{"id":442,"date":"2006-06-03T00:00:00","date_gmt":"2006-06-03T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=442"},"modified":"2020-02-28T19:39:00","modified_gmt":"2020-02-28T18:39:00","slug":"roque-dalton-intelectual-integral-palabra-integral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=442","title":{"rendered":"Roque Dalton, intelectual integral, palabra integral"},"content":{"rendered":"<p>Una de las herencias m\u00e1s poderosas \u2014y menos atendidas\u2014 que nos deja Roque Dalton, cuando faltan apenas treinta a\u00f1os para su centenario, es su talante de intelectual integral. La cuesti\u00f3n de la integralidad intelectual de Dalton se puede explorar a varios niveles.<\/p>\n<p>En primer lugar, hay que definir qu\u00e9 es lo que se quiere decir con <i>integralidad.<\/i> Su opuesto es la <i>fragmentariedad.<\/i> El intelectual contempor\u00e1neo suele ser fragmentario, especialista en un \u00e1rea determinada del pensamiento. Aunque se hable mucho de interdisciplinariedad, de saber \u00abhol\u00edstico\u00bb, la pr\u00e1ctica intelectual es monologante. No hay un di\u00e1logo, una incursi\u00f3n en otras disciplinas. El artista contempor\u00e1neo no suele ambicionar m\u00e1s que lo que persigue un \u00abespecialista\u00bb. M\u00e1s all\u00e1 de eso, suele haber tambi\u00e9n una p\u00e9rdida de contacto entre la interpretaci\u00f3n de la realidad que puede ser el pensamiento y la poes\u00eda, y esa realidad que constituye el sustrato del artista y el intelectual.<\/p>\n<p>Dalton es, pues, no solamente el artista que cultiv\u00f3 la poes\u00eda, el periodismo, la narrativa, el ensayo y el teatro. Fue tambi\u00e9n el intelectual que estuvo abierto a los problemas sociales y pol\u00edticos de su tiempo. En este tiempo de especialistas y monologantes, la pol\u00edtica se deja en las manos poco confiables de los pol\u00edticos profesionales. La sociedad deja, pues, de ser un problema del que ocuparse, pues su destino se toca en el \u00e1mbito de esos profesionales. Para Dalton no es as\u00ed. Su trabajo intelectual est\u00e1 sustentado por un proyecto pol\u00edtico de pa\u00eds. De ah\u00ed que este poeta aparezca actuando en pol\u00edtica, en vez de dejar esto en manos de los supuestos profesionales. Con esto, recupera el sentido originario de <i>pol\u00edtica:<\/i> la preocupaci\u00f3n del ciudadano por el destino de su <i>polis<\/i>;<i> <\/i>por tanto<i>, <\/i>la pol\u00edtica es algo constitutivo del ser humano. Este es un primer nivel del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Julio Cort\u00e1zar dec\u00eda que no necesitamos tanto de los <i>literatos de la revoluci\u00f3n<\/i>, sino de los <i>revolucionarios de la literatura<\/i>, de los <i>Che Guevara del lenguaje. <\/i>Roque Dalton es de estos \u00faltimos. Pero no por el tono aguerrido de sus <i>Poemas clandestinos,<\/i> ni por los denuestos contra Masferrer o Gavidia. Eso es desviar la cuesti\u00f3n. Lo es porque revoluciona el fundamento del lenguaje: la palabra. Dalton cuestiona radicalmente el concepto existente de la palabra. Si Heidegger denunciaba el olvido del ser, Dalton denuncia activamente el olvido de la palabra, o, m\u00e1s bien, de sus implicaciones m\u00e1s fuertes.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas en que se conmemora el poeta, se suelen repetir estos versos, que impactan por su tono desafiante:<\/p>\n<p><i>Poes\u00eda<\/i><\/p>\n<p><i>Perd\u00f3name por haberte ayudado a comprender<\/i><\/p>\n<p><i>que no est\u00e1s hecha s\u00f3lo de palabras.<\/i><\/p>\n<p>Estas palabras tienen implicaciones m\u00e1s profundas de las que sospechamos. Su \u00abmensaje\u00bb nos parece tan \u00abobvio\u00bb, tan \u00abevidente\u00bb, que nos hurta f\u00e1cilmente una lectura a otro nivel. La palabra po\u00e9tica es la palabra que est\u00e1 hecha de algo m\u00e1s que de \u00abpalabras\u00bb, valga decir, de enunciados po\u00e9ticos sobre la realidad. La palabra po\u00e9tica tiene algo m\u00e1s que la mera evocaci\u00f3n l\u00edrica, o la exaltaci\u00f3n \u00e9pica. \u00bfDe qu\u00e9 se trata ese <i>algo m\u00e1s<\/i>?.<\/p>\n<p>Tendr\u00edamos que remitirnos a un poema anterior. Es uno de los <i>Seis poemas en prosa<\/i>, que compone el volumen <i>Taberna y otros lugares.<\/i> Se titula \u00abCon palabras\u00bb y fue dedicado a su amigo, el poeta chileno Enrique Lihn. Deteng\u00e1monos en este texto, cuyo valor fue justipreciado en su tiempo por \u00cdtalo L\u00f3pez Vallecillos.<\/p>\n<p>Resulta llamativa esta afirmaci\u00f3n, con la que comienza el texto: \u00abEl conocimiento completo del mundo de las palabras es imposible\u00bb. En primer lugar, como ejemplifica Dalton, se debe a las posibles connotaciones que tiene la palabra misma. Por ejemplo, nos dice el autor, \u00abLa palabra \u201cazul\u201d, por ejemplo, bien puede ser roja o carmelita, en dependencia de estados de \u00e1nimo, condiciones climatol\u00f3gicas, plasticidad de la onda sonora o necesidades pol\u00edticas\u00bb. Pero las connotaciones, los contextos que pueden facilitar que \u00abuna serie de palabras que no se pudo completar y que tipogr\u00e1ficamente se resuelve en puntos suspensivos\u00bb se constituya en \u00abel \u00fanico argumento serio que se pueda aportar para probar la existencia de Dios\u00bb es tan s\u00f3lo una parte del problema.<\/p>\n<p>La palabra es lo que causa conmociones, lo que da vida a una obra po\u00e9tica, pero tambi\u00e9n a su hacedor. De ah\u00ed que Roque sentencie: \u00abHombre despalabrado no es sin\u00f3nimo de mudo, sino de zombie\u00bb. El ser humano es el \u00fanico que se hace a s\u00ed mismo <i>con palabras<\/i>. Es tambi\u00e9n el \u00fanico que puede clausurar sus posibilidades con las mismas palabras. Aqu\u00ed hay un concepto muy propio de cierta hermen\u00e9utica: el mundo se construye con palabras y fuera de la palabra no puede haber ser humano.<\/p>\n<p>En este escrito, encontramos una recurrencia en la obra de Roque: su af\u00e1n pol\u00e9mico, sus geniales diatribas contra sus maestros. Esta vez, el blanco es Pablo Neruda, al que pone como ejemplo de poeta-<i>zombie<\/i>, de poeta que usa palabras caducas. No nos interesa por el momento terciar en esta disputa sobre Neruda, que tiene que ver con su aceptaci\u00f3n del Nobel de Literatura, sino de tomar el toro por los cuernos. En este caso, el toro es la palabra. Y Dalton afirma que hay palabras muertas y hay palabras vivas, que hay palabras que est\u00e1n listas para el camposanto y otras que son la vitalidad misma. Tras esto, encontramos una recuperaci\u00f3n de la palabra como visi\u00f3n de mundo. Las palabras no son inocentes: delatan la manera en que alguien interpreta el mundo, desde d\u00f3nde y en contra de qu\u00e9 lo est\u00e1 interpretando. De ah\u00ed que desde una cosmovisi\u00f3n \u00abmuerta\u00bb s\u00f3lo puedan aflorar palabras igualmente muertas.<\/p>\n<p>Es en esta parte donde se expresa una idea importante. Nos dice Roque: \u00abUno de los cr\u00edmenes m\u00e1s abominables de la civilizaci\u00f3n occidental y la cultura cristiana ha consistido precisamente en convencer a las grandes masas populares de que las palabras s\u00f3lo son elementos significantes\u00bb. Las palabras tienen algo m\u00e1s: una fuerza vital. La vida se expresa por ellas. La vida vibra en ellas: desde ellas. Solamente as\u00ed puede entenderse esta interrogaci\u00f3n que se formula Dalton: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 <i>suena mal<\/i> una palabra libre de significados tab\u00fa si no es por algo intr\u00ednseco a ella misma, a su corporeidad, a su ser, que es independientemente de su funci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan, la cual, por otra parte, no tiene necesariamente que ser la \u00fanica, ni siquiera la principal?\u00bb.<\/p>\n<p>Al ser la vida la que late en las palabras, estas deben verse con otros ojos. Hablar de \u00abpalabra de honor\u00bb cuando se traiciona a la palabra es un error: \u00abNo sabemos nada y somos orgullosos hasta morir \u2014escribe Roque\u2014. Deber\u00edamos recordar lo que le pas\u00f3 a Stalin por hacer de las palabras excepciones del materialismo dial\u00e9ctico\u00bb. El autor concluye que es necesario que discutamos con las palabras sobre la libertad y que las organicemos para el porvenir. Luego nos dir\u00e1 que los dos \u00fanicos personajes que verdaderamente entendieron este problema fueron Jesucristo y Lenin. \u00bfQu\u00e9 significa esto? Que las palabras son la vida. Tienen el poder de cambiar la vida, de hacerla ver de otra manera y de decidir el destino de la persona.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 es tan significativo esto? Porque, en la poes\u00eda, la palabra es la materia prima. Pero la palabra \u00abno est\u00e1 hecha s\u00f3lo de palabras\u00bb: no se queda encerrada en un terreno donde no roza la vida. Por lo tanto, tenemos aqu\u00ed una concepci\u00f3n integral de la palabra. La palabra tiene m\u00e1s que un simple car\u00e1cter de significaci\u00f3n. En el caso de la palabra po\u00e9tica, el poeta es el \u00abtipo que hace diccionarios incompletos, que hurta los significados de sus palabras, un ladr\u00f3n\u00bb, como lo dice Roberto en <i>Pobrecito poeta que era yo&#8230;<\/i>. Es decir, arrebata los significados profundos a la palabra, para que siga siendo palabra viva y no palabra de <i>zombie<\/i>. Pero tambi\u00e9n la palabra opera este arrebato en el poeta: lo hurta de \u00ablos desplantes respiratorios del muerto-vivo a quien la sal envenenar\u00eda\u00bb para colocarlo en el terreno incierto de la vida. Es eso lo que define al poeta verdadero: el poeta al que las palabras hacen.<\/p>\n<p>En Dalton, esta relaci\u00f3n con las palabras es problem\u00e1tica, al grado de implicar en \u00e9l lo que llama un <i>desgarramiento,<\/i> es decir, un conflicto entre lo que se vive y lo que se escribe, pero tambi\u00e9n un conflicto entre un pensamiento caduco y otro vivo, como lo plantea en el conversatorio <i>El intelectual y la sociedad. <\/i>Su vida y su muerte son prueba de que el conflicto entre la palabra y la vida jam\u00e1s puede resolverse en una s\u00edntesis perfecta. Pero lo que hizo a Roque Dalton un intelectual importante fue precisamente la vivencia genuina de este conflicto.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n, o el desgarramiento entre la palabra y la vida, es lo que lo hizo crecer como intelectual. Por ello, su obra est\u00e1 animada por una voluntad de transformar, a trav\u00e9s de la palabra, a su pa\u00eds. La palabra deja de ser una simple explicaci\u00f3n de la historia y busca rehacer la historia. Aqu\u00ed es donde comienza el camino de Roque Dalton.<\/p>\n<p><b><i>Luis Alvarenga, poeta y escritor, es colaborador de la revista Ra\u00edces.<\/i><\/b><i><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las herencias m\u00e1s poderosas \u2014y menos atendidas\u2014 que nos deja Roque Dalton, cuando faltan apenas treinta a\u00f1os para su centenario, es su talante de intelectual integral. La cuesti\u00f3n de la integralidad intelectual de Dalton se puede explorar a varios niveles.<\/p>\n<p>En primer lugar, hay que definir qu\u00e9 es lo que se quiere decir con integralidad. Su opuesto es la fragmentariedad. El intelectual contempor\u00e1neo suele ser fragmentario, especialista en un \u00e1rea determinada del pensamiento. Aunque se hable mucho de interdisciplinariedad, de saber \u00abhol\u00edstico\u00bb, la pr\u00e1ctica intelectual es monologante. No hay un di\u00e1logo, una incursi\u00f3n en otras disciplinas. El artista contempor\u00e1neo no suele ambicionar m\u00e1s que lo que persigue un \u00abespecialista\u00bb. M\u00e1s all\u00e1 de eso, suele haber tambi\u00e9n una p\u00e9rdida de contacto entre la interpretaci\u00f3n de la realidad que puede ser el pensamiento y la poes\u00eda, y esa realidad que constituye el sustrato del artista y el intelectual.<\/p>\n<p>Dalton es, pues, no solamente el artista que cultiv\u00f3 la poes\u00eda, el periodismo, la narrativa, el ensayo y el teatro. Fue tambi\u00e9n el intelectual que estuvo abierto a los problemas sociales y pol\u00edticos de su tiempo. En este tiempo de especialistas y monologantes, la pol\u00edtica se deja en las manos poco confiables de los pol\u00edticos profesionales. La sociedad deja, pues, de ser un problema del que ocuparse, pues su destino se toca en el \u00e1mbito de esos profesionales. Para Dalton no es as\u00ed. Su trabajo intelectual est\u00e1 sustentado por un proyecto pol\u00edtico de pa\u00eds. De ah\u00ed que este poeta aparezca actuando en pol\u00edtica, en vez de dejar esto en manos de los supuestos profesionales. Con esto, recupera el sentido originario de pol\u00edtica: la preocupaci\u00f3n del ciudadano por el destino de su polis; por tanto, la pol\u00edtica es algo constitutivo del ser humano. 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