{"id":471,"date":"2006-10-22T00:00:00","date_gmt":"2006-10-21T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=471"},"modified":"2020-02-28T11:40:49","modified_gmt":"2020-02-28T10:40:49","slug":"aproximaciones-de-sacristan-a-la-obra-antonio-gramsci-antologia-minima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=471","title":{"rendered":"Aproximaciones de Sacrist\u00e1n a la obra Antonio Gramsci. Antolog\u00eda m\u00ednima."},"content":{"rendered":"<p>[&#8230;] puede tal vez se\u00f1alarse alg\u00fan importante problema pendiente en el pensamiento socialista contempor\u00e1neo, problema identificado y abierto en la obra de Gramsci, y no resuelto en ella, <i>probablemente porque todo aut\u00e9ntico pensador descubre problemas m\u00e1s all\u00e1 de sus soluciones<\/i>.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1967)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gramsci ha sido, con interesante paradoja, un caracter\u00edstico \u00abfil\u00f3sofo de la pr\u00e1ctica\u00bb y, al mismo tiempo, el cl\u00e1sico marxista m\u00e1s capaz de contemplaci\u00f3n. Contemplaci\u00f3n del mundo exterior y del interior.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1977)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Junto con Jos\u00e9 M\u00aa Laso, Jordi Sol\u00e9 Tura y Francisco Fern\u00e1ndez Buey, Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985) ha sido uno de los primeros y principales introductores del pensamiento del revolucionario sardo no s\u00f3lo en nuestro pa\u00eds sino tambi\u00e9n en el \u00e1mbito hispanoamericano (recordemos la publicaci\u00f3n de su <i>Antolog\u00eda<\/i> de Gramsci por Siglo XXI, en M\u00e9xico, en 1970). Junto con Luk\u00e1cs y los dos grandes cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n, Gramsci ha sido uno de los pensadores marxistas que m\u00e1s ha influido en Sacrist\u00e1n: en su concepci\u00f3n de la propia tradici\u00f3n marxista, en su noci\u00f3n del intelectual comunista, en su compromiso militante, en la importancia que para su acci\u00f3n y su pensamiento pol\u00edtico han tenido categor\u00edas como hegemon\u00eda, guerra de posiciones o bloque hist\u00f3rico, e incluso en su misma noci\u00f3n de la filosof\u00eda y del filosofar, sin olvidar, claro est\u00e1, la profunda identificaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n con el hacer, con la vida, con la dignidad y resistencia militante, de alguien al que consider\u00f3 un cl\u00e1sico y un revolucionario sin sombras.<\/p>\n<p>La primera aproximaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n a Gramsci puede verse en la entrada \u201cFilosof\u00eda\u201d, publicada en el suplemento de 1957-58 de la Enciclopedia Espasa (actualmente recogida en el segundo volumen de <i>Panfletos y Materiales<\/i>: <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, Icaria, Barcelona, 1984, pp. 90-219). En el apartado \u201cAlgunas personalidades destacadas\u201d, Sacrist\u00e1n incluy\u00f3 a J. D. Bernal, Mao Tse-tung y Antonio Gramsci. A este \u00faltimo dedic\u00f3 las p\u00e1ginas 182-192. A este trabajo inicial, hay que sumar \u201cLa formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci\u201d (1967) (<i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, Icaria, Barcelona 1983, pp. 62-84), inicialmente publicado en <i>Realidad<\/i> y <i>Nous Horitzons<\/i>; la voz del <i>Diccionario de Filosof\u00eda<\/i> editado por Dagobert Runes, y cuya traducci\u00f3n Sacrist\u00e1n coordin\u00f3: \u201cGramsci, Antonio\u201c (1969) (recogida ahora en <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, <i>op. cit.<\/i>, pp. 414-416), su <i>Antolog\u00eda<\/i> (M\u00e9xico: Siglo XXI, 1970), en la que destaca no s\u00f3lo la magn\u00edfica selecci\u00f3n realizada, sino su sustantiva advertencia inicial, sus tablas cronol\u00f3gicas y sus imprescindibles notas de traductor, y el que fuera uno de sus \u00faltimos escritos de mayo de 1985: \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201c, presentaci\u00f3n de la traducci\u00f3n castellana de Miguel Candel de Antonio Gramsci, <i>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda.<\/i> Barcelona: Cr\u00edtica, 1985 (reimpresa en <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa.<\/i> Barcelona: Icaria 1987, ed. de Juan-Ram\u00f3n Capella, pp. 184-206).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del fallecimiento de Sacrist\u00e1n, Albert Domingo Curto ha transcrito, editado y presentado la introducci\u00f3n interrumpida de su <i>Antolog\u00eda<\/i> para Siglo XXI con el t\u00edtulo <i>El Orden y el Tiempo,<\/i> Madrid: Trotta, 1998. Es obligado reconocer el magn\u00edfico trabajo realizado por Domingo Curto, as\u00ed como el documentado texto que abre su edici\u00f3n: \u201cA modo de presentaci\u00f3n\u201d (pp. 9-44).<\/p>\n<p>Hay adem\u00e1s, en tres entrevistas a Sacrist\u00e1n, interesantes aproximaciones a la obra de Gramsci: en la de 1977, para <i>Diario de Barcelona<\/i>: \u201cGramsci es un cl\u00e1sico, no es una moda\u201d; en la de 1979 para <i>El Viejo Topo,<\/i> editada p\u00f3stumamente, realizada por Jordi Guiu y Antoni Munn\u00e9 (ambas han sido recogidas en: <i>De la primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n,<\/i> Los Libros de la Catarata, Madrid 2004, pp. 81-90 y 91-114, respectivamente, edici\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey y de Salvador L\u00f3pez Arnal) y en la de 1979 para <i>Nous Horitzons <\/i>(ahora recogida en <i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, Icaria, Barcelona 1985, pp. 280-283) donde Sacrist\u00e1n da cuenta de la importancia del programa gramsciano en el consejo de redacci\u00f3n de la revista.<\/p>\n<p>En el fondo de Reserva de la Universidad de Barcelona, puede consultarse adem\u00e1s un cuaderno \u201cGramsci\u201d que contiene interesantes anotaciones de lectura sobre la mayor\u00eda de los escritos del autor italiano, al igual que el esquema detallado de una conferencia de mayo de 1977, impartida en la Facultad de Geograf\u00eda e Historia de la Universidad de Barcelona con ocasi\u00f3n de la conmemoraci\u00f3n del XL aniversario de la muerte de Gramsci.<\/p>\n<p>En uno de estos cuadernos all\u00ed depositados, puede verse una nota autobiogr\u00e1fica de finales de los sesenta en la que se lee: \u201c[&#8230;] Durante un cierto tiempo, la vida de mis rentas cient\u00edficas fue soportable porque, gracias a la ausencia de perplejidad hist\u00f3rica, o sea, gracias a la convicci\u00f3n de estar reflejando realidad, me era al menos posible conseguir formulaciones generales que implicaban un programa o un objetivo pol\u00edtico-cultural y de pol\u00edtica filos\u00f3fica. Una pieza t\u00edpica de esa situaci\u00f3n es el pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i>. A\u00f1os antes lo hab\u00eda sido el pr\u00f3logo a <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i>. El mismo pr\u00f3logo al Heine tiene ese elemento (M.S., profesi\u00f3n traductor, prologuista). El estudio de Gramsci empez\u00f3 todav\u00eda dentro de esa constelaci\u00f3n. Pero es posible que durante ese estudio empezara a desarroll\u00e1rseme la perplejidad deprimente sobre el destino del movimiento socialista\u201d.<\/p>\n<p>La breve antolog\u00eda que aqu\u00ed se presenta no puede sino dejar insatisfecho al lector y al propio ant\u00f3logo, y pide (incluso exige con cortes\u00eda) la lectura atenta y completa de los diversos textos de Sacrist\u00e1n. Los fragmentos aqu\u00ed seleccionados se presentan divididos en los apartados siguientes: I. Su Gramsci, las consideraciones centrales de su aproximaci\u00f3n. II. Vida: obra y acci\u00f3n, especialmente los a\u00f1os de encarcelamiento. III. Escritos: b\u00e1sicamente, sus escritos juveniles y los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>. IV. Conceptos gramscianos: bloque hist\u00f3rico, centro de anudamiento, filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica, consejos obreros. V. Matices, es decir, algunas reflexiones cr\u00edticas, y, finalmente, VI. Empat\u00eda, donde se muestra la profunda identificaci\u00f3n, no s\u00f3lo intelectual, de Sacrist\u00e1n con el fil\u00f3sofo y dirigente italiano.<\/p>\n<p>Al final de cada apartado, se dan las referencias correspondientes.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>I. Su Gramsci.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. [&#8230;] Gramsci es un cl\u00e1sico, o sea, un autor que tiene derecho a no estar de moda nunca, y a ser le\u00eddo siempre. Y por todos. Nadie tiene derecho a meterse un cl\u00e1sico en el dep\u00f3sito del coche&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. La mejor manera de evitar las parcialidades monogr\u00e1ficas o pol\u00e9micas en la consideraci\u00f3n de la vida y la obra de Gramsci consiste en satisfacer respecto de ellas el criterio que \u00e9l declar\u00f3 obligado para la comprensi\u00f3n de un hombre y de su obra: \u201cla b\u00fasqueda del <i>leit-motiv<\/i>, del ritmo del pensamiento en desarrollo, tiene que ser m\u00e1s importante que las afirmaciones casuales y los aforismos sueltos\u201d. Las varias dificultades que se oponen a esa tarea no impiden ver como motivo rector del pensamiento y la pr\u00e1ctica del fundador de <i>L\u00b4Ordine Nuovo<\/i> el problema del <i>orden <\/i>de la vida de los hombres, el tema de la caducidad del orden viejo, y el de los <i>tiempos <\/i>con y en que puede aparecer el orden nuevo. Lo que ocurre es que no se podr\u00e1 esperar de un hombre cuyo m\u00e9todo de pensar y de hacer ha sido la autocr\u00edtica perenne -y expresa, adem\u00e1s, en un escribir entrecortado y disperso por la brutalidad de las cosas, por el desorden del \u201corden\u201d capitalista en su dilatada crisis- ninguna exposici\u00f3n inmutada y sistem\u00e1tica de los logros intelectuales y pr\u00e1cticos que haya arrancado al <i>leitmotiv<\/i> de su vida, sino m\u00e1s bien los sucesivos frutos, a veces org\u00e1nicamente contradictorios, de su forcejeo con aquella problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. Las personas viven en su \u00e9poca: por eso resultan cursis las presentaciones de Gramsci con halo de novela rosa pol\u00edtica, como un iluminado que, en cuestiones de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, hubiera anticipado en 30 a\u00f1os y superado incluso el XX Congreso del PCUS.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. Pero la veracidad y la franqueza con que Gramsci vive su problema van teniendo, como suele ocurrir, su premio. En materia de ideas lo est\u00e9ril no suele ser la aceptaci\u00f3n veraz de los problemas, por espectaculares que sean los cortocircuitos mentales que produzca ante una cuesti\u00f3n irresuelta la debilidad de los instrumentos intelectuales aplicados (en el caso de Gramsci, el difuso idealismo culturalista en que ha crecido).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5. Del mismo modo que Marx no ha sido ni economista, ni historiador, ni fil\u00f3sofo, ni organizador, aunque aspectos de su \u201cobra\u201d se puedan catalogar acad\u00e9micamente como econom\u00eda, historia, filosof\u00eda, organizaci\u00f3n pol\u00edtico-social, as\u00ed tampoco es Gramsci un cr\u00edtico literario, un cr\u00edtico de la cultura, un fil\u00f3sofo o un te\u00f3rico pol\u00edtico. Y del mismo modo que para la obra de Marx es posible indicar un principio unitario -aquella \u201cuni\u00f3n del movimiento obrero con la ciencia\u201d- que reduce las divisiones especiales a la funci\u00f3n de meras perspectivas de an\u00e1lisis provisional, as\u00ed tambi\u00e9n ofrece expl\u00edcitamente la obra de Gramsci el criterio con el cual acercarse a la \u201cobra\u201d \u00edntegra para entenderla: es la noci\u00f3n de pr\u00e1ctica, integradora de todos los planos del pensamiento y de todos los planos de la conducta.<\/p>\n<p>En el caso de Gramsci la conveniencia de acentuar la unidad pr\u00e1ctica de la \u201cobra\u201d parece obvia, porque las publicaciones antol\u00f3gicas en lengua castellana no se han beneficiado casi hasta ahora [1969] de la disponibilidad, desde hace a\u00f1os, de numerosos escritos pol\u00edticos juveniles en los que se manifiesta inequ\u00edvocamente la ra\u00edz de todo el hacer de Gramsci.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6. Yo no veo que en 1924 Gramsci tuviera ya en claro que el enemigo principal e inmediato fuera el fascismo. Creo que por esa fecha, aunque ya hab\u00eda comprendido que la revoluci\u00f3n no estaba al alcance de la mano, segu\u00eda pensando en el fascismo como en cosa pasajera y no muy diferente de otras formas de dominaci\u00f3n capitalista. No me parece que Gramsci haya podido rectificar ese euf\u00f3rico error de la III Internacional antes de su prisi\u00f3n. En cambio, s\u00ed que lo ten\u00eda corregido en 1928, cuando el VI Congreso de la Internacional exacerb\u00f3 ese error hasta lo catastr\u00f3fico. \u00c9se es el momento en que cuaja, en mi opini\u00f3n, su mayor aportaci\u00f3n: la explicaci\u00f3n de la dificultad de la revoluci\u00f3n en Occidente. El hecho mismo ya lo hab\u00edan visto otros, principalmente Trotski y Lenin. Pero Gramsci coloca ese hecho en el centro de su reflexi\u00f3n, y descubre en \u00e9l la vital complejidad del estado por as\u00ed decirlo occidental, o sea, del estado capitalista que vive ya sobre base propiamente capitalista, arraigado en una sociedad que no tiene ya con \u00e9l m\u00e1s contradicciones que las org\u00e1nicas a ese modo de producci\u00f3n. Dej\u00e9moslo en eso: me parece mejor mejor subrayar ese punto central que recitar una lista de m\u00e9ritos de Gramsci sin que nos podamos detener ante ninguno de ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7. [&#8230;] No pretend\u00edamos elaborar teor\u00edas. No en lo pol\u00edtico, por las mismas razones que expuso para s\u00ed mismo Althusser, de manera inolvidable, en el pr\u00f3logo al <i>Pour Marx<\/i>: la literatura pol\u00edtica se nos aparec\u00eda en aquella \u00e9poca a los comunistas s\u00f3lo como exposici\u00f3n de los cl\u00e1sicos para formaci\u00f3n de militantes o como fundamentaci\u00f3n, comentario y propaganda de la pol\u00edtica del partido. Y tampoco teor\u00eda especulativa, porque \u00e9sta, afortunadamente, no gozaba de la simpat\u00eda ni de los <i>assenyats<\/i> catalanes de la redacci\u00f3n ni de los no-catalanes de ella, los cuales, aunque mucho menos <i>assenyats, <\/i>\u00e9ramos gente de formaci\u00f3n demasiado cr\u00edtica, y hasta hipercr\u00edtica, para especular.<\/p>\n<p>En cambio, s\u00ed que se aspiraba a elaborar y comprender realidad con la teor\u00eda disponible y con la cr\u00edtica. Mucha realidad, toda la posible, igual la b\u00e1sica que la m\u00e1s sofisticada. Quiz\u00e1 parezca rid\u00edculo a la vista de los resultados, pero el hecho es que al menos la redacci\u00f3n de \u201cHoritzons\u201d en el interior quiso practicar desde el principio <i>un programa gramsciano<b>,<\/b> <\/i>un programa de <i>cr\u00f3nica cr\u00edtica de la vida cotidiana <\/i>entendida como totalidad dial\u00e9ctica concreta, como la cultura real. Este no es interpretaci\u00f3n a posteriori: ese programa era expl\u00edcito y querido por los redactores. Y su realizaci\u00f3n, por modesta que fuera, permiti\u00f3 a \u201cNous Horitzons\u201d algunos aciertos que no da rubor recordar, por ejemplo, haber tratado en serio los problemas de la mujer cuando no eran muchas las mujeres (y menos los hombres) conscientes de esa problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Referencias: 1. \u201cEntrevista con <i>Diario de Barcelona<\/i>\u201d, <i>De la primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/i>, <i>op. cit,<\/i> p. 87 .2. <i>El orden y el tiempo<\/i>, <i>op. cit<\/i>, pp. 86-87. 3. \u201cLa formaci\u00f3n del marxismo en Gramsci\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, op. cit, p. 70 (nota 7). 4. <i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 73. 5. \u201cAdvertencia\u201d, Antonio Gramsci, <i>Antolog\u00eda<\/i>, p. XIII 6. \u201cEntrevista con <i>Diario de Barcelona<\/i>\u201d, <i>De la primavera de Praga al marxismo ecologista,<\/i> <i>op. cit,<\/i> pp. 84-85. 7. \u201cEntrevista con <i>Nous Horitzons<\/i>\u201d, <i>Intervenciones pol\u00edticas, op. cit<\/i>, p. 282.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>II. Vida: obra y acci\u00f3n.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Esas y otras contradicciones de la obra y el hacer de Gramsci se resuelven org\u00e1nicamente en la totalizaci\u00f3n de la una y el otro en su vida. No en el sentido de que la biograf\u00eda sea el m\u00e9todo adecuado para su comprensi\u00f3n. Aparte de que probablemente no lo sea para el pleno entendimiento de ninguna obra, parece, adem\u00e1s, que la biograf\u00eda en sentido tradicional tiene escaso inter\u00e9s para la comprensi\u00f3n de la obra y la acci\u00f3n de Gramsci, y hasta, parad\u00f3jicamente, para la comprensi\u00f3n de su vida. Pues se trata de la vida de un pensador y pr\u00e1ctico de la lucha pol\u00edtica, de un hombre que fund\u00f3 el sentido de su vida y las motivaciones de su consciencia en realidades extraindividuales, con lo cual, por cierto, no hac\u00eda m\u00e1s que aplicarse a s\u00ed mismo su propia concepci\u00f3n hist\u00f3rico-social y pol\u00edtica de la persona. La clave de la comprensi\u00f3n de los escritos y el hacer de Gramsci, en su variedad y en sus contradicciones, no es, pues la biograf\u00eda individual, pero s\u00ed la totalizaci\u00f3n quasi-biogr\u00e1fica de numerosos momentos objetivos y subjetivos en el fragmento de historia de Italia, historia de Europa e historia del movimiento obrero cuyo \u201canudamiento\u201d bajo una consciencia esforzada pudri\u00f3 el \u201ccentro\u201d que fue Antonio Gramsci. En la organicidad de esa vida as\u00ed entendida -no como oscura intimidad aislada, sino como l\u00ednea recorrida por el \u201ccentro de anudamiento\u201d de innumerables referencias objetivas- el preso, derrotado y moribundo Gramsci consider\u00f3 no s\u00f3lo resueltas, sino incluso salvadas las contradicciones, los sufrimientos, las cat\u00e1strofes de su existencia. Lo ha hecho as\u00ed impl\u00edcitamente en sus m\u00faltiples negativas a capitular pidiendo gracia a Mussolini, a pesar de su grave estado; y lo hab\u00eda dicho antes expl\u00edcitamente, a\u00f1adiendo incluso una explicaci\u00f3n, a su autoafirmaci\u00f3n moral: la salvaci\u00f3n por el \u201cinstinto de la rebeli\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. Si, pues -entre la primavera de 1922 y alguna fecha imposible de precisar, pero situada sin duda ente el oto\u00f1o y el invierno de 1923-, Gramsci ha depuesto definitivamente su \u201cinercia\u201d pol\u00edtica, ello ha de explicarse por la resoluci\u00f3n de una nueva inflexi\u00f3n de su vida, en la cual han cambiado el orden proyectado y el tiempo de \u00e9sta, el ritmo de su acci\u00f3n. La causa que desencadena el proceso es una decisi\u00f3n del II Congreso del PCdI, que nombra a Gramsci representante del partido cerca de la Internacional Comunista (El Congreso ratificaba el Comit\u00e9 Ejecutivo anterior, todo \u00e9l del grupo Bordiga, menos Terracini.) El 26 de mayo sal\u00eda Gramsci para Mosc\u00fa, acompa\u00f1ado por la delegaci\u00f3n italiana a la II Conferencia del Ejecutivo ampliado de la IC: Bordiga, Gennari, Graziadei y Ambrogi. En Mosc\u00fa iba a tener Gramsci las dos experiencias de las que arranca su <i>acm\u00e9<\/i>: el conocimiento directo de la Internacional y la relaci\u00f3n con Julia Schucht.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. Cronolog\u00eda: \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1927. El Tribunal Militar dicta mandato de detenci\u00f3n contra AG. Ingreso de AG en la c\u00e1rcel de San Vittore, de Mil\u00e1n. AG sufre insomnio; no duerme m\u00e1s de tres horas diarias. AG recibe visitas de su hermano Mario y de Piero Sraffa. AG pide libros de temas sardo y el <i>Breviario di neoling\u00fc\u00edstica <\/i>de Bertoni y Bartoli.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1928. Las autoridades rechazan una solicitud de autorizaci\u00f3n para escribir, presentada por AG. Auto de procesamiento contra AG. AG ingresa en la c\u00e1rcel de Regina Coeli, de Roma, en la misma celda que los coimputados Terracini y Scoccimarro. Vista de la causa contra la direcci\u00f3n comunista ante el tribunal especial. Veintid\u00f3s acusados. Terracini: veintid\u00f3s a\u00f1os, nueve meses, cinco d\u00edas. Gramsci y Scoccimarro: veinte a\u00f1os, cuatro meses, cinco d\u00edas. Informe m\u00e9dico oficial sobre AG al Ministerio de Justicia: \u201cPeriodontitis expulsiva debida a trastornos ur\u00e9micos y a un ligero agotamiento nervioso\u201d. Salida de AG para la c\u00e1rcel de Turi (Bari). Llegada Turi en estado grave. Registro con el n\u00famero 7.047. Trato amenazador del m\u00e9dico de la c\u00e1rcel, Cisternino. AG, en celda individual. AG sufre un ataque de uremia que le impedir\u00e1 andar durante tres meses. Tatiana Schucht acude a Turi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1929. AG consigue autorizaci\u00f3n para escribir en la celda. Segundo plan de estudios de Gramsci. AG sistematiza y resume el plan de estudios del 9-II. La salud de AG empeora. Incapacidad de ingerir, dolores de cabeza y de ri\u00f1\u00f3n. Visita de su hermano Carlo Gramsci.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1930. Visita comprobada de Gennaro Gramsci a Antonio. Nueva visita de Tatiana Schucht. AG se beneficia de un indulto de un a\u00f1o, cuatro meses y cinco d\u00edas. AG tiene noticia de que Julia Schucht est\u00e1 internada en un sanatorio. Primer v\u00f3mito de sangre de A.G. AG empeora y es ya incapaz de masticar. Intensa crisis f\u00edsica y nerviosa de AG. Los presos comunistas de Turi proyectan un curso a la hora del paseo. Se suspende por roces entre Gramsci y otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1931. Visita de Carlo Gramsci. IV Congreso del P.C. d\u00b4I, celebrado entre Colonia y D\u00fcsseldorf. Se mandan noticias a AG escritas en tinta simp\u00e1tica, en una revista inglesa. Seg\u00fan testimonios de un posterior expulsado del P.C. d\u00b4I., Gramsci no se muestra de acuerdo. La informaci\u00f3n es probablemente verdadera, porque por otros indicios se ve a Gramsci elaborando ya una pol\u00edtica de amplias alianzas con el objetivo primero democr\u00e1tico de la \u201cAsamblea Constituyente\u201d. AG recibe obras de Marx en la ed. Costes y art\u00edculos del <i>Economist <\/i>sobre el Primer Plan quinquenal sovi\u00e9tico. En carta a Tatiana Schucht: \u201cComo dicen en Cerde\u00f1a, doy vueltas por la celda como una mosca que no sabe d\u00f3nde caerse muerta\u201d. A la una hora (3.VIII), v\u00f3mito de sangre. Carlo Gramsci y Piero Sraffa acuden a Turi, pero el \u00faltimo no consigue autorizaci\u00f3n para ver a AG. Dirige una carta a Mussolini reclamando se fijen las lecturas autorizadas. Carta a Tatiana Schucht pidiendo cuadernos peque\u00f1os. AG acusa recibo de los cuadernos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1932. AG dice a Tatiana Schucht que est\u00e1 escribiendo unas notas sobre los intelectuales italianos. Visita de Carlo Gramsci. Perspectivas de un intercambio de A.G. por cl\u00e9rigos que se encuentran en la U.R.S.S. AG sufre dolores en el pecho. En carta a Tatiana Schucht: \u201cEl conjunto de la existencia se hace insoportable\u201d. Tatiana presenta una instancia de revisi\u00f3n m\u00e9dica en favor de AG. La celebraci\u00f3n de los diez a\u00f1os de fascismo reduce la pena de AG a doce a\u00f1os, cuatro meses. Eso permite a Piero Sraffa pedir la libertad condicional para Gramsci. Pero el r\u00e9gimen exige una petici\u00f3n de gracia. Gramsci se niega y el r\u00e9gimen le impone incomunicaci\u00f3n (que los dem\u00e1s presos consiguen burlar, manteniendo el contacto con \u00e9l). Muerte de la madre de AG (\u00e9ste la ignor\u00f3 hasta su muerte).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1933. AG sin dientes, padece insomnios, trastornos digestivos, tuberculosis pulmonar, arteriosclerosis, mal de Pott y abscesos. La direcci\u00f3n de la c\u00e1rcel revoca la autorizaci\u00f3n para escribir. El camarada de Gramsci, Gustavo Trombetti, se instala en su celda para velarle. Visita del doctor Umberto Arcangeli, enviado por Tatiana Schucht una vez conseguida la autorizaci\u00f3n. Arcangeli establece el diagn\u00f3stico verdadero. Tatiana solicita el traslado de AG a una cl\u00ednica. El gobierno admite la instancia de traslado a la cl\u00ednica. Al mismo tiempo el Tribunal especial rechaza el recurso sobre libertad condicional. Traslado de AG a la cl\u00ednica del doctor Cusumano, en Formia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1934. El profesor Puccinelli, de Roma, visita AG. En el extranjero arrecia la campa\u00f1a por la libertad de AG. Romain Rolland publica su folleto. Pacto de unidad de acci\u00f3n entre el PCI y el PSI. AG consigue la libertad provisional sin cambio en su situaci\u00f3n material (Decreto del 25-X).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1935. Nueva crisis de la salud de Gramsci. Traslado de Gramsci a la cl\u00ednica Quisisana de Roma. El 24\/25 llega Tatiana Schucht, Carlo Gramsci y Piero Sraffa. Presunta, pero hoy discutida, interrupci\u00f3n definitiva de los <i>Cuadernos<\/i> de Gramsci.<\/p>\n<p>El PCI presenta el programa de la Asamblea Constituyente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1937: 21.IV: Gramsci cumple condena. 25.IV: Gramsci sufre una hemorragia cerebral. 27.IV: Diecis\u00e9is horas: muerte de Antonio Gramsci.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Referencias: 1. <i>El orden y el tiempo, op. cit<\/i>, pp. 87-88. 2. <i>Ib\u00eddem<\/i>, pp. 162-163. 3. Tablas y datos de <i>Antolog\u00eda, op. cit<\/i>.<\/p>\n<p><u>III. Escritos<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. El joven Gramsci<i>.<\/i><\/u><\/p>\n<p>[&#8230;] Acaso por la urgencia period\u00edstica con que escribe, y tambi\u00e9n sin duda por la influencia de aquellos \u201cburgueses aut\u00e9nticos como Garofalo y Croce\u201d que han \u201cimpreso huellas imborrables\u201d en el \u201cdesarrollo doctrinal del marxismo\u201d (A 20-VII-1916, SM [Sotto la Mole] 203), Gramsci no puede a\u00fan seguir por aquella v\u00eda y resuelve por lo general su problema con Marx en esa \u00e9poca mediante mezclas sin sintetizar del principio revolucionario-idealista y el \u201dsaber\u201d hist\u00f3rico-econ\u00f3mico de Marx. Un texto de 1915 (IGP 13-XI, SG 7) -escrito, por cierto, para comentar el Congreso de aquel a\u00f1o del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol-, es caracter\u00edstico de la situaci\u00f3n general del pensamiento de Gramsci en la \u00e9poca: \u201dPara nosotros la Internacional es un acto del esp\u00edritu, es el conocimiento que tienen (cuando lo tienen) los proletarios de todo el mundo de que constituyen una unidad, un haz de fuerzas concordemente orientado, dentro de la variedad de las entidades nacionales, hacia una finalidad com\u00fan, la sustituci\u00f3n del factor capital por el factor producci\u00f3n en el dinamismo de la historia, la irrupci\u00f3n violenta de la clase proletaria, hasta ahora sin historia o con historia s\u00f3lo potencial, en el enorme movimiento que produce la vida del mundo\u201d. La copresencia de conceptos econ\u00f3micos con una concepci\u00f3n de la historia tan idealista que estima fuera de \u00e9sta a las masas an\u00f3nimas es realmente dif\u00edcil y chirriante.<\/p>\n<p>Cuando, al final de este per\u00edodo juvenil, Gramsci vuelve a tomar la f\u00f3rmula interpretativa crociana para intentar definirse ante s\u00ed mismo su lectura de Marx, llega tambi\u00e9n a una combinaci\u00f3n mec\u00e1nica; Marx habr\u00eda ense\u00f1ado un determinismo hist\u00f3rico respecto del pasado, pero el hecho de que creara un movimiento revolucionario indicar\u00eda que no lo estimaba as\u00ed para el futuro. En 1916 (A 22-V, SM 148) Gramsci se atiene a esa d\u00e9bil, adial\u00e9ctica paradoja de \u201cla historia, de la cual somos criaturas por lo que hace al pasado y creadores por lo que hace al porvenir\u201d.<\/p>\n<p>Gramsci ha nacido al socialismo sobre la base de la realidad por \u00e9l conocida -la miseria rural y minera sarda- y de la inspiraci\u00f3n culta de unos intelectuales -Croce, Salvemini, Gentile, Bergson, etc.- que no son ni dirigentes obreros ni intelectuales marxistas, sino \u201csenadores\u201d, \u201cburgueses aut\u00e9nticos\u201d, como dice \u00e9l mismo. El positivismo mecanicista, economicista y antirrevolucionario de la interpretaci\u00f3n socialdem\u00f3crata de Max le refuerza la tendencia idealista. M\u00e1s tarde, el trato con dirigentes obreros e intelectuales marxistas en Tur\u00edn le hace sentir la necesidad de entender a Marx de otro modo. El primer resultado del esfuerzo por conseguirlo es un compromiso tan mec\u00e1nico como el pensamiento de los autores a los que se opone; Marx ser\u00eda el cient\u00edfico socialista que suministra \u201cc\u00e1nones\u201d para la interpretaci\u00f3n del pasado. Pero no es el pensador del presente ni del futuro, porque, tal como lo ve la socialdemocracia, su pensamiento no es revolucionario, sino evolucionista, de expectativa: un dejar que act\u00faen mec\u00e1nicamente los factores interpretados por aquellos \u201cc\u00e1nones\u201d. Tal es la situaci\u00f3n del marxismo en el pensamiento de Gramsci -la de un mero <i>magister vitae ex post-<\/i> cuando la revoluci\u00f3n rusa de febrero y luego la de Octubre someten ese esquema una crisis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Anotaciones sobre \u201cNuestro Marx\u201d.<\/u><\/p>\n<p>\u201cIl nostro Marx\u201d, IGP 4-V-1918. E; SG 217-221 [A, pp. 37-41]<\/p>\n<p>Profundizaci\u00f3n del primer intento de soluci\u00f3n de su problema con Marx.<\/p>\n<p>El papel de la organizaci\u00f3n: criterio de marxismo. La cuesti\u00f3n \u201c\u00bfSomos marxistas?\u201d es necia oscuridad porque Marx no es un mes\u00edas. Revelador como entiende \u201c-ista\u00bb.<\/p>\n<p>. \u201c\u00danico imperativo categ\u00f3rico, \u00fanica norma: &#8216;Proletarios de todo el mundo, un\u00edos\u2019 \u201d (E 217). Aun m\u00e1s revelador: para Gramsci Marx es el fundador del movimiento obrero organizado.<\/p>\n<p>. Marx es la madurez [\u00bfdel movimiento obrero?] [\u00bfO de la tradici\u00f3n revolucionaria ideal\u00edsticamente interpretada? M\u00e1s esto]<\/p>\n<p>. Recuerda que la \u00e9poca de Marx coincide con la pol\u00e9mica Spencer-Carlyle. Marx no es ni el m\u00edstico Carlyle ni el positivista Spencer, \u201ces un historiador, es un int\u00e9rprete de los documentos del pasado, de todos los documentos, no s\u00f3lo de una parte de ellos\u00bb (E 218; A, p.38).<\/p>\n<p>. Esa \u201ctotalidad de los documentos\u201d va a ser la clave de la interpretaci\u00f3n: 1) Defecto de las historias es la falta de esa totalidad. 2) Por lo que el hombre se conceb\u00eda como \u00abesp\u00edritu, como consciencia pura\u201d (E 218; A, p.38). Con el error de coger adem\u00e1s ideas ficticias y hechos anecd\u00f3ticos.<\/p>\n<p>Texto central b\u00e1sico en cuanto a interpretaci\u00f3n de Marx. Con una debilidad: no hay cuesti\u00f3n gen\u00e9tica, no hay cr\u00edtica marxiana de la ideolog\u00eda de primer grado. Luego Gramsci acaso no sea capaz de criticar m\u00e1s que la de segundo grado. Adem\u00e1s, posible dualismo. Y con una fuerza: no hay mecanicismo ni economicismo: \u201cCon Marx la historia sigue siendo dominio de las ideas, del esp\u00edritu, de la actividad consciente de los individuos sueltos y asociados. Pero las ideas, el esp\u00edritu, se sustancian, pierden su arbitrariedad, dejan de ser ficticias abstracciones religiosas o sociol\u00f3gicas; su substancia est\u00e1 en la econom\u00eda, en la actividad pr\u00e1ctica, en los sistemas o relaciones de producci\u00f3n de intercambio. La historia como acaecimiento es pura actividad pr\u00e1ctica (econ\u00f3mica y moral). Una idea se realiza no en cuanto l\u00f3gicamente coherente con la verdad pura, con la humanidad pura (que no existe sino como programa, como fin general de los hombres), sino en cuanto encuentra en la realidad econ\u00f3mica su justificaci\u00f3n, el instrumento para afirmarse\u201d (E 219; A, p.39).<\/p>\n<p>. Eso produce la consciencia de la necesidad de la divisi\u00f3n en clases.<\/p>\n<p>. Y voluntad de clase, que es organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>. Inutilidad del adverbio \u00abmarx\u00edsticamente\u201d, que puede ser hasta equ\u00edvoco (por los socialdem\u00f3cratas, concluyentemente).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>3. La revoluci\u00f3n y <i>El Capital.<\/i><\/u><\/p>\n<p>[&#8230;] En el art\u00edculo m\u00e1s importante y m\u00e1s c\u00e9lebre de este per\u00edodo Gramsci ha escrito la siguiente lapidaria afirmaci\u00f3n. \u201cLa revoluci\u00f3n de los bolcheviques est\u00e1 m\u00e1s hecha de ideolog\u00eda que de hechos (Por eso, en el fondo, importa poco saber m\u00e1s de lo que sabemos ahora.) Es la revoluci\u00f3n contra <i>El Capital<\/i> de Carlos Marx (&#8230;) Lo cierto es que lo esencial de su doctrina depende del idealismo filos\u00f3fico y que en el desarrollo interior de esta doctrina se encuentra la corriente ideal en la cual confluye con adecuaci\u00f3n hist\u00f3rica el movimiento proletario y socialista\u201d.<\/p>\n<p>La \u00faltima frase de este texto da la clave de su totalidad, pero permite tambi\u00e9n adivinar la nueva problem\u00e1tica que la doctrina de un socialismo revolucionario por idealista va a significar para Gramsci. Da la clave de toda esa doctrina porque muestra su motivaci\u00f3n: constituir la fundamentaci\u00f3n ideal de la voluntad revolucionaria, contrapuesta a la pasiva espera del cumplimiento, por alg\u00fan mec\u00e1nico <i>deus ex machina<\/i>, de las \u201cprevisiones\u201d del materialismo hist\u00f3rico. Y permite ver el nuevo aspecto de la problem\u00e1tica doctrinal de Gramsci porque la voluntad que positivamente ha realizado la revoluci\u00f3n \u201ccontra <i>El Capital<\/i>\u201d no se ha movido en absoluto por consideraciones filos\u00f3ficamente idealistas, sino por una comprensi\u00f3n de los hechos que ella misma atribuye al an\u00e1lisis marxiano (&#8230;) La prisa del hacer period\u00edstico le obliga casi a simultanear, o alternar al menos, formulaciones en los dos sentidos, en el de la reafirmaci\u00f3n idealista y voluntarista, y en el de la reconsideraci\u00f3n de su lectura de Marx. As\u00ed, por ejemplo, entre los dos art\u00edculos recordados, precisamente siete d\u00edas despu\u00e9s de la segunda edici\u00f3n de \u201cLa revoluci\u00f3n contra <i>El Capital\u201d<\/i>, Gramsci publica una nota interpretativa de la Revoluci\u00f3n de Octubre que le muestra sumido en una reflexi\u00f3n acerca del pensamiento de Marx bastante menos simple que su \u201crenegarle\u201d de la semana anterior: \u201cLa nueva generaci\u00f3n parece querer un regreso a la genuina doctrina de Marx, para la cual el hombre y la realidad, el instrumento de trabajo y la voluntad no est\u00e1n separados, sino que se identifican en el acto hist\u00f3rico\u201d.<\/p>\n<p>A eso siguen una versi\u00f3n mejorada de la idea del materialismo hist\u00f3rico como conjunto de \u201cc\u00e1nones\u201d interpretativos y una conclusi\u00f3n digna de nota: los miembros de la \u201cnueva generaci\u00f3n\u201d creen no que \u201cla guerra ha destruido el materialismo hist\u00f3rico\u201d al provocar una revoluci\u00f3n contra <i>El Capital, <\/i>\u201csino que la guerra ha modificado las condiciones del ambiente hist\u00f3rico normal, por lo cual la voluntad social, colectiva de los hombres ha conseguido una importancia que no ten\u00eda normalmente\u201d (Gramsci considera la \u201cconcentraci\u00f3n\u201d de los trabajadores de la ciudad y el campo \u201cen las trincheras\u201d que ha suplido la concentraci\u00f3n \u201cnormal\u201d en la gran industria). \u201cEstas nuevas condiciones son, tambi\u00e9n ellas, hechos econ\u00f3micos, han dado a los sistemas de producci\u00f3n un car\u00e1cter que no ten\u00edan antes\u201d, por ejemplo, con la estatificaci\u00f3n transitoria de la industria b\u00e9lica y pesada en general. \u201cLa educaci\u00f3n del proletariado se ha adecuado a ello necesariamente y ha llevado en Rusia a la dictadura\u201d. Esa oscilaci\u00f3n entre puntos de vista no aparece s\u00f3lo en la alternancia de unos art\u00edculos que se suceden a escasa distancia de tiempo: ocurre incluso en un mismo art\u00edculo, y as\u00ed documenta, con una claridad que sin duda el lector de hoy debe a la urgencia period\u00edstica de Gramsci, la situaci\u00f3n de crisis del pensamiento socialista de \u00e9ste. En el mismo art\u00edculo \u201cLa revoluci\u00f3n contra <i>El Capital\u201d <\/i>por ejemplo, a rengl\u00f3n seguido del cuadro de aquellos bolcheviques que renegaban de Carlos Marx, se lee: \u201cY, sin embargo, tambi\u00e9n en estos acontecimientos hay una fatalidad, y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones del <i>Capital, <\/i>no reniegan, en cambio, de su pensamiento inmanente, vivificador\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4. <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel.<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A. Antonio Gramsci, el fil\u00f3sofo marxista m\u00e1s importante de la Europa Occidental, es sobre todo conocido por su obra p\u00f3stuma (&#8230;). Se trata de los treinta y dos <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, unas tres mil p\u00e1ginas manuscritas (unas cuatro mil en la trascripci\u00f3n mecanogr\u00e1fica), escritas en la prisi\u00f3n desde 1929 hasta 1935, poco antes de su muerte. Al quedar excluido de la vida pol\u00edtica por su detenci\u00f3n, Gramsci se traza planes de estudio te\u00f3rico que intenta desarrollar a pesar de las naturales dificultades del r\u00e9gimen carcelario, contra las cuales lucha tenazmente para conseguir material de estudio. Los editores del legado de Gramsci han recogido ejemplos de esa permanente tensi\u00f3n: en setiembre de 1930 el fil\u00f3sofo escribe al entonces jefe del gobierno italiano. \u201cPara m\u00ed, que aun tengo que cumplir quince a\u00f1os de reclusi\u00f3n, se trata de una importante cuesti\u00f3n de principio: saber qu\u00e9 libros puedo leer\u201d. Ya esa circunstancia basta para explicar la abundancia de notas sueltas, citas de memoria, etc., en los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel <\/i>aunque \u00e9stos contienen tambi\u00e9n estudios largos. pero toda la obra del fil\u00f3sofo queda estructurada por su finalidad: \u201cdeterminar un renacimiento adecuado\u201d del marxismo, \u201clevantar esta concepci\u00f3n que, por las necesidades de la vida pr\u00e1ctica, se ha venido \u201cvulgarizando, a la altura que debe alcanzar para la soluci\u00f3n de las tareas m\u00e1s complejas que propone el actual desarrollo de la lucha; es decir, levantarla a la creaci\u00f3n de una nueva cultura integral\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B. Los <i>Cuadernos <\/i>que escribi\u00f3 Antonio Gramsci en la c\u00e1rcel de Turi (cerca de Bari, en la Apulia) entre 1929 y 1933 y luego en cl\u00ednicas de Formia y Roma desde aquella fecha hasta 1935, o quiz\u00e1 algo m\u00e1s tarde, fueron primeramente editados por Felice Platone, bajo la inspiraci\u00f3n y con la colaboraci\u00f3n de Palmiro Togliatti, a partir de 1948. Esa edici\u00f3n, que fue traducida al castellano en la Argentina, no reproduc\u00eda los <i>Cuadernos <\/i>tal como son, sino que reagrupaba tem\u00e1ticamente los trozos para conseguir vol\u00famenes relativamente monogr\u00e1ficos. Eso hac\u00eda, sin duda, m\u00e1s f\u00e1cil y agradable la lectura de los textos, pero alejaba de la real composici\u00f3n de los <i>Cuadernos. <\/i>En 1975 apareci\u00f3 la edici\u00f3n cr\u00edtica de \u00e9stos tal como fueron escritos. Dirigi\u00f3 la edici\u00f3n cr\u00edtica Valentino Gerratana, persona particularmente capacitada para la tarea, no siempre f\u00e1cil. De esta edici\u00f3n existe traducci\u00f3n castellana publicada por la editorial mexicana ERA.<\/p>\n<p>El proceso de Gramsci, que termin\u00f3 con una condena a 20 a\u00f1os, 4 meses y 5 d\u00edas de presidio, estaba destinado a destruir al hombre, como redondamente lo dijo el fiscal, Michele Isgr\u00f2 \u00abHemos de impedir funcionar a este cerebro durante veinte a\u00f1os\u00bb. Por eso los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel <\/i>no valen s\u00f3lo por su contenido (con ser \u00e9ste muy valioso), ni tampoco s\u00f3lo por su contenido y por su hermosa lengua, serena y precisa: valen tambi\u00e9n como s\u00edmbolos de la resistencia de un \u00abcerebro\u00bb excepcional a la opresi\u00f3n, el aislamiento y la muerte que procuraban d\u00eda tras d\u00eda sus torturadores. El mismo m\u00e9dico de la c\u00e1rcel de Turi lleg\u00f3 a decir a Gramsci, con franqueza f\u00e1cilmente valerosa, que su misi\u00f3n como m\u00e9dico fascista no era mantenerle en vida. El que en condiciones que causaron pronto un estado patol\u00f3gico agudo Gramsci escribiera una obra no s\u00f3lo llamada a influir en generaciones de socialistas, sino tambi\u00e9n, y ante todo, rica en bondades intr\u00ednsecas, es una haza\u00f1a inveros\u00edmil, y los <i>Cuadernos <\/i>son un monumento a esa gesta.<\/p>\n<p>Si no existieran en castellano varias antolog\u00edas de textos de Gramsci, m\u00e1s la edici\u00f3n completa mencionada, la edici\u00f3n de un cuaderno aislado tendr\u00eda sus inconvenientes. Pero como Gramsci tiene ya cierta presencia en nuestra lengua, este volumen va a ofrecer la gran ventaja de permitir la lectura seguida de un texto coordinado de Gramsci con la continuidad y la unidad con las que \u00e9l lo concibi\u00f3. Desde este punto de vista la elecci\u00f3n del cuaderno 11\u00ba es muy acertada, por su contenido y por el hecho de que es uno de los cuadernos menos retocados y corregidos por Gramsci. (La cr\u00edtica gramsciana distingue tres estadios de redacci\u00f3n en el conjunto de los <i>Cuadernos <\/i>y en cada uno de ellos. Pero la distinci\u00f3n no tiene pr\u00e1cticamente importancia para el cuaderno.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C. El cuaderno 11\u00ba contiene escritos de madurez, en un sentido convencional y en el sentido, m\u00e1s preciso, de que Gramsci lo emprende inmediatamente despu\u00e9s de su segunda hemoptisis, la que le llev\u00f3 al borde de la capitulaci\u00f3n. El asunto principal del cuaderno es el desarrollo de una visi\u00f3n filos\u00f3fica marxista, o de \u201cfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u201d al hilo de una cr\u00edtica del libro de Nikolai Buj\u00e1rin sobre el materialismo hist\u00f3rico. Gramsci ha dedicado mucho tiempo a combatir el tendencial mecanicismo de Buj\u00e1rin y su cientificismo un tanto ingenuo, porque ve\u00eda en ese estilo de pensamiento la se\u00f1al de la subalternidad y un grave riesgo de empobrecimiento y esquematizaci\u00f3n de las ideas socialistas originadas en Marx. A la vista de la rudeza filos\u00f3fica de Buj\u00e1rin y, sobre todo, pensando en la esclerosis del pseudomarxismo oficial posterior, parece evidente que Gramsci llevaba raz\u00f3n en su desproporcionado guerra contra el <i>Manual<\/i> de Buj\u00e1rin. Pero la l\u00ednea de pensamiento de Gramsci en la c\u00e1rcel sobre estas cuestiones es la misma que sigui\u00f3 desde su juventud, a saber, un modo de pensar que, bajo la influencia del idealismo en que primeramente se form\u00f3 tiende a comprender el marxismo como ideolog\u00eda. En su juventud hab\u00eda intentado armonizar su marxismo ideol\u00f3gico con la cr\u00edtica de las ideolog\u00edas por Marx. En los <i>Cuadernos<\/i>, tambi\u00e9n en el 11\u00ba, Gramsci da, con s\u00f3lo alguna prevenci\u00f3n, una noci\u00f3n positiva de ideolog\u00eda, proponiendo para el t\u00e9rmino \u201cel significado m\u00e1s alto de una concepci\u00f3n del mundo que se manifiesta impl\u00edcitamente en el arte, en el derecho, en la actividad econ\u00f3mica, en todas las manifestaciones de vida individuales y colectivas\u201d. La convicci\u00f3n de que esa comprensi\u00f3n de las concepciones del mundo ha de ser compatible con el materialismo hist\u00f3rico permite situar a Gramsci (por lo que hace a la tensi\u00f3n materialismo-idealismo) entre el mecanicismo de Buj\u00e1rin y el idealismo o mentalismo del joven Luk\u00e1cs de <i>Historia y conciencia de clase<\/i>. Gramsci mismo parece sugerir su posici\u00f3n al respecto en un paso del cuaderno 11\u00ba:<\/p>\n<p>Hay que estudiar la posici\u00f3n del profesor Luk\u00e1cs frente a la filosof\u00eda de la praxis. Parece que Luk\u00e1cs afirma que s\u00f3lo se puede hablar de dial\u00e9ctica para la historia de los hombres, pero no para la naturaleza pero si la historia humana se tiene que concebir tambi\u00e9n como historia de la naturaleza (incluso a trav\u00e9s de la historia de la ciencia) \u00bfc\u00f3mo se puede separar la dial\u00e9ctica de la naturaleza? Tal vez Luk\u00e1cs, por reacci\u00f3n a las barrocas teor\u00edas del <i>Ensayo popular<\/i> [de Buj\u00e1rin], ha ca\u00eddo en el error opuesto, en una forma de idealismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ideologismo de Gramsci le lleva a concepciones culturales no menos objetables que las del mecanicismo m\u00e1s elementalmente dogm\u00e1tico. Convencido del car\u00e1cter \u201corg\u00e1nico\u201d de cada cultura, seg\u00fan el s\u00edmil biol\u00f3gico tan querido de vitalistas e historicistas, Gramsci no est\u00e1 dispuesto a admitir ninguna complementariedad entre el socialismo y otras tradiciones o productos culturales. En esto piensa exactamente igual que el joven Luk\u00e1cs idealista. La actitud se manifiesta muy claramente en el cuaderno 11\u00ba, por ser \u00e9ste un cuaderno filos\u00f3fico. As\u00ed se lee bajo el r\u00f3tulo \u201cconcepto de &#8216;ortodoxia\u00bb:<\/p>\n<p>precisamente es \u201cevolucionaria\u201d una teor\u00eda en la medida en que es elemento de separaci\u00f3n y distinci\u00f3n consciente en dos campos, en cuanto es un v\u00e9rtice inaccesible para el campo adversario. Creer que la filosof\u00eda de la praxis no es una estructura de pensamiento completamente aut\u00f3noma e independiente, en antagonismo con todas las filosof\u00edas y las religiones tradicionales, significa en realidad no haber cortado los v\u00ednculos con el mundo viejo, cuando no incluso haber capitulado [&#8230;] En el peque\u00f1o volumen de Otto Bauer sobre la religi\u00f3n se pueden hallar algunos indicios de las combinaciones a que ha dado lugar este err\u00f3neo concepto de que la filosof\u00eda de la praxis no es aut\u00f3noma e independiente, sino que necesita sostenerse en otra filosof\u00eda, materialista o idealista seg\u00fan los casos. Bauer sostiene como tesis pol\u00edtica el agnosticismo de los partidos y el permiso dado a sus miembros para que se agrupen en idealistas, materialistas, ateos, cat\u00f3licos, etc., esto es, para el oportunismo m\u00e1s vil y abyecto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aparte de que la evoluci\u00f3n posterior ha discurrido en sentido opuesto, hay que observar ante todo que esa formulaci\u00f3n de Gramsci es de un idealismo extremo que ni siquiera menciona la base material o social del movimiento y el pensamiento socialistas, las clases sociales, sus tensiones y sus luchas, sino que lo reduce todo al plano ideal, con el notable y lamentable resultado de un totalitarismo y un reduccionismo culturales. Vale la pena notar que, contra el difundido lugar com\u00fan que imputa siempre el reduccionismo y el dogmatismo al materialismo, semejantes consecuencias han sido frecuentemente afirmadas por marxistas idealistas, como el joven Luk\u00e1cs y el Gramsci m\u00e1s ide\u00f3logo&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Referencias: 1. \u201cLa formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op.cit<\/i>, pp. 66-68. 2. Cuaderno \u201cGramsci\u201d, Reserva de la UB, fondo Sacrist\u00e1n. 3. <i>El orden y el tiempo, op. cit,<\/i> pp. 120-124..4.A. \u201cFilosof\u00eda\u201d, <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, <i>op. cit,<\/i> pp. 186-187. 4.B. \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel \u201c, <i>PEYPA<\/i>, <i>op. cit<\/i>, pp. 184-185. 4.C. \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201d. Presentaci\u00f3n A. Gramsci, <i>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/i>, pp. 23-25.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>IV. Nociones gramscianas<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Centro de anudamiento.<\/u><\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n marxista de Gramsci la cuesti\u00f3n \u201c\u00bfqu\u00e9 es el hombre?\u201d entendida como cuesti\u00f3n filos\u00f3fica no pregunta por la naturaleza biol\u00f3gica de la especie sino por otra cosa que \u00e9l formula del modo siguiente: \u201c\u00bfQu\u00e9 puede llegar a ser el hombre? Esto es, si el hombre puede dominar su propio destino, si puede \u201chacerse\u201d, si puede crearse la vida\u201d. Piensa Gramsci que todas las filosof\u00edas han fracasado hasta ahora en el tratamiento de esa pregunta porque han considerado al hombre reducido a su individualidad biol\u00f3gica. Pero la humanidad del individuo comporta elementos de tres tipos: primero, el individuo mismo, su singularidad biol\u00f3gica; segundo, \u201clos otros\u201d; tercero, \u201cla naturaleza\u201d. El segundo y el tercer elementos son de especial complejidad: el individuo no entra en relaci\u00f3n con los otros y con la naturaleza mec\u00e1nicamente, sino \u201dorg\u00e1nicamente\u201d (con los otros) y \u201cno simplemente (con la naturaleza) por ser \u00e9l mismo naturaleza, sino activamente, por medio del trabajo y de la t\u00e9cnica\u201d (incluyendo en este \u00faltimo concepto tambi\u00e9n los \u201cinstrumentos mentales\u201d, esto es, la ciencia y la filosof\u00eda)\u201d (&#8230;) Esas relaciones&#8230;, son activas, conscientes, es decir, corresponden a un grado mayor, o menor de inteligencia de ellas que tiene el hombre. Por eso puede decirse que uno se cambia a s\u00ed mismo, se modifica, en la medida misma en que cambia y modifica todo el complejo de relaciones del cual \u00e9l es el <i>centro de anudamiento<\/i>. Con eso ultima Gramsci su reelaboraci\u00f3n del concepto de \u201cnaturaleza humana\u201d de Karl Marx: \u201cque la \u201cnaturaleza humana\u201d es el \u201ccomplejo de las relaciones sociales\u201d (como ha escrito Marx) es la respuesta m\u00e1s satisfactoria, ya que incluye la idea de devenir&#8230; Puede tambi\u00e9n decirse que la naturaleza del hombre es la &#8216;historia\u00b4.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Guerra de posiciones.<\/u><\/p>\n<p>Soluciones \u201ctambi\u00e9n para hoy\u201d y para \u201clos problemas generales italianos\u201d: precisiones suficientes para mostrar que, a ra\u00edz de la experiencia internacional, Gramsci, por m\u00e1s que no lo teorice, tiene ya en su pensamiento pol\u00edtico los elementos anal\u00edticos que lo diferencian de la escatolog\u00eda izquierdista y del maximalismo socialdem\u00f3crata. La lucha de clases ha entrado ya en la fase de guerra de posiciones, y hay que pensar en el gris aguante cotidiano en la trinchera y en el tambi\u00e9n gris esfuerzo por desgastar al enemigo d\u00eda tras d\u00eda, sin esperar de nadie la consumaci\u00f3n de los tiempos. Y para posibilitar esa lucha corrosiva de ambos bandos hay que introducirse en todos los resquicios de las l\u00edneas enemigas, separar de ellas todos los sectores sociales cuyos problemas no sean resueltos por el poder capitalista, dar soluciones propias no ya s\u00f3lo para los problemas de la clase obrera, sino para \u201clos problemas generales italianos\u201d. En este punto se funden la limitaci\u00f3n y la perspectiva dilatada de la \u201cguerra de posiciones\u201d que Gramsci teorizar\u00e1 en la c\u00e1rcel: la necesidad de expansi\u00f3n pol\u00edtica para recoger todos los \u201cproblemas generales italianos\u201d-necesidad vista como rebasamiento de la real limitaci\u00f3n de la pol\u00edtica seguida hasta entonces- es, por una parte, reconocimiento de que el partido no es en s\u00ed mismo la universalidad de la clase obrera, \u201cel partido de la clase obrera\u201d como dice el exaltado sectarismo, sino, seg\u00fan escribe Gramsci inmediatamente antes del texto \u00faltimamente citado, \u201cuna fracci\u00f3n org\u00e1nica del proletariado\u201d; precisamente por eso ha de buscar en su pol\u00edtica la universalidad que no tiene en su composici\u00f3n. Pero, por otra parte, esa expansi\u00f3n pol\u00edtica es tambi\u00e9n indicio de que tras la gris o hasta negra cotidianidad de la guerra de trincheras se esconde la preparaci\u00f3n de una futura fase de guerra de movimiento, definitiva a causa del desgaste sufrido por las l\u00edneas enemigas y a causa de la universalizaci\u00f3n pol\u00edtica de los motivos propios.<\/p>\n<p>Gramsci no dar\u00e1 sistem\u00e1ticamente la doctrina de la hegemon\u00eda y de la alternancia de g. de p. y guerra de mov. sino en los cuadernos de la c\u00e1rcel. Pero las ideas b\u00e1sicas de la misma est\u00e1n presentes en su pr\u00e1ctica desde 1923. Lo est\u00e1n tambi\u00e9n en manifestaciones te\u00f3ricas acerca de puntos parciales, se\u00f1aladamente acerca del problema que es central en toda esta cuesti\u00f3n, el problema del partido revolucionario&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>3. Bloque hist\u00f3rico<\/u><\/p>\n<p>La idea de \u201cbloque hist\u00f3rico\u201d es otra de las afortunadas acu\u00f1aciones de conceptos a las que ya se ha hecho referencia y que son acaso el fruto m\u00e1s permanente de la obra te\u00f3rica de Gramsci: como si en el forcejeo te\u00f3rico Gramsci hubiera conseguido una agudizaci\u00f3n de la capacidad de percibir y nombrar el objeto esencial de sus esfuerzos. En este caso -\u201dbloque hist\u00f3rico\u201d- se trata de la totalidad y unidad concreta de la fuerza social, la clase, con el elemento cultural-espiritual que es consciencia de su acci\u00f3n y forma del resultado de \u00e9sta. El concepto -con ese nombre o con otro- es sin duda imprescindible para un marxismo verdaderamente dial\u00e9ctico, que no entienda positiv\u00edsticamente la historia como evoluci\u00f3n fatal y lineal de los fen\u00f3menos econ\u00f3micos. Pero en la misma presentaci\u00f3n del concepto se aprecia la causa por la cual Gramsci no pudo decidir nunca sino dentro del dilema \u201cideologismo-o-reformismo\u201d. Las frases de Marx de cuyo vago recuerdo parte la reflexi\u00f3n de Gramsci son sin duda del tipo de la c\u00e9lebre \u201cla teor\u00eda se hace fuerza cuando aferra las masas\u201d (<i>Die Theorie wird zur Macht, wenn sie<\/i> <i>die Massen ergreift).<\/i>La formaci\u00f3n idealista-culturalista de Gramsci le hace identificar \u201cteor\u00eda\u201d, la palabra usada por Marx, con \u201cideolog\u00eda\u201d. Gramsci no ve pues la posibilidad de que la mediaci\u00f3n entre la fuerza social (la energ\u00eda de la clase obrera) y la intervenci\u00f3n revolucionaria sea de naturaleza cient\u00edfica, de la naturaleza del <i>programa <\/i>cr\u00edtico; para \u00e9l, la \u00fanica mediaci\u00f3n posible es una nueva ideolog\u00eda, la adopci\u00f3n por el marxismo de la forma <i>cultural <\/i>de las religiones y de los grandes sistemas de creencias, sint\u00e9ticos y especulativos, de la tradici\u00f3n. En la \u00e9poca anterior a su detenci\u00f3n, Gramsci ha expresado eso sin reparos. He aqu\u00ed un ejemplo. \u201cLos socialistas marxistas no son religiosos: creen que la religi\u00f3n es una forma transitoria de la cultura humana que ser\u00e1 superada por una forma superior de la cultura, la filos\u00f3fica: creen que la religi\u00f3n es una concepci\u00f3n mitol\u00f3gica de la vida y del mundo, concepci\u00f3n que ser\u00e1 superada y sustituida por la fundada en el materialismo hist\u00f3rico [&#8230;]\u201d (A 26-VII-1920; SM 415). Ese categ\u00f3rico texto contiene -junto con la tesis marxiana de la caducidad de la religi\u00f3n- dos tesis incompatibles con la cr\u00edtica de Marx (y de Engels) a la ideolog\u00eda: primera, la admisi\u00f3n de la validez futura de la filosof\u00eda como visi\u00f3n sint\u00e9tica o constructiva del mundo; segunda, la comprensi\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico como un producto cultural funcionalmente id\u00e9ntico a la religi\u00f3n, o sea, como un producto cultural ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4. La filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica<\/u><\/p>\n<p>La \u201cfilosof\u00eda de la practica\u201d de A. Gramsci no es un pragmatismo, sino un modo de pensar que historiza los problemas te\u00f3ricos al concebirlos siempre como problemas de cultura, de hegemon\u00eda de las clases en la sociedad y de la consiguiente vida global de la humanidad a trav\u00e9s del tiempo. \u201cLo que interesa a la ciencia\u201d escribe Gramsci, \u201cno es tanto [&#8230;] la objetividad de lo real cuanto el hombre que elabora sus m\u00e9todos [&#8230;], que rectifica constantemente sus instrumentos materiales [&#8230;] y l\u00f3gicos (incluidos los matem\u00e1ticos); lo que interesa es la cultura [&#8230;], la relaci\u00f3n del hombre con la realidad por la mediaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda. Incluso en la ciencia, buscar la realidad aparte de los hombres [&#8230;] [no es sino] una paradoja. \u201cPara la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica el ser no puede separarse del pensamiento, el hombre de la naturaleza, la actividad de la materia, el sujeto del objeto: si se practica esa separaci\u00f3n, se cae en la abstracci\u00f3n sin sentido\u201d.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda ha de entenderse en la pr\u00e1ctica de la humanidad, o, como escribe Gramsci, \u201cconcretamente, es decir, hist\u00f3ricamente\u201d. Gramsci alude alguna vez a los precedentes de la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica que cuajar\u00e1 en la obra de Marx: Tom\u00e1s de Aquino, a\u00fan en l\u00ednea con los griegos, pero con mayor \u00e9nfasis, ha ense\u00f1ado que \u201cel entendimiento especulativo se hace pr\u00e1ctico por extensi\u00f3n\u201d. Leibniz y Vico se han visto, en el otro extremo, arrebatados por un activismo del pensamiento: \u201cLas cosas m\u00e1s especulativas son las m\u00e1s pr\u00e1cticas\u201d (Leibniz); \u201dLo verdadero es el hecho mismo\u201d (Vico). Hegel, por \u00faltimo, ha ense\u00f1ado que \u201ctodo lo real es racional\u201d. La filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica ha de poner esos atisbos en un terreno nuevo: no es que la especulaci\u00f3n se haga pr\u00e1ctica por extensi\u00f3n, o que sea paralela de \u00e9sta, o la disuelva en s\u00ed, sino que la realidad humana es pr\u00e1ctica, hecha por el hombre, y conocerla es hacerla. Por eso el tema de] hombre es \u201cel problema primero y principal de la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>5. Tercer organismo<\/u><\/p>\n<p>Acaso mejor que el incidente en el IV Congreso sirva para documentar la creciente rotura de Gramsci con el sectarismo de la izquierda la experiencia de los \u201cArditi del Popolo\u201d. Era \u00e9sta una formaci\u00f3n para-militar de defensa del pueblo contra la creciente violencia fascista, apoyada por la polic\u00eda. Los \u201cArditi del Popolo\u201d eran, pues, una organizaci\u00f3n popular unitaria, un \u201ctercer organismo\u201d de nuevo, de los que Gramsci ha dicho siempre, junto al partido y el sindicato, para sostener y dirigir la lucha de la clase obrera. El 12 de julio de 1921 hab\u00eda publicado en <i>L&#8217;Ordine Nuovo <\/i>-y en primera p\u00e1gina- una entrevista con el jefe de los \u201cArditi\u201d Arrigo Secondari. El d\u00eda 14 Bordiga replicaba en el mejor estilo sectario: un comunicado del Comit\u00e9 Ejecutivo del PCI, dominado por los izquierdistas, se opon\u00eda a la adhesi\u00f3n de los comunistas a los \u201cArditi del Popolo\u201d porque \u201cel encuadramiento militar del proletariado debe ser sobre la base del partido\u201d, de un partido que conseguir\u00eda poco m\u00e1s del 3% de los votos en las inminentes elecciones. Al d\u00eda siguiente aparec\u00eda en <i>L&#8217;Ordine Nuovo <\/i>un art\u00edculo de Gramsci en favor del movimiento. Y el 7 de agosto el CE zanjaba el problema, convirti\u00e9ndolo en cuesti\u00f3n de disciplina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>6. Consejos obreros.<\/u><\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que \u2018consejo\u2019 es traducci\u00f3n de soviet. Y est\u00e1 fuera de duda que Gramsci ha visto pronto en los soviets lo verdaderamente no particular de la Revoluci\u00f3n rusa. \u201cEl hecho esencial de la revoluci\u00f3n rusa es la instauraci\u00f3n de un nuevo tipo de Estado, el estado de los Consejos (&#8230;). Todo lo dem\u00e1s es contingente (&#8230;)\u201d. Y a finales del verano de 1920, cuando ya son manifiestas las dificultades de la lucha de los consejos obreros de Tur\u00edn, su aislamiento respecto del pa\u00eds, y cuando Tasca desde la derecha y Bordiga desde la izquierda pueden avalar su oposici\u00f3n al te\u00f3rico de los consejos turineses con la presumible tragedia final de \u00e9stos, Gramsci reafirma a\u00fan el origen sovi\u00e9tico de su pol\u00edtica de aquellos a\u00f1os. \u201c\u00bfHay en Italia, como instituci\u00f3n de la clase obrera, algo que pueda compararse con el Soviet, que tenga algo de su naturaleza? (&#8230;) S\u00ed (&#8230;); es la comisi\u00f3n interna\u201d (de f\u00e1brica). Pero si la concreta influencia rusa y leninista en la doctrina gramsciana de los consejos obreros est\u00e1 fuera duda, la tenacidad de Gramsci en este punto y la continuidad del motivo en todo su pensamiento -incluso, con formas diversas, en la c\u00e1rcel- se debe a lo que antes se ha indicado como ra\u00edz de su leninismo: la coincidencia de problem\u00e1tica con Lenin, la cual da un fundamento muy s\u00f3lido a la coincidencia (m\u00e1s o menos estrecha) en las soluciones. Los consejos son la concreci\u00f3n del <i>orden<\/i> nuevo ya en el seno del viejo orden relativo, o absoluto desorden capitalista. Por lo tanto, son algo distinto del sindicato -caracter\u00edstica arma de lucha \u201ccorporativa\u201d o \u201cestamental\u201d en el desorden de la sociedad burguesa- y tambi\u00e9n diferentes del Partido pol\u00edtico, en cuyo origen el orden socialista no es m\u00e1s que aspiraci\u00f3n. Vale la pena notar que la idea de un \u201ctercer organismo\u201d revolucionario -adem\u00e1s del partido y del sindicato- aparece en la actividad de Gramsci muy pronto: por ejemplo, y como \u201cclub de vida moral\u201d, en 1917. Pero cuando cristaliza en la tesis de los consejos de f\u00e1brica, la b\u00fasqueda, tan gramsciana, de los g\u00e9rmenes del orden nuevo en el tiempo viejo, antes de tiempo, por as\u00ed decirlo, y con consciencia de ello, va a suscitar el entusiasmo de los metal\u00fargicos de Tur\u00edn y el desconcierto y la oposici\u00f3n de las que un d\u00eda ser\u00e1n la derecha y la izquierda comunistas italianas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Referencias: 1. \u201cGramsci, A.\u201d, <i>Papeles de filosof\u00eda, op. cit<\/i>, pp. 414-416. 2. <i>El orden y el tiempo, op. cit<\/i>, p. 166. 3. \u201cLa formaci\u00f3n del marxismo en Gramsci\u201d, <i>Panfletos y materiales I, op cit,<\/i> p. 80. 4. \u201cCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico contempor\u00e1neo\u201d, Enciclopedia Labor, vol X, p. 798. 5. <i>El orden y el tiempo, op. cit,<\/i> p. 156. 6. <i>Ib\u00eddem<\/i>, pp. 126-127.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>V. Matices. Matiz es concepto.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Desgraciadamente, el romanticismo hegeliano y la influencia del positivismo se juntan para contagiar a algunos marxistas esta concepci\u00f3n insuficiente (y alienada) de la ciencia como mera t\u00e9cnica. S\u00edntomas del contagio pueden ser encontrados incluso en un pensador tan grande como Gramsci.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. Los temas que en los fil\u00f3sofos marxistas de corte tradicional componen partes principales del \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d (o sea, los temas procedentes de la \u201cfilosof\u00eda de la naturaleza\u201d prerrom\u00e1ntica y rom\u00e1ntica), no se presentan pr\u00e1cticamente en la obra de Gramsci. El pensamiento de \u00e9ste presenta, por otra parte, un punto que lo distingue caracter\u00edsticamente de la filosof\u00eda marxista de orientaci\u00f3n cr\u00edtica, a\u00fan por examinar: se trata de su doctrina de las ideolog\u00edas. Gramsci ha percibido que el hacer filos\u00f3fico de Marx es sustancialmente cr\u00edtica de las ideolog\u00edas. Pero, por otra parte, Gramsci piensa que todo pensamiento relacionado con la pr\u00e1ctica, como es el marxismo, ha de concluir construcciones m\u00e1s o menos ideol\u00f3gicas, mitos, como dec\u00eda \u00e9l mismo en sus escritos juveniles. En su edad madura no se decide ya a emplear esa palabra, pero tampoco a desideologizar completamente su concepci\u00f3n de] marxismo. Esto le obliga a distinguir entre \u201cideolog\u00edas hist\u00f3ricamente org\u00e1nicas. que son necesarias para una determinada estructura, e ideolog\u00edas arbitrarias, racionalistas, <i>queridas<\/i>. En cuanto hist\u00f3ricamente necesarias, tienen una validez que es validez <i>psicol\u00f3gica<\/i>, porque organizan las masas humanas, forman el terreno en el cual se mueven los hombres y adquieren conciencia de su posici\u00f3n, luchan, etc.\u201d Con esa distinci\u00f3n Gramsci recoge su manera de leer a Marx desde su juventud. En 1918 hab\u00eda escrito: \u201cMarx se burla de las ideolog\u00edas, pero es ide\u00f3logo en cuanto hombre pol\u00edtico actual, en cuanto revolucionario. La verdad es que las ideolog\u00edas son rid\u00edculas cuando son pura charla, cuando se destinan a crear confusi\u00f3n, a ilusionar y a someter energ\u00edas sociales, potencialmente antag\u00f3nicas, a una finalidad que les es ajena\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. Sin duda este ambiente -sobre todo la completa doctrina intelectual de Croce- acarre\u00f3, en Gramsci como en toda la cultura italiana hasta hace poco, un desconocimiento casi total de otras corrientes de pensamiento representadas en la misma Italia, en Tur\u00edn mismo y en aquellos a\u00f1os- por figuras como Valati o Peano. Y tambi\u00e9n es cierto que la educaci\u00f3n preuniversitaria de Gramsci le predispon\u00eda a una formaci\u00f3n humanista y culturalista ajena a algunos b\u00e1sicos problemas sociales y culturales del mundo moderno, entre cuyos datos dominan los cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos (&#8230;) Todo eso ha contribuido a formar la imagen de un escritor irremisiblemente preso en una fase cultural cerrada, conclusa y en cierto modo provinciana: la fase que hegemoniz\u00f3 el idealismo culturalista y neo-hegeliano de Croce. Esa imagen se esgrime frecuentemente sin m\u00e1s finalidad que la pol\u00e9mica indirecta y con efectos bastante grotescos. \u201cHasta para el cat\u00f3lico Orfei est\u00e1 condicionado Gramsci por su formaci\u00f3n idealista y crociana\u201d, ha respondido Giorgio Amendola, con justificado sarcasmo, a una de esas consideraciones puramente instrumentales del problema de la formaci\u00f3n juvenil de Gramsci&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. Gramsci y Lenin son dos pensadores de la sobreestructura. Ambos son excelentes -m\u00e1s Lenin- en la teor\u00eda del partido y la revoluci\u00f3n. Ambos son excelentes -m\u00e1s Gramsci- en la teor\u00eda de la cultura. Ambos son deficientes en teor\u00eda de la ciencia, acaso porque ya en ellos obra la convicci\u00f3n de que la ciencia no es sobreestructura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Referencias: 1. \u201cTres notes sobre l\u00b4alian\u00e7a impia\u201d, <i>Horitzons<\/i> 2, p. 22, n. 10 (pr\u00f3xima edici\u00f3n en: Manuel Sacrist\u00e1n <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, El Viejo Topo, Barcelona (en prensa); ed. de Salvador L\u00f3pez Anal). 2. \u201cCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico contempor\u00e1neo\u201d, Enciclopedia Labor, vol X, p.798 3. <i>El orden y el tiempo, op. cit<\/i>, p. 106. 4. Cuaderno \u201cGramsci\u201d, Reserva de la UB, fondo Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>VI. Empat\u00eda<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Gramsci y Kuhn.<\/u><\/p>\n<p>La misma orientaci\u00f3n hist\u00f3rica y sociol\u00f3gica de la mirada, que a veces hace caer a Gramsci en ilogicismos historicistas y sociologistas, le permite tambi\u00e9n formular criterios que luego han aparecido en la filosof\u00eda de la ciencia acad\u00e9mica de la cultura capitalista (sobre todo desde el libro de Th. S. Kuhn <i>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/i>). Por cierto que Gramsci no es el \u00fanico ni el primer marxista que ha destacado la importancia de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de las ideas y de los grupos de intelectuales en la ciencia (su denostado Buj\u00e1rin lo hab\u00eda dicho en Londres en 1931, por ejemplo) pero lo ha hecho con la concreta eficacia de su estilo y con m\u00e1s planos de pensamiento que el internalista \u201ckuhnismo vulgar\u201d gracias a la pr\u00e1ctica \u201cdial\u00e9ctica\u201d de relacionar unos con otros los varios campos de la cultura, en este caso la ciencia y la evoluci\u00f3n de las ideolog\u00edas sociales.<\/p>\n<p>La forma racional, l\u00f3gicamente coherente, la redondez de razonamiento que no descuida ning\u00fan argumento positivo o negativo que tenga alg\u00fan peso, posee su importancia, pero est\u00e1 muy lejos de ser decisiva: puede serlo de manera subordinada, cuando la persona en cuesti\u00f3n se halla ya en condiciones de crisis intelectual, oscila entre lo viejo y lo nuevo, ha perdido la fe en lo viejo y todav\u00eda no se ha decidido por lo nuevo, etc. Otro tanto se puede decir de la autoridad de los pensadores y cient\u00edficos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Kuhn no dijo mucho m\u00e1s (filos\u00f3ficamente) en su best-seller acad\u00e9mico, pero la Academia que fue sacudida como por un terremoto por el escrito de uno de sus respetables miembros, ignora a un pensador como Gramsci. Eso tiene, sin duda, explicaciones inocentes, por as\u00ed decirlo: la costumbre de la lectura especializada&#8230; Pero con ideas de Gramsci es posible descubrir tambi\u00e9n explicaciones un poco m\u00e1s penetrantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Digno de amor.<\/u><\/p>\n<p>Supongo que no me equivoco en los factores que saltan a la vista. Por ejemplo: igual tanto la inhibici\u00f3n general de escribir como el cambio de temas tiene que ver con alguna p\u00e9rdida de convicci\u00f3n sobre los esquemas cl\u00e1sicos del pensamiento pol\u00edtico-cultural del movimiento obrero mayoritario, por lo menos, en Europa Occidental.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sin necesidad de introspecci\u00f3n, porque salta a la vista, recuerdo otro motivo de inhibici\u00f3n: el estudio de Gramsci en otras \u00e9pocas, no ahora [1979]. Desgraciadamente tengo siempre la mala pata de estar siempre contra las modas. Cuando se pone de moda yo ya no estoy con el estudio de Gramsci. Pero en las a\u00f1os finales de los cincuenta y, sobre todo, en lo sesenta, he estudiado mucho a Gramsci, y estoy seguro de que uno de los factores de mi inhibici\u00f3n de escribir, de intervenci\u00f3n pol\u00edtica y cultural o pol\u00edtico-cultural, ha sido la evidencia final para m\u00ed que Gramsci supo que todo era una derrota, que el proceso hist\u00f3rico-pol\u00edtico en el que el hab\u00eda intervenido como protagonista se saldaba con una derrota total. Creo que su muerte, su larga enfermedad, su evidente neurosis y sus infinitas man\u00edas, sus aut\u00e9nticas man\u00edas persecutorias, por ejemplo, de las que hay pruebas fehacientes, son fruto de una enorme depresi\u00f3n. Creo que Gramsci ha muerto de depresi\u00f3n, de muerte ps\u00edquica, de cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Eso tiene que contar mucho entre los factores de mi inhibici\u00f3n. A m\u00ed me parece que la historia de Gramsci es la historia de una cat\u00e1strofe. Por eso, entre otras cosas, no me puedo poner ahora a cultivar la moda Gramsci. \u00bfC\u00f3mo va a haber esperanza de nada en la historia de una cat\u00e1strofe? Uno puede tenerle mucho amor a Gramsci -yo se lo tengo, desde luego-, es un figura muy digna de amor, pero no porque sea una perspectiva de \u00e9xito del movimiento obrero, sino que, como cualquier m\u00e1rtir, es digno de amor.<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, hay un tercer factor de inhibici\u00f3n clar\u00edsimo. As\u00ed como llegu\u00e9 a la convicci\u00f3n de que la historia de Gramsci, por tanto, la historia de la III Internacional y, por lo tanto tambi\u00e9n y por anticipaci\u00f3n, la posible historia del comunismo gramsciano, son historias catastr\u00f3ficas, tragedias, as\u00ed tambi\u00e9n llegu\u00e9 a la convicci\u00f3n inhibitoria que la figura del intelectual y su papel es algo deleznable [&#8230;]<\/p>\n<p>Otro factor fue la p\u00e9rdida de fe en el esquema pol\u00edtico del momento en el movimiento obrero, particularmente en el movimiento comunista de los a\u00f1os 64, 65, 66, 67 y tambi\u00e9n 68 (el 68 fue la traca final claro). Luego la generalizaci\u00f3n de eso. Ver que ten\u00eda que perder la fe no s\u00f3lo en la coyuntura pol\u00edtica del partido comunista, sino en toda la tradici\u00f3n de la III Internacional e, incluso, en la variante gramsciana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>3. Veracidad.<\/u><\/p>\n<p>No ser\u00eda err\u00f3neo, pero s\u00ed demasiado parcial, concluir un examen de la formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci anotando simplemente que ese marxismo ha sido siempre problem\u00e1tico en el sentido de que no ha conseguido nunca decidir sino dentro de la ant\u00edtesis positivismo-ideolog\u00eda, de la irresuelta crisis entre el positivismo evolucionista de la social-democracia y una inconsciente escapatoria por v\u00eda ideol\u00f3gica. Eso ser\u00eda injusto porque as\u00ed se olvidar\u00edan, para empezar, los muchos conceptos valiosos que Gramsci ha conseguido arrancar al fecundo movimiento de su pensamiento entre los polos del viejo dilema; ser\u00eda injusto tambi\u00e9n porque supondr\u00eda ignorar el desarrollo que el principio de la pr\u00e1ctica ha experimentado por obra de Gramsci -desarrollo que la limitaci\u00f3n del tema exclu\u00eda de estas l\u00edneas-; y ser\u00eda injusto, sobre todo, porque equivaldr\u00eda tambi\u00e9n a desconocer el valor que tiene la presentaci\u00f3n veraz y honda de un problema real. Para el marxismo contempor\u00e1neo la insistencia en la inspiraci\u00f3n cr\u00edtica de Marx y, por tanto, la reanudaci\u00f3n de su cr\u00edtica de lo ideol\u00f3gico y la eliminaci\u00f3n de especulaci\u00f3n ideol\u00f3gica en el pensamiento socialista, es el programa m\u00e1s fecundo que puede proponerse. Es un programa de dif\u00edcil realizaci\u00f3n, porque se encuentra amenazado por dos riesgos complementarios: ignorar el peligro de la moderna ideolog\u00eda \u201cneocapitalista\u201d del tecnicismo y del \u201cfinal de las ideolog\u00edas\u201d -que es ella misma la ideolog\u00eda del fatalismo monopolista-; y ser confundido con esa ideolog\u00eda por parte de fil\u00f3sofos socialistas nost\u00e1lgicos de los emocionantes megalitos hegelianos. Pero \u00e9se es el programa de la hora. Y el problema a que responde ese programa se encuentra expresado del modo m\u00e1s veraz y radical en la obra del hombre el trig\u00e9simo aniversario de cuya muerte de conmemora este a\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Referencias: 1. \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201d,<i>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa, op. cit, <\/i>pp. 205-206. 2. \u2018\u201dUna conversaci\u00f3n con Manuel Sacrist\u00e1n\u201d, por J. Guiu y A. Munn\u00e9\u00b4, De <i>la primavera de Praga al marxismo ecologista<\/i>, <i>op. cit,<\/i> p. 93-95. 3. \u201cLa formaci\u00f3n del marxismo en Gramsci\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>., pp. 83-84.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P> [&#8230;] puede tal vez se&ntilde;alarse alg&uacute;n importante problema pendiente en el pensamiento socialista contempor&aacute;neo, problema identificado y abierto en la obra de Gramsci, y no resuelto en ella, probablemente porque todo aut&eacute;ntico pensador descubre problemas m&aacute;s all&aacute; de sus soluciones.<\/P><P> Manuel Sacrist&aacute;n Luz&oacute;n (1967)<\/P><P>  <\/P><P> Gramsci ha sido, con interesante paradoja, un caracter&iacute;stico &quot;fil&oacute;sofo de la pr&aacute;ctica&quot; y, al mismo tiempo, el cl&aacute;sico marxista m&aacute;s capaz de contemplaci&oacute;n. Contemplaci&oacute;n del mundo exterior y del interior.  <\/P><P> Manuel Sacrist&aacute;n Luz&oacute;n (1977)<\/P><P>  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[865],"class_list":["post-471","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan","tag-antonio-gramsci"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=471"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/471\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}