{"id":4433,"date":"2020-02-18T05:00:13","date_gmt":"2020-02-18T04:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4433"},"modified":"2020-02-18T12:30:40","modified_gmt":"2020-02-18T11:30:40","slug":"entre-la-espada-y-el-green-new-deal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=4433","title":{"rendered":"Entre la espada y el Green New Deal"},"content":{"rendered":"<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/contraeldiluvio.es\/2019\/10\/22\/entre-la-espada-y-el-green-new-deal\/\"><em>Contra el diluvio<\/em><\/a> \u00a0A su vez traducci\u00f3n de un art\u00edculo publicado originalmente en la revista\u00a0<em>Commune<\/em>\u00a0con el t\u00edtulo\u00a0<a href=\"https:\/\/communemag.com\/between-the-devil-and-the-green-new-deal\/\">\u00abBetween the Devil and the Green New Deal\u00bb<\/a>.<\/p>\n<p>JASPER BERNES es jefe de redacci\u00f3n de\u00a0<em>Commune<\/em>. Es autor de\u00a0<em>The Work of Art in the Age of Deindustrialization<\/em>\u00a0(2017) y de dos libros de poes\u00eda:\u00a0<em>We Are Nothing and So Can You\u00a0<\/em>y<em>\u00a0Starsdown<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el espacio, las minas de Bayan Obo, en China, de donde se extrae y donde se refina el setenta por ciento de los minerales raros de la tierra, parecen un cuadro. En el kilom\u00e9trico dise\u00f1o de cachemira de las balsas de est\u00e9riles radiactivos se concentran los colores ocultos de la tierra: los tonos aguamarina de origen mineral y los ocres que un pintor utilizar\u00eda para agasajar a los gobernantes de un imperio en declive.<\/p>\n<p>Para cumplir con las exigencias del Green New Deal, que propone convertir Estados Unidos en una potencia de las energ\u00edas renovables y sin emisi\u00f3n alguna para el a\u00f1o 2030, en la corteza terrestre van a excavarse muchas minas como esta. Ello se debe a que casi todas las fuentes de energ\u00eda renovable dependen de minerales que son no renovables y a menudo dif\u00edciles de conseguir. Los paneles solares usan indio, las turbinas usan neodimio, las bater\u00edas usan litio y todos ellos requieren de miles de toneladas de acero, esta\u00f1o, plata y cobre. Las cadenas de suministro necesarias para proveer a las tecnolog\u00edas de energ\u00edas renovables van dando saltos por la tabla peri\u00f3dica y por el mapamundi como en la rayuela. Para fabricar un panel solar de alta capacidad se necesitan cobre (n\u00famero at\u00f3mico 29) de Chile, indio (49) de Australia, galio (31) de China y selenio (34) de Alemania. Muchos de los aerogeneradores de accionamiento directo m\u00e1s eficientes requieren de un kilo de neodimio, un metal perteneciente a las tierras raras, y cada modelo de Tesla contiene unos setenta kilogramos de litio.<\/p>\n<p>No sin motivo, durante buena parte de los siglos\u00a0XIX\u00a0y\u00a0XX\u00a0los mineros de carb\u00f3n fueron la viva imagen de la miseria capitalista: se trata de un trabajo agotador, peligroso y desagradable.\u00a0<em>Le Voreux<\/em>, \u00abel voraz\u00bb. As\u00ed se refer\u00eda \u00c9mile Zola a la miner\u00eda de carb\u00f3n en\u00a0<em>Germinal<\/em>, una novela sobre la lucha de clases en una colonia industrial francesa. Cubierta de humeantes chimeneas de carb\u00f3n, la mina es a la vez el laberinto y el minotauro. \u00abEn el fondo de su agujero [\u2026], respiraba con un aliento m\u00e1s fuerte y prolongado, como si le irritase su penosa digesti\u00f3n de carne humana\u00bb. En la mitolog\u00eda cl\u00e1sica los monstruos son productos de la tierra, hijos de Gaia, nacidos de cuevas y cazados por una cruel raza de divinidades civilizadoras celestiales. Pero en el capitalismo lo que es monstruoso es la tierra una vez animada por esas energ\u00edas civilizadoras. A cambio de esos tesoros terrenales, utilizados para hacer funcionar trenes, barcos y f\u00e1bricas, una nueva clase social acaba siendo arrojada a los pozos. La tierra se calienta y est\u00e1 repleta de esos monstruos que nosotros mismos hemos creado: el monstruo de la sequ\u00eda, el de la migraci\u00f3n, el de la hambruna, el de las tormentas. Y en realidad la energ\u00eda renovable no es un refugio. El peor accidente industrial en la historia de Estados Unidos, el de Hawk\u2019s Nest, en 1930, fue un desastre relacionado con las energ\u00edas renovables. Mientras horadaban una entrada de casi cinco mil metros de largo para una central hidroel\u00e9ctrica de Union Carbide, cinco mil trabajadores enfermaron despu\u00e9s de dar con una gruesa veta de s\u00edlice y llenar el t\u00fanel con un polvo blanco cegador. Ochocientos trabajadores murieron de silicosis. La energ\u00eda nunca es \u00ablimpia\u00bb, y eso lo deja claro Muriel Rukeyser en el \u00e9pico poema documental que escribi\u00f3 acerca de Hawk\u2019s Nest,\u00a0<em>El libro de los muertos<\/em>. \u00ab\u00bfQui\u00e9n fluye por los cables el\u00e9ctricos? \u2015pregunta\u2015, \u00bfqui\u00e9n habla bajo cada camino?\u00bb. La infraestructura del mundo moderno ha sido moldeada con dolor fundido.<\/p>\n<p>Salpicada de \u00abpueblos muertos\u00bb donde los cultivos ya no dan fruto, la regi\u00f3n de Mongolia Interior, donde se encuentran las minas de Bayan Obo, muestra niveles de c\u00e1ncer propios de Chern\u00f3bil. Pero resulta que estos pueblos ya est\u00e1n aqu\u00ed, y habr\u00e1 m\u00e1s si no hacemos algo respecto al cambio clim\u00e1tico. \u00bfQu\u00e9 importan un pu\u00f1ado de pueblos cuando la mitad de la Tierra podr\u00eda volverse inhabitable? \u00bfQu\u00e9 importan los cielos grises sobre Mongolia Interior si la alternativa es, seg\u00fan dicen los geoingenieros que va a ocurrir, que el cielo se vuelva blanco de manera permanente debido a los aerosoles sulf\u00faricos? Los moralistas, los fil\u00f3sofos de sill\u00f3n y los \u00ababogados del mal menor\u00bb pueden intentar convencerte de que estas situaciones van a ir evolucionando como en el dilema del tranv\u00eda: si no haces nada, el tranv\u00eda avanza por la v\u00eda de la muerte en masa; si s\u00ed haces algo, el tranv\u00eda se cambia a la v\u00eda en que muere menos gente, pero eres parcial y activamente responsable de esas muertes. Cuando la supervivencia de millones o de miles de millones de personas pende de un hilo, como ocurre cuando hablamos de cambio clim\u00e1tico, que el resultado sea el de unos cuantos pueblos muertos pueden parecer un buen pacto, un pacto verde [<em>green<\/em>\u00a0<em>deal<\/em>], un pacto nuevo [<em>new<\/em>\u00a0<em>deal<\/em>]. Sin embargo, el cambio clim\u00e1tico no avanza como el sencillo dilema del tranv\u00eda. M\u00e1s bien estamos ante un patio de maniobras enmara\u00f1ado que se extiende por todo el planeta y que provoca muertes en masa en cada una de las v\u00edas.<\/p>\n<p>De todos modos, ni siquiera est\u00e1 claro si vamos a poder extraer del suelo la cantidad suficiente de estos materiales, dado el marco temporal que manejamos. Para que no hubiese emisiones en 2030, esas minas tendr\u00edan que estar funcionando ya, no dentro de cinco o diez a\u00f1os. Es muy probable que la carrera por poner a funcionar esos suministros vaya a ponerse fea y de maneras diferentes, pues, en medio de una explosi\u00f3n de precios, habr\u00e1 productores sin escr\u00fapulos que se peleen por cobrar cuanto antes, utilizando cualquier atajo y abriendo minas peligrosas, poco sanitarias y particularmente contaminantes. Las minas requieren de una inversi\u00f3n masiva por anticipado y, normalmente, la recuperaci\u00f3n de dicha inversi\u00f3n es bastante lenta, excepto durante el\u00a0<em>boom<\/em>\u00a0de mercanc\u00edas que podemos esperar que produzca el Green New Deal. Puede pasar una d\u00e9cada, si no m\u00e1s, hasta que los recursos se hayan desarrollado y otros diez a\u00f1os antes de que puedan dar beneficios.<\/p>\n<p>Tampoco est\u00e1 claro en qu\u00e9 medida el fruto de estas minas va a ayudar a la descarbonizaci\u00f3n si el consumo de energ\u00eda sigue subiendo. Que Estados Unidos est\u00e9 hasta arriba de paneles solares que no emiten gases de efecto invernadero no significa que las tecnolog\u00edas utilizadas no generen carbono. Se necesita energ\u00eda para sacar esos minerales del suelo y para convertirlos en bater\u00edas y paneles solares fotovoltaicos y rotores gigantes para aerogeneradores, se necesita energ\u00eda para reemplazarlos cuando se gastan. Las minas funcionan, principalmente, con veh\u00edculos con motor de combusti\u00f3n interna. Los cargueros que cruzan los mares del mundo y que llevan su buen cargamento de renovables utilizan tanto combustible que son responsables del tres por ciento de las emisiones del planeta. Los motores puramente el\u00e9ctricos para equipos de construcci\u00f3n se encuentran todav\u00eda en las primeras etapas de desarrollo. \u00bfQu\u00e9 tama\u00f1o tan descomunal tendr\u00eda que tener una bater\u00eda para que un carguero pudiese cruzar el Pac\u00edfico? \u00bfNo ser\u00eda mejor, tal vez, un peque\u00f1o reactor nuclear?<\/p>\n<p>En otras palabras, llevar la cuenta de las emisiones dentro de las divisiones nacionales es como llevar la cuenta de calor\u00edas solamente durante el desayuno y la comida. Si para ser un pa\u00eds m\u00e1s limpio Estados Unidos aumenta la contaminaci\u00f3n en otros lugares, eso hay que a\u00f1adirlo al libro de cuentas. Seguro que las sumas de carbono son menores de lo que lo ser\u00edan de otro modo, pero entonces las reducciones podr\u00edan no ser tan fuertes como se pensaba, especialmente si los productores, desesperados por ingresar dinero gracias al pelotazo de las renovables, lo hacen de la forma m\u00e1s barata posible, lo que ahora mismo implica m\u00e1s combustibles f\u00f3siles. Por otro lado, una restauraci\u00f3n medioambiental va a ser costosa en todos los sentidos: \u00bfquieres limpiar las balsas de est\u00e9riles, enterrar residuos a gran profundidad y prevenir el envenenamiento del agua?, pues vas a necesitar motores y es posible que tengas que quemar combustible.<\/p>\n<p>El informe m\u00e1s reciente del IPCC [Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico] consolida la opini\u00f3n cient\u00edfica y augura que los biocombustibles van a ser utilizados en los siguientes casos: construcci\u00f3n, industria pesada y transporte, \u00e1reas en las que los motores el\u00e9ctricos no pueden usarse f\u00e1cilmente. Los biocombustibles emiten carbono a la atm\u00f3sfera, pero es carbono que ya ha sido absorbido por plantas, de modo que las emisiones netas son nulas. El problema es que la creaci\u00f3n de biocombustibles requiere de tierra que podr\u00eda estar dedicada a cultivos u ocupada por vegetaci\u00f3n que pueda absorber carbono. Son una de las formas de producci\u00f3n de energ\u00eda con menos densidad espacial; ser\u00edan necesarias unas cinco hect\u00e1reas para llenar el dep\u00f3sito de un solo avi\u00f3n transatl\u00e1ntico. Las emisiones son solo el problema m\u00e1s evidente dentro de una crisis ecol\u00f3gica que abarca varios \u00e1mbitos. La poblaci\u00f3n humana, los pastos y la industria \u2015que se expanden a trav\u00e9s de lo que queda de naturaleza de la manera m\u00e1s irresponsable y destructiva posible\u2015 han tenido repercusiones que han llegado a los reinos animal y vegetal. La aniquilaci\u00f3n de los insectos \u2015en algunas zonas se ha reducido su poblaci\u00f3n a un quinto de la original\u2015 es una de las manifestaciones de esta situaci\u00f3n. El mundo de los insectos es un gran incomprendido, pero algunos cient\u00edficos sospechan que estos sucesos son solo parcialmente atribuibles al cambio clim\u00e1tico; los mayores culpables son el uso que los humanos dan a la tierra y la utilizaci\u00f3n de pesticidas. De los dos mil millones de toneladas de masa animal que hay en el planeta, los insectos conforman la mitad. Si uno elimina los pilares que sostienen el mundo de los insectos, las cadenas tr\u00f3ficas se derrumban.<\/p>\n<p>De acuerdo con las estimaciones de Vaclav Smil, el gran pope de los estudios energ\u00e9ticos, para remplazar el gasto de energ\u00eda de Estados Unidos con energ\u00edas renovables ser\u00eda necesario dedicar entre un veinticinco y un cincuenta por ciento del territorio estadounidense a plantas solares, e\u00f3licas y de biocombustible. \u00bfDisponemos de espacio para ello, aparte de para la expansi\u00f3n del h\u00e1bitat humano? \u00bfY para pastos y para la industria de la carne y de los l\u00e1cteos? \u00bfY para los bosques que se necesitar\u00edan para eliminar el carbono del aire? Si el capitalismo sigue haciendo lo que no puede dejar de hacer \u2015crecer\u2015, la respuesta es no. La ley del capitalismo es la ley del\u00a0<em>m\u00e1s<\/em>: m\u00e1s energ\u00eda, m\u00e1s cosas, m\u00e1s materiales. Es eficiente \u00a0\u00fanicamente en lo que se refiere a expoliar el planeta. No hay soluci\u00f3n en la que pueda seguir intacta la tendencia al crecimiento que tiene el capitalismo. Y esto es lo que no aborda el Green New Deal, un concepto acu\u00f1ado por el untuoso neoliberal Thomas Friedman. Seg\u00fan el Green New Deal, se puede conservar el capitalismo, se puede mantener el crecimiento, pero eliminando sus consecuencias nocivas. Los pueblos muertos est\u00e1n aqu\u00ed para decirnos que no es posible. Para ellos no hay vida despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Sin embargo, los mineros de Chile, de China y de Zambia van a excavar para algo m\u00e1s que para colocar cincuenta millones de paneles solares y aerogeneradores, ya que el Green New Deal tambi\u00e9n propone renovar la red el\u00e9ctrica y as\u00ed aumentar su eficiencia, incorporar mejoras en todos los edificios de acuerdo a los m\u00e1s altos est\u00e1ndares medioambientales y, por \u00faltimo, desarrollar un sistema de transporte con una baja huella de carbono basado en veh\u00edculos el\u00e9ctricos y trenes de alta velocidad. Huelga decirlo, esto implica un despliegue monumental de materiales con una alta huella de carbono, como el cemento y el acero. Va a ser necesario enviar a Estados Unidos una cantidad de materias primas valorada en billones de d\u00f3lares para que all\u00ed las transformen en v\u00edas de tren y en coches el\u00e9ctricos. Tambi\u00e9n en escuelas y hospitales, pues, junto a otras iniciativas, el Green New Deal propone una atenci\u00f3n sanitaria universal y una educaci\u00f3n gratuita, por no hablar de la garant\u00eda de empleo con un salario digno.<\/p>\n<p>En pol\u00edtica nada es nunca nuevo del todo en realidad y, por ello, no sorprende que el Green New Deal nos devuelva a los a\u00f1os treinta del mismo modo en que los\u00a0<em>gilets jaunes<\/em>\u00a0[chalecos amarillos] de Francia reviven el cad\u00e1ver de la revoluci\u00f3n francesa y lo ponen a bailar bajo el Arco del Triunfo. Entendemos el presente y futuro a trav\u00e9s del pasado. Tal y como apunta Marx en\u00a0<em>El 18 de brumario de Luis Bonaparte<\/em>, las personas \u00abhacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado\u00bb. Para hacer entendibles nuevas formas de lucha de clases, sus defensores miran al pasado, \u00abtoman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal\u00bb. Lo \u00abnuevo\u00bb del Green New Deal debe entonces mostrarse en un idioma antiguo, que sea atractivo para el desaparecido obrerismo de nuestros bisabuelos y con el estilo gr\u00e1fico de los posters de la agencia encargada de gestionar el antiguo New Deal, la WPA [Works Progress Administration].<\/p>\n<p>Este juego de disfraces puede acabar siendo progresivo en vez de regresivo, siempre que sea para \u00abglorificar las nuevas luchas y no para parodiar las antiguas, para exagerar en la fantas\u00eda la misi\u00f3n trazada y no para retroceder ante su cumplimiento en la realidad, para encontrar de nuevo el esp\u00edritu de la revoluci\u00f3n y no para hacer vagar otra vez a su espectro\u00bb. Al contrario, en los albores de la revoluci\u00f3n de 1848, cuando Marx escrib\u00eda esto, la simbolog\u00eda de la revoluci\u00f3n francesa ten\u00eda el efecto de ahogar cualquier cosa que en aquel momento fuera revolucionaria. El sobrino de Napole\u00f3n Bonaparte, Napole\u00f3n III, era una parodia del libertador de Europa. Lo que Europa necesitaba era una ruptura radical, no continuidad:<\/p>\n<blockquote><p>La revoluci\u00f3n social del siglo\u00a0XIX\u00a0no puede sacar su poes\u00eda del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneraci\u00f3n supersticiosa por el pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse acerca de su propio contenido. La revoluci\u00f3n del siglo\u00a0XIX\u00a0debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido. All\u00ed, la frase desbordaba el contenido; aqu\u00ed, el contenido desborda la frase.<\/p><\/blockquote>\n<p>Har\u00edamos bien en recordar estas palabras durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, para evitar recular ante soluciones reales o insistir en soluciones fantasiosas. El proyecto del Green New Deal realmente no tiene nada que ver con el New Deal de los a\u00f1os treinta, m\u00e1s all\u00e1 de lo superficial. El New Deal fue una respuesta ante una emergencia econ\u00f3mica inmediata \u2015la gran depresi\u00f3n\u2015 y no ante una cat\u00e1strofe clim\u00e1tica futura; su objetivo principal era devolver el crecimiento a una econom\u00eda que se hab\u00eda visto reducida en un cincuenta por ciento y en la que una de cada cuatro personas estaba sin trabajo. El objetivo del New Deal era conseguir que el capitalismo hiciera lo que ya deseaba hacer: poner a la gente a trabajar, explotarlos y venderles los productos de su propio trabajo. El estado era necesario como catalizador y mediador, para asegurar el equilibrio entre beneficios y salarios, principalmente dando fuerza a la mano de obra y quit\u00e1ndosela a los negocios. Aparte de que implicar\u00eda unos desembolsos de capital mucho mayores, el Green New Deal tiene una ambici\u00f3n m\u00e1s compleja: en lugar de hacer que el capitalismo haga lo que ya est\u00e1 deseando hacer, tiene que lograr que vaya por un camino que, a largo plazo, es sin lugar a dudas perjudicial para los due\u00f1os del capital.<\/p>\n<p>Mientras que el New Deal necesitaba solamente restaurar el crecimiento econ\u00f3mico, el Green New Deal tiene que generar dicho crecimiento y reducir emisiones. El problema es que el crecimiento y las emisiones est\u00e1n, en casi cualquiera de sus formas, directa y profundamente relacionados. Por ello, el Green New Deal corre el riesgo de convertirse en algo parecido al mito de S\u00edsifo, que cada d\u00eda sube la colina empujando la roca de la reducci\u00f3n de emisiones para que, cada noche, una econom\u00eda creciente y \u00e1vida de de energ\u00eda la vuelva a hacer rodar hasta abajo.<\/p>\n<p>Los defensores del crecimiento ecol\u00f3gico prometen una \u00abdesacoplamiento absoluto\u00bb entre emisiones y crecimiento, en la que cada unidad adicional de energ\u00eda no a\u00f1ade CO<sub>2<\/sub>\u00a0a la atm\u00f3sfera. Incluso si tal cosa fuera tecnol\u00f3gicamente posible, incluso si fuera posible generar energ\u00eda libre de emisiones para abastecer la demanda actual, tal separaci\u00f3n requerir\u00eda de un control mucho mayor sobre el comportamiento de los propietarios del capital que el que tuvo el New Deal.<\/p>\n<p>Franklin Delano Roosevelt y su coalici\u00f3n en el congreso ejercieron un modesto control sobre las corporaciones mediante un proceso de \u00abcompensaci\u00f3n de poderes\u00bb, en palabras de John Kenneth Galbraith, que fue quien inclin\u00f3 el terreno de juego para arrebatar poder a los capitalistas respecto a trabajadores y consumidores y quien hizo m\u00e1s atractivas las inversiones. Efectivamente, el estado llev\u00f3 a cabo inversiones p\u00fablicas \u2014construy\u00f3 carreteras, puentes, centrales energ\u00e9ticas y museos\u2014, pero no lo hizo para sustituir a la inversi\u00f3n privada, sino para establecer \u00abpara siempre una vara de medir contra la extorsi\u00f3n\u00bb, seg\u00fan la contundente formulaci\u00f3n de Roosevelt. Las centrales energ\u00e9ticas gubernamentales podr\u00edan, por ejemplo, fijar el precio real \u2015m\u00e1s bajo\u2015 de la electricidad, impidiendo as\u00ed que los monopolios energ\u00e9ticos inflasen los precios.<\/p>\n<p>Los defensores del Green New Deal ensalzan este aspecto del New Deal, ya que se acerca mucho a lo que ellos proponen. La Tennessee Valley Authority, una empresa p\u00fablica de energ\u00eda que sigue operando despu\u00e9s de ochenta a\u00f1os, es la m\u00e1s famosa entre este tipo de proyectos. Infraestructura p\u00fablica, energ\u00eda limpia, desarrollo econ\u00f3mico\u2026; la TVA engloba muchos de los elementos esenciales para el Green New Deal. Mediante la construcci\u00f3n de presas y centrales hidroel\u00e9ctricas a lo largo del r\u00edo Tennessee, suministr\u00f3 energ\u00eda limpia y barata a una de las regiones econ\u00f3micamente m\u00e1s deprimidas del pa\u00eds. Las centrales hidroel\u00e9ctricas estaban, a su vez, vinculadas a f\u00e1bricas que produc\u00edan nitratos, una materia prima que requiere de un gran gasto energ\u00e9tico y que se utiliza en fertilizantes y explosivos. Los salarios y la producci\u00f3n agraria subieron, el coste de la energ\u00eda descendi\u00f3. La TVA trajo energ\u00eda barata, fertilizante barato y empleos dignos a un lugar previamente conocido por la malaria, la pobre calidad de sus tierras, unos sueldos por debajo de la mitad de la media nacional y una tasa de desempleo alarmantemente alta.<\/p>\n<p>El problema a la hora de plantear este escenario como marco para el Green New Deal es que las renovables no son much\u00edsimo m\u00e1s baratas que los combustibles f\u00f3siles. El estado no puede abrir el camino de una energ\u00eda barata y renovable que satisfaga a los consumidores gracias a sus bajos costes y a los productores con beneficios aceptables. Mucha gente pens\u00f3 en su momento que nos iba a salvar el agotamiento de las reservas de petr\u00f3leo y carb\u00f3n, pues ello elevar\u00eda el precio de los combustibles f\u00f3siles por encima del de las renovables y forzar\u00eda un cambio como si se tratara de un asunto de necesidad econ\u00f3mica. Desgraciadamente, ese mesi\u00e1nico pico de los precios se ha ido alejando hacia el futuro desde el momento en que las nuevas tecnolog\u00edas de perforaci\u00f3n, introducidas en la \u00faltima d\u00e9cada, han hecho posible extraer petr\u00f3leo del\u00a0<em>shale<\/em>\u00a0mediante el\u00a0<em>fracking<\/em>\u00a0y recuperar reservas de campos que anteriormente se pensaba que estaban agotados. El precio del petr\u00f3leo se ha mantenido reiteradamente bajo y, para sorpresa de todo el mundo, Estados Unidos ahora mismo est\u00e1 produciendo m\u00e1s que nadie. Las apocal\u00edpticas previsiones en torno al \u00abpico del petr\u00f3leo\u00bb son hoy una curiosidad propia del cambio de milenio, como lo son el efecto 2000 o Al Gore. Sinti\u00e9ndolo mucho, se han equivocado ustedes de apocalipsis.<\/p>\n<p>Algunos dir\u00e1n que las energ\u00edas renovables pueden competir en el mercado con los combustibles f\u00f3siles. Es cierto, la energ\u00eda e\u00f3lica, la hidroel\u00e9ctrica y la geot\u00e9rmica han bajado de precio en tanto que fuentes de electricidad y en algunos casos han alcanzado precios m\u00e1s bajos que el carb\u00f3n y que el gas natural, pero siguen sin ser lo suficientemente baratas. Esto se debe a que, para hacer quebrar a las compa\u00f1\u00edas petrol\u00edferas capitalistas, las energ\u00edas renovables deber\u00edan lograr algo m\u00e1s que sobrepasar marginalmente a los combustibles f\u00f3siles en uno o dos c\u00e9ntimos por kilovatio\/hora. Hay billones de d\u00f3lares invertidos en infraestructuras de energ\u00eda f\u00f3sil y los propietarios de dichas inversiones siempre van a preferir recuperar parte de sus inversiones antes que no recuperar nada. Para reducir el valor de esos activos a cero y obligar a los capitalistas de la energ\u00eda a invertir en nuevas centrales, las energ\u00edas renovables no solo deber\u00edan ser m\u00e1s baratas, sino much\u00edsimo m\u00e1s baratas, m\u00e1s baratas en proporciones casi imposibles. Al menos esta es la conclusi\u00f3n a la que lleg\u00f3 el grupo de ingenieros que contrat\u00f3 Google para estudiar el problema. La tecnolog\u00eda existente nunca va a ser lo suficientemente barata como para desbancar a las centrales t\u00e9rmicas de carb\u00f3n; necesitar\u00edamos cosas que actualmente forman parte de la ciencia ficci\u00f3n, como la fusi\u00f3n fr\u00eda. Y esto no es solo por un problema de costos hundidos, sino porque la energ\u00eda solar y la e\u00f3lica no pueden suministrarse bajo demanda: solo est\u00e1n disponibles cuando la luz del sol llega a la Tierra y cuando sopla el viento. Si alguien quiere disponer de estas fuentes de energ\u00eda en todo momento, debe almacenarla o transportarla miles de kil\u00f3metros, y eso va a hacer que aumente el precio.<\/p>\n<p>La mayor parte de la gente dice que la respuesta a este problema son los impuestos a fuentes de energ\u00eda contaminantes, o directamente su prohibici\u00f3n, junto a subvenciones a las energ\u00edas limpias. Un impuesto al carbono, aplicado de manera inteligente, puede inclinar la balanza a favor de las energ\u00edas renovables hasta que estas puedan desbancar por completo a las energ\u00edas f\u00f3siles. Se pueden prohibir nuevas fuentes e infraestructuras de energ\u00eda f\u00f3sil y los ingresos de los impuestos pueden utilizarse para desarrollar nuevas tecnolog\u00edas y para aplicar mejoras en la eficiencia y subsidios para las y los consumidores. Pero entonces estar\u00edamos hablando de algo que no es un New Deal, sino de algo que abrir\u00eda el camino a un capitalismo mucho m\u00e1s productivo en el que salarios y beneficios pudiesen aumentar de manera conjunta. Seg\u00fan algunas proyecciones, en las reservas planetarias existe un bill\u00f3n y medio de barriles de crudo, unos cincuenta billones de d\u00f3lares si asumimos un precio bajo por cada barril. B\u00e1sicamente este es el valor con el que las compa\u00f1\u00edas petrol\u00edferas ya cuentan de acuerdo con sus propios c\u00e1lculos. Si el impuesto sobre el carbono y las prohibiciones llegaran a dividir por diez ese beneficio, los propietarios de la energ\u00eda f\u00f3sil har\u00edan lo que fuera posible para evitar, alterar o rechazar estas medidas. Surge aqu\u00ed de nuevo el problema de los costos hundidos. Si cercenas el valor de esas reservas y te pones un poco retorcido, podr\u00edas reducir el coste de las energ\u00edas f\u00f3siles, animando as\u00ed al aumento del consumo y de las emisiones, ya que los productores de petr\u00f3leo se movilizar\u00e1n para vender sus suministros a pa\u00edses sin impuesto sobre el carbono. Por ejemplo, se estima que toda la riqueza del mundo es de unos trescientos billones de d\u00f3lares, la mayor\u00eda en manos de la clase propietaria. El PIB global, el valor de todos los bienes y servicios producidos en el mundo a lo largo del a\u00f1o, est\u00e1 alrededor de los ochenta billones. Si proponemos deshacernos de cincuenta billones de d\u00f3lares, un sexto de la riqueza de todo el planeta, es de esperar que los propietarios de dicha riqueza se opongan con todo lo que tienen, que es m\u00e1s o menos todo lo que hay.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Como si se tratara de una novela de mil p\u00e1ginas con un MacGuffin o con alguna otra atrocidad estil\u00edstica en cada p\u00e1gina, el Green New Deal presenta un desaf\u00edo a sus cr\u00edticos. Hay demasiados niveles en los que nunca podr\u00eda funcionar. Hay una infinidad de mundos en los que el Green New Deal fracasa: un mill\u00f3n de Bernie Sanders o, con m\u00e1s urgencia a\u00fan, de Ocasio-Cortez comandando el desastre. Por ejemplo, uno puede escribir un art\u00edculo entero acerca de su imposibilidad pol\u00edtica debido a que el gobierno de Estados Unidos se halla completamente cooptado por intereses corporativos y debido a un sistema de partidos y una divisi\u00f3n de poderes que se alinean con la derecha de manera rigurosa; un art\u00edculo sobre c\u00f3mo, incluso si fuera pol\u00edticamente posible, es muy probable que unos desembolsos que alcanzasen magnitudes de varios billones de d\u00f3lares al a\u00f1o en energ\u00edas renovables acabar\u00edan por tumbar el d\u00f3lar y por sobrepasar los costes previstos; un art\u00edculo sobre c\u00f3mo, incluso si se superasen estos obst\u00e1culos, las \u00faltimas intervenciones en la econom\u00eda \u2014cuatro billones y medio de d\u00f3lares inyectados durante el mandato de Obama para la expansi\u00f3n cuantitativa del gobierno federal, un bill\u00f3n y medio en los recortes de Trump\u2014 indican que el Green New Deal debe luchar por animar a las corporaciones a gastarse el dinero seg\u00fan lo planeado: en inversiones en infraestructuras verdes en lugar de verterlo todo en bienes inmuebles y en acciones, como ha pasado en los casos anteriores.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil irse por las ramas y perder de vista lo importante. En cada uno de estos escenarios, en cada uno de estos mundos tristes, cada vez m\u00e1s calientes, el Green New Deal fracasa por culpa del capitalismo; porque, en el capitalismo, existe una peque\u00f1a clase de propietarios y administradores que compite contra s\u00ed misma y que se ve obligada a tomar una serie de decisiones limitadas acerca de d\u00f3nde y en qu\u00e9 invertir, fijando as\u00ed precios, salarios y otros determinantes fundamentales de la econom\u00eda. Incluso si estos propietarios quisieran evitar que hubiera ciudades anegadas y miles de millones de personas migrantes en el a\u00f1o 2070, no podr\u00edan hacerlo; el resto de la cuadrilla los enviar\u00eda a la bancarrota. Tienen las manos atadas, sus decisiones vienen dictadas por el hecho de que deben vender al ritmo establecido o desaparecer. Es el conjunto de esta clase la que decide, no los miembros que la componen. Es por esto por lo que a menudo los marxistas (y Marx) se refieren al capital como a un agente en lugar de como a un objeto. La voluntad de crecimiento desenfrenado y el incremento del uso de energ\u00eda no son una decisi\u00f3n, son algo forzado, un requisito para la obtenci\u00f3n de beneficios cuando la obtenci\u00f3n de beneficios es un requisito para la existencia.<\/p>\n<p>Si se crean impuestos sobre el petr\u00f3leo, el capital se va a ir a venderlo a otra parte. Si incrementas la demanda de materias primas, el capital va a aumentar el precio de los productos de primera necesidad y va a poner las materias primas en el mercado de la forma m\u00e1s ineficiente desde el punto de vista energ\u00e9tico. Si te hacen falta millones de kil\u00f3metros cuadrados para colocar paneles solares, parques e\u00f3licos o granjas de biocombustible, el capital va a hacer que aumente el precio del metro cuadrado. Si pones aranceles a las importaciones, el capital se va a desplazar a otros mercados. Si intentas fijar un precio m\u00e1ximo que no permita el beneficio, el capital sencillamente va a dejar de invertir. Si a la Hidra le cortas una cabeza, otra la sustituir\u00e1. Si inviertes billones de d\u00f3lares en infraestructuras, vas a tener que enfrentarte a la industria de la construcci\u00f3n, que es asombrosamente lenta, antiecon\u00f3mica e improductiva y con la que tender un kil\u00f3metro de v\u00eda de metro puede costar hasta veinte veces m\u00e1s tiempo y cuatro veces m\u00e1s dinero de lo que se hab\u00eda planificado. Vas a tener que enfrentarte a los monstruos de Bechtel y Fluor Corp., acostumbrados a vivir directamente del gobierno y a cobrarles cincuenta d\u00f3lares por tornillo. Si esto no te asusta, ponte a pensar en la historia de ineficiencia del ej\u00e9rcito de Estados Unidos, que es el mayor consumidor de petr\u00f3leo del planeta y, a la vez, el principal cuerpo de polic\u00eda del petr\u00f3leo. La contabilidad del Pent\u00e1gono es un agujero negro en el que se vierte la riqueza de la naci\u00f3n pero del que no emerge ninguna luz. Su libro de cuentas est\u00e1 en blanco.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Sospecho que muchos defensores del Green New Deal esto ya lo saben. No creen que vaya a poder cumplirse lo prometido y saben que, si se cumpliese, no iba a funcionar. Probablemente es por esto por lo que se ofrecen tan pocos detalles concretos. Hasta ahora las discusiones giran en torno al presupuesto: los defensores de la teor\u00eda monetaria moderna (TMM) defienden que la cantidad que puede gastar un gobierno como el de Estados Unidos no tiene techo, a lo que la gente de izquierdas que tanto defiende los impuestos y el gasto p\u00fablico opone escenarios de todo tipo. Lo que propone la TMM es t\u00e9cnicamente correcto, pero obvian el poder que tienen los acreedores de Estados Unidos para determinar el valor del d\u00f3lar y, por lo tanto, los precios y los beneficios. Mientras tanto, los cr\u00edticos del Green New Deal limitan su discusi\u00f3n a los aspectos menos problem\u00e1ticos. Que no se me malinterprete, las partidas presupuestarias de decenas de billones de d\u00f3lares no son poca cosa. Pero garantizarse el dinero no es ni mucho menos nuestro mayor problema. Es la puesta en marcha la que lo mata y hay pocos defensores del Green New Deal que tengan algo que decir acerca de estos detalles.<\/p>\n<p>El Green New Deal propone descarbonizar la mayor parte de la econom\u00eda en diez a\u00f1os; estupendo, pero nadie dice nada sobre c\u00f3mo hacerlo. Esto es as\u00ed porque para mucha gente el valor del GND es m\u00e1s que nada ret\u00f3rico; la cosa va de transformar el debate, de aunar voluntades pol\u00edticas y de subrayar la urgencia de la crisis clim\u00e1tica; se trata de unas sensaciones poderosas m\u00e1s que de un gran plan. Hay muchos socialistas que reconocen que es imposible mitigar el cambio clim\u00e1tico en un sistema de producci\u00f3n orientado al beneficio, pero creen que un proyecto como el Green New Deal es lo que Le\u00f3n Trotski llamaba un \u00abprograma de transici\u00f3n\u00bb dependiente de una \u00abreivindicaci\u00f3n transitoria\u00bb. A diferencia de una reivindicaci\u00f3n m\u00ednima, que el capitalismo puede satisfacer, y de la reivindicaci\u00f3n m\u00e1xima, que evidentemente no puede satisfacer, la reivindicaci\u00f3n transitoria es algo que el capitalismo podr\u00eda satisfacer si se tratara de un sistema racional y humano, pero que, en un momento dado, no puede hacerlo. A base de hacer bandera de esta reivindicaci\u00f3n transitoria, los socialistas har\u00edan ver que el capitalismo es un coordinador de la actividad humana extraordinariamente despilfarrador y destructivo, incapaz de explotar su propio potencial y, en este caso, responsable en el futuro de un n\u00famero inimaginablemente de muertes. Tan expuesto quedar\u00eda que se podr\u00eda proceder a la eliminaci\u00f3n del capitalismo. Enfrentados a la resistencia de la clase capitalista y a una burocracia gubernamental atrincherada, aquellas personas elegidas para aplicar un Green New Deal, con el apoyo de las masas, podr\u00edan pasar a expropiar a la clase capitalista y reorganizar el estado de acuerdo a principios socialistas. O esa es la idea.<\/p>\n<p>Siempre he despreciado el concepto de\u00a0<em>programa de transici\u00f3n<\/em>. Para empezar creo que es condescendiente asumir que hay que decirle a las \u00abmasas\u00bb una cosa para, finalmente, poder convencerlas de otra. Tambi\u00e9n creo que es peligroso y que puede salir el tiro por la culata. Las revoluciones a menudo comienzan cuando fracasan las reformas, pero el problema es que la reivindicaci\u00f3n transitoria anima a crear instituciones y organizaciones alrededor de unos objetivos con la esperanza de que, llegado el momento, puedan adoptar otros r\u00e1pidamente. Sin embargo, las instituciones son estructuras con inercias muy fuertes: si construyes un partido y unas instituciones en torno a la idea de resolver el cambio clim\u00e1tico dentro del capitalismo, que no te sorprenda cuando una gran parte del partido ofrezca resistencia a tus intentos de convertirlo en un \u00f3rgano revolucionario. La historia de los partidos socialistas y comunistas da razones para ir con cautela. Incluso despu\u00e9s de que los l\u00edderes de la Segunda Internacional traicionaran a sus miembros envi\u00e1ndolos a matarse entre ellos en la primera guerra mundial y despu\u00e9s de que una buena parte se escindiera y formase organizaciones revolucionarias en las primeras etapas de la revoluci\u00f3n rusa, mucha gente continu\u00f3 apoy\u00e1ndola, por costumbre y porque hab\u00eda formado una densa red de estructuras culturales y sociales a la que estaban vinculada por mil y un lazos. Hay que tener cuidado para que, al ir buscando un programa de transici\u00f3n, no acabe uno fortaleciendo a su futuro enemigo.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Enunciemos entonces lo que sabemos que es cierto. El camino hacia la estabilizaci\u00f3n clim\u00e1tica por debajo de los 2 \u00baC que ofrece el Green New Deal es una ilusi\u00f3n. Sin lugar a dudas, ahora mismo las \u00fanicas soluciones posibles dentro del paradigma del capitalismo son unas formas de geoingenier\u00eda horribles y arriesgadas que envenenar\u00edan qu\u00edmicamente el oc\u00e9ano o el cielo para absorber carbono o limitar la luz solar, que preservar\u00edan el capitalismo y a su hueste, la humanidad, a cambio del cielo (pero sin clima) o del oc\u00e9ano (pero sin vida). A diferencia de la reducci\u00f3n de emisiones, estos proyectos no requieren de ninguna colaboraci\u00f3n internacional. En este momento cualquier pa\u00eds puede iniciar un proyecto de geoingenier\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 China o Estados Unidos no iban a decidir arrojar azufre a la atm\u00f3sfera si la cosa se calienta o se tuerce demasiado?<\/p>\n<p>El problema del Green New Deal es que promete cambiarlo todo mientras hace que todo contin\u00fae como hasta ahora. Promete transformar las bases energ\u00e9ticas de la sociedad contempor\u00e1nea como quien cambia la bater\u00eda de un coche. Uno va a seguir pudiendo comprarse un iPhone nuevo cada dos a\u00f1os, solo que sin emisiones. El mundo del Green New Deal es\u00a0<em>este mundo solo que mejor<\/em>; este mundo, solo que sin emisiones, con un sistema sanitario universal y universidad gratuita. Su atractivo es obvio, pero la f\u00f3rmula es imposible. No podemos continuar en este mundo. Para conservar este nicho ecol\u00f3gico en el que nosotras, nosotros y toda nuestra legi\u00f3n de especies hemos vivido durante los \u00faltimos once mil a\u00f1os, vamos a tener que reorganizar completamente la sociedad y cambiar d\u00f3nde, c\u00f3mo y, sobre todo, por qu\u00e9 vivimos. Con la tecnolog\u00eda actual no es posible continuar usando m\u00e1s energ\u00eda por persona, m\u00e1s tierra por persona, m\u00e1s\u00a0<em>m\u00e1s<\/em>\u00a0por persona. Esto no tiene por qu\u00e9 traducirse en un mundo austero y gris, pero es lo que se nos viene encima si la desigualdad y el robo contin\u00faan. Una sociedad emancipada, en la que nadie pueda forzar a nadie a trabajar por razones de propiedad, podr\u00eda traer alegr\u00eda, sentido, libertad, satisfacci\u00f3n e incluso cierta abundancia. F\u00e1cilmente podr\u00edamos tener suficiente de lo que s\u00ed que importa: conservar energ\u00eda y otros recursos para alimento, refugio y medicina. Como le resultar\u00e1 obvio a cualquiera que dedique medio minuto a echar un vistazo a su alrededor, en un sistema capitalista la mitad de las cosas que nos rodean son innecesarias. M\u00e1s all\u00e1 de nuestras necesidades b\u00e1sicas, la abundancia m\u00e1s importante es la necesidad de tiempo y el tiempo tiene, demos gracias, emisiones nulas o, incluso, emisiones negativas. Si los y las revolucionarias de sociedades que usaban un cuarto de la energ\u00eda de la que utilizamos nosotros pensaban que el comunismo estaba a la vuelta de la esquina, no hay necesidad alguna de encadenarse a los horribles imperativos de crecimiento. Una sociedad en la que cualquiera es libre para cultivarse, hacer deporte, entretenerse, hacerse compa\u00f1\u00eda y viajar, es aqu\u00ed donde vemos qu\u00e9 abundancia es la que importa.<\/p>\n<p>Tal vez el progreso en la descarbonizaci\u00f3n o las tecnolog\u00edas libres de emisiones est\u00e9n a punto de llegar. Estar\u00edamos mal de la cabeza si elimin\u00e1semos esa posibilidad. Pero no se hace pol\u00edtica esperando a que sucedan milagros. Han pasado casi setenta a\u00f1os desde que se invent\u00f3 la \u00faltima tecnolog\u00eda que caus\u00f3 un cambio de paradigma: los transistores, la energ\u00eda nuclear, la gen\u00f3mica\u2026, todos datan de mediados del siglo xx. A pesar de las perspectivas y del constante flujo de nuevas aplicaciones, el ritmo del cambio tecnol\u00f3gico se ha ido frenando m\u00e1s que acelerando. En cualquier caso, si el capitalismo de repente se ve capaz de mitigar el cambio clim\u00e1tico, podemos centrarnos en cualquiera de las otras mil razones por las que deber\u00edamos acabar con \u00e9l.<\/p>\n<p>No podemos seguir igual y que todo cambie. Necesitamos una revoluci\u00f3n, una ruptura con el capital y con sus impulsos asesinos, aunque el aspecto que ello pueda tener en el siglo\u00a0XXI\u00a0sea b\u00e1sicamente una pregunta sin respuesta. Una revoluci\u00f3n que tiene sus miras puestas en el florecimiento de la vida humana implica una descarbonizaci\u00f3n inmediata, un r\u00e1pido decrecimiento en el uso de energ\u00eda para aquellas personas en el norte global industrializado, nada de cemento, muy poco acero, nada de viajes en avi\u00f3n, pueblos y ciudades peatonales, calefacci\u00f3n y aire acondicionado pasivos, una transformaci\u00f3n total de la agricultura y una disminuci\u00f3n de las tierras de pasto de por lo menos varios \u00f3rdenes de magnitud. Todo esto es posible si no continuamos arrojando la mitad de la producci\u00f3n mundial a las fauces del capital, si dejamos de sacrificar a buena parte de cada generaci\u00f3n envi\u00e1ndola a las minas, si no permitimos que aquellas personas cuyo objetivo es el beneficio decidan c\u00f3mo debemos vivir.<\/p>\n<p>Por ahora no hay una revoluci\u00f3n a la vista. Estamos atrapados entre la espada y el Green New Deal y no podemos culpar a nadie por comprometerse con la esperanza que tienen al alcance de la mano en lugar entregarse a la desesperaci\u00f3n medioambiental. Tal vez el trabajo en torno a reformas legislativas marque la diferencia entre lo impensable y lo sencillamente insoportable, pero no nos mintamos los unos a los otros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el espacio, las minas de Bayan Obo, en China, de donde se extrae y donde se refina el setenta por ciento de los minerales raros de la tierra, parecen un cuadro. En el kilom\u00e9trico dise\u00f1o de cachemira de las balsas de est\u00e9riles radiactivos se concentran los colores ocultos de la tierra: los tonos aguamarina de origen mineral y los ocres que un pintor utilizar\u00eda para agasajar a los gobernantes de un imperio en declive.<\/p>\n<p>Para cumplir con las exigencias del Green New Deal, que propone convertir Estados Unidos en una potencia de las energ\u00edas renovables y sin emisi\u00f3n alguna para el a\u00f1o 2030, en la corteza terrestre van a excavarse muchas minas como esta. Ello se debe a que casi todas las fuentes de energ\u00eda renovable dependen de minerales que son no renovables y a menudo dif\u00edciles de conseguir. Los paneles solares usan indio, las turbinas usan neodimio, las bater\u00edas usan litio y todos ellos requieren de miles de toneladas de acero, esta\u00f1o, plata y cobre. Las cadenas de suministro necesarias para proveer a las tecnolog\u00edas de energ\u00edas renovables van dando saltos por la tabla peri\u00f3dica y por el mapamundi como en la rayuela. Para fabricar un panel solar de alta capacidad se necesitan cobre (n\u00famero at\u00f3mico 29) de Chile, indio (49) de Australia, galio (31) de China y selenio (34) de Alemania. 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