{"id":3962,"date":"2020-01-23T13:57:13","date_gmt":"2020-01-23T12:57:13","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3962"},"modified":"2020-03-07T09:22:29","modified_gmt":"2020-03-07T08:22:29","slug":"hegel-para-marxistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=3962","title":{"rendered":"Hegel para marxistas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abde las migajas de la mesa hegeliana viven<br \/>\nlos que m\u00e1s la denigran\u00bb<br \/>\nMiguel de Unamuno.<br \/>\n<em>En torno al casticismo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una introducci\u00f3n a Hegel<\/strong><\/p>\n<p>Comencemos con una frase de Antonio Gramsci, cuyo pensamiento resulta incomprensible sin tener en cuenta su matriz hegeliana. En una carta, refiri\u00e9ndose a la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, escribe que \u00e9sta es \u00abla forma de pensamiento hist\u00f3ricamente concreto\u00bb (carta a T. Schucht, 25 marzo de 1929)<\/p>\n<p>Una informaci\u00f3n breve: Gramsci es un pensador estudioso de la obra de Hegel, continuador de la escuela hegeliana italiana creada por Spaventa a mediados del siglo XlX; es un marxista introducido al marxismo por el hegeliano Antonio Labriola, y es conocedor y disc\u00edpulo heterodoxo del neoidealista Benedetto Croce, con quien sostiene pol\u00e9mica en sus <em>Quaderni del carcere<\/em>.<\/p>\n<p>\u00abConcreto\u00bb, para Gramsci, y para Hegel, es la denominaci\u00f3n de una totalidad inmanente a s\u00ed misma. Algo, en consecuencia no estudiable por las ciencias, saberes que arrojan conocimiento, pero que son parciales pues operan por reducci\u00f3n sobre un \u00e1rea de la totalidad. Saberes apreciables y utilizados por la filosof\u00eda, para hacerse su composici\u00f3n de lugar de lo concreto.<br \/>\nPero, llegados aqu\u00ed debemos detener la reflexi\u00f3n cuyo decurso, si la proseguimos a partir de estas premisas, ya conocemos. Y antes que nada, antes de ponernos a elucidar la diferencia entre posibles tipos de conocimiento que estudie la realidad, -el cient\u00edfico, el filos\u00f3fico, el dial\u00e9ctico, el cotidiano\u2026-, debemos repasar si estamos de acuerdo sobre el estatuto que acabamos de conferirle inadvertidamente a la dial\u00e9ctica, por reducci\u00f3n, y, en consecuencia, tambi\u00e9n al \u00abpensamiento\u00bb al que se refiere Gramsci, y dentro de cuyo g\u00e9nero, aqu\u00e9lla constituye una especie. Porque una vez comenzamos a dirimir las diferencias entre el conocimiento cient\u00edfico y el conocimiento dial\u00e9ctico, hemos aceptado inconscientemente una reducci\u00f3n del significado de la palabra \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, y del t\u00e9rmino \u00absaber\u00bb, a conocimiento te\u00f3rico, a estudio, sobre la realidad objetiva. Hemos convertido todo \u00absaber\u00bb en \u00abconocimiento sobre\u00bb, en gnoseolog\u00eda, en episteme\u2026, y hemos excluido el \u00absaber\u00bb como posible parte constitutiva de la realidad: como posible parte constituyente, creadora de la misma, en tanto que saber hacer pr\u00e1xico. Debemos establecer qu\u00e9 estatuto posee el pensamiento. Si es solo gnosis o es tambi\u00e9n, prioritariamente, onton.. No vaya a ser que, una vez metidos a definir las caracter\u00edsticas epist\u00e9micas de un determinado pensamiento denominado dial\u00e9ctica, y su diferencia respecto del pensamiento cient\u00edfico se nos est\u00e9 escapando lo fundamental.<\/p>\n<p>\u00bfLa realidad, la realidad intersubjetiva, social, humana, no est\u00e1 constituida de forma inmanente, inherente, por pensamiento y sus consecuencias? Dicho de otra manera: La realidad social intersubjetiva humana, \u00bfNo es praxis? Y la praxis \u00bfno es acci\u00f3n concreta guiada por pensamiento concreto?:<\/p>\n<p><strong>Hegel adentro<\/strong><\/p>\n<p>Ahora vamos a volver al comienzo. Partamos, nuevamente, de la Filosof\u00eda: la de Hegel.<\/p>\n<p>Podemos definir la filosof\u00eda, de forma un\u00edvoca como la denominaci\u00f3n de un pensamiento que estudia lo concreto, en su totalidad, para comprenderlo y explicarlo. Es pensamiento te\u00f3rico.<br \/>\nQueremos quedarnos, ahora, aqu\u00ed, solo con la filosof\u00eda que reflexiona sobre el ser social, esto es, sobre la totalidad intersubjetiva, pr\u00e1xica, activa, que constituye cada sociedad concreta, hist\u00f3rica, humana. Es \u00e9sta, una reducci\u00f3n, operada por nosotros, respecto de la filosof\u00eda de Hegel, el cual reflexiona sobre la totalidad de la obra del \u00abesp\u00edritu\u00bb, e incluye a la naturaleza. Pero es una reducci\u00f3n leg\u00edtima porque tambi\u00e9n Hegel reconoce la preeminencia y la diferenciaci\u00f3n singular de la totalidad social intersubjetiva humana.<\/p>\n<p>La primera pregunta que debemos respondernos es: esa totalidad concreta que trata de estudiar el pensamiento filos\u00f3fico: \u00bfqu\u00e9 es?<br \/>\n\u00bfEs un ente o cosa \u00abpol\u00edtica\u00bb?<br \/>\n\u00bfes un ente o cosa pol\u00edtico, y adem\u00e1s \u00absocial\u00bb?<br \/>\n\u00bfEs un ente o cosa pol\u00edtico, social y adem\u00e1s \u00abecon\u00f3mico\u00bb?<br \/>\nO sea, \u00bfEs, en su complejidad total, una COSA?<\/p>\n<p>Hegel considera que ese todo concreto que la filosof\u00eda estudia, para comprenderlo, es, no una cosa, no una estructura inerte, y no naturaleza. Sino: Hacer -Tun, en alem\u00e1n-, acci\u00f3n intersubjetiva, consciente, que se produce gracias a un saber hacer tambi\u00e9n, creaci\u00f3n intersubjetiva de la misma comunidad. El pensamiento es parte ontol\u00f3gica, y creadora, de la totalidad estudiada. Este es el n\u00facleo metaf\u00edsico de la filosof\u00eda de Hegel.<\/p>\n<p><strong>La Metaf\u00edsica de Hegel <\/strong><\/p>\n<p>Toda filosof\u00eda, y todo pensamiento te\u00f3rico, se fundamenta en una metaf\u00edsica o consideraci\u00f3n sobre la totalidad del mundo, y dentro de la misma, sobre el ser humano. Tambi\u00e9n las ciencias fundamentan sus investigaciones en heur\u00edsticas metaf\u00edsicas.<\/p>\n<p>El n\u00facleo de la filosof\u00eda de Hegel, su metaf\u00edsica u ontolog\u00eda antropol\u00f3gica es la ontolog\u00eda de la libertad radical -ontol\u00f3gica: constitutiva- del ser humano, porque es un ser que carece de naturaleza innata fija: su <strong>esencia<\/strong> es ser una <strong>Nada<\/strong>. Pero este ser no puede existir en ese estadio, y para poder vivir, debe crearse su propio mundo concreto, hist\u00f3rico. Esto est\u00e1 escrito en <em>La Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>, o en la <em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/em>. Pero se encuentra expresado en su obra m\u00e1s renombrada, la segunda publicada por \u00e9l como libro, <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>; en cuyo cap\u00edtulo cuarto, se nos explica que la consciencia alcanza a saber que es \u00abrealizaci\u00f3n de este <strong>ser sin esencia<\/strong>\u2026esencia universal en cuanto <strong>nulidad<\/strong>\u2026conciencia en la que <strong>su realidad le es a ella <em>inmediatamente<\/em> lo nulo<\/strong>\u2026su <em>realidad efectiva<\/em> [no innata, <strong>es] obtenida<\/strong> en el trabajo y el disfrute\u00bb1. En aforismo afortunado, t\u00edtulo de una obra sobre Hegel, de un importante estudioso de dicho fil\u00f3sofo, Rom\u00e1n Cuartango, \u00abSomos una NADA QUE PUEDE SERLO TODO\u00bb.<\/p>\n<p>Veamos esto con un poco m\u00e1s de detenimiento.<\/p>\n<p>En el modelo ontol\u00f3gico, en la metaf\u00edsica de Hegel, la sociedad es una totalidad concreta estructurada; lo que se estructura u organiza, como ya sabemos, no es \u00abcosa\u00bb, sino la actividad de los individuos intersubjetivamente organizados: la \u00abestructura\u00bb -t\u00e9rmino cuyo significado adquirido es excesivamente c\u00f3sico y arquitect\u00f3nico- es un plexo -una integraci\u00f3n interrelacionada- de acci\u00f3n que abarca la totalidad de la actividad de las subjetividades que interact\u00faan desde su saber hacer, tambi\u00e9n en creado en com\u00fan.<br \/>\nEl ser humano no est\u00e1 determinado en su hacer por nada que no sea creaci\u00f3n de s\u00ed mismo: s\u00ed crea a partir de la realidad material que es la naturaleza. El ser intersubjetivo solo est\u00e1 sometido a una necesidad, la de crear en com\u00fan c\u00f3mo hacer para poder vivir. El ser humano, en consecuencia, es <strong>ontol\u00f3gicamente libre<\/strong>. Libre porque su hacer no est\u00e1 determinado causalmente por nada no inmanente a s\u00ed mismo. La filosof\u00eda de Hegel es la ontolog\u00eda historicista del ser pr\u00e1xico intersubjetivamente auto creado que es <strong>libre<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Ontolog\u00eda<\/strong> de la Libertad.<\/p>\n<p>Cada totalidad es hist\u00f3rica concreta, cada ethos, cada cultura de vida, no est\u00e1 determinada causalmente por las anteriores y es diversa de ellas. La historia de la humanidad, en su totalidad, es consecuencia de una autogeneraci\u00f3n inmanente a s\u00ed misma, y cada estadio, cada cultura-civilizaci\u00f3n, cada esp\u00edritu objetivo, concreto, hist\u00f3rico, de la humanidad, es creaci\u00f3n intersubjetiva inmanente, tambi\u00e9n, a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Cada plexo de acci\u00f3n surge como consecuencia del deseo de crear un nuevo hacer y un nuevo saber hacer, debido a la experiencia generada en las subjetividades por el mundo que las conforma. Experiencia de sufrimiento, experiencia de insatisfacci\u00f3n en ese mundo de las necesidades y expectativas por \u00e9l creadas. Todo mundo hist\u00f3rico, acaba desorden\u00e1ndose como consecuencia de las contradicciones de su plexo de acci\u00f3n en desarrollo din\u00e1mico permanente. La g\u00e9nesis de la nueva acci\u00f3n surge en consecuencia como <strong>negaci\u00f3n<\/strong> o rechazo de lo anterior.<br \/>\nLo que surja del proceso de constituci\u00f3n de una la nueva totalidad o plexo intersubjetivo generador de nueva acci\u00f3n, es impronosticable a priori, porque es creaci\u00f3n ex novo. El desconocimiento de lo porvenir no es consecuencia de la debilidad de las ciencias que estudian al ser humano, sino de que lo que sea el futuro surgir\u00e1 de un hacer creador intersubjetivo, no solo previamente inexistente en cuanto hacer, sino tambi\u00e9n en cuanto saber hacer: eso es lo que quiere decir, precisamente, la palabra \u00abhistoricidad\u00bb. La capacidad creadora es intersubjetiva.<br \/>\nNo existe pensamiento pr\u00e1xico anterior a una totalidad pr\u00e1xica que act\u00fae como causa exterior, como \u00abvariable independiente\u00bb dentro de cada plexo o estructura de acci\u00f3n, y que provocase el cambio. Ser\u00eda la hip\u00f3tesis de una entidad no inmanente a cada totalidad, la hip\u00f3tesis de una entidad ahist\u00f3rica, naturalizadora de, al menos, un elemento de la ontolog\u00eda humana, el cual ser\u00eda, en consecuencia, trascendente, porque trascender\u00eda toda totalidad concreta. Por ejemplo, las \u00abfuerzas productivas\u00bb, como denominaci\u00f3n de un ente sustantivo, acumulativo, ahist\u00f3rico y transhist\u00f3rico que impulsa el cambio social, desde siempre, como causa exterior. Si somos el ser que carece de naturaleza y nuestra <strong>esencia<\/strong> es una <strong>nada activa<\/strong>, el fen\u00f3meno, lo que aparece, lo que percibimos como creado, como creador y como creaci\u00f3n, eso, es la totalidad de lo que hay. Nada hay detr\u00e1s de ello, preexistente, ahist\u00f3rico, innato, que permanezca oculto, no existe una naturaleza fija que se manifieste por partes, como avatares. Cada ponernos es nuestro \u00fanico constituyente. Inmanencia.<br \/>\nNi necesidades preexistentes. Es cierto que la nueva actividad emergente, disruptiva, es consecuencia inmanente de la voluntad de creaci\u00f3n puesta en obra por quienes padecen el mundo existente, sienten sus necesidades y expectativas hist\u00f3ricas, inmanentes a ese mundo, no satisfechas, lo rechazan. Esa situaci\u00f3n puede inducirles a desdoblarse intelectualmente, a partir de su experiencia, del mundo que ellos producen y a organizarse para tratar de generar una nueva actividad y un nuevo saber hacer intersubjetivo que produzca un nuevo mundo objetivado. Pero en la medida en que sean capaces de generar intersubjetivamente un nuevo hacer, y un nuevo ethos o saber hacer, alternativos al anterior, ser\u00e1 esta praxis intersubjetivamente creada, y creadora de nuevo mundo objetivo, la que genere, a la par, una nueva subjetividad, una nueva antropolog\u00eda y, dentro de la misma, unas nuevas necesidades y expectativas inmanentes; una nueva inmanencia hist\u00f3rica total. La subjetividad de cada individuo es consecuencia de la misma praxis nueva que genera, a la par, tambi\u00e9n el nuevo mundo objetivo. Cu\u00e1l nueva actividad, cu\u00e1l nuevo saber hacer, cual nueva antropolog\u00eda subjetiva: es imposible saberlo ex ante. Prioridad ontol\u00f3gica, no solo de la comunidad intersubjetiva sobre el individuo, sino, tambi\u00e9n, prioridad ontol\u00f3gica de la nueva praxis intersubjetivamente creada sobre el mundo objetivado y la subjetividad, sobre el Objeto y el Sujeto : esto es lo que quiere decir Historicidad. Cuanto antes nos pongamos a hacer creativamente, antes sabremos lo que creamos intersubjetivamente, desde nuestra nada sustancial a priori. Historicidad radical.<\/p>\n<p>Incluso el saber hacer anterior que se integra y pone en obra dentro de un nuevo plexo de acci\u00f3n intersubjetiva, se transforma al pasar a formar parte de un nuevo todo real efectivo -preservar transformando: aufhebung-. Por un lado pierde las caracter\u00edsticas concretas -\u00ababstracci\u00f3n\u00bb-, las \u00abdeterminidades\u00bb que, de existir anteriormente, antes poseyera, y que no eran naturales, dado que no existe naturaleza humana, sino que eran producto de la praxis y el saber hacer generados en las anteriores relaciones hist\u00f3ricas concretas. Y adquiere nuevas caracter\u00edsticas o cualidades concretas -\u00abdeterminidades\u00bb- , generadas por la integraci\u00f3n en la nueva totalidad hist\u00f3rica o plexo de acci\u00f3n. Cada elemento formante del saber hacer de un plexo de acci\u00f3n concreto nuevo es una realidad nueva que se produce, en consecuencia, no a partir de una causalidad anterior, sino a partir de la g\u00e9nesis de cada nueva totalidad concreta, en interacci\u00f3n con las dem\u00e1s creaciones pr\u00e1xicas emergentes y como resultante del desarrollo -entwicklung- o despliegue, creativo, inmanentemente, generado por la acci\u00f3n intersubjetiva ; una realidad nueva inmanente a esa totalidad, tambi\u00e9n nueva y diversa de la anterior en la que ellas forman constituyente. Antonio Gramsci, en alguna parte de sus <em>Quaderni<\/em>, pone, como ejemplo, la escritura, que nace como instrumento de contabilidad y control por parte de la Casa del Emperador, y se convierte en instrumento de democratizaci\u00f3n en nuestro mundo.<br \/>\n\u00abEsp\u00edritu\u00bb es la denominaci\u00f3n que le da Hegel a la capacidad creadora -autocreadora, hominizadora- humana. Capacidad inmanente que emerge del hacer interactivo de la comunidad intersubjetiva humana, -que \u00abemerge\u00bb de ella, inmanentemente; no que \u00abdesciende\u00bb sobre ella, trascendentemente-. \u00abYo que es nosotros y nosotros que es yo\u00bb &#8211;<em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>-. Capacidad cuya materia es el lenguaje, elemento constitutivo y constituyente del esp\u00edritu, que no solo sirve como instancia de interacci\u00f3n comunicativa, sino como instancia interactiva, intersubjetiva, de creaci\u00f3n, de generaci\u00f3n de saber hacer, de invenci\u00f3n de nuevo hacer, que solo puede ser creado en com\u00fan, mediante el lenguaje. Lenguaje que, a su vez, es creaci\u00f3n ontol\u00f3gico &#8211; cultural que solo puede ser generada en el mismo proceso de generaci\u00f3n de la interacci\u00f3n intersubjetiva.<br \/>\nEn consecuencia, las categor\u00edas intelectuales que elaboremos para comprender cada totalidad han de servir para aferrar las caracter\u00edsticas inmanentes de cada totalidad y las de cada formante o \u00abdeterminidad\u00bb de la misma: han de ser tambi\u00e9n hist\u00f3ricas, y no pueden tener pretensi\u00f3n de servir para toda \u00e9poca. Caso que solo ser\u00eda posible si el ser humano tuviese una naturaleza inmutable, que recorriese por debajo de los cambios todas las \u00e9pocas. Ese otro es el supuesto de la metaf\u00edsica del Individualismo Antropol\u00f3gico, que concibe al ser humano como determinado biol\u00f3gicamente, innatamente, por naturaleza, y dotado, por ello, de un tipo de comportamiento universal, ahist\u00f3rico, fijo. Para poner un ejemplo claro, que el mismo Marx tantea en su <em>Introducci\u00f3n a la Contribuci\u00f3n a la Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em> &#8211;<em>Gr\u00fcndrisse<\/em>-, si la totalidad pr\u00e1xica es hist\u00f3rica, la categor\u00eda \u00abtrabajo\u00bb, o, si se quiere, \u00abfuerza de trabajo\u00bb no es un tax\u00f3n que se corresponda con una actividad natural inherente a una naturaleza eterna del ser humano, no sirve para explicar una hipot\u00e9tica forma eterna de organizar nuestra actividad psicof\u00edsica para metabolizar con la naturaleza, sino que es un t\u00e9rmino que surge hist\u00f3ricamente para denominar un hacer cuya realidad es un emerger surgido tan solo en el mundo de la totalidad concreta hist\u00f3rica del capitalismo, o de la mercanc\u00eda, mundo en el que la capacidad de hacer est\u00e1 separada de los medios que la permiten actuar, y con los que se relaciona, mediante las relaciones mercantiles, mediadas por el dinero. Lo mismo cabe decir entonces, de la palabra mercanc\u00eda -que incluye la capacidad trabajar- o de la palabra dinero.<\/p>\n<p><strong>Papel de la filosof\u00eda en Hegel<\/strong><\/p>\n<p>Para Hegel, la filosof\u00eda es la denominaci\u00f3n del m\u00e1ximo grado de autoconsciencia social humana, en toda \u00e9poca, desde que la filosof\u00eda existe. Toda filosof\u00eda hist\u00f3rica, toda anterior autorreflexi\u00f3n a partir de una experiencia pr\u00e1xica inmanente , elaborada en sus propios t\u00e9rminos -todas las filosof\u00edas anteriores-, recogen experiencia hist\u00f3rica, reflejan el mundo anterior que en una u otra manera forma parte de nosotros, y por eso no existe filosof\u00eda que sea err\u00f3nea, ni filosof\u00eda que podamos permitirnos no comprender, porque ser\u00eda no comprendernos en nuestra historicidad. Tampoco la religi\u00f3n puede ser excluida; quien lo hace, rechaza algo que es nada menos que solo pensamiento humano hist\u00f3rico basado en experiencia pr\u00e1xica, hist\u00f3rica, humana.<br \/>\nDesde el comienzo de la Modernidad, y sobre todo, tras la experiencia autocreadora de la Revoluci\u00f3n francesa -origen de la Contemporaneidad-, en la que grandes masas organizadas, a partir de la experiencia generada por su ethos en evoluci\u00f3n din\u00e1mica, toman la decisi\u00f3n de cambiar su mundo, la experiencia revela a la consciencia que es nuestro hacer conscientemente autodeterminado el que crea el mundo. Ese emergente, nuevo, \u00absaber de la experiencia de la consciencia\u00bb -subt\u00edtulo de la <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>&#8211; hist\u00f3rico, antes nunca sido, es el pensamiento sobre el que reflexiona la filosof\u00eda y del que surge la nueva filosof\u00eda. La filosof\u00eda, en el nuevo grado experiencial de auto conocimiento alcanzado tras la Revoluci\u00f3n Francesa, elabora el concepto de que somos el ser pr\u00e1xico que se autogenera a s\u00ed mismo hist\u00f3ricamente, una y otra vez. Concebimos -te\u00f3ricamente- que somos el ser que se concibe -pr\u00e1xicamente-; Begriff, Concepto, que genera la reflexi\u00f3n y genera la praxis. Que no somos sino intersubjetividad pr\u00e1xica que genera su ethos en com\u00fan, y que, desde el comienzo de la Modernidad, hemos llegado a generar un ethos que, inherentemente produce una subjetividad individual muy desarrollada, muy exigente, que exige Reconocimiento, exige igualdad en la libertad y el protagonismo de la praxis creadora de su mundo. Que se ha puesto a imponerlo. Y que, gracias a esa experiencia de auto determinaci\u00f3n, elaborada por la filosof\u00eda, hemos llegado al conocimiento, a la consciencia, de que el ser humano es Legibus Solutus, se da a s\u00ed mismo su propia esencia y naturaleza y ley. La filosof\u00eda ha generado el saber de que nosotros somos el soberano de nuestro hacer: el saber denominado \u00ababsoluto\u00bb, de que nosotros somos el esp\u00edritu autocreador, soberano -esp\u00edritu absoluto; eso es lo que quiere decir-. La filosof\u00eda s\u00ed es la consciencia elaborada a partir de esa nueva experiencia hist\u00f3rica, constituyente de la Contemporaneidad, y sobre la que elabora su metaf\u00edsica.<\/p>\n<p>Pero la filosof\u00eda no es la que crea la libertad humana, que siempre ha sido nuestra ontolog\u00eda -la del ser que es una nada que se pone-, sino que, tan solo, ha hecho consciente el que lo somos. La filosof\u00eda no constituye, ni posee todo el saber, no sustituye el saber de las ciencias, indispensable para conocer cada sociedad en su especificidad. La filosof\u00eda, en lo gnoseol\u00f3gico, est\u00e1 abierta a la investigaci\u00f3n, y , en el plano ontol\u00f3gico, est\u00e1 abierta al devenir hist\u00f3rico, a lo ignoto que a de surgir como resultado de nuestro hacer hist\u00f3rico.<br \/>\nPor ello, la filosof\u00eda no pretende dirigir el hacer del proceso hist\u00f3rico: prioridad -historicidad- de la praxis, y del saber pr\u00e1ctico, sobre el saber te\u00f3rico-. No puede prever el futuro, ni elaborar un proyecto alternativo de praxis: no ejerce como vanguardia. Por el contrario, la filosof\u00eda es el rechazo consciente, historicista, de todo intento de ingenier\u00eda sobre la realidad elaborada desde fuera del proceso inmanente de autog\u00e9nesis. Hemos o\u00eddo eso mil veces , cuando escuchamos la famosa frase \u00abel b\u00faho de Minerva solo levanta el vuelo al atardecer.\u00bb. La filosof\u00eda reflexiona solo sobre lo ya acaecido; aunque sea lo acaecido en inmediatez con la reflexi\u00f3n que lo piensa y que elabora la experiencia de la consciencia.<\/p>\n<p><strong>La Filosof\u00eda de la Pr\u00e1ctica<\/strong><br \/>\nDesde estas premisas, desde esta Metaf\u00edsica, solo desde ella, surge la \u00abFilosof\u00eda de la Pr\u00e1ctica\u00bb: pensamiento reflexivo sobre la experiencia generada por el pensamiento pr\u00e1ctico que es el que crea y gu\u00eda la acci\u00f3n. Pensamiento reflexivo que puede ser \u00fatil, si es tenido en cuenta por los creadores del mundo -todos nosotros- porque el mundo es creaci\u00f3n nuestra, y, en consecuencia, solo nosotros en comunidad intersubjetiva, y no las vanguardias, podemos volver a recrearlo de otra manera, en la medida en que creemos un nuevo ethos o saber hacer.<br \/>\nEste es el pensamiento que orienta a Gramsci, el que le induce a proponer que todo activista se dedique a ayudar a la creaci\u00f3n de un nuevo movimiento de masas o Bloque hist\u00f3rico que, como el del Risorgimento, se organice para hacer emerger de su seno una nueva eticidad que sea reforma de las mores, un hacer nuevo que llegue a generar una nueva totalidad de cultura. Porque todo individuo es intelectual poseedor de la capacidad de crear y poner en obra un pensamiento nuevo: el saber hacer pr\u00e1ctico que produce el mundo. Capacidad que todos poseemos, pero a t\u00edtulo de generadores en com\u00fan de actividad, no de pol\u00edticos, economistas o fil\u00f3sofos. En esta concepci\u00f3n de la pol\u00edtica no es posible definir a priori los fines a alcanzar, no se prescribe ni explica c\u00f3mo ser\u00e1 el nuevo estadio al que llegar, ni se prev\u00e9n los objetivos intermedios, como es lo propio de lo que se denomina \u00abestrategia\u00bb; la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica, gramsciana, no es una v\u00eda o estrategia lenta, resultante de la derrota ante el fascismo. La consciencia de lo que implica la historicidad ontol\u00f3gica del ser pr\u00e1xico, -no nos repetimos: inmanencia, autog\u00e9nesis de la acci\u00f3n, historicidad, imposibilidad de prever el futuro-, evita a Gramsci el error de prescribir el futuro o de creer que es la ideolog\u00eda pol\u00edtica, o cualquier otro tipo de episteme, la que genera el cambio del mundo. La Filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica es concepci\u00f3n de que la pol\u00edtica consiste en la creaci\u00f3n de una nueva cultura, a priori incognoscible, a partir de la organizaci\u00f3n contra la explotaci\u00f3n, generando un hacer, imposible de conocer ex ante, que constituye a un nuevo Sujeto, que se forma en el nuevo hacer. Lo mismo propone el Luk\u00e1cs quien considera que hay que crear un movimiento capilar para la democratizaci\u00f3n de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>La alternativa a esta forma de concebir la historicidad son los Doctrinarismos. Las pol\u00edticas basadas en supuestos an\u00e1lisis que justifican en realidad un a priori que es el que funciona adem\u00e1s como cuento de la lechera o fantaseador de la \u00abestrategia\u00bb, el a priori de la ideolog\u00eda propia de la instituci\u00f3n pol\u00edtica partitocr\u00e1tica de que se trate. Lo que hay.<br \/>\nUna apostilla no excesivamente digresiva, al respecto, en honor al autor cuya cita en exergo encabeza este art\u00edculo. En el pensamiento republicano espa\u00f1ol de fines del siglo XlX y comienzos del XX, existe -tan solo- una notoria y exigua excepci\u00f3n que rechaza el doctrinarismo y la estrategia. Son tres nombres incluidos en ese saco clasificatorio confuso, denominado Regeneracionismo. Joaqu\u00edn Costa, Miguel de Unamuno y, al menos, una gran parte de la obra de Rafael de Altamira. Costa como primer ejemplo: es el gran estudioso de las costumbres de la mayor\u00eda de la sociedad, -uno de los grandes estudiosos del derecho consuetudinario- de cuyo ethos en evoluci\u00f3n cultural debe salir la nueva rep\u00fablica, y para quien, por tanto, no tiene sentido prescribir desde fuera c\u00f3mo ser\u00e1 la rep\u00fablica. Habitualmente se lo compara con los narodnikis o populistas rusos. Miguel de Unamuno, y su noci\u00f3n de la \u00abintrahistoria\u00bb, abierta a Europa. La intrahistoria es la denominaci\u00f3n del ethos o cultura material de vida, que dirige el vivir y configura la mentalidad de una sociedad, y es considerada la \u00fanica instancia capaz de generar cambios profundos -longue dur\u00e9e y mentalit\u00e9s-, frente a las ideolog\u00edas de los partidos y las pol\u00edticas institucionales. Unamuno es lector de Hegel, y es el valedor de Benedetto Croce en Espa\u00f1a. Prologa en 1911 , de forma apolog\u00e9tica y a la vez cr\u00edtica, la traducci\u00f3n de la <em>Est\u00e9tica<\/em> -Est\u00e9tica como ciencia de la expresi\u00f3n y ling\u00fc\u00edstica general- del neohegeliano italiano. Durante su etapa de militancia en el socialismo, y seg\u00fan podemos leer en alguno de sus textos, Unamuno desea que el socialismo se convierta en una nueva comunidad de vida con un ethos autogenerado, una nueva religaci\u00f3n pr\u00e1xica intersubjetiva o \u00abreligi\u00f3n\u00bb que genere una nueva cultura.<\/p>\n<p>Los grandes procesos revolucionarios, all\u00ed donde los ha habido, se han originado a partir de mundos \u00e9ticos organizados, desde los que, los protagonistas de los mismos, han integrado y elaborado creativamente determinados saberes te\u00f3ricos, como instrumento para reflexionar sobre su nueva experiencia pr\u00e1xica en g\u00e9nesis. Por ejemplo, en la Revoluci\u00f3n Francesa, no el pensamiento ilustrado, sino el Iusnaturalismo, fue el saber te\u00f3rico integrado e interpretado, a partir del ethos en permanente, lento, constante, cambio pr\u00e1xico, generado por un vasto tejido social organizado, campesino, en desarrollo; y por ello, Antonio Gramsci, considera que la Revoluci\u00f3n Francesa es una \u00abherej\u00eda cat\u00f3lica\u00bb\u2026<br \/>\n\u2026Por desgracia, ni el pensamiento del movimiento obrero ni el republicano asumieron estas ideas.<\/p>\n<p><strong>Dial\u00e9ctica como Negatividad<\/strong><\/p>\n<p>Para terminar, volvemos al tema de cuya interrogaci\u00f3n partimos. La dial\u00e9ctica.<br \/>\nSi somos una nada ontol\u00f3gica -si somos ontol\u00f3gicamente, Libertad- y nuestra propia subjetividad es inmanente e hist\u00f3rica, lo que sea la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, ser\u00e1, en consecuencia, en primer lugar, algo relacionado con el pensamiento, pero no en tanto que saber sobre la realidad, sino, en primer lugar, con el pensamiento que la genera, y solo subsecuentemente, \u00abdial\u00e9ctica\u00bb ser\u00e1 denominaci\u00f3n para el pensamiento te\u00f3rico que la registra.<\/p>\n<p>En segundo lugar, debemos recordar que el hacer que produce el cambio y el saber hacer nuevo, cuya creaci\u00f3n posibilita el mismo, son los creadores tanto del objeto, o sittlichkeit -o esp\u00edritu objetivo- como de la subjetividad. Como escribimos, el yo subjetivo es generado por la praxis, es formado por la historia: tambi\u00e9n la subjetividad es hist\u00f3rica .En consecuencia, el Yo, no es una esencia separada e independiente de lo que hay, de cuya autoconsciencia independiente, -fantaseada-, respecto de s\u00ed mismo, pudiera partir, una y otra vez, la capacidad de proponer una nueva alternativa de mundo, elaborada al margen del existente; alternativa que se postular\u00eda como <strong>Tesis<\/strong> frente a la que la realidad se constituye como <strong>Ant\u00edtesis<\/strong>, en b\u00fasqueda de una <strong>S\u00edntesis<\/strong>. El Yo no es origen externo a todo mundo, sino consecuencia de cada mundo.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de este modelo, que es el de Fichte, est\u00e1 elaborada por Hegel desde su obra <em>Diferencia entre los sistemas de Fichte y Schelling<\/em>, y vuelve a ser resumida por Hegel en el comienzo del cap\u00edtulo quinto de <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>. Y en pasos del final del cap\u00edtulo cuarto.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica es proceso de cambio inmanente a una realidad, que Hegel explica como <strong>Negatividad<\/strong>. La <strong>Negaci\u00f3n<\/strong> es la clave de la concepci\u00f3n de la Dial\u00e9ctica de Hegel. El Esp\u00edritu del mundo, la praxis m\u00e1s el saber hacer intersubjetivamente creados producen a la par objeto y sujeto. La subjetividad, de entrada, es una con su mundo. Las expectativas y necesidades del sujeto, su antropolog\u00eda, son inmanentes a su mundo. Pero la historicidad implica que la totalidad pr\u00e1xica que genera un orden, un todo ordenado, o plexo de acci\u00f3n, por la propia e inherente capacidad de generaci\u00f3n de elementos nuevos, acabe entrando en contradicci\u00f3n interna. La consciencia del sujeto cuyas expectativas y antropolog\u00eda genera ese hacer, padece y registra en su experiencia esto, y reflexiona su mundo: se desdobla del mismo, lo convierte en objeto de reflexi\u00f3n y lo hace as\u00ed ajeno a s\u00ed mismo. En este proceso, acaba sintiendo que ese mundo la niega, y que ella niega y es ajena ese mundo en el que no cabe. El mundo es \u00abajeno\u00bb, es \u00abextra\u00f1o\u00bb, -fremd, entfremdung-. Se produce la escisi\u00f3n. El origen de la posibilidad de lo nuevo est\u00e1 en esa simple \u00ab<strong>negaci\u00f3n<\/strong>\u00bb respecto de la realidad pr\u00e1xica existente -wirklichkeit o \u00abrealidad efectiva\u00bb concreta consecuencia de la totalidad de acci\u00f3n-. Es la consciencia de S\u00f3crates, ciudadano cuya subjetividad es creada por la Polis, que se ve enfrentado a contradicciones con la Polis y se desdobla y escinde mediante su consciencia, de la misma.<br \/>\nEsa subjetividad que reflexiona a partir de la experiencia de su consciencia, que acaba negando el mundo en que surge, al tratar de salir de ese estadio de simple negaci\u00f3n, puede lograr organizarse intersubjetivamente y ponerse a producir otro ethos, o sittlichkeit, otro esp\u00edritu objetivo, y \u00ab<strong>negar la negaci\u00f3n<\/strong>\u00bb, creando otro mundo positivo. En caso de surgir, como hemos escrito, \u00e9ste ser\u00e1 resultado imprevisible a priori, de la nueva actividad generada en com\u00fan, imposible de pronosticar ex ante. Aparecer\u00e1 as\u00ed, consecuencia del nuevo hacer ,tambi\u00e9n una nueva subjetividad inherente. No existen en el ser humano \u00abcategor\u00edas\u00bb subjetivas innatas que lo constituyan. Hasta las categor\u00edas mentales son hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Del proyecto \u00aben potencia\u00bb, sabemos que ser\u00e1 alternativa surgida en rechazo al mundo anterior, y que los sujetos tratar\u00e1n de usar de su experiencia de vida y de sus saberes anteriores para interactuar entre s\u00ed y crear uno nuevo. Ese proyecto es un \u00aben s\u00ed\u00bb, t\u00e9rmino con el que Hegel traduce al alem\u00e1n el \u00abdynamis\u00bb o \u00aben potencia\u00bb de Arist\u00f3teles. Como dice Arist\u00f3teles, en potencia, una madera puede ser muchas cosas -y por eso el ser se dice de muchas maneras-: una mesa, un barco, unos zuecos, una cuchara, un arado, un comp\u00e1s. Un ser cuya esencia es la Nada, o que carece de esencia predeterminada, solo puede vivir en mundos prefigurados por su hacer, pero no posee en su naturaleza, en su esencia, como una serie de avatares, esos mundos ya prefigurados \u00aben s\u00ed\u00bb, a la espera de su desarrollo. El bloque de m\u00e1rmol no encierra dentro un Mois\u00e9s. \u00abEn s\u00ed\u00bb quiere decir que no es imposible producirlo. El \u00abpara s\u00ed\u00bb de una <strong>sustancia<\/strong> que es una <strong>nada interactiva<\/strong>, una sustancia que es sujeto [actividad autocreadora] -frases de Hegel-, es denominaci\u00f3n para la acci\u00f3n de las consciencias intersubjetivas que con su hacer, se auto producen, y generan de paso la experiencia de la consciencia inherente a su hacer y al vivir en ese mundo intersubjetivamente hecho. El \u00abpara s\u00ed\u00bb es consciencia porque el hacer es elaborado conscientemente, en intersubjetividad, por las consciencias. Y el hacer consciente desarrolla, adem\u00e1s, experiencia y autoconsciencia, inherentemente y como consecuencia del mismo.<br \/>\nQue una clase sea \u00aben s\u00ed\u00bb, quiere decir, para el lector de Hegel -Marx, por ejemplo- que no es un imposible, si es que nos ponemos a crearla: \u00abconstituci\u00f3n del proletariado en clase\u00bb, es la frase que encontramos en el cap\u00edtulo dos del Manifiesto Comunista: la propuesta de organizar un hacer que constituya algo a priori no existente: la clase.<\/p>\n<p>La carencia de determinaci\u00f3n hace que el ser humano sea libre. Y hace que no haya teleolog\u00eda alguna en esta metaf\u00edsica. La metaf\u00edsica del inmanentismo, de la historicidad ontol\u00f3gicas.<\/p>\n<p><strong>Dial\u00e9ctica en Marx<\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Marx el proceso de transformaci\u00f3n social, o dial\u00e9ctica, viene articulado en t\u00e9rminos de enajenaci\u00f3n. Pero este t\u00e9rmino adquiere en la obra de Marx diferentes sentidos, seg\u00fan el periodo de que se trate, muchas veces apartados de la concepci\u00f3n de Hegel. Cabe decir que, a menudo, Marx no parece ser consciente de ello. El problema es que, a menudo, en estas nuevas elaboraciones, Marx abandona el inmanentismo hist\u00f3rico, y, en consecuencia, no podemos estar de acuerdo con esto. Un primer modelo, como explican los estudiosos de su obra, es el que se desarrolla en los denominados <em>Manuscritos de Paris de 1844<\/em>. En este texto Marx asume el modelo de enajenaci\u00f3n propuesto por Feuerbach. Seg\u00fan \u00e9ste fil\u00f3sofo, el ser humano posee una naturaleza o sustancia antropol\u00f3gica fija, ahist\u00f3rica, una \u00abgenericidad\u00bb sustantiva, que el ser humano hace consciente de forma invertida, enajenada, y la proyecta en la figura de Dios. En las <em>Tesis ad Feuerbach,<\/em> posteriores y no publicadas, lo mismo que los <em>Manuscritos<\/em>, Marx deja atr\u00e1s ese modelo, e incluso declara que el ser humano, ser social pr\u00e1xico, es no otra cosa que \u00abel conjunto de sus relaciones sociales\u00bb, sin prelaci\u00f3n de unas sobre otras, muy en l\u00ednea de Hegel. Sin embargo, en las obras publicadas poco despu\u00e9s, <em>La Sagrada Familia<\/em> y <em>Miseria de la Filosof\u00eda<\/em>, Marx se distancia del fil\u00f3sofo -sobre todo en la primera-; y en la segunda, al tratar sobre la dial\u00e9ctica, adopta vocabulario de Fichte y explica \u00e9sta como Tesis, ant\u00edtesis, s\u00edntesis2. Parece claro, con todo, que no sigue el modelo de Fichte. Pero s\u00ed asume la existencia de una realidad sustancial humana, perenne, es decir, ahist\u00f3rica o innata, que funciona como a priori o repositorio que alberga la capacidad de generar, ex ante, acci\u00f3n nueva: la presupuesta por la metaf\u00edsica de Ricardo, que le llega a Marx al asumir el modelo antropol\u00f3gico ricardiano en el que se fundamenta la teor\u00eda del valor trabajo. Existir\u00eda una sustancia fija, ahist\u00f3rica, siempre igual, lo que denominamos trabajo, fuerza de trabajo, que funciona perennemente como Tesis, que se desarrolla, es acumulativa, genera fuerzas productivas crecientes, y es el motor del cambio o la variante fija e independiente que impulsa causal-consecuencialmente el cambio hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Existen estudiosos de gran rigor intelectual que han trabajado sobre la teor\u00eda de la enajenaci\u00f3n en Marx y sobre su relaci\u00f3n con Hegel -Roberto Fineschi, Emmanuel Renault, Manuel Sacrist\u00e1n, Henri Denis, etc- que pueden ser consultados.<\/p>\n<p>S\u00ed queremos defender -quiz\u00e1 en oposici\u00f3n con algunos de estos estudiosos-, como no incompatible con el modelo inmanentista, historicista, hegeliano el modelo de enajenaci\u00f3n que elabora Marx en el primer libro de <em>El Capital<\/em> \u2013 el \u00fanico realmente escrito por \u00e9l-. Es la teor\u00eda del fetichismo de la mercanc\u00eda. Seg\u00fan esta teor\u00eda, el valor generado por la fuerza de trabajo, adquiere para sus generadores, los asalariados, la falsa apariencia de ser producto ajeno a ellos. En tanto que teor\u00eda que explica esta falsa consciencia como consecuencia de una inversi\u00f3n gnoseol\u00f3gica de la realidad, en este sentido, s\u00ed se aproxima al modelo de Feuerbach, dado que en el de Hegel, el distanciamiento respecto del propio mundo, el desdoblamiento inmanente, no es enga\u00f1oso. Por el contrario, la experiencia de la consciencia es \u00abrecta\u00bb, explica a la subjetividad que ella no cabe ya en ese mundo hist\u00f3rico gen\u00e9tico de la misma. Pero el modelo desarrollado por Marx en <em>El Capital<\/em>, considera que el fetichismo es una inversi\u00f3n gnoseol\u00f3gica de la realidad que es hist\u00f3rica o inmanente al mundo de la mercanc\u00eda, consecuencia inherente, singular, espec\u00edfica del capitalismo. El hecho de que en vez de ser liberadora, la elaboraci\u00f3n gnoseol\u00f3gica espont\u00e1nea que surge de las relaciones sociales entre personas mediadas por cosas -el reino de la mercanc\u00eda- sea naturalizadora del mundo del capital , podr\u00eda ser explicada, desde una matriz historicista e inmanentista, como consecuencia gnoseol\u00f3gica espontanea, hist\u00f3rica e inmanente de una nueva realidad intersubjetiva concreta, singular: la del capital. Explicaci\u00f3n, ella misma, historicista, inmanentista. Por ello consideramos, de entrada, que es una teor\u00eda no desechable y a tener en cuenta, porque resulta explicativa. La cosa queda aqu\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] G.W.F. Hegel,\u00a0 <em>Fenomenolog\u00eda del <\/em>Esp\u00edritu, Ed. Abada, Madrid, 2010, p\u00e1g. 299 y 301<\/p>\n<p>[2] He tratado sucintamente estos asuntos en mi ponencia \u00abLa Filosof\u00eda de Marx\u00bb, presentada en la <strong>Jornadas conmemorativas del Bicentenario de Marx<\/strong>, celebradas en Barcelona. Los textos de las ponencias ser\u00e1n publicados por Ed. El Viejo Topo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada totalidad es hist\u00f3rica concreta, cada ethos, cada cultura de vida, no est\u00e1 determinada causalmente por las anteriores y es diversa de ellas. La historia de la humanidad, en su totalidad, es consecuencia de una autogeneraci\u00f3n inmanente a s\u00ed misma, y cada estadio, cada cultura-civilizaci\u00f3n, cada esp\u00edritu objetivo, concreto, hist\u00f3rico, de la humanidad, es creaci\u00f3n intersubjetiva inmanente, tambi\u00e9n, a s\u00ed misma.<br \/>\nCada plexo de acci\u00f3n surge como consecuencia del deseo de crear un nuevo hacer y un nuevo saber hacer, debido a la experiencia generada en las subjetividades por el mundo que las conforma. Experiencia de sufrimiento, experiencia de insatisfacci\u00f3n en ese mundo de las necesidades y expectativas por \u00e9l creadas. Todo mundo hist\u00f3rico, acaba desorden\u00e1ndose como consecuencia de las contradicciones de su plexo de acci\u00f3n en desarrollo din\u00e1mico permanente. La g\u00e9nesis de la nueva acci\u00f3n surge en consecuencia como negaci\u00f3n o rechazo de lo anterior.<br \/>\nLo que surja del proceso de constituci\u00f3n de una la nueva totalidad o plexo intersubjetivo generador de nueva acci\u00f3n, es impronosticable a priori, porque es creaci\u00f3n ex novo. El desconocimiento de lo porvenir no es consecuencia de la debilidad de las ciencias que estudian al ser humano, sino de que lo que sea el futuro surgir\u00e1 de un hacer creador intersubjetivo, no solo previamente inexistente en cuanto hacer, sino tambi\u00e9n en cuanto saber hacer: eso es lo que quiere decir, precisamente, la palabra \u00abhistoricidad\u00bb. 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