{"id":391,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=391"},"modified":"2020-02-14T11:02:31","modified_gmt":"2020-02-14T10:02:31","slug":"la-tradicion-de-la-democraciay7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=391","title":{"rendered":"La Tradici\u00f3n de la Democracia(y7)"},"content":{"rendered":"<p>Una \u00faltima palabra sobre nuestros dos amigos, a t\u00edtulo de resumen definitivo. Como hemos visto, en pol\u00edtica Marx y Engels siguieron ateni\u00e9ndose en lo fundamental, a lo aprendido en los a\u00f1os de Par\u00eds y de Colonia. En los a\u00f1os 60, durante el periodo de la AIT, al volver a constituirse un movimiento democr\u00e1tico de masas, se incorporaron de nuevo a la actividad pol\u00edtica, dejando inconclusa y sin mayor preocupaci\u00f3n la obra intelectual que hab\u00edan ido desarrollando como paliativo a la falta de actividad pol\u00edtica. Esta actividad dur\u00f3 hasta la derrota del movimiento, cuyo emblema fue la Comuna de Par\u00eds. Hemos podido interpretar alg\u00fan texto de este periodo.<\/p>\n<p>La confianza en que el movimiento fuese generando un proyecto a la altura de sus capacidades, y que el propio movimiento mostrase cu\u00e1les eran \u00e9stas, es el meollo las ideas fundamentan su actividad.<\/p>\n<p>El rechazo del estado burocr\u00e1tico delegativo -o del estado- como medio id\u00f3neo para la acci\u00f3n pol\u00edtica se encuentra, desde el principio en los textos m\u00e1s primitivos de Marx y Engels y se mantiene hasta el final de sus d\u00edas como idea en ambos revolucionarios.<\/p>\n<p>El aprecio que sintieron siempre por la tradici\u00f3n de la democracia, y por la experiencia del movimiento democr\u00e1tico moderno, que se inicia con la Revoluci\u00f3n Francesa, la podemos ver nuevame recogida en 1891, ya muerto Marx, en la &#8216;<strong>Cr\u00edtica al programa de Erfurth<\/strong>&#8216;, redactada por Engels, texto en el que se ve c\u00f3mo, para Engels, en la democracia, la actividad pol\u00edtica democr\u00e1tica carece de estado, o si se prefiere, el estado pol\u00edtico de la democracia carece de burocracia. Engels rechaza que la pol\u00edtica consista en la representaci\u00f3n de los ciudadanos por parte de t\u00e9cnicos especializados que apliquen estrategias de intervenci\u00f3n en la sociedad conforme a t\u00e9cnicas de ingenier\u00eda social. La pol\u00edtica debe ser resultado de la autoactuaci\u00f3n de la propia ciudadan\u00eda que aplica directamente sus propias normas.<\/p>\n<p>Escribe Engels: &#8216;Est\u00e1 absolutamente fuera de toda duda que nuestro partido y la clase obrera s\u00f3lo pueden llegar a la dominaci\u00f3n bajo la forma de rep\u00fablica democr\u00e1tica. Esta \u00faltima es incluso la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado, como lo ha demostrado ya la Gran Revoluci\u00f3n francesa. (.) As\u00ed, pues, rep\u00fablica unitaria. Pero no en el sentido de la presente Rep\u00fablica francesa, que no es otra cosa que el Imperio sin el emperador fundado en 1798. De 1792 a 1798, cada departamento franc\u00e9s, cada comunidad pose\u00edan su completa autonom\u00eda administrativa, seg\u00fan el modelo norteamericano, y eso debemos tener tambi\u00e9n nosotros. Norteam\u00e9rica y la primera Rep\u00fablica francesa nos han mostrado y probado c\u00f3mo se puede organizar esa autonom\u00eda y c\u00f3mo se puede prescindir de la burocracia, y ahora lo muestran Australia, el Canad\u00e1 y las otras colonias inglesas. Semejante autonom\u00eda provincial y comunal es mucho m\u00e1s libre que el federalismo suizo, por ejemplo, donde el cant\u00f3n es, por cierto, muy independiente respecto de la Confederaci\u00f3n, pero lo es tambi\u00e9n respecto del distrito y de la comunidad. Los gobiernos cantonales nombran a los gobernadores de los distritos y los alcaldes, lo que no ocurre en absoluto en los pa\u00edses de habla inglesa&#8230;&#8217;<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<h2>EP\u00cdLOGO<\/h2>\n<p>Con posterioridad a los personajes de los que acabamos de tratar, las luchas democr\u00e1ticas de masas se acrecentar\u00edan en el per\u00edodo subsiguiente. A consecuencia de la crisis de civilizaci\u00f3n generada por la Primera Guerra Mundial, las masas europeas irrumpieron en la pol\u00edtica y se empe\u00f1aron en protagonizar el espacio p\u00fablico cuya existencia caracteriza a la Modernidad, en hacerlo crecer, y en expresarse pol\u00edticamente instaurando reg\u00edmenes democr\u00e1ticos. Esto provocar\u00eda el p\u00e1nico de las burgues\u00edas capitalistas, al extremo de apoyar el fascismo.<\/p>\n<p>Posteriormente, tras la Segunda Guerra Mundial, como reliquia del movimiento democr\u00e1tico antifascista, aparecieron en Europa grandes partidos de masas que permitieron que las clases populares participasen, de uno u otro modo en la actividad pol\u00edtica. Su intervenci\u00f3n permiti\u00f3 el desarrollo de unas condiciones de vida en Europa -a la postre, tambi\u00e9n en los pa\u00edses sometidos a dictaduras- caracter\u00edsticas y \u00fanicas. A diferencia de los Estados Unidos, en Europa se impidi\u00f3 que la clase trabajadora se dividiese en dos y que una parte de la misma se convirtiese en el Cuarto Mundo y viviese en condiciones de pobreza miserable, desprotecci\u00f3n social y anomia extrema. La alianza entre los trabajadores y las clases populares hac\u00eda que las fuerzas de los segmentos sociales m\u00e1s potentes sirviesen para luchar en favor de los segmentos sociales m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Este modelo departido y la estrategia pol\u00edtica correspondiente era resultado de una determinada correlaci\u00f3n de fuerzas surgida en Europa a consecuencia de la derrota del nazifascismo y de la desaparici\u00f3n de la opci\u00f3n liberal pura o doctrinaria del mundo de la pol\u00edtica durante m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os, debido al involucramiento de los liberales con los fascistas en contra de los movimientos de masas democr\u00e1ticos. La Guerra Fr\u00eda determinar\u00eda esta estrategia pol\u00edtica y congelar\u00eda las ilusiones que las masas populares hab\u00edan acariciado a la salida de la guerra.<\/p>\n<p>Pero la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de masas y las nuevas instituciones pol\u00edticas partidarias y sindicales deb\u00edan su ser, es decir, las nuevas caracter\u00edsticas que pose\u00edan a\u00a0 la composici\u00f3n y caracter\u00edsticas de la nueva clase trabajadora. Procedentes del campo la mayor\u00eda de ellos \u2013salvo Inglaterra toda Europa era mayoritariamente campesina en 1945; esta situaci\u00f3n cambiar\u00eda en los siguiente veinte a\u00f1os: el ampesinado ha pasado a ser una clase social residual en Europa- se constituir\u00eda una nueva clase obrera cuyas caracter\u00edsticas laborales y t\u00e9cnicas ser\u00edan las del taylorfordismo: cadena de producci\u00f3n, baja cualificaci\u00f3n t\u00e9cnica e intelectual , incapacidad para conocer lo que se hace y poder proponerse la elaboraci\u00f3n consiguiente de alternativas al modelo de organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Este trabajador de nuevo tipo es el que se ve en la necesidad de delegar la representaci\u00f3n de sus intereses pol\u00edticos y sindicales globales en funcionarios cualificados. En Europa, en determinados pa\u00edses se organizar\u00edan masivamente en torno de las pol\u00edticas populares y desarrollar\u00edan movimientos de masas combativos y\u00a0 de fuerte composici\u00f3n moral. Pero sus capacidades les imped\u00edan poner en el orden del d\u00eda real pol\u00edticas que no fuesen de redistribuci\u00f3n,\u00a0 de seguridad social y sanidad, de solidaridad, de\u00a0 dignificaci\u00f3n de la actividad laboral y del puesto de trabajo, etc.<\/p>\n<p>Las organizaciones pol\u00edticas y sindicales\u00a0 de este periodo fueron evolucionando peligrosamente hacia la representaci\u00f3n de las organizaciones de masas y deslig\u00e1ndose de las tareas de organizaci\u00f3n directa a de las masas. La necesidad de los dirigentes profesionales de las instituciones de izquierda era desarrollar de arriba abajo cadenas de mando y crear hacia abajo estructuras de representaci\u00f3n. Las burocracias desarrollaron una incomodidad creciente ante los movimientos organizados de masas democr\u00e1ticos que constitu\u00edan su propia base, debido al grado de autonom\u00eda que segu\u00edan poseyendo en multitud de asuntos y situaciones, dentro del mundo de las empresas, etc. Por ello desarrollaron la tendencia a debilitar y difuminar las bases organizativas, y a proponer a cambio la gesti\u00f3n de un estado de bienestar que parec\u00eda formar parte de la naturaleza.<\/p>\n<p>Pero el desarrollo de esta\u00a0 tendencia estaba posibilitado por las caracter\u00edsticas de la clase, de sus conocimientos y formaci\u00f3n, de la recient\u00edsima incorporaci\u00f3n permanente de millones de personas procedentes del campo y de otros pa\u00edses muy a menudo. Y, adem\u00e1s, la aparici\u00f3n de un capitalismo de bienes\u00a0 de consumo, por primera vez en la historia, que liquid\u00f3 las tradicionales bases culturales de vida cotidiana de la clase obrera. Hubiese sido necesario un enorme esfuerzo organizativo y pol\u00edtico para rearticular una vida cotidiana de los trabajadores controlada, como hasta la fecha, por ellos mismos<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>El \u201cmarxismo\u201d adquiri\u00f3, durante esta \u00e9poca y en ciertos pa\u00edses un refinamiento filol\u00f3gico y acad\u00e9mico muy notable, pero se separ\u00f3 desmesuradamente de la actividad pol\u00edtica diaria y qued\u00f3 convertido o en una art\u00edculo cultural o en un catecismo para cuadros ne\u00f3fitos de las instituciones de la izquierda.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando tras la gran\u00a0 crisis capitalista de los a\u00f1os setenta y ochenta, el capitalismo reorganiza el aparato productivo y liquida el tipo de obrero taylorfordista, se produce la desaparici\u00f3n\u00a0 de las organizaciones tradicionales que reposaban y se reproduc\u00edan sobre la experiencia y la cultura democr\u00e1tica ese determinado modelo mayoritario y muy luchador de\u00a0 clase obrera surgida de la posguerra.\u00a0 A la vez, con el hundimiento de los pa\u00edses del este quedaba liquidada una condici\u00f3n indispensable que sosten\u00eda la correlaci\u00f3n de fuerzas surgida de la segunda guerra mundial, y\u00a0 que garantizaba el estado de bienestar, y este pasaba a la historia. La raz\u00f3n de ser de las organizaciones de la izquierda, en tanto que representantes y gestoras\u00a0 de ese estado desaparec\u00eda a su vez<\/p>\n<p>Las instituciones pol\u00edticas y sindicales, cuyo grado de especializaci\u00f3n en la representaci\u00f3n se hab\u00eda desarrollado a un punto fatal, ser\u00edan incapaces ya de reasumir\u00a0 la nueva tarea\u00a0 de recomposici\u00f3n organizativa de la nueva clase obrera y de regeneraci\u00f3n de la nueva cultura democr\u00e1tica.\u00a0 Se entraba en un fin de \u00e9poca, en unos pa\u00edses m\u00e1s flagrantemente que en otros. Es el periodo que conocemos bien.<\/p>\n<p>Se puede explicar lo acaecido en la clase obrera europea, durante el final del siglo XlX,\u00a0 sin caer en triviales demonizaciones, y se puede explicar lo sucedido en el \u00faltimo cuarto del siglo XX de la misma manera. Debemos recordar a las gentes que tratan de\u00a0 sostener los palos del sombrajo en el presente que el demonio no existe: no vale la pena perder el tiempo en exorcismos.<\/p>\n<p>Muchos debates de gran importancia de esos a\u00f1os quedan fuera de este texto.<\/p>\n<p>Entre ellos, uno no menor, que se cifra en considerar que la actividad productiva no forma parte del reino de la libertad, sino del reino de la necesidad humana y que, en consecuencia, el autodesarrollo humano se realizar\u00e1 en el \u00e1mbito del consumo, fuera de la producci\u00f3n. Esta interpretaci\u00f3n, como hemos visto, tambi\u00e9n tiene sus ra\u00edces en la tradici\u00f3n. Se produce como resultado de la interpretaci\u00f3n o comprensi\u00f3n intelectual naturalizadora del proceso de producci\u00f3n organizado por el capitalismo, que se considera determinado por una racionalidad instrumental impuesta por la tecnolog\u00eda. Este argumento fue compartido por la Segunda internacional y tambi\u00e9n por la Tercera internacional, con excepciones y minor\u00edas no oficiales. Sin embargo, encierra tambi\u00e9n otras sorpresas. Elaborado en el este de Europa, por intelectuales comunistas democr\u00e1ticos, sirvi\u00f3 de argumento en contra de la intervenci\u00f3n arbitraria del Estado en la organizaci\u00f3n productiva, y como coartada para reclamar libertad de acci\u00f3n para las fuerzas sociales reales de la sociedad civil, frente a las ingerencias omn\u00edmodas y arbitrarias de los partidos estado, en esas sociedades. En \u00faltimo an\u00e1lisis, fue in\u00fatil su pretensi\u00f3n y no pudo servir para preservar la libertad de la sociedad civil contra el estado, pero el precio que esto acarre\u00f3 a aquellas sociedades es de todos conocido: hoy ya no existen.<\/p>\n<p>Otro asunto de debate que qued\u00f3 arrumbado y del que se ha perdido la memoria es el problema del estado burocr\u00e1tico, o del estado en su sentido convencional de gobierno de los funcionarios y de las \u00e9lites profesionales.<\/p>\n<p>En honor a la verdad y a t\u00edtulo de testimonio -tambi\u00e9n para sugerir su lectura- hay que se\u00f1alar que, durante el primer tercio del siglo XX, hubo algunas elaboraciones te\u00f3rico pol\u00edticas -muy pocas- de gran envergadura intelectual, desconectadas entre s\u00ed, que sosten\u00edan la continuidad con la tradici\u00f3n en \u00e9sta y en las dem\u00e1s concepciones de fondo de la tradici\u00f3n, y desarrollaron con creatividad sus ideas dentro de la matriz de esta tradici\u00f3n democr\u00e1tica. Todas ellas juntan la experiencia de su participaci\u00f3n en un movimiento democr\u00e1tico de masas -el de los a\u00f1os 1917 a 1924- y su conocimiento intelectual de los autores de la tradici\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e1s importantes entre ellos es Antonio Gramsci, si bien la lectura can\u00f3nica habitual pasa por encima casi sin enterarse de su adscripci\u00f3n radical a la tradici\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>Escribe Gramsci: &#8216;<strong>Estatolatr\u00eda<\/strong>. Actitud de todo grupo social respecto de su Estado. El an\u00e1lisis no ser\u00eda exacto si no se tuviera en cuenta la duplicidad de formas en la cual se presenta el Estado en el lenguaje y en la cultura de las \u00e9pocas determinadas, o sea, como sociedad civil y como sociedad pol\u00edtica, como &#8216;autogobierno&#8217; y como &#8216;gobierno de los funcionarios&#8217;. Se da el nombre de &#8216;estatolatr\u00eda&#8217; a una determinada actitud respecto del &#8216;gobierno de los funcionarios&#8217; o sociedad pol\u00edtica, que, en el lenguaje com\u00fan, es la forma de vida estatal a la que se da el nombre de Estado y que vulgarmente se entiende como totalidad del Estado. La afirmaci\u00f3n de que el Estado se identifica con los individuos (con los individuos de un grupo social), como elemento de cultura activa (o sea, como movimiento para crear una nueva civilizaci\u00f3n, un nuevo tipo de hombre y de ciudadano) tiene que servir para determinar la voluntad de construir en el marco de una sociedad pol\u00edtica una sociedad civil compleja y bien articulada, en la cual el individuo se gobierne por s\u00ed mismo sin que por ello su autogobierno entre en conflicto con la sociedad pol\u00edtica, sino convirti\u00e9ndose, por el contrario, en su constituci\u00f3n normal, en su completo org\u00e1nico&#8217;<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>El paso de Gramsci se encuentra en un texto en el que reflexiona sobre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, su estatolatr\u00eda y las posibles salidas a la misma. Es cierto que Gramsci escribi\u00f3 este y otros muchos textos en presidio, y que parte del lenguaje que resulta cr\u00edptico al lector de izquierdas es resultado de la necesidad de burlar la censura policial. Pero tambi\u00e9n en\u00a0 muchos casos, encontramos en el discurso de Gramsci nociones y conceptos con los que no sabemos qu\u00e9 hacer ni c\u00f3mo entenderlos, cuyos significados sem\u00e1nticos quedan aislados y sin interpretaci\u00f3n en nuestras lecturas. Son los t\u00e9rminos que proceden directamente de la tradici\u00f3n de la democracia, cuya raz\u00f3n obedece a otra l\u00f3gica.<\/p>\n<p>En el texto transcrito, como ejemplo, encontramos definida en todo su brillo la tradici\u00f3n de la democracia a trav\u00e9s de conceptos que revelan el di\u00e1logo directo con Rousseau, con Arist\u00f3teles y con la experiencia de la Revoluci\u00f3n Francesa y con la noci\u00f3n de la rep\u00fablica sive societas civilis. Gramsci sabe que no en todas las \u00e9pocas pasadas el instrumento institucional mediante el que se ejerc\u00eda la actividad pol\u00edtica fue el estado burocr\u00e1tico, sino la comunidad organizada de ciudadanos. Insiste en la idea de que esa forma de entender la pol\u00edtica tuvo que ver con los individuos de un determinado grupo social -&#8216;hay democracia cuando gobiernan los pobres&#8217;-. Sabe que la actividad de poder y organizaci\u00f3n\u00a0 social se dio unas veces a trav\u00e9s de organizaciones burocr\u00e1ticas -estado-gobierno de los funcionarios-, y frente a la alternativa burocr\u00e1tica del estado, \u00e9l propone la del estado como autogobierno de la propia comunidad de los individuos constituyentes de la sociedad civil.<\/p>\n<p>En este texto, en consecuencia, se rechaza el estado funcionarial, y se afirma como alternativa que el estado es la denominaci\u00f3n de la totalidad de la ciudadan\u00eda. El texto recoge expl\u00edcitamente la palabra ciudadano, y defiende la idea de autogobierno y la noci\u00f3n de la &#8216;voluntad&#8217; de todos los ciudadanos -&#8216;Voluntad General&#8217; rousseauniana, que nace de la deliberaci\u00f3n p\u00fablica y el acuerdo-. La pol\u00edtica de estado debe ser el resultado del autogobierno permitido por una sociedad civil bien organizada.<\/p>\n<p>La democracia es caracterizada como un &#8216;movimiento&#8217; organizado, en el mejor estilo revolucionario jacobino, cuyo fin es &#8216;crear una nueva civilizaci\u00f3n&#8217;.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de Gramsci se encuentra la luminosa inteligencia de Antonio Labriola, capaz de definir en su concepci\u00f3n del de &#8216;comunismo cr\u00edtico&#8217; al marxismo como teor\u00eda de un movimiento concreto organizado. Labriola es quien acu\u00f1\u00f3 la denominaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico como Filosof\u00eda de la Pr\u00e1ctica, porque comprendi\u00f3 que el marxismo es un filosofar praxeol\u00f3gico unido indisolublemente a un movimiento concreto.<\/p>\n<p>Estas mismas ideas inspiran a Arthur Rosenberg, muerto en 1939, dos a\u00f1os despu\u00e9s que Gramsci. Este te\u00f3rico, catedr\u00e1tico de filosof\u00eda cl\u00e1sica, especialista en Arist\u00f3teles y marxista,\u00a0 escribe: &#8216;La democracia como una cosa en s\u00ed, como una abstracci\u00f3n formal no existe en la vida hist\u00f3rica: la democracia es siempre un movimiento pol\u00edtico determinado, apoyado por determinadas fuerzas pol\u00edticas y clases que luchan por determinados fines. Un estado democr\u00e1tico es, por tanto, un estado en el que el movimiento democr\u00e1tico detenta el poder&#8217;<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Rosenberg es el primer autor que conozco de los que reclaman la filiaci\u00f3n pol\u00edtica de Marx y Engels que no solamente los considera dos dem\u00f3cratas, sino que los enmarca dentro de una tradici\u00f3n de la democracia, a la que se le reconoce una relaci\u00f3n de continuidad con la antig\u00fcedad cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>En esta minor\u00eda se incluye Karl Korsch, como se puede ver f\u00e1cilmente en su <strong>Marxismo y Filosof\u00eda<\/strong>. Tambi\u00e9n Korsch, conocedor y deudor de la obra de Labriola, es capaz de ver que el inmanentismo filos\u00f3fico de Marx se integra en una tradici\u00f3n cl\u00e1sica. Considera el marxismo como la expresi\u00f3n te\u00f3rica de un movimiento organizado, dotado de caracter\u00edsticas hist\u00f3ricas concretas, y rechaza el estatismo burocr\u00e1tico <a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>Estos te\u00f3ricos piensan que la tarea pol\u00edtica fundamental debe desarrollarse en la sociedad civil. Que la sociedad civil, desde el \u00faltimo tercio del siglo XlX, ha desarrollado una tendencia cada vez m\u00e1s acelerada de organizaci\u00f3n de la actividad, y en primer lugar la actividad productiva, de forma social, frente a la forma organizativa de la actividad productiva del campesinado parcelario, por ejemplo, que es tambi\u00e9n moderna. Que la hegemon\u00eda de un grupo social sobre el resto de la sociedad es consecuencia del control real de los procesos productivos y reproductivos. Que en consecuencia, se trata de abrir la lucha en el interior de las instituciones sociales que organizan la actividad dentro de la sociedad civil. Que las condiciones de posibilidad del desarrollo de esa lucha -o sus l\u00edmites- vienen dadas por\u00a0 alguna caracter\u00edstica intr\u00ednseca de los propios movimientos organizados, aunque no saben definir cu\u00e1l. Que los instrumentos de poder social democr\u00e1tico creados mediante la lucha en el seno de la sociedad civil, no deben abandonar nunca su papel de dominio de la instituci\u00f3n social concreta de la sociedad civil en la que se hallan desarrollado, para tratar de constituir a partir de ellos las nuevas sobrestructuras pol\u00edticas, por poco burocr\u00e1ticas que \u00e9stas sean. Recordemos que los consejos de f\u00e1brica eran instrumentos de contrapoder dentro de la sociedad civil, dentro de la Fiat, etc. Los soviets que nacen como asambleas territoriales, dejaron pronto este papel para tratar de articular una estructura pol\u00edtica o estado de nuevo tipo. El vac\u00edo generado en la base social se trataba de rellenar mediante comisarios pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Todos ellos coinciden tambi\u00e9n en considerar que la pol\u00edtica se basa en la deliberaci\u00f3n y el desarrollo de acuerdos y pactos entre diversos segmentos sociales, porque en la sociedad,\u00a0 hay diversas clases productivas subalternas y diversos segmentos dentro de cada una. Todos piensan que debe articularse un bloque popular democr\u00e1tico que organice para la acci\u00f3n pol\u00edtica a la mayor\u00eda de la sociedad, y que en su proceso de desarrollo vaya generando un proyecto com\u00fan. Pero en estas otras ideas coinciden ya con otros -pocos- te\u00f3ricos dem\u00f3cratas; que ve\u00edan en los movimientos de masas un instrumento para ocupar o crear nuevos aparatos pol\u00edticos de estado, simplemente.<\/p>\n<p>Y desarrollaron una refinada autoconsciencia hist\u00f3rica del marxismo, o de los distintos marxismos que ha habido.<\/p>\n<p>Pero a pesar de la riqueza creativa del pensamiento de estos tres autores, y de alg\u00fan otro que eventualmente pudiera existir, y que desconozco, ninguno de los autores precitados ha tenido la menor importancia a la hora de inspirar pol\u00edticas que recogieran esos puntos de vista, incluido Gramsci.<\/p>\n<p>Existen otros debates no de menor envergadura que \u00e9ste y que no menciono si quiera.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, y por otra parte, se han producido tambi\u00e9n cambios sociales de enorme magnitud, sobre los que un hipot\u00e9tico y nuevo movimiento de masas democr\u00e1tico deber\u00eda reflexionar atentamente. En la actualidad, por imperativo del desarrollo del propio capitalismo, un amplio sector de la clase trabajadora est\u00e1 en posesi\u00f3n, nuevamente, de los conocimientos t\u00e9cnicos que gobiernan directamente el proceso productivo. La nueva divisi\u00f3n t\u00e9cnica del trabajo elimina la escisi\u00f3n entre trabajo manual y trabajo intelectual. Se da masivamente una alta cualificaci\u00f3n intelectual, cient\u00edfica, t\u00e9cnica y organizativa de los trabajadores directos, y adem\u00e1s, las nuevas tecnolog\u00edas que se introducen, exigen permanentemente a la &#8216;autoactuaci\u00f3n&#8217;, el protagonismo y creatividad de los trabajadores.<\/p>\n<p>Como ejemplo emblem\u00e1tico podemos se\u00f1alar el ordenador. Los nuevos saberes pose\u00eddos por quien los aplica, son polivalentes y capacitan al trabajador de forma similar a la de los viejos obreros artesanos de mediados del siglo XlX. Dos estudiosos del asunto escriben: &#8216;Mientras la mayor\u00eda de las m\u00e1quinas tiene una estructura independiente a la que debe amoldarse el usuario, la fascinaci\u00f3n del ordenador (.) es que el usuario puede adaptarlo a sus propios fines y h\u00e1bitos mentales. El ordenador es, pues, una m\u00e1quina que satisface la definici\u00f3n marxista de la herramienta del artesano: es un instrumento que responde a las capacidades productivas del usuario y que las ampl\u00eda. Resulta, por lo tanto, tentador sumar las observaciones de los ingenieros y de los etn\u00f3grafos a la conclusi\u00f3n de que la tecnolog\u00eda ha terminado con el dominio de las m\u00e1quinas especializadas sobre los trabajadores no cualificados y poco cualificados y ha reconducido el avance por la senda de la producci\u00f3n artesanal. La llegada del ordenador devuelve al hombre el control sobre el proceso productivo; la maquinaria queda de nuevo subordinada al operario&#8217; <a name=\"_ftnref6\"><\/a><a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>Ambos autores explican, adem\u00e1s, que la imposibilidad de prever una producci\u00f3n a largo plazo, por parte del capital, por desconocerse cu\u00e1nto tiempo va a durar la bonanza en el ciclo econ\u00f3mico y cu\u00e1nto tiempo se va a sostener la preferencia por un producto en el mercado, impide que los capitales puedan realizar inversiones masivas en aparatos industriales muy especializados en una sola producci\u00f3n -&#8216;econom\u00edas de escala&#8217;-. Que, en consecuencia, la f\u00e1brica del futuro deber\u00e1 parecerse m\u00e1s a un laboratorio que a una f\u00e1brica actual, y deber\u00e1 poseer instrumental y maquinaria b\u00e1sica, no especializada en la producci\u00f3n de ning\u00fan producto concreto, de modo que pueda ser utilizada para un n\u00famero indefinido de producciones. Este tipo de maquinaria impone la existencia de un trabajador altamente cualificado y dotado de creatividad, capaz de redefinir los usos de sus instrumentos de producci\u00f3n, los cuales deben estar supeditados a sus iniciativas, y a sus capacidades intelectuales, en consecuencia.<\/p>\n<p>La imprescindibilidad de este tipo de trabajador tiene muchos ejemplos hoy d\u00eda. Europa no s\u00f3lo importa mano de obra descualificada, marroqu\u00ed, subsahariana, etc. Necesita que cientos de miles de inform\u00e1ticos hind\u00faes se instalen, de inmediato y definitivamente, en Alemania, por ejemplo, y se les garantiza total estabilidad en el empleo, el salario m\u00e1s alto de la escala salarial a la que pertenecen, las m\u00e1ximas condiciones sociales y laborales contempladas por la ley y \u00a1la obtenci\u00f3n de la nacionalidad al cabo de un a\u00f1o de permanencia en Alemania!<\/p>\n<p>Con independencia del tipo de contrato de trabajo que posean estos nuevos trabajadores, que no deben ocultar al observador la nueva realidad emergente, todos estos cambios hacen referencia a transformaciones reales en las relaciones de poder -dunameis; en potencia-. comportan la democratizaci\u00f3n del poder -en potencia-. Por lo tanto, la impotencia actual de la democracia no es ontol\u00f3gica, no es un rasgo intr\u00ednseco de la ciudadan\u00eda democr\u00e1tica, sino organizativa, del proyecto de la izquierda, de sus caracter\u00edsticas institucionales y organizativas.<\/p>\n<p>Ese nuevo ser o sujeto social, formado por cientos de miles de trabajadores asalariados, iguales, con capacidad de control individual y colectivo sobre la actividad, genera una nueva experiencia y, potencialmente, una nueva conciencia social. Las nuevas capacidades pr\u00e1xicas que posee generan una experiencia para la que no sirven las respuestas pol\u00edticas institucionales de la izquierda partidaria, fundamentadas en la delegaci\u00f3n y en el voto, organizadas por pol\u00edticos profesionales que se ofrecen para liderar y conducir a personas cuya capacitaci\u00f3n intelectual es habitualmente mayor que la de sus &#8216;tribunos&#8217;.<\/p>\n<p>Esta experiencia nueva, en cambio, constituye un contexto de recepci\u00f3n id\u00f3neo para las ideas de la tradici\u00f3n de la democracia, desde el cual \u00e9sta puede ser comprendida, apropiada y vivificada por entero, d\u00e1ndole nuevo desarrollo. Ideas de la tradici\u00f3n olvidadas hasta la fecha, que eran consideradas &#8216;obsoletas&#8217; e &#8216;inactuales&#8217; nos cautivan y entusiasman. Es el nuevo esp\u00edritu de los tiempos, es decir, la nueva realidad mdemocracia, hecho posible por el desarrollo de ese nuevo tipo de experiencia potencialmente democr\u00e1tica fruto de la nueva masa de trabajadores cualificados, que desean protagonizar sus vidas y su sociedad ,\u00a0 y a los que pertenece el autor de estas l\u00edneas, configurada por el capitalismo, la que genera esta experiencia y produce estos cambios de gafas.<\/p>\n<p>He citado y resumido las ideas de aquellos \u201cmarxistas\u201d\u00a0 que comprendieron la obra de Marx como filosofar praxeol\u00f3gico org\u00e1nico de un periodo hist\u00f3rico y de un movimiento democr\u00e1tico concreto. En honor a ellos, para terminar, deseo aplicar el mismo m\u00e9todo hermen\u00e9utico de autointerpretaci\u00f3n a este ensayo.<\/p>\n<p>Este ensayo debe ser considerado un eslab\u00f3n en la recuperaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de la\u00a0 democracia, hecho posible gracias al desarrollo de ese nuevo tipo de experiencia potencialmente democr\u00e1tica, que es fruto de la nueva masa de trabajadores cualificados, que se encuentran intelectual y t\u00e9cnicamente capacitados para gobernar su actividad\u00a0 y protagonizar sus vidas y su sociedad , y a los que pertenece el autor de estas l\u00edneas.<\/p>\n<p>Parte impl\u00edcitamente de la experiencia de quien ha presenciado como espectador y como protagonista la liquidaci\u00f3n de las variantes pol\u00edticas estatistas, mayoritarias, de la izquierda, que se han disipado en la inanidad m\u00e1s absoluta, en una vor\u00e1gine de autoderrota y cainismo. Esas variantes pol\u00edticas de la izquierda, verdaderos mutantes de la tradici\u00f3n de la democracia, si bien gestionaron una correlaci\u00f3n de fuerzas surgida de la segunda guerra mundial, fueron incapaces de realimentar los movimientos de masas que dieron lugar a esa situaci\u00f3n y estos movimientos se han agotado y , por el momento, no existen.<\/p>\n<p>Este ensayo parte tambi\u00e9n de la memoria de la experiencia organizativa de los movimientos de masas que se desarroll\u00f3 entre nosotros durante el \u00faltimo periodo de la dictadura franquista y los primeros a\u00f1os de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Recoge tambi\u00e9n la tradici\u00f3n intelectual de la democracia conformada por los diversos discursos te\u00f3ricos, o para decirlo bien, por los diversos filosofares praxeol\u00f3gicos que se han originado como consecuencia de la vinculaci\u00f3n del pensamiento con los diversos movimientos organizados, hist\u00f3ricos -singulares e irrepetibles- de masas populares o democr\u00e1ticos, cuyos textos escritos\u00a0 conservados constituyen una tradici\u00f3n que, de movimiento en movimiento les ha ilustrado e inspirado a todos, y que\u00a0 ha llegado hasta nosotros.<\/p>\n<p>Pero este ensayo no posee organicidad con ning\u00fan movimiento democr\u00e1tico, real,\u00a0 que hoy no existe, y no puede ser la consciencia o filosofar praxeol\u00f3gico del mismo; no es experiencia viva actual. Este ensayo, en consecuencia, tan solo es pol\u00edtico conativamente, es decir, como interpelaci\u00f3n a otras individualidades para que nos pongamos de acuerdo, mediante la deliberaci\u00f3n, sobre los medios y formas que nos permitan\u00a0 participar, desde nuestro presente,\u00a0 en\u00a0 la creaci\u00f3n de un futuro movimiento pol\u00edtico democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Si no es un ensayo pol\u00edtico,\u00a0 pues no ofrece una reflexi\u00f3n sobre los problemas y la actividad de un movimiento de masas real a la deliberaci\u00f3n p\u00fablica del propio movimiento, tampoco puede ser, en consecuencia, un ensayo revolucionario. Para que haya proyecto revolucionario y necesidad de debatir esa situaci\u00f3n, deber\u00eda existir antes un movimiento democr\u00e1tico masivo, que no hay. Para poner un ejemplo ilustrativo al respecto, los textos de la <strong>Nueva Gaceta renana<\/strong> son textos revolucionarios, <strong>El Capital, <\/strong>obra valios\u00edsima, no lo es, y no se gana nada confundiendo los t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n no depende de la voluntad y la ret\u00f3rica, de la fantas\u00eda especulativa de una o varias personas, o de estas cosas m\u00e1s unas pistolas. La revoluci\u00f3n es un proceso real, ontol\u00f3gico, e hist\u00f3rico. A tenor de los dicho, es f\u00e1cil comprender que si cada movimiento genera un filosofar praxeol\u00f3gico singular, consecuencia de su composici\u00f3n y de sus problemas, lo mismo sucede en cada cambio revolucionario.<\/p>\n<p>Nada vale envidiar y fantasear hip\u00f3tesis, estrategias y situaciones, cuando no existe el agente masivo. De hacerlo, lo que puede ocurrir es que nos suceda como al comerciante envidioso del chiste que Marx narra en su texto contra Heinzen, para ridiculizar el doctrinarismo -es el nombre t\u00e9cnico que da Marx a estas actitudes-. Cuenta Marx que hab\u00eda dos comerciantes, uno de los cuales hab\u00eda alcanzado un gran \u00e9xito en sus negocios. El otro, que no hab\u00eda llegado a tener esa misma suerte, corro\u00eddo por la envidia decidi\u00f3 copiarle&#8230;\u00a1los libros de contabilidad!.<\/p>\n<p>Pero llegado aqu\u00ed creo haber demostrado que tambi\u00e9n el pensamiento de la democracia perteneciente a los movimientos de la modernidad es heredero de la tradici\u00f3n cl\u00e1sica y que s\u00f3lo adquiere pleno sentido si se lo interpreta a la luz de su propia tradici\u00f3n, y que esto se debe a la consciencia de continuidad y de tradici\u00f3n que los une. Creo que ahora puedo escribir, sin que se tache la frase de falta de fundamento, que la tradici\u00f3n de la democracia, que se gest\u00f3 en la antigua Grecia ha inspirado los movimientos emancipatorios de la modernidad. En esa medida, el objeto de esta ponencia est\u00e1 cumplido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Verano\/Oto\u00f1o\u00a0 de 2000<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a> [1] Federico Engels &#8216;Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del proyecto de programa socialdem\u00f3crata alem\u00e1n de 1891&#8217; discutido en el congreso celebrado en la ciudad de Gotha, en Marx y Engels, <strong>Obras Escogidas<\/strong>, Ed. Progreso, Mosc\u00fa, 1974, vol 3, p. 456 y 458.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Ver Conversaciones con Luk\u00e1cs, Ed Alianza, 1969, Varios autores. Tambi\u00e9n, el primer tomo de la Est\u00e9tica del mismo autor, Ed Grijalbo, 1965, y de su alumna Agnes Heller, Socilog\u00eda de la vida cotidiana, Ed Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><\/p>\n<p>[3] Antonio Gramsci, citado por la <strong>Antolog\u00eda<\/strong>, Ed. Siglo XXl, M., 2\u00aa ed. 1974, p. 315, cuya traducci\u00f3n excelente debemos a Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><\/p>\n<p>[4] Arthur Rosenberg, <strong>Democracia y socialismo. Historia pol\u00edtica de los \u00faltimos ciento cicnuenta a\u00f1os (1789-1937)<\/strong>, Ed. Pasado y presente, M\u00e9xico 1981, p. 335, 336. Hay traducci\u00f3n argentina en Ediciones Claridad, de 1969.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\n<p>[5] Un lugar diverso ocupa Georg Lukacs, que pertenece tambi\u00e9n a la experiencia de las luchas democr\u00e1ticas de masas que constituyen el marxismo occidental en Europa durante los a\u00f1os veinte. Pero, en pol\u00edtica, trata de llegar a compromisos entre la teorizaci\u00f3n de la experiencia de masas de las alas m\u00e1s radicales de estos movimientos de masas europeos, y la oriental bolchevique, en la que posee preeminecia te\u00f3rica la idea del partido como conciencia externa de la clase -en Luk\u00e1cs, el marxismo como conciencia &#8216;atribuible&#8217; del proletariado, etc- y se aparta de los otros autores en este punto y no para siempre. A estas alturas, cumple decir sin temor que Luk\u00e1cs es otro de los grandes pensadores de la tradici\u00f3n democr\u00e1tica del siglo XX.<\/p>\n<p>La teor\u00eda bolchevique del partido no es, por cierto, una teor\u00eda &#8216;asi\u00e1tica&#8217;; es la teor\u00eda de Kautsky a rajatabla. Seg\u00fan \u00e9ste, en la sociedad capitalista se produce una radical divisi\u00f3n del trabajo entre los manuales y los intelectuales. Esto hace que la elaboraci\u00f3n intelectual de la teor\u00eda del socialismo no pueda ser efectuada por los obreros, sino por intelectuales burgueses progresistas que se la comunican luego a los obreros m\u00e1s cultos e inteligentes, etc. <a name=\"_ftn6\"><\/a><\/p>\n<p>[6] Ver Michael J. Piore y Charles F. Sabel, <strong>La segunda ruptura industrial<\/strong>, Ed. Alianza, M. 1990, p. 374.<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2000 Art\u00edculo incorporado el 12 Noviembre, 2000<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una \u00faltima palabra sobre nuestros dos amigos, a t\u00edtulo de resumen definitivo. Como hemos visto, en pol\u00edtica Marx y Engels siguieron ateni\u00e9ndose en lo fundamental, a lo aprendido en los a\u00f1os de Par\u00eds y de Colonia. En los a\u00f1os 60, durante el periodo de la AIT, al volver a constituirse un movimiento democr\u00e1tico de masas, se incorporaron de nuevo a la actividad pol\u00edtica, dejando inconclusa y sin mayor preocupaci\u00f3n la obra intelectual que hab\u00edan ido desarrollando como paliativo a la falta de actividad pol\u00edtica. Esta actividad dur\u00f3 hasta la derrota del movimiento, cuyo emblema fue la Comuna de Par\u00eds. Hemos podido interpretar alg\u00fan texto de este periodo.<\/p>\n<p>La confianza en que el movimiento fuese generando un proyecto a la altura de sus capacidades, y que el propio movimiento mostrase cu\u00e1les eran \u00e9stas, es el meollo las ideas fundamentan su actividad.<\/p>\n<p>El rechazo del estado burocr\u00e1tico delegativo -o del estado- como medio id\u00f3neo para la acci\u00f3n pol\u00edtica se encuentra, desde el principio en los textos m\u00e1s primitivos de Marx y Engels y se mantiene hasta el final de sus d\u00edas como idea en ambos revolucionarios.<\/p>\n<p>El aprecio que sintieron siempre por la tradici\u00f3n de la democracia, y por la experiencia del movimiento democr\u00e1tico moderno, que se inicia con la Revoluci\u00f3n Francesa, la podemos ver nuevame recogida en 1891, ya muerto Marx, en la &#8216;Cr\u00edtica al programa de Erfurth&#8217;, redactada por Engels, texto en el que se ve c\u00f3mo, para Engels, en la democracia, la actividad pol\u00edtica democr\u00e1tica carece de estado, o si se prefiere, el estado pol\u00edtico de la democracia carece de burocracia. Engels rechaza que la pol\u00edtica consista en la representaci\u00f3n de los ciudadanos por parte de t\u00e9cnicos especializados que apliquen estrategias de intervenci\u00f3n en la sociedad conforme a t\u00e9cnicas de ingenier\u00eda social. La pol\u00edtica debe ser resultado de la autoactuaci\u00f3n de la propia ciudadan\u00eda que aplica directamente sus propias normas.<\/p>\n<p>Escribe Engels: &#8216;Est\u00e1 absolutamente fuera de toda duda que nuestro partido y la clase obrera s\u00f3lo pueden llegar a la dominaci\u00f3n bajo la forma de rep\u00fablica democr\u00e1tica. Esta \u00faltima es incluso la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado, como lo ha demostrado ya la Gran Revoluci\u00f3n francesa. (.) As\u00ed, pues, rep\u00fablica unitaria. Pero no en el sentido de la presente Rep\u00fablica francesa, que no es otra cosa que el Imperio sin el emperador fundado en 1798. De 1792 a 1798, cada departamento franc\u00e9s, cada comunidad pose\u00edan su completa autonom\u00eda administrativa, seg\u00fan el modelo norteamericano, y eso debemos tener tambi\u00e9n nosotros. Norteam\u00e9rica y la primera Rep\u00fablica francesa nos han mostrado y probado c\u00f3mo se puede organizar esa autonom\u00eda y c\u00f3mo se puede prescindir de la burocracia, y ahora lo muestran Australia, el Canad\u00e1 y las otras colonias inglesas. Semejante autonom\u00eda provincial y comunal es mucho m\u00e1s libre que el federalismo suizo, por ejemplo, donde el cant\u00f3n es, por cierto, muy independiente respecto de la Confederaci\u00f3n, pero lo es tambi\u00e9n respecto del distrito y de la comunidad. Los gobiernos cantonales nombran a los gobernadores de los distritos y los alcaldes, lo que no ocurre en absoluto en los pa\u00edses de habla inglesa&#8230;'[1].<\/p>\n<p>Con posterioridad a los personajes de los que acabamos de tratar, las luchas democr\u00e1ticas de masas se acrecentar\u00edan en el per\u00edodo subsiguiente. A consecuencia de la crisis de civilizaci\u00f3n generada por la Primera Guerra Mundial, las masas europeas irrumpieron en la pol\u00edtica y se empe\u00f1aron en protagonizar el espacio p\u00fablico cuya existencia caracteriza a la Modernidad, en hacerlo crecer, y en expresarse pol\u00edticamente instaurando reg\u00edmenes democr\u00e1ticos. Esto provocar\u00eda el p\u00e1nico de las burgues\u00edas capitalistas, al extremo de apoyar el fascismo.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-391","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia-republica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/391","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=391"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/391\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=391"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=391"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=391"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}