{"id":477,"date":"2006-10-22T00:00:00","date_gmt":"2006-10-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=477"},"modified":"2020-02-28T10:55:58","modified_gmt":"2020-02-28T09:55:58","slug":"antologia-de-textos-de-manuel-sacristan-sobre-louis-althusser-1918-1990","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=477","title":{"rendered":"Antolog\u00eda de textos de Manuel Sacrist\u00e1n sobre Louis Althusser (1918-1990)"},"content":{"rendered":"<p>En el coloquio de una conferencia que Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985) imparti\u00f3 en la Facultad de Econ\u00f3micas de la Universidad de Barcelona en 1980, con el t\u00edtulo \u201c\u00bfPor qu\u00e9 faltan economistas en el movimiento ecologista?\u201d, se le se\u00f1al\u00f3 que acaso fuera la misma tradici\u00f3n marxista la que estaba poniendo trabas a la incorporaci\u00f3n de cient\u00edficos del \u00e1mbito de las ciencias sociales al entonces incipiente movimiento ecologista. La teor\u00eda marxista del desarrollo de las fuerzas productivas y su choque con las relaciones de producci\u00f3n imperantes, la tesis de la necesidad y apolog\u00eda del trabajo, la misma centralidad en la teor\u00eda y en la pol\u00edtica comunista de la clase obrera, el mantenimiento del desarrollismo econ\u00f3mico hasta el estadio de transici\u00f3n al socialismo, la misma idea de sociedad comunista como sociedad de la abundancia ilimitada \u00bfno eran acaso fuertes impedimentos culturales, te\u00f3ricos, pol\u00edticos incluso, para que economistas de esta tradici\u00f3n pol\u00edtica-filos\u00f3fica pudiesen incorporarse al movimiento ecologista?<\/p>\n<p>Aceptando gran parte del planteamiento, Sacrist\u00e1n en su respuesta matiz\u00f3 que seguramente fuera \u00e9se el caso de algunos economistas de <i>una<\/i> cierta tradici\u00f3n marxista, aqu\u00e9lla que ven\u00eda de la vejez de Engels y que se suele asociar con la II Internacional, tendencia que, indudablemente, hab\u00eda tenido mucho peso, pero ni incluso en este caso, pensada en todos sus aspectos, la anterior sugerencia pod\u00eda ser aceptada sin discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, ni siquiera el esquema transformador del <i>Manifiesto Comunista<\/i> ca\u00eda del todo dentro del cap\u00edtulo de los trastos viejos del marxismo. M\u00e1s caducada le parec\u00eda la tesis de la ca\u00edda tendencial de la tasa de beneficio que el conocido esquema sobre fuerzas productivas: \u201cMientras que lo de la ca\u00edda tendencial, dicho sea pidiendo disculpas a los economistas que yo no lo soy, pero por la lectura de los economistas, ahora ya no es susceptible siquiera de reformulaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien digna de ser abandonada sin m\u00e1s, en cambio la noci\u00f3n de fuerzas productivas me parece en la tradici\u00f3n marxista un producto intelectual importante. Seguramente necesitado de revisi\u00f3n, pero es un concepto importante. Me parece que con eso se ha alcanzado una abstracci\u00f3n de cierta importancia, para pensar en la vida del hombre, de esta especie, y de cualquier otra especie tal vez en la tierra\u201d.<\/p>\n<p>Apuntaba Sacrist\u00e1n a continuaci\u00f3n que, por debajo de sus afirmaciones y sin querer ocultarlo, estaba, naturalmente, su personal visi\u00f3n del marxismo, \u201cque no tiene por qu\u00e9 ser compartida con otros que se consideren tambi\u00e9n insertos en la misma tradici\u00f3n\u201d. Para Sacrist\u00e1n era b\u00e1sico no olvidar que Marx era un pensador muerto en 1883, a finales del siglo XIX; consiguientemente, si su legado, si su obra, ten\u00eda importancia cient\u00edfica entonces tendr\u00eda \u201cque estar m\u00e1s o menos tan revisado como lo que hayan hecho todos los cient\u00edficos importantes muertos en 1883 -Maxwell, por ejemplo- o que han trabajado en 1883. Y si lo que \u00e9l ha hecho Marx no se puede tocar, refutar, rehacer, entonces es que no ten\u00eda ning\u00fan valor. O ten\u00eda, nada m\u00e1s, un valor art\u00edstico\u201d, sin que de esto \u00faltimo, advert\u00eda, pueda colegirse desprecio alguno por obras cuyo principal aportaci\u00f3n se haya insertado en este \u00e1mbito.<\/p>\n<p>Sea como fuere, en su opini\u00f3n, en el caso de Marx hab\u00eda m\u00e1s, algo m\u00e1s que unas decisivas aportaciones cient\u00edficas en el campo de las ciencias sociales. En Marx hab\u00eda tambi\u00e9n el origen de una tradici\u00f3n emancipatoria (pol\u00edtica, por tanto), no s\u00f3lo cognoscitiva (b\u00e1sicamente, en ciencias sociales), y, por tanto, \u201cel marxismo vivo es una tradici\u00f3n, no una teor\u00eda, no una ciencia como se suele decir\u201d. Obviamente, a\u00f1ad\u00eda, \u201cnadie tiene por qu\u00e9 estar de acuerdo con esto que he dicho aunque que se considere marxista por su cuenta. Y como tradici\u00f3n me parece una tradici\u00f3n muy potente, dotada de un tronco de pensamiento transformador de los m\u00e1s claros de la historia del pensamiento y capaz, naturalmente, de muchas l\u00edneas, como toda tradici\u00f3n. A m\u00ed lo que ha hecho Marx me parece m\u00e1s bien un acto<i> fundador<\/i> de creaci\u00f3n de cultura que una creaci\u00f3n de un sistema cient\u00edfico. Dicho as\u00ed para el l\u00e9xico de j\u00f3venes intelectuales espa\u00f1oles, sobre todo barceloneses, de estos a\u00f1os: se coge la visi\u00f3n del marxismo m\u00edo, se la vuelve del rev\u00e9s, y sale la de Althusser\u201d.<\/p>\n<p>Giremos, pues, el marxismo sacristaniano, d\u00e9mosle la vuelta, y obtendremos la lectura de Marx por Althusser. La siguiente antolog\u00eda pretende documentar y matizar la anterior afirmaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n. Sin negar las n\u00edtidas diferencias entre ambos pensadores en diversos y numerosos aspectos no siempre laterales, sin obviar las cr\u00edticas vertidas por Sacrist\u00e1n al autor del <i>Pour Marx<\/i>, en una aproximaci\u00f3n ajustada, fiel a los sucintos comentarios de Sacrist\u00e1n, parece que pueden verse, al mismo tiempo y sin contradicci\u00f3n, coincidencias de finalidades que no suprimen l\u00edneas de separaci\u00f3n, inflexiones, que sin duda pueden reconocerse en la obra de estos dos importantes pensadores marxistas. Sea completa o parcial la vuelta que tengamos que darle al calcet\u00edn del marxismo altusseriano, est\u00e1 fuera de duda que ambos fil\u00f3sofos forman parte destacada de la tradici\u00f3n marxista, que ambos estuvieron firmemente vinculados a los partidos comunistas de sus pa\u00edses respectivos, especialmente en el caso de Sacrist\u00e1n, y que intervinieron activamente en importantes luchas pol\u00edticas de su \u00e9poca, aunque fuera desde variantes distintas de la tradici\u00f3n y, en ocasiones, desde posiciones incluso opuestas.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Voz para enciclopedia<\/u>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Althusser, Louis [Birmandreis, Algeria, 1918]. Fil\u00f3sofo franc\u00e9s, representante destacado de una de las principales corrientes del marxismo del siglo XX. Althusser rechaza la tendencia a interpretar el pensamiento de Marx en base a sus obras juveniles, seg\u00fan la moda iniciada en los a\u00f1os treinta por algunos cr\u00edticos de confesi\u00f3n luterana, renacida en los a\u00f1os cincuenta y sesenta en el c\u00edrculo de estudios marxianos de la Universidad de T\u00fcbingen, instituci\u00f3n igualmente animada por aquella confesi\u00f3n religiosa (Iring Fetscher). Althusser sostiene que entre los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i> de 1844 y <i>El Capital<\/i>, el pensamiento de Marx experiment\u00f3 una \u201cruptura epistemol\u00f3gica\u201d que separ\u00f3 la primera especulaci\u00f3n, todav\u00eda perteneciente al \u00e1mbito ideol\u00f3gico, de la construcci\u00f3n posterior de \u201cteor\u00eda\u201d. Una consecuencia de esta interpretaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n del pensamiento de Marx es la negativa a verle como un humanista, como un pensador cuyo punto de partida fuera el \u201cproblema del hombre\u201d, en alg\u00fan sentido psicol\u00f3gico, hist\u00f3rico o antropol\u00f3gico. El fundamento del pensamiento marxista, es, seg\u00fan Althusser, la consideraci\u00f3n de complejos estructurales, los sistemas socioecon\u00f3micos concretamente dados en la historia. Es autor de <i>Montesquieu, la politique et l\u00b4histoire<\/i> (1959), <i>Lire le Capital<\/i> (1965, con otros autores) y <i>Pour Marx<\/i> (1966).\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. \u201cAlthusser\u201d, Enciclopedia Catalana -vol. I, p. 705 (Primeras ediciones).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Tratamiento de los cl\u00e1sicos <\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A<\/u>. Por regla general, un cl\u00e1sico -por ejemplo, Euclides- no es, para los hombres que cultivan su misma ciencia, m\u00e1s que una fuente de inspiraci\u00f3n que define, con mayor o menor claridad, las motivaciones b\u00e1sicas de su pensamiento. Pero los cl\u00e1sicos del movimiento obrero han definido, adem\u00e1s de unas motivaciones intelectuales b\u00e1sicas, los fundamentos de la pr\u00e1ctica de aquel movimiento, sus objetivos generales. Los cl\u00e1sicos del marxismo son cl\u00e1sicos de una concepci\u00f3n del mundo, no de una teor\u00eda cient\u00edfico-positiva especial. Esto tiene como consecuencia una relaci\u00f3n de adhesi\u00f3n militante entre el movimiento obrero y sus cl\u00e1sicos. Dada esta relaci\u00f3n necesaria, es bastante natural que la perezosa tendencia a no ser cr\u00edtico, a no preocuparse m\u00e1s que de la propia seguridad moral, pr\u00e1ctica, se imponga frecuentemente en la lectura de estos cl\u00e1sicos, consagrando injustamente cualquier estado hist\u00f3rico de su teor\u00eda con la misma intangibilidad que tienen para un movimiento pol\u00edtico-social los objetivos program\u00e1ticos que lo definen. Si a esto se suma que la lucha contra el marxismo -desde afuera y desde dentro del movimiento obrero, por lo que suele llamarse \u201crevisionismo\u201d- mezcla a su vez, por razones muy f\u00e1ciles de entender, la cr\u00edtica de desarrollos te\u00f3ricos m\u00e1s o menos caducados con la traici\u00f3n a los objetivos del movimiento, se comprende sin m\u00e1s por qu\u00e9 una lectura perezosa y dogm\u00e1tica de los cl\u00e1sicos del marxismo ha tenido hasta ahora la partida f\u00e1cil. Y la partida f\u00e1cil se convirti\u00f3 en partida ganada por la simult\u00e1nea coincidencia de las necesidades de divulgaci\u00f3n -siempre simplificadora- con el estrecho aparato montado por Jdhanov y Stalin para la organizaci\u00f3n de la cultura marxista&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. Las interpretaciones que hac\u00edan de Marx Althusser y Colletti coincid\u00edan en basarse en la idea de un corte completo entre el Marx maduro y su formaci\u00f3n filos\u00f3fica anterior, que fue principalmente hegeliana (&#8230;). Ellos dan involuntariamente un ejemplo mucho m\u00e1s interesante de los escollos que amenazan a la navegaci\u00f3n marxista. Ambos son autores que no s\u00f3lo cumplen los habituales requisitos de calidad acad\u00e9mica, sino que los rebasan ampliamente, hasta dar m\u00e1s la imagen del maestro que la del profesor&#8230; Sus anteriores interpretaciones confund\u00edan de hecho lo que es historia de las ideas, estudio filol\u00f3gico (por decirlo subrayadamente) con lo que es cultivar libremente la tradici\u00f3n de un cl\u00e1sico. Una cosa es estudiar y explicar el pensamiento de Marx; otra hacer marxismo hoy. Muchas cosas que ense\u00f1aban Althusser y Colletti hace cinco a\u00f1os (tal vez todas) se estudian m\u00e1s provechosamente como pensamiento (de tradici\u00f3n) marxista de uno y otro de esos autores que como pensamiento de Marx. Por lo dem\u00e1s, esta confusi\u00f3n entre el tratamiento filol\u00f3gico de un cl\u00e1sico y la continuaci\u00f3n productiva de su legado es frecuente en las tradiciones en cabeza de las cuales hay un cl\u00e1sico que lo es no s\u00f3lo en el sentido de paradigma de pensamiento te\u00f3rico -en particular, cient\u00edfico- sino tambi\u00e9n en el de inspirador moral, pr\u00e1ctico o po\u00e9tico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>C<\/u>. Si de verdad se despoja uno de todo respeto reverencial por los cl\u00e1sicos (sin dar en la mezquindad de dejar de admirarlos y de aprender de ellos, y sin olvidar la advertencia de Eugenio D&#8217;Ors seg\u00fan la cual todo lo que no es tradici\u00f3n es plagio), se puede apreciar que toda esta cuesti\u00f3n de lo l\u00f3gico y lo hist\u00f3rico, sin duda importante y de mucho inter\u00e9s, como todas las cuestiones metaf\u00edsicas aut\u00e9nticas, puede dar f\u00e1cilmente en extravagancia est\u00e9ril cuando se entiende como asunto de metodolog\u00eda cient\u00edfica. En este campo suele acarrear los vicios hegelianos de insuficiencia de la abstracci\u00f3n l\u00f3gica para que lo cuasi-l\u00f3gico se pegue bien a lo hist\u00f3rico (mala l\u00f3gica) y excesiva logificaci\u00f3n o racionalizaci\u00f3n de la experiencia para que \u00e9sta resulte l\u00f3gicamente necesaria (mala empiria). Tambi\u00e9n en la obra de Marx esta cuesti\u00f3n es el marco en el que con m\u00e1s frecuencia aparecen paralogismos, armon\u00edas preestablecidas entre desarrollos supuestamente l\u00f3gicos (dial\u00e9cticos) y presuntos procesos hist\u00f3ricos. Entre esos paralogismos o razonamientos inconcluyentes hay que incluir los que se refieren a correlaciones a primera vista sincr\u00f3nicas -entre base y sobrestructura, por ejemplo-, las cuales tiene siempre para Marx un lado diacr\u00f3nico, a saber, el de su \u201cdesarrollo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. A. \u201cLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u201d (1964), <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, pp. 46-47. 2. B. <b>\u201c<\/b>El trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d (1978), <i>Ibidem, op. cit<\/i>, pp. 319-320. 2. C. Ibidem, pp. 333-334.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>3. Anti-humanismo althusseriano.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n anti-humanista de Althusser es, en mi opini\u00f3n, \u00fatil para contrapesar la tradici\u00f3n ret\u00f3rica excesiva sobre todo en la falsa precisi\u00f3n de cierta producci\u00f3n francesa. Pues no hay m\u00e1s remedio que reconocer que aunque el programa de Althusser es excelente, su realizaci\u00f3n sufre hasta ahora por la inveterada flojera de los fil\u00f3sofos franceses (no s\u00f3lo marxistas, desde luego) en cuestiones de filosof\u00eda de la ciencia. Es elemental que una teor\u00eda no es por s\u00ed misma posici\u00f3n de objetivos (&#8230;) Recuerde, por ejemplo, la curiosa muestra de ello que probablemente conoci\u00f3 el mismo Marx: el bar\u00f3n Von Stein utilizaba los rudimentos del conocimiento prete\u00f3rico de las clases modernas y sus luchas para elaborar consejos de pol\u00edtica reaccionaria. O, como dec\u00eda, dr\u00e1sticamente Einstein: \u201cNo se puede demostrar te\u00f3ricamente que no se debe exterminar a la especie humana\u201d. La actividad te\u00f3rica puede descubrir cu\u00e1les son las condiciones de la realizaci\u00f3n de tal o cual objetivo, y puede contribuir a la formulaci\u00f3n de \u00e9ste. Pero la estimaci\u00f3n de los grandes fines no \u201cdemostrables\u201d es una operaci\u00f3n no-te\u00f3rica en sentido estricto, una operaci\u00f3n filos\u00f3fica y pol\u00edtica, de razonamiento s\u00f3lo plausible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. \u201cChecoslovaquia y la construcci\u00f3n del socialismo\u201d (1969), <i>Intervenciones pol\u00edticas, op cit<\/i>, p. 247.<\/p>\n<p><u>4. Reconocimiento y debilidades.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Respeto los intentos de Althusser -m\u00e1s el<i> Pour Marx <\/i>[La revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx]<i> <\/i>que la oscuridad sonamb\u00falica de <i>Lire le Capital <\/i>[Para leer <i>El Capital<\/i>]<i>&#8211;<\/i> y los de Della Volpe, particularmente los de este \u00faltimo, que los emprendi\u00f3 en una \u00e9poca nada propicia. Clarificar los diferentes estadios de la constituci\u00f3n del pensamiento de Marx (programa que Gramsci fue el primero en formular, en la c\u00e1rcel, sin poder siquiera considerar su ejecuci\u00f3n) e identificar como cargada de oscuridad y anticientificidad la herencia de Hegel, a pesar de su fecundidad en otros aspectos, era un programa digno de aplausos. Pero yo creo que en los dos casos el programa qued\u00f3 viciado por dos debilidades de esos autores. Una es su separaci\u00f3n de todo lo que el siglo XX hab\u00eda aportado en materia de filosof\u00eda de la ciencia. Della Volpe y Althusser se ven en la desagradable situaci\u00f3n de tener que ir reinventando el an\u00e1lisis de la ciencia desarrollado en el siglo XX. Como adem\u00e1s, sucumben en gran medida al prejuicio de que lo existente al respecto no puede ser v\u00e1lido, por ser filosof\u00eda burguesa, van redescubriendo Mediterr\u00e1neos, pero llam\u00e1ndolos de otro modo. Van redescubriendo el an\u00e1lisis de la teor\u00eda y de la experiencia, pero no lo pueden llamar as\u00ed, porque eso es filosof\u00eda burguesa y, para colmo, Lenin ha escrito (su peor libro) contra Mach y el empiriocriticismo. Y es claro que Mach es un eslab\u00f3n inexcusable entre Kant y la filosof\u00eda de la ciencia del siglo XX. Esa es su primera debilidad. La segunda es su preocupaci\u00f3n apolog\u00e9tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. \u201cEntrevista con Manuel Sacrist\u00e1n\u201d (1983), <i>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/i>, op. cit, pp. 117-118.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>5. An\u00e1lisis comparativo: Zeleny versus Althusser.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El meticuloso y amplio ensayo de Zeleny sobre la estructura l\u00f3gica del <i>Capital<\/i> de Marx es probablemente la elaboraci\u00f3n m\u00e1s seria del punto de vista de reacci\u00f3n al entusiasmo por los escritos del joven Marx que fue parejo de la crisis del dogmatismo stalinista. No en vano la \u00e9poca de preparaci\u00f3n del libro de Zeleny coincide con la de las otras dos cristalizaciones principales de un marxismo neo-cientificista en la tradici\u00f3n de la II Internacional: los estudios del grupo Richta y los del grupo Althusser.<\/p>\n<p>Pero la empresa intelectual de Zeleny se diferencia con apreciable ventaja de esas otras dos l\u00edneas emparentadas con la suya: est\u00e1 libre del vago progresismo del Richta fil\u00f3sofo, y tambi\u00e9n de la ignorante ret\u00f3rica que caracteriza a gran parte de la producci\u00f3n del grupo de Althusser. Zeleny no es un \u201cmarx\u00f3logo\u201d, sino un escritor de pensamiento inequ\u00edvocamente socialista. Y ha le\u00eddo de verdad a Marx, en vez de limitarse a aconsejar su lectura.<\/p>\n<p>El tema de este estudio de Zeleny es el problema epistemol\u00f3gico de en qu\u00e9 medida la formaci\u00f3n del marxismo significa (si la significa, claro est\u00e1) una revoluci\u00f3n de la noci\u00f3n de ciencia. El autor no pretende plantear as\u00ed una cuesti\u00f3n apocal\u00edptica, como si la presumible revoluci\u00f3n epistemol\u00f3gica no tuviera historia. Zeleny sabe muy bien -y lo dice- que, en todo caso, su tema contin\u00faa, por innovadoramente que sea, la problem\u00e1tica presente en el pensamiento y en la sociedad moderna desde el momento de claro ascenso de la burgues\u00eda europea, desde Bacon hasta Hegel, pasando por Descartes, Locke, Leibniz y Kant (por citar sus principales puntos de referencia en el campo de las ideas).<\/p>\n<p>El hilo conductor de la investigaci\u00f3n es el an\u00e1lisis de la estructura l\u00f3gica del <i>Capital.<\/i> La concepci\u00f3n de Zeleny al respecto se podr\u00eda resumir as\u00ed: la principal obra de Marx sigue ante todo, en su estructura l\u00f3gica, el movimiento de la sociedad burguesa. El sujeto del proceso que estudia<i><b> <\/b>El Capital <\/i>no son los hombres. La causa de ello es que tampoco en el movimiento hist\u00f3rico real de la sociedad burguesa no son los seres humanos el sujeto soberano (Hasta aqu\u00ed el <i>resultado<\/i> -no los an\u00e1lisis, incomparablemente m\u00e1s exactos en la obra de Zeleny- coincide con la posici\u00f3n ideol\u00f3gica del grupo Althusser). Pero si los hombres no son el sujeto del movimiento estudiado en <i>El Capital,<\/i> o no son el sujeto soberano de ese movimiento, es porque en la realidad burguesa el sujeto soberano es <i>el capital.<\/i> El sujeto del movimiento estudiado por <i>El Capital <\/i>es el capital.<\/p>\n<p>Se puede diferir de esa interpretaci\u00f3n. Pero, en todo caso, es obligado reconocer que se trata de la versi\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida del punto de vista que consiste en situar <i>El Capital<\/i> en el centro de la obra de Marx (la econom\u00eda, pues, en el centro del pensamiento socialista) y no poner en primer t\u00e9rmino lo que fue t\u00edtulo inicial de la empresa y se conserva como subt\u00edtulo de su parcial cumplimiento: <i>Cr\u00edtica<\/i> de la econom\u00eda pol\u00edtica. Su solidez, la calidad cient\u00edfica, de la investigaci\u00f3n de Zeleny, le evita presentar, en el plano epistemol\u00f3gico, hinchadas vaciedades como contenido de la revoluci\u00f3n del concepto de ciencia por el marxismo. En las p\u00e1ginas de Zeleny Marx no aparece descubriendo continentes m\u00e1s conocidos que el Mediterr\u00e1neo -como en la ret\u00f3rica francesa-, sino intentando con un \u00e9xito importante algo que estuvo desde antiguo presente en la intenci\u00f3n intelectual de todos los pensadores revolucionarios: articular racionalmente el conocer con el hacer, lo que se sabe del mundo social con la voluntad de revolucionarlo. Zeleny, situado en el acad\u00e9mico ambiente del marxismo centroeuropeo, dice eso con los tecnicismos tradicionales y, a la vez, de moda en la primera mitad de los a\u00f1os sesenta: la formaci\u00f3n del marxismo significa seg\u00fan \u00e9l la superaci\u00f3n de la contraposici\u00f3n tradicional entre gnoseolog\u00eda y ontolog\u00eda en un m\u00e9todo filos\u00f3fico de investigaci\u00f3n l\u00f3gica de fundamentos que es nuevo en sus principios y se podr\u00eda llamar, desde el punto de vista de su contenido, m\u00e9todo \u201conto-praxeol\u00f3gico\u201d.<\/p>\n<p>Este importante ensayo de Zeleny podr\u00eda contribuir a poner, por fin, en un marco exacto, limpio de ret\u00f3rica e imprecisi\u00f3n parisiense, la lucha entre los que creen que en el principio de la dial\u00e9ctica revolucionaria est\u00e1 la Palabra y los que creen que est\u00e1 la Acci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5. Presentaci\u00f3n de la traducci\u00f3n castellana de J. Zeleny, <i>La estructura l\u00f3gica de \u201cEl Capital\u201d de Marx<\/i> (1974). En: Manuel Sacrist\u00e1n, Escritos sobre El Capital (y textos afines), El Viejo Topo, Barcelona, 2004, pp. 54-56.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Este texto de Sacrist\u00e1n acompa\u00f1\u00f3 como solapa interior su traducci\u00f3n castellana del ensayo de Jindrich Zeleny, publicado en 1974 en la colecci\u00f3n \u201cTeor\u00eda y realidad\u201d dirigida por Jacobo Mu\u00f1oz para Ediciones Grijalbo.<\/p>\n<p>\u201cTeor\u00eda y realidad\u201d -con subt\u00edtulo \u201cEstudios cr\u00edticos de filosof\u00eda y ciencias sociales\u201d- se presentaba se\u00f1alando que se propon\u00eda \u201creunir en versi\u00f3n castellana trabajos, ensayos y documentos pol\u00e9micos, de diferentes \u00e1mbitos pol\u00edticos y culturales, que de manera paradigm\u00e1tica reflejan la autoconsciencia actual de las ciencias sociales y sus diferentes momentos conflictivos. Desde un enfoque cr\u00edtico: porque su planteamiento central se sit\u00faa en ruptura perfectamente definida con toda concepci\u00f3n del conocimiento te\u00f3rico no gobernada por el principio de la pr\u00e1ctica. Pr\u00e1ctica -consumaci\u00f3n del conocimiento- que se identifica con una conducta mental hecha de esfuerzo de conocer y voluntad de transformar.\u201d<\/p>\n<p>Los ecos sacristanianos son manifiestos en esta declaraci\u00f3n. Se publicaron en esta colecci\u00f3n ensayos tan imprescindibles como <i>El comunismo de Bujarin<\/i>, de A.G. L\u00f6wy; <i>La disputa del positivismo en la sociolog\u00eda alemana<\/i>, de Adorno y otros; <i>Sociedad antag\u00f3nica y democracia pol\u00edtica<\/i>, de W. Abendroth; <i>Georg Luk\u00e1cs: el hombre, su obra, sus ideas<\/i>, editado por G.H.R. Parkinson; <i>La cr\u00edtica y el desarrollo del conocimiento<\/i>, de Lakatos y Musgrave (eds), con pr\u00f3logo de Javier Muguerza&#8230; El primer y tercer volumen fueron traducidos por Sacrist\u00e1n; el dedicado a Luk\u00e1cs cont\u00f3 con J. C. Garc\u00eda Borr\u00f3n como traductor. Se anunciaron, si bien no llegaron a publicarse: <i>Historia y dial\u00e9ctica en la econom\u00eda<\/i>, de Otto Morf; <i>Corrientes actuales de la filosof\u00eda de la ciencia<\/i>, de Gerard Radmitzky -corresponsal y amigo detallista de Sacrist\u00e1n-, <i>Marxismo y revisionismo<\/i>, de Bo Gustafson y <i>Marx en la sociolog\u00eda del conocimiento<\/i>, de Hans Lenk.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n particip\u00f3 pues activamente en esta colecci\u00f3n dirigida por Jacobo Mu\u00f1oz con traducciones, pr\u00f3logos y notas. As\u00ed, en 1973, daba Sacrist\u00e1n la siguiente noticia de Abendroth en la solapa de la traducci\u00f3n de <i>Sociedad abierta y democracia pol\u00edtica. Estudios sobre sociolog\u00eda pol\u00edtica<\/i>:<\/p>\n<p>\u201cWolfgang Abendroth naci\u00f3 en 1906 en Wuppertal-Elberfeld. Terminados sus estudios de derecho, empez\u00f3 sus pr\u00e1cticas profesionales, que tuvo que interrumpir en 1933 por inhabilitarle para ello el poder nazi. Se doctor\u00f3 en Berna en 1935, volvi\u00f3 a Alemania y realiz\u00f3 actividades clandestinas contra el estado nazi. Detenido en 1937, fue internado en un campo de concentraci\u00f3n, del que pas\u00f3 a la divisi\u00f3n de castigo 999.<\/p>\n<p>En 1947 la administraci\u00f3n alemana de la entonces zona de ocupaci\u00f3n sovi\u00e9tica y actual [1973] Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana le llam\u00f3 para ocupar un cargo en el ministerio de Justicia de Brandenburgo. Ense\u00f1\u00f3 en las Universidades de Halle y Jena (en esta \u00faltima ya como profesor numerario, o titular) y en Wilhelmshaven, en zona occidental, desde 1949. A partir de 1951, es profesor ordinario de ciencia pol\u00edtica en la Universidad de Marburgo.<\/p>\n<p>Principales obras: \u201cDie deutschen Gewerksachaften. Weg demokratischen Integration<b>\u201d<\/b> (<i>Los sindicatos alemanes. <\/i><i>Camino de integraci\u00f3n democr\u00e1tica<\/i>), 2\u00aa ed. 1955; \u201cAufstieg und Krisis der deutschen Sozialdemokratie\u201d(<i>Ascenso y crisis de la socialdemocracia alemana<\/i>),1964; y la presente colecci\u00f3n de art\u00edculos y ensayos.<\/p>\n<p>Wolfgang Abendroth se hab\u00eda formado pol\u00edticamente en una tradici\u00f3n socialdem\u00f3crata marxista, verdaderamente socialista. Luego de desempe\u00f1ar durante bastantes a\u00f1os, particularmente durante la guerra fr\u00eda, una funci\u00f3n de educador de la reducida izquierda socialista alemana y de librar tenaces batallas en momentos cr\u00edticos (como la eliminaci\u00f3n del marxista Viktor Agartz de la oficina te\u00f3rica de los sindicatos alemanes, o como la prohibici\u00f3n del Partido Comunista de Alemania), Abendroth ha sido \u00e9l mismo expulsado del Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>6. Sensibilidad intelectual<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A<\/u>. Lenin no ha llegado, sin embargo, a generalizar el concepto de pr\u00e1ctica para el punto en que m\u00e1s claramente presentan una insuficiencia los escritos filos\u00f3ficos de Engels: los problemas de la pr\u00e1ctica te\u00f3rica o intelectual, que Bogd\u00e1nov y sus amigos parecen haber captado, en cambio, m\u00e1s o menos claramente. (No sabiendo ruso, no me es posible juzgar de ello m\u00e1s que por las citas que hace Lenin). Esta deficiencia es la principal dificultad con que tropieza la lectura de Lenin por Althusser, a causa de la sensibilidad del fil\u00f3sofo franc\u00e9s por estos problemas que Lenin apenas ha conocido (A esa sensibilidad se deben, seguramente, las m\u00e1s de las cosas que hay que agradecer a Althusser).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. No pretend\u00edamos elaborar teor\u00edas [en <i>Nous Horitzons<\/i>]. No en lo pol\u00edtico, por las mismas razones que expuso para s\u00ed mismo Althusser, de manera inolvidable en el pr\u00f3logo al<i> Pour Marx:<\/i> la literatura pol\u00edtica se nos aparec\u00eda en aquella \u00e9poca a los comunistas s\u00f3lo como exposici\u00f3n de los cl\u00e1sicos para formaci\u00f3n de militantes o como fundamentaci\u00f3n, comentario y propaganda de la pol\u00edtica del partido.<\/p>\n<p>Y tampoco teor\u00eda especulativa, porque \u00e9sta, afortunadamente, no gozaba de la simpat\u00eda ni de los <i>assenyats<\/i> catalanes de la redacci\u00f3n ni de los no-catalanes de ella, los cuales, aunque mucho menos <i>assenyats<\/i>, \u00e9ramos gente de formaci\u00f3n demasiado cr\u00edtica, y hasta hipercr\u00edtica, para especular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>C<\/u>. Probablemente una de las causas de la eternizaci\u00f3n del trabajo de Marx es que -a pesar de su abundante construcci\u00f3n de esquemas y conceptos- cuando se pone a escribir lo hace a chorro continuo (aunque muy lento a veces), no rellenando un desmenuzado esquema de proposiciones, como hacen el investigador que redacta su memoria o el pedagogo que repara su exposici\u00f3n. Todo eso abona la tendencia de Gramsci y de Althusser a estudiar sobre todo las obras de Marx editadas por \u00e9l mismo. Pero la mole de los manuscritos p\u00f3stumos obliga, de todos modos, a tenerlos muy en cuenta.<\/p>\n<p>6. A. \u201cEl filosofar de Lenin\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit, <\/i>nota 33<i>, <\/i> p. 171. 6. B. \u201cEntrevista con <i>Nous Horitzons<\/i>\u201d, <i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, op. cit, pp. 281-282. 6.C. \u201cNotas de lectura sobre <i>El Capital\u201d<\/i> (1977?). Fondo de Reserva, Universidad de Barcelona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>7. El marxismo del teorema y la objetividad de las leyes hist\u00f3ricas.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A<\/u>. Efectivamente, lo que est\u00e1 ocurriendo en el marxismo desde el doble y discorde aldabonazo de 1968 tiene, por debajo de las apariencias, mucho m\u00e1s que ver con el marxismo del m\u00e9todo y de la subjetividad de Luk\u00e1cs que con el marxismo del teorema y de la objetividad de Althusser, por ejemplo, o de los dellavolpianos, sin que, desde luego, se haya de incurrir hoy en el desprecio del conocimiento emp\u00edrico objetivo que caracteriza el idealismo de la \u201cortodoxia\u201d marxista del Luk\u00e1cs de 1923.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. La acentuaci\u00f3n unilateral de la importancia del Marx maduro -el Marx del <i>Capital<\/i> y de sus borradores, de la fase de su vida que empieza en 1857 y dura hasta sus a\u00f1os \u00faltimos-, con desprecio de la obra anterior a esa fase, se apoya decisivamente en la objetividad de las leyes hist\u00f3ricas, centradas en \u00faltima instancia en torno a la creciente \u201ccontradicci\u00f3n\u201d entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n de una \u00e9poca de crisis. Ahora bien, ciertas consideraciones bastante obvias tienden a desbaratar este modelo por lo que hace a la crisis de nuestros d\u00edas, o, por lo menos, a la predicci\u00f3n que a este respecto enuncia la vulgata marxista. Los textos de Marx sugieren desde 1848 que su autor cre\u00eda que las fuerzas productivas entonces operantes estaban entrando en \u201ccontradicci\u00f3n\u201d con las relaciones de producci\u00f3n capitalistas y que la resoluci\u00f3n de esa \u201ccontradicci\u00f3n\u201d s\u00f3lo pod\u00eda ser el socialismo. Una lectura lo m\u00e1s literal posible de esos textos permite salvar el modelo te\u00f3rico general marxiano (pues sin duda se puede entender el florecimiento de las sociedades an\u00f3nimas industriales y financieras como la revoluci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n resolutoria de la \u201ccontradicci\u00f3n\u201d con el desarrollo de las fuerzas productivas se\u00f1alada por Marx en aquellos a\u00f1os), pero no su predicci\u00f3n socialista. Esto mismo ocurre hoy, pero todav\u00eda m\u00e1s demoledoramente para la predicci\u00f3n marxiana, porque las fuerzas productivas cuyo desarrollo caracteriza nuestra presente civilizaci\u00f3n no han sido ni so\u00f1adas por Marx, pero, a pesar de ello, la predicci\u00f3n del inminente \u201cpaso al socialismo\u201d no es m\u00e1s veros\u00edmil que en 1848. Esta consideraci\u00f3n quita mucho atractivo al marxismo teoricista, objetivista y cientificista, basado en el \u201cMarx maduro\u201d, que predomin\u00f3 en el marxismo de los pa\u00edses capitalistas durante los a\u00f1os 1960 y 1970. Aquella lectura de Marx ten\u00eda graves defectos internos -principalmente la incoherencia entre su cientificismo y la inspiraci\u00f3n hegeliana, presumiblemente ignorada por sus protagonistas, de su infalibilismo y objetivismo hist\u00f3rico-, pero sin duda es la evoluci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica ocurrida desde entonces lo que m\u00e1s la desacredita. Por lo dem\u00e1s, ese teoricismo marxista se ve\u00eda obligado a despreciar no solo la obra del \u201cMarx joven\u201d, del que tanto se discut\u00eda, sino tambi\u00e9n la del menos le\u00eddo \u201cMarx viejo\u201d, el cual hab\u00eda escrito categ\u00f3ricamente, en una carta hoy c\u00e9lebre a la revolucionaria rusa Vera Sassulich, que sus tesis del<i> Capital<\/i> se refer\u00edan exclusivamente a las sociedades europeas occidentales.<\/p>\n<p>Pero no es probable que la reconocida implausibilidad de la imagen de un Marx te\u00f3rico puro, o autor de ciencia pura, tal como tendi\u00f3 a verlo el estructuralismo, haga hoy m\u00e1s convincente la vuelta a una interpretaci\u00f3n de la obra marxiana desde el \u201cMarx joven\u201d, desde los manuscritos de 1844 principalmente, como la cultivada por varias escuelas marxistas o marxol\u00f3gicas en los a\u00f1os 1950, con desprecio m\u00e1s o menos acentuado del \u201cpositivismo\u201d del <i>Capital<\/i>. Tambi\u00e9n en este punto lo decisivo ha de ser \u201cla pr\u00e1ctica\u201d, esto es, un criterio de coherencia con las necesidades sociales. No parece que los conceptos fundamentales del Marx fil\u00f3sofo (que as\u00ed es como habr\u00eda que llamarle, m\u00e1s que \u201cMarx joven\u201d) -humanidad gen\u00e9rica, alienaci\u00f3n, retrocaptaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n, etc.-, por interesantes que sean y por adecuadamente que expresen las motivaciones y las valoraciones comunistas marxianas, sean por s\u00ed solos suficientemente operativos para permitir un manejo eficaz del intrincado complejo de problemas tecnol\u00f3gicos, sociales y culturales con que se ha de enfrentar hoy un proyecto socialista. Para eso hace falta ciencia, \u201cpositivista\u201d conocimiento de lo que hay, de lo \u201cdado\u201d, cuyo estudio es tan antip\u00e1tico para el revolucionario rom\u00e1ntico cuanto imprescindible para toda pr\u00e1ctica no fantasmag\u00f3rica. Esto har\u00e1 siempre del <i>Capital<\/i> una pieza imprescindible de cualquier lectura sensata de Marx, pues esas dos mil p\u00e1ginas y pico contienen el esfuerzo m\u00e1s continuado y sistem\u00e1tico de su autor para conseguir una comprensi\u00f3n cient\u00edfica de lo que hay y de sus potencias y tendencias de cambio.<\/p>\n<p><u>C<\/u>. El marxismo cientificista tiene su pobreza porque cae bajo el r\u00f3tulo general de escol\u00e1stica. Para el caso de Althusser esta clar\u00edsimo; Althusser ha sido siempre un escol\u00e1stico. Siempre no, a partir de <i>Pour Marx<\/i> en adelante. Y en el <i>Pour Marx <\/i>lo era un poco. Quiere decirse, un cultivador de lo que yo suelo llamar la falacia de la falsa exactitud, que, para m\u00ed, es metodol\u00f3gicamente la quintaesencia del escolasticismo. Esto es lo que caracteriza al peor Santo Tom\u00e1s, aunque \u00e9l no es s\u00f3lo eso, es tambi\u00e9n cosas muy respetables.<\/p>\n<p>(&#8230;) Esta metodolog\u00eda de la falacia de la falsa exactitud, del rigor falso, es tambi\u00e9n la esencia del pensamiento de Althusser entre el <i>Pour Marx <\/i>y hoy. Y es tambi\u00e9n, de un modo u otro, la esencia de todo cientificismo marxista, de todo intento de presentar el marxismo como una ciencia sistem\u00e1tica. Es tambi\u00e9n, en mi opini\u00f3n, el nervio de la dial\u00e9ctica en sentido hegeliano, hegeliano-engelsiano. Es la dial\u00e9ctica con leyes \u201cexactas\u201d, exactas entre comillas, porque ah\u00ed la exactitud es para morirse de risa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7. A. \u201cSobre el \u201cmarxismo ortodoxo\u201d de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>,<b> <\/b> p. 234. 7. B. \u201cPr\u00f3logo a la edici\u00f3n catalana de <i>El Capital<\/i>\u201d (1983), <i>Escritos sobre El Capital (y textos afines), op. cit,<\/i> pp. 362-364. 7. C.`\u201dUna conversaci\u00f3n con Manuel Sacrist\u00e1n\u201dpor Jordi Guiu y Antoni Munn\u00e9\u00b4 (1979), <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n, op. cit,<\/i> pp.117-118.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Notas SLA: <\/u><\/p>\n<p>Tres breves notas de Sacrist\u00e1n sobre Althusser. En torno a la forma de entender la relaci\u00f3n entre Hegel y Marx por parte del autor de <i>Pour Marx<\/i>, este paso de las clases de \u201cMetodolog\u00eda de las ciencias sociales de 1983-1984\u201d (trascripci\u00f3n Joan Benach): \u201c(&#8230;) Dicho sea de paso, si me permiten la interrupci\u00f3n, la interpretaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Marx y Hegel que m\u00e1s \u00e9xito tuvo en las universidades europeas -y, en parte, incluso, no s\u00f3lo del continente sino tambi\u00e9n inglesas-, durante los a\u00f1os setenta, fue la interpretaci\u00f3n de Althusser, el fil\u00f3sofo franc\u00e9s. Desgraciadamente -digo \u201cdesgraciadamente\u201d porque Althusser es un hombre con graves problemas del que siento hablar mal pero no hay m\u00e1s remedio-, era una falsificaci\u00f3n completa, incomprensible. Yo no creo que Althusser quisiera falsificarla, simplemente no consigo explicarme c\u00f3mo lo entendi\u00f3 tal mal. Seg\u00fan Althusser, Marx empez\u00f3 siendo un hegeliano y con el paso del tiempo dej\u00f3 de serlo. La verdad es casi literalmente lo contrario.<\/p>\n<p>No del todo lo contrario. La verdad es que Marx empieza en su primera juventud muy antihegeliano; se convierte luego, brevemente, en hegeliano todav\u00eda en sus \u00faltimos a\u00f1os de estudio; mientras prepara la tesis doctoral, en la misma preparaci\u00f3n de la tesis doctoral, pasa a ser un joven hegeliano y, luego, durante unos cuantos a\u00f1os, hasta 1856-57, se mantiene en un punto que podr\u00edamos llamar de materialismo empirista bastante puro, y en el 1856-57 vuelve a Hegel.<\/p>\n<p>Contra lo que contaba Althusser, el Marx m\u00e1s hegeliano es el Marx que va del a\u00f1o 1857, cuando escribe ese gran manuscrito que se conoce con el nombre de los <i>Grundrisse<\/i>, hasta el a\u00f1o 1866, cuando termina el libro primero de <i>El capital. <\/i>Esos diez a\u00f1os son precisamente la \u00e9poca m\u00e1s hegeliana de Marx, la \u00e9poca de madurez, literalmente lo contrario de lo que dec\u00eda Althusser desgraciadamente\u201d.<\/p>\n<p>Sobre Althusser y el papel de los intelectuales en la III Internacional, este paso del coloquio de su conferencia \u201cSobre Luk\u00e1cas\u201d de 1985<i>: <\/i>\u201c(&#8230;) Yo tambi\u00e9n estoy dispuesto a admitir que en ese juicio de Perry Anderson hay un elemento de verdad. Su interpretaci\u00f3n, en mi opini\u00f3n, falla por falta de comprensi\u00f3n desde dentro de la III Internacional. El elemento de verdad de Perry Anderson est\u00e1 muy claro en Althusser. Yo no s\u00e9 si record\u00e1is. Althusser lo dijo redondo. En el Pr\u00f3logo al <i>Pour Marx <\/i>[La revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx]<b>,<\/b> Althusser cuenta que durante a\u00f1os \u00e9l no se preocup\u00f3 nunca de hacer pol\u00edtica, que estaba all\u00ed de fil\u00f3sofo en el P. C. F. (&#8230;) y que pues la pol\u00edtica no le interesaba, que s\u00f3lo en el momento en que pens\u00f3 en que el Partido Comunista iba mal, entonces volvi\u00f3 a entrar. Y \u00e9ste es el verdadero secreto de la III Internacional. Los partidos de la III Internacional han disfrutado, por regla general, de un gran prestigio en sus intelectuales a los que en absoluto permit\u00edan intervenir. En la III Internacional ha habido una tradicional desconfianza al intelectual\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente, sobre la noci\u00f3n de dial\u00e9ctica del fil\u00f3sofo argelino, este sucinto paso del esquema de su curso de doctorado de 1984-1985 sobre \u201cInducci\u00f3n y dial\u00e9ctica\u201d:<\/p>\n<p>\u201c5. Althusser.<\/p>\n<p>5.1. L\u00ednea de conciliaci\u00f3n-superaci\u00f3n de la tensi\u00f3n l\u00f3gica formal-l\u00f3gica dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>5.2. La negaci\u00f3n sobredeterminada.<\/p>\n<p>5.3. El conjunto, incluso la armonizaci\u00f3n \u00faltima, es de sabor engelsiano.\u201d<\/p>\n<p><u>8. Contradicci\u00f3n sobredeterminada: \u201cAlthusser sin eufemismos\u201d.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A. El siguiente texto fue probablemente redactado por Sacrist\u00e1n a finales de noviembre de 1980. Se trataba de una colaboraci\u00f3n para el diario AVUI, que, final mente, no lleg\u00f3 a publicarse.<\/p>\n<p>Para uno que ha pensado siempre, desde la \u00e9poca de mayor influencia del fil\u00f3sofo, que el pensamiento de Louis Althusser es en sustancia una confusi\u00f3n lamentable, peligrosamente disfrazada de claridad y precisi\u00f3n, resulta mucho m\u00e1s desagradable opinar sobre \u00e9l ahora de lo que lo era hace diez o quince a\u00f1os. Pero, si hay que hacerlo, m\u00e1s vale que sea sin eufemismos.<\/p>\n<p>La verdad es que el historiador E. P. Thompson ha sido demasiado generoso con Althusser al titular su ensayo cr\u00edtico contra el fil\u00f3sofo <i>Miseria de la teor\u00eda<\/i>, porque la debilidad principal del pensamiento de Althusser no consiste en que atribuye demasiada importancia a lo te\u00f3rico -cosa que efectivamente hace-, sino, sobre todo, en que sus nociones de teor\u00eda y ciencia son malas. Su intento de reconstruir el pensamiento de Marx como un producto puramente cient\u00edfico no es s\u00f3lo un falseamiento de Marx, sino tambi\u00e9n una manipulaci\u00f3n disparatada de las ideas de ciencia y teor\u00eda.<\/p>\n<p>Sus intentos de exactificar ciertas intuiciones filos\u00f3ficas tradicionales presentes en el marxismo por herencia hegeliana desembocan, desde un punto de vista l\u00f3gico, en fracasos obvios y tienen adem\u00e1s, ideol\u00f3gicamente considerados, un sentido apolog\u00e9tico desagradablemente beato y escol\u00e1stico. (Un aspecto muy principal de toda mentalidad escol\u00e1stica, igual en Santo Tom\u00e1s que en Stalin, consiste en pretender que lo vago es exacto, lo aleatorio determinado, lo emp\u00edrico l\u00f3gicamente necesario). Sea, por ejemplo, la interpretaci\u00f3n por Althusser de la \u00abcontradicci\u00f3n dial\u00e9ctica\u00bb. En la l\u00f3gica de verdad y en el uso normal del lenguaje, la negaci\u00f3n contradictoria de una proposici\u00f3n est\u00e1 siempre un\u00edvocamente determinada: la contradictoria de \u00abTodos los A son B\u00bb es \u00abAlg\u00fan A no es B\u00bb, y la de &#8216;Alg\u00fan A es B\u00bb es \u00abNing\u00fan A es B\u00bb. Pero la vaga contradictoriedad dial\u00e9ctica es un concepto intuitivo, precient\u00edfico, carente de esa determinaci\u00f3n: s\u00f3lo si se lo dicen a uno, y con la sabidur\u00eda del despu\u00e9s, se entera de que la \u00abnegaci\u00f3n dial\u00e9ctica\u00bb de un grano de cebada es ese mismo grano de cebada una vez sembrado, y que la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n de ese grano de cebada es la espiga que brot\u00f3 de \u00e9l. Pues bien: en vez de reconocer el car\u00e1cter vago y altamente metaf\u00f3rico de semejante uso del lenguaje, pre-anal\u00edtico e indeterminado, por m\u00e1s que acaso sugeridor po\u00e9ticamente, Althusser sostiene que se trata de un modo de pensar ultra-exacto, \u00absobredeterminado\u00bb. As\u00ed falsea las cosas con una intenci\u00f3n claramente apolog\u00e9tica y con un efecto destructor de la capacidad de rigor anal\u00edtico y cient\u00edfico en sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Lo peor de la influencia de Althusser es que ense\u00f1a a gustar gato por liebre, logomaquia exactista por ciencia, verborrea cargada de t\u00e9rminos pseudo-t\u00e9cnicos por teor\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. [\u2026] S\u00ed, pero no lo s\u00e9. Categ\u00f3ricamente es dif\u00edcil contestar. Deber\u00edamos desmenuzar un poco la cosa. Por de pronto, tengo la impresi\u00f3n de que lo mejor que ha dicho Marx en cuestiones de m\u00e9todo lo ha publicado. Quiero decir: me parece mucho mejor y m\u00e1s clara, por ejemplo, la p\u00e1gina y media o las dos p\u00e1ginas del ep\u00edlogo a la segunda edici\u00f3n del libro primero [<i>El Capital<\/i>], a las que me he referido antes, que las casi cinco p\u00e1ginas largas, en la Nueva MEGA, del punto 3 de la \u201cIntroducci\u00f3n\u201d in\u00e9dita de 1857. A m\u00ed me parece que cuando quiere profundizar m\u00e1s es cuando es m\u00e1s est\u00e9ril en cuestiones de m\u00e9todo. Cuando brevemente, y con cierta espontaneidad, cuenta lo que ha hecho le sale una cosa bastante clara como en el caso del ep\u00edlogo de <i>El Capital<\/i>. En cambio, sus desarrollos en borrador a m\u00ed me parecen largu\u00edsimos forcejeos en los que va obstaculizado por dos cosas: una, por ser demasiado fil\u00f3sofo, por saberse muy bien a Hegel y por llevar en la cabeza el esquema este del m\u00e9todo dial\u00e9ctico, que es un equ\u00edvoco en mi opini\u00f3n, y luego, en el otro caso, por defecto.<\/p>\n<p>Quiero decir lo siguiente: a m\u00ed me parece, argumentarlo ser\u00eda muy largo y casi habr\u00eda que argumentar a contrario, que la expresi\u00f3n \u201cm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u201d es una expresi\u00f3n impropia, a menos que \u201cm\u00e9todo\u201d se convierta en una palabra ampl\u00edsima. Pero por m\u00e9todo, \u00bfqu\u00e9 entendemos normalmente?. Por m\u00e9todo normalmente entendemos un conjunto de operaciones seriado, repetible, ordenadas y repetidas. Cuando decimos \u201cm\u00e9todo de los m\u00ednimos cuadrados\u201d o, aunque no sea te\u00f3rico, \u201cm\u00e9todo de las c\u00e1maras de plomo para la obtenci\u00f3n de \u00e1cido sulf\u00farico\u201d, estamos refiri\u00e9ndonos a un sucesi\u00f3n de operaciones muy bien definidas que todo profesional en la materia puede repetir exactamente igual. O el m\u00e9todo de multiplicar, o de dividir o de sacar ra\u00edces cuadradas.<\/p>\n<p>Cuando se dice \u201cm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u201d no se est\u00e1 diciendo evidentemente eso. Por ejemplo, el m\u00e9todo dial\u00e9ctico se basar\u00eda en un uso de la negaci\u00f3n. Bueno. Pero absolutamente todo marxista de los que recogen este l\u00e9xico hegeliano tal cual a trav\u00e9s de Marx, desde Gramsci hasta Althusser, todos ellos nos cuentan, empezando por Engels, que ah\u00ed negaci\u00f3n quiere decir una cosa muy especial, no es una negaci\u00f3n cualquiera. Es, como dice Althusser, <i>surdetermin\u00e9<\/i>, o, como dice Gramsci, me parece que Gramsci dice a veces, cualificada o determinada, no lo s\u00e9, aqu\u00ed hay quien lo recordar\u00e1 m\u00e1s frescamente que yo y podr\u00eda decirlo, pero m\u00e1s o menos le ponen un calificativo a negaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 negaci\u00f3n es \u00e9sa que no es simplemente el valor negativo? \u00bfQu\u00e9 negar es ese que no es simplemente la verdad de una proposici\u00f3n que cuando es afirmada sea falsa o la falsedad de la proposici\u00f3n negada? \u00bfQu\u00e9 negaci\u00f3n es esa? Es una negaci\u00f3n que no puedo yo utilizar como los dem\u00e1s. No es una negaci\u00f3n <i>truco aprendible<\/i>, por as\u00ed decirlo. Entonces m\u00e9todo ah\u00ed no est\u00e1 usado en el sentido de conjunto ordenado de operaciones repetible por cualquiera. Est\u00e1 usado en otro sentido. Entonces no es m\u00e9todo en el mismo sentido en que decimos m\u00e9todo normalmente.<\/p>\n<p>Este equ\u00edvoco pesa eternamente, en mi opini\u00f3n, sobre Marx como sobre todos los hegelianos. Est\u00e1n intentando poner a punto un m\u00e9todo que no es un m\u00e9todo sino una filosof\u00eda, un objetivo de conocimiento. Lo que ellos quieren es conseguir un conocimiento global, sistem\u00e1tico, en un sentido que tiene cierto parentesco con la teor\u00eda de sistemas contempor\u00e1nea y, en cambio, est\u00e1n llamando a eso \u201cm\u00e9todo\u201d, cuando es un estilo mental que busca un determinado objetivo, con los m\u00e9todos de cualquiera, con los trucos aprendibles por cualquiera. Este equ\u00edvoco es, en mi opini\u00f3n, la causa, digamos por exceso, de que no haya un texto metodol\u00f3gico marxiano, sistem\u00e1tico y largo bueno, mientras que, en cambio, hay trocitos buenos cuando no pretende hacer un desarrollo largo.<\/p>\n<p>Y luego hay una causa por defecto, en mi opini\u00f3n: la falta de instrumentos, de m\u00e9todos en sentido estricto, de t\u00e9cnicas, de trucos aprendibles. Hay pocas cosas m\u00e1s angustiosas que ir pasando p\u00e1gina tras p\u00e1gina de c\u00e1lculos torpes, equivocados, en los<i> Grundrisse<\/i> o en las <i>Teor\u00edas,<\/i> o en otros manuscritos de Marx, en los que se le ve intentando hacerse la mano para dominar con c\u00e1lculos, con t\u00e9cnicas, con m\u00e9todos, en sentido trivial, un problema. Hay una desproporci\u00f3n tal entre la amplitud -y ya que soy muy cr\u00edtico en otras cosas d\u00e9jame decir aqu\u00ed palabras positivas-, entre la genialidad de la visi\u00f3n y los instrumentos de que dispone, que aqu\u00ed se produce me parece a m\u00ed una causa por defecto de su escasa clarificaci\u00f3n metodol\u00f3gica. Yo veo el cruce de las dos cosas: demasiada filosof\u00eda, ojal\u00e1 hubiera sabido menos en ese plano, y demasiada poca t\u00e9cnica, demasiado poco truco aprendible. Aquello que t\u00fa mencionaste en la conferencia tuya, el intento de convencer a Moore de que le dijera una t\u00e9cnica para formalizar matem\u00e1ticamente las crisis es ejemplar.<\/p>\n<p>No es una contestaci\u00f3n muy global pero me parece que digo algo que creo poder decir con seguridad sobre tu cuesti\u00f3n. En cuanto a que no escribiera la dial\u00e9ctica&#8230;\u00a1ah, no!, sobre otra cosa creo poder opinar con cierta convicci\u00f3n de lo que has dicho: si el que no llegara a terminar nada fue porque iba cada vez globalizando m\u00e1s. No estoy muy seguro. A m\u00ed me parece que cada vez fue globalizando menos. Quiero decir, que el camino intelectual de Marx es una reducci\u00f3n tem\u00e1tica; que \u00e9l, de joven, cuando intenta editar con el editor Leske, todav\u00eda piensa que puede escribir acerca del mundo entero y de algo m\u00e1s si cabe, mientras que poco a poco va reduciendo porque va descubriendo las dimensiones de los temas. Es decir, parece claro que hacia 1874, 75, hab\u00eda renunciado definitivamente a escribir nada que no fuera intentar aclararse sobre su problema econ\u00f3mico. A m\u00ed me parece que ha ido reduciendo la globalidad. No en su ideal de conocimiento, entend\u00e1monos, pero s\u00ed en su trabajo, en su pr\u00e1ctica cient\u00edfica cotidiana. Luego, como alguna vez hemos tenido ocasi\u00f3n de comentar, yo creo que le ha inhibido globalmente -para todo, igual para terminar los manuscritos econ\u00f3micos que para cualquier otra cosa- cierta percepci\u00f3n de que deber\u00eda volver a empezar sobre base de datos americanos y rusos. Eso lo hemos comentado alguna vez en privado t\u00fa y yo.<\/p>\n<p>Pero esto ya es m\u00e1s especial. Lo dejamos aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8. A. Diario Avui (no publicado). 8. B. \u201cColoquio \u2018El trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d. En: M. Sacrist\u00e1n, <i>Escritos sobre El Capital (y textos afines), op. cit<\/i>, pp. 308-310.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>9. <i>Lenin y la filosof\u00eda<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A.<\/u> El mantenerse dentro de una descripci\u00f3n meramente formal del concepto leniniano de filosof\u00eda permite a Althusser una de las verbalizaciones m\u00e1s sugestivas de su ensayo [<i>L\u00e9nine et la philosophie<\/i>, 1969]: \u201cLa novedad que el marxismo introduce en la filosof\u00eda es una nueva <i>pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda<\/i>. El marxismo no es una (nueva) filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica, sino una pr\u00e1ctica (nueva) de la filosof\u00eda&#8230;\u201d. La plausibilidad de esta formulaci\u00f3n no debe esconder 1\u00ba que los autores aqu\u00ed cr\u00edticamente aludidos por Althusser -Labriola y Gramsci- no han pensado que el <i>marxismo<\/i> fuera una filosof\u00eda y 2\u00ba que la descripci\u00f3n de Althusser es formal, que se trata de saber en qu\u00e9 consiste la nueva pr\u00e1ctica, y que para esa pregunta los marxistas de la \u201cprassi\u201d ten\u00edan precisamente una respuesta de inter\u00e9s: el filosofar del marxismo es el filosofar de la pr\u00e1ctica marxista (en genitivo subjetivo, no objetivo: <i>de<\/i> la pr\u00e1ctica, no sobre la pr\u00e1ctica), pr\u00e1ctica que se caracteriza por su exenci\u00f3n de ideolog\u00eda, por ser un modo de \u201cliberarse\u201d de la \u201cfilosof\u00eda sustantiva\u201d, como dec\u00eda Labriola.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. Al decir que \u201cla filosof\u00eda seguir\u00e1 siendo la filosof\u00eda \u201c (Althusser, op. cit, p\u00e1g. 56) se enuncia una de esas superverdades que no ense\u00f1an demasiado, pues pocas son las actividades intelectuales que una u otra generaci\u00f3n, desde el siglo VII antes de nuestra era, no han llamado \u201cfilosof\u00eda\u201d en Occidente. Como todas las proposiciones demasiado f\u00e1ciles de probar, tampoco \u00e9sta dice mucho. La eficaz formulaci\u00f3n de Louis Althusser seg\u00fan la cual la filosof\u00eda es una intervenci\u00f3n de la lucha de clases en la ciencia (habr\u00eda que a\u00f1adir: y en el arte, en la moral, etc) y de la cientificidad (y el arte, la moral, etc\u00e9tera) en la lucha de clases, se adec\u00faa muy bien al caso de Lenin. Pero muchos fil\u00f3sofos, poniendo en entredicho el car\u00e1cter de definici\u00f3n de esa frase y de manifiesto la excesiva verdad de la obra antes recordada, negar\u00e1n que esa descripci\u00f3n sea suficiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>C<\/u>. Pese a lo cual el que Lenin acarree esa contradicci\u00f3n -al menos en 1908-1909- suscita la pregunta de si ha considerado incluso el marxismo como ideolog\u00eda. El principal hueco que Althusser tiene aun que rellenar para los lectores de su ensayo sobre Lenin (aparte del vac\u00edo intelectualista manifiesto en el hecho de que, seg\u00fan Althusser, la filosof\u00eda representa la lucha de clases s\u00f3lo en la ciencia, y no tambi\u00e9n en el arte, la moral, y, en general, en todos los campos tradicionalmente visitados por los fil\u00f3sofos) es precisamente la respuesta a esa cuesti\u00f3n. Sin responder, la interpretaci\u00f3n del concepto leniniano de filosof\u00eda no puede ser m\u00e1s que formal. Para que sea m\u00e1s que eso hay que precisar (utilizando el sugestivo l\u00e9xico de Althusser) <i>c\u00f3mo <\/i>ejerce el filosofar de Lenin aquella representaci\u00f3n de la lucha de clases en la ciencia. Lenin mismo ha respuesto a esta cuesti\u00f3n con toda la \u201cunilateralidad, la \u201cestrechez\u201d y la \u201cgroser\u00eda\u201d imaginables: \u201cla filosof\u00eda del marxismo es el materialismo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>9. A. \u201cEl filosofar de Lenin\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, pp. 158-159, n. 23. 9. B. Ibidem, pp.170-171, n. 31. 9. C.<i> Ibidem<\/i>, p. 158.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Las siguientes notas son observaciones de Sacrist\u00e1n, de varios ficheros y carpetas depositados en Reserva de la UB, en torno a aspectos, algunos de ellos no centrales, de la obra del fil\u00f3sofo franc\u00e9s:<\/p>\n<p>\u201c<u>A. Varios.<\/u><\/p>\n<p>1. La manera de citar de Marx en <i>El Capital<\/i>, que ya preocup\u00f3 a Engels y a otros muchos lectores, muestra que Marx no estaba escribiendo un tratado cient\u00edfico positivo sistem\u00e1tico, sino m\u00e1s bien lo que dice el subt\u00edtulo de la obra. Al igual que por ignorancia (o negaci\u00f3n, Althusser) de la L\u00f3gica de Hegel, tambi\u00e9n por ignorancia del g\u00e9nero literario al que pertenece <i>El Capital<\/i>, se lee mal. Marx cita en apoyo, como un dox\u00f3grafo, a veces para matizar d\u00f3xai, no hechos, o los hechos llamados opiniones.<\/p>\n<p>2. La inspiraci\u00f3n de Althusser est\u00e1 probablemente (por lo que hace a la innovaci\u00f3n de Marx respecto de sus predecesores, la cuesti\u00f3n de su continuidad con ellos) en el paso del pr\u00f3logo de Engels a <i>K II<\/i> en que compara a Marx con Lavoisier y a sus predecesores con Priestley y Scheele (MEW 24, pp.22-23).<\/p>\n<p>3. La larga cr\u00edtica a A. Smith en el cap\u00edtulo 19 por no haber reconocido la reposici\u00f3n del capital constante en el precio (que no es el precio relativo, sino el valor) sugiere que estaba tratando de econom\u00eda pura. En el contexto de esa cr\u00edtica los medios de producci\u00f3n no son nunca \u201ctrabajo cuajado\u201d. El final de la cr\u00edtica a Smith en el cap. 19 constituye una explicaci\u00f3n clara y breve de la estructura del <i>Capital.<\/i> Esto es MS.VIII, es decir, muy tard\u00edo. \u201cLa mercanc\u00eda en la que se enfrenta A. Smith&#8230; de la mercanc\u00eda independiente del del proceso\u201d (MEW 388).<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas de historiador que Marx hace a sus predecesores no se reducen, como parece pensar Althusser, a la cuesti\u00f3n de la historizaci\u00f3n de las categor\u00edas. Por ejemplo:<\/p>\n<p>\u201cA. Smith identifica la producci\u00f3n de mercanc\u00edas como tal con la producci\u00f3n capitalista de mercanc\u00edas; los medios de producci\u00f3n son desde el principio \u201ccapital\u201d y el trabajo es desde el principio trabajo asalariado (&#8230;)\u201d (<i>K II<\/i>, cap. 19, p. 387). Es verdad que tiene mucho que ver con lo otro.<\/p>\n<p>Engels entiende de modo muy simple la relaci\u00f3n entre continuidad y discontinuidad de Marx con sus predecesores. En el pr\u00f3logo a <i>K II<\/i> escribe: Rodbertus \u201ctoma el beneficio unbesehen tal como lo encuentra en sus predecesores. La plusval\u00eda de Marx, por el contrario, es la forma general, es la suma de valor que el propietario de los medios de producci\u00f3n se apropia sin equivalente, suma que se divide en las formas particulares, transformadas, de beneficio y renta de la tierra, <i>seg\u00fan leyes muy peculiares descubiertas por Marx<\/i>\u201d (MEW 24, 18)<\/p>\n<p>Me parece que lo subrayado por m\u00ed es para Engels complemento importante de la novedad de Marx respeto de sus predecesores y es pura ciencia (teor\u00eda) positiva.<\/p>\n<p>4. \u201c(&#8230;) la categor\u00eda de emergencia \u201cfunciona\u201d en Monod no s\u00f3lo como una categor\u00eda puramente cient\u00edfica, sino adem\u00e1s como una categor\u00eda que representa una teor\u00eda posible de la dial\u00e9ctica actuando en la misma naturaleza. Categor\u00eda muy importante: Monod propone, en realidad, con este concepto de emergencia un \u201cn\u00facleo racional\u201d [MSL: La alusi\u00f3n a Marx es obvia y dice mucho sobre el programa dial\u00e9ctico de Althusser] de origen puramente intracient\u00edfico&#8230;lo que persigue una determinada tendencia filos\u00f3fica con lo que se ha venido denominando las leyes de la naturaleza\u201d e incluso la dial\u00e9ctica de la naturaleza\u201d [MSL: Vergonzante profesi\u00f3n de fe]\u201d (<i>Curso de filosof\u00eda para cient\u00edficos<\/i>, p. 129).<\/p>\n<p>5. Michio Miroshima. \u201cSe puede decir sin ceguera que antes de Kalecki&#8230; ning\u00fan economista, excepto Marx,&#8230; Nuestro acercamiento a Marx es distinto del de la llamada econom\u00eda marxista (&#8230;) Nuestra intuici\u00f3n es reconocer la grandeza de Marx desde el punto de vista de la teor\u00eda econ\u00f3mica moderna avanzada y, haciendo esto, contribuir al desarrollo de nuestra ciencia\u201d <i>(Marx\u00b4s economics. A dual theory of value and growth<\/i>, Cambridge UP; 1973, Preface).<\/p>\n<p>a. Frente a los que descubren que Marx no era lo que pensaban.<\/p>\n<p>b. Buen ejemplo de los muchas lecturas posibles. Tambi\u00e9n la de Althusser podr\u00eda ser l\u00edcita, si fuera no pretenciosa, si no pretendiera decir lo que de verdad dijo Marx, sino s\u00f3lo contribuir al desarrollo de algo.Claro que lo de \u00e9l no desarrolla nada\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B. Conferencia de L. Althusser en el Colego Oficial de Aparejadores y Arquitectos T\u00e9cnicos de Catalunya, 6 de julio de 1976.<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cEs, pues, completamente exacto: al unir la palabra \u201cproletariado\u201d a la palabra \u201cdictadura\u201d, Marx, tenemos que reconocerlo, forz\u00f3 la palabra \u201cdictadura\u201d. Le cambi\u00f3 el sentido, pero para servirse de su sentido\u201d (p. 6).<\/p>\n<p>MSL: a) Se olvida de que Marx habla de despotismo. b) Le falta el libertarismo para comprender.<\/p>\n<p>2. \u201cPor eso he recordado todos estos puntos te\u00f3ricos. No hay que dejarse intimidar por aquellos que hoy invocan contra la teor\u00eda, que les embaraza, una pr\u00e1ctica que les es f\u00e1cil. La historia ha demostrado suficientemente que la teor\u00eda marxista, cuando no se recita como una plegaria o se invoca como una autoridad, habla directamente de lo real y de un modo emocionante\u201d (p. 8)<\/p>\n<p>MSL: Se trata de dos pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>10. Ruptura epistemol\u00f3gica<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A<\/u>. Las vicisitudes y puntos de inflexi\u00f3n de la evoluci\u00f3n intelectual de Marx, tan rica y resuelta como la de cualquier otro pensador importante, suscitan dos problemas que son actualmente tema de la mayor parte de la literatura marxiana: el de los \u201ccortes\u201d, \u201crupturas\u201d o \u201ccensuras\u201d, que haya podido haber en esa evoluci\u00f3n, especialmente entre los a\u00f1os 1842-1847, y el de la naturaleza del trabajo te\u00f3rico de Marx, tan directamente ligado (a diferencia del trabajo intelectual t\u00edpico moderno, por ejemplo, el de un f\u00edsico) con objetivos pr\u00e1cticos (pol\u00edticos revolucionarios). Respecto del primer problema, cabe decir, al menos, que un examen de la evoluci\u00f3n intelectual de Marx, por curioso que sea, permite identificar no uno, sino varios puntos de inflexi\u00f3n (alguno incluso posterior a <i>El Capital)<\/i>, ninguno de los cuales, sin embargo se revela como ruptura total. (El propio Marx no parece haber tenido conciencia de ninguna ruptura total: en 1851, por ejemplo, seleccionaba para encabezar una publicaci\u00f3n de sus escritos un art\u00edculo del a\u00f1os 1842, las \u201cObservaciones acerca de la reciente instrucci\u00f3n prusiana sobre la censura\u201d). En cuanto al segundo problema, parece tambi\u00e9n claro que Marx ha practicado con los temas econ\u00f3micos un tipo de trabajo intelectual no id\u00e9ntico con el que es caracter\u00edstico de la ciencia positiva, aunque si compuesto, entre otros, por \u00e9ste. Es incluso claro que Marx atribuye un peculiar estatuto intelectual a toda ocupaci\u00f3n cient\u00edfica<i> general <\/i>con los problemas econ\u00f3micos. As\u00ed escribe, por ejemplo, en el citado pr\u00f3logo de la 2\u00aa edici\u00f3n del vol I de<i> El Capital.<\/i> \u201cEn la medida en que es burguesa -o sea, mientras conciba el orden capitalista como forma absoluta y \u00fanica de la producci\u00f3n social, en vez de como estadio evolutivo transitorio- la econom\u00eda pol\u00edtica no puede mantenerse como ciencia, sino mientras la lucha de clases sea latente y se manifieste s\u00f3lo en fen\u00f3menos aislados\u201d. Marx no ha hecho nunca afirmaci\u00f3n parecida acerca de ninguna otra ciencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. A trav\u00e9s de esas vicisitudes se forma un escritor en el que es ya posible reconocer, en diferentes estados de su desarrollo, casi todos los motivos del Marx cl\u00e1sico. Los cambios experimentados por su pensamiento en los cinco a\u00f1os que van de la redacci\u00f3n de la tesis doctoral a la de <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i> no excluyen la persistencia de ideas y rasgos intelectuales presentes en Marx desde su primera educaci\u00f3n: as\u00ed persiste en \u00e9l el esp\u00edritu ilustrado dieciochesco de su padre y de su suegro, en la forma, por ejemplo, de antipat\u00eda por la Escuela Hist\u00f3rica; y tambi\u00e9n persisten ideas operativas, que acaso Marx revestir\u00e1 con distintos ropajes metaf\u00edsicos a lo largo de su vida, pero que son reconocibles como funcionalmente id\u00e9nticas bajo todas las vestimentas: entre ellas destaca la idea de la unidad de la ciencia, expresada en esta \u00e9poca con l\u00e9xico feuerbachiano y dicci\u00f3n a veces oscura, pero coincidente ya con la que preside la investigaci\u00f3n del<i> Capital<\/i>. No menos persiste -como en toda la evoluci\u00f3n del pensamiento de Marx, incluso en las \u00e9pocas en que menos lo parece- la influencia de Hegel, sobre todo en el mantenimiento de la idea de desarrollo del concepto como base y punto de partida del m\u00e9todo. Por otra parte, ideas que aparecen por vez primera en los escritos de Marx de estos a\u00f1os, y que tienen al principio una formulaci\u00f3n m\u00e1s radical que en a\u00f1os posteriores (hasta el punto de sugerir enga\u00f1osamente a una lectura precipitada o intencionada su final abandono), caracterizan la noci\u00f3n marxiana de ciencia en todo el resto de su obra y tienen importancia para nuestras consideraciones; entre esas ideas destaca el naturalismo de origen feuerbachiano que se expresa tan vivamente en los <i>Manuscritos<\/i> de 1844.<\/p>\n<p>Sobre todo, la ruptura con el filosofar especulativo de la cr\u00edtica joven-hegeliana y probablemente tambi\u00e9n el trabajo period\u00edstico -del que Marx dir\u00eda m\u00e1s tarde que fue su primer contacto con la realidad social- acompa\u00f1an a un naciente inter\u00e9s por lo emp\u00edrico que sit\u00faa a Marx lejos de la filosof\u00eda de la ciencia profesada en su tesis doctoral y le predispone para una visi\u00f3n positiva de la ciencia misma. De la filosof\u00eda cr\u00edtica joven-hegeliana escribe que consuma en comedia \u201cla inversi\u00f3n de la realidad por la filosof\u00eda\u201d. Y en su cr\u00edtica de Hegel hab\u00eda escrito, poco antes, acerca de la \u201ctergiversaci\u00f3n\u201d de la empiria por la metaf\u00edsica del fil\u00f3sofo. El mismo a\u00f1o de 1843, todav\u00eda con bastante estilo \u201ccr\u00edtico\u201d joven-hegeliano, Marx se hab\u00eda despedido de la Ciencia absoluta, de la <i>Wissenschaft<\/i> idealista, al menos en la intenci\u00f3n: \u201cHasta ahora los fil\u00f3sofos ten\u00edan en sus pupitres la resoluci\u00f3n de todos los enigmas, y el tonto mundo esot\u00e9rico no ten\u00eda m\u00e1s que abrir las fauces para que le volaran a la boca los palominos asados de la ciencia absoluta. La filosof\u00eda se ha hecho mundana\u201d, etc. Y en <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i> (1845-1846) esa evoluci\u00f3n intelectual, completamente consumada, desemboca en formulaciones cl\u00e1sicas: \u201cAll\u00ed donde termina la especulaci\u00f3n, en la vida real, empieza, pues, la ciencia real, la ciencia positiva, la exposici\u00f3n de la actuaci\u00f3n pr\u00e1ctica, del proceso de desarrollo pr\u00e1ctico de los seres humanos. Se termina la palabrer\u00eda acerca de la consciencia: en su lugar tiene que aparecer saber real. La filosof\u00eda sustantiva pierde, con la exposici\u00f3n de la realidad, su medio de existencia\u201d.<\/p>\n<p>Ese completo cambio epistemol\u00f3gico gracias al cual Marx percibe normalmente la ciencia positiva, liberado de la deformada visi\u00f3n especulativa hegeliana del saber, posibilita a su vez la percepci\u00f3n de las ra\u00edces y las funciones sociales de la ciencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10. A. \u201cMarx, Karl\u201d, <i>Enciclopedia Larousse<\/i>, p. 6272. 10. B.\u201d Karl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia\u201d , <i>mt<\/i> 16-17, pp. 12-13.<\/p>\n<p><u>11. Contribuciones.<\/u><\/p>\n<p>Es verdad que siempre se es injusto cuando uno critica a Marx usar p\u00e1ginas para una cosa simple, porque hay que tener en cuenta que en la mayor\u00eda de los casos de Marx lo que leemos son borradores que \u00e9l no ha editado<i>. Lo m\u00e1s sensato y apreciable de las muchas contribuciones <\/i>de Althusser es, en mi opini\u00f3n, su manera de subrayar que una cosa es un texto editado por un autor y otra cosa es un borrador que se le ha quedado en el caj\u00f3n, y que, en el mejor de los casos, seg\u00fan nos ha legado su hija, una de sus hijas -ahora no recuerdo cual, supongo que la mayor- eran papeles con los que Engels \u201cya har\u00eda algo\u201d, que es una frase realmente no muy valoradora de los propios borradores. Entonces es injusto criticar estos textos de Marx porque no son textos editados por un autor. Son unos papeles que \u00e9l ten\u00eda y de los que al final, moribundo, dijo a su hija: dile al General que haga algo con esto, que es todo lo que dice.<\/p>\n<p>Pero, en fin, salvada esta injusticia, yo creo que muchos largos desarrollos de Marx se pod\u00edan reducir a pocas l\u00edneas con solo que hubiera admitido usar un truco aprendible en vez de la dial\u00e9ctica de Hegel [SLA: la cursiva es m\u00eda].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11. \u201cColoquio conferencia \u2018El trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d. En. M. Sacrist\u00e1n, <i>Escritos sobre El Capital (y textos afines),<\/i> op cit, p. 322.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA: <\/u><\/p>\n<p>No hay duda de la diversidad de posiciones de Sacrist\u00e1n y Althusser sobre diversos asuntos de la tradici\u00f3n marxista, sobre la misma noci\u00f3n de filosofar, en torno a decisivas cuestiones de l\u00f3gica y dial\u00e9ctica, sobre claridad y \u201ccientificismo\u201d, e incluso sobre la forma de concebir la militancia de los intelectuales en los partidos comunistas, por no hablar del lenguaje de la tradici\u00f3n y la herencia hegeliana, o sus aproximaciones a la polis\u00e9mica noci\u00f3n de ideolog\u00eda. Pero no habr\u00eda que olvidar al mismo tiempo que:<\/p>\n<p>1. La definici\u00f3n althusseriana de materialismo, que sin duda marcaba posici\u00f3n te\u00f3rica de fondo, practicada con total o parcial coherencia, era muy del gusto de Sacrist\u00e1n: \u201cNo contarse historias\u201d, esta f\u00f3rmula sigue siendo para m\u00ed la \u00fanica definici\u00f3n del materialismo\u201d.<\/p>\n<p>2. El pr\u00f3logo de Althusser al <i>Pour Marx<\/i> fue reiteradamente elogiado por Sacrist\u00e1n: \u201cNo pretend\u00edamos elaborar teor\u00edas [en <i>Nous Horitzons<\/i>]. No en lo pol\u00edtico, por las mismas razones que expuso para s\u00ed mismo Althusser, de manera inolvidable en el pr\u00f3logo al <i>Pour Marx<\/i>:\u2026\u201d (\u201cEntrevista con <i>Nous Horitzons<\/i>\u201d, <i>Intervenciones pol\u00edticas, op. cit<\/i>, pp. 281-282).<\/p>\n<p>3. Tampoco rechazaba radicalmente Sacrist\u00e1n la lectura de Althusser de Marx que podr\u00eda ser l\u00edcita, \u201csi no fuera pretenciosa, si no pretendiera decir lo que de verdad dijo Marx, sino s\u00f3lo contribuir al desarrollo de algo\u201d. En la misma l\u00ednea, en \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>., pp. 319-320, se\u00f1alaba: \u201cMuchas cosas que ense\u00f1aban Althusser y Colletti hace cinco a\u00f1os (tal vez todas) se estudian m\u00e1s provechosamente como pensamiento (de tradici\u00f3n) marxista de uno y otro de esos autores que como pensamiento de Marx\u201d.<\/p>\n<p>4. La reacci\u00f3n \u201canti-humanista\u201d de Althusser fue para Sacrist\u00e1n \u00fatil para contrapesar la excesiva tradici\u00f3n ret\u00f3rica de cierta producci\u00f3n francesa, si bien se\u00f1alaba que aunque el programa althusseriano era excelente su realizaci\u00f3n sufr\u00eda \u201cpor la inveterada flojera de los fil\u00f3sofos franceses (no s\u00f3lo marxistas, desde luego) en cuestiones de filosof\u00eda de la ciencia\u201d (\u201cChecoslovaquia y la construcci\u00f3n del socialismo\u201d, <i>Intervenciones pol\u00edticas, op. cit<\/i>., p. 247).<\/p>\n<p>5. Sacrist\u00e1n alab\u00f3 el criterio \u201cbibliogr\u00e1fico\u201d no s\u00f3lo de Gramsci sino tambi\u00e9n de Althusser en su lectura de Marx: \u201cProbablemente una de las causas de la eternizaci\u00f3n del trabajo de Marx es que -a pesar de su abundante construcci\u00f3n de esquemas y conceptos- cuando se pone a escribir lo hace a chorro continuo (aunque muy lento a veces), no rellenando un desmenuzado esquema de proposiciones, como hacen el investigador que redacta su memoria o el pedagogo que repara su exposici\u00f3n. <i>Todo eso abona la tendencia de Gramsci y de Althusser a estudiar sobre todo las obras de Marx editadas por \u00e9l mismo<\/i>\u201d (\u201dEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>., p. 330) [la cursiva es m\u00eda].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>\tEn el coloquio de una conferencia que Manuel Sacrist&aacute;n (1925-1985) imparti&oacute; en la Facultad de Econ&oacute;micas de la Universidad de Barcelona en 1980, con el t&iacute;tulo &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; faltan economistas en el movimiento ecologista?&rdquo;, se le se&ntilde;al&oacute; que acaso fuera la misma tradici&oacute;n marxista la que estaba poniendo trabas a la incorporaci&oacute;n de cient&iacute;ficos del &aacute;mbito de las ciencias sociales al entonces incipiente movimiento ecologista. La teor&iacute;a marxista del desarrollo de las fuerzas productivas y su choque con las relaciones de producci&oacute;n imperantes, la tesis de la necesidad y apolog&iacute;a del trabajo, la misma centralidad en la teor&iacute;a y en la pol&iacute;tica comunista de la clase obrera, el mantenimiento del desarrollismo econ&oacute;mico hasta el estadio de transici&oacute;n al socialismo, la misma idea de sociedad comunista como sociedad de la abundancia ilimitada &iquest;no eran acaso fuertes impedimentos culturales, te&oacute;ricos, pol&iacute;ticos incluso, para que economistas de esta tradici&oacute;n pol&iacute;tica-filos&oacute;fica pudiesen incorporarse al movimiento ecologista?<\/P><P>\tAceptando gran parte del planteamiento, Sacrist&aacute;n en su respuesta matiz&oacute; que seguramente fuera &eacute;se el caso de algunos economistas de una cierta tradici&oacute;n marxista, aqu&eacute;lla que ven&iacute;a de la vejez de Engels y que se suele asociar con la II Internacional, tendencia que, indudablemente, hab&iacute;a tenido mucho peso, pero ni incluso en este caso, pensada en todos sus aspectos, la anterior sugerencia pod&iacute;a ser aceptada sin discusi&oacute;n.  <\/P><P>\tEn su opini&oacute;n, ni siquiera el esquema transformador del Manifiesto Comunista ca&iacute;a del todo dentro del cap&iacute;tulo de los trastos viejos del marxismo. M&aacute;s caducada le parec&iacute;a la tesis de la ca&iacute;da tendencial de la tasa de beneficio que el conocido esquema sobre fuerzas productivas: &ldquo;Mientras que lo de la ca&iacute;da tendencial, dicho sea pidiendo disculpas a los economistas que yo no lo soy, pero por la lectura de los economistas, ahora ya no es susceptible siquiera de reformulaci&oacute;n, sino m&aacute;s bien digna de ser abandonada sin m&aacute;s, en cambio la noci&oacute;n de fuerzas productivas me parece en la tradici&oacute;n marxista un producto intelectual importante. Seguramente necesitado de revisi&oacute;n, pero es un concepto importante. Me parece que con eso se ha alcanzado una abstracci&oacute;n de cierta importancia, para pensar en la vida del hombre, de esta especie, y de cualquier otra especie tal vez en la tierra&rdquo;.<\/P><P>\tApuntaba Sacrist&aacute;n a continuaci&oacute;n que, por debajo de sus afirmaciones y sin querer ocultarlo, estaba, naturalmente, su personal visi&oacute;n del marxismo, &ldquo;que no tiene por qu&eacute; ser compartida con otros que se consideren tambi&eacute;n insertos en la misma tradici&oacute;n&rdquo;. Para Sacrist&aacute;n era b&aacute;sico no olvidar que Marx era un pensador muerto en 1883, a finales del siglo XIX; consiguientemente, si su legado, si su obra, ten&iacute;a importancia cient&iacute;fica entonces tendr&iacute;a &ldquo;que estar m&aacute;s o menos tan revisado como lo que hayan hecho todos los cient&iacute;ficos importantes muertos en 1883 -Maxwell, por ejemplo- o que han trabajado en 1883. Y si lo que &eacute;l ha hecho Marx no se puede tocar, refutar, rehacer, entonces es que no ten&iacute;a ning&uacute;n valor. O ten&iacute;a, nada m&aacute;s, un valor art&iacute;stico&rdquo;, sin que de esto &uacute;ltimo, advert&iacute;a, pueda colegirse desprecio alguno por obras cuyo principal aportaci&oacute;n se haya insertado en este &aacute;mbito.<\/P><P>\tSea como fuere, en su opini&oacute;n, en el caso de Marx hab&iacute;a m&aacute;s, algo m&aacute;s que unas decisivas aportaciones cient&iacute;ficas en el campo de las ciencias sociales. En Marx hab&iacute;a tambi&eacute;n el origen de una tradici&oacute;n emancipatoria (pol&iacute;tica, por tanto), no s&oacute;lo cognoscitiva (b&aacute;sicamente, en ciencias sociales), y, por tanto, &ldquo;el marxismo vivo es una tradici&oacute;n, no una teor&iacute;a, no una ciencia como se suele decir&rdquo;. Obviamente, a&ntilde;ad&iacute;a, &ldquo;nadie tiene por qu&eacute; estar de acuerdo con esto que he dicho aunque que se considere marxista por su cuenta. Y como tradici&oacute;n me parece una tradici&oacute;n muy potente, dotada de un tronco de pensamiento transformador de los m&aacute;s claros de la historia del pensamiento y capaz, naturalmente, de muchas l&iacute;neas, como toda tradici&oacute;n. A m&iacute; lo que ha hecho Marx me parece m&aacute;s bien un acto fundador de creaci&oacute;n de cultura que una creaci&oacute;n de un sistema cient&iacute;fico. Dicho as&iacute; para el l&eacute;xico de j&oacute;venes intelectuales espa&ntilde;oles, sobre todo barceloneses, de estos a&ntilde;os: se coge la visi&oacute;n del marxismo m&iacute;o, se la vuelve del rev&eacute;s, y sale la de Althusser&rdquo;.   <\/P><P>\tGiremos, pues, el marxismo sacristaniano, d&eacute;mosle la vuelta, y obtendremos la lectura de Marx por Althusser. La siguiente antolog&iacute;a pretende documentar y matizar la anterior afirmaci&oacute;n de Sacrist&aacute;n. Sin negar las n&iacute;tidas diferencias entre ambos pensadores en diversos y numerosos aspectos no siempre laterales, sin obviar las cr&iacute;ticas vertidas por Sacrist&aacute;n al autor del Pour Marx, en una aproximaci&oacute;n ajustada, fiel a los sucintos comentarios de Sacrist&aacute;n, parece que pueden verse, al mismo tiempo y sin contradicci&oacute;n, coincidencias de finalidades que no suprimen l&iacute;neas de separaci&oacute;n, inflexiones, que sin duda pueden reconocerse en la obra de estos dos importantes pensadores marxistas. Sea completa o parcial la vuelta que tengamos que darle al calcet&iacute;n del marxismo altusseriano, est&aacute; fuera de duda que ambos fil&oacute;sofos forman parte destacada de la tradici&oacute;n marxista, que ambos estuvieron firmemente vinculados a los partidos comunistas de sus pa&iacute;ses respectivos, especialmente en el caso de Sacrist&aacute;n, y que intervinieron activamente en importantes luchas pol&iacute;ticas de su &eacute;poca, aunque fuera desde variantes distintas de la tradici&oacute;n y, en ocasiones, desde posiciones incluso opuestas.  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[1453],"class_list":["post-477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan","tag-louis-althusser"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=477"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/477\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}