{"id":395,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=395"},"modified":"2020-02-14T10:57:21","modified_gmt":"2020-02-14T09:57:21","slug":"la-postguerra-de-los-movimientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=395","title":{"rendered":"La posguerra de los movimientos"},"content":{"rendered":"<p>Si hay algo que la expansi\u00f3n del movimiento contra el liberalismo y su transformaci\u00f3n en movimiento por la paz han puesto inequ\u00edvocamente de manifiesto, se trata del fin de toda ambig\u00fcedad de tipo juvenil: el movimiento se ha hecho adulto. La lucha por la paz ha integrado los objetivos contra el liberalismo, ha permitido el reconocimiento de la guerra como un dispositivo feroz de legitimaci\u00f3n del poder capitalista. De esta suerte, el movimiento se ha visto obligado a definirse como resistente siguiendo la v\u00eda del \u00e9xodo, mostrando su capacidad de oponerse a la guerra en el preciso momento en el que se propone la constituci\u00f3n de una sociedad anticapitalista.<\/p>\n<p>Cuando la guerra se convierte en la raz\u00f3n de la soberan\u00eda capitalista e imperial, la resistencia es necesaria: la paz, y no la violencia, es la forma de la resistencia, la lucha anticapitalista es su contenido. Es preciso ser claros y explicar que no hay posibilidad de continuar en el \u00e9xodo ni de construir nuevas instituciones en el proceso de liberaci\u00f3n del capitalismo si no se asume la resistencia (y la capacidad de expresarla) como un tr\u00e1nsito fundamental. La posguerra de los movimientos llega con esta decisi\u00f3n a su madurez. A la par que las multitudes que se han unificado en la lucha por la paz est\u00e1n compuestas de muchas singularidades, sabiendo que las articulaciones y las recomposiciones de estas diferencias se basan en el respeto rec\u00edproco y en las decisiones comunes, se plantea igualmente el problema de la resistencia como algo fundamental.<\/p>\n<p>Con la guerra, el golpe de Estado de G. W. Bush se ha esclarecido en todas sus dimensiones y ha expresado los elementos de un proyecto hegem\u00f3nico del capitalismo mundial organizado por la direcci\u00f3n estadounidense. En el terreno monetario y financiero, a trav\u00e9s del golpe de Estado asistimos a la confirmaci\u00f3n de que \u00abun d\u00f3lar es un d\u00f3lar\u00bb, de que \u00e9ste es y sigue siendo una moneda de reserva mundial y de que esta condici\u00f3n no puede ser puesta en tela de juicio. En el terreno de las instituciones jur\u00eddicas internacionales (y de sus correspondientes garant\u00edas), se proclama que ni los ciudadanos ni el gobierno estadounidenses pueden ser procesados internacionalmente, mientras que, por el contrario, todos los dem\u00e1s ciudadanos y gobiernos pueden ser procesados por el gobierno estadounidense. En el terreno del desarme (y en lo que ata\u00f1e, en particular, a las armas de destrucci\u00f3n masiva), se dice que Estados Unidos puede desarmar a cualquiera, pero que nadie puede plantear el problema de su desarme. En el terreno de las instituciones internacionales para la promoci\u00f3n y el control de la paz, G. W. Bush sostiene que estas instituciones deben servir a la pol\u00edtica estadounidense, pero que los estadounidenses no est\u00e1n sometidos a ellas. Por \u00faltimo, la informaci\u00f3n: Estados Unidos informa al mundo, interviene en los ritmos biopol\u00edticos y culturales de su reproducci\u00f3n, prefigura lenguajes \u2014sin embargo, todo esto no es rec\u00edproco. El golpe de Estado de G. W. Bush confirma y refuerza todos estos principios. \u00c9l ha planteado la guerra, as\u00ed como la capacidad militar de sostenerla y ganarla, como base de legitimaci\u00f3n de una nueva soberan\u00eda imperial.<\/p>\n<p>Sin embargo, la guerra no ha terminado. Bush se hace ilusiones cuando lo declara desde el puente del portaaviones Lincoln. No ha terminado porque la llegada a Bagdad no pone fin a la guerra, porque una pol\u00edtica que se apoya tan s\u00f3lo en la fuerza militar no puede resolver ning\u00fan problema, porque el universalismo democr\u00e1tico (cuya exportaci\u00f3n se pretende hacer a trav\u00e9s de la guerra) es algo que no se puede imponer unilateralmente. El golpe de Estado de Bush se ha llevado a cabo contra la nueva figura que ha cobrado la soberan\u00eda en el mundo global: una soberan\u00eda biopol\u00edtica que coloca a quien manda y a quien obedece, al empresario y al trabajador, dentro de una relaci\u00f3n complementaria aunque no en un plano de reciprocidad: esta sociedad es demasiado compleja para que alguien pueda pretender dominarla por s\u00ed solo, Ni mucho menos desde un punto de vista exclusivamente militar. La posguerra consiste precisamente en esto: consiste en el hecho de que la guerra contin\u00faa a trav\u00e9s de la posguerra. La guerra de los ej\u00e9rcitos ha terminado y, sin embargo, la guerra contin\u00faa en forma de acci\u00f3n de polic\u00eda, de baja intensidad frente a alta intensidad, de administradores y Karzais en vez de generales y Sharons: la intensidad biopol\u00edtica no cambia, mientras que la acci\u00f3n policial afecta no obstante a todos los aspectos de la vida. Sin embargo, en \u00e9sta, en la vida, se presenta la resistencia y los movimientos resurgen, en primer lugar contra la explotaci\u00f3n, luego contra la guerra y m\u00e1s tarde, de nuevo, contra las feroces medidas liberales de organizaci\u00f3n del mundo, las operaciones de nation-building y, por \u00faltimo, contra la pr\u00f3xima guerra.<\/p>\n<p>Los vencedores en el campo de batalla tienen ahora el peque\u00f1o problema del pago de los costes de la guerra: se trata de una guerra que ha costado a Estados Unidos mucho m\u00e1s de lo que el petr\u00f3leo iraqu\u00ed podr\u00e1 restituir en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. \u00bfQui\u00e9n pagar\u00e1 la diferencia? Cuando no salen las cuentas, cuando queda claro que la llamada \u00abguerra por el petr\u00f3leo\u00bb ha sido una guerra por el control estrat\u00e9gico de los recursos mundiales (y que esta guerra no ha concedido), entonces, como se suele hacer en los Imperios, tendr\u00e1n que pagarla los vasallos. En este terreno vuelve a abrirse la lucha y las consecuencias de la posguerra se revelan m\u00e1s contradictorias a\u00fan. \u00bfHasta cu\u00e1ndo podr\u00e1 ser mantenido el d\u00f3lar como moneda de reserva en el \u00e1mbito global? \u00bfHasta cu\u00e1ndo las pol\u00edticas unilaterales de apoyo a la moneda estadounidense, a pesar de la enorme deuda de Estados Unidos con el resto del mundo, se har\u00e1n sin suscitar oposici\u00f3n?<\/p>\n<p>Ahora bien, tambi\u00e9n en este terreno un movimiento maduro debe comenzar a desarrollar su propia respuesta. Los golpistas de Washington lo saben. De ah\u00ed que est\u00e9n organizando, adem\u00e1s de guerras preventivas contra los \u00abrogue States\u00bb, guerras monetarias y econ\u00f3micas \u00abpreventivas\u00bb contra aquellas econom\u00edas que pueden oponerse a la hegemon\u00eda estadounidense. El \u00abWashington consensus\u00bb, responsable de los desastres de la pasada d\u00e9cada, de Indonesia a Argentina, pretende presentarse ahora como un dispositivo din\u00e1mico, encaminado ya no s\u00f3lo a la defensa del orden liberal del comercio y de la redistribuci\u00f3n de la riqueza, sino orientado a la determinaci\u00f3n de posibilidades de guerra. As\u00ed, pues, cabe esperar \u00abataques preventivos\u00bb contra todos aquellos que rechacen el pago de los costes b\u00e9licos estadounidenses. La situaci\u00f3n est\u00e1 agrav\u00e1ndose (antes las pretensiones de Washington) hasta tal punto que los mismos organismos internacionales que hasta hace muy poco er\u00e1n s\u00facubos de la voluntad estadounidense empiezan a preocuparse. El hecho es que organismos como el FMI o el Banco Mundial ya ni siquiera consiguen dar cobertura a sus operaciones bajo el manto de coherencia de las pol\u00edticas liberales: est\u00e1n obligados a intervenir en favor del Estado x o y sencillamente para apoyar la aleatoria voluntad de guerra del Emperador, o para encubrir su debilidad pol\u00edtica en determinados sectores del tablero mundial. Esper\u00e1bamos la vuelta del \u00abBig Government\u00bb en el \u00e1mbito de los Estados nacionales: lo estamos experimentando en el \u00e1mbito global, como m\u00e1quina de la soberan\u00eda imperial.<\/p>\n<p>Sin embargo, se trata de una soberan\u00eda usurpada. Estados Unidos no tiene dinero para pagarse esta guerra, y mucho menos para pagarse todas las guerras que tendr\u00e1n que emprender para afirmar el orden neoliberal. Est\u00e1 qued\u00e1ndose solo y aun as\u00ed contin\u00faa imponiendo la crisis hasta a sus aliados m\u00e1s estrechos. A las aristocracias multinacionales cada vez les cuesta m\u00e1s adherirse al unilateralismo del orden imperial. Empieza a haber defecciones. En realidad, cuando hablamos de posguerra de los movimientos, empezamos a hablar de los movimientos en la guerra venidera. La resistencia desarrollada hasta el momento ha sido una resistencia contra el \u00bbacontecimiento guerra\u00bb: ahora se trata de comprender c\u00f3mo los movimientos pueden seguir manteniendo su consistencia y su capacidad de acci\u00f3n en la guerra que contin\u00faa, en la \u00abguerra infinita\u00bb. El movimiento est\u00e1 desorientado pero no ha retrocedido: las banderas de la paz siguen ondeando en todos los balcones.<\/p>\n<p>No obstante, el problema ya no consiste en limitarse a decir \u00abno a la guerra\u00bb: consiste en articular cada comportamiento y cada reivindicaci\u00f3n del movimiento a una batalla contra la guerra, aun cuando \u00e9sta se presenta como legitimaci\u00f3n cotidiana y ubicua de la pol\u00edtica imperial.<\/p>\n<p>No se deben pagar los impuestos para la guerra, no se debe colaborar en los proyectos de la guerra infinita, se debe protestar contra los representantes serviles del poder imperial que gobiernan en municipios y provincias, en regiones y Estados, en definitiva, en todas las divisiones administrativas. \u00a1Como el primer ministro polaco, crecido en el \u00absocialismo real\u00bb, que va a dirigir el r\u00e9gimen militar de una regi\u00f3n iraqu\u00ed!<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, hay que trasladar la resistencia al terreno biopol\u00edtico, hay que organizarla en todos los aspectos de la vida cotidiana. Hemos dicho que los movimientos se han hecho adultos en la campa\u00f1a contra la guerra: ser adultos significa moverse en el \u00e1mbito que impone la dimensi\u00f3n global de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>* Traducci\u00f3n del italiano de Lenz<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2003 Art\u00edculo incorporado el 4 de Marzo de 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hay algo que la expansi\u00f3n del movimiento contra el liberalismo y su transformaci\u00f3n en movimiento por la paz han puesto inequ\u00edvocamente de manifiesto, se trata del fin de toda ambig\u00fcedad de tipo juvenil: el movimiento se ha hecho adulto. La lucha por la paz ha integrado los objetivos contra el liberalismo, ha permitido el reconocimiento de la guerra como un dispositivo feroz de legitimaci\u00f3n del poder capitalista. De esta suerte, el movimiento se ha visto obligado a definirse como resistente siguiendo la v\u00eda del \u00e9xodo, mostrando su capacidad de oponerse a la guerra en el preciso momento en el que se propone la constituci\u00f3n de una sociedad anticapitalista.<\/p>\n<p>Cuando la guerra se convierte en la raz\u00f3n de la soberan\u00eda capitalista e imperial, la resistencia es necesaria: la paz, y no la violencia, es la forma de la resistencia, la lucha anticapitalista es su contenido. Es preciso ser claros y explicar que no hay posibilidad de continuar en el \u00e9xodo ni de construir nuevas instituciones en el proceso de liberaci\u00f3n del capitalismo si no se asume la resistencia (y la capacidad de expresarla) como un tr\u00e1nsito fundamental. La posguerra de los movimientos llega con esta decisi\u00f3n a su madurez. A la par que las multitudes que se han unificado en la lucha por la paz est\u00e1n compuestas de muchas singularidades, sabiendo que las articulaciones y las recomposiciones de estas diferencias se basan en el respeto rec\u00edproco y en las decisiones comunes, se plantea igualmente el problema de la resistencia como algo fundamental.<\/p>\n<p>Con la guerra, el golpe de Estado de G. W. Bush se ha esclarecido en todas sus dimensiones y ha expresado los elementos de un proyecto hegem\u00f3nico del capitalismo mundial organizado por la direcci\u00f3n estadounidense. En el terreno monetario y financiero, a trav\u00e9s del golpe de Estado asistimos a la confirmaci\u00f3n de que \u00abun d\u00f3lar es un d\u00f3lar\u00bb, de que \u00e9ste es y sigue siendo una moneda de reserva mundial y de que esta condici\u00f3n no puede ser puesta en tela de juicio. En el terreno de las instituciones jur\u00eddicas internacionales (y de sus correspondientes garant\u00edas), se proclama que ni los ciudadanos ni el gobierno estadounidenses pueden ser procesados internacionalmente, mientras que, por el contrario, todos los dem\u00e1s ciudadanos y gobiernos pueden ser procesados por el gobierno estadounidense. En el terreno del desarme (y en lo que ata\u00f1e, en particular, a las armas de destrucci\u00f3n masiva), se dice que Estados Unidos puede desarmar a cualquiera, pero que nadie puede plantear el problema de su desarme. En el terreno de las instituciones internacionales para la promoci\u00f3n y el control de la paz, G. W. Bush sostiene que estas instituciones deben servir a la pol\u00edtica estadounidense, pero que los estadounidenses no est\u00e1n sometidos a ellas. Por \u00faltimo, la informaci\u00f3n: Estados Unidos informa al mundo, interviene en los ritmos biopol\u00edticos y culturales de su reproducci\u00f3n, prefigura lenguajes \u2014sin embargo, todo esto no es rec\u00edproco. El golpe de Estado de G. W. Bush confirma y refuerza todos estos principios. \u00c9l ha planteado la guerra, as\u00ed como la capacidad militar de sostenerla y ganarla, como base de legitimaci\u00f3n de una nueva soberan\u00eda imperial.<\/p>\n<p>Sin embargo, la guerra no ha terminado. Bush se hace ilusiones cuando lo declara desde el puente del portaaviones Lincoln. No ha terminado porque la llegada a Bagdad no pone fin a la guerra, porque una pol\u00edtica que se apoya tan s\u00f3lo en la fuerza militar no puede resolver ning\u00fan problema, porque el universalismo democr\u00e1tico (cuya exportaci\u00f3n se pretende hacer a trav\u00e9s de la guerra) es algo que no se puede imponer unilateralmente. El golpe de Estado de Bush se ha llevado a cabo contra la nueva figura que ha cobrado la soberan\u00eda en el mundo global: una soberan\u00eda biopol\u00edtica que coloca a quien manda y a quien obedece, al empresario y al trabajador, dentro de una relaci\u00f3n complementaria aunque no en un plano de reciprocidad: esta sociedad es demasiado compleja para que alguien pueda pretender dominarla por s\u00ed solo, Ni mucho menos desde un punto de vista exclusivamente militar. La posguerra consiste precisamente en esto: consiste en el hecho de que la guerra contin\u00faa a trav\u00e9s de la posguerra. La guerra de los ej\u00e9rcitos ha terminado y, sin embargo, la guerra contin\u00faa en forma de acci\u00f3n de polic\u00eda, de baja intensidad frente a alta intensidad, de administradores y Karzais en vez de generales y Sharons: la intensidad biopol\u00edtica no cambia, mientras que la acci\u00f3n policial afecta no obstante a todos los aspectos de la vida. Sin embargo, en \u00e9sta, en la vida, se presenta la resistencia y los movimientos resurgen, en primer lugar contra la explotaci\u00f3n, luego contra la guerra y m\u00e1s tarde, de nuevo, contra las feroces medidas liberales de organizaci\u00f3n del mundo, las operaciones de nation-building y, por \u00faltimo, contra la pr\u00f3xima guerra.<\/p>\n<p>Los vencedores en el campo de batalla tienen ahora el peque\u00f1o problema del pago de los costes de la guerra: se trata de una guerra que ha costado a Estados Unidos mucho m\u00e1s de lo que el petr\u00f3leo iraqu\u00ed podr\u00e1 restituir en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. \u00bfQui\u00e9n pagar\u00e1 la diferencia? Cuando no salen las cuentas, cuando queda claro que la llamada \u00abguerra por el petr\u00f3leo\u00bb ha sido una guerra por el control estrat\u00e9gico de los recursos mundiales (y que esta guerra no ha concedido), entonces, como se suele hacer en los Imperios, tendr\u00e1n que pagarla los vasallos. En este terreno vuelve a abrirse la lucha y las consecuencias de la posguerra se revelan m\u00e1s contradictorias a\u00fan. \u00bfHasta cu\u00e1ndo podr\u00e1 ser mantenido el d\u00f3lar como moneda de reserva en el \u00e1mbito global? \u00bfHasta cu\u00e1ndo las pol\u00edticas unilaterales de apoyo a la moneda estadounidense, a pesar de la enorme deuda de Estados Unidos con el resto del mundo, se har\u00e1n sin suscitar oposici\u00f3n?<\/p>\n<p>Ahora bien, tambi\u00e9n en este terreno un movimiento maduro debe comenzar a desarrollar su propia respuesta. Los golpistas de Washington lo saben. De ah\u00ed que est\u00e9n organizando, adem\u00e1s de guerras preventivas contra los \u00abrogue States\u00bb, guerras monetarias y econ\u00f3micas \u00abpreventivas\u00bb contra aquellas econom\u00edas que pueden oponerse a la hegemon\u00eda estadounidense. El \u00abWashington consensus\u00bb, responsable de los desastres de la pasada d\u00e9cada, de Indonesia a Argentina, pretende presentarse ahora como un dispositivo din\u00e1mico, encaminado ya no s\u00f3lo a la defensa del orden liberal del comercio y de la redistribuci\u00f3n de la riqueza, sino orientado a la determinaci\u00f3n de posibilidades de guerra. As\u00ed, pues, cabe esperar \u00abataques preventivos\u00bb contra todos aquellos que rechacen el pago de los costes b\u00e9licos estadounidenses. La situaci\u00f3n est\u00e1 agrav\u00e1ndose (antes las pretensiones de Washington) hasta tal punto que los mismos organismos internacionales que hasta hace muy poco er\u00e1n s\u00facubos de la voluntad estadounidense empiezan a preocuparse. El hecho es que organismos como el FMI o el Banco Mundial ya ni siquiera consiguen dar cobertura a sus operaciones bajo el manto de coherencia de las pol\u00edticas liberales: est\u00e1n obligados a intervenir en favor del Estado x o y sencillamente para apoyar la aleatoria voluntad de guerra del Emperador, o para encubrir su debilidad pol\u00edtica en determinados sectores del tablero mundial. Esper\u00e1bamos la vuelta del \u00abBig Government\u00bb en el \u00e1mbito de los Estados nacionales: lo estamos experimentando en el \u00e1mbito global, como m\u00e1quina de la soberan\u00eda imperial.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-395","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=395"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/395\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}