{"id":3861,"date":"2019-04-07T11:13:32","date_gmt":"2019-04-07T11:13:32","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3861"},"modified":"2020-02-18T14:19:16","modified_gmt":"2020-02-18T13:19:16","slug":"vi-praxis-totalidad-filosofia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3861","title":{"rendered":"VI. Praxis, totalidad, filosof\u00eda"},"content":{"rendered":"\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El texto que presentamos del escritor y fil\u00f3sofo Francisco Fern\u00e1ndez-Santos (Los Cerralbos, Toledo, 1928), titulado \u201cPraxis, totalidad, filosof\u00eda\u201d, sexto cap\u00edtulo y ensayo central de su libro <em>Historia y filosof\u00eda<\/em>, es hoy casi desconocido. El inter\u00e9s que despert\u00f3 su publicaci\u00f3n, en 1966, hizo posibles s\u00f3lo algunas reediciones en los a\u00f1os inmediatamente posteriores, y un progresivo olvido ha hecho que en la actualidad \u00fanicamente sea posible conseguirlo a trav\u00e9s de librer\u00edas de segunda mano.<\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"wp-block-heading\">En Espai-Marx creemos valioso, sin embargo, ponerlo de nuevo en circulaci\u00f3n despu\u00e9s de tanto tiempo. Por su importancia hist\u00f3rica, como introductor de la filosof\u00eda del gran marxista checo Karel Kosik en Espa\u00f1a cuando \u00e9ste a\u00fan no hab\u00eda sido traducido al castellano, o como un representante relevante del marxismo hegeliano \u2013en la estela de Korsch, Luk\u00e1cs, Gramsci o el propio Kosik\u2013 en esta lengua. Pero, sobre todo, por la claridad pedag\u00f3gica con que presentaba su propuesta filos\u00f3fico-pol\u00edtica, cuya lectura Manuel Sacrist\u00e1n recomendaba de forma destacada a sus alumnos en la universidad a finales del franquismo. En efecto, no fue por falta de claridad por lo que la obra de Fern\u00e1ndez-Santos fue, pensamos, incomprendida y olvidada; sino, m\u00e1s bien, por la radical transparencia de su interpretaci\u00f3n del marxismo, que desafiaba desde sus ra\u00edces metaf\u00edsicas tanto el pensamiento liberal y conservador de la \u00e9poca como el materialismo vulgar y el cientificismo positivista del marxismo entonces imperante en los c\u00edrculos de izquierda.<\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Con el triunfo del neoliberalismo y el fracaso de esas perspectivas y esos proyectos alternativos, tal vez este texto, en palabras de su autor \u201cuna investigaci\u00f3n general de lo que [\u2026] constituye la esencia de la filosof\u00eda dial\u00e9ctica de la praxis\u201d, pueda ahora entenderse mejor que cuando fue le\u00eddo por primera vez, ayudar a poner luz sobre una materia \u2013el marxismo\u2013 todav\u00eda ignorada y tergiversada y animar una actividad cr\u00edtica y emancipadora. Y as\u00ed contribuir a \u201cconseguir que el hombre domine plenamente su historia, la haga transparente a las exigencias de su ser gen\u00e9rico auto-creador, se objetive sin objetualizarse.\u201d<\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[113] El marxismo, como filosof\u00eda del hombre y de la historia, tiene ya m\u00e1s de un siglo de existencia. Todos los textos de sus fundadores, incluso los in\u00e9ditos y los inacabados, se han publicado y pueden conseguir-se f\u00e1cilmente en las librer\u00edas o en las bibliotecas, por lo menos en las de la Europa oriental y en las de los pa\u00edses democr\u00e1ticos de Occidente. El marxismo es, adem\u00e1s, tema cultural de general\u00edsimo inter\u00e9s, objeto de constantes estudios, investigaciones y controversias. En definitiva, el marxismo es, para propios y extra\u00f1os, una de las grandes filosof\u00edas de Occidente y, para los marxistas y afines, la filosof\u00eda de la \u00e9poca industrial. De todo ello deber\u00eda deducirse que sus ideas e intuiciones esenciales est\u00e1n hoy perfectamente claras y definidas, para el hombre culto en general y particularmente para el estudioso de la filosof\u00eda; que no cabe ambig\u00fcedad o tergiversaci\u00f3n, por lo menos de buena fe, en cuanto a la esencia de la concepci\u00f3n filos\u00f3fica dial\u00e9ctico-materialista; y que los adversarios del marxismo lo son en funci\u00f3n de la <em>verdad real<\/em> de \u00e9ste y no de una err\u00f3nea interpretaci\u00f3n que de \u00e9l hacen. Esto, digo, es lo que cab\u00eda esperar de m\u00e1s de un siglo de existencia y de elaboraci\u00f3n de la filosof\u00eda marxista. Por desgracia, la realidad es exactamente la contraria. Todav\u00eda hoy, en 1965, el marxismo es objeto de interpretaciones radicalmente err\u00f3neas, que a menudo le atribuyen precisamente lo contrario de lo que han afirmado sus fundadores y sus verdaderos continuadores. Y este error b\u00e1sico no afecta solamente a las concepciones hist\u00f3ricas, sociol\u00f3gicas, econ\u00f3micas, etc., de Marx, sino \u2014lo que es infinitamente m\u00e1s grave\u2014 a la esencia misma de su m\u00e9todo: al marxismo [114] como filosof\u00eda. En esta ignorancia de lo que es en su esencia el m\u00e9todo dial\u00e9ctico-materialista incurren muy a menudo escritores de Occidente \u2014liberales, cristianos, neopositivistas, etc.\u2014 a los que no se puede reprochar incultura o mala fe. Hay naturalmente la ignorancia del arribismo cultural o de la mala fe. Pero esta ignorancia no es grave: se la desmonta f\u00e1cilmente. La grave es la otra: porque no traduce una simple tergiversaci\u00f3n intencionada, sino que muestra una verdadera desviaci\u00f3n cultural de tipo colectivo, una carencia ideol\u00f3gica que tiene sin duda ra\u00edces generales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y si esto ocurre en Europa, qu\u00e9 no ocurrir\u00e1 en Espa\u00f1a, cuya cultura est\u00e1 muy por debajo, en vigor y riqueza, de la europea. Personalmente, he podido comprobar m\u00e1s de una vez la profunda incomprensi\u00f3n del marxismo de que adolecen, a pesar incluso de su buena voluntad, numerosos intelectuales liberales o cristianos de nuestro pa\u00eds. Hasta ha habido alguno, eminente sin duda, que, al tratar yo de explicarle, con apoyo de textos originales, que el marxismo es una aut\u00e9ntica filosof\u00eda y no una simple teor\u00eda econ\u00f3mico-determinista de la historia y que, por tanto, aun suponiendo que hubiera errado en muchos de sus an\u00e1lisis y previsiones concretos, en cuanto filosof\u00eda, en cuanto concepci\u00f3n del mundo y m\u00e9todo general de conocimiento, no se le pod\u00eda considerar superado, me respondi\u00f3 con incredulidad escandalizada, casi con conmiseraci\u00f3n, corno si estuviera escuchando a una especie de demagogo antediluviano.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La respuesta casi indefectible de muchos de nuestros liberales ilustrados suele ser doble: a) el marxismo es una doctrina o teor\u00eda del siglo XIX que ya no corresponde a la realidad actual; b) es un determinismo econ\u00f3mico al que debe reconocerse el m\u00e9rito de haber descubierto la importancia del \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb en la historia, pero nada m\u00e1s. De ah\u00ed no suelen pasar nuestros liberales y cristianos al uso (salvo alguna excepci\u00f3n notable por casi \u00fanica, como [115] J. L. Aranguren o Garc\u00eda Bacca) en cuanto a comprensi\u00f3n del marxismo. El marxismo como interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica global del mundo hist\u00f3rico-humano no existe para ellos: como m\u00e1ximo es una teor\u00eda econ\u00f3mico-sociol\u00f3gica, por supuesto inactual. De ah\u00ed que casi les parezca un sacrilegio plantear el problema del marxismo en t\u00e9rminos rigurosa y plenamente filos\u00f3ficos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En cuanto al primer argumento, habr\u00eda que replicarles simplemente que la filosof\u00eda liberal es bastante m\u00e1s vieja que el marxismo o que el cristianismo tiene veinte siglos de existencia, y, a pesar de eso, ni siquiera un marxista puede leg\u00edtimamente afirmar que est\u00e9n radicalmente superados, es decir, que sus concepciones fundamentales no tengan vigencia cultural e hist\u00f3rica en nuestro mundo. Respecto del segundo argumento, ya veremos m\u00e1s adelante lo que hay de verdad en el supuesto determinismo econ\u00f3mico marxista. En vista de todo ello, es f\u00e1cil comprender la dificultad de mantener un debate serio y a fondo con muchos liberales espa\u00f1oles acerca de la filosof\u00eda marxista, debate que es tan necesario y provechoso para la buena salud del liberalismo como para la del propio marxismo. Y si tan pobre y err\u00f3nea idea tienen del marxismo tantos liberales espa\u00f1oles, que al fin y al cabo se afirman herederos del pensamiento europeo del que el marxismo forma parte integrante y principal\u00edsima, ya puede imaginarse lo que cabe esperar de los antimarxistas espa\u00f1oles no liberales, antieuropeos, integristas, \u00abfilipistas\u00bb&#8230; En realidad, con \u00e9stos apenas hay margen para un debate porque faltan los supuestos m\u00ednimos de comprensi\u00f3n e interpenetraci\u00f3n que en cambio s\u00ed existen entre el aut\u00e9ntico pensamiento liberal y el aut\u00e9ntico pensamiento marxista. La historia, a menudo desastrosa, del siglo XX nos muestra el grave peligro de fosilizaci\u00f3n y talmudizaci\u00f3n que corre todo pensamiento de la realidad si, cerr\u00e1ndose en s\u00ed mismo, en su propia ut\u00f3pica [116] plenitud, se niega al di\u00e1logo competitivo con los otros pensamientos y doctrinas e imagina \u00absuperarlos\u00bb exorciz\u00e1ndolos con la afirmaci\u00f3n ritual de su \u00ababsoluta falsedad\u00bb. Si sigue tal camino un pensamiento vivo corre derecho a convertirse en <em>ideolog\u00eda<\/em>\u00a0 (en el sentido marxista del t\u00e9rmino), es decir en un sistema justificatorio y aparencial, vuelto de espaldas a la verdad de la realidad. Eso es exactamente lo que le ha ocurrido a una ancha zona del marxismo en la \u00e9poca stalinista, que a\u00fan se prolonga. Pero ese ha sido tambi\u00e9n el destino de los diversos pensamientos liberales, incapaces de hacer frente, transform\u00e1ndose, al poderoso asalto del marxismo. Son muchos los intelectuales de tendencia liberal, en Europa y a\u00fan m\u00e1s en Espa\u00f1a, que no han comprendido ni comprenden que, como dice C. Wright Mills en su libro <em>The Marxists<\/em>, \u00abrechazar la confrontaci\u00f3n con el marxismo es un modo de no tomar en serio los ideales del propio liberalismo\u00bb. Para Mills, \u00abMarx nos ha dado un instrumento que podemos llamar cl\u00e1sico para la investigaci\u00f3n sobre el hombre, sobre la sociedad, sobre la historia\u00bb. Por \u00abel alcance intelectual y la sutileza del contenido te\u00f3rico\u00bb de su obra, \u00abpertenece sin duda alguna a la tradici\u00f3n cl\u00e1sica del pensamiento sociol\u00f3gico; ser\u00eda dif\u00edcil se\u00f1alar otro pensador que en el \u00e1mbito de esa tradici\u00f3n haya tenido y tenga una influencia y una importancia semejantes a la suya\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Parece pues evidente que, para un liberal aut\u00e9ntico, el marxismo no puede estar hoy superado, sino que sigue perfectamente vigente como mundo cultural, como una de las grandes filosof\u00edas de Occidente. Naturalmente, esto es algo que la mayor\u00eda de nuestros liberales se niegan a aceptar. Tanto peor para ellos. Pero igualmente, dig\u00e1moslo con franqueza, tanto peor para la vitalidad del pensamiento marxista en Espa\u00f1a. Porque tambi\u00e9n \u00e9ste necesita, como el hombre el aire, la franca y libre confrontaci\u00f3n con las ideas que le combaten, por lo que el encasillamiento [117], la ideologizaci\u00f3n del liberalismo no puede dejar de contribuir a la ideologizaci\u00f3n del marxismo. De ah\u00ed la imperiosa necesidad de sacar a ambos adversarios de sus respectivas fortalezas monol\u00edticas y hacerlos batallar en campo abierto, para que no pierdan el contacto con la realidad y con las exigencias del pensamiento en cuanto pensamiento de esa realidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abDe la guerra de posiciones de la ideolog\u00eda \u2014dice el fil\u00f3sofo marxista austriaco Ernst Fischer\u2014 hay que pasar a la guerra de movimientos de las ideas. Las ideolog\u00edas son fortalezas. Las ideas operan en campo abierto, miden sus fuerzas en la lucha inmediata, se ponen mutuamente a prueba, aprenden unas de otras y vuelven enriquecidas de las experiencias realizadas. Puede incluso ocurrir que una de las ideas en lucha reconozca su propia insuficiencia y se haga corregir por el adversario.\u00bb<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[118] Naturalmente, no se trata, entre el marxismo y las otras doctrinas, de simple \u00abcoexistencia pac\u00edfica\u00bb entre ideolog\u00edas, concepto verdaderamente absurdo por puramente mec\u00e1nico y t\u00e1ctico; no se trata de que cada fortaleza ideol\u00f3gica, conserv\u00e1ndose intacta e inabordable, mantenga relaciones pacificas con la fortaleza vecina. No se trata tampoco de un eclecticismo o sincretismo antiintelectual y oportunista. Se trata de una libre lucha competitiva sobre el terreno de la realidad, de los hechos y de la vida de los hombres, en la que cada pensamiento, en lugar de enmascarar y deformar al adversario, debe empezar por reconocerlo tal como es, en su verdadera integridad. Por eso, la deformaci\u00f3n y falsa interpretaci\u00f3n del marxismo por tantos liberales, de buena o mala fe, es un atentado contra el propio liberalismo, al mismo tiempo que contra el marxismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De todo esto no debe deducirse que la falsa comprensi\u00f3n del marxismo sea privativa de los liberales y de los no marxistas o antimarxistas en general. Por desgracia, muchos escritores y te\u00f3ricos que se afirman continuadores de Marx han falseado en realidad su doctrina, d\u00e1ndonos de ella una versi\u00f3n que, si puede calificarse de materialista en el sentido ordinario de la palabra, ha perdido en cambio, a pesar de las proclamaciones puramente formales, lo que es consustancial y b\u00e1sico al m\u00e9todo de Marx: la comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica de los fen\u00f3menos hist\u00f3rico-sociales. Ya [119] conocemos la versi\u00f3n pervertida que del marxismo nos ha dado la \u00e9poca staliniana, que escinde el monismo dial\u00e9ctico marxista en un dualismo cuasi-metaf\u00edsico: mecanicismo prehegeliano o darwiniano por un lado, idealismo voluntarista por el otro. Pero el mal viene de m\u00e1s lejos: exactamente, de muchos de los te\u00f3ricos marxistas de la II Internacional, como Bernstein, Guesde, Otto Bauer, Max Adler, Hilferding, Kautsky, el mismo Plejanof&#8230; (Las grandes excepciones, como Rosa Luxemburg, Labriola o Franz Mehring, constituyen casos aislados, que no dan el tono del movimiento de conjunto. No deben olvidarse, de todos modos, las valiosas aportaciones que algunos de esos hombres hicieron, en terrenos concretos, al acerbo te\u00f3rico del marxismo. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en <em>El capital financiero<\/em> de Hilferding, <em>La cuesti\u00f3n agraria<\/em> de Kautsky y \u2014en lo que respecta al an\u00e1lisis sociol\u00f3gico concreto\u2014 <em>El arte y la vida social<\/em> de Plejanof, libros todos ellos que son verdaderos cl\u00e1sicos de la literatura marxista.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En aquellos hombres y en los que les siguieron \u2014pronto imitados, en esto al menos, por los te\u00f3ricos de la III Internacional\u2014 se va pasando poco a poco del punto de vista filos\u00f3fico-dial\u00e9ctico propio de Marx a una especie de \u00abciencia pura de la sociedad burguesa\u00bb, cualitativamente an\u00e1loga a cualquier otra ciencia positiva o positivista de la realidad hist\u00f3rico-social, que adem\u00e1s se divide en sus correspondientes ramas: historia, econom\u00eda, sociolog\u00eda, ciencias jur\u00eddicas, etc. Desemboca as\u00ed el marxismo, fatalmente, en un naturalismo cientifista, afilos\u00f3fico, que cree aprehender la esencia de los hechos sociales a partir de los mismos supuestos conceptuales y los mismos m\u00e9todos de investigaci\u00f3n propios de las ciencias anal\u00edticas de la naturaleza. Este \u00abmarxismo vulgar\u00bb de los ep\u00edgonos de ambas Internacionales, desfigurado y vaciado de su esencia intelectual y pr\u00e1cticamente revolucionaria, conduce, como se\u00f1ala Karl Korsch, a \u00abuna concepci\u00f3n cient\u00edfico-positivista del marxismo, [120] extra\u00f1a a toda filosof\u00eda\u00bb, al desprecio de numerosos marxistas <em>ortodoxos<\/em>\u00a0 \u00abpor todos los problemas filos\u00f3ficos\u00bb calificados de \u00abelucubraciones\u00bb, y, consiguientemente, a la \u00abdecadencia simult\u00e1nea del principio vivo de la dial\u00e9ctica materialista\u00bb.<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> Ya en 1903, veinte a\u00f1os antes que Korsch, Rosa Luxemburg, uno de los pocos grandes te\u00f3ricos del movimiento obrero que hayan hecho una contribuci\u00f3n importante al marxismo, se\u00f1alaba el \u00abestancamiento\u00bb en que se hallaba la doctrina marxista \u00abdesde hac\u00eda a\u00f1os\u00bb. \u00abLa penosa preocupaci\u00f3n por mantenerse, incluso en una actividad intelectual independiente, \u00aben el terreno del marxismo\u00bb, puede haber sido, en determinados casos, no menos fatal para el trabajo conceptual que el otro extremo \u2014el penoso esfuerzo para demostrar a toda costa la \u00abautonom\u00eda del propio pensamiento\u00bb precisamente gracias a un complejo abandono del modo de pensar marxiano.\u00bb De este modo, \u00abhemos permanecido en el mismo punto en que nos dejaron los dos creadores del socialismo cient\u00edfico\u00bb. Y, sin embargo, el marxismo no era un sistema cerrado y completo, sino, en lo esencial, unos pocos principios orientadores que hab\u00eda que desarrollar continuamente en un amplio esfuerzo de investigaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica. \u00abS\u00f3lo se puede hablar de [121] una construcci\u00f3n doctrinaria m\u00e1s o menos elaborada por parte de Marx en lo que ata\u00f1e a la esfera eco-n\u00f3mica. En cambio, respecto de lo que m\u00e1s cuenta en su ense\u00f1anza: la concepci\u00f3n dial\u00e9ctico-materialista de la historia, representa exclusivamente un m\u00e9todo de investigaci\u00f3n, un par de geniales ideas conductoras, que permiten la visi\u00f3n de todo un nuevo mundo y ofrecen infinitas perspectivas a la b\u00fasqueda aut\u00f3noma&#8230; Y sin embargo, tambi\u00e9n en este sector, exceptuados unos pocos trabajos, la herencia de Marx ha quedado en el olvido, la magn\u00edfica arma yace inutilizada y la teor\u00eda misma del materialismo hist\u00f3rico se encuentra hoy en la forma tosca y esquem\u00e1tica en que sali\u00f3 de las manos de su creador. No depende pues de su car\u00e1cter r\u00edgido y completo el que la construcci\u00f3n marxiana no haya sido continuada.\u00bb<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[122] Este era, a principios de siglo, el pobre panorama te\u00f3rico de la socialdemocracia, cuna del movimiento obrero moderno en Europa. In\u00fatil insistir en lo que este panorama ser\u00eda treinta o sesenta a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Frente a la ortodoxia socialdem\u00f3crata, el movimiento marxista revolucionario, con te\u00f3ricos como la misma Luxemburg, Lenin, Trotsky, Luk\u00e1cs, Korsch, etc\u00e9tera, represent\u00f3 un renacimiento de las potencialidades del marxismo dial\u00e9ctico. Renacimiento de breve duraci\u00f3n, que iba a interrumpir el stalinismo con su nueva ortodoxia implacablemente escol\u00e1stica y antidial\u00e9ctica. No es pues de extra\u00f1ar que, frente a las ortodoxias generalmente opuestas pero en su fondo te\u00f3rico-filos\u00f3fico coincidentes de ambas Internacionales, fueran durante muchos a\u00f1os algunos pensadores marxistas independientes \u2014e incluso nominalmente no marxistas\u2014 quienes mantuvieron y desarrollaron la radical originalidad del pensamiento de Marx. Y es ahora, al resquebrajarse las ortodoxias por el embate de la historia misma, cuando el marxismo dial\u00e9ctico original sale de la sombra para colocarse en la vanguardia del pensamiento, tanto en Occidente como en Oriente. (Aunque aqu\u00ed, sobre todo en Rusia, tenga a\u00fan que combatir duramente contra las barreras burocr\u00e1ticas de la ortodoxia entronizada.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por ello mismo, la err\u00f3nea comprensi\u00f3n del marxismo, entre liberales como entre marxistas, empieza a ser menos justificada, menos <em>inocente<\/em>, para convertirse en una desviaci\u00f3n cultural aceptada a menudo de mala fe o, si se prefiere, con escasa buena fe. Hoy d\u00eda, el renacimiento del marxismo corno filosof\u00eda dial\u00e9ctico-materialista, como sistema abierto y no concluso, impone, lo mismo a sus defensores que a sus adversarios, una reconsideraci\u00f3n a fondo de la esencia [123] del marxismo y de sus falsas interpretaciones. Esa es la \u00fanica forma de que se reanude el aut\u00e9ntico di\u00e1logo entre el pensamiento liberal y el pensamiento marxista, sin el cual la cultura europea resulta an\u00e9mica y mortecina.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><em>Marxismo y determinismo econ\u00f3mico <\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El error esencial, tan frecuente, en que se incurre al enjuiciar el marxismo, consiste en ver en \u00e9l, en lugar de una filosof\u00eda dial\u00e9ctica \u2014el punto de vista de la totalidad (Luk\u00e1cs) o la filosof\u00eda de la praxis (Gramsci)\u2014, un economismo unilateral, un materialismo mecanicista vulgar para el que la explicaci\u00f3n del hecho humano se reducir\u00eda a la explicaci\u00f3n de los determinismos de la base econ\u00f3mica. \u00abOcurre a menudo \u2014dice Gramsci\u2014 que se combate al economismo hist\u00f3rico creyendo combatir el materialismo hist\u00f3rico.\u00bb<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> Ahora bien, el economismo hist\u00f3rico \u2014es decir, la explicaci\u00f3n de la historia humana por la determinaci\u00f3n r\u00edgida y unilateral de los \u00abfactores econ\u00f3micos\u00bb, concebidos como algo exterior a la acci\u00f3n pr\u00e1ctica y te\u00f3rica del sujeto social, o sea, como entidades cuasi-metaf\u00edsicas o naturales\u2014 es un simple positivismo y, como tal, se sit\u00faa en el polo opuesto de toda comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica, marxista o no. La culpa de este error fundamental de interpretaci\u00f3n la tienen, no s\u00f3lo los no marxistas o antimarxistas, sino tambi\u00e9n, como dijimos antes, numerosos ep\u00edgonos de Marx \u2014socialdem\u00f3cratas o comunistas\u2014 que bajo el nombre de \u00abinterpretaci\u00f3n materialista de la historia\u00bb han reducido la filosof\u00eda marxista de la praxis a su caricatura positivista, que corno tal elimina lo que constituye el gran descubrimiento te\u00f3rico de Marx y le hace perder as\u00ed su m\u00e1xima virtualidad intelectual [124] frente a las dem\u00e1s explicaciones empiristas, positivistas o idealistas. En su forma extrema, este economicismo vulgar-marxista se convierte en una burda teor\u00eda de los \u00abintereses s\u00f3rdidamente judaicos\u00bb (Marx).<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00a0Como decimos, todo positivismo, es decir, toda gnoseolog\u00eda empirista y toda separaci\u00f3n radical, toda heterogeneidad del objeto respecto del sujeto y viceversa, es, aplicado a la historia humana, antidial\u00e9ctico y, por tanto, antimarxista. Para Marx no existe objeto o fundamento de la historia humana que sea independiente de la acci\u00f3n del sujeto social, de la praxis, porque la historia es el resultado de la acci6n rec\u00edproca e interconstitutiva de sujeto y objeto, de hombre social en acto y situaci\u00f3n objetiva. Por eso, como dice Luk\u00e1cs, refiri\u00e9ndose al Anti-D\u00fchring de Engels, \u00abel m\u00e9todo dial\u00e9ctico sustituye la causalidad unilateral y r\u00edgida por la acci\u00f3n rec\u00edproca\u00bb.<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[125] Que el pensamiento de Marx est\u00e1 lejos de todo determinismo materialista \u2014unilateral o rec\u00edproco\u2014 en la explicaci\u00f3n de la historia humana, aparece claramente (a pesar de algunas contradicciones, s\u00f3lo aparentes, y a pesar sobre todo de ciertas falsas interpretaciones del \u00faltimo Engels, el de <em>Ludwig Feuerbach<\/em> y la <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em> en muchos de sus textos te\u00f3ricos, adem\u00e1s de en el m\u00e9todo mismo de sus investigaciones concretas. Veamos uno de los m\u00e1s conocidos: las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>. La primera de las tesis afirma: \u00abEl defecto principal de todo materialismo (incluido el de Feuerbach) consiste en que considera el objeto, la realidad, la materialidad \u00fanicamente en la forma objetiva o de la intuici\u00f3n, pero no como actividad sensible del hombre, como praxis, no subjetivamente&#8230; Feuerbach quiere objetos sensibles verdaderamente distintos de los objetos de pensamiento; pero no considera la actividad humana misma como una actividad objetiva&#8230; No comprende pues el alcance de la actividad \u201crevolucionaria\u201d, pr\u00e1ctico-cr\u00edtica.\u00bb Y la tercera tesis: \u00abLa teor\u00eda materialista seg\u00fan la cual los hombres son producto de las circunstancias y de la educaci\u00f3n olvida el hecho de que las circunstancias son modificadas precisamente por el hombre y de que el educador debe ser tambi\u00e9n educado. Para Marx, la realidad sensible solo puede ser pensada en s\u00ed misma envuelta en la actividad humana \u00abpr\u00e1ctico-cr\u00edtica\u00bb, en la praxis como esfera unitaria del pensamiento y de la acci\u00f3n pr\u00e1ctica. Por ello, es imposible concebir un determinismo r\u00edgido y unilateral de la materialidad sobre la acci\u00f3n humana porque tal determinismo [126] supone una relaci\u00f3n un\u00edvoca, de exterioridad, no dial\u00e9ctica, como la que existe entre objetos de la naturaleza. Y Marx lo que precisamente reprocha al materialismo es la consideraci\u00f3n en exterioridad, objetivo-naturalista, de los fen\u00f3menos de la realidad social. As\u00ed, puede Sartre afirmar, comentando estas tesis de Marx: He aqu\u00ed la afirmaci\u00f3n decisiva de la irreductibilidad de la praxis humana\u00bb, de \u00abla irreductibilidad del orden cultural al orden natural\u00bb.<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a> El economismo hist\u00f3rico, simple \u00abreduccionismo\u00bb mecanicista, piensa lo econ\u00f3mico como una especie de <em>naturaleza<\/em> ajena al hombre, como una realidad aut\u00f3noma, no <em>envuelta<\/em> par la actividad practico-cr\u00edtica humana. En cambio, Marx insiste en que lo econ\u00f3mico no tiene sentido, pierde su verdadera consistencia, concebido fuera de esa actividad del sujeto social. El \u00abreduccionismo\u00bb econ\u00f3mico del marxismo vulgar, igual en esto a cualquier positivismo sociol\u00f3gico, como el de Taine o Spencer, o al darwinismo seudo-filos\u00f3fico, concibe la econom\u00eda, el \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb, como el motor <em>real<\/em> de la historia y a los hombres como meros <em>conductores<\/em> pasivos de la fuerza econ\u00f3mica que act\u00faa sobre ellos o a trav\u00e9s de ellos igual que una fuerza natural. Es la econom\u00eda, no el hombre, la que hace la historia: \u00e9ste es s\u00f3lo el medio o instrumento con que aquella la realiza. Pero, justamente, Marx afirma lo radicalmente contrario. As\u00ed, recordando a Juan Bautista Vico, el \u00abinventor\u00bb de la historicidad constitutiva del hombre, declara expl\u00edcitamente en <em>El capital<\/em>: \u00abLa historia del hombre se distingue de la historia de la naturaleza en que hemos hecho aquella, pero no \u00e9sta\u00bb. Y en la <em>Critica de la Filosof\u00eda del Derecho de Hegel<\/em> [127] hallamos esta famosa formulaci\u00f3n de la autonom\u00eda del hacer humano, condici\u00f3n primaria de la praxis: \u00abLa historia no hace nada; es el hombre, el hombre real, el hombre vivo, quien hace, quien posee, quien combate. No es la historia quien utiliza al hombre para realizar sus fines <em>como si fuera una persona independiente; la historia no es m\u00e1s que la actividad del hombre que persigue sus propios fines<\/em>.\u00bb (Subrayo yo.) He aqu\u00ed un punto de partida esencial del marxismo: es el hombre quien hace historia, por tanto, tambi\u00e9n la econom\u00eda. (Ya veremos m\u00e1s adelante en qu\u00e9 condiciones, seg\u00fan qu\u00e9 proceso, la hace.) Las categor\u00edas econ\u00f3micas no son eternas y aut\u00f3nomas, sino hist\u00f3ricas y humanas: dependen del hombre (del hombre social) que \u00abpersigue sus propios fines\u00bb y, al perseguirlos, produce y reproduce la realidad, al par que se produce y reproduce a s\u00ed mismo. No es el marxismo el que afirma la eternidad y autonom\u00eda de las categor\u00edas econ\u00f3micas, sino precisamente el pensamiento de la burgues\u00eda ascendiente (a partir de Adam Smith, Ricardo, Bastiat y los fisi\u00f3cratas). Y la obra fundamental de Marx, <em>El capital<\/em>, es precisamente, como indica su subt\u00edtulo, una <em>cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> (es decir, de la econom\u00eda burguesa) cuyo prop\u00f3sito es disolver la pretendida intemporalidad y autonom\u00eda de las leyes y estructuras econ\u00f3micas, demostrando que son categor\u00edas puramente relativas que responden a una formaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta y transitoria: la sociedad capitalista. \u00abLas categor\u00edas m\u00e1s abstractas \u2014a pesar de su validez (por su abstracci\u00f3n) para todas las \u00e9pocas\u2014 son de todos modos, en esa determinaci\u00f3n abstracta, el producto de condiciones hist\u00f3ricas y s\u00f3lo poseen plena validez para \u00e9stas y dentro de sus l\u00edmites\u00bb, dice Marx en la <em>Introducci\u00f3n general a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>. Y m\u00e1s adelante: \u00ab<em>En toda ciencia hist\u00f3rica y social en general<\/em>, hay que tener siempre en cuenta que el sujeto \u2014aqu\u00ed la sociedad burguesa moderna\u2014 se da tanto en la realidad como en el [128] cerebro, y que las categor\u00edas expresan <em>formas y modos de existencia<\/em>, a menudo simples aspectos particulares de esa sociedad, de ese sujeto\u00bb.<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a> (El subrayado es m\u00edo). He aqu\u00ed una vez m\u00e1s disuelta la supuesta <em>objetividad<\/em> intemporal y extrahist\u00f3rica de las categor\u00edas econ\u00f3micas: no son m\u00e1s que correlato del hombre hist\u00f3rico concreto que vive y produce su vida. Y he aqu\u00ed totalmente descartada, para el m\u00e9todo dial\u00e9ctico-materialista, la posibilidad de aplicar al objeto de \u00abtoda ciencia social e hist\u00f3rica\u00bb \u2014las llamadas \u00abciencias humanas\u00bb o \u00abhist\u00f3ricas\u00bb\u2014 el m\u00e9todo positivista y anal\u00edtico propio de las ciencias de la naturaleza, que act\u00faa en exterioridad respecto de su objeto y cuyas categor\u00edas no expresan <em>formas de existencia<\/em> sino formas y contenidos de la objetividad natural extrahumana.<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[129] Resumamos nuestras consideraciones. Contra lo que afirman tantos antimarxistas superficiales a de mala fe, contra el \u00abreduccionismo\u00bb naturalista a que tiende el marxismo vulgar, el marxismo dial\u00e9ctico, el de Marx, no afirma que el hombre vivo, real, se reduzca al <em>homo oeconomicus<\/em>, entendido como la imagen sint\u00e9tica y abstracta de las supuestas leyes \u00abintemporales\u00bb de la econom\u00eda burguesa. Al contrario, lo que pretende es demostrar que tal imagen es una caricatura <em>ideol\u00f3gica<\/em> del hombre real cuya funci\u00f3n es encubrir y proteger la realidad hist\u00f3rica y transitoria que es la sociedad capitalista reificada. Como pone claramente de relieve Gramsci, el concepto abstracto de <em>homo oeconomicus<\/em> va \u00edntimamente ligado a la problem\u00e1tica y a la realidad de aquella particular estructura econ\u00f3mica (el capitalismo) en la que se genera el car\u00e1cter abstracto de lo humano<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>. El \u00abhombre econ\u00f3mico\u00bb es, por consiguiente, una\u00a0 <em>realidad<\/em> hist\u00f3rica tendencial (despu\u00e9s veremos en qu\u00e9 sentido) si se le concibe como correlato hist\u00f3rico-conceptual de la estructura capitalista. Es, en cambio, una <em>ficci\u00f3n<\/em> si se le concibe independientemente de esa estructura, como definici\u00f3n de una consistencia humana intemporal, v\u00e1lida para toda \u00e9poca y sociedad. El marxismo cree en esa realidad tendencial del <em>homo oeconomicus<\/em>. Rechaza, en cambio, la ficci\u00f3n metaf\u00edsica. Las categor\u00edas econ\u00f3micas van ligadas a la actividad pr\u00e1ctico-cr\u00edtica del hombre y se transforman a medida que el hombre transforma la realidad y se transforma a s\u00ed mismo. El economismo hist\u00f3rico es exactamente lo contrario de la filosof\u00eda marxista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><em>\u00abFactor econ\u00f3mico\u00bb y \u00abestructura econ\u00f3mica\u00bb <\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Para tratar de comprender esto aun con mayor [130] evidencia, el an\u00e1lisis debe hacer hincapi\u00e9 en una distinci\u00f3n fundamental que ya a fines del siglo XIX elaboraron pensadores marxistas como Labriola (<em>Del materialismo hist\u00f3rico<\/em>) y Plejanof (<em>Sobre la concepci\u00f3n materialista de la historia<\/em>). Se trata de la distinci\u00f3n entre \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb y \u00abestructura econ\u00f3mica\u00bb, o bien entre la econom\u00eda como \u00abfactor\u00bb o \u00abcondici\u00f3n\u00bb y la econom\u00eda como \u00abestructura\u00bb. Esta distinci\u00f3n, que a pesar de su importancia capital han olvidado a menudo los mismos marxistas, ha sido \u00faltimamente objeto de una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica a fondo por el fil\u00f3sofo marxista checo Karel Kosik en su obra <em>Dialectica de lo concreto<\/em>. <em>Estudio del problema del hombre y del mundo<\/em>, que vamos a seguir en nuestro an\u00e1lisis.<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a> El concepto de \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb, propio del positivismo sociol\u00f3gico, considera a la econom\u00eda como un factor privilegiado que determina todos los dem\u00e1s (desde el Estado y el derecho al arte, la moral y la filosof\u00eda). La conexi\u00f3n entre uno y otros factores es una relaci\u00f3n, dir\u00edamos, <em>f\u00edsica<\/em>, de casualidad e influjo (incluso rec\u00edproco), entre elementos objetivos abstractos, ajenos entre s\u00ed, La concepci\u00f3n opuesta, que es la propia del marxismo, parte de la idea de que \u00abla estructura econ\u00f3mica constituye la unidad y la conexi\u00f3n de todas las esferas de la vida social\u00bb o, dicho de otro modo, \u00abel conjunto de las relaciones sociales que los hombres establecen en la producci\u00f3n y en la relaci\u00f3n con los modos de producci\u00f3n\u00bb (K. Kosik, <em>op. cit.<\/em>, p\u00e1g. 127). Ahora bien, \u00bfen virtud de qu\u00e9 la estructura econ\u00f3mica confiere esa \u00abunicidad\u00bb y esa \u00abconexi\u00f3n\u00bb a la realidad social entera? Precisamente, en virtud de [131] la Praxis del hombre hist\u00f3rico-social que \u00abpersigue sus propios fines\u00bb en el mundo de la naturaleza y de las formaciones sociales. La estructura econ\u00f3mica tiene su origen, su emanaci\u00f3n, en el hombre como <em>sujeto objetivo<\/em>, como ser que crea la realidad social, que la produce y la reproduce y, a la par, se produce y reproduce en ella. En este sentido es como podemos concebir, no en modo positivista-determinista sino dial\u00e9ctico, a la econom\u00eda como estructura fundamental de la objetivaci\u00f3n humana: \u00abcomo el esqueleto de las relaciones humanas, como el fundamento econ\u00f3mico que determina la superestructura\u00bb. El motor, la <em>causa agendi<\/em> de la estructura econ\u00f3mica es la praxis, la actividad humano-social. Y si la econom\u00eda no es, contra lo que cree el sociologismo vulgar, incluso marxista, un factor unilateralmente determinante, sino una estructura unificante, un complejo de relaciones sociales en proceso de totalizaci\u00f3n, ello quiere decir que, por ejemplo, \u00abla econom\u00eda no genera la poes\u00eda (<em>es decir, la \u00absuperestructura\u00bb<\/em>, F.-S.), ni directa ni indirectamente, ni inmediata ni mediatamente, sino que<em> es el hombre quien crea la econom\u00eda y la poes\u00eda como productos de la praxis humana<\/em>\u00bb. \u00abLa poes\u00eda no es una realidad de orden inferior respecto de la econom\u00eda; tambi\u00e9n ella es de id\u00e9ntico modo realidad humana, si bien de un g\u00e9nero y una forma diversos, con una finalidad y un significado distintos\u00bb (<em>Ibid<\/em>., p\u00e1g. 132). As\u00ed, la <em>Comedia humana<\/em> o la catedral de Estrasburgo no son simples <em>productos derivados<\/em> de un factor o condici\u00f3n econ\u00f3mica subyacentes \u2014la econom\u00eda capitalista de mercado en su primer gran desarrollo o el modo de producci\u00f3n feudal caracterizado por la servidumbre y los gremios\u2014, sino que ambas obras forman parte integrante y constitutiva, no derivada, del todo que es la sociedad en que nacieron, como estructura particular hist\u00f3rica de la praxis humana que crea y recrea la realidad social en su conjunto. La econom\u00eda entendida como estructura es la [132] esfera comprensiva en que se realiza la objetivaci\u00f3n del hombre hist\u00f3rico-social. No es un <em>factor<\/em> aislado y determinante de los dem\u00e1s factores, sino la unidad que a todos esos factores, a todas las m\u00faltiples determinaciones de la realidad social, confiere la praxis humano-social. Para el marxismo, \u00abla econom\u00eda no es solo producci\u00f3n de bienes materiales, sino que es la totalidad del proceso de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n del hombre como ser humano-social. No es solo producci\u00f3n de las relaciones sociales dentro de las cuales esa producci\u00f3n se realiza\u00bb (<em>Ibid<\/em>., p\u00e1g, 212). Los llamados sectores de la \u00absuperestructura\u00bb (como el derecho, el arte, la filosof\u00eda&#8230;) forman tan leg\u00edtimamente parte integrante de la estructura <em>econ\u00f3mica<\/em> como la econom\u00eda misma en sentido estricto: esa estructura es la categor\u00eda o el proceso mismo en que el hombre se produce a s\u00ed mismo material y espiritualmente en el medio de lo natural y de lo socialmente dado. Es el proceso mismo de objetivaci\u00f3n del sujeto social.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><em>Praxis como autocreaci\u00f3n <\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Forma primaria de la objetivaci\u00f3n, unidad de sujeto y objeto, en la econom\u00eda entendida en este sentido comprensivo se configura y realiza el ser social, la potencialidad autocreadora del hombre. \u00abEn el acto mismo de la producci\u00f3n \u2014dice Marx\u2014no solo se modifican las condiciones objetivas \u2014por ejemplo, una aldea se convierte en una ciudad, un desierto se convierte en tierra cultivada\u2014, sino que se modifican tambi\u00e9n los productores mismos, en cuanto estos extraen nuevas cualidades de s\u00ed mismos, se desarrollan a s\u00ed mismos en la producci\u00f3n y se trasforman, creando nuevas fuerzas y nuevas representaciones, nuevos modos de relacion, nuevas exi-gencias y un nuevo lenguaje.\u00bb<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[133] Y m\u00e1s adelante:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abSi examinamos la sociedad burguesa en su conjunto, se presenta siempre, como resultado \u00faltimo del proceso social de producci\u00f3n, la sociedad misma, es decir, el hombre mismo en sus relaciones sociales&#8230; Como sujetos del proceso aparecen s\u00f3lo los individuos, pero los individuos ligados por relaciones rec\u00edprocas que precisamente ellos reproducen o producen <em>ex novo<\/em>.\u00bb<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En otro lugar precisa Marx: \u00abEl hombre produce al hombre, a s\u00ed mismo y al otro hombre.\u00bb Y esta producci\u00f3n del hombre por el trabajo humano\u00bb no es una producci\u00f3n puramente material (en el sentido estrictamente \u00abecon\u00f3mico\u00bb que a la producci\u00f3n confiere el pensamiento burgu\u00e9s o no dial\u00e9ctico), ya que la actividad (practica) y el esp\u00edritu son, por su existencia, sociabilidad, actividad social y esp\u00edritu social\u00bb. \u00abEl derecho, la moralidad, la ciencia, el esp\u00edritu, etc., no son m\u00e1s que modos particulares de la producci\u00f3n), entendida en este sentido comprensivo y totalizador de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la realidad y de s\u00ed [134] mismo por el hombre.<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a> Y en otro texto de la primera \u00e9poca: \u00abLa producci\u00f3n de las ideas, de las representaciones, de la conciencia est\u00e1 inmediatamente implicada en la actividad material de los hombres.\u00bb<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Estos textos tan expresivos nos muestran que la concepci\u00f3n de la historia como un proceso fisicalizado, resultado de fuerzas econ\u00f3micas <em>naturales<\/em>, est\u00e1 muy lejos del pensamiento original de Marx. El hombre es un ser natural y, como tal, es objeto de las leyes y de la evoluci\u00f3n de la naturaleza. El hombre es, adem\u00e1s, un ser social y es, por consiguiente, funci\u00f3n del conjunto de las relaciones sociales, de la sociedad en que vive. Pero con esto no se agota el estatuto ontol\u00f3gico del ser humano. Porque, por otra parte, el hombre es un ser activo y transformador que, viviendo y siendo en la naturaleza y en la sociedad, posee una autonom\u00eda propia, puesto que es capaz de transformarlas y de transformarse simult\u00e1neamente a s\u00ed mismo. En este sentido dice muy expresivamente Gramsci que \u00absomos herreros de nosotros mismos\u00bb y que \u00abel hombre es un proceso: es, justamente, el proceso de sus actos\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>So pena de mixtificar completamente la realidad humana, el an\u00e1lisis antropol\u00f3gico no puede olvidar este aspecto capital del estatuto ontol\u00f3gico del hombre: su facultad <em>autocreadora<\/em>, la humanidad como proceso de <em>autocreaci\u00f3n<\/em>.<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a> La noci\u00f3n de autocreaci\u00f3n [135] le viene a Marx de Hegel. Pero en aquel adquiere toda su virtualidad concreta y realista en cuanto aspecto y resultado de la praxis objetivante y transformadora. El hombre se crea a s\u00ed mismo, pero se crea en la medida en que, consustancialmente ligado con la naturaleza y con la sociedad (es decir, con su mundo objetivo), act\u00faa sobre ellas y las transforma. Es decir, la autocreaci\u00f3n es, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Marx, \u00abproducci\u00f3n del hombre por el trabajo\u00a0 humano\u00bb. Por la mediaci\u00f3n del trabajo \u2014forma esencial de la praxis\u2014, el hombre crea o transforma las relaciones sociales y modifica los objetos naturales convirti\u00e9ndolos en <em>productos humanos<\/em>, en \u00abnaturaleza humanista\u00bb, seg\u00fan el t\u00e9rmino de Marx. Y al transformar las relaciones sociales y los objetos de la naturaleza, se transforma paralelamente a s\u00ed mismo. Se produce as\u00ed una doble mediaci\u00f3n, que es la doble cara del acto \u00fanico de la praxis: la acci\u00f3n, las relaciones, los sentimientos de los hombres se hallan mediados por cosas y, a su vez, las cosas se hallan mediadas por la actividad general, pr\u00e1ctico-cr\u00edtica, de los hombres. El ser humano se produce en sus productos, se objetiva en la realidad transform\u00e1ndola, \u00abse contempla a s\u00ed mismo en un mundo que \u00e9l ha creado\u00bb (Marx). A su vez, la objetividad natural, aun conservando su propia consistencia, sus [136] leyes y su cronolog\u00eda, es totalizada por la actividad pr\u00e1ctico-cr\u00edtica humana, interiorizada por el hombre en su praxis transformadora, en el trabajo y en la producci\u00f3n general, material y espiritual, de su existencia, en su temporalizaci\u00f3n propia como proceso de autocreaci\u00f3n de la humanidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De todas las consideraciones anteriores parece deducirse claramente que la filosof\u00eda dial\u00e9ctico-materialista de la praxis disuelve la seudo-objetividad naturalista de la econom\u00eda en cuanto algo dado y aut\u00f3nomo, en cuanto proceso fisicalizado del que se derivar\u00edan <em>a posteriori<\/em> y causal\u00edsticamente las dem\u00e1s formaciones sociales, para penetrar hasta la esencia de la realidad humano-social, es decir, hasta el hombre como sujeto objetivo que se autotransforma, portador del proceso hist\u00f3rico-social entero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><em>Objetivaci\u00f3n y objetualizaci\u00f3n<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El marxismo no reduce la historia entera a la econom\u00eda; lo que hace es subsumir la econom\u00eda y todos los dem\u00e1s fen\u00f3menos hist\u00f3rico-sociales en la totalidad subjetivo-objetiva de la existencia humana. La econom\u00eda en el sentido antes definido de \u00abestructura econ\u00f3mica\u00bb, de producci\u00f3n o transformaci\u00f3n de la realidad y de s\u00ed mismo por el hombre social, constituye efectivamente la esfera b\u00e1sica de la objetivaci\u00f3n humana, en la que se subsumen todos los fen\u00f3menos de la existencia humana, cuyo motor es el trabajo como posici\u00f3n primordial del hombre ante la naturaleza y la sociedad. En cambio, la econom\u00eda como proceso fisicalizado, como \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb, constituye una imagen deformada y, seg\u00fan veremos m\u00e1s adelante, \u00abideol\u00f3gica\u00bb de la objetivaci\u00f3n humana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Merleau-Ponty, pensador no marxista pero que a veces se halla extraordinariamente cercano al [137] marxismo, nos da en su <em>Fenomenolog\u00eda de la percepci\u00f3n<\/em> una definici\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico-dial\u00e9ctico que escapa a la interpretaci\u00f3n \u00abreduccionista\u00bb y determinista y es, en consecuencia, perfectamente fiel a la concepci\u00f3n originaria de Marx.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abEl marxismo \u2014escribe Merleau-Ponty\u2014 consiste tanto en hacer hist\u00f3rica la econom\u00eda como en hacer econ\u00f3mica la historia\u2026 Una historia (materialista) de la revoluci\u00f3n de 1917 no consiste en explicar todo impulso revolucionario por el \u00edndice de los precios al detalle en el momento considerado, sino en insertarlo en la din\u00e1mica de las clases y en las relaciones de conciencia, variables de febrero a octubre, entre el nuevo poder proletario y el viejo poder conservador. M\u00e1s que reducir la historia a la econom\u00eda, el materialismo hist\u00f3rico reintegra la econom\u00eda a la historia\u2026 No remite la historia de las ideas a la historia econ\u00f3mica, sino que inserta una y otra en <em>la historia \u00fanica que ambas expresan y que es la de la existencia social<\/em>\u00bb. (Subrayo yo). He aqu\u00ed perfectamente definida la verdad del materialismo hist\u00f3rico, de la filosof\u00eda de la praxis.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En cambio, el economismo vulgar, la teor\u00eda del condicionamiento econ\u00f3mico unilateral de la superestructura, es, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Kosik, una simple \u00abideolog\u00eda del factor econ\u00f3mico\u00bb, que \u00abinvierte el movimiento social poni\u00e9ndole patas arriba, ya que considera como \u00abresponsables\u00bb de ese movimiento a productos aislados de la praxis humana objetiva o espiritual, siendo as\u00ed que el \u00fanico aut\u00e9ntico portador del movimiento social es el hombre en el proceso de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de su propia vida social\u00bb (<em>Ibid<\/em>., p\u00e1g. 126).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En realidad, la teor\u00eda del \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb es fruto de una visi\u00f3n fetichista de la sociedad. Si concibe las relaciones econ\u00f3micas \u2014que son relaciones entre hombres\u2014 como relaciones entre cosas, es porque, en la realidad de la sociedad capitalista, la econom\u00eda tiende a imponer a los hombres esas [138] relaciones objetuales, es decir, tiende a reificarlos. La pretendida autonom\u00eda del factor econ\u00f3mico responde a la atomizaci\u00f3n de la sociedad burguesa (el productor separado de sus productos), y su predominio seudo-determinante traduce la impotencia del individuo frente a la \u00abtrascendencia\u00bb fetichizada de las fuerzas sociales. La econom\u00eda no se configura conceptualmente, siempre y en todo lugar, como \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb, sino que llega a ser tal hist\u00f3ricamente: en el siglo XX, bajo la formaci\u00f3n concreta llamada capitalismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El ser social, como ya hemos visto, se basa en la dial\u00e9ctica misma sujeto-objeto, en la praxis del hombre que crea la realidad y se crea al crearla. Sin la subjetividad que los porta, los fen\u00f3menos sociales aparecen como productos de una existencia fisicalizada, de una seudo.naturaleza carente de sentido, por tanto, falsa; mientras que la subjetividad despojada de su fundamento material y de sus productos objetivos es un fantasma espiritualista. <em>La esencia de lo humanp-social radica justamente en la unidad de la objetividad y de la subjetividad, en su indestructible compenetraci\u00f3n ontol\u00f3gica.<\/em> De modo que toda consideraci\u00f3n del hombre que prescinda de esa unidad ser\u00e1 incapaz de aprehender la palpitante realidad de lo humano y obtendr\u00e1 de ella im\u00e1genes parciales, deformadas y falsas. La realidad humana objetiva es inconcebible sin el sujeto que la porta y \u00e9ste a su vez inconcebible sin la objetivdad en que es y se crea.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero, si la objetividad es inherente a la esencia del hombre, existe de todos modos una <em>mala<\/em> objetividad del sujeto, una objetividad pervertida u <em>objetualidad<\/em> que se traduce, intelectualmente, entre otras cosas, en esa imagen del factor econ\u00f3mico aut\u00f3nomo y preponente, imagen que, como hemos dicho, aparece en un momento dado de la historia humana, como caracter\u00edstica conceptual de una determinada formaci\u00f3n social. (Lo que no quiere decir, [139] evidentemente, que la tendencia a la objetualizaci\u00f3n de lo humano no existiera antes; lo que pasa es que, bajo el capitalismo, la interpretaci\u00f3n economicista teoriza esta objetualizaci\u00f3n en un grado y con una energ\u00eda desconocidos hasta entonces.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La teor\u00eda del \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb propia de la interpretaci\u00f3n economicista de la historia es el correlato conceptual de la escisi\u00f3n, de la antinomicidad hist\u00f3ricamente determinada entre el hombre y lo exteriormente dado, entre la conciencia pasiva e impotente y las omnipresentes \u00abcondiciones\u00bb. Pero esa antinomicidad no es un presupuesto ontol\u00f3gico, sino un resultado hist\u00f3rico y, por consiguiente, transitorio: el resultado de una sociedad que reifica a sus miembros en el proceso mismo de la producci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En virtud de esa tendencia o presi\u00f3n objetualizadora que se manifiesta con m\u00e1ximo vigor en la sociedad capitalista, \u00absu propio movimiento social \u2014dice Marx\u2014 se presenta a los hombres en la forma de un movimiento de las cosas, bajo cuyo control se hallan en lugar de controlarlas\u00bb. Pero se trata s\u00f3lo de una apariencia, de una representaci\u00f3n deformada e \u00abideol\u00f3gica\u00bb: los hombres encubren el proceso hist\u00f3ricamente determinado y creado por ellos de la reificaci\u00f3n bajo la apariencia de un proceso <em>natural<\/em> o, como dice Luk\u00e1cs, de una \u00absegunda naturaleza\u00bb.<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El pensamiento dial\u00e9ctico-materialista disuelve esa seudo-naturaleza y muestra, bajo ella, la realidad [140] como acci\u00f3n y resultado de la acci\u00f3n de los hombres. Lo seudo-concreto se desvanece y subsume en su aut\u00e9ntica consistencia hist\u00f3rico-social. Porque, para ese pensamiento, el ser humano-social no puede reducirse en modo naturalista a la situaci\u00f3n dada, a las \u00abcondiciones\u00bb o al \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb, los cuales, si se les considera aislada y aut\u00f3nomamente, es decir, no vinculados a la actividad concreta de los hombres, constituyen s\u00f3lo aspectos residuales y deformados \u2014\u00abmu\u00f1ones\u00bb\u2014 de ese ser. Simplemente, ciertas fases del desarrollo social \u2014o, si se quiere, todo lo que hasta ahora es s\u00f3lo <em>prehistoria<\/em> del hombre\u2014 se caracterizan por que el ser humano-social resulta subvertido y escindido, al quedar separada la vertiente objetiva del hombre de la subjetividad, de la actividad pr\u00e1ctico-cr\u00edtica y de sus virtualidades individuales y colectivas. As\u00ed, la actividad totalizadora humana, la praxis aparece, utilizando la expresi\u00f3n de Sartre, como un fen\u00f3meno de lo \u00abpr\u00e1ctico-inerte\u00bb. En esa imagen del hombre y en ese contexto hist\u00f3rico fisicalizados, frente a la inhumana objetividad de las condiciones dadas, la subjetividad subsiste, pero subsiste transformada, como dice Kosik, \u00aben existencia subjetiva, en miseria, en necesidad, en vac\u00edo, en una posibilidad meramente abstracta, en deseo\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En resumen, no es ni mucho menos la teor\u00eda del factor o del condicionamiento econ\u00f3mico lo que caracteriza esencialmente a la filosof\u00eda dial\u00e9ctico-materialista tal como aparece a trav\u00e9s de los grandes textos te\u00f3ricos de Marx y de los marxistas. El m\u00e9rito (hist\u00f3rica y metodol\u00f3gicamente constitu\u00eda sin duda alguna un grand\u00edsimo m\u00e9rito) de haber descubierto y puesto en relieve la importancia del factor econ\u00f3mico, de la \u00abeconom\u00eda\u00bb en sentido estricto, frente a las concepciones espiritualistas y heter\u00f3nimas del hacer humano, les corresponde, mucho m\u00e1s leg\u00edtimamente que a Marx, a los primeros grandes te\u00f3ricos [141] de la econom\u00eda burguesa (como Ricardo y Adam Smith), a los padres de la Constituci\u00f3n norteamericana de 1787 y a algunos pensadores de la Revoluci\u00f3n francesa. Un Hamilton pod\u00eda afirmar, con una franqueza que ya dif\u00edcilmente volver\u00e1 a conocer la sociedad burguesa: \u00abEsta desigualdad en la propiedad ha constituido la grande y fundamental distinci\u00f3n en la sociedad.\u00bb Y John Adams a\u00f1ade: \u00abHamilton ha demostrado que el poder sigue siempre de cerca a la propiedad. Y yo considero que esto es una m\u00e1xima infalible de la pol\u00edtica\u00bb. En plena Revoluci\u00f3n francesa, el girondino Barnave hac\u00eda en su obra <em>Introduction a la R\u00e9volution Fran\u00e7aise<\/em> (1790) estas afirmaciones de un \u00abmarxismo\u00bb <em>avant-la lettre<\/em>: \u00abEn cuento las artes y el comercio consiguen penetrar en el pueblo (Barnave llama \u00abpueblo\u00bb a lo que en realidad era la burgues\u00eda ascendente) y crean un nuevo medio de riqueza en favor de la clase laboriosa, una revoluci\u00f3n se prepara en las leyes pol\u00edticas; una nueva distribuci\u00f3n de la riqueza produce una nueva distribuci\u00f3n del poder. Igual que la posesi\u00f3n de tierras erigi\u00f3 la aristocracia, la propiedad industrial erige el poder del pueblo.\u00bb Por todo ello, resulta un poco c\u00f3mico que ciertos adversarios de Marx crean de todos modos mostrarse generosamente objetivos atribuy\u00e9ndole el m\u00e9rito de haber descubierto y reivindicado la \u00abtremenda importancia\u00bb del condicionamiento econ\u00f3mico en la existencia humana.<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[142] <em>Mundo natural y mundo humano<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Rechazando todo economismo materialista y concibiendo la econom\u00eda no como \u00abfactor econ\u00f3mico\u00bb sino como producci\u00f3n de la realidad y de s\u00ed mismo por el hombre o proceso de la objetivaci\u00f3n humana, el pensamiento marxista <em>no naturaliza <\/em>al hombre, sino que lo <em>historiza<\/em>; no confiere a la econom\u00eda un estatuto <em>natural e intemporal<\/em>, aut\u00f3nomo respecto de la existencia total humana, sino que la disuelve en la praxis hist\u00f3rica de los hombres en sociedad. Todo naturalismo es ajeno al pensamiento dial\u00e9ctico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Evidentemente, para el marxismo \u2014como para cualquier otro pensamiento no espiritualista\u2014 el hombre es un ser natural, en el sentido de que ha surgido de la naturaleza, est\u00e1 inmerso en ella y sometido a sus leyes y carece de toda trascendencia que no tenga su origen en el propio hacer hist\u00f3rico humano. Pero ello no significa en modo alguno que el marxismo naturalice la historia humana, es decir, que la conciba, la piense y la trate con las mismas categor\u00edas del pensamiento anal\u00edtico propio de las ciencias de la naturaleza. Dejando de lado la cuesti\u00f3n [143] de si existe o no una dial\u00e9ctica de la naturaleza<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a>, el hecho es que Marx aplica exclusiva y espec\u00edficamente el m\u00e9todo dial\u00e9ctico \u2014como opuesto al m\u00e9todo anal\u00edtico y positivista\u2014 a los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos, estableciendo as\u00ed, como antes vimos, una distinci\u00f3n fundamental entre sus respectivos objetos: las categor\u00edas dial\u00e9cticas representan <em>formas <\/em>y<em> modos de existencia<\/em>, mientras que las de las ciencias naturales representan objetos y relaciones \u00abno humanas\u00bb, independientes del hacer del hombre.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Karl Korsch pone de relieve esta \u00abclave de toda la concepci\u00f3n materialista de la sociedad\u00bb de Marx en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abTodos los fen\u00f3menos del mundo real en que se desarrolla nuestra existencia de seres pensantes y de seres actuantes, o de seres a la vez pensantes y actuantes, se dividen en dos grupos principales: por un lado, nosotros y todo lo que existe pertenecemos a un mundo que podemos considerar como \u00abla naturaleza\u00bb, un mundo \u00abno humano\u00bb, totalmente independiente de nuestro pensamiento, de nuestra voluntad y de nuestra acci\u00f3n. Por otro lado, en cuanto seres capaces de pensamiento, de voluntad y de acci\u00f3n, estamos situados en un mundo sobre el que ejercemos una actividad pr\u00e1ctica, por tanto, un mundo que podemos considerar esencialmente producto. De todos modos, ambos mundos, el mundo natural y el mundo de la pr\u00e1ctica hist\u00f3rica y social, no existen separadamente, sino que en realidad forman uno solo: su unidad proviene de que ambos se hallan envueltos en la existencia pasiva-activa de los seres humanos, que reproducen y desarrollan continuamente, por medio de su actividad colectiva y de [144] su pensamiento, el conjunto de su realidad\u00bb. (<em>Ibid<\/em>. [<em>Marxisme et philosophie<\/em>], p\u00e1gs. 154-155).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como organismo f\u00edsico en un medio f\u00edsico, el hombre es parte de la naturaleza, es naturaleza. Pero al mismo tiempo, dice Kosik, en el seno de esa naturaleza \u2014tanto externa como propia\u2014, el hombre \u00abcrea una <em>nueva <\/em>realidad, que no es reducible a la realidad natural\u00bb. Las condiciones naturales u objetivas, independientes de su voluntad, anteriores a su acci\u00f3n, imprimen en el hombre un estatuto primario de ser de la naturaleza. Pero, en su hacer concreto, en su existencia activa y transformadora, el hombre introduce en ese estatuto una cualidad espec\u00edficamente humana, un orden de determinaciones diverso del natural. De este modo, trasciende la naturaleza y es capaz de conocerla gracias a su propia acci\u00f3n aut\u00f3noma. Crea cosas, pero no queda sometido a ellas, sino que se comporta libremente con sus creaciones. Al crear, se plantea el significado de lo que crea y, consiguientemente, el del sentido de su existencia en el seno de la naturaleza y de la historia. Al contrario que el animal, el hombre no vive enclaustrado en su naturaleza originaria, sino que, superando la situaci\u00f3n de que parte, crea la realidad espec\u00edficamente humana. Y es gracias a ello como el hombre, a diferencia del animal, se halla abierto al ser de la realidad no humana, puede comprenderla y transformarla. \u00abEl acceso del hombre a los secretos de la naturaleza es posible sobre la base de la <em>creaci\u00f3n<\/em> de la realidad humana\u00bb, creaci\u00f3n que se produce en el acto mismo de transformar el medio natural. Conocemos la naturaleza en cuanto actuamos sobre ella, en cuanto la combatimos y transformamos para asegurar nuestra existencia aut\u00f3noma.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por consiguiente, el monismo filos\u00f3fico marxista no es, a pesar de la desviaci\u00f3n \u00abmarxista-vulgar\u00bb, un monismo materialista-naturalista, en que la unidad vendr\u00eda de la naturalizaci\u00f3n de la historia humana. Por el contrario, para el marxismo la unidad procede [145] de que todo, incluida la naturaleza \u00abno humana\u00bb, se halla envuelta en la praxis humano-social. Un objeto natural s\u00f3lo tiene <em>sentido<\/em>, s\u00f3lo existe para el hombre, en la medida en que, dice Marx, se convierte en \u00abobjeto humano u hombre objetivado\u00bb; \u00abs\u00f3lo puede existir para m\u00ed en la medida en que mi facultad esencial existe como capacidad subjetiva para s\u00ed, pues el sentido de un objeto para m\u00ed (s\u00f3lo tiene sentido para un sentido que le corresponde) va hasta donde va <em>mi<\/em> sentido\u00bb. Y, a su vez, \u00abno s\u00f3lo los cinco sentidos, sino tambi\u00e9n los llamados sentidos espirituales, los sentidos pr\u00e1cticos (voluntad, amor, etc.), en una palabra, el sentido <em>humano<\/em>, la humanidad de los sentidos, s\u00f3lo se desarrollan a trav\u00e9s de <em>su <\/em>objeto, es decir, la naturaleza <em>humanista<\/em>.\u00bb \u00abAs\u00ed vemos como subjetivismo y objetivismo, espiritualismo y materialismo, actividad y pasividad pierden su oposici\u00f3n y, por consiguiente, su existencia como contrarios, en el estado social.\u00bb Y m\u00e1s adelante: \u00abEl ser humano de la naturaleza s\u00f3lo existe para el hombre social; pues s\u00f3lo de esa manera existe para \u00e9l como lazo con el hombre, como existencia para los otros y como existencia de los otros para \u00e9l.\u00bb \u00abLa sociedad es pues la consustancialidad acabada del hombre con la naturaleza\u2026, la realizaci\u00f3n del naturalismo del hombre y del humanismo de la naturaleza.\u00bb S\u00f3lo socialmente, a trav\u00e9s de la praxis constituyente, \u00abel naturalismo acabado es humanismo y el humanismo acabado naturalismo\u00bb.<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed se dialectiza la unidad entre naturaleza y actividad humana y s\u00f3lo as\u00ed puede comprenderse que el pensamiento dial\u00e9ctico, \u00abla ciencia del hombre\u00bb, englobe a las ciencias de la naturaleza, pues \u00abtoda ciencia es una actividad social pr\u00e1ctica y entra\u00f1a un fuerte coeficiente humano\u00bb (Marx).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[146] <em>Hombre y estructura<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como hemos visto, para el marxismo el sujeto de la historia no son unas abstractas fuerzas econ\u00f3micas o naturales independientes del hombre social concreto, sino \u00e9ste en el movimiento mismo de crear la realidad y crearse a s\u00ed mismo. Ahora bien, el hombre no hace su propia historia en el vac\u00edo, en esa autonom\u00eda abstracta que reivindica el individualismo radical. \u00abLos hombres hacen su propia historia, pero no la hacen arbitrariamente, en las condiciones elegidas por ellos, sino en condiciones directamente dadas y heredadas del pasado\u00bb (Marx, <em>El 18 de Brumario de Luis Bonaparte<\/em>). El hombre crea la realidad y se crea al crearla, hemos dicho. El hombre es, pues, un sujeto objetivo cuya esencia es la unidad, la compenetraci\u00f3n ontol\u00f3gica de la objetividad y de la subjetividad. Sin la objetivaci\u00f3n en lo que Marx llama \u00abnaturaleza humanista\u00bb, el \u00absentido humano\u00bb o \u00abhumanidad de los sentidos\u00bb no es m\u00e1s que un espejismo, una fantas\u00eda espiritualista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La experiencia m\u00e1s inmediata de la existencia social nos muestra al hombre, no aislado ni autocontituy\u00e9ndose a modo de m\u00f3nada, sino formando parte de estructuras o totalidades que le preexisten y cuya existencia no depende de su voluntad (aunque, como hemos dicho, son productos del proceso hist\u00f3rico-humano). Desde el simple contacto personal entre dos individuos hasta la organizaci\u00f3n pol\u00edtica nacional o internacional, el individuo humano vive consustancialmente inserto en diversas estructuras sociales din\u00e1micas o complejos de relaciones interindividuales que le trascienden y tienden a imponerle determinadas relaciones sociales y actitudes. Esas estructuras o complejos sociales no existen con autonom\u00eda del hombre social, no se los puede concebir independientemente de \u00e9l, son frutos de su actividad social pr\u00e1ctica, productos hist\u00f3ricos, y su din\u00e1mica se origina en la din\u00e1mica de los individuos mismos. Pero, al [147] mismo tiempo, ejercen una determinaci\u00f3n sobre el individuo en el sentido de que tienden a reducirle a aquellas de sus propiedades o factores que les sirven para su funcionamiento. Tomemos, por ejemplo, la estructura llamada \u00abeconom\u00eda capitalista\u00bb. El marxismo no afirma, como dec\u00edamos antes, que el hombre sea simple <em>homo oeconomicus<\/em>, es decir, que siempre y en todo lugar, por su esencia misma, sea reducible a meras relaciones econ\u00f3micas, a fuerza productiva y mercantil.<a href=\"#_ftn21\">[21]<\/a> Lo que s\u00ed afirma es que, en r\u00e9gimen de producci\u00f3n capitalista y, m\u00e1s generalmente, en todo sistema productivo dominado por la escasez y por la divisi\u00f3n del trabajo, la econom\u00eda, una vez que el individuo penetra en su esfera (y el contacto con ella es perpetuo), <em>tiende<\/em> a reducirle a <em>homo oeconomicus<\/em>. Es decir, la estructura (en este caso, la econom\u00eda capitalista) tiende a abstraer al hombre de su realidad concreta y a sujetarlo a los determinismos de su propia funci\u00f3n. (Este es exactamente el proceso que Luk\u00e1cs llama de \u00abreificaci\u00f3n\u00bb.) Por ejemplo, una caracter\u00edstica esencial del \u00abhombre econ\u00f3mico\u00bb es el ego\u00edsmo. Ahora bien, tal caracter\u00edstica se basa en la funcionalidad misma del r\u00e9gimen de producci\u00f3n capitalista (o, en general, de todo sistema de penuria organizada), que tiende a convertir al hombre en ego\u00edsmo personalizado y abstracto, exigiendo de \u00e9l que se mueva exclusivamente por el inter\u00e9s, por el imperativo de m\u00e1ximo provecho. Desde los fisi\u00f3cratas hasta Guizot (\u00abEnriqueceos\u00bb) y hasta los te\u00f3ricos burgueses actuales, se estima [148] que no puede haber \u00abeconom\u00eda\u00bb sin inter\u00e9s. Y ello es verdad s\u00f3lo dentro del sistema capitalista, que exige inexorablemente ese inter\u00e9s para funcionar, eliminando otras cualidades humanas. En este sentido puede decir pl\u00e1sticamente Marx que los capitalistas son \u00abpersonificaciones del capital\u00bb, no porque no sean hombres como los dem\u00e1s, sino porque el funcionamiento objetivo e impersonal del sistema tiende a convertirlos en capital personalizado, es decir, en humanidad fisicalizada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed, la racionalidad del sistema exige una determinada abstracci\u00f3n humana; y esta abstracci\u00f3n <em>real<\/em> es la base de la abstracci\u00f3n conceptual del <em>homo oceconomicus<\/em> con que el pensamiento burgu\u00e9s intenta categorizar e intemporalizar el sistema. La racionalidad del sistema exige una irracionalidad desde el punto de vista humano global, es decir, del desarrollo no represivo ni destructor de las potencialidades fundamentales del hombre.<a href=\"#_ftn22\">[22]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El <em>homo oeconomicus<\/em> aparece as\u00ed como funci\u00f3n de un sistema hist\u00f3rico-social determinado, como un principio de fundamentaci\u00f3n y de organizaci\u00f3n social que funciona exclusivamente en provecho del sistema socialmente vigente. Dicho con otros [149] t\u00e9rminos, el <em>homo oeconomicus<\/em> es el <em>principio de rendimiento<\/em>, que, en el sistema econ\u00f3mico moderno, impone la sumisi\u00f3n de m\u00faltiples virtualidades humanas (por ejemplo, las que Freud deriva del <em>principio de placer<\/em>) a la virtualidad exclusivista de una producci\u00f3n de bienes represivamente organizada. Una potencia parcial del hombre se autonomiza y entroniza como regulador supremo del desarrollo humano. Una parte del hombre se separa del hombre y se superpone a \u00e9l, como demiurgo exterior: la exigencia del sistema deshumaniza, reifica, deforma al hombre. \u00abLa totalidad del movimiento social desarrollado y engendrado por la actividad consciente y por la realizaci\u00f3n de los fines particulares de los individuos, se convierte en algo <em>independiente<\/em> de esos mismos individuos, cuando la relaci\u00f3n social rec\u00edproca entre los individuos <em>se transforma en un poder aut\u00f3nomo que se superpone<\/em> a ellos y se presenta como una fuerza natural, como el azar o algo por el estilo\u00bb<a href=\"#_ftn23\">[23]<\/a>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por tanto, el\u00a0<em>homo oeconomicus<\/em>\u00a0no es, para el marxismo, una categor\u00eda intemporal del ser del hombre, sino una ley tendencial del desarrollo de la econom\u00eda en r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n y de divisi\u00f3n del trabajo. El hombre concreto no se reduce al\u00a0<em>homo oeconomicus;<\/em>\u00a0es la econom\u00eda la que tiende a reducirle a tal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abLa reducci\u00f3n del hombre a una cierta abstracci\u00f3n \u2013dice en otro lugar Kosik \u2013 no es obra originaria de la teor\u00eda (<em>por tanto, tampoco del marxismo. F.-S.<\/em>), sino de la realidad hist\u00f3rica misma. La econom\u00eda es un sistema de relaciones en que el hombre se trasforma continuamente en hombre econ\u00f3mico. Una vez que con sus actos, entra en la esfera de las relaciones econ\u00f3micas, se ve arrastrado \u2013en forma totalmente independiente de su voluntad y de su conciencia\u2013 por ciertas relaciones y leyes en cuyo \u00e1mbito funciona como\u00a0<em>homo oeconomicus.<\/em>.. La econom\u00eda es un sistema [150] que tiende a trasformar al hombre en\u00a0<em>homo oeconomicus<\/em>\u00bb.<a href=\"#_ftn24\">[24]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Volvemos a la distinci\u00f3n entre la objetividad esencial de lo humano y su objetividad pervertida, es decir, entre\u00a0<em>objetivaci\u00f3n<\/em>\u00a0y\u00a0<em>objetualizaci\u00f3n<\/em>\u00a0del hombre. Ya hemos dicho que, sin la primera, el hombre, como sujeto objetivo que es, no comienza a existir, es una pura posibilidad abstracta. Pero, en el proceso de la objetivaci\u00f3n,\u00a0<em>en una fase determinada de ese proceso,<\/em>los productos sociales del hombre (relaciones, estructuras, sistemas) tratan de funcionar con total independencia respecto de \u00e9l y amenazan con convertirle en un producto, en un objeto determinado a su servicio: con objetualizarle. Desde ese momento el hombre deja de funcionar como ser humano y empieza a funcionar como cosa. De la objetivaci\u00f3n a la objetualizaci\u00f3n hay, pues, la misma distancia que del ser social a la negaci\u00f3n de ese ser.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero, enti\u00e9ndase bien, la objetualizaci\u00f3n act\u00faa s\u00f3lo como amenaza, como tendencia. En el plano de lo hist\u00f3rico-social, no de lo natural, la reducci\u00f3n total del hombre al estado de cosa no es posible: el hombre reificado por su producto sigue siendo de todos modos hombre, puesto que es capaz de trascender la situaci\u00f3n concreta de reificaci\u00f3n en el proceso mismo de su objetivaci\u00f3n. Lo que quiere decir que no puede reducirse a las estructuras o sistemas de relaciones que le determinan tendencialmente, porque esas estructuras son, no categor\u00edas intemporales, ontol\u00f3gicas, sino fen\u00f3menos hist\u00f3ricos y transitorios y, por tanto, superables.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El problema de la libertad, de la autonom\u00eda humana, de la capacidad del hombre para objetivar sus potencialidades, se plantea necesariamente, no en [151] un abstracto espacio subjetivo o intersubjetivo, sino en la concreta relaci\u00f3n de los sujetos humanos con las estructuras, los sistemas, las redes de relaciones, las instituciones que les preexisten y que por su propia virtualidad tienden a determinarles. El hombre es inseparable de las estructuras hist\u00f3rico-sociales y, como tal, corre continuamente el riesgo de quedar reducido a simple elemento din\u00e1mico de esas estructuras, a engranaje en el mecanismo de un proceso social fisicalizado. Pero, al mismo tiempo, el hombre excede de las estructuras en que es y se realiza, puesto que es capaz de superar la inercia de su funcionalidad y de trascenderlas en el pensamiento y en la acci\u00f3n hist\u00f3rico-social. As\u00ed, la existencia humana concreta se constituye como tensi\u00f3n en una situaci\u00f3n de bipolaridad: por un lado, las estructuras, las relaciones hist\u00f3rico-sociales objetivas amenazan con reducir al hombre a funci\u00f3n subordinada; por otro, el hombre como proceso hist\u00f3rico de humanizaci\u00f3n no puede reducirse a ninguna estructura o sistema de relaciones, puesto que es capaz de trascenderlos todos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La filosof\u00eda dial\u00e9ctica de la praxis parte, pues, de una doble comprensi\u00f3n: la de que las estructuras sociales que el hombre crea ejercen sobre \u00e9l una determinaci\u00f3n que tiende a convertirle en producto, en objeto, a constituir por tanto una especie de\u00a0<em>f\u00edsica<\/em>\u00a0social o\u00a0<em>naturaleza<\/em>\u00a0hist\u00f3rica; y la de que el hombre no se reduce en modo alguno a las estructuras en que vive sino que \u00e9stas son fen\u00f3menos hist\u00f3ricos trascendibles por virtud misma de la praxis objetivante.\u00a0As\u00ed, el movimiento hist\u00f3rico es al mismo tiempo producto de los hombres mismos y producto de aquellas fuerzas que, teniendo su origen en las relaciones entre los hombres, escapan al control de estos. Dicho con palabras de Sartre, \u00abel hombre, en periodo de explotaci\u00f3n, es\u00a0<em>a la vez<\/em>\u00a0el producto de su producto y un agente hist\u00f3rico que en ning\u00fan caso puede pasar [152] por un producto\u00bb<a href=\"#_ftn25\">[25]<\/a>. Y todo el esfuerzo del marxismo, como teor\u00eda y como movimiento hist\u00f3rico, tiende precisamente a superar esta contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica, a conseguir que el hombre domine plenamente su historia, la haga trasparente a las exigencias de su ser gen\u00e9rico autocreador, se objetive sin objetualizarse.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><em>Materialismo como \u00abhumanismo realista\u00bb<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A la luz de todas estas consideraciones, insistimos en que es absurdo considerar al marxismo como un materialismo vulgar, naturalista o mecanicista. El marxismo no disuelve al hombre, ni te\u00f3rica ni pr\u00e1cticamente, en una simple red de determinaciones que le vienen de las estructuras o sistemas de relaciones en que vive y se desarrolla. El hombre no es un simple \u00abconductor\u00bb de fuerzas sociales\u00a0<em>naturales,<\/em>\u00a0sino un agente hist\u00f3rico que se distingue del mundo natural por su capacidad de crear la realidad y de crearse a s\u00ed mismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La err\u00f3nea interpretaci\u00f3n del marxismo \u2013que, como dec\u00edamos al principio, no es siempre de mala fe\u2013 tiene en parte su origen en la misma calificaci\u00f3n de \u00abmaterialista\u00bb aplicada por sus fundadores, especialmente por Engels, a la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica de la historia. Y es que el t\u00e9rmino lleva en s\u00ed resonancias dif\u00edcilmente eliminables del otro materialismo, mecanicista o naturalista (sensualismo franc\u00e9s del XVIII, darwinismo filos\u00f3fico, materialismo de Haeckel, B\u00fcchner, Moleschott, positivismo a lo Taine o Spencer&#8230;), que reduce al hombre a sus determinaciones naturales como simple producto pasivo y explica el conocimiento como mero reflejo \u00abmaterial\u00bb de una realidad dada y ajena al hacer y al conocer mismos del sujeto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, entonces, acepta Marx el t\u00e9rmino [153] \u00abmaterialismo\u00bb para calificar una concepci\u00f3n como la suya que, seg\u00fan hemos visto, est\u00e1 tan lejos del materialismo como del espiritualismo? La explicaci\u00f3n es de \u00edndole puramente hist\u00f3rica, dir\u00edamos incluso t\u00e1ctica. \u00abSi Marx acepta el t\u00e9rmino desafortunado de \u00abmaterialismo\u00bb, aunque no expresa en modo alguno su pensamiento, es para oponerse a la mixtificaci\u00f3n espiritualista hegeliana.\u00bb<a href=\"#_ftn26\">[26]<\/a> Tiene, pues, en Marx un sentido esencialmente pol\u00e9mico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si se quiere ser fiel al pensamiento originario de Marx, hay que entender la acepci\u00f3n \u00abmaterialismo\u00bb aplicada a su concepci\u00f3n dial\u00e9ctica exclusivamente como\u00a0<em>inmanentismo<\/em>: el marxismo es un\u00a0<em>realismo inmanentista,<\/em>\u00a0una filosof\u00eda dial\u00e9ctica de la inmanencia. Para \u00e9l, la existencia humana carece de toda trascendencia, religiosa o idealista. El hombre, incluso en el plano m\u00e1s alto de su espiritualidad, vive siempre contenidos exclusivamente terrestres, hist\u00f3ricamente inmanentes, y todo trascendimiento del contenido o de la situaci\u00f3n concreta es un fen\u00f3meno puramente hist\u00f3rico. Las creaciones ideol\u00f3gicas o espirituales son siempre la \u00ablengua de la vida\u00bb, hablan siempre del hombre en el proceso de producirse y de producir la realidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De ah\u00ed que Korsch atribuya casi todos los errores que hasta hoy se han cometido en relaci\u00f3n con la esencia de la concepci\u00f3n dial\u00e9ctico-materialista de la historia a \u00abuna aplicaci\u00f3n a\u00fan insuficiente del principio de la \u00abinmanencia\u00bb (<em>Diesseitigkeit<\/em>)\u00bb. \u00abTodo el \u201cmaterialismo\u201d de Marx, por emplear la f\u00f3rmula m\u00e1s condensada, consiste precisamente en la aplicaci\u00f3n, hasta en sus \u00faltimas consecuencias, de ese principio a la existencia socio-hist\u00f3rica del hombre. Y si el t\u00e9rmino \u201cmaterialismo\u201d, por otra parte excesivamente equ\u00edvoco, merece a\u00fan designar la concepci\u00f3n marxista, es \u00fanicamente porque expresa en la forma m\u00e1s [154] clara ese car\u00e1cter <em>absolutamente<\/em> inmanentista del pensamiento de Marx.\u00bb<a href=\"#_ftn27\">[27]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ni siquiera en el m\u00e1s conocido de sus textos \u00abmaterialistas\u00bb, el prefacio a la\u00a0<em>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica,<\/em>\u00a0donde se afirma que \u00abla anatom\u00eda de la sociedad debe buscarse en la econom\u00eda\u00bb y que las \u00absuperestructuras ideol\u00f3gicas\u00bb son determinaciones directas de la base material de la sociedad, propone Marx una gnoseolog\u00eda y una explicaci\u00f3n puramente materialistas, sino que, como dice Gurvitch, \u00abcaracteriza simplemente a un tipo particular de sociedad, el del capitalismo\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Parece pues evidente que la mejor caracterizaci\u00f3n de la concepci\u00f3n de Marx no es la dicotom\u00eda \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb y \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb que le dieron Engels y los ep\u00edgonos, pero que Marx no utiliz\u00f3 jam\u00e1s, sino otras expresiones como la de \u00abfilosof\u00eda de la praxis\u00bb que Gramsci utiliza corrientemente o la de \u00abdial\u00e9ctica del humanismo realista\u00bb que propone Gurvitch. Marx mismo utiliza en sus escritos filos\u00f3ficos, para caracterizar el \u00abnuevo materialismo\u00bb que \u00e9l propone, la expresi\u00f3n \u00abhumanismo positivo\u00bb (<em>Manuscritos de 1844<\/em>) o, a\u00fan m\u00e1s frecuentemente, la de \u00abhumanismo realista\u00bb\u00a0(<em>reale Humanismus<\/em>).<a href=\"#_ftn28\">[28]<\/a> En este humanismo realista, objetivismo y [155] subjetivismo, materialismo y espiritualismo \u00abpierden su oposici\u00f3n\u00bb al subsumirse en la \u00abpr\u00e1ctica social\u00bb (Marx), que es el fundamento de la dial\u00e9ctica como movimiento del ser social y como pensamiento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><em>\u00bfCiencia positiva o filosof\u00eda?<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero, si la concepci\u00f3n de Marx no es un materialismo, \u00bfes por lo menos una \u00abciencia positiva\u00bb de la sociedad? \u00bfO vale caracterizarla como una filosof\u00eda, la filosof\u00eda de la praxis o del humanismo realista? \u00bfQu\u00e9 significa la \u00absuperaci\u00f3n de la filosof\u00eda\u00bb de que hablaron Marx y Engels en sus primeros escritos filos\u00f3ficos y \u00e9ste \u00faltimo al final de su vida? \u00bf\u00abSuperar la filosof\u00eda\u00bb equivale a rechazarla como modo de pensamiento puramente \u00abideol\u00f3gico\u00bb, como \u00abespeculaci\u00f3n\u00bb ociosa y mixtificante? A quien piense tal cosa, Marx responde ya tajantemente: \u00abNo se puede superar la filosof\u00eda sin realizarla\u00bb. En apoyo de la supuesta \u00abeliminaci\u00f3n\u00bb o \u00abliquidaci\u00f3n de la filosof\u00eda\u00bb por Marx y Engels suele mencionarse la famosa XI Tesis sobre Feuerbach: \u00abLos fil\u00f3sofos no han hecho m\u00e1s que interpretar el mundo de diversas maneras, pero lo que importa es transformarlo\u00bb. Ahora bien, esta afirmaci\u00f3n de Marx no equivale a declarar que la filosof\u00eda sea una pura quimera, sino que, como dice Korsch, \u00abexpresa \u00fanicamente el rechazo categ\u00f3rico de toda teor\u00eda, filos\u00f3fica o cient\u00edfica, que no sea\u00a0<em>al mismo tiempo<\/em>\u00a0praxis, y praxis real, terrestre, de aqu\u00ed abajo, praxis humanamente sensible, y no actividad especulativa de la Idea filos\u00f3fica que, en fin de cuentas, no aprehende nada m\u00e1s que a s\u00ed misma\u00bb (<em>Ibid.,<\/em>\u00a0p. 130).\u00a0Marx supera el punto de vista conceptual de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, y especialmente de Hegel: la filosof\u00eda, para \u00e9l, no tiene una [156] inmanencia propia, no es una actividad especulativa aut\u00f3noma en que el fil\u00f3sofo desarrolla sistem\u00e1ticamente sus ideas a partir de s\u00ed mismas, sino que se halla profundamente unida a la actividad pr\u00e1ctica del hombre social de la que es expresi\u00f3n y elemento constitutivo al mismo tiempo. Ahora bien, esta superaci\u00f3n o trascendimiento de la filosof\u00eda cl\u00e1sica es de \u00edndole profundamente filos\u00f3fica, no positivista: basta para comprobarlo observar lo poco que el marxismo se diferencia de las filosof\u00edas precedentes \u00absi se considera su naturaleza te\u00f3rica\u00bb (Korsch).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por lo dem\u00e1s, el concepto de la \u00abeliminaci\u00f3n de la filosof\u00eda a trav\u00e9s de su realizaci\u00f3n\u00bb es, en la versi\u00f3n corriente entre los mismos marxistas, una \u00abficci\u00f3n escatol\u00f3gica\u00bb (Kosik) que se origina en una confusi\u00f3n fundamental en cuanto a la realidad y la funci\u00f3n efectivas de la filosof\u00eda, y de las dem\u00e1s formaciones espirituales, en el movimiento dial\u00e9ctico de la historia.\u00a0Concebida como mero \u00abreflejo\u00bb alienado de la realidad social, es natural que la filosof\u00eda aparezca como una \u00abno realidad\u00bb, o \u00abseudo-realidad\u00bb, como un fantasma que se disuelve en la nada que es en cuanto se ponen al descubierto los mecanismos puramente sociales de la alienaci\u00f3n. Ahora bien, esta concepci\u00f3n de la llamada \u00absuperestructura ideol\u00f3gica\u00bb como mero reflejo pasivo y alienado no tiene, como ya hemos visto, gran cosa que ver con el marxismo. Es err\u00f3neo afirmar que Marx y Engels caracterizaron la conciencia social y las formaciones espirituales como simple ideolog\u00eda, es decir, como un sistema de transferencia y encubrimiento de intereses puramente materiales. \u00abIdeolog\u00eda\u00bb no es toda forma o producto de la conciencia, sino s\u00f3lo la \u00abconciencia falsa\u00bb. Las representaciones espirituales pueden ser \u00abideologizadas\u00bb, pero ello mismo quiere decir que no son siempre, por su esencia, necesariamente \u00abideol\u00f3gicas\u00bb, falsa conciencia. Por el contrario, las representaciones espirituales tienen una realidad efectiva:\u00a0la realidad que les viene del hecho de ser, [157] como las categor\u00edas econ\u00f3micas, las fuerzas de producci\u00f3n o la t\u00e9cnica, parte del todo que es la sociedad o emanaci\u00f3n de la praxis del ser social. Y la caracterizaci\u00f3n de las formaciones espirituales como falsa conciencia se funda precisamente en la incapacidad de pensar dial\u00e9cticamente el todo de la sociedad, como lugar de la unificaci\u00f3n del pensamiento y del ser, es decir, en el punto de vista naturalista y no dial\u00e9ctico que, como dice Engels, toma la conciencia, el pensamiento, \u00abcomo algo dado, tajantemente opuesto al ser, a la naturaleza\u00bb. Partiendo de este punto de vista dualista, es l\u00f3gico que se defina la conciencia de la manera m\u00e1s abstracta, como simple reflejo de los procesos materiales, y que se presente toda la estructura ideol\u00f3gica de la realidad como mera realidad apariencial (<em>Scheinwirlichkeit<\/em>) que s\u00f3lo existir\u00eda, dice Korsch, \u00aben los cerebros de los ide\u00f3logos como error, imaginaci\u00f3n, ilusi\u00f3n, totalmente carente de un objeto real\u00bb. El pensamiento <em>reduccionista<\/em> y dualista nos ofrece as\u00ed, por un lado, una objetividad prepotente, <em>fisicalizada<\/em>, ajena por tanto al hacer y al conocer del sujeto social (los procesos econ\u00f3micos), y, por el otro, una subjetividad accesoria, inesencial, que unas veces \u00abrefleja\u00bb y otras \u00abdeforma\u00bb los procesos verdaderamente sustantivos (en lo que hay una contradicci\u00f3n, pues no se comprende c\u00f3mo un simple reflejo de la realidad puede deformar la realidad, c\u00f3mo la realidad econ\u00f3mica, que ser\u00eda la <em>causa agendi<\/em> de las formaciones ideol\u00f3gicas, puede permitir que \u00e9stas la traicionen, la mixtifiquen y oculten).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero, desde el punto de vista de Marx, caracterizar como pura especulaci\u00f3n \u00abideol\u00f3gica\u00bb o simple \u00abreflejo\u00bb alienado y alienante a la filosof\u00eda en general es un absurdo. En efecto, si las formaciones espirituales se redujeran a eso, no se concibe en virtud de qu\u00e9 privilegio habr\u00eda de quedar libre de esa caracterizaci\u00f3n el propio marxismo, en cuanto cr\u00edtica filos\u00f3fica de la filosof\u00eda y expresi\u00f3n del movimiento hist\u00f3rico <em>real<\/em>. Porque la realidad\u00a0<em>real<\/em>\u00a0de la elaboraci\u00f3n\u00a0[158] te\u00f3rica y filos\u00f3fica marxista respecto del movimiento hist\u00f3rico general en que ha surgido s\u00f3lo puede basarse en la realidad no derivada ni subordinada de la teor\u00eda o la filosof\u00eda en general. El individuo Marx que elabora la filosof\u00eda del proletariado no es un semidi\u00f3s que contempla el desarrollo hist\u00f3rico desde fuera de la historia: es una mente filos\u00f3fica y cient\u00edfica que construye su teor\u00eda a partir y dentro del proceso hist\u00f3rico y de la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica anterior a \u00e9l. Si el proceso de constituci\u00f3n del proletariado es un proceso de reificaci\u00f3n, \u00bfen virtud de qu\u00e9 el marxismo, como reflejo\u00bb de ese proceso, no ser\u00eda tambi\u00e9n un reflejo reificado, por tanto, ideol\u00f3gico\u00bb? Si no lo es, ello se debe justamente a que no es un simple reflejo. \u00abLa traducci\u00f3n \u2013dice Korsch\u2013 de las representaciones \u00abnaturales\u00bb del proletariado en conceptos y en proposiciones te\u00f3ricas y su poderosa sistematizaci\u00f3n, son algo completamente distinto de un reflejo puramente pasivo del movimiento hist\u00f3rico del proletariado. Por el contrario, son una parte constitutiva e insustituible de ese mismo proceso hist\u00f3rico\u00bb (<em>Ibid.,<\/em>\u00a0p. 165). Afirmaci\u00f3n que, para ser l\u00f3gica consigo misma, ha de ser generalizable a las formaciones conceptuales en general, a las filosof\u00edas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abFalsa conciencia en un sentido absoluto \u2013dice Karel Kosik\u2013 puede serlo una determinada filosof\u00eda hist\u00f3rica, la cual de todos modos, desde el punto de vista propio de la filosof\u00eda, de la filosof\u00eda en el sentido aut\u00e9ntico de la palabra,\u00a0<em>no es<\/em>\u00a0una filosof\u00eda, sino s\u00f3lo una sistematizaci\u00f3n o una interpretaci\u00f3n doctrinaria de los prejuicios y de las opiniones del tiempo, es decir, un ideologismo\u00bb<a href=\"#_ftn29\">[29]<\/a>. Pero ninguna de las grandes filosof\u00edas que se han sucedido en la historia de la humanidad puede reducirse a puro ideologismo (como no lo pueden ser tampoco las grandes obras [159] literarias y art\u00edsticas).<a href=\"#_ftn30\">[30]<\/a> El hecho de ser productos del hombre alienado, elemento constitutivo de sociedades de clase y de explotaci\u00f3n, no las condena a la inesencialidad. Precisamente porque la humanidad se ha expresado y construido hasta ahora a trav\u00e9s de contenidos de clase o alienados: el hombre en general se ha hecho en cada etapa hist\u00f3rica, con sus conquistas y sus limitaciones, portada y representada por una determinada clase.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Siendo pues cada filosof\u00eda un momento hist\u00f3rico del conocimiento humano real y una parte del todo que es cada sociedad, la cr\u00edtica general de la sociedad de clase que es el marxismo tiene que ser cr\u00edtica de la filosof\u00eda y, por tanto, filosof\u00eda \u2013filosof\u00eda revolucionaria como momento reflexivo del proceso revolucionario general. Marx dice que los misterios que \u00abextrav\u00edan la teor\u00eda en el misticismo\u00bb encuentran su soluci\u00f3n racional, no en la praxis humana sola, sino en \u00abla praxis y la comprensi\u00f3n de esa praxis\u00bb.<a href=\"#_ftn31\">[31]<\/a> Pues bien, la comprensi\u00f3n de esa praxis \u2013auto-realizaci\u00f3n del sujeto objetivo\u2013 es la esencia misma de la filosof\u00eda marxista como \u00abdial\u00e9ctica del humanismo realista\u00bb y punto de vista de la totalidad concreta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La concepci\u00f3n del marxismo como \u00abliquidaci\u00f3n de la filosof\u00eda\u00bb termina por eliminar de aqu\u00e9l el principio vivo de la dial\u00e9ctica y por reducirlo a una \u00abciencia positiva\u00bb de la sociedad capitalista, a una econom\u00eda y una sociolog\u00eda positivistas, es decir, como observ\u00e1bamos al principio, a un naturalismo\u00a0<em>cientista,<\/em>\u00a0afilos\u00f3fico, que cree aprehender la esencia de los hechos sociales a partir de los mismos supuestos conceptuales y los mismos m\u00e9todos de investigaci\u00f3n de las ciencias anal\u00edticas de la naturaleza.\u00a0As\u00ed, se elimina [160] del marxismo todo lo que es teor\u00eda filos\u00f3fica (que suele considerarse como \u00abpecado de juventud\u00bb de Marx), para quedarse exclusivamente con lo que se considera \u00abobra cient\u00edfica\u00bb de Marx. Y en esto coinciden los sostenedores del \u00abmarxismo vulgar\u00bb (como Kautsky, Hilferding y tantos te\u00f3ricos comunistas) con ciertos pensadores liberales que se interesan por el marxismo.<a href=\"#_ftn32\">[32]<\/a>\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ahora bien, tratar de sustituir la cr\u00edtica filos\u00f3fica y totalizadora del marxismo por un sistema de ciencias positivas abstractas y no dial\u00e9cticas es eliminar la originalidad radical del m\u00e9todo con que Marx estudia los fen\u00f3menos hist\u00f3rico-sociales y recaer en un positivismo epistemol\u00f3gico que, sobre todo en su forma de empirismo puro, est\u00e1 lejos de la metodolog\u00eda y del hacer aut\u00e9nticos de la ciencia. \u00abEn semejante interpretaci\u00f3n se distingue radicalmente la ciencia de la filosof\u00eda porque se funda a aquella en la [161] imagen del modelo emp\u00edrico, entendido como la observaci\u00f3n de los hechos y como su an\u00e1lisis desprovisto de toda premisa, lo cual es sin embargo un mero prejuicio que todos los d\u00edas refuta regularmente la praxis misma de la ciencia\u00bb (K. Kosik,\u00a0<em>ibid.,<\/em>\u00a0p. 182).<a href=\"#_ftn33\">[33]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La ruptura de Marx con la filosof\u00eda de Hegel y, a\u00fan m\u00e1s, con las filosof\u00edas prehegelianas, no constituye una ruptura con la filosof\u00eda en general y el paso gradual a una supuesta \u00abciencia pura de la sociedad burguesa\u00bb cuyo exponente esencial ser\u00eda\u00a0<em>El capital<\/em>\u00a0[162] (libro que, ya lo hemos dicho, ser\u00eda incomprensible sin la profunda elaboraci\u00f3n filos\u00f3fica tanto del Marx joven como del Marx maduro, el de los\u00a0<em>Grundrisse,<\/em>\u00a0por ejemplo). Por lo que hemos visto hasta aqu\u00ed, la concepci\u00f3n original de Marx se opone a\u00fan m\u00e1s a esta disgregaci\u00f3n emp\u00edrico-positivista del punto de vista de la totalidad social que a la filosof\u00eda hegeliana misma, de la que toma conceptos te\u00f3ricos fundamentales que se mantienen vivos a trav\u00e9s de toda su obra: totalidad concreta, dial\u00e9ctica sujeto-objeto, unidad dial\u00e9ctica \u2013no identidad materialista\u2013 entre ser y pensar, etc\u00e9tera.<a href=\"#_ftn34\">[34]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[163] <em>La categor\u00eda de la totalidad concreta<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El punto de vista epistemol\u00f3gico de las ciencias de la naturaleza \u2013separaci\u00f3n radical de sujeto y del objeto, intemporalidad de los objetos del an\u00e1lisis, no contradictoriedad constitutiva de la realidad&#8230;\u2013, que desde Galileo ha hecho progresar tanto a la ciencia como conocimiento del mundo natural, se diferencia plenamente de la comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica, \u00fanica que, seg\u00fan el marxismo y dem\u00e1s filosof\u00edas dial\u00e9cticas, puede penetrar en la esencia del mundo humano-social.\u00a0Pues bien, piedra angular de esa comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica es la categor\u00eda de la totalidad concreta, que Marx define en la <em>Cr\u00edtica de la Econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> cuando dice: \u00abLas relaciones de producci\u00f3n de toda sociedad forman un todo\u00bb; o, a\u00fan con mayor precisi\u00f3n, poniendo de relieve el car\u00e1cter gen\u00e9tico-din\u00e1mico de la relaci\u00f3n todo-partes, en los <em>Grundrisse<\/em>: \u00aben un sistema burgu\u00e9s desarrollado toda relaci\u00f3n econ\u00f3mica presupone otras relaciones en la formaci\u00f3n econ\u00f3mica burguesa; por tanto, todo hecho es al mismo tiempo un presupuesto. As\u00ed ocurre en realidad en todo sistema org\u00e1nico. Este mismo [164] sistema org\u00e1nico como totalidad tiene sus presupuestos, y su desarrollo en el sentido de la totalidad consiste precisamente en someterse a s\u00ed mismo todos los elementos de la sociedad o en crearse los \u00f3rganos que a\u00fan le faltan. El sistema se convierte en totalidad hist\u00f3rica. El desarrollo hacia tal totalidad es un momento de su proceso, de su desarrollo\u00bb (P\u00e1g. 189).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed pues, la categor\u00eda de la totalidad es para el pensamiento de Marx la categor\u00eda fundamental de la realidad hist\u00f3rico-social y, por tanto, del pensamiento aplicado a esa realidad.\u00a0El todo org\u00e1nico que constituye la base de la realidad no es ni la simple suma de las partes (positivismo), ni un principio superior yuxtapuesto a la realidad aut\u00f3noma de las partes (idealismo), sino precisamente la relaci\u00f3n de las partes entre s\u00ed en cuanto que esa relaci\u00f3n crea una realidad nueva que no es su simple suma. La autonom\u00eda emp\u00edrica de los hechos sociales, de que el positivismo parte, es en realidad una ilusi\u00f3n\u00a0<em>cientista<\/em>\u00a0que cree captar la esencia de lo humano-social cuando s\u00f3lo capta su apariencia. Los hechos sociales\u00a0<em>puros<\/em>\u00a0(los que nos proporcionan la estad\u00edstica, el an\u00e1lisis econ\u00f3mico, la sociolog\u00eda emp\u00edrica&#8230;) s\u00f3lo encuentran su verdadera realidad en la medida en que el pensamiento es capaz de poner de relieve el todo org\u00e1nico\u00a0<em>real<\/em>\u00a0de que forman parte e integrarlos conceptualmente en el mismo.\u00a0Como dice Lukacs, el empirismo \u00abno ve que la m\u00e1s simple enumeraci\u00f3n de \u201chechos\u201d, la yuxtaposici\u00f3n m\u00e1s desprovista de comentario, es ya una \u201cinterpretaci\u00f3n\u201d; no ve que ya a ese nivel los hechos son captados a partir de una teor\u00eda, de un m\u00e9todo, que se los abstrae del contexto de la vida en que se encontraban originariamente y se los introduce en el contexto de una teor\u00eda\u00bb<a href=\"#_ftn35\">[35]<\/a>. Al realizar esta labor de integraci\u00f3n o s\u00edntesis, el pensamiento no hace m\u00e1s que reconstruir en su forma propia la contextura org\u00e1nica misma de la realidad, que no se [165] muestra de golpe a la intuici\u00f3n sensible primaria sino que requiere un esfuerzo intelectual de articulaci\u00f3n y totalizaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abLo concreto es concreto \u2013dice Marx en la\u00a0<em>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>\u2013 porque es la s\u00edntesis de varias determinaciones, por tanto, unidad de lo m\u00faltiple.\u00bb S\u00f3lo en la medida en que la multiplicidad f\u00e1ctica de la vida social se integra sint\u00e9ticamente en una totalidad, puede decirse que el conocimiento de los hechos es conocimiento de la realidad, es decir, verdadero conocimiento,\u00a0<em>ciencia,<\/em>\u00a0puesto que la realidad\u00a0<em>concreta<\/em>\u00a0es \u00abs\u00edntesis de varias determinaciones\u00bb. Pero el materialismo vulgar \u2013empirista o positivista\u2013 se limita a reproducir los hechos m\u00e1s sencillos e inmediatos de la vida social, considerando que esa es la tarea del conocimiento, y \u00abcree ser particularmente \u00abexacto\u00bb aceptando esos hechos sin ning\u00fan an\u00e1lisis de fondo, sin unirlos a la totalidad concreta, abandon\u00e1ndolos a su aislamiento abstracto e intentando explicarlos mediante leyes cient\u00edficas abstractas no relacionadas con una totalidad concreta\u00bb<a href=\"#_ftn36\">[36]<\/a>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[166] Y esto es precisamente lo que intenta el marxismo vulgar, con su pretensi\u00f3n de reducir la comprensi\u00f3n dial\u00e9ctico-materialista de la realidad social a una \u00abciencia cient\u00edfica\u00bb, positivista, de los fen\u00f3menos sociales aislados, abstray\u00e9ndola del punto de vista dial\u00e9ctico de la totalidad o convirtiendo a \u00e9sta en una idea abstracta que se yuxtapone\u00a0<em>a posteriori<\/em>\u00a0al an\u00e1lisis f\u00e1ctico. De este modo, eliminando \u00abel predominio metodol\u00f3gico de la totalidad sobre los momentos particulares\u00bb, en el que \u00ablas partes encuentran en el conjunto su concepto y su verdad\u00bb (Luk\u00e1cs), la teor\u00eda recae en el punto de vista burgu\u00e9s que, al modo de las ciencias de la naturaleza, considera los fen\u00f3menos sociales como categor\u00edas intemporales, ajenas al sujeto social y, por tanto, destinadas a perdurar. Pero, justamente en negar la validez de ese punto de vista, en lo que ata\u00f1e al proceso hist\u00f3rico global, consiste el marxismo como filosof\u00eda revolucionaria, que disuelve todos los fen\u00f3menos y categor\u00edas sociales en la historicidad fundamental de la praxis. En cambio, como dice Luk\u00e1cs, para la burgues\u00eda, como en general para toda clase o grupo explotador y opresivo, [167] \u00abes una cuesti\u00f3n vital, por un lado, concebir su propio orden de producci\u00f3n como constituido por categor\u00edas v\u00e1lidas de manera intemporal y destinadas a existir eternamente gracias a las leyes eternas de la naturaleza y de la raz\u00f3n, y, por otro, considerar las contradicciones que se imponen inevitablemente al pensamiento, no como fen\u00f3menos pertenecientes a la esencia misma de ese orden de producci\u00f3n, sino como simples hechos de superficie\u00bb. (<em>Ibid<\/em>., p\u00e1g. 29.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esta tendencia del pensamiento no dial\u00e9ctico a reducir la posibilidad del conocimiento a la pura facticidad de los \u00abhechos\u00bb aut\u00f3nomos, al plano disgregado y no org\u00e1nico de la experiencia com\u00fan \u00abcient\u00edfica\u00bb,\u00a0 ha llegado en nuestra \u00e9poca a un m\u00e1ximo de radicalidad con el positivismo moderno, especialmente con la filosof\u00eda anal\u00edtica del lenguaje de Wittgenstein, Ryle, etc., que pretende eliminar del an\u00e1lisis de la realidad todo concepto filos\u00f3fico o pre-cient\u00edfico, no operativo ni cuantificable, entre ellos, naturalmente, el de totalidad. No es \u00e9ste el momento de hacer la cr\u00edtica a fondo de la \u00abontolog\u00eda\u00bb objetual impl\u00edcita y de la epistemolog\u00eda paral\u00edtica del neopositivismo. En Luk\u00e1cs, en Kosik y, sobre todo, en el \u00faltimo libro, ya citado, de Herbert Marcuse, puede verse un an\u00e1lisis radical de la mixtificaci\u00f3n neopositivista y empirista. Nos vamos a limitar aqu\u00ed a unas breves observaciones en lo que afecta al problema de la totalidad. El neopositivismo en sus varias manifestaciones (behaviorismo, operativismo, funcionalismo, an\u00e1lisis del lenguaje, etc.) parte siempre en una u otra forma del siguiente presupuesto epistemol\u00f3gico:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abAdoptar el punto de vista operativo supone mucho m\u00e1s que una simple restricci\u00f3n del sentido en que entendemos el \u00abconcepto\u00bb; significa un cambio fundamental en todos nuestros h\u00e1bitos de pensamiento, en el sentido de que ya no nos permitiremos utilizar como instrumentos de nuestro pensar conceptos [168] de los que no podamos dar cuenta adecuada\u00a0<em>en t\u00e9rminos de operaciones.<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn37\">[37]<\/a>\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ello quiere decir que, en la esfera de las ciencias del hombre, queda eliminado todo concepto o intuici\u00f3n que no sea matematizable o cuantificable, objeto de estad\u00edsticas, mediciones o c\u00e1lculos, como ocurre con los conceptos cualitativos y negativos del pensamiento dial\u00e9ctico. El pensamiento de la cualidad que es el pensar dial\u00e9ctico queda eliminado como\u00a0<em>no cient\u00edfico,<\/em>\u00a0en favor del pensamiento de la cantidad, que se pretende omnicomprensivo. Es decir, seg\u00fan la gr\u00e1fica expresi\u00f3n de Tierno Galv\u00e1n, \u00ab<em>dial\u00e9ctica<\/em>\u00a0es una idea pol\u00edtica,\u00a0<em>mec\u00e1nica<\/em>\u00a0es una idea cient\u00edfica\u00bb. En consecuencia, para la filosof\u00eda neopositivista (qui\u00e9ralo o no, es una filosof\u00eda, y a veces sumamente abstrusa y especulativa), todo lo que, en ciencias humanas, no sea l\u00f3gica formal, operaci\u00f3n cuantificable o descripci\u00f3n emp\u00edrica, es&#8230; metaf\u00edsica, elucubraci\u00f3n vana y acad\u00e9mica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero la \u00abracionalidad\u00bb que propugna el neopositivismo es en verdad irracionalidad y mixtificaci\u00f3n en cuanto se aplica a descubrir y comprender la realidad de la existencia hist\u00f3rico-social del hombre. Al combatir la abstracci\u00f3n de la elucubraci\u00f3n filos\u00f3fica acad\u00e9mica y tradicional, el neopositivismo desemboca en una nueva y m\u00e1s peligrosa abstracci\u00f3n, correlato e instrumento de un mundo opresivo y disgregador en que esa abstracci\u00f3n se da hist\u00f3ricamente en la existencia misma de los hombres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abLo malo es \u2013dice Herbert Marcuse\u2013 que las estad\u00edsticas, las mediciones y los estudios de campo de la sociolog\u00eda y de la ciencia pol\u00edtica emp\u00edricas no son bastante racionales. Por el contrario, se vuelven mixtificadores en la medida en que queden aislados del contexto aut\u00e9nticamente concreto que crea los hechos y determina su funci\u00f3n. Ese contexto es m\u00e1s amplio y [169] distinto del de las f\u00e1bricas y comercios investigados, de las ciudades y pueblos estudiados, de las \u00e1reas y grupos cuya opini\u00f3n se registra y cuyo \u00edndice de vida se calcula. Y es asimismo m\u00e1s real en el sentido de que crea y determina los hechos investigados, registrados o calculados. Ese contexto real en el que los temas particulares adquieren su significaci\u00f3n real s\u00f3lo es definible en el marco de una\u00a0<em>teor\u00eda<\/em>\u00a0de la sociedad. En efecto, los factores o agentes de los hechos no son datos inmediatos de observaci\u00f3n, medici\u00f3n o interrogaci\u00f3n, sino que s\u00f3lo llegan a ser datos en un an\u00e1lisis que sea capaz de poner de manifiesto la estructura que integra entre s\u00ed a las partes y a los procesos de la sociedad y que determina su interrelaci\u00f3n.\u00bb<a href=\"#_ftn38\">[38]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El neopositivismo elimina la categor\u00eda de la totalidad, disgregando la realidad entera en su facticidad emp\u00edrica, porque prescinde radicalmente del agente de la totalizaci\u00f3n: el hombre hist\u00f3rico concreto, la sociedad humana como contexto de toda actividad y todo conocimiento. De ah\u00ed que la realidad que nos ofrece el an\u00e1lisis neopositivista sea una realidad seudo-concreta, apariencial, mixtificadora. El neopositivista no comprende que la facticidad de los hechos sociales es una facticidad\u00a0<em>hist\u00f3rica,<\/em>\u00a0es decir, basada en el hacer hist\u00f3rico de los hombres, y que s\u00f3lo de ah\u00ed les viene su car\u00e1cter concreto. Esta es, en cambio, la intuici\u00f3n esencial del pensamiento dial\u00e9ctico, para el que tras la cortina de la experiencia emp\u00edrica inmediata se hallan los hombres mismos: \u00abnosotros mismos no como sujetos del sentido com\u00fan, como en el an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico, ni como sujetos \u201cpurificados\u201d de mediciones cient\u00edficas, sino como sujetos y objetos de la lucha hist\u00f3rica del hombre con la naturaleza y con la sociedad\u00bb. Y \u00ablos hechos son lo que son como fen\u00f3menos de esa lucha\u00bb (H. Marcuse,\u00a0<em>ibid.,<\/em>\u00a0p\u00e1gina 185).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[170] Como pone claramente de relieve Marcuse, el modo de pensar operativista del positivismo moderno responde a fen\u00f3menos hist\u00f3ricos muy concretos: la absorbente tecnologizaci\u00f3n y funcionalizaci\u00f3n de la sociedad neocapitalista (Marcuse cree que el mismo fen\u00f3meno se est\u00e1 produciendo tambi\u00e9n en la sociedad sovi\u00e9tica), cuyo car\u00e1cter represivo y totalitario exige la eliminaci\u00f3n de todo concepto negativo, cualitativo, universal e hist\u00f3ricamente trascendente. El principio de conservaci\u00f3n y el fetichismo de la realidad establecida necesitan la validaci\u00f3n \u00abontol\u00f3gica\u00bb de esa realidad como lo emp\u00edricamente dado e hist\u00f3ricamente sustancial e intrascendible. La filosof\u00eda positivista moderna \u00abconceptualiza la conducta vigente en la actual organizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la realidad, pero al mismo tiempo acepta los veredictos de esa organizaci\u00f3n\u00bb. Con lo que \u00abel derrocamiento de una vieja ideolog\u00eda se convierte en parte de una nueva ideolog\u00eda\u00bb (Marcuse,\u00a0<em>ibid.,<\/em>\u00a0p\u00e1g. 188). De este modo, el pensamiento burgu\u00e9s, que en otro tiempo fue capaz de producir la gran filosof\u00eda dial\u00e9ctica de un Hegel o las concepciones de la totalidad de un Schelling, se refugia hoy en un pensamiento de la empiria, de la disgregaci\u00f3n de la realidad concreta, que, en su radical mixtificaci\u00f3n, ejerce una poderosa funci\u00f3n conservadora y represiva en el mundo del pensamiento y de la existencia contempor\u00e1neos. (Pi\u00e9nsese, especialmente, en el aspecto pol\u00edtico de esa manera de pensar: la ideolog\u00eda tecnocr\u00e1tica dominante en los sectores conservadores de nuestras sociedades capitalistas.)<a href=\"#_ftn39\">[39]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[171] Contra este modo de pensar tecnol\u00f3gico-positivista, el marxismo s\u00f3lo puede reaccionar v\u00e1lida y eficazmente si le opone lo que constituye su principio epistemol\u00f3gico-ontol\u00f3gico esencial: la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica de la totalidad concreta y de la praxis como esfera de realizaci\u00f3n del sujeto objetivo. De otro modo, el marxismo queda reducido a un positivismo economicista, que puede ofrecer en la investigaci\u00f3n de los fen\u00f3menos sociales mayores ventajas que los dem\u00e1s positivismos, pero que, situ\u00e1ndose en el mismo nivel de comprensi\u00f3n que ellos, no puede pretender superarlos en el plano esencial en que precisamente fallan: la comprensi\u00f3n de la realidad como un todo estructurado y del hombre hist\u00f3rico como portador de los fen\u00f3menos sociales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De todos modos, es de justicia reconocer que la cr\u00edtica positivista moderna de la filosof\u00eda y del marxismo ha tenido y tiene un valor considerable como obra destructiva y desmixtificadora del idealismo y la escol\u00e1stica en que una y otra han ca\u00eddo a menudo. No se puede negar la eficacia de la cr\u00edtica de un Carnap, de un Neurath y de la escuela de Viena en [172] general, de un Wittgenstein y de la escuela anal\u00edtica del lenguaje, contra los modos metaf\u00edsicos e idealistas de pensar.\u00a0En lo que al marxismo se refiere, la cr\u00edtica neopositivista de la concepci\u00f3n de la totalidad es saludable y eficaz en la medida en que esa concepci\u00f3n se convierte en una escol\u00e1stica idealista que, sobrevolando la realidad emp\u00edrica, hipostatiza la totalidad respecto de las partes, es decir, la convierte en una especie de principio metaf\u00edsico que \u00abse inserta\u00bb desde arriba y aprior\u00edsticamente en los hechos sociales, siendo as\u00ed que, para la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica de la totalidad, el todo se crea y desarrolla en la interacci\u00f3n de las partes, de los hechos sociales, y \u00e9stos adquieren su consistencia verdadera, concreta, en la relaci\u00f3n entre s\u00ed y con la totalidad.\u00a0La posici\u00f3n de privilegio del todo respecto de las partes, su autonom\u00eda ontol\u00f3gica y epistemol\u00f3gica, conduce al principio abstracto de la totalidad\u00a0<em>falsa<\/em>\u00a0o\u00a0<em>vac\u00eda,<\/em>\u00a0es decir, a un idealismo m\u00e1s que, como dice Kosik, \u00abolvida la riqueza de lo real, su contradictoriedad y multiplicidad de significados, para incluir solamente los hechos que se hallan de acuerdo con el principio abstracto\u00bb, considerando a los que la contradicen \u00abcomo\u00a0<em>residuo<\/em>\u00a0irracional e incomprensible\u00bb (<em>ibid.,<\/em>\u00a0p\u00e1g. 62). La metaf\u00edsica de la totalidad vac\u00eda elimina el conocimiento directo y anal\u00edtico de los hechos sociales, de la realidad en su forma de momentos aislados, porque suprime la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, interconstitutiva, entre el todo y las partes: aqu\u00e9l se convierte en una realidad superior y aut\u00f3noma, una especie de\u00a0<em>natura naturans<\/em>\u00a0spinoziana que no se crea, desarrolla y cambia con los hechos sociales, sino que, como una esencia increada, de \u00absurvol\u00bb,\u00a0<em>crea<\/em>\u00a0los hechos,\u00a0<em>natura naturata,<\/em>\u00a0como simples manifestaciones fenom\u00e9nicas de s\u00ed misma. Lo cual equivale, realmente, a descartar o deformar los hechos aut\u00e9nticos en su integridad emp\u00edrica en la medida en que no obedecen al principio metaf\u00edsico gobernante. La totalidad vac\u00eda se alimenta de s\u00ed misma y, rom\u00e1nticamente, desprecia el conocimiento [173] anal\u00edtico de la realidad emp\u00edrica. Esta mitologizaci\u00f3n seudomarxista de la totalidad, para la que todos los gatos son pardos, apenas se diferencia pr\u00e1cticamente del organicismo rom\u00e1ntico que Hegel cr\u00edtica en la introducci\u00f3n a la\u00a0<em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>: la totalidad del pensamiento rom\u00e1ntico y la del seudomarxismo \u00abspinoziano\u00bb son totalidades vac\u00edas y abstractas porque eliminan las determinaciones emp\u00edricas y, por tanto, la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica de lo particular a lo general, el desarrollo gen\u00e9tico-din\u00e1mico del todo a partir de las partes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En esta escol\u00e1stica de la totalidad ha ca\u00eddo, a veces, el marxismo, lo que le ha valido la severa cr\u00edtica del positivismo moderno o, m\u00e1s justificadamente, la de Sartre. Pero es sobre todo bajo el stalinismo cuando esa escol\u00e1stica llega a gangrenar completamente el pensamiento marxista (en su sector comunista), convirti\u00e9ndolo en un\u00a0<em>catecismo de totalidades<\/em>\u00a0abstractas y anticient\u00edficas que, en vez de derivarse de un an\u00e1lisis emp\u00edrico de los hechos, son a menudo simple emanaci\u00f3n justificatoria de las decisiones del Comit\u00e9 Central o, m\u00e1s concretamente, de su Secretario General. La burocracia staliniana hace pasar sus deseos y sus necesidades por <em>ciencia objetiva<\/em> de la realidad hist\u00f3rica. De ah\u00ed el desprecio por los resultados emp\u00edricos de las ciencias positivistas (sociolog\u00eda, econom\u00eda, antropolog\u00eda, teor\u00eda del lenguaje, cibern\u00e9tica&#8230;), calificados de \u00abburgueses\u00bb y, por tanto, de \u00abanticient\u00edficos\u00bb. De este modo, la teor\u00eda marxista, que durante tanto tiempo hab\u00eda estado en la vanguardia del conocimiento de la realidad contempor\u00e1nea, experimentaba en ese conocimiento un grave retraso respecto de las ciencias \u00abburguesas\u00bb, se convert\u00eda en un Saber abstracto y vac\u00edo que cre\u00eda conocer la realidad antes de analizarla en su consistencia emp\u00edrica: un verdadero conocimiento\u00a0<em>revelado.<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No hay m\u00e1s que ver el uso que buena parte del pensamiento comunista ha hecho, y a\u00fan sigue haciendo a veces en sus zonas m\u00e1s dogm\u00e1ticas, de estructuras o totalidades [174] como el \u00abcapitalismo\u00bb o el \u00abimperialismo\u00bb. Marx y Lenin elaboraron esas estructuras\u00a0<em>despu\u00e9s<\/em>\u00a0de analizar concreta y cient\u00edficamente los hechos de la sociedad en que vivieron y\u00a0<em>a partir<\/em>\u00a0de ellos. Los hechos han cambiado, la sociedad se ha trasformado, el mundo entero no es el mismo. Capitalismo e imperialismo contin\u00faan existiendo, pero han adoptado nuevas formas, a veces imprevistas. Sin embargo, la estructura \u00abcapitalismo\u00bb y la estructura \u00abimperialismo\u00bb segu\u00edan id\u00e9nticas a s\u00ed mismas, autocre\u00e1ndose en el cielo de las Ideas plat\u00f3nicas, indiferentes a los hechos que las contradec\u00edan, vueltas de espaldas a la realidad cambiante. La totalidad era un principio spinoziano, dado de una vez para siempre, que los hechos, obedientes,\u00a0<em>no pod\u00edan dejar<\/em>\u00a0de confirmar. Si no lo confirmaban, tanto peor para los hechos, condenados a la inexistencia, a la inesencialidad o, aun mejor, a ser \u00abpropaganda burguesa\u00bb. Luego, muchos de esos hechos ha habido que aceptarlos, m\u00e1s o menos a rega\u00f1adientes, aunque a veces violent\u00e1ndolos para encajarlos en el marco inm\u00f3vil de la totalidad preestablecida. Excusado es decir que tal modo escol\u00e1stico-nominalista de proceder nada tiene que ver con la investigaci\u00f3n totalizadora, viva y heur\u00edstica, del marxismo. Por fortuna, el movimiento de reforma iniciado en el sector comunista a partir del XX Congreso del PCUS parece que le est\u00e1 llevando, aunque lentamente y con diferencias notorias, a la reconstituci\u00f3n del marxismo sobre sus bases dial\u00e9cticas, sin lo cual sus inmensas posibilidades intelectuales e hist\u00f3ricas no pasan del mundo mec\u00e1nico de la propaganda al de la ciencia y la pr\u00e1ctica social.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En cuanto al otro gran sector del marxismo \u2013la socialdemocracia\u2013 se hunde cada vez m\u00e1s en un empirismo al d\u00eda, sin principios y sin perspectivas, que, como m\u00e1ximo, deja los conceptos dial\u00e9ctico-marxistas para los m\u00edtines dominicales y las grandes conmemoraciones y que ni siquiera posee la energ\u00eda [175] te\u00f3rica y la capacidad de investigaci\u00f3n emp\u00edrica del positivismo no marxista. Kautsky, Hilferding y Rosa Luxemburg est\u00e1n lejos, muy lejos, de la socialdemocracia actual. Afortunadamente, quedan los partidos socialistas no socialdem\u00f3cratas y los movimientos marxistas intermedios, adem\u00e1s de los intelectuales marxistas independientes. En ellos, junto con los sectores del movimiento comunista que, como el Partido Comunista italiano, han roto ya o est\u00e1n rompiendo con el dogmatismo seudo-marxista y con la escol\u00e1stica de la totalidad, reposan, en lo que al mundo desarrollado se refiere, las perspectivas creadoras del marxismo dial\u00e9ctico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><em>La pseudodial\u00e9ctica objetiva<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En el marxismo vulgar, positivista y antifilos\u00f3fico, el pretendido an\u00e1lisis\u00a0<em>objetivo<\/em>\u00a0de los fen\u00f3menos socio-hist\u00f3ricos olvida, como hemos visto, los dos elementos primordiales de la comprensi\u00f3n dial\u00e9ctico-materialista: el concepto de la totalidad concreta como reproducci\u00f3n intelectual de la realidad, complejo estructurado de otras estructuras din\u00e1micas cuyo soporte y cuya g\u00e9nesis est\u00e1n en la praxis del hombre social; y la idea de que, en las ciencias del hombre, el sujeto social es al mismo tiempo sujeto y objeto del conocimiento y de que, por consiguiente, esa \u00abobjetividad\u00bb que elimina al sujeto como factor constituyente de la realidad investigada es una mixtificaci\u00f3n. Recordemos la afirmaci\u00f3n tajante, ya citada, de Marx seg\u00fan la cual \u00aben toda ciencia hist\u00f3rica y social en general, hay que tener siempre en cuenta que el sujeto&#8230; se da tanto en la realidad como en el cerebro y que las categor\u00edas expresan\u00a0<em>formas<\/em>\u00a0y\u00a0<em>modos de existencia.<\/em>.. de ese sujeto\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed, este dualismo seudocient\u00edfico en que desemboca el marxismo naturalista elimina totalmente el [176] principio dial\u00e9ctico o, mejor, lo convierte en una seudo-<em>dial\u00e9ctica<\/em>\u00a0<em>objetiva<\/em>\u00a0de objeto a objeto, esencia y expresi\u00f3n de una especie de fuerza natural que estar\u00eda en las cosas mismas (los\u00a0<em>objetos<\/em>\u00a0de la historia humana) independientemente de la praxis del sujeto social. Asistimos as\u00ed a la fetichizaci\u00f3n de la historia en forma de \u00absuper-naturaleza\u00bb, fetichizaci\u00f3n que alcanza su apoteosis bajo el stalinismo en la bastarda filosof\u00eda del\u00a0<em>sentido de la historia,<\/em>\u00a0concebido como demiurgo exterior al hacer concreto y colectivo de los hombres y que, en realidad, es el producto de un \u00abidealismo voluntarista\u00bb abstracto en el que la burocracia dominante impone dictatorialmente sus fines incontrastados bajo capa de una dial\u00e9ctica\u00a0<em>que est\u00e1 en las cosas.<\/em>\u00a0El objetivismo dial\u00e9ctico se manifiesta como su contrario aparente: subjetivismo dualista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Nada m\u00e1s opuesto al punto de vista dial\u00e9ctico de Marx, para quien las categor\u00edas hist\u00f3ricas son \u00abformas de existencia\u00bb del sujeto social y para quien la objetividad en las ciencias sociales es la relaci\u00f3n con la totalidad y el momento de la unificaci\u00f3n de lo objetivo y lo subjetivo, del ser y el pensar.<a href=\"#_ftn40\">[40]<\/a>\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si, como dice Luk\u00e1cs, \u00abuna situaci\u00f3n en la que los \u201chechos\u201d hablen sin ambig\u00fcedad en pro o en contra de una direcci\u00f3n determinada de la acci\u00f3n no ha existido nunca, no puede existir ni existir\u00e1 jam\u00e1s\u00bb, [177] la pretendida dial\u00e9ctica objetiva, el movimiento de la historia reducida a proceso cosificado, es en realidad una filosof\u00eda de la historia vergonzante, que no osa decir su nombre: filosof\u00eda que est\u00e1 mucho m\u00e1s cerca del kantismo, del materialismo filos\u00f3fico a lo Haeckel o del funcionalismo de Mach que de la filosof\u00eda revolucionaria de la praxis. Por tanto, filosof\u00eda conservadora.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00abS\u00f3lo se puede pensar en sustituir el estudio interno de las filosof\u00edas por una explicaci\u00f3n sociohist\u00f3rica \u2013dice muy clarividentemente Merleau-Ponty\u2013 refiri\u00e9ndose a una historia cuyo sentido y curso se creen conocer con evidencia. Se supone, por ejemplo, una cierta idea del \u201chombre total\u201d o un equilibrio \u201cnatural\u201d del hombre con el hombre y del hombre con la naturaleza. Luego, una vez dado este\u00a0<em>telos<\/em>\u00a0hist\u00f3rico, puede presentarse toda filosof\u00eda como diversi\u00f3n, alienaci\u00f3n, resistencia frente a ese porvenir necesario o, en cambio, como etapa y progreso hacia \u00e9l. Pero \u00bfde d\u00f3nde viene y qu\u00e9 vale la idea directriz? La pregunta no debe hacerse; hacerla es ya \u00abresistir\u00bb a una dial\u00e9ctica que est\u00e1 en las cosas, es tomar partido contra ella. Pero, \u00bfc\u00f3mo se sabe que tal dial\u00e9ctica est\u00e1 en las cosas? En virtud de una filosof\u00eda. Simplemente, se trata de una filosof\u00eda secreta, disfrazada de Proceso. Lo que se opone al estudio interno de las filosof\u00edas no es nunca la explicaci\u00f3n sociohist\u00f3rica, sino siempre otra filosof\u00eda, oculta en ella&#8230; Bajo el nombre de explicaci\u00f3n objetiva, se trata siempre de un pensamiento que niega otro pensamiento y lo denuncia como ilusi\u00f3n.\u00bb<a href=\"#_ftn41\">[41]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>He aqu\u00ed al descubierto la mixtificaci\u00f3n positivista del marxismo afilos\u00f3fico y antidial\u00e9ctico: lo que se oculta tras la dial\u00e9ctica objetiva es una filosof\u00eda, pero una filosof\u00eda que concibe al hombre como [178] objeto y a la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica como una relaci\u00f3n entre objetos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De este modo, la pretendida disoluci\u00f3n de la filosof\u00eda en la \u00abciencia de las leyes generales del movimiento\u00bb o en las ciencias sociales positivas, se resuelve en un dualismo real y est\u00e9ril: una gnoseolog\u00eda materialista o positivista del \u00abhecho\u00bb aut\u00f3nomo y del \u00abreflejo\u00bb incapaz de penetrar en la esencia de los fen\u00f3menos sociales, por un lado; y, por el otro, una filosof\u00eda abstracta del \u00absentido de la historia\u00bb, no confesada como tal o disfrazada de dial\u00e9ctica objetiva, que sirve de puro ornamento exterior a la \u00abciencia positiva\u00bb marxista o hace recaer al marxismo en un naturalismo filos\u00f3fico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por el contrario, el punto de vista original del marxismo no es el paso de la filosof\u00eda a la no filosof\u00eda o antifilosof\u00eda, de la \u00abespeculaci\u00f3n\u00bb al \u00abconocimiento positivo\u00bb de los hechos sociales, sino la concepci\u00f3n filos\u00f3fica, por un lado, de la totalidad concreta como categor\u00eda constituyente de la realidad hist\u00f3rico-social y del pensamiento, y, por el otro, de la praxis como esfera de objetivaci\u00f3n del sujeto objetivo que produce y reproduce la realidad produci\u00e9ndose a s\u00ed mismo y [punto] de unificaci\u00f3n del ser y del pensar. Eliminar la filosof\u00eda, como pretende el marxismo positivista, igual que cualquier otro positivismo, equivale exactamente a eliminar el descubrimiento filos\u00f3fico esencial de Marx y, con ello, recaer en la oposici\u00f3n entre materialismo y espiritualismo, es decir, en la disgregaci\u00f3n de los factores de la realidad que, seg\u00fan Marx, encuentran su unidad y su realidad concreta en la \u00abactividad pr\u00e1ctico-cr\u00edtica\u00bb del hombre. Nos queda, as\u00ed, una historia residual y escindida en la que, por un lado, act\u00faan fuerzas sociales naturalizadas o cosificadas, independientes del sujeto social, y, por otro, una subjetividad abandonada a s\u00ed misma, reducida a la inesencialidad o flotando sobre el mundo de las cosas como un \u00abvac\u00edo espejismo\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>[179] \u00abEn la afirmaci\u00f3n \u2013escribe Kosik\u2013 de que todos los conceptos filos\u00f3ficos de la teor\u00eda marxista son categor\u00edas sociales y econ\u00f3micas se expresa la\u00a0<em>doble metamorfosis<\/em>\u00a0a que el marxismo se ve sometido ya en el momento del \u201cpaso de la filosof\u00eda a la teor\u00eda social\u201d. En primer lugar, se deja en la sombra la realidad hist\u00f3rica que constituye el\u00a0<em>descubrimiento<\/em>\u00a0de la naturaleza de la econom\u00eda. En segundo lugar, se empuja al hombre a la prisi\u00f3n de la subjetividad: si todos los conceptos, por su esencia, son categor\u00edas sociales y econ\u00f3micas, entonces expresan\u00a0<em>solamente<\/em>\u00a0el ser social del hombre, se convierten en formas de autoexpresi\u00f3n del hombre, y toda forma de objetivaci\u00f3n es s\u00f3lo un tipo de reificaci\u00f3n. Con la disoluci\u00f3n de la filosof\u00eda en teor\u00eda dial\u00e9ctica de la sociedad, el\u00a0<em>significado<\/em>\u00a0del descubrimiento hist\u00f3rico del siglo XIX se trasmuta completamente en su contrario: la praxis ya no es la esfera de la humanizaci\u00f3n del hombre, de la creaci\u00f3n de la realidad humano-social y, al mismo tiempo, de la\u00a0<em>apertura<\/em>\u00a0del hombre hacia el ser y la verdad de las cosas, sino que se ha trasformado en clausura: la socialidad es una gruta en que el hombre se halla recluso. Las im\u00e1genes, las representaciones y los conceptos, que el hombre considera reproducci\u00f3n espiritual de la naturaleza, de procesos materiales y de cosas que existen independientemente de su conciencia, son en realidad proyecci\u00f3n social, expresi\u00f3n de la posici\u00f3n social del hombre bajo la\u00a0<em>forma<\/em>\u00a0de la ciencia o de la objetividad, o sea, dicho de otro modo, son im\u00e1genes\u00a0<em>falsas.<\/em>\u00a0El hombre est\u00e1 enclaustrado en su misma socialidad.\u00bb<a href=\"#_ftn42\">[42]<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Eliminado el marxismo como filosof\u00eda de la praxis objetivante y humanizadora y como concepci\u00f3n dial\u00e9ctica de la totalidad concreta, queda reducido, por un lado, a una escol\u00e1stica idealista de la totalidad y, por el otro, a una ciencia positiva [180] y positivista, entre otras varias, de los hechos sociales, y a una t\u00e9cnica de manejo, entre otras m\u00e1s o menos eficaces, de los hombres y de las cosas. Infiel a su inspiraci\u00f3n fundamental, la filosof\u00eda de la praxis o del humanismo realista\u00a0queda reducida a un naturalismo o fisicalismo, que, por huir de las ilusiones del humanismo idealista e \u00abideol\u00f3gico\u00bb, pierde de vista la especificidad del hecho humano-social y, a menudo, cae en un antihumanismo, expl\u00edcito o, con m\u00e1s frecuencia, secreto y vergonzante, cuyas consecuencias pr\u00e1cticas ya conocemos.<\/p>\r\n\r\n\r\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> \u00abIl Contemporaneo-Rinascita\u00bb, Roma, febrero de 1965, p\u00e1gina 4. Y a\u00f1ade Fischer, refiri\u00e9ndose al movimiento comunista al que \u00e9l pertenece: \u00abEn esta lucha intelectual\u2026 nosotros los comunistas, a causa de la paralizaci\u00f3n de la \u00e9poca staliniana, nos hemos quedado detr\u00e1s en muchos campos. Hemos de recuperar el tiempo perdido\u2026 Debemos superar definitivamente el miedo de los viejos comandantes de las ciudadelas ideol\u00f3gicas, que no se atreven a aventurarse en campo abierto. Debemos \u00abcoexistir ideol\u00f3gicamente\u00bb. Conocer las verdaderas ideas de los otros. No citas arregladas. Introducirnos en esas ideas para llevar adelante un debate \u201cinmanente\u00bb, no presuntuoso y superficial. Guardarnos de considerar pruebas inapelables de verdad etiquetas condenatorias como \u00abburgu\u00e9s\u00bb, \u00abdecadente\u00bb, \u00abantimarxista\u00bb, \u00abrevisionista\u00bb, \u00abdogm\u00e1tico\u00bb, etc. Volvamos a las sencillas categor\u00edas de \u00abjusto\u00bb y \u00abequivocado\u00bb, ya que los resultados de las ciencias no son \u00abburgueses\u00bb o \u00abproletarios\u00bb, \u201ccapitalistas\u00bb o \u00absocialistas\u00bb, sino justos o equivocados (o parcialmente justos, dudosos, etc.). No nos atrincheremos en una \u201cideolog\u00eda\u00bb, sino conozcamos a fondo el mundo actual y sus nuevos aspectos intelectuales. He aqu\u00ed lo que se necesita para ser marxista\u00bb&#8230; \u00abMarx no nos ha dejado un repertorio de frases para citar, sino una metodolog\u00eda y una serie de nociones cient\u00edfico-filos\u00f3ficas. Las esenciales son \u00abespl\u00e9ndidas como el primer d\u00eda\u00bb. Otras se hallan en parte superadas por la realidad. El marxismo no es una inspiraci\u00f3n supratemporal, divina. Es la conciencia m\u00e1s alta de una \u00e9poca. Es decir, est\u00e1 condicionado por el tiempo. No es la \u00faltima palabra del esp\u00edritu de la humanidad&#8230; Para nosotros Marx no da la respuesta a toda pregunta. Pero su obra hace de horizonte filos\u00f3fico de nuestro tiempo.\u00bb He aqu\u00ed la imagen perfectamente clara de un marxismo abierto y dialogante, de un pensamiento que, fiel a sus or\u00edgenes, quiere ser un m\u00e9todo de conocimiento de la realidad v una gu\u00eda para la acci\u00f3n, y no un Talmud de f\u00f3rmulas justificatorias y rituales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Karl KORSCH, <em>Marxisme et Philospohie<\/em>, Editions de Minuit, Par\u00eds, 1964. Este libro, que data de 1923, constituye una cr\u00edtica radical de ese \u00abmarxismo vulgar\u00bb, positivista y <em>cientista<\/em>. Recordemos que esta obra de Korsch y la de LUK\u00c1CS <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, representantes principales del renacimeinto del marxismo corno cr\u00edtica filos\u00f3fica de la filosof\u00eda, fueron condenados por las dos Internacionales: por Kautsky y por Zinovief. Estos dos \u00ablibros malditos\u00bb del marxismo (a los que habr\u00eda que a\u00f1adir los de Bloch, Fogarasi, etc.), silenciados durante casi cuarenta a\u00f1os de stalinismo, siguieron de todos modos ejerciendo una influencia decisiva \u2014sobre todo en el marxismo occidental\u2014 que, desde hace unos a\u00f1os empieza a dar sus frutos. Luk\u00e1cs y Korsch constituyen el lazo indispensable entre la elaboraci\u00f3n filos\u00f3fica de Marx y el pensamiento dial\u00e9ctico moderno, no s\u00f3lo marxista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Rosa LUXEMBURG, \u00abEstancamiento y progreso en el marxismo\u00bb, en <em>Scritti scelti<\/em>, Edizioni Avanti!, Mil\u00e1n, 1963, p\u00e1gina 259. V\u00e9ase tambi\u00e9n, en el mismo volumen, el genial ensayo \u00abLa acumulaci\u00f3n del capital o qu\u00e9 han hecho los ep\u00edgonos de la teor\u00eda marxiana. Una anticr\u00edtica\u00bb. Seg\u00fan R. L., la explicaci\u00f3n hist\u00f3rica de este estancamiento radicaba en que, como armas para su lucha pr\u00e1ctica, al movimiento obrero de entonces le hab\u00edan bastado las condenas generales del capitalismo en el <em>Manifiesto comunista<\/em> y en el primer volumen de <em>El capital<\/em>, dejando de lado la vasta y profunda problema de un pensamiento que, \u00abinadaptado a la cultura de clase burguesa, excede al mismo tiempo en gran medida de las necesidades en armas de lucha por parte de clase obrera\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por su parte, Antonio Gramsci da de esta vulgarizaci\u00f3n mecanicista del marxismo una explicaci\u00f3n m\u00e1s sutil: \u00abEl elemento determinista, fatalista, mecanicista ha sido \u201caroma\u201d ideol\u00f3gico inmediato de la filosof\u00eda de la praxis, una forma de religi\u00f3n y de excitante (pero a la manera de los estupefacientes) que hac\u00eda necesaria y justificada hist\u00f3ricamente el car\u00e1cter \u00absubalterno\u00bb de las capas sociales determinadas. Cuando no se tiene la iniciativa de la lucha y \u00e9sta acaba por identificarse con una serie de derrotas, el determinismo mec\u00e1nico se convierte en una formidable fuerza de resistencia moral, de cohesi\u00f3n, de perseverancia, paciente y obstinada\u2026 De ah\u00ed que haya que demostrar siempre la futilidad del determinismo mec\u00e1nico, que, explicable como filosof\u00eda ingenua de la masa, se convierte, cuando se la toma como filosof\u00eda reflexiva y coherente entre los intelectuales, en pasividad y de autosuficiencia imb\u00e9cil\u00bb (A. GRAMSCI, <em>Ouvres choisies<\/em>, Ed. Sociales, Par\u00eds, p\u00e1gs. 33-34).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> <em>Note sul Macchiavelli, sulla politica e sullo Stato moderno<\/em>, Einaudi, Tur\u00edn, 1955, p\u00e1g. 33.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a>\u00abEn su forma m\u00e1s difundida de superstici\u00f3n economicista, la filosof\u00eda de la praxis pierde una gran parte de su expansividad cultural en la esfera superior del grupo intelectual, por m\u00e1s que gane en ella entre las masas populares y entre los intelectuales de medio pelo, que no piensan fatigarse el cerebro sino que quieren parecer muy avisados y sagaces, etc. Como escrib\u00eda Engels, a muchos les viene muy c\u00f3modo creer que pueden tener a poco precio y sin fatiga alguna, en el bolsillo, toda la historia y todo el saber pol\u00edtico y filos\u00f3fico concentrados en una formulita&#8230; Los errores de interpretaci\u00f3n cometidos en el sentido de la b\u00fasqueda de los intereses \u00abs\u00f3rdidamente judaicos\u00bb han sido a veces groseros y c\u00f3micos, influyendo as\u00ed negativamente en el prestigio de la doctrina originaria\u00bb (Antonio Gramsci,\u00a0<em>Ibid<\/em>.,\u00a0p\u00e1g. 34.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> <em>Histoire et conscience de classe<\/em>,\u00a0Editions de Minuit, Par\u00eds, 1960, p\u00e1g. 20. A\u00f1adamos que, de todos modos, la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica no se explica simplemente por la categor\u00eda de la acci\u00f3n rec\u00edproca, pues, como se\u00f1ala Luk\u00e1cs, tambi\u00e9n existe acci\u00f3n rec\u00edproca entre objetos f\u00edsicos \u2013por ejemplo, entre dos bolas de billar que chocan\u2013 cuya esencia es independiente de esa acci\u00f3n rec\u00edproca y no se modifica en virtud de ella. Una bola de billar es una bola de billar independientemente del conjunto de bolas de que forma parte o de la mesa: existe\u00a0<em>per se<\/em>.\u00a0En cambio, un hecho social s\u00f3lo es tal, s\u00f3lo es real, en la medida en que forma parte de un conjunto org\u00e1nico de hechos sociales. En la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, la reciprocidad no es, como entre objetos f\u00edsicos, una relaci\u00f3n de exterioridad, sino de interioridad: la esencia de un fen\u00f3meno depende de su relaci\u00f3n con otros fen\u00f3menos y con el todo org\u00e1nico que esos fen\u00f3menos constituyen. Como veremos m\u00e1s adelante, la categor\u00eda dial\u00e9ctica primordial no es simplemente la de acci\u00f3n rec\u00edproca, sino la de totalidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> El mismo Sartre pone muy pl\u00e1sticamente de relieve esta irreductibilidad de la praxis humano-social en su ensayo sobre Merleau-Ponty: \u00abSab\u00eda ya (\u00e9ste) que la historia no puede, como la naturaleza, contemplarse de frente. Porque nos envuelve\u00bb (<em>Maurice Merleau-Ponty<\/em>, en \u00abLes Temps Modernes\u00bb, n\u00ba. 184-185, p\u00e1g. 309).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Karl Marx,\u00a0<em>Oeuvres. Economie,<\/em>\u00a0t. I, Gallimard, Par\u00eds, 1965, p\u00e1gs. 259, 260 y 261. Esta\u00a0<em>Introducci\u00f3n general,<\/em>\u00a0de relevante importancia para comprender los presupuestos filos\u00f3ficos del m\u00e9todo de Marx, aparece en otras ediciones (por ejemplo, en la de Costes) como ap\u00e9ndice a la\u00a0<em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/em>\u00a0Es uno de los importantes manuscritos que Marx dej\u00f3 in\u00e9ditos bajo el t\u00edtulo de\u00a0<em>Grundrisse der Kritik der Politischen Oekonomie,<\/em>\u00a0desconocidos de Engels, y el \u00fanico texto de los\u00a0<em>Grundrisse<\/em>\u00a0traducido hasta ahora a las lenguas occidentales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> He aqu\u00ed, al respecto, otro texto clar\u00edsimo de Marx: \u00abProudhon el economista ha comprendido muy bien que los hombres hacen el pa\u00f1o, las telas, los tejidos de seda, en relaciones determinadas de producci\u00f3n. Pero lo que no ha comprendido es que esas relaciones sociales determinadas son producidas por los hombres exactamente igual que la tela, el lino, etc. Los mismos hombres que establecen las relaciones sociales de conformidad con su productividad material, producen tambi\u00e9n los principios, las ideas, las categor\u00edas, de conformidad con sus relaciones sociales. As\u00ed, esas ideas, esas categor\u00edas son tan poco eternas como las relaciones que expresan. Son productos\u00a0<em>hist\u00f3ricos y transitorios<\/em>\u00bb (<em>Miseria de la filosof\u00eda,<\/em>\u00a0en (<em>Oeuvres,<\/em>\u00a0t. I, Gallimard, p\u00e1ginas 78\u201379). El cap\u00edtulo a que pertenece este p\u00e1rrafo critica en\u00e9rgicamente lo que Marx llama \u00abmetaf\u00edsica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, es decir, la consideraci\u00f3n de las categor\u00edas econ\u00f3micas como v\u00e1lidas intemporalmente, y no como productos puramente humanos y transitorios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> <em>Il materialismo storico e la filosof\u00eda di Benedetto Croce,<\/em>\u00a0Einaudi, Mil\u00e1n, 1955, p\u00e1gs. 266 y ss.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> <em>Dialettica del concreto,<\/em>\u00a0trad. italiana, Bompiani, Mil\u00e1n, 1965, p\u00e1gs. 121 y ss. V\u00e9ase en este mismo volumen el art\u00edculo \u00abKarel Kosik y la filosof\u00eda dial\u00e9ctica de la praxis\u00bb, sobre Karel Kosik. Este libro quedar\u00e1 sin duda alguna como uno de los textos fundamentales de la filosof\u00eda \u2013no s\u00f3lo de la filosof\u00eda marxista\u2013 del siglo XX.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Marx,\u00a0<em>Grundrisse der Kritik der politischen Oekonomie,<\/em>\u00a0Dietz Verlag, Berl\u00edn, 1953, p\u00e1g. 394. Los\u00a0<em>Grundrisse<\/em>\u00a0permanecieron in\u00e9ditos hasta 1939-1941, en que se publicaron por primera vez en Mosc\u00fa, en el original. Siguen a\u00fan sin traducirse a los otros idiomas de Occidente. Los\u00a0<em>Grundrisse,<\/em>\u00a0trabajos preparatorios de\u00a0<em>El capital,<\/em>\u00a0obra por tanto de la madurez de Marx, son de excepcional importancia para la comprensi\u00f3n de la problem\u00e1tica filos\u00f3fica de su autor, a la par de otros textos fundamentales como los\u00a0<em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos,<\/em>\u00a0la\u00a0<em>Cr\u00edtica de la filosof\u00eda del Derecho de Hegel,<\/em>\u00a0con su introducci\u00f3n, las\u00a0<em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>\u00a0y la\u00a0<em>Introducci\u00f3n general a la cr\u00edtica<\/em>\u00a0<em>de la econom\u00eda pol\u00edtica, <\/em>ya mencionada. Los\u00a0<em>Grundrisse<\/em>\u00a0demuestran palpablemente, contra quienes defienden la imagen de un Marx puramente \u00abcient\u00edfico\u00bb de la madurez, que los conceptos filos\u00f3ficos fundamentales caracter\u00edsticos del Marx joven \u2013totalidad, reificaci\u00f3n, dial\u00e9ctica de sujeto y objeto, reproducci\u00f3n espiritual de la realidad&#8230;\u2013 se mantienen con todo vigor y coherencia en las obras de la madurez. De tal modo que, dice Kosik, \u00absin ellos\u00a0<em>El capital<\/em>\u00a0ser\u00eda incomprensible\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> <em>Grundrisse<\/em>, p\u00e1g. 600.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em>\u00a0(Econom\u00eda pol\u00edtica y filosof\u00eda), Ed. Costes, vol. VI, p\u00e1gs. 24, 25 y 26.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> <em>Ideolog\u00eda alemana,<\/em>\u00a0Ed. Costes, vol. VI, p\u00e1g. 164.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> 16. V\u00e9ase Adam SCHAFF, <em>La conception marxiste de l&#8217;individu<\/em>, en \u00abRecherches internacionales \u00e0 la lumi\u00e8re du marxisme\u00bb, n\u00ba. 46, Par\u00eds, enero-febrero de 1965, p\u00e1gs. 75 y ss. y especialmente, a su reciente libro, que tan vivas pol\u00e9micas ha despertado en Polonia, <em>El marxismo y el individuo humano<\/em>. He aqu\u00ed, tomados de la edici\u00f3n alemana de esta obra, unos p\u00e1rrafos significativos: \u00abNo existe superestructura, no existe conciencia social \u201cpara s\u00ed\u201d fuera de los hombres que la crean, no existe m\u00e1s que en la fantas\u00eda de un determinado tipo de idealistas. Por otra parte, sin ese medio tampoco existe base o infraestructura, que es igualmente un producto humano o, dicho m\u00e1s exactamente, la suma de determinadas relaciones entre los hombres que transforman la naturaleza. De donde se deduce que la base no puede mantener ninguna relaci\u00f3n con la superestructura sin los hombres, que son los creadores de una y otra\u00bb\u2026 \u00abEl hombre, el hombre real, no es s\u00f3lo punto de partida (de la filosof\u00eda marxista), sino tambi\u00e9n forjador aut\u00f3nomo de su destino, creador de su mundo y de s\u00ed mismo.\u00bb Pero, naturalmente, \u00abel hombre es \u2013seg\u00fan el marxismo- el creador de la historia no como m\u00f3nada de la voluntad pura por nada condicionada, lo que es una simple fantas\u00eda filos\u00f3fica, sino como <em>producto<\/em> de la historia, por tanto, como individuo psicol\u00f3gico real socialmente condicionado que encuentra ante s\u00ed una serie de opciones determinadas\u00bb (<em>Marxismos un das menschliche Individuum<\/em>, Europa Verlag, Vien-Frankfurt-Zurich, 1965, p\u00e1gs. 55, 223 y 197).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> En la sociedad moderna, \u00ablos hombres, por una parte, rompen, disuelven y abandonan cada vez m\u00e1s los lazos simplemente \u201cnaturales\u201d, irracionales y \u201cfactuales\u201d, pero, por otra parte y simult\u00e1neamente, erigen en torno a ellos, en esa realidad creada por ellos mismos y \u201cproducida por ellos mismos\u201d, una especie de segunda naturaleza cuyo desarrollo se les opone con la misma implacable conformidad a leyes con que en otro tiempo lo hac\u00edan las potencias naturales irracionales (m\u00e1s exactamente, las relaciones que se les aparec\u00edan en esa forma)\u00bb (<em>Histoire et conscience de classe<\/em>, p\u00e1gina 163).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Un ejemplo espa\u00f1ol. Juli\u00e1n Mar\u00edas, que casi repite conceptos an\u00e1logos de Ortega, afirma: \u00abEvidentemente, el haber llamado la atenci\u00f3n sobre la tremenda importancia que tiene la realidad econ\u00f3mica en el hombre y sobre el condicionamiento econ\u00f3mico de la libertad concreta es un extraordinario m\u00e9rito de Karl Marx y de sus sucesores. Otra cosa es que podamos aceptar el esquema general de la interpretaci\u00f3n del hombre que el marxismo nos propone. Estoy a quinientas leguas de \u00e9l, pero justamente por eso me parece esencial reconocer la genialidad intelectual con que puso el dedo en una de las llagas, s\u00f3lo una, y el valor absolutamente indiscutible, que no se puede perder, de ese [141] descubrimiento fundamental\u00bb (\u00abEl futuro de la libertad\u00bb, en \u00abPanoramas\u00bb, M\u00e9xico, n\u00ba. 13, enero-febrero de 1965). Me parece digna de todo encomio la buena voluntad de que, al menos en esta ocasi\u00f3n, da muestras Mar\u00edas para con el marxismo. Pero es l\u00e1stima que esa buena voluntad caiga en saco roto. Porque atribuye a Marx algo que no le corresponde a \u00e9l, sino, como acabamos de ver, a ciertos grandes te\u00f3ricos liberales del XVIII como Ricardo, Smith, Hamilton\u2026 Mar\u00edas reprocha a Marx que no reconozca m\u00e1s que un solo factor \u2014el econ\u00f3mico\u2014 entre los varios que act\u00faan en la sociedad. Pero, justamente, no comprende que Marx no reconoce ning\u00fan factor entendido de tal modo, como elemento aislado, aut\u00f3nomo y determinante, ni en sentido monista ni pluralista. Por el contrario, su obra intelectual consiste en disolver todos los factores, supuestamente objetivos y aut\u00f3nomos, en el verdadero ser social: la praxis del hombre onto-creador.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Cuesti\u00f3n que, como dice con toda raz\u00f3n Sartre, sirve a ciertos materialistas seudo-marxistas para \u00abnaturalizar la historia\u00bb so pretexto de \u00abhistorizar la naturaleza\u00bb, con lo que se pierde el valor del descubrimiento fundamental de Marx.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em>, Ed. Costes, vol. VI. Los subrayados son de Marx mismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> Una vez m\u00e1s, insisto en que no se puede confundir \u00abeconom\u00eda\u00bb en sentido estricto, como producci\u00f3n <em>material<\/em> de la vida, y producci\u00f3n en sentido marxista como producci\u00f3n de la realidad y de s\u00ed mismo que es la esencia del hombre social. Esta \u00faltima es una categor\u00eda ontol\u00f3gica aplicable universalmente al hombre, incluso cuando la \u00abeconom\u00eda\u00bb en sentido estricto se haya reducido a un m\u00ednimo y quede sometida a la voluntad consciente y normadora de la humanidad en su conjunto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> Esta abstracci\u00f3n e irracionalidad se manifiestan, quiz\u00e1s con m\u00e1s vigor que nunca, en el capitalismo \u00absuper-racionalizado\u00bb de nuestros d\u00edas. El hombre concreto se ve reducido por un gigantesco Moloch de abstracciones a una <em>operatividad <\/em>tecnol\u00f3gica mucho ma\u00b4s radical que la del capitalismo cl\u00e1sico. El <em>homo technologicus<\/em> representa un grado de abstracci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s profundo que el <em>homo oeconomicus<\/em>, y la ideolog\u00eda tecnocr\u00e1tica y operativista moderna un intento a\u00fan m\u00e1s reificador de justificar el sistema que el economismo liberal-capitalista. V\u00e9ase sobre este tema, en particular sobre los efectos pervertidores de la \u00abracionalizaci\u00f3n\u00bb tecnol\u00f3gico-operativista en la esfera del pensamiento, el libro revelador de Herbert Marcuse <em>One-Dimensional Man. Studies in the Ideology of Advanced Industrial Society<\/em>, especialmente p\u00e1gs. 123 a 170. M\u00e1s adelante examinaremos brevemente la cuesti\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a> Marx,\u00a0<em>Grundrisse,<\/em>\u00a0p\u00e1g. 111.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a> \u00abLa dialettica della morale e la morale della dialettica\u00bb, en\u00a0\u00abCritica marxista\u00bb<em>,<\/em>\u00a0Roma, mayo-junio de 1964, p\u00e1g. 119. V\u00e9ase tambi\u00e9n\u00a0<em>Dialettica del concreto,<\/em>\u00a0p\u00e1gs. 99 y siguientes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a> <em>Critique de la Raison dialectique,<\/em>\u00a0p\u00e1g. 61.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a> Georges GURVITCH,\u00a0<em>Dialectique et sociologie,<\/em>\u00a0Par\u00eds, 1962, p\u00e1g. 123. V\u00e9anse, en general, p\u00e1gs. 119 a 123.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> <em>Marxisme et philosophie,<\/em>\u00a0p\u00e1g. 161.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a> \u00abSi examinamos sin prevenciones el materialismo hist\u00f3rico \u2013tal como resulta de los textos de Marx y Engels\u2013 debemos reconocer que no se trata de un materialismo, sino de un verdadero humanismo, que pone en el centro de toda consideraci\u00f3n y discusi\u00f3n el concepto del hombre. Es un humanismo realista (<em>reale Humanismus<\/em>), como lo llamaron sus propios creadores, que aspira a considerar al hombre en su realidad efectiva y concreta&#8230;\u00bb El marxismo \u00abafirma una filosof\u00eda activista, voluntarista, din\u00e1mica, la filosof\u00eda de la praxis, que es exactamente lo m\u00e1s opuesto que pueda darse al materialismo, pasivo, mecanicista, est\u00e1tico\u00bb (Rodolfo MONDOLFO,\u00a0<em>El humanismo en Marx,<\/em>\u00a0Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1964). Aunque Mondolfo intenta dar una versi\u00f3n \u00abhumanista-moralista\u00bb del marxismo, a la manera de Fromm, en este punto es perfectamente fiel al pensamiento original de Marx.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> <em>Dialettica del concreto,<\/em>\u00a0p\u00e1g. 188.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a> Sobre la autonom\u00eda del contenido hist\u00f3rico-fundamental de las formaciones art\u00edsticas, v\u00e9ase m\u00e1s adelante el ensayo \u00abLa literatura como conciencia y creaci\u00f3n hist\u00f3ricas\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a> Comprensi\u00f3n que es, naturalmente, un momento de la praxis misma: el momento reflexivo o, como dice Sartre, \u00abretotalizador\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref32\">[32]<\/a> He aqu\u00ed dos ejemplos notorios, de un marxista y un liberal que coinciden en cuanto a la esencia intelectual del marxismo originario. El marxista \u00abcientista\u00bb Adler, uno de los principales te\u00f3ricos de la II Internacional, escribe: \u00abEl marxismo no es estrictamente hablando una visi\u00f3n del mundo, porque no es filosof\u00eda, sino teor\u00eda, es decir, sociolog\u00eda.\u00bb (<em>Die Staatsauffasung des Marxismus<\/em>, Wiessenschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt, 1964, p\u00e1g. 313). A su vez, el economista no marxista Joseph Schumpeter distingue radicalmente el Marx economista, positivamente apreciado, del Marx fil\u00f3sofo, al que desecha como \u00abmetaf\u00edsico\u00bb. \u00abSi, de hecho, Marx hubiese tomado prestados elementos materiales de pensamiento o incluso s\u00f3lo el m\u00e9todo de las especulaciones metaf\u00edsicas, no ser\u00eda m\u00e1s que un ladronzuelo indigno de ser tomado seriamente en consideraci\u00f3n. Pero Marx no hizo tal cosa&#8230; En su taller Marx no puso en marcha un principio superior metaf\u00edsico, sino s\u00f3lo la observaci\u00f3n y el an\u00e1lisis \u2013verdadero o falso\u2013 de los hechos\u00bb (<em>Dogmengesichte<\/em>). Ya se ve que, para Max Adler como para Schumpeter, no hay m\u00e1s aut\u00e9ntico conocimiento que el positivista \u2013el que inspira en el m\u00e9todo de las ciencias de la naturaleza- y que el pensamiento fil\u00f3sofico y totalizador no es conocimiento, sino \u00abespeculaci\u00f3n metaf\u00edsica\u00bb o \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref33\">[33]<\/a> Una opini\u00f3n an\u00e1loga a la de Schumpeter y Max Adler, aunque distinta en otros sentidos, respecto del marxismo como \u00abfilosof\u00eda\u00bb nos la ofrece el agudo ensayista que es el profesor Tierno Galv\u00e1n cuando afirma: \u00abEn la medida en que el marxismo se convierta en una \u201cfilosof\u00eda\u201d, es decir, en una explicaci\u00f3n concluyente de la realidad, se traiciona a s\u00ed mismo. La realidad se conoce por la acci\u00f3n y el proceso de la acci\u00f3n, que es proceso de la especie, no concluye. Ni siquiera es necesario que se convierta en una metaf\u00edsica; basta que se tome como tema de reflexi\u00f3n sin conectarlo con la din\u00e1mica pol\u00edtica que necesariamente exige, para que no se pueda hablar de marxismo. En esto se diferencia un marxista de un fil\u00f3sofo marxista. El marxista quiere trasformar el mundo; el fil\u00f3sofo marxista quiere reflexionar o conversar sobre el marxismo\u00bb\u00a0<a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/hem\/dep\/cri\/ri01080.htm\">(Cuadernos de Ruedo ib\u00e9rico,\u00a0n\u00ba 1, Par\u00eds, junio-julio de 1965).<\/a>\u00a0Tierno Galv\u00e1n parece confundir la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica del marxismo, necesariamente abstracta y no abocada directamente a las urgencias de la pr\u00e1ctica, \u00abpol\u00edticas\u00bb, con el sistema especulativo cerrado, \u00abconcluyente\u00bb, es decir, con la \u00abmetaf\u00edsica\u00bb en el sentido tradicional y acad\u00e9mico del termino. Simplemente, de este modo el marxismo no pasa de ser un positivismo m\u00e1s. La negaci\u00f3n de la filosof\u00eda como reflexi\u00f3n espec\u00edfica, no positivista, se relaciona \u00edntimamente en Tierno Galv\u00e1n con su negaci\u00f3n radical y constante del humanismo, al que concibe como simple manifestaci\u00f3n del pensamiento \u00abest\u00e9tico\u00bb. No puede negarse valor a la cr\u00edtica de la filosof\u00eda y del humanismo, pero s\u00f3lo, como hizo Marx, en cuanto especulaci\u00f3n metaf\u00edsica e idealismo moralista. En cambio, Tierno, para quien \u00ab<em>dial\u00e9ctica<\/em>\u00a0es una idea pol\u00edtica y\u00a0<em>mec\u00e1nica<\/em>\u00a0una idea cient\u00edfica\u00bb (es decir, que para \u00e9l el \u00fanico conocimiento cient\u00edfico, aut\u00e9ntico, es el de las ciencias de la naturaleza), rechaza la filosof\u00eda y el humanismo en general en nombre de una concepci\u00f3n materialista y positivista que se expresa en afirmaciones como \u00e9stas: \u00abEl control cient\u00edfico de las relaciones humanas desde el propio ser humano llevar\u00e1 a la felicidad. De esto tiene el cient\u00edfico actual plena conciencia y a la larga en la bioqu\u00edmica y en la f\u00edsica descansan nuestras esperanzas. La \u00fanica manera de entender por completo la realidad es controlarla&#8230; El mundo s\u00f3lo ser\u00e1 feliz cuando la diferencia entre animal y hombre sea una diferencia de laboratorio.\u00bb Entonces, \u00abla libertad ser\u00e1 posible porque no habr\u00e1 raz\u00f3n para echarla de menos\u00bb (<em>Bolet\u00edn del Seminario de Derecho Pol\u00edtico,<\/em>\u00a0Salamanca, n, 32, octubre de 1964, p\u00e1g. 60). Esta manera de pensar se emparenta estrechamente, por un lado, con el optimismo <em>cientista<\/em> de la filosof\u00eda de las luces o del progreso y, por otro, con la tendencia radicalmente funcionalista y operativista del positivismo moderno, expresi\u00f3n de la tecnologizaci\u00f3n progresiva del pensamiento y de la existencia social en Occidente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref34\">[34]<\/a> Es curioso que uno de los m\u00e1s fuertes pensadores dial\u00e9cticos actuales, Herbert Marcuse, cayera un momento en la interpretaci\u00f3n antifilos\u00f3fica y, por tanto, antihegeliana del marxismo, propia del positivismo socialdemocr\u00e1tico \u2013o comunista. \u00abLa transici\u00f3n de Hegel a Marx es, en todos los sentidos, la transici\u00f3n a un orden de verdad esencialmente diferente, que no debe interpretarse en t\u00e9rminos de filosof\u00eda. Vamos a ver que todos los conceptos filos\u00f3ficos de la teor\u00eda marxiana son categor\u00edas sociales y econ\u00f3micas, mientras que las categor\u00edas sociales y econ\u00f3micas de Hegel son todas conceptos filos\u00f3ficos\u00bb, escrib\u00eda Marcuse en su libro de 1941 <em>Reason and Revolution. Hegel and the Rise of Social Theory<\/em> (Beacon Press, Boston, 1964, p\u00e1g. 258). Pero, en el pr\u00f3logo de 1960 a ese mismo libro, el autor abandona radicalmente su primitiva posici\u00f3n: \u00abPor consiguiente, la \u201csubversi\u00f3n\u201d materialista de Hegel por Marx no constituye el paso de una posici\u00f3n filos\u00f3fica a otra, ni de la filosof\u00eda a la teor\u00eda de la sociedad, sino m\u00e1s bien el reconocimiento de que las formas de vida establecidas estaban llegando a la fase de su negaci\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb (<em>Ibid.<\/em>, p\u00e1g. Xiii). Hoy, el esfuerzo te\u00f3rico de Marcuse se orienta muy acusada y vigorosamente hacia la recuperaci\u00f3n, frente a los modos de pensar positivistas, del pensamiento filos\u00f3fico totalizador, de la dial\u00e9ctica como pensamiento de la negaci\u00f3n y de la cualidad. (En la misma l\u00ednea de interpretaci\u00f3n antihegeliana y antifilos\u00f3fica del marxismo que el Marcuse de 1940 se sit\u00faan algunas obras recientes, como la del italiano Mario ROSSI <em>Marx e la dialettica hegeliana<\/em>, Roma, Editori Riuniti, 1963, y, sobre todo, la del franc\u00e9s Louis ALTHUSSER <em>Pour Marx<\/em>, Masp\u00e9ro, Par\u00eds, 1965, obra de notable vigor te\u00f3rico a la que habremos de referirnos en ocasi\u00f3n futura.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref35\">[35]<\/a> <em>Histoire et conscience de classe,<\/em>\u00a0p\u00e1g. 22.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref36\">[36]<\/a> Luk\u00e1cs,\u00a0<em>ibid.,<\/em>\u00a0p. 27. Y Marx afirma justamente: \u00abLa tosquedad y el vac\u00edo conceptual residen precisamente en el hecho de unir en forma contingente lo que est\u00e1 unido en forma org\u00e1nica y en convertir esa relaci\u00f3n en una relaci\u00f3n puramente reflexiva\u00bb, es decir, de reciprocidad\u00a0<em>f\u00edsica,<\/em>\u00a0no dial\u00e9ctica. Naturalmente, el m\u00e9todo estructuralista y totalizador no es privativo del pensamiento dial\u00e9ctico y del marxismo. Existen estructuralismos no dial\u00e9cticos, como en Mannheim, Bertalanffy, Levy-Strauss, etc. (aunque en este \u00faltimo pensador la definici\u00f3n es m\u00e1s compleja). En Espa\u00f1a, una concepci\u00f3n estructuralista del conocimiento en las ciencias sociales es, por ejemplo, la de Jos\u00e9 Antonio Maravall en su libro\u00a0<em>Teor\u00eda del saber hist\u00f3rico<\/em>\u00a0(Revista de Occidente, Madrid, 1959), uno de los escas\u00edsimos estudios serios que en nuestro pa\u00eds se han publicado sobre la metodolog\u00eda de las ciencias hist\u00f3ricas, aunque, por desgracia e inexplicablemente, apenas se refiera a la epistemolog\u00eda dial\u00e9ctico-materialista. \u00abEl an\u00e1lisis epistemol\u00f3gico \u2013escribe Maravall\u2013 nos permite asegurar que el saber es respuesta a una pregunta que formulamos dirigida a un objeto observado y al que preparamos de antemano para que nos pueda responder&#8230; Es m\u00e1s, sin teor\u00eda no hay propiamente hechos. Sin una teor\u00eda previa que los recoja y los encaje en un conjunto interpretativo, aquellos pasan inadvertidos y, todav\u00eda m\u00e1s, son hasta negados, aunque tengan una presencia sensible\u00bb (P\u00e1gs. 106-108). Obs\u00e9rvese la analog\u00eda de esta tesis con las de Luk\u00e1cs, Marcuse o Kosik y, por tanto, su oposici\u00f3n frente a la concepci\u00f3n operativista del conocimiento y la filosof\u00eda anal\u00edtica del lenguaje que examinamos a continuaci\u00f3n. La diferencia entre el estructuralismo marxista y los dem\u00e1s estructuralismos no dial\u00e9cticos radica en que aqu\u00e9l afirma la categor\u00eda de la totalidad\u00a0<em>concreta<\/em>: la totalidad o estructura es una categor\u00eda, no s\u00f3lo del conocimiento, sino fundamental y primariamente de la realidad misma; la estructura no es un complejo est\u00e1tico de relaciones, sino un todo gen\u00e9tico-din\u00e1mico que se crea y se desarrolla continuamente en su relaci\u00f3n con las partes. Y, sobre todo, tras la estructura est\u00e1n siempre, como agentes de su g\u00e9nesis y desarrollo, los hombres en su hacer hist\u00f3rico concreto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref37\">[37]<\/a> P.W. Brifgman,\u00a0<em>The Logic of Modern Physics,<\/em>\u00a0Nueva York, Macmillan, 1928, p\u00e1g. 31.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref38\">[38]<\/a> <em>One-Dimensional Man,<\/em>\u00a0p\u00e1g. 190.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref39\">[39]<\/a> En Espa\u00f1a, donde hasta ahora las fuerzas conservadoras sol\u00edan apoyarse en las ideolog\u00edas metaf\u00edsico-religiosas tradicionales, empieza a penetrar con fuerza esta nueva ideolog\u00eda, m\u00e1s moderna y \u00abracional\u00bb, de la conservaci\u00f3n. Es de ver la fruici\u00f3n y el entusiasmo un poco provinciano con que nuestros conservadores de nuevo cu\u00f1o acogen los conceptos y la terminolog\u00eda del pensamiento operativista y tecnocr\u00e1tico. \u00abCuantificaci\u00f3n\u00bb, \u00abestudios de campo\u00bb, \u00abvectores de la realidad\u00bb, \u00abinvestigaci\u00f3n estad\u00edstica\u00bb, \u00abmuestreo\u00bb, \u00abenfoque operativo\u00bb, \u00abcomportamiento funcional\u00bb, etc.: he aqu\u00ed, para nuestros flamantes neopositivistas y tecn\u00f3cratas, la \u00faltima palabra de las ciencias humanas. Lo dem\u00e1s, incluido el pensamiento dial\u00e9ctico y, en particular, el marxismo, es \u00abideolog\u00eda\u00bb, metaf\u00edsica. En estos \u00faltimos a\u00f1os, buen n\u00famero de nuestros conservadores han descubierto dos cosas importantes: que el Mercado Com\u00fan puede proteger mejor el capitalismo espa\u00f1ol contra la \u00absubversi\u00f3n\u00bb que la autarqu\u00eda nacionalista; y que la ideolog\u00eda positivo-operativista moderna es para el orden establecido m\u00e1s segura garant\u00eda que el viejo folklore religioso-nacionalista, cada vez menos\u00a0<em>operativo<\/em>\u00a0por anticuado. Reconozcamos que, de todos modos, ello supone un progreso no desde\u00f1able (en particular, porque a la larga acabar\u00e1 con la teologizaci\u00f3n clericalizaci\u00f3n de la sociedad y con los modos metaf\u00edsico-sustancialistas de pensar las relaciones humanas), pero a condici\u00f3n de que el pensamiento progresista e historicista sepa poner al descubierto la nueva mixtificaci\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref40\">[40]<\/a> Criticando esta dial\u00e9ctica objetiva, dice tambi\u00e9n claramente Engels: \u00abDe este modo, se redujo la dial\u00e9ctica a la ciencia de las leyes generales del movimiento, tanto del mundo exterior como del pensamiento humano -a dos series de leyes id\u00e9nticas en el fondo\u00bb. Esto no obsta para que Engels mismo cayera a veces, al final de su vida, en esta dial\u00e9ctica objetiva, abriendo el camino errado que habr\u00edan de seguir muchos marxistas posteriores, incluido el Lenin de\u00a0<em>Materialismo y empiriocriticismo,<\/em>obra que, como se\u00f1ala Herbert Marcuse, \u00absustitu\u00eda la noci\u00f3n dial\u00e9ctica de verdad por un realismo naturalista primario que iba a convertirse en uno de los dogmas del marxismo sovi\u00e9tico. (<em>Le Marxisme sovi\u00e9tique, <\/em>p\u00e1gs. 201-202).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref41\">[41]<\/a> <em>Signes,<\/em>\u00a0Gallimard, Par\u00eds, 1960, p\u00e1gs. 161-162. Versi\u00f3n castellana en Ed. Seix y Barral. Barcelona.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#_ftnref42\">[42]<\/a> <em>Dialettica del concreto,<\/em>\u00a0p\u00e1gs. 194-195.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El texto que presentamos del escritor y fil\u00f3sofo Francisco Fern\u00e1ndez-Santos (Los Cerralbos, Toledo, 1928), titulado \u201cPraxis, totalidad, filosof\u00eda\u201d, sexto cap\u00edtulo<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3862,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[923,926],"class_list":["post-3861","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","tag-fragmentos","tag-historia-y-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3861","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3861"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3861\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3862"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3861"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3861"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3861"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}