{"id":390,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=390"},"modified":"2020-02-14T11:03:07","modified_gmt":"2020-02-14T10:03:07","slug":"la-tradicion-de-la-democraciay6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=390","title":{"rendered":"La Tradici\u00f3n de la Democracia(y6)"},"content":{"rendered":"<p><strong>LA POL\u00cdTICA EN LA SIGUIENTE ETAPA: POL\u00cdTICA Y\u00a0 ESTADO<\/strong><\/p>\n<p>Para terminar, voy a tratar de resumir c\u00f3mo se conservan estas ideas de la tradici\u00f3n de la democracia en Marx y Engels. Pero antes debo responder una posible observaci\u00f3n que pueda serme expresada por alg\u00fan lector. La intenci\u00f3n manifestada por el t\u00edtulo de este ensayo es tratar sobre la tradici\u00f3n de la democracia. Al extenderme en esta segunda parte sobre el pensamiento de Marx y Engels, y al seguir su evoluci\u00f3n intelectual durante\u00a0 m\u00e1s de cinco decenios, como se ver\u00e1 aqu\u00ed, ni me equivoco impremeditadamente sobre el objeto del ensayo, ni trato de sesgar conscientemente la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sigo la obra de Marx y Engels porque el mundo te\u00f3rico de la tradici\u00f3n de la democracia, y la propia tradici\u00f3n en tanto que movimiento de masas consciente de las caracter\u00edsticas de la misma, se adelgaz\u00f3 a extremos inquietantes en la segunda mitad del siglo XlX y durante principios del XX, y Marx y Engels quedan convertidos\u00a0 con el correr del tiempo, en unos \u201cf\u00f3siles\u201d\u00a0 que dan testimonio del periodo de los movimientos democr\u00e1ticos .<\/p>\n<p>La fuerza principal que defend\u00eda la democracia en este periodo, era el movimiento obrero. En Francia el campesinado y gran parte de las clases medias optaron por la defensa de la democracia. Pero Francia, precisamente por ser el pa\u00eds de la Gran Revoluci\u00f3n, es una sociedad por completo at\u00edpica, contrariamente a lo que, durante tiempo, defendi\u00f3 la historiograf\u00eda.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s, hay que subrayar que la democracia que este bloque social impuso en Francia fue una democracia parlamentaria sobre un estado burocr\u00e1tico. Es cierto que, bajo la Tercera Rep\u00fablica Francesa se produc\u00eda una fuerte participaci\u00f3n y un activismo real, popular, canalizado a trav\u00e9s del Partido radical-socialista de Clemenceau, quien se lanzar\u00eda a la ofensiva en 1881 con un programa democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>En otros pa\u00edses, junto a la clase obrera, defendieron la opci\u00f3n democr\u00e1tica algunos segmentos de las clases medias urbanas, los jornaleros o proletarios del campo y alguna franja campesina. A pesar de esas adscripciones, las clases medias y el grueso del campesinado constituyeron grupos sociales divididos en su filiaci\u00f3n hacia la democracia. Tampoco las otras escasas democracias que se constituyeron avanzaron en el proyecto de la tradici\u00f3n: todas fueron h\u00edbridos de democracia y estado burocr\u00e1tico, si bien todas las que lograron instituirse en este periodo se apoyaron en movimientos de masas vitales: fueron &#8216;democracias vitales&#8217; <a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>Dentro del propio movimiento obrero, durante la segunda mitad del siglo XlX, y sobre todo, tras la derrota de la AIT, se produce un doble fen\u00f3meno de abandono de la tradici\u00f3n de la democracia. Por una parte, el bakuninismo propone el abandono de la pol\u00edtica, valor\u00e1ndola, en general, a toda ella, y, en particular, a la democracia, como un enga\u00f1o que los burgueses tend\u00edan a los obreros. Por otro lado, el partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, adoptando las ideas de Lassalle y Rodvertus asume la teor\u00eda del socialismo de estado y adopta la versi\u00f3n mixta de la democracia con estado burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>En el partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n es el instrumento org\u00e1nico de una nueva clase obrera cuyas caracter\u00edsticas, como ya he escrito m\u00e1s arriba, le impiden desarrollar una experiencia\u00a0 que pueda ser contexto\u00a0 de recepci\u00f3n de la filosof\u00eda de la praxis y que pueda constituirse a la vez y en consecuencia en contexto gen\u00e9tico de una nueva versi\u00f3n org\u00e1nica de la misma.\u00a0 A pesar de la buena voluntad de muchos cuadros socialdem\u00f3cratas, los resultados del quehacer intelectual que\u00a0 Marx y Engels\u00a0 realizaron durante la revoluci\u00f3n de 1848 resultan por completo incomprensibles para ellos, desde la experiencia pol\u00edtica y de clase que poseen.<\/p>\n<p>Las teorizaciones de Marx y Engels son tratadas por ellos como una \u201cdoctrina\u201d sub especie aeternitatis, fruto de la capacidad intelectual, por completo excepcional y genial, de los dos \u201ctitanes\u201d, que robaron el fuego a los dioses burgueses \u2013Hegel, Feuerbach, Ricardo- para entreg\u00e1rselo a los obreros. Y a las elaboraciones intelectuales realizadas en el periodo de forzada inactividad pol\u00edtica de los a\u00f1os cincuenta y sesenta,\u00a0 que eran de cr\u00edtica, y est\u00e1n compuestas, en consecuencia, por un conjunto mixto de g\u00e9neros literarios \u2013antropolog\u00eda filos\u00f3fica u ontolog\u00eda, \u00e9tica, historiograf\u00eda, ciencia econ\u00f3mica, historia de la t\u00e9cnica,\u00a0 sociolog\u00eda etc.- se las considera \u201cciencia\u201d obra \u201ccient\u00edfica\u201d, \u201cciencia cient\u00edfica\u201d que descubre las leyes del capital que conducen a \u00e9ste a su propia perdici\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00fanica renovaci\u00f3n intelectual que surge como teor\u00eda org\u00e1nica de las nuevas condiciones de la clase obrera organizada es la obra de Berstein,\u00a0 quien al a\u00f1o de la muerte de Engels escribe que el marxismo es \u201cdemocracia primitiva\u201d, \u201cjacobinismo\u201d \u2013para decirlo con el t\u00e9rmino que usa el autor, que procede de la propia tradici\u00f3n jacobina: es \u201cterrorismo\u201d- y \u201cblanquismo\u201d ,y que no sirve para el presente. Como vemos, Berstein s\u00ed entiende de qu\u00e9 iba la teor\u00eda de Marx y Engels.<\/p>\n<p>Pero el problema que tenemos con su obra no es que sea \u201crevisionista\u201d del marxismo: el \u201cmarxismo\u201d es decir,\u00a0 el filosofar\u00a0 praxeol\u00f3gico org\u00e1nico del movimiento democr\u00e1tico de 1848 no pod\u00eda ser, una vez convertido en doctrina fija, el inspirador intelectual del movimiento democr\u00e1tico de masas de 1890. Como filosofar praxeol\u00f3gico inspirador del nuevo movimiento democr\u00e1tico,\u00a0 deb\u00eda surgir de los debates y de las deliberaciones democr\u00e1ticas del nuevo movimiento: deb\u00eda ser \u201crevisado\u201d.\u00a0 El problema es que, en lugar de tratar de inspirar al movimiento organizado democr\u00e1tico concreto existente en la situaci\u00f3n concreta, abriendo a deliberaci\u00f3n p\u00fablica democr\u00e1tica, el debate sobre el proyecto, proponiendo al propio movimiento los fines que este de verdad pod\u00eda alcanzar, con independencia de que los guardianes de la fe se rasgasen las vestiduras, y preservando y fortaleciendo as\u00ed al movimiento democr\u00e1tico, Berstein se entrega al liberalismo y propone la liquidaci\u00f3n de toda pr\u00e1ctica pol\u00edtica que no consista en la representaci\u00f3n de las masas en las instituciones del estado a cargo de los cuadros profesionales del partido, es decir, propone la liquidaci\u00f3n de la herencia jacobina , la liquidaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de la democracia, que concibe la democracia como el movimiento\u00a0 directamente organizado de las masas explotadas y subalternas.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed el \u201ccaso Berstein\u201d. Lo que la\u00a0 izquierda s\u00ed\u00a0 debe abandonar es la tradici\u00f3n segurizadora del auto de fe, ya sea hacia el presente o hacia el pasado. El Mal, con may\u00fasculas, no existe. Las actitudes de excomuni\u00f3n son tan da\u00f1inas como pat\u00e9ticas Hemos de atender\u00a0 la m\u00e1xima filos\u00f3fica del siglo XVll,\u00a0 \u201cNo maldecir, no despreciar, sino s\u00f3lo comprender\u201d. S\u00f3lo eso nos puede salvar.<\/p>\n<p>Los marxistas, es decir, el grupo que defend\u00eda la tradici\u00f3n de la democracia, quedaron reducidos a minor\u00eda dentro de este partido. Tampoco ellos eran capaces de explicarse qu\u00e9 es lo que estaba sucediendo, por qu\u00e9 las ideas del periodo de los cuarenta no eran recibidas ni inspiraban la acci\u00f3n pol\u00edtica. Ante la pobreza y la disgregaci\u00f3n de los nuevos intentos de elaboraci\u00f3n intelectual, se defend\u00edan reafirm\u00e1ndose en el \u201ccorpus\u201d praxeol\u00f3gico heredado y oponi\u00e9ndose a toda innovaci\u00f3n intelectual a la que se denominaba \u201crevisionismo\u201d. La defensa de la praxeolog\u00eda se hac\u00eda a costa de su fosilizaci\u00f3n y conversi\u00f3n en una teor\u00eda cerrada al margen de la praxis real. Con todo, no compart\u00edan la idea kautskiana de que el \u201cmarxismo\u201d, es decir,\u00a0 el filosofar praxeol\u00f3gico que era experiencia de un movimiento democr\u00e1tico\u00a0 hist\u00f3rico anterior fuese \u201cciencia cient\u00edfica\u201d.<\/p>\n<p>La g\u00e9nesis de la praxeolog\u00eda durante los a\u00f1os cuarenta, en contraposici\u00f3n con la pobreza\u00a0 intelectual coet\u00e1nea era interpretada, tambi\u00e9n por estos, como fruto del esfuerzo intelectual de unos gigantes del pensamiento que hab\u00edan\u00a0 creado una teor\u00eda muy avanzada para la \u00e9poca ,y que costaba que se abriese paso -Rosa Luxemburg-<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>El\u00a0 partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n tendr\u00eda una enorme influencia sobre otros partidos europeos que se organizar\u00edan a su imagen y semejanza.\u00a0 Y ello nos habla de una evoluci\u00f3n material de la\u00a0 clase en la misma direcci\u00f3n: el ser social determina la conciencia social.<\/p>\n<p>Las minor\u00edas que defend\u00edan la tradici\u00f3n sin renunciar a ninguno de sus t\u00e9rminos fundamentales, eran, en todas partes, de escaso n\u00famero. Constituyeron, a menudo, las alas izquierdas de las fuerzas socialdem\u00f3cratas, y en alg\u00fan caso, la izquierda de los partidos republicanos, pero se trataron de mover siempre dentro de los movimientos pol\u00edticos de masas existentes. Muy frecuentemente se les confund\u00eda con el anarquismo, al no saber c\u00f3mo interpretar un politicismo contrario al estado burocr\u00e1tico y partidario de la participaci\u00f3n directa de las masas en pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de estas personas que defendieron la democracia como movimiento de masas se reconocieron en el marxismo, aunque no todos; la tradici\u00f3n de la democracia pudo ser conocida sin necesidad de la mediaci\u00f3n marxista por parte de otras individualidades. Tal es el caso de Albert Matthiez, gran historiador de la Revoluci\u00f3n Francesa y defensor de Robespierre, quien conoc\u00eda la tradici\u00f3n de la democracia por otras v\u00edas. Tras la revoluci\u00f3n bolchevique, Matthiez lleg\u00f3 a militar hasta 1927 en PCF <a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>En resumen, si bien hubo grandes intelectuales en esa exigua minor\u00eda que subsiste defendiendo la tradici\u00f3n de la democracia tras el colapso de la AIT, Marx y Engels son, por desgracia, en su aislamiento progresivo, los dos mayores te\u00f3ricos pol\u00edticos org\u00e1nicos de esa tradici\u00f3n y de los restos del movimiento. Creo justificado, por tanto, que me atenga a su obra para tratar de\u00a0 seguir la evoluci\u00f3n\u00a0 y los avatares de la tradici\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>En la nueva etapa que se abri\u00f3\u00a0 con la organizaci\u00f3n de la AIT, y a\u00fan despu\u00e9s del fracaso de la misma, y hasta\u00a0 el final de sus d\u00edas, Marx y Engels siguieron siendo rotundamente partidarios de la actividad pol\u00edtica, e incluso desarrollaron una clara beligerancia en su defensa, como resultado de su lucha dentro del movimiento obrero.<\/p>\n<p>Escribe Marx en 1872: &#8216;En nuestros medios se ha formado un grupo que preconiza la abstenci\u00f3n de los obreros en materia pol\u00edtica. Hemos considerado nuestro deber declarar hasta qu\u00e9 punto son estos principios peligrosos y funestos para nuestra causa. El obrero deber\u00e1 conquistar un d\u00eda la supremac\u00eda pol\u00edtica para asentar la nueva organizaci\u00f3n del trabajo&#8217;<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el elogio a la Comuna de Par\u00eds, elaborado con el t\u00edtulo de <strong>Guerra Civil en Francia<\/strong> expresa con claridad la posici\u00f3n de nuestros personajes.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este periodo la opini\u00f3n de Marx y Engels sobre el estado burocr\u00e1tico sigue siendo, como siempre, decididamente contraria al mismo. Nuestros autores tienen conciencia de la procedencia\u00a0 hist\u00f3rica y del car\u00e1cter de esta instituci\u00f3n: &#8216;Pero la clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesi\u00f3n de la m\u00e1quina del Estado tal y como est\u00e1 y servirse de ella para sus propios fines. El poder estatal centralizado, con sus \u00f3rganos omnipotentes: el ej\u00e9rcito permanente, la polic\u00eda, la burocracia, el clero y la magistratura -\u00f3rganos creados con arreglo a un plan de divisi\u00f3n sistem\u00e1tica y jer\u00e1rquica del trabajo- procede de los tiempos de la monarqu\u00eda absoluta&#8217;<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>Para Marx el estado burocr\u00e1tico es precisamente aquella instituci\u00f3n\u00a0 de la sociedad de cuya existencia depende que la transici\u00f3n al socialismo no pueda ser pac\u00edfica. Por el contrario, all\u00ed donde esta maquinaria sea muy d\u00e9bil puede darse una transici\u00f3n pac\u00edfica al socialismo. Escribe Marx: &#8216;Sabemos que hay que tener en cuenta las instituciones, las costumbres y las tradiciones\u00a0 de los diferentes pa\u00edses; y nosotros no negamos que existan pa\u00edses como Am\u00e9rica, Inglaterra y, si yo conociera mejor vuestras instituciones, agregar\u00eda Holanda, en las que los trabajadores pueden llegar a su objetivo por medios pac\u00edficos. Si bien esto es cierto, debemos reconocer tambi\u00e9n que en la mayor\u00eda de pa\u00edses del continente ser\u00e1 la fuerza la que deber\u00e1 servir de palanca de nuestras revoluciones&#8217;<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>El trabajo pol\u00edtico del movimiento democr\u00e1tico de masas debe consistir en la debilitaci\u00f3n y el sujetamiento y control de los aparatos de estado. Ninguna reivindicaci\u00f3n pol\u00edtica debe consistir en proponer medidas que fortalezcan el estado burocr\u00e1tico. En la <strong>Cr\u00edtica del programa de Gotha, escrito en 1875<\/strong> como panfleto contrario a las propuestas del programa\u00a0 del partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, Marx se manifiesta tajante y sarc\u00e1stico sobre este punto: &#8216;Ante todo, seg\u00fan el cap\u00edtulo ll, el Partido Obrero Alem\u00e1n aspira al &#8216;Estado Libre&#8217;.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es Estado libre?<\/p>\n<p>Las misi\u00f3n del obrero, que se ha librado de la estrecha mentalidad del humilde s\u00fabdito, no es, en modo alguno hacer libre al Estado. En el Imperio alem\u00e1n, el &#8216;Estado&#8217; es casi tan &#8216;libre&#8217; como en Rusia. La libertad consiste en convertir al Estado de \u00f3rgano que est\u00e1 por encima de la sociedad, en un \u00f3rgano completamente subordinado a ella, y las formas de Estado siguen siendo hoy m\u00e1s o menos libres en la medida en que limitan la &#8216;libertad del Estado&#8217;<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>En el mismo texto pol\u00edtico, frente a la propuesta del programa que plantea la utilizaci\u00f3n de estado como instrumento de avance hacia el socialismo y la democracia -cooperativas, etc.-, Marx escribe: &#8216;un pueblo trabajador, (.) por el mero hecho de plantear (.) reivindicaciones al Estado, exterioriza su plena conciencia de que ni est\u00e1 en el Poder ni se halla maduro para gobernar&#8217;<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>Estas palabras no deben ser interpretadas como un arrebato de maximalismo, seg\u00fan el cual lo que deber\u00eda ser el objetivo inmediato de cualquier movimiento democr\u00e1tico de masas es la destrucci\u00f3n del estado burocr\u00e1tico y la alternativa de sociedad socialista. El texto entero impide hacer esta interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Marx, frente a la estatalidad como instrumento pol\u00edtico, el movimiento de masas debe ir organizando los instrumentos e instancias de la democracia como instrumento pol\u00edtico, institucionalizando la publicidad -y miles de publicidades- que permita la intervenci\u00f3n y el ejercicio de la deliberaci\u00f3n y el poder permanentemente por parte de los trabajadores.<\/p>\n<p>Para Marx &#8216;p\u00fablico&#8217; y &#8216;estatal&#8217; son t\u00e9rminos antin\u00f3micos. Como vamos a ver, la publicidad no s\u00f3lo requiere la lucha por la creaci\u00f3n de instituciones que permitan la participaci\u00f3n masiva de la ciudadan\u00eda trabajadora en las decisiones centrales, sino la organizaci\u00f3n del poder dentro de cada empresa y de cada instituci\u00f3n que la ciudadan\u00eda considere que debe ser p\u00fablica.<\/p>\n<p>Y tanto en <strong>Guerra civil en Francia<\/strong> como en <strong>La cr\u00edtica al programa de Gotha<\/strong> Marx propone\u00a0 como alternativa pol\u00edtica ya para el presente momento de lucha la apropiaci\u00f3n de la pol\u00edtica de forma directa por parte de los individuos del movimiento : frente al estado, lo p\u00fablico.<\/p>\n<p>En 1871, en <strong>Guerra civil en Francia<\/strong> escribe: &#8216;Todas las instituciones de ense\u00f1anza fueron abiertas gratuitamente al pueblo y al mismo tiempo emancipadas de toda intromisi\u00f3n de la Iglesia y del Estado&#8217;<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>Y en 1875, en <strong>La cr\u00edtica al programa de Gotha<\/strong>, tratando tambi\u00e9n sobre la organizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza, vuelve a escribir: &#8216;Eso de &#8216;educaci\u00f3n popular a cargo del Estado&#8217; es absolutamente inadmisible. \u00a1Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas p\u00fablicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de ense\u00f1anza, etc. y velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales\u00a0 mediante inspectores del Estado, como se hace en los Estados Unidos, y otra cosa, completamente distinta es nombrar al Estado educador del pueblo&#8217;<a name=\"_ftnref10\"><\/a><a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>El horizonte pol\u00edtico de esta concepci\u00f3n contempla la necesidad de la existencia de una instancia pol\u00edtica central que sirva como instrumento de mediaci\u00f3n a la opini\u00f3n p\u00fablica para elaborar mediante deliberaci\u00f3n y poner en ejecuci\u00f3n pol\u00edticas que dirijan la Rep\u00fablica: &#8216;Las pocas pero importantes funciones que a\u00fan quedar\u00edan para un gobierno central no se suprimir\u00edan (.) sino que ser\u00edan desempe\u00f1adas por agentes comunales. No se trataba de destruir la unidad de la naci\u00f3n, sino, por el contrario, de organizarla mediante un r\u00e9gimen comunal, convirti\u00e9ndola en una realidad al destruir el poder del Estado&#8217;.<\/p>\n<p>R\u00e9gimen pol\u00edtico comunal frente al estado burocr\u00e1tico. Y, seguidamente, para que quede claro que no se refiere a un estado burocr\u00e1tico bajo otro nombre, y rindiendo un homenaje al Rousseau de <strong>El contrato Social<\/strong>, sigue con este p\u00e1rrafo que es casi una copia literal de aquel autor: &#8216;En vez de decidir una vez cada tres o seis a\u00f1os qu\u00e9 miembros de la clase dominante han de aplastar al pueblo en el parlamento, el sufragio universal habr\u00eda de servir al pueblo organizado en comunas (.) Por otra parte, nada pod\u00eda ser m\u00e1s ajeno al esp\u00edritu de la Comuna que sustituir el sufragio universal por una investidura jer\u00e1rquica&#8217;<a name=\"_ftnref11\"><\/a><a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>Nuevamente nos encontramos con la tradici\u00f3n de la democracia: con su concepci\u00f3n de la pol\u00edtica como deliberaci\u00f3n y acci\u00f3n directa de la ciudadan\u00eda, y con su concepci\u00f3n del estado pol\u00edtico como la constituci\u00f3n en poder de la Voluntad General, articulada en diversos planos; primero el plano local, con la acci\u00f3n y participaci\u00f3n inmediata y directa de los ciudadanos. En segundo escal\u00f3n,\u00a0 la instancia central de decisi\u00f3n pol\u00edtica,\u00a0 la Convenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La publicidad democr\u00e1tica del jacobinismo se diferenci\u00f3 de la de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica en que tuvo que crear instituciones que posibilitaran la combinaci\u00f3n del poder democr\u00e1tico local y del poder democr\u00e1tico de la totalidad social, que, por el tama\u00f1o de las nuevas formaciones sociales, no pod\u00edan coincidir. La democratizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y del acceso a las subsistencias -denr\u00e9es- se garantizaba mediante la reforma agraria que hac\u00eda a cada familia propietaria de la tierra cultivable, y por el control directo del poder local, o de los poderes seccionarios de las grandes ciudades, sobre las mercanc\u00edas producidas y sobre las actividades desarrolladas en talleres tiendas y tenderetes, y por las leyes convencionales.<\/p>\n<p>La publicidad democr\u00e1tica de la etapa del capitalismo se diferencia de la anterior, en que bajo el capitalismo, que organiza en la sociedad civil una multitud de instituciones sociales, bajo control privado, que integran la actividad productiva de muchas personas, hay que comenzar creando dentro de cada una de esas instituciones sociales bajo poder privado los \u00f3rganos capaces de posibilitar la deliberaci\u00f3n e imponer la voluntad de los miembros activos de la misma. Se trata pues de instaurar instituciones que desarrollen la publicidad de las decisiones pol\u00edticas que atienen a los intereses generales, colectivos, de la formaci\u00f3n pol\u00edticosocial, o Rep\u00fablica: la Voluntad general; y tambi\u00e9n la Publicidad plural, -multiplicidad de soberan\u00edas no centralizadas-, de las decisiones que atienen a cada instituci\u00f3n social productiva o reproductiva de la sociedad civil, o Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Como se puede ver, una determinada interpretaci\u00f3n ha hecho que toda influencia de Marx que no sea Hegel, Feuerbach o Ricardo, pase desapercibida. Pero en pol\u00edtica estos tres pensadores tienen poco que decir, y los autores que influyen s\u00f3lo pueden ser Arist\u00f3teles, Rousseau y Robespierre.<\/p>\n<p>En resumen, seg\u00fan Marx la Comuna organiz\u00f3 en concreto un nuevo entramado de instituciones que desburocratizaban el estado y posibilitaban la intervenci\u00f3n continuada de las masas en la pol\u00edtica. &#8216;La Comuna dot\u00f3 a la rep\u00fablica de una base de instituciones realmente democr\u00e1ticas&#8217;<a name=\"_ftnref12\"><\/a><a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>Durante todo el texto he dejado sin denominaci\u00f3n al instrumento pol\u00edtico nuevo que debe ser construido para que sirva como mediaci\u00f3n institucionalizada de la democracia, y que en el presente existe tan s\u00f3lo como idea, que se elabora como resultado de experiencias\u00a0 hist\u00f3ricas terribles. Esta idea\u00a0 deber\u00eda orientar permanentemente la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de un hipot\u00e9tico movimiento democr\u00e1tico, pues no se trata de un desideratum a conseguir\u00a0 un d\u00eda mediante un acto inaugural, sino\u00a0 de un posible entramado\u00a0 de mediaciones pol\u00edticas que deber\u00eda ir cre\u00e1ndose\u00a0 y que, en hip\u00f3tesis un d\u00eda pudiera constituirse en alternativa institucional a la actividad pol\u00edtica\u00a0 general y en las diversas instancias de la sociedad civil. Probablemente el t\u00e9rmino que haya sido m\u00e1s utilizado por la izquierda\u00a0 en el siglo XX sea el de \u201cestado no burocr\u00e1tico\u201d.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n\u00a0 del movimiento\u00a0 democr\u00e1tico carece de un nombre\u00a0 para ese proyecto. Tambi\u00e9n en la antig\u00fcedad se careci\u00f3 de un t\u00e9rmino preciso. Arist\u00f3teles, que acu\u00f1\u00f3 la palabra t\u00e9cnica \u201cpoliteia\u201d,\u00a0 para designar la actividad del ciudadano o polites y las instancias de mediaci\u00f3n adecuadas a la misma, utiliz\u00f3 este t\u00e9rmino para denominar al r\u00e9gimen pol\u00edtico concreto que \u00e9l consideraba el mejor, en oposici\u00f3n a los otros reg\u00edmenes y en particular a la democracia.<\/p>\n<p>Por mi parte, prefiero como denominaci\u00f3n la palabra que desde la aparici\u00f3n de la Modernidad,\u00a0 ha sido empleada tanto por los humanistas como por los ilustrados para designar el conjunto de intereses y asuntos propios de la comunidad y para denominar a las nuevas formaciones sociales:\u00a0 las\u00a0 nuevas y caracter\u00edsticas sociedades civiles constituidas. Este nombre es \u201cres p\u00fablica\u201d: cosa p\u00fablica. Rep\u00fablica\u00a0 ser\u00eda\u00a0 el termino adecuado, en un uso distinto del convencional de la palabra<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p><strong>LAS CONDICONES DE POSIBILIDAD DE LA DEMOCRACIA RADICAL, Y EL TRABAJO COMO REINO DE LA LIBERTAD<\/strong><\/p>\n<p>En los textos pol\u00edticos escritos durante el nuevo periodo de actividad pol\u00edtica de masas de fines de los a\u00f1os sesenta y de los a\u00f1os setenta, Marx y Engels vuelven a sostener que el trabajo deber\u00e1 ser parte constitutiva del reino de la libertad.<\/p>\n<p>En concreto, como sabemos, en 1875, Marx volver\u00eda a sostener contundentemente, por escrito, en un paso cuya fuerza expresiva ha merecido que sea c\u00e9lebre, la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica del trabajo y la necesidad de lograr que la producci\u00f3n forme parte del reino de la libertad. Esto incluye la posibilidad de transformar la t\u00e9cnica seg\u00fan el albedr\u00edo humano y en funci\u00f3n de los fines perseguidos; en este caso, no el aumento de la productividad, sino la propia transformaci\u00f3n de la t\u00e9cnica y de la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n para satisfacer la creatividad de todos: &#8216;En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinaci\u00f3n esclavizadora de los individuos a la divisi\u00f3n del trabajo, y con ella, la oposici\u00f3n entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan tambi\u00e9n las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva&#8230;&#8217;<a name=\"_ftnref13\"><\/a><a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>El texto sirve como ideario expl\u00edcito para todo este periodo. En \u00e9l desaparece la interpretaci\u00f3n positivista de la tecnolog\u00eda como causa determinante de la crisis del capitalismo que avoca a la humanidad a tener que asumir la b\u00fasqueda de una alternativa de organizaci\u00f3n social. La nueva sociedad poseer\u00e1 una nueva organizaci\u00f3n del trabajo. La transici\u00f3n a la nueva sociedad depender\u00e1 de los propios trabajadores organizados en fuerza pol\u00edtica, del acierto de sus propuestas, etc. Tambi\u00e9n en <strong>La guerra civil en Francia<\/strong> el factor de las individualidades organizadas es el que aparece como el motor de las transformaciones pol\u00edticas y sociales.<\/p>\n<p>En todos estos textos se reincorpora al l\u00e9xico pol\u00edtico f\u00f3rmulas del pasado, que proceden de la tradici\u00f3n, tales como: el &#8216;trabajo libre asociado&#8217;, &#8216;democracia&#8217;, &#8216;rep\u00fablica&#8217; o &#8216;abolici\u00f3n&#8217; de la propiedad <a name=\"_ftnref14\"><\/a><a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p>Y toda hip\u00f3tesis que considere que en el futuro la actividad poi\u00e9tica o productiva podr\u00e1 ser un \u00e1mbito de creatividad y autodesarrollo de la individualidad desestima la idea de que la t\u00e9cnica est\u00e9 determinada en su estructura por algo externo a la sociedad, es decir, por la naturaleza.<\/p>\n<p>Creo que hay que considerar que las ideas que volvemos a encontrar ahora,\u00a0 en estos textos de Marx y Engels, y que proceden\u00a0 del periodo de los a\u00f1os cuarenta, no fueron abandonadas en un momento para ser luego nuevamente recuperadas por los cl\u00e1sicos, sino que, dentro de un vano que abarca diversas posibilidades de interpretaci\u00f3n de las mismas, y a las que luego pienso referirme, nunca fueron abandonadas cuando pensaban en t\u00e9rminos pol\u00edticos. Ello no quita que, en paralelo,\u00a0 y como ya he dicho, elaborasen hip\u00f3tesis especulativas en sus periodos de reflexi\u00f3n te\u00f3rica forzosamente desvinculada como variante independiente, de estructura de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. En este sentido, las hip\u00f3tesis basadas en una interpretaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda invariable, pero acumulativa, debido a su base natural, no han dejado, hasta donde yo s\u00e9, rastros en las propuestas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Antes de seguir adelante, y aunque sea por una sola vez deseo recordar que el lenguaje -las ideas, las aspiraciones la matriz de pensamiento- de la tradici\u00f3n de la democracia es, precisamente, el de el autodesarrollo de la individualidad, la posibilidad de la creatividad humana, el protagonismo sobre la propia vida, la eliminaci\u00f3n de aquellas condiciones y circunstancias que hacen que parte de la propia vida sea algo ajeno a uno mismo -tem\u00e1tica de la enajenaci\u00f3n-: es decir, el asunto de la libertad de la auto elecci\u00f3n por parte de cada persona. La autoelecci\u00f3n: la posibilidad de elegir y vivir una vida aut\u00e9ntica, donde el \u00e9xito consiste en acertar a dedicarse a aquello que uno siente que es su deseo, y no en competir con otros individuos para lograr conseguir unos objetivos que la convenci\u00f3n social admira y consagra con el elogio. Para estar en condiciones de alcanzar esta posibilidad, hay que ser libre, es decir: se debe poseer los recursos necesarios y se debe ser igual a los dem\u00e1s. Pero en el discurso de la democracia el fin de la vida es \u00e9ste, y por lo tanto el fin de la pol\u00edtica es alcanzar estos prop\u00f3sitos, y no el de las mejoras sociales -salud, escuela, higiene, etc.- por s\u00ed mismas. A la altura de la situaci\u00f3n social mundial en que vivimos esta afirmaci\u00f3n puede merecer a algunos un juicio apresurado que les induzca a valorar esta concepci\u00f3n como un desprop\u00f3sito insultante, pero esa es la verdad.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s, es &#8216;La Verdad&#8217;.<\/p>\n<p>Quienes quiz\u00e1 se sientan indignados, en un juicio apresurado por las ideas matriciales de la tradici\u00f3n de la democracia, puede que resulten ser personas cuya actividad y compromiso en causas, movimientos, asociaciones, etc. absorba buena parte de su vida, y, gracias a ello, sean mejores, m\u00e1s firmes, m\u00e1s plenos, encuentren m\u00e1s sentido a su vida: es la autoelecci\u00f3n; el desarrollo de la propia creatividad.<\/p>\n<p>Vuelvo al punto en donde hab\u00eda dejado el apartado. Veamos ahora el asunto de las condiciones de posibilidad de la democracia radical. Creo que hay que tratar por separado dos textos que hasta el momento vengo citando en paralelo. Comienzo por el m\u00e1s antiguo, <strong>Guerra civil en Francia<\/strong>, de 1871.<\/p>\n<p>Todos sabemos que trata sobre la insurrecci\u00f3n obrera que instaura la Comuna de Par\u00eds. Debemos contextualizarlo. La sociedad francesa hab\u00eda evolucionado, durante el siglo XlX en una direcci\u00f3n diferente, divergente de la adoptada por Gran Breta\u00f1a, el pa\u00eds donde nace el capitalismo. Pero la opci\u00f3n elegida por la burgues\u00eda francesa, dentro de las posibilidades que una sociedad posrevolucionaria le permit\u00eda, no era en absoluto una alternativa subdesarrollada. Era otra v\u00eda de desarrollo capitalista<a name=\"_ftnref15\"><\/a><a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p>El capitalismo franc\u00e9s se especializ\u00f3 dentro del mercado mundial en la producci\u00f3n de bienes de calidad, de alta calidad y bienes de lujo. Las sedas, los tapices, las porcelanas, el mobiliario, la sastrer\u00eda\u00a0 -&#8216;sastre&#8217;\/alfayate- y la moda en general, los perfumes y la cosm\u00e9tica, las carrocer\u00edas, los vinos y manjares -&#8216;friandises&#8217;-, la decoraci\u00f3n y el arte. Tambi\u00e9n sus ciencia y su t\u00e9cnica se desarrollaron con gigantesca pujanza, en biolog\u00eda, etc. y, de la mano de las altas finanzas, fraguaron algunos de los proyectos m\u00e1s prodigiosos del siglo -el canal de Suez-.<\/p>\n<p>Esta producci\u00f3n de alt\u00edsimo valor a\u00f1adido precisaba de una mano de obra masiva cuya cualificaci\u00f3n deb\u00eda ser muy elevada, tanto en ejecuci\u00f3n como en capacidad de creaci\u00f3n, y que dispon\u00eda de una formaci\u00f3n t\u00e9cnica e intelectual de primer orden. Frente al obrero ingl\u00e9s, que presagiaba el obrero taylorfordista del siglo XX, el obrero franc\u00e9s segu\u00eda siendo un artesano modernizado, con pleno dominio de su oficio, es decir, de las capacidades y facultades que gobiernan la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por supuesto, estos artesanos produc\u00edan para el mercado mundial, desde Espa\u00f1a, Inglaterra, Italia y Alemania hasta Estados Unidos, Rusia, Rep\u00fablica Argentina, Brasil y M\u00e9xico, para poner unos ejemplos. Estos artesanos estaban organizados por el gran capital, y sus instrumentos, conocimientos, instalaciones productivas, etc. no eran tan s\u00f3lo el peque\u00f1o taller tradicional\u00a0 Hab\u00edan aparecido tambi\u00e9n grandes \u00e1teliers donde trabajaban estos maestros artesanos.<\/p>\n<p>Este es el perfil de obrero que nos encontramos en Par\u00eds durante 1871. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, Engels, en el pr\u00f3logo que escribe a la nueva edici\u00f3n de <strong>La guerra civil en Francia <\/strong>escribe estas sibilinas palabras: &#8216;Hacia 1871, y hasta en Par\u00eds, centro del artesanado art\u00edstico, la gran industria hab\u00eda dejado ya hasta tal punto de ser un caso excepcional, que el decreto m\u00e1s importante de cuantos dict\u00f3 la Comuna dispuso una organizaci\u00f3n para la gran industria e incluso para la manufactura, que no se basaba s\u00f3lo en la asociaci\u00f3n de obreros dentro de cada f\u00e1brica, sino que deb\u00eda tambi\u00e9n unificar a todas estas secciones en una gran Uni\u00f3n&#8217;.<\/p>\n<p>Que estas Uniones no eran meros intentos de sindicato, sino un tejido asociativo, con su poder capilar dentro de cada taller o f\u00e1brica, y que abarcaba lo cultural, y lo pol\u00edtico lo revela la continuaci\u00f3n de la frase de Engels: &#8216;en resumen, en una organizaci\u00f3n que, como Marx dice bien en la <strong>Guerra civil<\/strong>, forzosamente habr\u00eda conducido en \u00faltima instancia al comunismo, o sea, lo m\u00e1s antit\u00e9tico de la doctrina proudhoniana del socialismo&#8217;<a name=\"_ftnref16\"><\/a><a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las condiciones de posibilidad que permitieron que esos trabajadores &#8216;antiguos&#8217; fuesen capaces de sentir desde su experiencia que pod\u00edan constituirse en alternativa democr\u00e1tica de poder?. Debemos buscarlas en ellos mismos, en sus capacidades y facultades, y en el tejido organizativo previamente levantado a partir de las mismas.<\/p>\n<p>Veamos ahora qu\u00e9 analiza el propio Marx en 1871. En un paso cl\u00e1sico por su celebridad escribe: &#8216;He aqu\u00ed su verdadero secreto (de la Comuna): la Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la <strong>clase productora<\/strong> contra la <strong>clase apropiadora, <\/strong>la forma pol\u00edtica al fin descubierta para llevar a cabo dentro de ella la emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica del trabajo&#8217;<a name=\"_ftnref17\"><\/a><a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<p>La Comuna estaba avocada a la &#8216;emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica&#8217; de la &#8216;clase productora&#8217;. Pero tratemos de comprender a qu\u00e9 producci\u00f3n se refiere Marx cuando se dice &#8216;clase productora&#8217;. M\u00e1s adelante a\u00f1ade: &#8216;&#8230;Emancipado el trabajo, todo hombre se convierte en trabajador, y el trabajo productivo deja de ser un atributo de clase&#8217;<a name=\"_ftnref18\"><\/a><a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p>Como vemos, el car\u00e1cter productivo del trabajo al que Marx se refiere en estos pasajes es el que tambi\u00e9n se preservar\u00e1 en la sociedad emancipada, es decir, el trabajo productivo de bienes de uso, de servicios. No es el trabajo visto como productor de plusvalor, aunque quien posea los resultados de la actividad productiva de bienes de uso, bajo el capitalismo, puede hacerse\u00a0 con \u00e9l.<\/p>\n<p>Esto es de capital importancia. Si Marx se refiriese al plusvalor no ser\u00eda chocante que dijese que una clase lo produce y otra se lo apropia. Bajo el capitalismo, para Marx, el plusvalor lo produce en exclusiva la fuerza de trabajo y la apropiaci\u00f3n la realiza el capitalista, que luego, deber\u00e1 repartir con otros miembros y aliados de su clase.<\/p>\n<p>Pero en el texto que interpreto se trata de la producci\u00f3n de &#8216;valores de uso&#8217;, es decir, del proceso productivo material, y de la ejecuci\u00f3n de la producci\u00f3n. Bueno, pues, con relaci\u00f3n a esa organizaci\u00f3n del trabajo, seg\u00fan escribe Marx, el capital es tan externo al proceso productivo real como lo es en relaci\u00f3n a la producci\u00f3n de plusvalor y como lo era, en relaci\u00f3n a la producci\u00f3n de bienes de uso, la aristocracia feudal. &#8216;Clase apropiadora&#8217; es un t\u00e9rmino de an\u00e1lisis que se refiere a una caracter\u00edstica, precisamente, propia de la aristocracia: la exacci\u00f3n externa, por medio del expediente que sea, en \u00faltima instancia, el monopolio de la violencia.<\/p>\n<p>Tal como analiza la situaci\u00f3n de la Francia revolucionaria de 1871, antes de que se plantee en la deliberaci\u00f3n p\u00fablica del agente democr\u00e1tico organizado la conveniencia y posibilidad de abolir el capital, se ha dado ya la abolici\u00f3n de la divisi\u00f3n del trabajo en trabajo manual o de ejecuci\u00f3n y trabajo intelectual, o de organizaci\u00f3n y dise\u00f1o. Se trata, pues de remover un \u00faltimo obst\u00e1culo, que estorba y embaraza, que se sufre, y que parasita la actividad a la que no aporta nada. &#8216;Par\u00e1sitos&#8217; &#8216;sanguijuelas&#8217;, etc., es parte del vocabulario de este artesanado obrero autosuficiente, que se siente capaz de organizar el proceso productivo socialmente organizado por el capitalismo como &#8216;trabajo libre asociado&#8217;.<\/p>\n<p>Por ello Marx escribe. &#8216;La clase obrera no esperaba de la Comuna ning\u00fan milagro. Los obreros no tienen ninguna utop\u00eda lista para implantarla &#8216;par d\u00e9cret du peuple&#8217;. (.) Ellos no tienen que realizar ningunos ideales, sino simplemente dar suelta a los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa lleva en su seno&#8217;<a name=\"_ftnref19\"><\/a><a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a>.<\/p>\n<p>Hemos vuelto a encontrar el dominio de las capacidades y facultades, es decir, de las fuerzas productivas, como condici\u00f3n de posibilidad del socialismo. La teor\u00eda del mesot\u00e9s. En esas particulares condiciones, en las que el proyecto o eidos propuesto como fin es congruente con las capacidades pose\u00eddas por el agente que se constituye como causa eficiente, la consecuci\u00f3n del fin propuesto es sencilla; recordemos que esto, la facilidad en la ejecuci\u00f3n y realizaci\u00f3n del fin propuesto, es la caracter\u00edstica de la aret\u00e9.<\/p>\n<p>Este tipo de trabajador cualificado no tiene necesidad de depender o delegar en otros individuos superiores las decisiones que deben ser tomadas para gestionar la sociedad civil y las de la vida pol\u00edtica. S\u00ed necesita diversas mediaciones pol\u00edticas locales que le permitan autogobernarse directamente en aquellos asuntos sociales locales y en aquellas instituciones y organizaciones de la sociedad civil en los que participa directamente, de manera inmediata, y est\u00e1 directamente concernido. Mediaciones sin las cuales estos \u00e1mbitos sociales no estar\u00e1n subordinados a la publicidad: El trabajo y las dem\u00e1s asociaciones en las que cada ciudadano se integre. Necesita tambi\u00e9n un &#8216;estado no burocr\u00e1tico&#8217;, una \u201cConvenci\u00f3n\u201d, o centralidad legislativa, formada por diputados mandatados, no por representantes, y un gobierno supeditado a la misma. Es decir, s\u00ed necesita una instituci\u00f3n pol\u00edtica que permita la deliberaci\u00f3n p\u00fablica sobre las cuestiones generales, y la formaci\u00f3n de la Voluntad General.<\/p>\n<p>En negativo, no necesita una burocracia que decida y ejecute, desde fuera de la sociedad civil, mediante ingenier\u00eda, todas las funciones que desarrolla el capital actualmente, ni un poder deliberante establecido al margen de la opini\u00f3n p\u00fablica de la sociedad civil. No necesita un instrumento burocr\u00e1tico que, por su propia constituci\u00f3n, limita la intervenci\u00f3n de este trabajador en la actividad pol\u00edtica y reduce la misma -si se le puede dar tal nombre a esta forma de intervenci\u00f3n- a la recaudaci\u00f3n y uso de determinados recursos financieros extra\u00eddos a la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Pasemos ahora analizar brevemente la <strong>Cr\u00edtica al programa de Gotha<\/strong>.\u00a0 Como hemos visto, en este texto Marx se enfrenta de forma abierta con una tendencia pol\u00edtica del movimiento obrero alem\u00e1n, su estatismo. La estrategia pol\u00edtica que presenta el programa criticado consiste en sentir como propio el estado prusiano y tratar e influir sobre \u00e9ste para que la maquinaria burocr\u00e1tica prusiana adopte medidas y decisiones de mejora de la calidad de vida de los trabajadores, etc.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 se debe esta actitud? Podr\u00edamos entrar en una interpretaci\u00f3n seg\u00fan la cual, la infiltraci\u00f3n de las ideas de unos determinados intelectuales dentro del movimiento obrero habr\u00edan distorsionado su forma de consciencia. Pero, \u00bfy por qu\u00e9 arraiga y se &#8216;infiltra&#8217; bien la opci\u00f3n estatista, y queda reducida a minor\u00eda la opci\u00f3n de la tradici\u00f3n de la democracia?.<\/p>\n<p>Toda interpretaci\u00f3n &#8216;externista&#8217; de las causas del desarrollo de una idea son idealistas. La teor\u00eda externista que explica esta situaci\u00f3n como resultado de la acci\u00f3n propagand\u00edstica de\u00a0 un grupo intelectual superiormente cualificado, es teor\u00eda de \u00e9lites, teor\u00eda liberal, ya se utilice para explicar una &#8216;desviaci\u00f3n ideol\u00f3gica&#8217; revisionista, o ya pretenda justificar la existencia de una ideolog\u00eda revolucionaria.<\/p>\n<p>Hay que buscar una explicaci\u00f3n inmanente al proceso hist\u00f3rico que se analiza: el ser social determina la consciencia social. Tan s\u00f3lo una determinada doxa u opini\u00f3n permite asimilar y comprender el discurso generado desde otra determinada experiencia vital y sentido com\u00fan -doxa- de otro periodo hist\u00f3rico. Desde luego, como ya sabemos, la tradici\u00f3n de la democracia ten\u00eda dificultades para ser recibida y comprendida durante este periodo.<\/p>\n<p>Los obreros alemanes de los a\u00f1os setenta eran distintos de los franceses de los a\u00f1os setenta y de los de los a\u00f1os cuarenta. La industrializaci\u00f3n alemana hab\u00eda venido de la mano de la intervenci\u00f3n del estado. La punta de lanza de la clase obrera alemana\u00a0 organizada pol\u00edticamente de ese periodo era la de los grandes altos hornos, y de la gran industria pesada. Estos segmentos laborales no necesitan cualificaci\u00f3n t\u00e9cnico intelectual -fogoneros, estibadores-. De las tareas organizativas e intelectuales se encargaba el ingeniero y el qu\u00edmico, con sus ayudantes peritos y aparejadores. La divisi\u00f3n de trabajo de esos procesos productivos es completa. Estaban m\u00e1s cercanos al obrero taylorfordista.<\/p>\n<p>Esta clase obrera carec\u00eda de tradici\u00f3n organizativa en la sociedad civil, y por lo tanto de tradici\u00f3n de producci\u00f3n y control de actividades en la sociedad civil. La divisi\u00f3n partido\/sindicato es la estructura organizativa pobre y a la vez funcional -por otra parte, hasta hace poco actual y operativa- de estos sectores.\u00a0 S\u00f3lo un obrero cuasianalfabeto necesita de una burocracia pol\u00edtica interna que organice y dirija sus instituciones y le represente.<\/p>\n<p>Marx mismo explica cu\u00e1l es la clave que da cuenta de esta situaci\u00f3n, aunque no sea capaz de extraer todas las consecuencia que se concluyen de la misma, ni perciba los l\u00edmites que dicha causa impone al proyecto emancipatorio.<\/p>\n<p>Recordemos de nuevo la cita incluida anteriormente: &#8216;En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinaci\u00f3n esclavizadora de los individuos a la divisi\u00f3n del trabajo, y con ella, la oposici\u00f3n entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan tambi\u00e9n las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva&#8230;&#8217;<a name=\"_ftnref20\"><\/a><a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p>Como vemos, Marx es consciente de que la clase obrera alemana se halla supeditada de forma brutal dentro del proceso productivo: que la divisi\u00f3n del trabajo es un hecho, y que la superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n del trabajo, entonces, tan s\u00f3lo puede ser encargada al nuevo estado pol\u00edtico que surja tras una hipot\u00e9tica revoluci\u00f3n democr\u00e1tico revolucionaria.<\/p>\n<p>Nos encontramos en una situaci\u00f3n intelectual nueva: como podemos comprobar, Marx no defiende el determinismo tecnol\u00f3gico. Es m\u00e1s, considera que las fuerzas productivas no son la potencia industrial instalada, desarrollada por el capitalismo -tan s\u00f3lo una condici\u00f3n necesaria- sino, las dinameis humanas, las capacidades y facultades intelectuales productivas de los individuos: &#8216;cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan tambi\u00e9n las fuerzas productivas&#8230;&#8217;. Estamos ante la concepci\u00f3n cl\u00e1sica de la tradici\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>Marx sabe que los obreros alemanes carecen de esas capacidades. Pero no es capaz de poner en relaci\u00f3n las &#8216;desviaciones&#8217; de los obreros alemanes con las impotencias -ad\u00fanaton, asz\u00e9neia- a que les somete el modelo, ni con la experiencia o doxa que esto genera en los individuos uno a uno. En su af\u00e1n por encontrar agentes revolucionarios, olvida la teor\u00eda del mesot\u00e9s. Cree plausible una transici\u00f3n hacia un objetivo que ya no es &#8216;simplemente dar suelta a los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa lleva en su seno&#8217;.<\/p>\n<p>La idea cl\u00e1sica de Marx es &#8216;Una sociedad no desaparece nunca antes de que sean desarrolladas todas las fuerzas productoras que pueda contener y las relaciones de producci\u00f3n nuevas y superiores no se sustituyen jam\u00e1s en ella antes de que las condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan sido incubadas en el seno mismo de la vieja sociedad. Por eso la humanidad no se propone m\u00e1s que los problemas que puede resolver.&#8217;<a name=\"_ftnref21\"><\/a><a href=\"#_ftn21\">[21]<\/a><\/p>\n<p>Estoy de acuerdo con esta idea que en l\u00edneas generales, repite las frases finales de la <strong>Miseria de la Filosof\u00eda<\/strong>. Creo, no obstante, que no es posible definir cu\u00e1les son las fuerzas productivas m\u00e1ximas que una sociedad puede llegar a desarrollar, y que siempre se puede estar en condiciones de introducir modificaciones que permitan relanzar el desarrollo de fuerzas productivas. Sin embargo, me parece particularmente importante el criterio que se establece a continuaci\u00f3n, en el que Marx considera inmanente a cada sociedad la posibilidad de establecer determinadas cuestiones como problemas; que esta estipulaci\u00f3n de cuestiones socialmente problem\u00e1ticas dependa de las posibilidades reales de resolver los asuntos considerados como problemas, y esta posibilidad de soluci\u00f3n proceda de las capacidades y facultades desarrolladas. Este criterio inmanente a cada situaci\u00f3n, de elaboraci\u00f3n de los principios y los objetivos concretos socialmente aceptados es el que fundamenta la <strong>\u00c9tica Nicom\u00e1quea<\/strong>, y la noci\u00f3n de mesot\u00e9s.<\/p>\n<p>Se hace entonces necesario saber qu\u00e9 es lo que se entiende o se define por fuerzas productivas. La opini\u00f3n que sostiene Marx ha quedado establecida ya a mi juicio, suficientemente. Pero, sin embargo, no ha sido la interpretaci\u00f3n mayoritariamente sostenida por la izquierda. Y esto debe ser discutido, y no a base de citas de los cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n seg\u00fan la cual basta con el desarrollo de un aparato o potencia industrial instalada por parte del capitalismo para que se den las condiciones de posibilidad de la transici\u00f3n al socialismo, ha sido la mayoritaria en la izquierda durante todo el siglo XX.<\/p>\n<p>Tenemos m\u00faltiples ejemplos que pueden servir como contrapruebas de la hip\u00f3tesis industrialista. Podr\u00edamos usar de la historia de los pa\u00edses del este, pero la carga ideol\u00f3gica que todav\u00eda conlleva el an\u00e1lisis de esta historia podr\u00eda invalidar para muchos el valor ejemplar del caso. Podemos recurrir, en primer lugar a la intentona industrializadora de muchos pa\u00edses descolonizados durante los a\u00f1os cincuenta y sesenta del siglo que muere. En muchos de ellos \u00e9lites cultas y honestas pasaron a dirigir m\u00e1quinas estatales burocr\u00e1ticas de nueva creaci\u00f3n, desde las cuales impulsaron planes de industrializaci\u00f3n. Las plantas industriales fueron adquiridas, las infraestructuras, costos\u00edsimas, construidas -P.e: Assuam-, los necesarios t\u00e9cnicos extranjeros, contratados. Pero a pesar de ser instalaciones productivas taylorfordistas, que no requer\u00edan una alta cualificaci\u00f3n t\u00e9cnica de la mano de obra, faltaba el desarrollo de las facultades y capacidades productivas ad hoc en los trabajadores, etc. Conocemos los resultados.<\/p>\n<p>Por el contrario, como contraprueba de que la instalaci\u00f3n industrial sea la condici\u00f3n necesaria indispensable para cualquier cosa, podemos contemplar el ejemplo alem\u00e1n y el japon\u00e9s tras la segunda guerra mundial. Una clase trabajadora cualificada fue capaz de reconstruir en una generaci\u00f3n un pa\u00eds arrasado, y crear de nuevo el aparato industrial, que no es m\u00e1s que la objetivaci\u00f3n material y externa de las capacidades y facultades -propiedades neurops\u00edquicas, adquiridas, materiales, internas- de los individuos.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1] Para m\u00e1s an\u00e1lisis ver Arthur Rosenberg, <strong>Democracia y socialismo. Historia pol\u00edtica de los \u00faltimos ciento cincuenta a\u00f1os (1789-1937)<\/strong>. Eds. Pasado y Presente, M\u00e9xico, 1981. Hay una traducci\u00f3n anterior al castellano en Editorial Claridad, Buenos Aires, 1966. Es el \u00fanico historiador de la democracia que por su doble condici\u00f3n de catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda Cl\u00e1sica y marxista revolucionario sabe que la democracia es el nombre de un movimiento que organiza a los pobres. No el nombre de un estado burocr\u00e1tico. En consecuencia su an\u00e1lisis es completamente original. Las tres &#8216;democracias vitales&#8217; existentes durante el siglo XlX son Suiza, Inglaterra, incluyendo las democracias instauradas en las colonias blancas de la Gran Breta\u00f1a, y Estados Unidos. Se une Francia con Clemenceau, que logra sacudir los restos que quedaban de la dictadura de Mac Mahon. Durante el primer tercio del siglo XX nacen otras dos &#8216;democracias vitales&#8217; que fueron condenadas a muerte por los liberales del Foreing Office: Checoeslovaquia y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Este resumen aplica el m\u00e9todo del materialismo hist\u00f3rico al propio materialismo hist\u00f3rico, y se inspira y en parte resume las elaboraciones de Karl Korsch y Arthur Rosenberg, quienes, sin embargo, no fueron capaces de poner en relaci\u00f3n la pobreza pr\u00e1xica e intelectual del movimiento con las dinameis efectivamente pose\u00eddas por los trabajadores asalariados<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><\/p>\n<p>[3] La interpretaci\u00f3n can\u00f3nica, liberal dem\u00f3crata, respecto a lo que es democracia, socialismo, marxismo, etc., aceptada por la socialdemocracia, ha hecho que durante muchos decenios no se supiese c\u00f3mo clasificar a ciertos pensadores europeos, del estilo de Matthiez.. Otro ejemplo de desorientaci\u00f3n a la hora de tratar de clasificar a un te\u00f3rico lo proporciona el gran historiador, tambi\u00e9n franc\u00e9s, Marc Bloch. En la semblanza biogr\u00e1fica que una editorial inclu\u00eda como introducci\u00f3n a una obra suya, traducida al y castellano, se dec\u00eda de Marc Bloch que era &#8216;un intelectual premarxista -sic- asesinado por los nazis en 1944&#8217;. Si a determinados marxistas de la tradici\u00f3n de la democracia se les confundi\u00f3 con anarquistas, a determinados dem\u00f3cratas jacobinos, herederos por otras v\u00edas de esta tradici\u00f3n, se les confundi\u00f3 con marxistas o se los intent\u00f3 clasificar por relaci\u00f3n al marxismo. Por supuesto, tambi\u00e9n el marxismo es heredero de la tradici\u00f3n de la democracia a partir de su filiaci\u00f3n jacobina, francesa.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><\/p>\n<p>[4] Carlos Marx, <strong>Informaci\u00f3n period\u00edstica del discurso pronunciado en un mitin celebrado en Amsterdam el 8 de septiembre de 1872<\/strong>&#8216; en <strong>Marx, Engels, Obras Escogidas<\/strong>, Tres vols., Ed Progreso, Mosc\u00fa, 1974\u00a0 vol. 2 p. 312<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\n<p>[5] Carlos Marx, <strong>Guerra civil en Francia, <\/strong>Ricardo Aguilera Editor, M. 1970, p. 62<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><\/p>\n<p>[6] Carlos Marx: &#8216;Informaci\u00f3n period\u00edstica del discurso&#8230;&#8217;, Op. Cit. p. 312<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><\/p>\n<p>[7] Carlos Marx, Op. Cit. p. 36<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><\/p>\n<p>[8] Carlos Marx, Op. Cit. p. 35<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><\/p>\n<p>[9] Carlos marx, Op. Cit. p. 67<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a><\/p>\n<p>[10] Carlos Marx Op. Cit. p. 42<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a><\/p>\n<p>[11] Carlos Marx <strong>Guerra Civil&#8230;<\/strong>, Op. Cit. p. 68. &#8216;Investidura&#8217;: t\u00e9rmino feudal que designa la sumisi\u00f3n vasall\u00e1tica entre el se\u00f1or feudal mayor, que dona algo a un inferior -le inviste- a cambio de su obediencia y fidelidad, y el menor o vasallo.<\/p>\n<p>En el texto de Rousseau la cr\u00edtica a la aceptaci\u00f3n de pr\u00e1cticas pol\u00edticas feudales o representativas va delante; detr\u00e1s, la reflexi\u00f3n sobre el comportamiento parad\u00f3jico de quienes eligen a quienes les han de sojuzgar. La cita reza as\u00ed: &#8216;La soberan\u00eda no puede estar representada, por la misma raz\u00f3n por la que no puede ser enajenada: consiste esencialmente en la voluntad general, y la voluntad no se representa.(. ) Los diputados del pueblo no son pues, ni pueden ser sus representantes, no son m\u00e1s que sus mandatarios (.) El pueblo ingl\u00e9s cree ser libre, y se enga\u00f1a mucho: no lo es sino durante la elecci\u00f3n de los miembros del parlamento; desde el momento en que estos son elegidos, el pueblo ya es esclavo, no es nada. El uso que hace de los cortos momentos de su libertad merece bien que la pierda&#8217;.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a><\/p>\n<p>[12] Carlos Marx, <strong>Guerra civil en Francia<\/strong>, Op. Cit. p. 70<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a><\/p>\n<p>[13] Carlos Marx, <strong>Cr\u00edtica al Programa<\/strong> de Gotha<strong>, Ricardo Aguilera Editor, M. 4\u00aa ed. 1971, p. 24<\/strong><\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a><\/p>\n<p>[14] Carlos Marx, Op. Cit. p.71, p. 70, p. 71.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a><\/p>\n<p>[15] William H. Sewell, <strong>Trabajo y revoluci\u00f3n en Francia. El lenguaje del movimiento obrero desde el Antiguo R\u00e9gimen hasta 1848. <\/strong>Ed. Taurus, M., 1992<strong>.<\/strong><\/p>\n<p><a name=\"_ftn16\"><\/a><\/p>\n<p>[16] Federico Engels, &#8216;Pr\u00f3logo&#8217; a <strong>Guerra civil en Francia<\/strong>, Op. Cit. p. 19.<\/p>\n<p>Para comprobar la continuidad y pujanza del artesanado obrero dentro de la gran industria francesa, es conveniente ver las fotos de los talleres de la Renault de los a\u00f1os treinta. Esta empresa era un basti\u00f3n del PCF y fue punta de lanza en la lucha por el Frente Popular. Las fotos demuestran que en los talleres se organizaba el trabajo en cuadrillas de obreros que trabajaban en torno a cada unidad de autom\u00f3vil. Es la t\u00e9cnica organizativa del trabajo artesanal, con unos excelentes resultados, tanto productivos como pol\u00edticos.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a><\/p>\n<p>[17] Carlos Marx, Op. Cit. p. 70<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a><\/p>\n<p>[18] Carlos Marx, Op. Cit. p. 70, 71.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a><\/p>\n<p>[19] Carlos Marx Op. Cit. p. 72<\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a><\/p>\n<p>[20] Carlos Marx, <strong>Cr\u00edtica al Programa<\/strong> de Gotha, Ricardo Aguilera Editor, M. 4\u00aa ed. 1971, p. 24<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a><\/p>\n<p>[21] Carlos Marx <strong>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/strong>, Ed, Comunicaci\u00f3n, M. 1970, Pr\u00f3logo de Marx, p. 38. Poco despu\u00e9s de estas l\u00edneas se hace una referencia gen\u00e9rica a los diversos modos clasistas de producci\u00f3n; no s\u00e9 si la \u00faltima que se encuentra en Marx. En <strong>El Capital<\/strong> Marx s\u00f3lo analizar\u00e1 y reconocer\u00e1 un modo clasista de producci\u00f3n, el capitalista, pues la clase capitalista es la \u00fanica de la historia cuya capacidad de explotaci\u00f3n depende de su intervenci\u00f3n directa en la organizaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de la actividad productiva, la \u00fanica cuya tasa de plusvalor depende de su intervenci\u00f3n directa en las relaciones sociales de producci\u00f3n. Las dem\u00e1s clases hist\u00f3ricas, por ejemplo, la aristocracia feudal, se han organizado como clase para imponer un &#8216;modo clasista de exacci\u00f3n&#8217;, y han dejado la actividad productiva al margen de sus decisiones, en manos de sus actores directos. Por ello, bajo el feudalismo existen tan diversos tipos de relaci\u00f3n entre los productores y entre \u00e9stos y los medios de producci\u00f3n -ejidos, alodios, etc.- y tan diversas formas de exacci\u00f3n: corbeas, diezmos, monopolios, qui\u00f1ones, gavelas, peajes pontazgos, etc. No se debe menospreciar por ello la inteligencia y capacidad de perpetuaci\u00f3n de la aristocracia como clase: es la inventora del estado burocr\u00e1tico moderno.<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2000 Art\u00edculo incorporado el 12 Noviembre, 2000<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA POL\u00cdTICA EN LA SIGUIENTE ETAPA: POL\u00cdTICA Y\u00a0 ESTADO<\/p>\n<p>Para terminar, voy a tratar de resumir c\u00f3mo se conservan estas ideas de la tradici\u00f3n de la democracia en Marx y Engels. Pero antes debo responder una posible observaci\u00f3n que pueda serme expresada por alg\u00fan lector. La intenci\u00f3n manifestada por el t\u00edtulo de este ensayo es tratar sobre la tradici\u00f3n de la democracia. Al extenderme en esta segunda parte sobre el pensamiento de Marx y Engels, y al seguir su evoluci\u00f3n intelectual durante\u00a0 m\u00e1s de cinco decenios, como se ver\u00e1 aqu\u00ed, ni me equivoco impremeditadamente sobre el objeto del ensayo, ni trato de sesgar conscientemente la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sigo la obra de Marx y Engels porque el mundo te\u00f3rico de la tradici\u00f3n de la democracia, y la propia tradici\u00f3n en tanto que movimiento de masas consciente de las caracter\u00edsticas de la misma, se adelgaz\u00f3 a extremos inquietantes en la segunda mitad del siglo XlX y durante principios del XX, y Marx y Engels quedan convertidos\u00a0 con el correr del tiempo, en unos \u201cf\u00f3siles\u201d\u00a0 que dan testimonio del periodo de los movimientos democr\u00e1ticos .<\/p>\n<p>La fuerza principal que defend\u00eda la democracia en este periodo, era el movimiento obrero. En Francia el campesinado y gran parte de las clases medias optaron por la defensa de la democracia. Pero Francia, precisamente por ser el pa\u00eds de la Gran Revoluci\u00f3n, es una sociedad por completo at\u00edpica, contrariamente a lo que, durante tiempo, defendi\u00f3 la historiograf\u00eda.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s, hay que subrayar que la democracia que este bloque social impuso en Francia fue una democracia parlamentaria sobre un estado burocr\u00e1tico. Es cierto que, bajo la Tercera Rep\u00fablica Francesa se produc\u00eda una fuerte participaci\u00f3n y un activismo real, popular, canalizado a trav\u00e9s del Partido radical-socialista de Clemenceau, quien se lanzar\u00eda a la ofensiva en 1881 con un programa democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>En otros pa\u00edses, junto a la clase obrera, defendieron la opci\u00f3n democr\u00e1tica algunos segmentos de las clases medias urbanas, los jornaleros o proletarios del campo y alguna franja campesina. A pesar de esas adscripciones, las clases medias y el grueso del campesinado constituyeron grupos sociales divididos en su filiaci\u00f3n hacia la democracia. Tampoco las otras escasas democracias que se constituyeron avanzaron en el proyecto de la tradici\u00f3n: todas fueron h\u00edbridos de democracia y estado burocr\u00e1tico, si bien todas las que lograron instituirse en este periodo se apoyaron en movimientos de masas vitales: fueron &#8216;democracias vitales&#8217; [1].<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-390","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia-republica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/390\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}