{"id":367,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=367"},"modified":"2020-02-14T11:17:28","modified_gmt":"2020-02-14T10:17:28","slug":"que-es-la-urss","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=367","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es la URSS?"},"content":{"rendered":"<p><b>C<\/b>apitulo IX de <a href=\"http:\/\/www.comunistas.net\/literatura\/trotsky\/rev_traic\/\">La\u00a0Revoluci\u00f3n Traicionada<\/a><\/p>\n<p><strong>Relaciones sociales<\/strong><\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a propiedad estatizada de los medios de producci\u00f3n domina casi exclusivamente en la industria. En la agricultura s\u00f3lo est\u00e1 representada por los sovjoses, que no abarcan m\u00e1s que el 10% de las superficies sembradas. En los koljoses, la propiedad cooperativa o la de las asociaciones se combina en proporciones variables con las del Estado y las del individuo. El suelo perteneciente jur\u00eddicamente al Estado, pero concedido \u201ca goce perpetuo\u201d a los koljoses, difiere poco de la propiedad de las asociaciones. Los tractores y las m\u00e1quinas pertenecen al Estado; el equipo de menor importancia, a la explotaci\u00f3n colectiva. Todo campesino de koljos tiene, adem\u00e1s, su empresa privada. El 10% de los cultivadores permanece aislado.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el censo de 1934, el 28,1% de la poblaci\u00f3n estaba compuesto por obreros y empleados del Estado. Los obreros c\u00e9libes de industria y de la construcci\u00f3n eran 7,5 millones en 1935. Los koljoses y los oficios organizados por la cooperaci\u00f3n constitu\u00edan, en la \u00e9poca del censo, el 45,9% de la poblaci\u00f3n. Los estudiantes, los militares, los pensionados y otras categor\u00edas que dependen inmediatamente del Estado, el 3,4%. En total, el 74% de la poblaci\u00f3n pertenec\u00eda al \u201csector socialista\u201d y dispon\u00eda del 95,8% del capital del pa\u00eds. Los campesinos aislados y los artesanos representaban todav\u00eda (en 1934) el 22,5% de la poblaci\u00f3n, pero apenas pose\u00edan un poco m\u00e1s del 4 % del capital nacional.<\/p>\n<p><strong>N<\/strong>o ha habido censo desde 1934, y el pr\u00f3ximo se efectuara en 1937. Sin embargo, es indudable que el sector privado de la econom\u00eda ha sufrido nuevas limitaciones en favor del \u201csector socialista\u201d. Los cultivadores individuales y los artesanos constituyen en la actualidad, seg\u00fan los \u00f3rganos oficiales, cerca del 10 % de la poblaci\u00f3n, o sea 17 millones de almas; su importancia econ\u00f3mica ha ca\u00eddo mucho m\u00e1s bajo que su importancia num\u00e9rica. Andreev, secretario del Comit\u00e9 Central, declaraba en abril de 1936: \u201cEn 1936, el peso espec\u00edfico de la producci\u00f3n socialista en nuestro pa\u00eds debe constituir el 98,5 %, de manera que no le quedar\u00e1 al sector no socialista m\u00e1s que un insignificante 1,5%&#8230;\u201d Estas cifras optimistas parecen, a primera vista, probar irrefutablemente la victoria \u201cdefinitiva e irrevocable\u201d del socialismo. Pero, desdichado del que detr\u00e1s de la aritm\u00e9tica no vea la realidad social.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>stas mismas cifras son un poco forzadas. Basta indicar que la propiedad privada de los miembros de los koljoses est\u00e1 comprendida en el \u201csector socialista\u201d. Sin embargo, el eje del problema no est\u00e1 all\u00ed. La indiscutible y enorme superioridad estad\u00edstica de las formas estatales y colectivas de la econom\u00eda, por importante que sea para el porvenir, no aleja otro problema igualmente importante: el del poder de las tendencias burguesas en el seno mismo del \u201csector socialista\u201d, y no solamente en la agricultura, sino tambi\u00e9n en la industria. La mejor\u00eda del est\u00e1ndar de vida obtenida en el pa\u00eds, basta para provocar un crecimiento de las necesidades, pero de ninguna manera basta para satisfacerlas. El propio dinamismo del desarrollo econ\u00f3mico implica cierto despertar de los apetitos peque\u00f1oburgueses, y no \u00fanicamente entre los campesinos y los representantes del trabajo \u201cintelectual\u201d, sino tambi\u00e9n entre los obreros privilegiados. La simple oposici\u00f3n de los cultivadores individuales a los koljoses y de los artesanos a la industria estatizada, no dan la menor idea de la potencia explosiva de estos apetitos que penetran en toda la econom\u00eda del pa\u00eds y se expresan, para hablar sumariamente, en la tendencia de todos y de cada uno, de dar a la sociedad lo menos que pueden y sacar de ella lo m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a soluci\u00f3n de los problemas de consumo y de competencia para la existencia, exige la misma energ\u00eda e ingeniosidad, cuando menos, que la edificaci\u00f3n socialista en el sentido propio de la palabra; de all\u00ed proviene, en parte, el d\u00e9bil rendimiento del trabajo social. Mientras que el Estado lucha incesantemente contra la acci\u00f3n molecular de las fuerzas centr\u00edfugas, los propios medios dirigentes constituyen el lazo principal de la acumulaci\u00f3n privada l\u00edcita o il\u00edcita. Enmascaradas por las nuevas normas jur\u00eddicas, las tendencias peque\u00f1oburguesas no se dejan asir f\u00e1cilmente por la estad\u00edstica. Pero la burocracia \u201csocialista\u201d, esta asombrosa contradictio in adjecto, monstruosa excrecencia social, siempre creciente, y que se transforma, a su vez, en causa de fiebres malignas de la sociedad, comprueba su claro predominio en la vida econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a nueva Constituci\u00f3n, construida enteramente, tal como veremos, sobre la identificaci\u00f3n de la burocracia y del Estado -as\u00ed como del pueblo y del Estado-, dice: \u201cLa propiedad del Estado, en otras palabras, la de todo el pueblo&#8230;\u201d. Sofisma fundamental de la doctrina oficial. No es discutible que los marxistas, comenzando por el mismo Marx, hayan empleado con relaci\u00f3n al Estado obrero los t\u00e9rminos de propiedad \u201cestatal\u201d, \u201cnacional\u201d o \u201csocialista\u201d, como sin\u00f3nimos. A grandes escalas hist\u00f3ricas, esta manera de hablar no presentaba inconvenientes; pero se transforma en fuente de groseros errores y de enga\u00f1ifas al tratarse de las primeras etapas, a\u00fan no aseguradas, de la evoluci\u00f3n de la nueva sociedad aislada y retrasada, desde el punto de vista econ\u00f3mico, con relaci\u00f3n a los pa\u00edses capitalistas.<\/p>\n<p><strong>P<\/strong>ara que la propiedad privada pueda llegar a ser social, tiene que pasar ineludiblemente por la estatizaci\u00f3n, del mismo modo que la oruga, para transformarse en mariposa, tiene que pasar por la cris\u00e1lida. Pero la cris\u00e1lida no es una mariposa. Mir\u00edadas de cris\u00e1lidas perecen antes de ser mariposas. La propiedad del Estado no es la de \u201ctodo el pueblo\u201d m\u00e1s que en la medida en que desaparecen los privilegios y las distinciones sociales y en que, en consecuencia, el Estado pierde su raz\u00f3n de ser. Dicho de otra manera: la propiedad del Estado se hace socialista a medida que deja de ser propiedad del Estado. Por el contrario, mientras el Estado sovi\u00e9tico se eleva m\u00e1s sobre el pueblo, m\u00e1s duramente se opone, como el guardi\u00e1n de la propiedad, al pueblo dilapidador, y m\u00e1s claramente se declara contra el car\u00e1cter socialista de la propiedad estatizada<\/p>\n<p>\u201c<strong><i>A<\/i><\/strong>\u00fan estamos lejos de la supresi\u00f3n de las clases\u201d, reconoce la prensa oficial, y se refiere a las diferencias que subsisten entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el manual. Esta confesi\u00f3n puramente acad\u00e9mica tiene la ventaja de justificar por el trabajo \u201cintelectual\u201d los ingresos de la burocracia. Los \u201camigos\u201d, para quienes Plat\u00f3n es m\u00e1s caro que la verdad, tambi\u00e9n se limitan a admitir en estilo acad\u00e9mico la existencia de vestigios de desigualdad. Pero estos vestigios est\u00e1n muy lejos de bastar para dar una explicaci\u00f3n a la realidad sovi\u00e9tica. Si la diferencia entre la ciudad y el campo se ha atenuado desde determinados puntos de vista, en cambio, desde otros se ha profundizado, a causa del r\u00e1pido crecimiento de la civilizaci\u00f3n y del confort en las ciudades, es decir, de la minor\u00eda ciudadana. La distancia social entre el trabajo manual y el intelectual, en lugar de disminuir, ha aumentado durante los \u00faltimos a\u00f1os, a pesar de la formaci\u00f3n de cuadros cient\u00edficos salidos del pueblo. Las barreras milenarias de las castas que a\u00edslan al hombre -al ciudadano educado del mujik inculto, al mago de la ciencia del pe\u00f3n-, no solamente se han mantenido bajo formas m\u00e1s o menos atenuadas, sino que renacen abundantemente y revisten un aspecto provocativo<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a famosa consigna: \u201cLos cuadros lo deciden todo\u201d, caracteriza mucho m\u00e1s francamente de lo que quisiera Stalin a la sociedad sovi\u00e9tica. Por definici\u00f3n, los cuadros est\u00e1n llamados a ejercer la autoridad. El culto a los cuadros significa, ante todo, el de la burocracia, de la administraci\u00f3n, de la aristocracia t\u00e9cnica. En la formaci\u00f3n y en la educaci\u00f3n de los cuadros, como en otros dominios, el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico realiza una labor que la burgues\u00eda ha terminado desde hace largo tiempo. Pero como los cuadros sovi\u00e9ticos aparecen bajo el estandarte socialista, exigen honores casi divinos y emolumentos cada vez m\u00e1s elevados. De manera que la formaci\u00f3n de cuadros \u201csocialistas\u201d va acompa\u00f1ada por un renacimiento de la desigualdad burguesa.<\/p>\n<p><strong>P<\/strong>uede parecer que no existe ninguna diferencia, desde el punto de vista de la propiedad de los medios de producci\u00f3n, entre el mariscal y la criada, entre el director de trusts y el pe\u00f3n, entre el hijo del comisario del pueblo y el vagabundo. Sin embargo, los unos ocupan bellos departamentos, disponen de varias villas en diversos rincones del pa\u00eds, tienen los mejores autom\u00f3viles y, desde hace largo tiempo, ya no saben c\u00f3mo se limpia un par de zapatos; los otros viven en barracas, en las que faltan frecuentemente los tabiques, est\u00e1n familiarizados con el hambre y no se limpian los zapatos porque andan descalzos. Para el dignatario, esta diferencia no tiene importancia; para el pe\u00f3n, es de las m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p><strong>A<\/strong>lgunos \u201cte\u00f3ricos\u201d superficiales pueden consolarse dici\u00e9ndose que el reparto de bienes es un factor de segundo orden en comparaci\u00f3n con la producci\u00f3n. Sin embargo, la dial\u00e9ctica de las influencias rec\u00edprocas guarda toda su fuerza. El destino de los medios nacionalizados de producci\u00f3n se decidir\u00e1, a fin de cuentas, seg\u00fan la evoluci\u00f3n de las diferentes condiciones personales. Si un vapor se declara propiedad colectiva, y los pasajeros quedan divididos en primera, segunda y tercera clase, es comprensible que la diferencia de las condiciones reales terminar\u00e1 por tener, a los ojos de los pasajeros de tercera, una importancia mucho mayor que el cambio jur\u00eddico de la propiedad. Por el contrario, los pasajeros de primera expondr\u00e1n gustosamente, entre caf\u00e9 y cigarrillos, que la propiedad colectiva es todo, que, comparativamente, la comodidad de los camarotes no es nada. Y el antagonismo resultante de estas situaciones asestar\u00e1 rudos golpes a una colectividad inestable.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a prensa sovi\u00e9tica ha relatado con satisfacci\u00f3n que un chiquillo al visitar el jard\u00edn de aclimataci\u00f3n de Mosc\u00fa pregunt\u00f3 a qui\u00e9n pertenec\u00eda el elefante, y al o\u00edr decir: \u201cAl Estado\u201d, concluy\u00f3 inmediatamente: \u201cEntonces tambi\u00e9n es un poco m\u00edo\u201d. Si en realidad hubiera que repartir el elefante, los valiosos colmillos ir\u00edan a los privilegiados, algunos dichosos apreciar\u00edan el jam\u00f3n del paquidermo, y el mayor n\u00famero tendr\u00eda que contentarse con las tripas y las sobras. Los chiquillos perjudicados en el reparto se sentir\u00edan poco inclinados a confundir su propiedad con la del Estado. Los j\u00f3venes vagabundos no tienen como propiedad m\u00e1s que lo que acaban de robar al Estado. Es muy probable que el chiquillo del jard\u00edn de aclimataci\u00f3n fuese el hijo de un personaje influyente habituado a pensar que \u201cEl Estado soy yo\u201d.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>i traducimos, para expresarnos mejor, las relaciones socialistas en t\u00e9rminos de Bolsa, los ciudadanos ser\u00edan los accionistas de una empresa que poseyera las riquezas del pa\u00eds. El car\u00e1cter colectivo de la propiedad supone un reparto \u201cigualitario\u201d de las acciones y, por tanto, un derecho a dividendos iguales para todos los \u201caccionistas\u201d. Los ciudadanos, sin embargo, participan en la empresa como accionistas y como productores. En la fase inferior del comunismo, que hemos llamado socialismo, la remuneraci\u00f3n del trabajo se hace a\u00fan seg\u00fan las normas burguesas, es decir, de acuerdo con la cualificaci\u00f3n del trabajo, su intensidad, etc.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>os ingresos te\u00f3ricos de un ciudadano se forman, pues, de dos partes, a + b, el dividendo m\u00e1s el salario. Mientras m\u00e1s desarrollada es la t\u00e9cnica y la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica est\u00e1 m\u00e1s perfeccionada, mayor ser\u00e1 la importancia del factor a con relaci\u00f3n a b; y ser\u00e1 menor la influencia ejercida sobre la condici\u00f3n material por las diferencias individuales del trabajo. El hecho de que las diferencias de salario en la U.R.S.S. no sean menores, sino mayores, que en los pa\u00edses capitalistas, nos impone la conclusi\u00f3n de que las acciones est\u00e1n repartidas desigualmente y que los ingresos de los ciudadanos implican, al mismo tiempo que un salario desigual, partes desiguales del dividendo. Mientras que el pe\u00f3n no recibe m\u00e1s que b, salario m\u00ednimo que recibir\u00eda en id\u00e9nticas condiciones en una empresa capitalista, el stajanovista y el funcionario reciben 2a + b o 3a + b, y as\u00ed sucesivamente. Por otra parte, b puede transformarse en 2b, 3b, etc. En otras palabras, la diferencia de los ingresos no s\u00f3lo est\u00e1 determinada por la simple diferencia del rendimiento individual, sino por la apropiaci\u00f3n enmascarada del trabajo de otros. La minor\u00eda privilegiada de los accionistas vive a costa de la mayor\u00eda expoliada.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>i se admite que el pe\u00f3n sovi\u00e9tico recibe m\u00e1s de lo que recibir\u00eda, con el mismo nivel t\u00e9cnico y cultural, en una empresa capitalista, es decir, que es un peque\u00f1o accionista, su salario debe considerarse como a + b. Los salarios de las categor\u00edas mejor pagadas ser\u00e1n expresados, en este caso, por la f\u00f3rmula 3a + 2b; 10a + 15b, etc., lo que significar\u00eda que mientras que el pe\u00f3n tiene una acci\u00f3n, el stajanovista tiene 3 y el especialista, 10; y que, adem\u00e1s, sus salarios, en el sentido propio de la palabra, est\u00e1n en la proporci\u00f3n de 1 a 2 y a 15. Los himnos a la sagrada propiedad socialista parecen, bajo estas condiciones, mucho m\u00e1s convincentes para el director de f\u00e1brica o de trust o el stajanovista, que para el obrero ordinario o para el campesino del koljos. Ahora bien, los trabajadores no cualificados constituyen la inmensa mayor\u00eda en la sociedad, y el socialismo debe contar con ellos y no con una nueva aristocracia.<\/p>\n<p>\u201c<strong><i>E<\/i><\/strong>l obrero no es, en nuestro pa\u00eds, un esclavo asalariado, un vendedor de trabajo-mercanc\u00eda. Es un trabajador libre\u201d (Pravda). En la actualidad, esta f\u00f3rmula elocuente no es m\u00e1s que una inadmisible fanfarronada. El paso de las f\u00e1bricas a poder del Estado no ha cambiado m\u00e1s que la situaci\u00f3n jur\u00eddica del obrero; de hecho, vive en medio de la necesidad, trabajando cierto n\u00famero de horas por un salario dado. Las esperanzas que el obrero fundaba antes en el partido y en los sindicatos, las ha trasladado, despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n, sobre el Estado que \u00e9l mismo ha creado. Pero el trabajo \u00fatil de ese Estado se ha visto limitado por la insuficiencia de la t\u00e9cnica y de la cultura. Para mejorar una y otra, el nuevo Estado ha recurrido a los viejos m\u00e9todos: agotamiento de los nervios y de los m\u00fasculos de los trabajadores. Se ha formado todo un cuerpo de aguijoneadores. La gesti\u00f3n de la industria se ha hecho extremadamente burocr\u00e1tica. Los obreros han perdido toda influencia en la direcci\u00f3n de las f\u00e1bricas. Trabajando por piezas, viviendo en medio de un malestar profundo, privado de la libertad de desplazarse, sufriendo hasta en la misma f\u00e1brica un terrible r\u00e9gimen policiaco, el obrero dif\u00edcilmente podr\u00e1 sentirse un \u201ctrabajador libre\u201d. Para \u00e9l, el funcionario es un jefe; el Estado, un amo. El trabajo libre es incompatible con la existencia del Estado burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p><strong>T<\/strong>odo lo que acabamos de decir se aplica al campo, con algunos correctivos necesarios. La teor\u00eda oficial erige la propiedad de los koljoses en propiedad socialista. La <strong><i>Pravda<\/i><\/strong> escribe que los koljoses \u201cya son en realidad comparables a las empresas de Estado del tipo socialista\u201d. Agrega inmediatamente que la \u201cgarant\u00eda del desarrollo socialista de la agricultura reside en la direcci\u00f3n de los koljoses por el partido bolchevique\u201d, esto es trasladarnos de la econom\u00eda a la pol\u00edtica. Es decir, que las relaciones socialistas est\u00e1n establecidas, por el momento, no en las verdaderas relaciones entre los hombres, sino en el coraz\u00f3n tutelar de los superiores. Los trabajadores har\u00e1n bien en desconfiar de este coraz\u00f3n. La verdad es que la econom\u00eda de los koljoses est\u00e1 a medio camino entre la agricultura parcelaria individual y la econom\u00eda estatal; y que las tendencias peque\u00f1oburguesas en el seno de los koljoses son completadas, de la mejor manera, por el r\u00e1pido crecimiento del haber individual de los campesinos.<\/p>\n<p><strong>C<\/strong>on s\u00f3lo 4 millones de hect\u00e1reas, contra 108 millones de sembrad\u00edos colectivos, o sea menos del 4% las parcelas individuales de los miembros de los koljoses, sometidas a una cultura intensiva, proporcionan al campesino los art\u00edculos m\u00e1s indispensables para su consumo. La mayor parte del ganado mayor, de los corderos, de las cerdos, pertenece a los miembros de los koljoses y no a los koljoses. Sucede frecuentemente que los campesinos den a sus parcelas individuales el principal cuidado y releguen a segundo t\u00e9rmino los koljoses de d\u00e9bil rendimiento. Los koljoses que pagan mejor la jornada de trabajo ascienden, por el contrario, un escal\u00f3n, formando una categor\u00eda de granjeros acomodados. Las tendencias centr\u00edfugas no desaparecen a\u00fan, por el contrario, se fortifican y se extienden. En cualquier caso, los koljoses por el momento no han logrado m\u00e1s que transformar las formas jur\u00eddicas de la econom\u00eda en el campo; particularmente, en el modo de reparto de los ingresos; casi no han afectado a la antigua isba, a la hortaliza, a la cr\u00eda de ganado, al ritmo del penoso trabajo de la tierra, ni aun a la antigua manera de considerar al Estado, que si ya no sirve a los propietarios territoriales y a la burgues\u00eda, toma demasiado al campo para la ciudad y mantiene a demasiados funcionarios voraces.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>as categor\u00edas siguientes figurar\u00e1n en el censo del 6 de enero de 1937: obreros, empleados, trabajadores de koljoses, cultivadores individuales, artesanos, profesiones libres, servidores del culto, no trabajadores. El comentario oficial precisa que no se incluyan otras r\u00fabricas porque no hay clases en la U.R.S.S. En realidad tal estad\u00edstica esta concebida para disimular la existencia de medios privilegiados y de bajos fondos desheredados. Las verdaderas capas sociales a las que se hubiera debido se\u00f1alar, por medio de un censo honrado, son \u00e9stas: altos funcionarios, especialistas y otras personas que viven burguesamente; capas medias e inferiores de funcionarios y especialistas que viven como peque\u00f1o burgueses; aristocracia obrera y koljosiana, situada casi en las mismas condiciones que los anteriores; obreros medios; campesinos medios de los koljoses; obreros y campesinos pr\u00f3ximos al lumpen proletariado o proletariado \u201cdeclass\u00e9\u00e9\u201d; j\u00f3venes vagabundos, prostitutas y otros.<\/p>\n<p><strong>C<\/strong>uando la nueva constituci\u00f3n declara que \u201cla explotaci\u00f3n del hombre por el hombre se ha abolido en la U.R.S.S.\u201d dice lo contrario de la verdad. La nueva diferenciaci\u00f3n social ha creado las condiciones para un renacimiento de la explotaci\u00f3n bajo las formas m\u00e1s b\u00e1rbaras, como son la compra del hombre para el servicio personal de otro. El servicio dom\u00e9stico no figura en las hojas de censo, debiendo comprenderse, evidentemente, en la r\u00fabrica \u201cobreros\u201d. Los problemas siguientes no se plantean: \u00bfEl ciudadano sovi\u00e9tico tiene dom\u00e9sticos, y cu\u00e1les (camarera, cocinera, nodriza, ni\u00f1era, chofer)?. \u00bfTiene un auto a su servicio?. \u00bfDe cu\u00e1ntas habitaciones dispone?. No se habla de la magnitud de su salario. Si volviera a ponerse en vigor la regla sovi\u00e9tica que priva de derechos pol\u00edticos a quien explote el trabajo de otro, se ver\u00eda que las cumbres dirigentes de la sociedad sovi\u00e9tica deb\u00edan ser privadas del beneficio de la constituci\u00f3n. Felizmente, se ha establecido una igualdad completa de los derechos&#8230; entre el amo y los criados.<\/p>\n<p><strong>D<\/strong>os tendencias opuestas se desarrollan en el seno del r\u00e9gimen. Al desarrollar las fuerzas productivas -al contrario del capitalismo estancado-, ha creado los fundamentos econ\u00f3micos del socialismo. Al llevar hasta el extremo -con su complacencia para los dirigentes- las normas burguesas del reparto, preparan una restauraci\u00f3n capitalista. La contradicci\u00f3n entre las formas de la propiedad y las normas de reparto, no puede crecer indefinidamente. De manera es, que las normas burguesas tendr\u00e1n que extenderse a los medios de producci\u00f3n, o las normas de reparto tendr\u00e1n que concederse a la propiedad socialista. La burocracia teme la revelaci\u00f3n de esta alternativa. En todas partes: en la prensa, en la tribuna, en la estad\u00edstica, en las novelas de sus escritores y en los versos de sus poetas, en el texto de su nueva constituci\u00f3n, emplea las abstracciones del vocabulario socialista para ocultar las relaciones sociales en las ciudades y en el campo. Esto es lo que hace tan falsa, tan mediocre y tan artificial la ideolog\u00eda oficial.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCapitalismo de Estado?<\/strong><\/p>\n<p><strong>A<\/strong>nte fen\u00f3menos nuevos, los hombres suelen buscar un refugio en las palabras viejas. Se ha tratado de disfrazar el enigma sovi\u00e9tico con el t\u00e9rmino: \u201ccapitalismo de estado\u201d, que presenta la ventaja de no ofrecerle a nadie un significado preciso. Sirvi\u00f3 primero para designar los casos en que el Estado burgu\u00e9s asume la gesti\u00f3n de los medios de transporte y de determinadas industrias. La necesidad de medidas semejantes es uno de los s\u00edntomas de que las fuerzas productivas del capitalismo superan al capitalismo y lo niegan parcialmente en la pr\u00e1ctica. Pero el sistema se sobrevive y sigue siendo capitalista, a pesar de los casos en que llega a negarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>n el plano de la teor\u00eda, podemos representarnos una situaci\u00f3n en la que la burgues\u00eda entera se constituyera en sociedad por acciones para administrar, por medio del Estado, a toda la econom\u00eda nacional. El mecanismo econ\u00f3mico de un r\u00e9gimen de esta especie no ofrecer\u00eda ning\u00fan misterio. El capitalista, lo sabemos, no recibe bajo forma de beneficio la plusval\u00eda creada por sus propios obreros, sino una fracci\u00f3n de la plusval\u00eda del pa\u00eds entero, proporcional a su parte de capital. En un \u201ccapitalismo de Estado\u201d integral, la ley del reparto igual de los beneficios se aplicar\u00eda directamente, sin concurrencia de los capitales, por medio de una simple operaci\u00f3n de contabilidad. Jam\u00e1s ha existido un r\u00e9gimen de este g\u00e9nero, ni lo habr\u00e1 jam\u00e1s, a causa de las contradicciones profundas que dividen a los poseedores entre s\u00ed, y tanto m\u00e1s cuanto que el Estado, representante \u00fanico de la propiedad capitalista, constituir\u00eda para la revoluci\u00f3n social un objeto demasiado tentador<\/p>\n<p><strong>D<\/strong>espu\u00e9s de la guerra, y, sobre todo, despu\u00e9s de las experiencias de la econom\u00eda fascista, se entiende por \u201ccapitalismo de estado\u201d un sistema de intervenci\u00f3n y de direcci\u00f3n econ\u00f3mica por el Estado. Los franceses usan en tal caso una palabra mucho m\u00e1s apropiada: el estatismo. El capitalismo de Estado y el estatismo se tocan indudablemente: pero como sistemas, ser\u00edan mas bien opuestos. El capitalismo de estado significa la sustituci\u00f3n de la propiedad privada por la propiedad estatizada, y conserva, por esto mismo, un car\u00e1cter parcial. El estatismo -as\u00ed sea la Italia de Mussolini, la Alemania de Hitler, los Estados Unidos de Roosevelt o la Francia de Leon Blum-, significa la intervenci\u00f3n del Estado sobre las bases de la propiedad privada, para salvarla. Cualesquiera que sean los programas de los gobiernos, el estatismo consiste, inevitablemente, en trasladar las cargas del sistema agonizante de los m\u00e1s fuertes a los m\u00e1s d\u00e9biles. Salva del desastre a los peque\u00f1os propietarios, \u00fanicamente porque su existencia es necesaria para el sostenimiento de la gran propiedad. El estatismo, en sus esfuerzos de econom\u00eda dirigida, no se inspira en la necesidad de desarrollar las fuerzas productivas, sino en la preocupaci\u00f3n de conservar la propiedad privada en detrimento de las fuerzas productivas que se rebelan contra ella. El estatismo frena el desarrollo de la t\u00e9cnica, al sostener a empresas no viables y al mantener capas sociales parasitarias; en una palabra, es profundamente reaccionario.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a frase de Mussolini: \u201cLas tres cuartas partes de la econom\u00eda italiana, industrial y agr\u00edcola, est\u00e1n en manos del Estado\u201d (26 de mayo de 1934), no debe tomarse al pie de la letra. El Estado fascista no es propietario de las empresas, no es m\u00e1s que un intermediario entre los capitalistas. \u00a1Diferencia apreciable!. El <strong><i>Popolo d\u2019Italia<\/i><\/strong> dice a ese respecto: \u201cEl Estado corporativo une y dirige la econom\u00eda, pero no la administra (dirige e porta alla unit\u00e1 l\u2019econom\u00eda, ma non fa 1\u2019econom\u00eda, non gestice), lo que no ser\u00eda otra cosa, con el monopolio de la producci\u00f3n, que el colectivismo\u201d (12 de junio de 1936). Con los campesinos en general, con los peque\u00f1os propietarios, la burocracia interviene como un poderoso se\u00f1or; con los magnates del capital, como su primer poder. \u201cEl Estado corporativo -escribe justamente el marxista italiano Feroci-, no es m\u00e1s que el agente del capital monopolista&#8230; Mussolini hace que el Estado corra con todos los riesgos de las empresas y deja a los capitalistas todos los beneficios de la explotaci\u00f3n\u201d. En este aspecto, Hitler sigue las huellas de Mussolini. La dependencia de clase del Estado fascista determina los l\u00edmites de la nueva econom\u00eda dirigida, y tambi\u00e9n su contenido real; no se trata de aumentar el poder del hombre sobre la naturaleza en inter\u00e9s de la sociedad, sino de explotar a la sociedad en inter\u00e9s de una minor\u00eda. \u201cSi yo quisiera -se alababa Mussolini-, establecer en Italia el capitalismo de estado o el socialismo de estado, lo que no suceder\u00e1, encontrar\u00eda en la actualidad todas las condiciones necesarias\u201d. Salvo una: la expropiaci\u00f3n de la clase capitalista. Y para realizar esta condici\u00f3n, el fascismo tendr\u00eda que colocarse del otro lado de la barricada, \u201clo que no suceder\u00e1\u201d, se apresura a a\u00f1adir Mussolini, y con raz\u00f3n, pues la expropiaci\u00f3n de los capitalistas necesita otras fuerzas, otros cuadros y otros jefes.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a primera concentraci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n en manos del Estado conocida por la historia, la realiz\u00f3 el proletariado por medio de la revoluci\u00f3n social, y no los capitalistas por medio de los trusts estatizados. Este breve an\u00e1lisis basta para mostrar cu\u00e1n absurdas son las tentativas de identificar el estatismo capitalista con el sistema sovi\u00e9tico. El primero es reaccionario, el segundo realiza un gran progreso<\/p>\n<p><strong>\u00bfLa burocracia es una clase dirigente?<\/strong><\/p>\n<p><strong>L<\/strong>as clases se definen por el sitio que ocupan en la econom\u00eda social y, sobre todo, con relaci\u00f3n a los medios de producci\u00f3n. En las naciones civilizadas, la ley fija las relaciones de propiedad. La nacionalizaci\u00f3n del suelo, de los medios de producci\u00f3n, de los transportes y de los cambios, as\u00ed como el monopolio del comercio exterior, forman las bases de la sociedad sovi\u00e9tica. Para nosotros, esta adquisici\u00f3n de la revoluci\u00f3n proletaria define a la U.R.S.S. como un Estado proletario.<\/p>\n<p><strong>P<\/strong>or la funci\u00f3n de reguladora y de intermediaria, por el cuidado que tiene en mantener la jerarqu\u00eda social, por la explotaci\u00f3n, con estos mismos fines, del aparato del Estado, la burocracia sovi\u00e9tica se parece a cualquier otra y, sobre todo, a la del fascismo. Pero tambi\u00e9n se distingue de \u00e9sta en caracteres de una extremada importancia. Bajo ning\u00fan otro r\u00e9gimen, la burocracia alcanza semejante independencia. En la sociedad burguesa, la burocracia representa los intereses de la clase poseedora e instruida, que dispone de gran n\u00famero de medios de control sobre sus administraciones. La burocracia sovi\u00e9tica se ha elevado por encima de una clase que apenas sal\u00eda de la miseria y de las tinieblas, y que no ten\u00eda tradiciones de mando y de dominio. Mientras que los fascistas, una vez llegados al poder, se al\u00edan a la burgues\u00eda por los intereses comunes, la amistad, los matrimonios, etc, la burocracia de la U.R.S.S. asimila las costumbres burguesas sin tener a su lado a una burgues\u00eda nacional. En este sentido no se puede negar que es algo m\u00e1s que una simple burocracia. Es la \u00fanica capa social privilegiada y dominante, en el sentido pleno de estas palabras, en la sociedad sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p><strong>O<\/strong>tra particularidad presenta igual importancia. La burocracia sovi\u00e9tica ha expropiado pol\u00edticamente al proletariado para defender con sus propios m\u00e9todos las conquistas sociales de \u00e9ste. Pero el hecho mismo de que se haya apropiado del poder en un pa\u00eds en donde los medios de producci\u00f3n m\u00e1s importantes pertenecen al Estado, crea, entre ella y las riquezas de la naci\u00f3n, relaciones enteramente nuevas. Los medios de producci\u00f3n pertenecen al Estado. El Estado \u201cpertenece\u201d, en cierto modo, a la burocracia. Si estas relaciones completamente nuevas se estabilizaran, se legalizaran, se hicieran normales, sin resistencia o contra la resistencia de los trabajadores, concluir\u00edan por liquidar completamente las conquistas de la revoluci\u00f3n proletaria. Pero esta hip\u00f3tesis es prematura. El proletariado a\u00fan no ha dicho su \u00faltima palabra. La burocracia no le ha creado una base social a su dominio, bajo la forma de condiciones particulares de propiedad. Est\u00e1 obligada a defender la propiedad del Estado, fuente de su poder y de sus rentas. Desde este punto de vista, sigue siendo el instrumento de la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>as tentativas de presentar a la burocracia sovi\u00e9tica como una clase \u201ccapitalista de estado\u201d, no resiste a la cr\u00edtica. La burocracia no tiene t\u00edtulos ni acciones. Se recluta, se completa y se renueva gracias a una jerarqu\u00eda administrativa, sin tener derechos particulares en materia de propiedad. El funcionario no puede transmitir a sus herederos su derecho de explotaci\u00f3n del Estado. Los privilegios de la burocracia son abusos. Oculta sus privilegios y finge no existir como grupo social. Su apropiaci\u00f3n de una inmensa parte de la renta nacional es un hecho de parasitismo social. Todo esto hace la situaci\u00f3n de los dirigentes sovi\u00e9ticos altamente contradictoria, equ\u00edvoca e indigna, a pesar de la plenitud del poder y de la pantalla de humo de las adulaciones.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>n el curso de su carrera, la sociedad burguesa ha cambiado muchas veces de reg\u00edmenes y de castas burocr\u00e1ticas, sin modificar, por eso, sus bases sociales. Se ha inmunizado contra la restauraci\u00f3n del feudalismo y de sus corporaciones, por la superioridad de su modo de producci\u00f3n. El poder s\u00f3lo pod\u00eda secundar o estorbar el desarrollo capitalista; las fuerzas productivas, fundadas sobre la propiedad privada y la concurrencia, trabajan por su propia cuenta. Al contrario de esto, las relaciones de propiedad establecidas por la revoluci\u00f3n socialista, est\u00e1n indisolublemente ligadas al nuevo Estado que las sostiene. El predominio de las tendencias socialistas sobre las tendencias peque\u00f1oburguesas no est\u00e1 asegurado por el automatismo econ\u00f3mico -a\u00fan estamos lejos de ello- sino por el poder pol\u00edtico de la dictadura. As\u00ed es que el car\u00e1cter de la econom\u00eda depende completamente del poder.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a ca\u00edda del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico provocar\u00eda infaliblemente la de la econom\u00eda planificada y, por tanto, la liquidaci\u00f3n de la propiedad estatizada. El lazo obligado entre los trusts y las f\u00e1bricas en el seno de los primeros, se romper\u00eda. Las empresas m\u00e1s favorecidas ser\u00edan abandonadas a s\u00ed mismas. Podr\u00edan transformarse en sociedades por acciones o adoptar cualquier otra forma transitoria de propiedad, tal como la participaci\u00f3n de los obreros en los beneficios. Los koljoses se disgregar\u00edan al mismo tiempo, y con mayor facilidad. La ca\u00edda de la dictadura burocr\u00e1tica actual, sin que fuera reemplazada por un nuevo poder socialista, anunciar\u00eda, tambi\u00e9n, el regreso al sistema capitalista con una baja catastr\u00f3fica de la econom\u00eda y de la cultura.<\/p>\n<p><strong>P<\/strong>ero si el poder socialista es a\u00fan absolutamente necesario para la conservaci\u00f3n y el desarrollo de la econom\u00eda planificada, el problema de saber sobre qu\u00e9 se apoya el poder sovi\u00e9tico actual y en qu\u00e9 medida el esp\u00edritu socialista de su pol\u00edtica est\u00e1 asegurado, se hace cada vez m\u00e1s grave. Lenin, hablando al XI Congreso del partido como si le diera sus adioses, dec\u00eda a los medios dirigentes: \u201cLa historia conoce transformaciones de todas clases; en pol\u00edtica no es serio contar con las convicciones, la devoci\u00f3n y las bellas cualidades del alma&#8230;\u201d. La condici\u00f3n determina la conciencia. En unos quince a\u00f1os, el poder modific\u00f3 la composici\u00f3n social de los medios dirigentes m\u00e1s profundamente que sus ideas. Como la burocracia es la capa social que ha resuelto mejor su propio problema social, est\u00e1 plenamente satisfecha de lo que sucede y, por eso mismo, no proporciona ninguna garant\u00eda moral en la orientaci\u00f3n socialista de su pol\u00edtica. Contin\u00faa defendiendo la propiedad estatizada por miedo al proletariado. Este temor saludable lo mantiene y alimenta el partido ilegal de los bolcheviques-leninistas, que es la expresi\u00f3n m\u00e1s consciente de la corriente socialista contra el esp\u00edritu de reacci\u00f3n burguesa que penetra profundamente a la burocracia thermidoriana. Como fuerza pol\u00edtica consciente, la burocracia ha traicionado a la revoluci\u00f3n. Pero, por fortuna, la revoluci\u00f3n victoriosa no es solamente una bandera, un programa, un conjunto de instituciones pol\u00edticas; es, tambi\u00e9n, un sistema de relaciones sociales. No basta traicionarla, es necesario, adem\u00e1s, derrumbarla. Sus dirigentes han traicionado a la Revoluci\u00f3n de Octubre pero no la han derrumbado, y la revoluci\u00f3n tiene una gran capacidad de resistencia que coincide con las nuevas relaciones de propiedad, con la fuerza viva del proletariado, con la conciencia de sus mejores elementos, con la situaci\u00f3n sin salida del capitalismo mundial, con la ineluctabilidad de la revoluci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p><strong>El problema del car\u00e1cter social de la U.R.S.S. a\u00fan no est\u00e1 resuelto por la historia <\/strong><\/p>\n<p><strong>P<\/strong>ara comprender mejor el car\u00e1cter social de la U.R.S.S. de hoy, formulemos dos hip\u00f3tesis para el futuro. Supongamos que la burocracia sovi\u00e9tica es arrojada del poder por un partido revolucionario que tenga todas las cualidades del viejo partido bolchevique; y que, adem\u00e1s, est\u00e9 enriquecido con la experiencia mundial de los \u00faltimos tiempos. Este partido comenzar\u00eda por restablecer la democracia en los sindicatos y en los soviets. Podr\u00eda y deber\u00eda restablecer la libertad de los partidos sovi\u00e9ticos. Con las masas, a la cabeza de las masas, proceder\u00eda a una limpieza implacable de los servicios del Estado; abolir\u00eda los grados, las condecoraciones, los privilegios, y restringir\u00eda la desigualdad en la retribuci\u00f3n del trabajo, en la medida que lo permitieran la econom\u00eda y el Estado. Dar\u00eda a la juventud la posibilidad de pensar libremente, de aprender, de criticar, en una palabra, de formarse. Introducir\u00eda profundas modificaciones en el reparto de la renta nacional, conforme a la voluntad de las masas obreras y campesinas. No tendr\u00eda que recurrir a medidas revolucionarias en materia de propiedad. Continuar\u00eda y ahondar\u00eda la experiencia de la econom\u00eda planificada. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n pol\u00edtica, despu\u00e9s de la ca\u00edda de la burocracia, el proletariado realizar\u00eda en la econom\u00eda important\u00edsimas reformas sin que necesitara una nueva revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>i, por el contrario, un partido burgu\u00e9s derribara a la casta sovi\u00e9tica dirigente, encontrar\u00eda no pocos servidores entre los bur\u00f3cratas actuales, los t\u00e9cnicos, los directores, los secretarios del partido y los dirigentes en general. Una depuraci\u00f3n de los servicios del Estado tambi\u00e9n se impondr\u00eda en este caso; pero la restauraci\u00f3n burguesa tendr\u00eda que deshacerse de menos gente que un partido revolucionario. El objetivo principal del nuevo poder ser\u00eda restablecer la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n. Ante todo, deber\u00eda dar a los koljoses d\u00e9biles la posibilidad de formar grandes granjeros, y transformar a los koljoses ricos en cooperativas de producci\u00f3n de tipo burgu\u00e9s o en sociedades por acciones. En la industria, la desnacionalizaci\u00f3n comenzar\u00eda por las empresas de la industria ligera y las de alimentaci\u00f3n. En los primeros momentos, el plan se reducir\u00eda a compromisos entre el poder y las \u201ccorporaciones\u201d, es decir, los capitanes de la industria sovi\u00e9tica, sus propietarios potenciales, los antiguos propietarios emigrados y los capitalistas extranjeros. Aunque la burocracia sovi\u00e9tica haya hecho mucho por la restauraci\u00f3n burguesa, el nuevo r\u00e9gimen se ver\u00eda obligado a llevar a cabo, en el r\u00e9gimen de la propiedad y el modo de gesti\u00f3n, una verdadera revoluci\u00f3n y no una simple reforma.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>in embargo, admitamos que ni el partido revolucionario ni el contrarrevolucionario se adue\u00f1en del poder. La burocracia contin\u00faa a la cabeza del Estado. La evoluci\u00f3n de las relaciones sociales no cesa. Es evidente que no puede pensarse que la burocracia abdicar\u00e1 en favor de la igualdad socialista. Ya desde ahora se ha visto obligada, a pesar de los inconvenientes que esto presenta, a restablecer los grados y las condecoraciones; en el futuro, ser\u00e1 inevitable que busque apoyo en las relaciones de propiedad. Probablemente se objetar\u00e1 que poco importan al funcionario elevado las formas de propiedad de las que obtiene sus ingresos. Esto es ignorar la inestabilidad de los derechos de la burocracia y el problema de su descendencia. El reciente culto de la familia sovi\u00e9tica no ha ca\u00eddo del cielo. Los privilegios que no se pueden legar a los hijos pierden la mitad de su valor; y el derecho de testar es inseparable del derecho de propiedad. No basta ser director del trust, hay que ser accionista. La victoria de la burocracia en ese sector decisivo crear\u00eda una nueva clase poseedora. Por el contrario, la victoria del proletariado sobre la burocracia se\u00f1alar\u00eda el renacimiento de la revoluci\u00f3n socialista. La tercera hip\u00f3tesis nos conduce, as\u00ed, a las dos primeras, que citamos primero para mayor claridad y simplicidad.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><strong>C<\/strong>alificar de transitorio o de intermediario al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, es descartar las categor\u00edas sociales acabadas como el capitalismo (incluyendo al \u201ccapitalismo de estado\u201d) y el socialismo. Pero esta definici\u00f3n es, en s\u00ed misma, insuficiente y susceptible de sugerir la idea falsa de que la \u00fanica transici\u00f3n posible al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico conduce al socialismo. Sin embargo, un retroceso hacia el capitalismo sigue siendo perfectamente posible. Una definici\u00f3n mas completa ser\u00eda, necesariamente, m\u00e1s larga y m\u00e1s pesada.<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>a U.R.S.S. es una sociedad intermediaria entre el capitalismo y el socialismo, en la que:<\/p>\n<p><b>a)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>Las fuerzas productivas son a\u00fan insuficientes para dar a la propiedad del Estado un car\u00e1cter socialista;<\/p>\n<p><b>b)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>La tendencia a la acumulaci\u00f3n primitiva, nacida de la sociedad, se manifiesta a trav\u00e9s de todos los poros de la econom\u00eda planificada;<\/p>\n<p><b>c)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>Las normas de reparto, de naturaleza burguesa, est\u00e1n en la base de la diferenciaci\u00f3n social;<\/p>\n<p><b>d)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>El desarrollo econ\u00f3mico, al mismo tiempo que mejora lentamente la condici\u00f3n de los trabajadores, contribuye a formar r\u00e1pidamente una capa de privilegiados;<\/p>\n<p><b>e)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>La burocracia, al explotar los antagonismos sociales, se ha convertido en una casta incontrolada, extra\u00f1a al socialismo;<\/p>\n<p><b>f)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>La revoluci\u00f3n social, traicionada por el partido gobernante, vive a\u00fan en las relaciones de propiedad y en la conciencia de los trabajadores;<\/p>\n<p><b>g)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>La evoluci\u00f3n de las contradicciones acumuladas puede conducir al socialismo o lanzar a la sociedad hacia el capitalismo;<\/p>\n<p><b>h)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>La contrarrevoluci\u00f3n en marcha hacia el capitalismo, tendr\u00e1 que romper la resistencia de los obreros;<\/p>\n<p><b>i)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>Los obreros, al marchar hacia el socialismo, tendr\u00e1n que derrocar a la burocracia.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>l problema ser\u00e1 resuelto definitivamente por la lucha de las dos fuerzas vivas en el terreno nacional y en el internacional.<\/p>\n<p><strong>N<\/strong>aturalmente que los doctrinarios no quedar\u00e1n satisfechos con una definici\u00f3n tan facultativa. Quisieran f\u00f3rmulas categ\u00f3ricas; s\u00ed y s\u00ed, no y no. Los fen\u00f3menos sociol\u00f3gicos ser\u00edan mucho mas simples si los fen\u00f3menos sociales tuviesen siempre contornos precisos. Pero nada es m\u00e1s peligroso que eliminar, para alcanzar la precisi\u00f3n l\u00f3gica, los elementos que desde ahora contrar\u00edan a nuestros esquemas y que ma\u00f1ana pueden refutarlos. En nuestro an\u00e1lisis tememos, ante todo, violentar el dinamismo de una formaci\u00f3n social sin precedentes y que no tiene analog\u00eda. El fin cient\u00edfico y pol\u00edtico que perseguimos no es dar una definici\u00f3n acabada de un proceso inacabado, sino observar todas las fases del fen\u00f3meno, y desprender de ellas las tendencias progresistas y las reaccionarias, revelar su interacci\u00f3n, prever las diversas variantes del desarrollo ulterior y encontrar en esta previsi\u00f3n un punto de apoyo para la acci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Capitulo IX de La Revoluci\u00f3n Traicionada<\/p>\n<p>Relaciones sociales<\/p>\n<p>La propiedad estatizada de los medios de producci\u00f3n domina casi exclusivamente en la industria. En la agricultura s\u00f3lo est\u00e1 representada por los sovjoses, que no abarcan m\u00e1s que el 10% de las superficies sembradas. En los koljoses, la propiedad cooperativa o la de las asociaciones se combina en proporciones variables con las del Estado y las del individuo. El suelo perteneciente jur\u00eddicamente al Estado, pero concedido &#8220;a goce perpetuo&#8221; a los koljoses, difiere poco de la propiedad de las asociaciones. Los tractores y las m\u00e1quinas pertenecen al Estado; el equipo de menor importancia, a la explotaci\u00f3n colectiva. Todo campesino de koljos tiene, adem\u00e1s, su empresa privada. El 10% de los cultivadores permanece aislado.<\/p>\n<p> Seg\u00fan el censo de 1934, el 28,1% de la poblaci\u00f3n estaba compuesto por obreros y empleados del Estado. Los obreros c\u00e9libes de industria y de la construcci\u00f3n eran 7,5 millones en 1935. Los koljoses y los oficios organizados por la cooperaci\u00f3n constitu\u00edan, en la \u00e9poca del censo, el 45,9% de la poblaci\u00f3n. Los estudiantes, los militares, los pensionados y otras categor\u00edas que dependen inmediatamente del Estado, el 3,4%. En total, el 74% de la poblaci\u00f3n pertenec\u00eda al &#8220;sector socialista&#8221; y dispon\u00eda del 95,8% del capital del pa\u00eds. Los campesinos aislados y los artesanos representaban todav\u00eda (en 1934) el 22,5% de la poblaci\u00f3n, pero apenas pose\u00edan un poco m\u00e1s del 4 % del capital nacional. <\/p>\n<p> No ha habido censo desde 1934, y el pr\u00f3ximo se efectuara en 1937. Sin embargo, es indudable que el sector privado de la econom\u00eda ha sufrido nuevas limitaciones en favor del &#8220;sector socialista&#8221;. Los cultivadores individuales y los artesanos constituyen en la actualidad, seg\u00fan los \u00f3rganos oficiales, cerca del 10 % de la poblaci\u00f3n, o sea 17 millones de almas; su importancia econ\u00f3mica ha ca\u00eddo mucho m\u00e1s bajo que su importancia num\u00e9rica. Andreev, secretario del Comit\u00e9 Central, declaraba en abril de 1936: &#8220;En 1936, el peso espec\u00edfico de la producci\u00f3n socialista en nuestro pa\u00eds debe constituir el 98,5 %, de manera que no le quedar\u00e1 al sector no socialista m\u00e1s que un insignificante 1,5%&#8230;&#8221; Estas cifras optimistas parecen, a primera vista, probar irrefutablemente la victoria &#8220;definitiva e irrevocable&#8221; del socialismo. Pero, desdichado del que detr\u00e1s de la aritm\u00e9tica no vea la realidad social.<\/p>\n<p> Estas mismas cifras son un poco forzadas. Basta indicar que la propiedad privada de los miembros de los koljoses est\u00e1 comprendida en el &#8220;sector socialista&#8221;. Sin embargo, el eje del problema no est\u00e1 all\u00ed. La indiscutible y enorme superioridad estad\u00edstica de las formas estatales y colectivas de la econom\u00eda, por importante que sea para el porvenir, no aleja otro problema igualmente importante: el del poder de las tendencias burguesas en el seno mismo del &#8220;sector socialista&#8221;, y no solamente en la agricultura, sino tambi\u00e9n en la industria. La mejor\u00eda del est\u00e1ndar de vida obtenida en el pa\u00eds, basta para provocar un crecimiento de las necesidades, pero de ninguna manera basta para satisfacerlas. El propio dinamismo del desarrollo econ\u00f3mico implica cierto despertar de los apetitos peque\u00f1oburgueses, y no \u00fanicamente entre los campesinos y los representantes del trabajo &#8220;intelectual&#8221;, sino tambi\u00e9n entre los obreros privilegiados. La simple oposici\u00f3n de los cultivadores individuales a los koljoses y de los artesanos a la industria estatizada, no dan la menor idea de la potencia explosiva de estos apetitos que penetran en toda la econom\u00eda del pa\u00eds y se expresan, para hablar sumariamente, en la tendencia de todos y de cada uno, de dar a la sociedad lo menos que pueden y sacar de ella lo m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-367","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/367","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=367"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/367\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}