{"id":406,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=406"},"modified":"2020-02-14T10:50:39","modified_gmt":"2020-02-14T09:50:39","slug":"pobreza-mundial-pauperizacion-y-acumulacion-de-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=406","title":{"rendered":"Pobreza mundial, pauperizaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n de capital"},"content":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n para Correspondencia de Prensa, Ernesto Herrera<\/p>\n<p>Un discurso sobre la pobreza y la necesidad de reducir su magnitud, o erradicarla, est\u00e1 de moda hoy en d\u00eda. Es un discurso de la caridad, al estilo del siglo XIX que no busca entender los mecanismos sociales y econ\u00f3micos que generan la pobreza, aunque los medios cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos para erradicarla ya est\u00e9n disponibles.<\/p>\n<p>El capitalismo y la nueva cuesti\u00f3n agraria<\/p>\n<p>Todas las sociedades antes de los tiempos modernos (capitalista) fueron sociedades campesinas. Su producci\u00f3n estaba regulada por varios sistemas y l\u00f3gicas espec\u00edficas pero no aquellas que rigen el capitalismo en una sociedad de mercado, como la maximizaci\u00f3n del retorno sobre el capital.<\/p>\n<p>La moderna agricultura capitalista -abarcando tanto las haciendas familiares en gran escala como las corporaciones de los agrobusiness, igualmente ricas- est\u00e1 ahora empe\u00f1ada en un ataque masivo a la producci\u00f3n campesina del Tercer Mundo. La se\u00f1al verde para esto fue dada en la sesi\u00f3n de noviembre del 2001 de la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio (OMC) en Doha, Qatar. Hay muchas v\u00edctimas de \u00e9ste ataque, y la mayor parte son campesinos del Tercer Mundo, que a\u00fan constituyen m\u00e1s de la mitad de la humanidad.<\/p>\n<p>La agricultura capitalista gobernada por el principio de retorno sobre el capital, que se localiza casi exclusivamente en Am\u00e9rica del Norte, Europa, Australia y en el Cono Sur de Am\u00e9rica Latina, emplea s\u00f3lo unas pocas decenas de millones de agricultores que ya no son campesinos. Debido al grado de mecanizaci\u00f3n y las extensas dimensiones de las haciendas administradas por un propietario, su productividad generalmente var\u00eda entre 1 y 2 millones de kilogramos de cereales por agricultor.<\/p>\n<p>En agudo contraste, tres mil millones de agricultores est\u00e1n dedicados a la agricultura campesina. Sus tierras pueden ser agrupadas en dos sectores distintos, con escalas de producci\u00f3n, caracter\u00edsticas econ\u00f3micas y sociales, y niveles de eficiencia muy diferentes. Un sector, capaz de beneficiar la revoluci\u00f3n verde, obtuvo fertilizantes, pesticidas, semillas mejoradas y alg\u00fan grado de mecanizaci\u00f3n. La productividad de estos campesinos var\u00eda entre 10 y 50 mil kilogramos de cereales por a\u00f1o. Con todo, se estima que la productividad anual de los campesinos excluidos de las nuevas tecnolog\u00edas est\u00e9 alrededor de 1.000 kilogramos por agricultor.<\/p>\n<p>El radio de productividad entre el m\u00e1s avanzado segmento capitalista de la agricultura mundial es el m\u00e1s pobre, que estaba en torno de 10 a 1 antes de 1940, est\u00e1 ahora cerca de 2000 a uno, esto significa que la productividad progres\u00f3 mucho m\u00e1s desigualmente en el \u00e1rea de la agricultura y de la producci\u00f3n alimenticia que en cualquiera de las otras \u00e1reas. Esta evoluci\u00f3n condujo simult\u00e1neamente a la reducci\u00f3n de los precios relativos a los productos alimenticios (en relaci\u00f3n con los productos industriales y de servicios) a un quinto de lo que era hace cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s. La nueva cuesti\u00f3n agraria resulta de este desarrollo desigual.<\/p>\n<p>La modernizaci\u00f3n siempre combin\u00f3 dimensiones constructivas, especialmente la acumulaci\u00f3n del capital y el aumento de la productividad, con aspectos destructivos: reducci\u00f3n del trabajo al estado de una mercader\u00eda vendida en el mercado, muchas veces destruyendo la base ecol\u00f3gica natural para la reproducci\u00f3n de la vida y de la producci\u00f3n, y polarizando la distribuci\u00f3n de la riqueza a un nivel global. La modernizaci\u00f3n siempre integr\u00f3 simult\u00e1neamente a algunos, pues los mercados en expansi\u00f3n crean empleos, y excluye a otros, que no fueron integrados en la nueva fuerza de trabajo despu\u00e9s de haber perdido sus posiciones en los sistemas anteriores.<\/p>\n<p>En su fase de ascenso, la expansi\u00f3n capitalista global integr\u00f3 a muchos junto con los procesos de exclusi\u00f3n. Pero ahora, en las sociedades campesinas del Tercer Mundo, se excluye un n\u00famero masivo de personas y se incluyen relativamente pocas. La cuesti\u00f3n que se plantea aqu\u00ed, precisamente, es que si esta tendencia continuar\u00e1 en operar con relaci\u00f3n a los tres mil millones de seres humanos que a\u00fan producen y viven en sociedades campesinas en Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En realidad \u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda si la agricultura y la producci\u00f3n alimenticia fuesen tratadas como cualquier otra forma de producci\u00f3n sometida a las reglas de la competencia en un mercado abierto y desreglamentado, como fue en principio decidido en la reuni\u00f3n de la OMC en Doha? \u00bfSer\u00e1 que tales principios estimularon la aceleraci\u00f3n de la producci\u00f3n?<\/p>\n<p>Alguien podr\u00eda imaginar que la comida tra\u00edda al mercado por los tres mil millones de campesinos de hoy, despu\u00e9s de asegurar su propia subsistencia, ser\u00eda al rev\u00e9s de eso producida por veinte millones de nuevos agricultores modernos. Las condiciones para el \u00e9xito de una alternativa incluir\u00edan: 1) la transferencia de importantes parcelas de buena tierra para los nuevos agricultores capitalistas (y estas tierras tendr\u00edan que ser arrancadas de las manos de las actuales poblaciones campesinas); 2) capital (para comprar bienes y equipos); y 3) acceso a los mercados consumidores. Tales agricultores en realidad competir\u00edan con \u00e9xito con los millones de millones de campesinos del presente. \u00bfPero que suceder\u00eda con aquellos millares de millones de personas?<\/p>\n<p>En estas circunstancias, acordar con el principio general de la competencia de productos agr\u00edcolas y alimenticios, impuestos por la OMC, significa aceptar la eliminaci\u00f3n de miles de millones de productores no competitivos dentro del corto tiempo hist\u00f3rico de unas pocas d\u00e9cadas. Lo que transformar\u00e1 a estos miles de de millones de seres humanos, la mayor\u00eda de los cuales ya son pobres entre los pobres, es que se alimenten a s\u00ed mismos con grandes dificultades. En un espacio de tiempo de cincuenta a\u00f1os, el desarrollo industrial, a\u00fan en la fant\u00e1stica hip\u00f3tesis de una tasa de crecimiento continua del 7% al a\u00f1o, no podr\u00eda absorber ni un tercio de esta reserva.<\/p>\n<p>El mayor argumento presentado con el fin de legitimar la doctrina de la competencia de la OMC es que tal desarrollo sucedi\u00f3 en el siglo XIX y en el XX, tanto en Europa como en Estados Unidos, donde se produjo una sociedad urbano-industrial y post-industrial moderna, rica, con una agricultura moderna capaz de alimentar a la naci\u00f3n y hasta exportar alimentos. \u00bfPor qu\u00e9 no deber\u00eda este modelo ser repetido en los actuales pa\u00edses del Tercer Mundo?.<\/p>\n<p>Este argumento deja de considerar los dos principales factores que tornan casi imposible la reproducci\u00f3n de este modelo en el Tercer Mundo. Lo primero es que el modelo europeo se desarroll\u00f3 a lo largo de un siglo y medio justamente con tecnolog\u00edas de trabajo intensivas. Las tecnolog\u00edas modernas utilizan mucho menos trabajo y los reci\u00e9n llegados del Tercer Mundo, tienen que adoptarlas para que sus exportaciones industriales sean competitivas en los mercados globales. Lo segundo, es que durante aquella larga transici\u00f3n, Europa se benefici\u00f3 de la migraci\u00f3n masiva para las Am\u00e9ricas de su excedente poblaci\u00f3n.<br \/>\nEl argumento de que el capitalismo realmente resolvi\u00f3 la cuesti\u00f3n agraria en sus centros desarrollados siempre fue aceptado por amplios sectores de izquierda, siendo un ejemplo el famosos libro de Karl Kautsky, \u00abLa cuesti\u00f3n agraria\u00bb, escrito antes de la Primera Guerra Mundial. La ideolog\u00eda sovi\u00e9tica hered\u00f3 tal visi\u00f3n y con base en la misma, emprendi\u00f3 la modernizaci\u00f3n durante la colectivizaci\u00f3n estalinista, con d\u00e9biles resultados.<\/p>\n<p>Algo que siempre fue pasado por alto es el hecho de que el capitalismo, en cuanto resolv\u00eda la cuesti\u00f3n en sus centros, hac\u00eda esto generando una gigantesca cuesti\u00f3n agraria en las periferias, la cual s\u00f3lo puede resolverla a trav\u00e9s del genocidio de la mitad de la especie humana. Dentro de la tradici\u00f3n marxista, s\u00f3lo el mao\u00edsmo entendi\u00f3 la magnitud del desaf\u00edo. Por lo tanto, aquellos que acusaron al mao\u00edsmo de ser una \u00abdesviaci\u00f3n campesina\u00bb mostraron por \u00e9sta simple cr\u00edtica, que les falta la capacidad anal\u00edtica para comprender el capitalismo imperialista, lo cual ellos lo reducen a un discurso abstracto sobre el capitalismo en general.<\/p>\n<p>La modernizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la liberaci\u00f3n del mercado capitalista, sugerido por la OMC y por los que la apoyan, encuadra lado a lado, sin siquiera efectuar la necesaria unificaci\u00f3n, los dos componentes: la producci\u00f3n alimenticia a una escala global a trav\u00e9s de modernos agricultores competitivos basados sobre todo en el Norte y en el futuro posiblemente tambi\u00e9n en algunos bolsones del Sur, y la marginalizaci\u00f3n exclusi\u00f3n, y el avance del empobrecimiento de la mayor\u00eda de los tres mil millones de campesinos del actual Tercer Mundo y, finalmente, su aislamiento en alguna especie de reservas. Combina por lo tanto, un discurso pro-modernizaci\u00f3n y dominado por la eficiencia con un conjunto de pol\u00edticas ecol\u00f3gicas-culturales de contenci\u00f3n que permitan a las v\u00edctimas sobrevivir en un estado de empobrecimiento material (incluyendo el aspecto ecol\u00f3gico) Estos dos componentes pueden por lo tanto, complementarse una a otra, al contrario de entrar en conflicto.<\/p>\n<p>\u00bfPodremos imaginarnos otras alternativas, y haberlas discutido ampliamente?<br \/>\n\u00bfAlternativas en las cuales la agricultura campesina fuese mantenida durante el futuro visible del siglo XXI, pero qu\u00e9 simult\u00e1neamente entrase en un proceso de continuo progreso tecnol\u00f3gico y social? Por \u00e9ste camino, los cambios podr\u00edan verificarse en una tasa que permitir\u00eda una progresiva transferencia de los campesinos a los empleos no rurales y no agr\u00edcolas. Tal conjunto estrat\u00e9gico de objetivos envuelve complejas pol\u00edticas alimenticias del campesinado nacional, regional y locales.<\/p>\n<p>Al nivel nacional implica macropol\u00edticas que protegen la producci\u00f3n alimenticia del campesinado de la competencia desigual de los agricultores modernizados y de las corporaciones de los agrobusiness, locales e internacionales. Esto ayudar\u00e1 a garantizar precios internos de los alimentos aceptables &#8211; separados de los precios de los mercados internos de los alimentos aceptables, separados de los precios de los mercados internacionales, los cuales adem\u00e1s de eso son sustentados por los subsidios agr\u00edcolas del Norte rico.<\/p>\n<p>Tales objetivos pol\u00edticos tambi\u00e9n cuestionan los modelos de desarrollo industrial y urbano, los cuales deber\u00edan estar menos basados en prioridades orientadas a la exportaci\u00f3n (por ejemplo: manteniendo salarios, bajos, lo que implica precios bajos para los alimentos) y m\u00e1s dirigidos a la expansi\u00f3n del mercado interno socialmente equilibrado.<\/p>\n<p>Esto envuelve, en simult\u00e1neo, un modelo global de pol\u00edticas con el fin de asegurar la seguridad alimenticia nacional: una condici\u00f3n indispensable para que un pa\u00eds pueda ser miembro activo de la comunidad global, disfrutando el indispensable margen de autonom\u00eda y capacidad de negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los niveles regional y global implican acuerdos internacionales y pol\u00edticos que se alejen de los principios doctrinarios liberales que rigen la OMC, sustituy\u00e9ndolos por soluciones imaginativas y espec\u00edficas para diferentes \u00e1reas, teniendo en consideraci\u00f3n las cuestiones espec\u00edficas, las condiciones hist\u00f3ricas y sociales concretas.<\/p>\n<p><strong>La nueva cuesti\u00f3n laboral<\/strong><\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n urbana del planeta actualmente representa cerca de la mitad de la humanidad, por lo menos tres mil millones de individuos, con campesinos formando un porcentaje estad\u00edsticamente no insignificante de la otra mitad. Los datos acerca de \u00e9sta poblaci\u00f3n nos permiten distinguir entre aquello que podemos denominar clases medias y clases populares.<\/p>\n<p>En la etapa contempor\u00e1nea de la evoluci\u00f3n capitalista, las clases dominantes -propietarios formales de los principales pedios de producci\u00f3n y administradores superiores asociados a su desempe\u00f1o- representan s\u00f3lo la min\u00fascula fracci\u00f3n de la poblaci\u00f3n global aunque la tajada que retiran del rendimiento disponible de sus sociedades sea significativa. A esto, sumamos las clases medias en el antiguo sentido de la expresi\u00f3n: rentados no asalariados, propietarios de peque\u00f1as empresas y administradores medios, los cuales est\u00e1n necesariamente en decadencia.<\/p>\n<p>La gran masa de trabajadores en los segmentos de producci\u00f3n modernos est\u00e1 constituida de asalariados que ahora representan m\u00e1s de cuatro quintos de la poblaci\u00f3n urbana de los centros desarrollados. Esta masa est\u00e1 dividida en por lo menos dos categor\u00edas, cuya frontera es visible no s\u00f3lo para el observador externo sino que est\u00e1 realmente viva en la conciencia de los individuos afectados.<\/p>\n<p>Est\u00e1n aquellos que pueden ser etiquetados como clases populares estabilizadas, en el sentido de que est\u00e1n realmente seguros en sus empleos, gracias entre otras cosas, a las calificaciones profesionales que les dar\u00e1n poder de negociaci\u00f3n junto a los empleadores y por lo tanto, est\u00e1n frecuentemente organizados, por lo menos en algunos pa\u00edses, en sindicatos poderosos. En todos los casos, esta masa trae consigo un peso pol\u00edtico que refuerza su capacidad de negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otros, constituyen las clases populares precarias que incluyen trabajadores debilitados por su baja capacidad de negociaci\u00f3n (como resultado de sus bajos niveles de calificaci\u00f3n, su status como no ciudadanos, o su raza, o su g\u00e9nero) ya sea como no asalariados (aquellos formalmente desempleados y los pobres con empleos en el sector informal) Podemos etiquetar esta segunda categor\u00eda de las clases populares como \u00abprecarios\u00bb, al contrario de \u00abno integrados\u00bb o \u00abmarginados\u00bb, porque \u00e9stos trabajadores est\u00e1n perfectamente integrados en la l\u00f3gica que comanda la acumulaci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>De la informaci\u00f3n disponible para los pa\u00edses desarrollados y ciertos pa\u00edses del sur (de los cuales extrapolamos datos) obtenemos las proporciones relativas que cada una de las categor\u00edas antes definidas representa en la poblaci\u00f3n urbana del planeta. Aunque los centros representan s\u00f3lo 18 % de la poblaci\u00f3n del planeta, una vez que su poblaci\u00f3n es urbana en un 90%, ellos constituyen el hogar de un tercio de la poblaci\u00f3n urbana mundial.<\/p>\n<p>Las clases populares representan tres cuartos de la poblaci\u00f3n urbana mundial, la subcategor\u00eda de los precarios representa dos tercios de las clases populares a una escala mundial. (Cerca del 40% de las clases populares en los pa\u00edses centrales del 80% en los de las periferias, est\u00e1n en la subcategor\u00eda de precarios. En otras palabras, las clases populares precarias representan la mitad (por lo menos) de la poblaci\u00f3n urbana mundial, lo cual es mucho m\u00e1s que esto en las periferias.<\/p>\n<p>Una mirada a la composici\u00f3n de las clases populares urbanas hace medio siglo, luego de la Segunda Guerra Mundial, muestra que las proporciones que caracterizaban a las clases populares era muy diferentes de aquellas que vinieron a ser.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, la parte del Tercer Mundo no exced\u00eda la mitad de la poblaci\u00f3n urbana global (alrededor de mil millones de individuos) contra los dos tercios de hoy. Megaciudades, como aquellas que hoy conocemos en pr\u00e1cticamente todos los pa\u00edses del Sur, a\u00fan no exist\u00edan. Hab\u00eda s\u00f3lo unas pocas grandes ciudades, particularmente en la China, en la India y en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En los centros, las clases populares se beneficiaron, durante el per\u00edodo de post-guerra, de una situaci\u00f3n excepcional basada en los compromisos hist\u00f3ricos impuestos al capital por las clases trabajadoras. Este compromiso permiti\u00f3 la estabilizaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los trabajadores en los moldes de una organizaci\u00f3n del trabajo conocida como el sistema de la f\u00e1brica \u00abfordista\u00bb. En las periferias, la proporci\u00f3n de los precarios -que era, como siempre, mayor de la de los centros- no exced\u00eda a la mitad de las clases populares urbanas (contra m\u00e1s del 70% hoy) La otra mitad a\u00fan consist\u00eda, en parte, de asalariados estabilizados en los moldes de la nueva econom\u00eda colonial y de la sociedad modernizada y en parte en los antiguos moldes de las industrias artesanales.<\/p>\n<p>La principal transformaci\u00f3n social que caracteriza a la segunda mitad del siglo XX, puede ser resumida en una \u00fanica estad\u00edstica: la proporci\u00f3n de las clases populares precarias asciende de menos de un cuarto para m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n urbana global, y \u00e9ste fen\u00f3meno de pauperizaci\u00f3n reapareci\u00f3 en una escala significativa en los propios centros desarrollados. Esta poblaci\u00f3n urbana desestabilizada aument\u00f3 en medio siglo de 250 millones para m\u00e1s de 1.500 millones de individuos, registrando una tasa de crecimiento que supera aquella que caracteriza la expansi\u00f3n econ\u00f3mica, el crecimiento de la poblaci\u00f3n o el propio proceso de urbanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Pauperizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>No hay palabra mejor para designar la tendencia evolutiva de la segunda mitad del Siglo XX. El hecho, en s\u00ed mismo, es reafirmado en el nuevo lenguaje dominante: la \u00abreducci\u00f3n de la pobreza\u00bb se torn\u00f3 en un tema recurrente entre los objetivos que las pol\u00edticas gubernamentales dicen ejecutar. Pero la pobreza en cuesti\u00f3n es presentada s\u00f3lo como un hecho medido emp\u00edricamente, tanto de forma a trav\u00e9s de la distribuci\u00f3n del rendimiento (l\u00edneas de pobreza) o de forma un poco menos grosera a trav\u00e9s de \u00edndices compuestos (tales como los \u00edndices de desarrollo humano propuestos por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), sin ni siquiera levantar la cuesti\u00f3n de las l\u00f3gicas y de los mecanismos que generan \u00e9sta pobreza.<\/p>\n<p>Nuestra presentaci\u00f3n de estos mismos hechos va m\u00e1s all\u00e1 porque nos permite, precisamente, comenzar a explicar el fen\u00f3meno y su evoluci\u00f3n. Estratos medios, estratos populares estabilizados y estratos populares precarios est\u00e1n todos integrados dentro del mismo sistema de producci\u00f3n social, pero ellos cumplen diferentes funciones en el mismo. Algunos en realidad est\u00e1n excluidos de los beneficios de la prosperidad. Los excluidos son tambi\u00e9n una parte del sistema y no est\u00e1n marginados en el sentido de no estar integrados -funcionalmente- dentro del sistema.<\/p>\n<p>La pauperizaci\u00f3n es un fen\u00f3meno moderno que no es enteramente reducible a la falta de rendimiento suficiente para sobrevivir. Es realmente la modernizaci\u00f3n de la pobreza y tiene efectos devastadores en todas las dimensiones de la vida social. Los inmigrantes de las zonas rurales relativamente bien integrados dentro de las clases populares estabilizadas durante la edad de oro (1945-1975) tend\u00edan a tornarse trabajadores fabriles. Ahora, aquellos que llegan recientemente y sus hijos est\u00e1n situados en las m\u00e1rgenes de los sistemas productivos, creando condiciones favorables para la sustituci\u00f3n de solidaridades de comunidad por conciencia de clase. En cuanto a eso, las mujeres son a\u00fan m\u00e1s v\u00edctimas por la precariedad econ\u00f3mica que los hombres, resultando en el deterioro de sus condiciones materiales y sociales. Y si los movimientos feministas, sin duda consiguieron avances importantes en el \u00e1mbito de las ideas y del comportamiento, los beneficiarios de estas ganancias son casi exclusivamente mujeres de las clases medias, ciertamente no aquellas de las pauperizadas clases populares. En cuanto a la democracia, su credibilidad -y por lo tanto su legitimidad- es solapada por su incapacidad para reducir la degradaci\u00f3n de las condiciones de una fracci\u00f3n cada vez mayor de las clases populares.<\/p>\n<p>La pauperizaci\u00f3n es un fen\u00f3meno inseparable de la polarizaci\u00f3n a una escala mundial &#8211; un resultado inherente a la expansi\u00f3n realmente existente, que por esta raz\u00f3n debemos llamar imperialista por naturaleza.<\/p>\n<p>La pauperizaci\u00f3n en las clases populares urbanas est\u00e1 estrechamente ligada a los desarrollos que victimizan a las sociedades campesinas del Tercer Mundo. La sumisi\u00f3n de \u00e9stas sociedades a las exigencias de la expansi\u00f3n del mercado capitalista sustenta nuevas formas de polarizaci\u00f3n social que excluyen una proporci\u00f3n cada vez mayor de agricultores del acceso a la utilizaci\u00f3n de la tierra. Estos campesinos que quedaron empobrecidos o sin tierra alimentan -a\u00fan m\u00e1s que el crecimiento poblacional- la inmigraci\u00f3n para los barrios de lata. A pesar de eso, todos \u00e9stos fen\u00f3menos est\u00e1n destinados a empeorar en cuanto los dogmas liberales no fuesen desafiados, y ninguna pol\u00edtica correctiva dentro de \u00e9sta estructura liberal pueda controlar su difusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La pauperizaci\u00f3n pone en cuesti\u00f3n tanto la teor\u00eda econ\u00f3mica como las estrategias de las luchas sociales. La vulgar teor\u00eda econ\u00f3mica convencional evita las cuestiones reales que son colocadas por la expansi\u00f3n del capitalismo.<br \/>\nEsto sucede porque ella sustituye un an\u00e1lisis del capitalismo realmente existente por una teor\u00eda de un capitalismo imaginario, concebido como una extensi\u00f3n simple y continua de las relaciones de cambio (del mercado), a pesar de que el sistema funcione y se reproduzca en la base de la producci\u00f3n capitalista y de las relaciones de cambio (no simplemente relaciones de mercado) Esta sustituci\u00f3n est\u00e1 f\u00e1cilmente emparentada con una relaci\u00f3n a priori, que no est\u00e1 confirmada ni por la historia, ni por los argumentos racionales, de que el mercado es autorregulador y produce un \u00e9xito social.<\/p>\n<p>De esta manera, la pobreza, s\u00f3lo puede ser explicada por causas que se decretan ser externas a la l\u00f3gica econ\u00f3mica, tal como el crecimiento poblacional o los errores pol\u00edticos. La relaci\u00f3n de la pobreza con el propio proceso de acumulaci\u00f3n es separada por la teor\u00eda econ\u00f3mica convencional. El resultante virus liberal, que contamina el pensamiento social contempor\u00e1neo y aniquila la capacidad de entender el mundo, para no hablar de transformarlo, penetr\u00f3 profundamente a varias izquierdas constituidas desde la Segunda Guerra Mundial. Los movimientos actualmente comprometidos en luchas sociales por \u00abotro mundo\u00bb y una globalizaci\u00f3n alternativa, s\u00f3lo ser\u00e1n capaces de producir avances sociales significativos, si se liberan de este virus, con el fin de construir un debate te\u00f3rico aut\u00e9ntico. En cuanto no se liberen de \u00e9ste virus, los movimientos sociales, aunque sean los m\u00e1s bien intencionados, permanecer\u00e1n presos en los grilletes del pensamiento convencional y, por lo tanto, prisioneros de propuestas correctivas ineficaces, que son alimentadas por la ret\u00f3rica referente a la \u00abreducci\u00f3n de la pobreza\u00bb.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis aqu\u00ed esbozado, deber\u00eda contribuir a la apertura de \u00e9ste debate. Esto, porque restablece la pertinencia de la vinculaci\u00f3n entre acumulaci\u00f3n del capital por un lado, y el fen\u00f3meno de la pauperizaci\u00f3n social por el otro. Ciento y cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s, Marx inici\u00f3 un an\u00e1lisis de los mecanismos que est\u00e1n detr\u00e1s de \u00e9sta vinculaci\u00f3n, la cual a duras penas fue perseguida desde entonces y de ninguna manera a escala global.<\/p>\n<p>(*) Samir Amin es Director del Foro del Tercer Mundo, en Dakar, Senegal. Activo participante del Foro Social Mundial. Sus libros recientes incluyen Specters of Capitalism: A Critique of Current Intellectual Fashions (Monthly Review, 1998), y Obsolescent Capitalism: Contemporary Politics and Global Disorder, a publicar por la Editorial Zed Books.<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2003<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n para Correspondencia de Prensa, Ernesto Herrera   Un discurso sobre la pobreza y la necesidad de reducir su magnitud, o erradicarla, est\u00e1 de moda hoy en d\u00eda. Es un discurso de la caridad, al estilo del siglo XIX que no busca entender los mecanismos sociales y econ\u00f3micos que generan la pobreza, aunque los medios cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos para erradicarla ya est\u00e9n disponibles.<\/p>\n<p>El capitalismo y la nueva cuesti\u00f3n agraria<\/p>\n<p>Todas las sociedades antes de los tiempos modernos (capitalista) fueron sociedades campesinas. Su producci\u00f3n estaba regulada por varios sistemas y l\u00f3gicas espec\u00edficas pero no aquellas que rigen el capitalismo en una sociedad de mercado, como la maximizaci\u00f3n del retorno sobre el capital.<\/p>\n<p>La moderna agricultura capitalista -abarcando tanto las haciendas familiares en gran escala como las corporaciones de los agrobusiness, igualmente ricas- est\u00e1 ahora empe\u00f1ada en un ataque masivo a la producci\u00f3n campesina del Tercer Mundo. La se\u00f1al verde para esto fue dada en la sesi\u00f3n de noviembre del 2001 de la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio (OMC) en Doha, Qatar. Hay muchas v\u00edctimas de \u00e9ste ataque, y la mayor parte son campesinos del Tercer Mundo, que a\u00fan constituyen m\u00e1s de la mitad de la humanidad.<\/p>\n<p>La agricultura capitalista gobernada por el principio de retorno sobre el capital, que se localiza casi exclusivamente en Am\u00e9rica del Norte, Europa, Australia y en el Cono Sur de Am\u00e9rica Latina, emplea s\u00f3lo unas pocas decenas de millones de agricultores que ya no son campesinos. Debido al grado de mecanizaci\u00f3n y las extensas dimensiones de las haciendas administradas por un propietario, su productividad generalmente var\u00eda entre 1 y 2 millones de kilogramos de cereales por agricultor.<\/p>\n<p>En agudo contraste, tres mil millones de agricultores est\u00e1n dedicados a la agricultura campesina. Sus tierras pueden ser agrupadas en dos sectores distintos, con escalas de producci\u00f3n, caracter\u00edsticas econ\u00f3micas y sociales, y niveles de eficiencia muy diferentes. Un sector, capaz de beneficiar la revoluci\u00f3n verde, obtuvo fertilizantes, pesticidas, semillas mejoradas y alg\u00fan grado de mecanizaci\u00f3n. La productividad de estos campesinos var\u00eda entre 10 y 50 mil kilogramos de cereales por a\u00f1o. Con todo, se estima que la productividad anual de los campesinos excluidos de las nuevas tecnolog\u00edas est\u00e9 alrededor de 1.000 kilogramos por agricultor.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-406","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-imperio-imperialismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/406\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}