{"id":48,"date":"2006-03-23T00:00:00","date_gmt":"2006-03-23T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=48"},"modified":"2020-02-11T18:46:42","modified_gmt":"2020-02-11T17:46:42","slug":"tiempos-precarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=48","title":{"rendered":"Tiempos precarios"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLa vida, la salud,= el amor son precarios, \u00bfporqu\u00e9 el\u00a0\u00a0 trabajo no habr\u00eda de serlo?\u201d<\/p>\n<p>Laurence Parisot, presidenta del Movimiento de Empresas de Francia (MEDEF)<\/p>\n<p>\u201cFuera de la actualidad se encuentran los que no son el d\u00eda: los vencidos, = los extravagantes, los proletarios\u201d. Hoy la condici\u00f3n obrera se encuentra aun m\u00e1s fuera de la actualidad que cuando Miguel Espinosa escribiese estas palabras en su amarga novela \u201cLa fea burgues\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy el mundo del trabajo est\u00e1 sumergido, invisibilizado incluso sem\u00e1nticamente: es curioso, por ejemplo, que incluso organizaciones \u201cfilantr\u00f3picas\u201d como Amnist\u00eda Internacional o Greenpeace hayan adoptado la misma musiquilla de ocultaci\u00f3n y dispon= gan de flamantes \u201cdepartamentos de recursos humanos\u201d. El trabajo humano, en cuanto recurso, dej\u00f3 de ser sujeto social y \u201cpas\u00f3 a ser organizado por la empresa-capital y la sociedad-econom\u00eda\u201d1.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se trata aqu\u00ed, por tanto, de hablar de lo innombrable y contribuir al paciente trabajo de desocultaci\u00f3n. Se trata de escaparnos de la tela= ra\u00f1a locuaz, del ruido dominante que esconde nuestras vidas.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 BUSCAR TRA= BAJO HOY<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cMujer ecuatoriana trabajadora y responsable se ofrece para trabajar por horas en cuidado de ni\u00f1os, cuidado de ancianos, limpieza, plancha o cocina espa\u00f1ola sencilla. Experiencia y referencias demostrables\u201d<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En Madrid anuncios como \u00e9ste pueden encontrarse en una marquesina de autobuses, en un supermercado, o en una tienda de fotocopias. Hoy el trabajo puede buscarse en cualquier sitio. En cualquier sitio menos, obviamente, en= una oficina del INEM. Al INEM se va, con los dedos cruzados y encomend\u00e1n= dose a la fortuna, a solicitar la prestaci\u00f3n o el subsidio de desempleo o= por razones de fuerza mayor, pero de ninguna manera a algo que tenga que ver con encontrar trabajo.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La selva que se inaugurara oficialmente con la reforma laboral del a\u00f1o = 94, legalizando las ETT y las agencias privadas de colocaci\u00f3n, est&amp;aacut= e; ya densamente poblada. Sanguijuelas grandes y peque\u00f1as, pira\u00f1= as de todos los colores, buitres de todos los tama\u00f1os. Y se ha producid= o y se est\u00e1 produciendo una hibridaci\u00f3n, una combinaci\u00f3n de formas diversas de depredaci\u00f3n laboral que parece no tener fin.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno se puede encontrar con ejemplares transg\u00e9nicos, productos de la mutaci\u00f3n e ingenier\u00eda laboral, como\u00a0 el siguiente: para trabajar de reponedor, primero vas a una ONG (primer despacho y primera entrevista) que pasa sus datos a una empresa que se dedica a \u201cgestionar\u201d mano de obra (segundo despacho y segunda entrevista), que a su vez intermedia con la subcontrata (tercer despacho, tercera entrevista y con suerte destino definitivo) que se encarga de la reposici\u00f3n de mercanc\u00edas en = la gran superficie comercial correspondiente (cuarta empresa o mejor dicho ente celestial, principio y fin de la Creaci\u00f3n e inaccesible por definici\u00f3n para el mortal aspirante a reponedor).<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un ej\u00e9rcito desarmado de precarios recorre incansable, de una punta a la otra, las grandes ciudades pertrechados de curr\u00edculum y sonrisas telef\u00f3nicas. O rellenan formularios en los que las empresas trafican= tes de trabajadores, como es el caso del Grupo Avanza-Recursos Humanos, incluye= n, bajo el ep\u00edgrafe \u201cReferencias profesionales y personales (imprescindible cumplimentarlo)\u201d, la pregunta sobre las empresas anteriores en las que el solicitante de empleo estuvo y <i>el motivo del ce= se. <\/i>Est\u00e1 mucho m\u00e1s cerca de lo que imaginamos (si no lo estamos ya, en este brutal retorno a la prehistoria del movimiento obrero) aquello que contara Edward P. Thompson en La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra: \u201cSe estableci\u00f3 un pacto entre los patronos y uno de sus primer= os art\u00edculos fue que ning\u00fan amo deb\u00eda emplear a un hombre hasta que hubiese averiguado si su \u00faltimo patrono le hab\u00eda despedido\u201d2= .<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Orientador= es de empleo, orientadores sociolaborales, monitores, integradores, mediadores, gabinetes psicopedag\u00f3gicos, trabajadores y educadores sociales, una divisi\u00f3n de trabajadores, precarios en su gran mayor\u00eda, que compone la floreciente \u201cindustria de lo social\u201d, se encarga de = explicarle a otros tan o m\u00e1s precarios la \u201cimportancia del curr\u00edculum\u201d. \u201cTienes que saber venderte\u201d repiten, muchos, con palabras insensatas la papilla culpabilizadora fabricada en la batidora del poder.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las empresas mientras tanto van refinando sus procedimientos de selecci\u00f3= n. La entrevista colectiva es uno de ellos, con sus preguntas desconcertantes = para cada uno de los integrantes del grupo \u201c\u00bfC\u00f3mo te ves den= tro de 10 a\u00f1os?\u201d. Aunque las empresas m\u00e1s innovadoras han incorporado el original m\u00e9todo del curso de formaci\u00f3n-selecci\u00f3n, o sea 2 o 3 d\u00edas \u201cform\u00e1ndote\u201d gratis, y siendo observado previamente a la realizaci\u00f3n del ansiado contrato. Y todo esto no para trabajar de directivo, como los protagonistas de El M\u00e9todo, sino para ganar la friolera de 600 o 700 euros mensuales.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las din\u00e1micas de grupo han hecho furor entre los procedimientos de selecci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n dijo que las empresas eran retr\u00f3gradas o jer\u00e1rquicas?. Ahora se lleva mucho la t\u00e9cnica participativa. Sobre todo profesionales precarios del gremio educativo se encargan de trasladar a las empresas todo el potencial horizon= tal y participativo incubado en los movimientos de renovaci\u00f3n pedag\u00f3gica o en los movimientos sociales alternativos. Inteligencia emocional, participaci\u00f3n y \u201chorizontalidad\u201d&#8230;. al servi= cio de la competencia entre los parados-precarios y el darwinismo empresarial. = Las empresas de la guerra capturando y deglutiendo las creaciones y los aprendizajes del movimiento contra la guerra&#8230;<\/p>\n<p>Otra invenci\u00f3n notable es el \u201ctel\u00e9fono del candidato\u201d = que han fabulado, en su inagotable creatividad, sobre todo las grandes empresas como por ejemplo Atento. Si no te llaman y te inquieta que no te llamen, ha= zlo t\u00fa. All\u00ed la empresa, sin que siquiera un encargado se manche = la voz, te comunicar\u00e1, a trav\u00e9s de otro trabajador, casi con toda seguridad precario, que \u201cno has superado el proceso de selecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&amp;= nbsp;<\/p>\n<p>El dic= cionario nos indica que traficar es sin\u00f3nimo de comerciar. Y el etimol\u00f3gico de Corominas encuentra su origen en \u201ctransficare\u201d (manosear). Pues bien, las pr\u00e1cticas de selecci\u00f3n y contrataci\u00f3n hoy vigentes y dominantes en lo que respecta al menos a parados y precarios pueden denominarse, sin exageraci\u00f3n alguna, de tr\u00e1fico de trabajadores. Tr\u00e1fic= o, en su doble sentido, de comerciar y tambi\u00e9n de manosear.<\/p>\n<p>&amp;= nbsp;<\/p>\n<p>Interrumpamos ya la muestra de pr\u00e1cticas \u201cimaginativas\u201d de las empresas y avancemos una primera conclusi\u00f3n. La \u201cgesti\u00f3n\u201d de recursos humanos o del \u201cmercado de trabajo\u201d no es un dato m\u00e1s, un simple episod= io de la dominaci\u00f3n del capital sobre el trabajo. Con demasiada frecuen= cia los sindicalistas oficiales y \u201cla izquierda\u201d sustituyen el an\u00e1lisis por la contabilidad, la comprensi\u00f3n global por el economicismo, las relaciones sociales por la estad\u00edstica.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cEl proceso de producci\u00f3n capitalista se presenta como <i>proceso de apropiaci\u00f3n capitalista de la fuerza de trabajo<\/i>: que ya <i>no es simple compra de esta mercanc\u00eda<\/i>, sino reducci\u00f3n de su naturaleza particular bajo el dominio propio; no ser\u00e1 nunca m&amp;aacute= ;s acto de intercambio individual, sino <i>proceso de violencia social<\/i>; <i>no solo explotaci\u00f3n sino control de la explotaci\u00f3n<\/i>\u201d3.\u00a0 Mario Tronti identifica la natural= eza de \u201cesa mercanc\u00eda peculiar que es la fuerza de trabajo\u201d y el nervio que cualifica la relaci\u00f3n obrero-capital: violencia, control, poder en definitiva.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La externalizaci\u00f3n, la subcontrataci\u00f3n, la flexibilidad, la precariedad laborales no son simplemente las consecuencias procesales de la producci\u00f3n flexible. Son, en primer lugar, un instrumento de dominio= y de planificaci\u00f3n del dominio sobre la clase obrera. El \u201cuso capitalista de la clase obrera\u201d, pr\u00e1cticamente a conveniencia = en este momento hist\u00f3rico, expresa en un espejo invertido la radical ausencia de poder social por parte de los trabajadores.<\/p>\n<p>&amp;= nbsp;<\/p>\n<p>&amp;= nbsp;<\/p>\n<p>&amp;iques= t;MERCADO DE TRABAJO O DE TRABAJADORES?<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0= \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cVed aqu\u00ed el mocer\u00edo. A ver \u00bfqui\u00e9n compra<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 este de pocos a\u00f1os, de la tierra<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 del pan, de buen ri\u00f1\u00f3n, de mano sobria<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 para la siega; este otro, de la tierra<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 del vino, algo coplero, de tan corta<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 talla y tan fuerte brazo, el que m\u00e1s rinde<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 en el traj\u00edn del acarreo? \u00a1Cosa<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 regalada!<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Claudio Rodr\u00edguez: \u201cLa contrata de mozos\u201d<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Agucemos el o\u00eddo. Escucharemos hablar a trabajadores \u201cmondos y lirondos\u201d con naturalidad pasmosa de \u201cel mercado\u201d. El mercado, como una fuerza tel\u00farica, ineluctable, sagrada. El mercado = como un dios regulador de haciendas y vidas. Y el mercado de trabajo como otra parcela m\u00e1s del gran latifundio de los hados.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la sociedad capitalista \u201cel trabajador queda rebajado a mercanc&amp;iacut= e;a, a la m\u00e1s miserable de todas las mercanc\u00edas\u201d4. En el capital= ismo, el trabajo, como plasmara vigorosamente Marx, \u201cno s\u00f3lo produce mercanc\u00edas, se produce tambi\u00e9n a s\u00ed mismo y al obrero = como mercanc\u00eda\u201d. Esta certeza, que constitu\u00eda un conocimiento acumulado por los obreros a trav\u00e9s de la historia y transmitido generacionalmente, ha sido arrumbada en los \u00faltimos a\u00f1os. Hoy= es f\u00e1cil encontrarse a licenciados universitarios que, a pesar de tener= que malvivir durante a\u00f1os como teleoperadores, se abonan al \u201cmito = de la transitoriedad\u201d5 y a la ficci\u00f3n de la libertad de trabajo.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Frente al autismo de quienes se enrolan (e intentan enrolar a los dem\u00e1s) en= el enga\u00f1o de la \u201cdemocratizaci\u00f3n\u201d del mercado de trabajo, hay que volver al principio, a las certidumbres elementales. \u201cAqu\u00ed no hay derecho al trabajo sino permiso de trabajo por pa= rte de los empresarios; el derecho del empresario a obtener plusval\u00eda ti= ene m\u00e1s fuerza que el derecho al trabajo y a un salario digno de todos l= os trabajadores\u201d6.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El problema no es que \u201cel mercado de trabajo funcione mal\u201d, sino q= ue el trabajo mismo constituya un mercado. Salirse de \u201cla calandria dominante\u201d es una condici\u00f3n indispensable siquiera para imagin= ar una sociedad distinta en la que el trabajo se libere del yugo del salario y= de la alienaci\u00f3n, y se atreva a preguntarse \u201cqu\u00e9, para qu\u00e9 y con qu\u00e9 consecuencias se produce\u201d7.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 LA NATURALIZACI\u00d3N DE LA PRECARIEDAD<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vivir en ascuas. Vivir en la permanente vulnerabilidad, en la adaptaci\u00f3n continua, en la ansiedad sistem\u00e1tica. Vivir en el presente perpetuo,= en la desmemoria hist\u00f3rica, en el narcisismo tramposo del consumo. As\u00ed nos quieren, as\u00ed nos tienen.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El poder fabrica nociones funcionales al totalitarismo de mercado que va imponiendo. Educaci\u00f3n permanente, formaci\u00f3n continua, sociedad del conocimiento, calidad total, empleabilidad&#8230; La adaptabilidad se convi= erte en una \u201cvirtud teologal\u201d8 al servicio del capitalismo flexible, de la producci&amp;oacut= e;n especializada, de la multiplicaci\u00f3n milagrosa de las mercanc\u00ed= as.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mentalidad precaria y sumisa: a su creaci\u00f3n se han dedicado en la \u00faltima d\u00e9cada. Han conseguido normalizar, naturalizar la incertidumbre. Han conseguido que seamos incapaces de pensar otro mundo, de luchar por otro es= tado de cosas. Nos han hecho esclavos de nuestros contratos por renovar, de nues= tras hipotecas eternas. Y todo ello mientras compr\u00e1bamos su imaginario: h= an logrado que confundamos nuestro progreso con la expansi\u00f3n de sus gra= ndes superficies comerciales, nuestra autonom\u00eda personal con sus negocios telef\u00f3nicos o bancarios, nuestras derrotas con sus victorias.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al fin acabamos aprendiendo en nuestros cuerpos magullados lo que significaba = la palabra flexibilidad que invocaban continuamente. Supimos que flexibilidad ten\u00eda infinitos sin\u00f3nimos: contrato basura, subcontrata, movilidad, accidente laboral, despido, individualismo&#8230;<\/p>\n<p>&amp;= nbsp;\u00a0 Precariedad y competencia se funden en un solo cuerpo, se hacen indistinguibles. El pod= er moviliza todos sus instrumentos de reproducci\u00f3n ideol\u00f3gica y cultural para afianzar los nuevos \u201cparadigmas\u201d: educar para la precariedad y para la competencia se convierte en uno de sus objetivos fund= amentales. En la Universidad las empresas se introducen con fuerza, seleccionando y fidelizando a la clase dirigente del futuro, la que tendr\u00e1 que hacer frente a las consecuencias (y convulsiones) de la sociedad precaria \u201cmadura\u201d.\u00a0 En los concursos de televisi\u00f3n se aprenden las reglas b\u00e1sicas del to= dos contra todos: importancia de la doblez y de la delaci\u00f3n, necesidad de una estrategia competitiva, l\u00f3gica de el-ganador-se-lo-lleva-todo; y\u00a0 las empresas no tienen dema= siadas dificultades al introducir sus mecanismos de divisi\u00f3n, de incentivos= y negociaci\u00f3n individuales.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cAdq= uirir experiencia laboral equivale a imitar a Ulises, hacerse astuto, doctorarse = en raz\u00f3n instrumental, endurecerse frente al fracaso del otro. La ruptu= ra con el \u201cnosotros\u201d es una prueba de madurez emocional\u201d9. El psiquiatra Guillermo Rendueles ha analizado l\u00facidamente las transformaciones qu= e se producen en esta situaci\u00f3n de posesi\u00f3n del trabajador por el mercado. El yo oportunista se afirma para sobrevivir en el caos mercantil. =<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cYa sabes, aqu\u00ed comes o te comen\u201d: todos los pececitos de la precariedad repitiendo las met\u00e1foras de los tiburones, participando = de los juegos suicidas de la selecci\u00f3n natural dise\u00f1ados en sus casinos, en sus clubes de golf, en sus residencias de campo.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ser explotado no garantiza la conciencia de serlo, ni de sentirse explotado. \u201cEl sentimiento de explotaci\u00f3n, que constitu\u00eda uno de l= os motores de la identidad obrera, sigue vigente. Pero se vive ahora de modo individual, sin conexi\u00f3n con la colectividad\u201d10. El poder con= sigue que desaparezca de la subjetividad obrera cualquier vestigio de clase. Son mayor\u00eda los precarios que se sienten \u201cclase media\u201d, que alejan su autoidentificaci\u00f3n de cualquier referencia que huela a obr= ero o sue\u00f1an incluso con el \u00e9xito individual del peque\u00f1o j= efe.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La identidad obrera, como afirman Beaud y Piafoux, queda desestabilizada, es arrinconada como un trasto viejo y conflictivo. Los contestatarios molestan: los que plantan cara son \u201cpiantes\u201d, protestones, \u201cest\u00e1n todo el d\u00eda quej\u00e1ndose\u201d.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El poder consigue eliminar el rastro del conflicto. Y el lenguaje de ellos y el nuestro va reflejando ese blanqueo de la explotaci\u00f3n, esa adulteraci\u00f3n de la realidad. Los empresarios ahora ya no son tales, = sino emprendedores. Ahora ya no te despiden, se te termina el contrato.\u00a0 Y las representaciones discursivas= de la precariedad adoptan las met\u00e1foras de los juegos de azar (golpe de fortuna, suerte, ganar-perder, val\u00eda personal, n\u00f3madas..)11. La fuerza del destino retorna de su estado hist\u00f3rico durmiente para legitimar el capitalismo global.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A menudo hemos idealizado el nomadismo de este nuevo proletariado: n\u00f3m= adas que protagonizan el \u00e9xodo de la Ciudad de las Mercanc\u00edas&#8230; P= ero \u00bfqu\u00e9 \u00e9xodo es posible en estas condiciones? \u00bfHa= cia donde? Llamamos n\u00f3madas voluntarios a los que no son sino condenados= a la trayectoria err\u00e1tica, a la biograf\u00eda rota, al yo maleable.\u00a0 Y nuestra hip\u00f3tesis, deseosa de hallar sujetos antagonistas, no es sino una ma= la r\u00e9plica del viejo clich\u00e9: la\u201ccr\u00edtica artistaR= 21; de mayo del 68 12= . Pero el poder demostr\u00f3 ya sobradamente que es capaz de incorporar e incluso de ingerir como nueva vitamina la cr\u00edtica artista: los cacho= rros de la revoluci\u00f3n del 68, que cambiaron los adoquines de la barricada= por los adosados de Majadahonda, convirtieron la incertidumbre bohemia en precariedad sistem\u00e1tica, la cr\u00edtica a la cadena de montaje en carrusel espectacular de las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero la explotaci\u00f3n y el miedo siguen ah\u00ed, el saqueo de las vidas precarias contin\u00faa, y ni todos los videoclip del mundo son capaces de cerrar esa herida latente. El descubrimiento de la impotencia personal y colectiva se \u201cresuelve\u201d en la cl\u00ednica del psic\u00f3lo= go. \u201cEl nuevo fantasma que recorre Europa no tiene un mundo nuevo en su c= oraz\u00f3n sino una enfermedad del alma que ha sido bautizada en el \u00e1mbito anglosaj\u00f3n como mobbing (en castellano, acoso moral)&#8230;. El mobbing = es la caricatura del malestar laboral tradicional, un absurdo relato psiquiatrizado de las formas cl\u00e1sicas de fatiga o estr\u00e9s labo= ral una vez descontextualizadas y expurgadas de su relaci\u00f3n con la estructura de clases\u201d13.<\/p>\n<p>&amp;= nbsp;\u00a0 El Marx corrosivo afirmaba que la Econom\u00eda Pol\u00edtica consideraba = al obrero \u201ccomo un caballo cualquiera que debe ganar lo suficiente para poder trabajar. No lo considera en sus momentos de descanso como hombre, si= no que deja este cuidado a la justicia, a los m\u00e9dicos, a la religi\u00f3n, a los cuadros estad\u00edsticos, a la polic\u00eda y al alguacil de pobres\u201d. Y en nuestros d\u00edas habr\u00eda que a\u00f1adir a la n\u00f3mina de vigilantes de nuestro descanso al menos= , a la televisi\u00f3n, a la publicidad y a las nuevas generaciones de alguacile= s de pobres, y de entre ellos la legi\u00f3n de los psi..<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Enfrent&amp;ea= cute;monos a la precariedad soportando las verdades, sin \u00e9picas postizas. Pero siendo capaces al mismo tiempo de eludir el riesgo del nihilismo, el peligro del \u201cno se puede hacer nada\u201d. El precariado no es una simple bo= la de billar del capital. No es s\u00f3lo sujeto paciente, sujeto doliente. \u201cEl sujeto es al mismo tiempo producto y productivo, constituido en y constitutivo de las vastas redes del trabajo social\u201d14.\u00a0 Rastrear las huellas de una concie= ncia de la precariedad, recorrer \u201cel camino que va de la clase respecto del capital a la clase para si misma\u201d15, encontrar las peque\u00f1as veredas donde se produce e hibrida una subjetividad revolucionaria. Resistir, convencidos de que\u201d= ;el trabajo vivo es una simiente que yace a la espera bajo la nieve\u201d.<\/p>\n<p>LA G= RAN TRANSFORMACI\u00d3N<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Globalizac= i\u00f3n, neoliberalismo, posfordismo, categor\u00edas-tentativas de interpretaci\u00f3n de la Gran Transformaci\u00f3n. Nos aproximamos intentando ponerle nombre a nuestro marasmo, a la derrota, al aplastamiento= de las clases populares, a los posibles reagrupamientos para volver a una lucha que no sea simple rutina de supervivientes.<\/p>\n<p>&amp;= nbsp;\u00a0 Se ha producido un prolongado golpe de estado contra el trabajo vivo, contra la inteligencia colectiva, del que la guerra de Irak (y las que vienen) no son sino el intento de reproducci\u00f3n del dominio por otros medios. Una subversi\u00f3n de las clases parasitarias para embridar el potencial exp= losivo que suponen la simple posibilidad de reapropiaci\u00f3n colectiva de los productos de la cooperaci\u00f3n humana (la biogen\u00e9tica o la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, por ejemplo), la conciencia de colapso ecol\u00f3gico producido por el capitalismo o la repugnancia de los puebl= os colonizados frente al pertinaz imperialismo.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cLa m\u00e1s superficial mirada del ser social muestra la indisoluble articulaci\u00f3n entre sus categor\u00edas decisivas, tales como las de trabajo, lenguaje, cooperaci\u00f3n y divisi\u00f3n del trabajo\u201d16. El capitalis= mo \u00a0cierra el c\u00edrculo de subordinaci\u00f3n de esas capacidades humanas. Algunos autores, tratando= de explicitar, la nueva calidad del r\u00e9gimen de dominaci\u00f3n afirman que \u201cel capitalismo global funciona como un proyecto ling\u00fc\u00edstico\u201d.\u00a0 Otros, como Marco Revelli, apuntan a \u201cuna nueva sumisi\u00f3= n de cualidades gen\u00e9ricamente humanas a la l\u00f3gica de la empresa\u201d. La plusval\u00eda absoluta, la subsunci\u00f3n de la sociedad en el capital de la que hablase Marx pasa de tendencia a tangibili= dad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es ah\u00ed, en ese proyecto totalitario del capitalismo, donde podemos interpretar la precariedad del trabajo y de las vidas. En la globalizaci\u00f3n capitalista todo el trabajo tiende a la precariedad. La globalizaci\u00f3n es una pol\u00edtica de clase que busca una subordin= aci\u00f3n permanente del trabajo vivo y la deconstrucci\u00f3n del trabajo como suj= eto social. La deslocalizaci\u00f3n, la externalizaci\u00f3n o la calidad t= otal son algunas de las excrecencias, las palabras que forman la \u201cl\u00edrica\u201d embellecedora de esta voluntad de poder del capital. En este sentido podr\u00edamos decir que \u201cel telem\u00e1rketing no es un sector econ\u00f3mico sino una estrategia empresarial concreta de precarizaci\u00f3n y flexibilizaci\u00f3n de grandes segmentos de la fuerza de trabajo a trav\u00e9s de la externaliza= ci\u00f3n\u201d17.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la globalizaci\u00f3n todo el trabajo deviene potencialmente precario. El capital, al menos durante algunas d\u00e9cadas (el l\u00edmite temporal= de la desruralizaci\u00f3n del que habla Wallerstein), puede seguir\u00a0 hallando nichos laborales m&amp;aacute= ;s precarios que los anteriores con la \u00fanica frontera material de garantizar las necesidades de reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed nos encontramos que mientras la l\u00f3gica asalariada del trabajo sigue siendo\u00a0 un dogma incuestionabl= e sin embargo se produce una descualificaci\u00f3n creciente del mismo. El nuevo voluntariado, por ejemplo, \u201ccrecer\u00eda a la sombra de la precariedad\u201d. \u201cNo es casual que la \u201cexplosi\u00f3n\u0336= 1; del voluntariado se solape en su inicio con una crisis del mercado laboral\u201d18. El capital consigue incluso convertir \u201cel altruismo\u201d en una pun= ta de lanza m\u00e1s de la precarizaci\u00f3n del trabajo, ataviada en este caso con los retales ret\u00f3ricos de la \u201ceconom\u00eda social y solidaria\u201d que apenas alcanza a tapar sus desnudeces.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Otro ejemplo revelador de la capacidad del sistema social imperante para subordi= nar todas las facetas de la vida y las iniciativas de cambio social a la l\u00f3gica precarizadora es lo que ocurre con la crisis de los cuidados. \u201cLa crisis de los cuidados no se convierte en un desencadenante para exigir un modelo de organizaci\u00f3n social que priorice las necesidades= de las personas, sino que se est\u00e1 convirtiendo en un motor de generaci\u00f3n de m\u00e1s precariedad\u201d19.<\/p>\n<p>&amp;= nbsp;\u00a0 Los precarios son precarizados y precarizan a su vez tambi\u00e9n. En \u201c= la precariedad se entrecruzan numerosos ejes de poder: la clase y el g\u00e9nero, pero tambi\u00e9n la etnia y el pa\u00eds de origen o de residencia, entre otros\u201d. Pero el poder exalta las pol\u00edticas de identidad consiguiendo al mismo tiempo segmentos espec\u00edficos de merc= ado y competidores entre s\u00ed por las migajas de seguridad laboral y socia= l. La superposici\u00f3n de identidades se convierte en pol\u00edtica comercial y en estrategia de divisi\u00f3n de clase, simult\u00e1neamen= te.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los j\u00f3venes, sin testigo de lucha, desconf\u00edan del movimiento obre= ro cl\u00e1sico que \u201cya no parece proporcionar una esperanza colectiva= y que, incluso, parece encerrarles en un mundo viejo, en el que las palabras sociales ya no aferran realidad\u201d20. Los inmigrantes sufren el turbio racismo de otros obreros \u201cnativos\u201d agarrotados por el fantasma y el riesgo de la subproletarizaci\u00f3n. Todos contra todos en este baile de m\u00e1sca= ras de las identidades m\u00faltiples de la posmodernidad.<\/p>\n<p>&amp;n= bsp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El consentimiento de la precarizaci\u00f3n creciente no es producto solo ni fundamentalmente de la \u201cseducci\u00f3n del esp\u00edritu del nuevo capitalismo\u201d, sino el resultado de un entramado complejo de\u00a0 violencia econ\u00f3mica, social, simb\u00f3lica y cultural.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La precariedad, la condici\u00f3n social obrera, puede sacudirse la opresi\u00f3n e interpretar el deseo general de la emancipaci\u00f3n humana. La verdad universal es enteramente subjetiva, unilateral como se encargan de recordarnos Zizek y Badiou. El surgimiento singular de la verda= d de la barbarie contempor\u00e1nea puede incubarse en los sujetos precarios: = el movimiento antiglobalizaci\u00f3n y contra la guerra fue en su inicio, precisamente, una primera tentativa de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>&amp;nb= sp;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 S\u00f3lo en la ternura y el coraje de los despose\u00eddos, que retratase magistralmente Charlie Chaplin, se encuentra la esperanza de otro mundo .<\/p>\n<p>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/p>\n<ol>\n<li>\u201cLos l\u00edmites epistemol\u00f3gico= s de los an\u00e1lisis sobre el trabajo\u201d, de Lina Gavira. Sociolog\u00eda del Trabajo n\u00famero 34.<\/li>\n<li>Obra esencial, de\u00a0 \u201cEdward P. ThompsonR= 21; .Editorial Cr\u00edtica.<\/li>\n<li>Obreros y capital, de Mario Tronti. Editorial A= kal.<\/li>\n<li>Manuscritos de Econom\u00eda y Filosof&amp;iacute= ;a, de Karl Marx. Editorial Alianza.<\/li>\n<li>El telem\u00e1rketing en Espa\u00f1a, de An= gel Luis Lara. Sociolog\u00eda del Trabajo n\u00famero 49.<\/li>\n<li>El empleo precario, de Andr\u00e9s Bilbao. Introducci\u00f3n del CAES. Editorial Los Libros de la Catarata.<\/li>\n<li>Manifiesto contra el trabajo, del Grupo Krisis. Editorial Virus.<\/li>\n<li>M\u00e1s all\u00e1 del siglo XX, de Marco R= evelli. El Viejo Topo.<\/li>\n<li>Egolatr\u00eda, de Guillermo Rendueles. Publi= cado en <a>www.rebelion.org<\/a><\/li>\n<li>\u00a0\u201cA vueltas con la condici\u00f3n obrera\u201d, de Stephane Beaud y Michel Pialoux, en Sociolog\u00eda del Trabajo, n\u00famero 52.<\/li>\n<li>Representaciones discursivas de la precariedad,= de Ana Mar\u00eda Rivas Rivas. Publicado en Jornadas de Econom\u00eda Cr\u00edtica. <a>http:\/\/www.ucm.= es\/info\/ec\/<\/a><\/li>\n<li>El nuevo esp\u00edritu del capitalismo, de Boltanski y Chiapello. Editorial Akal.<\/li>\n<li>Guillermo Rendueles, obra citada.<\/li>\n<li>El trabajo de Dionisos, de Antonio Negri y Mich= ael Hardt. Editorial Akal.<\/li>\n<li>Historia y consciencia de clase, de Georg Luk\u00e1cs. Editorial Grijalbo.<\/li>\n<li>Ontolog\u00eda del ser social, de Georg Luk\u00e1cs. Editorial Herramienta.<\/li>\n<li>Angel Luis Lara, obra citada.<\/li>\n<li>Voluntariado y precariedad, de \u00c1ngel Zur= do Alaguero, en Sociolog\u00eda del Trabajo n\u00famero 52.<\/li>\n<li>La crisis de los cuidados: precariedad a flor de piel, de Sira del R\u00edo, en Rescoldos n\u00famero 9.<\/li>\n<li>Obreros sin clase social de Stephane Beaud y Mi= chel Pialoux.\u00a0 Trabajadores precarios, de Rafael D\u00edaz-Salazar. Ediciones HOAC.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&amp;= nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;=_NextPart_01C64D29.226F8690 Content-Location: file:\/\/\/C:\/171B027F\/TIEMPOS_PRECARIOS_1__archivos\/header.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text\/html; charset=\u00bbus-ascii\u00bb<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>PAGE=<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>PAGE= \u00a0 8<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&#8212;&#8212;=_NextPart_01C64D29.226F8690 Content-Location: file:\/\/\/C:\/171B027F\/TIEMPOS_PRECARIOS_1__archivos\/filelist.xml Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text\/xml; charset=\u00bbutf-8&#8243; &#8212;&#8212;=_NextPart_01C64D29.226F8690&#8211;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;La vida, la salud,=  el amor son precarios, &iquest;porqu&eacute; el   trabajo no habr&iacute;a de serlo?&#8221;<\/p>\n<p> Laurence Parisot, presidenta del Movimiento de Empresas de Francia (MEDEF)<\/p>\n<p>            &#8220;Fuera de la actualidad se encuentran los que no son el d&iacute;a: los vencidos, = los extravagantes, los proletarios&#8221;. Hoy la condici&oacute;n obrera se encuentra aun m&aacute;s fuera de la actualidad que cuando Miguel Espinosa escribiese estas palabras en su amarga novela &#8220;La fea burgues&iacute;a&#8221;. <\/p>\n<p> &amp;nb= sp;          Hoy el mundo del trabajo est&aacute; sumergido, invisibilizado incluso sem&aacute;nticamente: es curioso, por ejemplo, que incluso organizaciones &#8220;filantr&oacute;picas&#8221; como Amnist&iacute;a Internacional o Greenpeace hayan adoptado la misma musiquilla de ocultaci&oacute;n y dispon= gan de flamantes &#8220;departamentos de recursos humanos&#8221;. El trabajo humano, en cuanto recurso, dej&oacute; de ser sujeto social y &#8220;pas&oacute; a ser organizado por la empresa-capital y la sociedad-econom&iacute;a&#8221;1.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-48","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/48","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=48"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/48\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=48"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=48"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=48"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}