{"id":429,"date":"2006-04-19T00:00:00","date_gmt":"2006-04-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=429"},"modified":"2020-02-29T03:35:19","modified_gmt":"2020-02-29T02:35:19","slug":"hacia-una-historia-de-la-aversion-de-los-obreros-al-trabajo-barcelona-durante-la-revolucion-espanola-1936-38","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=429","title":{"rendered":"Hacia una historia de la aversi\u00f3n de los obreros al trabajo. Barcelona durante la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, 1936-38."},"content":{"rendered":"<p>El estudio de la aversi\u00f3n al trabajo, -absentismo, retrasos, faltas de puntualidad, delitos, sabotajes, ritmo lento, indisciplina e indiferencia- puede servir para profundizar nuestro conocimiento de dos hechos pol\u00edticos concurrentes, la Revoluci\u00f3n Espa\u00f1ola y el Frente Popular Franc\u00e9s1*. Un an\u00e1lisis de la aversi\u00f3n al trabajo de las f\u00e1bricas de Par\u00eds y Barcelona durante el gobierno del Frente Popular en Francia y a lo largo de la Revoluci\u00f3n de Espa\u00f1a, nos revela continuidades esenciales en la vida de la clase trabajadora. Absentismo, indisciplina y otras manifestaciones de la aversi\u00f3n al trabajo exist\u00edan ya antes de la victoria del Frente Popular en Francia y del estallido de la guerra y la revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a. Pero es significativo que esta resistencia persistiera a\u00f1os despu\u00e9s de que los partidos y los sindicatos, que dec\u00edan representar a la clase trabajadora, tomaran en uno y otro caso el poder pol\u00edtico y a diferentes niveles tambi\u00e9n el econ\u00f3mico. De hecho los partidos y sindicatos de izquierda en ambas situaciones, la reformista y la revolucionaria, se vieron forzados a incontables enfrentamientos con los obreros que rehusaban trabajar.<\/p>\n<p>La aversi\u00f3n al trabajo en el siglo XX ha sido ignorada y\/o subestimada por muchos historiadores marxistas del trabajo y por los te\u00f3ricos de la modernizaci\u00f3n, dos importantes, cuando no dominantes, escuelas de la historiograf\u00eda del trabajo1. A pesar de las diferencias que en muchos casos existen, las dos orientaciones comparten una visi\u00f3n progresista de la historia. Muchos marxistas observan en la clase trabajadora una gradual toma de conciencia de clase, evolucionando de <i>\u00aban sich a f\u00fcr sich\u00bb, <\/i>form\u00e1ndose a s\u00ed mismos y en ocasiones deseando expropiar los medios de producci\u00f3n. Te\u00f3ricos de la modernizaci\u00f3n ven adaptarse a los trabajadores al modo, estructura y a las demandas generales de la sociedad industrial. Ni los marxistas ni los te\u00f3ricos de la modernizaci\u00f3n han tenido en cuenta suficientemente la cultura de la clase trabajadora que persiste y que es reveladora de su irrefrenable deseo de no trabajar. Pero esta visi\u00f3n progresista de la clase trabajadora no puede analizar adecuadamente la perseverancia del absentismo, el sabotaje y la indiferencia. Ni tan siquiera -en ambas situaciones- puede ser menospreciada esta actitud como \u00abprimitiva\u00bb o como ejemplos de \u00abfalsa conciencia\u00bb. La persistencia de muchas formas de aversi\u00f3n al trabajo puede indicar una respuesta comprensible a la dureza a largo plazo en la vida cotidiana de los trabajadores y un saludable escepticismo a las soluciones propuestas por ambos, derechistas e izquierdistas.<\/p>\n<p>Este ensayo examinar\u00e1 la situaci\u00f3n revolucionaria en Barcelona, e intentar\u00e1 demostrar la divergencia en la conciencia de clase entre trabajadores militantes de izquierda, partidarios del desarrollo de las fuerzas productivas durante la Revoluci\u00f3n Espa\u00f1ola y el gran n\u00famero de trabajadores no militantes que continuaron resisti\u00e9ndose a trabajar, a menudo tal y como hab\u00edan hecho antes. Por tanto vanos tipos de conciencia de clase se enfrentaron entre s\u00ed durante la Revoluci\u00f3n Espa\u00f1ola. No se trata de determinar cual era la \u00abverdadera\u00bb forma de la concienciaci\u00f3n de clase, sino demostrar como la aversi\u00f3n al trabajo socavaba los deseos revolucionarios de los militantes y puso en tela de juicio sus derechos como representantes de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>Sin duda alguna, la aversi\u00f3n al trabajo tiene una larga historia que arranca desde mucho antes de la Guerra civil y la revoluci\u00f3n. En el siglo XIX, los trabajadores catalanes, al igual que sus hom\u00f3nimos franceses, sosten\u00edan la tradici\u00f3n del <i>dilluns sant <\/i>(lunes santo)2*, una fiesta no oficial tomada sin autorizaci\u00f3n por muchos trabajadores como una continuaci\u00f3n de su descanso dominical. Las luchas por el calendario laboral continuaron en el siglo XX, incluso durante la II Rep\u00fablica. Por ejemplo, en 1932 los trabajadores no quer\u00edan ir a trabajar el segundo d\u00eda de mayo, ya que el d\u00eda primero habla sido domingo. A\u00fan m\u00e1s importante era la lucha constante contra \u00abrecuperar\u00bb las fiestas entre semana cuando \u00e9stas eran fiestas tradicionales. Los trabajadores catalanes a pesar de su anticlericalismo y sentirse profundamente descristianizados persistieron en la celebraci\u00f3n de estas fiestas. En 1927, la asociaci\u00f3n patronal (Fomento del Trabajo Nacional), localizada en Barcelona, observ\u00f3 que, a despecho de la ley, los patronos que intentaban obligar a sus trabajadores a recuperar los d\u00edas festivos que no fueran domingo, se tropezaban con serias dificultades2. En la pr\u00e1ctica, las huelgas persistieron durante bastantes d\u00edas en la primavera y el verano de 1927, en protesta por el calendario establecido para los d\u00edas festivos. En 1929, los trabajadores plantearon una nueva lucha para mantener sus fiestas tradicionales. En la provincia de Barcelona el conflicto fue particularmente intenso, ya que \u00ablas presiones de la clase trabajadora estaban obstruyendo la recuperaci\u00f3n de festivos entre semana, tal como autorizaba la ley\u00bb3. La \u00abtensi\u00f3n social\u00bb en Barcelona hizo imposible la recuperaci\u00f3n de estos festivos.<\/p>\n<p>Los trabajadores de Barcelona lucharon duramente para conseguir una semana laboral m\u00e1s corta y este fue el motivo principal de las numerosas huelgas planteadas durante la II Rep\u00fablica. A finales de 1932 y principios del a\u00f1o siguiente, los trabajadores del sector de la madera plantearon una huelga para conseguir una semana laboral de 44 horas. En 1933 los obreros de la construcci\u00f3n integrados en la CNT mantuvieron una huelga de casi tres meses en demanda de una semana laboral de 40 horas, consiguiendo a finales de agosto la semana de 44 horas en lugar de las 48 que previamente se les exig\u00eda. En octubre de 1933, los sectores de agua, gas y electricidad de la CNT y la UGT consiguieron, sin necesidad de huelgas, la semana laboral de 44 horas4. Al restablecerse la semana laboral de 48 horas en noviembre de 1934, estallaron las huelgas, abandonando los trabajadores las f\u00e1bricas una vez cumplidas las 44 horas.<\/p>\n<p>La aversi\u00f3n de los obreros al trabajo durante la II Rep\u00fablica no se manifest\u00f3 \u00fanicamente de forma colectiva como abandono del trabajo (waik-out) o huelgas, sino tambi\u00e9n con acciones individuales tales como el absentismo, las enfermedades simuladas y la indiferencia. En 1932 los industriales del sector textil acusaron a sus propios capataces de faltas injustificadas5. El orgullo de la industria de la construcci\u00f3n mec\u00e1nica de Barcelona: La Maquinista Terrestre y Mar\u00edtima, declar\u00f3 que durante el proyecto de construcci\u00f3n de un puente en Sevilla, los trabajadores se autolesionaban infectando sus heridas para sacar provecho de la paga asignada por enfermedad. Como resultado la compa\u00f1\u00eda aseguradora de La Maquinista abandon\u00f3 la misma. Por lo general, los patronos catalanes rechazaban un programa general de seguros por accidente e indemnizaci\u00f3n, ya que tem\u00edan que pudiera animar a los trabajadores a prolongar su enfermedad. Se apoyaban en la experiencia de las compa\u00f1\u00edas de seguros, las cuales hab\u00edan demostrado ampliamente la existencia de enfermedades fingidas, a lo que hab\u00eda que a\u00f1adir las autolesiones6. De sorprendente coincidencia podr\u00edamos calificar las afirmaciones hechas por los industriales catalanes durante el derechista Bienio Negro (1934-35) seg\u00fan las cuales los trabajadores mostraban a menudo \u00abel m\u00ednimo deseo de trabajar\u00bb. A lo largo de los a\u00f1os 30, los patronos combatieron duramente las constantes demandas de la CNT y la UGT para abolir el trabajo a destajo.<\/p>\n<p>Los militantes anarco-sindicalistas de la CNT abolieron el trabajo a destajo en sus colectividades cuando estall\u00f3 la revoluci\u00f3n, en respuesta al pronunciamiento3*, pero, de forma casi inmediata los militantes anarco-sindicalistas y marxistas que hablan asumido el control de las f\u00e1bricas, se vieron obligados a reaccionar frente a la resistencia de los trabajadores.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la derrota de los generales el 18 de julio, en los d\u00edas previos a la revoluci\u00f3n, la CNT implor\u00f3 repetidamente a los trabajadores que volviesen a sus puestos de trabajo. El d\u00eda 26 de julio, una nota del diario de la CNT, <i>Solidaridad Obrera, <\/i>ped\u00eda a los conductores de autobuses que justificaran sus ausencias al trabajo. El 28 de julio, en otro art\u00edculo, se ped\u00eda dr\u00e1sticamente a todos los trabajadores de Hispano-Olivetti que volviesen a sus puestos de trabajo y advert\u00eda que se aplicar\u00edan sanciones a aquellos que no tuvieran una buena raz\u00f3n para faltar al mismo. A pesar de que el 30 de julio <i>Solidaridad Obrera <\/i>anunciaba que en casi todas las industrias el trabajo hab\u00eda recomenzado, el 4 de agosto el peri\u00f3dico anarco-sindicalista llamaba a la \u00abautodisciplina\u00bb. Un d\u00eda despu\u00e9s el Sindicato de Barberos \u00abrecuerda a todos sus afiliados que tienen la obligaci\u00f3n\u00bb de trabajar 44 horas semanales y que no permitir\u00e1 la reducci\u00f3n de la jornada laboral. Por consiguiente, desde el inicio de la revoluci\u00f3n, la aversi\u00f3n al trabajo fue un problema planteado a los militantes de los sindicatos que gestionaban las f\u00e1bricas y los comercios de Barcelona. Obviamente esta aversi\u00f3n al trabajo contradec\u00eda la teor\u00eda anarco-sindicalista de la autogesti\u00f3n que instaba a los obreros a controlar su puesto de trabajo con el advenimiento de la revoluci\u00f3n. En otras palabras, tanto los militantes anarco-sindicalistas como los marxistas exhortaban con entusiasmo a los trabajadores a apoyar su rol como tales. Adem\u00e1s se resist\u00edan a las demandas de los militantes sindicales, los cuales se lamentaban a veces de la poca atenci\u00f3n que se prestaba a las asambleas de f\u00e1brica y a la falta de aportaci\u00f3n econ\u00f3mica a los sindicatos. De hecho, los activistas aduc\u00edan que la \u00fanica forma de que los trabajadores asistieran a las asambleas era convocarlas en horas de trabajo y por tanto a expensas de la producci\u00f3n. Por ejemplo, la colectividad Construcciones Mec\u00e1nicas cambi\u00f3 sus planes de celebrar asambleas en domingo, a fuer de que \u00abnadie asistir\u00eda\u00bb y eligi\u00f3 en cambio los jueves7. En la Barcelona revolucionaria, los trabajadores parec\u00edan a veces reacios a participar en su propia democracia.<\/p>\n<p>De acuerdo con sus propios c\u00e1lculos (a tomar con precauci\u00f3n) la CNT representaba solamente el 30% de los trabajadores industriales en mayo de 1936 (por debajo del 60% de los trabajadores de la industria en el a\u00f1o 193l). De este modo los \u00abcientos de miles\u00bb de trabajadores que supuestamente ten\u00edan una escasa \u00abconciencia de clase\u00bb entraban en los sindicatos en busca de protecci\u00f3n social y un trabajo estable8. H. Rudiger, un representante de la I Internacional (AIT)4* en Barcelona, escribi\u00f3 en junio de 1937 que antes de la revoluci\u00f3n la CNT ten\u00eda solamente entre 150.000 y 175.000 miembros en Catalu\u00f1a. En los meses posteriores al estallido de la guerra civil, los miembros de la CNT dieron un salto cuantitativo cercano al mill\u00f3n de miembros. Rudiger conclu\u00eda que:<\/p>\n<p>Las cuatro quintas partes de ellos son nuevos afiliados. Una gran parte de estos no se pueden considerar como revolucionarios. Se puede tomar como ejemplo de esto cualquier sindicato. Muchos de ellos podr\u00edan estar en la UGT9.<\/p>\n<p>Los militantes sindicalistas intentaron satisfacer ciertos deseos de sus afiliados. Como se ha mencionado, al principio de la revoluci\u00f3n el sindicato textil y de la industria del vestir de la CNT, respondi\u00f3 a una petici\u00f3n que se habla formulado a\u00f1os atr\u00e1s: la abolici\u00f3n de los incentivos por producci\u00f3n, en especial el destajo, \u00abuna de las principales causas de las miserables condiciones de trabajo\u00bb de los obreros seg\u00fan el sindicato. Sin embargo, ya sea por la baja productividad o la indiferencia de los trabajadores, la abolici\u00f3n del destajo pas\u00f3 muy pronto a ser criticada desde el propio sindicato:<\/p>\n<p>En los sectores industriales que integraban nuestro sindicato (CNT) donde antes prevalec\u00eda una gran cantidad de trabajo a destajo, ahora que hay un salario semanal fijo, el rendimiento productivo ha disminuido.<\/p>\n<p>Ante esto, no podemos dotar nuestra econom\u00eda de una base firme y esperamos que todos los trabajadores (&#8230;) utilizar\u00e1n con sumo cuidado las herramientas, los materiales nuevos y aportar\u00e1n su m\u00e1ximo rendimiento productivo10.<\/p>\n<p>Los problemas que concern\u00edan al trabajo a destajo persistieron en los sindicatos de la industria del vestir a lo largo de la revoluci\u00f3n. La colectividad de sastrer\u00eda F. Vehils Vidals, con casi 450 trabajadores, que fabricaban y vend\u00edan camisas y prendas de punto, impuso, en febrero de 1937 un elaborado sistema de incentivos para estimular a su personal. En 1938, se restableci\u00f3 el trabajo a destajo en la reciente agrupaci\u00f3n de talleres de sastrer\u00eda y un zapatero miembro del sindicato textil de la CNT, protest\u00f3 por dicho restablecimiento, amenazando con dejar de trabajar. En mayo de 1938, se notific\u00f3 a los trabajadores ferroviarios de Barcelona del casi total restablecimiento del trabajo a destajo.<\/p>\n<p>Se deben obedecer las \u00f3rdenes de los capataces.<\/p>\n<p>Los trabajadores recibir\u00e1n una razonable tanto por pieza fabricada. No deben olvidar la regla b\u00e1sica de colaboraci\u00f3n y no deben tratar de enga\u00f1ar al capataz.<\/p>\n<p>Una lista del trabajo realizado (&#8230; ) debe presentase mensualmente, debiendo venir acompa\u00f1ada de un informe que compare los resultados obtenidos respecto a los meses anteriores, justificando el rendimiento del trabajo y sus variaciones11.<\/p>\n<p>En agosto de 1937, la Junta T\u00e9cnico Administrativa del Sindicato de la Construcci\u00f3n de la CNT propuso una revisi\u00f3n de las teor\u00edas anarco-sindicalistas sobre salario. La Junta present\u00f3 el siguiente dilema: o bien se restablec\u00eda la disciplina en el trabajo y se abol\u00eda el salario unificado o se afrontaba el desastre. La Junta reconoci\u00f3 \u00ablas influencias burguesas\u00bb de los trabajadores y abog\u00f3 por el restablecimiento de incentivos para los t\u00e9cnicos y capataces. En suma, recomend\u00f3 que solo se emprendieran \u00abtrabajos rentables\u00bb: el trabajo ser\u00eda inspeccionado, las \u00abmasas deber\u00e1n ser reeducadas moralmente\u00bb y su trabajo ser\u00e1 remunerado seg\u00fan la val\u00eda y calidad.<\/p>\n<p>En julio de 1937, una declaraci\u00f3n conjunta de la CNT-UGT de la Federaci\u00f3n de la Construcci\u00f3n acord\u00f3 que el sueldo ser\u00eda proporcional a la producci\u00f3n. Los t\u00e9cnicos de cada secci\u00f3n fijar\u00edan una \u00abescala de rendimiento m\u00ednimo\u00bb.<\/p>\n<p>En caso de incumplimiento de este m\u00ednimo por un camarada, ser\u00e1 sancionado y posteriormente expulsado si reincide.<\/p>\n<p>El informe de CNT-UGT recomendaba la publicaci\u00f3n de gr\u00e1ficos de rendimiento, as\u00ed como la propaganda para levantar la moral e incrementar la productividad. Esto determin\u00f3, a menudo, el bajo rendimiento de los obreros de la construcci\u00f3n que tendr\u00edan que afrontar el paro cuando un proyecto estuviese terminado.<\/p>\n<p>Tanto en forma p\u00fablica como en privado, la UGT marxista defendi\u00f3 la postura de relacionar los salarios con la producci\u00f3n y la sanci\u00f3n a los transgresores de las normas. El 1\u00ba de febrero de 1938, la UGT inst\u00f3 a sus afiliados a no hacer reclamaciones en tiempo de guerra y los apremi\u00f3 para que trabajasen m\u00e1s. A mayor abundamiento, el sindicato de alba\u00f1iles de la UGT inform\u00f3 el 20 de noviembre de 1937 que el conflicto salarial en la Federaci\u00f3n de la Construcci\u00f3n hab\u00eda ocasionado la paralizaci\u00f3n de las obras e incluso hab\u00edan sido saboteadas. Informaba tambi\u00e9n que algunos trabajadores rehusaban trabajar porque su salario era inferior a las 100 pesetas semanales. El sindicato de alba\u00f1iles tild\u00f3 esta actitud de los trabajadores como \u00abdesastrosa y fuera de lugar en esos momentos\u00bb12. El 15 de diciembre de 1937 manifestaba que los trabajadores con los salarios m\u00e1s bajos deseaban equipararlos al resto y que el establecimiento de unos rendimientos m\u00ednimos entre ellos y la CNT estaba en discusi\u00f3n. En enero de 1938, el Sindicato de la Construcci\u00f3n de la UGT informaba que el presidente de la Federaci\u00f3n de la Construcci\u00f3n de la CNT deseaba condicionar la propuesta de aumento salarial a una mejora en la disciplina de los trabajadores.<\/p>\n<p>Enfrentados a numerosas reivindicaciones salariales, los sindicatos adoptaron varias t\u00e1cticas para incrementar la productividad e intentaron condicionar el salario a la producci\u00f3n. Si se incrementaban los salarios en las colectividades o firmas controladas por los sindicatos, ello ven\u00eda ligado a un correspondiente aumento de la producci\u00f3n. En julio de 1937, el sindicato de hojalateros de la CNT pidi\u00f3 que los salarios estuvieran relacionados con la producci\u00f3n. El sindicato de Construcciones Met\u00e1licas de la CNT inform\u00f3 el 11 de junio de 1938 que las mejoras salariales ser\u00edan proporcionales al aumento de horas trabajadas. La peque\u00f1a firma de ropa, J. Lanau con sus 30 trabajadores se encontr\u00f3 en una situaci\u00f3n similar. De acuerdo con su informe contable de noviembre de 1937, la mayor parte de los trabajadores estaban asegurados en caso de accidente, enfermedad y maternidad. Los trabajadores dec\u00edan disfrutar de una buena relaci\u00f3n con su patr\u00f3n y ten\u00edan un comit\u00e9 de control integrado por dos representantes de la CNT y uno de la UGT. De todas formas, la producci\u00f3n estaba por debajo del 20% y para solucionar el problema el contable recomendaba al establecimiento \u00abaclarar las cuotas de producci\u00f3n\u00bb en ambos talleres y en el departamento de ventas.<\/p>\n<p>Los conflictos salariales y las discusiones acerca del trabajo a destajo no eran los \u00fanicos problemas que pon\u00edan de manifiesto la disconformidad de los trabajadores y los sindicatos -al igual que hab\u00edan hecho los patronos antes de la revoluci\u00f3n- se vieron obligados tambi\u00e9n a afrontar graves problemas respecto al programa de trabajo. Durante la revoluci\u00f3n, la clase trabajadora catalana, tan indiferente a la religi\u00f3n, sigui\u00f3 respetando los d\u00edas festivos tradicionales en medio de la semana. La prensa anarco-sindicalista y comunista critic\u00f3 a menudo la s\u00f3lida defensa de estas tradiciones que parec\u00edan grabadas -como se ha visto- en la cultura de la clase trabajadora. <i>Solidaridad Obrera <\/i>en enero de 1938 y <i>S\u00edntesis <\/i>(la publicaci\u00f3n conjunta del colectivo Cros, CNT-UGT) de diciembre de 1936 anunciaban que los d\u00edas festivos religiosos y tradicionales, no pod\u00edan utilizarse como una excusa para perder trabajo. Sin embargo, la celebraci\u00f3n de las fiestas religiosas en los d\u00edas laborables (los observadores nunca apreciaron una influencia significativa a la misa de los domingos entre los trabajadores de Barcelona), junto al absentismo y la falta de puntualidad, indicaban un constante deseo de escapar de la f\u00e1brica, aunque \u00e9sta estuviera racionalizada o democratizada.<\/p>\n<p>Las luchas acerca del calendario de trabajo y los d\u00edas festivos eran frecuentes. En noviembre de 1937, varios ferroviarios rehusaron trabajar los s\u00e1bados por la tarde y fueron sancionados por la UGT. El Comit\u00e9 Central de Control de los trabajadores de Gas y Electricidad, quer\u00eda una lista de los trabajadores que hab\u00edan abandonado sus puestos de trabajo el d\u00eda de A\u00f1o Nuevo de 1937, con el fin de poder tomar medidas correctivas contra ellos13. El 4 de octubre de 1937, en una reuni\u00f3n oficial del Consejo de Gas y Electricidad, los representantes de la CNT admitieron que algunos de sus afiliados no respetaban el calendario laboral. Cuando uno de los delegados de UGT pregunt\u00f3 si la Confederaci\u00f3n podr\u00eda hacer cumplir el calendario laboral, el representante de la CNT contest\u00f3:<\/p>\n<p>Me temo que no. Ellos (los trabajadores indisciplinados) mantendr\u00e1n la misma actitud de siempre y no querr\u00e1n comprometerse ( &#8230; ) Es in\u00fatil intentar algo, toda vez que ignoran los acuerdos e instrucciones que emanan de los Comit\u00e9s, de las Comisiones de Secci\u00f3n, etc. No prestan ninguna atenci\u00f3n, tanto si las \u00f3rdenes vienen de un sindicato (anarco-sindicalista) como del otro (marxista).<\/p>\n<p>En muchos sectores de la industria, los camaradas estaban con frecuencia \u00abenfermos\u00bb. En febrero de 1937, el sindicato metal\u00fargico declar\u00f3 francamente que algunos trabajadores estaban sacando provecho de los accidentes laborales. En diciembre de 1936 un destacado militante del sindicato de hojalateros se quejaba de \u00ablas irregularidades cometidas en casi todos los talleres respecto a las bajas por enfermedad y el calendario laboral\u00bb. En enero de 1937 otro hojalatero detect\u00f3 \u00ablibertinaje\u00bb en varios talleres:<\/p>\n<p>Hay muchos trabajadores que pierden una jornada o media, solo porque les agrada y no porque est\u00e9n enfermos14.<\/p>\n<p>La comisi\u00f3n t\u00e9cnica de alba\u00f1iles de la CNT llam\u00f3 la atenci\u00f3n con el caso de un trabajador que con un certificado de \u00abepil\u00e9ptico\u00bb fue sorprendido, por una visita de los miembros de dicha comisi\u00f3n, mientras arreglaba su jard\u00edn15.<\/p>\n<p>Se registraban robos en talleres y colectividades. El sindicato de metales no-ferrosos de la CNT afirm\u00f3 que un camarada que trabajaba en una f\u00e1brica controlada por la CNT se llev\u00f3 consigo herramientas cuando se march\u00f3 para incorporarse al ej\u00e9rcito. En diciembre de 1936, la secci\u00f3n mec\u00e1nica de la famosa Columna Durruti notific\u00f3 al Sindicato Metal\u00fargico de Barcelona que un camarada se hab\u00eda llevado las herramientas de trabajo \u00abquiz\u00e1s sin darse cuenta\u00bb y ped\u00eda que el sindicato le hiciera devolver el equipo sustra\u00eddo tan pronto como fuera posible. El Sindicato de Zapateros de la CNT registr\u00f3 otros incidentes de robos. Algunos militantes del sindicato y oficiales de las colectividades eran acusados a menudo de desfalco y malversaci\u00f3n de fondos16.<\/p>\n<p>Enfrentados al sabotaje, robos, absentismo, faltas de puntualidad, enfermedades supuestas y otras formas de resistencia de los obreros al trabajo y al lugar de trabajo, los sindicatos y colectividades cooperaron en el establecimiento de reglas estrictas y disposiciones que igualaban e incluso superaban el control capitalista de las empresas. El 18 de junio de 1938, los representantes de la CNT y de la UGT de la colectividad Gonzalo Coprons y Prat, que confeccionaban uniformes militares registraron un serio descenso de la producci\u00f3n para el cual no ten\u00edan \u00abexplicaci\u00f3n satisfactoria\u00bb. Los representantes de los sindicatos hicieron un llamamiento para que se respetasen las cuotas de producci\u00f3n, el calendario de trabajo, el estricto control de ausencias y \u00abla firmeza de la autoridad moral de los t\u00e9cnicos17\u00bb. La colectividad de sastrer\u00eda F. Vehils Vidal, que hab\u00eda establecido un elaborado sistema de incentivos para sus 450 trabajadores aprob\u00f3 pronto un estricto paquete de medidas en la asamblea general del 5 de marzo de 193818. Un trabajador estaba encargado de controlar las faltas de puntualidad y varios expedientes de retraso significaban el despido. Los compa\u00f1eros que estaban enfermos ser\u00edan visitados por un representante del consejo de la colectividad. Caso de no encontrarse en casa ser\u00edan cesados. Estaba prohibido abandonar la colectividad en horas laborales y todo el trabajo hecho en la misma era requerido por \u00e9sta, de modo que los proyectos personales estaban desterrados. Los compa\u00f1eros que abandonaban las tiendas con paquetes, estaban obligados a mostrarlos a los guardias encargados de su inspecci\u00f3n. Si un trabajador observaba que robaban, hac\u00edan fraude o cualquier otra cosa deshonesta, deb\u00eda denunciar el hecho, si no quer\u00eda ser considerado responsable del mismo en caso de omisi\u00f3n. Se ped\u00eda a los t\u00e9cnicos que prepararan un informe semanal de los fallos e incumplimientos de sus secciones. No se permit\u00eda alterar \u00abel orden dentro ni fuera de la empresa\u00bb y todos los trabajadores que no participaban en las asambleas eran despedidos.<\/p>\n<p>Otras colectividades de la industria del vestir implantaron an\u00e1logos paquetes de medidas. En febrero de 1938, el consejo de CNT-UGT de Pantaiconi Hermanos estableci\u00f3 un intensivo programa laboral y sanciones para los que llegaran con retraso al trabajo. Un camarada deb\u00eda hacerse cargo del control de entradas y salidas. Los trabajos asignados y las normas ser\u00edan aceptadas sin \u00abcomentarios\u00bb y en el tiempo estipulado. Todos los movimientos incluso dentro de la f\u00e1brica deb\u00edan estar autorizados por el jefe de secci\u00f3n y en caso de infracci\u00f3n se podr\u00eda recurrir a la sanci\u00f3n, suspendiendo al trabajador y descontando de 3 a 8 d\u00edas de salario. Las herramientas no pod\u00edan sacarse sin autorizaci\u00f3n de la colectividad y se estableci\u00f3 un per\u00edodo de prueba de un mes para todos los trabajadores.<\/p>\n<p>El comit\u00e9 de control CNT-UGT de la firma Rabat, advert\u00eda que cualquier compa\u00f1ero que faltase al trabajo y no estuviese enfermo perder\u00eda su paga. Los trabajadores de esta firma, la mayor\u00eda mujeres, fueron avisados de que la desobediencia pod\u00eda acarrear la p\u00e9rdida del empleo, en una industria donde, como se recordar\u00e1, la tasa de desempleo era alta. Advert\u00eda a todos sus trabajadores que asistieran a las asambleas so pena de despido y las conversaciones durante la jornada laboral solo pod\u00edan hacer referencia al trabajo. Otras colectividades como Artgust que hab\u00edan pedido infructuosamente a sus trabajadores el incremento de la producci\u00f3n, tambi\u00e9n endurecieron sus normas, prohibiendo conversaciones, retrasos e incluso la recepci\u00f3n de llamadas telef\u00f3nicas. En agosto de 1938, en presencia de representantes de CNT, UGT y de la Generalitat, la asamblea de la Casa A. Lanau prohibi\u00f3 expresamente las faltas de puntualidad, las enfermedades fingidas y cantar durante las horas de trabajo. Los Almacenes Santeul\u00e1lia inspeccionaban todos los bultos que entraban y sal\u00edan de su f\u00e1brica. Los sindicatos UGT y CNT de Badalona -ciudad del cintur\u00f3n industrial de Barcelona- iniciaron un control de bajas y acordaron que todos los trabajadores deb\u00edan justificar las faltas que eran \u00abincomprensibles\u00bb y abusivas teniendo en cuenta que la semana laboral se hab\u00eda reducido a 48 horas19.<\/p>\n<p>La severidad de estas normas y disposiciones, puede haber sido una de las consecuencias del declive de la producci\u00f3n y la disciplina en muchas firmas del textil y del vestido. El 15 de junio de 1937, el contable de CNT-UGT de Casa Mallafr\u00e9 elabor\u00f3 un informe acerca de las sastrer\u00edas. Lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la administraci\u00f3n de la colectividad habla sido honesta y hab\u00eda actuado \u00e9ticamente, pero que la producci\u00f3n \u00abera la parte m\u00e1s delicada del problema\u00bb y que \u00aben la producci\u00f3n radica el secreto del fracaso o \u00e9xito comercial e industrial\u00bb. La producci\u00f3n de los talleres continuaba as\u00ed, con niveles extremadamente bajos y el contable advirti\u00f3 que -a\u00fan colectivizada o socializada- podr\u00eda fracasar. La producci\u00f3n normal no cubr\u00eda a\u00fan los salarios semanales y deber\u00eda incrementarse si la firma quer\u00eda sobrevivir. Otra colectividad de la industria del vestir de CNT-UGT, Artgust, escribi\u00f3 el 9 de febrero de 1938: \u00aba pesar de nuestras constantes demandas al personal de la f\u00e1brica, no hemos logrado todav\u00eda mejorar la producci\u00f3n20\u00bb. Artgust pidi\u00f3 a la CNT y a la UGT que advirtieran de la desproporci\u00f3n que exist\u00eda entre los elevados costes y la baja productividad.<\/p>\n<p>En muchas colectividades los trabajadores fueron despedidos o suspendidos. A un compa\u00f1ero de un taller de zapater\u00eda de la CNT se le pidi\u00f3 que dejara su puesto de trabajo a causa de su baja producci\u00f3n. Un sastre insatisfecho, que hab\u00eda pedido el traslado a otro puesto de trabajo atac\u00f3 f\u00edsicamente a un colega, insult\u00f3 al comit\u00e9 de empresa y amenaz\u00f3 al director y a un t\u00e9cnico. Se le suspendi\u00f3 de su trabajo en junio de 193821. Una militante del grupo Mujeres Libres de la CNT, fue acusada de inmoralidad, ausencias injustificadas e incluso proxenetismo entre sus compa\u00f1eras, las cuales pidieron medidas disciplinarias contra ella. Ente cargo de \u00abInmoralidad\u00bb fue frecuente durante la Revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y revela que para los sindicalistas los fallos o desaciertos en el trabajo, eran \u00abinmorales\u00bb o simple y llanamente depravados. Las actividades que no estaban directamente relacionadas con la producci\u00f3n eran tambi\u00e9n consideradas como perjudiciales. Los militantes de la CNT quer\u00edan acabar con la \u00abinmoralidad\u00bb obligando a cerrar lugares de diversi\u00f3n, tales como bares o salas de m\u00fasica y baile a las diez de la noche22. Se deber\u00eda reformar a las prostitutas a trav\u00e9s de la terapia del trabajo y eliminar de ese modo la prostituci\u00f3n como en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. El sexo y los embarazos deb\u00edan relegarse hasta despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n23.<\/p>\n<p>Los sindicatos metal\u00fargicos CNT-UGT intentaron controlar la indisciplina que se habla registrado en varias colectividades. En 1938 de nuevo un trabajador fue despedido de una colectividad por \u00abinmoralidad\u00bb, es decir, por haber faltado al trabajo sin justificaci\u00f3n. Otra colectividad quer\u00eda despedir a una mujer \u00absin conciencia\u00bb que hab\u00eda dado varias veces falsas excusas para ausentarse del trabajo24. En agosto de 1936, el Sindicato Metal\u00fargico de la CNT advert\u00eda a los compa\u00f1eros que no cumplieran las tareas que se les asignaban, que ser\u00edan sustituidos \u00absin consideraci\u00f3n alguna\u00bb. Al igual que en el textil, varias colectividades del sector metal\u00fargico editaron hojas con disposiciones controlando las bajas por enfermedad:<\/p>\n<p>El Consejo est\u00e1 obligado a comprobar las bajas por enfermedad a trav\u00e9s de un compa\u00f1ero, a quien todos deber\u00e1n admitir en sus casas ( &#8230; ) La inspecci\u00f3n podr\u00e1 realizarse varias veces al d\u00eda, untas como el Consejo juzgue necesarias25.<\/p>\n<p>La colectividad de Instaladores de Ascensores y Aplicaciones Industriales, declar\u00f3 que cualquier intento de enga\u00f1o concerniente a bajas por enfermedad ser\u00eda castigado con la expulsi\u00f3n. El 1\u00ba de setiembre de 1938, la asamblea de la empresa Masriera i Carreras que ten\u00eda mayor\u00eda ugetista, destac\u00f3 que \u00abalgunos compa\u00f1eros tienen la costumbre de entrar al trabajo 15 minutos tarde todos los d\u00edas\u00bb y acordaron un\u00e1nimemente descontar media hora de paga al d\u00eda por cada cinco minutos perdidos. En enero de 1937, el Sindicato de Lampistas estableci\u00f3 que si un trabajador llegaba media hora tarde perder\u00eda la mitad del jornal. En julio de 1937, la colectividad Construcciones Mec\u00e1nicas estableci\u00f3 una sanci\u00f3n de 15 minutos de descuento en la paga por lavarse las manos o vestirse antes de finalizar la jornada de trabajo. En los servicios p\u00fablicos los problemas eran similares. El 3 de setiembre de 1937, el Consejo General de las Industrias de Gas y Electricidad, apreci\u00f3 un descenso de la producci\u00f3n y declar\u00f3 que deb\u00eda defenderse el inter\u00e9s com\u00fan contra una minor\u00eda carente de . Los traba adores pod\u00edan ser suspendidos o despedidos por llegar tarde o ausentarse a menudo. Las asambleas de trabajadores estaban expresamente prohibidas durante las horas de trabajo y el Consejo afirm\u00f3 que tomar\u00eda medidas disciplinarias siempre que fuera necesario.<\/p>\n<p>En enero de 1938, la Junta Econ\u00f3mica de la CNT determin\u00f3 :<\/p>\n<p>En todas las actividades, la persona que distribuye el trabajo ser\u00e1 oficialmente responsable (&#8230; ) de la cantidad, calidad y conducta de los trabajadores.<\/p>\n<p>Este encargado estaba autorizado a despedir a un obrero por \u00abholgazaner\u00eda o inmoralidad\u00bb y otros oficiales deb\u00edan verificar los m\u00e1s peque\u00f1os incidentes de \u00aborigen sospechoso\u00bb para comprobar si \u00e9stos eran aut\u00e9nticos o \u00abfingidos\u00bb:<\/p>\n<p>Todos los trabajadores y empleados tendr\u00e1n una ficha donde ser\u00e1n registrados los detalles de su personalidad profesional y social26.<\/p>\n<p>Los sindicatos complementaron sus normas y regulaciones coercitivas con campa\u00f1as propagand\u00edsticas extensivas para convencer y constre\u00f1ir a sus miembros a trabajar m\u00e1s duro. Esta propaganda era reveladora de la amplia existencia de una baja productividad e indisciplina. La colectividad Vehils Vidal llamaba insistentemente al \u00abamor al traba o, al sacrificio y la disciplina\u00bb. La colectividad CNT-UGT de Pantaleoni Hermanos ped\u00eda a su personal que se \u00abconsagrara al trabajo\u00bb. Los zapateros exig\u00edan \u00abmoralidad, disciplina y sacrificio27\u00bb. En abril de 1937, la revista de la gran firma textil Fabra i Coats, public\u00f3 una p\u00e1gina entera en la que instaba a sus trabajadores a \u00abtrabajar, trabajar y trabajar28\u00bb. La CNT advert\u00eda a menudo a sus afiliados que no confundiesen la libertad con el libertinaje y se\u00f1alaba que aquellos que no trabajasen duro eran fascistas29. La Confederaci\u00f3n reconoc\u00eda que en muchas ocasiones los trabajadores ten\u00edan una mentalidad burguesa debido a que no trabajaban tan duro como debieran. Seg\u00fan la CNT, los trabajadores ten\u00edan que escoger entre los beneficios inmediatos y las mejoras reales en el futuro. El momento de la autodisciplina hab\u00eda llegado.<\/p>\n<p>En febrero de 1937, la colectividad Marathon CNT-UGT, fabricante de motores para veh\u00edculos, declaraba en su peri\u00f3dico <i>Horizontes: <\/i><\/p>\n<p>Hay muchos trabajadores que no ven en la colectivizaci\u00f3n m\u00e1s que un simple cambio de beneficiarios y creen de forma simplista que su contribuci\u00f3n a la f\u00e1brica ( &#8230;) se limita a prestar sus servicios de igual forma que cuando la f\u00e1brica era privada. Solamente se interesan por los salarios a fin de mes.<\/p>\n<p>En mayo de 1937, los militantes de Marathon intentaron convencer a sus afiliados de que deb\u00edan sacar el m\u00e1ximo rendimiento de las m\u00e1quinas que anta\u00f1o aborrec\u00edan.<\/p>\n<p>En enero de 1938, <i>Solidaridad Obrera, el <\/i>diario de la CNT, public\u00f3 un art\u00edculo titulado: \u00abSe impone una disciplina estricta en el lugar de trabajo\u00bb, que fue reimpreso varias veces por peri\u00f3dicos de la CNT y la UGT:<\/p>\n<p>Desgraciadamente hay algunos que han confundido el significado de la lucha heroica que el proletariado espa\u00f1ol lleva a cabo.<\/p>\n<p>No son burgueses ni militares, ni curas, sino trabajadores, aut\u00e9nticos trabajadores, proletarios acostumbrados a sufrir la brutal represi\u00f3n capitalista&#8230;<\/p>\n<p>Su conducta indisciplinado en el lugar de trabajo ha interrumpido el normal funcionamiento de la producci\u00f3n (&#8230; ) Antes, cuando era el burgu\u00e9s quien pagaba, era l\u00f3gico da\u00f1ar sus intereses, saboteando la producci\u00f3n y trabajando tan poco como fuera posible ( &#8230; ) Pero hoy es muy diferente ( &#8230; ) La clase obrera empieza la construcci\u00f3n de una industria que es capaz de servir como base a la nueva sociedad.<\/p>\n<p>En una conversaci\u00f3n confidencial con miembros cenetistas de la colectividad de \u00f3pticos, Ruiz y Ponseti, uno de los m\u00e1s importantes l\u00edderes ugetistas y un prominente comunista coincid\u00eda en considerar la conducta de los trabajadores como el factor m\u00e1s nocivo para las colectividades. Seg\u00fan este dirigente de UGT, aunque no se declarase p\u00fablicamente, los trabajadores eran simplemente cuya cooperaci\u00f3n era desafortunadamente necesaria para el \u00e9xito de las empresas30.<\/p>\n<p>Por tanto, en la Barcelona revolucionaria, los l\u00edderes y militantes de las organizaciones que dec\u00edan representar a la clase obrera, se vieron obligados a combatir la pertinaz resistencia de los obreros al trabajo. La persistencia de la lucha de los obreros contra el trabajo en una situaci\u00f3n en la que las organizaciones obreras dirig\u00edan las fuerzas productivas cuestiona el grado en que estas organizaciones realmente encarnaban los intereses de la clase obrera. Se dir\u00eda que la CNT, la UGT y el PSUC (partido comunista catal\u00e1n) reflejaban el punto de vista de aquellos a quienes \u00e9stas organizaciones consideraban trabajadores \u00abconscientes\u00bb. Aquellos que carec\u00edan de \u00abconciencia de clase\u00bb y que superaban en n\u00famero a los \u00abconscientes\u00bb, no ten\u00edan representaci\u00f3n formal u organizada. Estos trabajadores guardaban un amplio silencio sobre su rechazo al trabajo por razones obvias. Despu\u00e9s de todo su resistencia al trabajo era subversiva en una revoluci\u00f3n y una guerra civil donde una nueva clase dirigente se dedicaba fervientemente al desarrollo econ\u00f3mico. El silencio de los obreros era una forma de defensa y un cierto tipo de resistencia, pero ello impide la cuantificaci\u00f3n de \u00e9sta. Muchas de estas resistencias no se han contabilizado ni registrado.<\/p>\n<p>La historia de su rechazo al trabajo puede reconstruirse parcialmente a trav\u00e9s de las actas de las reuniones de las colectividades y, parad\u00f3jicamente, a trav\u00e9s de las cr\u00edticas de las organizaciones que pretend\u00edan representar a la clase. Las luchas contra el trabajo revelan una distancia y separaci\u00f3n entre los militantes dedicados al desarrollo de los medios de producci\u00f3n y una gran mayor\u00eda de trabajadores que no deseaban sacrificarse para alcanzar el ideal de aquellos. All\u00ed donde los militantes identificaron la conciencia de clase con el control y desarrollo de las fuerzas productivas, la creaci\u00f3n de una revoluci\u00f3n productivista y un esfuerzo sobrehumano para ganar la guerra, la expresi\u00f3n de la conciencia de clase de muchos trabajadores consisti\u00f3 en la evasi\u00f3n del trabajo y sus horarios, tal y como se hab\u00eda hecho a menudo antes de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>NOTAS <\/b><\/p>\n<p>1* En este art\u00edculo se ha dejado de lado el estudio del Frente Popular franc\u00e9s por considerarlo m\u00e1s alejado de nuestra historia. De todos modos la conclusi\u00f3n es muy similar al caso de Barcelona durante la Revoluci\u00f3n Espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>1 Para la historiograf\u00eda marxista, cfr. Georg Lukacs, <i>History and Class Consciousness <\/i>(Cambridge, Mass. 1971), 46-82 (existe trad. espa\u00f1ola); Georg Rud\u00e9, <i>Ideology and Popular Protest <\/i>(New York, 1980), 7-26 (existe trad. espa\u00f1ola); cfr. tambi\u00e9n en la reciente reformulaci\u00f3n de la posici\u00f3n de Lukacs en Eric Hobsbawn, <i>Workers: Worlds of Labor (New <\/i>York, 1984), 15-32 (existe trad. espa\u00f1ola). Los puntos de vista de los te\u00f3ricos de la modernizaci\u00f3n pueden encontrarse en Peter N. Stearns, <i>Revolutionary Syndicalism and French Labor: A Cause wilhout Rebels <\/i>(New Brunswick, NJ 1971) e idem, <i>Lives of Labour: Wolk in a Maturing Industrial Society <\/i>(New York, 1975). Para una cr\u00edtica del enfoque de Lukacs, ver Richard J. Evans (ed), <i>The German Working Class <\/i>(London 1982), 26-27.<\/p>\n<p>2* En catal\u00e1n en el original.<\/p>\n<p>2 Fomento del Trabajo Nacional, actas, 15 abril 1932; Fomento, actas, 14 febrero 1927<\/p>\n<p>3 Federaci\u00f3n de Fabricantes de Hilados y Tejidos de Catalu\u00f1a, <i>Memoria <\/i>(Barcelona 1930)<\/p>\n<p>4 Albert Balcelis, <i>Crisis econ\u00f3mica y agitaci\u00f3n social en Catalu\u00f1a de 1930 a 1936 <\/i>(Barcelona 1971), 218<\/p>\n<p>5 Federaci\u00f3n de Fabricantes, <i>Memoria <\/i>(Barcelona 1932)<\/p>\n<p>6 Alberto del Castillo, <i>La Maquinista Terrestre<\/i> <i>y Mar\u00edtima: Personaje hist\u00f3rico, 1855-1955 <\/i>(Barcelona 1955), 464-65. Fomento, <i>Memoria, <\/i>1932, 143<\/p>\n<p>3* En castellano en el original.<\/p>\n<p>7 Actas de Juntas de los militantes de las Industrias Construcciones Mec\u00e1nicas, 25 febrero 1938, carpeta (a partir de ahora c.) 921, Servicios Documentales, Salamanca (a partir de aqui SD).<\/p>\n<p>8 Balcells, <i>Crisis, <\/i>196; Albert P\u00e9rez Bar\u00e9, <i>30 meses de colectivismo en Catalu\u00f1a <\/i>(Barcelona 1974), 47<\/p>\n<p>4* Aqu\u00ed el autor confunde la I Internacional fundada en 1864 con la Internacional Anarco-Sindicalista (con las mismas siglas AIT) fundada en 1922.<\/p>\n<p>9 H. Rudiger, \u00abMateriales para la discusi\u00f3n sobre la situaci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb. Rudolf Rocker Archives, n\u00ba 527-30, Instituto Internacional de Historia Social, Amsterdam. El muestreo por mi realizado sobre 70 trabajadores dio resultados algo diferentes. El 54% de los obreros escogidos se afili\u00f3 a la CNT despu\u00e9s de junio de 1936. De cualquier modo, casi todos los dem\u00e1s, el 42%, se afili\u00f3 a la Confederaci\u00f3n despu\u00e9s de marzo de 1936. Solo el 4% estaba ya afiliado antes de 1936. Este fen\u00f3meno ha sido analizado por Balcelis como la \u00abrecuperaci\u00f3n sindical bajo el Frente Popular\u00bb.<\/p>\n<p>10 <i>Bolet\u00edn de Informaci\u00f3n, <\/i>9 abril 1937<\/p>\n<p>11 Red Nacional de Ferrocarriles, Servicio de Material y Tracci\u00f3n, Sector Este, mayo 1938, c. 1043, SD.<\/p>\n<p>12 Libro de actas del Comit\u00e9 UGT, Sociedad de Alba\u00f1iles y Peones, 20 noviembre 1937, c. 1051, SD.<\/p>\n<p>13 Carta del Consejo Obrero, MZA, Sindicato Nacional Ferroviario UGT, 24 noviembre 1937, c. 467, SD; Actas de la reuni\u00f3n del Pleno, 1 enero 1937, c. 181, SD.<\/p>\n<p>14 Sindicato de la Industria Sidero-Metalurgia, Secci\u00f3n lampista, Asamblea General, 25 diciembre 1936, c. 1453, SD.<\/p>\n<p>15 Bolet\u00edn del Sindicato de la Industria de Edificaci\u00f3n, Madera y Decoraci\u00f3n, 10 noviembre 1937.<\/p>\n<p>16 Actas de la reuni\u00f3n de Junta de Metales no-ferrosos CNT, 18 agosto 1938, c. 847, SD; Secci\u00f3n mec\u00e1nica, CNT-FAI, Columna Durmti, Bujaraloz, 13 diciembre 1936, c. 1428, SD; Actas de la Secci\u00f3n de Zapater\u00eda, 15 mayo 1938, c. 1436, SD.<\/p>\n<p>17 Gonzalo Coprons y Prat, Empresa Colectivizada, Vestuarios militares, c. 1099, SD.<\/p>\n<p>18 Esta informaci\u00f3n est\u00e1 basada en <i>el Projecte de Reglamentaci\u00f3 interior de l\u00b4empresa, <\/i>c. 1099, SD.<\/p>\n<p>19 <i>Projecte d&#8217;estalut interior per el cual hauran de regir-se eis treballadors, <\/i>c<i>. <\/i>1099, SD; <i>Asseniblea ordinaria dels obrers de la casa \u00abArtgust\u00bb, <\/i>6 setiembre 1938, c. 1099, SD; Acta aprobada por el personal de la casa \u00abAntonio Lanau\u00bb, 15 agosto 1938, c. 1099, SD; Magetzems Santeul\u00e1lia, c. 1099, SD; <i>Bolet\u00edn del Sindicato de la Industria Fabril y Textil de Badalona y su radio, <\/i>febrero 1937.<\/p>\n<p>20 Carta de Artgust a la Secci\u00f3n Sastrer\u00eda CNT, 9 febrero 1938, c. 1099, SD.<\/p>\n<p>21 Actas de la Secci\u00f3n de Zapater\u00eda, 29 setiembre 1938, c. 1436, SD; Carta del Consejo de Empresa al Sindicato de la Industria Fabril CNT, Secci\u00f3n sastrer\u00eda, 23 junio 1938, c. 1099, SD.<\/p>\n<p>22 Las diez de la noche es una hora bastante temprana para Barcelona. Actas de los metal\u00fargicos de CNT, 11 marzo 1937, c. 1179, SD. Carta del Comit\u00e9 de la f\u00e1brica n\u00ba 7, (n.d.) c. 1085, SD.<\/p>\n<p>23 Dr. F\u00e9lix Mart\u00ed Ib\u00e1\u00f1ez, Obra: <i>Diez meses de labor en sanidad y asistencia social <\/i>(Barcelona 1937), 77; \u00abRuta\u00bb, 1 enero 1937.<\/p>\n<p>24 Carta del Comit\u00e9 de Control, 16 julio 1938, c. 505, SD; Carta fechada el 29 noviembre 1938, c. 505, SD.<\/p>\n<p>25 F\u00e1brica de art\u00edculos de material aislante, Normas para el subsidio de enfermedades, 1937, Archivos Pujol, Barcelona.<\/p>\n<p>26 Jos\u00e9 Peirats, <i>La CNT en la Revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, <\/i>3 vols. (Par\u00eds 1971), 3; 21.<\/p>\n<p>27 <i>Projecte Reglamentaci\u00f3 Interior, <\/i>5 marzo 1938, c. 109, <i>SD; Projecte d&#8217;estatut interior per el cual hauran de regir-se els treballadors, <\/i>febrero 1938, c. 1099, SD; Actas de la Secci\u00f3n zapater\u00eda, 15 mayo 1938, c. 1436, SD.<\/p>\n<p>28 <i>Revista dels Trebaltadors de Filatures Fabra i Coats, <\/i>abril 1937<\/p>\n<p>29 <i>Bolet\u00edn del Sindicato de la Industria de la Edificaci\u00f3n, Madera y Decoraci\u00f3n, <\/i>10 setiembre 1937.<\/p>\n<p>30 <i>V\u00e9ase Informe Confidencial, <\/i>27 enero 1938, c. 855, SD.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>Este tema es tratado de forma ampliada por el mismo autor en el libro <b>Workers against work. Labour in Paris and Barcelona during the Populars Fronts, <\/b>Michael Seidnian, University of California, 1991.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>Publicado en papel por:<br \/>\nEtcetera<br \/>\nApdo. 1363<br \/>\n08080 Barcelona.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Michael Seidman<\/P><P>El estudio de la aversi&oacute;n al trabajo, -absentismo, retrasos, faltas de puntualidad, delitos, sabotajes, ritmo lento, indisciplina e indiferencia- puede servir para profundizar nuestro conocimiento de dos hechos pol&iacute;ticos concurrentes, la Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola y el Frente Popular Franc&eacute;s1*. Un an&aacute;lisis de la aversi&oacute;n al trabajo de las f&aacute;bricas de Par&iacute;s y Barcelona durante el gobierno del Frente Popular en Francia y a lo largo de la Revoluci&oacute;n de Espa&ntilde;a, nos revela continuidades esenciales en la vida de la clase trabajadora. Absentismo, indisciplina y otras manifestaciones de la aversi&oacute;n al trabajo exist&iacute;an ya antes de la victoria del Frente Popular en Francia y del estallido de la guerra y la revoluci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Pero es significativo que esta resistencia persistiera a&ntilde;os despu&eacute;s de que los partidos y los sindicatos, que dec&iacute;an representar a la clase trabajadora, tomaran en uno y otro caso el poder pol&iacute;tico y a diferentes niveles tambi&eacute;n el econ&oacute;mico. De hecho los partidos y sindicatos de izquierda en ambas situaciones, la reformista y la revolucionaria, se vieron forzados a incontables enfrentamientos con los obreros que rehusaban trabajar.  <\/P><P>La aversi&oacute;n al trabajo en el siglo XX ha sido ignorada y\/o subestimada por muchos historiadores marxistas del trabajo y por los te&oacute;ricos de la modernizaci&oacute;n, dos importantes, cuando no dominantes, escuelas de la historiograf&iacute;a del trabajo1. A pesar de las diferencias que en muchos casos existen, las dos orientaciones comparten una visi&oacute;n progresista de la historia. Muchos marxistas observan en la clase trabajadora una gradual toma de conciencia de clase, evolucionando de &laquo;an sich a f&uuml;r sich&raquo;, form&aacute;ndose a s&iacute; mismos y en ocasiones deseando expropiar los medios de producci&oacute;n. Te&oacute;ricos de la modernizaci&oacute;n ven adaptarse a los trabajadores al modo, estructura y a las demandas generales de la sociedad industrial. Ni los marxistas ni los te&oacute;ricos de la modernizaci&oacute;n han tenido en cuenta suficientemente la cultura de la clase trabajadora que persiste y que es reveladora de su irrefrenable deseo de no trabajar. Pero esta visi&oacute;n progresista de la clase trabajadora no puede analizar adecuadamente la perseverancia del absentismo, el sabotaje y la indiferencia. Ni tan siquiera -en ambas situaciones- puede ser menospreciada esta actitud como &laquo;primitiva&raquo; o como ejemplos de &laquo;falsa conciencia&raquo;. La persistencia de muchas formas de aversi&oacute;n al trabajo puede indicar una respuesta comprensible a la dureza a largo plazo en la vida cotidiana de los trabajadores y un saludable escepticismo a las soluciones propuestas por ambos, derechistas e izquierdistas.  <\/P><P>Este ensayo examinar&aacute; la situaci&oacute;n revolucionaria en Barcelona, e intentar&aacute; demostrar la divergencia en la conciencia de clase entre trabajadores militantes de izquierda, partidarios del desarrollo de las fuerzas productivas durante la Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola y el gran n&uacute;mero de trabajadores no militantes que continuaron resisti&eacute;ndose a trabajar, a menudo tal y como hab&iacute;an hecho antes. Por tanto vanos tipos de conciencia de clase se enfrentaron entre s&iacute; durante la Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola. No se trata de determinar cual era la &laquo;verdadera&raquo; forma de la concienciaci&oacute;n de clase, sino demostrar como la aversi&oacute;n al trabajo socavaba los deseos revolucionarios de los militantes y puso en tela de juicio sus derechos como representantes de la clase trabajadora.  <\/P><P>*****<\/P><P>Sin duda alguna, la aversi&oacute;n al trabajo tiene una larga historia que arranca desde mucho antes de la Guerra civil y la revoluci&oacute;n. En el siglo XIX, los trabajadores catalanes, al igual que sus hom&oacute;nimos franceses, sosten&iacute;an la tradici&oacute;n del dilluns sant (lunes santo)2*, una fiesta no oficial tomada sin autorizaci&oacute;n por muchos trabajadores como una continuaci&oacute;n de su descanso dominical. Las luchas por el calendario laboral continuaron en el siglo XX, incluso durante la II Rep&uacute;blica. Por ejemplo, en 1932 los trabajadores no quer&iacute;an ir a trabajar el segundo d&iacute;a de mayo, ya que el d&iacute;a primero habla sido domingo. A&uacute;n m&aacute;s importante era la lucha constante contra &laquo;recuperar&raquo; las fiestas entre semana cuando &eacute;stas eran fiestas tradicionales. Los trabajadores catalanes a pesar de su anticlericalismo y sentirse profundamente descristianizados persistieron en la celebraci&oacute;n de estas fiestas. En 1927, la asociaci&oacute;n patronal (Fomento del Trabajo Nacional), localizada en Barcelona, observ&oacute; que, a despecho de la ley, los patronos que intentaban obligar a sus trabajadores a recuperar los d&iacute;as festivos que no fueran domingo, se tropezaban con serias dificultades2. En la pr&aacute;ctica, las huelgas persistieron durante bastantes d&iacute;as en la primavera y el verano de 1927, en protesta por el calendario establecido para los d&iacute;as festivos. En 1929, los trabajadores plantearon una nueva lucha para mantener sus fiestas tradicionales. En la provincia de Barcelona el conflicto fue particularmente intenso, ya que &laquo;las presiones de la clase trabajadora estaban obstruyendo la recuperaci&oacute;n de festivos entre semana, tal como autorizaba la ley&raquo;3. La &laquo;tensi&oacute;n social&raquo; en Barcelona hizo imposible la recuperaci&oacute;n de estos festivos.  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-429","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/429","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=429"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/429\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=429"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=429"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=429"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}