{"id":4029,"date":"2020-02-03T02:46:29","date_gmt":"2020-02-03T01:46:29","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4029"},"modified":"2020-02-19T07:31:55","modified_gmt":"2020-02-19T06:31:55","slug":"la-teoria-critica-del-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4029","title":{"rendered":"La teor\u00eda cr\u00edtica del capitalismo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/postone_moishe_web.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-4052 alignright\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/postone_moishe_web-247x300.jpg\" alt=\"\" width=\"247\" height=\"300\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>University of Chicago. El texto recoge la intervenci\u00f3n del autor en el marco del seminario anual de la Sociedad de Estudios de Teor\u00eda Cr\u00edtica en Madrid.<\/p>\n<p>Publicado en la revista <a href=\"http:\/\/constelaciones-rtc.net\/article\/view\/1913\"><em>Constelaciones<\/em> n\u00fam. 8\/9<\/a> (2016\/17)<\/p>\n<p>I.<br \/>\nConsidero que una comprensi\u00f3n adecuada de cualquier pa\u00eds o zona en el mundo de hoy debe tener como marco de referencia los desarrollos hist\u00f3ricos globales del\u00a0mundo moderno y la mejor manera de iluminar esas formas de desarrollo es una teor\u00eda del capitalismo.<br \/>\nAl mismo tiempo, yo dir\u00eda que tal teor\u00eda cr\u00edtica del capitalismo debe ser repensada de manera que se diferencie de modo fundamental de lo que yo llamo \u201cel marxismo tradicional\u201d -un t\u00e9rmino que expondr\u00e9 en el curso de mi intervenci\u00f3n.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 repensar el an\u00e1lisis del capitalismo de Marx?<br \/>\nAl fin y al cabo, son muchos los que han tomado el colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y del comunismo europeo, as\u00ed como la transformaci\u00f3n de China, como el fin definitivo del socialismo y de la relevancia te\u00f3rica de Marx -el acto final, por as\u00ed decirlo, de un hundimiento que ha durado d\u00e9cadas.<br \/>\nEste hundimiento tambi\u00e9n ha tenido expresi\u00f3n en la aparici\u00f3n de otros tipos de enfoques te\u00f3ricos cr\u00edticos, como el posestructuralismo o la deconstrucci\u00f3n, que parec\u00edan ofrecer la posibilidad de criticar, por ejemplo, los procesos de racionalizaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n tanto en el Este como en Occidente sin afirmar ese tipo de grandes programas de emancipaci\u00f3n humana que, con demasiada frecuencia, ha tenido consecuencias negativas, incluso desastrosas.<br \/>\nEstos nuevos enfoques conceptuales, sin embargo, se han visto seriamente cuestionados por la reciente crisis global, que ha puesto de manifiesto dram\u00e1ticamente sus serias limitaciones como intentos de comprender el mundo contempor\u00e1neo.<br \/>\nLa continuada erupci\u00f3n de graves crisis econ\u00f3micas, en cuanto caracter\u00edstica de la modernidad capitalista, as\u00ed como la existencia de la pobreza masiva y la explotaci\u00f3n estructural a escala global sugieren que las proclamaciones de la muerte de Marx han sido muy exageradas. Sin embargo, ser\u00eda un error pensar que uno pueda simplemente retornar a Marx, como generalmente se entend\u00eda durante gran parte del siglo XX. Tanto la desaparici\u00f3n del marxismo tradicional como las deficiencias cada vez m\u00e1s manifiestas de gran parte del post-marxismo se basan en los acontecimientos hist\u00f3ricos que sugieren la necesidad de repensar a Marx, as\u00ed como reapropi\u00e1rselo.<br \/>\nComo detallar\u00e9, contrariamente a la interpretaci\u00f3n marxista tradicional, la teor\u00eda cr\u00edtica de Marx no es, en su nivel m\u00e1s fundamental, una cr\u00edtica de un modo de explotaci\u00f3n de clase que distorsiona la modernidad, llevada a cabo desde un punto de vista de afirmaci\u00f3n el trabajo. Por el contrario, de manera m\u00e1s radical, descubre y analiza una forma \u00fanica de mediaci\u00f3n social que estructura la modernidad como una forma hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de vida social. Esta forma de mediaci\u00f3n est\u00e1 socialmente constituida por una forma de trabajo que es \u00fanica desde el punto de vista hist\u00f3rico y esencialmente temporal. Se manifiesta en formas peculiares y cuasiobjetivas de dominaci\u00f3n que no pueden ser suficientemente entendidas en t\u00e9rminos de la dominaci\u00f3n de una clase o, m\u00e1s precisamente, de cualquier entidad social y\/o pol\u00edtica concreta. Estas formas de dominaci\u00f3n, captadas por categor\u00edas como la de mercanc\u00eda y la de capital, por otra parte, no son est\u00e1ticas y no pueden ser adecuadamente conceptualizadas en t\u00e9rminos de mercado. M\u00e1s bien, cobran expresi\u00f3n en una din\u00e1mica hist\u00f3rica que est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de la modernidad capitalista.<br \/>\nII.<br \/>\nMi focalizaci\u00f3n en el car\u00e1cter hist\u00f3ricamente din\u00e1mico de la sociedad capitalista responde a las transformaciones masivas globales de las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas. Este per\u00edodo se ha caracterizado por la desintegraci\u00f3n de la s\u00edntesis fordista centrada en el Estado tras la Segunda Guerra Mundial en Occidente, el colapso o la transformaci\u00f3n fundamental del Estado de partido \u00fanico y sus econom\u00edas planificadas en el Este y el surgimiento de un orden mundial capitalista neo-liberal (que podr\u00eda, a su vez, ser socavado por el desarrollo de grandes bloques econ\u00f3micos que compiten entre s\u00ed).<br \/>\nEstos desarrollos pueden ser entendidos, a su vez, con referencia a la trayectoria general del capitalismo estatoc\u00e9ntrico en el siglo XX desde sus inicios en la Primera Guerra Mundial y la Revoluci\u00f3n Rusa, pasando por su punto m\u00e1s alto en las d\u00e9cadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial hasta su declive despu\u00e9s de 1970. Lo significativo de esta trayectoria es su car\u00e1cter global. Abarc\u00f3 los pa\u00edses capitalistas occidentales y los pa\u00edses comunistas, as\u00ed como los pa\u00edses colonizados y los pa\u00edses descolonizados. Aunque se produjeron diferencias en el desarrollo hist\u00f3rico, por supuesto, aparecen m\u00e1s como inflexiones diferentes de un patr\u00f3n com\u00fan que como evoluciones fundamentalmente diferentes. Por ejemplo, el Estado de Bienestar se expandi\u00f3 en todos los pa\u00edses occidentales industriales en los veinticinco a\u00f1os posteriores a la Segunda Guerra Mundial y luego fue reducido o parcialmente desmantelado a principios de los a\u00f1os 1970. Esta evoluci\u00f3n se produjo con independencia de que gobernaran partidos conservadores o socialdem\u00f3cratas, y se vio acompa\u00f1ada por el \u00e9xito de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en la posguerra y su r\u00e1pido declive posterior y por las transformaciones de gran calado en China.<br \/>\nTales desarrollos generales no se pueden explicar en t\u00e9rminos de decisiones contingentes, locales y pol\u00edticas. Dan a entender la existencia de una din\u00e1mica hist\u00f3rica, tanto en el Este como en Occidente, que no est\u00e1 totalmente sujeta al control pol\u00edtico y que expresa las coacciones sist\u00e9micas generales de las decisiones pol\u00edticas, sociales y econ\u00f3micas.<br \/>\nTales transformaciones hist\u00f3ricas no pueden ser adecuadamente comprendidas por las teor\u00edas de la pol\u00edtica o de la identidad, y superan el horizonte de una cr\u00edtica social centrada en la distribuci\u00f3n. Indican la importancia de un renovado encuentro con la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica marxiana, puesto que la problem\u00e1tica de las din\u00e1micas hist\u00f3ricas y el cambio estructural global est\u00e1n en el coraz\u00f3n mismo de esa cr\u00edtica. Sin embargo, la historia del siglo pasado tambi\u00e9n sugiere que una teor\u00eda cr\u00edtica adecuada debe diferir fundamentalmente de las tradicionales cr\u00edticas marxistas del capitalismo.<br \/>\nUtilizo el t\u00e9rmino \u201cmarxismo tradicional\u201d para referirme a un marco general de interpretaci\u00f3n en el que el capitalismo se analiza esencialmente en t\u00e9rminos de relaciones de clase basadas en la propiedad privada y mediadas por el mercado. La dominaci\u00f3n social es entendida principalmente en t\u00e9rminos de dominaci\u00f3n de clase y de explotaci\u00f3n. Dentro de este marco general, el capitalismo se caracteriza por una creciente contradicci\u00f3n estructural entre la propiedad privada y el mercado (entendidos como las relaciones sociales b\u00e1sicas de la sociedad), y las fuerzas de producci\u00f3n (entendidas en t\u00e9rminos de trabajo, sobre todo en cuanto trabajo industrialmente organizado).<br \/>\nEl desarrollo de esta contradicci\u00f3n da lugar a la posibilidad de una nueva forma de sociedad, entendida en t\u00e9rminos de propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n y de planificaci\u00f3n econ\u00f3mica en un contexto industrializado. La cr\u00edtica del capitalismo se lleva a cabo desde el punto de vista del trabajo y el socialismo implica un volver a s\u00ed mismo hist\u00f3rico del trabajo.<br \/>\nEn el marco b\u00e1sico de lo que he llamado &#8216;marxismo tradicional\u2019 ha habido una gran variedad de enfoques te\u00f3ricos, metodol\u00f3gicos y pol\u00edticos muy diferentes que han generado poderosos an\u00e1lisis econ\u00f3micos, pol\u00edticos, sociales, hist\u00f3ricos y culturales. Sin embargo, las limitaciones del marco general mismo se han vuelto cada vez m\u00e1s evidentes a la luz de los desarrollos hist\u00f3ricos del siglo XX. Estos desarrollos incluyen el car\u00e1cter no emancipador del \u201csocialismo realmente existente\u201d, la trayectoria hist\u00f3rica de su ascenso y declive, en paralelo con la del Estado intervencionista del capitalismo (lo que sugiere una similitud de ubicaci\u00f3n hist\u00f3rica), la importancia creciente del conocimiento cient\u00edfico y la tecnolog\u00eda avanzada en la producci\u00f3n (que parec\u00eda poner en duda la teor\u00eda del valor basada en el trabajo), las cr\u00edticas crecientes del progreso tecnol\u00f3gico y del crecimiento (que se opuso al productivismo de gran parte del marxismo tradicional) y la importancia creciente de identidades sociales no basadas en las clases sociales. En conjunto indican que el marco tradicional ya no puede servir como un punto de partida adecuado para una teor\u00eda cr\u00edtica emancipadora.<br \/>\nAs\u00ed pues, la consideraci\u00f3n de los patrones hist\u00f3ricos generales que han caracterizado el siglo pasado pone en cuesti\u00f3n tanto el marxismo tradicional, con su afirmaci\u00f3n del trabajo y la historia, como las interpretaciones posestructuralistas de la historia como [un proceso] esencialmente contingente. No obstante, tal consideraci\u00f3n no significa necesariamente negar la visi\u00f3n cr\u00edtica que informa los intentos de tratar la historia contingentemente \u2013a saber, que la historia, entendida como el despliegue de una necesidad inmanente, apunta a una forma de negaci\u00f3n de la libertad.<br \/>\nPerm\u00edtanme explicarlo brevemente: En los Grundrisse, Marx caracteriza el capitalismo como una sociedad en la que los individuos tienen mucha m\u00e1s libertad frente a las relaciones de dominaci\u00f3n personal que en las formas anteriores de sociedad. Sin embargo, esta libertad, seg\u00fan Marx, se sit\u00faa en el marco de un sistema de \u201cdependencia objetiva\u201d, enraizada en una forma de mediaci\u00f3n social que impone restricciones cuasi-objetivas a la acci\u00f3n humana, y se manifiesta del modo m\u00e1s contundente en la existencia de una l\u00f3gica hist\u00f3rica. Es decir, la existencia misma de una l\u00f3gica hist\u00f3rica indica la existencia de restricciones a la acci\u00f3n humana.<br \/>\nAs\u00ed pues, Marx no se limita a desestimar las formas de libertad personal asociadas al desarrollo del capitalismo, pero las caracteriza como fundamentalmente unilaterales e incompletas. Considerar la libertad s\u00f3lo con referencia a las cuestiones de dependencia personal puede servir para encubrir la existencia de una forma m\u00e1s abarcadora de no libertad, que hunde sus ra\u00edces en el hecho de que la gente produce la historia en una forma que acaba por dominarlos y coaccionarlos.<br \/>\nEsta forma de no libertad es el objeto central de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica de Marx, que busca entender los imperativos y las limitaciones que subyacen a la din\u00e1mica hist\u00f3rica y los cambios estructurales del mundo moderno. Su cr\u00edtica, entonces, no se lleva a cabo desde el punto de vista de la historia y del trabajo, como en el marxismo tradicional. Por el contrario, los objetos de la cr\u00edtica de Marx son la din\u00e1mica hist\u00f3rica del capitalismo, la totalidad, y la aparente centralidad ontol\u00f3gica del trabajo.<br \/>\nDebe ser evidente que el impulso cr\u00edtico del an\u00e1lisis de Marx, de acuerdo con esta lectura, es similar en algunos aspectos a los enfoques posestructuralistas en la medida en que implica una cr\u00edtica de la totalidad y de una l\u00f3gica dial\u00e9ctica de la historia. Sin embargo, mientras que Marx capta esas concepciones cr\u00edticamente, como expresi\u00f3n de la realidad de la sociedad capitalista, los enfoques posestructuralistas niegan su validez insistiendo en la primac\u00eda ontol\u00f3gica de contingencia. La cr\u00edtica de Marx de la historia heter\u00f3noma, por tanto, difiere fundamentalmente de la del post-estructuralismo en la medida que no considera esa historia como una narrativa que puede ser disuelta discursivamente, sino como la expresi\u00f3n de una estructura de dominaci\u00f3n temporal. Desde este punto de vista, cualquier intento de recuperar la acci\u00f3n humana insistiendo en la contingencia de manera que niegue u oscurezca la din\u00e1mica temporal de la forma de dominaci\u00f3n captado por la categor\u00eda de capital, es, por decirlo ir\u00f3nicamente, profundamente desempoderadora.<br \/>\nAs\u00ed pues, en teor\u00eda madura de Marx, la historia, entendida como una din\u00e1mica direccional impulsada de forma inmanente, no es una caracter\u00edstica universal de la vida social humana, pero tampoco contingencia hist\u00f3rica. Al contrario, una din\u00e1mica hist\u00f3rica intr\u00ednseca es una caracter\u00edstica hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de la sociedad capitalista (que puede ser y ha sido proyectada sobre la vida social humana en general). Lejos de ver la historia afirmativamente, Marx, fundando esta din\u00e1mica direccional en la categor\u00eda de capital, la interpreta como una forma de heteronom\u00eda. As\u00ed pues, la teor\u00eda madura de Marx no pretende ser una teor\u00eda de la historia y de la vida social v\u00e1lida transhist\u00f3ricamente. Al contrario, es hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de modo enf\u00e1tico y reflexivo. En realidad, pone en tela de juicio cualquier enfoque que reclame para s\u00ed una validez universal y transhist\u00f3rica.<br \/>\nIII.<br \/>\nPara apoyar estas afirmaciones y, por tanto, para reapropiarse los an\u00e1lisis de Marx, ahora voy reconsiderar brevemente las categor\u00edas m\u00e1s fundamentales de su cr\u00edtica madura, tales como valor, mercanc\u00eda, plusval\u00eda y capital, y adem\u00e1s con referencia a la din\u00e1mica heter\u00f3noma que caracteriza al capitalismo. Dentro del marco tradicional, la categor\u00eda marxiana del valor ha sido considerada como un intento de demostrar que el trabajo humano directo siempre y en todas partes es la \u00fanica fuente de riqueza social, que en el capitalismo est\u00e1 mediada por el mercado. Su categor\u00eda de plusvalor, de acuerdo con estos puntos de vista, demuestra la existencia de la explotaci\u00f3n en el capitalismo, mostrando que, a pesar de las apariencias, el producto excedente es generado solo por el trabajo, pero se lo apropia la clase capitalista.<br \/>\nLa plusval\u00eda, dentro de este marco tradicional, es una categor\u00eda de la explotaci\u00f3n basada en la clase.<br \/>\nEsta interpretaci\u00f3n es, en el mejor de los casos, unilateral. Se basa en una comprensi\u00f3n transhist\u00f3rica del trabajo en cuanto actividad de mediaci\u00f3n de los seres humanos y la naturaleza que transforma la materia de manera intencional y es condici\u00f3n de la vida social. El trabajo, as\u00ed entendido, se postula como la fuente de riqueza en todas las sociedades y como aquello que constituye lo que es universal y verdaderamente social. En el capitalismo, sin embargo, el trabajo se ve impedido por las relaciones particularistas y fragmentarias de llegar a realizarse plenamente.<br \/>\nLa emancipaci\u00f3n, entonces, se realiza en una forma social en la que el trabajo transhist\u00f3rico ha emergido abiertamente como el principio regulador de la sociedad.<br \/>\nEsta idea, por supuesto, est\u00e1 ligada a la de la revoluci\u00f3n socialista como la \u2018auto-realizaci\u00f3n\u2019 del proletariado. El trabajo proporciona aqu\u00ed el punto de vista de la cr\u00edtica del capitalismo.<br \/>\nUna lectura atenta de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica del Marx maduro, sin embargo, pone en tela de juicio los supuestos transhist\u00f3ricos de la interpretaci\u00f3n tradicional. En los Grundrisse, Marx indica que sus categor\u00edas fundamentales no deben ser entendidas en t\u00e9rminos estrictamente econ\u00f3micos, sino como formas de existencia social que son a la vez objetivas y subjetivas. Por otra parte \u2013y esto es crucial\u2013 esas categor\u00edas no se deben entender como transhist\u00f3ricas, sino como categor\u00edas hist\u00f3ricamente espec\u00edficas de la sociedad moderna o capitalista. Incluso categor\u00edas tales como el dinero y el trabajo, que parecen transhist\u00f3ricas debido a su car\u00e1cter abstracto y general, son v\u00e1lidas en su generalidad abstracta, seg\u00fan Marx, s\u00f3lo para la sociedad capitalista. Si las categor\u00edas hist\u00f3ricamente espec\u00edficas del capitalismo pueden parecer v\u00e1lidas para todas las sociedades es a causa de su car\u00e1cter peculiarmente abstracto y general.<br \/>\nEsto incluye la categor\u00eda de valor. En los Grundrisse, Marx trata expl\u00edcitamente el valor como una forma de riqueza hist\u00f3ricamente espec\u00edfica del capitalismo, que est\u00e1 constituida por el gasto directo tiempo de trabajo humano, y la distingue de la riqueza material, que se mide por la producci\u00f3n de bienes y es una funci\u00f3n de una variedad de los factores naturales y sociales, incluido el conocimiento. A la base del valor est\u00e1 un sistema de producci\u00f3n -el capitalismo- que genera la posibilidad hist\u00f3rica de que el valor en s\u00ed mismo pueda ser abolido y que la producci\u00f3n pueda organizarse sobre una base nueva, que no depende del gasto de trabajo humano directo en la producci\u00f3n. Pero al mismo tiempo, el valor sigue siendo la condici\u00f3n necesaria del capitalismo. Esta contradicci\u00f3n entre el potencial generado por el sistema basado en el valor y su actualizaci\u00f3n indica que, para Marx, la abolici\u00f3n del capitalismo implica la abolici\u00f3n de valor y del trabajo que crea valor. Lejos de significar la autorrealizaci\u00f3n del proletariado, la abolici\u00f3n del capitalismo implicar\u00eda la auto-abolici\u00f3n del proletariado.<br \/>\nEl Volumen I de El Capital es la elaboraci\u00f3n rigurosa de este an\u00e1lisis. Se inicia con la categor\u00eda de mercanc\u00eda, que, aqu\u00ed, no se refiere ni a los productos ya que pueden existir en muchas sociedades, ni a un escenario hipot\u00e9tico (e inexistente) pre-capitalista de la simple producci\u00f3n de mercanc\u00edas. M\u00e1s bien, la mercanc\u00eda es tratada por Marx como una forma social hist\u00f3ricamente espec\u00edfica que constituye el n\u00facleo que define la modernidad capitalista. Es a la vez una forma estructurada de la pr\u00e1ctica social y un principio estructurante de las acciones, las visiones del mundo y las disposiciones de las personas. Es decir, la mercanc\u00eda es una forma de la subjetividad y la objetividad sociales.<br \/>\nEn El Capital, Marx trat\u00f3 de revelar la naturaleza y la din\u00e1mica subyacente de la modernidad capitalista desde ese punto de partida. Lo que caracteriza a la forma de la mercanc\u00eda de las relaciones sociales, seg\u00fan el an\u00e1lisis de Marx, es que est\u00e1 constituida por el trabajo. Sin embargo, esto no es sencillo. El trabajo en el capitalismo, seg\u00fan Marx, est\u00e1 marcado por un car\u00e1cter dualista hist\u00f3ricamente espec\u00edfico: es tanto \u201ctrabajo concreto\u201d como \u201ctrabajo abstracto\u201d. El \u201ctrabajo concreto\u201d se refiere al hecho de que alguna forma de lo que consideramos actividad laboral media las interacciones de los seres humanos con la naturaleza en todas las sociedades. El \u201ctrabajo abstracto\u201d no se refiere simplemente al trabajo concreto en general, sino que es un tipo de categor\u00eda muy diferente. Esto significa que, en el capitalismo, el trabajo tambi\u00e9n tiene una funci\u00f3n social \u00fanica que no es intr\u00ednseca a la actividad laboral como tal: media una nueva forma de interdependencia social.<br \/>\nPerm\u00edtanme desarrollarlo: En una sociedad en la que la mercanc\u00eda es la categor\u00eda b\u00e1sica de estructuraci\u00f3n de la totalidad, el trabajo y sus productos no son distribuidos socialmente seg\u00fan las normas tradicionales o a trav\u00e9s de las relaciones de poder y dominaci\u00f3n, como ocurre en otras sociedades. En su lugar, el trabajo se constituye una nueva forma de interdependencia, donde las personas no consumen lo que producen, pero donde, sin embargo, su propio trabajo o los productos del trabajo funcionan como un medio cuasi-objetivo de obtenci\u00f3n de los productos de otros. Al servir como un medio tal, el trabajo y sus productos en efecto se adelantan a esa funci\u00f3n por parte de relaciones sociales manifiestas; median una nueva forma de interrelaci\u00f3n social.<br \/>\nPor tanto, en las obras de madurez de Marx la noci\u00f3n de la centralidad del trabajo en la vida social no es una proposici\u00f3n transhist\u00f3rica. Lo que significar\u00eda que la producci\u00f3n material es la dimensi\u00f3n m\u00e1s esencial de la vida social en general, o incluso del capitalismo en particular. M\u00e1s bien se refiere a que el trabajo constituye la forma de mediaci\u00f3n social hist\u00f3ricamente espec\u00edfica del capitalismo, que caracteriza a esa sociedad en sus rasgos fundamentales. Sobre esta base, Marx intenta fundar socialmente las caracter\u00edsticas b\u00e1sicas de la modernidad, tales como su din\u00e1mica hist\u00f3rica global y su proceso de producci\u00f3n.<br \/>\nAs\u00ed pues, el trabajo en el capitalismo es tanto el trabajo tal como lo entendemos transhist\u00f3ricamente y en un sentido corriente, seg\u00fan Marx, y una actividad hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de mediaci\u00f3n social. De ah\u00ed que sus objetivaciones sean tanto los productos del trabajo concreto como las formas objetivadas de mediaci\u00f3n social. Esto est\u00e1 en el coraz\u00f3n del an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda y del capital de Marx. De acuerdo con este an\u00e1lisis, entonces, las relaciones sociales que caracterizan de modo m\u00e1s fundamental a la sociedad capitalista son muy diferentes de las relaciones sociales cualitativamente espec\u00edficas y manifiestas \u2013tales como las relaciones de parentesco o las relaciones de dominaci\u00f3n personal o directa\u2013 que caracterizan a las sociedades no capitalistas. Aunque este \u00faltimo tipo de relaciones sociales siguen existiendo en el capitalismo, lo que en \u00faltima instancia estructura esta sociedad es un nuevo nivel subyacente de relaciones sociales que se constituye por el trabajo.<br \/>\nEsas relaciones tienen un car\u00e1cter peculiar cuasi-objetivo y son duales \uf02dse caracterizan por la oposici\u00f3n de una dimensi\u00f3n abstracta, general y homog\u00e9nea y una dimensi\u00f3n concreta, particular y material, que parecen ser en ambos caso \u201cnaturales\u201d, en lugar de sociales, y que condicionan las concepciones sociales de la realidad natural.<br \/>\nEl car\u00e1cter abstracto de la mediaci\u00f3n social que subyace al capitalismo se manifiesta tambi\u00e9n en la forma de riqueza dominante en esa sociedad. Como se se\u00f1al\u00f3 anteriormente, la \u201cteor\u00eda del valor\u201d marxiana, basada en el trabajo, ha sido con frecuencia malinterpretada como una teor\u00eda de la riqueza basada en el trabajo, una que establece el trabajo, en todo momento y en todo lugar, como la \u00fanica fuente social de la riqueza. Sin embargo, el an\u00e1lisis de Marx no es un an\u00e1lisis de la riqueza en general, no m\u00e1s que del trabajo en general. Analiza el valor como una forma hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de riqueza, lo que est\u00e1 ligado al papel \u00fanico en la historia del trabajo en el capitalismo.<br \/>\nAs\u00ed, en El Capital, Marx distingue expl\u00edcitamente el valor respecto de la riqueza material. Relaciona entonces estas dos formas distintas de riqueza con la dualidad del trabajo en el capitalismo. La riqueza material se mide por la cantidad de productos producidos y es una funci\u00f3n de un n\u00famero de factores tales como el conocimiento, la organizaci\u00f3n social y las condiciones naturales, adem\u00e1s del trabajo. El valor est\u00e1 constituido \u00fanicamente por el gasto de tiempo de trabajo socialmente necesario. Es la forma dominante de la riqueza en el capitalismo. Mientras que la riqueza material, cuando es la forma dominante de la riqueza, est\u00e1 mediada por las relaciones sociales manifiestas, el valor es a la vez una forma de riqueza y una forma de mediaci\u00f3n social. Esto es, se trata de una forma auto-mediada de la riqueza.<br \/>\nEn el marco de esta interpretaci\u00f3n, entonces, lo que fundamentalmente caracteriza al capitalismo es una especificidad hist\u00f3rica, la forma cuasi-objetiva de mediaci\u00f3n social que est\u00e1 constituida por el trabajo, es decir, por determinadas formas de pr\u00e1ctica social \u2013que se vuelve casi independiente de las personas que participan en dichas pr\u00e1cticas.<br \/>\nEl resultado es una nueva forma hist\u00f3rica de la dominaci\u00f3n social \uf02dque somete a la gente a imperativos y constricciones estructurales, impersonales y cada vez m\u00e1s racionalizadas, que no pueden ser adecuadamente captadas en t\u00e9rminos de dominaci\u00f3n de clase, o, m\u00e1s en general, en t\u00e9rminos de la dominaci\u00f3n concreta de las agrupaciones sociales o de las agencias institucionales del Estado y\/o la econom\u00eda.<br \/>\nNo tiene un lugar determinado y, aunque constituida por determinadas formas de pr\u00e1ctica social, no parece ser social en absoluto. Estoy sugiriendo que el an\u00e1lisis marxiano de la dominaci\u00f3n abstracta es un an\u00e1lisis m\u00e1s riguroso y determinado de lo que Foucault intent\u00f3 captar con su noci\u00f3n de poder en el mundo moderno.<br \/>\nAdem\u00e1s, su an\u00e1lisis revela la parcialidad de la noci\u00f3n de poder capilar de Foucault.<br \/>\nLa forma de dominaci\u00f3n que Marx analiza no s\u00f3lo es celular y espacial, sino procesual y temporal. Es, al mismo tiempo y en un uno, capilar y global.<br \/>\nEsta forma de dominaci\u00f3n es fundamentalmente una forma temporal. El an\u00e1lisis marxiano de la magnitud de valor en t\u00e9rminos del \u201ctiempo de trabajo socialmente necesario\u201d delinea una norma social, general y abstracta, a la que la producci\u00f3n debe ajustarse. T\u00e9ngase en cuenta que, en esta estructura, el marco del tiempo (por ejemplo, una hora) se constituye como una variable independiente. La cantidad de valor producido por unidad de tiempo es una funci\u00f3n de la unidad de tiempo exclusivamente; sigue siendo el mismo independientemente de las variaciones individuales o el nivel de productividad. Es la primera determinaci\u00f3n de la forma abstracta hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de dominaci\u00f3n social intr\u00ednseca a las formas fundamentales de mediaci\u00f3n social del capitalismo: es la dominaci\u00f3n de las personas por el tiempo, por una forma hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de la temporalidad \u2013tiempo abstracto newtoniano\u2013 que se constituy\u00f3 hist\u00f3ricamente con la forma de la mercanc\u00eda.<br \/>\nSin embargo, ser\u00eda unilateral ver la temporalidad en el capitalismo s\u00f3lo en t\u00e9rminos de tiempo newtoniano, es decir, como tiempo homog\u00e9neo vac\u00edo. Una vez que el capitalismo se ha desarrollado plenamente, los aumentos continuos en la productividad s\u00f3lo obtienen a corto plazo aumentos en la magnitud del valor creado por unidad de tiempo. Una vez que el incremento productivo se convierte en general, la magnitud del valor generado por unidad de tiempo vuelve a caer a su nivel base. El resultado es una especie de cinta rodante. Los niveles m\u00e1s altos de productividad obtienen grandes incrementos en la riqueza material, pero no aumentos proporcionales a largo plazo en el valor por unidad de tiempo. Esto, a su vez, conduce a aumentos a\u00fan mayores en la productividad. (T\u00e9ngase en cuenta que esta peculiar din\u00e1mica de rotaci\u00f3n est\u00e1 enraizada en la dimensi\u00f3n temporal de valor. Esto no puede ser completamente explicado por la forma en que es generalizado este patr\u00f3n, por ejemplo, a trav\u00e9s de la competencia del mercado.)<br \/>\nSin embargo, la productividad incrementada tiene un efecto: redetermina qu\u00e9 se considera como una unidad de tiempo dada. Es decir, vuelve a determinar la unidad de tiempo (abstracto), empuja hacia adelante, por as\u00ed decirlo. Este movimiento es un movimiento del tiempo. Por lo tanto, no puede ser aprehendido dentro del marco de tiempo newtoniano, sino que requiere un marco de referencia de orden superior dentro del cual se mueve el marco de tiempo newtoniano. Este movimiento del tiempo puede ser denominado tiempo hist\u00f3rico. La nueva determinaci\u00f3n de la unidad de tiempo abstracto y constante vuelve a determinar la compulsi\u00f3n asociado a esa unidad. De esta manera, el movimiento del tiempo adquiere una dimensi\u00f3n necesaria. El tiempo abstracto y el tiempo hist\u00f3rico, entonces, son dial\u00e9cticamente interrelacionados. Ambos se constituyen hist\u00f3ricamente con las formas de la mercanc\u00eda y el capital como estructuras de dominaci\u00f3n.<br \/>\nAs\u00ed pues, en el marco del an\u00e1lisis de Marx la dualidad inestable de la forma mercanc\u00eda genera una interacci\u00f3n dial\u00e9ctica entre valor y valor de uso que da lugar a una muy compleja din\u00e1mica hist\u00f3rica, no lineal, que marca la modernidad capitalista. Por un lado, esta din\u00e1mica se caracteriza por continuas transformaciones de la producci\u00f3n y, m\u00e1s en general, de la vida social. Por otro lado, esta din\u00e1mica hist\u00f3rica implica la reconstituci\u00f3n permanente de su propia condici\u00f3n fundamental como una caracter\u00edstica invariable de la vida social \u2013a saber, que el valor es reconstituido y, por lo tanto, que la mediaci\u00f3n social en \u00faltima instancia sigue siendo efectuada por el trabajo y que el trabajo vivo sigue siendo un elemento esencial del proceso de producci\u00f3n (considerado en t\u00e9rminos de la sociedad como un todo), independientemente del nivel de productividad. La din\u00e1mica hist\u00f3rica del capitalismo genera sin cesar lo \u201cnuevo\u201d, al mismo tiempo que regenera lo \u201cmismo\u201d. Genera a la vez la posibilidad de una nueva organizaci\u00f3n del trabajo y de la vida social y, sin embargo, al mismo tiempo, impide esa posibilidad sea realizada.<br \/>\nLa din\u00e1mica generada por la dial\u00e9ctica de estas temporalidades se encuentra en el coraz\u00f3n de la categor\u00eda de capital, que Marx presenta inicialmente como valor que se auto-valoriza. As\u00ed pues, para Marx, el capital es una categor\u00eda de movimiento, es valor en movimiento. No tiene forma ni encarnaci\u00f3n material fijas, sino que aparece como momentos diferentes de su trayectoria en espiral en la forma del dinero y en de las mercanc\u00edas.<br \/>\nCabe destacar que, en la introducci\u00f3n de la categor\u00eda de capital, Marx la describe con el mismo lenguaje que utiliza Hegel en la Fenomenolog\u00eda con referencia a Geist \u2013la sustancia con automovimiento que es el sujeto de su propio proceso. De este modo, Marx sugiere que, de hecho, existe un sujeto hist\u00f3rico en el sentido hegeliano en el capitalismo: la noci\u00f3n hegeliana de la historia como un despliegue dial\u00e9ctico de un sujeto es v\u00e1lida, pero s\u00f3lo para la modernidad capitalista. Por otra parte \u2013y esto es de vital importancia\u2013 Marx no identifica este sujeto con el proletariado (como hace Luk\u00e1cs) o incluso con la humanidad. En su lugar, lo identifica con el capital, una estructura din\u00e1mica de dominaci\u00f3n abstracta que, aunque constituida por seres humanos, se hace independiente de su voluntad.<br \/>\nAs\u00ed pues, la cr\u00edtica madura de Marx a Hegel ya no supone una inversi\u00f3n antropol\u00f3gica de la dial\u00e9ctica idealista de este \u00faltimo. M\u00e1s bien, es la \u201cjustificaci\u00f3n\u201d materialista de esa dial\u00e9ctica. Marx sostiene impl\u00edcitamente que el \u201cn\u00facleo racional\u201d de la dial\u00e9ctica de Hegel es precisamente su car\u00e1cter idealista. Es una expresi\u00f3n de un modo de dominaci\u00f3n constituido por relaciones alienadas \u2013es decir, relaciones que adquieren una existencia cuasi-independiente frente a los individuos, que ejercen una forma de coacci\u00f3n sobre ellos y que, debido a su peculiar car\u00e1cter dualista, son de car\u00e1cter dial\u00e9ctico.<br \/>\nAs\u00ed pues, en su teor\u00eda madura, Marx no postula un meta-sujeto hist\u00f3rico, como el proletariado, que consiguientemente se realiza a s\u00ed mismo en una sociedad futura, sino que proporciona la base para una cr\u00edtica de esta noci\u00f3n. Esto implica una posici\u00f3n muy diferente a la de te\u00f3ricos como Luk\u00e1cs, para quien la totalidad social constituida por el trabajo proporciona el punto de vista de la cr\u00edtica del capitalismo, y ha de realizarse en el socialismo. En El Capital, la totalidad y el trabajo que la constituye se han convertido en los objetos de la cr\u00edtica. El Sujeto hist\u00f3rico es la estructura alienada de la mediaci\u00f3n social que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la formaci\u00f3n capitalista. Las contradicciones del capital apuntan a la abolici\u00f3n del Sujeto, no a su realizaci\u00f3n.<br \/>\nEs significativo a este respecto que, cuando Marx desarrolla la categor\u00eda de capital, cambia su relaci\u00f3n con los productores inmediatos. Inicialmente, el capital no es m\u00e1s que una expresi\u00f3n alienada del trabajo de los trabajadores colectivos. Sin embargo, con la \u201csubsunci\u00f3n real\u201d del trabajo y la creciente importancia de la ciencia y la tecnolog\u00eda en la producci\u00f3n, el capital va dejando de ser la forma mistificada del poder que \u201crealmente\u201d es la de los trabajadores. Al contrario, las fuerzas sociales productivas apropiadas por el capital se vuelven cada vez m\u00e1s fuerzas productivas socialmente generales, que ya no pueden ser entendidas como aquellas de los productores inmediatos. Esta acumulaci\u00f3n de conocimiento social general convierte el valor y, por lo tanto, el trabajo proletario, cada vez m\u00e1s en algo anacr\u00f3nico y, al mismo tiempo, la dial\u00e9ctica de valor y valor de uso reconstituye el valor y la necesidad de este tipo de trabajo.<br \/>\nComo acotaci\u00f3n al margen, cabe se\u00f1alar que, fundando el car\u00e1cter contradictorio de la formaci\u00f3n social en las formas dualistas expresadas por las categor\u00edas de la mercanc\u00eda y el capital, Marx insin\u00faa que la contradicci\u00f3n social estructural es espec\u00edfica del capitalismo. La idea de que la realidad o las relaciones sociales en general son esencialmente contradictorias y dial\u00e9cticas parece ser, a la luz de este an\u00e1lisis, una idea que s\u00f3lo puede ser asumida metaf\u00edsicamente, no explicada.<br \/>\nUna implicaci\u00f3n de este an\u00e1lisis es que el capital no existe como un todo unitario, y que la noci\u00f3n marxista de contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica entre \u201cfuerzas\u201d y \u201crelaciones\u201d de la producci\u00f3n es intr\u00ednseca al capital, una funci\u00f3n de sus dos dimensiones. Como una totalidad contradictoria, el capital es generador de la din\u00e1mica hist\u00f3rica compleja que comenc\u00e9 a esbozar, una din\u00e1mica que apunta a la posibilidad de su propia superaci\u00f3n. La contradicci\u00f3n que permite otra forma de vida tambi\u00e9n permite la posibilidad de imaginar otra forma de vida. Es decir, la teor\u00eda fundamenta su propia posibilidad por medio de las mismas categor\u00edas con las que capta su objeto \uf02dy exige de todos los intentos de la teor\u00eda cr\u00edtica que sea capaz de dar cuenta de su propia posibilidad.<br \/>\nLa comprensi\u00f3n de la compleja din\u00e1mica del capitalismo que he esbozado permite un an\u00e1lisis cr\u00edtico y social (antes que tecnol\u00f3gico) de la trayectoria del crecimiento y la estructura de la producci\u00f3n en la sociedad moderna. En Marx, el concepto clave de plusval\u00eda no s\u00f3lo indica, como har\u00edan las interpretaciones tradicionales, que la plusval\u00eda es producida por la clase trabajadora, sino que demuestra que el capitalismo se caracteriza por una forma determinada de \u201ccrecimiento\u201d desbocado. En este marco, el problema del crecimiento en el capitalismo no es s\u00f3lo que sea propenso a las crisis, como a menudo se ha destacado en los enfoques marxistas tradicionales. M\u00e1s bien es problem\u00e1tica la forma de crecimiento misma, que implica la destrucci\u00f3n acelerada del medio ambiente natural. De acuerdo con este enfoque, la trayectoria de crecimiento ser\u00eda diferente si el objetivo \u00faltimo de la producci\u00f3n fuese el incremento de la riqueza material y no de la plusval\u00eda.<br \/>\nEste enfoque tambi\u00e9n proporciona la base para un an\u00e1lisis cr\u00edtico de la estructura del trabajo socialmente constituido y la naturaleza de la producci\u00f3n en el capitalismo. Indica que el proceso industrial de producci\u00f3n no debe ser entendido como un proceso t\u00e9cnico que, aunque cada vez m\u00e1s socializado, es utilizado por los capitalistas privados para sus propias necesidades. M\u00e1s bien, el enfoque que estoy esbozando comprende ese proceso como intr\u00ednsecamente capitalista. La presi\u00f3n del capital a aumentar continuamente la productividad da lugar a un aparato productivo de sofisticaci\u00f3n tecnol\u00f3gica considerable que vuelve la producci\u00f3n de la riqueza material esencialmente independiente del gasto directo del tiempo de trabajo humano. Esto, a su vez, abre la posibilidad de reducciones a gran escala y socialmente generales en el tiempo de trabajo, as\u00ed como de cambios fundamentales en la naturaleza y la organizaci\u00f3n social del trabajo. Sin embargo, estas posibilidades no se realizan en el capitalismo. En lugar de eso el valor, que est\u00e1 constituido por el gasto directo del tiempo de trabajo humano, es restablecido como el fundamento del sistema. Por consiguiente, aunque hay un desplazamiento creciente hacia fuera del trabajo manual, el desarrollo de la producci\u00f3n tecnol\u00f3gicamente sofisticada no libera a la mayor\u00eda de la gente de trabajo fragmentado y repetitivo.<br \/>\nDel mismo modo, el tiempo de trabajo no se reduce a un nivel social general, sino que se distribuye desigualmente, incluso de manera creciente para la mayor\u00eda. Por un lado, las capacidades de la especie constituidas hist\u00f3ricamente en la forma del capital abren la posibilidad hist\u00f3rica de futuro \u2013una forma de producci\u00f3n social que ya no se basa en el gasto de trabajo humano directo en la producci\u00f3n, es decir, en el trabajo de una clase. Por otro lado, la necesidad del presente es reconstituida constantemente.<br \/>\nAs\u00ed pues, de acuerdo con la reinterpretaci\u00f3n que he descrito, la teor\u00eda de Marx va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00edtica tradicional del mercado y la propiedad privada. No es s\u00f3lo una cr\u00edtica de la explotaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n desigual de la riqueza y el poder. M\u00e1s bien interpreta la sociedad moderna industrial misma como capitalista,<br \/>\ny analiza cr\u00edticamente el capitalismo sobre todo en t\u00e9rminos de estructuras abstractas de la dominaci\u00f3n, de aumento de la fragmentaci\u00f3n del trabajo y la existencia individual, as\u00ed como de la l\u00f3gica ciega del desarrollo descontrolado. Trata a la clase obrera como un elemento b\u00e1sico del capitalismo, m\u00e1s que como la encarnaci\u00f3n de su negaci\u00f3n, e impl\u00edcitamente conceptualiza el socialismo en t\u00e9rminos de la posible supresi\u00f3n del proletariado y de la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n basada en el trabajo del proletariado, as\u00ed como de la din\u00e1mica sist\u00e9mica de las coacciones abstractas constituidas por el trabajo en cuanto actividad socialmente mediadora.<br \/>\nEste enfoque reconceptualiza la sociedad postcapitalista en t\u00e9rminos de la superaci\u00f3n del proletariado y del trabajo que \u00e9ste realiza \uf02des decir, en t\u00e9rminos de una transformaci\u00f3n de la estructura general del trabajo y del tiempo. En cierto sentido, se diferencia tanto de la noci\u00f3n marxista tradicional de la realizaci\u00f3n del proletariado como del modo capitalista de \u201cabolir\u201d las clases trabajadoras mediante la creaci\u00f3n de una infraclase en el marco de la distribuci\u00f3n desigual del trabajo y del tiempo a nivel nacional y mundial. La posibilidad de un futuro en el que el excedente de producci\u00f3n ya no tenga que basarse en el trabajo de una clase oprimida es, al mismo tiempo, la posibilidad de una evoluci\u00f3n desastrosa en la que la superfluidad creciente de trabajo se exprese como la superfluidad creciente de las personas.<br \/>\nAl alejar el foco de la cr\u00edtica de una preocupaci\u00f3n exclusiva por el mercado y la propiedad privada, este enfoque podr\u00eda proporcionar la base para una teor\u00eda cr\u00edtica de los llamados pa\u00edses \u201csocialistas realmente existentes\u201d como formas alternativas (y fracasadas) de acumulaci\u00f3n de capital, m\u00e1s que como formas sociales que representaban la negaci\u00f3n hist\u00f3rica del capital, aunque sea de forma imperfecta.<br \/>\nNo he tenido tiempo de desarrollar la noci\u00f3n de que las categor\u00edas no deben interpretarse como meramente econ\u00f3micas, sino, en t\u00e9rminos de Marx, como Daseinformen (formas de existencia), Existenzbestimmungen (determinaciones existenciales) \u2013lo que indica que han de entenderse tambi\u00e9n como categor\u00edas culturales que implican determinadas visiones del mundo y determinados conceptos de la personalidad, por ejemplo. Sin embargo, me gustar\u00eda sugerir que, al relacionar la superaci\u00f3n de capital con la superaci\u00f3n del trabajo proletario, esta interpretaci\u00f3n podr\u00eda comenzar a acercarse a la aparici\u00f3n hist\u00f3rica de autocomprensiones y subjetividades post-proletarias. Se abre la posibilidad de una teor\u00eda que puede reflejar la historia de los nuevos movimientos sociales de las \u00faltimas d\u00e9cadas y las diferentes visiones del mundo hist\u00f3ricamente constituidas que encarnan y expresan. Tambi\u00e9n podr\u00eda ser capaz de acercarse al aumento global de las formas de \u201cfundamentalismo\u201d como formas populistas fetichizadas de oposici\u00f3n a los efectos diferenciales del capitalismo neoliberal global.<br \/>\nIV.<br \/>\nSi se considera retrospectivamente, se ha hecho evidente que la configuraci\u00f3n social\/pol\u00edtica\/econ\u00f3mica\/cultural de la hegemon\u00eda del capital ha variado hist\u00f3ricamente \u2013desde el mercantilismo, a trav\u00e9s del capitalismo liberal del siglo XIX y el capitalismo fordista centrado en el Estado del siglo XX, hasta el capitalismo global neo-liberal contempor\u00e1neo. Cada configuraci\u00f3n ha suscitado una serie de cr\u00edticas penetrantes \u2013de la explotaci\u00f3n y el crecimiento desigual, injusto, por ejemplo, o de los modos tecnocr\u00e1ticos y burocr\u00e1ticos de dominaci\u00f3n.<br \/>\nCada una de estas cr\u00edticas, sin embargo, es incompleta. Como vemos ahora, el capitalismo no puede identificarse completamente con cualquiera de sus configuraciones hist\u00f3ricas.<br \/>\nHe tratado de diferenciar entre los enfoques que, de forma m\u00e1s o menos sofisticada, en \u00faltima instancia son cr\u00edticas a una configuraci\u00f3n hist\u00f3rica del capital y un enfoque que permite una comprensi\u00f3n del capital como el n\u00facleo de la formaci\u00f3n social, separable de las distintas configuraciones superficiales.<br \/>\nLa distinci\u00f3n entre el capital como el n\u00facleo de la formaci\u00f3n social y las configuraciones hist\u00f3ricamente espec\u00edficas del capitalismo se ha vuelto cada vez m\u00e1s importante. Confundir ambas cosas ha dado lugar a falsas interpretaciones de importancia. Recordemos la afirmaci\u00f3n de Marx de que la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n social deber\u00e1 sacar su poes\u00eda del futuro, a diferencia de otras revoluciones anteriores que, centradas en el pasado, no reconocieron el contenido hist\u00f3rico propio. En este sentido, el marxismo tradicional se coloc\u00f3 de espaldas a un futuro que no entend\u00eda. En lugar de apuntar a la superaci\u00f3n del capitalismo, al centrarse en la propiedad privada y el mercado, incurri\u00f3 en una malinterpretaci\u00f3n que confund\u00eda el capital con su configuraci\u00f3n espec\u00edfica en el siglo XIX. Por consiguiente, impl\u00edcitamente afirmaba la nueva configuraci\u00f3n estatoc\u00e9ntrica que surgi\u00f3 de la crisis del capitalismo liberal.<br \/>\nM\u00e1s recientemente, la afirmaci\u00f3n no intencional de una nueva configuraci\u00f3n del capitalismo puede observarse en el giro anti-hegeliano hacia Nietzsche caracter\u00edstico de gran parte del pensamiento posestructuralista desde los tempranos a\u00f1os 1970. Tal pensamiento, sin duda, vuelve la espalda a un futuro que no comprende adecuadamente. Al rechazar el tipo de orden estatoc\u00e9ntrico impl\u00edcitamente afirmado por el marxismo tradicional, lo hizo de una manera que era incapaz de comprender cr\u00edticamente el orden global neoliberal que ha superado el capitalismo estatoc\u00e9ntrico, en el Este y en el Oeste.<br \/>\nAs\u00ed pues, las transformaciones hist\u00f3ricas del siglo pasado no s\u00f3lo han puesto de manifiesto las debilidades de gran parte del marxismo tradicional, as\u00ed como de las diversas formas de post-marxismo cr\u00edtico, sino que sugieren tambi\u00e9n la importancia central de la cr\u00edtica del capitalismo para una teor\u00eda cr\u00edtica hoy.<br \/>\nAl tratar de repensar la concepci\u00f3n de Marx del capital como el n\u00facleo esencial de la formaci\u00f3n social, he tratado de contribuir a la reconstituci\u00f3n de una cr\u00edtica s\u00f3lida del capitalismo actual que, liberada de las ataduras conceptuales de los enfoques que identifican al capitalismo con una de sus configuraciones hist\u00f3ricas, podr\u00eda ser adecuada para nuestro universo social.<br \/>\nTraducci\u00f3n del ingl\u00e9s de Jos\u00e9 Antonio Zamora y Jordi Maiso<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como detallar\u00e9, contrariamente a la interpretaci\u00f3n marxista tradicional, la teor\u00eda cr\u00edtica de Marx no es, en su nivel m\u00e1s fundamental, una cr\u00edtica de un modo de explotaci\u00f3n de clase que distorsiona la modernidad, llevada a cabo desde un punto de vista de afirmaci\u00f3n el trabajo. Por el contrario, de manera m\u00e1s radical, descubre y analiza una forma \u00fanica de mediaci\u00f3n social que estructura la modernidad como una forma hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de vida social. Esta forma de mediaci\u00f3n est\u00e1 socialmente constituida por una forma de trabajo que es \u00fanica desde el punto de vista hist\u00f3rico y esencialmente temporal. Se manifiesta en formas peculiares y cuasiobjetivas de dominaci\u00f3n que no pueden ser suficientemente entendidas en t\u00e9rminos de la dominaci\u00f3n de una clase o, m\u00e1s precisamente, de cualquier entidad social y\/o pol\u00edtica concreta. Estas formas de dominaci\u00f3n, captadas por categor\u00edas como la de mercanc\u00eda y la de capital, por otra parte, no son est\u00e1ticas y no pueden ser adecuadamente conceptualizadas en t\u00e9rminos de mercado. M\u00e1s bien, cobran expresi\u00f3n en una din\u00e1mica hist\u00f3rica que est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de la modernidad capitalista.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":4052,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-4029","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4029"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4029\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4052"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}