{"id":4249,"date":"2020-02-14T05:00:47","date_gmt":"2020-02-14T04:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4249"},"modified":"2020-02-19T07:30:31","modified_gmt":"2020-02-19T06:30:31","slug":"la-astucia-de-castoriadis-ante-la-razon-hegeliana-sobre-la-critica-de-la-filosofia-marxista-de-la-historia-en-la-institucion-imaginaria-de-la-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4249","title":{"rendered":"La astucia de Castoriadis ante la raz\u00f3n hegeliana. Sobre la cr\u00edtica de la filosof\u00eda marxista de la historia en La instituci\u00f3n imaginaria de la sociedad"},"content":{"rendered":"<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.academia.edu\/33382566\/La_astucia_de_Castoriadis_ante_la_raz\u00f3n_hegeliana._Sobre_la_cr\u00edtica_de_la_filosof\u00eda_marxista_de_la_historia_en_La_instituci\u00f3n_imaginaria_de_la_socieda\">Academia.edu<\/a><\/p>\n<p><strong>1. Por qu\u00e9 la filosof\u00eda de la historia<\/strong><br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 la cuesti\u00f3n de la<em> filosof\u00eda de la historia<\/em>? En una sociedad altamente individualizada y cortoplacista, pensar en la historia pareciera ser \u2015para algunos\u2015 una ex\u00e9gesis religiosa, una extravagancia acad\u00e9mica pasada de moda. La historia la entendemos generalmente s\u00f3lo hacia el pasado, como una carpeta que aglomera los eventos ocurridos. Un ejemplo cercano y brutal de aquello lo tenemos en la reducci\u00f3n de horas de la asignatura de \u2018Historia\u2019 en los establecimientos educativos municipales de Chile<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, la cual no hace m\u00e1s que evocar una conocida frase de Pinochet en dictadura: \u201cLa \u00fanica cosa que queda se\u00f1ores contertulios es \u00a1olvidar! Y se olvida no con un proceso que se abre nuevamente y que se vuelve a abrir\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Pues bien, si logr\u00e1ramos comprender que la Historia no es una disciplina ajena, que no es un est\u00e1tico dep\u00f3sito de registros, que no es s\u00f3lo nuestro pasado, sino que, es un acto que nos hace propiamente humanos, un acto de reflexi\u00f3n y construcci\u00f3n de nuestra memoria; si logr\u00e1ramos <em>historizarnos<\/em> de forma aut\u00f3noma y colectiva, estar\u00edamos sin duda un paso m\u00e1s cerca de una ruptura con lo que Castoriadis ha llamado la \u201c\u00e9poca del conformismo generalizado\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, una cosa es hablar de historia y otra diferente es hablar de una <em>filosof\u00eda de la historia<\/em>. Y es que toda historia, todo ejercicio hist\u00f3rico trae aparejado un modo expl\u00edcito o impl\u00edcito de concebir y hacer la historia misma. \u00bfCu\u00e1l es la relevancia de esta diferencia? La siguiente: una determinada filosof\u00eda de la historia puede fundamentar un ejercicio justamente a-hist\u00f3rico. Es decir, no basta con decir que hacemos historia, sino que, adem\u00e1s, es exigencia dar cuenta de las herramientas mediante las cuales la hacemos. <em>Un Museo de la memoria<\/em> en nuestro pa\u00eds, si bien puede contribuir a visibilizar las violaciones a los Derechos Humanos en dictadura, puede paralelamente ayudar a encubrir el contenido de un proyecto popular y democr\u00e1tico que fue interrumpido. Si este dar cuenta no ocurre, es posible que nuestra historizaci\u00f3n no sea m\u00e1s que un acto <em>ideol\u00f3gico<\/em> tal como plantea Castoriadis con respecto a Marx: \u201cun conjunto de ideas que se relaciona con una realidad no para esclarecerla y transformarla, sino para velarla y justificarla en lo imaginario, que permite a las gentes decir una cosa y hacer otra\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. De esta manera, historizarnos no es s\u00f3lo un acto pol\u00edtico, que puede contribuir, como tal, a la transformaci\u00f3n de nuestra sociedad en el futuro, sino que, tambi\u00e9n, exige un real af\u00e1n de esclarecimiento o, <em>elucidaci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> de nuestro pasado y presente.<\/p>\n<p>Es en torno a este problema que haremos algunas reflexiones, problema que aqu\u00ed se encarna en la discusi\u00f3n sostenida por Castoriadis con respecto a la <em>filosof\u00eda marxista de la historia<\/em>. Nuestro af\u00e1n es el siguiente: se\u00f1alar algunas claves bibliogr\u00e1ficas y conceptuales que permitan comprender, de forma m\u00e1s clara y profunda, la sustancia de dicha discusi\u00f3n. Castoriadis realiza esta cr\u00edtica contra el marxismo de forma extensa, expl\u00edcita y rupturista en <em>La instituci\u00f3n imaginaria de la sociedad<\/em>, y es la secci\u00f3n titulada \u201cLa filosof\u00eda marxista de la historia\u201d, en donde el pensador greco-franc\u00e9s replicar\u00e1 contra los fundamentos te\u00f3ricos que llevan a Marx y a los marxismos a concebir toda la Historia de la Humanidad desde la extrapolaci\u00f3n abusiva de categor\u00edas que s\u00f3lo tienen sentido para el capitalismo. Si bien, podemos reconocer el inter\u00e9s revolucionario del marxismo por analizar y reescribir la Historia hacia un horizonte de liberaci\u00f3n humana, Castoriadis observa que tal inter\u00e9s no s\u00f3lo queda como mera intenci\u00f3n, sino que, m\u00e1s bien, se contradice al subyugar la historia humana a leyes aut\u00f3nomas y objetivas de la econom\u00eda, de la t\u00e9cnica, de las fuerzas productivas, desde las cuales se asume nuestra historia como una verdad acabada y exhaustiva.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda marxista de la historia no es otra que la filosof\u00eda hegeliana. Y, aunque Marx y los marxistas argumenten que se han preocupado de \u201cponerla en pie\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, \u2015esto es, transformar su car\u00e1cter \u201cespiritualista\u201d en \u201cmaterialista\u201d\u2015 seg\u00fan Castoriadis, esto no hace m\u00e1s que cambiar de traje al \u201cmismo animal\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Por ello, la cr\u00edtica del pensador se dirige principalmente a dos conceptos fundamentales en la filosof\u00eda de Hegel. Estos son \u00abraz\u00f3n\u00bb y \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, los que permitir\u00edan en Marx el despliegue de una teor\u00eda \u201cracionalista, que apunta a establecer un sistema de verdades determinado y potencialmente acabado\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Profundizar en ambos conceptos requiere un tratamiento largo y agudo, es por ello que en este escrito s\u00f3lo colocaremos en escena el debate relativo al primero, dilucidando espec\u00edficamente lo que implica la famosa \u00abastucia de la raz\u00f3n\u00bb hegeliana. Abordar el tema de la astucia de la raz\u00f3n exige un breve recorrido previo a modo de marco conceptual. De esta manera propondremos seguir las cr\u00edticas del pensador, una a una, y en grado creciente de gravedad y complejidad, hasta llegar al tema propuesto. Comenzaremos, por tanto, dilucidando el tema del \u00abracionalismo objetivista\u00bb, para pasar posteriormente al \u00abdeterminismo\u00bb y finalizar con la problem\u00e1tica de la \u00abastucia de la raz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><strong>2. La filosof\u00eda marxista de la historia: \u00bfracionalismo objetivista?<\/strong><\/p>\n<p>El primer cuestionamiento de Castoriadis a la filosof\u00eda marxista de la historia consiste en denunciarla como un \u00abracionalismo objetivista\u00bb. \u00bfEn qu\u00e9 sentido podemos hablar de racionalismo? \u00bfQu\u00e9 condiciones se necesitan para adjudicar en \u00e9sta un car\u00e1cter objetivista? Poco a poco el pensador va desmenuzando el asunto sin dejar de hacer cita a nociones como las de \u00abdeterminismo\u00bb, \u00abcoherencia\u00bb, \u00abnecesidad\u00bb, entre otras. \u00bfQu\u00e9 quiere decir Castoriadis con \u00abracionalismo objetivista\u00bb? La noci\u00f3n es usada por Husserl en <em>La crisis de las ciencias europeas y la fenomenolog\u00eda trascendental<\/em>, en donde coloca a Descartes como el fundador de dicha corriente, la cual, seg\u00fan \u00e9l, asumir\u00eda<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[\u2026] la idea fisicalista (o matematizante) de la filosof\u00eda, seg\u00fan la cual el mundo en su plena concreci\u00f3n es portador de un ser verdaderamente objetivo en la forma de un <em>ordo geometricus<\/em> y, entretejido con esto (lo que aqu\u00ed se debe destacar en particular) en el en-s\u00ed metaf\u00edsico que se le adjudica, el mundo ser\u00eda un dualismo de cuerpos y esp\u00edritus. Eso caracterizaba la filosof\u00eda del racionalismo objetivista en los tiempos de la Ilustraci\u00f3n<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>Aquel orden geom\u00e9trico y ser en-s\u00ed verdadero son los que, respectivamente, nos hablan de racionalismo y objetivismo, lo cual es completamente coherente con lo que plantea Castoriadis al respecto, aunque \u00e9ste no mencione a Husserl. Castoriadis argumenta, brevemente al inicio, por qu\u00e9 el hegelianismo ser\u00eda un objetivismo: \u201cEl objeto de la teor\u00eda de la historia es natural, y el modelo que le es aplicado es an\u00e1logo al de las ciencias de la naturaleza\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. En este sentido, el objetivismo para Castoriadis concibe lo real como natural; cognoscible mediante un m\u00e9todo cient\u00edfico. Es decir, por objetivismo podemos entender una posici\u00f3n epist\u00e9mica del sujeto frente al objeto, que a menudo se diferencia, o incluso contrapone, a la del subjetivismo. Se dice que un hecho es objetivo cuando su existencia, no es derivativa del hecho de que se piense que existe; \u00e9ste ser\u00eda natural en la medida en que fuese detectable mediante introspecci\u00f3n, percepci\u00f3n e inferencia cient\u00edfica, identificado con ciertas cualidades emp\u00edricas. En este sentido, el hegelianismo, para Castoriadis, asumir\u00eda que la realidad existe de modo independiente al sujeto, y \u00e9sta s\u00f3lo ser\u00eda cognoscible en su manifestaci\u00f3n emp\u00edrica mediante un m\u00e9todo de observaci\u00f3n, experimentaci\u00f3n, inferencia y deducci\u00f3n. \u00bfEs Hegel partidario de este modo de concebir la filosof\u00eda?<\/p>\n<p>En esta primera cr\u00edtica, resulta curioso que en ciertos pasajes de la <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em> podamos encontrar justamente lo contrario. Una de las intenciones de Hegel en dicha obra es derrumbar la dicotom\u00eda existente entre sujeto y objeto, all\u00ed podemos apreciar c\u00f3mo ambos intentan ser mediados a trav\u00e9s del m\u00e9todo l\u00f3gico que \u00e9l propone: \u201cla cosa es yo; de hecho, en este juicio infinito, la cosa est\u00e1 cancelada; no es nada en s\u00ed; s\u00f3lo tiene significado dentro de la relaci\u00f3n, s\u00f3lo por el yo y su referencia a \u00e9ste\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. En concordancia a lo anterior, declara adem\u00e1s:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Es para asombrarse por tanto, cuando, habida en cuenta de esta experiencia, se plantea como experiencia universal, incluso como afirmaci\u00f3n filos\u00f3fica, y hasta como resultado del escepticismo, que la realidad o el ser de las cosas exteriores en cu\u00e1nto que son \u00e9stas, o son cosas sensibles, tiene verdad absoluta para la consciencia; semejante afirmaci\u00f3n, al mismo tiempo no sabe lo que habla.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a><\/p>\n<p>Hegel, ironiza en este pasaje sobre quienes creen que el car\u00e1cter supuestamente exterior o meramente sensible de las cosas las hace verdaderas. Mostrar\u00e1 a lo largo de su recorrido fenomenol\u00f3gico c\u00f3mo esta verdad objetual es m\u00e1s bien producto de la mediaci\u00f3n entre subjetividad y objetividad. La sensaci\u00f3n aparecer\u00e1 como mediaci\u00f3n entre el esto sentido y el \u00e9ste sintiente; la percepci\u00f3n como acto que unificar\u00e1 al yo y la cosa; y el entendimiento como proceso en donde el fen\u00f3meno se construye a trav\u00e9s de la conjunci\u00f3n entre la fuerza de la realidad efectiva y la ley como universal humano. Sensaci\u00f3n, percepci\u00f3n y entendimiento como t\u00e9rminos medios de una dial\u00e9ctica que unificar\u00e1 a la dicotom\u00eda.<\/p>\n<p>Considerando lo anterior, con respecto al posible car\u00e1cter objetivista de la filosof\u00eda hegeliana, uno podr\u00eda suponer que Castoriadis quiz\u00e1 se refiere al marxismo-leninismo y a su concepci\u00f3n materialista de la historia. Sin embargo, es todo lo contrario; resulta que su cr\u00edtica se dirige expl\u00edcitamente a Hegel: \u201cel hegelianismo, como se ve, no est\u00e1 en realidad superado\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Lo que posee el marxismo de objetivista, lo tiene de hegeliano. Sucede, pues, que en el texto se cruzan dos cr\u00edticas de forma simult\u00e1nea que aqu\u00ed separaremos intencionalmente para distinguir los argumentos: hemos analizado el objetivismo, no obstante para Castoriadis parece ser m\u00e1s relevante elucidar el \u00abracionalismo\u00bb hegeliano. Ciertamente para el pensador griego, el objetivismo ser\u00eda una caracter\u00edstica de dicho racionalismo, por lo que habr\u00eda que averiguar entonces si es posible encontrar un racionalismo en Hegel y si la existencia del tal racionalismo obliga un objetivismo.<\/p>\n<p>Castoriadis inicia caracterizando el racionalismo de Hegel de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Lo esencial es que es una filosof\u00eda racionalista, y, como todas las filosof\u00edas racionalistas, se da por adelantado la soluci\u00f3n de todos los problemas que plantea [\u2026]. La historia pasada es, pues, racional, en el sentido de que todo se desarroll\u00f3 seg\u00fan causas perfectamente adecuadas y penetrables por nuestra raz\u00f3n [\u2026]. Lo real es perfectamente explicable [\u2026]. El pasado de la humanidad es conforme a la Raz\u00f3n, en el sentido de que todo tiene en \u00e9l una raz\u00f3n asignable y que estas razones forman un sistema coherente y exhaustivo.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a><\/p>\n<p>Para Castoriadis, el racionalismo implica afirmar al menos tres cosas sobre lo real: es \u00abcoherente\u00bb y \u00abexhaustivo\u00bb; es totalmente \u00abexplicable\u00bb, y es totalmente \u00abpredecible\u00bb. Seg\u00fan esta mirada, la realidad est\u00e1 ordenada y todo fen\u00f3meno en ella tiene causas identificables o cognoscibles. Esta cr\u00edtica toma como argumento una famosa frase de Hegel, la cual Castoriadis cita del siguiente modo: \u201cTodo lo que es, y todo lo que ser\u00e1, real es, y ser\u00e1, racional\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. De esta manera, deja en claro que para Hegel la realidad no es m\u00e1s que lo que la raz\u00f3n garantiza, y lo que no posee la estructura de la raz\u00f3n no ser\u00eda m\u00e1s que irreal. La raz\u00f3n es escrita con may\u00fascula, es decir, prima su dominio por sobre todas las cosas. Entonces, hasta el momento, cabe hacerse algunas preguntas: \u00bfQu\u00e9 es la raz\u00f3n y qu\u00e9 entender por racionalismo? \u00bfC\u00f3mo concibe Hegel la raz\u00f3n y cu\u00e1l es el significado de su famosa sentencia? Ahondemos un poco en aquello. Tomemos desde ya una advertencia provista por Cassirer: \u201c[\u2026] la palabra \u2018raz\u00f3n\u2019 ha perdido para nosotros su simplicidad y su significaci\u00f3n un\u00edvoca. Apenas si podemos emplearla sin que visualicemos vivamente su historia, y con frecuencia nos estamos dando cuenta de cuan fuerte ha sido el cambio de significado sufrido en el curso de esa historia\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<p>Intentemos aclarar esta complejidad. Siguiendo a Ferrater Mora, es posible distinguir al menos tres tipos de racionalismo filos\u00f3fico, en grados de gravedad creciente: psicol\u00f3gico, epistemol\u00f3gico y metaf\u00edsico; cada uno de ellos puede ser asumido de forma separada, sin ser mutuamente excluyentes<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. Mientras el \u00abpsicol\u00f3gico\u00bb plantea que la facultad pensante es superior a la emoci\u00f3n y a la voluntad; el \u00abepistemol\u00f3gico\u00bb afirma que el \u00fanico \u00f3rgano adecuado o completo de conocimiento es la raz\u00f3n; y finalmente el \u00abmetaf\u00edsico\u00bb asevera que la realidad es, en \u00faltimo t\u00e9rmino, de car\u00e1cter racional. \u00bfDe qu\u00e9 racionalismo nos habla Castoriadis? Por un lado, cuando apela a la noci\u00f3n husserliana de racionalismo objetivista, pareciera estar habl\u00e1ndonos de la primac\u00eda de la raz\u00f3n en t\u00e9rminos epistemol\u00f3gicos, es decir, desde el camino inaugurado por Descartes como medio privilegiado. Por otro lado, cuando cita la frase \u2018todo lo que es, y todo lo que ser\u00e1, real es, y ser\u00e1, racional\u2019, nos sugiere un racionalismo de tipo metaf\u00edsico. Tener en cuenta estos dos niveles se hace necesario a continuaci\u00f3n, a la luz de lo que el mismo Hegel plantea en su filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Respecto a la raz\u00f3n, en tanto facultad id\u00f3nea para conocer la realidad, Hegel no es diferente a los fil\u00f3sofos de su \u00e9poca, quienes depositan en \u00e9sta la labor explicativa del mundo. A\u00fan m\u00e1s, su adherencia al m\u00e9todo cient\u00edfico es patente en los t\u00edtulos mismos de sus obras. No por nada su texto ejemplar se llama <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>, as\u00ed tambi\u00e9n encontramos la <em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/em>, e incluso sabemos que la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> estuvo a punto llamarse <em>Ciencia de la experiencia de la consciencia<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, parte primera del llamado <em>Sistema de la ciencia<\/em><a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Vemos como la categor\u00eda de \u00abciencia\u00bb ocupa un lugar relevante en su filosof\u00eda, tematizando incluso la temprana aparici\u00f3n de la qu\u00edmica en su \u00e9poca. Hegel afirma en el prefacio de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pues la verdadera forma en que la verdad existe no puede ser otra que el sistema cient\u00edfico de la verdad. Colaborar en ello, colaborar en que la filosof\u00eda se acerque a la forma de ciencia, es decir, se acerque a aquella meta en que pueda deponer el nombre de <em>amor<\/em> al <em>saber<\/em> y convertirse en un saber efectivo, eso es precisamente lo que yo me he propuesto.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a><\/p>\n<p>Esto no deja dudas respecto al racionalismo epistemol\u00f3gico de Hegel. Sin embargo \u00bfpodemos hablar, de igual manera, de un racionalismo metaf\u00edsico? Comencemos por contextualizar la famosa frase hegeliana. \u00c9sta aparece en la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>; y es diferente a c\u00f3mo Castoriadis la expresa: \u201cLo que es racional es real y lo que es real es racional\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>. En primer lugar, observamos que no est\u00e1n presentes las palabras \u201ctodo\u201d, ni el verbo \u201cser\u201d conjugado en futuro; adem\u00e1s tambi\u00e9n vemos que la frase se repite, al inicio, en sentido inverso. Si bien la frase es sencilla y breve, esto no la hace menos ambigua y polis\u00e9mica; vemos que se requiere conocer un poco la concepci\u00f3n de raz\u00f3n en Hegel para esclarecerla. Esta ambig\u00fcedad y polisemia puede deberse inicialmente a lo que ya Arist\u00f3teles planteaba respecto a los predicables, es decir, a los modos de relaci\u00f3n que se dan entre sujeto y predicado. No es lo mismo afirmar \u201cCastoriadis es un pensador\u201d, que \u201cCastoriadis es un hombre\u201d, y tampoco es igual \u201cCastoriadis es el autor de <em>La instituci\u00f3n imaginaria<\/em>\u201d. En el primer caso, ser pensador es una propiedad contingente: Castoriadis no siempre fue un pensador. En el segundo, ser hombre es una definici\u00f3n necesaria que clasifica al sujeto dentro de una categor\u00eda m\u00e1s amplia: Castoriadis no puede no ser un hombre, aunque hay otros hombres como Hegel. Y en el tercero, ocurre una relaci\u00f3n de identidad exclusiva: Castoriadis es la misma persona que escribi\u00f3 tal libro, y no otra<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n<p>Nos interesan estas tres formas de predicabilidad ya que se verifican frente a t\u00e9rminos universales<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a> \u2015como lo son las nociones \u201creal\u201d y \u201cracional\u201d\u2015 y que pueden ser aplicadas, por tanto, a la frase de Hegel. Las opciones son las siguientes: lo racional podr\u00eda ser una caracter\u00edstica de lo real, o bien podr\u00eda ser que todo lo real se encuentre dentro de la categor\u00eda de lo racional, o por \u00faltimo, lo real podr\u00eda ser lo mismo que lo racional. Sin embargo, vemos de inmediato que para que lo racional sea propiedad o definici\u00f3n la frase tendr\u00eda que ser dicha en una sola direcci\u00f3n. Cuando Hegel agrega al inicio, de forma inversa, que \u2018lo racional es real\u2019, equivaldr\u00eda, a afirmar, en t\u00e9rminos de propiedad y definici\u00f3n, sinsentidos como \u2018el verde es ventana\u2019 o \u2018el mam\u00edfero es gato\u2019, respectivamente. La frase, pues, s\u00f3lo nos habla de una identidad; de esta manera el orden de la frase no altera su sentido. Es por ello que, sostener que en Hegel hay un racionalismo metaf\u00edsico, debido a que \u00e9l afirma que \u2018lo real es racional\u2019, deber\u00eda obligarnos a afirmar paralelamente que Hegel es un empirista metaf\u00edsico ya que plantea que \u2018lo racional es real\u2019; afirmaciones que resultan incompatibles. Hegel no es, en dichos t\u00e9rminos, ni un empirista ni un racionalista, m\u00e1s bien, precisamente su filosof\u00eda pretende superar dicha dicotom\u00eda.<\/p>\n<p>Para Hegel la raz\u00f3n no es una mera facultad psicol\u00f3gica o subjetiva, sino que se realiza s\u00f3lo como actividad y mediaci\u00f3n entre la autoconsciencia y su realidad efectiva, entre el sujeto y la naturaleza. Por tanto, no hay raz\u00f3n sin su expresi\u00f3n concreta u objetual, al contrario, se realiza en las cosas, que primero aparecen como objetos de observaci\u00f3n, pero posteriormente como obras humanas. Como plantea Hegel en la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>: \u201cla raz\u00f3n es la certeza de ser toda realidad [\u2026]. S\u00f3lo un mal idealismo unilateral hace que esta unidad vuelva a ponerse en un lado como conciencia, y le pone enfrente un en-s\u00ed\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Hegel critica al \u2018idealismo unilateral\u2019 que separa a la consciencia del objeto en-s\u00ed. Lo que hace entonces es distanciarse de un racionalismo objetivista de tipo metaf\u00edsico, que intenta categorizar lo real al interior de lo racional y que pone lo objetual como una realidad independiente: \u00e9l declara que la raz\u00f3n deviene realidad.<\/p>\n<p>Vale la pena, adem\u00e1s, se\u00f1alar dos nociones centrales en Hegel, aplicables a la categor\u00eda de raz\u00f3n, \u00e9stas son \u00abmomento\u00bb y \u00abnegatividad\u00bb. En la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>, la raz\u00f3n es un \u00abmomento\u00bb del despliegue del esp\u00edritu, el cual ha advenido como tal no sin antes ser sensaci\u00f3n, percepci\u00f3n, entendimiento y autoconsciencia. Afirmar que para Hegel la raz\u00f3n es el concepto central de su obra es un abuso. Al respecto, Hegel afirma: \u201cla raz\u00f3n que observa se ha de examinar en los momentos de su movimiento, tal como ella registra la naturaleza, el esp\u00edritu y, finalmente, la referencia de ambos como ser sensible, busc\u00e1ndose a s\u00ed como realidad efectiva que es\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>. As\u00ed tambi\u00e9n, la concepci\u00f3n de raz\u00f3n en Hegel est\u00e1 fuertemente influenciada por el Romanticismo en pugna y el Horror en Francia, producto de la Revoluci\u00f3n Francesa; \u00e9sta incorpora dentro de s\u00ed su negaci\u00f3n como raz\u00f3n, que en la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> se expresa en figuras como la \u201cconsciencia escindida\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>, o \u201cfuera de s\u00ed\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>, incluso como \u201craz\u00f3n instintiva\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>, y como pulsi\u00f3n, deseo y placer<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>. Esto permite echar por tierra, o al menos cuestionar en gran manera, un racionalismo psicol\u00f3gico en Hegel, ya que, as\u00ed como la raz\u00f3n es la unidad con lo real, tambi\u00e9n es la unidad con las pasiones.<\/p>\n<p>En virtud de lo expuesto, la cr\u00edtica al racionalismo en Hegel se hace valedera en relaci\u00f3n al car\u00e1cter privilegiado que la raz\u00f3n tiene para explicar y predecir de manera coherente y exhaustiva la realidad; sin embargo, colocar su filosof\u00eda junto al racionalismo objetivista y metaf\u00edsico a la manera de Descartes, a partir de una lectura unilateral que se hace de la frase \u2018lo real es racional\u2019, aparece como un ejercicio no coincidente con lo planteado, al menos, por el mismo Hegel. Llegados a este punto, estamos ya en condiciones de ingresar mejor preparados a la cr\u00edtica que Castoriadis realiza a la llamada <em>astucia de la raz\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p><strong>3. La astucia de la raz\u00f3n: entre determinismo y teleolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Retomando la lectura, Castoriadis no s\u00f3lo le imputa a Hegel un racionalismo, sino adem\u00e1s el hecho de establecer hacia el futuro una direcci\u00f3n obligada o necesaria en la historia. Castoriadis plantea que, seg\u00fan Hegel, la historia futura ser\u00eda lo que debe ser, una sociedad racional y libre, mediante un conjunto de leyes naturales; en donde la \u00abastucia de la raz\u00f3n\u00bb garantizar\u00eda la necesidad ciega de que los hechos est\u00e9n dispuestos para el bien<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. A esta astucia, la entender\u00e1 como un \u00abdeterminismo\u00bb causal; frente a lo cual expone su propia visi\u00f3n, afirmando que, si bien, existen relaciones causales de diverso orden, por otro lado, \u201clo social (o lo hist\u00f3rico) contiene lo no causal como un momento esencial [\u2026] como comportamiento no simplemente imprevisible, sino creador\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>.<\/p>\n<p>Es all\u00ed cuando se explicita la cuesti\u00f3n de la <em>coherencia<\/em>: \u201c\u00bfQu\u00e9 hace que [la] sociedad se \u00absostenga en conjunto\u00bb [\u2026]?\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. La problem\u00e1tica es compleja, y el autor proporciona varios ejemplos para clarificarla. La pregunta dice relaci\u00f3n con el porqu\u00e9 del funcionamiento estable de las sociedades, de su car\u00e1cter autoestabilizador, o incluso misteriosamente arm\u00f3nico, tanto al interior de una \u00e9poca determinada, como en t\u00e9rminos de la sucesi\u00f3n hist\u00f3rica de los periodos, los cuales est\u00e1n dominados a su vez por tendencias. A lo largo del camino junta y opone una serie de t\u00e9rminos; mientras homologa la astucia de la raz\u00f3n con necesidad hist\u00f3rica y reducci\u00f3n causal, confronta aquella al \u00abencadenamiento de significaciones\u00bb. Finalmente, la astucia de la raz\u00f3n es denominada una \u201cilusi\u00f3n de racionalizaci\u00f3n retrospectiva\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>, que habr\u00eda que eliminar.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 trata esta astucia de la raz\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo comprenderla en la obra de Hegel? \u00bfEn qu\u00e9 medida \u00e9sta implica una causalidad, una necesidad hist\u00f3rica y un determinismo? La famosa astucia de la raz\u00f3n hegeliana, en el sentido que Castoriadis toma del t\u00e9rmino, proviene de las <em>Lecciones de filosof\u00eda de la historia<\/em>. El primer problema en torno a este texto es que no es propiamente una obra publicada por Hegel, sino que corresponde a los apuntes de c\u00e1tedra realizados por el propio Hegel para sus clases de historia, los que fueron publicados p\u00f3stumamente en 1837. El segundo problema, refiere a que los manuscritos de Hegel fueron completados con apuntes de los estudiantes que asistieron a las clases, sin explicitarse en la obra qu\u00e9 corresponde a la mano del autor y qu\u00e9 a la de los estudiantes. Es decir, no tenemos seguridad plena ni de que el propio Hegel haya estado de acuerdo con sus propios planteamientos, ni de que lo que aparezca en el texto sea efectivamente lo que \u00e9l escribi\u00f3<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. A pesar de ello podemos aceptar proseguir. Citamos a Hegel en extenso:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Por lo que se ve, la realizaci\u00f3n de lo universal lleva como inseparable el inter\u00e9s particular de la pasi\u00f3n, pues de lo particular y determinado, y de la negaci\u00f3n de ello, resulta lo universal. Es lo particular lo que se halla empe\u00f1ado en la lucha y lo que, en parte, queda destruido. No es la Idea general lo que se entrega a la lucha y oposici\u00f3n y se expone al peligro; ella se mantiene en la retaguardia, puesta a salvo e inc\u00f3lume. Debe llamarse la astucia de la raz\u00f3n al hecho de que ella haga actuar, en lugar suyo, a las pasiones en un terreno donde sale perdiendo y sufre descalabros aquello mismo mediante lo cual se pone ella en existencia. Esto es lo fenom\u00e9nico, una parte de lo cual es nula y otra es afirmativa. Lo particular es, casi siempre, demasiado peque\u00f1o frente a lo universal; es as\u00ed como los individuos quedan sacrificados y abandonados. La Idea paga el tributo de la existencia y de la caducidad no por s\u00ed misma, sino mediante las pasiones de los sujetos.<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a><\/p>\n<p>La astucia de la raz\u00f3n nos habla aqu\u00ed de c\u00f3mo las luchas y pasiones particulares de los individuos se sacrifican en favor de la realizaci\u00f3n de la raz\u00f3n universal. Castoriadis trae a colaci\u00f3n uno de los ejemplos del actuar de dicha astucia, al mencionar que Hegel \u201cdice poco menos que Alejandro<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a> deb\u00eda morir a los treinta y tres a\u00f1os porque est\u00e1 en la esencia de un h\u00e9roe morir joven [\u2026]\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a> y que, de este modo, su fiebre accidental ser\u00eda una manifestaci\u00f3n de la Raz\u00f3n oculta. Citamos nuevamente a Hegel:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Alejandro tuvo la fortuna de morir en un momento adecuado; cabe llamar a esto una suerte, pero se trata m\u00e1s bien de un hecho necesario. Para que quedara para la posteridad con la imagen de su juventud, era preciso que una muerte prematura lo arrebatara. Ya lo dijimos m\u00e1s arriba: as\u00ed como Aquiles da comienzo al mundo griego, Alejandro lo concluye, y ambos j\u00f3venes proporcionan no tan solo la m\u00e1s bella visi\u00f3n de ellos mismos, sino que al propio tiempo dan una imagen perfecta y acabada de la esencia griega<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>.<\/p>\n<p>Siguiendo a Hegel, la pasi\u00f3n de Alejandro fue un sacrificio azaroso, pero necesario, que permiti\u00f3 la clausura perfecta del mundo griego. El reproche de Castoriadis es claro: la muerte de Alejandro aqu\u00ed responde a una \u2018necesidad hist\u00f3rica\u2019, determinada por una \u2018causalidad racional\u2019, por una \u2018ley ciega\u2019 que realiza a la raz\u00f3n. Sin embargo, Hegel afirma no s\u00f3lo que es un \u2018hecho necesario\u2019, sino tambi\u00e9n que \u2018cabe llamar a esto suerte\u2019. En este sentido estamos nuevamente ante un par de t\u00e9rminos que se\u00f1alan el momento de negaci\u00f3n de una verdad por otra opuesta, lo cual posteriormente da paso a un momento de negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n primera, en donde ambas verdades contradictorias conviven en una unidad. As\u00ed como realidad y raz\u00f3n se contradicen y se unifican; as\u00ed tambi\u00e9n en este caso azar y necesidad adquieren esa relaci\u00f3n. Esto nos muestra que Hegel as\u00ed como cree en la necesidad de la muerte de Alejandro, tambi\u00e9n afirma su car\u00e1cter azaroso. La astucia de la raz\u00f3n deber\u00eda comprenderse respondiendo a la pregunta en torno a c\u00f3mo el azar tambi\u00e9n es necesidad.<\/p>\n<p>Si bien, probablemente el ejemplo de Alejandro debe haber sido utilizado por Hegel en sus clases, podemos hacer esta b\u00fasqueda siguiendo cronol\u00f3gicamente el nacimiento del concepto de astucia de la raz\u00f3n, apareciendo as\u00ed un sentido bastante diferente al planteado por Castoriadis. En <em>Filosof\u00eda Real<\/em> \u2015tambi\u00e9n apuntes p\u00f3stumos de clases<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>\u2015 Hegel habla sobre c\u00f3mo el hombre ha interpuesto el \u00abardid\u00bb<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a> de la herramienta de trabajo entre \u00e9l y la naturaleza, y en torno a c\u00f3mo esta herramienta, al complejizarse, realiza la finalidad humana,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[\u2026] aplicando cualquier actividad propia de la naturaleza \u2015la elasticidad del resorte en el reloj, el agua, el viento\u2015, para que hagan en su existencia sensible algo completamente distinto de lo que quisieran hacer; su ciega acci\u00f3n se convierte en finalista<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>.<\/p>\n<p>Imaginemos un ejemplo. Un d\u00eda soleado de verano se vuelve insoportable debido al excesivo calor; una persona toma una hoja de papel y se abanica con ella, otorg\u00e1ndole una finalidad al objeto: refrescarse. Pero la persona va m\u00e1s lejos y accede a un panel solar, lo conecta a un motor, al cual conecta un ventilador: esta persona gracias a la energ\u00eda solar ahora se refresca. He ah\u00ed el ardid.<\/p>\n<p>Es en <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>, en donde encontramos por primera vez de manera oficial la llamada astucia de la raz\u00f3n; y all\u00ed se refiere a esta misma relaci\u00f3n entre sujeto y objeto, pero desde un punto de vista l\u00f3gico. Aqu\u00ed retoma una discusi\u00f3n en torno a la contradicci\u00f3n entre \u00abmecanismo\u00bb y \u00abteleolog\u00eda\u00bb, que data desde la Antigua Grecia. Arist\u00f3teles tematiz\u00f3 dicho asunto al enumerar los tipos de causalidad existente, de los cuales dos son de nuestro inter\u00e9s: \u00abcausalidad eficiente\u00bb y \u00abcausalidad final\u00bb. Mientras la causa eficiente refiere a lo que coloca en movimiento a otra cosa, la causa final \u201cser\u00eda el para qu\u00e9 [\u2026]; la motivaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a> de dicho movimiento. Fue en la modernidad que el m\u00e9todo cient\u00edfico asign\u00f3 a la realidad un causalismo eficiente y en algunos casos un \u00abdeterminismo\u00bb que plantea que el estado del mundo, en un instante cualquiera, determina un \u00fanico futuro posible; y as\u00ed mismo, se impuso el t\u00e9rmino \u00abteleolog\u00eda\u00bb para designar una finalidad, ya sea local o global. El determinismo entr\u00f3 en contradicci\u00f3n con el car\u00e1cter finalista de las acciones humanas, ya que el primero atentar\u00eda contra la idea misma de libertad. Hegel entonces retoma lo planteado en <em>Filosof\u00eda real<\/em> y, ahora, el ardid de la raz\u00f3n es puesto entre el mecanismo determinista de la naturaleza y el finalismo teleol\u00f3gico del hombre. Dice Hegel: \u201cel hecho de que el fin se ponga en la relaci\u00f3n <em>mediada<\/em> con el objeto, e<em> interponga entre s\u00ed<\/em> y aqu\u00e9l un otro objeto, puede considerarse como la <em>astucia<\/em> de la raz\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>. Siguiendo nuestro ejemplo anterior, es el determinismo de las leyes f\u00edsicas (ligadas a la energ\u00eda solar, el\u00e9ctrica y mec\u00e1nica) el que se unifica con un finalismo teleol\u00f3gico externo a ellas (el hecho de refrescar).<\/p>\n<p>Ahora bien, es esta l\u00f3gica de unificaci\u00f3n la que Hegel extrapola posteriormente a la Historia Universal, y, en donde hab\u00eda antes determinismo y teleolog\u00eda, ahora aparecen finalidades particulares y universales. Es por ello que Marrades propone diferenciar estas dos astucias, ya que si bien, en la primera, la finalidad es externa a la causalidad mec\u00e1nica de la naturaleza, en la segunda, la finalidad es m\u00e1s bien interna, y, desde lo oculto, se revela o deviene concepto consciente para el sujeto hist\u00f3rico<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>. As\u00ed tambi\u00e9n D\u2019Hondt plantea diferenciar entre \u00abastucia del hombre\u00bb y \u00abastucia de la raz\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>, afirmando que en cada una de \u00e9stas se expresan t\u00e9rminos diferentes, <em>List<\/em> y <em>Betrug<\/em>, respectivamente: \u201ccuando se considera a la m\u00e1quina como <em>List<\/em> se alaban con ello sus beneficios. Cuando se toma en cambio como <em>Betrug<\/em>, [\u2026], es porque se tienen en cuenta al mismo tiempo sus consecuencias deshumanizantes\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>. En esta misma l\u00ednea se inserta Duque, al plantear que en esta astucia \u201cno es la raz\u00f3n la que mata a los hombres, sino que son ellos mismos los que se aniquilan entre s\u00ed, [\u2026] por ende es il\u00edcito confundir a la raz\u00f3n con la idea abstracta y exang\u00fce del \u2018bien moral\u2019\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>.<\/p>\n<p>Hecho este recorrido, intentemos un nuevo ejemplo en donde la astucia de la raz\u00f3n se exprese, esta vez, en la historia humana. Un hombre zarpa desde Europa y navega por el Atl\u00e1ntico buscando una nueva ruta de comercio con Asia; sin embargo, por casualidad, llega a Am\u00e9rica; y es la racionalidad expansionista, esclavista y evangelizadora de la Corona Espa\u00f1ola la que propicia la conquista. Una finalidad particular es astutamente puesta al servicio de una racionalidad epocal, que da lugar a un proceso ciego para Col\u00f3n y sus contempor\u00e1neos. Entonces, la Conquista de Am\u00e9rica \u00bfestaba determinada, predeterminada, y sobredeterminada por leyes ciegas? En Hegel no, ya que, en el terreno hist\u00f3rico, la astucia de la raz\u00f3n ser\u00eda la conjugaci\u00f3n entre las finalidades humanas particulares y la finalidad de una racionalidad de un periodo hist\u00f3rico, y no entre mecanismo y teleolog\u00eda. Por otro lado, la Conquista de Am\u00e9rica \u00bfrealiz\u00f3 la raz\u00f3n? En Hegel s\u00ed, pero una realizaci\u00f3n de la raz\u00f3n no implica que \u00e9sta sea en t\u00e9rminos de progreso, es decir, que lleve a un mejor horizonte, ni tampoco implica una idea de moralidad, es decir, que dicha realizaci\u00f3n apunte a la bondad. Esto lo sab\u00eda bien Hegel, quien vio como la Revoluci\u00f3n Francesa desemboc\u00f3 en el Horror. Por \u00faltimo, la Conquista de Am\u00e9rica \u00bfes un hecho totalmente causal? Para Hegel s\u00ed, para Castoriadis no. Y es en este punto en donde los autores se contraponen fuertemente, en la oposici\u00f3n entre \u00abcausalismo\u00bb y \u00abcreaci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em>\u00bb. Sin embargo, causalismo no es sin\u00f3nimo de determinismo.<\/p>\n<p><strong>4. A modo de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A lo largo de estas reflexiones hemos podido, por un lado, conocer las nociones de raz\u00f3n y de astucia de la raz\u00f3n en Hegel, a partir de algunos elementos de su filosof\u00eda; as\u00ed tambi\u00e9n hemos contrastado las afirmaciones de Castoriadis con respecto al racionalismo objetivista y al car\u00e1cter teleol\u00f3gico y determinista de su filosof\u00eda de la historia. Esto nos ha llevado a concluir que si bien en Hegel podemos encontrar un privilegio de la raz\u00f3n como herramienta que nos lleva al conocimiento de la realidad, en consonancia con la Ilustraci\u00f3n, dicha raz\u00f3n es un momento de su filosof\u00eda y est\u00e1 atravesada por la negatividad. Al contrario de lo que plantea Castoriadis, en Hegel lo real no se reduce a lo racional, sino que \u2018lo real es racional y lo racional es real\u2019 en t\u00e9rminos de una unificaci\u00f3n l\u00f3gica en la que ambas dimensiones se encuentran, en un proceso que en t\u00e9rminos transversales dice relaci\u00f3n con la dicotom\u00eda moderna entre sujeto y objeto. La astucia de la raz\u00f3n entonces no trata de la primac\u00eda de una raz\u00f3n ciega por sobre la agencia humana respecto de sus vidas, sino m\u00e1s bien, en virtud de su significado l\u00f3gico, es decir, de su car\u00e1cter mediador entre teleolog\u00eda y determinismo, de una raz\u00f3n particular situada y concreta, que media entre las voluntades de individuos singulares y un supuesto inter\u00e9s universal abstracto.<\/p>\n<p>\u00bfTiene sentido hablar de una raz\u00f3n astuta? Pensamos que s\u00ed, en la medida que la entendamos como aquel modo inesperado, indeterminado, impredecible en que una racionalidad hist\u00f3rica (hoy en d\u00eda, por ejemplo: el capitalismo, el neoliberalismo, el positivismo, entre otros) lleva a cabo sus prop\u00f3sitos m\u00e1s all\u00e1 de los fines individuales de personas o grupos, e incluso en contra de dichos fines, transform\u00e1ndolos en su opuesto. Esta racionalidad hist\u00f3rica no es ajena a lo humano, al contrario, es expresi\u00f3n de su voluntad, pero no corresponde a intereses individuales e inmediatos, sino a una voluntad humana <em>colectiva<\/em> y como proceso que articula y actualiza su pasado, la cual no est\u00e1 determinada de antemano y que no lleva necesariamente a ning\u00fan progreso<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l podr\u00eda ser entonces la relevancia pol\u00edtica de esta noci\u00f3n en la filosof\u00eda de la historia? Nos permite comprender c\u00f3mo los intereses m\u00e1s benignos pueden generar en nuestra historia los horrores m\u00e1s espantosos si no son tomadas en cuenta las condiciones socioculturales, y pol\u00edtico-econ\u00f3micas que le sirven de contexto. Consid\u00e9rese c\u00f3mo la intenci\u00f3n de Einstein, de advertir a Roosevelt sobre el peligro nuclear del descubrimiento de la energ\u00eda at\u00f3mica, gener\u00f3 una carrera de investigaci\u00f3n cient\u00edfica y armament\u00edstica en Estados Unidos, que concluy\u00f3 con las masacres en Hiroshima y Nagazaki; o pi\u00e9nsese en c\u00f3mo las preocupaciones ecol\u00f3gicas y animalistas son subsumidas por el capitalismo para permitir su subsistencia a trav\u00e9s de nuevas empresas que reciclan y manufacturan productos biodegradables, o la explotaci\u00f3n de nuevos recursos naturales, en este caso, m\u00e1s limpios. O bien, de modo inverso, consid\u00e9rese c\u00f3mo el descubrimiento accidental de la protecci\u00f3n que un tipo particular de viruela gener\u00f3 ante la viruela \u2018humana\u2019, posibilit\u00f3 la eliminaci\u00f3n mundial de esta \u00faltima y la creaci\u00f3n de las vacunas como una de las principales causas del aumento de la salud en la historia. Tiene sentido considerar la astucia de la raz\u00f3n como las artima\u00f1as que una racionalidad hist\u00f3rica posee para subvertir pol\u00edticamente las estrategias de agrupaciones sectarias, parciales o meramente reivindicativas. Tiene sentido considerarla como herramienta de an\u00e1lisis en la medida en que nos obliga a considerar no s\u00f3lo los intereses que nos mueven y los planes t\u00e1cticos que tenemos, sino c\u00f3mo estos se despliegan o desplegar\u00edan en contextos hist\u00f3ricos colectivos diversos, en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>Ahora bien, esto tambi\u00e9n conlleva una observancia de lo que, en Hegel, pueda ser un resabio modernista, y en este sentido, vemos tres tareas pendientes. Por un lado, la reinvenci\u00f3n de la dial\u00e9ctica hegeliana como m\u00e9todo, m\u00e1s all\u00e1 de sus tres momentos o categor\u00edas l\u00f3gicas; es decir \u2015como mencionamos al inicio\u2015, analizar el problema de la dial\u00e9ctica hegeliana y su clausura. Esto es una preocupaci\u00f3n de Castoriadis, que puede seguirse en <em>Sujeto y verdad en el mundo hist\u00f3rico-social<\/em><a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>. Por otro, el examen de la relaci\u00f3n entre causalismo y creaci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em>, como conceptos que, en Hegel y Castoriadis, respectivamente, poseen relevancia para la continuaci\u00f3n de esta discusi\u00f3n, ya que posicionan a ambos autores en veredas opuestas. Por \u00faltimo, la potenciaci\u00f3n del lado negativo del racionalismo cient\u00edfico en Hegel, que pueda relevar nociones como pulsi\u00f3n, deseo, placer, locura, desventura, engreimiento, instinto, entre otras; permitiendo as\u00ed abrir nuevos caminos metodol\u00f3gicos para la comprensi\u00f3n de lo social.<\/p>\n<p>1 Borrador en proceso de publicaci\u00f3n.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Medida tomada por el Ministerio de Educaci\u00f3n en 2010. V\u00e9ase Consejo Nacional de Educaci\u00f3n, <em>Acuerdo N\u00ba 113\/2010<\/em>.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Esta frase fue pronunciada en el acto de conmemoraci\u00f3n del 11 de septiembre, en 1995. Disponible en <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=H1Gk19zu6Lg\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=H1Gk19zu6Lg<\/a><br \/>\n<a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Castoriadis, Cornelius, <em>Una sociedad a la deriva: entrevistas y debates, 1974-1997<\/em>, Buenos Aires, Katz Editores, 2006, p. 24. O como tambi\u00e9n lo ha denominado en otras ocasiones: un \u201coccidente deteriorado\u201d, \u201cuna sociedad a la deriva\u201d, una \u201csociedad de insignificancia ascendente\u201d (Cfr. Tom\u00e9s, A. &amp; Caumi\u00e8res, P., Cornelius Castoriadis. <em>Reinventar la pol\u00edtica despu\u00e9s de Marx<\/em>, Par\u00eds, Presses Universitaires de France, 2011, p. 4).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Castoriadis, Cornelius, <em>La instituci\u00f3n imaginaria de la sociedad<\/em>, Buenos Aires, Tusquets, 1993, p. 20.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> \u201c[\u2026] lo que llamo elucidaci\u00f3n es el trabajo por el cual los hombres intentan pensar lo que hacen y saber lo que piensan [\u2026] luchar contra la autoridad personal, como contra la simple opini\u00f3n, lo arbitrario incoherente, el rechazo en dar a los dem\u00e1s cuenta y raz\u00f3n de lo que se dice\u201d (Castoriadis, <em>op. cit.<\/em>, p. 12-13).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 88.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>\u00cddem<\/em>.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Castoriadis, <em>Una sociedad a la deriva<\/em>\u2026, op. cit., p. 159.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Husserl, Edmund, <em>La crisis de las ciencias europeas y la fenomenolog\u00eda trascendental<\/em>, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2008, p. 232.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Castoriadis, <em>La instituci\u00f3n imaginaria<\/em>\u2026, op. cit., p. 68.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, Trad. A. G\u00f3mez Ramos, Madrid, Abada Editores, 2010, p. 899.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 173.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Castoriadis, <em>La instituci\u00f3n imaginaria<\/em>\u2026, op. cit., p. 68.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 67-68.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 68-69.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cassirer, Ernst, <em>Filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n<\/em>, trad. de Eugenio \u00cdmaz, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 3ra edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 4ta reimp., 1993, p. 20.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Ferrater Mora, J., <em>Diccionario de filosof\u00eda<\/em>, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1964, p. 517.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Hegel, <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>\u2026, op. cit., p. 945.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 5.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 114.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, <em>Rasgos fundamentales de la filosof\u00eda del derecho o compendio de derecho natural y ciencia del estado<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 2008, p. 74.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Gambra, Jos\u00e9 Miguel, \u201cLa l\u00f3gica aristot\u00e9lica de los predicables\u201d, <em>Anuario filos\u00f3fico<\/em>, n. 35, 2002, pp. 93-94.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Los predicables aristot\u00e9licos van cambiando dependiendo de los t\u00e9rminos relacionados.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Hegel, <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>\u2026, <em>op. cit.<\/em>, pp. 307-309.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., pp. 317-318.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Astrada, Carlos, <em>Marx y Hegel: trabajo y alienaci\u00f3n en la \u201cfenomenolog\u00eda\u201d y en los \u201cmanuscritos\u201d<\/em>, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1957, p. 17.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> \u201c<em>Es ist ausser sich gekommen<\/em>. Podr\u00eda traducirse, igualmente, \u00abest\u00e1 fuera de s\u00ed\u00bb. En espa\u00f1ol, como en alem\u00e1n, &lt;&lt;fuera de s\u00ed&gt;&gt; tiene, adem\u00e1s del sentido literal topol\u00f3gico, el figurado estar desquiciado, fuera de su sitio\u201d (Hegel, <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu\u2026, op. cit<\/em>., p. 257).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> El t\u00e9rmino es <em>Vernunftinstinkt<\/em>, y est\u00e1 presente en <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>, a lo largo del cap\u00edtulo V.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> V\u00e9ase el cap\u00edtulo V, \u201cCerteza y verdad de la raz\u00f3n\u201d, secci\u00f3n B. \u201cLa realizaci\u00f3n efectiva de la autoconsciencia racional\u201d, apartado a. \u201cEl placer y la necesidad\u201d.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Castoriadis, <em>La instituci\u00f3n imaginaria\u2026, op. cit.<\/em>, pp. 68-69.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 72.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 75.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 82.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, <em>Lecciones de filosof\u00eda de la historia<\/em>, Barcelona, Ediciones Zeus, 1971, p. 21-22.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 59-60.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Alejandro Magno.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Castoriadis, <em>La instituci\u00f3n imaginaria\u2026<\/em>, op. cit., p. 82.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Hegel, <em>Lecciones de filosof\u00eda<\/em>\u2026, op. cit., p. 295.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Tambi\u00e9n apuntes p\u00f3stumos de clase, fechados entre 1805 y 1806, anteriores a la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Hegel, <em>Filosof\u00eda real\u2026, op. cit.<\/em>, p. 169.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>\u00cddem<\/em>.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Alvira, Rafael, <em>La noci\u00f3n de finalidad<\/em>, Pamplona, Universidad de Navarra, 1978, p. 129.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Hegel, <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>\u2026, op. cit., p. 462.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Marrades, Julian, <em>El trabajo del esp\u00edritu, Hegel y la modernidad<\/em>, Madrid, A. Machado Libros, 2001, p. 344.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> D\u2019Hondt, Jacques, <em>Hegel, fil\u00f3sofo de la historia viviente<\/em>, Buenos Aires, 1966, pp. 269, 272; en De Zan, Julio, <em>La filosof\u00eda pol\u00edtica y social de Hegel: trabajo y propiedad en la filosof\u00eda pr\u00e1ctica<\/em>, Buenos Aires, Del Signo, 2009, p. 236.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Planty-Bonjour, Guy, Hegel, <em>La premi\u00e8re philosophie de l\u2019Esprit<\/em>, Paris, 1969, p. 125; en De Zan, <em>op. cit.<\/em>, p. 236.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Duque, F\u00e9lix, \u201cDar raz\u00f3n de la libertad en Kant y Hegel\u201d, en Carvajal, Julian, <em>Moral, derecho y pol\u00edtica en Immanuel Kant<\/em>, Espa\u00f1a, Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha, 1999, p. 163.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Esto en consonancia con lo que plantea Castoriadis sobre la idea de progreso: \u201cno hay progreso ni regresi\u00f3n entre el Parten\u00f3n y Notre Dame [\u2026]. Pero hay rupturas: en la antigua Grecia, [\u2026] con la creaci\u00f3n de la democracia y la filosof\u00eda\u201d (Castoriadis, <em>Una sociedad a la deriva<\/em>\u2026, op. cit., p. 25).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> V\u00e9ase los seminarios XVIII, XIX y XX.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>ALVIRA, R. (1978). La noci\u00f3n de finalidad, Pamplona, Universidad de Navarra.<br \/>\nASTRADA, C., Marx y Hegel: trabajo y alienaci\u00f3n en la \u201cfenomenolog\u00eda\u201d y en los \u201cmanuscritos\u201d, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1957.<br \/>\nCASTORIADIS, C., Una sociedad a la deriva: entrevistas y debates, 1974-1997, Buenos Aires, Katz Editores, 2006.<br \/>\n\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015, La instituci\u00f3n imaginaria de la sociedad, Buenos Aires, Tusquets, 1993.<br \/>\nCONSEJO NACIONAL DE EDUCACI\u00d3N, Acuerdo N\u00ba 113\/2010, 2010.<br \/>\nDE ZAN, J., La filosof\u00eda pol\u00edtica y social de Hegel: trabajo y propiedad en la filosof\u00eda pr\u00e1ctica, Buenos Aires, Del Signo, 2009.<br \/>\nDUQUE, F., Dar raz\u00f3n de la libertad en Kant y Hegel, 1999; en Carvajal, J., Moral, derecho y pol\u00edtica en Immanuel Kant, Espa\u00f1a, Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha, 1999, p. 155-184.<br \/>\nFERRATER MORA, J., Diccionario de filosof\u00eda, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1964.<br \/>\nGAMBRA, J. M., La l\u00f3gica aristot\u00e9lica de los predicables, 2007; en Universidad de Navarra, Anuario filos\u00f3fico, n. 35, 2002, p. 93-94.<br \/>\nHEGEL, G. W. F., Lecciones de filosof\u00eda de la historia, Barcelona, Ediciones Zeus, 1971.<br \/>\n\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015, Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu, Trad. M. Jim\u00e9nez Redondo, Valencia, Editorial Pre-textos, 2006.<br \/>\n\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015, Filosof\u00eda real, Madrid, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2006.<br \/>\n\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015, Rasgos fundamentales de la filosof\u00eda del derecho o compendio de derecho natural y ciencia del estado, Madrid, Biblioteca Nueva, 2008.<br \/>\n\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015\u2015, Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu, Trad. A. G\u00f3mez Ramos, Madrid, Abada, 2010.<br \/>\nHUSSERL, E., La crisis de las ciencias europeas y la fenomenolog\u00eda trascendental, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2008.<br \/>\nMARRADES, J., El trabajo del esp\u00edritu, Hegel y la modernidad, Madrid, A. Machado Libros, 2001.<br \/>\nTOM\u00c9S, A. &amp; CAUMI\u00c8RES, P., Cornelius Castoriadis. Reinventar la pol\u00edtica despu\u00e9s de Marx, Paris, Presses Universitaires de France, 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente trabajo aborda la cr\u00edtica realizada por Cornelius Castoriadis a la filosof\u00eda de la historia de Friedrich Hegel, y en particular a la cuesti\u00f3n de la astucia de la raz\u00f3n. Para ello, se siguen de forma detenida las reflexiones presentes en La instituci\u00f3n imaginaria de la sociedad, al tiempo que se aclaran algunas nociones hegelianas. As\u00ed, se refutan algunas tesis que el autor plantea en torno al car\u00e1cter racionalista, determinista y teleol\u00f3gico de la filosof\u00eda de Hegel.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":4410,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[992,867,905],"class_list":["post-4249","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","tag-cornelius-castoriadis","tag-g-w-f-hegel","tag-marxismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4249"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4249\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4410"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}