{"id":365,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=365"},"modified":"2020-02-14T11:19:01","modified_gmt":"2020-02-14T10:19:01","slug":"rosa-luxemburgo-y-la-revolucion-rusa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=365","title":{"rendered":"Rosa Luxemburgo y la Revoluci\u00f3n Rusa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.cubaliteraria.cu\/ciencias_sociales\"><strong>C<\/strong>uba <strong>L<\/strong>iteraria<\/a><\/p>\n<p><strong>Q<\/strong>ueda atr\u00e1s la \u00faltima d\u00e9cada de un Siglo que fue testigo de uno de los acontecimientos m\u00e1s reveladores de la Historia: el agotamiento y derrumbe de una estructura sociopol\u00edtica que devenida en modelo cerr\u00f3 su posibilidad de reproducci\u00f3n. Los intelectuales de todo el mundo, unos quiz\u00e1 m\u00e1s sorprendidos que otros, se lanzaron a un heterog\u00e9neo debate que intentaba indagar en las dis\u00edmiles causas de aquellos hechos. Sin embargo, no todos los discursos se alejaron de la mera suma de calamidades sobre la experiencia \u201csocialista\u201d. En la medida en que el pensamiento emancipador logre agudizar sus instrumentos de an\u00e1lisis pol\u00edtico deber\u00e1 asumir aquel proceso hist\u00f3rico como un referente obligado para la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica revolucionaria. Ser\u00e1 preciso volver siempre a repensar sobre los hechos, las figuras, los documentos y las pr\u00e1cticas de poder comprometidas con las experiencias de la Revoluci\u00f3n y el socialismo real.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>s cierto que la trascendencia de la Revoluci\u00f3n de Octubre como parte de ese proceso, no puede ser oscurecida por la posterior deformaci\u00f3n y bochornoso final de la URSS. Sin embargo, y aunque las pr\u00e1cticas acad\u00e9micas se resientan, es preciso que la pasi\u00f3n no detenga la reflexi\u00f3n cr\u00edtica y pol\u00e9mica sino, todo lo contrario, sea su elemento inmanente. Y es que en su momento la Revoluci\u00f3n de Octubre fue el punto de encuentro de algunos de los debates m\u00e1s enconados de los que ha sido testigo el pensamiento humano. No fue teor\u00eda de gabinete, ni de torre de marfil, sino pensamiento gatillado por los problemas de la toma del poder en una experiencia in\u00e9dita y concreta las condiciones sobre las cuales se ejerci\u00f3 la praxis pol\u00edtica bolchevique.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>enin, Trotsky, Bujarin, A. Kolont\u00e1i entre otros, eran al tiempo que protagonistas, el centro de un copioso debate internacional, observado por furiosos detractores y emocionados amigos. La toma del poder institucional por un partido revolucionario fue un hecho pero su viabilidad en el tiempo depend\u00eda, en un contexto harto dif\u00edcil, de las decisiones pol\u00edticas de un peque\u00f1o grupo revolucionario. Lenin y Trotsky eran, entre otros, los l\u00edderes de aquel triunfo, pero discusi\u00f3n no era lo que faltaba entre ellos y otros no menos importantes te\u00f3ricos revolucionarios, que desde dentro y fuera del Partido Bolchevique, acompa\u00f1aban cada decisi\u00f3n con sus cr\u00edticas. Esas enconadas discrepancias fueron la ra\u00edz de no pocos\u00a0 textos que hoy constituyen el m\u00e1s valioso legado pol\u00edtico de aquella Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>in embargo, el termidor estalinista cerr\u00f3 el debate. Como afirmar\u00e1 Trotsky, exist\u00eda entre los \u201camigos de la U.R.S.S.\u201d cierto trasnochado consenso en considerar cualquier cr\u00edtica peligrosa para la edificaci\u00f3n del socialismo[2]. Mientras que al interior Stalin se aseguraba de fusilar la m\u00e1s m\u00ednima sospecha de disidencia. Las pr\u00e1cticas de\u00a0 censura y la vulgar apolog\u00eda \u201cizquierdista\u201d sobrevivieron a Stalin, hasta el punto de amoldarse sintom\u00e1ticamente a la reproducci\u00f3n del modelo hasta sus \u00faltimos d\u00edas. Si bien el XX Congreso conden\u00f3 los cr\u00edmenes de Stalin, las pr\u00e1cticas inquisitivas contra el pensamiento cr\u00edtico y la rebeld\u00eda, a\u00fan la de probado car\u00e1cter revolucionario, no desapareci\u00f3 del todo, sino que se hizo m\u00e1s sutil, llegando a formar parte constitutiva de la cultura pol\u00edtica institucional, social e individual del supuesto ciudadano socialista. Los comportamientos sociales inmediatos a la ca\u00edda del muro constataron que aquel individuo presuntamente consciente volitivo se mostraba igual o m\u00e1s obnubilado que sus contempor\u00e1neos occidentales. La clase pol\u00edtica que, por d\u00e9cadas, hab\u00eda asumido el papel de vanguardia del proyecto \u201csocialista\u201d pr\u00e1cticamente no se resisti\u00f3 y en muchos casos se convirti\u00f3 en\u00a0 protagonista de la estructuraci\u00f3n del \u201cnuevo sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n<p><strong>I<\/strong>ncluso podr\u00edamos decir que, lamentablemente, la acriticidad del Kremlin no da\u00f1\u00f3 s\u00f3lo al modelo eurosovi\u00e9tico, sino que se extendi\u00f3 a trav\u00e9s de su influencia a los partidos comunistas y grupos de izquierda de todo el mundo. En este sentido, uno de los espacios m\u00e1s afectados fue el te\u00f3rico-acad\u00e9mico e intelectual. El llamado \u201cmarxismo-leninismo\u201d o DIAMAT socializado por la escol\u00e1stica estaliniana y que fuera colocado en el pedestal de ciencia de las ciencias, para nada fue una alternativa v\u00e1lida del diverso pensamiento marxista, sino que constituy\u00f3 un retroceso lamentable.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>smerados en justificar las pr\u00e1cticas concretas del poder burocr\u00e1tico, los \u201cmarxistas-leninistas\u201d se alejaron por completo del referente real sobre el cual discurr\u00edan. Esto, unido a la l\u00f3gica e hist\u00f3rica animadversi\u00f3n que los aparatos de dominaci\u00f3n burguesa aseguran\u00a0 como escenario para cualquier pensamiento emancipador, cre\u00f3 las condiciones id\u00edlicas de posibilidad para la extensi\u00f3n real y proclamada de la crisis del marxismo. Sin embargo, si por crisis entendemos ese momento en que un modelo o sistema est\u00e1 agotado pero a\u00fan vive, podr\u00edamos decir que aquel marxismo dogm\u00e1tico y doctrinario ha ca\u00eddo junto al muro -aunque alguna vez asome su cad\u00e1ver- bajo otras neolenguas.<\/p>\n<p><strong>N<\/strong>o obstante, siempre podremos mencionar significativos nombres de la intelligentsia marxista que en el campo te\u00f3rico y\/o axiol\u00f3gico, nos han dejado su memoria hist\u00f3rica de combate para insistir, repensar, no adaptarnos. Por otra parte, tengo la certeza de que en ciencias sociales, como en la sociedad, la salud es siempre consustancial a la pol\u00e9mica y a las alternativas que gu\u00edan la b\u00fasqueda y creaci\u00f3n de la verdad. Verdad siempre revolucionaria, y que parafraseando a Foucault, nunca se posee, sino se ejerce configurando un reticulado en el cual todos participamos. De eso trata precisamente el texto de Rosa Luxemburgo sobre <strong><i>La Revoluci\u00f3n Rusa<\/i><\/strong>[3]: pol\u00e9mica, participaci\u00f3n, creaci\u00f3n y b\u00fasqueda de la verdad, no s\u00f3lo en el sentido acad\u00e9mico de la palabra, sino como imprescindible praxis revolucionaria.<\/p>\n<p><strong>R<\/strong>osa Luxemburgo naci\u00f3 en 1871, pocos d\u00edas antes de ser proclamada la Comuna de Par\u00eds, y muri\u00f3 un a\u00f1o despu\u00e9s de la toma del poder por los bolcheviques. As\u00ed, entre \u201casaltos al cielo\u201d, esta mujer, dedic\u00f3 todas sus energ\u00edas a la causa de la revoluci\u00f3n obrera. Desde su temprano despertar pol\u00edtico en Varsovia, hasta su cruel asesinato en Berl\u00edn en 1919, Luxemburgo no descans\u00f3 ni como te\u00f3rica del marxismo, ni como militante de la izquierda socialdem\u00f3crata.<\/p>\n<p><strong>C<\/strong>uando triunfa la Revoluci\u00f3n de Octubre, Rosa se encuentra encerrada en una celda de Breslau, Alemania. En estas condiciones escribe sus famosas notas sobre el triunfo revolucionario, y reflexiona sobre las primeras medidas tomadas por la direcci\u00f3n bolchevique. Hay quienes atribuyen a esta situaci\u00f3n de enclaustramiento, cierta falta de informaci\u00f3n y perspectiva para lograr un verdadero an\u00e1lisis objetivo de lo que suced\u00eda en Rusia. En realidad, la falta de informaci\u00f3n \u2013digamos oficial- es una constante en la historia del pensamiento subversivo, de ah\u00ed que el car\u00e1cter revolucionario necesite reforzar siempre su capacidad de leer entre l\u00edneas. De cualquier manera, m\u00e1s all\u00e1 de la cantidad de informaci\u00f3n con que Rosa contara, sus palabras se defienden por s\u00ed mismas y m\u00e1s que una limitaci\u00f3n, la situaci\u00f3n en la que escribe puede verse como parte de su agudeza pol\u00edtica y su inquebrantable fe revolucionaria.<\/p>\n<p><strong>A<\/strong>l parecer Rosa hab\u00eda escrito un art\u00edculo cr\u00edtico sobre la pol\u00edtica bolchevique, expresamente para la revista de la Liga Espartaco. El art\u00edculo fue rechazado por los editores pues consideraron que no deb\u00eda haber ambig\u00fcedad en el estricto apoyo de la Liga a los revolucionarios rusos. Paul Levi, editor y amigo de Rosa, la convenci\u00f3 de la necesidad de ser extremadamente cautelosos en este sentido, pues la informaci\u00f3n con que contaban los obreros alemanes ya era bastante distorsionada. Quiz\u00e1 por eso aquellos apuntes sobre la Revoluci\u00f3n no fueron en principio escritos para la publicaci\u00f3n, sino para el propio Levi. Despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de Levi del Partido Comunista en 1922, \u00e9ste los public\u00f3 por su propia cuenta. Lenin responde desde Pravda: \u201cPaul Levi quiere hacer buenas migas con la burgues\u00eda publicando los art\u00edculos en que Luxemburgo se equivoc\u00f3[4].\u201d Pod\u00eda decirse que la obra en cuesti\u00f3n tuvo un nacimiento pol\u00e9mico y as\u00ed ha continuado hasta hoy, pues a\u00fan es dif\u00edcil encontrar el texto \u00edntegro. Esto, l\u00f3gicamente, se ha prestado para que intelectuales de las m\u00e1s dis\u00edmiles tendencias rebanen de aqu\u00ed y de all\u00e1 para lograr el efecto esperado. Vale recalcar que ni las cr\u00edticas m\u00e1s iluminadas pueden sustituir la lectura de la obra en tinta de su autora.<\/p>\n<p><strong>A<\/strong> la luz de los \u00faltimos acontecimientos, la obra de Luxemburgo muchas veces malsanamente criticada y sepultada, necesita y merece hoy, nuevos debates. Rosa ejerce su autorizado criterio en interrogantes vigentes en el pensamiento marxista. \u00bfEs la revoluci\u00f3n s\u00f3lo posible para los pa\u00edses a la vanguardia del desarrollo?. \u00bfCu\u00e1les son y deben ser las pr\u00e1cticas de un poder no burgu\u00e9s? \u00bfCu\u00e1l es el papel de un partido de la clase obrera? \u00bfDictadura o democracia?. \u00bfEspontaneidad o vanguardia? En ese sentido, el triunfo de Octubre es para Rosa un objeto obligado de su reflexi\u00f3n. Imposible sofocar el pensamiento de aquella mujer, cuando para ella la locomotora de la historia apenas echaba a andar.<\/p>\n<p><strong>R<\/strong>osa coincide con Lenin en apostar por la Revoluci\u00f3n en un eslab\u00f3n d\u00e9bil de la cadena imperialista. Rechaza que Rusia, como afirmaba Kautsky y los mencheviques, no pod\u00eda asumir tal reto, por ser un pa\u00eds atrasado y predominantemente agrario. Para ella, la revoluci\u00f3n es leg\u00edtima y madura a pesar de sus l\u00f3gicas limitaciones:<\/p>\n<p>\u201cSer\u00eda una loca idea pensar que todo lo que se hizo o se dej\u00f3 de hacer en un experimento de dictadura del proletariado llevado a cabo en condiciones tan anormales, representa el pin\u00e1culo mismo de la perfecci\u00f3n (&#8230;) ni el idealismo m\u00e1s gigantesco ni el partido revolucionario m\u00e1s probado pueden realizar la democracia y el socialismo, sino solamente distorsionados intentos de una y otro\u201d[5]<\/p>\n<p><strong>M<\/strong>as esto no es para Rosa un dem\u00e9rito de los bolcheviques, sino la confirmaci\u00f3n de la necesidad vital de que para que la Revoluci\u00f3n y sus profundas transformaciones se consoliden, es imprescindible que acuda en su auxilio el movimiento obrero internacional, no s\u00f3lo en apoyo a Rusia sino haciendo su propia revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c&#8230; acci\u00f3n sin la cual hasta los mayores esfuerzos y sacrificios del proletariado de un solo pa\u00eds, inevitablemente se confunden en un f\u00e1rrago de contradicciones y errores garrafales\u201d[6]<\/p>\n<p><strong>R<\/strong>osa ve\u00eda en el bolchevismo la expresi\u00f3n m\u00e1s acabada y radical de la acci\u00f3n revolucionaria. En sus palabras se siente el temor a que los bolcheviques no puedan sostenerse en el poder, entre la manifestaci\u00f3n de actitudes ineficaces de la extinta Internacional obrera y una revoluci\u00f3n alemana que no comparece. Rosa, al igual que Lenin, denuncia la bancarrota y anhela la refundaci\u00f3n de la Internacional, que deb\u00eda caracterizarse por asumir la direcci\u00f3n de la lucha revolucionaria de clase contra el imperialismo en todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p><strong>P<\/strong>ara Rosa la esencia del triunfo de Lenin-Trotsky \u2013la menci\u00f3n del segundo agrega un motivo m\u00e1s para la desaparici\u00f3n del texto-, est\u00e1 en la radicalidad de la pol\u00edtica asumida por el Partido. Los bolcheviques no evadieron las principales exigencias del pueblo ruso: paz y tierra. La consigna \u201cTodo el poder a los Soviets\u201d entreg\u00f3 a los bolcheviques la espada de la Revoluci\u00f3n. Ellos eran el \u00fanico partido capaz de comprender los objetivos y t\u00e1cticas reales, para nuclear y colocarse al frente de las clases, grupos y sectores genuinamente revolucionarios.<\/p>\n<p>\u201cQueda claro que en toda revoluci\u00f3n s\u00f3lo podr\u00e1 tomar la direcci\u00f3n y el poder, el partido que tenga el coraje de plantear las consignas adecuadas para impulsar el proceso hacia delante.\u201d[7]<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>stas consideraciones,\u00a0 que no aparecen por primera vez en su obra, no s\u00f3lo obedecen a la justa valoraci\u00f3n de la pol\u00edtica bolchevique, sino que es otro de sus pu\u00f1etazos a la socialdemocracia alemana, a Kautsky, al oportunismo, al reformismo y a todas las manifestaciones \u201ccentristas\u201d consideradas por ella traidoras a la causa de la revoluci\u00f3n.\u00a0 La revoluci\u00f3n avanza o pronto retrocede, es una frase recurrente en su pensamiento; no hay punto medio, no hay concesiones, la pol\u00edtica revolucionaria no permite la indecisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLos bolcheviques representaron todo el honor y la capacidad revolucionaria de que carec\u00eda la socialdemocracia occidental. Su insurrecci\u00f3n de Octubre no s\u00f3lo salv\u00f3 realmente la Revoluci\u00f3n Rusa; tambi\u00e9n salv\u00f3 el honor del socialismo internacional.\u201d [8]<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>i bien la Revoluci\u00f3n Rusa constitu\u00eda un paradigma, este no era ni pod\u00eda ser perfecto e infalible. A Rosa le preocupan las generalizaciones normativas que Rusia pod\u00eda fundar dentro del proletariado internacional. Las siempre cuestionables pr\u00e1cticas de poder, y las primeras medidas tomadas por el gobierno revolucionario, pulsan en Rosa un examen pol\u00edtico desechando la vulgar y, por principio, reactiva apolog\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cLo que podr\u00e1 sacar a la luz los tesoros de las experiencias y las ense\u00f1anzas, no ser\u00e1 la apolog\u00eda acr\u00edtica sino la cr\u00edtica penetrante y reflexiva.\u201d [9]<\/p>\n<p><strong>R<\/strong>osa pone su atenci\u00f3n en el problema agrario como tarea pol\u00edtica y econ\u00f3mica de primer orden. Su tesis en este sentido, es sencilla y l\u00facida. La consigna leninista \u201cvayan y apr\u00f3piense de la tierra\u201d no facilita una transici\u00f3n coherente hacia la futura reforma socialista en la agricultura, sino que la perjudica. Para Rosa, los bolcheviques, tan enfrascados en ganar el apoyo de hoy, han comprometido el futuro del proyecto socialista. Tornar de forma s\u00fabita y ca\u00f3tica la propiedad terrateniente en peque\u00f1as propiedades campesinas, constituye un error pues no se puede convertir propiedades de relativa eficiencia, en primitivas unidades con t\u00e9cnicas atrasadas. \u00bfC\u00f3mo resolver\u00e1n ahora el necesario abasto de productos sin poner a la ciudad a merced de la especulaci\u00f3n campesina? \u00bfC\u00f3mo convencer ma\u00f1ana a esa masa rural convertida en propietaria, que socialice la propiedad en pro del desarrollo y el socialismo?.<\/p>\n<p>\u201cLa reforma agraria leninista cre\u00f3 una nueva y poderosa capa de enemigos populares del socialismo en el campo, enemigos cuya resistencia ser\u00e1 m\u00e1s peligrosa y firme que la de todos los grandes terratenientes nobles.\u201d [10]<\/p>\n<p>\u00bf<strong>Q<\/strong>u\u00e9 deb\u00eda hacerse?. Ella afirma que cualquiera que sea la pol\u00edtica\u00a0 particular adoptada por\u00a0 una econom\u00eda socialista en el agro, debe primero nacionalizar la gran empresa y acercar la agricultura a la industria. Rosa comprende la imposibilidad de resolver en esos momentos la tarea m\u00e1s dif\u00edcil, pero sostiene que un gobierno socialista no debe tomar medidas en su etapa de transici\u00f3n, que nieguen o traben las futuras transformaciones de las relaciones agrarias. No nos explica m\u00e1s, quiz\u00e1s estaba fuera de sus manos precisar o lo consider\u00f3 inapropiado. De cualquier manera, la tesis de Rosa en su sentido normativo me parece certera. De hecho, Lenin hab\u00eda manifestado en junio de 1917 : \u201c&#8230; a menos que la tierra sea cultivada en com\u00fan por los trabajadores agr\u00edcolas usando la maquinaria m\u00e1s moderna y el asesoramiento cient\u00edfico-t\u00e9cnico de especialistas agr\u00f3nomos, no habr\u00e1 escape posible del yugo del capitalismo\u201d [11]<\/p>\n<p><strong>U<\/strong>na reflexi\u00f3n similar le merece a Rosa su an\u00e1lisis sobre la \u201ccuesti\u00f3n de las nacionalidades\u201d. Este cap\u00edtulo constituye una de las cr\u00edticas m\u00e1s claras del apoyo bolchevique al derecho de las naciones a su autodeterminaci\u00f3n. Tampoco era la primera vez que atacaba enconadamente este problema dentro de los programas socialistas. En el texto conocido como \u201cEl folleto de Junius\u201d publicado en abril de 1916 afirmaba:<\/p>\n<p>\u201cLa misi\u00f3n inmediata del socialismo es la liberaci\u00f3n espiritual del proletariado de la tutela de la burgues\u00eda, que se expresa a trav\u00e9s de la influencia de la ideolog\u00eda nacionalista. Las secciones nacionales deben denunciar en la prensa y el parlamento, que el palabrer\u00edo hueco del nacionalismo es un instrumento de la dominaci\u00f3n burguesa\u201d [12]<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>enin defend\u00eda la libertad de aquellos pueblos oprimidos por el Imperio Zarista, a ejercer su voluntad de separarse de Rusia. La autora, con cierta iron\u00eda, apunta que esa inconsecuente \u201cvocaci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d de los bolcheviques no es m\u00e1s que un mal c\u00e1lculo pol\u00edtico. \u00bfEs acaso la voluntad del pueblo la que se impondr\u00e1?. Rosa comprende que las burgues\u00edas se apoderan de este derecho como instrumento de la contrarrevoluci\u00f3n\u00a0 contra Rusia. Afirma que Lenin debi\u00f3 defender con \u201cu\u00f1as y dientes la integridad del Imperio Ruso como \u00e1rea revolucionaria\u201d.[13]<\/p>\n<p><strong>R<\/strong>osa apunta que los bolcheviques socializan t\u00e1cticas pol\u00edticas impuestas en fatales circunstancias, como si fueran virtudes de la Revoluci\u00f3n. Es cierto que la agresi\u00f3n permanente del imperialismo \u2013apunta la autora- no permite a los bolcheviques contar con un amplio margen de alternativas pol\u00edticas con relaci\u00f3n a las naciones al\u00f3genas. Sin embargo, se acude a la fraseolog\u00eda vac\u00eda del nacionalismo burgu\u00e9s para demostrar una vocaci\u00f3n democr\u00e1tica que al interior de la sociedad \u2013cree la autora- se ha comprometido negativamente. Para Rosa, no es el discurso democr\u00e1tico que apela a la soberan\u00eda el que garantiza la revoluci\u00f3n, pues \u00e9ste puede f\u00e1cilmente ser manipulado por las elites burguesas nacionales, sino una democracia cotidiana que involucre a los actores sociales comprometidos con el cambio. No obstante, los desacuerdos entre Lenin y Rosa,\u00a0 en cuanto a la cuesti\u00f3n de las nacionalidades, respondieron m\u00e1s a una t\u00e1ctica que a la teor\u00eda de Lenin sobre el nacionalismo y el derecho de autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>A <\/strong>partir de aqu\u00ed el texto se adentra en lo que pudiera considerarse el n\u00facleo duro de las disensiones entre Rosa y el bolchevismo. Rosa analiza la disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente, el derecho al sufragio, la corrupci\u00f3n y el papel de los mecanismos democr\u00e1ticos de poder, la dictadura y la democracia. Monta\u00f1as de art\u00edculos se han escrito argumentando las limitaciones de Luxemburgo o su posterior acercamiento a las concepciones leninistas, quiz\u00e1s en respuesta a tesis que convert\u00edan a Luxemburgo en el paradigma del llamado socialismo democr\u00e1tico o de tercera v\u00eda. En cuanto a la obra en cuesti\u00f3n, los \u201cmarxistas-leninistas\u201d tend\u00edan a ocultarla o negarle madurez, mientras los socialdem\u00f3cratas la proclamaban \u201cel testamento pol\u00edtico de Luxemburgo\u201d. Unos y otros intentaron clausurar el sentido de la obra en funci\u00f3n de intenciones pol\u00edticas muy apartadas de la praxis revolucionaria que incentiv\u00f3 el pensamiento de la revolucionaria.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>eer el texto rechazando interpretaciones dicot\u00f3micas es, sin dudas, encontrar preguntas medulares que contin\u00faan provocando insomnio al car\u00e1cter emancipador. Hoy\u00a0 importa menos si Rosa posteriormente se acerc\u00f3 a Lenin o viceversa, en la discusi\u00f3n te\u00f3rica sobre el\u00a0 poder, mucho m\u00e1s trascendente es la pol\u00e9mica en s\u00ed, que enriquece y aporta puntos de partida a un debate que no cuenta con definiciones infalibles. Cargar la balanza hacia uno u otro lado es anquilosar peligrosamente el pensamiento, persistir en el debate es, ante todo, negar que hayamos llegado al fin de la historia. El tema de las necesarias rupturas entre las pr\u00e1cticas pol\u00edticas de una revoluci\u00f3n burguesa y una revoluci\u00f3n emancipadora, en cuanto a la socializaci\u00f3n del poder, debe constituir uno de los n\u00facleos duros del debate entre los actores sociales comprometidos con el cambio y la subversi\u00f3n pol\u00edtica de la hegemon\u00eda dominadora.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>enin hab\u00eda propuesto que el Congreso de los Soviets se convirtiera en Asamblea Constituyente, pero este criterio no tuvo consenso pues el Partido Bolchevique hab\u00eda utilizado la convocatoria sin demora a la Asamblea, como pol\u00edtica contra el Gobierno Provisional. Sin embargo, era evidente que la Asamblea ser\u00eda configurada con una mayor\u00eda del ala derecha del partido social-revolucionario, decidido a entorpecer el camino bolchevique, creando una situaci\u00f3n de doble poder intolerable para el nuevo gobierno. En la ma\u00f1ana del 20 de enero, el gobierno declara disuelta la Asamblea con el argumento de que \u00e9sta estaba incapacitada para asumir el giro pol\u00edtico radical que significaba la Revoluci\u00f3n. Se deshac\u00eda as\u00ed un grave peligro, y esto era posible pues no exist\u00eda en el pueblo ruso una tradici\u00f3n af\u00edn al parlamento como instituci\u00f3n representativa.<\/p>\n<p><strong>R<\/strong>osa aprueba la disoluci\u00f3n de aquella Asamblea, pero insta a salvar los fundamentos de la instituci\u00f3n como instrumento democr\u00e1tico para el nuevo contexto de relaciones sociales que una Revoluci\u00f3n socialista deb\u00eda establecer. Para ella el parlamento, el sufragio, la libertad de prensa, asociaci\u00f3n, reuni\u00f3n, etc. son meros mecanismos formales en manos de la burgues\u00eda, pero reales y efectivos como control y consulta popular en un nuevo orden socialista. Luxemburgo aprueba el pu\u00f1o de hierro expresado en pol\u00edtica concreta contra enemigos de la Revoluci\u00f3n, pero la rechaza\u00a0 en tanto \u201cley general de largo alcance\u201d lo cual afecta la democracia no s\u00f3lo como valor, sino como instrumento de la pol\u00edtica socialista. No es un problema de mera justicia \u2013nos dice- sino una necesidad vital para la libertad pol\u00edtica donde intervienen amplias masas.<\/p>\n<p>\u201cCon toda seguridad, toda instituci\u00f3n democr\u00e1tica tiene sus l\u00edmites e inconvenientes, lo que indudablemente sucede con todas las instituciones humanas. Pero el remedio que encontraron Lenin y Trotsky, la eliminaci\u00f3n de la democracia como tal, es peor que la enfermedad que se supone va a curar, pues detiene la \u00fanica fuente viva de la cual puede surgir el correctivo a todos los males innatos de las instituciones sociales. Esa fuente es la vida pol\u00edtica activa, sin trabas, en\u00e9rgica, de las m\u00e1s amplias masas populares.\u201d [14]<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>n su an\u00e1lisis sobre la dictadura del proletariado, la autora insiste que ser\u00e1 cualitativamente superior en correspondencia al entrenamiento y cultura pol\u00edtica del pueblo. Cultura pol\u00edtica que se gana s\u00f3lo en el ejercicio del poder, y para esto las masas no pueden vivir en estado de asepsia, alejadas de las decisiones p\u00fablicas, donde siempre ser\u00e1 inevitable disentir. Las tareas y fines propuestas por los bolcheviques, necesitan de la experiencia y la politizaci\u00f3n de la masa. Podr\u00edamos interpretar de Rosa importa menos el n\u00famero de militantes del partido, que las influencias rec\u00edprocas establecidas entre \u00e9ste y la sociedad sobre la base de la libertad pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>l marxismo dogm\u00e1tico sostiene que la clase obrera tiende a una conciencia corporativa o tradeunionista como expresi\u00f3n de sus intereses inmediatos. La ideolog\u00eda viene desde el exterior y ser\u00eda la acci\u00f3n del Partido quien, conformado por intelectuales identificados con la clase obrera y sectores esclarecidos, conformar\u00eda una vanguardia. Vanguardia que dirige a la vez que educa. Se trata de hacer comprender \u2013por m\u00e9todos persuasivos- los fines hist\u00f3ricos del proyecto e inculcar en la clase comportamientos de unidad revolucionaria coherentes con \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>in embargo -apunta Rosa- ese momento pol\u00edtico en el cual un partido se pone a la vanguardia, no es un don dado de una vez y para siempre, sino que debe constituirse en la lucha cotidiana, el riesgo pol\u00edtico y el aprovechamiento de la experiencia de la masa; principios esenciales\u00a0 para evitar la burocratizaci\u00f3n y anquilosamiento de las pr\u00e1cticas de poder. El propio Lenin dedic\u00f3 sus \u00faltimas energ\u00edas a luchar contra el fen\u00f3meno burocr\u00e1tico. No obstante, fue dominante la idea de que el burocratismo era un fen\u00f3meno hereditario y no un efecto sist\u00e9mico. En el texto de Rosa podemos enfrentar el vigente peligro de sostener una visi\u00f3n instrumental del aparato estatal, donde la unidad de los actores sociales junto a su vanguardia se asuma como un principio a priori y no como la consecuencia pol\u00edtica de la acci\u00f3n de una masa cr\u00edticamente politizada. Es preciso no olvidar que la revoluci\u00f3n bolchevique, (como cualquier revoluci\u00f3n emancipadora) \u201cno se trataba de una alternancia en el gobierno, sino de una alternativa (&#8230;) de dimensi\u00f3n mundial.\u201d[15] Y esto hace imprescindible no cejar en esta discusi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>s esencial analizar con seriedad las condiciones de posibilidad que permitieron a Stalin llegar y consolidar su megapoder mediante una estructura piramidal de orden y mando. A contrapelo del discurso, es conocido que el Bur\u00f3 Pol\u00edtico concentr\u00f3 un poder incontestable y monopoliz\u00f3 las decisiones a todos los niveles. Es al pensamiento revolucionario a quien corresponde hacer la cr\u00edtica m\u00e1s filosa contra un r\u00e9gimen que muy lejos de cometer errores,\u00a0 cometi\u00f3 el genocidio contra su propio pueblo. \u00bfQui\u00e9n puede negar hoy que los peligros que Rosa mencionaba fueran ciertos?<\/p>\n<p>\u201c&#8230; en realidad dirigen s\u00f3lo una docena de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una elite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas \u2013en el fondo, entonces, una camarilla- una dictadura, por cierto, no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de pol\u00edticos, es decir, una dictadura en el sentido burgu\u00e9s.\u201d [16]<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>ncierran esas palabras no s\u00f3lo la cr\u00edtica a un orden burocratizado o teor\u00eda del sustitutismo, sino un an\u00e1lisis mucho m\u00e1s profundo. La cr\u00edtica al sentido burgu\u00e9s es el cuestionamiento a una racionalidad ilustrada en el molde de las relaciones de poder, o sea, el discurso que establece que los atributos de saber generan una asimetr\u00eda de los roles sociales, donde los que saben \u201ciluminados\u201d tienen el deber de conducir al otro a una tierra prometida, sin que medien resistencias ni actitudes subversivas.[17] Rosa comparte el criterio del Partido como educador, pero esta \u201ceducaci\u00f3n\u201d, cuando se instrumentaliza en dominaci\u00f3n, objetualiza a los actores sociales hasta el extremo de imposibilitar toda autonom\u00eda.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a cr\u00edtica al sentido burgu\u00e9s es la cr\u00edtica a la doctrina liberal limitada a plantearse y reproducir mecanismos de control para que, gobierne quien gobierne, el sistema responda a los intereses de toda la clase burguesa (y no s\u00f3lo a un sector de dicha clase). Por supuesto, esta idea normativa debe ser superada por el pensamiento emancipador. De hecho, ser\u00eda muy dif\u00edcil sustentar la tesis \u201cel fin justifica los medios\u201d para una revoluci\u00f3n pol\u00edtica cuyo objetivo sea la emancipaci\u00f3n. Es de suponer, que toca a la pol\u00edtica revolucionaria crear pr\u00e1cticas de poder, no instrumentalizadas, superando esa l\u00f3gica burguesa de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c&#8230; siempre hemos denunciado el duro contenido de desigualdad social y falta de libertad que se esconde bajo la dulce cobertura de la igualdad y la libertad formales\u201d \u2013y agrega- \u201cPero la democracia socialista no es algo que reci\u00e9n comienza en la tierra prometida, despu\u00e9s de creados los fundamentos de la econom\u00eda socialista, no llega como una suerte de regalo de Navidad para los ricos quienes, mientras tanto, apoyaron lealmente a un pu\u00f1ado de dictadores socialistas. La democracia socialista comienza simult\u00e1neamente con la destrucci\u00f3n del dominio de clase y la construcci\u00f3n del socialismo. Comienza en el momento mismo de la toma del poder por el partido socialista. Es lo mismo que la dictadura del proletariado.\u201d [18]<strong>H<\/strong>oy se impone una visi\u00f3n amplia del concepto \u201cdictadura del proletariado\u201d. Asumir que el cambio social deviene de un conjunto de fuerzas que coexisten enajenadas de las decisiones pol\u00edticas y atrapadas por el entramado burocr\u00e1tico y burgu\u00e9s. Plurales son las formas de dominaci\u00f3n y plurales ser\u00e1n las formas de expresi\u00f3n subversivas y las acciones liberadoras. Es imprescindible la superaci\u00f3n de esquemas instrumentales de la pol\u00edtica, del Estado y de la democracia, que reducen nuestra cr\u00edtica pol\u00edtica a la utilizaci\u00f3n deseable de alguna que otra plomer\u00eda de administraci\u00f3n y control del desastre.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>uperar esa clausura del sentido burgu\u00e9s (liberal, positivista) es asumir la democracia como acci\u00f3n que se ejerce para expresar los proyectos cr\u00edtico-reflexivos nacidos de los imaginarios sociales. De manera, que nos compromete a todos la lucha por una verdadera socializaci\u00f3n del poder. Poder que nunca es atributo exclusivo y excluyente de un Estado o instituci\u00f3n, sino un componente inmanente a toda relaci\u00f3n social y de la cual podemos y debemos apropiarnos para subvertir su l\u00f3gica y funcionamiento. Hablar, por tanto, de pol\u00edtica, asumiendo las experiencias y m\u00faltiples ensayos hist\u00f3ricos de lucha contra la hegemon\u00eda del capital, implica hacer de la democracia no una obra ingeniera para garantizar la gobernabilidad de un hombre estigmatizado por naturaleza, sino un acto de creaci\u00f3n emancipadora.<\/p>\n<p><strong>Q<\/strong>uiz\u00e1 es cierto que ni Marx ni Lenin ni Rosa, pueden ofrecernos todas las respuestas y preguntas que hoy necesitamos. Pero, sin dudas, ellos abrieron brechas y hoy es imprescindible apropiarnos de su memoria hist\u00f3rica de combate. As\u00ed vio Lenin a Rosa \u201ccomo un \u00e1guila de la cual hab\u00eda que publicar sus obras completas, pues ser\u00edan \u00fatiles a muchas generaciones\u201d[19]. Desde esa perspectiva la pol\u00e9mica Lenin-Rosa me anima a creer que la sociedad deseable implica la subversi\u00f3n de todo modelo autoritario que reproduzca la objetualizaci\u00f3n de los actores sociales. De modo que, la emancipaci\u00f3n, es decir, la socializaci\u00f3n del poder que nos constituye, sea la acci\u00f3n que comprometa a la democracia en cada una de nuestras relaciones personales y sociales.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>[1] El texto pertenece a una fecha anterior al Encuentro Internacional <strong><i>Rosa Luxemburgo y los problemas contempor\u00e1neos<\/i><\/strong> que fuera publicado bajo el t\u00edtulo Rosa Luxemburgo. Una rosa roja para el Siglo XXI. Ed: Centro de investigaci\u00f3n y desarrollo de la cultura cubana Juan Marinello, La Habana, 2001. Al parecer la preocupaci\u00f3n por el silencio en torno a la obra de Luxemburgo fue un inter\u00e9s compartido.<\/p>\n<p>2] Trotsky, Le\u00f3n: La Revoluci\u00f3n Traicionada. Ed: Pathfinder, Nueva York, 2000, pp. 27-30.<\/p>\n<p>[3] Luxemburgo, Rosa: II obras escogidas \u201cLa Revoluci\u00f3n Rusa\u201d Bogot\u00e1, 1976. Ed: Pluma, 1976, pp. 179-219.<\/p>\n<p>[4] Ib\u00eddem. \u201cNotas de un periodista\u201d por V.I. Lenin, pp. 273-274.<\/p>\n<p>[5] Ib\u00eddem, p. 184.<\/p>\n<p>[6] Idem.<\/p>\n<p>[7] Ib\u00eddem. p. 208<\/p>\n<p>[8] Ib\u00eddem. p. 191.<\/p>\n<p>[9] Idem.<\/p>\n<p>10] Ib\u00eddem, p. 195.<\/p>\n<p>[11] Hill, Christopher: \u201cLa Revoluci\u00f3n Rusa\u201d Ed: Revolucionaria, La Habana, 1978<\/p>\n<p>[12] Luxemburgo, Rosa: \u201cEl folleto Junius: la crisis de la socialdemocracia\u201d Bogot\u00e1, Ed. Pluma, 1976, p.147.<\/p>\n<p>[13] Ib\u00eddem: Op. Cit. 1976, pp. 195-202.<\/p>\n<p>14] Ib\u00eddem, p. 206.<\/p>\n<p>[15] Fung, Thal\u00eda: \u00bfCiencia pol\u00edtica en Lenin? Conjeturas y bosquejos, En revista, <strong><i>Marx Ahora<\/i><\/strong> No 4-5, La Habana, 1997, p. 63.<\/p>\n<p>16] Luxemburgo: Op. Cit., 1976, p. 212.<\/p>\n<p>[17] Acanda, Jorge Luis: \u00bfBolcheviques en el psicoan\u00e1lisis?. En revista: <strong><i>Temas<\/i><\/strong> No 14, abril-junio 1998, La Habana, pp. 133-114.<\/p>\n<p>[18] Luxemburgo: Op. Cit., p. 215.<\/p>\n<p>[19]V.I. Lenin: Op. Cit., p. 273.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuba Literaria<\/p>\n<p>Queda atr\u00e1s la \u00faltima d\u00e9cada de un Siglo que fue testigo de uno de los acontecimientos m\u00e1s reveladores de la Historia: el agotamiento y derrumbe de una estructura sociopol\u00edtica que devenida en modelo cerr\u00f3 su posibilidad de reproducci\u00f3n. Los intelectuales de todo el mundo, unos quiz\u00e1 m\u00e1s sorprendidos que otros, se lanzaron a un heterog\u00e9neo debate que intentaba indagar en las dis\u00edmiles causas de aquellos hechos. Sin embargo, no todos los discursos se alejaron de la mera suma de calamidades sobre la experiencia &#8220;socialista&#8221;. En la medida en que el pensamiento emancipador logre agudizar sus instrumentos de an\u00e1lisis pol\u00edtico deber\u00e1 asumir aquel proceso hist\u00f3rico como un referente obligado para la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica revolucionaria. Ser\u00e1 preciso volver siempre a repensar sobre los hechos, las figuras, los documentos y las pr\u00e1cticas de poder comprometidas con las experiencias de la Revoluci\u00f3n y el socialismo real.  <\/p>\n<p>Es cierto que la trascendencia de la Revoluci\u00f3n de Octubre como parte de ese proceso, no puede ser oscurecida por la posterior deformaci\u00f3n y bochornoso final de la URSS. Sin embargo, y aunque las pr\u00e1cticas acad\u00e9micas se resientan, es preciso que la pasi\u00f3n no detenga la reflexi\u00f3n cr\u00edtica y pol\u00e9mica sino, todo lo contrario, sea su elemento inmanente. Y es que en su momento la Revoluci\u00f3n de Octubre fue el punto de encuentro de algunos de los debates m\u00e1s enconados de los que ha sido testigo el pensamiento humano. No fue teor\u00eda de gabinete, ni de torre de marfil, sino pensamiento gatillado por los problemas de la toma del poder en una experiencia in\u00e9dita y concreta las condiciones sobre las cuales se ejerci\u00f3 la praxis pol\u00edtica bolchevique. <\/p>\n<p>Lenin, Trotsky, Bujarin, A. Kolont\u00e1i entre otros, eran al tiempo que protagonistas, el centro de un copioso debate internacional, observado por furiosos detractores y emocionados amigos. La toma del poder institucional por un partido revolucionario fue un hecho pero su viabilidad en el tiempo depend\u00eda, en un contexto harto dif\u00edcil, de las decisiones pol\u00edticas de un peque\u00f1o grupo revolucionario. Lenin y Trotsky eran, entre otros, los l\u00edderes de aquel triunfo, pero discusi\u00f3n no era lo que faltaba entre ellos y otros no menos importantes te\u00f3ricos revolucionarios, que desde dentro y fuera del Partido Bolchevique, acompa\u00f1aban cada decisi\u00f3n con sus cr\u00edticas. Esas enconadas discrepancias fueron la ra\u00edz de no pocos  textos que hoy constituyen el m\u00e1s valioso legado pol\u00edtico de aquella Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, el termidor estalinista cerr\u00f3 el debate. Como afirmar\u00e1 Trotsky, exist\u00eda entre los &#8220;amigos de la U.R.S.S.&#8221; cierto trasnochado consenso en considerar cualquier cr\u00edtica peligrosa para la edificaci\u00f3n del socialismo[2]. Mientras que al interior Stalin se aseguraba de fusilar la m\u00e1s m\u00ednima sospecha de disidencia. Las pr\u00e1cticas de  censura y la vulgar apolog\u00eda &#8220;izquierdista&#8221; sobrevivieron a Stalin, hasta el punto de amoldarse sintom\u00e1ticamente a la reproducci\u00f3n del modelo hasta sus \u00faltimos d\u00edas. Si bien el XX Congreso conden\u00f3 los cr\u00edmenes de Stalin, las pr\u00e1cticas inquisitivas contra el pensamiento cr\u00edtico y la rebeld\u00eda, a\u00fan la de probado car\u00e1cter revolucionario, no desapareci\u00f3 del todo, sino que se hizo m\u00e1s sutil, llegando a formar parte constitutiva de la cultura pol\u00edtica institucional, social e individual del supuesto ciudadano socialista. Los comportamientos sociales inmediatos a la ca\u00edda del muro constataron que aquel individuo presuntamente consciente volitivo se mostraba igual o m\u00e1s obnubilado que sus contempor\u00e1neos occidentales. La clase pol\u00edtica que, por d\u00e9cadas, hab\u00eda asumido el papel de vanguardia del proyecto &#8220;socialista&#8221; pr\u00e1cticamente no se resisti\u00f3 y en muchos casos se convirti\u00f3 en  protagonista de la estructuraci\u00f3n del &#8220;nuevo sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico&#8221;. <\/p>\n<p>Incluso podr\u00edamos decir que, lamentablemente, la acriticidad del Kremlin no da\u00f1\u00f3 s\u00f3lo al modelo eurosovi\u00e9tico, sino que se extendi\u00f3 a trav\u00e9s de su influencia a los partidos comunistas y grupos de izquierda de todo el mundo. En este sentido, uno de los espacios m\u00e1s afectados fue el te\u00f3rico-acad\u00e9mico e intelectual. El llamado &#8220;marxismo-leninismo&#8221; o DIAMAT socializado por la escol\u00e1stica estaliniana y que fuera colocado en el pedestal de ciencia de las ciencias, para nada fue una alternativa v\u00e1lida del diverso pensamiento marxista, sino que constituy\u00f3 un retroceso lamentable. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-365","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/365","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=365"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/365\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}