con otros j\u00f3venes funda la agrupaci\u00f3n Insurrexit, hom\u00f3nima de otra anterior. En 1933, siguiendo las sugerencias de Ponce, el joven Agosti publica Cr\u00edtica de la Reforma Universitaria (en la revista Cursos y Conferencias). Ese a\u00f1o aparece un folleto furioso: &quot;Quince a\u00f1os de derrotas bajo el signo de la Reforma&quot; (probablemente redactado por Ernesto S\u00e1bato, compa\u00f1ero de Agosti en Insurrexit). Durante la d\u00e9cada infame Agosti es encarcelado varios a\u00f1os (hasta 1937). Al salir revaloriza la Reforma de 1918. En la c\u00e1rcel nace su primer libro, El hombre prisionero, publicado en 1938. En \u00e9l escribe: &quot;En nuestra Am\u00e9rica s\u00f3lo dos grandes figuras ejemplifican al verdadero intelectual revolucionario. Una es Mari\u00e1tegui, el magn\u00edfico escritor que desde su sill\u00f3n de inv\u00e1lido promueve la organizaci\u00f3n del proletariado peruano. La otra es Mella&quot;. Advi\u00e9rtase que no menciona ni a Victorio Codovilla [1894-1970] ni a Rodolfo Ghioldi [1897-1985], principales dirigentes del PCA, quienes hab\u00edan enfrentado a Mari\u00e1tegui y a Mella.   Los Cuadernos de Cultura  No obstante el stalinismo extremo de Codovilla y Ghioldi, Agosti logra al interior del PC un espacio de reflexi\u00f3n aut\u00f3noma que se condensa en las revistas culturales Expresi\u00f3n y Cuadernos de Cultura. A \u00e9sta la fundan Roberto Salama e Isidoro Flaumbaun. Agosti comienza a dirigirla a los pocos n\u00fameros, convirti\u00e9ndose en su gu\u00eda inspirador desde 1951 hasta 1976. Cuadernos de Cultura fue posible gracias a una &quot;divisi\u00f3n del trabajo&quot;. Como alguna vez describi\u00f3 al PC brasile\u00f1o Carlos Nelson Coutinho, los intelectuales se ocupaban de la cultura pero no interfer\u00edan con la pol\u00edtica partidaria. En el PCA suced\u00eda lo mismo. Agosti se daba el lujo de explorar la cultura marxista, apart\u00e1ndose de las &quot;autoridades&quot; sovi\u00e9ticas&#8230; siempre y cuando no se metiera con la pol\u00edtica de Codovilla y Ghioldi, quienes vibraban al ritmo de Mosc\u00fa. Abr\u00eda el juego en la teor\u00eda, pero aceptando esa disciplina, incluso a costa de su propio desarrollo intelectual.  El reconocimiento de Henri Lefebvre  Por ejemplo, el 4 de febrero de 1955 el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Henri Lefebvre [1905-1991], uno de los pensadores m\u00e1s importantes del marxismo occidental, le env\u00eda una carta a Agosti: &quot;Desde que recib\u00ed su trabajo Defensa del realismo llamo la atenci\u00f3n de mis amigos franceses sobre lo que ocurre en la Argentina desde el punto de vista cultural [&#8230;] Pocos textos se han escrito m\u00e1s serios, m\u00e1s profundos que esas l\u00edneas. Le confesar\u00e9 que se adelantaban a casi todo cuanto se escrib\u00eda en Francia por esa \u00e9poca (1949-50) [&#8230;] Hemos conducido, usted y yo, conoci\u00e9ndonos muy poco, y de manera independiente, la misma lucha por la objetividad profundizada del arte nuevo&quot;. Era una consagraci\u00f3n. Agosti, orgulloso, la incluye como pr\u00f3logo en la segunda edici\u00f3n de Defensa del realismo [1955]. Pero en 1956 la URSS invade Hungr\u00eda. Lefebvre no lo soporta y cuestiona. Lo expulsan del PCF. En la tercera edici\u00f3n de 1963, Agosti elimina aquel pr\u00f3logo de su libro. Ese gesto, autoflagelante, resume su acatamiento de la disciplina.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n de Gramsci  Agosti es el introductor de Antonio Gramsci [1891-1937] en Argentina y Am\u00e9rica Latina. Su difusi\u00f3n es pionera en todo el mundo. Gracias a Agosti, el pensamiento de Gramsci es conocido antes en Argentina que en Inglaterra, Francia, Alemania o EEUU. Edita las cartas del italiano en 1950 y los Cuadernos de la c\u00e1rcel entre 1958 y 1962. M\u00e1s all\u00e1 de estas traducciones, la recepci\u00f3n productiva de Gramsci comienza con el Echeverr\u00eda [1951] de Agosti. Distante del revisionismo hist\u00f3rico, rosista-peronista, y del liberalismo antiperonista, este libro no glosa a Gramsci ni es un manual introductorio. En \u00e9l, Agosti utiliza sus categor\u00edas para comprender la cultura nacional del siglo XIX y &quot;la impotencia pol\u00edtica de la burgues\u00eda argentina&quot;, en el XX. Concluye que &quot;se agot\u00f3 el papel hist\u00f3rico de la burgues\u00eda argentina&quot;, pues &quot;esta clase nace desvalida de impulsos desde antes de emprender la marcha&quot;. <\/p>\n<p> Ese an\u00e1lisis coincide con el &quot;prusianismo&quot; que le atribu\u00eda Ernesto Giudici, el otro intelectual comunista de relieve. Ambas descripciones sociol\u00f3gicas discrepaban impl\u00edcitamente con la voz oficial del PCA, que otorgaba un papel absolutamente positivo a la &quot;burgues\u00eda nacional&quot; en el frente democr\u00e1tico. Sin embargo, Agosti nunca se anim\u00f3 a extraer todas las consecuencias pol\u00edticas que se derivaban de su estudio. Dej\u00f3 picando la pelota. S\u00f3lo sus disc\u00edpulos se atrever\u00edan a lidiar -rompiendo con el PC- con esa tesis explosiva. Seg\u00fan Agosti, Echeverr\u00eda representaba una tradici\u00f3n  democr\u00e1tica, nacional-popular, diferente a Rosas, Mitre y Roca. Una tesis que reaparecer\u00e1, pulida y desarrollada, en Naci\u00f3n y cultura y El mito liberal, sus dos libros de 1959.  Sus mejores libros  En ambos textos, Agosti reconstruye el linaje de la tradici\u00f3n de izquierda, enfrentando al liberalismo y al nacionalismo cultural. Encontrar un camino socialista aut\u00f3nomo frente a las dos caras de la cultura dominante argentina impregna una b\u00fasqueda que seguramente todav\u00eda no ha concluido. En Naci\u00f3n y cultura reaparece Gramsci, en se\u00f1al de alarma. En medio del nacimiento de la nueva izquierda, Agosti advierte: o se &quot;moderniza&quot; la cultura comunista, uni\u00e9ndose al pueblo-naci\u00f3n, o se corre el riesgo de perder la hegemon\u00eda en la izquierda (lo que finalmente ocurre). Ese a\u00f1o la revoluci\u00f3n cubana trastoca todo el andamiaje pol\u00edtico y cultural del marxismo latinoamericano. El 1 de agosto de 1959 Agosti, aunque fiel a la URSS, le escribe a Enrique Amorin: &quot;Mir\u00e1 lo que pasa en Cuba. No quiero en esto pecar de ese optimismo exagerado de que siempre me acus\u00e1s, pero a m\u00ed me entusiasman los episodios de Cuba&quot;. De la mano de Gramsci, y con el trasfondo de Cuba, Agosti reexamina la supuesta continuidad entre el comunismo del siglo XX y el liberalismo del XIX, tan cara a historiadores y ensayistas del PCA como Juan Jos\u00e9 Real, \u00c1lvaro Yunque, Leonardo Paso o incluso el joven Puiggr\u00f3s. En 1959 esa afinidad hab\u00eda estallado. Ese a\u00f1o, Agosti pretende dar un curso sobre Gramsci (quiz\u00e1s el primero en Argentina), pero Frondizi clausura la Casa de la Cultura, en un adelanto de lo que vendr\u00eda despu\u00e9s.  Los disc\u00edpulos &quot;herejes&quot; y la nueva izquierda  Con sus escritos y la ayuda de Gramsci, Agosti impulsa una corriente culturalmente renovadora dentro del PCA, en la que se inspiran sus disc\u00edpulos Jos\u00e9 Aric\u00f3 [1931-1991] y Juan Carlos Portantiero. Ambos, junto con Oscar del Barco, se animan a dar el paso que Agosti eludi\u00f3: desobedecer a la direcci\u00f3n del PC. Prolongar la divergencia cultural al campo pol\u00edtico. As\u00ed nace Pasado y Presente, primero como revista y luego como editorial. Lo mismo sucede con La Rosa Blindada de Jos\u00e9 Luis Mangieri, Andr\u00e9s Rivera y Juan Gelman (aunque \u00e9stos estaban m\u00e1s vinculados a Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n que a Agosti). En un informe -in\u00e9dito- de 1965, despu\u00e9s de la fractura de Pasado y Presente y La Rosa Blindada, Agosti reconoce su l\u00edmite: &quot;Creo que cuando enunciamos los principios de &#8216;tolerancia&#8217; y &#8216;libre emulaci\u00f3n&#8217; estamos diciendo que, en las cuestiones no referidas a la l\u00ednea pol\u00edtica del Partido [El subrayado me pertenece. N.K.], el s\u00f3lo m\u00e9todo admisible es el de la confrontaci\u00f3n (y aun la confrontaci\u00f3n p\u00fablica) de las diversas opiniones, sometidas por lo mismo a la prueba de la pr\u00e1ctica, sin que ninguna de ellas aparezca investida con los caracteres de &#8216;escuela \u00fanica&#8217;&quot;. Se puede discutir todo en teor\u00eda (en filosof\u00eda menciona a Le\u00f3n Rozitchner, en historiograf\u00eda a Jos\u00e9 Chiaramonte), pero el l\u00edmite de la amplitud llega hasta&#8230; la pol\u00edtica. Eso no se puede tocar. Al romper con el PC, Portantiero y Aric\u00f3 pueden abocarse a la luz del d\u00eda a las &quot;herej\u00edas&quot; que Agosti transitaba en puntas de pie y a escondidas, para no chocar con la l\u00ednea partidaria. Pero hay una diferencia entre el maestro y los disc\u00edpulos. Si bien Agosti se mantiene obediente, sin animarse a desafiar a la ortodoxia -seguramente su mayor debilidad-, cabe reconocerle una virtud. Nunca sigue la corriente. Se mantiene firme, aunque eso le cueste no pocas humillaciones en su rol de intelectual frente al r\u00edgido control de Codovilla y Ghioldi. Aric\u00f3 y Portantiero, en cambio, se permiten romper. As\u00ed ganan prestigio en el campo cultural y pueden encarar una editorial como Pasado y Presente que, sin duda, quedar\u00e1 en la historia. Pero, a diferencia de Agosti, terminan navegando siempre con la ola del momento: stalinistas en los &#8217;50, castristas y gramscianos en los &#8217;60, montoneros en los &#8217;70, alfonsinistas en los &#8217;80, socialdem\u00f3cratas de la &quot;tercera v\u00eda&quot; en los &#8217;90 y as\u00ed de corrido&#8230; Lo que se gan\u00f3 en libertad intelectual se perdi\u00f3 en  coherencia \u00e9tico-pol\u00edtica.  Balance provisorio  Agosti fue brillante, precursor y original. Asumi\u00f3 un compromiso. Estuvo preso. Fue l\u00facido y leal. No se acomod\u00f3. No tuvo miedo de contradecir la cultura oficial argentina. Ejerci\u00f3 un pensamiento propio, a contramano de las modas. Eso es lo mejor de Agosti, lo m\u00e1s rico, actual y perdurable. Sin embargo, al aceptar la &quot;divisi\u00f3n del trabajo&quot;, termin\u00f3 subordinando su reflexi\u00f3n a la vigilancia de Codovilla y a la implacable  disciplina sectaria de su aparato. De este modo, sacrific\u00f3 lo mucho que hab\u00eda en \u00e9l de creador en aras de los moldes trillados, asfixiantes y rudimentarios del stalinismo. Ese fue su l\u00edmite y su drama.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-359","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/359","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=359"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/359\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=359"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=359"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}