{"id":412,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=412"},"modified":"2020-02-14T10:45:13","modified_gmt":"2020-02-14T09:45:13","slug":"las-raices-de-la-burocracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=412","title":{"rendered":"Las ra\u00edces de la burocracia"},"content":{"rendered":"<p>Somos testigos de una clara tendencia al aumento de la burocratizaci\u00f3n de las sociedades contempor\u00e1neas, independientemente de sus estructuras sociales y pol\u00edticas. Los te\u00f3ricos y occidente nos aseguran que el \u00edmpetu de la burocratizaci\u00f3n es tal, que vivimos ya bajo un sistema managerial que ha llegado a reemplazar casi imperceptiblemente al capitalismo. Por otro lado, tenemos el enorme, asombroso crecimiento de la burocracia en las sociedades post-capitalistas del bloque sovi\u00e9tico, y especialmente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Nos asiste toda la raz\u00f3n al tratar de elaborar alguna teor\u00eda de la burocracia que sea m\u00e1s completa y satisfactoria que el clich\u00e9 tan de moda como en gran medida sin sentido de \u00absociedad managerial\u00bb. Sin embargo, no es f\u00e1cil abordar el problema de la burocracia; en esencia este problema es tan viejo como la civilizaci\u00f3n misma, aunque la intensidad con que ha aparecido a la vista de los hombres ha variado grandemente seg\u00fan las \u00e9pocas.<\/p>\n<p>Si he decidido hablar sobre las ra\u00edces de la burocracia, es por la raz\u00f3n de que, a mi entender hay que calar muy hondo para hallar las causas m\u00e1s profundas las causas primeras de la burocracia, al objeto de ver c\u00f3mo y por qu\u00e9 esta lacra de civilizaci\u00f3n humana ha alcanzado proporciones tan aterradoras. Dentro del problema de la burocracia, del cual el problema del Estado constituye un paralelo aproximado, se concentra buena parte de esa relaci\u00f3n entre individuo y sociedad, entre hombre y hombre, que ahora se ha convertido en moda calificar de \u201calienaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino sugiere el dominio del \u00abbureau\u00bb, del aparato, de algo impersonal y hostil que ha adquirido vida y poder sobre los seres humanos\u2026 En el lenguaje diario, tambi\u00e9n hablamos de los bur\u00f3cratas sin alma refiri\u00e9ndonos a los hombres que integran ese mecanismo. Los seres humanos que gobiernan el Estado parece como si carecieran de alma, como si fueran meros dientes del engranaje. En otras palabras, nos enfrentamos aqu\u00ed, de lleno y directamente, con la reificaci\u00f3n de las relaciones entre seres humanos, con la aparici\u00f3n de vida en mecanismos, en cosas. Lo cual nos lleva inmediatamente a la memoria, por supuesto, el gran complejo del fetichismo: en todos los \u00e1mbitos de nuestra econom\u00eda de mercado, el hombre parece hallarse a merced de las cosas, de las mercanc\u00edas, incluso del dinero. Las relaciones humanas y sociales se objetivan, en tanto que los objetos parecen adquirir la fuerza y el poder de las cosas vivas. La semejanza entre la alienaci\u00f3n del hombre respecto al Estado y a los representantes del Estado, la burocracia, y la alienaci\u00f3n del hombre respecto a los productos de su propia econom\u00eda, es evidentemente muy estrecha, estando las dos clases de alienaci\u00f3n parecidamente interrelacionadas.<br \/>\nExiste una gran dificultad en pasar de las meras apariencias a la entra\u00f1a misma de la relaci\u00f3n entre sociedad y Estado, entre el aparato que gobierna la vida de una comunidad y la comunidad misma. La dificultad estriba en lo siguiente: la apariencia no es s\u00f3lo apariencia, sino tambi\u00e9n parte de una realidad. El fetichismo del Estado y la mercanc\u00eda est\u00e1, por as\u00ed decirlo, \u00abincrustado\u00bb en el propio mecanismo de funcionamiento del Estado y el mercado. La sociedad se siente enajenada del Estado, a la vez que inseparable de \u00e9l. El Estado es la carga que oprime a la sociedad, y tambi\u00e9n es el \u00e1ngel protector de la sociedad, sin el cual no puede vivir.<\/p>\n<p>De nuevo, algunos de los m\u00e1s oscuros y complejos aspectos de la relaci\u00f3n entre sociedad y Estado se reflejan clara y curiosamente en nuestro lenguaje corriente. Cuando decimos \u00abellos\u00bb, refiri\u00e9ndonos a los bur\u00f3cratas que nos gobiernan, \u00abellos\u00bb que gravan con impuestos, que hacen las guerras, que realizan toda serie de cosas en las que la vida de todos nosotros se halla comprometida, expresamos un sentimiento de impotencia, de enajenaci\u00f3n del Estado; pero somos asimismo conscientes de que sin el Estado no habr\u00eda vida social, desarrollo social ni historia. La dificultad en distinguir la apariencia de la realidad estriba en esto: la burocracia desempe\u00f1a ciertas funciones que son obviamente necesarias e indispensables para la vida social; sin embargo, tambi\u00e9n desempe\u00f1a funciones que teor\u00e9ticamente pueden calificarse de superfluas.<\/p>\n<p>Los aspectos contradictorios de la burocracia han conducido, por supuesto, a dos concepciones filos\u00f3ficas, hist\u00f3ricas y sociol\u00f3gicas del problema, contradictorias y diametralmente opuestas. Aparte de muchos matices intermedios se dan tradicionalmente dos enfoques b\u00e1sicos sobre la cuesti\u00f3n de la burocracia y el Estado: el burocr\u00e1tico y el anarquista. Recordar\u00e1n ustedes que a los Webbs<a href=\"#1\">(1)<\/a> les gustaba dividir a la gente en aquellos que apreciaban los problemas pol\u00edticos desde un punto de vista burocr\u00e1tico, o anarquista. Lo cual es, desde luego una simplificaci\u00f3n, aunque sin embargo hay razones que abonan esta divisi\u00f3n. El enfoque burocr\u00e1tico ha tenido sus grandes fil\u00f3sofos, sus grandes profetas y sus soci\u00f3logos c\u00e9lebres. Con toda probabilidad el mayor apologista filos\u00f3fico del Estado fue Hegel, as\u00ed como el mayor apoloIogista sociol\u00f3gico del Estado fue Max Weber.<\/p>\n<p>No cabe duda de que la vieja Prusia fue el para\u00edso de la burocracia y que, por consiguiente, no es algo puramente accidental el que los mayores apologistas del Estado y la burocracia procedieran de Prusia. De hecho, Hegel y Weber, cada cual a su manera y a niveles distintos de pensamiento teor\u00e9tico, son los metaf\u00edsicos de la burocracia prusiana que generalizan partiendo de la experiencia de dicha burocracia prusiana y proyectan esa experiencia sobre la escena de la historia mundial. Por tanto, es necesario tener presente los postulados b\u00e1sicos de esta escuela de pensamiento. Para Hegel el Estado y la burocracia eran ambos el reflejo y la realidad de la idea moral, esto es, el reflejo y la realidad de la raz\u00f3n suprema, la realidad del Weltgeist, la manifestaci\u00f3n de Dios en la historia: Max Weber, que en cierto modo es un descendiente, un nieto de Hegel (un nieto pigmeo quiz\u00e1s) incluy\u00f3 la misma idea en el cat\u00e1logo t\u00edpicamente prusiano de las virtudes de Ia burocracia.<\/p>\n<p>\u00abPrecisi\u00f3n, rapidez, claridad, conocimiento del expediente, continuidad, reserva, unidad, subordinaci\u00f3n estricta, reducci\u00f3n de fricciones y de costos materiales y personales esas se consiguen al punto \u00f3ptimo en la administraci\u00f3n estrictamente burocr\u00e1tica, especialmente en su forma monocr\u00e1tica&#8230; la burocracia se atiene tambi\u00e9n al principio \u201csine ira ac studio\u00bb<a href=\"#2\">(2)<\/a><\/p>\n<p>Acaso esas palabras no pudieran escribirse m\u00e1s que en Prusia. Naturalmente, esta lista de y virtudes puede muy f\u00e1cilmente anularse con una lista semejante de vicios. Pero lo m\u00e1s sorprendente y, en cierto sentido, inquietante, es a mi entender que a Max Weber se le ha convertido recientemente en el faro intelectual de gran parte de la sociolog\u00eda occidental. (En una pol\u00e9mica, sostenida con el profesor Raymond Aron, el reproche m\u00e1s grave que me hizo fue el de que escribo y hablo \u00abcomo si Max Weber jam\u00e1s hubiese existido\u00bb).<\/p>\n<p>Me hallo totalmente dispuesto a admitir que probablemente nadie haya estudiado tan profundamente como Max Weber las minucias de la burocracia. Es cierto que confeccion\u00f3 un cat\u00e1logo con las distintas peculiaridades de su desarrollo pero no logr\u00f3 entender plenamente su significado Todos sabemos el rasgo caracter\u00edstico de esa vieja escuela alemana, la sedicente escuela hist\u00f3rica del derecho, que pod\u00eda elaborar sobre un asunto cualquiera la industria burocr\u00e1tica incluida un volumen tras otro, pero que en raras ocasiones sab\u00eda observar el curso principal de su desarrollo.<\/p>\n<p>En el otro extremo tenemos la concepci\u00f3n anarquista de la burocracia y del Estado, con sus representantes m\u00e1s ilustres -Proudhon, Bakunin y Kropotkin- y con sus varias corrientes secundarias, liberal y anarco liberales de distintos matices. Bien, cuando se mira de cerca a esta escuela se ve que representa la rebeli\u00f3n intelectual de la vieja Francia de la burgues\u00eda y de la vieja Rusia de los mujiks, contra sus burocracias. Esta escuela de pensamiento se especializa, por descontado, en elaborar cat\u00e1logos de los vicios burocr\u00e1ticos. El Estado y la burocracia se consideran los eternos usurpadores de la historia. El Estado y la burocracia se consideran como la encarnaci\u00f3n misma de todo mal de la sociedad, el mal que no puede erradicarse m\u00e1s que mediante la abolici\u00f3n del Estado y la destrucci\u00f3n de toda burocracia. Cuando Kropotkin deseaba mostrar la profundidad de la corrupci\u00f3n moral de la Revoluci\u00f3n francesa, explicaba c\u00f3mo Robespierre, Danton, los jacobinos y los hebertistas se pasaron de revolucionarios a hombres de Estado. A sus ojos, lo que viciaba la revoluci\u00f3n era la burocracia y el Estado.<\/p>\n<p>En realidad, cada uno de esos enfoques encierra una parte de verdad porque en la pr\u00e1ctica el Estado y la burocracia han sido los Jekyll y Hyde de la civilizaci\u00f3n humana. Tanto uno como otra representaban en verdad las virtudes y los vicios de la sociedad humana y su desarrollo hist\u00f3rico en forma m\u00e1s abierta y decidida que ninguna otra instituci\u00f3n. Estado y burocracia concentran en s\u00ed mismos esta dualidad caracter\u00edstica de nuestra civilizaci\u00f3n; hasta el momento, cada progreso conseguido se ha visto rematado por un retroceso; cada avance obtenido por el hombre ha sido comprado al precio de una regresi\u00f3n; cada despliegue de energ\u00eda humana creadora ha sido pagado con la mutilaci\u00f3n o la atrofia de alguna otra facultad creadora. Considero que esta dualidad se ha puesto claramente de manifiesto en el desarrollo de la burocracia de todos los reg\u00edmenes sociales y pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Las ra\u00edces de la burocracia son ciertamente tan viejas como nuestra civilizaci\u00f3n, o incluso m\u00e1s viejas todav\u00eda, pues se hallan enterradas en la frontera entre la tribu comunista primitiva y la sociedad civilizada. Es ah\u00ed en donde encontramos el m\u00e1s remoto aunque muy distante antecedente de las masivas, elaboradas y burocr\u00e1ticas m\u00e1quinas de nuestra \u00e9poca. Ellas se manifiestan en el preciso instante en que la comunidad primitiva se divide en conductores y conducidos, organizadores y organizados, directores y dirigidos. Cuando la tribu o el clan empiezan a darse cuenta de que la divisi\u00f3n del trabajo aumenta el dominio del hombre sobre la naturaleza y su capacidad para hacer frente a sus necesidades, descubrimos entonces los primeros g\u00e9rmenes de burocracia que se convierten asimismo en el m\u00e1s temprano preludio de una sociedad clasista.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n del trabajo comienza con el proceso de producci\u00f3n que tambi\u00e9n trae consigo la primera jerarqu\u00eda de funciones. Es aqu\u00ed donde tenemos la primera muestra del abismo que estaba a punto de abrirse en el curso de la civilizaci\u00f3n entre el trabajo mental y el trabajo manual. El organizador del primer proceso elemental de cuidado del ganado pudo haber sido el antecesor del mandar\u00edn, del sacerdote egipcio, o del moderno bur\u00f3crata capitalista. La fundamental divisi\u00f3n entre m\u00fasculo y cerebro trajo consigo las muchas otras subdivisiones entre agricultura y pesca, o comercio y artesan\u00eda o navegaci\u00f3n. La divisi\u00f3n de la sociedad en clases se produjo en el curso del fundamental proceso de desarrollo hist\u00f3rico. En la sociedad, desde los albores de la civilizaci\u00f3n hasta nuestros d\u00edas, la divisi\u00f3n b\u00e1sica no ha sido tanto la existente entre el administrador y el obrero, como entre el propietario y el hombre sin propiedad y esta divisi\u00f3n absorb\u00eda o dominaba a la primera. La administraci\u00f3n ha estado subordinada en la mayor\u00eda de las \u00e9pocas a los due\u00f1os de la propiedad, a las clases poseedoras.<\/p>\n<p>A grandes rasgos, se podr\u00edan clasificar los varios tipos de relaciones entre la burocracia y las clases sociales fundamentales: el primero podr\u00eda denominarse tipo egipcio chino; a continuaci\u00f3n viene el romano bizantino, con su ramificaci\u00f3n de una jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica en la iglesia romana; tenemos luego el tipo de burocracia capitalista de Europa occidental; el cuarto ser\u00eda el tipo post capitalista. En los tres primeros tipos, y especialmente en la sociedad feudal y esclavista, el administrador est\u00e1 completamente subordinado al propietario, tanto m\u00e1s cuanto que en Atenas, Roma y Egipto se acostumbraba a reclutar la burocracia entre los esclavos. En Atenas la primera fuerza de polic\u00eda se reclut\u00f3 entre los esclavos porque se consideraba que era indigno de un hombre libre privar a otro hombre libre de su libertad. \u00a1Encomiable instinto! Nos hallamos aqu\u00ed ante la casi ingenuamente m\u00e1s chocante expresi\u00f3n de la dependencia del bur\u00f3crata respecto del due\u00f1o de la propiedad: el bur\u00f3crata es el esclavo porque la burocracia es la esclava de la clase poseedora.<\/p>\n<p>Dentro del orden feudal, la burocracia se halla m\u00e1s o menos eclipsada debido a que los administradores, o proceden directamente de la clase feudal, o son absorbidos por esa clase. La jerarqu\u00eda social est\u00e1, por as\u00ed decir, incrustada en el orden feudal, y no hay necesidad de una m\u00e1quina jer\u00e1rquica especial para dirigir los asuntos p\u00fablicos y disciplinar a las masas desprovistas de propiedad.<br \/>\nLuego, mucho despu\u00e9s, la burocracia adquiere un status mucho m\u00e1s respetable y sus agentes se convierten en \u00ablibres \u00bb asalariados de los due\u00f1os de la propiedad. A continuaci\u00f3n pretende alzarse por encima de las clases poseedoras y ciertamente de todas las clases sociales. Y en algunos aspectos y hasta cierto punto, la burocracia consigue en verdad este supremo status. La gran separaci\u00f3n entre la maquinaria del Estado y las dem\u00e1s clases aparece, naturalmente, con el capitalismo, en donde ya no existe Ia primitiva jerarqu\u00eda y dependencia del hombre respecto del otro hombre claramente delimitatada, tan caracter\u00edstica de la sociedad feudal. \u00abTodos los hombres son iguales\u00bb: la ficci\u00f3n burguesa de la igualdad ante la ley hace esencial que deba funcionar un aparato de poder, una maquinaria estatal organizada con arreglo a una estricta jerarqu\u00eda. Al igual que la jerarqu\u00eda del poder econ\u00f3mico sobre el mercado, la burocracia, en cuanto jerarqu\u00eda pol\u00edtica, deber\u00eda ver que la sociedad no presenta la apariencia de igualdad que oficialmente pretende tener en tanta estima. Surge ah\u00ed una jerarqu\u00eda de \u00f3rdenes, intereses, capas administrativas, que perpet\u00faan la ficci\u00f3n de la igualdad, y no obstante refuerzan la desigualdad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que caracteriza a la burocracia en este estadio? En primer t\u00e9rmino la estructura jer\u00e1rquica; a continuaci\u00f3n el car\u00e1cter aparentemente autosuficiente del aparato de poder incluido en ella. El enorme alcance, extensi\u00f3n y complejidad de nuestra vida social, se nos dice, hacen cada vez m\u00e1s dif\u00edcil la direcci\u00f3n de la sociedad; s\u00f3lo diestros especialistas que poseen los secretos de la administraci\u00f3n son capaces de desempe\u00f1ar las funciones organizativas.<br \/>\nNo, en verdad no nos hallamos muy lejos todav\u00eda del tiempo en que el sacerdote egipcio custodiaba los secretos que le confer\u00edan poder y permit\u00edan que la sociedad creyera que s\u00f3lo \u00e9l, el inspirado por la divinidad, pod\u00eda estar al frente de los asuntos humanos. La arrogante burocracia, con su jerga mixtificadora que en muy gran medida constituye la causa de su prestigio social, no est\u00e1 al fin y al cabo demasiado alejada del sacerdocio egipcio y sus m\u00e1gicos secretos. (A prop\u00f3sito, \u00bfno est\u00e1 tambi\u00e9n muy pr\u00f3xima a la burocracia estalinista con su obsesivo hermetismo?).<\/p>\n<p>Muchas d\u00e9cadas antes de Max Weber, que se sinti\u00f3 tan impresionado por la esot\u00e9rica sabidur\u00eda de la burocracia, Engels ve\u00eda las cosas bajo un prisma m\u00e1s realista y objetivo:<br \/>\n\u00abEl Estado -dice-, no es en modo alguno un poder impuesto a la sociedad desde fuera&#8230; Antes bien, es el producto de la sociedad en determinado estadio de desarrollo. Es el reconocimiento de que esta sociedad se halla inmersa en una contradicci\u00f3n para ella insoluble, de que ha llegado a dividirse en contradicciones irreconciliables&#8230; A fin de que &#8230; las clases con intereses econ\u00f3micos opuestos no se desgasten a s\u00ed mismas ni a la sociedad en est\u00e9ril lucha, se ha hecho necesario un poder que se sit\u00fae en apariencia por encima de la sociedad, que domine el conflicto y lo mantenga dentro de los l\u00edmites del orden. Ese poder, que surge de la sociedad, pero que se sit\u00faa por encima de ella y se vuelve cada vez m\u00e1s ajeno a ella, es el Estado\u00bb.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, podemos a\u00f1adir nosotros, incluso el Estado de bienestar es s\u00f3lo el poder que surge de la sociedad, pero que se sit\u00faa por encima de ella y se vuelve cada vez m\u00e1s ajeno a ella. EngeIs contin\u00faa diciendo:<br \/>\n\u00abLos funcionarios, hall\u00e1ndose como \u00f3rganos de la sociedad, en posesi\u00f3n de la fuerza y el poder p\u00fablicos y del derecho de imponer tributos, se sit\u00faan, a continuaci\u00f3n, por encima de la sociedad.\u00bb<br \/>\nEngels describe el proceso del surgimiento del Estado a partir de la comunidad primitiva.<br \/>\n\u00abEllos (los funcionarios) no se contentan con la libre y espont\u00e1nea consideraci\u00f3n con que se obsequiaba a los \u00f3rganos de la comunidad tribal&#8230; Poseedores de un poder ajeno a la sociedad, hubo de coloc\u00e1rseles en una posici\u00f3n de reverencia mediante leyes especiales que les aseguraran el disfrute de una aureola e inmunidad sociales\u00bb <a href=\"#3\">(3)<\/a><\/p>\n<p>Empero, de nada sirve enojarse por el fen\u00f3meno de la burocracia: su fuerza es \u00fanicamente el reflejo de la fragilidad de la sociedad, que reside en la separaci\u00f3n existente entre una amplia mayor\u00eda de trabajadores manuales y una reducida minor\u00eda que se especializa en el trabajo mental. El pauperismo intelectual del que todav\u00eda no se ha emancipado naci\u00f3n alguna reposa sobre las ra\u00edces de la burocracia. De esas ra\u00edces han nacido otras excrecencias, pero las ra\u00edces se han mantenido dentro del capitalismo y el capitalismo del bienestar e incluso han sobrevivido en la sociedad postcapitalista.<\/p>\n<p>-II-<\/p>\n<p>Quer\u00eda iniciar esta segunda conferencia volviendo a una definici\u00f3n m\u00e1s rigurosa del objeto de nuestra discusi\u00f3n. No me interesa la historia general de la burocracia, ni deseo brindar un panorama de las variedades y modalidades del dominio burocr\u00e1tico que la historia muestra. El centro de mi atenci\u00f3n es el siguiente: \u00bfCu\u00e1les son los factores que han sido responsables hist\u00f3ricamente del poder pol\u00edtico de la burocracia? \u00bfQu\u00e9 factores favorecen la supremac\u00eda pol\u00edtica sobre la sociedad, de la burocracia? \u00bfPor qu\u00e9, hasta el presente, ninguna revoluci\u00f3n ha logrado desarticular y acabar con el poder de la burocracia? Al d\u00eda siguiente de cada revoluci\u00f3n, independientemente de su car\u00e1cter y del ancIen r\u00e9gime que la haya precedido, surge una nueva maquinaria estatal, cual f\u00e9nix de las cenizas.<\/p>\n<p>En mi primera conferencia se\u00f1alaba con un \u00e9nfasis un tanto extremado el perpetuo factor que opera en favor de la burocracia, a saber, la divisi\u00f3n del trabajo en trabajo intelectual y trabajo manual, el foso existente entre organizadores y organizados. En realidad, esta contraposici\u00f3n es el preludio de la sociedad clasista; pero en el subsiguiente desarrollo social, ese preludio parece como si quedara soterrado por la divisi\u00f3n m\u00e1s fundamental entre el propietario de esclavos y el esclavo, el se\u00f1or feudal y el siervo, entre el propietario y el carente de propiedad.<\/p>\n<p>La considerable influencia de la burocracia, en cuanto grupo social distinto e independiente, se produjo s\u00f3lo con el desarrollo del capitalismo y ello ocurri\u00f3 as\u00ed por una serie de razones econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Lo que favoreci\u00f3 la expansi\u00f3n de la burocracia moderna fue la econom\u00eda de mercado, la econom\u00eda monetaria y la continua y cada vez m\u00e1s honda divisi\u00f3n del trabajo, de la cual el capitalismo no es sino un resultado. En tanto el empleado del Estado era un recaudador del campo, o un se\u00f1or feudal, o un auxiliar del se\u00f1or feudal, el bur\u00f3crata todav\u00eda no era bur\u00f3crata. El recaudador del siglo diecis\u00e9is, diecisiete o dieciocho ten\u00eda algo de empresario, o era un sirviente del se\u00f1or feudal o miembro de su s\u00e9quito. La configuraci\u00f3n de la burocracia como grupo distinto s\u00f3lo se hizo posible con la extensi\u00f3n y universalizaci\u00f3n de una econom\u00eda monetaria, en la que cada empleado de Estado recibe su salario dinerariamente.<\/p>\n<p>El crecimiento de la burocracia hall\u00f3 un nuevo estimulo en la desaparici\u00f3n de los particularismos feudales y en la formaci\u00f3n de un mercado a escala nacional. La burocracia nacional solo pod\u00eda hacer su aparici\u00f3n sobre la base de un mercado nacional. En s\u00ed mismas, esas causas econ\u00f3micas generales del crecimiento de la burocracia s\u00f3lo aclaran c\u00f3mo se hizo posible la burocracia en su forma moderna, pero no alcanzan a explicar por qu\u00e9 se ha desarrollado y por qu\u00e9 ha adquirido su importancia pol\u00edtica bajo determinadas circunstancias hist\u00f3ricas. Para hallar una respuesta a esas cuestiones no hay que buscarla en cambios econ\u00f3micos, sino en estructuras socio pol\u00edticas. As\u00ed, por ejemplo, tenemos el caso curioso de que Inglaterra, el pa\u00eds del capitalismo cl\u00e1sico, fue el menos burocr\u00e1tico de todos los pa\u00edses capitalistas, mientras que Alemania, el pa\u00eds capitalista subdesarrollado hasta el \u00faltimo cuarto del siglo diecinueve, fue el m\u00e1s burocratizado. Francia, que ocupaba una posici\u00f3n intermedia, ocupaba asimismo una posici\u00f3n intermedia respecto al poder\u00edo de la burocracia dentro de la vida pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Si hubiese que buscar ciertas reglas generales acerca del ascenso y declive de la influencia burocr\u00e1tica en la sociedad capitalista, nos encontrar\u00edamos con que el poder pol\u00edtico de la burocracia bajo el capitalismo ha estado siempre en proporci\u00f3n inversa a la madurez, el vigor y la capacidad para la autonom\u00eda de los estratos que constituyen una sociedad burguesa dada. Por otra parte, cuando en las sociedades burguesas altamente desarrolladas las luchas sociales han llegado a una especie de callej\u00f3n sin salida, cuando las clases contendientes han cejado como si se sintiesen postradas tras una serie de luchas sociales y pol\u00edticas agotadoras, la jefatura pol\u00edtica pasa entonces casi autom\u00e1ticamente a manos de una burocracia.<\/p>\n<p>En tales situaciones la burocracia no s\u00f3lo se constituye en el aparato regulador del funcionamiento del Estado, sino tambi\u00e9n en el poder que impone su voluntad pol\u00edtica a la sociedad. La verdadera cuna de la burocracia moderna fue, por supuesto, la monarqu\u00eda absoluta preburguesa -los Tudor en este pa\u00eds, los Borbones en Francia y los Hohenzollern en Prusia-, la monarqu\u00eda que manten\u00eda el precario equilibrio entre un feudalismo decadente y un capitalismo en ascenso. El feudalismo era ya demasiado d\u00e9bil para mantener su supremac\u00eda, el capitalismo todav\u00eda era demasiado d\u00e9bil para imponer su dominio; una estasis en la lucha de clases, como se produjo entre el feudalismo y el capitalismo, permiti\u00f3 actuar a la monarqu\u00eda absoluta como mediador entre los dos campos opuestos.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s fuerte era la oposici\u00f3n entre Ios intereses feudales y burgueses y m\u00e1s irresolubles el conflicto entre ambos, m\u00e1s campo se abr\u00eda all\u00ed a la burocracia de la monarqu\u00eda absoluta para desempe\u00f1ar el papel de \u00e1rbitro. Dicho sea de paso, Inglaterra (y asimismo los Estados Unidos), fue el menos burocr\u00e1tico de los pa\u00edses capitalistas precisamente porque muy pronto, hist\u00f3ricamente, ese antagonismo entre feudales y capitalistas qued\u00f3 resuelto con la fusi\u00f3n gradual de los intereses feudales y capitalistas. Los notables feudo burgueses, las grandes familias aristocr\u00e1ticas inglesas, asumieron algunas de las funciones que en el Continente desempe\u00f1aba la burocracia. En cierto sentido, los elementos feudales embourgeois\u00e9s administraron el Estado sin convertirse en un grupo social distinto e independiente. Tambi\u00e9n la historia de los Estados Unidos se vio libre de esa rivalidad entre intereses feudales y capitalistas, rivalidad que sirvi\u00f3 de est\u00edmulo para el crecimiento de la burocracia.<br \/>\nUn caso completamente distinto y particular lo constituy\u00f3 Rusia, donde el gran poder del Estado y la burocracia dimanaban del subdesarrollo de ambos estratos sociales: ni el elemento feudal ni la burgues\u00eda fueron nunca suficientemente fuertes para dirigir los asuntos del Estado. Fue el Estado quien, cual el demiurgo, creaba las clases sociales, unas veces influyendo en su formaci\u00f3n y expansi\u00f3n, otras veces interponi\u00e9ndose en su camino y desbarat\u00e1ndolas. De esta forma su burocracia no s\u00f3lo se convirti\u00f3 en \u00e1rbitro, sino tambi\u00e9n en manipulador de todas las clases sociales.<\/p>\n<p>Si hubiere de dar un subt\u00edtulo a mis observaciones posteriores, probablemente fuese uno muy general: sobre la burocracia y la revoluci\u00f3n. Llegados a este punto, me gustar\u00eda aclarar una confusi\u00f3n, y temo que en el curso de ello chocar\u00e9 con varias de las escuelas hist\u00f3ricas existentes. Como ello es algo inevitable, plantear\u00e9 el problema en su forma m\u00e1s audaz: \u00bffue la revoluci\u00f3n puritana inglesa una revoluci\u00f3n burguesa? \u00bfFue la gran revoluci\u00f3n francesa de car\u00e1cter burgu\u00e9s? Al frente de los batallones sublevados no hab\u00eda banqueros, comerciantes ni armadores. Quienes estaban en primera l\u00ednea de la batalla eran los sans culottes, la plebe, los pobres de la ciudad, las clases medias m\u00e1s bajas. \u00bfQu\u00e9 consiguieron? Bajo la jefatura de los hidalgos campesinos (en Inglaterra), y abogados, m\u00e9dicos y periodistas (Francia), abolieron la monarqu\u00eda absolutista y su burocracia cortesana y se deshicieron de las instituciones feudales que obstaculizaban el crecimiento de las relaciones de propiedad burguesa. La burgues\u00eda hab\u00eda llegado a ser lo bastante fuerte y consciente de su poder como para aspirar a la autodeterminaci\u00f3n pol\u00edtica. No quer\u00eda aceptar por m\u00e1s tiempo la tutela ni los dictados de la monarqu\u00eda absolutista; quer\u00eda gobernar la sociedad por s\u00ed misma. En el curso de la revoluci\u00f3n, la burgues\u00eda fue impulsada hacia adelante por las masas plebeyas y al d\u00eda siguiente la burgues\u00eda intent\u00f3 dirigir la sociedad por s\u00ed misma, sin l\u00edmite alguno.<br \/>\nEl proceso de la revoluci\u00f3n, con todas sus crisis y antagonismos, con el constante trasiegue de poder desde las alas m\u00e1s conservadoras a las m\u00e1s radicales e incluso ut\u00f3picas del campo revolucionario, llev\u00f3 a una nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica de estancamiento entre las nuevas clases incorporadas a la escena: las masas plebeyas, los sans culottes, los pobres de la ciudad, est\u00e1n cansados y agotados; pero la burgues\u00eda victoriosa, ahora la clase dominante, tambi\u00e9n se halla dividida internamente, fragmentada, exhausta tras la lucha revolucionaria, e incapaz de gobernar la sociedad. De aqu\u00ed que en las postrimer\u00edas de la revoluci\u00f3n burguesa observemos la aparici\u00f3n de una nueva burocracia de car\u00e1cter un tanto distinto: vemos una dictadura militar que exteriormente casi parece la continuadora de la monarqu\u00eda absolutista prerrevolucionaria o incluso una versi\u00f3n todav\u00eda peor.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen prerrevolucionario contaba con su maquinaria estatal centralizada: una burocracia nacional. La primera demanda de la revoluci\u00f3n fue la descentralizaci\u00f3n de esta maquinaria Con todo, esta centralizaci\u00f3n no hab\u00eda derivado de las malas intenciones del gobernante, sino que reflejaba la evoluci\u00f3n de la econom\u00eda que requer\u00eda un mercado nacional y este \u00abterreno abonado nacional\u00bb, por as\u00ed decirlo, nutri\u00f3 las fuerzas burguesas que a su vez promovieron la revoluci\u00f3n. Las postrimer\u00edas de la revoluci\u00f3n acarrearon un remozamiento de la centralizaci\u00f3n. As\u00ed ocurri\u00f3 bajo Cromwell y as\u00ed fue bajo Napole\u00f3n. El proceso de centralizaci\u00f3n y unificaci\u00f3n nacional y el nacimiento de una nueva burocracia fue tan asombroso que Tocqueville, por ejemplo, vio en ello nada menos que la continuaci\u00f3n de la tradici\u00f3n prerrevolucionaria. Arg\u00fc\u00eda que lo que la revoluci\u00f3n francesa hab\u00eda hecho fue avanzar en la obra del ancien r\u00e9gime y, de no haberse producido la revoluci\u00f3n, esta corriente habr\u00eda seguido igualmente su curso. Este era el argumento de un hombre que ten\u00eda sus ojos puestos exclusivamente en el aspecto pol\u00edtico del desarrollo, e ignoraba por completo su trasfondo social y sus causas sociales m\u00e1s hondas viendo la forma pero no la textura ni el color de la sociedad.<\/p>\n<p>La centralizaci\u00f3n pol\u00edtica continu\u00f3 como siempre despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, aunque la naturaleza de la burocracia hab\u00eda cambiado total y absolutamente. En lugar de la burocracia palaciega del ancien r\u00e9gime, Francia ten\u00eda ahora la burocracia burguesa extra\u00edda de los diferentes niveles sociales. La burocracia burguesa establecida en tiempos de Napole\u00f3n sobrevivi\u00f3 a la restauraci\u00f3n y hall\u00f3 al cabo, su jefe natural en el Rey Ciudadano.<\/p>\n<p>La fase siguiente en que advertimos otro avance de la burocracia y un nuevo fomento de las tendencias centralistas del Estado, tiene nuevamente lugar en un momento de par\u00e1lisis pol\u00edtica de todas las clases sociales. En 1848 hallamos una situaci\u00f3n en la que una vez m\u00e1s se hallan opuestos entre s\u00ed diferentes intereses de clase; en esta ocasi\u00f3n se trata del inter\u00e9s de la burgues\u00eda establecida y el del proletariado naciente. Hasta el d\u00eda de hoy, nadie ha descrito este proceso de mutuo agotamiento mejor que Karl Marx, particularmente en El 18 Brumario. El demostr\u00f3 asimismo c\u00f3mo la postraci\u00f3n de todas las clases sociales asegur\u00f3 el triunfo de la burocracia, o mejor, de su fuerza militar, bajo Napole\u00f3n III. A la saz\u00f3n, esta situaci\u00f3n no s\u00f3lo era peculiar de Francia, sino asimismo de Alemania especialmente de Prusia-, en donde el callej\u00f3n sin salida ofrec\u00eda m\u00faltiples variantes: los intereses feudales y semifeudales de los Junkers, la burgues\u00eda y la nueva clase obrera. Ello aboc\u00f3 en Prusia al imperio y dictadura de la burocracia de Bismarck. (Incidentalmente, Marx y Engels definieron al gobierno de Bismarck como un r\u00e9gimen bonapartista, aunque en Bismarck hab\u00eda aparentemente, desde luego, muy poco, o nada, de Bonaparte).<\/p>\n<p>-III-<\/p>\n<p>Tengo bien presente que en raz\u00f3n de lo vasto del tema, no puedo ir m\u00e1s all\u00e1 de indicar en esquema los puntos principales que precisan de posterior elaboraci\u00f3n. Quiz\u00e1 debiera avisarles de que no voy a tratar del socialismo reformista y la burocracia. Este, aun a pesar de su importancia pol\u00edtica especialmente en este pa\u00eds, presenta desde mi punto de vista un inter\u00e9s teor\u00e9tico muy limitado. A mi entender constituye un cap\u00edtulo de la r\u00fabrica \u00abCapitalismo y burocracia\u00bb. El grueso de la econom\u00eda contin\u00faa siendo capitalista, aunque est\u00e9 nacionalizado el 15 o hasta el 25 por ciento de la industria, y en este caso la cantidad decide tambi\u00e9n la cualidad. Todo el ambiente de la vida social es capitalista, y un esp\u00edritu burocr\u00e1tico capitalista impregna todas las industrias incluyendo las nacionalizadas. O\u00edmos un mont\u00f3n de quejas sobre \u00abla burocracia en los ferrocarriles\u00bb, o en las minas de carb\u00f3n. Durante la reciente huelga, se nos present\u00f3 por la televisi\u00f3n a varios ferroviarios que nos informaban de que \u00ablas cosas no son ya como antes\u00bb; antes de la nacionalizaci\u00f3n de los ferrocarriles pod\u00edan mantener una relaci\u00f3n m\u00e1s personal entre ellos y sus empresarios, mientras que ahora la industria se ha hecho tan an\u00f3nima que no existe v\u00ednculo entre los trabajadores y esta gran empresa de alcance nacional. Este \u00abv\u00ednculo personal\u00bb era, desde luego, una fantas\u00eda de la imaginaci\u00f3n de los obreros. \u00bfQu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n personal hab\u00eda entonces entre un guardagujas y uno u otro de los amos de las cinco gigantescas compa\u00f1\u00edas de ferrocarriles? Pero pol\u00edticamente era importante que este ferroviario creyera realmente que en los Ferrocarriles Occidentales, del Sur, o del Centro, era algo m\u00e1s que un simple diente del engranaje: ahora se sent\u00eda alienado dentro de esta gran entidad en la que ten\u00eda que encajar, y para la que ten\u00eda que trabajar. Y esta \u00abalienaci\u00f3n\u00bb, dentro de lo que cabe, es un problema com\u00fan a todo tipo de cuerpos burocr\u00e1ticos, independientemente de cual sea su medio social, y yo ser\u00eda el \u00faltimo en negar que hay ciertos rasgos comunes entre la burocracia de un sistema capitalista y uno postcapitalista.<\/p>\n<p>Ahora quisiera referirme a aquellos problemas espec\u00edficos de la burocracia que se promueven en una industria plenamente nacionalizada tras una revoluci\u00f3n socialista, bajo un r\u00e9gimen que, al menos en sus or\u00edgenes es, en todos los sentidos, una dictadura proletaria. Evidentemente este problema afecta a un tercio del mundo, as\u00ed que es lo suficientemente grave y estoy muy seguro de que muchos de ustedes ver\u00e1n todav\u00eda c\u00f3mo llegar\u00e1 a adquirir validez al menos en dos tercios de la Tierra.<\/p>\n<p>Una de las observaciones que se me ocurr\u00edan cuando examinaba algunas de las obras marxistas cl\u00e1sicas sobre la burocracia, era con cu\u00e1nto optimismo incluso podr\u00eda decirse con cu\u00e1nta alegr\u00eda lo enfocaban, al menos relativamente, los marxistas. Por no darles m\u00e1s que un ejemplo, Karl Kautsky se pregunt\u00f3 a s\u00ed mismo en una ocasi\u00f3n si la sociedad socialista se ve\u00eda amenazada por todas las lacras de la burocracia. Recordar\u00e1n ustedes, si han le\u00eddo Los fundamentos del cristianismo, que Kautsky discute el proceso mediante el que la Iglesia cristiana se vio transformada de una fe de los oprimidos en una gran maquinaria burocr\u00e1tica imperial. Esta transformaci\u00f3n fue posible dentro del ambiente de una sociedad que viv\u00eda del trabajo esclavista. Los esclavos de la antig\u00fcedad, desprovistos de toda conciencia activa de clase, estaban llamados a convertirse en esclavos de la burocracia. Pero la moderna clase obrera, lo bastante madura para derrocar el capitalismo, manten\u00eda Kautsky, no permitir\u00e1 que una burocracia se monte a sus lomos. Este no era simplemente un juicio personal de Kautsky, quien durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, transcurridas entre la muerte de Engels y el estallido de la primera Guerra mundial, fue el portavoz m\u00e1s autorizado del marxismo y considerado como el verdadero sucesor de Marx y Engels. El mismo Engels, en varias de sus obras, en especial en el Anti D\u00fcrhing, se entreg\u00f3 a una idea que casi descartaba por adelantado la posibilidad de una burocracia bajo el socialismo: \u00abEl proletariado se hace con el poder del Estado y en primer lugar transforma los medios de producci\u00f3n en propiedad del Estado. Pero al proceder as\u00ed, se pone fin a s\u00ed mismo en cuanto proletariado, y pone fin a todos los antagonismo de clase\u2026\u00bb <a href=\"#4\">(4)<\/a> Las sociedades anteriores precisaban del Estado como organizaci\u00f3n de la clase explotadora, como medio de mantener sometida a la clase explotada: esclavos, siervos y trabajadores asalariados. Bajo el socialismo, cuando el Estado se hace realmente representativo de la sociedad como un todo, se convierte en superfluo. Y con el completo desarrollo de las modernas fuerzas productivas, con la abundancia y superabundancia de bienes, no habr\u00e1 necesidad alguna de mantener a los hombres y al trabajo en vasallaje.<br \/>\nCreo que fue Trotsky quien utiliz\u00f3 una met\u00e1fora muy llana pero muy expresiva: el polic\u00eda puede utilizar la porra para regular el tr\u00e1fico o para dispersar una manifestaci\u00f3n de huelguistas o parados. En esta simple frase se resume la cl\u00e1sica distinci\u00f3n entre la administraci\u00f3n de las cosas y la administraci\u00f3n de los hombres. Si suponemos una sociedad en que no exista supremac\u00eda de clase, el papel de la burocracia se reduce a la administraci\u00f3n de las cosas, del proceso productivo y social, objetivo. No estamos interesados en la eliminaci\u00f3n de todas las funciones administrativas (esto ser\u00eda absurdo en una sociedad industrial en desarrollo), sino en circunscribir la porra del polic\u00eda a su verdadera misi\u00f3n, la de despejar los embotellamientos del tr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Cuando Marx y Engels analizaron la experiencia de la Comuna de Par\u00eds, no eran del todo conscientes de la amenaza burocr\u00e1tica que pod\u00eda sobrevenir en el futuro, y se ve\u00edan en apuros para suscribir las medidas que la Comuna hab\u00eda adoptado para garantizar una revoluci\u00f3n socialista contra el recrudecimiento de un poder burocr\u00e1tico. La Comuna, subrayaron, hab\u00eda tomado una serie de precauciones que debieran servir de tipo y modelo para futuras transformaciones socialistas: la Comuna se eligi\u00f3 a trav\u00e9s de elecciones generales y estableci\u00f3 un cuerpo de funcionarios electo, cuyos miembros pod\u00edan ser depuestos en cualquier momento a petici\u00f3n del electorado. La Comuna aboli\u00f3 el ej\u00e9rcito permanente y lo reemplaz\u00f3 por la milicia popular; asimismo fij\u00f3 el principio de que ning\u00fan funcionario ganar\u00eda m\u00e1s que un obrero corriente. Esto debiera haber abolido todos los privilegios de una clase o grupo burocr\u00e1ticos. La Comuna, en otras palabras, constituy\u00f3 el ejemplo de un Estado que hab\u00eda de comenzar a extinguirse desde el momento mismo de su implantaci\u00f3n. No fue algo casual que, solamente unas pocas semanas antes de la Revoluci\u00f3n de Octubre, Lenin realizara un esfuerzo especial para restaurar esta parte, por aquel entonces casi olvidada, de la ense\u00f1anza marxista acerca del Estado, del socialismo y la burocracia. Lenin expres\u00f3 su idea del Estado en aquel famoso aforismo: bajo el socialismo, o incluso en una dictadura proletaria, la administraci\u00f3n habr\u00eda de llegar a ser tan simplificada que cualquier cocinero ser\u00eda capaz de conducir los asuntos del Estado.<\/p>\n<p>A la luz de toda la dolorosa experiencia de las \u00faltimas d\u00e9cadas, no deja de ser bien f\u00e1cil descubrir cuant\u00edsimo menospreciaban los representantes del marxismo cl\u00e1sico el problema de la burocracia. Dos razones hab\u00eda a mi juicio, para que esto fuera as\u00ed: Los primeros fundadores de la escuela marxista nunca intentaron realmente describir por adelantado la sociedad que emerg\u00eda tras una revoluci\u00f3n socialista. Analizaban la revoluci\u00f3n en abstracto, por as\u00ed decirlo, de la misma forma en que Marx no analiz\u00f3 en Das Kapital ning\u00fan sistema capitalista espec\u00edfico, sino el capitalismo en abstracto, el capitalismo per se; de igual forma pensaron sobre la sociedad postcapitalista o socialista en abstracto. Si consideramos que su an\u00e1lisis lo llevaron a efecto tant\u00edsimas d\u00e9cadas antes del intento efectivo, su m\u00e9todo estaba cient\u00edficamente justificado. La otra raz\u00f3n es, por as\u00ed decirlo, psicol\u00f3gica. En nada les pod\u00eda ayudar ver la revoluci\u00f3n futura bajo el modelo de la mayor experiencia revolucionaria de su propia vida: la de 1848. La ve\u00edan como un proceso en cadena de revoluciones europeas, tal como sucedi\u00f3 en 1848, extendi\u00e9ndose al menos sobre Europa m\u00e1s o menos simult\u00e1neamente. (Aqu\u00ed estaba aquel germen de la idea de revoluci\u00f3n permanente, que en este aspecto no fue creaci\u00f3n original de Trotsky, sino que estaba en realidad muy profundamente arraigada en el pensamiento del marxismo cl\u00e1sico).<\/p>\n<p>Una revoluci\u00f3n socialista paneuropea habr\u00eda estado relativamente segura inmediatamente despu\u00e9s de su victoria. Con muy poca tensi\u00f3n social dif\u00edcilmente habr\u00eda habido ning\u00fan conflicto civil, y sin guerras de intervenci\u00f3n no habr\u00eda habido necesidad de la reimplantaci\u00f3n de ej\u00e9rcitos permanentes que son un importante factor de burocratizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n supon\u00edan que, al menos en las sociedades altamente industrializadas de Europa Occidental, la muy considerable proporci\u00f3n de la clase trabajadora constituir\u00eda un fuerte apoyo masivo para el gobierno revolucionario. Asimismo confiaban en que una vez que la clase trabajadora europea hubiese sido ganada para la revoluci\u00f3n, por as\u00ed decirlo, habr\u00eda, como quien dice, permanecido fiel y leal a la misma. Esto, unido a la tradici\u00f3n democr\u00e1tica existente, supondr\u00eda la m\u00e1s s\u00f3lida garant\u00eda contra cualquier reavivamiento o formaci\u00f3n de una nueva maquinaria burocr\u00e1tica.<br \/>\nCuando nos sentimos tentados de reprochar a los fundadores de la escuela marxista el menospreciar los peligros de la burocracia en la sociedad posrevolucionaria, hemos de tener presente la circunstancia de que consideraban como primera condici\u00f3n la abundancia de bienes, una condici\u00f3n previa y raison d\u2019\u00e9tre de cualquier revoluci\u00f3n socialista. \u00abLa posibilidad de asegurar a cada miembro de la sociedad, gracias a la producci\u00f3n social, una existencia que no s\u00f3lo sea enteramente suficiente desde un punto de vista material&#8230; sino que les garantice asimismo el ilimitado y completa desarrollo y ejercicio de sus facultades f\u00edsicas y mentales esta posibilidad existe ya-, existe ciertamente\u00bb, declaraba Engels enf\u00e1ticamente hace cerca de noventa a\u00f1os en el Anti D\u00fcrhing.<\/p>\n<p>No es hasta mediados de este siglo cuando nos enfrentamos con algunos intentos de revoluci\u00f3n socialista en pa\u00edses en donde una producci\u00f3n tr\u00e1gicamente insuficiente convierte cualquier existencia material digna en algo casi imposible.<\/p>\n<p>Indudablemente hubo en el marxismo una actitud ambivalente respecto al Estado. Por una parte y esto lo ten\u00eda el marxismo en com\u00fan con el anarquismo una convicci\u00f3n basada en un an\u00e1lisis hist\u00f3rico extraordinariamente realista de que todas las revoluciones se frustran en el momento y hora en que no se deshacen del Estado; por otra, el convencimiento de que la revoluci\u00f3n socialista tiene necesidad de un Estado para su objetivo de aplastar, abatir, el viejo sistema capitalista y crear su propia maquinaria del Estado que ejerciera la dictadura proletaria. Pero esa maquinaria no representar\u00eda, por primera vez en la historia, los intereses de una minor\u00eda privilegiada, sino los de una masa de trabajadores, los verdaderos productores de la riqueza de la sociedad. \u201cEl primer acto en que el Estado aparece realmente como el representante de la sociedad en su conjunto la toma de posesi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n es al mismo tiempo su \u00faltimo acto independiente en cuanto Estado\u00bb<a href=\"#5\">(5)<\/a>. Desde ese momento la intromisi\u00f3n del Estado en las relaciones sociales se hace innecesaria. El gobierno de las personas queda sustituido por la administraci\u00f3n de las cosas. Desaparece la funci\u00f3n pol\u00edtica del Estado. Lo que permanece es la direcci\u00f3n del proceso de producci\u00f3n. El Estado no ser\u00e1 abolido de la noche a la ma\u00f1ana, como los anarquistas imaginan; ir\u00e1 \u201cextingui\u00e9ndose\u201d lentamente.<\/p>\n<p>La realidad de la revoluci\u00f3n rusa fue en todos y cada uno de los aspectos una negaci\u00f3n de los supuestos del marxismo cl\u00e1sico. No se trataba, ciertamente, de la revoluci\u00f3n en abstracto, fue bastante real. No sigui\u00f3 el modelo de 1848, no fue un cataclismo paneuropeo; qued\u00f3 reducida a un salo pa\u00eds. Ocurri\u00f3 en una naci\u00f3n en donde el proletariado lo formaba una escasa minor\u00eda e incluso esa minor\u00eda estaba desintegrada como clase por el proceso de la guerra mundial, la revoluci\u00f3n y la guerra civil. Tambi\u00e9n se trataba de un pa\u00eds extremadamente atrasado, de una pobreza impresionante, en donde el problema inmediato al que el gobierno revolucionario hubo de hacer frente no fue la construcci\u00f3n del socialismo, sino el crear las primeras bases para una vida civilizada moderna. Todo ello desemboc\u00f3 por lo menos en dos fen\u00f3menos pol\u00edticos que llevaron invariablemente al recrudecimiento de la burocracia.<\/p>\n<p>Ya he explicado c\u00f3mo el predominio pol\u00edtico de la burocracia siempre segu\u00eda a un estancamiento de la lucha de clases, a un cansancio de todas las clases sociales en el curso de las luchas sociales y pol\u00edticas. Ahora, mutatis mutandis, observamos nuevamente despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n rusa id\u00e9ntica situaci\u00f3n. Al principio de los a\u00f1os 1920, todas las clases de la sociedad rusa, -obreros, campesinos, burgues\u00eda, terratenientes, aristocracia-, estaban destruidas pol\u00edtica, moral e intelectualmente exhaustas. Despu\u00e9s de todas las pruebas de una d\u00e9cada repleta con una guerra mundial, una revoluci\u00f3n, guerras civiles y la devastaci\u00f3n industrial, ninguna clase social es capaz de afirmarse. Lo que quedaba era s\u00f3lo la m\u00e1quina del partido bolchevique, que estableci\u00f3 su supremac\u00eda burocr\u00e1tica sobre la sociedad en su conjunto. A pesar de ello, cela change et ce n\u2019est plus la m\u00e9me chose: en su conjunto, la sociedad ha sufrido un cambio fundamental. El viejo abismo entre los propietarios y las masas sin propiedad da lugar a otra divisi\u00f3n de naturaleza distinta, pero no menos perniciosa y corrosiva: la divisi\u00f3n entre gobernantes y gobernados. M\u00e1s todav\u00eda, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n adquiere una fuerza a\u00fan mayor que la que ten\u00eda cuando se hallaba soterrada bajo las distinciones de clase y la discordia de clase. Lo que nuevamente emerge a la superficie es la perenne, la m\u00e1s antigua divisi\u00f3n entre organizadores y organizados. El preludio a una sociedad aparece como ep\u00edlogo. Lejos de \u201cextinguirse\u201d, el Estado posrevolucionario concentra en sus manos un poder mayor del que nunca hab\u00eda tenido antes. Por primera vez en la historia, la burocracia aparece omnipotente y omnipresente. Si bajo el sistema capitalista vimos que el poder de la burocracia halla siempre un contrapeso en el poder de las clases propietarias, aqu\u00ed no vemos tales restricciones ni tales limitaciones. La burocracia es la directora de la totalidad de los recursos de la naci\u00f3n; aparece m\u00e1s independiente que nunca, separada, colocada realmente muy por encima de la sociedad. Ciertamente, lejos de extinguirse, el Estado alcanza su apoteosis que adopta la forma de una casi permanente org\u00eda de violencia burocr\u00e1tica sobre todas las clases de la sociedad.<\/p>\n<p>Retrocedamos por un momento al an\u00e1lisis marxista de la revoluci\u00f3n en abstracto y veamos d\u00f3nde y de qu\u00e9 forma el cuadro de la Rusia posrevolucionaria contradice este an\u00e1lisis. De haber existido una revoluci\u00f3n europea en la que las mayor\u00edas proletarias hubieran ganado veloz y decisivamente, y ahorrado a sus naciones todos los trastornos sociales y pol\u00edticos y las matanzas de las guerras y las luchas civiles, entonces muy probablemente no habr\u00edamos visto esa aterradora apoteosis del Estado ruso. En resumen: parece que los pensadores y te\u00f3ricos del siglo diecinueve tend\u00edan a acortar determinados estadios de la futura evoluci\u00f3n del capitalismo al socialismo. Lo que el marxismo cl\u00e1sico \u00abenchuf\u00f3 uno en otro\u00bb fue la revoluci\u00f3n y el-socialismo, como si dij\u00e9ramos, mientras que entre la revoluci\u00f3n y el socialismo era necesario situar un terriblemente largo y complicado periodo de transici\u00f3n. Incluso bajo las mejores circunstancias, ese per\u00edodo habr\u00eda estado caracterizado por una inevitable tensi\u00f3n entre el bur\u00f3crata y el trabajador. Sin embargo, una cierta prognosis de esa tensi\u00f3n podemos hallarla en el marxismo. En su famosa Cr\u00edtica del programa de Gotha, Marx y Engels se refieren a dos fases del comunismo, la inferior y la superior. En la inferior todav\u00eda prevalece el \u201cestrecho horizonte de los derechos burgueses\u201d con su desigualdad y sus amplias diferencias de ingresos personales. Obviamente, si seg\u00fan Marx la sociedad bajo el socialismo necesita todav\u00eda asegurar el completo desarrollo de sus fuerzas productivas hasta que se cree una verdadera econom\u00eda de riqueza y abundancia, entonces tiene que recompensar la destreza y ofrecer incentivos. El bur\u00f3crata es hasta cierto punto el obrero especializado y no existe duda alguna de que se situar\u00e1 en el lado privilegiado de la escala.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n entre organizadores y organizados adquiere m\u00e1s o menos importancia precisamente porque, al haber pasado los medios de producci\u00f3n de la propiedad privada a la p\u00fablica, Ia responsabilidad de la administraci\u00f3n de la econom\u00eda nacional descansa ahora sobre los organizadores. La nueva sociedad no se ha desarrollado a partir de bases propias, sino que surge del capitalismo y todav\u00eda ostenta todas las caracter\u00edsticas de dicha procedencia. No est\u00e1 todav\u00eda madura econ\u00f3mica, moral ni intelectualmente para retribuir a cada cual seg\u00fan sus necesidades, y mientras cada cual tenga que ser pagado seg\u00fan su trabajo, la burocracia seguir\u00e1 siendo el grupo privilegiado. Cualquiera que sea la terminolog\u00eda pseudomarxista de los actuales dirigentes rusos, la sociedad rusa dista todav\u00eda mucho hoy de ser socialista y realmente s\u00f3lo ha dado el primer paso por la v\u00eda de la transici\u00f3n del capitalismo al socialismo. La tensi\u00f3n entre el bur\u00f3crata y el trabajador, est\u00e1 enraizada en las diferencias entre el trabajo mental y el manual. Sencillamente, no es cierto que el Estado ruso de hoy pueda ser dirigido por cualquier cocinero (aunque todo tipo de cocineros intenten hacerlo). En la pr\u00e1ctica se revel\u00f3 imposible implantar y mantener el principio proclamado por la Comuna de Par\u00eds que sirvi\u00f3 a Marx como garant\u00eda contra el crecimiento de la burocracia, el principio ensalzado por Lenin en la v\u00edspera de octubre, seg\u00fan el cual el funcionario no deber\u00eda ganar m\u00e1s del salario de un trabajador cualquiera. Este principio implicaba una sociedad verdaderamente igualitaria; y aqu\u00ed viene parte de una importante contradicci\u00f3n en el pensamiento de Marx y sus disc\u00edpulos. Evidentemente, el argumento de que ning\u00fan empleado del Estado, sea cual fuere la categor\u00eda de su funci\u00f3n, no debe ganar m\u00e1s que un trabajador corriente, no puede avenirse con el otro argumento de que en una fase m\u00e1s temprana del socialismo, que todav\u00eda lleva el sello de los \u201cderechos burgueses\u201d, ser\u00eda ut\u00f3pico esperar la \u00abigualdad de distribuci\u00f3n\u00bb. En el Estado ruso postrevolucionario, su pobreza y el insuficiente desarrollo de las fuerzas productivas, la lucha por las recompensas hubo de ser cruel y feroz y, dado que la abolici\u00f3n del capitalismo estaba inspirada por un ansia de igualitarismo, la desigualdad result\u00f3 incluso m\u00e1s exasperante y curiosa. Se trataba tambi\u00e9n de desigualdad en un nivel de existencia abismalmente bajo, o mejor dicho, de desigualdad por debajo del nivel de mera subsistencia.<\/p>\n<p>Parte de la teor\u00eda marxista de la extinci\u00f3n del Estado se basaba en un cierto equilibrio entre su organizaci\u00f3n centralista y el universal elemento de descentralizaci\u00f3n. El Estado socialista ten\u00eda que ser un Estado de comunas elegidas, consejos municipales locales, gobiernos locales y gobiernos aut\u00f3nomos, aunque todos hab\u00edan de formar un organismo unificado necesario para un modo racional nacionalizado de producci\u00f3n. Esta concepci\u00f3n presupon\u00eda tambi\u00e9n una sociedad altamente desarrollada, lo que a comienzos de la centuria no era el caso de Rusia.<\/p>\n<p>Durante el desarrollo de la sociedad postcapitalista, la tensi\u00f3n entre el trabajador y el bur\u00f3crata puede mostrar algunos elementos sustancialmente creadores. El trabajador y el bur\u00f3crata son igualmente necesarios para la transici\u00f3n al socialismo. Mientras las masas trabajadoras se hallan todav\u00eda en ese estado de pauperismo intelectual que han conllevado siglos de opresi\u00f3n e incultura, la direcci\u00f3n del proceso de producci\u00f3n debe corresponder al servidor del Estado. Por otra parte, en una sociedad verdaderamente postcapitalista la clase social fundamental la forman los trabajadores, y el socialismo es un asunto de trabajadores y no de bur\u00f3cratas. El equilibrio din\u00e1mico entre el funcionario y el trabajador encuentra su paralelo en la autoridad del Estado y en el control del Estado por parte de las masas. Esto asegurar\u00e1 asimismo el necesario equilibrio entre el principio de centralizaci\u00f3n y el de descentralizaci\u00f3n. Lo que hemos observado en Rusia ha sido un total desequilibrio. Como resultado de las circunstancias hist\u00f3ricas objetivas y de los intereses subjetivos, la balanza se inclin\u00f3 pesada, decisiva, absolutamente del lado de la burocracia. Lo que hemos visto en Hungr\u00eda y Polonia en 1956 fue una reacci\u00f3n contra este estado estalinista de cosas, con una oscilaci\u00f3n extrema del p\u00e9ndulo en la otra direcci\u00f3n y el apasionado, violento e irracional levantamiento de los obreros contra el despotismo burocr\u00e1tico, un levantamiento sin duda justificado por todas sus experiencias e injusticias, pero un levantamiento cuyas consecuencias llevaban de nuevo a un grave y peligroso desequilibrio. \u00bfC\u00f3mo veo, pues, las perspectivas y c\u00f3mo veo la posterior evoluci\u00f3n de esa tensi\u00f3n entre el obrero y el bur\u00f3crata?<\/p>\n<p>He indicado antes todos los defectos de perspectiva hist\u00f3rica de la concepci\u00f3n marxista cl\u00e1sica de la burocracia. Sin embargo, considero que b\u00e1sica y fundamentalmente esta concepci\u00f3n ayuda a hab\u00e9rselas con el problema de la burocracia mucho mejor que cualquier otra a la que me haya referido.<\/p>\n<p>La pregunta que he de responder aqu\u00ed es esta: \u00bfse ha constituido la burocracia, cuya apoteosis tras la revoluci\u00f3n he descrito, en una nueva clase? \u00bfPuede perpetuarse como una minor\u00eda privilegiada? \u00bfPerpet\u00faa la desigualdad social? Antes de seguir adelante me gustar\u00eda atraer su atenci\u00f3n sobre un hecho muy obvio e importante, pero frecuentemente olvidado: toda la desigualdad que existe en la Rusia de hoy entre el trabajador y el bur\u00f3crata es una desigualdad de consumo. \u00c9sta es indudablemente muy importante, irritante y dolorosa; sin embargo, con todos los privilegios que el bur\u00f3crata defiende brutal y obstinadamente, carece del fundamental privilegio de poseer los medios de producci\u00f3n. Los c\u00edrculos oficiales todav\u00eda dominan la sociedad y la gobiernan desp\u00f3ticamente; sin embargo, carecen de la cohesi\u00f3n y la unidad que los convertir\u00edan en una clase independiente en el sentido marxista del t\u00e9rmino. Los bur\u00f3cratas gozan de poder y de cierta medida de prosperidad; sin embargo, no pueden legar su prosperidad y riqueza a sus hijos. No pueden acumular capital, ni inventarlo en beneficio de sus descendientes: no pueden perpetuarse a s\u00ed mismos ni a sus deudos y amigos.<\/p>\n<p>Es cierto que la burocracia sovi\u00e9tica domina la sociedad econ\u00f3mica, pol\u00edtica y culturalmente, m\u00e1s claramente y en mayor medida que ninguna clase poseedora moderna. Sin embargo, tambi\u00e9n es m\u00e1s vulnerable. No s\u00f3lo no puede perpetuarse a s\u00ed misma, sino que ha sido incapaz incluso de asegurarse la continuidad de su propia posici\u00f3n, la continuidad de mando. Bajo Stalin, un destacado grupo de bur\u00f3cratas tras otro fue decapitado, un grupo destacado de dirigentes de la industria tras otro fue purgado. Vino luego Kruschev, quien dispers\u00f3 el m\u00e1s poderoso centro de esa burocracia; todos los ministerios econ\u00f3micos de la capital fueron esparcidos y diseminados por toda Rusia. Hasta el d\u00eda de hoy la burocracia sovi\u00e9tica no ha logrado adquirir esa identidad psicol\u00f3gica, econ\u00f3mica y social que nos permitir\u00eda definirla como una nueva clase. Ha sido igual que una enorme ameba cubriendo la sociedad postrevolucionaria. Es una ameba que carece de una vertebraci\u00f3n social, porque no tiene una configuraci\u00f3n definida, ni fuerza hist\u00f3rica que entre en escena al modo en que, digamos, apareci\u00f3 la antigua burgues\u00eda tras la Revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>La burocracia sovi\u00e9tica est\u00e1 asimismo desgarrada por una honda e \u00edntima contradicci\u00f3n: domina como resultado de la abolici\u00f3n de la propiedad en la industria y la finanza, como resultado de la victoria de los obreros sobre el ancien r\u00e9gime y tiene que rendir homenaje a esa victoria; tiene que renovar su reconocimiento de que dirige la industria y las finanzas en representaci\u00f3n de la naci\u00f3n, como representante de los trabajadores. Los directores sovi\u00e9ticos, aun privilegiados como son, tienen que mantenerse en guardia: conforme un n\u00famero mayor de obreros recibe mayor educaci\u00f3n, puede f\u00e1cilmente llegar el momento en que los conocimientos, la honradez y competencia de los directores quede sometida a un estricto control. Medran gracias a la apat\u00eda de los trabajadores, que hasta el momento les han permitido dirigir el Estado en su representaci\u00f3n. Pero esta es una posici\u00f3n precaria, una base incomparablemente menos estable que la santificada por la tradici\u00f3n, la propiedad y la ley. El conflicto entre el liberador origen del poder de la burocracia y el uso que hace de ese poder, engendra una tensi\u00f3n constante entre \u00abnosotros\u00bb los trabajadores, y \u00abellos\u00bb, la jerarqu\u00eda pol\u00edtica y directorial.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe otra raz\u00f3n para la falta de estabilidad y cohesi\u00f3n del grupo \u201cmanagerial\u201d, independiente de lo privilegiado que haya llegado a ser. Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas la burocracia sovi\u00e9tica ha estado en un proceso permanente de asombrosa expansi\u00f3n. Millones de personas de la clase obrera y en menor grado del campesinado entraban a formar parte de sus filas. Esta continua expansi\u00f3n act\u00faa en contra de la cristalizaci\u00f3n de la burocracia, no s\u00f3lo como clase, sino incluso como grupo social coherente. S\u00e9, por supuesto, que una vez que un hombre de las clases humildes ha llegado a participar en los privilegios de la jerarqu\u00eda, se convierte en bur\u00f3crata. Esto puede que sea as\u00ed en casos individuales y en la teor\u00eda abstracta, pero en conjunto la \u201ctraici\u00f3n a la propia clase\u201d no es una cosa tan sencilla. Cuando el hijo de un minero o un trabajador se convierte en ingeniero o administrador de una f\u00e1brica, no se vuelve de la noche a la ma\u00f1ana completamente insensible a lo que acontece en su ambiente anterior, a la clase trabajadora. Todos los an\u00e1lisis muestran convincentemente que en ning\u00fan otro pa\u00eds como en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica existe una movilidad tan r\u00e1pida de las profesiones manuales a las no manuales y a lo que los americanos denominan \u00ablos estratos de la \u00e9lite\u00bb. Tambi\u00e9n debemos advertir que los privilegios de la gran mayor\u00eda de la burocracia son realmente muy poco envidiables. El administrador ruso goza del nivel de vida de nuestras clases medias bajas. Incluso los lujos de la reducida minor\u00eda situada en la c\u00faspide de la pir\u00e1mide no son particularmente envidiables, en especial si uno considera los riesgos -y todos sabemos ya cu\u00e1n terribles fueron bajo Stalin-. Naturalmente, incluso peque\u00f1os privilegios contribuyen a la tensi\u00f3n entre el trabajador y el bur\u00f3crata, pero no deber\u00edamos confundir esa tensi\u00f3n con un antagonismo de clase, a pesar de ciertas similitudes que sometidas a un detenido examen resultar\u00edan ser s\u00f3lo muy superficiales. Lo que observamos en este caso es m\u00e1s bien la hostilidad entre miembros de la misma clase, entre digamos un minero especializado y otro sin cualificar, entre el maquinista y un ferroviario menos especializado. Esta hostilidad y esta tensi\u00f3n contienen en s\u00ed mismas un tremendo antagonismo pol\u00edtico, antagonismo que, no obstante, no puede resolverse con cualquier cataclismo de la sociedad. S\u00f3lo puede resolverse en primer lugar, con el aumento de la riqueza nacional, aumento que har\u00eda posible satisfacer como m\u00ednimo las necesidades fundamentales de las m\u00e1s amplias masas de la poblaci\u00f3n. Podr\u00eda resolverse con el aumento y mejora de la educaci\u00f3n, porque es la riqueza material e intelectual de la sociedad la que conduce a la mitigaci\u00f3n de la antigua divisi\u00f3n -la renovada y agudizada divisi\u00f3n entre organizadores y organizados. Cuando el organizado ya no es el callado, tosco y desvalido mujik, cuando el cocinero no es ya el antiguo pinche, entonces la sima que separa al bur\u00f3crata del trabajador puede desaparecer. Lo que persistir\u00e1 ser\u00e1 la divisi\u00f3n de funciones, no de status social.<\/p>\n<p>La antigua previsi\u00f3n marxista de la \u00abextinci\u00f3n\u00bb del Estado puede antoj\u00e1rsenos singular. Pero no juguemos con viejas f\u00f3rmulas que formaban parte de un lenguaje al que no estamos habituados. Lo que Marx quer\u00eda decir realmente era que el Estado deb\u00eda despojarse de sus funciones pol\u00edticas opresivas. Y opino que esto s\u00f3lo llegar\u00e1 a ser posible en una sociedad basada en los medios de producci\u00f3n nacionalizados, libres de depresiones y alzas repentinas, libre de especulaciones y de especuladores, libre de las incontrolables fuerzas del antojadizo mercado de la econom\u00eda privada; en una sociedad en que todos los milagros de la ciencia y la tecnolog\u00eda se destinen a usos pac\u00edficos y constructivos; en que la automatizaci\u00f3n de la industria no quede obstaculizada por el temor a invertir en un sector y el miedo a una sobreproducci\u00f3n en otro; en que la jornada laboral sea m\u00e1s corta y el ocio m\u00e1s culto. ( \u00a1Y completamente distinto a nuestros embrutecedores y comercializados entretenimientos de masas!); y, finalmente pero no menos decisivo Ia sociedad libre de cultos, dogmatismos y ortodoxias; en una sociedad semejante, el antagonismo entre trabajo mental y trabajo manual desaparecer\u00e1, como lo har\u00e1 la divisi\u00f3n entre organizadores y organizados. Entonces, y solamente entonces, se ver\u00e1 que si la burocracia era un d\u00e9bil preludio de la sociedad clasista, la burocracia caracterizar\u00e1 el cruel y feroz ep\u00edlogo -pero al fin y al cabo ep\u00edlogo de la sociedad clasista.<\/p>\n<p>____________________________________________________________<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(*)<a name=\"0\"><\/a> Isaac Deutscher naci\u00f3 en Cracovia (Polonia) en 1907, de familia jud\u00eda. En 1926 ingres\u00f3 en el Partido Comunista Polaco. En 1931 cre\u00f3 el primer grupo de oposici\u00f3n al estalinismo. Fue expulsado en 1932. Motivo oficial, exagerar el peligro del nazismo. De 1942 a 1949 colabor\u00f3 como periodista en el Econom\u00edst y el Observer, de Londres. Despu\u00e9s, se niega a participar en el clima de la Guerra Fr\u00eda, abandona el periodismo y empieza su labor de historiador. Muri\u00f3 en 1967 cuando preparaba una biograf\u00eda de Lenin.<\/p>\n<p>(1)<a name=\"1\"><\/a> Beatrice (1858 1943) y Sidney (1859 1947) Webb, matrimonio de soci\u00f3logos ingleses que ejercieron una gran \u2013influencia en la evoluci\u00f3n de la sociedad<br \/>\n(2)<a name=\"2\"><\/a> Max Weber: Essays in Sociotogy, PP. 214 5 Oxford Univexsity Press, Nueva York, 1958<br \/>\n(3)<a name=\"3\"><\/a> Marx Engels Werke, vol, 21, 1962. Der Ursprung der Familie, pp.165-66<br \/>\n(4)<a name=\"4\"><\/a> F. Engels, Anti D\u00fchriri8ng. Londres 1943, p. 308<br \/>\n(5)<a name=\"5\"><\/a> F. Engels, op. cit., p. 309.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><br \/>\n&#8211; Stalin, A pol\u00edtical B\u00edography (1949). Tr. esp. Stalin, biograf\u00eda pol\u00edtica (M\u00e9xico, Era). Trad. cat. Stalin: Una biografia pol\u00edtica (Barcelona; Edima).<br \/>\n&#8211; SovietsTrade Unions: Their Place in Soviet Labour, Policy, 1950<br \/>\n&#8211; Russia what next?(1953)<br \/>\n&#8211; The Trotsky Trilogy.<br \/>\n&#8211; The prophet Armed. Trotsky: 1871 1921 (I954). Tr. esp.Trotsky, el profeta armado. (M\u00e9xico, Era). Trad. cat. Trotski: el profeta armat (Barcelona, Edima).<br \/>\n&#8211; The prophet Unarmed. Trotsky: 1921 1929 (1963). Tr.esp.Trotsky, el profeta desarmado (M\u00e9xico, Era).<br \/>\n&#8211; The Prophet Outcast. Trotsky: 1929-1940 (1963). Tr.esp. Trotsky, el profeta desterrado (M\u00e9xico, Era).<br \/>\n&#8211; Heretics and Renegades (1955). Tr. esp. en Ariel, Barcelona.<br \/>\nThe Great Contest. Russia and the West (1960).<br \/>\n&#8211; Ironies of History (l966). Tr. esp. Iron\u00edas de la historia (Barcelona, Pen\u00ednsula).<br \/>\n&#8211; The Unf\u00ednished Revolution: Russia 1917 1967 Tr. esp. La revoluci\u00f3n inconclusa (M\u00e9xico, Era).<br \/>\n&#8211; The Non Jewish Jew and others essays (1968).<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos testigos de una clara tendencia al aumento de la burocratizaci\u00f3n de las sociedades contempor\u00e1neas, independientemente de sus estructuras sociales y pol\u00edticas. Los te\u00f3ricos y occidente nos aseguran que el \u00edmpetu de la burocratizaci\u00f3n es tal, que vivimos ya bajo un sistema managerial que ha llegado a reemplazar casi imperceptiblemente al capitalismo. Por otro lado, tenemos el enorme, asombroso crecimiento de la burocracia en las sociedades post-capitalistas del bloque sovi\u00e9tico, y especialmente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Nos asiste toda la raz\u00f3n al tratar de elaborar alguna teor\u00eda de la burocracia que sea m\u00e1s completa y satisfactoria que el clich\u00e9 tan de moda como en gran medida sin sentido de \u00absociedad managerial\u00bb. Sin embargo, no es f\u00e1cil abordar el problema de la burocracia; en esencia este problema es tan viejo como la civilizaci\u00f3n misma, aunque la intensidad con que ha aparecido a la vista de los hombres ha variado grandemente seg\u00fan las \u00e9pocas. <\/p>\n<p>Si he decidido hablar sobre las ra\u00edces de la burocracia, es por la raz\u00f3n de que, a mi entender hay que calar muy hondo para hallar las causas m\u00e1s profundas las causas primeras de la burocracia, al objeto de ver c\u00f3mo y por qu\u00e9 esta lacra de civilizaci\u00f3n humana ha alcanzado proporciones tan aterradoras. Dentro del problema de la burocracia, del cual el problema del Estado constituye un paralelo aproximado, se concentra buena parte de esa relaci\u00f3n entre individuo y sociedad, entre hombre y hombre, que ahora se ha convertido en moda calificar de &#8220;alienaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino sugiere el dominio del \u00abbureau\u00bb, del aparato, de algo impersonal y hostil que ha adquirido vida y poder sobre los seres humanos&#8230; En el lenguaje diario, tambi\u00e9n hablamos de los bur\u00f3cratas sin alma refiri\u00e9ndonos a los hombres que integran ese mecanismo. Los seres humanos que gobiernan el Estado parece como si carecieran de alma, como si fueran meros dientes del engranaje. En otras palabras, nos enfrentamos aqu\u00ed, de lleno y directamente, con la reificaci\u00f3n de las relaciones entre seres humanos, con la aparici\u00f3n de vida en mecanismos, en cosas. Lo cual nos lleva inmediatamente a la memoria, por supuesto, el gran complejo del fetichismo: en todos los \u00e1mbitos de nuestra econom\u00eda de mercado, el hombre parece hallarse a merced de las cosas, de las mercanc\u00edas, incluso del dinero. Las relaciones humanas y sociales se objetivan, en tanto que los objetos parecen adquirir la fuerza y el poder de las cosas vivas. La semejanza entre la alienaci\u00f3n del hombre respecto al Estado y a los representantes del Estado, la burocracia, y la alienaci\u00f3n del hombre respecto a los productos de su propia econom\u00eda, es evidentemente muy estrecha, estando las dos clases de alienaci\u00f3n parecidamente interrelacionadas. Existe una gran dificultad en pasar de las meras apariencias a la entra\u00f1a misma de la relaci\u00f3n entre sociedad y Estado, entre el aparato que gobierna la vida de una comunidad y la comunidad misma. La dificultad estriba en lo siguiente: la apariencia no es s\u00f3lo apariencia, sino tambi\u00e9n parte de una realidad. El fetichismo del Estado y la mercanc\u00eda est\u00e1, por as\u00ed decirlo, \u00abincrustado\u00bb en el propio mecanismo de funcionamiento del Estado y el mercado. La sociedad se siente enajenada del Estado, a la vez que inseparable de \u00e9l. El Estado es la carga que oprime a la sociedad, y tambi\u00e9n es el \u00e1ngel protector de la sociedad, sin el cual no puede vivir.<\/p>\n<p>De nuevo, algunos de los m\u00e1s oscuros y complejos aspectos de la relaci\u00f3n entre sociedad y Estado se reflejan clara y curiosamente en nuestro lenguaje corriente. Cuando decimos \u00abellos\u00bb, refiri\u00e9ndonos a los bur\u00f3cratas que nos gobiernan, \u00abellos\u00bb que gravan con impuestos, que hacen las guerras, que realizan toda serie de cosas en las que la vida de todos nosotros se halla comprometida, expresamos un sentimiento de impotencia, de enajenaci\u00f3n del Estado; pero somos asimismo conscientes de que sin el Estado no habr\u00eda vida social, desarrollo social ni historia. La dificultad en distinguir la apariencia de la realidad estriba en esto: la burocracia desempe\u00f1a ciertas funciones que son obviamente necesarias e indispensables para la vida social; sin embargo, tambi\u00e9n desempe\u00f1a funciones que teor\u00e9ticamente pueden calificarse de superfluas.<\/p>\n<p>Los aspectos contradictorios de la burocracia han conducido, por supuesto, a dos concepciones filos\u00f3ficas, hist\u00f3ricas y sociol\u00f3gicas del problema, contradictorias y diametralmente opuestas. Aparte de muchos matices intermedios se dan tradicionalmente dos enfoques b\u00e1sicos sobre la cuesti\u00f3n de la burocracia y el Estado: el burocr\u00e1tico y el anarquista. Recordar\u00e1n ustedes que a los Webbs(1) les gustaba dividir a la gente en aquellos que apreciaban los problemas pol\u00edticos desde un punto de vista burocr\u00e1tico, o anarquista. Lo cual es, desde luego una simplificaci\u00f3n, aunque sin embargo hay razones que abonan esta divisi\u00f3n. El enfoque burocr\u00e1tico ha tenido sus grandes fil\u00f3sofos, sus grandes profetas y sus soci\u00f3logos c\u00e9lebres. Con toda probabilidad el mayor apologista filos\u00f3fico del Estado fue Hegel, as\u00ed como el mayor apoloIogista sociol\u00f3gico del Estado fue Max Weber.<\/p>\n<p>No cabe duda de que la vieja Prusia fue el para\u00edso de la burocracia y que, por consiguiente, no es algo puramente accidental el que los mayores apologistas del Estado y la burocracia procedieran de Prusia. De hecho, Hegel y Weber, cada cual a su manera y a niveles distintos de pensamiento teor\u00e9tico, son los metaf\u00edsicos de la burocracia prusiana que generalizan partiendo de la experiencia de dicha burocracia prusiana y proyectan esa experiencia sobre la escena de la historia mundial. Por tanto, es necesario tener presente los postulados b\u00e1sicos de esta escuela de pensamiento. Para Hegel el Estado y la burocracia eran ambos el reflejo y la realidad de la idea moral, esto es, el reflejo y la realidad de la raz\u00f3n suprema, la realidad del Weltgeist, la manifestaci\u00f3n de Dios en la historia: Max Weber, que en cierto modo es un descendiente, un nieto de Hegel (un nieto pigmeo quiz\u00e1s) incluy\u00f3 la misma idea en el cat\u00e1logo t\u00edpicamente prusiano de las virtudes de Ia burocracia.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-412","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=412"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/412\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}