{"id":483,"date":"2006-10-22T00:00:00","date_gmt":"2006-10-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=483"},"modified":"2020-02-28T10:56:56","modified_gmt":"2020-02-28T09:56:56","slug":"microcredito-macro-problemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=483","title":{"rendered":"Microcr\u00e9dito, macro problemas"},"content":{"rendered":"<p>El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Muhammad Yunus, considerado el padre del microcr\u00e9dito, sobreviene en un momento en que el microcr\u00e9dito se ha convertido en una especie de religi\u00f3n para muchas personas con poder, fortuna o fama.\u00a0 Hillary Clinton habla regularmente sobre su viaje a Bangladesh, patria de Yunus, donde se sinti\u00f3 \u00abinspirada por el poder de estos pr\u00e9stamos que ayudan incluso a las mujeres m\u00e1s pobres a iniciar negocios, permitiendo que sus familias -y sus comunidades- salgan de la pobreza\u00bb.<\/p>\n<p>Al igual que la liberal Clinton, el neoconservador Pa\u00fal Wolfowitz, ahora presidente del Banco Mundial, tambi\u00e9n se ha sumado a la religi\u00f3n, luego de un reciente viaje al estado de Andhra Pradesh, de la India. \u00a0Con el fervor del convertido, \u00e9l habla del \u00abpoder transformador\u00bb del \u00a0microfinanciamiento: \u00a0\u00abPens\u00e9 que quiz\u00e1 \u00e9ste era un solo proyecto exitoso en una aldea, pero entonces fui a la aldea siguiente y encontr\u00e9 la misma historia. \u00a0Esa noche, encontr\u00e9 m\u00e1s de cien mujeres l\u00edderes de grupos de autoayuda, y me di cuenta que este programa estaba abriendo oportunidades para las mujeres pobres y sus familias en todo un estado de 75 millones de personas\u00bb.<\/p>\n<p>No cabe duda que Yunus, economista de Bangladesh, concibi\u00f3 una idea ganadora que ha transformado las vidas de muchos millones de mujeres pobres, y quiz\u00e1s solo por eso, \u00e9l merece el premio Nobel. \u00a0Pero Yunus -por lo menos el joven Yunus, que al inici\u00f3 no contaba con la ayuda de instituciones globales- no ve\u00eda su Banco Grameen como panacea. \u00a0Son otros, como el Banco Mundial y las Naciones Unidas, quienes lo han elevado a ese estatus (y, algunos dicen que a Yunus tambi\u00e9n le han convencido que es una panacea), de modo que el microcr\u00e9dito se presenta ahora como una v\u00eda del desarrollo relativamente indoloro. \u00a0Mediante su din\u00e1mica que establece la responsabilidad colectiva del reembolso de un grupo de mujeres prestatarias, es cierto que el microcr\u00e9dito ha permitido de hecho a muchas mujeres pobres revertir la pobreza aguda. \u00a0Toda vez, son principalmente las moderadamente pobres, m\u00e1s que las muy pobres, quienes se benefician de ello, y son pocas quienes pueden afirmar que han salido permanentemente de la inestabilidad de la pobreza. \u00a0Asimismo, no muchas pretender\u00edan que el grado de autosuficiencia y la capacidad de enviar sus ni\u00f1os a la escuela, que resulta del microcr\u00e9dito, sean indicadores de haber escaldo a niveles de prosperidad de la clase media. \u00a0Como lo anota la periodista econ\u00f3mica, Gina Neff, \u00abdespu\u00e9s de 8 a\u00f1os de pedir pr\u00e9stamos, el 55% de los hogares de Grameen todav\u00eda no puede resolver sus necesidades alimenticias b\u00e1sicas; de modo que muchas mujeres utilizan sus pr\u00e9stamos para comprar alimentos, en lugar de invertirlos en un negocio\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, Thomas Dichter, quien ha estudiado el fen\u00f3meno a fondo, afirma que la idea de que el microfinanciamiento permite que sus beneficiarios pasen de la pobreza a ser microempresarios est\u00e1 inflada. \u00a0Al esbozar la din\u00e1mica del microcr\u00e9dito, \u00a0Dichter sostiene: \u00abSucede que los clientes con la mayor experiencia comenzaron utilizando sus propios recursos, y aunque no han progresado mucho -y no pueden, porque el mercado es sencillamente demasiado limitado- tienen un volumen de ventas suficiente como para seguir comprando y vendiendo, y probablemente lo har\u00edan con o sin el microcr\u00e9dito. \u00a0Para ellos, los pr\u00e9stamos se desv\u00edan a menudo\u00a0 al consumo, al contar de pronto con un monto relativamente grande, un lujo que no les permite su volumen diario de ventas\u00bb. \u00a0Concluye: \u00abdefinitivamente, el microcr\u00e9dito no ha hecho lo que la mayor\u00eda de entusiastas del microcr\u00e9dito pretenden que puede hacer: funcionar como capital dirigido al aumento de la renta de una actividad empresarial\u00bb.<\/p>\n<p>De all\u00ed, la gran paradoja del microcr\u00e9dito, como lo expresa Dichter, que: \u00abes poco lo que la gente m\u00e1s pobre puede hacer productivamente con el cr\u00e9dito; y quienes pueden hacer m\u00e1s, en realidad no necesitan tanto el microcr\u00e9dito, sino cantidades m\u00e1s grandes, con condiciones de cr\u00e9dito distintas (a menudo a m\u00e1s largo plazo)\u00bb.<\/p>\n<p>En otras palabras, el microcr\u00e9dito es una gran herramienta como estrategia de supervivencia, pero no es la clave del desarrollo, que exige no solamente inversiones masivas, intensivas en capital, y dirigidas por el Estado, para construir industrias, sino tambi\u00e9n atacar frontalmente las estructuras de la desigualdad, tales como la propiedad concentrada de la tierra, que sistem\u00e1ticamente privan de recursos a los pobres para escapar de la pobreza. \u00a0Los programas de microcr\u00e9dito terminan coexistiendo con estas estructuras enraizadas, sirviendo como red de seguridad para la gente excluida y marginada por ellas, sin transformarlas. \u00a0No, Paul Wolfowitz; el microcr\u00e9dito no es la clave para poner fin a la pobreza que existe entre las 75 millones de personas en Andhra Pradesh. \u00a0Siga so\u00f1ando.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s una de las razones de tal entusiasmo por el microcr\u00e9dito en los c\u00edrculos del establishment, hoy en d\u00eda, es que se trata de un mecanismo basado en el mercado, que ha gozado de un cierto \u00e9xito, justamente cuando otros programas basados en el mercado se han estrellado. \u00a0Los programas de ajuste estructural que han promovido la liberalizaci\u00f3n del comercio, la desregulaci\u00f3n y la privatizaci\u00f3n, han tra\u00eddo mayor pobreza y desigualdad a la mayor parte del mundo en desarrollo, durante el \u00faltimo cuarto de siglo, y han convertido al estancamiento econ\u00f3mico en una condici\u00f3n permanente. \u00a0Muchas de las instituciones que promovieron y siguen promoviendo estos fallidos macro programas (a veces bajo nuevas etiquetas como los \u201cPapers\u2019 de Estrategia de Reducci\u00f3n de la Pobreza\u00bb), como el Banco Mundial, son a menudo las mismas que promueven los programas de microcr\u00e9dito. \u00a0En t\u00e9rminos generales, el microcr\u00e9dito se puede considerar como la red de seguridad para millones de personas que se encuentran desestabilizadas por las macro fallas a gran escala engendradas por el ajuste estructural.<\/p>\n<p>S\u00ed se han producido avances en la reducci\u00f3n de la pobreza en algunos lugares, como China, donde, contrariamente al mito, son las pol\u00edticas macro dirigidas por el Estado, y no el microcr\u00e9dito, el factor central para sacar de la pobreza a unos 120 millones de chinos.<\/p>\n<p>Entonces, probablemente la mejor manera de honrar a Muhammad Yunus es decir, s\u00ed, \u00e9l merece el premio Nobel por haber ayudado a tantas mujeres a hacer frente a la pobreza. \u00a0Sus ac\u00f3litos hacen un descr\u00e9dito a este gran honor, e incurren en la demagogia, \u00a0cuando reivindican que \u00e9l ha inventado una nueva forma compasiva de capitalismo -el capitalismo social o el \u201cempresariado social\u00bb- que ser\u00eda la bala m\u00e1gica para terminar con la pobreza y para promover el desarrollo.\u00a0 (Traducci\u00f3n: ALAI).<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0Walden Bello es profesor de sociolog\u00eda y administraci\u00f3n p\u00fablica en la Universidad de las Filipinas, y director ejecutivo de Focus on the Global South.\u00a0 Focus On Trade, # 124, octubre 2006.\u00a0 [Published on Sunday, October 15, 2006, by The Nation].<\/p>\n<p><i>Publicado en ALAI, Am\u00e9rica Latina en Movimiento<br \/>\n<b>2006-10-19<br \/>\n<\/b><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Muhammad Yunus, considerado el padre del microcr\u00e9dito, sobreviene en un momento en que el microcr\u00e9dito se ha convertido en una especie de religi\u00f3n para muchas personas con poder, fortuna o fama.  Hillary Clinton habla regularmente sobre su viaje a Bangladesh, patria de Yunus, donde se sinti\u00f3 &quot;inspirada por el poder de estos pr\u00e9stamos que ayudan incluso a las mujeres m\u00e1s pobres a iniciar negocios, permitiendo que sus familias -y sus comunidades- salgan de la pobreza&quot;.  Al igual que la liberal Clinton, el neoconservador Pa\u00fal Wolfowitz, ahora presidente del Banco Mundial, tambi\u00e9n se ha sumado a la religi\u00f3n, luego de un reciente viaje al estado de Andhra Pradesh, de la India.  Con el fervor del convertido, \u00e9l habla del &quot;poder transformador&quot; del  microfinanciamiento:  &quot;Pens\u00e9 que quiz\u00e1 \u00e9ste era un solo proyecto exitoso en una aldea, pero entonces fui a la aldea siguiente y encontr\u00e9 la misma historia.  Esa noche, encontr\u00e9 m\u00e1s de cien mujeres l\u00edderes de grupos de autoayuda, y me di cuenta que este programa estaba abriendo oportunidades para las mujeres pobres y sus familias en todo un estado de 75 millones de personas&quot;.  No cabe duda que Yunus, economista de Bangladesh, concibi\u00f3 una idea ganadora que ha transformado las vidas de muchos millones de mujeres pobres, y quiz\u00e1s solo por eso, \u00e9l merece el premio Nobel.  Pero Yunus -por lo menos el joven Yunus, que al inici\u00f3 no contaba con la ayuda de instituciones globales- no ve\u00eda su Banco Grameen como panacea.  Son otros, como el Banco Mundial y las Naciones Unidas, quienes lo han elevado a ese estatus (y, algunos dicen que a Yunus tambi\u00e9n le han convencido que es una panacea), de modo que el microcr\u00e9dito se presenta ahora como una v\u00eda del desarrollo relativamente indoloro.  Mediante su din\u00e1mica que establece la responsabilidad colectiva del reembolso de un grupo de mujeres prestatarias, es cierto que el microcr\u00e9dito ha permitido de hecho a muchas mujeres pobres revertir la pobreza aguda.  Toda vez, son principalmente las moderadamente pobres, m\u00e1s que las muy pobres, quienes se benefician de ello, y son pocas quienes pueden afirmar que han salido permanentemente de la inestabilidad de la pobreza.  Asimismo, no muchas pretender\u00edan que el grado de autosuficiencia y la capacidad de enviar sus ni\u00f1os a la escuela, que resulta del microcr\u00e9dito, sean indicadores de haber escaldo a niveles de prosperidad de la clase media.  Como lo anota la periodista econ\u00f3mica, Gina Neff, &quot;despu\u00e9s de 8 a\u00f1os de pedir pr\u00e9stamos, el 55% de los hogares de Grameen todav\u00eda no puede resolver sus necesidades alimenticias b\u00e1sicas; de modo que muchas mujeres utilizan sus pr\u00e9stamos para comprar alimentos, en lugar de invertirlos en un negocio&quot;.  En efecto, Thomas Dichter, quien ha estudiado el fen\u00f3meno a fondo, afirma que la idea de que el microfinanciamiento permite que sus beneficiarios pasen de la pobreza a ser microempresarios est\u00e1 inflada.  Al esbozar la din\u00e1mica del microcr\u00e9dito,  Dichter sostiene: &quot;Sucede que los clientes con la mayor experiencia comenzaron utilizando sus propios recursos, y aunque no han progresado mucho -y no pueden, porque el mercado es sencillamente demasiado limitado- tienen un volumen de ventas suficiente como para seguir comprando y vendiendo, y probablemente lo har\u00edan con o sin el microcr\u00e9dito.  Para ellos, los pr\u00e9stamos se desv\u00edan a menudo  al consumo, al contar de pronto con un monto relativamente grande, un lujo que no les permite su volumen diario de ventas&quot;.  Concluye: &quot;definitivamente, el microcr\u00e9dito no ha hecho lo que la mayor\u00eda de entusiastas del microcr\u00e9dito pretenden que puede hacer: funcionar como capital dirigido al aumento de la renta de una actividad empresarial&quot;.  De all\u00ed, la gran paradoja del microcr\u00e9dito, como lo expresa Dichter, que: &quot;es poco lo que la gente m\u00e1s pobre puede hacer productivamente con el cr\u00e9dito; y quienes pueden hacer m\u00e1s, en realidad no necesitan tanto el microcr\u00e9dito, sino cantidades m\u00e1s grandes, con condiciones de cr\u00e9dito distintas (a menudo a m\u00e1s largo plazo)&quot;.  En otras palabras, el microcr\u00e9dito es una gran herramienta como estrategia de supervivencia, pero no es la clave del desarrollo, que exige no solamente inversiones masivas, intensivas en capital, y dirigidas por el Estado, para construir industrias, sino tambi\u00e9n atacar frontalmente las estructuras de la desigualdad, tales como la propiedad concentrada de la tierra, que sistem\u00e1ticamente privan de recursos a los pobres para escapar de la pobreza.  Los programas de microcr\u00e9dito terminan coexistiendo con estas estructuras enraizadas, sirviendo como red de seguridad para la gente excluida y marginada por ellas, sin transformarlas.  No, Paul Wolfowitz; el microcr\u00e9dito no es la clave para poner fin a la pobreza que existe entre las 75 millones de personas en Andhra Pradesh.  Siga so\u00f1ando.  Quiz\u00e1s una de las razones de tal entusiasmo por el microcr\u00e9dito en los c\u00edrculos del establishment, hoy en d\u00eda, es que se trata de un mecanismo basado en el mercado, que ha gozado de un cierto \u00e9xito, justamente cuando otros programas basados en el mercado se han estrellado.  Los programas de ajuste estructural que han promovido la liberalizaci\u00f3n del comercio, la desregulaci\u00f3n y la privatizaci\u00f3n, han tra\u00eddo mayor pobreza y desigualdad a la mayor parte del mundo en desarrollo, durante el \u00faltimo cuarto de siglo, y han convertido al estancamiento econ\u00f3mico en una condici\u00f3n permanente.  Muchas de las instituciones que promovieron y siguen promoviendo estos fallidos macro programas (a veces bajo nuevas etiquetas como los \u201cPapers\u2019 de Estrategia de Reducci\u00f3n de la Pobreza&quot;), como el Banco Mundial, son a menudo las mismas que promueven los programas de microcr\u00e9dito.  En t\u00e9rminos generales, el microcr\u00e9dito se puede considerar como la red de seguridad para millones de personas que se encuentran desestabilizadas por las macro fallas a gran escala engendradas por el ajuste estructural.  S\u00ed se han producido avances en la reducci\u00f3n de la pobreza en algunos lugares, como China, donde, contrariamente al mito, son las pol\u00edticas macro dirigidas por el Estado, y no el microcr\u00e9dito, el factor central para sacar de la pobreza a unos 120 millones de chinos.  Entonces, probablemente la mejor manera de honrar a Muhammad Yunus es decir, s\u00ed, \u00e9l merece el premio Nobel por haber ayudado a tantas mujeres a hacer frente a la pobreza.  Sus ac\u00f3litos hacen un descr\u00e9dito a este gran honor, e incurren en la demagogia,  cuando reivindican que \u00e9l ha inventado una nueva forma compasiva de capitalismo -el capitalismo social o el \u201cempresariado social&quot;- que ser\u00eda la bala m\u00e1gica para terminar con la pobreza y para promover el desarrollo.  (Traducci\u00f3n: ALAI).  &#8211;  Walden Bello es profesor de sociolog\u00eda y administraci\u00f3n p\u00fablica en la Universidad de las Filipinas, y director ejecutivo de Focus on the Global South.  Focus On Trade, # 124, octubre 2006.  [Published on Sunday, October 15, 2006, by The Nation].<\/p>\n<p>Publicado en ALAI, Am\u00e9rica Latina en Movimiento 2006-10-19   <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[],"class_list":["post-483","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=483"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/483\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}