{"id":487,"date":"2006-10-22T00:00:00","date_gmt":"2006-10-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=487"},"modified":"2020-02-28T11:06:54","modified_gmt":"2020-02-28T10:06:54","slug":"a-proposito-de-manuel-vazquez-montalban-manuel-sacristan-y-el-psuc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=487","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, Manuel Sacrist\u00e1n y el PSUC"},"content":{"rendered":"<p><i><u>La veracidad de una informaci\u00f3n. A prop\u00f3sito de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, Manuel Sacrist\u00e1n y el PSUC <\/u><\/i> <i>\u00a0<\/i> <i>Para Francesc Vicens, que acudi\u00f3 cort\u00e9smente, y con la puntualidad y el inter\u00e9s de siempre, a la cita de noviembre: por el reconocimiento a \u00e9l debido.<\/i><\/p>\n<p>As\u00ed pues, la tarea es ardua. Se trata de recuperar la memoria de una fase hist\u00f3rica -la URSS y el socialismo-: una memoria que sigue siendo positiva, sobre todo en la mente de quienes sacaron beneficios, por ejemplo, los estratos ahora reducidos al hambre de la nueva Rusia mafio-capitalista. Los cuales, empero, no tienen voz, y todav\u00eda menos voz historiogr\u00e1fica. Su voz es tapada por el fragor de una public\u00edstica historiogr\u00e1fica que da con todo desparpajo la imagen m\u00e1s tenebrosa de imperio del mal. \u00a0 Luciano Canfora (2004), \u201cEl nuevo anticomunismo de la nueva derecha post-antifascista europea\u201d.<\/p>\n<p>En septiembre de 1975, Manuel Blanco Chivite fue condenado a muerte por el franquismo. El 27 de ese mismo mes fueron asesinados tres de sus compa\u00f1eros y dos militantes de la ETA antifranquista. \u00c9l, y cinco luchadores antifranquistas m\u00e1s, fueron indultados. Con la amnist\u00eda, Blanco Chivite fue puesto en libertad en noviembre de 1977. Periodista de profesi\u00f3n, pas\u00f3 a trabajar en <i>Primera plana<\/i>, seminario perteneciente al grupo Z que entonces dirig\u00eda Manuel V\u00e1zquez\u00a0 Montalb\u00e1n (MVM).\u00a0 Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Blanco Chivite recibi\u00f3 el encargo editorial de escribir una biograf\u00eda sobre el autor de <i>Gal\u00edndez. <\/i>Cumpli\u00f3 el encargo y public\u00f3 <i>Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n &amp; Jos\u00e9 Carvalho<\/i> (Madrid, Grupo Libro 88, 1992), un ensayo que en su primera parte (p\u00e1ginas 33-196) es una larga conversaci\u00f3n con el biografiado.<\/p>\n<p>Ya en un primer momento cuenta MVM su ingreso en el PSUC en 1961, sus primeros contactos con Manuel Sacrist\u00e1n y sus iniciales problemas con el partido: \u201cCon Sacrist\u00e1n tuve unas relaciones completamente traum\u00e1ticas, traum\u00e1ticas y agridulces. Est\u00e1n bastante contadas en <i>Asesinato en el Comit\u00e9 Central<\/i>\u201d (p. 36). Sucintamente: cuando entra en el PSUC, \u00e9l est\u00e1 trabajando en <i>Solidaridad Nacional,<\/i> un diario de la cadena del Movimiento, lo que le ocasiona m\u00e1s de una incomprensi\u00f3n en el seno del partido, a lo que hay que sumar \u201calgunas ocurrencias cr\u00edticas sobre determinadas declaraciones de Carrillo\u201d (la siguiente por ejemplo: al inicio de los a\u00f1os sesenta, se corri\u00f3 el rumor de que Dionisio Ridruejo estaba organizando una operaci\u00f3n de acercamiento de la oposici\u00f3n antifranquista a la Administraci\u00f3n norteamericana sin tener en cuenta al PCE; la idea o el rumor no gust\u00f3 nada a Santiago Carrillo quien declar\u00f3 que si, por incomprensi\u00f3n de las otras fuerzas democr\u00e1ticas, fracasaba la pol\u00edtica de reconciliaci\u00f3n nacional, el PCE volver\u00eda a\u00a0 la lucha armada, regresar\u00eda a \u201clas monta\u00f1as\u201d. En una reuni\u00f3n de la c\u00e9lula de Universidad,\u00a0 V\u00e1zquez\u00a0 Montalb\u00e1n pregunt\u00f3, en tono socarr\u00f3n, si los all\u00ed presentes estaban preparados para el caso, si ten\u00edan conocimientos monta\u00f1\u00edsticos y si eran diestros en monta\u00f1ismo).<\/p>\n<p>Por aquellas fechas, recordaba MVM, se encontr\u00f3 \u201ccatapultado\u201d a una extra\u00f1a c\u00e9lula de la que \u00fanicamente formaban parte Sacrist\u00e1n, Fontana y \u00e9l mismo. Inicialmente se lo tom\u00f3 como una promoci\u00f3n hasta que repar\u00f3 en que realmente se trataba de una \u201cc\u00e9lula\u201d de observaci\u00f3n, y que era \u00e9l el observado. Sin olvidar que\u00a0 muy probablemente se mezclaron tambi\u00e9n factores de comunicaci\u00f3n (\u201cYo era una persona de un sistema comunicativo muy dif\u00edcil\u201d, p. 37), el mismo Manuel V\u00e1zquez\u00a0 Montalb\u00e1n se\u00f1ala que su trabajo en la <i>Soli<\/i> fue determinante. Por suerte, comentaba \u00e9l mismo con iron\u00eda, el 11 de mayo de 1962, en un acto desesperado -pero acaso necesario- de expresi\u00f3n de solidaridad universitaria con el movimiento huelgu\u00edstico de los mineros asturianos, le detuvieron y encarcelaron, lo que sin duda aclar\u00f3 definitivamente la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de MVM con <i>Solidaridad Nacional<\/i> puede explicarse del modo siguiente. Como ha se\u00f1alado el profesor Laureano Bonet, V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, adem\u00e1s de Filosof\u00eda y Letras, estudi\u00f3 Periodismo en las instalaciones que la Escuela ten\u00eda en las Ramblas de Barcelona. Si en general los estudiantes mejor situados socialmente ten\u00edan las puertas abiertas en <i>La Vanguardia<\/i> o en el <i>Noticiero Universal<\/i>, los alumnos de or\u00edgenes m\u00e1s modestos s\u00f3lo pod\u00edan hacer sus pr\u00e1cticas en los dos diarios del Movimiento existentes en Barcelona. Un redactor-jefe de <i>Solidaridad<\/i> y profesor de la Escuela, Jos\u00e9 Manuel Aguirre, facilit\u00f3 a Manuel V\u00e1zquez, y al propio Laureano Bonet, la posibilidad de trabajar en el diario como colaboradores para, de este modo, realizar las pr\u00e1cticas que se exig\u00edan para obtener la titulaci\u00f3n. Bonet apenas coincidi\u00f3 con V\u00e1zquez Montalb\u00e1n dado que empez\u00f3 sus estudios un a\u00f1o m\u00e1s tarde, recalando en la <i>Soli<\/i> poco despu\u00e9s. Aguirre, se\u00f1ala Bonet, era un personaje notable: falangista amargado, instintivamente antifranquista, buen escritor, y hombre generoso con los alumnos. Hacer pr\u00e1cticas en el diario facilitaba a la larga la posibilidad de entrar como redactor fijo en su plantilla para m\u00e1s tarde, como fue inicialmente la idea de Bonet, pasar a otro tipo de peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n trabajaba en la revista <i>Siglo XX<\/i>, Sacrist\u00e1n le pidi\u00f3 (y consigui\u00f3) su reingreso en el partido. Era 1966, antes de que se aprobara la ley de Prensa fraguista. \u201cO sea, que vuelvo al partido sin un pan bajo el brazo. Me volv\u00ed a meter en el partido y con Sacrist\u00e1n tuve ya relaciones intermitentes, con un cierto respeto intelectual mutuo, pero muy distantes en lo personal\u201d (pp. 37-38), aunque con complicidades intelectuales en ciertos temas como \u201cla desconfianza del rol del intelectual, del rol de escritor y del rol de lo literario\u201d (p. 68).<\/p>\n<p>Con algo m\u00e1s de detalle, algo m\u00e1s adelante, vuelven Blanco Chivite y MVM a conversar sobre\u00a0 lo sucedido. Como se se\u00f1al\u00f3, durante 1961, Montalb\u00e1n trabaja en la <i>Soli<\/i> y milita en el PSUC. La polic\u00eda presiona y pasa informes sobre las actividades del entonces jovenc\u00edsimo periodista. Para evitar su despido, el redactor-jefe del peri\u00f3dico -probablemente Jos\u00e9 Manuel Aguirre- lo pasa a la secci\u00f3n de sucesos; en la otra parte, en el PSUC, se producen incomprensiones y alg\u00fan rechazo cuando MVM da algunas informaciones sobre determinados acontecimientos pol\u00edticos, y, cuando, adem\u00e1s, como redactor de esta secci\u00f3n de sucesos, tiene que acudir regularmente a recibir informaci\u00f3n a la Jefatura Superior de Polic\u00eda de Barcelona, uno de los centros neur\u00e1lgicos de la represi\u00f3n franquista en Catalunya. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algunos militantes del partido reparan en ello y temen por la seguridad de la organizaci\u00f3n. Como es f\u00e1cil imaginar, no hab\u00eda forma de comprobar credenciales. V\u00e1zquez Montalb\u00e1n no era a\u00fan el conocido periodista de izquierdas que todo el mundo conoc\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s, el PSUC hab\u00eda tenido ca\u00eddas muy graves (\u201cEntrevista con Francesc Vicens\u201d, S. L\u00f3pez Arnal y P. de la Fuente (eds), <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona, Destino, 1996, pp. 339-363), la represi\u00f3n era dur\u00edsima y la desconfianza, fundada o no, estaba a flor de piel. Se pens\u00f3 entonces, era s\u00f3lo una conjetura pero las infiltraciones policiales no eran ninguna enso\u00f1aci\u00f3n, que el joven periodista pod\u00eda ser un confidente policial. \u201cSe produc\u00eda una sensaci\u00f3n un poco curiosa, de ir yo con las manifestaciones de la Universidad, apartarme, entrar en jefatura de polic\u00eda, recoger los sucesos del d\u00eda, salir de ah\u00ed y volver a correr\u201d (pp. 116-117). La situaci\u00f3n se hizo insostenible: sospechas, presiones en la <i>Soli,<\/i> susceptibilidades en el Partido: \u201cal final me dijeron en el peri\u00f3dico que para entrar en plantilla necesitaba el carnet del Movimiento y les dije que a ese nivel de comedia no pod\u00eda llegar, y lo dej\u00e9\u201d (p. 117).<\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado trece a\u00f1os (insisto: TRECE A\u00d1OS) desde la publicaci\u00f3n de Manuel Blanco Chivite, entrevista sobre la que el propio MVM habl\u00f3 de nuevo en 2003, el mismo a\u00f1o de su fallecimiento, en un libro de conversaciones con su traductor franc\u00e9s Georges Tyras. En <i>Els assassins de Franco<\/i> (Barcelona, L\u00b4esfera dels llibres, 2005, ahora en segunda edici\u00f3n), Francesc-Marc \u00c1lvaro dedica 29 p\u00e1ginas (pp. 128-157), de un total de 229 (\u00a1un 13% del libro!), a \u201canalizar\u201d la figura de Manuel Sacrist\u00e1n. Comenta \u00c1lvaro que pregunt\u00f3 sobre Sacrist\u00e1n al historiador Josep Termes, autor del prolog\u00f3 del anterior libro de F-M. \u00c1lvaro &#8211;<i>Una pol\u00edtica sense pais <\/i>(2004)-, quien por su parte ha rese\u00f1ado en <i>Serra d&#8217;Or<\/i> (\u201cJosep Termes (i altres) contra Noam Chomsky\u201d, septiembre 2005, pp. 26-27) el ensayo del historiador:\u00a0 <i>Miseria contra pobresa. <\/i>Destaco para lo que sigue, y por la loable aspiraci\u00f3n de b\u00fasqueda de consistencia entre el decir y el hacer, un fragmento de la rese\u00f1a: \u201c[&#8230;] Para combatir este peligro [la simplificaci\u00f3n, la p\u00e9rdida de profundidad], a veces, aparecen obras de los historiadores profesionales que no se dirigen a un p\u00fablico erudito sino que, con voluntad de llegar a m\u00e1s lectores, nos dan lo que es m\u00e1s importante para la construcci\u00f3n de una sociedad madura y libre: el esfuerzo de explicaci\u00f3n exhaustiva de la complejidad. La palabra clave es <i>complejidad<\/i>. <i>Sin este concepto, todo trabajo de interpretaci\u00f3n de los hechos sociales es estrecho y corre el peligro de convertirse en simple an\u00e9cdota, mera caricatura o propaganda zafia<\/i>\u201d La segunda cursiva es m\u00eda y, probablemente, la \u00faltima \u2018o\u2019 no tiene car\u00e1cter excluyente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el periodista de <i>La Vanguardia<\/i>, Termes habl\u00f3 de Sacrist\u00e1n como de un obispo ideol\u00f3gico (<i>sic<\/i>) que sab\u00eda utilizar muy bien el argot t\u00e9cnico de la doctrina, con el a\u00f1adido de que \u201cel fil\u00f3sofo\u201d se mov\u00eda siempre en alturas te\u00f3ricas y era incapaz de tocar o registrar realidad. Seg\u00fan \u00c1lvaro, y cita aqu\u00ed nuevamente como fuente \u00fanica su conversaci\u00f3n no fechada con Termes (quien, seg\u00fan parece, hasta entonces no hab\u00eda escrito ni hablado nunca p\u00fablicamente sobre este asunto), el particular concepto que Sacrist\u00e1n ten\u00eda de la coherencia \u201cle llevaba a difamar a algunas personas valiosas que luchaban contra el franquismo\u201d (p. 148). Por ello, Sacrist\u00e1n no aprob\u00f3 que Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n trabajara en un diario de la cadena del Movimiento y decidi\u00f3 que no pod\u00eda seguir militando en el PSUC en esas circunstancias puesto que la situaci\u00f3n profesional del autor de <i>El pianista<\/i> le invalidaba para seguir formando parte del proyecto. Termes recuerda adem\u00e1s que, aun no compartiendo la decisi\u00f3n tomada por Sacrist\u00e1n, seg\u00fan parece en solitario, \u00e9l fue el encargado de comunicar a MVM la medida y de indicarle que ser\u00eda mejor que no se expusiera a un juicio posterior de la direcci\u00f3n del PSUC dado que igualmente comportar\u00eda su expulsi\u00f3n. MVM acat\u00f3 la decisi\u00f3n y <i>jam\u00e1s<\/i> -se\u00f1al\u00f3 Termes, seg\u00fan apunta \u00c1lvaro- explic\u00f3 p\u00fablicamente la ruptura, a pesar de que su c\u00edrculo m\u00e1s pr\u00f3ximo la conoc\u00eda. F-M. \u00c1lvaro sostiene tambi\u00e9n que <i>antes <\/i>de todo ello Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n hab\u00eda sufrido un a\u00f1o y medio de c\u00e1rcel por su actividad antifranquista, de la que qued\u00f3 libre en el verano de 1963 al ser indultado tras el fallecimiento del papa Juan XXIII, por lo que parece situar lo acontecido despu\u00e9s del verano del a\u00f1o 1963.<\/p>\n<p>Es casi innecesario indicar que diarios como <i>La Vanguardia<\/i> se hicieron eco de la publicaci\u00f3n de \u00c1lvaro destacando de su ensayo, ante todo y sobre todo, la expulsi\u00f3n de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n del PSUC por su brazo ejecutor: Manuel Sacrist\u00e1n, fotograf\u00eda de este \u00faltimo incluida. En un programa informativo nocturno de TV3-Canal 33 de amplia audiencia -\u201dDe la nit al dia\u201d- se entrevist\u00f3 a F-M. \u00c1lvaro y se le pregunt\u00f3, como era previsible, por el asunto, ello, por cierto, dos d\u00edas antes del homenaje universitario que se celebr\u00f3 en Barcelona durante los d\u00edas 23, 24 y 25 de noviembre en recuerdo de la figura de Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>El 2 de diciembre de 2005, Borja de Riquer Permanyer (\u201cFrivolizar el antifranquismo\u201d, <i>El Pa\u00eds<\/i> (Catalunya), pp. 2-3) coment\u00f3 el libro de \u00c1lvaro se\u00f1alando que no era \u201cun simple divertimento lleno de chismes\u201d, sino que el ensayo escond\u00eda una perversa tesis sobre el papel de la oposici\u00f3n antifranquista: los <i>progres<\/i> de aquellos a\u00f1os eran perfectamente conscientes de que no pod\u00edan matar al general golpista Franco y fueron por ello \u201clos perfectos c\u00f3mplices, y beneficiarios, de ese proceso \u201clleno de imposturas\u201d que fue la transici\u00f3n\u201d. No es inmediato, en mi opini\u00f3n, que esta tesis permanezca escondida y no est\u00e9 a flor de piel en casi todas las p\u00e1ginas de <i>Els assassins de Franco<\/i>, pero, sea como fuere, Borja de Riquer destacaba tambi\u00e9n -eso s\u00ed, en tono muy cort\u00e9s-, los frecuentes fallos de informaci\u00f3n que el libro conten\u00eda. Entre ellos, \u201cla falsa expulsi\u00f3n de V\u00e1zquez\u00a0 Montalb\u00e1n del PSUC y las err\u00f3neas adscripciones de militantes\u201d.<\/p>\n<p>El 19 de diciembre, Francesc-Marc \u00c1lvaro respond\u00eda a Borja de Riquer en las p\u00e1ginas de <i>La Vanguardia<\/i> (\u201cSectarismo\u201d, p. 17). Seg\u00fan \u00c1lvaro, el art\u00edculo de Riquer ten\u00eda la virtud de ser una prueba perfecta de las \u201cactitudes totalitarias, excluyentes y farisaicas\u201d que denunciaba en su ensayo, e ir\u00f3nica, y acaso maliciosamente, se\u00f1alaba que no quedaba claro en la respuesta de Borja de Riquer si contestaba como historiador o como personaje del libro (es decir, como ex-militante de Bandera Roja), \u00a0\u00a0ratificando nuevamente su versi\u00f3n a partir de su unitaria fuente oral, sin ampliaci\u00f3n alguna: \u201cConfirmo, con el apoyo del historiador Josep Termes, testimonio directo de aquellos hechos, que V\u00e1zquez Montalb\u00e1n sufri\u00f3 la purga del que fuera <i>mandar\u00edn<\/i> de la organizaci\u00f3n m\u00e1s importante del antifranquismo\u201d [la cursiva es m\u00eda]. La frivolidad de ciertas \u00e9lites antifranquistas, conclu\u00eda \u00c1lvaro, no radicaba en su mirada sino \u201cen la f\u00e1bula que han tejido y en la cultura pol\u00edtica sectaria que nos han impuesto\u201d.<\/p>\n<p>Josep Termes (\u201cSobre la expulsi\u00f3n de MVM del PSUC\u201d, <i>El Pa\u00eds<\/i> (Catalunya), 28 de diciembre de 2005, p. 3) volv\u00eda con fuerza y mucho br\u00edo sobre el tema. Confirmaba punto por punto la informaci\u00f3n dada por \u00c1lvaro y comentaba cr\u00edticamente puntos del art\u00edculo de Borja de Riquer: Sacrist\u00e1n hab\u00eda expulsado a MVM del PSUC; no era Borja de Riquer quien militaba en el PSUC sino \u00e9l (\u201cy durante largos a\u00f1os\u201d), y tambi\u00e9n \u00e9l, y no Borja, era miembro del \u201ctodopoderoso\u201d Comit\u00e9 de intelectuales del PSUC, \u201cen el que se\u00f1oreaba Manuel Sacrist\u00e1n\u201d. La situaci\u00f3n que se hab\u00eda originado le dol\u00eda no tanto porque se pusiera en duda su palabra sino porque \u201cse quiere desfigurar la realidad del da\u00f1o que sufrieron mis amigos Manolo y su esposa Anna, por parte de un fil\u00f3sofo doctrinario\u201d, t\u00e9rmino, este \u00faltimo, cuyo significado no crey\u00f3 necesario aclarar el destacado historiador no doctrinario. Durante meses, prosigue Termes, presenci\u00f3 \u201cataques inmisericordes, crueles y destemplados contra V\u00e1zquez Montalb\u00e1n\u201d, sin precisar de qui\u00e9n o quienes pero atribuyendo impl\u00edcitamente su autor\u00eda a Sacrist\u00e1n. Conclusi\u00f3n de quien firmaba su carta como \u201cCatedr\u00e1tico de Historia Contempor\u00e1nea de la UPF\u201d: Sacrist\u00e1n expuls\u00f3 a Montalb\u00e1n del PSUC y el resto \u201cson residuos diarios de lo pol\u00edticamente correcto\u201d.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente (29\/12\/2005), <i>El Pa\u00eds<\/i> de Catalunya publicaba una carta del que fuera secretario general del PSUC durante casi una d\u00e9cada, de Antoni Guti\u00e9rrez D\u00edaz,\u00a0 en la que, despu\u00e9s de recordar que hab\u00eda sido (y era) militante del partido desde 1959, afirmaba que en sus a\u00f1os de militancia no hab\u00eda conocido la expulsi\u00f3n y que, en todo caso, debi\u00f3 darse en la etapa anterior a esos a\u00f1os. Conjetura f\u00e1cilmente contrastable: , como el mismo V\u00e1zquez\u00a0 Montalb\u00e1n ha explicado, \u00e9ste inici\u00f3 su militancia en el PSUC a principios de los a\u00f1os sesenta cuando el \u201cGuti\u201d ya era militante del partido. Aseguraba \u00e9ste, adem\u00e1s, que pod\u00eda afirmar con conocimiento de causa que MVM hab\u00eda militado activamente en el PSUC hasta el punto que en el IV Congreso del Partido, celebrado en 1977, hab\u00eda sido elegido miembro del comit\u00e9 central, y no le constaba que \u201csu militancia se interrumpiera con anterioridad a su sentida muerte\u201d. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <i>El Pa\u00eds<\/i> de 5 de enero de 2006 publicaba en la misma secci\u00f3n -\u201cOpini\u00f3n del lector\u201d, p. 2- una carta de la esposa de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n. Anna Sall\u00e9s reconoc\u00eda haber asistido con cierta perplejidad a la pol\u00e9mica y apuntaba que lo mejor que pod\u00eda hacerse para dar o quitar raz\u00f3n a unos o a otros era leer lo que el propio MVM hab\u00eda escrito en torno a sus \u201cnunca f\u00e1ciles relaciones con dicho partido\u201d. Remit\u00eda a la larga entrevista que Georges Tyras le hab\u00eda realizado, y, por otra parte, Sall\u00e9s, militante del PSUC en aquel per\u00edodo, aseguraba que su marido nunca hab\u00eda sido expulsado del partido pero que, en cambio, s\u00ed fue apartado durante unos meses de la c\u00e9lula en la que militaba y \u201ccolocado bajo el control directo de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d. Sall\u00e9s finalizaba su carta recordando, con admirable e infrecuente sensatez, que \u201cen aquellos a\u00f1os lo que realmente era temible era la polic\u00eda franquista y no el Comit\u00e9 de Intelectuales del PSUC\u201d.<\/p>\n<p>Preguntado Gregorio L\u00f3pez Raimundo, ex-secretario general del PSUC y actual presidente del PSUC-viu, sobre el tema (4 de enero de 2006), coment\u00f3 que \u00e9l no recordaba nada que tuviera que ver con ninguna expulsi\u00f3n, y que, en el caso de que se hubiera producido, los restantes miembros del comit\u00e9 ejecutivo y \u00e9l mismo deber\u00edan haberlo sabido; se\u00f1al\u00f3, por otra parte, que si hubiera habido expulsi\u00f3n ten\u00eda que haber habido readmisi\u00f3n posterior y est\u00e1, aseguraba, jam\u00e1s se hab\u00eda producido. D\u00edas m\u00e1s tarde, L\u00f3pez Raimundo record\u00f3, sin poder dar m\u00e1s detalles, una carta que Manuel V\u00e1zquez hab\u00eda hecho llegar a la direcci\u00f3n del partido quej\u00e1ndose del trato y actitud de algunos militantes en aquel per\u00edodo.<\/p>\n<p>En conversaci\u00f3n telef\u00f3nica de 26 de enero de 2006, Xavier Folch, dirigente del PSUC durante largos a\u00f1os y ex-director de l\u00b4Institut Ramon Llull de la Generalitat de Catalunya, record\u00f3 que MVM fue mirado con cautela por la direcci\u00f3n del PSUC en los momentos iniciales de su militancia: joven, muy joven, estaba trabajando como periodista en un diario del Movimiento (donde por cierto, apunt\u00f3 Folch, jam\u00e1s escribi\u00f3 nada indigno aunque s\u00ed, ciertamente, cosas anodinas). Un dirigente del partido, que Folch no pudo precisar, encarg\u00f3 a Sacrist\u00e1n la formaci\u00f3n de \u201cuna falsa c\u00e9lula\u201d en la que militaran exclusivamente el propio Sacrist\u00e1n, MVM y Josep Fontana (sin que nadie explicara a este \u00faltimo lo que estaba ocurriendo), con \u00e1nimo de, digamos, comprobar el comportamiento de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n.<\/p>\n<p>Folch se\u00f1al\u00f3 tambi\u00e9n que, posteriormente, habl\u00f3 con los tres implicados y que todos ellos coincidieron en sus opiniones: al cabo de unas cuantas reuniones, V\u00e1zquez Montalb\u00e1n se dio cuenta de que lo que discut\u00edan y planificaban no ten\u00eda ning\u00fan efecto pr\u00e1ctico, no conduc\u00eda a ninguna acci\u00f3n pol\u00edtica y se march\u00f3 irritado. Tiempo despu\u00e9s, Folch apunt\u00f3 que Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n volvi\u00f3 a militar en otra c\u00e9lula de intelectuales del PSUC. Recuerda tambi\u00e9n\u00a0 conversaciones con Sacrist\u00e1n sobre este tema en los a\u00f1os setenta en las que \u00e9ste dec\u00eda no estar nada satisfecho por lo\u00a0 sucedido. El propio MVM, seg\u00fan Folch, recordaba con iron\u00eda y con mucha distancia lo sucedido. Folch no sabe qu\u00e9 militante del partido pudo haber transmitido a la direcci\u00f3n sospechas sobre el comportamiento\u00a0 de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n pero recuerda haber o\u00eddo a Anna Sall\u00e9s hablar de conjeturas, simples conjeturas, del propio MVM sobre este punto, que transitan en direcciones muy opuestas a las que \u00c1lvaro se\u00f1ala en su ensayo sobre Franco y sus asesinos.<\/p>\n<p>En una conversaci\u00f3n en el Instituto de Historia de la Universidad Pompeu Fabra, de 11 de enero de 2006, Josep Fontana acot\u00f3 en sus justos t\u00e9rminos \u201cla omnipotencia\u201d del comit\u00e9 de intelectuales del PSUC en los a\u00f1os a los que Termes se refer\u00eda. Cuando se produce en incidente con MVM, el comit\u00e9 lo formaban Sacrist\u00e1n, Ja\u00e9n (un psiquiatra ya fallecido), Luis Goytisolo y \u00e9l mismo, y su \u201comnipotencia\u201d era m\u00e1s bien la b\u00fasqueda de una incidencia p\u00fablica decorosa. Record\u00f3 Fontana una reuni\u00f3n en la casa de Sacrist\u00e1n en Valldoreix, sin poder precisar fecha, en la que s\u00f3lo estuvieron presentes Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, Sacrist\u00e1n y \u00e9l mismo. Cuando aproximadamente un a\u00f1o despu\u00e9s, hacia 1962, Fontana fue a a llevar un regalo de boda a Anna Sall\u00e9s y MVM, este \u00faltimo estaba irritado, enfadado, se sent\u00eda aislado, lo hab\u00edan \u00abaislado\u00bb. Los responsables del aislamiento pudieron ser Sacrist\u00e1n y alguna persona m\u00e1s, aunque Fontana no afirm\u00f3 nada con certeza sobre este punto. \u00c9l nunca tuvo informaci\u00f3n alguna sobre lo que se hab\u00eda planificado. Probablemente, apunt\u00f3, el que MVM trabajara en <i>Solidaridad Nacional<\/i> pod\u00eda explicar en parte la medida tomada. Fontana afirm\u00f3 tambi\u00e9n que, posteriormente, nunca habl\u00f3 con Sacrist\u00e1n sobre este tema.<\/p>\n<p>En parecidos t\u00e9rminos se hab\u00eda expresado en la librer\u00eda La Central de Barcelona (2 de marzo de 2005), en la presentaci\u00f3n de la biograf\u00eda pol\u00edtica de Sacrist\u00e1n que Juan-Ram\u00f3n Capella hab\u00eda publicado recientemente en la editorial Trotta: la relaci\u00f3n entre ambos, coment\u00f3 Fontana, fue larga, l\u00f3gicamente m\u00e1s intensa cuando estaban organizados, m\u00e1s espor\u00e1dica despu\u00e9s, buena casi siempre, menos en una etapa en que se enfad\u00f3 \u201cmuy seriamente porque [Sacrist\u00e1n] me implic\u00f3 en una operaci\u00f3n absurda de aislamiento a V\u00e1zquez Montalb\u00e1n que acababa de entrar en el PSUC. Fue un error, uno de los tantos errores que Manolo cometi\u00f3, no en el terreno de las ideas, pero s\u00ed en el de las personas\u201d (transcripci\u00f3n: Jordi Mir Garc\u00eda).<\/p>\n<p>En <i>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n <\/i>(Madrid, Trotta, 2005), Juan-Ram\u00f3n Capella se\u00f1ala que Sacrist\u00e1n fue una persona rigurosa en los planos pol\u00edtico y moral, rigor que empezaba por aplicarse a s\u00ed mismo pero que en el trato con los dem\u00e1s pod\u00eda dar lugar a algunos desencuentros. As\u00ed, \u201cSacrist\u00e1n jam\u00e1s pudo comprender que un militante como M. V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, reci\u00e9n salido de la Escuela de Periodismo y de la c\u00e1rcel, entrara a trabajar en <i>Solidaridad Nacional<\/i>\u201d (p. 62). La <i>Soli<\/i>, recuerda Capella, era un diario del Movimiento que se hab\u00eda apropiado de las instalaciones de la publicaci\u00f3n anarquista<i> Solidaridad Obrera<\/i>.<\/p>\n<p>Igualmente, en \u201cSobre la marginaci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d (<i>Un \u00e1ngel m\u00e1s<\/i>, n\u00ba 5, 1989, pp. 75-80), despu\u00e9s de se\u00f1alar comentarios de muy distinto tono sobre el falangismo juvenil de Sacrist\u00e1n y sobre asuntos pol\u00edticos de los a\u00f1os cincuenta por parte de los Goytisolo, Joan Ferrat\u00e9, Castellet, Barral, Ravent\u00f3s, Capella apunta que no es de extra\u00f1ar que las intervenciones de Sacrist\u00e1n se vieran con esas anteojeras: \u201c[&#8230;] tal puede ser el caso de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, en cuyas novelas anteriores a la muerte del fil\u00f3sofo ha de encontrarse siempre un profesor comunista sectario y lleno de prejuicios, o citas de Sacrist\u00e1n puestas en boca de los personajes del gui\u00f1ol\u201d (p. 77).<\/p>\n<p>En su biograf\u00eda pol\u00edtica, Capella sostiene tambi\u00e9n que \u201cV\u00e1zquez Montalb\u00e1n ironiz\u00f3 con exceso sobre <i>mientras tanto<\/i> en su novela <i>Asesinato en el Comit\u00e9 Central<\/i>\u201d (p. 234). Seguramente, sin embargo, en <i>La literatura en la construcci\u00f3n de la ciudad democr\u00e1tica<\/i> (Barcelona, Cr\u00edtica 1998, pp. 107-111), MVM, al reflexionar sobre la presencia hegem\u00f3nica del autodenominado pensamiento d\u00e9bil y sobre el papel de la resistencia cr\u00edtica, se refiere elogiosamente al papel cultural y pol\u00edtico de <i>mientras tanto<\/i>, analiza la carta de la redacci\u00f3n del n\u00famero 1 de la revista, reproduce uno de sus fragmentos centrales y comenta en torno a este paso: \u201cSe percibe la entonaci\u00f3n m\u00edstico-materialista de Manuel Sacrist\u00e1n, el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol marxista mejor armado de m\u00e9todo y lenguaje que desempe\u00f1ara una importante tarea marxistificadora de la inteligencia universitaria a partir de 1956 y muy especialmente de la catalana\u201d.<\/p>\n<p>Tras el fallecimiento de MVM, Gregorio Mor\u00e1n le dedic\u00f3 una de sus \u201cSabatinas intempestivas\u201d: \u201cV\u00e1zquez Montalb\u00e1n, p\u00f3stumo\u201d (<i>La Vanguardia<\/i> 29\/11\/2003, p. 26). Se\u00f1alaba aqu\u00ed Mor\u00e1n que \u201cManolo V\u00e1zquez Montalb\u00e1n fue el hermano mayor de esa generaci\u00f3n [la suya, la de Mor\u00e1n], el eslab\u00f3n inicial de la cadena que dejara rota otro Manolo, Manolo Sacrist\u00e1n. Entre dos Manolos se form\u00f3, se desarroll\u00f3 y se gangren\u00f3 una generaci\u00f3n de la izquierda real de este pa\u00eds\u201d. En otra sabatina anterior (\u201cRompamos todos los espejos\u201d, <i>Llueve a c\u00e1ntaros<\/i>, Barcelona, Pen\u00ednsula, 1999, p. 128), \u00e9sta de 2 de mayo de 1992, Mor\u00e1n apuntaba que tambi\u00e9n exist\u00eda una cultura de la izquierda aut\u00f3ctona (de la catalana), aquella que no se atrev\u00eda a asumir tantas cosas; entre ellas, algunas tan graves como que fuera Manuel Sacrist\u00e1n quien no permitiera la entrada en el PSUC a Jaime Gil de Biedma por homofobia.<\/p>\n<p>A este asunto se refer\u00eda igualmente en <i>Miseria y grandeza del Partido Comunista de Espa\u00f1a 1939-1985<\/i> (Barcelona, Planeta, pp. 480-481). Para el autor de <i>El maestro en el erial<\/i>, Sacrist\u00e1n, a diferencia de Azc\u00e1rate, \u201cera intransigente hasta lo enfermizo. Se\u00f1alar s\u00f3lo su lado heroico dejar\u00eda su figura descabalada, porque lo atractivo era tambi\u00e9n su papel de pont\u00edfice laico; ten\u00eda que el saber de los dioses y la intransigencia de los profetas\u201d, sosteniendo a continuaci\u00f3n que Sacrist\u00e1n hab\u00eda marginado del partido a MVM porque sospechaba que ten\u00eda \u201cconcomitancias con la CIA\u201d, sin precisar nada m\u00e1s sobre este punto.<\/p>\n<p>Como se\u00f1alaba Anna Sall\u00e9s, el propio Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n habl\u00f3 y escribi\u00f3 sobre sus relaciones con el partido y con Sacrist\u00e1n en varias de sus obras y en algunos art\u00edculos. Incluso, como \u00e9l mismo coment\u00f3 (\u201cContribuci\u00f3n a la creaci\u00f3n de un mito\u201d, <i>El Pa\u00eds<\/i>, 28\/8\/1985), lleg\u00f3 a escribir un poema contra Sacrist\u00e1n \u201cen tiempos de silencio y que, por lo tanto, publiqu\u00e9 en una revista argentina hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os, <i>Cormor\u00e1n y Delfin<\/i> se llamaba la revista\u201d y que luego nunca reprodujo en ninguna edici\u00f3n de sus libros de poemas.<\/p>\n<p>En <i>Pasionaria y los siete enanitos<\/i> (Barcelona, Planeta, 1995), MVM hizo referencia a Sacrist\u00e1n en tres ocasiones: en la primera (p. 156), lo presenta, frente a Tamames, como cabeza de la izquierda intelectual del PCE; en la segunda, al dar cuenta de la estancia de Claud\u00edn en Mosc\u00fa y sus estudios de marxismo-leninismo, se\u00f1ala que ello convirti\u00f3 a Claud\u00edn \u201cen uno de los pocos miembros de la direcci\u00f3n capaz de elaborar un discurso te\u00f3rico s\u00f3lido, en paralelo al nivel intelectual que desde Espa\u00f1a trataba de legitimar una cabeza privilegiada como la de Manuel Sacrist\u00e1n, el desaprovechado intelectual del PSUC\u201d (p. 280) y en la tercera (p. 353) recuerda el pr\u00f3logo que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para <i>Historia y vida cotidiana<\/i> de Heller.<\/p>\n<p>En las conversaciones con Georges Tyras\u00a0 a las que se refer\u00eda Sall\u00e9s (<i>Geometr\u00edas de la memoria<\/i>, Granada, Zoela ediciones, 2003), comenta Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n su vinculaci\u00f3n org\u00e1nica al PSUC, en el que hab\u00eda entrado y salido varias veces. En apretada s\u00edntesis: MVM estudi\u00f3 3er curso de Periodismo en Madrid, en 1959-1960, cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os, per\u00edodo en el que tuvo responsabilidades en el Frente de Liberaci\u00f3n Popular (FLP); volvi\u00f3 en 1960 a Barcelona, conoci\u00f3 a Anna Sall\u00e9s (con la que se cas\u00f3 en diciembre de 1961), empez\u00f3 a trabajar como redactor de la <i>Soli<\/i> y fue en aquel mismo a\u00f1o cuando reflexion\u00f3 sobre su militancia pol\u00edtica: \u201cempec\u00e9 a barajar la posibilidad de que yo y mis compa\u00f1eros no nos hubi\u00e9ramos pasado al Partido [PSUC-PCE], en realidad, por miedo\u201d (p. 27). Si la polic\u00eda franquista, recuerda, te deten\u00eda como militante del FLP o de los socialistas te ca\u00eda un paquete normal, una paliza relativa, pero si la detenci\u00f3n era por militancia comunista \u201cte machacaban, te aplicaban inmediatamente el delito equivalente al de rebeli\u00f3n militar y pod\u00edan sentenciarte a 10, 15 o 20 a\u00f1os&#8230; La \u00fanica instancia organizada era el Partido; todos los dem\u00e1s eran dem\u00f3cratas bajo palabra de honor\u201d, acaso la resistencia silenciosa sobre la que ahora se teoriza con enorme generosidad, mucho detalle y cierta empat\u00eda. Tras largas conversaciones con dirigentes del FLP, quienes estuvieron a punto de ponerle comisarios personales detr\u00e1s, entr\u00f3 en el PSUC-PCE. A los pocos meses de su entrada, \u201cya me montaron un juicio interno, de an\u00e1lisis de mi conducta, por mis sarcasmos y mis cr\u00edticas\u201d. En mayo de 1962, fue condenado \u201cy eso me pone a salvo de cualquier sospecha\u201d. Al salir de la c\u00e1rcel se separa \u00e9l mismo del partido para reflexionar y, al estallar la crisis Claud\u00edn y Sempr\u00fan en 1964, \u201cpersonas a quienes yo estoy m\u00e1s pr\u00f3ximo que a nadie en ese momento\u201d, decide tomarse un per\u00edodo pol\u00edtico de vacaciones pero es Sacrist\u00e1n, entonces miembro del comit\u00e9 ejecutivo del PSUC, quien \u201cviene a pedirme el reingreso\u201d. Cuando en 1968 estalla una crisis por cuestiones de internacionalismo, vuelve MVM a pedir una excedencia, pero al aprobarse la Ley de excepci\u00f3n de 1969 solicita de nuevo el reingreso que se le deniega \u201cporque desconf\u00edan de m\u00ed\u201d, sin precisar qui\u00e9n o quienes,\u00a0 y en momentos en los que Sacrist\u00e1n tiene ya serias divergencias con la direcci\u00f3n ejecutiva del PSUC (Giaime Pala, \u201c\u2019Sobre el camarada Ricardo\u201d. El PSUC y la dimisi\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d, <i>mientras tanto<\/i> 96, 2005, pp. 47-75). Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n se vincula nuevamente al partido en los a\u00f1os setenta y, sorpresivamente, es elegido miembro del comit\u00e9 central a pesar de figurar en una lista alternativa a la lista oficial.<\/p>\n<p>Tyras se\u00f1ala en otro momento de la conversaci\u00f3n (pp. 121 y ss) que hay un personaje en <i>Asesinato en el comit\u00e9 central<\/i>, novela de la serie Carvalho escrita a principios de los ochenta, que le fascina: Cerd\u00e1n, que es claramente un representante de Sacrist\u00e1n \u201ccon quien mantuviste una relaci\u00f3n m\u00e1s bien conflictiva\u201d. MVM responde en neta consistencia con anteriores declaraciones: siempre hab\u00eda estado cerca y lejos de Sacrist\u00e1n, cerca porque le hab\u00eda fascinado su m\u00e1quina de pensar y su capacidad para el an\u00e1lisis, y lejos por su escasa capacidad para registrar la realidad y por \u201cvivencias personales de nuestra relaci\u00f3n pol\u00edtica, durante los primeros a\u00f1os de mi militancia, que fue conflictiva, casi traumatizadora, y las m\u00e1s de las veces, no muy agradable\u201d. Pero, insiste, \u201csiempre he apreciado su capacidad de diagn\u00f3stico y su dimensi\u00f3n intelectual\u201d.<\/p>\n<p>Cerd\u00e1n-Sacrist\u00e1n aparece en <i>Asesinato en el Comit\u00e9 Central<\/i> (Barcelona, Planeta, 1981) en la p\u00e1gina 50 como l\u00edder, como \u201cun prometedor l\u00edder que hab\u00eda asimilado el lenguaje del partido y permit\u00eda que el partido se reconociese en \u00e9l\u201d. Construye entonces V\u00e1zquez Montalb\u00e1n un di\u00e1logo entre Cerd\u00e1n-Carvalho que arroja, como \u00e9l mismo se\u00f1al\u00f3, claros indicios sobre lo que pudo hacer sucedido: \u201c-Al menos me he librado del juicio por indisciplina -dijo Carvalho cuando pudo tumbarse en el jerg\u00f3n de la celda que compart\u00eda con Cerd\u00e1n y un obrero de la Maquinista al que le hab\u00edan roto la clav\u00edcula durante los interrogatorios. \/ -Olv\u00eddalo. Ha sido un malentendido. \/ -\u00bfA qu\u00e9 me habr\u00edais condenado? &#8211;<i>Son tiempos duros, Pepe. Si juzgas duramente la incomprensi\u00f3n de los dem\u00e1s, juzga tambi\u00e9n duramente tu propia incomprensi\u00f3n\u201d<\/i>. Y algo m\u00e1s adelante: \u201c-La c\u00e1rcel no es deseable. No te da un certificado de calidad combatiente. Pero es una experiencia necesaria en la vida de un revolucionario. A ti te ha hecho un favor enorme. \/ -\u00bfPor qu\u00e9? \/ &#8211;<i>Tu conducta fuera hab\u00eda levantado sospechas. Incluso se te vio un d\u00eda saliendo de V\u00eda Layetana y desde arriba me dijeron que te vigil\u00e1ramos, que pod\u00edas ser un confidente<\/i>\u201d [las cursivas son m\u00edas].<\/p>\n<p>Cerd\u00e1n reaparece m\u00e1s tarde en la p\u00e1gina 87 (giro ecologista de Sacrist\u00e1n), p\u00e1ginas 96-97 (en tono ir\u00f3nico), pp. 101 y ss (asuntos bibliogr\u00e1ficos, cena, lenguaje), pp. 111-112 (recuerdos), pero lo esencial sobre la relaci\u00f3n inicial entre ambos est\u00e1 ya apuntado.<\/p>\n<p>A esta desconfianza se refiri\u00f3 tambi\u00e9n MVM en una conversaci\u00f3n con Haro Tecglen para <i>Ajoblanco<\/i> (coordinada por \u00d3scar Fontrodona y Jos\u00e9 Ribas, enero<i> <\/i>1993, ahora en www.vespito.net): \u201cUn d\u00eda, Manuel Sacrist\u00e1n, en una \u00e9poca en que yo pensaba que me estaba promocionando, y en realidad me estaba observando ideol\u00f3gicamente, me habl\u00f3 de la muerte del maqui libertario Quico Sabater&#8230;\u201d -, y en una entrevista con <i>El Pa\u00eds <\/i>de Catalunya, con ocasi\u00f3n de su nombramiento como doctor honoris causa de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona.<\/p>\n<p>El 23 de febrero de 1978 Sacrist\u00e1n y V\u00e1zquez Montalb\u00e1n protagonizaron un\u00a0 importante debate \u201cSobre el estalinismo\u201d en el convento de los Capuchinos de Sarri\u00e0. Muchos de los asistentes, en su mayor\u00eda activos militantes del PSUC, a\u00fan recuerdan el tono de la discusi\u00f3n, los argumentos esgrimidos, la dureza de algunas intervenciones. La conferencia central de Sacrist\u00e1n (editada anteriormente en <i>mientras tanto <\/i>n\u00ba 40, 1990, pp. 147-158, transcripci\u00f3n de Juan-Ram\u00f3n Capella) y sus posteriores intervenciones en el coloquio han sido\u00a0 editadas recientemente (Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Seis conferencias<\/i>. Barcelona, El Viejo Topo, 2005, pp. 27-54), y la grabaci\u00f3n de gran parte del debate est\u00e1 depositada en Reserva de la Universidad de Barcelona, fondo Manuel Sacrist\u00e1n. Leer la transcripci\u00f3n, o escuchar las intervenciones, muestra, aparte de lo que en aquellos momentos a\u00fan cre\u00eda y sent\u00eda una parte del movimiento comunista sobre Stalin, el estalinismo y la construcci\u00f3n del socialismo, la coincidencia de las posiciones de ambos, su empat\u00eda, su relaci\u00f3n cordial y que, seguramente, en el \u00e1nimo de ambos estuvo superar antiguas discrepancias que se hab\u00eda producido en el seno de un colectivo en\u00a0 circunstancias nada f\u00e1ciles para la amabilidad, la confianza y la franqueza.<\/p>\n<p>Suena a lugar com\u00fan pero tambi\u00e9n aqu\u00ed habr\u00eda que recordar aquel paso del poema de Brecht\u00a0 (\u201cA los por nacer\u201d) que Sacrist\u00e1n tradujo en varias ocasiones y que acostumbraba a regalar a sus compa\u00f1eros del Comit\u00e9 Central del partido:<\/p>\n<p>[&#8230;] Mas no por ello ignoramos<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pudo ocurrir entonces en lo que respecta a la supuesta expulsi\u00f3n de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n del PSUC? Probablemente, tal como se ha recogido, la situaci\u00f3n puede resumirse as\u00ed: el trabajo de MVM en <i>Solidaridad Nacional<\/i> y algunos de sus trabajos period\u00edsticos, sus visitas a la Jefatura Superior de Polic\u00eda por motivos profesionales pudieron ser interpretadas -y de hecho, seg\u00fan el propio MVM, fueron interpretadas as\u00ed- por militantes del PSUC como visitas de un posible confidente, que entonces era un desconocido y que trabajaba adem\u00e1s en un diario del Movimiento, a aquel activo y odiado centro represor. Esas circunstancias, el alto riesgo que entonces se corr\u00eda (Delgado y Granados fueron asesinados a garrote vil en agosto de 1963; Grimau, innecesario es recordarlo, hab\u00eda sido salvajemente torturado, condenado a pena capital y asesinado), informaciones err\u00f3neas que pudieron transmitirse, hicieran sospechar de MVM, abonar la creencia que pod\u00eda tratarse de alg\u00fan polic\u00eda infiltrado y que era prudente tomar algunas medidas organizativas. \u00bfQu\u00e9 medidas? Hacerle militar en una c\u00e9lula organizada <i>ad hoc, <\/i>sin intervenci\u00f3n pol\u00edtica pr\u00e1ctica, hasta que se tuviera la seguridad de que no representaba ning\u00fan peligro para la organizaci\u00f3n. Lamentablemente -el fascismo espa\u00f1ol no fue una invenci\u00f3n, no fue s\u00f3lo un \u201cr\u00e9gimen autoritario\u201d-, fue la estancia en la c\u00e1rcel de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n la que disip\u00f3 las dudas y el reconocimiento del Partido con la figura y obra de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n no tiene resquicio alguno.<\/p>\n<p>Sin duda, Sacrist\u00e1n jugar\u00eda un papel importante (aunque no es probable que fuera en soledad unitaria) en la toma de decisiones, dado que entonces era responsable o uno de los responsables del frente intelectual. Las personas, todas ellas, incluidos\u00a0 V\u00e1zquez Montalb\u00e1n y Sacrist\u00e1n, viven su tiempo y sus circunstancias, y estas \u00faltimas no eran f\u00e1ciles ni amables. No hay que olvidar, por otra parte, las diferencias de car\u00e1cter, las dificultades comunicativas que entre ambos pudo haber y a las que el mismo MVM se refiri\u00f3 en alg\u00fan momento, incluso la concepci\u00f3n no totalmente coincidente que cada uno pudo tener del compromiso del intelectual, de su vinculaci\u00f3n partidista y de sus relaciones con medios e instancias de la \u201csociedad civil\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del fallecimiento de Sacrist\u00e1n, MVM escribi\u00f3 tres art\u00edculos sobre \u00e9l que\u00a0 ayudan a entender algunas cuestiones de este debate y, en general, arrojan luz sobre aproximaciones a nuestro pasado m\u00e1s reciente. En \u201cManuel Sacrist\u00e1n y el compromiso intelectual\u201d (<i>Nuestra Bandera<\/i>, n\u00ba 131, 1\/11\/1985, pp. 8-10), admitiendo y reconociendo que Sacrist\u00e1n pudo resultarle \u201cfascinante o entra\u00f1able pero jam\u00e1s simp\u00e1tico\u201d, MVM se\u00f1alaba que al hilo de su fallecimiento alguien hab\u00eda apuntado que \u201cun Sacrist\u00e1n comprometido y excesivamente r\u00edgido habr\u00eda hecho dif\u00edcil la militancia de camaradas con los que no conectaba humanamente y luego, un Sacrist\u00e1n hipercr\u00edtico ante el posibilismo adquirido por los partidos comunistas, habr\u00eda propiciado la deserci\u00f3n de militantes o el no es esto, no es esto de un sector de la inteligencia paramarxista\u201d. Y apuntaba a continuaci\u00f3n: \u201cDe mi propia experiencia personal deduzco que algo de verdad puede haber en lo primero y en lo segundo <i>pero se tratar\u00eda de una verdad insuficiente si la personalizamos en Sacrist\u00e1n y no entendemos en la realidad de lo que era el compromiso, la militancia, el intelectual org\u00e1nico colectivo en aquellos a\u00f1os que ven el relanzamiento del partido<\/i> despu\u00e9s de los sucesos de Barcelona en 1951 hasta su palpable instalaci\u00f3n en el tejido social del pa\u00eds a comienzos de los a\u00f1os sesenta\u201d [la cursiva es igualmente m\u00eda], se\u00f1alando con prognosis muy probable que la lista de militantes descomprometidos a causa del hipercriticismo intelectual de Sacrist\u00e1n ser\u00edan, acaso, un mero ap\u00e9ndice, cuando no una nota a pie, al final de tres gruesos tomos de desenganchados \u201cpor culpa de la fiebre del heno pragm\u00e1tico\u201d.<\/p>\n<p>Apuntaba adem\u00e1s V\u00e1zquez Montalb\u00e1n una interesante clave para comprender posteriores comportamientos pol\u00edticos de Sacrist\u00e1n (caso Claud\u00edn-Sempr\u00fan, actitud ante las cr\u00edticas estudiantiles a la burocracia del partido, disciplina partidista, no exteriorizaci\u00f3n de sus discrepancias con el aparato del partido): Sacrist\u00e1n se conoc\u00eda a s\u00ed mismo y cre\u00eda conocer al intelectual que por motivos \u00e9ticos se convierte en compa\u00f1ero de viaje de la clase obrera pero que, nada m\u00e1s se inicia el camino \u201cempieza a encontrar peros al calzado, luego al camino\u201d y finalmente a la propia clase obrera y a sus organizaciones, e incluso a las finalidades del movimiento.<\/p>\n<p>En el <i>mientras tanto<\/i> especial dedicado a Sacrist\u00e1n (n\u00ba 30-31, mayo 1987), Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n contribuy\u00f3 con un art\u00edculo titulado \u201cEntre el desmarque y la usurpaci\u00f3n\u201d (pp. 81-84). El tema central de su escrito es otro distinto: la raz\u00f3n de la disidencia de Sacrist\u00e1n, sus cr\u00edticas a las posiciones pol\u00edticas del PSUC-PCE durante la transici\u00f3n y su b\u00fasqueda de una reconstrucci\u00f3n del ideario comunista. Pero algunas pasos merecen destacarse: \u201cclarificar mi relaci\u00f3n personal y dif\u00edcilmente transferible con Sacrist\u00e1n es una de mis asignaturas pendientes\u201d, \u201c(&#8230;) a los que le hab\u00edamos conocido, y padecido, como comisario intelectual con m\u00e1s complejo por ser intelectual que comisario, nos sorprendi\u00f3 su en apariencia repentino desmarque del aparato del PCE-PSUC\u201d, \u201csigo creyendo que aquella batalla concienciadora debi\u00f3 darse intramuros de los comunistas m\u00e1s organizados y no extramuros, por las facilidades que daban los tiempos y las intenciones para marginar todo lo que no alimentaba el frenes\u00ed pragm\u00e1tico. Al fin y al cabo, se concedieron a las actitudes sacristanescas estatuto de rarezas del esp\u00edritu marxista, desconectadas de una voluntad de practicar el viejo principio, convertido en truco, del an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en <i>El Pa\u00eds<\/i> de 28 de agosto de 1985, al d\u00eda siguiente del fallecimiento de Sacrist\u00e1n, Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n public\u00f3 un art\u00edculo titulado \u201cContribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de un mito\u201d. Lo dict\u00f3\u00a0 por tel\u00e9fono la tarde anterior (\u201ca m\u00e1s de 100 kil\u00f3metros de distancia de su muerte, con el tel\u00e9fono de <i>EL PAIS<\/i> en el pecho\u201d), sin apenas tiempo para la reflexi\u00f3n pero acertando, y de qu\u00e9 manera, en lo b\u00e1sico. Recordaba algunas de las cosas apuntadas (\u201cLe admir\u00e1bamos todos. Luego algunos le adoraron y otros incluso le odiamos, aunque fuera transitoriamente\u201d, \u201cdetr\u00e1s de la frialdad de los cristales de sus gafas se percib\u00eda una ternura expiatoria que le predispon\u00eda a una gran indulgencia hacia los nuevos y necesarios hacedores de la historia y un gran recelo hacia su propia casta, la de los intelectuales peque\u00f1o burgueses en ocasiones v\u00edctimas del espejismo de un desamor de clase transitorio\u201d) y finalizaba se\u00f1alando: \u201cSospecho que el personaje Sacrist\u00e1n podr\u00eda ser reconstruido hasta lo irreconocible si nos lo dejan a sus contempor\u00e1neos o a sus disc\u00edpulos. Deber\u00edamos tener una reuni\u00f3n previa donde reconocer el inmenso impacto que caus\u00f3 en nuestras vidas mentales y prueba de ello es que siempre fue tema de nuestras mejores y peores conversaciones. Nunca se ayud\u00f3 excesivamente a s\u00ed mismo a delimitar su propio personaje. Por su casi secreto amor al teatro tal vez imagin\u00f3 que, una vez muerto, todos subir\u00edamos al escenario y, al tratar de reconstruirlo, s\u00f3lo hablar\u00edamos de \u00e9l como nuestro problema\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de lo apuntado, \u00bfes aventurado creer, es un mero enroque defensivo se\u00f1alar, que algunos ciudadanos est\u00e1n subiendo al escenario, discutiendo aparentemente de forma precipitada, sin ratificaci\u00f3n de fuentes y en tono poco emp\u00e1tico de Sacrist\u00e1n y sus intervenciones y comportamientos pol\u00edticos, pero que de hecho, en el fondo, est\u00e1n hablando de sus creencias y posiciones pol\u00edticas actuales, de sus intereses, de la reconstrucci\u00f3n de su memoria, de la b\u00fasqueda de un determinado papel en la peque\u00f1a Historia reciente, de sus fobias y filias, incluso de sus deseos m\u00e1s arraigados, queriendo colocar a los movimiento comunistas del siglo XX, a todos ellos, y a sus protagonistas, incluido el movimiento comunista espa\u00f1ol, en el basurero de la Historia, al lado del fascismo y del nazismo si la ocasi\u00f3n lo permite, y no siempre, por lo dem\u00e1s, de forma documentada, razonable y con trabajada perspectiva hist\u00f3rica que son, solemos decir, condiciones m\u00ednimas de eso que llamamos \u201ctrabajo intelectual honestamente realizado\u201d? \u00a0 Nota: Francisco Fern\u00e1ndez Buey, Albert Domingo Curto, Josep M\u00aa Fradera, I\u00f1aki V\u00e1zquez, Giaime Pala, Guillermo Lusa, Higinio Polo, Enric Tello y Xavier Juncosa me han se\u00f1alado diversos errores y faltas argumentativas en anteriores versiones de este escrito. Josep Fontana, Xavier Folch y Gregorio L\u00f3pez Raimundo me atendieron con cortes\u00eda. Jordi Mir Garcia me ha facilitado bibliograf\u00eda y me ha facilitado transcripciones. Gracias a todos ellos. De las probables deficiencias de esta versi\u00f3n, s\u00f3lo yo soy responsable; la m\u00ednima justicia me obliga a se\u00f1alar que sus posibles m\u00e9ritos, deber\u00edan tener reconocimiento colectivo: su autor\u00eda apunta en esa direcci\u00f3n. \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Salvador L\u00f3pez Arnal \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <i><u>\u00a0<\/u><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La veracidad de una informaci\u00f3n. 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