{"id":4074,"date":"2020-02-05T05:30:16","date_gmt":"2020-02-05T04:30:16","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4074"},"modified":"2020-02-19T07:29:52","modified_gmt":"2020-02-19T06:29:52","slug":"marx-lector-de-hegel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4074","title":{"rendered":"Marx, lector de Hegel"},"content":{"rendered":"<p>francesc.j.hernandez@uv.es<br \/>\nDepartamento de Sociolog\u00eda y Antropolog\u00eda Social, Universidad de Valencia<\/p>\n<p><strong>Notas para una sesi\u00f3n del seminario\/curso de m\u00e1ster del profesor M. Jim\u00e9nez a prop\u00f3sito del cap. IV de la Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu (mayo 2009)<\/strong><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/roderic.uv.es\/bitstream\/handle\/10550\/36250\/Hegel_Marx.pdf?sequence=1\">Roderic<\/a> (Repositorio institucional de la Universidad de Valencia)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Al maestro Manuel Jim\u00e9nez<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">Durante mi estancia en Par\u00eds, en 1844, entabl\u00e9 relaciones personales con Proudhon. Lo menciono aqu\u00ed porque, en cierto grado, soy culpable de su <em>sophistication<\/em>, como llaman los ingleses a la falsificaci\u00f3n de los art\u00edculos comerciales. Durante largos y a menudo nocturnos debates, le contagi\u00e9, para su gran perjuicio, con el hegelianismo, que por su desconocimiento de la lengua alemana no hab\u00eda podido estudiar como es necesario. Lo que yo comenc\u00e9 lo continu\u00f3, despu\u00e9s de mi expulsi\u00f3n de Par\u00eds, el se\u00f1or <em>Karl Gr\u00fcn.<\/em> Ten\u00eda, frente a m\u00ed, la ventaja de que, como profesor de filosof\u00eda alemana, no entend\u00eda nada del asunto. (Carta de Karl Marx a J. B. Schweitzer, de 24-1-1865)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/9661hegel-marx.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3064 alignright\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/9661hegel-marx.jpg\" alt=\"\" width=\"251\" height=\"206\" \/><\/a>A lo largo de su vida, Karl Marx ley\u00f3 y reley\u00f3 la obra de G. W. F. Hegel, con un orden que recuerda la frase atribuida al realizador franc\u00e9s Jean Luc Godard: \u00abUna historia debe tener un comienzo, un desarrollo y un final, pero no necesariamente en ese orden.\u00bb Sus escritos evidencian que Marx se enfrent\u00f3 a los libros de Hegel en no menos de cinco ocasiones. Concretamente: 1\u00aa) al poco tiempo de incorporarse a la Universidad de Berl\u00edn en 1837; 2\u00aa) cuando se integra en el grupo de j\u00f3venes hegelianos berlineses y participa de sus elaboraciones; 3\u00aa) al someter a cr\u00edtica, durante el verano de 1843, la filosof\u00eda del Estado de Hegel; 4\u00aa) cuando redacta los manuscritos de Par\u00eds, entre abril y agosto de 1844; y 5\u00aa) en el verano de 1857, cuando se plantea el m\u00e9todo para desarrollar la que consideraba estrictamente su obra. En estas ocasiones, Marx fue, por as\u00ed decir, profundizando en su comprensi\u00f3n de la filosof\u00eda de Hegel. Es por ello que hablaremos aqu\u00ed de etapas. A continuaci\u00f3n son descritas en detalle.<\/p>\n<p><strong>1. De la <em>Filosof\u00eda del Derecho<\/em> a la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> y, tal vez, la <em>Enciclopedia<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Disponemos de un escrito en el que Marx narra su primera lectura de Hegel, la carta a su padre de 10 de noviembre de 1837 (Marx, 1968, EB I: 3-11; cf. Galceran, 1982). Despu\u00e9s de un a\u00f1o estudiando en la Universidad de Bonn, el joven Marx llega a Berl\u00edn. Le remite una carta a su padre muy precisa, para explicarle el \u00abpunto de tr\u00e1nsito\u00bb al que ha llegado desde su partida unos meses antes. Relata el viaje desde Tr\u00e9veris (Trier), las poes\u00edas que compone para su novia y su inmersi\u00f3n en los estudios filos\u00f3ficos y jur\u00eddicos en la capital prusiana. Detalla sus lecturas y la redacci\u00f3n de un manuscrito de derecho que prev\u00e9 compuesto de una introducci\u00f3n (\u00abmetaf\u00edsica del derecho\u00bb) y una \u00abfilosof\u00eda del derecho\u00bb, de la que s\u00f3lo compone una primera parte sobre el derecho privado, y cuya descripci\u00f3n permite identificar la influencia de la <em>Metaf\u00edsica de las costumbres<\/em> kantiana. La minuciosidad de la carta no responde tanto al hecho de que Marx se dirija a un profesional del derecho, notable en su ciudad, como era su padre, cuanto al anuncio de la ruptura con el kantismo que profesaba el grupo de liberales en el que \u00e9ste se encuadraba. El estudiante advierte que la obra que est\u00e1 redactando incurre en error porque presenta \u00abla forma acient\u00edfica del dogmatismo matem\u00e1tico, en la que el sujeto le da rodeos a la cosa, raciocina de aqu\u00ed para all\u00e1, sin que la cosa misma se configure como rico despliegue y vitalidad.\u00bb Y prosigue reiterando su clara asunci\u00f3n de la filosof\u00eda hegelica<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El tri\u00e1ngulo, que permite al matem\u00e1tico construir y demostrar, permanece como una mera representaci\u00f3n en el espacio, y no se desarrolla en nada ulterior; se le tiene que poner al lado de otros, ocupando otras posiciones, y las distintas situaciones le proporcionan relaciones y verdades distintas. Lo contrario sucede en la expresi\u00f3n concreta del mundo del pensamiento, como es el derecho, el Estado, la naturaleza, la filosof\u00eda toda; aqu\u00ed tiene que ser observado el objeto mismo en su desarrollo, no pueden ser introducidas en \u00e9l divisiones arbitrarias, la raz\u00f3n de la cosa misma tiene que rodar como ant\u00edtesis en ella misma y en ella misma encontrar su unidad. (Marx, 1968, EB I: 5)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Dabei war die unwissenschaftliche Form des mathematischen Dogmatismus, wo das Subjekt an der Sache umherl\u00e4uft, hin und her r\u00e4soniert, ohne da\u00df die Sache selbst als reich Entfaltendes, Lebendiges sich gestaltete, von vornherein Hindernis, das Wahre zu begreifen. Das Dreieck l\u00e4\u00dft den Mathematiker konstruieren und beweisen, es bleibt blo\u00dfe Vorstellung im Raume, es entwickelt sich zu nichts Weiterem, man mu\u00df es neben anderes bringen, dann nimmt es andere Stellungen ein, und dieses verschieden an dasselbe Gebrachte gibt ihm verschiedene Verh\u00e4ltnisse und Wahrheiten. Dagegen im konkreten Ausdruck lebendiger Gedankenwelt, wie es das Recht, der Staat, die Natur, die ganze Philosophie ist, hier mu\u00df das Objekt selbst in seiner Entwicklung belauscht, willk\u00fcrliche Einteilungen d\u00fcrfen nicht hineingetragen, die Vernunft des Dinges selbst mu\u00df als in sich Widerstreitendes fortrollen und in sich seine Einheit finden.<\/p>\n<p>El fragmento es claramente una par\u00e1frasis de los p\u00e1rrafos cuadrag\u00e9simo y siguientes del prefacio de la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> (Hegel, 1981: 41 ss. y 2006: 142 ss.). Sin embargo, el hecho de que ampl\u00ede la referencia al derecho y al Estado, aludiendo a \u00abla naturaleza, la filosof\u00eda toda\u00bb, apunta m\u00e1s all\u00e1. Siguiendo con la ep\u00edstola, el joven Marx narra que, despu\u00e9s del manuscrito sobre el derecho, se pone a componer un \u00absistema metaf\u00edsico b\u00e1sico\u00bb, que interrumpe cuando \u00abreconoce nuevamente su falsedad\u00bb. Le cuenta a su padre que estudia y escribe hasta enfermar y, casi disculp\u00e1ndose, que marcha a recuperarse a Stralau, en el Este de Berl\u00edn y a orillas del Spree, donde lee a Hegel y entabla relaci\u00f3n con el grupo de j\u00f3venes hegelianos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Hab\u00eda ca\u00eddo el velo, mi sanctasanct\u00f3rum estaba profanado, y ten\u00eda que instaurar nuevos dioses.<br \/>\nDesde el idealismo, que, dicho sea de paso, hab\u00eda comparado y alimentado con kantismo y fichteanismo, part\u00ed para buscar la idea en la realidad misma. Si anteriormente los dioses habitaban sobre la Tierra, ahora se hab\u00edan convertido en su mismo centro. Hab\u00eda le\u00eddo fragmentos de la filosof\u00eda de Hegel, cuya grotesca melod\u00eda pedregosa no me hab\u00eda gustado. Todav\u00eda quise sumergirme una vez m\u00e1s en el mar, pero con el prop\u00f3sito firme de encontrar la naturaleza espiritual, tan necesaria, concreta y determinada como la corporal, y no ejercitar m\u00e1s juegos de esgrima, sino poner a la luz del sol la pura perla. [&#8230;]<br \/>\nDurante mi indisposici\u00f3n llegu\u00e9 a conocer a Hegel desde el principio hasta el final, as\u00ed como a la mayor\u00eda de sus disc\u00edpulos. Gracias a reuniones frecuentes con amigos en Stralow, acab\u00e9 en un club de doctores, en el que se encuentran algunos profesores no numerarios y el m\u00e1s \u00edntimo de mis amigos de Berl\u00edn, el Dr. Rutenberg. Aqu\u00ed, en el debate, se hizo evidente la opini\u00f3n a veces contrapuesta, y me encaden\u00e9 m\u00e1s firmemente a la actual filosof\u00eda mundial, de la que pensaba escapar [&#8230;] (Marx, 1968, EB I : 8-9 y 10)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ein Vorhang war gefallen, mein Allerheiligstes zerrissen, und es mu\u00dften neue G\u00f6tter hineingesetzt werden.<br \/>\nVon dem Idealismus, den ich, beil\u00e4ufig gesagt, mit Kantischem und Fichteschem verglichen und gen\u00e4hrt, geriet ich dazu, im Wirklichen selbst die Idee zu suchen. Hatten die G\u00f6tter fr\u00fcher \u00fcber der Erde gewohnt, so waren sie jetzt das Zentrum derselben geworden.<br \/>\nIch hatte Fragmente der Hegelschen Philosophie gelesen, deren groteske Felsenmelodie mir nicht behagte. Noch einmal wollte ich hinabtauchen in das Meer, aber mit der bestimmten Absicht, die geistige Natur ebenso notwendig, konkret und festgerundet zu finden wie die k\u00f6rperliche, nicht mehr Fechterk\u00fcnste zu \u00fcben, sondern die reine Perle ans Sonnenlicht zu halten. [&#8230;]<br \/>\nW\u00e4hrend meines Unwohlseins hatte ich Hegel von Anfang bis Ende, samt den meisten seiner Sch\u00fcler, kennengelernt. Durch mehre Zusammenk\u00fcnfte mit Freunden in Stralow geriet ich in einen Doktorklub, worunter einige Privatdozenten und mein intimster der Berliner Freunde, Dr. Rutenberg. Hier im Streite offenbarte sich manche widerstrebende Ansicht, und immer fester kettete ich mich selbst an die jetzige Weltphilosophie, der ich zu entrinnen gedacht [&#8230;]<\/p>\n<p>Por lo tanto, ser\u00eda razonable suponer que, tras un primer contacto anterior (tal vez en el curso precedente, que hab\u00eda cursado en Bonn, en un ambiente de romanticismo tard\u00edo) e insatisfactorio, Marx lee a Hegel, posiblemente comenzando con la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, teniendo en cuenta el objeto concreto de su estudio, y continuando con la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, o al menos su prefacio que es claramente parafraseado en la carta, y tal vez hojeando la <em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/em>, que ser\u00eda aludida por las referencias a la naturaleza y la filosof\u00eda toda.<\/p>\n<p>En el momento en que remite la ep\u00edstola a su padre ya hab\u00edan sido reeditadas las grandes obras de Hegel publicadas en vida y sus op\u00fasculos hab\u00edan aparecido ya en la <em>Obras<\/em> preparadas por la Asociaci\u00f3n de Amigos del Finado (Hegel, 1832), tanto los primeros tratados (<em>ib\u00edd<\/em>., I, 1832) como diversos escritos (XVI y XVII, 1834 y 1835) \u2013salvo la peque\u00f1a enciclopedia de N\u00faremberg (XVIII, publ. 1840). Tambi\u00e9n en estas <em>Obras<\/em> hab\u00edan sido editadas ya buena parte de las <em>lecciones<\/em> de Hegel: la <em>Filosof\u00eda de la Historia<\/em> (IX de 1837), <em>Est\u00e9tica<\/em> (X, tomos 1 y 2, de 1835 y 1837; el tomo 3 es de 1838), la <em>Filosof\u00eda de la religi\u00f3n<\/em> (XI y XII, 1832) y la <em>Historia de la Filosof\u00eda<\/em> (XIII y XIV, 1833, y XV, 1836), y este dato es importante porque, en cierto sentido, un segundo per\u00edodo en la lectura que Marx hace de Hegel tiene que ver fundamentalmente con las <em>lecciones<\/em>.<\/p>\n<p><strong>2. De la Filosof\u00eda de la religi\u00f3n a la Historia de la Filosof\u00eda y a la L\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la <em>Vida de Jes\u00fas<\/em> de David Strauss en 1835, los j\u00f3venes hegelianos, en los que, como hemos visto, pronto se encuadra Marx, entienden que la filosof\u00eda de la religi\u00f3n es un campo \u00f3ptimo para ejercitar la dial\u00e9ctica contra los fundamentos te\u00f3ricos del r\u00e9gimen prusiano. Bruno Bauer y Ludwig Feuerbach se convierten en las figuras m\u00e1s destacadas de un grupo en el que el joven Marx pugna por destacar. Colaborar\u00e1 con Bauer, en dos libelos an\u00f3nimos <em>La trompeta del juicio final contra Hegel, los ateos y los anticristos<\/em> (1841) y <em>La doctrina de Hegel de la religi\u00f3n y el arte, enjuiciada desde el punto de vista de la fe<\/em> (1842), en el que Marx parece ser que se ocupa de una amplia segunda parte: \u00abEl odio de Hegel contra la historia sagrada y el arte divino de la historiograf\u00eda sagrada\u00bb. Estos largos panfletos adoptan la estrategia de presentarse como redactados por piadosos antagonistas de Hegel, que desvelan que su filosof\u00eda de la religi\u00f3n deriva en definitiva de su filosof\u00eda del arte. De esta manera, como se\u00f1alaba Lifschitz<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, \u00abhac\u00edan constrastar la revoluci\u00f3n francesa y el arte griego por un lado, con la prosaica moralidad, tan enemiga del arte, del Antiguo Testamento.\u00bb (Lifschitz, 1981: 41). Marx publica tambi\u00e9n unos art\u00edculos en los <em>Anuarios Alemanes<\/em> de Arnold Ruge en los que ensalza a Feuerbach frente a Strauss. De acuerdo con esta reivindicaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica, Marx planea doctorarse e impartir l\u00f3gica en la universidad (Enzensberger, ed., 1973: I, 3-4). Pero en 1841 Bauer es expulsado de Berl\u00edn y el gobierno prusiano depura a los hegelianos de las c\u00e1tedras.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, en esta segunda etapa se dibujan dos l\u00edneas de reflexi\u00f3n. La primera, la m\u00e1s evidente, relaciona la filosof\u00eda de la religi\u00f3n con la est\u00e9tica y se prolongar\u00eda hasta la historia de la filosof\u00eda, en particular la filosof\u00eda griega, intentando redescubrir la potencia dial\u00e9ctica de la <em>L\u00f3gica<\/em> y la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>. La segunda l\u00ednea, m\u00e1s latente, parte de la consideraci\u00f3n del mundo griego, donde se enunci\u00f3 el ideal de la eticidad, y por tanto de los temas propios de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> (y s\u00f3lo a t\u00edtulo de posibilidad, que no consta expl\u00edcitamente en la obra de Marx, de los escritos del per\u00edodo de Jena sobre derecho anteriores a la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>). Veamos con detalle la primera l\u00ednea y c\u00f3mo se articula con la segunda.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las contribuciones mencionadas sobre la cr\u00edtica de la religi\u00f3n, y ciertamente influidas por \u00e9sta (cf. Candel, 1988: 13), Marx hab\u00eda preparado una disertaci\u00f3n doctoral sobre historia de la filosof\u00eda. En el texto incompleto conservado hay referencias a la filosof\u00eda de la religi\u00f3n heg\u00e9lica (cf. Marx, 1988: 93, donde cit. Hegel 1832, XII: 305-402), aunque el objeto de la tesis es enmendar la identificaci\u00f3n simple entre la f\u00edsica de Epicuro y la de los atomistas que aparece en las <em>Lecciones de Historia de la Filosof\u00eda<\/em> de Hegel, que hab\u00edan sido editadas en 1833. Para Marx ambas f\u00edsicas se diferencian en la inclusi\u00f3n de la libertad que realiza Epicuro. Lo justifica as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Hegel, sin duda, determin\u00f3 de manera totalmente correcta el conjunto de los sistemas mencionados [en el p\u00e1rrafo anterior: epicure\u00edsmo, estoicismo y escepticismo]; s\u00f3lo que en el plan admirablemente vasto y audaz de su historia de la filosof\u00eda, s\u00f3lo desde el cual puede ser datada la historia de la filosof\u00eda, en el que, por una parte, era imposible entrar en detalles y, por otra parte, result\u00f3 obstaculizado este pensador colosal por su visi\u00f3n de lo que denominaba especulativo por excelencia para reconocer la elevada significaci\u00f3n que ten\u00edan estos sistemas para la historia de la filosof\u00eda griega y el esp\u00edritu griego en general. Estos sistemas son la clave para la verdadera historia de la filosof\u00eda griega<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Una indicaci\u00f3n m\u00e1s profunda sobre su vinculaci\u00f3n con la vida griega se encuentra en el escrito de mi amigo <em>K\u00f6ppen<\/em> \u00abFederico el Grande y sus adversarios\u00bb (Marx, 1968, EB I : 261-262)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Hegel hat zwar das Allgemeine der genannten Systeme im ganzen richtig bestimmt; allein bei dem bewunderungsw\u00fcrdig gro\u00dfen und k\u00fchnen Plan seiner Geschichte der Philosophie, von der \u00fcberhaupt erst die Geschichte der Philosophie datiert werden kann, war es teils unm\u00f6glich, in das einzelne einzugehen, teils hinderte den riesenhaften Denker seine Ansicht von dem, was er par excellence spekulativ nannte, in diesen Systemen die hohe Bedeutung zu erkennen, die sie f\u00fcr die Geschichte der griechischen Philosophie und den griechischen Geist \u00fcberhaupt haben. Diese Systeme sind der Schl\u00fcssel zur wahren Geschichte der griechischen Philosophie. \u00dcber ihren Zusammenhang mit dem griechischen Leben findet sich eine tiefere Andeutung in der Schrift meines Freundes K\u00f6ppen \u00bbFriedrich der Gro\u00dfe und seine Widersacher\u00ab.<\/p>\n<p>El libro citado, del tambi\u00e9n hegeliano Karl Friedrich K\u00f6ppen (1808-1863), hab\u00eda aparecido en Leipzig s\u00f3lo un a\u00f1o antes, en 1840, y hab\u00eda sido dedicado al propio Marx (hay una edici\u00f3n de obras escogidas de ese hegeliano, en 2 tomos, Berl\u00edn: Akad. Verlag, 2003, pero el libro en cuesti\u00f3n parece inencontrable). La edici\u00f3n de las <em>Obras<\/em> de Marx cita un pasaje (p. 39, probablemente siguiendo la biograf\u00eda de Mehring, que incluye el mismo texto) que acredita la alusi\u00f3n de la disertaci\u00f3n doctoral. Escribe K\u00f6ppen:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Epicure\u00edsmo, estoicismo y escepticismo son los m\u00fasculos nerviosos y sistemas digestivos del organismo antiguo, cuya unidad inmediata, natural, condicionaba la belleza y eticidad de la Antig\u00fcedad, y que se desmoronaron cuando pereci\u00f3 aquel organismo. (Ibid., 665)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Epikureismus, Stoikismus und Skepsis sind die Nervenmuskel und Eingeweidesysteme des antiken Organismus, deren unmittelbare, nat\u00fcrliche Einheit die Sch\u00f6nheit und Sittlichkeit des Altertums bedingte und die beim Absterben desselben auseinander fielen (S. 39)<\/p>\n<p>Pues bien, interpretando los fragmentos conservados de la disertaci\u00f3n doctoral de Marx con la pauta indicada por K\u00f6ppen, resulta claro que, con la apariencia de una especializada cuesti\u00f3n hist\u00f3rico-filos\u00f3fica, se plantea una reflexi\u00f3n de mayor alcance sobre la idea de libertad, que conecta m\u00e1s bien con aquello que Hegel hab\u00eda expuesto en la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> (cuya parte III versa sobre la \u00abeticidad\u00bb, remito en este punto al estudio de Maraguat, 2002) y los escritos de Jena, entre los cuales la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> (cuyo cap\u00edtulo IV aborda las corrientes mencionadas) ya hab\u00eda sido parafraseada por Marx en la carta a su padre. O dicho en otros t\u00e9rminos, se podr\u00eda pensar que <em>sub specie<\/em> filosof\u00eda de la religi\u00f3n e historia de la filosof\u00eda, retornamos a partes nucleares de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> y la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>. Precisamente en estos dos libros, como veremos, centrar\u00e1 Marx su relectura de Hegel en los a\u00f1os siguientes.<\/p>\n<p><strong>3. De nuevo, la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> y ahora, cr\u00edticamente, hacia la <em>L\u00f3gica<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Sin posibilidad de acceder a la docencia por la depuraci\u00f3n de hegelianos, Marx se dedica al periodismo. Despu\u00e9s de presentar su dimisi\u00f3n de la <em>Gaceta Renana<\/em> (marzo, 1843), contrae matrimonio (junio) y reside en Bad Kreuznach (muy cerca de Frankfurt y no lejos de su Tr\u00e9veris natal) antes de partir hacia Par\u00eds (octubre). En el verano de 1843 elabora un manuscrito con una \u00abCr\u00edtica de la Filosof\u00eda del Estado de Hegel\u00bb, donde copia y comenta los \u00a7\u00a7 261-313 de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> de Hegel. Por tanto, su trabajo se refiere s\u00f3lo a la secci\u00f3n tercera, \u00abEl Estado\u00bb, de la parte tercera, \u00abla Eticidad\u00bb, que lee en la edici\u00f3n de Eduard Gans de las <em>Obras<\/em>, aunque deja por comentar los \u00faltimos 43 par\u00e1grafos (Hegel, 1832, VIII [1833]: 323-406). El texto se interrumpe tras la trascripci\u00f3n del \u00a7 313, y en la p\u00e1gina siguiente se lee: \u00ab<em>\u00cdndice<\/em>. Transici\u00f3n y explicaci\u00f3n en Hegel\u00bb (Marx, 1957, I: 333 n.; Marx, 1978: 158).<\/p>\n<p>A lo largo de toda su vida, Marx proced\u00eda con un particular m\u00e9todo de trabajo. Le\u00eda incansablemente y anotaba fragmentos de lo le\u00eddo en cuadernos de excerptas. Despu\u00e9s, somet\u00eda estos cuadernos a un peculiar sistema de subrayado y realizaba nuevos cuadernos con excerptas de las excerptas. Seguidamente, escrib\u00eda libretas con \u00edndices de los cuadernos de excerptas o con disposiciones, esto es, tablas de futuros textos. Redactaba estos, seg\u00fan las disposiciones, en manuscritos, que revisaba reiteradamente hasta llegar a borradores de imprenta, que eran pasados a limpio por su mujer. En muchos casos, en la misma libreta aparecen textos que corresponden a momentos metodol\u00f3gicos distintos. Pues bien, siguiendo este m\u00e9todo de \u00abdestilaci\u00f3n\u00bb (descrito en Hern\u00e0ndez, 1986), se entiende el significado de la anotaci\u00f3n final. Despu\u00e9s de comentar bastantes par\u00e1grafos siguiendo el orden del texto de Hegel, Marx se apresta a realizar un \u00edndice de sus comentarios o esbozar una reflexi\u00f3n m\u00e1s general sobre \u00abtransici\u00f3n y explicaci\u00f3n\u00bb, porque precisamente ese es el tema que ha quedado patente. M\u00e1s adelante volver\u00e9 sobre ese procedimiento de trabajo.<\/p>\n<p>En sus comentarios de los par\u00e1grafos de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, Marx sigue una l\u00ednea de cr\u00edtica basada en Feuerbach, que encuentra en las transiciones del texto el mismo desplazamiento especulativo que operar\u00eda en otras obras hegelicas, consistente en la sustituci\u00f3n de lo concreto por abstracciones f\u00e1cilmente manejables. En las notas siguientes se puede observar c\u00f3mo Marx cree reencontrar en la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> el mismo proceder que resultar\u00eda criticable en la <em>L\u00f3gica<\/em> o en la \u00abFilosof\u00eda de la naturaleza\u00bb (se supone que de la <em>Enciclopedia<\/em>). Al hilo de los par\u00e1grafos 263-266, anota:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El hecho del que se parte no es concebido [o captado] como tal, sino como resultado m\u00edstico. La realidad se convierten en fen\u00f3meno, y la Idea no tiene m\u00e1s contenido que este fen\u00f3meno. La Idea tampoco tiene ning\u00fan otro fin m\u00e1s que el fin l\u00f3gico \u00abde ser esp\u00edritu real, infinito, para s\u00ed\u00bb. En este par\u00e1grafo est\u00e1 formulado todo el misterio de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> y de la filosof\u00eda heg\u00e9lica en general [&#8230;]<br \/>\n[A continuaci\u00f3n, anota fragmentos de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, \u00a7\u00a7 263-266]<br \/>\nPor tanto, la transici\u00f3n de la familia y la sociedad civil al Estado pol\u00edtico es la transici\u00f3n en la que el esp\u00edritu de aquellas esferas, que es <em>en s\u00ed<\/em> el esp\u00edritu del Estado, pasa a comportarse realmente como tal y como tal se es <em>real<\/em> desde dentro. La transici\u00f3n no es deducida, por tanto, de la esencia particular de la familia, etc., y de la esencia particular del Estado, sino de la relaci\u00f3n <em>general<\/em> de <em>necesidad<\/em> y <em>libertad<\/em>. Se trata de la misma transici\u00f3n que se lleva a cabo en la <em>L\u00f3gica<\/em> desde la esfera de la esencia a la esfera del concepto. La misma transici\u00f3n es realizada en la filosof\u00eda de la naturaleza desde la naturaleza inorg\u00e1nica a la vida. Siempre son las mismas categor\u00edas, que proporcionan el alma tan pronto a esta esfera como aqu\u00e9lla. S\u00f3lo se trata de encontrar para las determinaciones concretas, individuales, las correspondientes determinaciones abstractas.<br \/>\n(Marx, 1957, I: 208-209)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Die Tatsache, von der ausgegangen wird, wird nicht als solche, sondern als mystisches Resultat gefa\u00dft. Das Wirkliche wird zum Ph\u00e4nomen, aber die Idee hat keinen andren Inhalt als dieses Ph\u00e4nomen. Auch hat die Idee keinen andren Zweck als den logischen: \u00bbf\u00fcr sich unendlicher wirklicher Geist zu sein\u00ab. In diesem Paragraphen ist das ganze Mysterium der Rechtsphilosophie niedergelegt und der Hegelschen Philosophie \u00fcberhaupt. [&#8230;]<br \/>\nDer \u00dcbergang der Familie und der b\u00fcrgerlichen Gesellschaft in den politischen Staat ist also der, da\u00df der Geist jener Sph\u00e4ren, der <em>an sich<\/em> der Staatsgeist ist, sich nun auch als solcher zu sich verh\u00e4lt und als ihr inneres sich <em>wirklich<\/em> ist. Der \u00dcbergang wird also nicht aus dem besondern Wesen der Familie etc. und dem besondern Wesen des Staats, sondern aus dem <em>allgemeinen<\/em> Verh\u00e4ltnis von <em>Notwendigkeit<\/em> und <em>Freiheit<\/em> hergeleitet. Es ist ganz derselbe \u00dcbergang, der in der Logik aus der Sph\u00e4re des Wesens in die Sph\u00e4re des Begriffs bewerkstelligt wird. Derselbe \u00dcbergang wird in der Naturphilosophie aus der unorganischen Natur in das Leben gemacht. Es sind immer dieselben Kategorien, die bald die Seele f\u00fcr diese, bald f\u00fcr jene Sph\u00e4re hergeben. Es kommt nur darauf an, f\u00fcr die einzelnen konkreten Bestimmungen die entsprechenden abstrakten aufzufinden.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante, en su comentario del par\u00e1grafo 270, vuelve a la carga:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La esencia de las determinaciones del Estado no es el hecho de que sean determinaciones del Estado, sino que puedan ser consideradas en su forma m\u00e1s abstracta como determinaciones l\u00f3gico-metaf\u00edsicas. El inter\u00e9s verdadero [Lo que le interesa de verdad] no es la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, sino la <em>L\u00f3gica<\/em>. El trabajo filos\u00f3fico no consiste en que el pensamiento se encarne en determinaciones pol\u00edticas, sino que las determinaciones pol\u00edticas existentes se volatilicen [se evaporen] en pensamientos abstractos. El momento filos\u00f3fico no es la l\u00f3gica del asunto, sino el asunto de la l\u00f3gica [o tambi\u00e9n: no es la l\u00f3gica de las cosas, sino las cosas de la l\u00f3gica]. La <em>L\u00f3gica<\/em> no est\u00e1 al servicio de la demostraci\u00f3n del Estado, sino que el Estado est\u00e1 al servicio de la demostraci\u00f3n de la <em>L\u00f3gica<\/em>. [&#8230;]<br \/>\nDejando de lado las determinaciones concretas, que podr\u00edan haber sido sustituidas perfectamente por otras determinaciones concretas de otra esfera, por ejemplo, de la f\u00edsica, y por tanto resultan inesenciales, estamos ante un cap\u00edtulo de la <em>L\u00f3gica<\/em>.<br \/>\nLa sustancia tiene que \u00abdirimirse en diferencias conceptuales, que, gracias a aquella sustancialidad, son del mismo modo determinaciones reales y firmes\u00bb. La esencia de esta frase pertenece a la <em>L\u00f3gica<\/em> y est\u00e1 lista antes de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>. Por el hecho de que estas distinciones conceptuales son aqu\u00ed distinciones de \u00absu eficacia\u00bb (del Estado) y las \u00abdeterminaciones firmes\u00bb son \u00abpoderes del Estado\u00bb, este par\u00e9ntesis, de emp\u00edria pol\u00edtica, pertenece a la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>. El par\u00e9ntesis es s\u00f3lo, como se entiende por s\u00ed mismo, un <em>hors d&#8217;oeuvre<\/em> del desarrollo aut\u00e9ntico. Cf., por ejemplo, p. 347 [\u00a7 270, agregado].<br \/>\n\u00abLa necesidad consiste en que el todo ha sido dirimido en las distinciones conceptuales y que este ser dirimido proporciona una determinaci\u00f3n firme y sostenible, que no est\u00e1 fijo como muerto, sino que, en la disoluci\u00f3n, se genera constantemente.\u00bb Cf. tambi\u00e9n la <em>L\u00f3gica<\/em>.<br \/>\n(Marx, 1957, I: 216-217)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Das Wesen der staatlichen Bestimmungen ist nicht, da\u00df sie staatliche Bestimmungen, sondern da\u00df sie in ihrer abstraktesten Gestalt als logisch-metaphysische Bestimmungen betrachtet werden k\u00f6nnen. Nicht die Rechtsphilosophie, sondern die Logik ist das wahre Interesse. Nicht da\u00df das Denken sich in politischen Bestimmungen verk\u00f6rpert, sondern da\u00df die vorhandenen politischen Bestimmungen in abstrakte Gedanken verfl\u00fcchtigt werden, ist die philosophische Arbeit. Nicht die Logik der Sache, sondern die Sache der Logik ist das philosophische Moment. Die Logik dient nicht zum Beweis des Staats, sondern der Staat dient zum Beweis der Logik. [&#8230;]<br \/>\nMit Auslassung der konkreten Bestimmungen, welche ebensogut f\u00fcr eine andere Sph\u00e4re, z.B. die Physik, mit andern konkreten Bestimmungen vertauscht werden k\u00f6nnen, also unwesentlich sind, haben wir ein Kapitel der Logik vor uns.<br \/>\nDie Substanz mu\u00df \u00bbsich in Begriffsunterschiede dirimieren, welche durch jene Substantialit\u00e4t ebenso wirkliche, feste Bestimmungen sind\u00ab. Dieser Satz \u2013 das Wesen geh\u00f6rt der Logik und ist vor der Rechtsphilosophie fertig. Da\u00df diese Begriffsunterschiede hier Unterschiede \u00bbseiner\u00ab (des Staats) \u00bbWirksamkeit\u00ab und die \u00bbfesten Bestimmungen\u00ab \u00bbStaatsgewalten\u00ab sind, diese Parenthese geh\u00f6rt der Rechtsphilosophie, der politischen Empirie. So ist die ganze Rechtsphilosophie nur Parenthese zur Logik. Die Parenthese ist, wie sich von selbst versteht, nur hors d&#8217;oeuvre der eigentlichen Entwicklung. Cf. zum Beispiel p. 347 [\u00a7 270, Zusatz]:<br \/>\n\u00bbDie Notwendigkeit besteht darin, da\u00df das Ganze in die Begriffsunterschiede dirimiert sei und Francesc J. Hern\u00e0ndez (Universidad de Valencia): Marx, lector de Hegel P\u00e1gina 8<br \/>\nda\u00df dieses Dirimierte eine feste und aushaltende Bestimmtheit abgebe, die nicht totfest ist, sondern in der Aufl\u00f6sung sich immer erzeugt.\u00ab Cf. auch die Logik.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la cr\u00edtica consiste en evidenciar la reducci\u00f3n de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> a <em>L\u00f3gica<\/em>, y la abstracci\u00f3n de lo concreto que esta efect\u00faa, una objeci\u00f3n que se repite desde Feuerbach hasta la reclamaci\u00f3n de lo concreto de Adorno (resulta recomendable la lectura de Baselga, 2009).<\/p>\n<p><strong>4. Y otra vez la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>&#8230; \u00bfpor qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p>En octubre de 1843 Marx llega a Par\u00eds y a finales de febrero de 1844 aparece el primer y \u00fanico n\u00famero de la revista <em>Anales franco-alemanes<\/em>, que edita con Arnold Ruge, y donde se publica un breve art\u00edculo suyo sobre la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> de Hegel, basado en el manuscrito de Bad Kreuznach. A fines de marzo se produce la ruptura entre ambos (cf. la descripci\u00f3n de Ruge en Enzensberger (ed.) 1973: 21-22). En julio entabla amistad con P. J. Proudhon y en agosto publica unos art\u00edculos contra Ruge. Env\u00eda cartas a Feuerbach, para que colabore en sus proyectos editoriales, sin saber que Ruge ya le hab\u00eda prevenido en mayo sobre su car\u00e1cter: \u00abMarx es m\u00e1s irritable y violento que la mayor\u00eda, m\u00e1s si est\u00e1 agotado por el trabajo, despu\u00e9s de tres o cuatro noches sin haber ido a la cama.\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>, 23-25). Efectivamente, en abril Marx hab\u00eda comenzado a elaborar una serie de excerptas y manuscritos, que concluir\u00eda hacia el mes de agosto. Entre las excerptas encontramos unos extractos de la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> y en los manuscritos una parte denominada \u00abCr\u00edtica de la dial\u00e9ctica de Hegel\u00bb. Los manuscritos fueron publicados, atendiendo a las disposiciones sobre reordenaci\u00f3n, a modo de obra en 1932 como <em>Manuscritos del a\u00f1o 1844 sobre econom\u00eda y filosof\u00eda<\/em> o <em>Manuscritos de Par\u00eds<\/em>. Ahora bien, como muestra la tabla siguiente, el orden de la edici\u00f3n del texto (disposici\u00f3n vertical), no coincide con el orden de redacci\u00f3n, a juzgar por la paginaci\u00f3n original (disposici\u00f3n horizontal), que se puede reconstruir f\u00e1cilmente (cf. las notas del editor de Marx 1978).<\/p>\n<table style=\"border-collapse: collapse; width: 100%;\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\"><strong>1r ms<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\"><strong>2\u00ba ms<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 67.0269%; height: 24px;\" colspan=\"10\"><strong>3 r ms.<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 48px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 48px;\">Pr\u00f3logo<\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 48px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 48px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 48px;\">XXXIX-XL<\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\"><strong>1 r ms.<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\">Salario<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\">I-XV<\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\">Beneficio<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\">I-XVI<\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 72px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 72px;\">Renta<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 72px;\">I-VI<br \/>\nVIII-XII<br \/>\nXVI-XXI<\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 72px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 72px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 72px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 72px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 72px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 72px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 72px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 72px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 72px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\">Trabajo enajenado<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\">XXII-XXVII<\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 48px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 48px;\"><strong>2\u00ba ms.<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 48px;\">[Parte<br \/>\nperd.]<\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 48px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 48px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\">Propiedad privada<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\">&#8230;XL-XLIII<\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\"><strong>3 r ms.<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\">Propiedad privada y trabajo<br \/>\n(apend. 2\u00ba ms., XXVI)<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 24px;\">I-III<\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 24px;\">\n<td style=\"width: 14.1126%; height: 24px;\">Propiedad privada y comunismo<br \/>\n(apend. 2\u00ba ms., XXVI)<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%; height: 24px;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%; height: 24px;\">III-XI<\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%; height: 24px;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"width: 14.1126%;\">Necesidades, producci\u00f3n y divisi\u00f3n del trabajo<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%;\">XIV-XVII<\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%;\">XVIII-XXI<\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%;\">XXXIV-XXXVIII<\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"width: 14.1126%;\">Dinero<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\">XLI-XLIII<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"width: 14.1126%;\">Cr\u00edtica de la dial\u00e9ctica de Hegel<\/td>\n<td style=\"width: 8.78803%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09935%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 6.80697%;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/td>\n<td style=\"width: 7.02464%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.13919%;\">XI-XIII<\/td>\n<td style=\"width: 6.00995%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 7.09799%;\">XVII-XVIII<\/td>\n<td style=\"width: 6.3003%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 8.55642%;\">XXIII*-XXXIV<\/td>\n<td style=\"width: 8.99677%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.9823%;\"><\/td>\n<td style=\"width: 5.11232%;\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>(*) La numeraci\u00f3n original pasa por error de la XXI a la XXIII y de la XXIV a la XXVI<\/p>\n<p>Este esquema permite apreciar dos cosas, que quedan disimuladas en la edici\u00f3n habitual del texto, que postpone el fragmento filos\u00f3fico. Por una parte, la reconsideraci\u00f3n que hace Marx de Hegel parte del tema de la propiedad privada y, por otra parte, est\u00e1 entrelazada con la parte del manuscrito sobre \u00abnecesidades, producci\u00f3n y divisi\u00f3n del trabajo\u00bb e, incluso, con el \u00abpr\u00f3logo\u00bb. Esto significa que, atendiendo a su ubicaci\u00f3n, el manuscrito sobre Hegel se desarrolla tomando como base los temas de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> pero insert\u00e1ndose en el tratamiento de las categor\u00edas de la econom\u00eda<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Marx, por as\u00ed decir, trae a colaci\u00f3n a Hegel con una doble funci\u00f3n. Su relectura resulta \u00abnecesaria\u00bb en un doble frente: a) respecto de la cr\u00edtica de la religi\u00f3n, que en su caso se travest\u00eda de cr\u00edtica hist\u00f3rico-filos\u00f3fica y abocaba a la cr\u00edtica del derecho, le resulta \u00abnecesaria\u00bb al hegelianismo la confrontaci\u00f3n con la dial\u00e9ctica heg\u00e9lica; b) y respecto a la cr\u00edtica de la econom\u00eda, que es a la que se dirige su cr\u00edtica de la religi\u00f3n, etc., tambi\u00e9n es precisa la confrontaci\u00f3n con la dial\u00e9ctica heg\u00e9lica. (Por analog\u00eda con Kant, se podr\u00eda decir que la dial\u00e9ctica de Hegel imprimir\u00eda un giro copernicano, que vendr\u00eda a salvar del dogmatismo de la \u00abtrascendencia\u00bb hegeliana y del empirismo categorial econ\u00f3mico)<\/p>\n<p>a) Las \u00faltimas frases del \u00abpr\u00f3logo\u00bb, que (v\u00e9ase la tabla anterior) siguen a las consideraciones sobre Hegel, afirman expl\u00edcitamente que, con las breves anotaciones realizadas, no se concluye la consideraci\u00f3n necesaria de la dial\u00e9ctica de Hegel.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">De manera precisa, la <em>cr\u00edtica teol\u00f3gica<\/em>, por mucho que en los comienzos del movimiento fuera un factor [momento] real del progreso, no es considerada en \u00faltima instancia m\u00e1s que la culminaci\u00f3n y consecuencia, desfigurada en <em>caricatura teol\u00f3gica<\/em>, de la antigua <em>trascendencia filos\u00f3fica<\/em> y en concreto la <em>hegelica<\/em> [y tambi\u00e9n: la hegeliana]. Representar en s\u00ed esta interesante justicia de la historia, seg\u00fan la cual la teolog\u00eda, desde siempre el punto podrido de la fil[osof\u00eda], resulta determinante tambi\u00e9n en la disoluci\u00f3n negativa de la filosof\u00eda (es decir, en su proceso de putrefacci\u00f3n), representar, digo, esta n\u00e9mesis hist\u00f3rica lo demostrar\u00e9 [o lo documentar\u00e9] detalladamente en otra ocasi\u00f3n.<br \/>\n(Ms. 3, p. XL, en Marx, 1968, EB I : 469-470)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Genau angesehn ist die <em>theologische Kritik<\/em> \u2013 so sehr sie im Beginn der Bewegung ein wirkliches Moment des Fortschritts war \u2013 in letzter Instanz nichts anders als die zur <em>theologischen Karikatur<\/em> verzerrte Spitze und Konsequenz der alten <em>philosophischen<\/em> und namentlich <em>Hegelschen Transzendenz<\/em>. Diese interessante Gerechtigkeit der Geschichte, welche die Theologie, von jeher der faule Fleck der Phil[osophie], nun auch dazu bestimmt, die negative Aufl\u00f6sung der Philosophie \u2013 d.h. ihren Verfaulungsproze\u00df \u2013 an sich darzustellen \u2013 diese historische Nemesis werde ich bei andrer Gelegenheit ausf\u00fchrlich nachweisen.<\/p>\n<p>Pero no se trata s\u00f3lo de saldar cuentas con el hegelianismo, realizando la pirueta no s\u00f3lo de lanzar a Hegel contra Hegel, sino de arrojarlo contra los mismos hegelianos; esto es, no se trata s\u00f3lo de la \u00abcr\u00edtica de la cr\u00edtica cr\u00edtica\u00bb (como reza el t\u00edtulo del primer libro que public\u00f3 Marx: <em>La sagrada familia, o cr\u00edtica de la cr\u00edtica cr\u00edtica. Contra Bruno Bauer &amp; consortes<\/em> o, incluso, del manuscrito de <em>La ideolog\u00eda aleman<\/em>a), sino de una exigencia propia del desarrollo te\u00f3rico. Lo explica Marx en las notas que siguen al texto anterior:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Por el contrario, de mi desarrollo se infiere hasta qu\u00e9 punto los descubrimientos de <em>Feuerbach<\/em> sobre la esencia de la filosof\u00eda<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> har\u00edan necesaria todav\u00eda (por lo menos, en orden a su <em>demostraci\u00f3n<\/em>) una confrontaci\u00f3n cr\u00edtica con la dial\u00e9ctica filos\u00f3fica.<br \/>\n(Ms. 3, p. XL, en Marx, 1968, EB I : 470)<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Inwiefern dagegen <em>Feuerbachs<\/em> Entdeckungen \u00fcber das Wesen der Philosophie noch immer \u2013 wenigstens zu ihrem <em>Beweise<\/em> \u2013 eine kritische Auseinandersetzung mit der philosophischen Dialektik n\u00f6tig machten, wird man aus meiner Entwicklung selbst ersehn.<\/p>\n<p>Pues bien, las consideraciones sobre Hegel en el manuscrito tercero (pp. XI y siguientes) parten precisamente de que la critica del hegelianismo a partir de Hegel, esto es, la autocr\u00edtica que no habr\u00eda realizado el mismo hegelianismo, no es una cuesti\u00f3n \u00ab<em>aparentemente formal<\/em>\u00bb, sino \u00aben realidad <em>esencial<\/em>\u00bb (p. XI, Marx, 1968, EB I : 578).<\/p>\n<p>Recu\u00e9rdese la l\u00ednea de cr\u00edtica, inspirada en Feuerbach, que Marx hab\u00eda aducido contra los par\u00e1grafos de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, a saber, que el proceder de Hegel escamoteaba el asunto, al trasladarlo al reino abstracto de la l\u00f3gica. El momento filos\u00f3fico, se dec\u00eda all\u00ed, no es la l\u00f3gica del asunto, sino el asunto de la l\u00f3gica; lo concreto se volatiliza en lo abstracto, etc. <em>Pero esto no es suficiente<\/em>. Feuerbach, el \u00fanico de los hegelianos que, seg\u00fan el manuscrito de Marx, \u00abmantiene una relaci\u00f3n <em>seria, cr\u00edtica<\/em>, con la dial\u00e9ctica heg\u00e9lica\u00bb (p. XII, Marx, 1968, EB I : 569) resulta todav\u00eda insatisfactorio, ya que \u00abconcibe la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n como <em>mera<\/em> contradicci\u00f3n de la filosof\u00eda consigo misma\u00bb, y por tanto, el concepto concreto \u00abes a\u00fan pensamiento que quiere superarse con sus propios medios\u00bb (p. XIII, Marx, 1968, EB I : 570 n.), y de este error nos puede sacar precisamente \u00a1la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>! Dicho de otro modo. Si se critica a Hegel porque lo concreto se torna abstracto, y por tanto se contrapone lo concreto a lo abstracto, ese \u00faltimo \u00ablo concreto\u00bb se ha vuelto abstracto, se ha convertido en su contrario, y por tanto la cr\u00edtica resulta inocua. Pero si contemplamos la representaci\u00f3n rigurosa de la \u00abdial\u00e9ctica de la negatividad\u00bb que Hegel realiza en la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, podemos entender el sentido hist\u00f3rico de esa cr\u00edtica (hegeliana), y por tanto tambi\u00e9n de la propia representaci\u00f3n (de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>). Y adelantando la argumentaci\u00f3n de Marx, que ser\u00e1 detallada a continuaci\u00f3n, podr\u00edamos decir que la cr\u00edtica de los hegelianos a Hegel, en tanto negaci\u00f3n de su filosof\u00eda, expresa aquello que realmente es, su verdad, pero esta verdad, precisamente al ser negaci\u00f3n de la cr\u00edtica del hegelianismo (que se orientaba a descubrir la falsedad), desvela tambi\u00e9n la verdad de \u00e9ste, y este movimiento por el que la negaci\u00f3n es afirmaci\u00f3n, que a su vez es negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, que ahora adopta una nueva configuraci\u00f3n, y as\u00ed sucesivamente, es aquello que resulta \u00abextraordinario\u00bb (p. XXIII, Marx, 1968, EB I : 574) de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>. Veamos esto en detalle, siguiendo la exposici\u00f3n de Marx.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de enunciar la cr\u00edtica al hegelianismo ya mencionada (pp. XI-XIII), Marx hace un peque\u00f1o resumen el sistema de Hegel, con un breve apunte sobre la tabla de la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> y la de la <em>Enciclopedia<\/em>, considerando la l\u00f3gica, la naturaleza y el esp\u00edritu. A continuaci\u00f3n enuncia el doble fallo de Hegel (pp. XIII y XVII-XVIII): 1\u00ba) Cuando Hegel concibe, por ejemplo, la riqueza o el poder pol\u00edtico como seres (<em>Wesen<\/em>) enajenados del ser <em>humano<\/em>, esto s\u00f3lo es concebido en sus formas intelectuales [de pensamiento, <em>Gedankenform<\/em>]; estas formas \u00fanicamente ser\u00edan enajenaciones del saber absoluto, que es donde desemboca el proceso, como queda de manifiesto en la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>. 2\u00ba) Pero al considerar toda forma intelectual como enajenaci\u00f3n del saber absoluto, la experiencia de la conciencia no es m\u00e1s que la dial\u00e9ctica del pensamiento puro. Dicho de otro modo, lo que el ser humano produce se convierte en una abstracci\u00f3n que se resuelve en el saber absoluto, pero este resolverse tambi\u00e9n le es enajenado, ya que la conciencia que puede tener del proceso queda proyectada en el movimiento del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Pues bien, a pesar de que la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> expone \u00abla dial\u00e9ctica de la negatividad como principio motor y generativo\u00bb, el saber absoluto, con el que se cierra, no es a su vez negado. Y habr\u00eda de serlo, en la medida en que no es m\u00e1s que el resultado de un proceso de enajenaci\u00f3n del ser humano, cuya verdadera existencia se tornar\u00eda abstracta (cf. p. XXIX), como indicaba el hegelianismo. Pero, a su vez, \u00e9ste, el hegelianismo, tambi\u00e9n ha de ser negado, en la medida en que se mantiene, como Hegel, dentro del movimiento del esp\u00edritu. O dicho de otro modo, la cr\u00edtica de la enajenaci\u00f3n tambi\u00e9n tiene que ser negada en lo que tiene de extra\u00f1amiento, a fin de que emerja aquella cr\u00edtica que quedaba \u00absoterrada, turbia y mistificadora, inconsciente de s\u00ed misma.\u00bb (p. XVIII, v). Y en este punto, la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> mostrar\u00eda su verdad (neg\u00e1ndose a ella misma, claro est\u00e1). Es decir, cuando Hegel, por citar un ejemplo del extracto de Marx del \u00faltimo cap\u00edtulo de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> (una pieza, tal vez anterior, que Marx cose al manuscrito que se est\u00e1 comentando), copia textos como: \u00abEl esp\u00edritu seguro de s\u00ed mismo en su existencia, no tiene como elemento de esa existencia otra cosa que este saber de s\u00ed; el declarar y decir que aquello que \u00e9l hace, lo hace conforme a la convicci\u00f3n que \u00e9l tiene de su deber, este su lenguaje es la validez de su acci\u00f3n\u00bb (Hegel, 2006: 894) y Hegel anota junto a \u00abvalidez\u00bb la palabra \u00abdinero\u00bb, acentuando la proximidad entre los t\u00e9rminos alemanes \u00abGelten\u00bb y \u00abGeld\u00bb, respectivamente, y subraya el t\u00e9rmino \u00abHandeln\u00bb, que es la \u00abacci\u00f3n\u00bb y \u00abel comerciar\u00bb (Marx, 1978: 434). La negaci\u00f3n de esas nociones en su abstracci\u00f3n, el hecho de que representen enajenaciones de relaciones concretas, que dir\u00eda el hegelianismo, tiene a su vez que ser negado (la autocr\u00edtica del hegelianismo a la que se refer\u00eda Marx), para que quede en evidencia el estado de cosas en que aquellas relaciones <em>tienen que<\/em> presentarse de manera mistificada. En ese sentido, frente a la cr\u00edtica neokantiana (como la que justificaba su larga ep\u00edstola a su padre de 1837) o hegeliana, puede afirmar que \u00abdesde el momento que esta mentira es constitutiva, carece de sentido seguir hablando de una acomodaci\u00f3n de Hegel a la religi\u00f3n, al Estado, etc.\u00bb (Marx, 1968, EB I : 573, Marx, 1978: 425) Es decir, la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> nos salva, por as\u00ed decir, de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> o de la <em>Filosof\u00eda de la religi\u00f3n<\/em>, precisamente porque, siendo coherente con ella misma, es negada como figura de la conciencia, ya que representa una enajenaci\u00f3n, que a su vez es la verdad de su \u00e9poca. Parafraseando la paradoja de Epim\u00e9nides el cretense, que no es m\u00e1s que una versi\u00f3n cl\u00e1sica de la dial\u00e9ctica, cuando miente dice la verdad y cuando dice la verdad miente. O dicho con una expresi\u00f3n habitual del profesor Jim\u00e9nez: el viejo Hegel estaba esperando a sus j\u00f3venes disc\u00edpulos, para acabar ense\u00f1\u00e1ndoles su dial\u00e9ctica. El mismo Marx afirma expl\u00edcitamente en el manuscrito que la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>, \u00abpor m\u00e1s negativa y cr\u00edtica que parezca\u00bb, \u00abrealmente y muchas veces\u00bb se ha \u00abadelantado a la evoluci\u00f3n posterior\u00bb, frente al positivismo y el idealismo ingenuo (ms. III, p. XIII). Pero entonces, \u00bfqu\u00e9 hacer? Tirar del mismo hilo. Si, como apunta Marx, \u00abel punto de vista de Hegel es el de los modernos economistas nacionales\u00bb (p. XXIII, Marx, 1968, EB I : 574) (y con esta anotaci\u00f3n abre el camino del meticuloso an\u00e1lisis de <em>El joven Hegel<\/em> de Luk\u00e1cs, que precisamente subraya la funci\u00f3n de la econom\u00eda en la configuraci\u00f3n de la dial\u00e9ctica, cf. Luk\u00e1cs, 1976), se requiere una cr\u00edtica de la econom\u00eda, seg\u00fan el motor de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>. Es esta cr\u00edtica la que permite superar el \u00abidealismo ingenuo\u00bb del hegelianismo y, por otro lado, el \u00abpositivismo\u00bb de la econom\u00eda. Llegamos as\u00ed al punto b).<\/p>\n<p>b) Lo que pretende hacer el joven Marx al imbricar su reconsideraci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de Hegel en la determinaci\u00f3n del marco categorial de la econom\u00eda es no s\u00f3lo realizar la autocr\u00edtica del hegelianismo, como hemos visto en a), sino tambi\u00e9n defenderse del positivismo. En este punto Marx no hace m\u00e1s que aplicar la cr\u00edtica al dogmatismo matem\u00e1tico que ya asumi\u00f3 con sus manuscritos kantianos sobre el derecho privado de 1837. Sin embargo, su elaboraci\u00f3n es, todav\u00eda, muy precaria. \u00abNecesidades\u00bb (recu\u00e9rdese la relaci\u00f3n entre el \u00absistema de las necesidades\u00bb y la sociedad \u00abcivil\u00bb en la <em>Enciclopedia<\/em> y la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>), \u00abproducci\u00f3n\u00bb, \u00abdivisi\u00f3n del trabajo\u00bb, \u00abdinero\u00bb, \u00abpropiedad privada\u00bb, \u00absalario\u00bb, \u00abbeneficio\u00bb y \u00abrenta\u00bb, que son los conceptos que aparecen en los manuscritos (v\u00e9ase el esquema anterior), no encuentran todav\u00eda su articulaci\u00f3n dial\u00e9ctica. En todo caso, la cr\u00edtica al \u00abtrabajo enajenado\u00bb de los manuscritos se construye sobre la cr\u00edtica hegeliana (incluso Marx parece disfrutar con la reiteraci\u00f3n de referencias religiosas), pero no va m\u00e1s all\u00e1, no alcanza su \u00abautocr\u00edtica\u00bb. Tendr\u00e1n que pasar bastantes a\u00f1os para que esto se produzca, si es que acaece.<\/p>\n<p><strong>5. La Introducci\u00f3n de 1857<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLa historia de todas las sociedades hasta ahora es la historia de la lucha de clases\u00bb. Con esta rotunda afirmaci\u00f3n se abre el primer ep\u00edgrafe, \u00abburgueses y proletarios\u00bb del celeb\u00e9rrimo <em>Manifiesto del partido comunista<\/em>, que redacta Marx entre diciembre de 1847 y enero de 1848. Se podr\u00eda ver en esa lucha de clases, que siempre \u00abacaba con una configuraci\u00f3n revolucionaria de toda la sociedad o con el hundimiento conjunto de las clases en lucha\u00bb, una trasposici\u00f3n de la dial\u00e9ctica del se\u00f1or y del siervo, m\u00e1s cuando las dos formulaciones se podr\u00edan resumir en el conflicto entre dos partes que encarnan autoconciencias opuestas.<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n, sin embargo, tiene que ser cuestionada. La \u00ablucha de clases\u00bb se presenta en el c\u00e9lebre <em>Manifiesto<\/em> como una categor\u00eda en la que encajar\u00edan diversos antagonismos entre grupos sociales (que ni tan siquiera est\u00e1n un\u00edvocamente definidos), y por tanto ella misma ser\u00eda una forma ahist\u00f3rica, a la que se podr\u00eda aplicar la cr\u00edtica al dogmatismo matem\u00e1tico, mencionada anteriormente. Marx es consciente de ello, como acredita un texto que escribe en 1857, inmediatamente despu\u00e9s de releer a Hegel y en el preciso momento en el que comenz\u00f3 el intento definitivo de redactar su obra.<\/p>\n<p>Como hemos visto, durante su estancia en Par\u00eds intent\u00f3 elaborar una <em>Cr\u00edtica<\/em>, de la que produjo algunos manuscritos como los citados m\u00e1s arriba. Despu\u00e9s que se trasladara a Londres, entre el verano de 1850 y finales de 1852, ensay\u00f3 de nuevo componer una <em>Econom\u00eda<\/em>, para la que acumul\u00f3 libretas de excerptas y manuscritos, pero que no adopt\u00f3 la forma de manuscrito definitivo al no encontrar editor. La acometida definitiva, que llevar\u00eda a que aparecieran dos libros incompletos que Marx consideraba estrictamente su obra, comenz\u00f3 en 1857, y condujo a la edici\u00f3n, en 1859, del primer tomo de la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica,<\/em> y en 1867, al libro primero de <em>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>.<\/p>\n<p>En el verano de 1857, Marx comienza a redactar una serie de cuadernos, publicados posteriormente como <em>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> y citados habitualmente por el t\u00e9rmino alem\u00e1n <em>Grundrisse<\/em> (sobre este asunto, cf. Rosdolsky, 1978, y Zeleny, 1968). Como en los casos anteriores, Marx se siente particularmente aguijoneado (trabajando incluso por las noches \u00abcomo un loco\u00bb en la \u00abs\u00edntesis\u00bb de sus estudios, como escribe en la carta a Engels de 8 de diciembre) por tres factores:<\/p>\n<p>a) Una coyuntura de crisis, que har\u00eda urgente su aportaci\u00f3n (v\u00e9anse, entre otras, las cartas de Marx a Engels de 8 y 12.12.1857 y a Lassalle de 21.12.1857, Marx 1957, XXIX: 225, 232 y 548, y en general la correspondencia de 1856-1857, Ib\u00edd., XXIX: 85-86, 106, 123, 153, 161, 198, 207, 216-217, 208-213 y 219-221, cf. Bologna, 1974; por cierto que resulta ahora particularmente de actualidad un repaso de esa correspondencia sobre la crisis).<\/p>\n<p>b) El agravamiento de la situaci\u00f3n familiar (cf. Enzensberger, ed., 1973, I: 263, y la correspondencia, Marx, 1957, XXIX: 83, 97, 105 y 110; en julio muere un hijo, Enzensberger, ed., 1973, I: 265 y 276-277);<\/p>\n<p>c) El enfrentamiento con los \u00absocialistas\u00bb. En julio de 1857 comienza a extractar las <em>Harmonies \u00c9conomiques<\/em> de Frederic Bastiat; y la obra de H. C. Carey, <em>Principles of Political Economy. Part the first, of the Laws of the Production and Distribution of Wealth.<\/em> Pronto interrumpir\u00e1 la recensi\u00f3n: \u00abEs imposible proseguir con estos sinsentidos.\u00bb (Marx 1957, XLII: 13).<\/p>\n<p>Las \u00abarmon\u00edas de Bastiat\u00bb le recuerdan a Marx las \u00abcontradicciones econ\u00f3micas\u00bb de Proudhon (el <em>Syst\u00e8me des contradictions \u00e9conomiques ou Philosophie de la mis\u00e8re<\/em>, 1846, contra el que ya hab\u00eda redactado su <em>Miseria de la filosof\u00eda<\/em>), una argumentaci\u00f3n econ\u00f3mica que incurre en \u00abrobinsonadas\u00bb, en una mistificaci\u00f3n del devenir hist\u00f3rico. Pero tampoco otras teor\u00edas econ\u00f3micas, de signo contrario, como las tesis liberales decimon\u00f3nicas, est\u00e1n libres de problemas, porque, a\u00fan aceptando el conflicto, mantienen las determinaciones de la producci\u00f3n al margen de la historia, esto es, naturalizan las relaciones de producci\u00f3n capitalistas. \u00bfDesde qu\u00e9 posici\u00f3n te\u00f3rica criticar ambas orientaciones y, al tiempo, organizar el material que Marx est\u00e1 acumulando? Para \u00abdarle forma\u00bb al conjunto (cf. carta de Marx a Lassalle, 12.11.1858, Marx 1957, XXIX: 566) resultar\u00e1 providencial la relectura de la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel y una cierta reconsideraci\u00f3n de la dial\u00e9ctica, rigurosamente contempor\u00e1neas al inicio de la redacci\u00f3n definitiva de su obra.<\/p>\n<p>Del primer elemento, la relectura de la <em>L\u00f3gica<\/em>, da cuenta la carta de Marx a Engels de 14.1.1858:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Por lo dem\u00e1s, encuentro algunos lindos desarrollos. P. ej., he tirado por la borda toda la doctrina del beneficio tal como exist\u00eda hasta ahora. En el <em>m\u00e9todo<\/em> de la elaboraci\u00f3n, el hecho de que <em>by mere accident<\/em> volviese a hojear la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel, me ha sido de gran utilidad (Freiligrath encontr\u00f3 algunos vol\u00famenes de Hegel que pertenecieron a Bakunin<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> y me los envi\u00f3 de regalo). Si alguna vez llegara a tener tiempo para un trabajo as\u00ed, me gustar\u00eda much\u00edsimo hacer accesible a la inteligencia humana com\u00fan, en dos o tres pliegos de imprenta, que es lo <em>racional<\/em> en el m\u00e9todo que descubri\u00f3 H[egel], pero que al mismo tiempo mistific\u00f3. (Marx 1957, XXIX: 260)<\/p>\n<p>Marx no aclara la fecha del env\u00edo. En una carta precedente a Engels, datada el 6 de julio de 1857, Marx comenta que Freiligrath le hab\u00eda escrito \u00abalgunas l\u00edneas\u00bb (Marx 1957, XXIX: 149). Recu\u00e9rdese que ese mes fallece un hijo de Marx. Si los vol\u00famenes acompa\u00f1aban a esas \u00abl\u00edneas\u00bb, entonces se producir\u00eda una sincron\u00eda entre la relectura de Hegel y la elaboraci\u00f3n del borrador.<br \/>\nHay una segunda circunstancia relevante en ese momento, a saber, una reconsideraci\u00f3n de la dial\u00e9ctica. El abogado Ferdinand Lassalle, un socialista que mantiene una cierta relaci\u00f3n con Marx, y que m\u00e1s adelante ser\u00e1 considerado uno de los pioneros del movimiento socialista, publica entonces <em>La filosof\u00eda de Her\u00e1clito de \u00c9feso el Oscuro<\/em>. El libro fue editado en dos tomos, el primero de los cuales tiene fecha de 1858. Se editar\u00eda a comienzos de a\u00f1o o tal vez viera la luz antes o Marx tuviera acceso al borrador, porque \u00e9ste le remite a Engels una demoledora cr\u00edtica del texto de Lassalle en una carta de 1 de febrero:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Her\u00e1clito el Oscuro<\/em>, por Lassalle el Claro, es <em>au fond<\/em> una compilaci\u00f3n muy pueril. Cada una de las muchas im\u00e1genes con las que en Her\u00e1cl[ito] se pone de relieve la unidad de la afirmaci\u00f3n y de la negaci\u00f3n, le brindan <em>in steps<\/em> a Lassalle la oportunidad de pronunciarse y de obsequiarnos, siempre extensamente, alg\u00fan extracto de la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel, procedimiento <em>hardly<\/em> beneficioso. Lo hace como un escolar que tiene que demostrar en su ejercicio que ha estudiado a fondo el \u00abser\u00bb, el \u00abfen\u00f3meno\u00bb y el \u00abproceso dial\u00e9ctico\u00bb. Si un escolar se propone especular al respecto, se puede estar seguro de que, despu\u00e9s de todo, apenas ser\u00e1 capaz de conducir el pensamiento de acuerdo con la receta prescrita y seg\u00fan las formas sacramentales [<em>sic<\/em>]. \u00c9ste es exactamente el caso de nuestro Lass[alle]. El tipo parece haber tratado de explicarse a s\u00ed mismo la <em>L\u00f3gica<\/em> de Hegel por medio de Her\u00e1clito, sin cansarse nunca de recomenzar perpetuamente este proceso. [&#8230;] [A] pesar de la fatuidad de este tipo de pretender que Her\u00e1clito ha sido hasta ahora un libro inaccesible, no ha agregado absolutamente nada nuevo, en lo que concierne al punto principal, a lo que ha dicho Hegel en su <em>Hist[oria] de la fil[osof\u00eda]<\/em>. S\u00f3lo lo presenta en detalle, lo que naturalmente podr\u00eda haberse hecho con sobrada amplitud en 2 pliegos de imprenta. [&#8230;] Hay una sentencia de <em>Her\u00e1clito el Oscuro<\/em> que, a fin de explicar la transformaci\u00f3n de todas las cosas en sus opuestos, dice: \u00abAs\u00ed, el oro se trasforma en todas las cosas y todas las cosas se transforman en oro.\u00bb El oro, dice Lassalle, es aqu\u00ed el dinero (lo que es justo) y el dinero es valor. Por consiguiente, el ideal es lo universal, el uno (valor); y las cosas, lo real, lo particular, lo m\u00faltiple. Emplea esta notable muestra de penetraci\u00f3n para darnos en una larga nota una exposici\u00f3n de sus descubrimientos en la ciencia de la econom\u00eda pol\u00edtica. Cada palabra es un desatino, pero presentada con notable pretenciosidad. En esto veo un indicio de que el hombre se propone presentar en su segunda gran obra la econom\u00eda pol\u00edtica a la manera hegeliana. Aprender\u00e1 a sus expensas que llevar una ciencia mediante la cr\u00edtica al punto en que pueda ser expuesta dial\u00e9cticamente, es una cosa enteramente distinta de aplicar un sistema l\u00f3gico abstracto, de confecci\u00f3n, a vagas nociones de ese mismo sistema. (Marx, 1957, XXIX, 274-275)<\/p>\n<p>Los fragmentos citados presentan algunos elementos que es conveniente subrayar. En primer lugar, Lassalle describe una trayectoria muy semejante a la que hemos visto que sigui\u00f3 el propio Marx: parten de una formaci\u00f3n jur\u00eddica y de un inter\u00e9s por la dial\u00e9ctica, ambos redactan una primera obra que se define por referencia a alg\u00fan texto heg\u00e9lico, ya sean las <em>Lecciones de Historia de la Filosof\u00eda<\/em>, en el caso de Marx, o \u00e9stas y la <em>L\u00f3gica<\/em>, en el caso de Lassalle. En ambos casos se trata de reconsiderar filosof\u00edas griegas. Ahora bien, la cuesti\u00f3n de fondo no es, propiamente, hist\u00f3rico-filos\u00f3fica, sino que tiene que ver con la dial\u00e9ctica, un asunto que Marx sintetizar\u00eda en 2 pliegos de imprenta, esto es, en unas 32 p\u00e1ginas, como dice en esta carta y en la citada anteriormente. Para dar una idea, \u00e9sa es precisamente la extensi\u00f3n de la primera edici\u00f3n del <em>Manifiesto comunista<\/em>. Adem\u00e1s de esto, la carta deja claro que para Marx llevar una ciencia a exposici\u00f3n dial\u00e9ctica no es lo mismo que \u00abaplicar un sistema l\u00f3gico abstracto\u00bb a algunas nociones. Y esta tesis compromete la misma elaboraci\u00f3n que Marx est\u00e1 realizando precisamente en ese momento; es decir, suscita la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo llevar a exposici\u00f3n dial\u00e9ctica su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. O dicho de otro modo: Marx parece que est\u00e1 destacando en la obra Lassalle aquello en lo que no quiere incurrir. Pero la cuesti\u00f3n inversa, a saber, c\u00f3mo proceder, queda abierta. El lugar donde esta cuesti\u00f3n se plantean te\u00f3ricamente es un cuaderno de 1857, en el que Marx incluye lo que ser\u00eda publicado d\u00e9cadas despu\u00e9s como \u00abIntroducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, texto que ser\u00e1 glosado a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Comentar la \u00abIntroducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb (como se hace a continuaci\u00f3n, y se recomienda que el lector tenga a la vista alguna edici\u00f3n para seguir mejor la explicaci\u00f3n) requiere sortear no pocas \u00abtrampas\u00bb. La primera la tiende el propio Marx en el pr\u00f3logo del primer tomo de la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em> (Marx, 1957, XIII: 7-11). Afirma en el segundo p\u00e1rrafo de este c\u00e9lebre texto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Aunque hab\u00eda esbozado una introducci\u00f3n general, prescindo de ella, pues, bien pensada la cosa, creo que el adelantar los resultados que han de demostrarse, m\u00e1s bien ser\u00eda un estorbo, y el lector que quiera realmente seguirme deber\u00e1 estar dispuesto a remontarse de lo particular a lo general. En cambio, me parecen oportunas aqu\u00ed algunas referencias acerca de la trayectoria de mis estudios de Econom\u00eda Pol\u00edtica. (Marx, 1957, XIII: 7)<\/p>\n<p>Y, en el \u00faltimo p\u00e1rrafo, antes de la consigna final, reitera:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Este esbozo sobre la trayectoria de mis estudios en el campo de la Econom\u00eda Pol\u00edtica debe solamente demostrar que mis ideas, cualquiera que sea el juicio que merezcan y por mucho que choquen con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el fruto de largos a\u00f1os de concienzuda investigaci\u00f3n. (Marx, 1957, XIII: 11)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Diese Skizze \u00fcber den Gang meiner Studien im Gebiet der politischen \u00d6konomie soll nur beweisen, da\u00df meine Ansichten, wie man sie immer beurteilen mag und wie wenig sie mit den interessierten Vorurteilen der herrschenden Klassen \u00fcbereinstimmen, das Ergebnis gewissenhafter und langj\u00e4hriger Forschung sind.<\/p>\n<p>No deja de resultar sorprendente que, aunque Marx deja claro expl\u00edcitamente que el pr\u00f3logo citado no pretende \u00abadelantar los resultados que han de demostrarse\u00bb y que, \u00aben cambio\u00bb, su pretensi\u00f3n es \u00fanicamente avanzar \u00abalgunas referencias\u00bb, un mero \u00abesbozo\u00bb sobre la trayectoria de sus estudios, el texto haya sido acogido por el marxismo con hiperb\u00f3lico entusiasmo. El primer comentarista del texto, F. Engels, afirmaba en su recensi\u00f3n de la <em>Contribuci\u00f3n<\/em>, publicada un par de meses despu\u00e9s de que apareciera el primer cuaderno, que la tesis \u00abel modo de producci\u00f3n de la vida material condiciona el proceso de la vida social, pol\u00edtica y espiritual en general\u00bb resultaba un descubrimiento revolucionario en la econom\u00eda pol\u00edtica y en las ciencias hist\u00f3ricas (Marx, 1957, XIII: 470). A continuaci\u00f3n citaba el amplio p\u00e1rrafo del pr\u00f3logo (desde \u00abAl llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicci\u00f3n con las relaciones de producci\u00f3n existentes&#8230;\u00bb hasta \u00ab&#8230;Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la soluci\u00f3n de este antagonismo.\u00bb, (Marx, 1957, XIII: 9), que ilustrar\u00eda las consecuencias pr\u00e1cticas de la tesis central: \u00abNo es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia\u00bb, y que Engels identifica como la \u00abconcepci\u00f3n materialista de la historia\u00bb<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Sin embargo, el entusiasmo manifestado por Engels y por una parte de la tradici\u00f3n marxista con las tesis del pr\u00f3logo de 1859 no puede hacer olvidar que el mismo Marx ha afirmado, como hemos visto, que en \u00e9l no pretende \u00abadelantar los resultados que han de demostrarse\u00bb, y que tal proceder resultar\u00eda en cualquier caso \u00abun estorbo\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 Engels, inaugurando una larga tradici\u00f3n, desoy\u00f3 estas advertencias? T\u00e9ngase en cuenta que las tesis que Engels entresaca son aqu\u00e9llas a las que \u00e9l mismo hab\u00eda llegado a\u00f1os antes. El p\u00e1rrafo que Engels cita se antecede de la frase de Marx (formulada en pret\u00e9rito): \u00abEl resultado general a que llegu\u00e9 y que, una vez obtenido, sirvi\u00f3 de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse as\u00ed:\u00bb (Marx, 1957, XIII, 8). A continuaci\u00f3n del p\u00e1rrafo, el mismo Marx declara: \u00abFriedrich Engels [&#8230;] hab\u00eda llegado por distinto camino [&#8230;] al mismo resultado que yo.\u00bb (Marx, 1957, XIII: 10). La coincidencia entre ambos les llev\u00f3 a, seg\u00fan el pr\u00f3logo, \u00abcontrastar conjuntamente nuestro punto de vista con lo ideol\u00f3gico de la filosof\u00eda alemana\u00bb (ibid.), es decir, a elaborar el manuscrito que se editar\u00eda p\u00f3stumamente como <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>. Se podr\u00eda suponer, por tanto, que hay una discrepancia entre la redacci\u00f3n de Marx y la lectura de Engels, entre la distinci\u00f3n que el primero establece entre los \u00abresultados\u00bb y el \u00abesbozo de la trayectoria\u00bb, y la conjunci\u00f3n de ambas en la \u00abconcepci\u00f3n materialista de la historia\u00bb que defiende el segundo. Pero esta suposici\u00f3n no est\u00e1 exenta de problemas: el mismo Marx dirig\u00eda la revista <em>Das Volk<\/em> donde Engels public\u00f3 la recensi\u00f3n citada del primer fasc\u00edculo de la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em>. En cualquier caso, queda sobre la mesa la eventual discrepancia entre los \u00abresultados\u00bb y la \u00abconcepci\u00f3n materialista de la historia\u00bb, una cuesti\u00f3n que podemos revertir sobre el comentario de la \u00abIntroducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica\u00bb: \u00bfqu\u00e9 (otro) resultado se alcanza en sus p\u00e1ginas? \u00bfpor qu\u00e9 enunciarlo ser\u00eda un \u00abestorbo\u00bb? \u00c9sta es la cuesti\u00f3n central, cuya resoluci\u00f3n exige precisamente ubicar el manuscrito del 1857 en el contexto de la relectura de Hegel.<\/p>\n<p>Al principio de este ep\u00edgrafe se advert\u00eda de una \u00abtrampa\u00bb que tiende el pr\u00f3logo de la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em> al referirse a la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb de 1857. Escrib\u00eda all\u00ed Marx que \u00abhab\u00eda esbozado una introducci\u00f3n general\u00bb. No hay duda que la frase se refiere al texto publicado en el conjunto de las <em>Grundrisse<\/em>. Sin embargo, no se puede deducir del mismo que se trate de \u00abuna\u00bb introducci\u00f3n general. Marx no afirma haber \u00abredactado\u00bb una introducci\u00f3n, sino \u00fanicamente haberla \u00abesbozado\u00bb. La terminolog\u00eda de Marx sugiere la analog\u00eda pict\u00f3rica. Haber esbozado un cuadro puede significar realizar una serie de bocetos, estudios parciales o borradores de la composici\u00f3n general. No hemos de caer en la trampa de pensar que el anuncio de Marx se refiere a \u00abun\u00bb texto, algo as\u00ed como un borrador para la imprenta. De cualquier modo, ser\u00e1 el comentario de \u00abla\u00bb \u2013estas comillas resultan ya ineludibles\u2013 \u00abIntroducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica\u00bb la que tendr\u00e1 que permitir resolver este asunto.<\/p>\n<p>Vayamos con la letra de la \u00abIntroducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica\u00bb. Las traducciones habituales comienzan con cuatro t\u00edtulos consecutivos. Literalmente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Introducci\u00f3n<br \/>\nI. Producci\u00f3n, consumo, distribuci\u00f3n, cambio (circulaci\u00f3n)<br \/>\n1) Producci\u00f3n<br \/>\nIndividuos aut\u00f3nomos. Ideas del siglo XVIII<\/p>\n<p>Esta bater\u00eda de titulares<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> tiende una segunda e importante trampa. El peculiar m\u00e9todo elaborativo de Marx y el celo organizador de los editores se a\u00fanan para inducir una conclusi\u00f3n falaz (o m\u00e1s de una, si consideramos el escrito como una \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb al manuscrito de las <em>Grundrisse<\/em>, a las que antecede, y no a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica). Una lectura poco atenta podr\u00eda concluir, al observar los t\u00edtulos citados y otros que aparecen m\u00e1s adelante, que nos encontramos ante una redacci\u00f3n que responde a un esquema anterior. El autor glosar\u00eda un repertorio de temas previamente establecido. Hemos de retroceder un poco para eliminar esta representaci\u00f3n. La portadilla del cuaderno donde se encuentra la \u00abIntroducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica\u00bb (facs\u00edmil en Marx 1957, XLII: 17) presenta una gran letra \u00abM)\u00bb, seguida de la dataci\u00f3n del comienzo del cuaderno (Literalmente: \u00abLondres 23 agosto &#8217;57\u00bb), un nombre (\u00abLaura Marx\u00bb, redactado por una mano diferente y obviado en todas las traducciones) y un \u00edndice con el \u00abContenido\u00bb (v\u00e9ase en Marx 1957, XLII: 16, OME, XXI: 4). Nos encontramos pues, como hemos visto, ante uno de los muchos cuadernos, algunos pertenecientes a sus hijas, que Marx redact\u00f3 y que posteriormente marcaba (la \u00abM\u00bb bien podr\u00eda significar la inicial de Methode, es decir, \u00abm\u00e9todo\u00bb) y extractaba en otros cuadernos, a veces indicando \u00fanicamente la tabla de sus contenidos, para preparar su obra definitiva. Volvamos con la letra de la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El objeto de nuestra investigaci\u00f3n es ante todo la <em>producci\u00f3n material<\/em>.<br \/>\n(ms. 5; Marx, 1957, XLII: 19; OME XXI: 5).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Der vorliegende Gegenstand zun\u00e4chst die <em>materielle Produktion<\/em>.<\/p>\n<p>Marx, como comenta a continuaci\u00f3n, sienta esta tesis contra \u00abSmith y Ricardo\u00bb y las \u00abrobinsonadas del siglo XVIII\u00bb y, en el siguiente p\u00e1rrafo, explica que \u00abel punto no habr\u00eda que tocarlo en absoluto, si esta estupidez, que ten\u00eda un sentido y una raz\u00f3n entre los hombres del siglo XVIII, no hubiera sido introducida de nuevo de forma seria en plena econom\u00eda pol\u00edtica por Bastiat, Carey, Proudhon, etc.\u00bb (ms. 6; Marx, 1957, XLII: 20; OME XXI: 7). Ya se ha hecho referencia a este factor. Coinciden todos los autores, seg\u00fan Marx, en demostrar \u00abla eternidad y armon\u00eda de las relaciones sociales existentes\u00bb (ms. 7; Marx, 1957, XLII: 21; OME XXI: 8), olvidando la m\u00faltiple articulaci\u00f3n de la producci\u00f3n (la producci\u00f3n en general, que dice Marx), sus diferentes determinaciones. Los dos p\u00e1rrafos siguientes<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> son meros apuntes provisonales. Marx pretende distinguir la producci\u00f3n en general de la producci\u00f3n general y de la producci\u00f3n particular. La letra desvela el car\u00e1cter provisional del texto (\u00ab&#8230; tiene que ser desarrollado en otro lugar (m\u00e1s adelante). Finalmente [&#8230;] Igualmente tampoco es \u00e9ste el lugar para desarrollar&#8230;\u00bb), que concluye en una enumeraci\u00f3n de puntos a tratar: \u00abProducci\u00f3n en general. Ramas de la producci\u00f3n particular. Totalidad de la producci\u00f3n.\u00bb (ms. 8; Marx, 1957, XLII: 21; OME XXI: 8)<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>En tres p\u00e1ginas y algunas l\u00edneas de manuscrito Marx ha redactado lo que se podr\u00eda considerar un primer comienzo. Ha puesto sobre la mesa no menos de dos cuestiones importantes para nuestro tema. La primera, la relaci\u00f3n entre la \u00absociedad civil\u00bb y el proceso de \u00abindividualizaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, un tema que se elabora precisamente de la <em>Filosof\u00eda del derecho de Hegel<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>: la apariencia del individuo aislado emerge en \u00abla \u00e9poca de las relaciones sociales m\u00e1s desarrolladas hasta el momento\u00bb. La segunda cuesti\u00f3n tiene que ver con el procedimiento dial\u00e9ctico. Literalmente afirma:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Para Proudhon, entre otros, es naturalmente agradable desarrollar hist\u00f3rico-filos\u00f3ficamente el origen de una relaci\u00f3n econ\u00f3mica, cuya g\u00e9nesis no conoce, mitologizando que a Ad\u00e1n o a Prometeo se les ocurri\u00f3, ya lista, una idea, que fue introducida, etc. No hay nada m\u00e1s \u00e1rido que fantasear sobre un <em>locus communis<\/em>. [&#8230;]<br \/>\nPodr\u00eda parecer, en consecuencia, que, para hablar de la producci\u00f3n en general, tendr\u00edamos o bien que seguir el desarrollo hist\u00f3rico en sus diferentes fases, o bien declarar desde un principio que tenemos que ver con una \u00e9poca hist\u00f3rica determinada, por ejemplo, con la moderna producci\u00f3n burguesa, que es en realidad nuestro aut\u00e9ntico tema.<br \/>\n(ms. 6-7; Marx, 1957. XLII: 20; OME XXI: 7).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">F\u00fcr Proudhon u. a. ist es nat\u00fcrlich angenehm, den Ursprung eines \u00f6konomischen Verh\u00e4ltnisses, dessen geschichtliche Entstehung er nicht kennt, dadurch geschichtsphilosophisch zu entwickeln, da\u00df er mythologisiert, Adam oder Prometheus sei auf die Idee fix und fertig gefallen, dann sei sie eingef\u00fchrt worden etc. Nichts ist langweilig trockner, als der phantasierende <em>locus communis<\/em>. [&#8230;]<br \/>\nEs k\u00f6nnte daher scheinen, da\u00df, um \u00fcberhaupt von der Produktion zu sprechen, wir entweder den geschichtlichen Entwicklungsproze\u00df in seinen verschiednen Phasen verfolgen m\u00fcssen, oder von vornherein erkl\u00e4ren, da\u00df wir es mit einer bestimmten historischen Epoche zu tun haben, also z.B. mit der modernen b\u00fcrgerlichen Produktion, die in der Tat unser eigentliches Thema ist.<\/p>\n<p>Marx parece determinar tres procedimientos: el desarrollo hist\u00f3rico-filos\u00f3fico, el seguimiento del desarrollo hist\u00f3rico en sus diferentes fases y la tematizaci\u00f3n de una \u00e9poca hist\u00f3rica determinada. Marx deja de lado, por mitologizador, el primer procedimiento. Pero tambi\u00e9n, advi\u00e9rtase, descarta el segundo, precisamente porque, como se deduce del texto, puede incurrir en la misma \u00abeternizaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n hist\u00f3ricas\u00bb cuando se olvida que el elemento com\u00fan \u00abobtenido y aislado mediante la comparaci\u00f3n\u00bb es \u00abalgo m\u00faltiplemente articulado que se dispersa en diferentes determinaciones\u00bb (ms. 7; Marx 1957, XLII: 21; OME XXI: 8). Por ello, su obra tratar\u00e1 de una \u00e9poca hist\u00f3rica, la del capital. Recu\u00e9rdese la invitaci\u00f3n al lector para \u00abremontarse de lo particular a lo general\u00bb del pr\u00f3logo de 1859. Ahora bien, \u00bfen qu\u00e9 procedimiento tendr\u00edamos que ubicar las afirmaciones sobre la determinaci\u00f3n de la conciencia por el ser social o sobre la revoluci\u00f3n social como contradicci\u00f3n entre fuerzas productivas y relaciones sociales, que entusiasmaban a Engels de la descripci\u00f3n de Marx de la trayectoria de sus estudios, o la emblem\u00e1tica tesis, ya citada, del <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em> (1848): \u00abLa historia de todas las sociedades hasta nuestros d\u00edas es la historia de la lucha de clases\u00bb&#8230;?<br \/>\nTras la relaci\u00f3n de temas a considerar, con las anotaciones privadas ya mencionadas, Marx escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Est\u00e1 de moda anteponer al estudio de la econom\u00eda una parte general \u2013y es precisamente la que figura bajo el t\u00edtulo de \u00abProducci\u00f3n\u00bb (ver, por ejemplo, J. St. Mill)\u2013 en la que son tratadas las <em>condiciones generale<\/em>s de toda producci\u00f3n.<br \/>\n(ms. 8; Marx, 1957, XLII: 22; OME XXI: 9).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Es ist Mode, der \u00d6konomie einen allgemeinen Teil vorherzuschicken \u2013 und es ist grade der, der unter dem Titel \u00bbProduktion\u00ab figuriert (siehe zum Beispiel J. St. Mill) \u2013, worin die allgemeinen Bedingungen aller Produktion abgehandelt werden. Dieser allgemeine Teil besteht oder soll angeblich bestehn.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n \u00abcondiciones generales\u00bb, y el desarrollo que efect\u00faa a continuaci\u00f3n de la misma, parecen ignorar las tres p\u00e1ginas anteriores sobre las \u00abdeterminaciones generales\u00bb. Nos encontramos, pues, ante un segundo comienzo. Por alg\u00fan motivo, Marx ha interrumpido la redacci\u00f3n y parece ensayar un nuevo principio. Podemos especular sobre la raz\u00f3n de tal proceder. El primer principio se hab\u00eda centrado en las representaciones propias del siglo XVIII, pero el siglo XIX ya hab\u00eda cubierto m\u00e1s de la mitad de su curso. Ser\u00eda necesario enfocar la cuesti\u00f3n refiriendo los \u00faltimos desarrollos de la econom\u00eda, y Marx apunta a John Stuart Mill. El texto tiende nuevas trampas. Se dir\u00eda que la aparici\u00f3n de Mill es casual, ya que, por dos veces (en el texto citado y al final de la misma p\u00e1gina del manuscrito), Marx introduce la clausula \u00abver, por ejemplo, J. St. Mill\u00bb. Tal repetici\u00f3n resulta sintom\u00e1tica. John Stuart Mill no \u00e9s un ejemplo cualquiera, sino un, si se permite la expresi\u00f3n, ejemplar. Precisamente, Marx y J. S. Mill son coet\u00e1neos, ambos cultivan la econom\u00eda, la pol\u00edtica, la l\u00f3gica (aunque uno sea dial\u00e9ctico y el otro inductivista), la historia, etc., pero sus trayectorias biogr\u00e1ficas son radicalmente antit\u00e9ticas (el directivo de la Compa\u00f1\u00eda de Indias Orientales y parlamentario frente al m\u00edsero periodista revolucionario) y, lo que es m\u00e1s importante, en el brit\u00e1nico se trenzan de manera potente un conjunto de corrientes que Marx identifica n\u00edtidamente como el objeto de su cr\u00edtica: el utilitarismo, el positivismo, el liberalismo, etc. En definitiva, escribe Marx, J. S. Mill incurre en la misma naturalizaci\u00f3n o eternizaci\u00f3n de las relaciones hist\u00f3ricas: \u00abson introducidas subrepticiamente relaciones <em>burguesas<\/em> como si se tratara de leyes naturales incontestables de la sociedad in abstracto.\u00bb (ms. 8-9; Marx, 1957, XLII: 22; OME XXI: 10).<\/p>\n<p>Dos p\u00e1ginas del manuscrito despu\u00e9s del segundo comienzo, Marx realiza una s\u00edntesis que parece reiterar la discrepancia entre el seguimiento del desarrollo hist\u00f3rico (la concepci\u00f3n de la historia) y el estudio de una \u00e9poca hist\u00f3rica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Resumiendo: hay determinaciones comunes a todos los estadios de la producci\u00f3n, que pueden ser fijadas como generales por el pensamiento; pero las llamadas <em>condiciones generales<\/em> de toda producci\u00f3n no son m\u00e1s que esos momentos abstractos, con los que no es posible comprender ning\u00fan estadio hist\u00f3rico, real, de la producci\u00f3n.<br \/>\n(ms. 10; Marx, 1957, XLII: 24; OME XXI: 11).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Zu res\u00fcmieren: Es gibt allen Produktionsstufen gemeinsame Bestimmungen, die vom Denken als allgemeine fixiert werden; aber die sogenannten <em>allgemeinen Bedingungen<\/em> aller Produktion sind nichts als diese abstrakten Momente, mit denen keine wirkliche geschichtliche Produktionsstufe begriffen ist.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, dedica unas 13 p\u00e1ginas, pr\u00e1cticamente la mitad del cuaderno, a comentar las diferentes r\u00fabricas que los economistas ponen al lado de la producci\u00f3n, es decir, la relaci\u00f3n de la producci\u00f3n con la distribuci\u00f3n, el cambio y el consumo. En todos los casos critica la naturalizaci\u00f3n de las relaciones y remite las cuestiones suscitadas al estudio de la producci\u00f3n, que, como ya ha reiterado, tiene que circunscribirse a una \u00e9poca determinada. Tras estas consideraciones, nuevamente un p\u00e1rrafo expl\u00edcitamente conclusivo, redactado con una terminolog\u00eda inequ\u00edvocamente heg\u00e9lica y que ya presagia un nuevo comienzo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El resultado al que llegamos no es el de que la producci\u00f3n, la distribuci\u00f3n, el cambio y el consumo son id\u00e9nticos, sino que todos son miembros de una totalidad, diferencias dentro de la unidad.<br \/>\n(ms. 20-21; Marx, 1957, XLII: 34; OME XXI: 23).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Das Resultat, wozu wir gelangen, ist nicht, da\u00df Produktion, Distribution, Austausch, Konsumtion identisch sind, sondern da\u00df sie alle Glieder einer Totalit\u00e4t bilden, Unterschiede innerhalb einer Einheit.<\/p>\n<p>A esta altura del comentario ya parece claro que Marx no est\u00e1 redactando \u00abuna\u00bb Introducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, sino acumulando esbozos en un cuaderno, cada uno de los cuales profundiza en el anterior. Esta impresi\u00f3n queda totalmente confirmada a partir del p\u00e1rrafo siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Cuando consideramos un pa\u00eds dado desde el punto de vista econ\u00f3mico-pol\u00edtico comenzamos con su poblaci\u00f3n, con su distribuci\u00f3n en clases, la ciudad, el campo, el mar, las diferentes ramas de la producci\u00f3n, exportaci\u00f3n e importaci\u00f3n, producci\u00f3n y consumo anual, precios de las mercanc\u00edas, etc.<br \/>\n(ms. 21; Marx, 1957, XLII: 34; OME XXI: 24)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Wenn wir ein gegebnes Land politisch-\u00f6konomisch betrachten, so beginnen wir mit seiner Bev\u00f6lkerung, ihrer Verteilung in Klassen, Stadt, Land, See, den verschiednen Produktionszweigen, Aus- und Einfuhr, j\u00e4hrlicher Produktion und Konsumtion, Warenpreisen etc.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sentido tiene tal enumeraci\u00f3n de r\u00fabricas despu\u00e9s de muchas p\u00e1ginas de distinciones entre producci\u00f3n en general, producci\u00f3n general y producci\u00f3n particular, si nos referimos al primer comienzo, o producci\u00f3n, distribuci\u00f3n, cambio y consumo, si nos referimos al segundo? Advi\u00e9rtase que la relaci\u00f3n citada prescinde totalmente de lo escrito anteriormente y presenta un, llam\u00e9mosle, tercer comienzo. Podemos suponer una buena raz\u00f3n para tal proceder. Despu\u00e9s de analizadas las \u00abrobinsonadas\u00bb propias del s. XVIII y la evoluci\u00f3n de la disciplina en el s. XIX (en el caso de, \u00abpor ejemplo\u00bb, J. S. Mill), Marx est\u00e1 en condiciones de describir el proceder com\u00fan de la econom\u00eda pol\u00edtica. Ahora bien, si no se advierte este esfuerzo de autoclarificaci\u00f3n, la manera como an\u00e1lisis y redacci\u00f3n marchan acompasadas, dif\u00edcilmente se pueden entender los complejos p\u00e1rrafos que siguen en el cuaderno.<\/p>\n<p>El largu\u00edsimo segundo parrafo del tercer comienzo (desde \u00abParece correcto empezar por lo real y concreto&#8230;\u00bb hasta \u00ab&#8230;estar siempre presente como presupuesto en la representaci\u00f3n.\u00bb (ms. 21-22; Marx, 1957, XLII: 34-36; OME XXI: 24-26) aborda una cuesti\u00f3n que podemos enunciar con una frase de Marx en la carta a Engels donde daba cuenta de la recepci\u00f3n de los vol\u00famenes de la <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em> de Hegel, citada anteriormente. Se trata de presentar, como dice all\u00ed, \u00ablo racional en el m\u00e9todo que Hegel ha descubierto, pero que a la vez ha mistificado.\u00bb, una explicaci\u00f3n que gira, en ese p\u00e1rrafo del cuaderno, en torno a la distinci\u00f3n entre \u00abcategor\u00edas simples\u00bb y \u00abcategor\u00edas concretas\u00bb, y su \u00abexistencia hist\u00f3rica\u00bb. \u00bfQu\u00e9 es lo racional en el m\u00e9todo de Hegel y qu\u00e9 lo mistificado, seg\u00fan Marx? Esta es la cuesti\u00f3n central. Lo racional es \u00abel m\u00e9todo cient\u00edficamente correcto\u00bb, seg\u00fan el cual:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Lo concreto es concreto, porque es la s\u00edntesis de muchas determinaciones, porque es, por lo tanto, unidad de lo m\u00faltiple.<br \/>\n(ms. 21; Marx, 1957, XLII: 35; OME XXI: 24).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Das Konkrete ist konkret, weil es die Zusammenfassung vieler Bestimmungen ist, also Einheit des Mannigfaltigen.<\/p>\n<p>Para entender el significado de esta frase citada acudiremos a dos pasajes. El primero es el comienzo del libro I de <em>El capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> (1867), donde Marx inusualmente se cita a si mismo, concretamente el comienzo del primer fasc\u00edculo de la ya mencionada <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> (1859). Advi\u00e9rtase que los dos textos que Marx public\u00f3 estrictamente como partes de su obra, que permanecer\u00eda incompleta, comienzan con la misma frase. El segundo pasaje corresponde a otro cuaderno de Marx, que tambi\u00e9n permaneci\u00f3 in\u00e9dito durante su vida, el titulado: \u00abCap\u00edtulo sexto. Resultados del proceso inmediato de producci\u00f3n\u00bb (a veces se refiere por la abreviatura alemana: <em>Resultate<\/em>), y que, como indican diversas disposiciones, tendr\u00eda que haber servido de cap\u00edtulo final y conclusivo del libro I de <em>El capital<\/em> y transici\u00f3n al libro II. Veamos ambos textos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La riqueza de las sociedades en que impera el r\u00e9gimen capitalista de producci\u00f3n se nos aparece como un \u00abinmenso arsenal de mercanc\u00edas\u00bb y la mercanc\u00eda como su forma elemental. Por eso nuestra investigaci\u00f3n arranca del an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda.<br \/>\n(Marx, 1957, XXIII: 49; el texto de 1859, en Ib\u00edd., XIII: 15).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Auf den ersten Blick erscheint der b\u00fcrgerliche Reichtum als eine ungeheure Warensammlung, die einzelne Ware als sein elementarisches Dasein. Jede Ware aber stellt sich dar unter dem doppelten Gesichtspunkt von Gebrauchswert und Tauschwert. (1859)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Der Reichtum der Gesellschaften, in welchen kapitalistische Produktionsweise herrscht, erscheint als eine \u00bbungeheure Warensammlung\u00ab, die einzelne Ware als seine Elementarform. Unsere Untersuchung beginnt daher mit der Analyse der Ware. (1867)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En este cap\u00edtulo, son tres los puntos a considerar:<br \/>\n1) Las Mercanc\u00edas como producto del capital, de la producci\u00f3n capitalista;<br \/>\n2) La producci\u00f3n capitalista es producci\u00f3n de plusval\u00eda;<br \/>\n3) Es, a fin de cuentas, producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de toda la relaci\u00f3n, y es a trav\u00e9s de ello que este proceso inmediato de producci\u00f3n se caracteriza como espec\u00edficamente capitalista.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><br \/>\nDe estas tres r\u00fabricas, en la redacci\u00f3n definitiva para la imprenta habr\u00e1 que poner la n\u00famero 1 al final, no al comienzo, ya que constituye el pasaje al segundo libro \u2013el proceso de circulaci\u00f3n del capital\u2013. Por razones de comodidad comenzaremos aqu\u00ed por el primero.<br \/>\n(ms. 441, Marx, 1969: 3; trad. Marx, 1971: 2).<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n, siguiendo en esto fielmente a Hegel, ha descrito un curso circular. Parte de la mercanc\u00eda como \u00abforma elemental\u00bb, es decir, como \u00abcategor\u00eda simple\u00bb y llega hasta la mercanc\u00eda como \u00abcategor\u00eda concreta\u00bb, esto es, como la s\u00edntesis de diversas determinaciones: producci\u00f3n capitalista, producci\u00f3n de plusval\u00eda, producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la relaci\u00f3n social. Y en este punto, la exposici\u00f3n inicia un nuevo c\u00edrculo (la \u00abcirculaci\u00f3n\u00bb del capital). La representaci\u00f3n del movimiento categorial de lo indeterminado a lo determinado, de lo simple a lo concreto, incurre en mistificaci\u00f3n cuando cae (volviendo a la \u00abIntroducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb) \u00aben la ilusi\u00f3n de concebir lo real como resultado del pensamiento que se concentra a s\u00ed mismo, profundiza en s\u00ed mismo y se mueve a partir de s\u00ed mismo\u00bb (ms. 22; Marx, 1957, XLII: 36; OME XXI: 25).<\/p>\n<p>Sin embargo Hegel, y Marx lo sabe bien, no era un idealista ingenuo. Si lo real era concebido como resultado del pensamiento o, dicho a la manera de la <em>Filosof\u00eda del Derecho<\/em>, si lo real se torna racional y lo racional se vuelve real, es porque en Hegel historia y l\u00f3gica est\u00e1n unidas, como acredita la \u00abciencia de la experiencia de la conciencia\u00bb: el movimiento de las categor\u00edas, el devenir hist\u00f3rico, la historia de la filosof\u00eda y la experiencia de la (auto)conciencia se corresponden como en proyecci\u00f3n de sombras, dice Hegel. \u00bfEs posible escindir ese nudo gordiano del idealismo? o seg\u00fan en los t\u00e9rminos ya citados, \u00bfpodemos tomar como tema \u00abuna \u00e9poca hist\u00f3rica determinada\u00bb sin tener que \u00abseguir el desarrollo hist\u00f3rico en sus diferentes fases\u00bb? La respuesta de Hegel ser\u00eda no<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>, y una respuesta similar proporcionar\u00eda la \u00abconcepci\u00f3n materialista de la historia\u00bb, que invocaba Engels (y con \u00e9l, buena parte del marxismo) (\u00a1e incluso esa ser\u00eda la respuesta que se desprender\u00eda de la primera parte de <em>El manifiesto del partido comunista<\/em>!). Pero pr\u00e9stese atenci\u00f3n a la respuesta que ofrece Marx en la \u00abIntroducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Pero estas categor\u00edas simples, \u00bfno tienen tambi\u00e9n una existencia hist\u00f3rica o natural anterior a la de las categor\u00edas m\u00e1s concretas? <em>\u00c7a d\u00e9pend<\/em>.<br \/>\n(ms. 22; Marx, 1957, XLII: 36; OME XXI: 25-26).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Aber haben diese einfachen Kategorien nicht auch eine unabh\u00e4ngige historische oder nat\u00fcrliche Existenz vor den konkretern? <em>\u00c7a d\u00e9pend<\/em>.<\/p>\n<p>(En el texto sigue un pasaje en el que Marx ejemplifica con el texto de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>)<\/p>\n<p>\u00a1\u00ab<em>\u00c7a d\u00e9pend<\/em>\u00bb!, es decir, a veces s\u00ed y a veces no. Y, a continuaci\u00f3n, dedica sendos p\u00e1rrafos a argumentar en los dos sentidos, en una especie de antinomia de la raz\u00f3n hist\u00f3rica. La conclusi\u00f3n, tras los dos p\u00e1rrafos, escinde la articulaci\u00f3n entre l\u00f3gica e historia. Sin duda en las academias de materialismo hist\u00f3rico una afirmaci\u00f3n as\u00ed ser\u00eda reprobada:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">As\u00ed, a pesar de que la categor\u00eda m\u00e1s simple puede haber existido hist\u00f3ricamente antes que la m\u00e1s concreta, en su pleno desarrollo intensivo y extensivo, sin embargo puede pertenecer precisamente a una forma de sociedad m\u00e1s compleja, mientras que la categor\u00eda m\u00e1s concreta estaba ya plenamente desarrollada en una forma de sociedad menos desarrollada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">So, obgleich die einfachre Kategorie historisch existiert haben mag vor der konkretern, kann sie in ihrer v\u00f6lligen intensiven und extensiven Entwicklung grade einer kombinierten Gesellschaftsform angeh\u00f6ren, w\u00e4hrend die konkretere in einer wenig entwickeltern Gesellschaftsform v\u00f6lliger entwickelt war.<\/p>\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto Marx dispone de una visi\u00f3n del conjunto cuando escribe estas declaraciones sobre cu\u00e1l ha de ser el m\u00e9todo de su obra y el orden de las categor\u00edas? Ya se ha enunciado el umbral de la obra (la \u00abriqueza\u00bb) y las dos categor\u00edas que, en su interacci\u00f3n, la desarrollar\u00e1n: \u00abcapital\u00bb y \u00abtrabajo\u00bb. Pudiera ser que Marx no dispusiera de la anal\u00edtica del valor que desplegar\u00e1 en el volumen publicado de <em>El capital<\/em>. De hecho \u00e9sta ir\u00e1 trenz\u00e1ndose en los manuscritos siguientes. Pero existe ya un, llam\u00e9mosle, compromiso metodol\u00f3gico que justifica que marcara como \u00abM\u00bb, probablemente de \u00ab<em>Methode<\/em>\u00bb, el cuaderno.<\/p>\n<p>Marx sabe que est\u00e1 en un terreno dif\u00edcil, porque tambi\u00e9n vienen en definitiva a oponerse a la relaci\u00f3n entre la l\u00f3gica y la historia los otros dos procedimientos ya criticados: la mitologizaci\u00f3n y el positivismo, es decir, la reclusi\u00f3n de lo l\u00f3gico en el \u00e1mbito de lo prehist\u00f3rico o de lo suprahist\u00f3rico, respectivamente. Se trata para Marx, pues, de aceptar la dial\u00e9ctica (la unidad de lo m\u00faltiple), sin la reconciliaci\u00f3n hist\u00f3rica, o, como dir\u00eda Adorno, de una dial\u00e9ctica negativa orientada a lo concreto. En cierto sentido, igual que el segundo comienzo ven\u00eda a plantear una cierta semejanza entre el proceder mitologizador y el positivista, ya que ambos naturalizar\u00edan o eternizar\u00edan relaciones hist\u00f3ricas, este tercer comienzo invita a una conclusi\u00f3n parecida: tal vez las \u00abconcepciones de la historia\u00bb participar\u00edan de la tensi\u00f3n por \u00abeternizar\u00bb el sujeto hist\u00f3rico: sea la clase, su vanguardia, su lider&#8230; Marx no llega tan lejos en la letra, pero recu\u00e9rdense sus reticencias a adelantar las conclusiones a demostrar en el pr\u00f3logo de 1859. Probablemente, Marx era consciente del punto de inflexi\u00f3n que estaba alcanzando respecto a su trayectoria anterior (la que compart\u00eda con Engels). Para clarificarse utiliza un ejemplo, el del trabajo. Argumenta en el doble sentido, al estilo de las antinomias kantianas, y concluye cargando nuevamente contra las concepciones de la historia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Este ejemplo del trabajo muestra de manera evidente c\u00f3mo las mismas categor\u00edas m\u00e1s abstractas, a pesar de su validez -precisamente a causa de su abstracci\u00f3n- para todas las \u00e9pocas, sin embargo, en la determinaci\u00f3n de esta abstracci\u00f3n misma son producto de relaciones hist\u00f3ricas y s\u00f3lo poseen plena validez para y dentro de estas relaciones.<br \/>\n(ms. 25; Marx, 1957, XLII: 39; OME XXI: 29).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Dies Beispiel der Arbeit zeigt schlagend, wie selbst die abstraktesten Kategorien, trotz ihrer G\u00fcltigkeit \u2013 eben wegen ihrer Abstraktion \u2013 f\u00fcr alle Epochen, doch in der Bestimmtheit dieser Abstraktion selbst ebensosehr das Produkt historischer Verh\u00e4ltnisse sind und ihre Vollg\u00fcltigkeit nur f\u00fcr und innerhalb dieser Verh\u00e4ltnisse besitzen.<\/p>\n<p>Marx a\u00f1ade dos p\u00e1rrafos m\u00e1s para reiterar que se pueden encontrar \u00abindicios\u00bb de las categor\u00edas complejas de la sociedad burguesa en sociedades precedentes, pero la validez que puedan tener para comprender aqu\u00e9llas se ha de tomar \u00abc<em>um grano salis<\/em>\u00bb o, como ya dijo, sin que posean \u00abplena validez\u00bb. Estas consideraciones le ofrecen la pauta de configuraci\u00f3n de la obra, que ya hemos visto con las citas a prop\u00f3sito de la categor\u00eda simple y de la categor\u00eda concreta de mercanc\u00eda. Con este ejemplo en mente, puede entenderse f\u00e1cilmente la frase siguiente (una de las m\u00e1s radicales del texto, donde Marx parece inclinarse por una relaci\u00f3n \u00abinversa\u00bb de una articulaci\u00f3n que anteriormente dejaba abierta con el <em>\u00e7a depend<\/em>):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ser\u00eda, por lo tanto, impracticable y err\u00f3neo presentar la sucesi\u00f3n de las categor\u00edas econ\u00f3micas en el orden en que fueron hist\u00f3ricamente determinantes. Su orden de sucesi\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s bien determinado por la relaci\u00f3n que tienen entre s\u00ed en la moderna sociedad burguesa, y que es exactamente el inverso de aqu\u00e9l que se presenta como natural o que corresponde al desarrollo hist\u00f3rico. No se trata de la disposici\u00f3n que adoptan hist\u00f3ricamente las relaciones econ\u00f3micas en la sucesi\u00f3n de las diferentes formas de sociedad. A\u00fan menos de su sucesi\u00f3n \u00aben la idea\u00bb (<em>Proudhon<\/em>) (una representaci\u00f3n nebulosa del movimiento hist\u00f3rico). Sino de su articulaci\u00f3n dentro de la sociedad burguesa.<br \/>\n(ms. 28; Marx, 1957, XLII: 41; OME XXI: 31).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Es w\u00e4re also untubar und falsch, die \u00f6konomischen Kategorien in der Folge aufeinander folgen zu lassen, in der sie historisch die bestimmenden waren. Vielmehr ist ihre Reihenfolge bestimmt durch die Beziehung, die sie in der modernen b\u00fcrgerlichen Gesellschaft aufeinander haben, und die genau das umgekehrte von dem ist, was als ihre naturgem\u00e4\u00dfe erscheint oder der Reihe der historischen Entwicklung entspricht. Es handelt sich nicht um das Verh\u00e4ltnis, das die \u00f6konomischen Verh\u00e4ltnisse in der Aufeinanderfolge verschiedener Gesellschaftsformen historisch einnehmen. Noch weniger um ihre Reihenfolge \u00bbin der Idee\u00ab (<em>Proudhon<\/em>) (einer verschwimmelten Vorstellung der historischen Bewegung). Sondern um ihre Gliederung innerhalb der modernen b\u00fcrgerlichen Gesellschaft.<\/p>\n<p>Ese texto es todo un alegato no s\u00f3lo contra la noci\u00f3n suprahist\u00f3rica de \u00ablucha de clases\u00bb del <em>Manifiesto<\/em>, sino tambi\u00e9n contra las formas de totalitarismo que, invocando al propio Marx, han justificado la barbarie apelando a \u00abrepresentaciones nebulosas del movimiento hist\u00f3rico\u00bb. De nuevo, la dial\u00e9ctica concreta se invoca frente a sus mistificaciones; otra vez planea la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>.<\/p>\n<p>A los pasajes citados le sigue una nueva enumeraci\u00f3n de las r\u00fabricas a estudiar (la que comienza \u00abLa divisi\u00f3n de la materia ha de ser efectuada evidentemente de forma tal que se estudie&#8230;\u00bb, ms. 28-29; Marx, 1957, XLII: 42; OME XXI: 32), lo que, como en los dos casos anteriores, anuncia una discontinuidad en el texto. Lo que sigue se puede considerar una segunda parte del tercer comienzo, que recoge, como el mismo Marx explicita:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Notabene en relaci\u00f3n con los puntos que han de ser mencionados aqu\u00ed y que no deben ser olvidados.<br \/>\n(ms. 29; Marx, 1957, XLII: 43; OME XXI: 33)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Notabene in bezug auf Punkte, die hier zu erw\u00e4hnen und nicht vergessen werden d\u00fcrfen:<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n anota 8 puntos, antes de iniciar una tercera parte del tercer comienzo, y que en los \u00edndices posteriores titular\u00e1 \u00abEl arte griego y la sociedad moderna\u00bb. Se trata, l\u00f3gicamente, de un desarrollo del punto 6\u00ba del listado de la segunda parte de ese comienzo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">6. La relaci\u00f3n desigual del desarrollo de la producci\u00f3n material, p. ej., con el desarrollo art\u00edstico. En general, el concepto del progreso no ha de ser captado en la abstracci\u00f3n ordinaria. Arte Moderno, etc. Esta desproporci\u00f3n [otra lectura del manuscrito: Con el arte, esta desproporci\u00f3n&#8230;] no es todav\u00eda tan importante y dif\u00edcil de captar como dentro de las propias relaciones pr\u00e1ctico-sociales. P. ej., de la educaci\u00f3n. Relaci\u00f3n de los United States con Europa. El punto propiamente dif\u00edcil que hay que discutir aqu\u00ed es, sin embargo, el de como las relaciones de producci\u00f3n en tanto que relaciones jur\u00eddicas entre un desarrollo desigual. Por tanto, p. ej., la relaci\u00f3n del Derecho Privado Romano (en el Derecho Penal y P\u00fablico es menor el caso) con la moderna producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese punto y en el comienzo posterior, Marx reafirma lo dicho anteriormente: la pretensi\u00f3n de desarticular l\u00f3gica e historia, sin renunciar a la dial\u00e9ctica de lo concreto. Estas notas incompletas se abren con una tesis que se podr\u00eda entender como una cr\u00edtica <em>avant la lettre<\/em> del materialismo hist\u00f3rico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En lo concerniente al arte, ya se sabe que ciertas \u00e9pocas de florecimiento art\u00edstico no est\u00e1n de ninguna manera en relaci\u00f3n con el desarrollo general de la sociedad, ni, por consiguiente, con la base material, con el esqueleto, por as\u00ed decirlo, de su organizaci\u00f3n. (ms., p. 30)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Bei der Kunst bekannt, da\u00df bestimmte Bl\u00fctezeiten derselben keineswegs im Verh\u00e4ltnis zur Francesc J. Hern\u00e0ndez (Universidad de Valencia): Marx, lector de Hegel P\u00e1gina 30<br \/>\nallgemeinen Entwicklung der Gesellschaft, also auch der materiellen Grundlage, gleichsam des Knochenbaus ihrer Organisation, stehn.<\/p>\n<p>Y concluye enunciando el problema<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a> (no la soluci\u00f3n):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Pero la dificultad no reside en comprender que el arte y la \u00e9pica griega est\u00e1n ligadas a ciertas formas de desarrollo social. La dificultad consiste en que todav\u00eda nos proporcionan un goce art\u00edstico y en que, en un cierto aspecto, tienen vigencia como norma y como modelo inalcanzable.<br \/>\n(ms. 31; Marx, 1957, XLII: 42; OME XXI: 35)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Aber die Schwierigkeit liegt nicht darin, zu verstehn, da\u00df griechische Kunst und Epos an gewisse gesellschaftliche Entwicklungsformen gekn\u00fcpft sind. Die Schwierigkeit ist, da\u00df sie f\u00fcr uns noch Kunstgenu\u00df gew\u00e4hren und in gewisser Beziehung als Norm und unerreichbare Muster gelten.<\/p>\n<p>Al final de la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb, Marx ha vuelto al principio del periplo. La cuesti\u00f3n del arte griego, y m\u00e1s all\u00e1 todav\u00eda, al tema inicial del Derecho Romano, donde arrancaba este movimiento, sigue el problema planteado en el tercer manuscrito de Par\u00eds. Se ha trazado un c\u00edrculo, pero se llega a un punto m\u00e1s avanzado, donde se plantea el tr\u00e1nsito a una nueva configuraci\u00f3n. Si Marx consigue en su obra desarrollar una ciencia donde se escinda el binomio l\u00f3gica-historia, o si s\u00f3lo se hace la ilusi\u00f3n de poder prescindir de la escalera de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>, despu\u00e9s de ascender por ella m\u00e1s all\u00e1 del nivel hegeliano, es cuesti\u00f3n para otro texto.<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Para no inducir a confusi\u00f3n, lo relacionado con el propio Hegel se denominar\u00e1 aqu\u00ed \u00abheg\u00e9lico\u00bb y se reserv\u00e1 el t\u00e9rmino \u00abhegeliano\u00bb para sus disc\u00edpulos. De modo an\u00e1logo se hablar\u00e1 de \u00abmarxiano\u00bb para referir \u00fanicamente a Marx y \u00abmarxista\u00bb para considerar a sus seguidores.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Luk\u00e1cs dedica <em>El joven Hegel<\/em> a Lifschitz, con el que hab\u00eda colaborado en Mosc\u00fa.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Esta idea, de filiaci\u00f3n heg\u00e9lica, de que el sistema posterior ofrece la clave para el sistema anterior se repite en la <em>Introducci\u00f3n<\/em> de 1857, comentada m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Actualmente, resulta innecesario adjetivar la \u00abeconom\u00eda\u00bb como \u00abpol\u00edtica\u00bb o \u00abnacional\u00bb. Recu\u00e9rdese que en el siglo XVIII se plantea la necesidad de definir la disciplina que ocupar\u00eda un lugar intermedio entre aquellas que ya hab\u00eda determinado Arist\u00f3teles sobre los asuntos dom\u00e9sticos y ciudadanos. As\u00ed, en la correspondiente entrada de la <em>Enciclopedia<\/em> de Diderot y D&#8217;Alembert, J. J. Rousseau define como \u00abeconom\u00eda pol\u00edtica\u00bb la nueva disciplina, cuyo objeto no ser\u00eda otro que la \u00absociedad civil\u00bb (o burguesa) o la \u00abnaci\u00f3n\u00bb, en la terminolog\u00eda de los siglos XVIII y XIX. Con la ca\u00edda en desuso de la ciencia de la administraci\u00f3n dom\u00e9stica, el nombre de la nueva disciplina ha perdido su adjetivo, que todav\u00eda aparece en los escritos de Marx y Engels.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> La expresi\u00f3n parece jugar ir\u00f3nicamente con el t\u00edtulo de la obra de Feuerbach <em>La esencia del cristianismo.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Texto de Marx tachado con un trazo vertical. Estos trazos corresponden, como se ha explicado, al proceso de reelaboraci\u00f3n de sus manuscritos, e indican probablemente que esa formulaci\u00f3n era importante o hab\u00eda sido recogida en un escrito posterior.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Bakunin se interes\u00f3 en su juventud por las obras de Kant, Fichte, del cual public\u00f3 traducciones al ruso, Schelling y Hegel. En los a\u00f1os 40 residi\u00f3 en Par\u00eds y Suiza. El literato Ferdinand Freiligrath tambi\u00e9n estuvo en Suiza hacia 1844-45, tal vez entonces se produjo la transacci\u00f3n de los vol\u00famenes de Hegel. Despu\u00e9s coincidi\u00f3 con Marx en Londres y lleg\u00f3 a escribir para la <em>Neue Rheinische Zeitung<\/em>, que dirigi\u00f3 el propio Marx.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Otros marxistas, como Lenin (en su art\u00edculo \u00abKarl Marx\u00bb del <em>Diccionario Enciclop\u00e9dico Granat<\/em>, edici\u00f3n de 1915) o Stalin (en el cap\u00edtulo \u00abSobre el Materialismo Dial\u00e9ctico y el Materialismo Hist\u00f3rico\u00bb, del <em>Compendio de la Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la URSS<\/em>, aprobado en 1938), reiteran el entusiamo engelsiano y reproducen exactamente el mismo pasaje del pr\u00f3logo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Los ep\u00edgrafes derivan de las notas de Marx y tambi\u00e9n de otras dos fuentes: la \u00abRese\u00f1a\u00bb del cuaderno \u00abM\u00bb, seg\u00fan las \u00abRese\u00f1as de mis propios cuadernos\u00bb, que en la edici\u00f3n original de las <em>Grundrisse<\/em> (1939-41, reproducci\u00f3n fotomec\u00e1nica 1953) ocupan la p. 952 y en OME XXII: 486 (este fragmento no se encuentra en Marx, 1957) y el \u00abContenido\u00bb, anotado por el mismo Marx al concluir la redacci\u00f3n del cuaderno, cf. Marx, 1957, XLII, p. 16, facs\u00edmil en la p. 17; no se encuentra en la versi\u00f3n que ofrece <em>Ib\u00edd<\/em>., XIII, pp. 615-642.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Ambos p\u00e1rrafos est\u00e1n unidos en la trad. de Pedro Scaron, publicada por la editorial Siglo XXI en el primer tomo de los <em>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica (Borrador), 1857-1858<\/em>; y en la trad. de Javier P\u00e9rez, en el vol. XXI de las incompletas Obras de Marx y Engels, de la editorial Cr\u00edtica-Grijalbo, que es el primer tomo de las <em>L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica (\u00abGrundrisse\u00bb).<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Hay que remarcar la referencia al \u00abmercado mundial\u00bb. Esta disposici\u00f3n se repetir\u00e1 en el cuaderno II de las <em>Grundrisse<\/em>, y ocupar\u00eda el libro sexto de una obra cuyo primer libro ser\u00eda <em>El capital<\/em>. Lo que Marx public\u00f3 en 1867 s\u00f3lo era el primer tomo, del primer cap\u00edtulo de la primera secci\u00f3n, sobre la producci\u00f3n de capital, de ese proyecto.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a>Marx parece adelantarse a algunas tesis de Giddens, Beck o Bauman cuando escribe: \u00abLa \u00e9poca que genera este punto de vista, el del individuo aislado, es precisamente la \u00e9poca de las relaciones sociales m\u00e1s desarrolladas hasta ahora (y desde este punto de vista, generales)\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Se esboza en los escritos sobre filosof\u00eda de la historia de Kant, pero se tematiza en los textos de Hegel sobre la eticidad de Jena y en la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, como se puede constatar en los an\u00e1lisis de Honneth.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Es posible encontrar analog\u00edas entre esta ordenaci\u00f3n y las de Hegel, v\u00e9ase, por ejemplo, la disposici\u00f3n del cap\u00edtulo V.A de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> (Hegel, 2006: 350).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Resulta interesante que Luk\u00e1cs interprete la estructura de la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> en t\u00e9rminos de tres ciclos, cada uno de los cuales reproducir\u00eda el devenir hist\u00f3rico. Tanto da.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Con esta tercera parte del tercer comienzo, seg\u00fan la ordenaci\u00f3n propuesta aqu\u00ed, formulaba Luk\u00e1cs en algunos textos biogr\u00e1ficos el problema al que hab\u00eda dedicado su vida.<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><br \/>\nBaselga, J. F. (2009): <em>Identidad y diferencia. La cr\u00edtica de la raz\u00f3n en T. W. Adorno<\/em>, tesis doctoral, Universitat de Val\u00e8ncia.<br \/>\nCandel, Miguel (1988): \u00abPresentaci\u00f3n\u00bb, en Marx, 1988: 7-25.<br \/>\nEnzensberger, Hans M. (ed.) (1973): <em>Gespr\u00e4che mit Marx und Engels<\/em>, 2 vols., Frankfurt: Insel (hay trad. cast. en ed. Anagrama)<br \/>\nGalcer\u00e1n, M. (1982): \u00abUna carta de Marx a su padre del a\u00f1o 1837\u00bb, <em>Anales del seminario de historia de la filosof\u00eda<\/em>, n\u00fam. 3, 1982-1983, pp. 141-158.<br \/>\nHegel, G. W. F. (1832): <em>Werke. Vollst\u00e4ndige Ausgabe durch einen Verein von Freunden des Verewigten<\/em>, Berl\u00edn: Duncker und Humblot, 1832 y ss., 18 vols.<br \/>\nId. (1981): <em>Ph\u00e4nomenologie des Geistes<\/em>, Frankfurt: Suhrkamp.<br \/>\nId. (2006): <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, Valencia: Pre-textos, trad. Manuel Jim\u00e9nez.<br \/>\nHern\u00e0ndez, Francesc (1986): <em>Marx: ciencia y liberaci\u00f3n<\/em>, tesis doctoral, Universitat de Val\u00e8ncia.<br \/>\nLifshitz, Mija\u00edl (1981): <em>La filosof\u00eda del arte de Karl Marx<\/em>, M\u00e9xico: Siglo XXI.<br \/>\nLuk\u00e1cs, G. (1976): <em>El joven Hegel<\/em>, Barcelona: Grijalbo.<br \/>\nMaraguat, Edgard (2002): <em>Libertad y eticidad en las \u00abGrundlinien der Philosophie des Rechts\u00bb<\/em>, Universitat de Val\u00e8ncia.<br \/>\nMarx, Karl (1957): <em>Marx Engels Werke<\/em>, Berl\u00edn: Dietz (39 vol\u00famenes, 1957 y ss.)<br \/>\nId. (1968): <em>Marx Engels Werke<\/em>, Berl\u00edn: Dietz. Vol\u00famenes complementarios (Erg\u00e4nzungsb\u00e4nde, EB).<br \/>\nId. (1969): <em>Resultate des unmittelbaren Produktionsprozesses<\/em>, Frankfurt: Neue Kritik.<br \/>\nId. (1971): <em>El capital. Libro I. Cap\u00edtulo VI (in\u00e9dito)<\/em>, M\u00e9xico: Siglo XXI, 8\u00aa ed., trad. Pedro Scaron.<br \/>\nId. (1978): <em>Obras de Marx y Engels<\/em>, Barcelona: Cr\u00edtica, V (abrev. OME V)<br \/>\nId. (1988): <em>Escritos sobre Epicuro (1839-1841)<\/em>, Barcelona: Cr\u00edtica.<br \/>\nRosdolsky, Roman (1978): <em>G\u00e9nesis y estructura de \u00abEl capital\u00bb de Marx (estudios sobre los \u00abGrundrisse\u00bb)<\/em>, M\u00e9xico: Siglo XXI.<br \/>\nZeleny, J. (1968): <em>La estructura l\u00f3gica de \u00abEl capital\u00bb de Marx<\/em>, Barcelona: Grijalbo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de su vida, Karl Marx ley\u00f3 y reley\u00f3 la obra de G. W. F. Hegel, con un orden que recuerda la frase atribuida al realizador franc\u00e9s Jean Luc Godard: \u00abUna historia debe tener un comienzo, un desarrollo y un final, pero no necesariamente en ese orden.\u00bb Sus escritos evidencian que Marx se enfrent\u00f3 a los libros de Hegel en no menos de cinco ocasiones. Concretamente: 1\u00aa) al poco tiempo de incorporarse a la Universidad de Berl\u00edn en 1837; 2\u00aa) cuando se integra en el grupo de j\u00f3venes hegelianos berlineses y participa de sus elaboraciones; 3\u00aa) al someter a cr\u00edtica, durante el verano de 1843, la filosof\u00eda del Estado de Hegel; 4\u00aa) cuando redacta los manuscritos de Par\u00eds, entre abril y agosto de 1844; y 5\u00aa) en el verano de 1857, cuando se plantea el m\u00e9todo para desarrollar la que consideraba estrictamente su obra. En estas ocasiones, Marx fue, por as\u00ed decir, profundizando en su comprensi\u00f3n de la filosof\u00eda de Hegel. Es por ello que hablaremos aqu\u00ed de etapas. A continuaci\u00f3n son descritas en detalle.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":4088,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[867,868],"class_list":["post-4074","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","tag-g-w-f-hegel","tag-karl-marx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4074","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4074"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4074\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4088"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4074"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4074"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4074"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}