{"id":4407,"date":"2020-02-17T05:00:49","date_gmt":"2020-02-17T04:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4407"},"modified":"2020-03-05T09:39:08","modified_gmt":"2020-03-05T08:39:08","slug":"marx-lector-de-hegel-y-hegel-lector-de-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4407","title":{"rendered":"Marx lector de Hegel y&#8230; Hegel lector de Marx"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Consideraciones sobre el idealismo, el materialismo y la dial\u00e9ctica<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Fuente: Marxismo cr\u00edtico<\/p>\n<p><strong>1. Premisa<\/strong><\/p>\n<p>El idealismo alem\u00e1n es generalmente considerado en los manuales de historia de la filosof\u00eda como la escuela filos\u00f3fica de tres personajes: Fichte, Schelling y Hegel. Aquellos que lo encuadran dentro de una sucesi\u00f3n hist\u00f3rica tienden a situar \u201ccorriente arriba\u201d el criticismo de Kant, y \u201ccorriente abajo\u201d el materialismo de Marx, o la v\u00eda filos\u00f3fica pesimista e individualista de Schopenhauer y la cr\u00edtica proto-existencialista a Hegel de Kierkegaard. La substancial disoluci\u00f3n del sistema hegeliano es vista favorablemente por algunos estudiosos (cfr. Karl L\u00f6with, <em>De Hegel a Nietzsche<\/em>) pero tambi\u00e9n es vista de modo negativo por otros, mayormente filo-hegelianos (cfr. Herbert Marcuse, <em>Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n<\/em>, o Georg Luk\u00e1cs, <em>El asalto a la Raz\u00f3n<\/em>).<\/p>\n<p>Personalmente, prefiero una calificaci\u00f3n distinta, la de la \u201cfilosof\u00eda cl\u00e1sica alemana\u201d. De aceptarla, hecho que comporta inmediatamente una verdadera \u201creorientaci\u00f3n gest\u00e1ltica\u201d y una distinta periodizaci\u00f3n, la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana se inicia con Lessing y Herder, incluye a Kant y el debate sobre kantismo que dio lugar al verdadero idealismo filos\u00f3fico posterior, comprende obviamente Fichte, Schelling y Hegel, y termina hist\u00f3ricamente con las dos figuras de Feuerbach y de Marx, que son todav\u00eda una parte integrante.<\/p>\n<p>Se trata de una verdadera \u201creorientaci\u00f3n gest\u00e1ltica\u201d que se inici\u00f3 con Herder y termin\u00f3 con Marx incluido, que hace al problema de la filosof\u00eda de la historia (Herder, Hegel, Marx) saltar a un primer plano, y a este van subordinadas tres respuestas: criticista (Kant), idealista (Fichte y Hegel), y finalmente materialista (Feuerbach y Marx). En este ensayo pretendo privilegiar la reflexi\u00f3n sobre tres t\u00e9rminos: idealismo, materialismo y dial\u00e9ctica, sin realizar la en\u00e9sima filolog\u00eda, sostenida por la citatolog\u00eda, sobre estos autores. Es obvio, de hecho, que Marx (1818-1883) fue lector de Hegel (1770-1831), y sobre ello existe una abundante documentaci\u00f3n filol\u00f3gica, que debe de todos modos ser interpretada, porque del an\u00e1lisis de los textos se puede tranquilamente llegar a conclusiones hermen\u00e9uticas opuestas. Es obvio que Hegel no pudo leer a Marx, porque muri\u00f3 cuando Marx tan solo ten\u00eda 13 a\u00f1os y hab\u00eda apenas terminado la escuela elemental. Sin embargo, a veces es necesario utilizar la t\u00e9cnica teatral que Bertolt Brecht defini\u00f3 como \u201cdistanciamiento\u201d. El distanciamiento, de hecho, funciona todav\u00eda mejor en la historia de la filosof\u00eda que en la t\u00e9cnica teatral, tambi\u00e9n porque la misma filosof\u00eda de Plat\u00f3n fue en su tiempo llamada el \u201cteatro del logos\u201d, y un gran estudioso de S\u00f3crates (Olaf Gigon) afirm\u00f3 que en la antigua Atenas hab\u00eda tres teatros p\u00fablicos: el teatro tr\u00e1gico, el teatro c\u00f3mico, y el teatro <em>sokratik\u00f2s logo<\/em>, en el que el debate filos\u00f3fico era teatralizado p\u00fablicamente en el \u00e1gora, y en el que las diversas posiciones filos\u00f3ficas eran representadas por m\u00e1scaras (<em>prosopa<\/em>). Adoptar\u00e9 aqu\u00ed una especie de distanciamiento teatral, simulando que Hegel hab\u00eda le\u00eddo a Marx y lo hab\u00eda juzgado.<\/p>\n<p><strong>2. Datos personales<\/strong><\/p>\n<p>Hans-J\u00fcrgen Krahl fue un estudiante revolucionario de Adorno fallecido precozmente en un accidente de coche, no antes de haber escrito algunos textos filos\u00f3ficos que pueden ser considerados como la \u00fanica tentativa de utilizar de modo revolucionario la dial\u00e9ctica negativa de Adorno (con la posible excepci\u00f3n de Fredric Jameson).<\/p>\n<p>Arrestado en una manifestaci\u00f3n estudiantil, Krahl se present\u00f3 al juicio leyendo un texto titulado <em>Datos personales<\/em>, en el que explicaba premisas filos\u00f3ficas insert\u00e1ndolas en un proceso autobiogr\u00e1fico de progresiva autoconciencia de las contradicciones sociales e hist\u00f3ricas de su tiempo. Aquellos que conozcan a Hegel ver\u00e1n f\u00e1cilmente la aplicaci\u00f3n a la propia autoconciencia biogr\u00e1fica del m\u00e9todo de la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfEs posible ser \u201cobjetivos\u201d en filosof\u00eda, as\u00ed como es en matem\u00e1ticas, f\u00edsica o qu\u00edmica? Obviamente no. El m\u00e1ximo de objetividad conseguible es la explicitaci\u00f3n ver\u00eddica de la propia posici\u00f3n, y a partir de esta explicitaci\u00f3n sincera resulta posible instaurar despu\u00e9s un di\u00e1logo racional, basado en la problematizaci\u00f3n no solo de las posiciones de los dem\u00e1s sino tambi\u00e9n de las propias (en definitiva, se vuelve siempre al m\u00e9todo del di\u00e1logo socr\u00e1tico).<\/p>\n<p>As\u00ed que ahora explicar\u00e9 mis datos personales, obviamente tan solo mis datos personales filos\u00f3ficos. Personalmente, vivo desde hace muchas d\u00e9cadas una contradicci\u00f3n. De un lado, me mantengo como estudiante de Marx (t\u00e9rminos que prefiero frente al ambiguo \u201cmarxista\u201d), estoy totalmente de acuerdo con su cr\u00edtica radical al capitalismo y tambi\u00e9n estoy de acuerdo con el concepto de \u201ccomunismo\u201d (no confundir &#8211; \u00a1por caridad! \u2013 con el concepto de comunismo hist\u00f3rico del siglo XX). Por otro lado, me considero un estudiante filos\u00f3fico integral de Hegel, y creo que, en todos los puntos en los que Hegel y Marx divergen, Hegel estaba substancialmente en lo correcto y no Marx.<\/p>\n<p>\u00bfEsquizofrenia? No lo creo. Pienso que esta adhesi\u00f3n pol\u00edtica a Marx y filos\u00f3fica a Hegel no se corresponde con un acto bizarro personal, sino m\u00e1s bien con el s\u00edntoma de un problema todav\u00eda no resuelto adecuadamente: el de los fundamentos para una cr\u00edtica global al capitalismo que evite, por un lado, la ilusi\u00f3n ut\u00f3pica y, por el otro, la convergente y complementaria ilusi\u00f3n positivista. Aclaremos mejor el problema.<\/p>\n<p><strong>3. El m\u00e9todo de contraste en filosof\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>En la ense\u00f1anza gramatical y sint\u00e1ctica de las lenguas extranjeras modernas es muy \u00fatil el llamado \u201cm\u00e9todo de contraste\u201d, basado en el \u00e9nfasis en las diferencias entre dos lenguas, en particular entre dos lenguas relativamente vecinas. Por ejemplo: la frase hipot\u00e9tica regida por un\u201cse\u201d contiene el subjuntivo en italiano y el indicativo en franc\u00e9s. Algo as\u00ed ocurre tambi\u00e9n en la historia de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Si, por ejemplo, se quiere ilustrar la posici\u00f3n de la teolog\u00eda franciscana medieval, la simple enumeraci\u00f3n corre el riesgo de convertirse en generalidades ahist\u00f3ricas. Si, por el contrario, esta posici\u00f3n viene ilustrada de modo contrastivo con la posici\u00f3n de la coeva teolog\u00eda dominica, todo se vuelve m\u00e1s comprensible. Del mismo modo, en la historia del marxismo las diversas posiciones se vuelven mucho m\u00e1s comprensibles si se presentan de modo contrastivo (Gramsci y Bordiga, Stalin y Trotsky, etc).<\/p>\n<p>Desarrollar\u00e9 aqu\u00ed el m\u00e9todo de contraste a prop\u00f3sito de tres \u201ccontrastes\u201d espec\u00edficos. Primero, el contraste entre el idealismo antiguo de dos mundos de Plat\u00f3n y el idealismo moderno de un solo mundo de Fichte y de Hegel, particularmente el de Hegel (y, en mi opini\u00f3n, tambi\u00e9n el de Marx). Segundo, el contraste entre la filosof\u00eda idealista de Fichte y la filosof\u00eda idealista de Hegel. Tercero, el contraste entre la dial\u00e9ctica de Hegel y la dial\u00e9ctica de Marx, un contraste que ciertamente existe pero que no se llega a comprender adecuadamente aplicando de modo perezoso la simple dicotom\u00eda entre idealismo y materialismo, dando por sentado sin ulteriores ex\u00e1menes que Hegel era ciertamente \u201cidealista\u201d y Marx, a su vez, ciertamente\u201cmaterialista\u201d. Hegel dec\u00eda que aquello sabido no por ello es verdaderamente conocido. Y esto concierne sobre todo a muchos lugares comunes descuidadamente repetidos sobre el idealismo, sobre el materialismo y sobre la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p><strong>4. El idealismo antiguo de dos mundos de Plat\u00f3n y el idealismo moderno de un solo mundo de Hegel. Un an\u00e1lisis de contraste<\/strong><\/p>\n<p>En las primeras p\u00e1ginas de su <em>Ontolog\u00eda del ser social<\/em>, escrita en dos versiones sucesivas (la <em>Ontolog\u00eda<\/em> propiamente dicha y los <em>Proleg\u00f3menos<\/em>) entre 1964 y 1971, Luk\u00e1cs distingue entre dos tipos de idealismo: el idealismo antiguo de dos mundos, cuyo principal exponente es Plat\u00f3n, y el idealismo moderno de un solo mundo, cuyo principal exponente es Hegel. Aunque Luk\u00e1cs fue hist\u00f3ricamente uno de los marxistas del siglo XX m\u00e1s simpatizantes de Hegel, hasta el punto de ser insertado por sus cr\u00edticos (Della Volpe, Colletti, Geymonat, Althusser, Sacrist\u00e1n) en la corriente llamada \u201chegelo-marxiana\u201d (con connotaciones a menudo despectivas), \u00e9l siempre mantuvo firme la distinci\u00f3n entre materialismo e idealismo y aprob\u00f3 la ruptura \u201cmaterialista\u201d de Marx en la confrontaci\u00f3n con Hegel, y, mientras apreciaba lo esencial de Hegel, connot\u00f3 su visi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre historia y filosof\u00eda en t\u00e9rminos de \u201clogicismo\u201d, es decir, de indebida superposici\u00f3n de las categor\u00edas l\u00f3gico-dial\u00e9cticas (cfr. <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>) sobre el proceso concreto de los eventos hist\u00f3ricos en su especificidad irrepetible. Aunque personalmente considere el punto de vista ontol\u00f3gico social de Luk\u00e1cs el punto m\u00e1s alto de la filosof\u00eda marxista del siglo XX, superior al materialismo dial\u00e9ctico, respecto del historicismo y por supuesto de las versiones utopistas y escatol\u00f3gicas creo que el juicio de Luk\u00e1cs es err\u00f3neo. La filosof\u00eda de la historia de Marx es, bajo mi punto de vista, mucho m\u00e1s \u201clogicista\u201d que la de Hegel, por el hecho de que Hegel se detiene juiciosamente en la consideraci\u00f3n filos\u00f3fica de su presente hist\u00f3rico (el b\u00faho de Minerva alza el vuelo al atardecer), mientras que Marx, influenciado por el concepto positivista de \u201cley\u201d, prolonga l\u00f3gicamente la previsi\u00f3n del futuro m\u00e1s all\u00e1 de su propio tiempo hist\u00f3rico. Desde mi punto de vista, para criticar de modo radical el capitalismo no tenemos ninguna necesidad de sobreponer a esta cr\u00edtica la imposible previsi\u00f3n de c\u00f3mo se desarrollar\u00e1 el futuro.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, por el momento abandonaremos la discusi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre Luk\u00e1cs, Hegel o Marx, y nos limitaremos a examinar separadamente la propuesta lukacsiana de dividir conceptualmente el idealismo antiguo de dos mundos de Plat\u00f3n y el idealismo moderno de un solo mundo de Hegel.<\/p>\n<p><strong>5. Un an\u00e1lisis de la g\u00e9nesis matem\u00e1tico-geom\u00e9trica del idealismo antiguo de dos mundos de Plat\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Arist\u00f3teles defini\u00f3 a su maestro Plat\u00f3n en t\u00e9rminos de \u201camigo de las ideas\u201d, y no hay duda de que Plat\u00f3n fue verdaderamente un amigo de las ideas en el sentido m\u00e1s profundo del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Sabemos que para Plat\u00f3n el t\u00e9rmino \u201cidea\u201d indica la verdad universal (<em>aletheia<\/em>, <em>orthotes<\/em> -descuido aqu\u00ed el an\u00e1lisis de Heidegger sobre la diferencia radical de los dos t\u00e9rminos), contrapuesta a la opini\u00f3n subjetiva (<em>doxa<\/em>). Pero, \u00bfde d\u00f3nde deriva el t\u00e9rmino \u201cidea\u201d? Sabemos que el t\u00e9rmino \u201cidea\u201d, que en el lenguaje com\u00fan hoy indica un contenido de conciencia (significado que deriva del empirismo de Locke) o incluso un conjunto de opiniones subjetivas (del tipo: sobre este tema yo tengo mis ideas), en Plat\u00f3n se deriva de la idea de visi\u00f3n (<em>orao, idea, eidos, eidenai<\/em>), y personalmente creo que tiene que ver con que la matem\u00e1tica griega era visual, en cuanto derivaba de las relaciones entre las figuras geom\u00e9tricas dibujadas con un palo sobre la arena mojada. As\u00ed como se \u201cve\u00edan\u201d las figuras geom\u00e9tricas sobre la arena mojada y endurecida, del mismo modo los ojos de la mente \u201cve\u00edan\u201d los universales (el bien, la justicia, etc.).<\/p>\n<p>El origen pitag\u00f3rico del idealismo de dos mundos plat\u00f3nico (mundo ideal y mundo sensible, distintos aunque conectados por la imitaci\u00f3n, <em>mimesis<\/em>, participaci\u00f3n, <em>metexis<\/em>) me parece indiscutible, teniendo en cuenta sobre todo la centralidad de la geometr\u00eda en la educaci\u00f3n de los gobernantes (<em>paideia<\/em>) de la rep\u00fablica plat\u00f3nica. Y por ello nos encontramos ante una paradoja. El idealismo, despreciado por todos los positivistas y fan\u00e1ticos de la ciencia como \u00fanico m\u00e9todo cognoscitivo leg\u00edtimo, tuvo un origen enteramente \u201ccient\u00edfico\u201d (<em>episteme<\/em>) dentro de una ciencia totalmente \u201ccient\u00edfica\u201d como la matem\u00e1tica geom\u00e9trica entendida como saber de las relaciones calculables entre los tama\u00f1os. Se lo recuerdo a los positivistas que desprecian el idealismo: el idealismo antiguo, de Pit\u00e1goras a Plat\u00f3n, tuvo su g\u00e9nesis l\u00f3gica e hist\u00f3rica dentro de la ciencia antigua.<\/p>\n<p>Esta ciencia antigua era la ciencia del c\u00e1lculo (<em>logos<\/em>). A prop\u00f3sito, es curioso que los manuales de historia de la filosof\u00eda (y tambi\u00e9n sus comentaristas como Hannah Arendt) se\u00f1alen siempre diligentemente que el t\u00e9rmino griego <em>logos<\/em> significa palabra p\u00fablica y raz\u00f3n dial\u00f3gica (el <em>logos<\/em> del orador, el <em>logos<\/em> de S\u00f3crates, etc.), pero se olviden de agregar que el significado principal de <em>logos<\/em> no era el de raz\u00f3n, palabra o discurso, sino el de c\u00e1lculo, c\u00e1lculo de las justas proporciones. El <em>logos<\/em> fue en sus inicios un c\u00e1lculo social de las justas relaciones de riqueza yde poder dentro de la ciudad (<em>polis<\/em>), de modo que la desproporci\u00f3n de poder y de riqueza no llevase a la cat\u00e1strofe. Las proporciones que se \u201cve\u00edan\u201d en las figuras geom\u00e9tricas dibujadas sobre la arena mojada y endurecida eran traspuestas \u201cidealmente\u201d (de aqu\u00ed el idealismo) a las relaciones sociales y pol\u00edticas del equilibrio (<em>isorropia<\/em>) en funci\u00f3n de la concordia (<em>omonoia<\/em>).La misma Rep\u00fablica de Plat\u00f3n estaba fundada sobre el idealismo, entendido como correcta visi\u00f3n ideal (en el cu\u00e1druple pasaje de la <em>eikasia<\/em> a la <em>pistis<\/em> hasta la <em>dianoia<\/em> y al <em>nous<\/em>) de las justas relaciones de riqueza y de poder entre los ciudadanos.<\/p>\n<p>La g\u00e9nesis de esta concepci\u00f3n \u201cidealista\u201d de las relaciones pol\u00edticas a partir de las relaciones geom\u00e9tricas es ciertamente pitag\u00f3rica. Y esto no es casualidad, ya el pitagorismo derivaba de una situaci\u00f3n hist\u00f3rica artificial de colonizaci\u00f3n y de fundaci\u00f3n de ciudades nuevas en Sicilia y en la Magna Grecia (<em>Megale Ellas<\/em>). El c\u00e1lculo (<em>logos<\/em>) estaba empleado en la correcta construcci\u00f3n de la ciudad (<em>poleodomia<\/em>) as\u00ed como en el correcto c\u00e1lculo de las relaciones de poder y de riqueza entre los ciudadanos. La pol\u00edtica era pensada sobre el modelo de la urban\u00edstica, y viceversa. Antes de ser concebido como palabra p\u00fablica y raz\u00f3n universal, el <em>logos<\/em> era concebido como c\u00e1lculo social de la justicia (<em>dike<\/em>) y de la mesura (<em>metron<\/em>). Existe sobre esto una amplia bibliograf\u00eda, aunque desafortunadamente en Italia haya pocos especialistas (Capizzi, Thompson, Sohn-Rethel, etc.). Y, sin embargo, si no nos hacemos cargo de esta g\u00e9nesis material parece que el idealismo nazca casualmente como un hongo bajo la lluvia, y que Plat\u00f3n se lo invente paseando por el \u00e1gora de Atenas.<\/p>\n<p>La forma dial\u00f3gica asumida por el idealismo de Plat\u00f3n tiene que ver con que Plat\u00f3n era ateniense, y se movi\u00f3 en el ambiente pol\u00edtico y social caracter\u00edstico de la reforma de Sol\u00f3n (592 a.C.) y luego de la reforma de Cl\u00edstenes (507 a.C.). No hay, desafortunadamente, espacio para analizar aqu\u00ed estas dos reformas, que son el presupuesto hist\u00f3rico indispensable para comprender la naturaleza filos\u00f3fica del idealismo de Plat\u00f3n, y el porqu\u00e9 no hubiese podido asumir el aspecto de un solo mundo de tipo hist\u00f3rico (Fichte, Hegel y Marx) sino una forma de dos mundos de tipo matem\u00e1tico-geom\u00e9trico. La comprensi\u00f3n de este n\u00facleo hist\u00f3rico-gen\u00e9tico es absolutamente indispensable.<\/p>\n<p>Viviendo en Atenas, <em>polis<\/em> democr\u00e1tica por excelencia, Plat\u00f3n no hubiese podido declinar el idealismo de modo aristocr\u00e1tico aunque lo hubiese querido, sino que se vio obligado a declinarlo de modo dial\u00f3gico seg\u00fan el modelo socr\u00e1tico. Pit\u00e1goras y Parm\u00e9nides, a su vez, pudieron declinar y exponer el idealismo de modo sapiencial. Pongamos el ejemplo del concepto de Ser (que en rigor no significa ser, sino \u201cexistente\u201d) en Parm\u00e9nides. Podemos suponer que Parm\u00e9nides era un loco que paseaba por Elea murmurando que el ser es y no es, mientras que la nada no es, o podemos deducir socialmente el concepto de \u201cser\u201d de un modo menos surrealista y demencial. Si optamos por la segunda opci\u00f3n, se volver\u00e1 plausible que la permanencia inmodificable del concepto abstracto y general de \u201cser\u201d fuese la met\u00e1fora conceptual de la permanencia y de la imperturbabilidad en el tiempo de la legislaci\u00f3n pitag\u00f3rica, que siendo perfecta al tener una base matem\u00e1tico-geom\u00e9trica (recordemos el dicho moderno: las matem\u00e1ticas no son una opini\u00f3n) no hubiese debido nunca ser cambiada, corriendo el riesgo de caer en la Nada, evidente met\u00e1fora de la disoluci\u00f3n social producida por la desproporci\u00f3n de poder y de riqueza, a su vez metaforizada con el concepto de infinito indeterminado (es decir, el <em>apeiron<\/em> de Anaximandro).<\/p>\n<p>Plat\u00f3n se mov\u00eda en un ambiente democr\u00e1tico, en el que el conocimiento pitag\u00f3rico no pod\u00eda expresarse a trav\u00e9s de simples c\u00e1lculos de las relaciones naturales y sociales (<em>logos<\/em>) sino que deb\u00eda expresarse a trav\u00e9s de la palabra dial\u00f3gica p\u00fablica (es decir, el <em>logos<\/em> que pasa a trav\u00e9s del <em>di\u00e1logos<\/em>). El idealismo plat\u00f3nico pasa a trav\u00e9s de la cr\u00edtica socr\u00e1tica a la simple deliberaci\u00f3n p\u00fablica obtenida con la mayor\u00eda de los votos sobre la base del sorteo de los cargos. Plat\u00f3n tiene un buen juego para demostrar l\u00f3gica y racionalmente que a trav\u00e9s del sorteo aleatorio de la mayor\u00eda de los cargos p\u00fablicos y electorales no era posible fundar la justicia (dike), pero necesitaba hacerlo de modo alternativo, a trav\u00e9s de la <em>dial\u00e9ctica filos\u00f3fica<\/em>.<\/p>\n<p>Mi discurso apenas ha comenzado, y he tratado hasta aqu\u00ed de mostrar la g\u00e9nesis hist\u00f3rica del idealismo antiguo de dos mundos a trav\u00e9s de la duplicaci\u00f3n del mundo sensible y del mundo inteligible, que tiene que ver con la mediaci\u00f3n l\u00f3gica de las figuras geom\u00e9tricas dibujadas sobre la arena mojada y endurecida, en ausencia completa de un concepto de historia universal unificada en un solo mundo y concepto trascendental-reflexivo, cuyas condiciones hist\u00f3ricas emergen \u00fanicamente en la segunda mitad del siglo XVIII. Es aqu\u00ed donde se pasa del idealismo antiguo de dos mundos de Plat\u00f3n al idealismo de un solo mundo de Hegel.<\/p>\n<p>Es necesario preguntarnos una cosa. \u00bfC\u00f3mo es posible que, como un r\u00edo c\u00e1rstico, tras la muerte de Plat\u00f3n el idealismo se hundiese para reaparecer en 1794, a\u00f1o de la publicaci\u00f3n de la <em>Doctrina de la Ciencia<\/em> de Fiche? \u00bfSer\u00e1, tal vez, porque nadie hab\u00eda pensado en \u00e9l? \u00a1Disparates! Hegel era contrario a la historia de la filosof\u00eda comprendida como un desorden de opiniones casuales. En este sentido, resulta interesante remarcar que tras la muerte de Plat\u00f3n el idealismo pareci\u00f3 desaparecer.<\/p>\n<p>Los sucesores de Plat\u00f3n, llamados \u201cacad\u00e9micos\u201d, no son idealistas sino esc\u00e9pticos declarados. Arist\u00f3teles, Epicuro y los estoicos tampoco son idealistas. Ni los neoplat\u00f3nicos en rigor lo son; la filosof\u00eda cristiana es teol\u00f3gica y religiosa, no idealista. Hobbes, Spinoza, Leibniz, Locke, tampoco son idealistas. Ni siquiera Kant lo es. De repente, y m\u00e1s de dos mil a\u00f1os tras la muerte de Plat\u00f3n, aparece el idealista Fichte. \u00bfCasualidad? \u00a1No digamos disparates!<\/p>\n<p><strong>6. Un an\u00e1lisis de la g\u00e9nesis hist\u00f3rico-trascendental del idealismo moderno de un solo mundo de Fichte y de Hegel<\/strong><\/p>\n<p>El historiador de las ideas alem\u00e1n Koselleck ha se\u00f1alado que el concepto unitario de historia universal, entendido como concepto de unidad espaciotemporal de tipo transcendental y auto-reflexivo, es un producto cultural de la segunda mitad del siglo XVIII burgu\u00e9s y europeo que antes no exist\u00eda. Si esto es verdadero \u2013 tal y como yo creo \u2013, de ello se derivan algunas consecuencias filos\u00f3ficas de enorme importancia.<\/p>\n<p>En primer lugar, se comprende mejor por qu\u00e9 el idealismo cl\u00e1sico de Plat\u00f3n no pod\u00eda ser sino de dos mundos, construido sobre la duplicaci\u00f3n de mundo sensible y mundo inteligible. A falta de un concepto unitario de historia universal que pudiese unificar el espacio y el tiempo de modo trascendental y auto-reflexivo, Plat\u00f3n estaba forzado a fundar su idealismo no sobre bases hist\u00f3ricas sino sobre bases visuales y geom\u00e9tricas, y as\u00ed lo hizo, tanto para el mundo humano (cfr. <em>La Rep\u00fablica<\/em>) como para el mundo animal (cfr. <em>Timeo<\/em>).<\/p>\n<p>En segundo lugar, la substancial desaparici\u00f3n del idealismo desde el 340 a.C. hasta la segunda mitad del siglo XVIII europeo aparece menos absurda e incomprensible. Arist\u00f3teles no estaba interesado en el idealismo porque no estaba interesado en una reforma radical del sistema pol\u00edtico de la <em>polis<\/em>, sino que estaba interesado en una clasificaci\u00f3n racional del mundo tal y como era. La filosof\u00eda helenista persigui\u00f3 una sabidur\u00eda individual de adaptaci\u00f3n a un mundo considerado inmodificable por la acci\u00f3n pol\u00edtica organizada, y el idealismo no pod\u00eda interesarle sino como dato erudito e historiogr\u00e1fico. Todas las filosof\u00edas religiosas (no importa si cristianas, hebraicas o musulmanas) no pudieron ser idealistas, aunque utilizasen instrumentalmente a un Plat\u00f3n teologizado y arrancado de su contexto griego, en cuanto presuponen la existencia externa de Dios con el consecuente e inevitable realismo gnoseol\u00f3gico y la teor\u00eda del reflejo (elemento com\u00fan a todas las religiones, desde las monote\u00edstas de Tom\u00e1s de Aquino hasta las positivistas de Engels y Lenin). Finalmente, el pensamiento del siglo XV no pudo ser idealista porque se interes\u00f3 por una construcci\u00f3n cient\u00edfica del mundo sobre la base de su cuantificaci\u00f3n y de su matem\u00e1tica experimental (ver la correcta interpretaci\u00f3n que hace Husserl de Galileo y de su ciencia).<\/p>\n<p>En tercer lugar, se comprende mejor por qu\u00e9 Kant, sobre la base de los prop\u00f3sitos que se pon\u00eda, no hubiese podido conseguirlos de modo idealista. Kant trataba de deslegitimar racionalmente la pretendida normatividad del campo pol\u00edtico y social, motivado por la conformidad con una fundaci\u00f3n metaf\u00edsica de tipo trascendental en el campo de la ciencia (cfr. <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/em>) y en el campo de la moral (cfr. <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pr\u00e1ctica<\/em>). El \u00fanico modo de hacerlo era golpear en el coraz\u00f3n al presupuesto ontol\u00f3gico del idealismo plat\u00f3nico (conservado inteligentemente en este punto, incluso por el no idealista Arist\u00f3teles), es decir, la necesaria unidad ontol\u00f3gica de las categor\u00edas del pensamiento y de las categor\u00edas del ser. La separaci\u00f3n metodol\u00f3gica, y sobre todo ontol\u00f3gica, entre las categor\u00edas del pensamiento ylas categor\u00edas del ser le era necesaria a Kant para criticar el uso ontol\u00f3gico de las categor\u00edas de causalidad, de modo que Dios se expulsara del mundo como su creador y legislador y la religi\u00f3n pudiese ser integralmente reinterpretada como moralidad formal e individual. El \u201crobinsonismo filos\u00f3fico\u201d de Kant imitaba en el campo filos\u00f3fico al robinsonismo econ\u00f3mico de Adam Smith, hecho que explica la furia de Kant contra la llamada \u201cmoral heter\u00f3noma\u201d, no completamente fundada sobre deberes morales del sujeto individual incondicionado.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, la hip\u00f3tesis de Koselleck lleva a la conclusi\u00f3n de que el sujeto hist\u00f3rico-social del siglo XVIII, llamado \u201cburgues\u00eda\u201d, fue el presupuesto de la g\u00e9nesis del pensamiento abstracto-formal de un concepto unitario de historia universal, entendida como concepto trascendental (es decir, Kant) y como concepto auto-reflexivo y dial\u00e9ctico (es decir, Hegel). A prop\u00f3sito, no se debe pensar de forma grotesca y economicista en una especie de correspondencia directa de la burgues\u00eda con los fil\u00f3sofos, primero ilustrados, despu\u00e9s idealistas y finalmente positivistas.<\/p>\n<p>Las influencias filos\u00f3ficas son siempre indirectas, y se encuentran en el \u00e1mbito de la causalidad an\u00f3nima, sist\u00e9mica y estructural (Louis Althusser). Los mercantes y prestamistas medievales, llenando sus bolsas de florines, no convocaron a los te\u00f3logos para inventar el Purgatorio y as\u00ed poderse arrepentir a tiempo y no terminar en el infierno. Los capitalistas no convocaron a los intelectuales en los a\u00f1os 80 del siglo XX para que inventasen la Posmodernidad, explicando que la historia se hab\u00eda terminado y los proyectos revolucionarios no son ya aquellos grandes relatos (Lyotard), secularizando la escatolog\u00eda judaico-cristiana en el lenguaje de la econom\u00eda pol\u00edtica (L\u00f6with). Los te\u00f3logos del siglo XII y los intelectuales del siglo XX hacen estas cosas gratis (aunque si pueden cobrar, \u00a1tanto mejor!) porque advierten en el aire el esp\u00edritu de los tiempos (el hegeliano <em>Zeitgeist<\/em>) y se mueven en consecuencia.<\/p>\n<p><strong>7. La estructura dial\u00e9ctica del idealismo de Fichte<\/strong><\/p>\n<p>El precedente directo de la admirable <em>Doctrina de la Ciencia<\/em> de Fichte es ciertamente Kant; no trato de negarlo. Y, sin embargo, desde mi punto de vista, son todav\u00eda m\u00e1s importantes que la discusi\u00f3n de la naturaleza del Yo otros dos supuestos: el renacimiento de la unidad del mundo (<em>en kai pan<\/em>) propuesto por el spinoziano Lessing y la creaci\u00f3n de la filosof\u00eda de la historia hecha por primera vez en Alemania por Herder. En los manuales de historia de la filosof\u00eda, la g\u00e9nesis del idealismo fichteano generalmente se deriva de la discusi\u00f3n sobre el kantismo. En mi opini\u00f3n, la g\u00e9nesis del idealismo fichteano debe ser reconstruida a partir de al menos cuatro factores distintos: la influencia de la revoluci\u00f3n francesa, que en Alemania lleg\u00f3 a trav\u00e9s de un filtro filos\u00f3fico idealista; la necesidad del abandono de Kant debido al hecho de que la deslegitimaci\u00f3n te\u00f3rica de la metaf\u00edsica religiosa, ya instaurada, no se sent\u00eda m\u00e1s como necesaria, implementada ya la separaci\u00f3n cr\u00edtica entre categor\u00edas del pensamiento y categor\u00edas del ser; el renacimiento de Spinoza llevado a cabo por Lessing, para quien el mundo, tanto natural como social, es pensado de modo unitario y a trav\u00e9s de un solo concepto necesariamente monista; y, finalmente, la filosof\u00eda de la historia de Herder, para quien la completa historia universal es pensada de modo unitario en la forma de progreso y dial\u00e9ctica, a trav\u00e9s de la necesidad de aquello que Hegel definir\u00eda posteriormente como \u201cel poder de la negatividad\u201d.<\/p>\n<p>La genialidad de Fichte se encuentra en el hecho de que este hijo de siervos de la gleba supo unir creativamente cuatro componentes (el primero hist\u00f3rico, los otros tres filos\u00f3ficos) en una filosof\u00eda original, que restaur\u00f3 el punto de vista plat\u00f3nico del mundo despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os,de forma obviamente distinta porque ya no se trataba de un idealismo de dos mundos fundado sobre la matem\u00e1tica geom\u00e9trica (m\u00e1s exactamente, la geometr\u00eda \u201cvisible\u201d) sino de un idealismo de un solo mundo basado en la historia universal como un solo concepto de tipo trascendental-reflexivo.<\/p>\n<p>El principio fichteano del Yo es la met\u00e1fora de la entera humanidad pensada a trav\u00e9s de un concepto unitario abstracto y universal, as\u00ed como la burgues\u00eda europea de finales del siglo XVIII y principios del XIX se conceb\u00eda a s\u00ed misma como la clase abstracta y universal. Decir que el Yo pone al No-Yo (expresi\u00f3n que, en general, parece una locura a todos los estudiantes que no comprenden su elemental significado) quiere decir, sin met\u00e1foras, que la entera humanidad (el Yo) pone continuamente obst\u00e1culos a su propio progreso (el No-Yo), obst\u00e1culos que deben ser pensados como superables desde el punto de vista \u201cidealista\u201d. En su genial <em>Terminolog\u00eda Filos\u00f3fica<\/em> Adorno insiste mucho en el hecho de que lo opuesto al \u201cidealismo\u201d en sentido fichteano no es el criticismo de Kant o el empirismo de Locke, sino el \u201cdogmatismo\u201d, definido como el punto de vista de quien cree que las cosas no se pueden cambiar, siempre han sido as\u00ed y siempre lo ser\u00e1n.<\/p>\n<p>La valoraci\u00f3n de Adorno permite comprender una simple paradoja. En el lenguaje com\u00fan de quien no ha seguido nunca lecciones de filosof\u00eda o ignora completamente la terminolog\u00eda filos\u00f3fica, el \u201cidealista\u201d es quien cree que puede cambiar el mundo sobre la base de los propios\u201cideales\u201d. Como es sabido, el idealista m\u00e1s importante de todos, es decir, Hegel, efectu\u00f3 una cr\u00edtica radical a este punto de vista a trav\u00e9s de la figura de la moralidad abstracta y de la llamada\u201calma bella\u201d, para quien la Idea debe ser considerada como la totalidad expresiva de la naturaleza y de la historia y no como idealidad abstracta a realizar.<\/p>\n<p>Y ahora, \u00bfqu\u00e9 es el idealismo? \u00bfEl de Fichte o el de Hegel? Aqu\u00ed est\u00e1 el centro del problema. \u00bfEl idealismo es una idealidad a realizar o la racionalizaci\u00f3n del presente hist\u00f3rico para interpretarlo del modo m\u00e1s correcto posible?<\/p>\n<p><strong>8. Los dos c\u00f3digos del idealismo. El c\u00f3digo de Fichte y el c\u00f3digo de Hegel. \u00bfIncompatibilidad o complementariedad?<\/strong><\/p>\n<p>Los te\u00f3logos medievales aconsejaban sabiamente razonar por <em>genus proximum et differentiam specificam<\/em>. Del mismo modo, necesitamos primero aislar el elemento com\u00fan y despu\u00e9s el elemento diferencial de los c\u00f3digos idealistas de Fichte y de Hegel, sin distraernos demasiado con los datos biogr\u00e1ficos y de evoluci\u00f3n que ambos tuvieron en su viaje intelectual (<em>Denkweg<\/em>). Todos los fil\u00f3sofos, grandes, peque\u00f1os y peque\u00f1\u00edsimos, tienen un viaje intelectual de pensamiento en su vida, pero lo que cuenta es el c\u00f3digo te\u00f3rico unitario que entregan, primero a sus contempor\u00e1neos y despu\u00e9s a la posteridad. Como revel\u00f3 Heidegger, cada gran pensador piensa siempre y solo una cosa.<\/p>\n<p>El elemento com\u00fan a Fichte y a Hegel est\u00e1 en que la filosof\u00eda es pensada como un solo instrumento encarado a reconstruir la comunidad social perdida y disuelta, donde todas las otras f\u00f3rmulas usuales (la tradici\u00f3n de la costumbre, el amor cristiano, el arte, etc.) no serv\u00edan ya para la recomposici\u00f3n social necesaria despu\u00e9s de la disoluci\u00f3n de la vieja sociedad feudo-se\u00f1orial. Se trata de un m\u00ednimo com\u00fan denominador fundamental. El hecho de que Fichte hable de \u201c\u00e9poca del completo pecado\u201d, mientras m\u00e1s sobriamente Hegel se limite a hablar de \u201c\u00e9poca de gestaci\u00f3n y de traspaso\u201d es ciertamente significativo para comprender las diversas aproximaciones \u201cemocionales\u201d de los dos grandes idealistas (y tan solo de ellos dos, porque desde mi punto de vista Schelling, m\u00e1s que un idealista, debe ser interpretado como un pante\u00edsta rom\u00e1ntico y como un \u201cspinozista kantiano\u201d, seg\u00fan las agudas e inexorables connotaciones de Hegel), pero no debe hacernos perder de vista el elemento com\u00fan de sus reacciones al viejo mundo en todas sus versiones (versi\u00f3n religiosa tradicional, versi\u00f3n kantiana, y versi\u00f3n ilustrada-francesa).<\/p>\n<p>Hubo una interesante discusi\u00f3n filos\u00f3fica entre quienes insistieron en que la Modernidad era, en cierto sentido, \u201cautoafirmada\u201d (Werner Blumenberg), y quienes afirmaron que la modernidad era el fruto de una secularizaci\u00f3n progresiva de teor\u00edas teol\u00f3gicas precedentes (Karl L\u00f6with, y, de forma distinta, m\u00e1s convergente, Carl Schmitt). La primera teor\u00eda me parece sacada de la historia del bar\u00f3n de M\u00fcnchausen, de modo que la modernidad se autoafirma del mismo modo en que nuestro h\u00e9roe se levanta hacia el cielo tirando de su propia coleta. La segunda teor\u00eda exagera de modo hipertr\u00f3fico la importancia del componente b\u00edblico mesi\u00e1nico de origen hebraico (e indirectamente asirio-babil\u00f3nico) de la cultura occidental europea, como si los griegos no hubiesen existido excepto como par\u00e1sitos del trabajo de sus esclavos (seg\u00fan la lectura del bigotudo testarudo Nietzsche y de todos sus sucesores, variante S\u00faperhombre o variante M\u00e1s all\u00e1 del hombre, variante de derechas nazi o variante de izquierdas libertaria). Personalmente, prefiero interpretar el idealismo filos\u00f3fico alem\u00e1n de Fichte y Hegel no como autoafirmaci\u00f3n de la modernidad a lo M\u00fcnchausen o como secularizaci\u00f3n de la escatolog\u00eda hebraico-cristiana (llevada al extremo en el comunismo de Marx), sino como restauraci\u00f3n en una forma hist\u00f3rica nueva de la herencia de los griegos, cuyo naturalismo, aunque todav\u00eda no mediado por el historicismo universalista, no hubiese soportado (y todav\u00eda menos concebido) la separaci\u00f3n kantiana entre categor\u00edas del ser y categor\u00edas del pensamiento. Esta separaci\u00f3n, ya sea en la variante inglesa de David Hume, que da lugar a la econom\u00eda pol\u00edtica como ciencia autofundada y autorreferencial sin m\u00e1s fundamentos (ni religiosos, ni iusnaturalistas ni contractuales), o en la variante alemana de Kant, que da lugar a una moralidad individualista de sujetos aislados, no pod\u00eda permitir pensar en una comunidad renovada (<em>Gemeinschaft<\/em>, <em>Allgemeines<\/em>, etc.), que era lo que Fichte y Hegel quer\u00edan, aunque con estrategias filos\u00f3ficas distintas, en parte complementarias y en parte alternativas. Se mire como se mire, se termina siempre en la hip\u00f3tesis de Kosolleck, para quien el concepto unitario de historia universal presupone el emerger hist\u00f3rico de la burgues\u00eda europea y del inicio del proceso de generalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n capitalista y del valor de cambio. El concepto abstracto de historia universal es aqu\u00ed tambi\u00e9n (no solo, sino tambi\u00e9n) el contenedor del concepto abstracto de valor de cambio. Estoy muy avergonzado de decir algo as\u00ed, porque temo el reduccionismo extremista de Adorno o Sohn-Rethel, pero en este caso creo que es necesario correr el riesgo del reduccionismo antes que continuar dando la impresi\u00f3n de que los conceptos nacen por casualidad, sin ser la necesidad de una deducci\u00f3n social de las categor\u00edas del pensamiento a partir de las relaciones sociales de producci\u00f3n subyacentes. \u00bfO se piensa que Descartes se invent\u00f3 su concepto abstracto de <em>Cogito<\/em> reduciendo el viejo y venerable concepto de verdad al concepto de certeza del sujeto representante? \u00bfSe piensa que el contexto hist\u00f3rico circundante no tuvo nada que ver con el sucesivo concepto operativo de certeza del sujeto?<\/p>\n<p>Hegel sostiene que una teor\u00eda filos\u00f3fica testimonia su victoria por el mero hecho de dividirse en dos &#8211; y yo creo que es as\u00ed. La victoria (provisional) del c\u00f3dice idealista sobre el c\u00f3dice criticista de Kant se realiza con la divisi\u00f3n entre el modelo de Fichte y el modelo de Kant. Se trata de una victoria provisional, porque a partir de 1865 (Lange, etc) el modelo kantiano se convierte de nuevo en hegem\u00f3nico, primero en las universidades alemanas y despu\u00e9s en la comunidad universitaria mundial. Y esto no es casualidad, porque la burgues\u00eda, no m\u00e1s revolucionaria, vuelve a contentarse con el dualismo kantiano y con el programa laicista moderado que se limita a deslegitimar las viejas religiones, relegadas al asistencialismo de los enfermos y los pobres.<\/p>\n<p>El idealismo, entonces, vive estructuralmente de la interacci\u00f3n entre dos polos te\u00f3ricos. De un lado, el modelo de la praxis revolucionaria de modificaci\u00f3n del mundo de Fichte, metaforizada a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el Yo (y este yo es la humanidad completa, pensada unitariamente como concepto din\u00e1mico y activo de tipo trascendental reflexivo) y el No-Yo (es decir los obst\u00e1culos que la humanidad, en su historia, pone siempre delante de s\u00ed misma). Del otro lado, el modelo de la reconciliaci\u00f3n del mundo consigo mismo de Hegel, metaforizado a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la Conciencia (es decir el contenido emp\u00edrico de la experiencia hist\u00f3rica en el trabajo de la sucesi\u00f3n de figuras fenomenol\u00f3gicas) y la Autoconciencia (es decir la aproximaci\u00f3n a la comprensi\u00f3n de la identidad entre realidad y raz\u00f3n en la historia del presente). Con todo esto, los dos c\u00f3dices idealistas llegaron juntos al encuentro con Karl Marx.<\/p>\n<p><strong>9. El cruce de Fichte y de Hegel con Marx. Problemas preliminares<\/strong><\/p>\n<p>Bibliotecas enteras que colapsan bajo el peso de millones de vol\u00famenes han sido escritas sobre el problema de las relaciones entre el idealismo y el materialismo, pero a menudo los ensayistas no se han preguntado qu\u00e9 quer\u00edan decir exactamente con el t\u00e9rmino de \u201cidealismo\u201d y \u201cmaterialismo\u201d, y, por ello, todo lo dicho parece vago, confuso y poco claro. A pesar de las limitaciones de espacio, en este ensayo se buscar\u00e1 aclarar sem\u00e1nticamente el uso de los t\u00e9rminos implicados. Solo de este modo se podr\u00e1 afrontar la vieja cuesti\u00f3n del problema de las relaciones entre Hegel y Marx. Sobre el Marx lector de Hegel existe obviamente una bibliograf\u00eda aluvial y torrencial, porque Hegel y Marx han devenido rehenes de un campo de batalla secular entre marxistas filo hegelianos (Lenin, Gramsci, Luk\u00e1cs, Hyppolite, Ilienkov, etc.) y marxistas antihegelianos (Stalin, Della Volpe, Colletti, Sacrist\u00e1n, Althusser, La Grassa, etc.). No pudiendo obviamente extendernos en los detalles por razones de espacio, me limitar\u00e9 aqu\u00ed a sintetizar en tres momentos sucesivos la compleja relaci\u00f3n entre Marx y Hegel, o m\u00e1s exactamente el problema de Marx como lector de Hegel. Sin olvidar, finalmente, tal y como ha revelado en un \u00f3ptimo estudio Roberto Fineschi, que no es necesario partir del presupuesto de que Marx tuviese siempre raz\u00f3n en su cr\u00edtica a Hegel. Algunas veces tuvo raz\u00f3n pero otras veces estuvo equivocado, ya fuese filol\u00f3gicamente o te\u00f3ricamente. En un primer momento, el de su juventud, Marx tuvo el problema psicoanal\u00edtico del asesinato del padre, en este caso de Hegel. Marx escribe una tesis de graduaci\u00f3n \u201cmaterialista\u201d sobre Dem\u00f3crito y Epicuro, autores despreciados y considerados irrelevantes por Hegel, para quien los \u00fanicos autores verdaderamente interesantes de la Grecia cl\u00e1sica eran Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles. A los 24 a\u00f1os de edad, Marx escribe una demolici\u00f3n sin apelaci\u00f3n de la <em>Filosof\u00eda del Derecho<\/em> de Hegel basada en el uso de las categor\u00edas de hip\u00f3stasis, es decir sobre la correcta universalizaci\u00f3n ideal del particular hist\u00f3ricoemp\u00edrico, en el que acusa a Hegel de transformar la familia, la sociedad civil y el estado en determinaciones universales del llamado Esp\u00edritu Objetivo. De Hegel Marx no deja aparentemente piedra sobre piedra, pero dos a\u00f1os despu\u00e9s (cfr. <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em> de 1844) utiliza ampliamente la categor\u00eda hegeliana de alienaci\u00f3n, aunque sea con un significado distinto del que le da Hegel (pero absolutamente compatible, al menos a mi parecer). El asesinato simb\u00f3lico del Padre-Hegel, padre ciertamente inc\u00f3modo, era probablemente el presupuesto indispensable para la creaci\u00f3n de la propia teor\u00eda aut\u00f3noma (el materialismo hist\u00f3rico, obviamente).<\/p>\n<p>En un segundo momento, en los a\u00f1os 50 y 60 en Londres, impregnado de la elaboraci\u00f3n de su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica y del <em>Capital<\/em> (publicado en 1867), Marx escribe algunas cartas privada a Lassalle y a Engels en las que dice abiertamente querer usar la \u201cciencia alemana\u201d en su exposici\u00f3n. Por \u201cciencia alemana\u201d no se puede ciertamente entender una f\u00edsica o una qu\u00edmica alemanas (Marx era irascible, pero no era est\u00fapido), sino que debemos concluir que Marx se refer\u00eda al aparato conceptual de la <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em> de Hegel, del todo incompatible con la l\u00f3gica empirista de Stuart Mill, despreciada por Marx. No tenemos aqu\u00ed el espacio para demostrarlo (pero no es dif\u00edcil, ver Rubin, Rosdolsky, Reichelt, etc.), pero a m\u00ed me parece claro que la l\u00f3gica con la que Marx construye su concepto de \u201ccapital\u201d (no confundir con el examen sociol\u00f3gico y econ\u00f3mico de la sociedad capitalista verdaderamente existente entonces, y hoy) es exactamente el modelo de la ciencia de la l\u00f3gica de Hegel, que no tiene nada que ver con el criticismo de Kant ni con el empirismo de Stuart Mill.<\/p>\n<p>En un tercer momento, en la \u00faltima fase de su vida, Marx se declara abiertamente estudiante del \u201cgran pensador\u201d Hegel, contrapuesto a la \u201cmiseria\u201d del tiempo presente (tiempo presente: 1867-1883). Marx utiliza la met\u00e1fora de la inversi\u00f3n, afirmando limitarse a poner sobre los pies aquello que en Hegel ya era perfecto pero que descansaba sobre la cabeza. \u00bfPodemos discutir ahora sin prejuicios esta met\u00e1fora de la inversi\u00f3n?<\/p>\n<p><strong>10. La met\u00e1fora de la inversi\u00f3n. La filosof\u00eda de la praxis y la cuesti\u00f3n del materialismo de Marx<\/strong><\/p>\n<p>De cuanto puedo comprender, la afirmaci\u00f3n de Marx sobre la inversi\u00f3n de la dial\u00e9ctica hegeliana que caminaba sobre la cabeza y fue puesta por \u00e9l sobre los pies para que pudiese caminar m\u00e1s s\u00f3lidamente es una met\u00e1fora de contorsionista y de saltimbanqui, que debe ser explicada e interpretada para devenir cre\u00edble y razonable. Trataremos de hacerlo.<\/p>\n<p>En primer lugar, el mismo Marx admite que su dial\u00e9ctica y la de Hegel son iguales en el fondo, y son simplemente dos variantes de un \u00fanico c\u00f3dice hist\u00f3rico, de un \u00fanico mundo de dial\u00e9ctica. Estoy perfectamente de acuerdo. Primero, la dial\u00e9ctica de Hegel y la de Marx son ambas ontol\u00f3gicas, o m\u00e1s exactamente l\u00f3gico-ontol\u00f3gicas, y en este sentido recurren a la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica de unidad de las categor\u00edas del pensamiento y del ser (social) de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, y no tienen ning\u00fan punto en com\u00fan con la concepci\u00f3n de dial\u00e9ctica como ilusi\u00f3n trascendental de Kant (y sobre ella se funda la com\u00fan convicci\u00f3n de la dial\u00e9ctica en Hegel y en Marx por parte de Karl Popper). Segundo, la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica de un solo mundo de Hegel y de Marx es una dial\u00e9ctica de lo finito, que siendo finito es tambi\u00e9n temporalmente determinado, y en cuanto temporalmente determinado en su contradicci\u00f3n puede ir m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo. No veo aqu\u00ed diferencia cualitativa en el concepto de dial\u00e9ctica en Hegel y en Marx, mientras veo total incompatibilidad con Kant. Respeto las buenas intenciones del marxismo neokantiano y tambi\u00e9n acepto sus objetivos pol\u00edticos, pero desde el punto de vista rigurosamente filos\u00f3fico el marxismo kantiano es un mar seco, un sol fr\u00edo y un pez mam\u00edfero.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la met\u00e1fora de la inversi\u00f3n de la dial\u00e9ctica no pudo m\u00e1s que significar una cosa: Marx hubiese puesto la dial\u00e9ctica de la historia sobre los pies dando primac\u00eda a la estructura sobre la superestructura en lugar de la primac\u00eda de las \u201cideas\u201d. En el interior de la estructura se desarrolla la lucha de clases entre el proletariado y la burgues\u00eda. Pero en Hegel no existe esa\u00a0 primac\u00eda de la estructura sobre la superestructura, y por esta raz\u00f3n en Hegel la dial\u00e9ctica estar\u00eda \u201ccabeza abajo\u201d.<\/p>\n<p>Este es un peque\u00f1o problema. Expuestas as\u00ed las cosas, parecer\u00eda que en Hegel la dial\u00e9ctica fuese s\u00faper-estructural y tuviese lugar entre ideas, opiniones, ideolog\u00edas, en la confrontaci\u00f3n filos\u00f3fica entre concepciones del mundo, etc. Por decenios he escuchado esta incre\u00edble interpretaci\u00f3n de Hegel por parte de militantes pol\u00edticos, profesores desinformados de secundaria o universitarios, o simplemente confusos que hablaban \u201cde o\u00eddas\u201d. Se da el caso que en Hegel el t\u00e9rmino idea no significa un sin\u00f3nimo de opini\u00f3n o de concepci\u00f3n del mundo, ni del lockiano contenido emp\u00edrico de la conciencia. Hegel no era Habermas, seg\u00fan el cual el mundo procede a trav\u00e9s de confrontaciones entre profesores universitarios sobre la base de la teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa. Por usar un l\u00e9xico marxiano, la <em>Idea<\/em> de Hegel es la totalidad expresiva de la realidad hist\u00f3rica, y esto es a todos los efectos la unidad de estructura y superestructura, es decir exactamente lo que Marx entiende por dial\u00e9ctica, el punto de vista de la totalidad. Siempre he encontrado irresistiblemente c\u00f3mico que se atribuyese a Hegel la opini\u00f3n seg\u00fan la cual la idea hubiese sido la confrontaci\u00f3n entre opiniones e ideolog\u00edas. Desde el momento en que la totalidad dial\u00e9ctica de la realidad hist\u00f3rica no se puede efectivamente explicar con la confrontaci\u00f3n entre concepciones del mundo, opiniones e ideolog\u00edas, se vuelve necesario profundizar m\u00e1s en la cuesti\u00f3n y llegar hasta las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n. En esto reconozco la antipat\u00eda de todos los confusos sobre Hegel, antipat\u00eda que todos esos confusos muestran hacia quien posee mayor lucidez de pensamiento y de estudio. Resulta curioso que todos los confusos atribuyan a Hegel la idea de que todo lo que es real (ejemplo: quemas de brujas, campos de exterminio, bomba de Hiroshima, etc.) sea <em>ipso facto<\/em> racional. Cualquier estudiante de primer a\u00f1o de filosof\u00eda, a menos que caiga en manos de alguien que odie a Hegel (en la actual situaci\u00f3n posmoderna, el 90% de las posibilidades), deber\u00eda ser informado del hecho que para Hegel lo \u201creal\u201d no es todo lo emp\u00edrico que sucede, sino lo que corresponde a su concepto racional (<em>begriffsm\u00e4\u00dfig<\/em>). Por ejemplo, para Hegel, la violaci\u00f3n no es \u201creal\u201d, aunque suceda continuamente, porque no corresponde al concepto de libre relaci\u00f3n sexual entre adultos que dan su consentimiento. Y podr\u00eda continuar, pero s\u00e9 por experiencia que es in\u00fatil hacer dos cosas: enderezar las patas a los perros, y tratar de iluminar a quien odia a Hegel.<\/p>\n<p>En tercer lugar, conviene profundizar la naturaleza del llamado \u201cmaterialismo\u201d de Marx, y no darlo por descontado como hacen en general todos los \u201cismos\u201d, bebidos sin controlar la etiqueta de la botella de agua mineral. \u00bfEstamos seguros de que Marx fuese \u201cmaterialista\u201d? No hay duda de que Marx se declar\u00f3 a s\u00ed mismo como tal, pero en estos casos la autoafirmaci\u00f3n subjetiva ver\u00eddica no es un dato suficiente, aunque resulte indudablemente significativa. No se es empirista, racionalista, criticista, idealista o materialista por el simple hecho de decirlo, sino que ello se debe a la base de un verdadero c\u00f3digo te\u00f3rico basado en par\u00e1metros ciertos. S\u00f3crates sab\u00eda bien que no sab\u00eda nada. Descartes propon\u00eda el m\u00e9todo de la duda met\u00f3dica y de la duda hiperb\u00f3lica. A su turno, que Marx fuese realmente un materialista debe ser objeto de duda met\u00f3dica, porque la \u201cmateria\u201d que le concierne es tambi\u00e9n la idea filos\u00f3fica de materia, visto que Marx no se ocup\u00f3 jam\u00e1s de la \u201cmateria material\u201d en sentido cient\u00edfico, de la que se ocupan los f\u00edsicos, los qu\u00edmicos, los bi\u00f3logos, los genetistas, etc. Si buscamos indagar seriamente, y no solo por simple \u201chaber escuchado decir\u201d, sobre el concepto de materia en Marx, inmediatamente notamos que Marx lo utiliza siempre de modo metaf\u00f3rico, en al menos cuatro significados diversos (pero, buscando bien, ser\u00edan ciertamente todav\u00eda m\u00e1s).<\/p>\n<p>En primer lugar, por materialismo Marx indica su ate\u00edsmo, es decir la inexistencia de Dios, para quien el mundo de la naturaleza, en ausencia de cualquier Dios creador y de cualquier \u201cdise\u00f1o inteligente\u201d o de M\u00e1s All\u00e1, paradis\u00edaco o infernal, est\u00e1 compuesto \u00fanicamente de materia en movimiento en el tiempo y en el espacio. Seg\u00fan los materialistas franceses del siglo XVIII, la religi\u00f3n nace de la ignorancia, de la superstici\u00f3n, del miedo a la muerte y finalmente del enga\u00f1o de los sacerdotes. Seg\u00fan la postura \u201chuman\u00edstica\u201d de Feuerbach, la religi\u00f3n es simplemente la alienaci\u00f3n de la esencia humana proyectada en el cielo, por lo que la teolog\u00eda no es sino antropolog\u00eda invertida. Sin embargo, el simple ate\u00edsmo no basta para ser \u201cmaterialista\u201d. Por ejemplo Fichte, famoso s\u00faper idealista, que ning\u00fan manual del mundo definir\u00eda jam\u00e1s como \u201cmaterialista\u201d, fue expulsado de la universidad de Jena en 1798 por ate\u00edsmo. Giovanni Gentile, famoso h\u00edper idealista, fue puesto en los \u00edndices del Santo Oficio de la iglesia cat\u00f3lica porque los astutos te\u00f3logos hab\u00edan comprendido que su idealismo actualista llevaba inevitablemente al ate\u00edsmo, cosa que dijo el propio Gentile. Y se podr\u00eda continuar. El simple ate\u00edsmo niega ciertamente la divinidad, pero no por eso se da autom\u00e1ticamente el materialismo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, por materialismo Marx entiende su profunda convicci\u00f3n, enteramente compartida por m\u00ed, de que en la sociedad burguesa-capitalista el individuo accede a una libertad puramente formal, mientras la verdadera libertad material es posible tan solo con la superaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n capitalista y de la explotaci\u00f3n de clase que se deriva necesariamente. Esta es una filosof\u00eda rigurosa de la libertad, de tipo absolutamente hegeliano, no una forma de materialismo. Afirmando que la libertad formal debe ser acompa\u00f1ada y completada por la libertad material (atenci\u00f3n: \u00a1acompa\u00f1ada y completada, no solo abolida y sustituida, como en las interpretaciones comunistas del siglo XX del despotismo social partidista!), Marx se limita a ser coherente y riguroso con la concepci\u00f3n de la filosof\u00eda de la historia de Hegel, que pone en el centro el viaje hist\u00f3rico de la libertad.<\/p>\n<p>En tercer lugar, por materialismo Marx entiende la centralidad de la praxis revolucionaria y transformadora respecto de la simple contemplaci\u00f3n filos\u00f3fica. Esto parece claro en las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>; y es tambi\u00e9n la acepci\u00f3n de Antonio Gramsci, que nunca dud\u00f3 sobre el hecho de que el marxismo fuese una \u201cfilosof\u00eda de la praxis\u201d m\u00e1s all\u00e1 de la in\u00fatil dicotom\u00eda entre idealismo y materialismo, establecida no por Marx (muerto en 1883) sino en una obra de Engels de 1888, en la que Engels (no Marx) establece la dicotom\u00eda Idealismo\/Materialismo sobre bases puramente gnoseol\u00f3gicas, transformando el materialismo en realismo gnoseol\u00f3gico (la misma teor\u00eda del conocimiento de Tom\u00e1s de Aquino, pero con la materia externa a la voluntad de un Dios externo). Marx pensaba simplemente que los fil\u00f3sofos ya hab\u00edan interpretado suficientemente el mundo, y que se trataba de transformarlo (afirmaci\u00f3n desagradecida, \u00a1porque antes de Marx decenas de fil\u00f3sofos hab\u00edan tratado de cambiar el mundo!). Tambi\u00e9n, en la primera de las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, Marx afirma que no basta considerar el objeto como puro dato externo al sujeto (<em>Objekt<\/em>), sino que es necesario interpretarlo como algo que est\u00e1 delante (<em>Gegenstand<\/em>) y que debe ser cambiado y modificado por la praxis. Este \u201cobjeto\u201d considerado como <em>Gegenstand<\/em> se corresponde al cien por cien con el No-Yo del s\u00faper idealista Fichte, verdadero fundador de la filosof\u00eda de la praxis. \u00bfY no se trata del cien por cien de la filosof\u00eda de la praxis afirmar que el Yo debe modificar el No-Yo? \u00bfY no es tal vez la filosof\u00eda de la praxis concebir el Yo como entera humanidad pensada como sujeto revolucionario racional total, tal vez bajo direcci\u00f3n comunista y proletaria? \u00bfY no es fichteanismo puro la concepci\u00f3n comunista de la <em>Historia y conciencia de clase<\/em> de Luk\u00e1cs y de los <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/em> de Gramsci?<\/p>\n<p>En cuarto lugar, finalmente, por materialismo Marx entiende la primac\u00eda de la estructura sobre la superestructura. El materialismo, m\u00e1s all\u00e1 de las met\u00e1foras, deviene estructuralismo, o m\u00e1s exactamente estructuralismo dial\u00e9ctico. Escribo estructuralismo dial\u00e9ctico, y no simplemente materialismo o simplemente estructuralismo porque, para Marx, la estructura, que es siempre estructura de un modo de producci\u00f3n social espec\u00edfico, entendida como espacio de fuerzas productivas, relaciones de producci\u00f3n e ideolog\u00eda, es vista como capaz de automovimiento interno, regido por los conflictos dial\u00e9cticos de estos tres elementos. Pero la materia es met\u00e1fora de estructura, y solo de esta. Hasta ahora, solo he usado el m\u00e9todo cartesiano de la duda met\u00f3dica, \u201cdudando\u201d de que el uso del t\u00e9rmino materia y materialismo en Marx haya sido \u00fanicamente la trasposici\u00f3n metaf\u00f3rica de cuatro cosas que con la \u201cmateria\u201d de las ciencias naturales se relacionan como las coles con la merienda (materia como met\u00e1fora de la primac\u00eda del ate\u00edsmo sobre la religi\u00f3n, materia como met\u00e1fora de la primac\u00eda de la libertad comunista sobre la burguesa, materia como met\u00e1fora de la primac\u00eda de la praxis sobre la pura interpretaci\u00f3n y\/o contemplaci\u00f3n, y finalmente materia como primac\u00eda de la estructura de un modo de producci\u00f3n sobre la superestructura).<\/p>\n<p>Pasemos ahora a la verdadera duda hiperb\u00f3lica. Esta puede ser tratada en dos momentos sucesivos. En primer lugar, seg\u00fan la aguda interpretaci\u00f3n de la estudiosa griega Maria Antonopoulou, el verdadero \u201cmaterialismo\u201d en el significado actual del t\u00e9rmino no es de ninguna manera una especie de gran relato continuo a lo Lyotard (o si se quiere a lo Heidegger, que de hecho ha escrito una gran narraci\u00f3n continua de Plat\u00f3n a Nietzsche, con resoluciones finales de la metaf\u00edsica occidental en t\u00e9cnica planetaria), que comienza con Dem\u00f3crito y llega hasta Darwin y m\u00e1s all\u00e1, sino un puro producto dieciochesco. Por decir m\u00e1s, el materialismo no tiene ning\u00fan car\u00e1cter progresista, proletario, revolucionario o de \u201cizquierda\u201d, sino que es un producto de la necesaria unificaci\u00f3n trascendental burguesa del espacio, en cuanto el capitalismo no pudo consentir dos \u201cespacios\u201d, uno para Dios y otro para los hombres, sino que tendi\u00f3 irresistiblemente a concebir un espacio \u00fanico, es decir un m\u00e9dium homog\u00e9neo en el que la mercanc\u00eda pudiese moverse en todas direcciones sin ninguna necesidad de ser metaf\u00edsicamente legitimada por una divinidad monote\u00edsta superior. Lejos de ser \u201cproletario\u201d, el materialismo es la cosa m\u00e1s capitalista que existe en el mundo, cosa comprensible por la gente com\u00fan, incomprensible para el fil\u00f3sofo medio, en particular para aquel que se auto declara \u201cmarxista\u201d. En segundo lugar, sobre el hecho de que Marx auto interpretase su genial teor\u00eda hist\u00f3rica de la sucesi\u00f3n de modos de producci\u00f3n (que desde mi punto de vista no es una \u201cciencia de la historia\u201d, como pensaba Althusser, aunque es la aproximaci\u00f3n m\u00e1s cercana a una inteligibilidad del curso hist\u00f3rico que yo haya conocido) en t\u00e9rminos de\u00a0 materialismo, m\u00e1s que simple y sobrio estructuralismo hist\u00f3rico, es desde mi punto de vista responsable de su deriva positivista, que al fin de su vida lo empuj\u00f3 a repetir continuamente la necedad insostenible por la que los procesos hist\u00f3ricos eran analizables como \u201cprocesos de historia natural\u201d, de lo que se deriva aquella in\u00fatil errada \u201cdarwinizaci\u00f3n de Marx\u201d que despu\u00e9s fue convertida en la ideolog\u00eda determinista y teleol\u00f3gica del comunismo hist\u00f3rico del siglo XX, que durante un siglo repiti\u00f3 que el fin del capitalismo era previsible \u201ccomo un proceso de historia natural\u201d. Hegel no lo hubiese dicho nunca. Una simple lectura de su <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, de hecho, hace comprender que el poder de lo negativo que deriva del pasaje de la L\u00f3gica del Ser a la L\u00f3gica de la Esencia no se resuelve, y no puede ser resuelto, sin un pasaje final a la L\u00f3gica del Concepto (Begriff), en el que concepto (<em>Begriff<\/em>) no es otra cosa que la subjetividad libre autoconsciente de s\u00ed misma. Quien crea que los procesos de historia natural, observando el mundo de la naturaleza material (minerales, vegetales y animales), son autoconscientes y libres, deber\u00eda seguir un curso de introducci\u00f3n a la mineralog\u00eda, bot\u00e1nica y zoolog\u00eda, y no ocuparse de filosof\u00eda, donde solo llevar\u00eda confusiones.<\/p>\n<p><strong>11. Marx lector de Hegel. Consideraciones elementales<\/strong><\/p>\n<p>Para acercarse al Marx lector de Hegel no basta conocer las nociones generales y escolares sobre Marx que se nos ofrecen en los vol\u00famenes variamente titulados \u201cqu\u00e9 cosas dijo verdaderamente Marx\u201d. Debe hacerse un esfuerzo interpretativo y penetrar en el coraz\u00f3n expresivo del pensamiento de Marx (y obviamente en el de Hegel). Si seguimos el principio metodol\u00f3gico de Heidegger, por el que todo gran pensador piensa solo y siempre una sola cosa, \u00bfcu\u00e1l era la cosa que subyace en el c<em>oraz\u00f3n expresivo del pensamiento de Marx<\/em>?<\/p>\n<p>Se han dado muchas respuestas a esta pregunta. Seg\u00fan cuando, el coraz\u00f3n expresivo del pensamiento de Marx ha sido hallado en la teor\u00eda filos\u00f3fica de la alienaci\u00f3n, en la teor\u00eda econ\u00f3mica del valor-trabajo, en la teor\u00eda social de las clases, de la explotaci\u00f3n del plusvalor, en la teor\u00eda pol\u00edtica de la dictadura del proletariado y del comunismo, en la teor\u00eda hist\u00f3rica de las sucesiones de modos de producci\u00f3n sociales, etc. Como un prisma que rueda ante nuestros ojos, todas estas caras son reales y leg\u00edtimas, pero tras haberlas visto todas (y el ver es necesariamente idealista, si se recuerda la interpretaci\u00f3n de Plat\u00f3n dada en los p\u00e1rrafos precedentes), continuamos sin saber cu\u00e1l es el coraz\u00f3n expresivo unitario del pensamiento de Marx.<\/p>\n<p>En lugar de hacer una larga lista de todas las interpretaciones expresivo-unitarias de Marx, me limitar\u00e9 a recordar una sola, particularmente curiosa y ciertamente poco conocida. El estudioso ingl\u00e9s Francis Wheen, autor de dos interesantes estudios (una biograf\u00eda de Marx y un estudio monogr\u00e1fico sobre <em>El Capital<\/em>) sostuvo que <em>El Capital<\/em> puede ser le\u00eddo como un melodrama victoriano o un romance g\u00f3tico, donde \u201clos h\u00e9roes son esclavizados y luego destruidos por el monstruo que han creado\u201d. A diferencia de c\u00f3mo ha sido la lectura de Marx durante el \u00faltimo siglo, Marx no se mover\u00eda entre hip\u00f3tesis \u201ccient\u00edficas\u201d, que ser\u00edan tan solo una cobertura de legitimaci\u00f3n erudita externa para militantes y\/o profesores, sino siguiendo una intuici\u00f3n literaria, elaborada despu\u00e9s econ\u00f3micamente. Los \u201cmonstruos\u201d que act\u00faan sobre \u00e9l deben entenderse como subjetivaciones ret\u00f3ricas de un proceso impersonal, an\u00e1logo a las personificaciones de la \u201cnaturaleza\u201d en Darwin o de la \u201cfuerza\u201d en Newton, desde el momento que, como en todas las verdades \u201ccient\u00edficas\u201d, incluso la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica contradice la experiencia cotidiana, y el estilo de escritura debe rendir justicia al extra\u00f1amiento, a la nueva e impactante representaci\u00f3n del mundo que propone.<\/p>\n<p>Desde mi punto de vista, Wheen capta un punto esencial que generalmente escapa a los pedantes enfoques de tipo filol\u00f3gico y citatol\u00f3gico. Este punto pasa por alto que Marx escribe una obra <em>literaria<\/em> que se esconde bajo la apariencia de una obra filos\u00f3fica, econ\u00f3mica, hist\u00f3rica y pol\u00edtica. No se crea que reconociendo el valor de la lectura extra\u00f1a de Wheen yo trato de golpear oblicuamente a Marx, eliminando las llamadas \u201ccredenciales cient\u00edficas\u201d. Es exactamente lo contrario. Estudiante de Marx, yo creo al contrario: que el coraz\u00f3n expresivo del pensamiento de Marx es el descubrimiento de la <em>desmesura incontrolable<\/em> de la producci\u00f3n capitalista, redescubierta en el siglo XX por Adorno (el Todo es Falso), por G\u00fcnter Anders (la naturaleza humana est\u00e1 obsoleta, no puede mantenerse al d\u00eda a la velocidad de las innovaciones capitalistas), y finalmente por Heidegger (la t\u00e9cnica, en la que se resuelve la larga historia de la metaf\u00edsica occidental, da lugar al fin a un dispositivo an\u00f3nimo e impersonal e incontrolable, el <em>Gestell<\/em>). Estudiante de Hegel y de Luk\u00e1cs, considero el arte tan (y en algunos casos todav\u00eda m\u00e1s) \u201ccognoscitivo\u201d como la ciencia y la filosof\u00eda. Por ello, aun considerando que la llave para comprender a Marx fuese su biblioteca literaria (l\u00e9ase el aclarador ensayo de S.S. Prawer) antes que sus aburridas consideraciones sobre Hegel, Smith, Ricardo o Malthus, para m\u00ed no cambiar\u00eda absolutamente nada en la valoraci\u00f3n que hago de Marx y en mi substancial an\u00e1lisis de las tesis b\u00e1sicas y de fondo sobre la sociedad capitalista.<\/p>\n<p>Tomemos en consideraci\u00f3n las 142 armas que exist\u00edan en 1867 (a\u00f1o de la publicaci\u00f3n del primer libro de <em>El Capital<\/em>) y en 2009 (a\u00f1o en el que escribo esta modesta nota). Si tomamos en consideraci\u00f3n este periodo de tiempo, ya es suficiente para permitir un balance hist\u00f3rico y acordar que la hip\u00f3tesis de Wheen no es tan descabellada. El desarrollo capitalista se ha revelado como un mecanismo an\u00f3nimo e impersonal, escapado completamente de nuestras manos, un fantasma que, desde mi punto de vista, ya no se trata del sujeto existente llamado \u201cburgues\u00eda\u201d, que est\u00e1 produciendo efectos como la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica del planeta y la degradaci\u00f3n antropol\u00f3gica y cultural de los ciudadanos, reducidos a animales televisivos manipulados y progresivamente abaratados hasta la demencia.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de Wheen no es la \u00fanica posible, pero creo que puede devenir el punto de partida para descender a las profundidades, en una lectura de Hegel hecha por Marx, que no repita una vez m\u00e1s las banalidades escolares de las habituales cancioncillas. Tal vez as\u00ed resulte posible, radicalizando la hip\u00f3tesis extra\u00f1a de Wheen, comprender el coraz\u00f3n expresivo secreto de la cr\u00edtica de Marx a Hegel, m\u00e1s all\u00e1 de los sofocantes y habituales estereotipos.<\/p>\n<p>El secreto de la filosof\u00eda de Hegel no est\u00e1 ciertamente en la demencial pretensi\u00f3n del Saber Absoluto y de Haberlo Comprendido Todo sobre el mundo, seg\u00fan acusaciones poco generosas y exageradas al estilo de Schopenhauer o de Kierkegaard. Igual de poco generosas son las acusaciones hacia Hegel de haber proclamado el Fin de la Historia. Me doy cuenta perfectamente de que la filosof\u00eda es un campo de batalla (<em>Kampfplatz<\/em>), como escrib\u00eda el pacifista Kant, y que el mejor modo de liquidar a los enemigos es presentarlos como aut\u00e9nticos idiotas (\u00a1en este caso, los enemigos de Hegel no toman prisioneros!), pero el sentido com\u00fan y la modestia deber\u00edan impedir que present\u00e1semos a un fil\u00f3sofo como un loco de manicomio. El secreto de la filosof\u00eda de Hegel est\u00e1 en un proyecto de conocimiento y dominio del presente (y solo del presente, a diferencia de Marx, que pretende conocer tambi\u00e9n el futuro a trav\u00e9s de las contradicciones dial\u00e9cticas del presente), un proyecto de conocimiento y dominio del presente obtenido mediante una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-dial\u00e9ctica del pasado (la F<em>enomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>), y a trav\u00e9s de una conceptualizaci\u00f3n l\u00f3gica del mundo. A diferencia de c\u00f3mo piensa Marx, Hegel no trata, con el m\u00e9todo de hip\u00f3stasis idealista, de eternizar la familia, la sociedad civil o el estado (burgu\u00e9s), sino que trata de <em>comprender<\/em> esa realidad racional (es racional porque es real) como el punto m\u00e1ximo alcanzable por la racionalidad hist\u00f3rica del presente (el presente de 1810-1830, no el futuro de 1910-1930 o del 1980-2000). Hegel, en pocas palabras, es el fil\u00f3sofo del dominio conceptual del presente, y tambi\u00e9n, en general, del proyecto de dominio del mundo (con la excepci\u00f3n del futuro, que para Hegel expl\u00edcitamente no es objeto de dominio). Y es esto precisamente lo que Marx cuestiona. De todas formas, este efecto de dominio cognoscitivo y conceptual del mundo, que est\u00e1 en la base del sistema filos\u00f3fico de<br \/>\nHegel, no pudo nacer por casualidad dentro de la cabeza de Hegel sino que resulta de una espec\u00edfica \u201cventana hist\u00f3rica\u201d que lo hizo posible. Y esta \u201cventana hist\u00f3rica\u201d no pudo ser otra que los a\u00f1os 1790-1830. Esta \u201cventana hist\u00f3rica\u201d es la que debemos \u201cinterrogar\u201d, porque es la que se encuentra en la base de la construcci\u00f3n del sistema idealista de Hegel, dicho incorrectamente, \u201cpanlogismo\u201d. El \u201cpanlogismo\u201d, de hecho, no nace como los hongos tras la lluvia. Es el producto de una realidad contradictoria, y de una verdadera unidad dial\u00e9ctica de contrarios. Examin\u00e9moslos separadamente, incluso si su unidad contradictoria puede ser realmente iluminadora. De un lado, la revoluci\u00f3n francesa de 1789 hab\u00eda legitimado <em>a posteriori<\/em> la positividad hist\u00f3rica de la ilustraci\u00f3n presente. Deven\u00eda as\u00ed realmente pensable (aqu\u00ed est\u00e1 la base hist\u00f3rica de la identidad de lo real y lo racional en Hegel) la construcci\u00f3n de una sociedad liberada de la superstici\u00f3n y sobre todo de las instituciones \u201cirracionales\u201d del viejo r\u00e9gimen tardofeudal y tardose\u00f1orial, y liberada contempor\u00e1neamente del rechazo moralista del mundo de origen roussoniano, que se encarn\u00f3 pol\u00edticamente en el jacobinismo robespierrista (la transformaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la virtud en terror). Para construir esta sociedad era necesario corregir los aspectos unilateralmente cr\u00edtico-disruptivos de la ilustraci\u00f3n; aspectos que no por casualidad fueron tambi\u00e9n refutados por Fichte y Hegel, que comprendieron precozmente (m\u00e1s de dos siglos antes que Ratzinger, y con mayor profundidad dial\u00e9ctica) que la salida dial\u00e9ctica del \u201cesp\u00edritu de la ilustraci\u00f3n\u201d no pod\u00eda ser el escepticismo, base com\u00fan del relativismo y del nihilismo. La refutaci\u00f3n de ese nihilismo es el presupuesto del dominio conceptual del mundo social.<\/p>\n<p>Por otro lado, los a\u00f1os 1790-1830 no vieron todav\u00eda el desarrollo capitalista (presente en Inglaterra, pero no en la Europa Continental), y la sociedad ten\u00eda todav\u00eda un car\u00e1cter burgu\u00e9s-campesino basado en la seguridad de la familia, en corporaciones artesanas y profesionales y en un estado \u201creformista\u201d. Koselleck estableci\u00f3 que el t\u00e9rmino alem\u00e1n \u201c<em>Staat<\/em>\u201d (el \u201cestado\u201d de Hegel) no era un circo represivo-burocr\u00e1tico, sino el equivalente alem\u00e1n de la <em>r\u00e9publique<\/em> francesa y de la <em>Commonwealth<\/em> brit\u00e1nica, es decir el \u00f3rgano de la realizaci\u00f3n pac\u00edfica y ordenada de los valores pol\u00edticos de la primera fase \u201cmoderada\u201d de la revoluci\u00f3n francesa (1789-1791). Dicho de modo sint\u00e9tico, se trataba de una sociedad \u201cya\u201d burguesa en lo esencial (aunque con fuertes residuos nobiliarios, ver Junker prusiano), pero no todav\u00eda capitalista. El modelo social de Hegel puede ser resumido conceptualmente de este modo: una sociedad \u201cya\u201d burguesa, pero no \u201ctodav\u00eda capitalista\u201d. Y es esta \u201cventana hist\u00f3rica\u201d la que hace posible el modelo conceptual hegeliano.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os 1840-1880 permiten a Marx comenzar a comprender que la modernidad capitalista ya no permite ser dominada\/superada con un pensamiento conceptual que unifique la realidad y la racionalidad. El capitalismo es ciertamente real, pero ya no racional. Sobre este punto Wheen comprende lo que muchos conocidos lectores de Marx no supieron ver. Es posible, ciertamente, la promesa de dominar conceptualmente la realidad presente, a trav\u00e9s de las mediaciones categoriales de conceptos como modo de producci\u00f3n, fuerzas productivas, relaciones sociales de producci\u00f3n, ideolog\u00eda, etc., pero la realidad misma es contradictoria, y puede ser pensada \u00fanicamente a trav\u00e9s del prisma de su insana contradicci\u00f3n. La debilidad de Hegel, para Marx, es vista en el hecho que el m\u00e1ximo te\u00f3rico de la objetividad ontol\u00f3gica de la contradicci\u00f3n, Hegel mismo lo apunt\u00f3, decidiese no creer contradictoria la sociedad burguesa, como si las contradicciones se hubiesen terminado con el advenimiento de la sociedad racional descrita en la <em>Filosof\u00eda del Derecho<\/em> y ya no existiesen m\u00e1s y todo se pacificase en una estabilidad \u201cideal\u201d.<\/p>\n<p>Este es el Marx lector de Hegel. A prop\u00f3sito, se pierde el tiempo si nos limitamos a hacer filolog\u00eda pura (aunque siempre resulte \u00fatil). El Marx lector cr\u00edtico de Hegel es simplemente el Marx que toma nota, en 1840-1880, de que el precedente efecto de dominio conceptual de la realidad pol\u00edtica y social, posible en la \u201cventana hist\u00f3rica\u201d de 1790-1830, no exist\u00eda m\u00e1s, y el Frankenstein\u00a0 capitalista se ha escapado de las manos de sus creadores burgueses. Sobre este punto, el Marx lector de Hegel tuvo raz\u00f3n al criticar a Hegel.<\/p>\n<p><strong>12. Hegel lector de Marx. Consideraciones necesariamente fantasma-filos\u00f3ficas<\/strong><\/p>\n<p>Entre los varios departamentos especializados con los que las facultades de filosof\u00eda destrozan la unidad indivisible esencial de cualquier pensamiento filos\u00f3fico digno de este nombre, falta el departamento de fantasma-filosof\u00eda. No hay problema, lo fundaremos nosotros.<\/p>\n<p>El departamento de fantasma-filosof\u00eda estudia la lectura y la interpretaci\u00f3n que fil\u00f3sofos anteriores han hecho de fil\u00f3sofos posteriores, y presupone una m\u00e1quina del tiempo ideal. As\u00ed, los estudiantes de fantasma-filosof\u00eda estudian la interpretaci\u00f3n que Plat\u00f3n hizo de Arist\u00f3teles, que S\u00e9neca hizo de Plotino, que San Agust\u00edn hizo de Tom\u00e1s de Aquino, que Kant hizo de Hegel, que Hegel hizo de Marx, que Marx hizo de Lenin y de Gramsci, que Gramsci hizo de Colletti, etc. Una verdadera inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>El lector pensar\u00e1 que estamos bromeando. Pero, dentro de este evidente teatro del absurdo hay un problema muy serio: el de la traductibilidad y comparaci\u00f3n conceptual entre producciones filos\u00f3ficas elaboradas en tiempos hist\u00f3ricos diversos. En su tiempo Hegel dio dos definiciones aparentemente opuestas e incompatibles de filosof\u00eda: la filosof\u00eda como el propio tiempo aprehendido en el pensamiento, y la filosof\u00eda que se ocupa de lo que es, y es eternamente. Si la filosof\u00eda se reduce al propio tiempo aprehendido en el pensamiento, entonces cualquier comparaci\u00f3n metaf\u00edsica (Plat\u00f3n y Hegel, Arist\u00f3teles y Kant, Rousseau y Marx, etc.) deviene del todo inadmisible. Pero si la filosof\u00eda se ocupa de lo que es, y es eternamente, entonces la comparaci\u00f3n entre teor\u00edas elaboradas en tiempos hist\u00f3ricos distintos deviene posible y leg\u00edtima. Como se puede ver, dentro de la paradoja de la lectura fantasma-filos\u00f3fica hay un problema muy serio. Dicho de otro modo, el problema de la deducci\u00f3n hist\u00f3rica y social de las categor\u00edas del pensamiento a partir de las relaciones sociales de producci\u00f3n (es decir el \u00fanico m\u00e9todo de elaboraci\u00f3n de una historia de la filosof\u00eda compatible con el m\u00e9todo hist\u00f3rico de Marx) debe ser resuelto de modo no sociol\u00f3gico-relativista. Reformulando el problema con el l\u00e9xico hegeliano, diremos que la filosof\u00eda entendida como el propio tiempo aprehendido en el Pensamiento (y no como desordenado coro de opiniones, siempre seg\u00fan Hegel) es la v\u00eda maestra para llegar a la filosof\u00eda entendida como el conocimiento de la verdad de lo que es, y es eternamente.<\/p>\n<p>Todo esto debe encaminarnos hacia una operaci\u00f3n mental totalmente artificial, pero no arbitraria, la de Hegel lector de Marx. Obviamente ser\u00e1 imposible evitar un cierto grado de arbitrariedad. Pero podr\u00e1 aparecer igualmente algo interesante y estimulante.<\/p>\n<p>En primer lugar, Hegel hubiese ciertamente apreciado el an\u00e1lisis de la contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica entre los polos de la burgues\u00eda y el proletariado propuesto por Marx. Inevitablemente, lo hubiese considerado como una \u201cfigura\u201d del viaje de la conciencia de la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, porque ciertamente no se puede esperar de Hegel la tematizaci\u00f3n de la categor\u00eda de modo de producci\u00f3n, o la consideraci\u00f3n dial\u00e9ctica del nexo entre categor\u00eda econ\u00f3mica de valor y categor\u00eda filos\u00f3fica de alienaci\u00f3n, desarrollada posteriormente en la categor\u00eda de fetichismo de la mercanc\u00eda. Hegel ten\u00eda una concepci\u00f3n de \u201cciencia filos\u00f3fica\u201d que se correspond\u00eda con su presente hist\u00f3rico, y no hubiese podido concebir la contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica entre Burgues\u00eda y Proletariado, todav\u00eda \u201cinvisible\u201d en su presente hist\u00f3rico. No por casualidad la \u00faltima figura hist\u00f3rica de su <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, que como es sabido es construida como una \u201cnovela de formaciones\u201d (<em>Bildungsroman<\/em>), es la conciencia burguesa misma, necesariamente hipostasiada con inevitable falsa conciencia necesaria como novedosa y universalizante formaci\u00f3n de la entera humanidad, pensada unitariamente\u00a0 como un solo concepto trascendental reflexivo (el <em>cogito<\/em> de Descartes, la naturaleza de Spinoza, el Yo Pienso de Kant, el Yo de Fichte, etc.), era la cr\u00edtica conjunta a Kant y a la ilustraci\u00f3n, es decir la inversi\u00f3n de la moral formal abstracta del ascetismo del deber, en el reino animal del esp\u00edritu (la fichteana \u00e9poca de la completa pecaminosidad). Sobre este punto Hegel hab\u00eda intuido bien, porque efectivamente el c\u00f3dice cultural de la producci\u00f3n capitalista es la esquizofrenia del buen doctor Jekill y del cautivo m\u00edster Hyde, es decir, de un lado la moral kantiana abstracta del deber y, por el otro, el esp\u00edritu animal (\u201c<em>animal spirits<\/em>\u201d) de la concurrencia capitalista. Pero Hegel no pod\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1, porque todav\u00eda no aparec\u00eda en el horizonte del tiempo hist\u00f3rico la contradicci\u00f3n del esp\u00edritu burgu\u00e9s y del esp\u00edritu proletario, o la contradicci\u00f3n de la inversi\u00f3n dial\u00e9ctica de la virtud en terror del bolchevismo comunista del siglo XX (Maurice Merleau-Ponty estudi\u00f3 sus bases hegelianas en <em>Humanismo y terror<\/em> y en A<em>venturas de la dial\u00e9ctica<\/em>).<\/p>\n<p>El conflicto marxiano entre Burgues\u00eda y Proletariado es un conflicto dial\u00e9ctico en sentido hegeliano, porque cada uno de los dos t\u00e9rminos es complementario del otro (se trata aqu\u00ed de una contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica y no de una oposici\u00f3n real en el sentido de Kant y de Colletti), y cada uno de los dos t\u00e9rminos se invierte en el otro a trav\u00e9s del doble movimiento entrelazado de la proletarizaci\u00f3n de la burgues\u00eda y del aburguesamiento del proletariado. Hoy podemos tener ideas m\u00e1s claras sobre este doble movimiento dial\u00e9ctico, porque la burgues\u00eda se proletariza finalizando con el trabajo estable (para Hegel, la \u00fanica condici\u00f3n necesaria para la adquisici\u00f3n de la \u00e9tica en la sociedad civil), y con la generalizaci\u00f3n del trabajo flexible y precario, mientras que el proletariado se aburguesa a trav\u00e9s de la manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica y televisiva que propugna un perfil moral ultra individualista, est\u00e9ticamente grotesco y andrajoso. En cualquier caso, para finalizar sobre este punto, Hegel se hubiese encontrado \u201ccomo en casa\u201d en el an\u00e1lisis dial\u00e9ctico de Marx (y recuerdo todav\u00eda que el an\u00e1lisis dial\u00e9ctico de Marx de la mercanc\u00eda como entidad sensiblemente suprasensible es hegelianismo puro).<\/p>\n<p>En segundo lugar, Hegel no hubiese ciertamente apreciado, y hubiese sido probablemente inexorable, la aceptaci\u00f3n de Marx de la noci\u00f3n de \u201cley cient\u00edfica\u201d, que Marx indiscutiblemente utiliz\u00f3 para legitimar la previsi\u00f3n de la necesaria evoluci\u00f3n comunista de las contradicciones del capitalismo. Aunque Hegel hubiese cre\u00eddo en la dial\u00e9ctica de la naturaleza, y la hubiese articulado ampliamente, su concepci\u00f3n de dial\u00e9ctica de la naturaleza, a la que Hegel negaba expresamente la conciencia social, no hubiese tenido nada que ver con la atribuci\u00f3n de procesos sociales de una presunta (e inexistente) \u201cnecesidad de procesos naturales\u201d, y tampoco hubiese tenido nada que ver con la presunta (inexistente) \u201cley de la dial\u00e9ctica\u201d de Engels (el concepto \u201cley\u201d es inexistente en la <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em> de Hegel), ni obviamente con el (penoso) \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d de Lenin, Stalin, Trotski y Mao Tse Tung. Hegel no hubiese tenido ciertamente nada que reprochar al an\u00e1lisis dial\u00e9ctico de la producci\u00f3n capitalista hecho por Marx, aunque (probablemente) no hubiese compartido la m\u00edtica sociolog\u00eda de la clase obrera, asalariada y proletaria hecha por Marx. Hubiese, seguramente, refutado la concepci\u00f3n positivista de ley cient\u00edfica existente en las contradicciones hist\u00f3ricas y sociales hecha por Marx.<\/p>\n<p>La ley cient\u00edfica, entendida como fundaci\u00f3n de la predictibilidad de fen\u00f3menos naturales futuros, es ciertamente caracter\u00edstica de las ciencias naturales, y de hecho podemos prever con seguridad un eclipse de sol que ocurrir\u00e1 dentro de un siglo. La extensi\u00f3n de esta predictibilidad al futuro hist\u00f3rico (por ejemplo, la presunta \u2013 e inexistente \u2013 predictibilidad tendencial del fin del capitalismo) es a su vez inadmisible a la luz de la l\u00f3gica dial\u00e9ctica de Hegel. El capitalismo, de hecho, durar\u00e1 hasta que la acci\u00f3n consciente, comunitaria y organizada por sujetos hist\u00f3ricos y sociales lo sustituyan por un modelo s\u00f3lido alternativo de relaciones sociales, sea como fuere que se llame el modelo en el futuro (podr\u00eda, de hecho, no llamarse nunca \u201ccomunismo\u201d). Y este es el modelo conceptual no positivista de la <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>, aplicado el pensamiento marxiano. La Producci\u00f3n y la Reproducci\u00f3n en general del Saber Humano pensadas en su generalidad abstracta (l\u00f3gica del ser) se invierten dial\u00e9cticamente en la indispensable negatividad de la sociedad clasista (l\u00f3gica de la esencia), y solamente mediante la emergencia de la libertad y de la autodeterminaci\u00f3n consciente (l\u00f3gica del concepto) podremos realmente modificar las cosas. Dicho de modo sint\u00e9tico: para las ciencias de la naturaleza y la medicina el positivismo puede ir bien, pero para la revoluci\u00f3n social el positivismo es del todo enga\u00f1oso e inservible, y necesita volver a la l\u00f3gica del buen viejo Hegel, que lejos de ser un \u201cperro muerto\u201d es un perro de caza en su mejor edad.<\/p>\n<p>En tercer lugar, Hegel hubiese juzgado con extrema severidad la reducci\u00f3n de su Esp\u00edritu Absoluto (arte, religi\u00f3n, filosof\u00eda) a superestructura, es decir a momento s\u00faper-estructural de la din\u00e1mica de una estructura de mundo de producci\u00f3n social. En mi opini\u00f3n, hubiese tenido raz\u00f3n. La superestructura ciertamente existe, pero es simplemente la \u201cideolog\u00eda\u201d, concepto ya existente en tiempo de Hegel, pero no todav\u00eda desarrollado en el sentido que despu\u00e9s Marx le dio. Arte, religi\u00f3n y filosof\u00eda no son absolutamente ideolog\u00eda, aunque es obvio que asumen hist\u00f3ricamente determinaciones ideol\u00f3gicas, en cuanto vienen incorporadas en perfiles ideol\u00f3gicos de legitimaci\u00f3n y\/o de contestaci\u00f3n del poder clasista y de la consiguiente divisi\u00f3n injusta y desigual de la riqueza. Y, tambi\u00e9n, la incorporaci\u00f3n ideol\u00f3gica clasista del arte, de la religi\u00f3n y de la filosof\u00eda (absolutamente innegable, y que solo un hip\u00f3crita podr\u00eda negar) no agotan el car\u00e1cter hist\u00f3rico y \u201chumano\u201d del arte, de la religi\u00f3n y de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Entre todos los errores, algunos tr\u00e1gicos y otros c\u00f3micos e inocuos, pero siempre grotescos, cometidos no tanto por Marx como por el marxismo hist\u00f3rico sucesivo, uno de los m\u00e1s imperdonables es la reducci\u00f3n economicista del arte, de la religi\u00f3n y de la filosof\u00eda. El arte, la religi\u00f3n y la filosof\u00eda son formas permanentes de la acci\u00f3n humana, te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, no pueden extinguirse, y de hecho no se extinguir\u00e1n nunca, y no pueden tampoco \u201crealizarse\u201d de una vez por todas, y de hecho no se realizar\u00e1n nunca. El hecho de que el arte se termine, que la religi\u00f3n sea destruida por la divulgaci\u00f3n darwinista, que la filosof\u00eda se extinga realiz\u00e1ndose en la llamada \u201cciencia\u201d, son tonter\u00edas ut\u00f3pico-fantasmales, concebibles en el momento en que fueron concebidas (la intersecci\u00f3n entre la futurolog\u00eda tardo-rom\u00e1ntica y la futurolog\u00eda protopositivista), pero resulta insoportable que hoy se sigan repitiendo de modo enfermizo e idiota. Existen ideolog\u00edas, y son de hecho superestructuras. El arte, la religi\u00f3n y la filosof\u00eda son formas eternas de la actividad simb\u00f3lica humana, no son superestructuras, mutables, obviamente cambiando de forma, a trav\u00e9s del desarrollo dial\u00e9ctico temporal de la misma estructura.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, finalmente, Hegel hubiese juzgado con gran severidad la concepci\u00f3n marxiana de la familia, de la sociedad civil y del estado, es decir la cr\u00edtica marxiana al llamado Esp\u00edritu Objetivo. Dada la importancia del tema, es bueno reflexionar con particular atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hegel considera la familia el primer lugar en el que el adolescente comienza a aprender \u00e9tica de sus padres, que ser\u00eda mejor llamar \u00e9tica social del comportamiento p\u00fablico y privado (<em>Sittlichkeit<\/em>). En mi opini\u00f3n tiene toda la raz\u00f3n, y a casi dos siglos de cuando propuso esta concepci\u00f3n su opini\u00f3n resulta m\u00e1s actual que nunca. Hoy vivimos en un vac\u00edo de \u00e9tica familiar, en una total p\u00e9rdida de la autoridad paterna (el famoso S\u00faper Yo de Freud), y en una situaci\u00f3n que el psicoanalista Mitscherlich ha definido como \u201cla sociedad sin padre\u201d. Los adolescentes han \u201cdesautorizado\u201d completamente tanto a sus padres como a sus profesores, y dibujan sus modelos de comportamiento p\u00fablico y privado a partir de la publicidad o de la agregaci\u00f3n juvenil auto-referencial (Pasolini). Una situaci\u00f3n catastr\u00f3fica, que requiere la restauraci\u00f3n al menos parcial del modelo hegeliano de familia, obviamente sin los residuos patriarcales y desiguales todav\u00eda presentes en Hegel. He dicho \u201cpatriarcales\u201d y no \u201cmachistas\u201d, como se dice hoy a causa de la influencia del movimiento feminista (cuya fundadora italiana, Carla Lonzi, debut\u00f3 con un breve ensayo simb\u00f3licamente titulado <em>Escupir sobre Hegel<\/em>).<\/p>\n<p>El modelo de familia en Hegel nace de una pol\u00e9mica indirecta con la <em>Nueva Elo\u00edsa<\/em> de Rousseau, romance epistolar en el que Rousseau opone a la rigidez convencional del matrimonio una libre convivencia informal no institucionalizada, basada en la pasi\u00f3n er\u00f3tica y el sentimiento amoroso. Es curioso que, a prop\u00f3sito del esquizofr\u00e9nico de Rousseau, tras haber elogiado la autosuficiencia de la pasi\u00f3n y el sentimiento, hubiese abandonado a la caridad p\u00fablica a sus cuatro hijos tenidos con una lavandera analfabeta, que tuvo la desgracia de ser su compa\u00f1era \u201cinformal\u201d. Contra este arbitrio de la subjetividad fundada sobre la informalidad de la pasi\u00f3n y del sentimiento Hegel propone una convivencia familiar basada en el amor conyugal, como refutaci\u00f3n del matrimonio feudal-se\u00f1orial, y la com\u00fan educaci\u00f3n de los hijos. Me parece que hoy esto es m\u00e1s actual que nunca, mientras los varios programas de \u201cdestrucci\u00f3n de la familia\u201d se\u00f1alan un momento de crisis \u00e9tica completa que encontr\u00f3 en el llamado Sesenta y ocho su punto m\u00e1ximo de crisis, tambi\u00e9n porque el Sesenta y ocho dio lugar a la \u201cfigura hegeliana\u201d enteramente dial\u00e9ctica de la inversi\u00f3n de las intenciones revolucionarias subjetivamente ver\u00eddicas en modernizaci\u00f3n ultra-capitalista sobre una base ultra-individualista.<\/p>\n<p>Marx fue un padre de familia afectuoso y presente (con excusables adulterios con la asistenta y con un hijo ileg\u00edtimo adoptado por su amigo y reparador Engels; tambi\u00e9n Hegel tuvo un hijo ileg\u00edtimo, que tuvo siempre en casa con su familia \u201cregular\u201d), pero era ciertamente m\u00e1s cercano a la teor\u00eda de la convivencia informal de Rousseau que a la teor\u00eda de la naturaleza \u00e9tica del matrimonio de Hegel. Cuando su amant\u00edsima hija decidi\u00f3 casarse con un mulato franco cubano (Lafargue), Marx se enfad\u00f3 con furia paterna y racista. <em>Quandoque dormitat ataque Homerus!<\/em><\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la llamada \u201cSociedad civil\u201d, es bueno saber que la concepci\u00f3n hegeliana de \u201csociedad civil\u201d (\u201c<em>b\u00fcrgerliche Gesellschaft<\/em>\u201d) no tiene absolutamente nada que ver con la concepci\u00f3n inglesa ultra-capitalista de sociedad civil (<em>civil society<\/em>). La concepci\u00f3n inglesa de sociedad civil est\u00e1 basada en la concurrencia mercantil, y en el mercado de las opiniones llamado opini\u00f3n p\u00fablica (<em>public opinion<\/em>). No es necesario haber estudiado la econom\u00eda pol\u00edtica de Marx para saber que la llamada \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d no existe, y con ese t\u00e9rmino se esconde hip\u00f3critamente el dominio olig\u00e1rquico de los poseedores de los medios de comunicaci\u00f3n, en papel en el tiempo de Marx y televisivos hoy. Los oligarcas que poseen estos medios de comunicaci\u00f3n de masas se llaman a s\u00ed mismos \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, con un desconocimiento ignoto en cualquier examen comparativo de la historia universal.<\/p>\n<p>La sociedad civil hegeliana se basa en dos fundamentos: la \u201cpolic\u00eda\u201d y la \u201ccorporaci\u00f3n\u201d. Es necesario comprender bien el significado de estos t\u00e9rminos, por \u201cpolic\u00eda\u201d Hegel no entiende los gendarmes y los carabineros (aunque est\u00e9n dentro de ella), sino que entiende el equivalente de aquello que hoy llamamos \u201cestado de bienestar\u201d (<em>welfare state<\/em>). Tras los pasos del cerrado estado comercial de Fichte, aunque con menor radicalidad \u201cestatista\u201d, Hegel no deja dudas sobre el hecho de que el estado debe cuidar a sus propios ciudadanos indigentes (y es por esto que los liberales no le apreciaban, y prefer\u00edan a John Locke o a Benjamin Constant). En cuanto a la corporaci\u00f3n, Hegel quiere decir que el individuo adulto, que ha finalizado sus estudios y ha adquirido una espec\u00edfica competencia profesional, encuentra en esta competencia profesional reconocida por el colegio (el tema del \u201creconocimiento\u201d es siempre central en Hegel) la \u00fanica \u00e9tica que el adulto puede desear en la vida individual. Comentario personal: \u00bfpor qu\u00e9 no es exactamente as\u00ed como est\u00e1n las cosas?<\/p>\n<p>Marx no se ocup\u00f3 nunca de la sociedad civil, y no podemos ciertamente culparlo por ello. Empe\u00f1ado en dise\u00f1ar un modelo de estructuraci\u00f3n antag\u00f3nica y clasista de la sociedad de la explotaci\u00f3n (modelo que considero del todo realista y pertinente), Marx no pod\u00eda ciertamente seguir a Hegel sobre este punto, e hizo bien en no hacerlo. Pero dej\u00f3 en herencia a los marxistas sucesivos la sustancial indiferencia hacia el reconocimiento de la profesionalidad, sustituida por la agitaci\u00f3n sindicalista y por la primac\u00eda del m\u00e9rito \u201cpol\u00edtico\u201d sobre el profesional. Es necesario decir que sobre este punto, desagradable y en algunos casos repugnante, Marx no tiene ninguna\u00a0 culpa personal. Jes\u00fas de Nazaret no tiene la culpa de que Torquemada torturase a herejes en su nombre.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n de la naturaleza del estado es obviamente el punto m\u00e1ximo de distancia y contraste entre Hegel y Marx. Hegel es considerado generalmente, por simple \u201chaber o\u00eddo\u201d, un estatista fan\u00e1tico y \u201ctotalitario\u201d por a\u00f1adidura (Karl Popper). No estoy en absoluto de acuerdo. Un verdadero estatista fan\u00e1tico y totalitario no conceder\u00eda ninguna autonom\u00eda \u00e9tica a la familia y a la sociedad civil, quitar\u00eda los hijos a la familia para hacerlos educar por el estado, impondr\u00eda una verdad obligatoria de estado sobre las cuestiones historiogr\u00e1ficas y filos\u00f3ficas, e ignorar\u00eda el reconocimiento al m\u00e9rito profesional sustituy\u00e9ndolo con el llamado \u201cm\u00e9rito\u201d de la sumisi\u00f3n pol\u00edtica servil y del conformismo subordinado. Marx tuvo raz\u00f3n en criticar los l\u00edmites \u201cburgueses\u201d de la concepci\u00f3n del estado en Hegel. Digo \u201cburgueses\u201d porque el estado hegeliano no es \u201ccapitalista\u201d (no exist\u00eda todav\u00eda en la Alemania de Hegel el capitalismo), sino simplemente \u201cburgu\u00e9s\u201d, y burgues\u00eda con fundamento agrario y artesano. E incluso, de su justa cr\u00edtica a los l\u00edmites burgueses del estado hegeliano, Marx defiende una concepci\u00f3n de extinci\u00f3n del estado, o m\u00e1s exactamente de coincidencia entre comunismo y extinci\u00f3n del estado. Personalmente, juzgo muy severamente esta concepci\u00f3n de la extinci\u00f3n del estado en el comunismo, y la considero una tonter\u00eda an\u00e1rquica, y paradojalmente an\u00e1rquico-liberal.<\/p>\n<p>Aunque la teor\u00eda de la extinci\u00f3n del estado tiene una matriz directa anarquista, basada en la substituci\u00f3n del estado clasista por el autogobierno pol\u00edtico y la autogesti\u00f3n econ\u00f3mica de la\u00a0 comunidad de iguales de los productores directos, su matriz indirecta est\u00e1 relacionada con dos concepciones enteramente \u201cburguesas\u201d. En primer lugar, la teor\u00eda de Adam Smith de la mano invisible del mercado y de la armon\u00eda econ\u00f3mica autom\u00e1tica del intercambio, por el que la econom\u00eda, que no tiene ning\u00fan fundamento externo en la religi\u00f3n, en el derecho natural o en el contrato social (David Hume), tampoco necesita estado regulador. En mi opini\u00f3n, se trata de una secularizaci\u00f3n empirista inglesa de la teor\u00eda religiosa de la armon\u00eda preestablecida por Leibniz. En segundo lugar, a la teor\u00eda de Saint Simon de la llamada \u201cadministraci\u00f3n de las cosas\u201d, para la que, venida a menos la clase parasitaria \u201cirracional\u201d, la reproducci\u00f3n social devendr\u00e1 transparente a la vista de todos, y, como escribi\u00f3 (neciamente) Lenin, incluso la cocinera tambi\u00e9n sabr\u00e1 dirigir el estado.<\/p>\n<p>Si se trata del mito de la transparencia de las relaciones sociales, inevitablemente llegamos al mito del fin de la historia. Fin de la historia, transparencia de las relaciones sociales, administraci\u00f3n de las cosas, armon\u00eda preestablecida, mano invisible, redenci\u00f3n del mundo de sus pecados, rescate mesi\u00e1nico y escatol\u00f3gico de la negatividad hist\u00f3rica, etc., son todos los componentes que confluyen en la apresurada (y sustancialmente infundada) teor\u00eda de Marx de la extinci\u00f3n del estado. Podemos \u201cperdonarlo\u201d por este cruce de utopismo rom\u00e1ntico (la famosa conciliaci\u00f3n de la naturaleza y la sociedad) y de positivismo economicista (la administraci\u00f3n de las cosas, es decir de las relaciones sociales reducidas a cosas), pero no podemos perdonar a los llamados \u201cmarxistas\u201d, falsos marxistas y verdaderos confusos, por haber repetido por m\u00e1s de un siglo esta f\u00e1bula de una noche de verano.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, podemos decir que el Marx lector de Hegel extiende correctamente la dial\u00e9ctica hegeliana (que permanece la misma y no se invierte) a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica y al modo de producci\u00f3n capitalista, mientras que el Hegel lector de Marx corrige inteligentemente la \u201cpatinada\u201d ut\u00f3pica y positivista de Marx.<\/p>\n<p><strong>13. La puesta en juego hist\u00f3rico-pol\u00edtica. Qu\u00e9 hay hoy en juego dentro del secular problema de la relaci\u00f3n Hegel-Marx<\/strong><\/p>\n<p>Un joven nacido entre 1980 y 1990 e interesado vocacionalmente en el debate filos\u00f3fico serio no podr\u00eda comprender la importancia hist\u00f3rica del debate sobre la relaci\u00f3n entre Hegel y Marx, que se desarroll\u00f3 en todas las principales lenguas del mundo en los sesenta a\u00f1os que van desde 1920 hasta 1980. Tras m\u00e1s de veinte a\u00f1os, salvo excepciones marginales, el debate sobre Hegel y Marx ha vuelto a ser monopolio exclusivo de los departamentos especializados de la universidad. Existen obviamente grupos de especialistas preparados e inteligentes sobre Hegel y sobre Marx, que forman aquellas \u201credes\u201d de comunicaci\u00f3n acad\u00e9mica mundial largamente autoreferenciales, pero lo que ya no existe es el tejido pol\u00edtico que hac\u00eda de testigo hist\u00f3rico en el debate sobre las relaciones entre Hegel y Marx.<\/p>\n<p>Este debate pudo ser comparado al debate sobre las relaciones entre el cristianismo medieval y la herencia de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles. Hoy quedan especialistas en ese sentido, que producen eruditos ensayos monogr\u00e1ficos sobre el problema. Pero en el tiempo de Abelardo, Tom\u00e1s, Bonaventura, o hasta Marsilio Ficino y Pomponazzi incluidos, este debate no ten\u00eda nada de \u201cuniversitario\u201d, sino que estaba directamente relacionado con el modo de entender la pr\u00e1ctica p\u00fablica y privada del cristianismo. El mismo Mart\u00edn Lutero, fuente filos\u00f3fica (aunque no exclusiva, y desde mi punto de vista tampoco preponderante) de Hegel, construy\u00f3 su perfil religioso sobre la base de una ruptura expl\u00edcita con la referencia a Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, y con una relaci\u00f3n directa con el Viejo Testamento y con la carta de Pablo del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Algo similar, aunque cien veces m\u00e1s extendido a nivel mundial, ocurri\u00f3 durante los sesenta a\u00f1os 1920-1980 a prop\u00f3sito de las relaciones entre Hegel y Marx. Se trataba, en este caso, del fundamento filos\u00f3fico de la cr\u00edtica econ\u00f3mica y pol\u00edtica hecha por parte del comunismo al sistema capitalista. Algunos pensaban que Hegel no era necesario, y que de hecho llevaba hacia la metaf\u00edsica y el idealismo, y hab\u00eda que liberar a Marx de la influencia hegeliana construyendo un perfil de Marx te\u00f3ricamente del todo autosuficiente o integrado con concepciones \u201ccient\u00edficas\u201d no \u201ccontaminadas\u201d de filosof\u00eda, y sobre todo no contaminadas por la filosof\u00eda del idealismo alem\u00e1n. Mejor un buen retorno a Kant, aunque complementado con la valorizaci\u00f3n de Darwin, antes que el monstruoso encuentro entre Marx y Hegel.<\/p>\n<p>Otros, a su vez, pensaban al contrario, que Marx hubiese tenido mucho que perder al separarse demasiado de Hegel, y que era necesario valorizar la herencia hegeliana, pero manteniendo la distinci\u00f3n entre el materialismo de Marx y el idealismo de Hegel. Otros finalmente (y entre ellos se encuentra quien escribe) se encuentran todav\u00eda all\u00ed, creyendo que en Marx el materialismo juega simplemente un rol metaf\u00f3rico, pero que el tejido te\u00f3rico de Marx es integralmente \u201cidealista\u201d, digan lo que digan los manuales y la tradici\u00f3n consolidada de la escuela marxista o el peor enemigo de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica independiente, el llamado \u201cde o\u00eddas\u201d de la anonimidad pseudo-culta (el \u201c<em>Das Man<\/em>\u201d de Heidegger).<\/p>\n<p>No es este el espacio para analizar la riqu\u00edsima variedad de estas interpretaciones. Me limitar\u00e9 a se\u00f1alar el v\u00ednculo ciego, es decir el impasse, en el que acabaron generalmente las escuelas que buscaron \u201cmatar\u201d a Hegel, es decir separarlo lo m\u00e1s posible de Marx.<\/p>\n<p>La m\u00e1s famosa corriente del marxismo anti-hegeliano de 1960-1980 fue seguramente la del franc\u00e9s Louis Althusser. No es este el espacio para discutir cr\u00edticamente sus argumentos. Al fin de su ciclo esta escuela se convirti\u00f3 en una apolog\u00eda irracionalista de la casualidad absoluta de lo real, llamada \u201cmaterialismo aleatorio\u201d. Su principal exponente italiano, el economista Gianfranco La Grassa, despu\u00e9s de haber \u201cdisparado\u201d durante decenios contra la filosof\u00eda, el idealismo y el humanismo, al fin y honestamente dijo en febrero de 2009 que ya no era m\u00e1s comunista y que no sab\u00eda qu\u00e9 cosa era el comunismo, que no sab\u00eda ni pod\u00eda definirlo conceptualmente, etc. Al fin el concepto (<em>Begriff<\/em>) se venga de aquellos que lo han reducido a una simple categor\u00eda epistemol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El correspondiente italiano de la escuela marxista anti-hegeliana francesa de Louis Althusser y de sus sucesores fue la escuela de Galvano Della Volpe y de Lucio Colletti, que ha interpretado Hegel como un metaf\u00edsico organicista rom\u00e1ntico, nost\u00e1lgico de la religi\u00f3n comunitaria medieval, de quien necesitaban a toda costa separar a Marx para \u201csalvarlo\u201d del irracionalismo. Si el \u00e9xito final de la escuela althusseriana fue el materialismo aleatorio y el comunismo asimilado a la caducidad casual de un meteorito chocando contra la tierra (Gianfranco La Grassa), el \u00e9xito final de la escuela dellavolpina de Colletti fue simplemente el abandono y el reniego total no solo de la tradici\u00f3n marxista sucesiva a 1875-1895 (la codificaci\u00f3n marxista coherente de Engels y Kautski, a la que Marx result\u00f3 completamente extra\u00f1o), sino del mismo pensamiento de Marx. Al fin en Colletti el odio hacia Hegel se transmite al mismo Marx, y llev\u00f3 a la adhesi\u00f3n integral de Colletti al liberalismo anticomunista.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n ni Louis Althusser ni Lucio Colletti debieran ser demonizados seg\u00fan la mala tradici\u00f3n del sectarismo de la pol\u00e9mica pol\u00edtica mezquina. Y sin embargo no se puede pretender fingir no saber que un cierto marco te\u00f3rico trae consigo elementos de auto-disoluci\u00f3n, que al fin dial\u00e9cticamente se invierten en un verdadero desastre, en el caso de la escuela althusseriana con la aproximaci\u00f3n a la metaf\u00edsica de la aleatoriedad y del comunismo asimilado a la casualidad de un meteorito y en el caso de la escuela dellavolpina con el <em>harakiri<\/em> de un samur\u00e1i japon\u00e9s de<br \/>\ntodo el programa de Marx.<\/p>\n<p>En Tur\u00edn, o m\u00e1s exactamente en la universidad turinesa, hace m\u00e1s de medio siglo domina una antipat\u00eda expl\u00edcita hacia Hegel, que atraviesa de forma diversa y espec\u00edfica a muchos de sus importantes exponentes hist\u00f3ricos (Bobbio, Abbagnano, Rossi, Viano, Pareyson, Vattimo, etc). El discurso a prop\u00f3sito ser\u00eda largo, pero para exponer un fen\u00f3meno similar me limitar\u00e9 a se\u00f1alar<br \/>\ntres elementos. Primero, la tradici\u00f3n turinesa de antipat\u00eda por la filosof\u00eda de \u201cnotables meridionales\u201d de Croce y de Gentile, que viene contrapuesta a la tradici\u00f3n septentrional del positivismo de Catteneo, considerada m\u00e1s adecuada culturalmente a una sociedad industrial moderna. Segundo, el sociologismo exasperado (pensemos en la reducci\u00f3n del marxismo a sociolog\u00eda de Raniero Panzieri) que deriva de la hinchada deportiva entre el partido de la FIAT y el partido de la Clase Obrera, en el que efectivamente para la centralidad de la filosof\u00eda no hay mucho espacio. Tercero, la tradici\u00f3n del moralismo activista, que un Hegel revivido habr\u00eda definido en t\u00e9rminos de filosof\u00eda del \u201calma bella\u201d y de \u201cmoralidad subjetiva\u201d que se inclina gravitacionalmente hacia Kant (Martinetti) o hacia varias formas de existencialismo laico (Abbagnano) o religioso (Pareyson).<\/p>\n<p>El discurso ser\u00eda apenas comenzado, pero razones de espacio me constri\u00f1en a terminarlo. El colapso grotesco y disolutivo del comunismo hist\u00f3rico del siglo XX verdaderamente existente (1917-1991), a no confundir obviamente con el comunismo ut\u00f3pico-cient\u00edfico de Marx (el ox\u00edmoron es intencional), ha hecho desaparecer el \u201ccliente ideal\u201d del debate sobre relaciones entre Hegel y Marx. Esto es un hecho. \u00bfUn hecho provisional o definitivo? En mi opini\u00f3n, un hecho provisional, que solamente la teor\u00eda del fin de la historia, metaforizada como fin definitivo de las grandes narraciones (Lyotard) pudo creer definitivo. En la historia no hay nada definitivo.<\/p>\n<p>Estamos en una coyuntura de pasaje, en la que la generaci\u00f3n fallida del Sesenta y ocho exorciza, y al mismo tiempo sublima, la propia incapacidad program\u00e1tica y cultural de corregir de modo positivo los indiscutibles defectos de la precedente s\u00edntesis italiana clerical (la DC), populista (el PCI), laico-reformista (el PSI), neofascista-nost\u00e1lgica (el MSI), a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de un modelo filos\u00f3fico posmoderno, individualista, nihilista y relativista que hoy, en ausencia de cr\u00edtica hegelo-marxista, tan solo el te\u00f3logo alem\u00e1n Joseph Ratzinger critica todav\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfVolver\u00e1 un perfil cr\u00edtico hegelo-marxiano? Personalmente, me parece una apuesta racional que vuelva, y no solo sobre la base de una esperanza subjetiva indistinta. Personalmente, no creo absolutamente en la teor\u00eda del progreso en todas sus versiones, pero creo moderadamente y con alguna reserva en la teor\u00eda de los ciclos hist\u00f3ricos. El ciclo en el que estamos viviendo es el dominio de un modelo relativista y nihilista, es decir antihegeliano y antimarxiano por su profunda esencia. Pero a un ciclo le seguir\u00e1 otro, probablemente m\u00e1s all\u00e1 de la esperanza de vida de quien es hoy anciano o de mediana edad. Esto puede ser una tragedia personal, pero no una tragedia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p><strong>14. Consideraciones conclusivas<\/strong><\/p>\n<p>La primera historia de la filosof\u00eda racionalmente construida en la tradici\u00f3n occidental se encuentra en el primer libro de la Metaf\u00edsica de Arist\u00f3teles. Clasificando seg\u00fan un criterio l\u00f3gico y filos\u00f3fico a los fil\u00f3sofos de los tres siglos precedentes, Arist\u00f3teles utiliza el m\u00e9todo de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final). A distancia de m\u00e1s de dos milenios, este m\u00e9todo es todav\u00eda el \u00fanico utilizado en la composici\u00f3n habitual de las historias de la filosof\u00eda de uso escolar, de instituto o universitarias, que se inician en general con Tales de Mileto, considerado el \u201cprimer fil\u00f3sofo\u201d por antonomasia, cosa cuanto menos discutible. Desde el momento en que Arist\u00f3teles inicia con la clasificaci\u00f3n de los fil\u00f3sofos que han buscado una causa material como principio y origen del mundo (arch\u00e8), considera que Tales es el primer fil\u00f3sofo, habiendo considerado como primer principio material del mundo el agua. Nada m\u00e1s cuestionable. Personalmente, si se debe buscar el primer principio filos\u00f3fico que da origen a la historia de la filosof\u00eda griega, no lo encontraremos ciertamente en el agua de Tales o en el aire de Anax\u00edmenes, sino que lo buscaremos m\u00e1s bien en la justicia (<em>dike<\/em>), en la mesura que permite establecer la justicia entre los ciudadanos (<em>metron<\/em>), y en el consiguiente c\u00e1lculo de relaciones arm\u00f3nicas entre distribuci\u00f3n del poder y de la riqueza, de tierra y monetaria (<em>logos<\/em>). Desde all\u00ed viene el poder disolutivo y destructivo del infinito e indeterminado (<em>apeiron<\/em>), al que hay que hallarle un freno adecuado (<em>katechon<\/em>). Y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>Ciertamente, dejaremos de un modo totalmente marginal la secularizaci\u00f3n racionalizada de las viejas teogon\u00edas m\u00edticas, con consiguientes aguas, aires, fuegos y tierras. El hecho de que la clasificaci\u00f3n extr\u00ednseca de Arist\u00f3teles haya podido durar tanto, m\u00e1s de dos mil a\u00f1os, hasta convertirse en uno de los pocos recuerdos del instituto del curso trienal de historia de la filosof\u00eda, que inicia con Tales, no puede ser casualidad. Iniciar con Tales permite ignorar el problema delicado de la deducci\u00f3n social de las categor\u00edas de pensamiento (Alfred SohnRethel), de evitar la peligrosa relaci\u00f3n de la filosof\u00eda con la distribuci\u00f3n del poder y de la riqueza, y en fin legitima la (falsa) idea seg\u00fan la cual la filosof\u00eda se ocupa del mismo objeto que la ciencia galileana de la naturaleza, simplemente de modo m\u00e1s primitivo y diletante, sin matem\u00e1ticas, sin experimentos y sin Newton y Darwin. En caso contrario, habiendo ense\u00f1ado yo mismo por treinta y cinco a\u00f1os historia de la filosof\u00eda en el liceo italiano, condenado a repetir cada a\u00f1o que Tales fue el primer fil\u00f3sofo, no podr\u00e9 nunca separarme racionalmente de esta pereza conceptual institucionalizada en los manuales, no importa si \u201claicos\u201d o \u201creligiosos\u201d, de \u201cderechas\u201d o de \u201cizquierdas\u201d. Pero Tales contin\u00faa jugando el rol del primer d\u00eda de la Creaci\u00f3n de la historia de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Las <em>Lecciones sobre la historia de la Filosof\u00eda de Hegel<\/em>, escritas (o mejor datadas) m\u00e1s de dos mil a\u00f1os despu\u00e9s del primer libro de la <em>Metaf\u00edsica<\/em> de Arist\u00f3teles, tratan de introducir un principio explicativo nuevo que pudiese sustituir la simple taxonom\u00eda aristot\u00e9lica de las cuatro causas. Al principio deviene \u2013 como es notado \u2013 la sensatez de todo viaje filos\u00f3fico como viaje de progresiva autoconciencia humana, sensatez que se contrapone al car\u00e1cter poco educativo de la historia de la filosof\u00eda como simple canci\u00f3n mnem\u00f3nica de opiniones casuales. Y sin embargo, el tentativo de Hegel parece tener \u00e9xito tan solo entre los estudiosos especialistas de Hegel, porque la gran mayor\u00eda de los estudiantes de instituto (y universitarios) de filosof\u00eda, solo pueden decir que es una larga secuencia de opiniones casuales, como mucho mediadas por el contexto hist\u00f3rico dentro del cual se sostienen. Si es as\u00ed, (y puedo testimoniar que en substancia es as\u00ed), \u00bfc\u00f3mo explicar la p\u00f3stuma victoria de Arist\u00f3teles sobre Hegel? \u00bfPor qu\u00e9 el criterio de Hegel, que aparece a primera vista mejor que el de Arist\u00f3teles, es casi siempre confinado \u201cen el campo\u201d del criterio aristot\u00e9lico, todav\u00eda m\u00e1s extr\u00ednseco y casual que aquel originario, que al menos tiene su \u201ccient\u00edfica\u201d racionalidad clasificatoria?<\/p>\n<p>La llave de este enigma conceptual est\u00e1 en esto, que la asunci\u00f3n del criterio hegeliano de sensatez del viaje de la historia de la filosof\u00eda presupone la contextual adopci\u00f3n del criterio de la verdad, o m\u00e1s exactamente de la existencia de la verdad como verdadera y puesta en juego en la historia de la filosof\u00eda. Si hubi\u00e9semos hecho la historia de la filosof\u00eda en base al presupuesto (impl\u00edcito o expl\u00edcito) que la verdad no existe, la verdad se invierte en una simple <em>filia temporis<\/em>, Prot\u00e1goras y Gorgias ten\u00edan raz\u00f3n contra S\u00f3crates y Plat\u00f3n, el \u201cPensamiento fuerte\u201d de la verdad es peligroso porque es represivo, violento y normativo mientras solo el escepticismo y el relativismo son innocuos, etc.; ahora es inevitable que la filosof\u00eda, historiz\u00e1ndose, devenga una m\u00e1s o menos refinada secuencia de opiniones debidamente presentadas y argumentadas. Pero aqu\u00ed, apunto, empieza el problema, no termina.<\/p>\n<p>La negaci\u00f3n filos\u00f3fica argumentada de la existencia de la verdad, en particular en la versi\u00f3n hegeliana del Absoluto, tiene muchos nombres (convencionalismo, relativismo, nihilismo, escepticismo, incluso empirismo y utilitarismo, etc.). E incluso, la negaci\u00f3n filos\u00f3fica argumentada de la existencia de la verdad es un fen\u00f3meno que no tiene literalmente nada que hacer con otro fen\u00f3meno, inmensamente m\u00e1s importante, que es la generalizada p\u00e9rdida de inter\u00e9s hacia la verdad, considerada no m\u00e1s inexistente, sino simplemente irrelevante y no influente. Es bueno comprender este punto, porque el problema de la naturaleza de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, del idealismo alem\u00e1n, del perfil expresivo de Hegel y finalmente del perfil expresivo de Marx est\u00e1 enteramente aqu\u00ed. Filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, idealismo alem\u00e1n, Fichte, Hegel y Marx, todos tienen una cosa en com\u00fan: la confianza no solo en la existencia de la verdad, sino en la importancia social y existencial del inter\u00e9s en el acercamiento a la verdad. Si retiramos este inter\u00e9s ser\u00e1 como quitarle el agua a una planta. La planta inevitablemente se marchitar\u00e1 y morir\u00e1.<\/p>\n<p>Mi impresi\u00f3n es que hoy no se aborda este punto crucial, y a la vez la discusi\u00f3n sobre Hegel y Marx pierde totalmente el sentido, y deviene un juguete o un medio instrumental para acceder a una c\u00e1tedra universitaria, considerada simplemente m\u00e1s \u201cprestigiosa\u201d y mejor pagada que una simple plaza de instituto, y poder conseguir el t\u00edtulo de \u201ccatedr\u00e1tico\u201d, no solo de \u201cprofesor\u201d, con el que el circo medi\u00e1tico expresa no tanto una inocente y simp\u00e1tica jerga juvenil como el desprecio que este circo medi\u00e1tico siente hacia la descalificada clase de los \u201cdocentes\u201d, t\u00e9rmino que ha substituido al viejo t\u00e9rmino gentil y burgu\u00e9s de \u201cprofesor\u201d. Y ahora terminar\u00e9 esta consideraci\u00f3n poniendo el foco en la relaci\u00f3n entre la filosof\u00eda de la verdad de Fichte, Hegel y Marx y el clima de generalizada p\u00e9rdida de inter\u00e9s hacia la verdad en el que estamos inmersos, y estamos tan inmersos en \u00e9l que ni siquiera nos damos cuenta.<\/p>\n<p>Como vio correctamente Heidegger, Descartes fue el primer fil\u00f3sofo de la tradici\u00f3n occidental cristiana que tradujo el concepto de verdad al concepto de certeza del sujeto, o m\u00e1s exactamente de certeza de la correcta representaci\u00f3n del sujeto (trascendental y unificado) como dato racional comunicable, transmisible y universalmente accesible potencialmente por todos. De esta concepci\u00f3n cartesiana derivan las concepciones trascendentales del sujeto de Kant (el Yo Pienso como percepci\u00f3n trascendental), la teor\u00eda del conocimiento del positivismo (que considera la religi\u00f3n y la filosof\u00eda superfluas, porque la ciencia da el suficiente fundamento sin necesidad de otros fundamentos teol\u00f3gicos o metaf\u00edsicos), y finalmente el debate epistemol\u00f3gico del siglo XX sobre la falsabilidad como \u00fanico y verdadero criterio de la certeza cient\u00edfica (Popper, Lakatos, etc.). En cualquier caso, desde Descartes hasta Popper pasando por Kant y Comte, el solo criterio del conocimiento v\u00e1lido es la certeza del sujeto. Parece que con la vieja \u201cverdad\u201d nadie sab\u00eda verdaderamente qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p>Para comprender las razones hist\u00f3ricas y sociales por las que en la llamada \u201cmodernidad\u201d (t\u00e9rmino queridamente vago con el que la rep\u00fablica de los doctos denomina el inquietante concepto marxiano de modo de producci\u00f3n capitalista) la certeza trascendental del sujeto sustituye al viejo fundamento verificativo del mundo; necesitamos pasar de Heidegger a Marx, porque sobre la base del saber heideggeriano terminaremos por no comprender nada. El modo\u00a0 de producci\u00f3n capitalista, a diferencia del modo de producci\u00f3n esclavista o de peque\u00f1os productores independientes atenienses (que tiene la necesidad de un concepto de verdad pol\u00edtica y antropol\u00f3gica), y del modo de producci\u00f3n antiguo-oriental y feudal (que necesita de un concepto de verdad religiosa), no tiene necesidad para auto-reproducirse de un concepto de verdad de alg\u00fan tipo, sino que le basta y avanza con la certeza del empresario. La red de certidumbres empresariales de la correcta previsi\u00f3n de las inversiones efectuadas sustituye as\u00ed a la legitimaci\u00f3n pol\u00edtico-social de cualquier fundamento de verdad (la divinidad monote\u00edsta con su revelaci\u00f3n, la naturaleza humana como criterio antropol\u00f3gico normativo, el derecho natural, el contrato social, el Absoluto hegeliano, etc), y escoge a su vez, con el instinto natural del buen perro que busca trufas, un nuevo fundamento flexible, el relativismo de los valores, el desencanto del mundo, el nihilismo domesticado, la pluralidad de las formas de vida a la sombra de la unidad monote\u00edsta de la reproducci\u00f3n capitalista, y finalmente la s\u00edntesis postmoderna actual como uni\u00f3n de legitimaci\u00f3n social flexible de la sociedad y de elaboraci\u00f3n del luto de la utop\u00eda libertaria de la quebrada generaci\u00f3n del sesenta y ocho, hoy (pero todav\u00eda por poco) hegem\u00f3nica en los aparatos ideol\u00f3gicos de tipo pol\u00edtico, medi\u00e1tico y sobre todo universitario.<\/p>\n<p>Como comprendi\u00f3 correctamente Baudrillard, hoy la simulaci\u00f3n virtual de la peque\u00f1a pantalla televisiva puede sustituir la experiencia real de las cosas. Como comprendi\u00f3 correctamente Jameson, la postmodernidad es la imagen generalizada del mundo en la \u00e9poca de la producci\u00f3n flexible y del ocaso (tal vez temporal) del fordismo productivo y del keynesianismo econ\u00f3mico. Como comprendi\u00f3 correctamente Harvey, la postmodernidad se\u00f1ala el pasaje de la Primac\u00eda del Tiempo del Progreso burgu\u00e9s a la primac\u00eda del Espacio de la globalizaci\u00f3n capitalista. Como comprendi\u00f3 correctamente Lasch, el tipo antropol\u00f3gico de la individualizaci\u00f3n consumista es el narcisista, heredero del viejo robinsonismo burgu\u00e9s. Como comprendi\u00f3 correctamente Bauman, una sociedad as\u00ed no tiene nada de verdaderamente \u201cs\u00f3lido\u201d, sino que tiene una naturaleza l\u00edquida a lo Zelig (el personaje de Woody Allen). Y podr\u00edamos continuar. Pero como el espacio no lo consiente, terminemos con una s\u00edntesis clara de mi pensamiento: Hegel y Marx son el punto m\u00e1ximo insuperado del pensamiento filos\u00f3fico, Nietzsche y Heidegger no solo no lo han \u201csuperado\u201d, sino que est\u00e1n muy por debajo; el eclipse de Hegel y Marx es un esc\u00e1ndalo cultural provisional; pero el tiempo es caballeroso, y antes o despu\u00e9s las cosas cambiar\u00e1n, aunque no es previsible cuando cambien, eso solo lo sabe Dios.<\/p>\n<p><strong>16. Nota bibliogr\u00e1fica general<\/strong><\/p>\n<p>Desde el momento en que \u2013 como dice un ingenioso proverbio ingl\u00e9s \u2013 la beneficencia comienza en casa propia, comenzar\u00e9 se\u00f1alando algunas obras m\u00edas en las que la tesis de fondo de este breve ensayo son analizadas de modo m\u00e1s completo. A prop\u00f3sito de la filosof\u00eda general de la historia en la que cada pensador est\u00e1 enmarcado, se\u00f1alo mi trilog\u00eda <em>Storia della Dialettica<\/em>, <em>Storia dell\u2019Etica<\/em> y <em>Storia del Materialismo<\/em>, Petite Plaisance, Pistoia, 2006 y 2007. A prop\u00f3sito de mi interpretaci\u00f3n idealista de Marx, por la que no s\u00f3lo es un disc\u00edpulo de Hegel, sino un pensador a todos los efectos m\u00e1s \u201cidealista\u201d que \u201cmaterialista\u201d, se\u00f1alo <em>Marx Inattuale<\/em>, Bollati Boringhieri, Tur\u00edn 2004, <em>Ripensare Marx<\/em>, Editorial Ermes, Potenza 2007, y finalmente <em>Una approssimazione al pensiero di Karl Marx<\/em>, Editorial Il Prato, Sanaora 2007. Un encuadre general del pensamiento de Marx en la entera tradici\u00f3n europea de los griegos hasta hoy est\u00e1 contenida en<em> Il marxismo e la tradizione culturale europea<\/em>, Petite Plaisance, Pistoia 2009. Dicho de modo telegr\u00e1fico, para m\u00ed Hegel y Marx son legibles m\u00e1s como restauradores del punto de vista naturalista y ontol\u00f3gico de los griegos (en la nueva condici\u00f3n de la historicidad universalista moderna), que como secularizadores de la vieja escatolog\u00eda hebraico-cristiana en el lenguaje de la filosof\u00eda (Hegel), o de la econom\u00eda pol\u00edtica (Marx). Como se puede ver, mi visi\u00f3n es absolutamente opuesta a la de Weber (desencanto del mundo y polite\u00edsmo de valores), de L\u00f6with (filosof\u00eda idealista y marxismo como secularizaci\u00f3n de un precedente contenido religioso), y finalmente de Lyotard (fin de las grandes narraciones, en las que se encuentran Hegel y Marx). En el mismo tiempo, soy fieramente adversario de todos los que creen que el marxismo no necesita de ninguna fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica, como la llamada \u201cCiencia moderna\u201d (Althusser, Della Volpe, Colletti, etc).<\/p>\n<p>Tras haber \u201cpuesto las cartas sobre la mesa\u201d (primer mandamiento de la \u00e9tica de la correcta comunicaci\u00f3n filos\u00f3fica), podemos pasar a algunas lecturas seleccionadas para principiantes absolutos y para \u201cintermedios\u201d no especialistas.<\/p>\n<p>Para comenzar a interpretar Hegel y Marx, y eventualmente a tomar partido (filos\u00f3ficamente) por o contra el uno o el otro (o contra ambos), conviene adquirir algunos conocimientos sistem\u00e1ticos elementales de los dos. A prop\u00f3sito de Hegel, no ser\u00e1 tiempo perdido impregnarse de los t\u00e9rminos esenciales de su pensamiento. Muy buena y clara es la antolog\u00eda razonada de Valerio Verra, <em>La filosof\u00eda di Hegel<\/em>, Loescher, Tur\u00edn, 1979. Verra es tambi\u00e9n autora de la \u00f3ptima <em>Introduzione a Hegel<\/em>, publicada por Laterza. Es aconsejable el texto de Charles Taylor, <em>Hegel e la societ\u00e0 moderna<\/em>, Il Mulino, Bologna 1984. El delicado pasaje de Kant a Fichte y a Hegel est\u00e1 ilustrado en la \u00fatil antolog\u00eda de Claudio Cesa, <em>Le origini dell\u2019idealismo tra Kant e Hegel<\/em>, Loescher, Tur\u00edn 1981.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de Marx, las cosas son m\u00e1s dif\u00edciles, porque mientras Hegel ha sistematizado y coherente su pensamiento, Marx no lo hizo, y sus exposiciones est\u00e1n sujetas a una inevitable mayor arbitrariedad. Para iniciar aconsego David McLellan, <em>Il pensiero di Karl Marx<\/em>, Einaudi, Tur\u00edn 1975, y Marco Simonic, <em>Invito al pensiero di Marx<\/em>, Mursia, Mil\u00e1n 1986. La bibliograf\u00eda divulgada ser\u00eda inmensa, pero me limito aqu\u00ed voluntariamente a dos honestos y breves textos expositivos.<\/p>\n<p>T. W. Adorno, <em>Terminolog\u00eda Filos\u00f3fica<\/em>, Einaudi, Tur\u00edn 1975 es una insuperada problematizaci\u00f3n dial\u00e9ctica de Kant, Fichte, Hegel y Marx, en la que el idealismo y el materialismo se \u201ctraspasan\u201d el uno en el otro, y aparece as\u00ed equivocada su contraposici\u00f3n polar, como si se tratase de oposiciones reales y no de contradicciones dial\u00e9cticas.<\/p>\n<p>A su tiempo, estudiando en la Sorbona de Par\u00eds, estuve muy influenciado por Jean Hyppolite, de quien aconsejo la lectura de <em>Saggi su Marx e Hegel<\/em>, Bompiani, Mil\u00e1n 1965. Este libro, en mi opini\u00f3n, no ha estado hasta hoy te\u00f3ricamente superado. La interpretaci\u00f3n \u201cextra\u00f1a\u201d del <em>Capital<\/em> de Marx como \u201cromance g\u00f3tico\u201d y en Francis Wheen, <em>Marx. Vida p\u00fablica y privada<\/em>, Mondadori, Mil\u00e1n 2000. Una correcta exposici\u00f3n divulgada del significado de dial\u00e9ctica en Hegel y en Marx est\u00e1 en Ferdinando Vidoni, <em>Dialettiche nel pensiero contempor\u00e1neo<\/em>, Canova, Treviso 1996. Finalmente, la m\u00e1s reciente discusi\u00f3n comparativa sobre relaciones entre Hegel y Marx est\u00e1 ampliamente ilustrada en el \u00f3ptimo ensayo de Roberto Fineschi, <em>Marx e Hegel<\/em>, Carocci, Roma 2006. Aqu\u00ed termino, sin recordar los cl\u00e1sicos de la interpretaci\u00f3n de la relaci\u00f3n Hegel Marx (Della Volpe, Althusser, Marcuse, Bloch, Luk\u00e1cs, L\u00f6with, etc.). Pero estamos frente a otro cap\u00edtulo de la historiograf\u00eda filos\u00f3fica, que va m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n de estas consideraciones.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Cristina Garc\u00eda para Marxismo Cr\u00edtico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Personalmente, prefiero una calificaci\u00f3n distinta, la de la \u201cfilosof\u00eda cl\u00e1sica alemana\u201d. De aceptarla, hecho que comporta inmediatamente una verdadera \u201creorientaci\u00f3n gest\u00e1ltica\u201d y una distinta periodizaci\u00f3n, la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana se inicia con Lessing y Herder, incluye a Kant y el debate sobre kantismo que dio lugar al verdadero idealismo filos\u00f3fico posterior, comprende obviamente Fichte, Schelling y Hegel, y termina hist\u00f3ricamente con las dos figuras de Feuerbach y de Marx, que son todav\u00eda una parte integrante.<\/p>\n<p>Se trata de una verdadera \u201creorientaci\u00f3n gest\u00e1ltica\u201d que se inici\u00f3 con Herder y termin\u00f3 con Marx incluido, que hace al problema de la filosof\u00eda de la historia (Herder, Hegel, Marx) saltar a un primer plano, y a este van subordinadas tres respuestas: criticista (Kant), idealista (Fichte y Hegel), y finalmente materialista (Feuerbach y Marx). En este ensayo pretendo privilegiar la reflexi\u00f3n sobre tres t\u00e9rminos: idealismo, materialismo y dial\u00e9ctica, sin realizar la en\u00e9sima filolog\u00eda, sostenida por la citatolog\u00eda, sobre estos autores. Es obvio, de hecho, que Marx (1818-1883) fue lector de Hegel (1770-1831), y sobre ello existe una abundante documentaci\u00f3n filol\u00f3gica, que debe de todos modos ser interpretada, porque del an\u00e1lisis de los textos se puede tranquilamente llegar a conclusiones hermen\u00e9uticas opuestas. Es obvio que Hegel no pudo leer a Marx, porque muri\u00f3 cuando Marx tan solo ten\u00eda 13 a\u00f1os y hab\u00eda apenas terminado la escuela elemental. Sin embargo, a veces es necesario utilizar la t\u00e9cnica teatral que Bertolt Brecht defini\u00f3 como \u201cdistanciamiento\u201d. El distanciamiento, de hecho, funciona todav\u00eda mejor en la historia de la filosof\u00eda que en la t\u00e9cnica teatral, tambi\u00e9n porque la misma filosof\u00eda de Plat\u00f3n fue en su tiempo llamada el \u201cteatro del logos\u201d, y un gran estudioso de S\u00f3crates (Olaf Gigon) afirm\u00f3 que en la antigua Atenas hab\u00eda tres teatros p\u00fablicos: el teatro tr\u00e1gico, el teatro c\u00f3mico, y el teatro sokratik\u00f2s logo, en el que el debate filos\u00f3fico era teatralizado p\u00fablicamente en el \u00e1gora, y en el que las diversas posiciones filos\u00f3ficas eran representadas por m\u00e1scaras (prosopa). 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