{"id":375,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=375"},"modified":"2020-02-14T11:11:28","modified_gmt":"2020-02-14T10:11:28","slug":"sujeto-y-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=375","title":{"rendered":"Sujeto y trabajo"},"content":{"rendered":"<p>Si uno lee la literatura social del siglo XIX, ve filmes como \u00abGerminal\u00bb, incluso a escritores de mediados de siglo XX como Elio Vittorini y la remata con la \u00faltima novela de Saramago \u00abLa caverna\u00bb; si uno escucha a nuestros abuelos, casi centenarios, puede comparar las consecuencias de la segunda revoluci\u00f3n industrial con los actuales resultados de la llamada globalizaci\u00f3n. No queremos decir que no hay nada nuevo bajo el sol sino que se confirma la tendencia del desarrollo capitalista enunciada y seguida por sus estudiosos cr\u00edticos, desde \u00abEl capital\u00bb de Marx a \u00abEl imperialismo fase superior del capitalismo\u00bb de Lenin y \u00abLa integraci\u00f3n mundial, ultima etapa del imperialismo\u00bb de Silvio Frondizi.<\/p>\n<p>Empero la literatura tiene la ventaja de mostrar el dolor, el drama humano, psicol\u00f3gico, emocional, las cat\u00e1strofes culturales, por encima de la lectura de un dudoso progreso justificado por las ciencias sociales.<\/p>\n<p>Cierto es que frente a la escasez generalizada en el siglo XIX ha sido justo que Marx viese en el desarrollo capitalista, la acumulaci\u00f3n de riqueza amasada en sangre que ser\u00eda, no obstante, la base material imprescindible para pensar en una sociedad igualitaria. Sin embargo eso ya no parec\u00eda cre\u00edble a la segunda mitad del siglo XX a pesar que nosotros lo quer\u00edamos creer. Porque ese \u00bb quer\u00edamos creer\u00bb explica las revueltas mundiales de los sesentas, precisamente m\u00e1s fuertes en las generaciones de j\u00f3venes bien alimentados, sea all\u00e1 el mayo franc\u00e9s, acull\u00e1 la primavera de Praga, ah\u00ed la masacre de Tlatelolco o aqu\u00ed cordobazo llevado a cabo por las clases sociales populares, que hab\u00edamos disfrutado de la ni\u00f1ez peronista. Las cargas de caballer\u00eda, los tanques, los gases, los garrotes y las ametralladoras nos demostraron que ya no era cre\u00edble, si alguna vez lo fue.<\/p>\n<p>El hilo conductor en estos casi dos siglos ha sido el conflicto entre capital y trabajo, confrontaci\u00f3n antag\u00f3nica, irreconciliable por su propia naturaleza. Una historia tinta en sangre que puso la impronta sobre la historia de la vida del pueblo y est\u00e1 registrada en toneladas de p\u00e1ginas, en las ciencias, las artes y en la memoria colectiva. Un tema monumental, por cierto, del que aqu\u00ed solo me propongo examinar la vinculaci\u00f3n que en este proceso se ha establecido entre trabajo y sujeto, entre trabajo e identidad y c\u00f3mo la historia de la modernidad &#8211; que es la historia del capitalismo &#8211; desarroll\u00f3 una relaci\u00f3n ambigua entre el culto y la humillaci\u00f3n al trabajo. Desafortunadamente, el marxismo no escap\u00f3 a esa influencia. Culto como forjador de la esencia humana y humillaci\u00f3n en sus divisiones en jerarqu\u00edas variables seg\u00fan exigencias de cada \u00e9poca, partiendo de aquella primog\u00e9nita separaci\u00f3n entre trabajo manual e intelectual y dem\u00e1s subdivisiones de acuerdo a las necesidades del mercado, incluso el socialista..<\/p>\n<p>Hoy es evidente que el folleto de Engels \u00abEl papel del trabajo en la transformaci\u00f3n del mono en hombre\u00bb estuvo muy influido por el darvinismo, y un materialismo lineal que le atribuy\u00f3 solo al trabajo la conformaci\u00f3n de la conciencia y el lenguaje, otorg\u00e1ndole a la subjetividad una subordinaci\u00f3n pasiva. De esa influencia entre un economicismo indeseado y un biologismo insospechado, debido al prestigio de las ciencias naturales en aquel siglo, viene la concepci\u00f3n marxista oficial que supone un sujeto sustancial, originado por las fuerzas productivas, materializado en el trabajador. En efecto: as\u00ed como la evoluci\u00f3n de las especies basada en la supuesta, al menos hoy cuestionada, supremac\u00eda de los m\u00e1s fuertes, la evoluci\u00f3n del trabajo de sus formas presumiblemente menores a las mayores, artesanales a industriales, antiguas a modernas, etc. desarrollar\u00eda la clase social llamada a ser la emancipadora de la humanidad: los obreros industriales. El proceso industrial ser\u00eda irreversible puesto que se identificaba acumulaci\u00f3n y concentraci\u00f3n capitalista con centralizaci\u00f3n productiva f\u00edsica..<\/p>\n<p><b>La temprana descentralizaci\u00f3n productiva<\/b><\/p>\n<p>Sin embargo, ya desde principios y a lo largo de toda la d\u00e9cada del sesenta, pico m\u00e1s alto de la industrializaci\u00f3n en Argentina, desde los sindicatos empezamos a lidiar con un nuevo enemigo: el contratista. Muchos luchadores de aquella \u00e9poca recordar\u00e1n conmigo a alguien que quiz\u00e1s hab\u00edan olvidado. \u00bfQui\u00e9n era el contratista? \u00bfQui\u00e9nes eran? Fueron los villanos menores frente al gran explotador empresario cuando las grandes empresas comenzaron a derivar parte de su producci\u00f3n a \u00abterceros\u00bb hoy llamados \u00abproveedores\u00bb<\/p>\n<p>Esto no hab\u00eda sido siempre as\u00ed. Por el contrario, en el momento de su apogeo la industria tend\u00eda a producir en sus plantas pr\u00e1cticamente todos los elementos que compon\u00edan su mercanc\u00eda. Part\u00eda literalmente de la materia prima la que a su vez era perfectamente definida. . Por ejemplo, si tomamos un frigor\u00edfico de la d\u00e9cada del treinta, era fama que de la vaca solo se perd\u00eda el mugido. Todo lo dem\u00e1s se manufacturaba directamente en sus instalaciones. Los frigor\u00edficos ten\u00edan hasta sus propios talleres, la \u00abtacher\u00eda\u00bb, por ejemplo, en donde fabricaban las latas en que se envasaban los picadillos y otros derivados de la carne. La racionalidad inglesa llegaba al extremo del aprovechamiento de destinar un par de carpinteros solo para que se dedicasen a desarmar los cajones de embalajes de maquinarias y otros insumos. recibidas, seleccionar la madera, y depositarla en orden para usos posteriores<\/p>\n<p>Esa indiscutida racionalidad t\u00e9cnica que lograba el m\u00e1ximo de productividad frente a las formas anteriores y en la que Marx advierte la posibilidad de la creaci\u00f3n de la base material para el comunismo ten\u00eda \u2013 como se sabe \u2013 una contradicci\u00f3n irreconciliable: la forma social de la producci\u00f3n con el car\u00e1cter privado de la apropiaci\u00f3n. Asimismo, al agrupar a los trabajadores en grandes establecimientos los capitalistas por un lado lograban la m\u00e1xima eficiencia y por otro, a su pesar, fortalec\u00edan a su antagonista. En esas condiciones, al momento mayor de industrializaci\u00f3n se correspondi\u00f3 el momento de mayor fuerza del movimiento obrero. Los estados de bienestar y los propios estados socialistas como reflejo de esa fortaleza. .<\/p>\n<p>Por otro lado bajo la supuesta ley de la dial\u00e9ctica de la transformaci\u00f3n de la cantidad en calidad, se hab\u00eda desarrollado la idea que a mayor concentraci\u00f3n humana volcada a un colectivo org\u00e1nico, mayor eficiencia y racionalidad. Esta ley supuestamente objetiva que a su vez acrecentar\u00eda cada vez m\u00e1s la fuerza del movimiento obrero, llev\u00f3 a afirmar que el capitalismo monopolista ser\u00eda el \u00faltimo pelda\u00f1o de desarrollo despu\u00e9s del cual s\u00f3lo cabr\u00eda el socialismo como un nuevo momento de la ley del \u00abprogreso por saltos\u00bb. De ah\u00ed que los estados socialistas no dejaran en pie ni un modesto kiosco y crearan esos monumentales complejos administrativos o productivos que fueron caracteriz\u00e1ndose por su falta de agilidad para adaptarse a la vida misma. Otro tanto ocurr\u00eda con los estados de bienestar d\u00e1ndoles, sin querer, ama\u00f1ados argumentos al liberalismo, es decir al mercado, siempre en acecho a la maximizaci\u00f3n de las ganancias.<\/p>\n<p>Pero parece ser que los capitalistas, atenazados entre la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y el progresivo poder de los sindicatos, estudiaron mejor que los marxistas a Hegel y comprendieron m\u00e1s r\u00e1pidamente que existe, en cada situaci\u00f3n, un punto que podr\u00eda denominarse \u00f3ptimo de concentraci\u00f3n de personas organizadas. Dicho de otra manera y visto al menos desde la eficiencia, la actividad colectiva es superior a la individual, pero en determinado punto de crecimiento cuantitativo el proceso se altera y es como si empezara a retroceder. El ente se transforma en un paquidermo de lenta reacci\u00f3n. La pedagog\u00eda lo hab\u00eda desarrollado al encontrar el n\u00famero \u00f3ptimo de participantes a una clase: no menos de tantos y no m\u00e1s de tantos.<\/p>\n<p>Por eso es que la ruptura con el llamado fordismo tiene varias causas. Por un lado las nuevas necesidades de la velocidad de circulaci\u00f3n de la mercanc\u00eda y las distintas formas que va adoptando la acumulaci\u00f3n del capital siempre acosado por la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Por otro las especificidades del matrimonio entre la ciencia y el mercado desplegando la tecnolog\u00eda casi como un fin en s\u00ed mismo; pero por otro y sin dejar de se\u00f1alar las interinfluencias, la necesidad de desarmar al movimiento sindical.<\/p>\n<p>Y este proceso viene de lejos, fue paulatino y sus saltos estuvieron condicionados por la propia competencia capitalista y por la lucha pol\u00edtica creando nuevas situaciones. Ahora se nos aparece como si hubiera salido de la nada. Como si de un d\u00eda para otro la industria se desconcentrar\u00e1 Peor a\u00fan, como si ya no hubiera manos que produjeran. Como si los bienes de uso salieran milagrosamente por los ventanales de los grandes edificios administrativos, abandonaran el aire acondicionado, las moquetas y los ordenadores, se empacaran solos, volaran a los supermercados, y formaran fila en las estanter\u00edas a la espera de los alienados consumidores. Bien es cierto que los cambios tecnol\u00f3gicos han reducido la mano de obra empleada y esa es una de las causas de la desocupaci\u00f3n. Pero ocurre que la tremenda agresi\u00f3n del desempleo relativiza un problema tanto o m\u00e1s grave: el deterioro de las condiciones de trabajo de la calidad de vida y del salario. As\u00ed se da la paradoja que en medio del aumento de la desocupaci\u00f3n, los ocupados trabajan m\u00e1s intensamente y mayor tiempo.<\/p>\n<p>Porque para el capitalismo, la llamada tercera revoluci\u00f3n industrial &#8211; que los sovi\u00e9ticos anunciaban como la \u00abrevoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica\u00bb y pensaban liberar, implantando por la v\u00eda pac\u00edfica el socialismo universal &#8211; ha sido una revoluci\u00f3n para nada progresista. Revoluci\u00f3n no suficientemente analizada por los marxistas. La revoluci\u00f3n fue de contenido y de forma pero no de esencia. Se desarrollaron las t\u00e9cnicas a punto tal de transformarse en tecnolog\u00eda, se concentr\u00f3 la investigaci\u00f3n a la que se la separ\u00f3 de la producci\u00f3n, se descentraliz\u00f3 el aparato propiamente productivo dispersando la mano de obra para darse el siguiente cuadro: a una hiper concentraci\u00f3n del capital como nunca vista en la historia, se corresponde una descentralizaci\u00f3n productiva, tanto en instalaciones n\u00f3mades, como en la distribuci\u00f3n en cientos de micro fabricantes. Hasta los edificios son prefabricados, transportables. A este proceso suele llam\u00e1rsele desindustrializaci\u00f3n<\/p>\n<p><b>Nueva forma productiva para un mismo modo de producci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Cuesti\u00f3n de palabras, en todo caso podr\u00eda llamarse neoindustrializaci\u00f3n o pos industrializaci\u00f3n, pues mientras ayer este proceso consisti\u00f3 en concentrar los trabajadores en grandes establecimientos sacando la gente de sus lugares naturales, destruyendo econom\u00edas \u00abprimitivas\u00bb, trabajos domiciliarios y todo eso que se ha conocido y que la literatura registra a veces hasta con nostalgia, hoy se reciclan los grandes edificios industriales para usos comerciales, en el mejor de los casos culturales y se desmenuza la producci\u00f3n en cientos de unidades, en partes de las cuales un n\u00famero importante son trabajos domiciliarios.<\/p>\n<p>Y eso &#8211; como dije m\u00e1s arriba &#8211; en el caso de nuestro pa\u00eds data de hace casi cincuenta a\u00f1os. . Poco a poco las empresas empezaron a mandar a hacer afuera las piezas secundarias de sus producciones. Y ese afuera eran talleres chicos en los que la debilidad de la fuerza sindical posibilitaba que esos peque\u00f1os patrones &#8211; las PYMES tan caras a los PC &#8211; pagaran menos salarios y en condiciones inferiores de trabajo. Cierto es tambi\u00e9n que obten\u00edan menos plusval\u00eda y eran aherrojados por los grandes. Pero para los trabajadores de la gran industria, incluso la imperialista, esos contratistas representaban el enemigo directo y sus trabajadores los esquiroles del movimiento obrero.<\/p>\n<p>Con los a\u00f1os, las empresas desped\u00edan personal y se daba la paradoja de obreros que recib\u00edan una fuerte indemnizaci\u00f3n por despidos, compraban una m\u00e1quina y pasaban a ser contratistas de la misma empresa. En muchos casos los patrones sumaron a las indemnizaciones pr\u00e9stamos para maquinaria con lo que finalmente los trabajadores que se hab\u00edan especializado en la propia f\u00e1brica, hac\u00edan el mismo trabajo por cuenta propia, quiz\u00e1s ganando un poco m\u00e1s, trabajando m\u00e1s, pero sinti\u00e9ndose emancipados..<\/p>\n<p>Se puede observar entonces un proceso desde el inicio de la industrializaci\u00f3n, en los albores del capitalismo, hasta nuestros d\u00edas que recorre una gran par\u00e1bola. En su parte ascendente la industria arranca cada vez m\u00e1s a la gente, hombres y mujeres, de sus hogares, los concentra en la producci\u00f3n y los proletariza. En las cercan\u00edas de las f\u00e1bricas se establec\u00edan los conglomerados obreros y, de conjunto era como si las dos clases en pugna, el proletariado y la burgues\u00eda se alinearan ordenando sus divisiones para la guerra de clases. Sin embargo, llegado a ese punto y con centenares de combates y batallas, ganadas, perdidas o empatadas, el proceso comienza a invertirse en curva descendente hasta que las grandes instalaciones son demolidas o recicladas y los trabajadores se dispersan cada vez m\u00e1s en nuevos hogares, en las villas o entremezclados con la clase media para la producci\u00f3n domiciliaria. Pr\u00e1ctica esta que &#8211; adem\u00e1s de desarticular las fuerzas del trabajo &#8211; no solo implica un deterioro de las condiciones laborales y de salarios sino que extiende la explotaci\u00f3n directa a la familia, puesto que para cumplir los pedidos y al costo requerido, los trabajadores, convertidos en cuentapropistas o aut\u00f3nomos, suelen con harta frecuencia incluir a sus c\u00f3nyuges y sus ni\u00f1os en las fabricaciones.<\/p>\n<p>Lo notable, realmente notable y muy lamentable, es que este proceso se dio sin que el movimiento obrero lo registrara como peligrosa tendencia y posterior magnitud. En realidad no se lo quer\u00eda ver. Todav\u00eda no se lo quiere ver porque de verlo con profundidad nos har\u00eda reconsiderar todo el concepto del sindicalismo y de la propia lucha emancipadora de la clase trabajadora. Pero sobretodo porque la relaci\u00f3n entre existencia y conciencia no es lo lineal con que se ha presentado. En t\u00e9rminos de saberes populares suele decirse que no hay peor sordo que el que no quiere o\u00edr.<\/p>\n<p>En efecto. Fue tal al esquematizaci\u00f3n de la teor\u00eda social fundada en el siglo XIX apoyada en el portentoso desarrollo de las ciencias, que se estableci\u00f3 la idea de la conciencia como algo irreversible, soberbia, tan soberbia como ese pensamiento cientificista que niega la existencia de aquello que no comprende o que est\u00e1 fuera de sus presupuestos. Este el modo que la conciencia \u00abprecede\u00bb a la existencia. La realidad que no obedece a la teor\u00eda no existe, a lo sumo es la excepci\u00f3n, la anomal\u00eda.<\/p>\n<p>Por lo tanto para esa conciencia de lo real, esas peque\u00f1as derivaciones hacia los hogares &#8211; que estaban destrozando las fuerzas organizadas del trabajo &#8211; eran subproductos, excepciones sin importancia, intrascendentes, ya que no se correspond\u00edan a la teor\u00eda de la racionalidad capitalista. La industria segu\u00eda siendo la gran industria y proletarios solo pod\u00edan ser los de los trabajadores de las grandes f\u00e1bricas, porque as\u00ed estaba escrito en los textos. . Esos contratistas, obreros peque\u00f1o aburguesados no contaban en las leyes del desarrollo social. A lo sumo como aliados circunstanciales en la lucha antiimperialista y ser\u00edan finalmente barridos por el socialismo. No es necesario aclarar que por su parte esos obreros peque\u00f1o aburguesados se la creyeron y alimentaron el prejuicio. Eran \u00abpatrones\u00bb, hombres libres, emancipados de la \u00abesclavitud asalariada\u00bb. En el caso de Argentina hubo que esperar el menemismo para crear la expresi\u00f3n \u00abesclavos aut\u00f3nomos\u00bb que es la que corresponde sin iron\u00edas.<\/p>\n<p>Anotemos bien aqu\u00ed que estos cambios en los procesos productivos no se deben a una sola causa objetiva, la econ\u00f3mica o la cient\u00edfico t\u00e9cnica. La lucha del movimiento obrero ha obrado con una determinaci\u00f3n subjetiva no menos importante. Nadie puede asegurar que de no haber existido semejante fuerza sindical y pol\u00edtica la conversi\u00f3n hubiera sido la misma. Y anot\u00e9moslo bien, puesto que ello nos da pi\u00e9 para pensar en las posibilidades de la potencia \u00abmaterial\u00bb de la subjetividad para modificar las supuestas leyes objetivas.<\/p>\n<p><b>El sujeto sustancial<\/b><\/p>\n<p>Ahora bien, la concepci\u00f3n de un sujeto sustancial, em\u00e1nente del desarrollo de las fuerzas productivas y del mito del progreso, fijaba los siguientes presupuestos: (\u00abPresuponer\u00bb invita a pensar que la conciencia precede a la existencia. )<\/p>\n<p>El car\u00e1cter social de la producci\u00f3n industrial genera la conciencia colectiva, base del socialismo. Corolario por l\u00f3gica formal: otros sectores sociales, campesinos, artesanos, aut\u00f3nomos, etc., no podr\u00eda \u00abengendrar\u00bb conciencia socialista, deber\u00edan ser \u00abarrastrados\u00bb por el proletariado.<\/p>\n<p>La disciplina fabril favorece la disciplina colectiva<\/p>\n<p>La plusval\u00eda, que expresa el concepto preciso de explotaci\u00f3n, diferenciado pero no antag\u00f3nico al de opresi\u00f3n, produce una contradicci\u00f3n innegociable puesto que la eliminaci\u00f3n de la plusval\u00eda solo es posible con la eliminaci\u00f3n del capitalismo..<\/p>\n<p>La \u00fanica clase explotada es el proletariado. Las dem\u00e1s clases populares sufren la opresi\u00f3n. Las opresiones pueden ser negociables y hasta resueltas sin cambiar el sistema. La explotaci\u00f3n no puede resolverse sin cambio revolucionario. Por lo tanto la \u00fanica clase revolucionaria tiene que ser la obrera.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n posibilita el cambio de cantidad en calidad. El sujeto proletario es el \u00fanico sujeto posible con una contradicci\u00f3n irresoluble que s\u00f3lo puede resolverse por negaci\u00f3n de los contrarios y el devenir de un nuevo sujeto: la humanidad emancipada. La alienaci\u00f3n del trabajo asalariado, la transformaci\u00f3n de la fuerza de trabajo en mercanc\u00eda, niega el papel del trabajo como esencia y por ende cosifica el humano. Contradicci\u00f3n tambi\u00e9n antag\u00f3nica.<\/p>\n<p>Con estas premisas, adoptadas como leyes objetivas inalterables, como supuestamente lo era la ley de la gravedad, puede explicarse por qu\u00e9 los partidos comunistas, la socialdemocracia y hasta populismos que abrevaban en la doctrina marxista, aferrados a una teor\u00eda del progreso lineal, no comprendieran el fen\u00f3meno social de los sesentas los cuales, excedieron en mucho los protagonista fabriles y fueron liderados por vanguardias \u00abpeque\u00f1oburguesas\u00bb radicalizadas. (Oprimidas pero no explotadas) Puede observarse tambi\u00e9n que los j\u00f3venes obreros participaron m\u00e1s en car\u00e1cter de ruptura cultural generacional que en el de obreros y, en algunos aspectos tomaban contacto con el movimiento hippie.<\/p>\n<p>Porque a despecho de los presupuestos atribuidos a la conciencia, la concentraci\u00f3n fabril, la divisi\u00f3n del trabajo, la disciplina laboral, la cultura del trabajo, apoyadas por el sistema educativo y los medios de comunicaci\u00f3n, impusieron las im\u00e1genes identificatorias de vida del orden burgu\u00e9s. Ese orden burgu\u00e9s en \u00e9pocas de expansi\u00f3n de mercados de econom\u00edas productivas, pod\u00eda adaptar a sus necesidades un obrero bien pago y con reconocimiento social para que cumpliera el rol de productor y consumidor. A su vez ese obrero industrial bien pago, pero sobre todo reconocido por su cultura laboral, orgulloso de su lugar en la sociedad moderna, en el progreso de la humanidad, ignor\u00f3 la alienaci\u00f3n, ignor\u00f3 su propio car\u00e1cter como mercanc\u00eda y acept\u00f3 el modelo identificatorio de la burgues\u00eda, aunque en muchos casos convencido que eso era la v\u00eda al socialismo. As\u00ed puede decirse que la burgues\u00eda y el proletariado, disput\u00e1ndose pac\u00edfica o violentamente la distribuci\u00f3n de la riqueza avanzaban, no obstante, juntos, aliados en la constituci\u00f3n de la sociedad industrial. Las dem\u00e1s personas pertenecientes a otros sectores sociales, muy numerosos, pero desperdigados y fuera de ese esquema, los marginados, los campesinos (la producci\u00f3n rural no industrializada) las mujeres no profesionales, las dom\u00e9sticas, los artistas, los pensadores no org\u00e1nicos, los peque\u00f1os productores, los artesanos, los cuentapropistas, los locos, los vagos, los d\u00edscolos, los delincuentes, constitu\u00edan una masa considerada parasitaria, en muchos casos mayoritaria, por un lado la escoria social llamada \u00ablumpenproletariado\u00bb y por otro restos de clases precapitalistas que, como la nobleza (y la esclavitud, no olvidarlo) estaban destinadas al \u00abbasurero de la historia\u00bb. Esta es la cuota de humillaci\u00f3n del trabajo que el marxismo oficial debe asumir .<\/p>\n<p>\u00bfY la tan mentada y ruidosa clase media? La llamada clase media no se define ni por el lugar en la producci\u00f3n ni por el nivel de ingresos. La clase media es una mentalidad. Exactamente esa mentalidad de identificaci\u00f3n con los ideales de vida burgueses adoptados y sostenidos por la propia clase obrera. La clase media es \u00abel hombre de la calle\u00bb,. \u00abla gente\u00bb, como se acostumbra a decir ahora. La clase media es el \u00abhombre masa\u00bb, ese que se cree igual a todos y hace centro en los derechos individuales. Como mentalidad, trasciende los estamentos y clases, la componen los obreros m\u00e1s estables, profesionales, empleados p\u00fablicos, docentes, vendedores ambulantes, comerciantes en general, y sobre todo se autodefinen como modelo. En la actualidad la clase media es una masa autoasumida como tal, como clase media, que forma la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, principalmente asalariada, dependiente o aut\u00f3noma. Esta clase media no exist\u00eda en tiempos en que Marx desarroll\u00f3 sus teor\u00edas y apenas si aparece algo difusa en los textos cl\u00e1sicos, mezclada con la aristocracia obrera. Por lo tanto, para el marxismo oficial no ha sido digna de estudio (no exist\u00eda) con lo que le dej\u00f3 el campo libre a ese notable liberal que fue Ortega y Gasset. .<\/p>\n<p><b>La jerarqu\u00eda laboral como injusticia social <\/b><\/p>\n<p>Esa fue la etapa del capitalismo monopolista El orgullo por el trabajo, se superpon\u00eda con frecuencia a los intereses econ\u00f3micos y los empresarios lo alentaron y aprovecharon eficazmente. Las ciencias sociales, salvo la psicolog\u00eda, casi no lo registraron en sus macro estad\u00edsticas y mensuras impersonales. . S\u00f3lo las vivencias \u00abetnol\u00f3gicas\u00bb por as\u00ed decirlo, mostradas por algunos testimonios y por el arte la han documentado. Recuerdo en mis a\u00f1os de sindicalismo, en una oportunidad que ten\u00edamos un largo conflicto por el incremento del trabajo incentivado en una gran empresa del grupo Techint. Hab\u00eda una gran combatividad y excelente disciplina sindical. Sin embargo la empresa persist\u00eda en sus objetivos y hubo que recurrir a las medidas de fuerza. Por ejemplo, trabajo a reglamento, a desgano, disminuir la producci\u00f3n, lo cual se hacia inevitablemente a costa de ingresos puesto que se perd\u00edan los incentivos. Ante esto alguien propuso invertir la medida: mantener los niveles de producci\u00f3n que garantizaban el cobro de los plus de incentivo pero desentendi\u00e9ndose de la calidad. La medida no pudo prosperar porque la mayor\u00eda de los obreros, entre quienes me cuento, preferimos perder plata antes que elaborar un producto por debajo de nuestras capacidades profesionales. Otro ejemplo es el de un soldador de la industria naval que era el delegado de secci\u00f3n. En una muy violenta discusi\u00f3n con el representante de la patronal, defendiendo un compa\u00f1ero que padec\u00eda de alcoholismo. En un momento el ejecutivo le dice algo as\u00ed como: \u00abBueno, bueno, se\u00f1or Lamela, Ud. habla as\u00ed porque es una persona de gran responsabilidad, uno de los mejores soldadores de la empresa, una garant\u00eda para el trabajo, pero este muchacho que Ud defiende es poco serio, bla, bla\u2026\u00bb No puede decirse que el delegado dej\u00f3 la defensa del compa\u00f1ero, pero fue evidente el impacto de las palabras que se ajustaban a sus concepciones con respecto al trabajo, de modo tal que perdi\u00f3 energ\u00edas en la discusi\u00f3n. Este delegado defend\u00eda al compa\u00f1ero por que era su deber sindical, pero en el fondo lo repudiaba por \u00ablumpen\u00bb y compart\u00eda con el patr\u00f3n el criterio de papel en la sociedad.<\/p>\n<p>Desde luego, esta cultura del trabajo, esta manifestaci\u00f3n de \u00abseriedad\u00bb o \u00abresponsabilidad\u00bb ese rechazo moralista al ocio como el peor de los vicios, frente a tendencias \u00abaventureras\u00bb de \u00abl\u00fampenes\u00bb y peque\u00f1oburgueses disociadores &#8211; en el socialismo real se los llamaba \u00abinadaptados sociales\u00bb &#8211; era parte importante de las consideraciones que signaban a la clase obrera como la \u00fanica capaz de establecer y llevar a la pr\u00e1ctica los par\u00e1metros de la nueva sociedad. Y eso ten\u00eda su l\u00f3gica, s\u00f3lo que hoy es evidente que dichas consideraciones eran la expresi\u00f3n m\u00e1s avanzada de la moral burguesa de su \u00e9poca de oro, la moral protestante, la sociedad eficiente, as\u00e9ptica, econ\u00f3mica, sana, en donde el trabajo era la identidad, la esencia del hombre, no muy diferente a la planteada por Tom\u00e1s Moro en la novela \u00abUtop\u00eda\u00bb y el ocio el m\u00e1s grave de los pecados inmoralidades..<\/p>\n<p>Uno de los problemas no menores de esta moral burguesa decimon\u00f3nica adoptada por el socialismo revolucionario y reformista es la jerarquizaci\u00f3n del trabajo, la reducci\u00f3n en su importancia s\u00f3lo a los productores de \u00abvanguardia\u00bb, por as\u00ed decirlo. En la Uni\u00f3n sovi\u00e9tica fue paradigm\u00e1tico. Apolog\u00eda del trabajo manual, del proletario, pero siempre y cuando este sea un metal\u00fargico y sobre todo un tornero, ajustador o matricero. Los pobres diablos que estaban obligados a conducir tranv\u00edas, repartir correspondencia, barrer las calles, pintar paredes, limpiar vidrios, cuidar ni\u00f1os o ancianos etc. eran categor\u00edas inferiores. . Ni que decir la opini\u00f3n social que merec\u00eda una mujer que aspirara solo a ser madre y cuidar su prole. El obrerismo del marxismo ruso reconoc\u00eda el trabajo intelectual, despu\u00e9s del manual y casi solo en su aspecto cient\u00edfico, los acad\u00e9micos, y dentro de estos, los de ciencias duras. Cierto es que se extendi\u00f3 el arte al alcance de las grandes masas. Sin embargo, adem\u00e1s de profesionalizado, es decir desnaturalizado, se lo ubicaba en lugar subordinado y siempre ligado al mundo de la producci\u00f3n. Estos criterios m\u00e1s el dogmatismo pol\u00edtico engendraron el c\u00e9lebre \u00abrealismo socialista\u00bb que no fue ni realismo ni socialista.<\/p>\n<p>Merece la pena detenerse en el detalle de por qu\u00e9 se insist\u00eda tanto en el metal\u00fargico. Por una serie de reflexiones que se puede parodiar como un tratado de l\u00f3gica formal: Socialismo es industrializaci\u00f3n m\u00e1s ideolog\u00eda; industrializaci\u00f3n, para aquella etapa, era siderurgia; Siderurgia implicaba desarrollo cient\u00edfico y obreros del metal; ideolog\u00eda implicaba sujeto portador de la misma: el obrero industrial y de este el metal\u00fargico y dentro del metal\u00fargico el tornero el ajustador o el matricero El herrero, que en \u00faltima instancia es el padre de la metalurgia, pertenec\u00eda al precapitalismo, al basurero de la historia.<\/p>\n<p>Conviene reiterar que para el mito del progreso la tendencia induatrializadora ser\u00eda irreversible y todos los sectores marginales desaparecer\u00edan. A esa era se la ha llamado tambi\u00e9n \u00abLa cultura chimenea\u00bb, porque la f\u00e1brica pon\u00eda la impronta a la cultura. El conjunto de la sociedad se ordenaba por la f\u00e1brica. Los trabajadores de cuellos blancos y servicios en general, los docentes y hasta las organizaciones empresarias se organizaban al modelo del sindicato obrero. N\u00f3tese que este se hab\u00eda disciplinado por la f\u00e1brica. Ese parec\u00eda el \u00faltimo escal\u00f3n del capitalismo y para hacer el socialismo solo era cuesti\u00f3n de tomar el poder entendiendo como poder s\u00f3lo el aparato del estado.<\/p>\n<p>Pero ocurri\u00f3 lo que est\u00e1 ocurriendo: de pronto (como hemos visto no tan de pronto) la industria se desconcentra, y los asalariados en forma de cuentapropistas pasan a ser mayor\u00eda sin tener muy claro que son asalariados, esclavos aut\u00f3nomos. El desempleo deja de ser, como hab\u00eda sido, un contingente de personas no ocupadas m\u00e1s o menos controlable para regular el salario con la oferta y demanda, para transformarse en estructural y creciente. Los marginados no son ya el \u00ablumpenproletariado\u00bb compuesto por inadaptados sociales, sino los que \u00abperdieron\u00bb, los que \u00absobran\u00bb, est\u00e1n de m\u00e1s. Las profesiones deterioran su calidad por la interminable divisi\u00f3n del trabajo en cientos de rid\u00edculas y alienantes, pero eficaces, subdivisiones. Esta fragmentaci\u00f3n establece especializaciones que requieren mucho menores conocimientos que las anteriores pero que no se sabe bien por que misterioso milagro, dejan la ilusi\u00f3n de una mayor capacitaci\u00f3n o que hay que ser m\u00e1s inteligentes para ejecutarlas. El mayor de los absurdos, no s\u00f3lo no resiste la evidencia pr\u00e1ctica sino que tampoco resiste la l\u00f3gica. La inform\u00e1tica ha simplificado geom\u00e9tricamente la producci\u00f3n, por lo tanto las tareas son mucho m\u00e1s sencillas y requieren menos inteligencia. Sin embargo el mito de la capacitaci\u00f3n como soluci\u00f3n al problema del desempleo act\u00faa como una eficaz zanahoria delante del hocico. Una de las m\u00e1s burdas estafas. Ni siquiera puede admitirse que es un error de apreciaci\u00f3n, de c\u00e1lculo, es una grosera mentira. Porque la actual capacitaci\u00f3n consiste en darle al futuro empleado unas nociones t\u00e9cnicas sobre sus tareas espec\u00edficas pero lo fundamental es la preparaci\u00f3n de tipo psicologico-social, por as\u00ed decirlo, para las nuevas relaciones laborales en la que prima la competencia por sobre la cooperaci\u00f3n. Cuando se afirma con total desparpajo, que una persona adulta, a la que llaman \u00abvieja\u00bb, est\u00e1 demasiado estructurada para aprender las nuevas t\u00e9cnicas, lo que se est\u00e1 diciendo es que posee demasiados lastres de una conducta laboral hist\u00f3rica que ay que destrozar. Dicho en criollo, son demasiado ma\u00f1osos, para adaptarse a las nuevas formas de explotaci\u00f3n.. .<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay un aspecto muy importante en la relaci\u00f3n trabajo y capital que se oculta en la supuesta necesidad de capacitaci\u00f3n. En pasado no solo la concentraci\u00f3n num\u00e9rica era una de las armas importantes de los trabajadores. Tambi\u00e9n ten\u00eda enorme incidencia el caudal de conocimientos que trabajador era portador, sea por transmisi\u00f3n generacional, por escuelas o por la propia pr\u00e1ctica industrial. En este juicio tiene poco valor el grado de \u00abalfabetizaci\u00f3n\u00bb, aunque incide, el valor esencial es lo que el cuerpo del trabajador pose\u00eda, no ya los meros brazos portadores de la \u00abfuerza de trabajo\u00bb, sino lo que esos brazos sab\u00edan hacer y no eran f\u00e1cilmente reemplazables. Un herrero, carpintero, tornero, matambrero, alba\u00f1il, etc significaba a\u00f1os de \u00abentrenamiento\u00bb , como desde\u00f1osamente la pedagog\u00eda norteamericana clasificaban las virtudes manuales para diferenciarlas de los conocimientos \u00abintelectuales\u00bb. Sin embargo ya Spinosa afirmaba que no es el cerebro el que piensa sino el cuerpo. El propio Marx hab\u00eda dicho algo as\u00ed como \u00abel hombre piensa porque tiene manos\u00bb No pocas huelgas se ganaron porque los trabajadores de esas industrias eran dif\u00edciles de remplazar.<\/p>\n<p>Desafortunadamente hasta los propios sindicatos suelen no tener en cuenta esto y caer en la trampa de la supuesta capacitaci\u00f3n como solucionadora del desempleo. El sindicalismo, instrumento de la era industrial, organizado como correspond\u00eda a aquellas pautas, o sea por rama de la industria, con sus huestes acantonadas en el propio interior de las fabricas, se vuelve impotente cuando los asalariados se dispersan en miles de domicilios y los concentrados son cada vez menos num\u00e9ricamente, menos capacitados, menos indispensables a punto tal que ya son el componente m\u00e1s f\u00e1cilmente renovable del proceso productivo. . La huelga, como instrumento principal de lucha en aquellos tiempos en que la mano de obra no era tan f\u00e1cilmente renovable , es hoy un arma mellada y no ser\u00e1 posible concebir otras armas si no se reconoce este cuadro de situaci\u00f3n. Si no se reconoce que la organizaci\u00f3n sindical tradicional es obsoleta para enfrentar la actual organizaci\u00f3n del mundo patronal, los sindicatos est\u00e1n condenados a una creciente defensiva sin posibilidades de retomar la ofensiva. Si la fabrica se ha descentralizado y el capital se ha concentrado como nunca, habr\u00e1 que pensar en una organizaci\u00f3n sindical capaz de enfrentar este nuevo proceso. Pensar que quiz\u00e1s no sirva m\u00e1s la organizaci\u00f3n piramidal concebida a la imagen de la rama de la industria, sino tal vez en forma de red intentando una total concentraci\u00f3n de los objetivos comunes de todos los trabajadores, de todos, no de los \u00abindustriales\u00bb de todos, sin excepci\u00f3n con una descentralizaci\u00f3n de las estructuras que permitan actuar con eficacia en cada situaci\u00f3n. No estoy proponiendo nada concreto, porque no podr\u00eda hacerlo desde este teclado. Simplemente sugiero ejes posibles de debate para enfrentar los problemas concretos en situaciones concretas.<\/p>\n<p>Pero este enfrentamiento cotidiano a la explotaci\u00f3n responder\u00e1 solo a la necesidad y no a la libertad si no va impregnado de una praxis liberadora. Debe contener en cada particularidad su universal, su creaci\u00f3n de legitima igualdad. En esa b\u00fasqueda es fundamental una radical critica a la apolog\u00eda del trabajo como \u00abesencia\u00bb, la que llev\u00f3 a su odiosa jerarquizaci\u00f3n y esta es fuente de desigualdad, casi tanto como la econ\u00f3mica. El conocido adagio \u00abno solo de pan vive el hombre\u00bb no es una trivialidad. La sociedad no es desigual solo por diferencias de ingresos econ\u00f3micos. Lo es tambi\u00e9n por diferencias jer\u00e1rquicas como lo era la sociedad medieval en donde frecuentemente un noble pose\u00eda menos riquezas que un mercader y sin embargo era socialmente superior. . Desde luego que la mayor parte de las veces esos privilegios por categor\u00edas sociales van acompa\u00f1ados de ventajas econ\u00f3micas y de este modo ambas categor\u00edas se interinfluyen. Y as\u00ed como el republicanismo burgu\u00e9s reprodujo los t\u00edtulos nobiliarios en los t\u00edtulos acad\u00e9micos, el socialismo repite la f\u00f3rmula con las jerarquizaciones en el trabajo. Por eso es que aunque se hubiera buscado y aplicado la igualdad en la distribuci\u00f3n de recursos, la sociedad socialista no pod\u00eda ser igualitaria desde el punto de vista de la emancipaci\u00f3n humana<\/p>\n<p>Es posible admitir cierta diferencia en los ingresos ya que no todas las personas desean lo mismo ni tienen las mismas necesidades. Despu\u00e9s de todo la f\u00f3rmula del comunismo era : \u00abde cada cual seg\u00fan sus posibilidades y a cada cual sus necesidades\u00bb El igualitarismo aritm\u00e9tico es una expresi\u00f3n infantil de comunismo. Una persona come m\u00e1s que otra, la que vive en el tr\u00f3pico necesita menos ropa o calefacci\u00f3n que la que vive cerca de los polos y as\u00ed hasta el infinito. Del mismo modo el deseo laboral u ocupacional. \u00bfQui\u00e9n dijo que a alguien no le puede gustar m\u00e1s ser taxista que ingeniero o cuidar ni\u00f1os en vez de dise\u00f1ar muebles?. Alguien puede desear trabajar de tenedor de libros porque es m\u00e1s aliviado f\u00edsicamente que de alba\u00f1il, mientras otro quiere ser agricultor porque le gusta andar al sol.<\/p>\n<p>El problema es que la desigualdad pasa por la jerarquizaron del trabajo. Si cuidar ni\u00f1os tuviese la misma consideraci\u00f3n social y humana que dise\u00f1ar edificios, ser docente, m\u00e9dico o decorador, etc., independientemente de los ingresos en cada caso, no habr\u00eda desigualdad sino diferencias de lo m\u00faltiple.<\/p>\n<p>Ahora bien, si seguimos adoptando la idea de un sujeto sustancial, es decir el que surge de la pr\u00e1ctica laboral, concretamente el proletario y a la vez continuamos estableciendo las jerarqu\u00edas se\u00f1aladas en las diversas actividades humanas, el comunismo ser\u00eda un contrasentido, una imposibilidad l\u00f3gica: ayer en la sociedad sovi\u00e9tica el tornero era superior al barrendero; hoy lo ser\u00eda el inform\u00e1tico. Para pensar la igualdad hay que pensar las personas en car\u00e1cter de tales, en el sentido del ser, de seres sociales. La persona es Mar\u00eda o Luis, t\u00edo, amigo, madre, padre, compa\u00f1ero, vecino. Mar\u00eda trabaja de psic\u00f3loga, no \u00abes\u00bb psic\u00f3loga, trabaja como psic\u00f3loga y \u00abes\u00bb Mar\u00eda. Luis trabaja de barrendero, no \u00abes\u00bb barrendero, \u00abes\u00bb Luis Extraordinaria ventaja nos da nuestra lengua que puede diferenciar el ser del estar. Porque deber\u00edamos decir: Mar\u00eda \u00abest\u00e1\u00bb psic\u00f3loga, es lo que est\u00e1 haciendo solo determinadas horas del d\u00eda. \u00bfNos hemos detenido alguna vez a observar esta absurda paradoja? Mar\u00eda, que seis horas de cinco d\u00edas de la semana trabaja de psic\u00f3loga, se encuentra en una reuni\u00f3n social con Luis y dir\u00e1 muy naturalmente yo \u00absoy\u00bb psic\u00f3loga. Mar\u00eda regresa a su casa y todos los d\u00edas limpia los ba\u00f1os, cambia pa\u00f1ales a los ni\u00f1os, barre los pisos y lava la ropa, es decir tareas muy parecidas a las de Luis. A su vez Luis, que todos los d\u00edas durante seis u ocho horas barre las calles, regresa a su casa y toca el clarinete, pinta o cr\u00eda palomas de raza. Pero en la reuni\u00f3n dir\u00e1 a su vez: \u00abYo \u00absoy\u00bb barrendero\u00bb. Por eso, la igualdad pasa porque un barrendero tiene el mismo valor social que un psic\u00f3logo. En todo caso seria materia de discusi\u00f3n su valor econ\u00f3mico, si de econom\u00eda se tratase y en el sentido de cu\u00e1nto cuesta a la comunidad la formaci\u00f3n profesional de una u otra actividad. Pero como personas, como sujetos son iguales.<\/p>\n<p>Sin embargo estas jerarquizaciones que criticamos no han sido caprichosas, provienen de una jerarquizaci\u00f3n del conocimiento y la visi\u00f3n unidimensional de la vida misma que se espanta ante lo m\u00faltiple, lo diferente y responde con valorizaciones identificatorias. No acepta que Luis, el barrendero no es \u00absuperior\u00bb ni \u00abinferior\u00bb a Mar\u00eda, es diferente. No admite que una persona pueda sentirse bien con una actitud m\u00e1s contemplativa ante las cosas, ante la vida, que otra que se sentir\u00e1 bien en la investigaci\u00f3n a fondo. Son diferentes. Ambos incursionan por v\u00edas distintas en la conciencia social. Porque Luis barrendero puede poseer conocimientos \u00abmayores\u00bb que los de Mar\u00eda psic\u00f3loga o \u00abmenores\u00bb, pues quien lo dice. Lo que vale es Luis como sujeto constituyente de cada situaci\u00f3n, como persona, como ser social, fiel al deseo, fiel a la libertad.<\/p>\n<p><b>La \u00absubjetivaci\u00f3n\u00bb del sujeto\u00bb<\/b><\/p>\n<p>Podemos comprobar hoy que la posici\u00f3n de privilegios no pasa solo por la acumulaci\u00f3n de dinero sino tambi\u00e9n por la apropiaci\u00f3n del saber, por supuesto cient\u00edfico. Y precisamente el saber conlleva apropiaci\u00f3n de riquezas. Y no cabe dudas que es as\u00ed. Ante esta evidencia, surgen tendencias desde el movimiento emancipador, desde muchos pensadores y sujetos sociales preocupados por la renovaci\u00f3n del marxismo como teor\u00eda de liberaci\u00f3n, que proponen redirigir la lucha de clases hacia la disputa de esos conocimientos. Se argumenta que, siendo hoy el conocimiento \u2013 el conocimiento cient\u00edfico &#8211; el factor principal de producci\u00f3n de riqueza, los detentores de dicho conocimiento serian el actual sujeto como ayer lo fue el productor manual. Esta l\u00ednea de pensamiento no logra superar la noci\u00f3n de un sujeto sustancial, que deviene el desarrollo de las fuerzas productivas y por lo tanto nos llevar\u00eda a un nuevo callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>En primer lugar porque este juicio habla de un \u00abnuevo\u00bb productor de conocimiento ignorando el insoslayable aporte del trabajador al conocimiento. Conocimientos constituidos por saberes heredados o adquiridos, pero sobre todo por la ejecuci\u00f3n del \u00fanico modo acabado de conocer: la investigaci\u00f3n. La investigaci\u00f3n, s\u00ed, solo que en vez de un plan predeterminado sobre una curr\u00edcula te\u00f3rica s\u00e9 hacia sustancialmente en el propio proceso de producci\u00f3n donde cada individuo, desde el ingeniero jefe hasta el lingador, frecuentemente semianalfabeto, pe\u00f3n en la pen\u00faltima escala del salario, aportaba su cuota experimental al progreso tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Repito, porque es necesario detenerse en este punto. No hago hincapi\u00e9 en el tornero, quien por saber dos o tres operaciones algebraicas que aprendi\u00f3 en la escuela t\u00e9cnica o las saca directamente del manual, para calcular los engranajes de una rosca pretende una \u00abinteligencia\u00bb superior y. est\u00e1 m\u00e1s cerca de nuestros actuales \u00abtrabajadores del conocimiento\u00bb. Hago hincapi\u00e9 exactamente en el pe\u00f3n, el menos calificado de los obreros porque los saberes que \u00e9l aporta aparentan ser los m\u00e1s lejanos a los que producen la universidades. Me veo obligado a distraer al lector con un ejemplo: Cuando la industria construye un puente gr\u00faa, por tomar un caso, semejante maquinaria es dise\u00f1ada por los ingenieros que extraen sus conocimientos de los acumulados por todos los antecesores y aportan su creatividad inventando alg\u00fan nuevo modelo. Pero eso tiene que realizarse, tanto construirse como probarse su uso. Hasta el fin de este proceso no puede decirse que se sabe. Entre los problemas no menores a resolver, est\u00e1 la propia construcci\u00f3n, de acuerdo a los recursos disponibles. El tablero de dibujo o la actual computadora prev\u00e9 todo lo previsible pero si hay creaci\u00f3n hay elementos desconocidos, hay algo no previsible, hay un nuevo saber que devendr\u00e1 del enfrentamiento experimental. Si se tratara de una pieza de cer\u00e1mica, el dise\u00f1ador lo ejecutar\u00eda con sus propias manos y aun asi, estar\u00eda experimentando, es decir dise\u00f1ando, teorizando, hasta el acabado. Pero como se trata de una obra colectiva hay que imaginarse centenares de manos que experimentan, prueban, se equivocan, vuelven a probar, se golpean, se lastiman, salen callos\u2026.. Y cuando decimos manos decimos cuerpos, no solamente una pretenciosa maquinilla llamada cerebro. No son poco importantes en las fases constructiva de nuestro ejemplo los momentos en que a esa monstruosa construcci\u00f3n prefabricada hay que darla vuelta para trabajarla del otro lado. . Ello se lleva a cabo mediante poderosas gr\u00faas y un observador superficial se quedar\u00e1 con la boca abierta al ver como esas ingenios mec\u00e1nicos hacen girar la bestia. Sin embargo quien est\u00e1 en la intimidad de las operaciones sabe que en esa delicada maniobra es tan grave la destreza del los gruistas como especialmente la de los lingadores para hacer las ataduras en los sitios exactos. Un error puede causar un desastre. Desde luego que un ingeniero dirige la maniobra y se hace responsable (no siempre) pero este hombre le reza a San Ingeniero para que no se vayan a equivocar los peones lingadores. Y tambi\u00e9n es cierto que hay ingenieros que pueden realizar ellos mismos la maniobra, pero en ese caso, tal conocimiento no provino del an\u00e1lisis l\u00f3gico previsible sino de haber puesto y poner el cuerpo en la tarea..<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 conocimientos tan irremplazables posee el lingador? \u00bfEn qu\u00e9 escuela los aprendi\u00f3? \u00bf Por qu\u00e9 ni el ingeniero ni nuestro orgulloso tornero lo pueden reemplazar? Porque este hombre posee el conocimiento del cuerpo que piensa. Porque ha ido experimentando y experimenta tanto en forma directa como indirecta. Es decir, no por casualidad los mejores lingadores ven\u00edan del campo, de tareas agropecuarias y tra\u00edan una serie de saberes impregnados en el cuerpo constituidos como teor\u00eda no \u00abracional\u00bb por as\u00ed decirlo, que los hacia m\u00e1s aptos para esa tarea. Por algo hab\u00eda lingadores buenos y malos. Sin embargo ni la patronal ni los sindicatos, dirigidos la m\u00e1s de las veces por obreros \u00abcalificados\u00bb se preocuparon demasiado por una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica acorde. Si a esto le agregamos que por lo general estos operarios eran \u00abcabecitas\u00bb cualquier argentino sano comprender\u00e1 de inmediato..<\/p>\n<p>Desde luego, durante el auge industrial y el \u00e9xodo del campo a la ciudad, sobraban campesinos para hacer de lingadores y escaseaban los torneros y en ello radica la descalificaci\u00f3n de la tarea. Por raro que parezca y por m\u00e1s que se crea un exabrupto, pensemos que no es muy diferente que en la actualidad. Sobran las personas con estudios terciarios de modo tal que se los puede entrenar en dos meses para hacer cualquier tarea productiva que dependa de la inform\u00e1tica. Por lo tanto las calificaciones no est\u00e1n dadas, nunca los estuvieron, por la \u00edndole intr\u00ednseca de las especializaciones, por la densidad y profundidad de los saberes y conocimientos, por el esfuerzo que significa cada adquisici\u00f3n de los mismos, (quemarse las pesta\u00f1as, horas de culo en la silla, y bla, bla, bla) como suele repetirse sin ton ni son, sino por una cuesti\u00f3n de oferta y demanda. Hoy un ingeniero civil maneja un taxi porque hay un arquitecto que hace su trabajo mientras un publicista realiza tareas de arquitectura.<\/p>\n<p>Como queda dicho, una nueva teor\u00eda del sujeto que mantenga el criterio sustancial, necesario, inmanente del desarrollo de las fuerzas productivas, ahora llamado \u00abtrabajador intelectual\u00bb, nos llevar\u00e1 a un nuevo callej\u00f3n sin salida. Si ello se complementa con el criterio cientificista de un sujeto investigador separado del objeto de investigaci\u00f3n, actuando impunemente, sin poner el cuerpo, ajeno a toda \u00e9tica que no sea la \u00abobjetividad\u00bb del objeto de su estudio, sin involucrarse como constituyente en el problema, la encerrona hist\u00f3rica ser\u00e1 completa.<\/p>\n<p>Es imprescindible hacer un replanteo radical de la teor\u00eda del conocimiento lo que nos posibilitar\u00e1 una lectura creativa, superadora de la relaci\u00f3n entre trabajo intelectual y manual, entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica. Tales divisiones existen s\u00f3lo en la abstracci\u00f3n del an\u00e1lisis. El pensamiento racionalista pone el cenit en el an\u00e1lisis. El criterio empirista lo pone en la pr\u00e1ctica. Y ambos procesos parecieran marchan separados suscitando interminables discusiones que recuerdan el asunto de la gallina y el huevo. Ahora se habla, cosa que no es nueva, de una \u00abpr\u00e1ctica te\u00f3rica\u00bb y de all\u00ed estos hipot\u00e9ticos nuevos sujetos sociales, los trabajadores del conocimiento.<\/p>\n<p>Hay que salir de la trampa teor\u00eda-pr\u00e1ctica, desactivar ese enciclopedismo que parece creer que conocimientos acumulados por la memoria, la escritura, el disquete o el disco r\u00edgido es la teor\u00eda. Esa acumulaci\u00f3n es informaci\u00f3n que a veces nos informan sobre teor\u00eda y establecen lo que suele llamarse epistemolog\u00eda, gran palabra esta que con solo pronunciarla se terminan las discusiones. La absolutizaci\u00f3n del papel rector del cerebro como \u00f3rgano del pensamiento y de todas las conductas humanas. Entender que por muy buena receta que nos den, por inteligente que seamos, para hacer un buen plato hay que quemar varios intentos.<\/p>\n<p>Y en ese \u00abquemar\u00bb est\u00e1 el quid de la cuesti\u00f3n. Porque de eso se trata, de \u00abquemar\u00bb y sobre todo de \u00abquemarse\u00bb. Esa es la historia de la propia ciencia reconocida por los verdaderos cient\u00edficos y no estos arrogantes \u00abcientistas\u00bb, creadores de la vaca loca y los \u00abefectos no deseados\u00bb, aprendices de brujos, sin el esp\u00edritu libertario de las brujas medievales, embriagados de soberbia que imaginan dominar el mundo por medio del an\u00e1lisis l\u00f3gico previsible. . Por m\u00e1s promesas que nos hicieron los tecn\u00f3cratas, desde Descartes en adelante, la raz\u00f3n no puede adelantarse a la experiencia, la raz\u00f3n marcha con la experiencia y a esa identidad le llamamos praxis. As\u00ed lo ha pagado la historia de la humanidad y, en nuestra b\u00fasqueda de la esencia a trav\u00e9s de la existencia, estamos dispuestos a seguir pagando el precio de la aventura de comer del \u00e1rbol del conocimiento. Repito, estamos dispuestos a seguir pagando pero a condici\u00f3n de blanquear la situaci\u00f3n, de un sinceramiento, un \u00abas\u00ed son las cosas\u00bb. No actuamos desde afuera, estamos involucrados porque somos constituyentes de la situaci\u00f3n, incluso, parafraseando a Sartre, a pesar nuestro.<\/p>\n<p>Es imprescindible sacudirnos de este equ\u00edvoco en que nos meti\u00f3 la modernidad, particularmente durante la primera revoluci\u00f3n industrial, mejor dicho su lectura iluminista, en donde cre\u00edmos que el cerebro privilegiado de los James Watt, Juan Gutemberg o Jorge Stepensson fueron los milagrosos creadores. Y no lo tomo al azar, la m\u00e1quina de vapor fue concebida much\u00edsimo antes por Pap\u00edn, un franc\u00e9s y no pudo llevarse a cabo porque en toda Francia no hab\u00eda un herrero capaz de construir el \u00e9mbolo y el pist\u00f3n con la precisi\u00f3n necesaria. Fueron los herreros de la m\u00e1s desarrollada Inglaterra quienes lo pudieron hacer y Watt se llev\u00f3 la primicia.<\/p>\n<p>Esta propuesta de un sujeto en base al productor de conocimientos establecer\u00eda en segundo lugar una mayor y m\u00e1s odiosa divisi\u00f3n social entre \u00absabihondos\u00bb y \u00absuicidas\u00bb. En el mejor de los casos, un paternalismo por parte de los que posean el privilegio educativo formativo o especiales aptitudes para las ciencias sobre quienes no los posean; los primeros estar\u00e1n destinados a dirigir a los segundos. Aun suponiendo que se hiciera la gran revoluci\u00f3n, ultra radical y socialista que eliminara el trabajo asalariado y la propiedad privada de los bienes de producci\u00f3n, se establecer\u00eda un nuevo tipo de clasismo entre los que saben y los que no saben.<\/p>\n<p>Por eso es que ha llegado el momento de reformular el concepto e sujeto encontrando los fundamentos te\u00f3ricos para actuar sobre las situaciones concretas ejercitando una cr\u00edtica radical a toda la cultura del trabajo. No para negar el papel de esta vital actividad humana sino para intentar ubicarla en su justa posici\u00f3n junto a otras manifestaciones vitales del ser humano aunque no se dirijan a la satisfacci\u00f3n de las necesidades biol\u00f3gicas. El arte, el placer y el juego.<\/p>\n<p>Y dejamos para lo ultimo algunas precisiones por no decir definiciones. Es obvio que cualquier actividad requiere \u00abtrabajo\u00bb, La primera de todas el arte. Pero aqu\u00ed hemos hablado del trabajo que responde a enfrentar la necesidad de la vida \u00abbiol\u00f3gica\u00bb Y esto no es una redundancia puesto que la vida humana excede la necesidad biol\u00f3gica. En tal prosecuci\u00f3n el trabajo ha sido una maldici\u00f3n, una pesada carga que arrastra la humanidad desde el inicio de la civilizaci\u00f3n, la que ha costado sudor, l\u00e1grimas y sangre\u2026\u2026pero no para todos. Despu\u00e9s de ese largu\u00edsimo camino la capacidad de la tecnolog\u00eda permitir\u00eda satisfacer las necesidades vitales con poco esfuerzo humano suponiendo una sociedad igualitaria y con una revoluci\u00f3n en los h\u00e1bitos de consumo. . Pero de todos modos hay &#8211; y probablemente habr\u00e1 siempre &#8211; tareas desagradables, que nadie o casi nadie desea hacer. Para ello no hay soluci\u00f3n te\u00f3rica la vista, la experimentaci\u00f3n social ser\u00e1 el camino de la soluci\u00f3n en la medida que nos desprendamos de prejuicios jer\u00e1rquicos. Podemos imaginar que todas las personas de la comunidad deber\u00e1n aportar un tiempo de \u00bb trabajo social\u00bb por as\u00ed llamarlo, del mismo modo que en ciertas culturas antiguas se trabajaba para el estado o como hoy en d\u00eda se pagan los impuestos.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 como habr\u00e1 de ser, en todo caso es futuro y lo escrito en el p\u00e1rrafo anterior es pura imaginaci\u00f3n solo para mostrar que es posible pensar de otra manera de la que nos ha impuesto la raz\u00f3n de la modernidad. Si es as\u00ed, no podr\u00e9 ser acusado de \u00abpecado de lesa idealismo\u00bb al sugerir un sujeto no por su \u00abbase material\u00bb por su est\u00e1tica sustancia social, sino por su existencia, por su praxis social en situaci\u00f3n concreta, por su subjetividad enfrentada a la alienaci\u00f3n del papel en la producci\u00f3n. Ciertamente las ciencias sociales no han logrado todav\u00eda de sistematizar un pensamiento en esa direcci\u00f3n a pesar de que la vida misma est\u00e1 sembrada de ejemplos de pr\u00e1cticas explorativas en tal sentido por sobre la conciencia de sus protagonista.<\/p>\n<p>Por suerte la pol\u00edtica como arte y el propio arte no se amilana y, pegados a la vida misma, enfrentan la incertidumbre con la convicci\u00f3n con alentadores resultados. Si nos salimos de la pol\u00edtica espect\u00e1culo y nos introducimos en la sociedad profunda contactaremos este tipo de pol\u00edtica que propiciamos. En el cine: \u00abEl tren de la vida\u00bb, \u00abTierra y Libertad\u00bb, \u00abLa mirada de Ulises\u00bb, en la novela: \u00abMascar\u00f3\u00bb de Haroldo Conti, \u00abLa Caverna\u00bb de Jos\u00e9 Saramago. L\u00e1stima que para el pensamiento racionalista el arte aparezca tambi\u00e9n en el reino de la necesidad y no en el reino de la libertad.<\/p>\n<p>\u00bb Yo aprend\u00ed m\u00e1s sobre lo que es la sociedad burguesa, el capitalismo, etc., leyendo las novelas de Balzac que con el conjunto de los historiadores, economistas e investigadores de estad\u00edsticas profesionales de su \u00e9poca\u00bb. (Federico Engels)<\/p>\n<p>(*) El autor Arnold Kremer utiliza el seudonimo de Luis Mattini. Fue dirigente del (PRT-ERP) de Argentina tras la muerte de Santucho.<\/p>\n<p>arnolkremer@lafogata.org<\/p>\n<p>La Fogata\u00a0\u00a0 http:\/\/www.lafogata.org\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si uno lee la literatura social del siglo XIX, ve filmes como &quot;Germinal&quot;, incluso a escritores de mediados de siglo XX como Elio Vittorini y la remata con la \u00faltima novela de Saramago &quot;La caverna&quot;; si uno escucha a nuestros abuelos, casi centenarios, puede comparar las consecuencias de la segunda revoluci\u00f3n industrial con los actuales resultados de la llamada globalizaci\u00f3n. No queremos decir que no hay nada nuevo bajo el sol sino que se confirma la tendencia del desarrollo capitalista enunciada y seguida por sus estudiosos cr\u00edticos, desde &quot;El capital&quot; de Marx a &quot;El imperialismo fase superior del capitalismo&quot; de Lenin y &quot;La integraci\u00f3n mundial, ultima etapa del imperialismo&quot; de Silvio Frondizi.<\/p>\n<p>Empero la literatura tiene la ventaja de mostrar el dolor, el drama humano, psicol\u00f3gico, emocional, las cat\u00e1strofes culturales, por encima de la lectura de un dudoso progreso justificado por las ciencias sociales. <\/p>\n<p>Cierto es que frente a la escasez generalizada en el siglo XIX ha sido justo que Marx viese en el desarrollo capitalista, la acumulaci\u00f3n de riqueza amasada en sangre que ser\u00eda, no obstante, la base material imprescindible para pensar en una sociedad igualitaria. Sin embargo eso ya no parec\u00eda cre\u00edble a la segunda mitad del siglo XX a pesar que nosotros lo quer\u00edamos creer. Porque ese &quot; quer\u00edamos creer&quot; explica las revueltas mundiales de los sesentas, precisamente m\u00e1s fuertes en las generaciones de j\u00f3venes bien alimentados, sea all\u00e1 el mayo franc\u00e9s, acull\u00e1 la primavera de Praga, ah\u00ed la masacre de Tlatelolco o aqu\u00ed cordobazo llevado a cabo por las clases sociales populares, que hab\u00edamos disfrutado de la ni\u00f1ez peronista. Las cargas de caballer\u00eda, los tanques, los gases, los garrotes y las ametralladoras nos demostraron que ya no era cre\u00edble, si alguna vez lo fue. <\/p>\n<p>El hilo conductor en estos casi dos siglos ha sido el conflicto entre capital y trabajo, confrontaci\u00f3n antag\u00f3nica, irreconciliable por su propia naturaleza. Una historia tinta en sangre que puso la impronta sobre la historia de la vida del pueblo y est\u00e1 registrada en toneladas de p\u00e1ginas, en las ciencias, las artes y en la memoria colectiva. Un tema monumental, por cierto, del que aqu\u00ed solo me propongo examinar la vinculaci\u00f3n que en este proceso se ha establecido entre trabajo y sujeto, entre trabajo e identidad y c\u00f3mo la historia de la modernidad &#8211; que es la historia del capitalismo &#8211; desarroll\u00f3 una relaci\u00f3n ambigua entre el culto y la humillaci\u00f3n al trabajo. Desafortunadamente, el marxismo no escap\u00f3 a esa influencia. Culto como forjador de la esencia humana y humillaci\u00f3n en sus divisiones en jerarqu\u00edas variables seg\u00fan exigencias de cada \u00e9poca, partiendo de aquella primog\u00e9nita separaci\u00f3n entre trabajo manual e intelectual y dem\u00e1s subdivisiones de acuerdo a las necesidades del mercado, incluso el socialista.. <\/p>\n<p>Hoy es evidente que el folleto de Engels &quot;El papel del trabajo en la transformaci\u00f3n del mono en hombre&quot; estuvo muy influido por el darvinismo, y un materialismo lineal que le atribuy\u00f3 solo al trabajo la conformaci\u00f3n de la conciencia y el lenguaje, otorg\u00e1ndole a la subjetividad una subordinaci\u00f3n pasiva. De esa influencia entre un economicismo indeseado y un biologismo insospechado, debido al prestigio de las ciencias naturales en aquel siglo, viene la concepci\u00f3n marxista oficial que supone un sujeto sustancial, originado por las fuerzas productivas, materializado en el trabajador. En efecto: as\u00ed como la evoluci\u00f3n de las especies basada en la supuesta, al menos hoy cuestionada, supremac\u00eda de los m\u00e1s fuertes, la evoluci\u00f3n del trabajo de sus formas presumiblemente menores a las mayores, artesanales a industriales, antiguas a modernas, etc. desarrollar\u00eda la clase social llamada a ser la emancipadora de la humanidad: los obreros industriales. El proceso industrial ser\u00eda irreversible puesto que se identificaba acumulaci\u00f3n y concentraci\u00f3n capitalista con centralizaci\u00f3n productiva f\u00edsica..<\/p>\n<p>La temprana descentralizaci\u00f3n productiva<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-375","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=375"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/375\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}