{"id":491,"date":"2006-10-28T00:00:00","date_gmt":"2006-10-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=491"},"modified":"2020-02-28T10:29:27","modified_gmt":"2020-02-28T09:29:27","slug":"relampagos-temperados-en-noches-apacibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=491","title":{"rendered":"Rel\u00e1mpagos temperados en noches apacibles"},"content":{"rendered":"<p>\u201cSi no aprendo a errar, no aprender\u00e9 a ser\u201d.<\/p>\n<p>Vicente N\u00fa\u00f1ez (2002), p.47<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cMe condenaron a veinte a\u00f1os de hast\u00edo \/ por intentar cambiar el sistema desde dentro.\/ Ahora regreso, ahora vengo a desquitarme.\/ Primero tomaremos Manhattan, luego tomaremos Berl\u00edn.\/ Me gu\u00eda una se\u00f1al en los cielos,\/ me gu\u00eda esta marca de mi piel,\/ me gu\u00eda la belleza en nuestras armas\/ Primero conquistaremos Manhattan, despu\u00e9s conquistaremos Berl\u00edn\u201d.<\/p>\n<p>Leonard Cohen,<i> First we take Manhattan<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una breve y curiosa aproximaci\u00f3n de aniversario, Porta Perales sosten\u00eda la singular creencia de que la figura de Manuel Sacrist\u00e1n hab\u00eda sido sobrevalorada por disc\u00edpulos de primera, segunda o incluso de tercera generaci\u00f3n con nudos freudianos no resueltos limpiamente. Se\u00f1alaba Porta que nada del Sacrist\u00e1n pol\u00edtico merec\u00eda ser tenido en cuenta1; que era puro extrav\u00edo vindicar al Sacrist\u00e1n \u201ccatastrofista y ranciamente anti-OTAN y anticapitalista\u201d; que, aun aceptando la novedad y frescura hist\u00f3rica de algunas de sus iniciales aportaciones al des\u00e9rtico p\u00e1ramo cultural de la lejana y superada \u00e9poca de los cincuenta y sesenta, el autor de <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i> nunca hab\u00eda sido capaz de superar el paradigma dial\u00e9ctico-anal\u00edtico (sic); que los trabajos de l\u00f3gica y epistemolog\u00eda, en vida y despu\u00e9s de \u00e9l, \u201cadelantaron que es una barbaridad\u201d (Porta Perales 1996: 28); que el cr\u00edtico y prudente defensor de \u201cLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201c se hab\u00eda empecinado, e incluso embarrancado, en la postulaci\u00f3n de una dial\u00e9ctica inefable y que, finalmente, y sin ning\u00fan \u00e1nimo de exhaustividad, el eco-pacifismo del autor de <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa <\/i>no s\u00f3lo mostraba una peligrosa deriva fundamentalista sino incluso, y destacadamente, una gruesa, milenarista y desfasada arista apocal\u00edptica que, innecesario es apuntarlo, no era aceptable ni razonable. Conclusi\u00f3n Porta Perales-apod\u00edctica: no se pod\u00eda ni deb\u00eda seguir pensando, cultivando y obrando con mimbres tan m\u00edseros, maltrechos y trasnochados. La figura de Sacrist\u00e1n, conced\u00eda PP, acaso no fuera conocida con suficiente amplitud pero s\u00f3lo desde posiciones fanatizadas y algo lun\u00e1ticas pod\u00eda creerse que su obra estaba infravalorada2. Si se hab\u00eda pecado, y era obvia para Porta Perales la trasgresi\u00f3n cometida, hab\u00eda sido por elevaci\u00f3n transfinita.<\/p>\n<p>Ni tan siquiera un esfuerzo sostenido y una aplicada tenacidad posibilitan un f\u00e1cil acuerdo con razonamientos tan sutiles, al igual que no es asunto trivial convencerse por afirmaciones como las vertidos por Luis Goytisolo en su sucinta presentaci\u00f3n de las memorias de Miguel N\u00fa\u00f1ez3:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Pondr\u00e9 algunos ejemplos relacionados con personas y hechos que tambi\u00e9n yo he conocido. As\u00ed, la imagen que ofrece de Manuel Sacrist\u00e1n, persona de trato dif\u00edcil en la medida en que su inflexibilidad ideol\u00f3gica iba unida a una preocupante ausencia de sentido de la realidad. Mejor juicio le merecemos (sic.) los universitarios de la \u00e9poca, y en especial Octavi Pellisa, con su iron\u00eda socr\u00e1tica, en el polo opuesto de Sacrist\u00e1n&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay alg\u00fan otro ejemplo. Poco despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de sus singulares memorias de juventud, Eugenio Tr\u00edas, en una entrevista con Arcadi Espada (<i>El Pa\u00eds<\/i> 19\/2\/2003, p. 40), sosten\u00eda que:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Sacrist\u00e1n aunaba todos los dogmatismos: el del marxismo y el del positivismo l\u00f3gico. Es decir, el de la teor\u00eda y el de la pr\u00e1ctica. Era un hombre con perfiles como sectarios, muy preocupado por captar disc\u00edpulos. Su aportaci\u00f3n a la filosof\u00eda es escasa. Aunque debo reconocer que a veces sus consejos eran \u00fatiles&#8230;\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Arnau Puig, en unas recientes memorias filos\u00f3ficas, despu\u00e9s de se\u00f1alar que la evoluci\u00f3n pol\u00edtica de Sacrist\u00e1n era neta prueba de que \u201c(&#8230;) era posible pasar del heideggerianismo al comunismo, como el mismo Heidegger pas\u00f3 de su filosof\u00eda ontol\u00f3gica al nazismo\u201d, presenta un apretado balance del proyecto existencial del que fuera miembro del comit\u00e9 ejecutivo del PSUC entre 1965 y 1970 en los t\u00e9rminos siguientes (Puig 2003: 120):<\/p>\n<p>\u201c[Sacrist\u00e1n es] un caso ejemplar de c\u00f3mo las personas organizan su estar en el mundo conforme a sus intereses, desplazando despiadadamente (sic), con el olvido si fuera el caso, a la persona que les incomoda, al margen de los principios o de las ideolog\u00edas que fueran&#8230;\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda no todas las referencias transitan por este sendero. Pensemos, por ejemplo, en el reciente diccionario de l\u00f3gica y filosof\u00eda de la ciencia de Moster\u00edn y Torretti4. Sea como sea, no emprendamos una b\u00fasqueda sin t\u00e9rmino, y acaso sin resultados, sobre la validez de argumentaciones, creencias o tesis tan singulares. Concedamos matizadamente (Wagensberg 2002: 65) que preguntar es rebelarse y responder es adaptarse. Suponiendo -aunque no admitiendo en ning\u00fan grado- alg\u00fan infinit\u00e9simo de verosimilitud en alguna de las posiciones esgrimidas, no parece enso\u00f1aci\u00f3n fanatizada ni testarudez de complejo freudiano mal resuelto se\u00f1alar que, como en el caso de la luk\u00e1csiana respuesta de <i>Historia y consciencia de clase <\/i>5, seguir\u00eda permaneciendo en la obra dicha, hecha y escrita de Sacrist\u00e1n, por una parte, un estilo de hacer filos\u00f3fico infrecuente por riguroso, esforzadamente documentado y nada o escasamente reiterativo, y, por otra, un conjunto no menor de caras poli\u00e9dricas sobre las que el acuerdo (casi) un\u00e1nime no proviene de ning\u00fan seguidismo irresponsable sino de una sentida filiaci\u00f3n reflexiva. Entre ellas son de cita obligada su prolongada, reconocida y admirada tarea de profesor (y maestro), ejercida de forma interrumpida por sinrazones conocidas; su trabajo de traductor atento, realizado en condiciones nada favorables y, casi siempre, con premura de tiempo y autoexplotaci\u00f3n exigida para ganar espacios de vida que permitieran voluntarias y, en ocasiones, ingratas tareas de intervenci\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica sin brillantez curricular; sus textos de intervenci\u00f3n filos\u00f3fica, algunos de ellos ya cl\u00e1sicos del filosofar hisp\u00e1nico; sus pr\u00f3logos e introducciones a Heine o Goethe o, por finalizar en alg\u00fan punto, su faceta de conferenciante brillante, con poso, persuasivamente convincente e inusualmente innovador6.<\/p>\n<p>Puede sumarse a lo anterior otra faceta que acaso merezca ser destacada y que probablemente pueda aspirar a una aceptaci\u00f3n sin disidencias. Me refiero a la capacidad de Sacrist\u00e1n, nunca orgullosamente ostentada pero felizmente practicada, para dar con el enunciado afortunado y austero; con la proposici\u00f3n brillante, sin aparatoso pavoneo ni imp\u00fadico descontrol emotivo; con el texto sucinto que alumbra frecuentemente un punto de vista novedoso y prometedor; con la sentencia o apunte que permite una y diez lecturas sin agotamiento del lector ni del texto. Y todo ello, tanto en su faceta de clandestino autor de panfletos pol\u00edtico-filos\u00f3ficos como en su reconocida autor\u00eda de tratados de introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y a la filosof\u00eda de la l\u00f3gica7 o de ensayos sobre la gnoseolog\u00eda heideggeriana, al igual que en sus esperadas y elaboradas intervenciones orales. Si como se ha se\u00f1alado (Wagensberg 2002:83): \u201cbien mirado y observado, observar es recrear la mirada\u201d, muchas de las observaciones o anotaciones de Sacrist\u00e1n recrean y, por tanto, crean, nuevas perspectivas e interesantes puntos de vista sobre diversos y nada marginales asuntos.<\/p>\n<p>Varios ejemplos pueden hacer plausible esta apreciaci\u00f3n, dos muestras a t\u00edtulo de ilustraci\u00f3n. Durante su estancia en la UNAM en 1982-1983, Sacrist\u00e1n fue entrevistado para <i>Argumentos<\/i>, una revista pr\u00f3xima en aquel entonces al \u00e1mbito del PCE. Claro indicio de que la conversaci\u00f3n no fue para \u00e9l un recuerdo imborrable es el t\u00edtulo que \u00e9l mismo eligi\u00f3 para ella: \u201c\u00a1\u00a1Una broma de entrevista!!\u201d8. En un determinado momento se le pregunt\u00f3 por el supuesto car\u00e1cter definitivo de la, por aquel entonces, en\u00e9sima crisis del marxismo. Su sucinta respuesta -acaso afortunada variante del no menos dichoso proverbio castellano (Bofill 2002: 43): \u201cMucho vuela el viento, pero mucho m\u00e1s el pensamiento\u201d- merece reproducci\u00f3n y acaso marco:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) En cuanto a la crisis del marxismo: todo pensamiento decente tiene que estar en crisis permanente; de modo que, por m\u00ed, que dure\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vicente N\u00fa\u00f1ez (N\u00fa\u00f1ez 2001: 54) ha se\u00f1alado en la misma direcci\u00f3n y con igual precisi\u00f3n y belleza: \u201cLa filosof\u00eda s\u00f3lo se sustenta desde bases inestables, es decir, activas\u201d.<\/p>\n<p>Segunda ilustraci\u00f3n de estos hallazgos ling\u00fc\u00edsticos: Sacrist\u00e1n est\u00e1 estudiando el ensayo de Rescher sobre <i>The Philosophy of Leibniz, <\/i>reconocido por \u00e9l como una excelente aproximaci\u00f3n a los principios del fil\u00f3sofo de los principios. Despu\u00e9s de observar la forma en que el autor presenta los postulados b\u00e1sicos y derivados de Leibniz, detiene su lectura y anota en el margen superior de la p\u00e1gina 27 del ejemplar consultado:<\/p>\n<p>\u201cLeibniz, como Marx, tiene el encanto de la oscuridad de lo que nace, de las promesas que nunca se pueden cumplir, porque cuando la imaginaci\u00f3n cuaja un m\u00e9todo resulta que no da para tanto como parec\u00eda en la confusi\u00f3n del nacimiento\u201d9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ejemplos, entre muchos otros posibles, de estos hermosos enunciados, de estos textos sucintos, brillantes, de estas proposiciones con resto a las que hac\u00eda referencia. \u00bfPodemos hablar aqu\u00ed de m\u00e1ximas, de aforismos, de proverbios, de sentencias? \u00bfAcaso de apuntes, de donaires o de reflexiones singulares? El interrogante no tiene f\u00e1cil respuesta porque todos, o casi todos ellos, son t\u00e9rminos de dif\u00edcil delimitaci\u00f3n, nociones abiertas si se quiere. Se podr\u00eda decir, por usar terminolog\u00eda ya cl\u00e1sica, que estamos ante conceptos borrosos cuyos n\u00facleos centrales est\u00e1n suficientemente controlados pero cuyos segmentos fronterizos presentan intersecciones no vac\u00edas con elementos de otros \u00e1mbitos afines no cerrados a su vez.<\/p>\n<p>As\u00ed, si en el Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola (edici\u00f3n 2001) se apunta que un aforismo es una \u201csentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte\u201d, pareciendo entonces aceptarse la brevedad y normatividad como notas definitorias del t\u00e9rmino, en el inestimable Mar\u00eda Moliner se define aforismo como \u201cm\u00e1xima que se da en una ciencia o arte\u201d, mientras que m\u00e1xima, que inicialmente se da como sin\u00f3nimo de adagio, aforismo o precepto, se delimita como \u201cfrase usada en forma invariable, proverbial o escrita por alguien que expresa un principio moral o consejo o ense\u00f1anza\u201d. De este modo, un aforismo ser\u00eda un principio normativo (consejo o saber) cient\u00edfico o art\u00edstico.<\/p>\n<p>Crist\u00f3bal Serra ha arg\u00fcido contra esta estrecha aproximaci\u00f3n dado que tiende a la identificaci\u00f3n de uno y otro t\u00e9rmino: si se acepta esta confusionaria caracterizaci\u00f3n, critica Serra, la diferencia entre aforismo y m\u00e1xima apenas ser\u00eda discernible y, consiguientemente, \u201cesa vieja forma de decir [el aforismo], misteriosa y po\u00e9tica, quedar\u00eda reducida a consejo moral, a norma utilitaria para andar por casa\u201d (Serra 2002: 9). El autor de<i> Diario de signos<\/i> pone pues el acento, el aspecto b\u00e1sico de la demarcaci\u00f3n, en el componente reglar de la m\u00e1xima frente al car\u00e1cter anormativo del aforismo.<\/p>\n<p>Parece aceptable la sugerencia, aunque no siempre sea f\u00e1cil la coherencia en este punto. En la misma antolog\u00eda de fragmentos de Her\u00e1clito que incorpora Serra a sus <i>Efigies<\/i> y que, en su opini\u00f3n, a diferencia de los de Di\u00f3genes o S\u00f3crates, dan sensaci\u00f3n \u201cf\u00edsica\u201d de aforismo, se cuela alg\u00fan texto cuya anormatividad no parece ausente: la ajustada m\u00e1xima dom\u00e9stica -y sin duda excelente consejo c\u00edvico- de \u201cNo obrar ni hablar como dormidos\u201d permite una interpretaci\u00f3n sin inconsistencias con neto sesgo normativo.<\/p>\n<p>Tampoco la brevedad parece caracter\u00edstica universalmente compartida por todos los candidatos. Ya no s\u00f3lo porque en el cl\u00e1sico de Lichtenberg aparecen aforismos cuya determinaci\u00f3n esencial no es el ser compendiosos, sea cual sea nuestra delimitaci\u00f3n extensional del atributo (por ejemplo, el 79, 119 o 126 recogidos en el cuaderno A [1766-1770] -Lichtenberg 1990: 17-32), sino porque algunos fragmentos recogidos por el propio Serra del maestro Bergam\u00edn (Serra 2002: 201) o de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez (Serra 2002: 209-210) probablemente puedan presentar como ajustado atributo la de ser reflexiones no barrocas pero dif\u00edcilmente la de ser textos ce\u00f1idos. Consiguientemente, la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n propuesta por Eco (\u201c\u00bfQu\u00e9 distingue a un aforismo de una m\u00e1xima? Nada, de no ser la brevedad\u201d, Eco 2002: 4), parece desvanecerse hasta la extinci\u00f3n en el poblado \u00e1mbito de los contraejemplos.<\/p>\n<p>Sea como sea, y aunque como Echevarr\u00eda ha destacado el g\u00e9nero es de indiscutible naturaleza equ\u00edvoca, de tal forma que lo que normalmente se presenta como m\u00e1xima o aforismo podr\u00eda ser etiquetado, con mayor o menor acierto, como sentencia, instant\u00e1nea l\u00edrica, epigrama o apunte (Echevarr\u00eda 2002: 3), podr\u00edamos aproximarnos complacidos, por su delicadeza y correcci\u00f3n, a la interesante propuesta de Serra: \u201cla poes\u00eda, que el verso ofrece en estado l\u00edquido, se \u201csolidifica\u201d al pasar a ser aforismo\u201d (Serra 2002: 9): el car\u00e1cter espec\u00edfico del aforismo, frente a la m\u00e1xima o a la reflexi\u00f3n general, residir\u00eda pues en su solidez po\u00e9tica: un buen aforismo ser\u00eda un bello monolito po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Empero, esta solidificaci\u00f3n de la poes\u00eda en aforismo no excluir\u00eda ni marginar\u00eda desde\u00f1osamente a la m\u00e1xima prudente y pudorosa. Dir\u00edase entonces que la diferencia entre ambas difusas nociones (\u00bfy qu\u00e9 categor\u00eda no formal no lo es?) se situar\u00eda en la normatividad que acompa\u00f1ar\u00eda fielmente a la m\u00e1xima, aunque esta pueda ser tan breve, sustancial, se\u00f1alizadora y brillante como el aforismo.<\/p>\n<p>En la reflexi\u00f3n, en cambio, tendr\u00edamos un comod\u00edn sin excesos definitorios ni precisiones cualitativas ni cuantitativas. Cabr\u00eda todo, o casi todo. Acaso observemos en este recipiente, aunque no siempre, un menor lirismo condensado, pero la inexistencia de l\u00edmites fijados permitir\u00eda un desarrollo menos apretado y acaso una menor libertad interpretativa. Si se quiere una transici\u00f3n nocional, podr\u00eda proponerse conjeturalmente que el verso en estado s\u00f3lido deviene aforismo, que, acompa\u00f1ado de norma, se transforma en m\u00e1xima, que a su vez, cuando el pensamiento no puede ajustarse a la brevedad de la sonata o al cuento de Monterroso deviene, con norma o sin ella, reflexi\u00f3n de inter\u00e9s, apunte no consumido, alargada sentencia merecedora de reiteradas relecturas.<\/p>\n<p>Este <i>M.A.R.X<\/i>. recoger\u00eda entonces un conjunto no desde\u00f1able de m\u00e1ximas, aforismos y reflexiones de Sacrist\u00e1n. La primera de las dos muestras dadas anteriormente puede adscribirse, sin error apreciado, al g\u00e9nero m\u00e1ximo; la segunda, seg\u00fan se prefiera, al de las breves reflexiones o a la campana afor\u00edstica. Si se quiere un ejemplo de aforismo con mayor brevedad que el anterior, el bot\u00f3n mostrado podr\u00eda ser el siguiente. En uno de los excelentes trabajos que prepar\u00f3 Sacrist\u00e1n con ocasi\u00f3n del centenario de Marx (Sacrist\u00e1n 1987: 125-129), discut\u00eda la nueva problem\u00e1tica que representaba para el marxismo el desarrollo inimaginable -para Marx- de las fuerzas productivas-destructivas, comentando cr\u00edticamente (y no hab\u00eda para menos) la distop\u00eda que significaban las tesis aguerridamente defendidas por Adrian Berry en <i>Los pr\u00f3ximos diez mil a\u00f1os <\/i>y se\u00f1alando que la s\u00edntesis dial\u00e9ctica de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n esperar\u00eda en vano a que el movimiento de la historia realizara todos sus desastres necesarios, para, en punto y parte, escribir sucintamente: \u201cNo todo lo real es racional: m\u00e1s bien casi nada\u201d. De ah\u00ed, una vez m\u00e1s, como deriva praxeol\u00f3gica y en consistencia con estimables y cl\u00e1sicos proverbios orientales (\u201cTodo pensamiento es simiente de acci\u00f3n\u201d Bofill 2002:115), la concepci\u00f3n sacristaniana de un filosofar no estricta ni b\u00e1sicamente contemplativo.<\/p>\n<p>Si se buscan reflexiones m\u00e1s genuinas, m\u00e1s alejadas del aforismo o m\u00e1xima breve, que son casi marca de la casa, mis preferencias se sit\u00faan en dos \u00e1mbitos: en la mayor parte de los pasajes de su cr\u00edtica a la gnoseolog\u00eda heideggeriana y en sus reflexiones sobre la que seguramente es la m\u00e1s peligrosa idea de Sacrist\u00e1n, su recreada, y acaso poco explorada, categor\u00eda de dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Ejemplo del primer contorno. En el \u00faltimo capitulo de su estudio sobre las ideas gnoseol\u00f3gicas del ex-rector de Friburgo, despu\u00e9s de haber hecho un detallado repaso de sus insuficiencias, finaliza Sacrist\u00e1n su reflexi\u00f3n se\u00f1alando10:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Precisamente los problemas que la realidad plantea al hombre que dialoga con ella por medio de su raz\u00f3n prueban que la raz\u00f3n s\u00ed puede decir de d\u00f3nde le viene la conminaci\u00f3n a su pensar, y a criticarlo y a mejorarlo. Por eso no es de esperar que el hombre interrumpa su di\u00e1logo racional con la realidad para entablar ese otro \u201cdi\u00e1logo en la historia del Ser\u201d (HM 252) cuyos personajes se niegan a declarar de d\u00f3nde reciben la suya\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Concedamos inmediatamente que es posible que nunca un pron\u00f3stico filos\u00f3fico haya errado por tanto optimismo gnoseol\u00f3gico, pero \u00bfacaso ello resta un \u00e1pice de verdad a lo apuntado?<\/p>\n<p>El segundo per\u00edmetro, la dial\u00e9ctica, que curiosa y admirablemente un f\u00edsico-fil\u00f3sofo incorpora a su afor\u00edstica definici\u00f3n de ciencia (\u201dCiencia es conocimiento que tiende a ser lo m\u00e1s objetivable, inteligible y dial\u00e9ctico posible\u201d, Wagensberg 2002: 65). Los ejemplos pueden ser aqu\u00ed numerosos. As\u00ed, en una observaci\u00f3n, despu\u00e9s de la lectura de un texto de Colletti de los a\u00f1os setenta, Sacrist\u00e1n se\u00f1alaba:<\/p>\n<p>\u201cDescribe la ingenuidad hegeliana de Marx, pero sin atribuirla a Marx, sino s\u00f3lo a Engels, a causa de que este pobrete ha sido el que ha intentado hacer filosof\u00eda de la ciencia (pp.179-180). Teniendo raz\u00f3n literal, se cerraba el camino hacia la comprensi\u00f3n de que hab\u00eda una adaptaci\u00f3n posible de \u201cla dial\u00e9ctica\u201d en el sentido del programa de conocimiento historicista y organicista u holista luego clarificado y exactificado por la teor\u00eda de sistemas.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El acr\u00f3nimo M.A.R.X., usado como t\u00edtulo, refiere pues a una selecci\u00f3n posible y no excluyente de m\u00e1ximas, aforismos y reflexiones de Sacrist\u00e1n. La \u201cx\u201d final, no cuantificada, no s\u00f3lo remite a variables no ligadas o libres y, por tanto, a interpretaciones abiertas de los textos seleccionados, sino, como es obvio, permite relacionar nominalmente esta antolog\u00eda con uno de los cl\u00e1sicos m\u00e1s decisivos para entender la g\u00e9nesis y las aspiraciones de gran parte de la obra y el obrar de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>La clasificaci\u00f3n en dieciocho apartados del material seleccionado permite, sin duda, correcciones o incluso enmiendas totales; sin embargo, creo que las secciones elegidas recogen algunas de las preocupaciones centrales y m\u00e1s sentidas del autor de <i>El orden y el tiempo.<\/i> Sea como sea, el lector\/a sabr\u00e1 disculpar mis posibles errores taxon\u00f3micos y har\u00e1 bien en corregirme sin complacencia.<\/p>\n<p>La antolog\u00eda se ha basado fundamentalmente en notas, res\u00famenes, apuntes u observaciones de lectura de MSL hasta ahora in\u00e9ditos. Se ha intentado no abusar ni recargar con fragmentos o pasos ya conocidos y publicados, no porque en ellos no haya proposiciones de singular belleza o inter\u00e9s sino por intentar conseguir que los textos incorporados fueran cerrados y no pidieran a gritos no susurrados un paraguas mayor en el que su significado se reflejara sin p\u00e9rdida y con sentido no forzado. La ordenaci\u00f3n no es cronol\u00f3gica ni alfab\u00e9tica sino que intenta seguir, con \u00e9xito no garantizado, un posible sendero tem\u00e1tico y argumentativo.<\/p>\n<p>Si alg\u00fan hipot\u00e9tico valor tuviera este trabajo de b\u00fasqueda, recorte y ordenaci\u00f3n, me gustar\u00eda dedicarlo a la memoria del profesor Sacrist\u00e1n y a Jorge Riechmann y Enric Tello, a los que agradezco muy sinceramente su respectivo pr\u00f3logo y ep\u00edlogo. No creo conjeturar sin base si se\u00f1alo que a ellos, a todos ellos, les es muy pr\u00f3ximo este l\u00edrico y sustantivo aforismo brossiano (\u201cEp\u00edlogo\u201d, Brossa 1998: 383):<\/p>\n<p>Conec la utilitat de la inutilitat<\/p>\n<p>(conozco la utilidad de la inutilidad)<\/p>\n<p>I tinc la riquesa de no voler ser ric.<\/p>\n<p>( y tengo la riqueza no querer ser rico)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Notas:<\/u><\/p>\n<p>(1) En su larga lista de dudas sobre la aportaci\u00f3n pol\u00edtica de Sacrist\u00e1n, Porta Perales, adem\u00e1s de apuntar la original y documentada tesis de que la ruptura de Sacrist\u00e1n con el falangismo y su adscripci\u00f3n al movimiento comunista no fue sino la transici\u00f3n de un totalitarismo a otro, dibuja, entre otras bellos ornamentos, el siguiente: \u201c(&#8230;) \u00bfQuiz\u00e1s hay que reivindicar al Sacrist\u00e1n catastrofista y ranciamente anti-OTAN y anticapitalista? Lo dudo. Se dir\u00e1 -con raz\u00f3n- que Manuel Sacrist\u00e1n luch\u00f3 contra la dictadura franquista, que conden\u00f3 la intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica en Checoslovaquia y que se opuso a la rudeza de los pol\u00edticos profesionales del PCE y el PSUC. Pues \u00a1no faltar\u00eda m\u00e1s!\u201d.<\/p>\n<p>(2) Que el conocimiento de la figura de Sacrist\u00e1n no es excesivo parece verificarse cuando al ojear el \u00edndice anal\u00edtico de unas conversaciones con Jaime Gil de Biedma, de edici\u00f3n reciente, se lee un tal \u201cSacrist\u00e1n, Jos\u00e9\u201d que sin duda remite a \u201cSacrist\u00e1n, Manuel\u201d. El mismo error se ha producido, y en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, en algunas referencias a Sacrist\u00e1n-fil\u00f3sofo en el diario independiente de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>(3) Luis Goytisolo: \u201c\u00bfMereci\u00f3 la pena tanto sacrificio?\u201d. En N\u00fa\u00f1ez, M (2002), <i>La revoluci\u00f3n y el deseo<\/i>, Barcelona, Pen\u00ednsula, pp.21-22. Obs\u00e9rvese que lo apuntado por Goytisolo en su presentaci\u00f3n tiene muy poco que ver con lo se\u00f1alado por el autor sobre Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Miguel N\u00fa\u00f1ez tuvo la amabilidad de responderme, en octubre de 1997, a un cuestionario sobre su relaci\u00f3n pol\u00edtica y personal con MSL. De sus respuestas entresaco estos breves fragmentos:<\/p>\n<p>a) \u201cSobre la conocida an\u00e9cdota de que Manolo se presentase en la v\u00eda Layetana, reconoci\u00e9ndose como autor del art\u00edculo publicado en <i>Realidad <\/i>[en realidad, <i>Nuestras Ideas<\/i>] y firmado como \u201cV. Ferrater\u201d y declar\u00e1ndose marxista-leninista, tengo mi propia opini\u00f3n. No s\u00e9 si los que han emitido juicios negativos contra \u00e9l, tienen conocimiento de cosas que yo desconozco.<\/p>\n<p>Para m\u00ed, la cuesti\u00f3n, siendo aparentemente incomprensible, es comprensible en la formaci\u00f3n que entonces ten\u00eda Manolo: cruce de valores falangistas como \u201chonor\u201d y \u201clealtad\u201d(&#8230;) y su sentido de responsabilidad de no consentir que <i>otro<\/i> pagase por \u00e9l.<\/p>\n<p>Manolo, creo yo, actu\u00f3 con un impulso moral m\u00e1s all\u00e1 de cualquier otra reflexi\u00f3n. Se olvid\u00f3 de que era un dirigente pol\u00edtico clandestino y de que se deb\u00eda a la organizaci\u00f3n y sali\u00f3 para liberar al inocente. Adem\u00e1s, creo yo, Manolo no se plante\u00f3 que \u00e9l pudiera poner en peligro a la organizaci\u00f3n, porque <i>\u00e9l estaba seguro de que, llegado el caso, no le arrancar\u00edan ni una palabra contra ning\u00fan camarada<\/i>. Si se compromet\u00eda por uno, \u00bfc\u00f3mo iba a comprometer a otros?<\/p>\n<p>Conoci\u00e9ndole, as\u00ed interpret\u00e9 yo las cosas en aquel momento. Cuando, tomando las sabidas precauciones, pudimos vernos, \u00e9l reconoci\u00f3 que su \u201cnoble comportamiento\u201d hab\u00eda podido poner en peligro a la organizaci\u00f3n. Pienso que, tal vez, su manera de actuar fue tan ins\u00f3lita que la polic\u00eda le consider\u00f3 m\u00e1s bien como un marxista-leninista te\u00f3rico que organizativo. No s\u00e9 si otras personas tendr\u00e1n otros datos que modifiquen mi criterio\u201d.<\/p>\n<p>b) \u201cResulta que mi hija Estrella conserva un librito que le regal\u00f3 Manolo con la siguiente dedicatoria de su pu\u00f1o y letra: \u201cPara la hija de Pepe y Peque, a la que llamaremos provisionalmente Pequepepita (cuando llegue a los quince a\u00f1os).\u201d<\/p>\n<p>Estrella ten\u00eda entonces alrededor de nueve a\u00f1os. El libro titulado <i>El Banquete<\/i> de Plat\u00f3n, dice: \u201cPr\u00f3logo, traducci\u00f3n, notas y vocabulario de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n\u201d. Impreso por editorial Fama, Barcelona,1956.<\/p>\n<p>Tiene el libro dos notas. En una dice. \u201cEst\u00e1n corregidas las erratas\u201d. Y en la otra. \u201cEl libro barato espa\u00f1ol no tiene derecho a no tener erratas\u201d Magn\u00edfica expresi\u00f3n del humor, siempre intencionado, de Manolo. La dedicatoria firmada por Manolo lleva la fecha del 30 de noviembre de 1956.<\/p>\n<p>Este libro mi hija lo ha conservado con todo cari\u00f1o y devoci\u00f3n, por lo que ahora nos ayuda a recordar&#8230;\u201d<\/p>\n<p>No parece que haya pues consistencia alguna entre lo se\u00f1alado por Goytisolo y lo apuntado por N\u00fa\u00f1ez en esta entrevista y en sus memorias. Sea como fuere, la tendencia l-g sigue teniendo alg\u00fan seguidor. Como se ha se\u00f1alado, en sus memorias de juventud (Tr\u00edas 2003: 198-199), Eugenio Tr\u00edas sostiene que Sacrist\u00e1n daba \u201cla imagen sobria y austera de un profesor liberal y dialogante (&#8230;) Era un eficaz m\u00e1scara did\u00e1ctica de su natural doctrinario y dogm\u00e1tico, y era tambi\u00e9n un anzuelo para la captaci\u00f3n de un peque\u00f1o n\u00facleo de fieles perfectamente adoctrinados (&#8230;) Como persona era terrible\u201d.<\/p>\n<p>(4) Moster\u00edn y Torretti dan al final de su obra una lista de \u201cfil\u00f3sofos y cient\u00edficos\u201d, incluyendo s\u00f3lo nombres de personas fallecidas. En la lista incorporan, con generosidad indiscutible, cinco nombres hisp\u00e1nicos. Entre ellos, el de Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>(5) Sobre el celebre paso de \u201cQu\u00e9 es el marxismo ortodoxo\u201d (\u201cPues suponiendo -aunque no admitiendo- que la investigaci\u00f3n reciente hubiera probado indiscutiblemente la falsedad material de todas las proposiciones sueltas de Marx&#8230;\u201d: Luk\u00e1cs, G. (1975), <i>Historia y consciencia de clase<\/i>, Barcelona, Ediciones Grijalbo, pp.1-2), Sacrist\u00e1n constru\u00eda la siguiente reflexi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201ca) Lo primero a objetar a este paso c\u00e9lebre es su desastrosa consecuencia respecto de la cientificidad del marxismo, al hacerlo en principio irrefutable por descubrimiento alguno.<\/p>\n<p>b) La segunda objeci\u00f3n debe consistir en reprochable la completa falta de dial\u00e9ctica de su epistemolog\u00eda. En efecto, cuando \u201cm\u00e9todo\u201d se usa en un sentido con implicaciones filos\u00f3ficas directas, en un sentido no meramente t\u00e9cnico-instrumental, es imposible trazar una divisi\u00f3n significativa entre m\u00e9todo y doctrina b\u00e1sica, pues casi sin \u201campliaci\u00f3n\u201c el \u201centendimiento especulativo\u201d se hace aqu\u00ed \u201cpr\u00e1ctico\u201d y viceversa, o sea, los teoremas fundamentales acerca de la realidad (y que, de ser de naturaleza cient\u00edfica, han de ser refutables en principio) son, en cuanto al contenido, lo mismo que las reglas generales del m\u00e9todo. No tiene sentido separar el \u201cm\u00e9todo\u201d, el \u201cmarxismo dial\u00e9ctico\u201d, de tesis como las siguientes: 1\u00ba. Los fen\u00f3menos sociales no est\u00e1n regidos para ni son explicables por potencias transcendentes. 2\u00ba. La categor\u00eda \u201cclase\u201d es la abstracci\u00f3n b\u00e1sica para la explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos hist\u00f3rico-sociales <i>porque<\/i> las relaciones fundamentales de la sociedad son las de clase. (A matizar, por la tesis marxiana del individuo). 3\u00ba. La consciencia de clase es un elemento de la situaci\u00f3n de clase. Etc.\u201d<\/p>\n<p>(6) Andreu Mas-Colell ha comentado: \u201c(&#8230;) Que quede constancia, pues, que juzgadas por el texto las conferencias de Sacrist\u00e1n son espl\u00e9ndidas: desarrollan una o dos ideas (nunca, como ocurre a menudo, ninguna) que son originales y, dicho en ingl\u00e9s, <i>penetrating<\/i>. Y lo hacen adem\u00e1s con un encadenamiento l\u00f3gico apabullante, con una elegancia de lenguaje envidiable y con un despliegue de referencias cultas que impresiona por su naturalidad\u201d (L\u00f3pez Arnal, S. y De la Fuente, P 1996: 551). Javier Pradera ha apuntado en la misma direcci\u00f3n: al o\u00edrle, ha dicho en alguna ocasi\u00f3n, uno pod\u00eda imaginarse incluso las comas y los puntos y aparte.<\/p>\n<p>(7) Ahora que van a cumplirse 40 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>, no ser\u00e1 innecesario recordar los pasos iniciales de una carta de Miguel S\u00e1nchez-Mazas, fechada el 8 de enero de 1965, poco despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del manual de Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>\u201cQuerido Manolo:<\/p>\n<p>He tenido una gran alegr\u00eda al recibir, en los primeros d\u00edas de este nuevo a\u00f1o, tu buen regalo, no s\u00f3lo por el inter\u00e9s y el atractivo del libro en s\u00ed mismo y por la simpat\u00eda que entra\u00f1a su env\u00edo, sino tambi\u00e9n -y tal vez principalmente- por saber con ello directamente, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os, de ti y de tu actividad, y comprobar con enorme satisfacci\u00f3n que est\u00e1s en pleno fermento intelectual y desarrollando un programa de gran valor pedag\u00f3gico y renovador, a la larga, de nuestra mentalidad -y metodolog\u00eda- social, no s\u00f3lo por tu obra cient\u00edfica personal, sino por la que intuyo que animas, en la Universidad, o a trav\u00e9s de planes editoriales de estilo enteramente nuevo. Te doy la enhorabuena, pues, y me doy a mi mismo, pues tus noticias aportan un elemento animador a mi visi\u00f3n del futuro de Espa\u00f1a -uno de los pocos- y constituyen un estimulante, hasta cierto punto inesperado. Tengo inter\u00e9s en conocer m\u00e1s detalles de ese panorama entrevisto&#8230;\u201d<\/p>\n<p>(8) La entrevista, fechada en 1983, no lleg\u00f3 a editarse en su momento. Aparece recogida en: L\u00f3pez Arnal, S. y De la Fuente, P (eds), 1996: 228-240.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(9) La anotaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n encabeza el excelente y documentado trabajo de Albert Domingo Curto: \u201cManuel Sacrist\u00e1n y el estudio de la obra l\u00f3gica de G.W. Leibniz\u201d. En:<i>El valor de la ciencia<\/i>, Barcelona, Los libros de El viejo Topo, 2001.<\/p>\n<p>(10) Sacrist\u00e1n, M (1995), <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Marx<\/i>. Cr\u00edtica, Barcelona. Edici\u00f3n al cuidado de Francisco Fern\u00e1ndez Buey; p.248.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Bibliograf\u00eda<\/u><\/p>\n<p>Bofill, F (2002), <i>L\u00b4art de la ment<\/i>, Barcelona, Edicions Mediterr\u00e0nia.<\/p>\n<p>Brossa, J. (1998), <i>La mem\u00f2ria encesa. Mosaic antol\u00f2gic<\/i>, Barcelona, Barcanova. Pr\u00f2leg Gl\u00f2ria Bordons.<\/p>\n<p>Char, R. (1999), <i>Indagaci\u00f3n de la base y de la cima<\/i>, Madrid, \u00c1rdora Ediciones. Edici\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de Jorge Riechmann<\/p>\n<p>Eco, U (2002), \u201cEl arte de la agudeza\u201d, <i>El Pa\u00eds (Babelia)<\/i> 2.3.2002, p. 4<\/p>\n<p>Echevarr\u00eda, I. (2002), \u201cSilencio derretido\u201d, <i>El Pa\u00eds (Babelia)<\/i>, 2.3.2002, p.3.<\/p>\n<p>Espada, Arcadi: \u201cEs la vida la que crea los libros, incluso los libros de filosof\u00eda\u201d (Entrevista con Eugenio Tr\u00edas.<i> El Pa\u00eds<\/i>, 19.2.2003, p.40).<\/p>\n<p>Graci\u00e1n, Baltasar (1994),<i>Or\u00e1culo manual y arte de prudencia<\/i> (selecci\u00f3n), Madrid, Alianza.<\/p>\n<p>Lichtenberg, G. C.(1990), <i>Aforismos<\/i>, Barcelona, Edhasa. Selecci\u00f3n, traducci\u00f3n, introducci\u00f3n y notas de Juan del Solar.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Arnal, S. y De la Fuente, P. (1996), <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona, Destino.<\/p>\n<p>Machado, A (1985), <i>Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor ap\u00f3crifo (1936),<\/i> Madrid, Cl\u00e1sicos Castalia Edici\u00f3n, introducci\u00f3n y notas de Jos\u00e9 M\u00aa Valverde.<\/p>\n<p>Moster\u00edn, J y Torretti, Roberto (2003), <i>Diccionario de l\u00f3gica y filosof\u00eda de la ciencia<\/i>. Madrid, Alianza editorial.<\/p>\n<p>N\u00fa\u00f1ez, V (2001), <i>Nuevos sofismas<\/i>, Valencia, Germania. Edici\u00f3n y pr\u00f3logo de Miguel Casado.<\/p>\n<p>Porta Perales, M. (1996), \u201cUna figura sobrevalorada\u201d, <i>lateral <\/i>19-20, 28.<\/p>\n<p>Puig, A (2003), <i>Dau al set, una filosof\u00eda de la existencia<\/i>. Barcelona, Flor del viento.<\/p>\n<p>Riechmann, J (2002), \u201cNueve poemas in\u00e9ditos\u201d, Alicante, Universitat d\u00b4Alacant (Aula de poes\u00eda. Pliego n\u00ba 31).<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, M (1987), <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/i>. Barcelona, Icaria.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez Ferlosio, R (2002), <i>La hija de la guerra y la madre de la patria<\/i>, Barcelona, Destino.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez Robayna, A (2002), \u201cDe lo infinitamente incondicionado\u201d, <i>Revista de Libros<\/i> 71, 46-47.<\/p>\n<p>Serra, C. (2002), <i>Efigies<\/i>, Barcelona, Tusquets.<\/p>\n<p>Tr\u00edas, E. (2003), <i>El \u00e1rbol de la vida<\/i>. Barcelona, Destino.<\/p>\n<p>Wagensberg, J. (2002), <i>Si la naturaleza es la respuesta, \u00bfcu\u00e1l es la pregunta?,<\/i> Barcelona, Tusquets.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nota final: Este texto fue editado como presentaci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n, <i>M.A.R.X. M\u00e1ximas, aforismos y reflexiones con algunas variables libres<\/i>. El Viejo Topo, Barcelona, 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>\t&ldquo;Si no aprendo a errar, no aprender&eacute; a ser&rdquo;.<\/P><P>\t\t                           Vicente N&uacute;&ntilde;ez (2002), p.47<\/P><P> <\/P><P>\t&ldquo;Me condenaron a veinte a&ntilde;os de hast&iacute;o \/ por intentar cambiar el sistema desde dentro.\/ Ahora \tregreso, ahora vengo a desquitarme.\/ Primero tomaremos Manhattan, luego tomaremos \t\tBerl&iacute;n.\/ Me gu&iacute;a una se&ntilde;al en los cielos,\/ me gu&iacute;a esta marca de mi piel,\/ me gu&iacute;a la belleza en \tnuestras armas\/ Primero conquistaremos Manhattan, despu&eacute;s conquistaremos Berl&iacute;n&rdquo;.<\/P><P>\t\t\tLeonard Cohen, First we take Manhattan<\/P><P> <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[1450,921],"class_list":["post-491","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-manuel-sacristan","tag-manuel-sacristan-m-a-r-x-maximas-aforismos-y-reflexiones-con-algunas-variables-libres","tag-presentaciones"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/491","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=491"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/491\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=491"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=491"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=491"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}