{"id":499,"date":"2006-10-28T00:00:00","date_gmt":"2006-10-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=499"},"modified":"2020-02-28T10:19:26","modified_gmt":"2020-02-28T09:19:26","slug":"antologia-de-textos-de-manuel-sacristan-sobre-friedrich-engels-1820-1895","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=499","title":{"rendered":"Antolog\u00eda de textos de Manuel Sacrist\u00e1n sobre Friedrich Engels (1820-1895)"},"content":{"rendered":"<p>Trabajadores:<\/p>\n<p>A vosotros dedico una obra en la que he intentado poner ante mis conciudadanos alemanes una fiel pintura de vuestra situaci\u00f3n, de vuestros sufrimientos y luchas, de vuestras esperanzas y perspectivas. He vivido bastante entre vosotros, para conocer algo de vuestra condici\u00f3n; a vuestro conocimiento he dedicado mi mayor solicitud, he estudiado, cuanto que me fue posible, los varios documentos oficiales y no oficiales; no me content\u00e9 con esto; m\u00e1s que el conocimiento abstracto de mi asunto, sent\u00ed la necesidad de veros en vuestras mismas casas, de observaros en vuestra vida cotidiana, de charlar con vosotros respecto a vuestras condiciones de vida y sufrimiento, de asistir a vuestras luchas contra el poder pol\u00edtico y social de vuestros opresores. He hecho as\u00ed: abandon\u00e9 la compa\u00f1\u00eda, los convites, el vino de oporto y el champa\u00f1a de las clases medias, y he dedicado mis horas de ocio, casi exclusivamente, a establecer relaci\u00f3n con simples trabajadores. Estoy contento y orgulloso de haberlo hecho as\u00ed. Contento, porque as\u00ed dediqu\u00e9 horas felices a conocer la realidad de la vida -muchas horas que de otro modo habr\u00edan estado ocupadas en discursos a la moda y etiquetas cansadoras-; orgulloso, porque de esta manera encuentro una oportunidad de hacer justicia a una clase de hombres oprimida y calumniada, los cuales, a pesar de sus posibles errores y de las desventajas de su condici\u00f3n, sin embargo, imponen respeto a todo el mundo, excepto al especulador ingl\u00e9s; orgulloso, tambi\u00e9n, porque de este modo estoy en situaci\u00f3n de defender al pueblo ingl\u00e9s del desprestigio creciente en que ha ca\u00eddo en el continente, como necesaria consecuencia de la pol\u00edtica brutalmente ego\u00edsta y de la conducta general de vuestra clase media de gobernante.<\/p>\n<p>Friedrich Engels, <i>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muy probablemente [Engels] sinti\u00f3 -como quiz\u00e1s tambi\u00e9n Marx viejo- la imposibilidad de la tarea de Marx: destruir sociedad y ciencia de esa sociedad (genitivo objetivo) haciendo ciencia con los requisitos, etc. de esa sociedad, esto es, el \u201cmovimiento real\u201d. Siempre se la anticuaban los datos, etc.<\/p>\n<p>Nota de Manuel Sacrist\u00e1n a Rubel, Gallimard II, \u201cEngels como editor del <i>Capital<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 como m\u00ednimo tres aproximaciones biogr\u00e1ficas a la figura de Karl Marx. No hay trabajos parecidos en el caso de Engels. Pero en cambio, como es sabido, uno de sus art\u00edculos cl\u00e1sicos, uno de sus trabajos m\u00e1s influyentes en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda y del marxismo hisp\u00e1nicos, su pr\u00f3logo de 1964, est\u00e1 dedicado al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> engelsiano: \u201cLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d, obra que \u00e9l mismo tradujo y anot\u00f3, y a la que volvi\u00f3 nuevamente al ser reeditada en OME, en la edici\u00f3n castellana de las obras de Marx y Engels que el mismo dirig\u00eda. De hecho, para esta reedici\u00f3n, escribi\u00f3 en 1977 una interesante \u201cNota editorial sobre OME 35\u201d que no fue recogida en <i>Panfletos y Materiales<\/i>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el primer texto marxista publicado en Espa\u00f1a de forma legal despu\u00e9s de la guerra civil \u2013<i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i>&#8211; contiene art\u00edculos de Marx pero tambi\u00e9n de Engels. A este gran cl\u00e1sico de la tradici\u00f3n socialista-comunista tambi\u00e9n se refiri\u00f3 en el coloquio de su conferencia sobre \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d y en algunos de sus trabajos e investigaciones sobre la presencia de motivaciones ecologistas en los cl\u00e1sicos del marxismo, una de sus dos grandes tradiciones filos\u00f3ficas. Por si fuera poco, en un art\u00edculo de 1961 \u2013\u201cTres notes sobre la alianza imp\u00eda\u201d- publicado en catal\u00e1n en <i>Nous Horitzons<\/i> con el seud\u00f3nimo de M. Castell\u00e0 (pr\u00f3xima edici\u00f3n en Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, El Viejo Topo, Barcelona (en prensa)), se mostraba as\u00ed de contundente en el tema del engelsismo: \u201cAl escol\u00e1stico que despu\u00e9s de laboriosa b\u00fasqueda consiga encontrar en Engels alguna frase que parezca decir lo mismo que dice Tresmontant que son las tesis del marxismo -y tal como \u00e9ste las formula- se le contestar\u00e1: 1\u00ba que Engels no fue un Padre de la Iglesia, sino, junto con Marx y Lenin, uno de los tres grandes pensadores, en los cuales el proletariado -y la humanidad al mismo tiempo- consigui\u00f3 la consciencia de su ser; 2\u00ba que Engels muri\u00f3 en 1895, y 3\u00ba: que el que escribe estas notas tiene sobre Engels la tan decisiva como poco meritoria ventaja de ser un engelsiano vivo\u201d.<\/p>\n<p>Los materiales que se han recogido en esta antolog\u00eda incorporan, aparte de ensayos editados en <i>Panfletos y Materiales<\/i> o en el pr\u00f3logo de <i>OME 35<\/i>, el material de trabajo que se conserva en Reserva, fondo Sacrist\u00e1n, de la UB: sus anotaciones y observaciones sobre pasos centrales del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, sus notas a algunas cartas de la correspondencia de Marx y de Engels, sus fichas con anotaciones sobre textos de Engels, sus comentarios a <i>El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado<\/i>, etc.<\/p>\n<p>En los pocos casos que no he logrado descifrar el texto, antes de probar con una conjetura arriesgada, he indicado este hecho al lector con alg\u00fan s\u00edmbolo transparente. Mis anotaciones vienen indicadas como \u201cNotas SLA\u201d.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>1. La lectura de los cl\u00e1sicos del movimiento obrero<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A<\/u>. Por regla general, un cl\u00e1sico -por ejemplo, Euclides- no es, para los hombres que cultivan su misma ciencia, m\u00e1s que una fuente de inspiraci\u00f3n que define, con mayor o menor claridad, las motivaciones b\u00e1sicas de su pensamiento. Pero los cl\u00e1sicos del movimiento obrero han definido, adem\u00e1s de unas motivaciones intelectuales b\u00e1sicas, los fundamentos de la pr\u00e1ctica de aquel movimiento, sus objetivos generales. Los cl\u00e1sicos del marxismo son cl\u00e1sicos de una concepci\u00f3n del mundo, no de una teor\u00eda cient\u00edfico-positiva especial. Esto tiene como consecuencia una relaci\u00f3n de adhesi\u00f3n militante entre el movimiento obrero y sus cl\u00e1sicos. Dada esta relaci\u00f3n necesaria, es bastante natural que la perezosa tendencia a no ser cr\u00edtico, a no preocuparse m\u00e1s que de la propia seguridad moral, pr\u00e1ctica, se imponga frecuentemente en la lectura de estos cl\u00e1sicos, consagrando injustamente cualquier estado hist\u00f3rico de su teor\u00eda con la misma intangibilidad que tienen para un movimiento pol\u00edtico-social los objetivos program\u00e1ticos que lo definen. Si a esto se suma que la lucha contra el marxismo -desde afuera y desde dentro del movimiento obrero, por lo que suele llamarse \u201crevisionismo\u201d- mezcla a su vez, por razones muy f\u00e1ciles de entender, la cr\u00edtica de desarrollos te\u00f3ricos m\u00e1s o menos caducados con la traici\u00f3n a los objetivos del movimiento, se comprende sin m\u00e1s por qu\u00e9 una lectura perezosa y dogm\u00e1tica de los cl\u00e1sicos del marxismo ha tenido hasta ahora la partida f\u00e1cil. Y la partida f\u00e1cil se convirti\u00f3 en partida ganada por la simult\u00e1nea coincidencia de las necesidades de divulgaci\u00f3n -siempre simplificadora- con el estrecho aparato montado por Jdhanov y Stalin para la organizaci\u00f3n de la cultura marxista. Es probablemente justo admitir que acaso esa simplificaci\u00f3n del marxismo fuera dif\u00edcilmente evitable durante el impresionante proceso de alfabetizaci\u00f3n y de penetraci\u00f3n de la t\u00e9cnica cient\u00edfica en la arcaica sociedad rusa de hace cincuenta a\u00f1os. Pero hoy [1964], a un nivel mucho m\u00e1s crecido de las fuerzas productivas tanto en los pa\u00edses socialistas cuanto en los capitalistas, la tarea de liberar al marxismo de la dogm\u00e1tica y clerical lectura de sus cl\u00e1sicos es tan urgente como para arrostrar por ella cualquier riesgo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. Ya que se nos ha hecho problema este asunto de c\u00f3mo ver la actitud de los cl\u00e1sicos del marxismo, querr\u00eda insistir en la \u00faltima observaci\u00f3n que hice, a saber, que en los cl\u00e1sicos del marxismo se puede encontrar un punto de vista lo suficientemente dial\u00e9ctico para enfrentarse con la problem\u00e1tica que nos re\u00fane, al menos metodol\u00f3gicamente hablando.<\/p>\n<p>Los textos de los que habr\u00eda que partir -tanto los \u201cbuenos\u201d cuanto los \u201cmalos\u201d- se encuentran principalmente en los <i>Grundrisse, <\/i>como ya he dicho, en el desarrollo sobre la jornada de trabajo en el libro primero del <i>Capital, <\/i>en el cap\u00edtulo 13 del mismo libro sobre maquinaria y gran industria, en la parte del manuscrito de 1861-1863 relativo a las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda, <\/i>y tambi\u00e9n en una serie de textos dispersos por el epistolario, e incluso en escritos que no se suelen leer en este sentido; por ejemplo, en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>Engels cita en un momento dado la antipat\u00eda de Bismarck por las grandes ciudades y razona que Bismarck puede morir tranquilo porque una sociedad comunista tiene por fuerza que terminar con las megal\u00f3polis.<\/p>\n<p>Mi punto de vista sobre c\u00f3mo trabajar con los cl\u00e1sicos a prop\u00f3sito de nuestros problemas presentes se compone de estas dos consideraciones: por un lado que, efectivamente, todo eso est\u00e1 en los cl\u00e1sicos; por otro, que se puede apostar a que la mayor\u00eda de lectores <i>del Anti-D\u00fchring <\/i>aqu\u00ed presentes no recordaban ese paso sobre las grandes ciudades. \u00bfPor qu\u00e9? Porque una tradici\u00f3n tiene tambi\u00e9n sus componentes verbales y emocionales, y en la tradici\u00f3n del movimiento marxista, o de los movimientos marxistas, ese elemento de la visi\u00f3n ejemplificable con la anterior cita del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>ha quedado muy enterrado. De esas dos consideraciones compongo lo que me parece una buena pol\u00edtica cultural para el movimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. A. \u201cLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d (1964),<i> Sobre Marx y marxismo, <\/i>Icaria, Barcelona, 1983, pp. 46-47. 1. B.\u201cUna conversaci\u00f3n con Wolfgang Harich y Manuel Sacrist\u00e1n\u201d (1979), <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n, <\/i>Destino, Barcelona, 1996<i>,<\/i> pp. 148-149<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Marx, Engels, el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> y la divisi\u00f3n del trabajo.<\/u><\/p>\n<p>[\u2026] la inmadurez del pensamiento dial\u00e9ctico de Engels, al menos en lo que hace referencia a la relaci\u00f3n entre concepci\u00f3n comunista del mundo y ciencia positiva de la naturaleza, se encuentra sin duda tambi\u00e9n en Marx. Cierto que en menor medida en la obra de Marx. Pero eso se debe principalmente a la \u201cdivisi\u00f3n del trabajo\u201d que gobernaba la actuaci\u00f3n de los dos fundadores del marxismo, seg\u00fan indica el propio Engels en el <i>Anti-D\u00fchring.<\/i> Por esa divisi\u00f3n del trabajo Marx no se ha visto en la necesidad de dar versiones generales, compendiadas y divulgadoras, de su pensamiento (la \u00fanica vez que lo ha hecho, en <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i> ha entregado, es cierto, el manuscrito a la \u201croedora cr\u00edtica de las ratas\u201d), y as\u00ed ha podido concentrarse en la elaboraci\u00f3n de material f\u00e1ctico (<i>El Capital)<\/i> y en el \u201can\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u201d (sus art\u00edculos y estudios hist\u00f3ricos). Es verdad que hay que buscar la esencia del marxismo m\u00e1s en ese inmenso esfuerzo de Marx por entender lo concreto que en las prematuras exposiciones generales de Engels. Pero si Marx hubiera tenido que escribir \u00e9stas, habr\u00eda ca\u00eddo seguramente en los mismos inevitables sometimientos a Hegel por la necesidad de aferrarse al \u201cmaterial intelectual\u201d disponible para expresar una primera toma de consciencia de las propias motivaciones intelectuales. En todo caso, Marx ha supervisado el trabajo de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<b>. <\/b><\/i>De ello da testimonio Engels en el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n del libro: \u201cComo el punto de vista aqu\u00ed desarrollado ha sido en su m\u00e1xima parte fundado y desarrollado por Marx, en su m\u00ednima parte por m\u00ed, era obvio entre nosotros que esta exposici\u00f3n m\u00eda no pod\u00eda realizarse sin ponerse en su conocimiento. Le le\u00ed el manuscrito entero antes de llevarlo a la imprenta, y el d\u00e9cimo cap\u00edtulo de la secci\u00f3n sobre econom\u00eda (\u201cDe la <i>Historia cr\u00edtica<\/i>\u201d) ha sido escrito por Marx [&#8230;] Siempre fue costumbre nuestra ayudarnos rec\u00edprocamente en cuestiones cient\u00edficas especiales.\u201d Es incluso muy probable que la desorientada concepci\u00f3n del c\u00e1lculo infinitesimal que expone Engels en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>proceda de Marx. De Marx se conservan m\u00e1s de 1.000 folios con c\u00e1lculos y reflexiones matem\u00e1ticas que el Instituto sovi\u00e9tico no ha editado hasta ahora (probablemente con muy buen acuerdo).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. \u201cLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d (1964),<i> Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, pp. 47-48.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>En el coloquio de la conferencia \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d de 1978, se le pregunt\u00f3 a Sacrist\u00e1n sobre las influencias filos\u00f3ficas de Engels y sobre sus posiciones metacient\u00edficas. En su respuesta, se\u00f1al\u00f3 que si hab\u00eda que utilizar el mismo esquema de su exposici\u00f3n, \u201chabr\u00eda que situar a Engels directamente bajo la influencia hegeliana, en la forma que tiene el pensamiento de Hegel en la <i>L\u00f3gica<\/i>. Es decir, Engels, por as\u00ed decirlo, es como un hegeliano que nunca hubiera le\u00eddo la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> sino s\u00f3lo la <i>L\u00f3gica<\/i> o la <i>Enciclopedia<\/i>. Es decir, con una concepci\u00f3n mucho m\u00e1s formal y mucho menos hist\u00f3rica del m\u00e9todo, de la aspiraci\u00f3n sistem\u00e1tica, de la aspiraci\u00f3n de conocimiento\u201d. Adem\u00e1s, a\u00f1ad\u00eda Sacrist\u00e1n, con un optimismo gnoseol\u00f3gico, con un optimismo sobre el conocimiento humano que quiz\u00e1 Marx no haya tenido nunca. \u201cPero, a pesar de todo, la diferencia es de matiz\u201d.<\/p>\n<p>De hecho, observaba, la insistencia en presentar a Engels como persona de trabajo intelectual mucho menos fino, mucho menos cuidadoso que el de Marx, le segu\u00eda pareciendo al cabo de los a\u00f1os exagerada, a pesar de que reconoc\u00eda que es un punto sobre el que \u00e9l mismo tendr\u00eda que autocriticarse por lo mantenido en una publicaci\u00f3n de 1964 (es decir, en su pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i>). Por lo dem\u00e1s, Marx en cuestiones de la filosof\u00eda de la naturaleza siempre se hab\u00eda dejado guiar por Engels y en cuestiones de pensamiento no han discrepado mucho. Es verdad, observaba, que contra de lo que hab\u00eda sostenido en 1964, \u201clos manuscritos matem\u00e1ticos de Marx, publicados en 1968, son m\u00e1s finos que lo que Engels dice sobre matem\u00e1ticas en el primer cap\u00edtulo del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> y en la <i>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza, <\/i>pero <i>s\u00f3lo m\u00e1s finos, no que sean un logro superior<\/i>\u201d. Consiguientemente, conclu\u00eda, \u201cyo sigo sin ser partidario de una divisi\u00f3n a rajatabla entre pensamiento filos\u00f3fico-cient\u00edfico de Engels y de Marx\u201d.<\/p>\n<p>Sobre algunos t\u00f3picos en torno a la relaci\u00f3n Marx-Engels, se expresaba as\u00ed Sacrist\u00e1n en las clases de metodolog\u00eda del curso de 1980-1981:<\/p>\n<p>a) En el campo de las ciencias naturales, Marx pareci\u00f3 estar b\u00e1sicamente interesado en los \u00e1mbitos de la agroqu\u00edmica y de la geograf\u00eda; el resto de las disciplinas apenas si fueron estudiadas por \u00e9l. Engels, en cambio, fue un excelente conocedor de muchas otras materias.<\/p>\n<p>b) La distinci\u00f3n entre diamat e histamat, normalmente atribuida a Engels, responde al parecer a un asunto estrictamente administrativo: la distinci\u00f3n en el plan de estudios del ministerio de Educaci\u00f3n sovi\u00e9tico de los a\u00f1os 1920-30. De hecho, la misma idea de una teor\u00eda aplicable a la sociedad y otra a la naturaleza es sumamente discutible y no hab\u00eda estado presente en los inicios del desarrollo del marxismo. Una teor\u00eda social, como es el marxismo, no tiene por qu\u00e9 tener una prolongaci\u00f3n en el campo de las ciencias de la naturaleza. Las consecuencias de tal actitud pueden ser nefastas: lysenkismo.<\/p>\n<p>c) Por tanto, no deber\u00eda inferirse que Sacrist\u00e1n despreciara las reflexiones filos\u00f3ficas de Engels en su totalidad. As\u00ed, la tesis engelsiana de que las ciencias iban a tener vocaci\u00f3n dial\u00e9ctica le parec\u00eda que pod\u00eda dar origen a reflexiones de inter\u00e9s como, por ejemplo, que la filosof\u00eda pura quedar\u00eda reducida a cuestiones de m\u00e9todo, quedando en muchos aspectos absorbida por las mismas ciencias que se dialectizar\u00edan, en el sentido de aspirar a conocimientos totalizadores.<\/p>\n<p>En cuanto a los manuscritos matem\u00e1ticos de Marx y las consideraciones del propio Engels, en nota de traductor para la edici\u00f3n castellana del <i>AD<\/i> (nota 5, p. 325), Sacrist\u00e1n se reafirrmaba en esa opini\u00f3n: \u201cLos manuscritos matem\u00e1ticos de Marx -que no han sido, que sepamos, editados hasta ahora- son m\u00e1s de 1.000 p\u00e1ginas principalmente dedicadas a una tarea -la interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica del c\u00e1lculo infinitesimal- <i>que, a juzgar por como se presenta en la obra de Engels, deb\u00eda estar tratada del mismo modo est\u00e9ril para el real desarrollo moderno de la matem\u00e1tica<\/i>.\u201d [cursiva SLA]. Sin embargo, en su conferencia de 1978 sobre \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d (<i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, p. 354), se\u00f1alaba:<\/p>\n<p>\u201cTambi\u00e9n son de la \u00faltima \u00e9poca de la vida de Marx los manuscritos matem\u00e1ticos ahora accesibles (aunque no con todos los extractos de lectura) en dos ediciones de bolsillo europeas occidentales. Aparte de que tienen poca importancia en la obra de Marx, reproducen en lo esencial el pensamiento antianal\u00edtico de tradici\u00f3n goethiana y hegeliana, as\u00ed como las in\u00fatiles met\u00e1foras a prop\u00f3sito de la noci\u00f3n de diferencial ya conocidas por el<i><b> <\/b>Anti-D\u00fchring <\/i>de Engels. Debo decir que no todos los lectores de esos manuscritos opinan lo mismo, y dos muy caracterizados, la se\u00f1ora Janovskaia, editora de los manuscritos, y Lucio Lombardo Radice, presentador de la edici\u00f3n italiana, aprecian mucho en ellos m\u00e9ritos que, desde luego, tienen. Los principales desde mi punto de vista son la cr\u00edtica de la noci\u00f3n de infinit\u00e9simo y la construcci\u00f3n de una noci\u00f3n de variable muy pr\u00f3xima de criterios operacionalistas. <i>Con este reconocimiento debo rectificar algo mi art\u00edculo de 1964 \u201cLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u201d en el cual, bas\u00e1ndome en los elementos de juicio de que dispon\u00eda entonces, arriesgu\u00e9 la conjetura de que los manuscritos matem\u00e1ticos de Marx no deb\u00edan de ser interesantes<\/i>. <i>Pero el rechazo por Marx de la noci\u00f3n de l\u00edmite, el camino algebraico tradicional que emprende y algunos otros puntos de detalle (como su forzada comprensi\u00f3n de Leibniz) no me permiten por el momento cambiar por completo mi vieja opini\u00f3n, aunque s\u00ed que me considero obligado a estudiar de nuevo el asunto<\/i>. Ser\u00e1, sin embargo, otra vez, no esta noche, en la que ya andamos cargados de tarea\u201d [cursiva SLA].<\/p>\n<p>En el coloquio de la citada conferencia, Sacrist\u00e1n hizo una observaci\u00f3n sobre el trabajo de Marx en el \u00e1mbito de las matem\u00e1ticas a ra\u00edz de una pregunta de Moster\u00edn sobre el conocimiento de Marx de la ciencia no social de su \u00e9poca. Sacrist\u00e1n se\u00f1al\u00f3 que Marx, a mediados de los a\u00f1os cincuenta, en la misma \u00e9poca en vuelve a cultivar a Hegel, llega a la convicci\u00f3n de que tiene que estudiar matem\u00e1ticas. Marx hab\u00eda tenido de joven aficiones algebraicas y, seg\u00fan parece, repasa en aquellos a\u00f1os cincuenta su \u00e1lgebra elemental y se da cuenta que para seguir en este campo lo que necesita es el c\u00e1lculo infinitesimal. Lee manuales de la \u00e9poca, \u201clos lee con concepci\u00f3n cr\u00edtica y hegeliana, es decir, le molesta mucho lo que \u00e9l considera la metaf\u00edsica -que no andaba desencaminado-, la metaf\u00edsica de la idea de infinit\u00e9simo claro, la atribuye con cierta injusticia no s\u00f3lo a Newton sino a Leibniz (a pesar de que Leibniz era una lectura favorita suya), pero \u00e9l cree que Leibniz ha sostenido la existencia actual del infinit\u00e9simo -cosa falsa, pero que \u00e9l tampoco pod\u00eda saber; no estaban editadas las cartas en (las) que Leibniz afirma positivamente que \u00e9l no lo considera m\u00e1s que un expediente de c\u00e1lculo-, y entonces lee algunos cl\u00e1sicos del c\u00e1lculo infinitesimal (Taylor)\u201d.<\/p>\n<p>Marx se orienta bien en su estudio en el sentido de rechazar esa metaf\u00edsica del infinit\u00e9simo pero, en cambio, sostiene Sacrist\u00e1n, en ocasiones, se mete en apor\u00edas sin salida \u201ccon esto voy a lo que dec\u00eda antes del par\u00e9ntesis autocr\u00edtico, en este sentido es mejor que lo que yo hab\u00eda supuesto antes de que se publicaran estos textos. Yo hab\u00eda supuesto que iba a repetir la idea de Engels de variable sin m\u00e1s. En cambio, no, y hace un cierto desarrollo en un sentido ligeramente operativista. Vamos no piensa la variable como negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, al modo de Engels [en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>], pero, en cambio, en el momento decisivo, cuando tendr\u00eda que entonces trabajar por la idea de l\u00edmite, da un salto atr\u00e1s. La idea de l\u00edmite tambi\u00e9n le parece mala metaf\u00edsica y se mete por lo que me parece un callej\u00f3n sin salida -los matem\u00e1ticos, si hay alguno presente, o economistas m\u00e1s matem\u00e1ticos, podr\u00e1n decirlo-, a saber: intenta un tratamiento algor\u00edtmico pero algebraico de la cuesti\u00f3n, que supongo yo que es un callej\u00f3n sin salida\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, Sacrist\u00e1n no vio totalmente justificada la euforia con que se recibieron en 1968, por parte de los editores sovi\u00e9ticos y por el mismo Lucio Lombardo Radice, los manuscritos matem\u00e1ticos de Marx. En su opini\u00f3n, esos manuscritos \u201cmuestran la preocupaci\u00f3n cient\u00edfica de Marx, la seriedad de su estudio. Era un hombre que para cualquiera cosa era capaz de ir a los cl\u00e1sicos, primero miraba su manual, pero luego se iba a los cl\u00e1sicos. Pero no creo que saliera de la problem\u00e1tica, del callej\u00f3n sin salida que Hegel ha impuesto a todos sus disc\u00edpulos matem\u00e1ticos, por lo menos en filosof\u00eda de la matem\u00e1tica, oblig\u00e1ndoles, en el mejor de los casos, a una existencia esquizoide: una explicaci\u00f3n filos\u00f3fica absurda y luego la pr\u00e1ctica matem\u00e1tica por otro lado\u201d.<\/p>\n<p>Igualmente, sobre este tema de los \u201cManuscritos matem\u00e1ticos\u201d marxianos, en carta fechada el 20 de octubre de 1982, probablemente dirigida al Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia, Sacrist\u00e1n apuntaba:<\/p>\n<p>\u201cApartado A. Descripci\u00f3n de la labor realizada en el per\u00edodo.<\/p>\n<p>Como se indicaba en la \u00faltima memoria, es conveniente matizar la optimista opini\u00f3n de Francesco Matarrese, en su introducci\u00f3n a la edici\u00f3n italiana de los manuscritos matem\u00e1ticos de Marx, sobre la fundamentaci\u00f3n del c\u00e1lculo infinitesimal. Parece confirmarse la funci\u00f3n instrumental de sus trabajos matem\u00e1ticos de vejez, en particular la mencionada formulaci\u00f3n anal\u00edtica de la teor\u00eda de la reproducci\u00f3n, recogida en el Libro II del <i>Capital,<\/i> que, como se se\u00f1al\u00f3, queda frustrado por su desconocimiento del c\u00e1lculo matricial.<\/p>\n<p>Nuestra mencionada intenci\u00f3n de analizar la filosof\u00eda de la ciencia en Marx, parece apuntar la hip\u00f3tesis de que en su obra se pueden, en principio, localizar diversas nociones de ciencia, entre las que la tradicional idea de corte positivo no es la central, al coexistir con otras de ra\u00edz cl\u00e1sica y hegeliana.<\/p>\n<p>Puntos estos sobre los que estamos rastreando en la obra de Marx y que juegan un papel de notable Importancia en sus escritos sobre metodolog\u00eda y sociolog\u00eda de la ciencia\u201d.<\/p>\n<p>A mano, Sacrist\u00e1n hab\u00eda escrito en la parte superior de este papel: \u201cMemoria: del contrato de ayudas para el fomento de la investigaci\u00f3n (Bufanda)\u201d.<\/p>\n<p>Acaso la siguiente nota es otra versi\u00f3n del escrito anterior que lleva por encabezamiento: \u201cLos estudios matem\u00e1ticos de Karl Marx y las concepciones econ\u00f3mico-sociales de sus \u00faltimos a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>\u201cComo se indicaba al final de la memoria provisional de 23 de junio de 1981, era conveniente examinar el juicio positivo de algunos autores, como F. Matarrese, respecto de la tendencia algebrista de Marx a prop\u00f3sito de la fundamentaci\u00f3n del c\u00e1lculo infinitesimal. En particular, se ha tratado posteriormente la cuesti\u00f3n de si la cr\u00edtica de la idea de l\u00edmite por Marx tiene alguna afinidad con el punto de vista del an\u00e1lisis no-standard. La conclusi\u00f3n de este examen es negativa.<\/p>\n<p>A la presente altura de la investigaci\u00f3n, la hip\u00f3tesis m\u00e1s veros\u00edmil es que los trabajos matem\u00e1ticos de la vejez de Marx obedecen a una motivaci\u00f3n te\u00f3rico-econ\u00f3mica, a saber, el deseo de encontrar una formulaci\u00f3n matem\u00e1tica adecuada a la teor\u00eda de la reproducci\u00f3n expuesta en los manuscritos que Engels public\u00f3 como libro II de <i>El Capital<\/i>. Ese intento se debe considerar fallido: Marx no se ha acercado suficientemente al tipo de c\u00e1lculo matricial que habr\u00eda respondido a sus necesidades,<\/p>\n<p>Los trabajos matem\u00e1ticos de la vejez de Marx son, evidentemente, de mucho menor inter\u00e9s no ya que sus trabajos econ\u00f3micos, sino tambi\u00e9n que sus reflexiones de filosof\u00eda y sociolog\u00eda de la ciencia. Comprobado ese extremo, es nuestra intenci\u00f3n abordar ahora el estudio del pensamiento del autor en la filosof\u00eda y la sociolog\u00eda de la ciencia\u201d.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>3. <i>La familia, la propiedad privada y el Estado<\/i>.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Reserva, fondo Sacrist\u00e1n, de la Universidad de Barcelona, puede verse un cuaderno con estas observaciones de Sacrist\u00e1n sobre<i> El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.<\/i> Sacrist\u00e1n cita por la edici\u00f3n alemana de MEW 21, pp. 25 ss. Aqu\u00ed se da la traducci\u00f3n castellana.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>1. En el pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n (p. 28) Engels (E) pone trabajo y familia en el mismo plano de condicionantes de las instituciones sociales.<\/p>\n<p>2. Pero luego vincula la familia -\u201dlos v\u00ednculos de linaje\u201d-, o su predominio, con la sociedad sin clases, y a\u00f1ade que en la sociedad de clases el orden de la propiedad domina el orden de la familia.<\/p>\n<p>3. La reproducci\u00f3n del esquema hist\u00f3rico de Morgan muestra que E. ve ya el motor en los medios e instrumentos (naturales sobre todo) de producci\u00f3n (p. 32). Uno de los p\u00e1rrafos finales del cap\u00edtulo I lo expresa inequ\u00edvocamente:<\/p>\n<p>\u201cEl cuadro del desarrollo de la humanidad a trav\u00e9s del salvajismo y de la barbarie hasta los comienzos de la civilizaci\u00f3n, cuadro que acabo de bosquejar siguiendo a Morgan, es bastante rico ya en rasgos nuevos, y, sobre todo, indiscutibles, <i>por cuanto est\u00e1n tomados directamente de la producci\u00f3n<\/i>\u201d (p. 35) [cursiva MSL].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. FE: \u201c&#8230;de suerte que tambi\u00e9n aqu\u00ed el matrimonio por grupos se va extinguiendo, quedando reducida la cuesti\u00f3n a saber qui\u00e9n, bajo la influencia europea, desaparecer\u00e1 antes de la escena: el matrimonio por grupos o los negros australianos que lo practican\u201d (p. 51).<\/p>\n<p>No se suele recordar que Engels no es siempre un progre. Este chiste supone una buena vinculaci\u00f3n de genocidio y etnocidio.<\/p>\n<p>5. \u201cLa divisi\u00f3n del trabajo entre los sexos depende de otras causas que nada tienen que ver con la posici\u00f3n de la mujer en la sociedad\u201d (p. 54)<\/p>\n<p>Importante la mera afirmaci\u00f3n. \u00bfHabr\u00e1 que llamar \u201ct\u00e9cnica\u201d a esa divisi\u00f3n? Buen ejemplo para re\u00edrse de tontos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6. p. 68 [\u201cEn un viejo manuscrito in\u00e9dito, redactado en 1846 por Marx y por m\u00ed, encuentro esta frase. \u201cLa primera divisi\u00f3n del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreaci\u00f3n de los hijos\u201d. Y hoy puedo a\u00f1adir: el primer antagonismo de clases (1, 2) que apareci\u00f3 en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo (2) entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresi\u00f3n de clases (1), con la del sexo femenino por el masculino. La monogamia fue un gran progreso hist\u00f3rico, pero al mismo tiempo inaugura, juntamente con la esclavitud y con las riquezas privadas, aquella \u00e9poca (3a) que dura hasta nuestros d\u00edas y en la cual cada progreso es al mismo tiempo un regreso relativo (3) y el bienestar y el desarrollo de unos verif\u00edcanse a expensas del dolor y de la presi\u00f3n de otros (3b). La monogamia es la forma celular de la sociedad civilizada (4), en la cual podemos estudiar ya la naturaleza de las contradicciones y de los antagonismos que alcanzan su pleno desarrollo en esta sociedad (3c)\u201d]<\/p>\n<p>(1) Es importante para el concepto de clase, que se aplica a las mujeres y hombres de la familia monog\u00e1mica, sin duda porque las respectivas situaciones en relaci\u00f3n con los medios de producci\u00f3n son diferentes. Claro que lo mismo se puede decir de varones libres y ni\u00f1os, esclavos. Luego para Engels las clases son conjuntos con intersecci\u00f3n no necesariamente vac\u00eda.<\/p>\n<p>(2) La afirmaci\u00f3n de contraposici\u00f3n (de hecho) por antagonismo (estructural) no se basa, en la exposici\u00f3n de Engels, m\u00e1s que en mera descripci\u00f3n.<\/p>\n<p>La referencia a la contradictoriedad del progreso tiene la interesante afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica de que progreso es siempre tambi\u00e9n retroceso (3), aunque mitigada por una posible limitaci\u00f3n hist\u00f3rica (3a) con explicaci\u00f3n clasista en sentido amplio (3b), que deja abierta la posibilidad de concebir progreso no contradictorio. La \u00e9poca se caracteriza (3c) con un l\u00e9xico que recuerda a Fourier (4).<\/p>\n<p>La misma actitud general en este otro trozo, tan expresivo, cuyo contexto es la prostituci\u00f3n (p. 69):<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed, pues, la herencia que el matrimonio por grupos leg\u00f3 a la civilizaci\u00f3n es doble, y todo lo que la civilizaci\u00f3n produce es tambi\u00e9n doble, ambiguo, equ\u00edvoco, contradictorio&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Lo que pasa es que la contradictoriedad no debe excluir decisiones un\u00edvocas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7. E. cita a Fourier en la p\u00e1g. 73:<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed como en gram\u00e1tica dos negaciones equivalen a una afirmaci\u00f3n, de igual manera en la moral conyugal dos prostituciones equivalen a una virtud\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8. El desarrollo del nacimiento del amor sexual personal como logro, y de que s\u00f3lo se da del todo en el proletariado, por faltar en \u00e9ste el fundamento de la monogamia (ojo l\u00e9xico) (pp. 73-74). El final es una frase que condensa el punto de vista material y el metodol\u00f3gico:<\/p>\n<p>\u201cEn resumen: el matrimonio proletario es mon\u00f3gamo en el sentido etimol\u00f3gico de la palabra, pero de ning\u00fan modo lo es en su sentido hist\u00f3rico\u201d (p. 74).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>9. Es muy resuelta su presentaci\u00f3n de la mujer como representante del proletariado y el macho como burgu\u00e9s en la familia individual moderna (p. 75).<\/p>\n<p>10. La formulaci\u00f3n m\u00e1s fiel del punto de vista de E. es quiz\u00e1s \u00e9sta: est\u00e1 hablando del momento de la equiparaci\u00f3n jur\u00eddica total de hombre y mujer, y concluye:<\/p>\n<p>\u201cEntonces se ver\u00e1 que la manumisi\u00f3n de la mujer exige, como condici\u00f3n primera, la reincorporaci\u00f3n de todo el sexo femenino a la industria social, lo que a su vez requiere que se suprima la familia individual como unidad econ\u00f3mica de la sociedad\u201d (p. 76).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4. <i>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza.<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\u2026] Tanto Marx cuanto Engels conservan hasta el final del trabajo una sensaci\u00f3n de hast\u00edo, fruto del malestar que les provoca la interrupci\u00f3n de otros estudios m\u00e1s sustantivos. As\u00ed por ejemplo, Marx escribe a Wilhelm Liebknecht el 7\/10\/1877 (<i>MEW 34<\/i>, 209):<\/p>\n<p><b> <\/b>Engels est\u00e1 ocupado en el trabajo sobre D\u00fchring. Es un gran sacrificio por su parte, porque para atender a eso tiene que interrumpir un trabajo incomparablemente m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El \u201ctrabajo incomparablemente m\u00e1s importante\u201d estaba destinado a no consumarse. Es el estudio filos\u00f3fico-natural cuyos resultados componen el manuscrito <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> (OME 36). El trabajo hab\u00eda empezado a tomar cuerpo en 1872 o 1873 con la reflexi\u00f3n cr\u00edtica, antes aludida, sobre el libro de B\u00fcchne<i>r La posici\u00f3n del hombre en la naturaleza<\/i>, cuya segunda edici\u00f3n apareci\u00f3 en Leipzig en 1872. Una carta de Engels a Marx del 30\/5\/1873 es el principal documento de la constituci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico-natural del Engels maduro. En esa carta se encuentra la idea que inspira toda su cosmolog\u00eda en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>y en la <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza:<\/i> \u201cObjeto de la ciencia de la naturaleza: la materia que se mueve, los cuerpos. Los cuerpos no se pueden separar del movimiento. Por eso la ciencia de la naturaleza conoce los cuerpos consider\u00e1ndolos en su relaci\u00f3n entre ellos, en el movimiento\u201d <i>(MEW<\/i> 33, 80.) La redacci\u00f3n del manuscrito empez\u00f3 un a\u00f1o antes de que Engels la interrumpiera para componer el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>. En 1878 Engels reanud\u00f3 el trabajo en \u00e9l, y lo interrumpi\u00f3 definitivamente a la muerte de Marx en 1883. En ap\u00e9ndice a la presente edici\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> hay algunos textos que se han conservado en los legajos del manuscrito <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i>: el fragmento sobre la esclavitud, que corresponde a la secci\u00f3n Il del<i><b> <\/b>Anti-D\u00fchring<\/i> y los extractos de Fourier, indudablemente utilizados para la redacci\u00f3n de este libro.<\/p>\n<p>La interrupci\u00f3n de sus estudios de filosof\u00eda de la naturaleza por la decisi\u00f3n de polemizar con D\u00fchring irrit\u00f3 visiblemente a Engels, que se expresa al respecto del modo siguiente en la primavera del 78, con el texto pr\u00e1cticamente terminado:<\/p>\n<p><b> <\/b>Con el se\u00f1or D\u00fchring estoy ya, afortunadamente, al cabo de la calle, prescindiendo de la revisi\u00f3n de los \u00faltimos art\u00edculos; y no deseo m\u00e1s de su distinguido trato en este mundo. \u00a1Vaya un ignorante hinchado! (Carta de Engels a Wilhelm Bracke, 30\/4\/1878;<i> MEW <\/i>34,329).\u201d<\/p>\n<p>1. Nota editorial de <i>OME 35 <\/i>(1977), p. xvii.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>5. <i>Anti-D\u00fchring<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A.1. G\u00e9nesis.<\/u><\/p>\n<p>1. Esta edici\u00f3n castellana de <i>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring <\/i>(<i>Herrn Eugen D\u00fchrings&#8217;s Umw\u00e4lzung der Wissenschaft<\/i>) reproduce la traducci\u00f3n publicada por la editorial Grijalbo en 1964 (3\u00aa edici\u00f3n, 1968). Difiere de \u00e9sta en que da en ap\u00e9ndice mayor n\u00famero de borradores y otras notas de Engels, a saber, todos los textos accesibles, sin juzgar acerca de su inter\u00e9s, puesto que la publicaci\u00f3n ocurre en el marco de una edici\u00f3n lo m\u00e1s completa posible. La primera secci\u00f3n del ap\u00e9ndice presenta materiales o borradores escritos por Engels en la preparaci\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>. La segunda trae acotaciones marginales de Engels a pasos del <i>Curso de econom\u00eda nacional y social <\/i>de D\u00fchring. La tercera un texto bastante completo de tema militar. La cuarta retoques al texto del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> practicados por Engels para la redacci\u00f3n de <i>La evoluci\u00f3n del socialismo de la utop\u00eda a la ciencia<\/i>.<\/p>\n<p>El texto alem\u00e1n traducido es el de la tercera edici\u00f3n, Stuttgart, 1894, que es una edici\u00f3n ampliada respecto de la primera, y la \u00faltima preparada por Engels y aparecida antes de su muerte. La impresi\u00f3n de esa edici\u00f3n definitiva que se ha utilizado para la traducci\u00f3n es la del volumen 20 de KARL MARX, FRIEDRICH ENGELS, <i>Werke<\/i> (MEW), Berl\u00edn (Este), Dietz Verlag, 1962.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>La edici\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> considerada definitiva en <i>OME<\/i> es fruto de una evoluci\u00f3n que vale la pena rese\u00f1ar brevemente en atenci\u00f3n a lo mucho que se ha difundido y que ha influido el libro. Tanto por su presencia editorial cuanto por su uso, completa o fragmentariamente, en cursos y c\u00edrculos de estudios, el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> es uno de los libros m\u00e1s conocidos en el movimiento obrero de los pa\u00edses industriales, por lo menos de los europeos.<\/p>\n<p>El motivo o la ocasi\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> fue una pol\u00e9mica de Engels (y de Marx) con Karl Eugen D\u00fchring. Engels deseaba desde hac\u00eda tiempo tratamiento sistem\u00e1tico del pensamiento socialista en el marco general de la ciencia de la sociedad y de la naturaleza, pero no pudo empezar a hacerlo sino tard\u00edamente. Cuando le fue posible retirarse de su trabajo empresarial en las hilaturas Eren &amp; Engels qued\u00f3 absorbido por las tareas de la Internacional y por el torbellino pol\u00edtico subsiguiente a la guerra franco-prusiana (Comuna de Par\u00eds). El primer paso de la fase de trabajos cient\u00edficos centrada en el \u201cAnti-D\u00fchring\u201d fue un estudio del fragmento conservado (<i>MEW<\/i> 20,472-476; <i>OME<\/i> 36). La actitud de Engels respecto de B\u00fcchner tiene bastantes parecidos con la que luego asume frente a D\u00fchring. \u201cSe les podr\u00eda dejar en paz\u201d, dice Engels refiri\u00e9ndose a los que para \u00e9l son \u201cmaterialistas vulgares\u201d (Vogt, Moleschott, B\u00fcchner mismo), \u201cconfi\u00e1ndoles su oficio -nada deshonroso, aunque estrecho- de ense\u00f1ar al filisteo alem\u00e1n ate\u00edsmo, etc., pero 1\u00ba, los dicterios contra la filosof\u00eda (citar), y, 2\u00ba, la pretensi\u00f3n de aplicar las teor\u00edas de la naturaleza a la sociedad y reformar el socialismo. Por eso nos obligan a tomar acta de ellos.\u201d <i>(MEW<\/i> 20, 472.). Tambi\u00e9n manifestaciones m\u00e1s despectivas hay en el fragmento sobre B\u00fcchner, que probablemente est\u00e1 escrito en 1872. Hay, por ejemplo, una remisi\u00f3n a la frase de Hegel sobre \u201clos zapatos\u201d en<i> Enciclopedia I<\/i>, que, aunque es un dicho construido de otro modo, coincide en su uso con el castellano \u201czapatero a tus zapatos\u201d. Todo eso recuerda mucho lo que poco despu\u00e9s ser\u00e1 el tono predominante en el discurso de Engels sobre D\u00fchring.<\/p>\n<p>[&#8230;] Engels escribe en el pr\u00f3logo al \u201c<i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d y repite en varios lugares que no ha emprendido ese trabajo por gusto ni espont\u00e1neamente. Por su gusto no se habr\u00eda ocupado de D\u00fchring despu\u00e9s de haber discutido en el peri\u00f3dico <i>Der Volksstaat<\/i> la campa\u00f1a proteccionista de los peque\u00f1os terratenientes prusianos productores de aguardiente (\u201cAguardiente prusiano en la Dieta del Imperio\u201d,<i> Der Volksstaat,<\/i> serie de tres art\u00edculos aparecidos los d\u00edas 25\/2\/1876, 27\/2\/1876 y 1\/3\/1876). En uno de los art\u00edculos alud\u00eda Engels burlescamente a D\u00fchring consider\u00e1ndole part\u00edcipe del proteccionismo de von Kardorff y llam\u00e1ndole \u201cel m\u00e1s reciente adepto y, al mismo tiempo, regenerador del socialismo\u201d (MEW 19, 37-46.) En el \u201cAnti-D\u00fcring\u201d hay tambi\u00e9n una alusi\u00f3n ir\u00f3nica a este tema.<\/p>\n<p>La idea de redactar un trabajo pol\u00e9mico amplio sobre D\u00fcring le es sugerida a Engels, primero, por Wilhelm Liebknecht, en cartas, de 1\/2\/1875, 21\/4\/1875 y 16\/5\/1876. En esta \u00faltima escribe Liebknecht: \u201cTe adjunto un manuscrito de Most que te mostrar\u00e1 que la epidemia D\u00fcring ha contagiado incluso a gente por lo com\u00fan razonable (&#8230; )\u201d.<\/p>\n<p>La lectura del texto de Most, muy influido por D\u00fchring, preocup\u00f3 a Engeis, que escribi\u00f3 poco despu\u00e9s a Marx (24\/5\/1876):<\/p>\n<p>No hay duda de que esta gente se imagina que D\u00fchring, con sus vulgares y biliosos ataques contra ti, resulta intocable para nosotros, porque si ponemos en rid\u00edculo sus estupideces te\u00f3ricas parecer\u00e1 que nos tomamos venganza de aquellos ataques personales (&#8230;) este asunto me ha puesto furioso, y es cosa de preguntarse s\u00edno habr\u00e1 llegado el momento de considerar en serio nuestra posici\u00f3n vis-\u00e0-vis de ese se\u00f1or (MEW 34, 12-13.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las muy citadas frases de Marx definiendo su posici\u00f3n respecto de D\u00fchring son respuesta a esa carta de Engels:<\/p>\n<p>Mi opini\u00f3n es que \u201cposici\u00f3n vis-\u00e0-vis de ese se\u00f1or\u201d s\u00f3lo se puede tomar criticando a D\u00fchring sin contemplaciones. Es evidente que ha ido revolviendo entre los tarugos y los ambiciosillos literarios que simpatizan con \u00e9l para evitar esa cr\u00edtica (&#8230; ). Por lo que hace in specie al se\u00f1or Most, es natural que tenga a D\u00fchring por cumplido pensador, porque D\u00fchring proclama que Most ha conseguido por fin convertir <i>El Capital<\/i> en algo razonable. D\u00fchring adula sistem\u00e1ticamente a esos tarugos, los cuales no tienen motivo para quejarse de lo mismo de nuestra parte ((Carta de Marx a Engels, 25\/1\/1876; MEW 34, 14-16.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parece claro que en ese mes de mayo de 1876 deciden Engels y Marx emprender la cr\u00edtica de D\u00fchring, pues, tres d\u00edas despu\u00e9s de la \u00faltima carta citada de Marx, Engels le escribe unas l\u00edneas que revelan tanto lo poco que aprecia a D\u00fchring como el estilo pol\u00e9mico de la \u00e9poca:<\/p>\n<p>Anyhow, I have him on the hip now. Tengo ya mi plan, j&#8217;ai mon plan. Primero me meto en el l\u00edo con toda objetividad y aspecto serio, y el tratamiento se endurece a medida que se amontonan pruebas de los absurdos por un lado y las perogrulladas por otro; y al final caer\u00e1 chuzos de punta (Carta de Engels a Marx, 28\/5\/1876; MEW 34, 17-19.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De todos modos, antes de lanzarse a la pol\u00e9mica, Engels ofrece de vez en cuando estimaciones menos despectivas del objeto de su trabajo. En esa misma carta reci\u00e9n citada escribe a prop\u00f3sito de las urgencias de Liebknecht, director del peri\u00f3dico en el que han de aparecer los art\u00edculos de Engels contra D\u00fchring:<\/p>\n<p>Lo de Wilhelm (Liebknecht) no es s\u00f3lo falta de originales (&#8230;) Es su ansia de rellenar los huecos de nuestra teor\u00eda, de tener una respuesta para toda pregunta filistea y una imagen de la sociedad futura, porque el cursi filisteo le pregunta tambi\u00e9n por ella (&#8230;) Pero con todo eso me coloca en una situaci\u00f3n en la que tengo que reconocer que D\u00fchring es, a pesar de todo, un hombre culto al lado de los te\u00f3ricos chapuceros del <i>Volksstaat,<\/i> y que sus opera son, a pesar de todo, mejores que las de esos caballeros subjetiva y objetivamente oscuros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante las vacaciones del verano de 1876, que pas\u00f3 en la playa de Ramsgate, Engels complet\u00f3 sus lecturas de D\u00fchring. En la correspondencia queda alg\u00fan testimonio:<\/p>\n<p>(&#8230; ) aqu\u00ed me consuelo con la filosof\u00eda de D\u00fchring: nunca jam\u00e1s se hab\u00eda escrito una plasta tan inconsistente. Trivialidades enf\u00e1ticas y nada m\u00e1s, y entre ellas memez completa, pero todo dispuesto con cierta habilidad para un p\u00fablico al que el autor conoce muy bien, un p\u00fablico que quiere aprender r\u00e1pidamente a hablar de todo a fuerza de sopa boba y poco esfuerzo (Carta de Engels a Marx, 25\/7\/1876; MEW 34, 20)<\/p>\n<p>Con el atontamiento de balneario espes\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, la lectura adecuada era, naturalmente, la natural filosof\u00eda de la real\u00eddad del se\u00f1or D\u00fchring. Nunca hab\u00eda visto yo cosa tan natural. Se trata siempre de cosas naturales, con la particularidad de que es natural todo lo que al se\u00f1or D\u00fchring le parece natural, raz\u00f3n por la cual parte siempre de \u201cproposiciones axiom\u00e1ticas\u201d pues lo que es natural no necesita prueba (Carta de Engels a Marx, 25\/8\/1876; MEW 34, 26-27.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Marx empez\u00f3 a enviar a Engels textos de su cap\u00edtulo el 5 de marzo de 1877:<\/p>\n<p>Dear Fred,<\/p>\n<p>Adjunto d\u00fchringiana. Me era imposible leer al chico sin darle inmediata y concienzudamente en la cresta.<\/p>\n<p>Ahora que con esto he entrado en la lectura (y la parte que empieza con Ricardo, y que a\u00fan no he le\u00eddo, debe de contener muchas perlas deliciosas), cosa para la cual hace falta paciencia, pero tambi\u00e9n una estaca en la mano, ser\u00e9 capaz de saborearlo tranquilamente en el futuro. Una vez que se hace uno con el muchacho y se tiene el tic de su m\u00e9todo, resulta un escribidor divertido (Carta de Marx a Engels, 5\/3\/1877; MEW 34, 36.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El acuse de recibo de Engels es del d\u00eda siguiente:<\/p>\n<p>Querido Moro,<\/p>\n<p>Muchas gracias por el largo trabajo a prop\u00f3sito de la \u201cHistoria Cr\u00edtica\u201d [de D\u00fchring]. Es m\u00e1s de lo que necesito para barrer completamente al mozo tambi\u00e9n en este campo. Realmente Lawrow tiene cierta raz\u00f3n en que hasta ahora trato demasiado bien al fulano. Cuando vuelvo a mirar el\u201dCurso de ec.[onom\u00eda nacional]\u201d, ahora que conozco al mozo y su estilo y ya no necesito temer que detr\u00e1s de la ch\u00e1chara haya algo m\u00e1s sutil, porque la hinchada trivialidad resplandece por doquier, tambi\u00e9n a m\u00ed me parece que har\u00eda falta m\u00e1s desprecio (Carta de Engels a Marx, 6\/3\/1877; MEW 34, 37).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con \u201chasta ahora\u201d Engels se refiere a las entregas ya publicadas en el <i>Vorw\u00e4rts<\/i>. El texto, en efecto, empez\u00f3 a publicarse en forma de art\u00edculos a partir del 3\/1\/1877, mientras Engels terminaba la redacci\u00f3n de la parte o secci\u00f3n primera.<\/p>\n<p>Marx todav\u00eda contin\u00faa sus entregas. El 7\/3\/1877 escribe una serie de observaciones sobre cuestiones particulares de la obra de Hume y las obras de los fisi\u00f3cratas. Y todav\u00eda el 8\/8\/1877 entrega a Engels el \u201ctableau \u00e9conomique\u201d de Quesnay con glosas (por cierto que aconseja a Engels que no publique el esquema, sino que lo explique con palabras) y le lleva libros para la documentaci\u00f3n de la secci\u00f3n tercera del \u201cAnti-D\u00fchring\u201d.<\/p>\n<p>[\u2026] Lo que en la edici\u00f3n definitiva del \u201cAnti-D\u00fchring\u201d es la primera secci\u00f3n apareci\u00f3 en forma de art\u00edculos en el <i>Vorw\u00e4rts<\/i>, bajo el r\u00f3tulo \u201cLa subversi\u00f3n de la filosof\u00eda por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring\u201d, desde el n\u00famero del 3\/1\/1877 (n\u00ba 1 del a\u00f1o) hasta el n\u00famero del 13\/5\/1877 (n\u00ba 56). Fueron 20 entregas. Esta parte inclu\u00eda los cap\u00edtulos I y II que en el libro componen la Introducci\u00f3n.<\/p>\n<p>La secci\u00f3n segunda apareci\u00f3 en el mismo peri\u00f3dico en nueve entregas, desde el n\u00famero del 27\/7\/1877 (n\u00ba 87) hasta el del 30\/12\/1877 (n\u00ba&#8217; 152). El cap\u00edtulo X de esta segunda secci\u00f3n es de Marx, como queda dicho. La secci\u00f3n llev\u00f3 el t\u00edtulo de \u201cLa subversi\u00f3n de la econom\u00eda pol\u00edtica por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring\u201d.<\/p>\n<p>La secci\u00f3n tercera apareci\u00f3 en cinco entregas en el <i>Vorw\u00e4rts<\/i>, desde el n\u00famero del 5\/5\/1878 (n\u00ba 52 del a\u00f1o) hasta el del 7\/7\/1878 (n\u00ba 79). T\u00edtulo general de la serie: \u201cLa subversi\u00f3n del socialismo por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring\u201d.<\/p>\n<p>Engels no qued\u00f3 nada satisfecho del trato editorial que sus art\u00edculos recib\u00edan en el<i> Vorw\u00e4rts<\/i>. En un borrador de carta a Liebknecht de fecha 1\/4\/1877 escrib\u00eda:<\/p>\n<p>Si hasta el martes 17 por la noche no recibo respuesta tuya, o no la recibo satisfactoria, dejar\u00e9 de tenerte consideraciones y me preocupar\u00e9 yo mismo de que mis restantes art\u00edculos no sean maltratados como hasta ahora. (MEW 34, 265.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda escrib\u00eda Marx a Wilhelm Bracke:<\/p>\n<p>Engels est\u00e1 muy descontento del modo como el <i>Vorw\u00e4rts<\/i> imprime su trabajo contra D\u00fchring (MEW 34, 263.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su descontento con la impresi\u00f3n del texto en el <i>Vorw\u00e4rts<\/i> movi\u00f3 a Engels a preparar otra publicaci\u00f3n. Primero public\u00f3 el texto en dos separata, uno con la secci\u00f3n primera sola y otro con las secciones segunda y tercera. \u00c9stas son las referencias [&#8230;]:<\/p>\n<p>En esa \u00faltima fecha apareci\u00f3 el conjunto del texto en forma de libro. La segunda edici\u00f3n se public\u00f3 en 1886 en Suiza, porque la legislaci\u00f3n de Bismarck contra los socialistas impidi\u00f3 sacarla en Alemania. Y la tercera apareci\u00f3 en Stuttgart, abrogada ya aquella legislaci\u00f3n, en 1894. Es la traducida en esta edici\u00f3n castellana.<\/p>\n<p>Engels volvi\u00f3 a trabajar (1880) tres cap\u00edtulos del \u201cAnti-D\u00fchring\u201d para componer <i>La evoluci\u00f3n del socialismo de la utop\u00eda a la ciencia<\/i>. Son el cap\u00edtulo I de la Introducci\u00f3n y los cap\u00edtulos II y III de la secci\u00f3n tercera. La cuarta secci\u00f3n del ap\u00e9ndice de este volumen trae los retoques que hizo Engels con ese fin.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A. 2. Por qu\u00e9 fue escrito el \u201c<i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d<\/u><\/p>\n<p>El 3 de enero de 1877, <i>Vorw\u00e4rts <\/i>(<i>Adelante<\/i>), el \u00f3rgano del partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, empez\u00f3 a publicar una serie de art\u00edculos de Engels bajo el t\u00edtulo general \u201cLa subversi\u00f3n de la filosof\u00eda por el se\u00f1or D\u00fchring\u201d. La serie termin\u00f3 con el art\u00edculo de 13 de mayo del mismo a\u00f1o. Pero ya el 27 de julio aparec\u00eda el primer art\u00edculo de una nueva serie titulada \u201cLa subversi\u00f3n de la econom\u00eda por el se\u00f1or D\u00fchring\u201d. Una parte de esta serie -el cap\u00edtulo X de la segunda secci\u00f3n del libro- es obra de Marx. El \u00faltimo de estos art\u00edculos apareci\u00f3 en el <i>Vorw\u00e4rts<\/i> el 30 de diciembre de 1877. Por \u00faltimo, una tercera serie comenz\u00f3 a publicarse el 5 de mayo de 1878 para concluirse el 7 de julio del mismo a\u00f1o. T\u00edtulo general de esta \u00faltima serie era \u201cLa subversi\u00f3n del socialismo por el se\u00f1or D\u00fchring\u201d. En la edici\u00f3n como libro (tres ediciones en vida de Engels; 1878, 1886, 1894), las tres series de art\u00edculos aparecen como tres secciones. El t\u00edtulo del libro &#8211; <i>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or D\u00fchring <\/i>-, igual que los de las series de art\u00edculos, parodian el de un libro de D\u00fchring sobre el economista Carey.<\/p>\n<p>Eugen D\u00fchring era un <i>Privatdozent<\/i> de la Universidad de Berl\u00edn, que en 1868 hab\u00eda publicado una rese\u00f1a del primer volumen de <i>El Capital<\/i> de Marx. D\u00fchring hizo poco despu\u00e9s una profesi\u00f3n de socialismo y empez\u00f3 a ejercer cierta influencia en el partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n. La influencia de D\u00fchring pareci\u00f3 muy negativa a Liebknecht, a Marx y a Engels. El primero, desde Alemania, urgi\u00f3 de Engels una toma de posici\u00f3n respecto de D\u00fchring. Engels consult\u00f3 con Marx, y \u00e9ste contest\u00f3 que la toma de posici\u00f3n no pod\u00eda tener lugar sino \u201ccriticando sin ning\u00fan miramiento a D\u00fchring\u201d (carta a Engels del 25-V-1876). En la misma carta, por otra parte, Marx recuerda que los escritos de D\u00fchring carecen en s\u00ed mismos de importancia, hasta el punto de que una cr\u00edtica de ellos ser\u00eda \u201cun trabajo demasiado subalterno\u201d. Marx ve el peligro, poco importante, de D\u00fchring en la satisfacci\u00f3n que suscita entre los \u201cartesanos\u201d, como dice Marx -es decir, entre los triviales escritores socialistas sin preparaci\u00f3n cient\u00edfica-, la lisonjera acogida que les dispensa D\u00fchring y que ellos tienen por fuerza que comparar con la severidad con que Marx ha tratado siempre a los semicultos sin esp\u00edritu cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Efectivamente era D\u00fchring muy poca cosa. Ni hoy ni en tiempos de la segunda edici\u00f3n del libro de Engels queda ya nada de la obra del ret\u00f3rico pedagogo berlin\u00e9s que parece haber tenido el destino de darse siempre de cabezadas con grandes figuras cient\u00edficas, como Marx y el f\u00edsico Helmholtz. Por la nulidad cient\u00edfica de D\u00fchring se asombr\u00f3 al principio el mismo Engels del \u00e9xito de su libro contra aqu\u00e9l. Pero pronto comprendi\u00f3 la causa del \u00e9xito del <i>Anti-D\u00fchring:<\/i> este libro era la primera exposici\u00f3n de conjunto de la concepci\u00f3n comunista del mundo iniciada por Marx. No se debe, sin duda, perder de vista que una exposici\u00f3n tem\u00e1ticamente tan amplia como el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> no puede ser, dado que apenas rebasa las 300 p\u00e1ginas en octavo, sino un manual de divulgaci\u00f3n. Pero a pesar de eso -o quiz\u00e1 precisamente por eso- su importancia fue grande para todo el movimiento obrero.<\/p>\n<p>El <i>Anti-D\u00fchring<\/i> ha sido, pues, escrito con una inmediata motivaci\u00f3n pol\u00edtica y pol\u00e9mica contra un oscuro confusionario hoy olvidado. Pero en el curso de su trabajo Engels se ha visto llevado a polemizar tambi\u00e9n con la corriente ideol\u00f3gica, quiz\u00e1 siempre presente en el socialismo, que D\u00fchring represent\u00f3 brevemente en su tiempo. Desde el punto de vista de la historia del socialismo, D\u00fchring representa, en efecto, pese a su petulante desprecio de los socialistas ut\u00f3picos, una vuelta a la fundamentaci\u00f3n ut\u00f3pica e idealista del movimiento obrero. Pues toda la teor\u00eda socialista se basa, seg\u00fan D\u00fchring, en categor\u00edas morales abstractas, como la Justicia, la Igualdad, la recusaci\u00f3n de la \u201cpropiedad violenta\u201d, etc. Mientras polemiza con D\u00fchring, Engels va exponiendo, por necesidad de la argumentaci\u00f3n, los fundamentos de lo que suele llamarse \u201csocialismo cient\u00edfico\u201d, esto es, de un socialismo que ve su fundamento en la realidad hist\u00f3rica, en la vida real humana, y no en la mera voluntad moralmente cualificada.<\/p>\n<p>No se trata, naturalmente, de que el marxismo carezca de motivaciones morales. Marx ha dicho, criticando a Feuerbach, que la palabra \u201ccomunista\u201d no tiene contenido meramente te\u00f3rico, porque significa militante de un determinado partido, en lo que va impl\u00edcito un reconocimiento de componentes morales en cualquiera que tenga derecho a llamarse <i>comunista<\/i> en el sentido de Marx, pues el militar en un partido es resultado de una decisi\u00f3n, cosa de la moral. Pero el marxismo se caracteriza en ese punto por la afirmaci\u00f3n de que el contenido de los postulados morales debe buscarse en la realidad. Un ejemplo muy claro de la dial\u00e9ctica de moral y realidad en el pensamiento marxista se encuentra precisamente en el <i>Anti-D\u00fchring,<\/i> en el cap\u00edtulo X de la primera secci\u00f3n, cuando Engels define el contenido del concepto moral de igualdad para el movimiento obrero y para el socialismo cient\u00edfico. Igualdad no es para el marxismo un postulado abstracto independiente de la realidad, sino la postulaci\u00f3n de algo con positiva viabilidad hist\u00f3rica y con un contenido determinado por ella, a saber, la supresi\u00f3n de las clases sociales: \u201c[&#8230;] el real contenido de la exigencia proletaria de igualdad es la exigencia de la <i>supresi\u00f3n de las clases<b>.<\/b> <\/i>Toda exigencia de igualdad que vaya m\u00e1s all\u00e1 de eso cae necesariamente en el absurdo\u201d. Las ideas morales son, como toda la cultura (sobreestructura), funci\u00f3n de la base econ\u00f3mico-social, de la vida real de los hombres. Est\u00e1n, aunque muy complicada y mediatamente, determinadas por esa base y as\u00ed son o bien racionalizaciones de la misma, o bien pesimistas justificaciones de ella, o bien protesta contra ella. En este \u00faltimo caso -que es el del movimiento obrero-, las ideas morales s\u00f3lo tienen verdaderamente sentido si contienen una cr\u00edtica racionalmente justificada de la realidad con que se enfrentan, si su contenido significa futura realidad previsible, y si se insertan en el marco de una concepci\u00f3n del mundo que, sobre una base cient\u00edfica, sea capaz de explicar primero y organizar despu\u00e9s la realizaci\u00f3n de aquellos contenidos.<\/p>\n<p>La tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring,<\/i> por debajo de la cr\u00edtica de D\u00fchring mismo, consiste en aclarar ese punto: c\u00f3mo el fundamento del socialismo moderno no es la voluntad moralista, sino el conocimiento de la realidad. \u201cPara hacer del socialismo una ciencia\u201d, se lee en el cap\u00edtulo I de la Introducci\u00f3n, \u201chabr\u00eda que empezar por ponerlo sobre un suelo real\u201d. Esto obliga a Engels a intentar -con los riesgos de inmadurez que conlleva el compendiar algo naciente- una exposici\u00f3n de la concepci\u00f3n del mundo llamada a fundar el socialismo cient\u00edfico. Con esta motivaci\u00f3n est\u00e1 tambi\u00e9n escrito el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, aunque acaso Engels no se haya dado plena cuenta de ello en el primer momento, absorbido por el \u201ctrabajo subalterno\u201d de terminar con la influencia de D\u00fchring en el partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n.<\/p>\n<p>5. A. 1. Nota editorial <i>OME-35<\/i>, pp. IX-X y xiii-xix. 5. A. 2. \u201cLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, pp. 24-28.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>De los monjes de Montserrat, esta carta de agradecimiento a Sacrist\u00e1n por el env\u00edo del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> y de<i> La investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/i> del bibliotecario de la abad\u00eda, P. Robert Vilar\u00f3, fechada el 11 de marzo de 1971:<\/p>\n<p>\u201cSr. Dr. Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p>Barcelona<\/p>\n<p>Distinguido se\u00f1or:<\/p>\n<p>Tengo el gusto de poder agradecer la amable atenci\u00f3n que ha tenido para con nuestra biblioteca al obsequiarnos con las versiones de dos importantes obras: M. Bunge, <i>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/i> y F. Engels, <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, y que me entreg\u00f3 mi antecesor en el cargo P. Taxonera.<\/p>\n<p>Aprovecho esta ocasi\u00f3n para ofrecerle, en la medida de lo posible y de su utilidad, los servicios de nuestra biblioteca, junto con el testimonio de mi admiraci\u00f3n y respeto&#8230;\u201d<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B. Karl E. D\u00fchring (1833-1921).<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Karl Eugen D\u00fchring naci\u00f3 en Berl\u00edn el 12 de enero de 1833. Estudi\u00f3 leyes y empez\u00f3 una carrera de abogado que decidi\u00f3 truncar cuando les sobrevino la m\u00e1s grave de las varias desgracias de su vida: la ceguera. Pese a la agresividad a menudo cruel de las pol\u00e9micas literarias y filos\u00f3ficas de la \u00e9poca, las circunstancias de la vida de D\u00fchring impresionaron a sus mismos contrincantes. Engels se manifiesta alguna vez sobre eso:<\/p>\n<p>Est\u00e1 a punto de aparecer en el <i>Vorw\u00e4rts<\/i> [Adelante] una cr\u00edtica m\u00eda de D\u00fchring. Han tenido que violentarme horrorosamente para que cargara con este trabajo desagradable: desagradable porque el pobre hombre es ciego, de modo que las armas no son iguales; pero, sin embargo, su colosal arrogancia me impide tenerlo en cuenta (Carta de Engels a Johann Philipp Becker, 20\/11\/1876; <i>MEW<\/i> 34, 228).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n despu\u00e9s de aparecidos los tres primeros art\u00edculos de la serie en el <i>Vorw\u00e4rts<\/i> usa Engels la misma argumentaci\u00f3n para acallar el mismo desasosiego<\/p>\n<p>Y si se quejan de mi tono, espero que no te olvides de recordarles el tono del se\u00f1or D\u00fchring, a prop\u00f3sito de Marx y de sus dem\u00e1s predecesores, y, en particular, que yo argumento, y detalladamente, mientras que D\u00fchring se limita a falsear e insultar a sus predecesores (Carta de Engels a Wilhelm Liebknecht, 9\/1\/1877; MEW 34, 239. Wilhelm Liebknecht, padre de Karl, era director del <i>Vorw\u00e4rts<\/i>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y cuando el que ejerce represalias contra imprudencias de D\u00fchring es otro, Engels se muestra todav\u00eda m\u00e1s piadoso, aunque no menos despectivo, como en este paso referente a uno de los f\u00edsicos m\u00e1s importantes de la \u00e9poca:<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 mezquino tiene que ser Helmholtz cuando no s\u00f3lo se enfada por lo que dice un D\u00fchring, sino que incluso se enfada hasta el punto de colocar a la facultad berlinesa ante la alternativa: o se expulsa a D\u00fchring o me voy yo! \u00a1C\u00f3mo si la entera obra de D\u00fchring, con toda su col\u00e9rica envidia, tuviera en la ciencia ni el peso de un pedo! Lo que pasa es que Helmholtz, que es un distinguid\u00edsimo experimentador, no es en absoluto mejor fil\u00f3sofo que D\u00fchring. Y, adem\u00e1s, el catedr\u00e1tico alem\u00e1n es la c\u00faspide de la civilizaci\u00f3n peque\u00f1o-burguesa y micro-urbana, principalmente en Berl\u00edn. \u00bfEn qu\u00e9 otro lugar del mundo buscar\u00eda, p. e., un hombre de la fama cient\u00edfica de Virchow satisfacer su ambici\u00f3n suprema con el cargo de concejal? (Carta de Engels a Wilhelm Bracke, 25\/6\/1877, <i>MEW 34<\/i>, 279)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ataque de Helmholtz y de otros catedr\u00e1ticos berlineses a D\u00fchring (que desde 1863 era Privatdozent, esto es, profesor sin c\u00e1tedra, en la Universidad de Berl\u00edn) replicaba a las cr\u00edticas de D\u00fchring al funcionamiento de la Universidad y de la ense\u00f1anza en general. D\u00fchring hab\u00eda tenido ya un per\u00edodo de actividad docente con \u00e9xito, hasta el punto de que en 1866, cuando Bismarck dese\u00f3 un informe sobre la cuesti\u00f3n obrera, encarg\u00f3 a su consejero Hermann Wagener que se lo pidiera a D\u00fchring. Tambi\u00e9n este incidente -que Engels reprocha a D\u00fchring en su cr\u00edtica- desemboc\u00f3, por lo dem\u00e1s, en sinsabores para el docente berlin\u00e9s: Wagener public\u00f3 como suyo en 1867 el informe que le entreg\u00f3 D\u00fchring; \u00e9ste se querell\u00f3 (y al final gan\u00f3 la causa en 1868).<\/p>\n<p>En 1873 los catedr\u00e1ticos berlineses impusieron la expulsi\u00f3n de D\u00fchring de la Universidad; D\u00fchring encontr\u00f3 empleo en un liceo femenino privado, pero s\u00f3lo hasta 1877. En esta fecha el viejo litigio con la Universidad de Berl\u00edn, enconado por una nueva publicaci\u00f3n cr\u00edtica de D\u00fchring sobre la educaci\u00f3n de las mujeres, qued\u00f3 definitivamente zanjado por la autoridad acad\u00e9mica con la privaci\u00f3n de la <i>venia docendi<\/i>, es decir, del derecho a ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta fecha D\u00fchring, a pesar de su longevidad, no public\u00f3 ya nada de consideraci\u00f3n. Muri\u00f3 en Nowawes, cerca de Berl\u00edn, el 21 de setiembre de 1921. He aqu\u00ed una relaci\u00f3n de sus principales escritos [&#8230;]<\/p>\n<p>En cuanto a las ideas de D\u00fchring he aqu\u00ed los r\u00f3tulos bajo los cuales se las menciona en la historia del pensamiento social: D\u00fchring cultivaba en filosof\u00eda lo que \u00e9l mismo llamaba \u201cpersonalismo\u201d y estimaba la filiaci\u00f3n feuerbachiana; en econom\u00eda se le considera af\u00edn a dos economistas de los que Karl Marx llamaba \u201cvulgares\u201d: Friedrich List (1789-1866) y Henry Charles Carey (1793-1879). En pol\u00edtica econ\u00f3mica se esforzaba por desarrollar un sistema de autarqu\u00eda que ten\u00eda precedentes a\u00fan vivos entonces en Alemania, incluso en cuanto a su inspiraci\u00f3n filos\u00f3fico-patri\u00f3tica (Fichte). En su teor\u00eda pol\u00edtica-social profesaba el \u201csocietarismo\u201d, t\u00e9rmino con el que designaba un sistema de comunidades enlazadas por relaciones de mercado e inspiradas por una moral socialista; y tambi\u00e9n sostuvo el antisemitismo.<\/p>\n<p>La influencia de D\u00fchring en la socialdemocracia fue breve, pero considerable. No s\u00f3lo figuras pasajeras, como Enss o Most, sino tambi\u00e9n, por algunos a\u00f1os, los dirigentes de m\u00e1s peso, como Bernstein y Bebel, apreciaron en mayor o menor medida sus escritos. Todav\u00eda en la primavera de 1874 public\u00f3 Bebel (aunque an\u00f3nimamente) dos art\u00edculos sobre D\u00fchring en el <i>Volksstaat <\/i>[Estado popular].<\/p>\n<p>A la buena recepci\u00f3n inicial de D\u00fchring siguieron luego el olvido de sus trabajos y hasta el rid\u00edculo para su nombre, esto \u00faltimo a casa del peso de sus contrincantes o v\u00edctimas de sus ataques, o ambas cosas a la vez; pues unos y otros son, con frecuencia desafortunada para D\u00fchring, celebridades aplastantes: Darwin, Engels, Helmholtz, Marx,&#8230;<\/p>\n<p>Hacia la mitad del siglo XX, se produce una modesta recuperaci\u00f3n de respeto por el recuerdo de D\u00fchring, no m\u00e1s all\u00e1, sin embargo, de una ligera recomposici\u00f3n de su imagen&#8230; Por \u00faltimo, por los a\u00f1os 40, Schumpeter, aunque recuerda la mala calidad t\u00e9cnica de los trabajos de D\u00fchring, pone en su haber la cr\u00edtica de la concepci\u00f3n mecanicista de la relaci\u00f3n entre las relaciones de producci\u00f3n y la totalidad de la estructura social. (<i>Historia del an\u00e1lisis econ\u00f3mico<\/i>, trad. castellana, 1971).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6. B. Nota editorial de <i>OME 35<\/i>, pp. X-XIII.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>C. La dial\u00e9ctica en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i><\/u><\/p>\n<p>\u201cLa l\u00f3gica formal es adem\u00e1s un m\u00e9todo que permite descubrir nuevos resultados, permite llegar de lo conocido a lo desconocido; as\u00ed con mayor raz\u00f3n para la dial\u00e9ctica que, rompiendo los l\u00edmites estrechos de la l\u00f3gica formal, lleva en s\u00ed los g\u00e9rmenes de una concepci\u00f3n del mundo amplia y sint\u00e9tica. La situaci\u00f3n es la misma en las matem\u00e1ticas&#8230; No obstante, casi todas las pruebas de las matem\u00e1ticas superiores son falsas desde el punto de vista de las matem\u00e1ticas elementales. Y no puede ser de otro modo si se trata de probar los resultados obtenidos por v\u00eda dial\u00e9ctica por medio de la l\u00f3gica formal (Paul Sandor, <i>Historia de la dial\u00e9ctica<\/i>, pp. 127-128).<\/p>\n<p>MSL [Para oscurantismo de la ortodoxia engelsiana]: Esta p\u00edldora del <i>AD<\/i> es una buena muestra condensada del oscurantismo de la concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El pr\u00f3logo que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para su traducci\u00f3n de <i>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring<\/i> de Engels (Grijalbo, M\u00e9xico, 1964, pp. vii-xxviii), fue reimpreso en <i>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I<\/i>, <i>op. cit,<\/i> pp. 24-51. Javier Muguerza (\u201cManuel Sacrist\u00e1n en el recuerdo\u201d, <i>mientras tanto<\/i>, n\u00ba 30-31, p. 103) ha caracterizado este escrito como \u201cel texto filos\u00f3fico m\u00e1s significativo de Sacrist\u00e1n -el que m\u00e1s me impact\u00f3 cuando lo le\u00ed y prolong\u00f3 m\u00e1s duraderamente dicho impacto\u201d; Gregorio Mor\u00e1n (<i>Miseria y grandeza del Partido Comunista de Espa\u00f1a 1939-1985, <\/i>Planeta, Barcelona 1986<i>,<\/i> p. 480) ha se\u00f1alado: \u201cOtro tanto ocurri\u00f3 con su soberbio pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels; fue un texto capital en la formaci\u00f3n marxista de una generaci\u00f3n\u201d, y F\u00e9lix Ovejero (\u201cLa inc\u00f3moda ortodoxia de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d, <i>Nuestra Bandera<\/i>, n\u00ba 131, p. 4) ha destacado que: \u201capenas veinte p\u00e1ginas ten\u00eda la introducci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n a la edici\u00f3n castellana del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, de Engels; veinte p\u00e1ginas que ense\u00f1aron a varias generaciones de marxistas mucho m\u00e1s acerca de lo que significaba ser marxista que la marabunta editorial de unos a\u00f1os m\u00e1s tarde\u201d. Tambi\u00e9n Fernando Claud\u00edn escribi\u00f3 un detallado comentario para <i>Cuadernos del Ruedo Ib\u00e9rico<\/i> (octubre-noviembre 1965, pp. 49-57): \u201cLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d y nuestra tarea hoy\u201d*. Una lectura m\u00e1s actual, aunque mucho menos matizada, en: Malime: \u201cSobre la interpretaci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d, www.eurosur.org\/rebelion\/izquierda\/malime031201 (2\/2001).<\/p>\n<p>Como se se\u00f1alo, para la reedici\u00f3n del texto de Engels en OME, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 la \u201cNota editorial sobre OME 35\u201d, pp. IX-XIX, y en una de las carpetas depositadas en Reserva de la UB puede consultarse unas anotaciones de lectura que llevan por t\u00edtulo: \u201c<i>Anti-D\u00fchring<\/i>, agosto 1976, en la preparaci\u00f3n de la edici\u00f3n OME\u201d. Estos dos escritos, y el citado pr\u00f3logo, constituir\u00edan el conjunto de \u201cpapeles\u201d de Sacrist\u00e1n sobre este cl\u00e1sico del marxismo que, recu\u00e9rdese, pretend\u00eda ser un texto de divulgaci\u00f3n de teor\u00eda pol\u00edtica y filos\u00f3fica para trabajadores socialistas (Sacrist\u00e1n lo llama, en efecto, \u201cmodesto manual divulgador\u201d e ironiza sobre su consideraci\u00f3n como una \u201cenciclopedia del marxismo\u201d). Como en otras ocasiones, Sacrist\u00e1n fech\u00f3 su escrito el 1\u00ba de Mayo (de 1964).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>[\u2026] No faltan en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> pasos que precisan, con mayor o menor detalle, el \u00e1mbito de relevancia de la dial\u00e9ctica, el nivel al cual tiene sentido pasar del desmenuzamiento abstracto, anal\u00edtico y reductivo de la realidad por la ciencia positiva al lenguaje sint\u00e9tico, recomponedor, propio de la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica y materialista del mundo. Engels explica, por ejemplo, que con el lenguaje general de la dial\u00e9ctica no se puede penetrar anal\u00edticamente en ning\u00fan \u201cproceso determinado de desarrollo\u201d (cap. XIII de la primera secci\u00f3n), y tambi\u00e9n que la dial\u00e9ctica no es \u201dun instrumento de mera prueba\u201d, como el razonamiento en la teor\u00eda cient\u00edfica positiva, sino que debe entenderse como inspiradora de la investigaci\u00f3n. Varios de sus ejemplos apuntan claramente a la comprensi\u00f3n de estructuras concretas, no a la formulaci\u00f3n de leyes positivas generales. En este punto es muy iluminador su uso de los t\u00e9rminos hegelianos \u201ccontradicci\u00f3n\u201d (<i>Widerspruch<\/i>) y \u201ccontraposici\u00f3n\u201d (<i>Gegensatz<\/i>). Engels no los usa como sin\u00f3nimos -a diferencia de lo que suele ocurrir en muchas exposiciones did\u00e1cticas del marxismo. En general, Engels habla de \u201ccontradicci\u00f3n\u201d cuando lo considerado es alguna estructura real, por ejemplo, la estructura constituida por la red de relaciones que es el modo capitalista de producci\u00f3n. Una estructura real, la estructura de alguna formaci\u00f3n existente, no es, en efecto, como una estructura matem\u00e1tica o formal, algo libre de incoherencias por construcci\u00f3n. Pues la estructura de una formaci\u00f3n real es estructura de algo hist\u00f3rico, con elementos de diverso origen, y cuya coherencia no est\u00e1 garantizada. Contraposici\u00f3n es, en cambio, una relaci\u00f3n entre elementos de una estructura real. De aqu\u00ed que lo emp\u00edricamente observable, como choque e interacci\u00f3n, sean contraposiciones: las contraposiciones explicitan contradicciones estructurales. Esa explicitaci\u00f3n puede requerir su tiempo de desarrollo hist\u00f3rico: \u201cla gran industria ha explicitado las contradicciones que dormitaban en el seno del modo capitalista de producci\u00f3n, hasta hacer de ellas contraposiciones tan chirriantes que el pr\u00f3ximo colapso de este modo de producci\u00f3n est\u00e1 por as\u00ed decirlo, al alcance de la mano\u201d (cap. I de la tercera secci\u00f3n). Pero exija o no tiempo su explicitaci\u00f3n, siempre se trata de lo mismo: contraposiciones encarnan contradicciones; elementos reales de una situaci\u00f3n concreta se contraponen porque ocupan lugares contradictorios en una estructura real. Por ejemplo, \u201cla contradicci\u00f3n entre producci\u00f3n social y apropiaci\u00f3n capitalista sale a la luz como contraposici\u00f3n entre proletariado y burgues\u00eda\u201d (cap. II de la tercera secci\u00f3n).<\/p>\n<p>Sin embargo, a\u00fan m\u00e1s frecuentes son en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> los ejemplos de una aplicaci\u00f3n impropia de la dial\u00e9ctica fuera de su \u00e1mbito de relevancia. Engels escribe en la introducci\u00f3n que \u201ctoda teor\u00eda [tiene]&#8230; que enlazar por de pronto con el material intelectual que encuentra, por mucho que sus ra\u00edces est\u00e9n en otro lugar\u201d. Engels y Marx han tenido que enlazar con el repertorio de conceptos de Hegel, por m\u00e1s que las ra\u00edces de su nueva teor\u00eda est\u00e9n en muy otro lugar, a saber, en la realidad econ\u00f3mico-social y en el movimiento obrero. Y ese obligado enlace con Hegel, a causa de la profunda ambig\u00fcedad de este gran pensador, redunda frecuentemente en una injustificada invasi\u00f3n del terreno de la ciencia positiva, en una est\u00e9ril aplicaci\u00f3n, puramente verbal, de la dial\u00e9ctica al nivel del an\u00e1lisis abstracto y reductivo. El conocido y desgraciado ejemplo del grano de cebada -que en su siembra, germinaci\u00f3n y crecimiento deber\u00eda entenderse seg\u00fan la f\u00f3rmula sacramental hegeliana de \u201cnegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u201d- es caracter\u00edstico en este sentido. Precisamente el conocimiento cient\u00edfico empieza a contar en la vida humana cuando se libera de tan aproximadas e imprecisas descripciones, meras par\u00e1frasis verbales de la experiencia en bruto (como el \u201cacto\u201d y la \u201cpotencia\u201d aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica), para penetrar anal\u00edtico-reductivamente en el grano de cebada que germina.<\/p>\n<p>Esta inadecuada aplicaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica a niveles y para tareas propios del an\u00e1lisis reductivo de la ciencia tiene a veces consecuencias contradictorias con los principios b\u00e1sicos del marxismo. El ejemplo m\u00e1s concluyente de este extremo es tal vez la interpretaci\u00f3n del c\u00e1lculo infinitesimal por Engels. Como es sabido, el c\u00e1lculo infinitesimal ha nacido intuitivamente, como mera operaci\u00f3n pr\u00e1ctica de c\u00f3mputo, a trav\u00e9s de una larga evoluci\u00f3n que empieza con los \u201cm\u00e9todos de exhausti\u00f3n\u201d de los antiguos y tiene un jal\u00f3n importante en el siglo XVII, con Leibniz y Newton. En ese estadio leibniziano-newtoniano, el c\u00e1lculo infinitesimal est\u00e1 a\u00fan sin teor\u00eda, es decir, no existe claridad acerca de su fundamentaci\u00f3n o justificaci\u00f3n l\u00f3gica. Funciona con nociones absurdas, como la de \u201cinfinit\u00e9simo\u201d (\u201ccantidad infinitamente peque\u00f1a\u201d), vagas e imprecisas como la newtoniana \u201cfluxi\u00f3n\u201d. Engels, por influencia de Hegel, se complace en tomar ese irresuelto estado de la ciencia como una \u201cprueba\u201d de la realidad de la contradicci\u00f3n en la matem\u00e1tica. Hoy d\u00eda las viejas antinomias del c\u00e1lculo infinitesimal est\u00e1n superadas en la matem\u00e1tica y aquellas \u201ccontradicciones\u201d resultan ser mera consecuencia de la mezcla indebida de dos niveles de pensamiento: el del c\u00e1lculo mismo, que es <i>un artefacto intelectual,<\/i> y el de su aplicaci\u00f3n a la realidad natural, se\u00f1aladamente al c\u00f3mputo de superficies. Integrar no es \u201csumar infinit\u00e9simos\u201d para hallar un total, sino pasar de una ecuaci\u00f3n a otra ecuaci\u00f3n mediante operaciones hoy l\u00f3gicamente aclaradas. Despu\u00e9s puede aplicarse esa t\u00e9cnica de paso de una ecuaci\u00f3n a otra para calcular superficies, por ejemplo, o distancias, etc. Y las variables del c\u00e1lculo son simples signos que reservan, en una f\u00f3rmula, un lugar para valores de una determinada clase y no, como las ve Engels hegelianamente, \u201ccontradictorias\u201d cantidades que pueden hacerse \u201cinfinitamente peque\u00f1as\u201d y luego \u201cagrandarse\u201d, lo cual es una noci\u00f3n no dial\u00e9cticamente contradictoria, sino llanamente absurda. Lo que puede variar es el objeto real medido por las cantidades que pueden ocupar en las f\u00f3rmulas el lugar de una variable, pero no las cantidades mismas que expresan el resultado de cada medici\u00f3n. Estas no cambian, sino que, simplemente, son otras en cada caso. Cuando una persona engorda de 50 a 60 kilos, lo que cambia no es el n\u00famero 50, sino la persona. El n\u00famero 50, <i>construcci\u00f3n conceptual <\/i>de la ciencia, es siempre el mismo.<\/p>\n<p>En todas sus observaciones sobre el c\u00e1lculo infinitesimal (cap\u00edtulo XIII de la primera secci\u00f3n), y en general sobre la matem\u00e1tica, Engels deja de ver algo que es esencial desde el punto de vista marxista: la importancia de la pr\u00e1ctica en todo aspecto de la vida humana, tambi\u00e9n, por tanto, en la estructura y la funci\u00f3n internas del hacer cient\u00edfico. Por eso concibe est\u00e1ticamente las construcciones de la ciencia, como calcos de la naturaleza, en vez de como respuestas del hombre a los problemas que la naturaleza plantea . Un c\u00e1lculo o algoritmo e incluso, en gran parte, una teor\u00eda cient\u00edfica positiva, son construcciones, como pueden serlo las m\u00e1quinas; son fruto de una pr\u00e1ctica determinada, la pr\u00e1ctica de la ciencia, del conocimiento positivo. Esta pr\u00e1ctica se integra dial\u00e9cticamente con todas las dem\u00e1s en la <i>totalidad concreta<\/i> de la vida humana en una determinada sociedad. El tratamiento dial\u00e9ctico de esa pr\u00e1ctica consiste en verla como elemento de dicha totalidad concreta, y no en sustituir su propio funcionamiento interno. Del mismo modo que ser\u00eda absurdo buscar en cada pieza de una m\u00e1quina un reflejo directo, no mediado, de la realidad, as\u00ed tambi\u00e9n es impropio buscar en cada pieza del conocimiento la plena dialecticidad de la vida humana y de la naturaleza. Esto es lo que hace frecuentemente Engels -siempre que intenta penetrar dial\u00e9cticamente en las operaciones anal\u00edticas de la ciencia- y el lector marxista no debe esconderse este hecho porque \u00e9l significa un olvido del principio de la pr\u00e1ctica, que es el principio del trabajo, al nivel del trabajo intelectual. Y ese olvido basta para admitir que esos desarrollos de Engels son marxismo a\u00fan no realizado, a\u00fan no del todo consciente de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>La consecuencia m\u00e1s grave de la relativa ausencia del principio de la pr\u00e1ctica en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> -y de la resultante y hegeliana confusi\u00f3n de los niveles anal\u00edtico (cient\u00edfico-positivo) y sint\u00e9tico (dial\u00e9ctico)- es la soluci\u00f3n idealista que Engels formula para el problema de la escisi\u00f3n entre concepci\u00f3n del mundo, o filosofar, y ciencia: \u201cAprendiendo a apropiarse los resultados del trimilenario desarrollo de la filosof\u00eda, [la investigaci\u00f3n emp\u00edrica de la naturaleza] conseguir\u00e1 liberarse, por un lado, de toda independiente filosof\u00eda de la naturaleza, situada fuera y por encima de ella, y por otro lado, de su propio limitado m\u00e9todo de pensamiento, recibido del empirismo ingl\u00e9s\u201d (pr\u00f3logo a la 2\u00aa ed.). Es un principio b\u00e1sico del marxismo que ninguna escisi\u00f3n de la cultura -como la que existe entre el an\u00e1lisis reductivo cient\u00edfico y la s\u00edntesis filos\u00f3fica- se supera por v\u00eda ideal -aprendiendo, por ejemplo, a apropiarse una tradici\u00f3n trimilenaria-, sino mediante la superaci\u00f3n material, revolucionaria, de aquel aspecto de la divisi\u00f3n natural del trabajo que funde la escisi\u00f3n de que se trate. Por el procedimiento idealista de anticiparse con las ideas a la real superaci\u00f3n de las escisiones de la vida humana, no puede conseguirse m\u00e1s que soluciones ut\u00f3picas y, en cierto sentido formal, \u201creaccionarias\u201d, regresivas. Ejemplos de ambas cosas pueden ser los resultados de Engels en estos puntos cr\u00edticos del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>: al afirmar que las dificultades l\u00f3gicas del c\u00e1lculo infinitesimal leibniziano-newtoniano eran esenciales y no se resolver\u00edan nunca en la teor\u00eda matem\u00e1tica, Engels ha asumido una actitud epistemol\u00f3gicamente regresiva, y superada luego por el esfuerzo de los matem\u00e1ticos; y con su versi\u00f3n de la fusi\u00f3n de an\u00e1lisis cient\u00edfico y s\u00edntesis dial\u00e9ctica, Engels ha reproducido la utop\u00eda de Goethe, Hegel o Leopold von Henning sobre la integraci\u00f3n de \u201cexperimento\u201d y \u201cfacultad de juzgar\u201d, \u201cciencia\u201d y \u201cpoes\u00eda\u201d .<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, cuando la inadecuaci\u00f3n del tratamiento dial\u00e9ctico directo de los abstractos temas anal\u00edticos de la ciencia le pone ante la evidencia de que no consigue decir absolutamente nada con valor cognoscitivo nuevo respecto del an\u00e1lisis positivo, Engels se refugia en una definici\u00f3n de la dial\u00e9ctica que es poco relevante y muy vac\u00eda, porque deja de recoger lo esencial del pensamiento dial\u00e9ctico: la recuperaci\u00f3n de las concreciones reales que el an\u00e1lisis reductivo de la ciencia renuncia, por sus mismos presupuestos, a recoger (Esta recuperaci\u00f3n de las totalidades reales es, por lo dem\u00e1s, el asunto serio que hay debajo de la paradoja hegeliana del \u201cuniversal concreto\u201d). Esa definici\u00f3n perpetuada por los manuales, alude s\u00f3lo a uno de los campos de relevancia de la dial\u00e9ctica -el universo- y aun sin sugerir que la consideraci\u00f3n dial\u00e9ctica del mismo es la que lo toma como totalidad que hay que entender s\u00f3lo por principios inmanentes, como totalidad que es, ciertamente, el m\u00e1s vac\u00edo de todos los concretos dial\u00e9cticos. La definici\u00f3n se encuentra en el cap. XIII de la primera secci\u00f3n, y dice as\u00ed: \u201cLa dial\u00e9ctica no es m\u00e1s que la ciencia de las leyes generales del movimiento y de la evoluci\u00f3n de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento\u201d. En la sorprendente expresi\u00f3n \u201cno es m\u00e1s que\u201d parece reflejarse cierta perplejidad de Engels (si se tiene en cuenta su contexto en aquel cap\u00edtulo), pues Engels ha tenido por fuerza que saber, aunque no lo haya realizado con claridad, que la dial\u00e9ctica marxista es mucho m\u00e1s que eso, a saber, con las palabras de Lenin ya recordadas, \u201can\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u201d, intento de compresi\u00f3n de las realidades concretas con que trata el hombre, las cuales no son las ecuaciones diferenciales de la mec\u00e1nica cl\u00e1sica, ni la ecuaci\u00f3n de Dirac, sino otros hombres, otros todos concretos y estructurados compuestos por hombres, estados concretos de la naturaleza, la resistencia y el apoyo concretos de \u00e9sta -la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6. C. \u201cLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, pp.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>D. Anotaciones de lectura.<\/u><\/p>\n<p>De varios cuadernos y fichas anotadas depositadas en Reserva de la UB (\u201cMarxismo\u201d, \u201cDial\u00e9ctica\u201d, \u201cAnti-D\u00fchring, agosto 1976, en la preparaci\u00f3n de la edici\u00f3n OME\u201d) estas anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre pasos del <i>A-D. <\/i>Algunas de ellas, no todas, fueron seguramente material de trabajo para su pr\u00f3logo de 1964; otras fueron elaboradas poco antes de la publicaci\u00f3n del <i>A-D<\/i> en OME.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n cita por la edici\u00f3n alemana de las MEW. Aqu\u00ed se hace por su traducci\u00f3n de 1964, reeditada en OME 35 (Critica, Barcelona, 1977).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><u>[Modestia]. Pr\u00f3logo primera edici\u00f3n<\/u>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>FE: \u201c(*) No es culpa m\u00eda el haber seguido al se\u00f1or D\u00fchring por terrenos en los cuales no puedo moverme sino, a lo sumo, con las pretensiones del aficionado. (**) En la mayor\u00eda de estos casos me he limitado a oponer hechos indiscutidos a las afirmaciones falsas o deformadas por mi contrincante. (***) Tal ha sido la situaci\u00f3n en la jurisprudencia y en muchos puntos de la ciencia de la naturaleza. En otros se trata de nociones generales de la ciencia natural teor\u00e9tica, es decir, de un terreno en el cual tambi\u00e9n el especialista de la investigaci\u00f3n de la naturaleza tiene que rebasar su especialidad y penetrar en terrenos vecinos, terrenos en los cuales, seg\u00fan la confesi\u00f3n del se\u00f1or Virchow, \u00e9l mismo es tan \u201csemiignorante\u201d como los dem\u00e1s. Espero que se me conceda la misma indulgencia que en esos casos se conceden rec\u00edprocamente los especialistas por las imprecisiones y torpezas de expresi\u00f3n\u201d (p. 5).<\/p>\n<p>MSL: (*) Aprovechar, y mostrar que no saca la consecuencia, pues:<\/p>\n<p>(**) En los hechos se puede equivocar un diletante.<\/p>\n<p>(***) Pero en cada especialidad hay especialistas, y el \u201cmedio ignorante\u201d no comete s\u00f3lo \u201cimprecisiones y torpezas de expresi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><u>Hegelianismo en bruto. <\/u><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201cEn toda esta recapitulaci\u00f3n m\u00eda de la matem\u00e1ticas y las ciencias de la naturaleza se trataba, naturalmente, de convencerme tambi\u00e9n en el detalle -pues en l\u00edneas generales no ten\u00eda duda al respecto- de que en la naturaleza rigen las mismas leyes dial\u00e9cticas del movimiento en el confuso seno de las innumerables modificaciones, que dominan tambi\u00e9n en la historia la aparente casualidad de los acontecimientos; las mismas leyes que, constituyendo tambi\u00e9n en la evoluci\u00f3n del pensamiento humano el continuo hilo conductor, llegan progresivamente a la consciencia del hombre; las leyes desarrolladas por vez primera por Hegel de un modo amplio y general, aunque en forma mistificada; extraerlas de esa forma m\u00edstica y llevarlas a consciencia claramente, en toda su sencillez y generalidad, era uno de nuestros objetivos\u201d (*) (p. 9).<\/p>\n<p>(*) Hegel al rev\u00e9s no es Hegel al rev\u00e9s (\u2026) Pensamiento dial\u00e9ctico no puede positivo si es idealista. No basta con ponerle pies en tierra. Hay que pensarlo de otro modo.<\/p>\n<p>\u201cPues en l\u00edneas generales no tenia duda al respecto\u201d.<\/p>\n<p>Esa no es la actitud cient\u00edfica.<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) las mismas leyes que, constituyendo tambi\u00e9n en la evoluci\u00f3n del pensamiento humano el continuo hilo conductor, llegan progresivamente a la consciencia del hombre\u201d.<\/p>\n<p>Esta es la afirmaci\u00f3n b\u00e1sica de la concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<ol>\n<li><u>Filosof\u00eda de la Naturaleza. <\/u><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201cEs mucho m\u00e1s f\u00e1cil abalanzarse contra la vieja filosof\u00eda de la naturaleza, seg\u00fan el ejemplo del superficial vulgo <i>\u00e0 la Karl Vogt, <\/i>que justipreciar su importancia hist\u00f3rica. La filosof\u00eda de la naturaleza contiene mucho absurdo y mucha fantas\u00eda, pero no m\u00e1s que las teor\u00edas afilos\u00f3ficas contempor\u00e1neas de ella presentadas por los investigadores emp\u00edricos de la naturaleza; pero tambi\u00e9n conten\u00eda muchas cosas con sentido y entendimiento, como empieza a verse desde la difusi\u00f3n de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. As\u00ed ha reconocido Haeckel con todo derecho los m\u00e9ritos de Oken y Trevirarnus. Con su protolino y sus protoves\u00edculas, Oken ha establecido como postulado de la biolog\u00eda lo que m\u00e1s tarde se ha descubierto realmente como protoplasma y como c\u00e9lula\u201d (p. 9, nota 1).<\/p>\n<p>Aceptado que la Filosof\u00eda de la Naturaleza inspir\u00f3. Pero:<\/p>\n<p>a) su significado hist\u00f3rico es reaccionario. Es no reconocer al nuevo pensamiento.<\/p>\n<p>b) La funci\u00f3n inspiradora de la especulaci\u00f3n es compleja: no es verdad que la part\u00edcula biol\u00f3gica originaria sea la c\u00e9lula.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><u>Ignorancia esencial, incomprensi\u00f3n<\/u>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Admite con Hegel que en la 3\u00aa ley de Kepler est\u00e1 expl\u00edcita la ley de gravitaci\u00f3n de Newton! (Pr\u00f3logo 2\u00aa edici\u00f3n, nota 1, p. 10).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>5. Claridad<\/u>.<\/p>\n<p>\u201cMas quiz\u00e1 el progreso de la ciencia te\u00f3rica de la naturaleza haga mi trabajo totalmente o en gran parte superfluo. Pues la revoluci\u00f3n impuesta a la ciencia te\u00f3rica de la naturaleza por la mera necesidad de ordenar los descubrimientos puramente emp\u00edricos que se acumulan masivamente es tal que tiene que llevar a consciencia hasta de los emp\u00edricos m\u00e1s recalcitrantes el car\u00e1cter dial\u00e9ctico de los procesos naturales\u201d (p. 11).<\/p>\n<p>a) La verdadera revoluci\u00f3n (Maxwell, Lobatchevski, Riemann) no la sospecha siquiera.<\/p>\n<p>b) Es verdad, pero esa dial\u00e9ctica se ofrece en nuevos conceptos, y no en el refrito especulativo de las \u201cleyes\u201d de Hegel. Lo que no puede seguir sustituyendo a la visi\u00f3n de conjunto dial\u00e9ctico es la cultura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>6. Ciencia y filosof\u00eda: pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n (final).<\/u><\/p>\n<p>\u201cApropi\u00e1ndose, precisamente, los resultados de tres mil a\u00f1os de desarrollo de la filosof\u00eda, conseguir\u00e1, por una parte, liberarse de toda filosof\u00eda de la naturaleza que pretenda situarse fuera y por encima de ella, y, por otra parte, rebasar su propio limitado m\u00e9todo de pensamiento, tomado del empirismo ingl\u00e9s\u201d (p. 12).<\/p>\n<p>Esencia de la teor\u00eda de la ciencia de Engels. Versi\u00f3n \u201cut\u00f3pica\u201d de las tesis sobre Feuerbach. De verdad se aplica a la cultura, no a la investigaci\u00f3n. Y sin valorar tanto la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, que fue mala ciencia. Lo que no puede seguir sustituyendo a la concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica es la cultura.<\/p>\n<p>Esto es casi idealista: la escisi\u00f3n no se supera idealmente.<\/p>\n<p>El punto de vista de Engels en la historia de la ciencia es cultural: se interesa por la consecuci\u00f3n de ideas y perspectivas de alcance filos\u00f3fico-cultural. Por ejemplo, Kant y la nebulosa son para \u00e9l la conquista de la idea de origen y muerte del sistema solar (Prefacio II).<\/p>\n<p>El m\u00e9todo discutido no desaparecer\u00e1 nunca en la <i>teor\u00eda<\/i>.<\/p>\n<p>Lo filos\u00f3fico es un nivel, no una teor\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>7. Teor\u00eda y hecho econ\u00f3mico. <\/u><\/p>\n<p>\u201cEl socialismo moderno es ante todo, por su contenido, el producto de la percepci\u00f3n de las contraposiciones de clase entre poseedores y despose\u00eddos, asalariados y burgueses, por una parte, y de la anarqu\u00eda reinante en la producci\u00f3n, por otra. Pero, por su forma teor\u00e9tica, se presenta inicialmente como una ulterior continuaci\u00f3n, en apariencia m\u00e1s consecuente, de los principios sentados por los grandes ilustrados franceses del sigo XVIII. Como toda nueva teor\u00eda, el socialismo moderno tuvo que enlazar con el material mental que hall\u00f3 ya presente, por m\u00e1s que sus ra\u00edces estuvieran en los hechos econ\u00f3micas\u201d (p. 17).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la primera redacci\u00f3n el texto dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cComo toda nueva teor\u00eda, el socialismo moderno tuvo que enlazar con el material mental que hall\u00f3 ya presente, por m\u00e1s que sus ra\u00edces estuvieran en los hechos materiales econ\u00f3micos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La segunda versi\u00f3n, aunque a primera vista reduce la importancia de la sobreestructura (por el \u201cangeblich\u201d), enriquece en cambio su comprensi\u00f3n<\/p>\n<p>a) a\u00f1ade la comprensi\u00f3n de la anarqu\u00eda.<\/p>\n<p>b) en vez de limitarse a citar a Morelly generaliza que toda teor\u00eda <i>tiene que<\/i> enlazar con el acervo intelectual existente.<\/p>\n<p>El problema que queda abierto es: \u00bfpor qu\u00e9 tiene que hacer eso?<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es deficiente el siguiente punto: los hechos en los que est\u00e1n las ra\u00edces de la nueva teor\u00eda vienen de los hechos en los que estaban las ra\u00edces de la vieja, y los contienen en parte. As\u00ed se enlazan por abajo y por arriba las dos teor\u00edas, cuando no se simplifica demasiado, como hace \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>8. Socialismo como ciencia. <\/u><\/p>\n<p>\u201cPara hacer del socialismo una ciencia hab\u00eda que empezar a situarlo en un suelo real\u201d (p. 20).<\/p>\n<p>A diferencia del racionalismo abstracto de los ut\u00f3picos. Pero a observar que para esto no hace falta cosmolog\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>9. M\u00e9todos metaf\u00edsico y dial\u00e9ctico I<\/u>.<\/p>\n<p>\u201cCuando sometemos a la consideraci\u00f3n del pensamiento la naturaleza o la historia humana, o nuestra propia actividad espiritual, se nos ofrece por de pronto la estampa de un infinito entrelazamiento de conexiones e interacciones, en el cual nada permanece siendo lo que era, ni como era ni donde era, sino que todo se mueve, se transforma, deviene y perece. Esta concepci\u00f3n del mundo, primaria e ingenua, por correcta en cuanto a la cosa, es la de la antigua filosof\u00eda griega, y ha sido claramente formulada por vez primera por Her\u00e1clito: todo es y no es, pues todo <i>fluye<\/i>, se encuentra en constante modificaci\u00f3n, sumido en constante devenir y perecer\u201d (p. 20).<\/p>\n<p>Pero los heracl\u00edteos llegar\u00eda mejor el conocimiento, porque a ese nivel no pueden aplicarse los conceptos metaf\u00edsicos. El galimat\u00edas hegeliano consiste en moverse en ese nivel con palabras del otro, destruyendo las reglas de uno de \u00e9stas, en vez de decir que los conceptos son otros, y de plantearse el problema de la relaci\u00f3n entre los dos lenguajes (conocimientos).<\/p>\n<p>\u201cPero esta concepci\u00f3n, por correctamente que capte el car\u00e1cter general del cuadro de conjunto de los fen\u00f3menos, no basta para explicar las particularidades de que se compone aquel cuadro total, y mientras no podamos hacer esto no podemos tampoco estar en claro sobre el cuadro de conjunto\u201d (Ib\u00eddem).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay una contradicci\u00f3n, porque si todo cambia tampoco hay cosas definidas. Estas no pueden ser m\u00e1s que construcciones. Por lo dem\u00e1s, dejando esto aparte, el texto da clara visi\u00f3n del campos de relevancia que salva a Engels al nivel teor\u00e9tico o de principios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10. \u201cLa descomposici\u00f3n de la naturaleza en sus partes particulares, el aislamiento de los diversos procesos y objetos naturales en determinadas clases especiales, la investigaci\u00f3n del interior de los cuerpos org\u00e1nicos seg\u00fan sus muy diversas conformaciones anat\u00f3micas, fue la condici\u00f3n fundamental de los progresos gigantescos que nos han aportado los \u00faltimos cuatrocientos a\u00f1os al conocimiento de la naturaleza. Pero todo ello nos ha legado tambi\u00e9n la costumbre de concebir las cosas y los procesos naturales en su aislamiento, fuera de la gran conexi\u00f3n de conjunto. No en su movimiento, por tanto, sino en su reposo; no como entidades esencial mente cambiantes, sino como subsistentes firmes; no en su vida, sino en su muerte. Y al pasar ese modo de concepci\u00f3n de la ciencia natural a la filosof\u00eda, como ocurri\u00f3 por obra de Bacon y Locke, cre\u00f3 en ella la espec\u00edfica limitaci\u00f3n de pensamiento de los \u00faltimos siglos, el modo metaf\u00edsico de pensar\u201c (p. 21)<\/p>\n<p>No es del todo verdad que el an\u00e1lisis a\u00edsle las cosas y se quede ah\u00ed: tambi\u00e9n compone grandes unidades. Precisamente no es una clase. Queda, naturalmente, el \u201ctodo\u201d sin tocar.<\/p>\n<p>No es verdad que el an\u00e1lisis cosmol\u00f3gico moderno sea est\u00e1tico, lo que pasa es que no tiene una noci\u00f3n cualitativa del movimiento.<\/p>\n<p>El final del texto supone una distinci\u00f3n muy tajante entre ciencia natural y filosof\u00eda, distinci\u00f3n que el propio Engels -por suerte- no respeta luego. Aqu\u00ed hay una noci\u00f3n de filosof\u00eda como doctrina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11. \u201cPara el metaf\u00edsico las cosas y sus im\u00e1genes mentales, los conceptos, son objetos de investigaci\u00f3n dados de una vez para siempre, aislados, uno tras otro y sin necesidad de contemplar el otro, firmes, fijos y r\u00edgidos\u201d (p. 21).<\/p>\n<p>Naturalmente, as\u00ed son los conceptos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>12. pp. 21-22 [Desde \u201cEl metaf\u00edsico piensa seg\u00fan rudas contraposiciones sin mediaci\u00f3n: su lenguaje es \u201cs\u00ed, s\u00ed\u201d, y \u201cno, no\u201d, que todo lo que pasa de eso del mal esp\u00edritu procede. Para \u00e9l, toda cosa existe o no existe: una cosa no puede ser al mismo tiempo ella misma y algo diverso\u2026\u201d hasta \u201c(\u2026) y el modo metaf\u00edsico de pensar, aunque tambi\u00e9n est\u00e9 justificado y es hasta necesario en esos anchos territorios, de diversa extensi\u00f3n seg\u00fan la naturaleza de la cosa, tropieza sin embargo siempre, antes o despu\u00e9s, con una barrera m\u00e1s all\u00e1 de la cual se hace unilateral, limitado, abstracto, y se pierde en irresolubles contradicciones, porque atendiendo a las cosas pierde su conexi\u00f3n, atendiendo a su ser pierde su devenir y su perecer, atendiendo a su reposo se olvida de su movimiento: porque los \u00e1rboles no dejan ver el bosque\u201d).<\/p>\n<p>Todo est\u00e1 bien -reconocimiento de la necesidad de la abstracci\u00f3n y de sus l\u00edmites-, pero se olvida de que esos son los l\u00edmites del conocimiento cient\u00edfico positivo, y no de un supuesto m\u00e9todo metaf\u00edsico. Hegel le ha estropeado el uso de este \u00faltimo t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>No es verdad que el an\u00e1lisis cosmol\u00f3gico moderno sea est\u00e1tico. Lo que pasa es que no tiene una noci\u00f3n cualitativa del movimiento.<\/p>\n<p>El final del texto supone una distinci\u00f3n muy tajante entre ciencia natural y filosof\u00eda, distinci\u00f3n que el propio Engels -por suerte- no respeta luego. Aqu\u00ed hay una noci\u00f3n de filosof\u00eda como doctrina.<\/p>\n<p>Luego este no es el \u00e1mbito de relevancia de la dial\u00e9ctica, porque aqu\u00ed no hace a\u00fan falta para decir eso. La tarea de la dial\u00e9ctica es reconstruir el todo individualizado. Mostrar que y en qu\u00e9 sentido es el mismo o es otro -es el mismo a lo largo de su vida e historia.<\/p>\n<p>. Ibid, p. 22 (Desde \u201cPara casos cotidianos sabemos, por ejemplo, y podemos decir con seguridad si un animal existe o no existe; pero si llevamos a cabo una investigaci\u00f3n m\u00e1s detallada\u2026\u201d hasta \u201c(\u2026) y se disuelven en la concepci\u00f3n de la alteraci\u00f3n universal, en la cual las causas y los efectos cambian constantemente de lugar, y lo que ahora o aqu\u00ed es efecto, all\u00ed o entonces es causa, y viceversa\u201d).<\/p>\n<p>Y eso se lo permite decir ya la ciencia, el \u201cm\u00e9todo metaf\u00edsico\u201d. Luego este no es el \u00e1mbito de relevancia de la dial\u00e9ctica, porque aqu\u00ed no hace a\u00fan falta para decir no. La tarea de la dial\u00e9ctica es reconstruir el todo individual. Mostrar que y en qu\u00e9 sentido es el mismo o es otro -es el mismo a lo largo de su vida e historia.<\/p>\n<p>Un ejemplo de completo sofisma:<\/p>\n<p>\u201c&#8230; tambi\u00e9n descubrimos que causa y efecto son representaciones que no tienen validez como tales, sino en la aplicaci\u00f3n a cada caso particular; y que se funden en cuanto contemplamos el caso particular en su conexi\u00f3n general con el todo del mundo, y se disuelven en la concepci\u00f3n de la alteraci\u00f3n universal, en la cual las causas y los efectos cambian constantemente de lugar, y lo que ahora o aqu\u00ed es efecto, all\u00ed o entonces es causa, y viceversa\u201d (p. 22).<\/p>\n<p>1. Causa y efecto parecen primero como conceptos, luego como fen\u00f3menos con objetos.<\/p>\n<p>2. La correcta afirmaci\u00f3n ser\u00eda que dial\u00e9cticamente, desde el punto de vista del todo, hay que abandonar esos conceptos. En cambio, el lenguaje hegeliano consiste en confundirlos. Lo correcto es relativizarlos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>13. Ciencia y filosof\u00eda.<\/u><\/p>\n<p>\u201cEsta nueva filosof\u00eda alemana tuvo su culminaci\u00f3n en el sistema hegeliano, en que por vez primera -y \u00e9ste es su gran m\u00e9rito- se expon\u00eda conceptualmente todo el mundo natural, hist\u00f3rico y espiritual como un proceso, es decir, como algo en constante movimiento, modificaci\u00f3n, transformaci\u00f3n y evoluci\u00f3n, al mismo tiempo que se hac\u00eda el intento de descubrir en ese movimiento y en esa evoluci\u00f3n la conexi\u00f3n interna de todo\u201d (p. 23).<\/p>\n<p>a) Justa primera caracterizaci\u00f3n del pensamiento dial\u00e9ctico como pensamiento procesual. \u201cLa naturaleza es dial\u00e9ctica\u201d quiere decir entonces \u201cla naturaleza -como Todo- es un proceso, y las realidades naturales son procesos\u201d.<\/p>\n<p>b) En la primera versi\u00f3n dec\u00eda muy concisa y eficazmente, anticipando el p\u00e1rrafo:<\/p>\n<p>\u201cLa naturaleza es la piedra de toque de la dial\u00e9ctica, y tenemos que reconocer que la ciencia moderna ha suministrado para esa prueba un material sumamente rico y en constante acumulaci\u00f3n, mostrando as\u00ed que, en \u00faltima instancia, la naturaleza procede dial\u00e9ctica y no metaf\u00edsicamente\u201d (p. 22, p. 377).<\/p>\n<p>Si fue Marx el que pidi\u00f3 correcci\u00f3n, hizo un flaco servicio. La estimaci\u00f3n de Hegel no debe pasar de ah\u00ed.<\/p>\n<p>c) \u201cNo interesa aqu\u00ed el hecho de que Hegel no resolviera esa tarea. Su m\u00e9rito, que ha abierto una nueva \u00e9poca, consiste en haberla planteado. Pues la tarea es tal que ning\u00fan individuo podr\u00e1 resolverla jam\u00e1s\u201d (p. 23).<\/p>\n<p>c1) A nivel teor\u00e9tico Engels se salva.<\/p>\n<p>c2) Luego la tarea es un postulado: el mejor postulado de inmanentismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>14. \u201cEl sistema hegeliano es en s\u00ed un colosal aborto, pero tambi\u00e9n el \u00faltimo en su g\u00e9nero. A\u00fan padec\u00eda una insanable contradicci\u00f3n interna: por una parte, ten\u00eda como presupuesto esencial la concepci\u00f3n hist\u00f3rica seg\u00fan la cual la historia humana es un proceso evolutivo que, por su naturaleza, no puede encontrar su consumaci\u00f3n intelectual en el descubrimiento de la llamada verdad absoluta; pero, por otra parte, el sistema hegeliano afirma ser el contenido esencial de dicha verdad absoluta. Un sistema que lo abarca todo, un sistema definitivamente concluso de conocimiento de la naturaleza y de la historia, est\u00e1 en contradicci\u00f3n con las leyes fundamentales del pensamiento dial\u00e9ctico; lo cual no excluye en modo alguno, sino que, por el contrario, supone que el conocimiento sistem\u00e1tico de la totalidad del mundo externo puede dar pasos de gigante de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u201d (p. 24).<\/p>\n<p>La correcta afirmaci\u00f3n final -que es tan clara como el primer texto- no es tan obvia como puede parecer. Hegel ha hecho el sistema porque pensamiento dial\u00e9ctico es pensamiento del todo. Si Engels no lo admite, es porque subraya el momento hist\u00f3rico. Pero entonces tiene que admitir que el objeto dial\u00e9ctico no es propiamente conocimiento sino estructura del conocimiento suprapositivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>15. \u201d(*) En los dos casos es este materialismo sencillamente dial\u00e9ctico, y no necesita filosof\u00eda alguna que est\u00e9 por encima de las dem\u00e1s ciencias. (**) Desde el momento en que se presenta a cada ciencia la exigencia de ponerse en claro acerca de su posici\u00f3n en la conexi\u00f3n total de las cosas y del conocimiento de las cosas, se hace precisamente superflua toda ciencia de la conexi\u00f3n total. (***) De toda la anterior filosof\u00eda no subsiste al final m\u00e1s que la doctrina del pensamiento y de sus leyes, la l\u00f3gica formal y la dial\u00e9ctica. Todo lo dem\u00e1s queda absorbido por la ciencia positiva de la naturaleza y de la historia\u201d (p. 25)<\/p>\n<p>(*) Posici\u00f3n general: no hay filosof\u00eda sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>(**) Implica niveles y la utop\u00eda de Goethe. Sus peligros: a) charlataner\u00eda especulativa dada como ciencia, desconocimiento de los niveles.<\/p>\n<p>(***) La dial\u00e9ctica tiene que ser el tratamiento general de los <i>modos de<\/i> <i>Zusammenhang<\/i>. Se olvida arte y moral. O van en ciencias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>A primera vista favorecer\u00eda una concepci\u00f3n formalista de la dial\u00e9ctica, del tipo de la de los l\u00f3gicos de los sistemas paraconsistentes, desautorizando a los de la dial\u00e9ctica material, pues este texto dice que la dial\u00e9ctica material est\u00e1 en la ciencia positiva. Pero tampoco queda este texto bien interpretado por los l\u00f3gicos de la contradictoriedad, puesto que Engels est\u00e1 sosteniendo aqu\u00ed la l\u00f3gica formal (evidentemente cl\u00e1sica) como cosa distinta de la dial\u00e9ctica y no sustituible por ella. Ergo, tampoco la entend\u00eda como sistema formal. Es evidente que la entend\u00eda como heur\u00edstica.<\/p>\n<p>Criticar el idealismo del sujeto \u201dla ciencia\u201d.<\/p>\n<p><u>Secci\u00f3n primera. Filosof\u00eda.<\/u><\/p>\n<p>16. \u201cPero lo que no es verdad es que en la matem\u00e1tica pura el entendimiento se ocupe exclusivamente de sus propias creaciones e imaginaciones. Los conceptos de n\u00famero y figura no han sito tomados sino del mundo real\u201d (p. 39).<\/p>\n<p>Pero la correcta afirmaci\u00f3n final no justifica la err\u00f3nea primera. Del mundo real no pueden tomarse en sentido literal m\u00e1s que cosas. Los conceptos cient\u00edficos abstra\u00eddos son tambi\u00e9n construidos. Engels ignora aqu\u00ed un principio esencial de dial\u00e9ctica marxista: la pr\u00e1ctica. Por eso no ve construcci\u00f3n m\u00e1s que en<\/p>\n<p>\u201c&#8230; y se llega al final, efectivamente, a las propias y libres creaciones e imaginaciones del entendimiento, a saber, a las magnitudes imaginarias\u201d (p. 39).<\/p>\n<p>La ignorancia, que le hace calcar el sentido intuitivo de la palabra, es crasa. Por lo dem\u00e1s, las magnitudes imaginarias no son creaci\u00f3n \u201clibre\u201d, sino forzada para operar con los \u201creales\u201d.<\/p>\n<p>Es ya idealismo plat\u00f3nico. Por faltar el principio de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>.\u201cComo todas las dem\u00e1s ciencias, la matem\u00e1tica ha nacido de las <i>necesidades <\/i>de los hombres\u201d (p. 39)<\/p>\n<p>Naturalmente. Pero lo que las necesidades ponen en marcha es, muy naturalmente, la pr\u00e1ctica intelectual del hombre, no una pasiva abstracci\u00f3n, respecto de la cual no tiene sentido hablar de ponerse en marcha. Y la pr\u00e1ctica intelectual es creadora de artefactos.<\/p>\n<p>Ni idea de geometr\u00edas no euclidianas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>17. Hip\u00f3tesis Kant<u>.<\/u> Puede ser el texto clave para discutir la naturaleza de lo que hace Engels (pp. 59-61).<\/p>\n<p>a) Engels es grosero al dar como progreso de la <i>ciencia<\/i> el invento filos\u00f3fico de una perspectiva sobre el mundo, aunque se trata, ciertamente de perspectiva filos\u00f3fica, inspiradora de ciencia.<\/p>\n<p>b) Muestra luego una acertada concepci\u00f3n de la ciencia (en teor\u00eda) al considerar hipot\u00e9tica la tesis kantiana y hasta el copernicanismo.<\/p>\n<p>c) Y cae en error de teor\u00eda de la ciencia al considerar que los primeros y modestos resultados del an\u00e1lisis espectrosc\u00f3pico han liquidado toda oposici\u00f3n a la hip\u00f3tesis kantiana hoy abandonada.<\/p>\n<p>Error parecido, m\u00e1s tarde, en el <i>Feuerbach<\/i> (1886 [<i>Ludwig Feuerbach y el fin de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana<\/i>) al considerar probado el copernicanismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>18. Cap\u00edtulo VI, pp. 63-68. La reflexi\u00f3n dial\u00e9ctica de Engels se refiere siempre a la totalidad del universo, muy eficazmente en la cr\u00edtica (por ejemplo, al criticar la absolutizaci\u00f3n del reposo mec\u00e1nico por D\u00fchring), pero la empresa de la totalidad es seg\u00fan el propio Engels, imposible. Moraleja.<\/p>\n<p>La vaciedad de que la vida consiste en ser al mismo tiempo uno mismo y no uno mismo (\u201cLa vida, el modo de existencia de un cuerpo albuminoideo, consiste, pues, ante todo en que en cada instante es \u00e9l mismo y otro\u201d p. 76) va a ser una base de mi tesis: esa afirmaci\u00f3n se debe a tomar unos individuos de lenguaje distinto de aquel en el cual se mantendr\u00edan la identidad (part\u00edculas elementales). Y se toma ese otro sujeto porque lo interesante es el individuo vivo (un<i> todo<\/i>). An\u00e1logamente para el universo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>19. Aciertos curiosos. Considera unilateral la explicaci\u00f3n darwinista del transformismo (cap. VII, pp. 71-74).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>20. Definici\u00f3n (cap\u00edtulo VIII). En general, saber real y buena visi\u00f3n operativa. Adem\u00e1s: concreci\u00f3n (dial\u00e9ctica) del saber.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>21. Widerspruch I. Argumentaci\u00f3n de su realidad contra D\u00fchring<\/u>.<\/p>\n<p>A. Reproduce la tesis de D\u00fchring sobre el car\u00e1cter mental de la contradicci\u00f3n (p. 124).<\/p>\n<p>B. Primer argumento en favor de la realidad de la contradicci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201c&#8230; el c\u00e1lculo diferencial, a pesar de toda las protestas del sano entendimiento, pone en ciertas circunstancias la igualdad de lo recto y lo curvo, y consigue con ello \u00e9xitos que no consigue jam\u00e1s el sano entendimiento aferrado a lo absurdo de la identidad de lo recto y lo curvo\u201d (p. 124)<\/p>\n<p>a) Olvida que las entidades matem\u00e1ticas no son directamente la realidad.<\/p>\n<p>b) Imagina torpe e ingenuamente al c\u00e1lculo diferencial seg\u00fan su aplicaci\u00f3n espacial, en la cual no hay identidad, sino aproximaci\u00f3n. Su concepci\u00f3n del c\u00e1lculo infinitesimal es de resto de la ense\u00f1anza media.<\/p>\n<p>C. Segundo argumento en favor de la realidad de la contradicci\u00f3n:<\/p>\n<p>(pp. 124-125. Desde \u201cMientras contemplamos las cosas como en reposo y sin vida, cada una para s\u00ed, junto a las otras y tras las otras, no tropezamos, ciertamente, con ninguna contradicci\u00f3n en ellas\u2026\u201d hasta \u201c(\u2026) La vida, por tanto, es tambi\u00e9n una contradicci\u00f3n presente en las cosas y los hechos mismos, una contradicci\u00f3n que se pone y resuelve constantemente; y en cuando cesa la contradicci\u00f3n, cesa tambi\u00e9n la vida y se produce la muerte\u201d).<\/p>\n<p>a) Inconsecuencias de detalle: 1) Como pasa al discurso metodol\u00f3gico. 2) La argumentaci\u00f3n es incoherente: lo contradictorio ser\u00eda, en todo caso, el individuo vivo, no \u201cla vida\u201d.<\/p>\n<p>b) Fondo: De que en la descripci\u00f3n del movimiento (y lo mismo del cambio en general, se\u00f1aladamente de los individuos vivientes) aparezcan contradicciones, no se sigue una contradictoriedad real: se sigue que el lenguaje en que describimos el cambio es un lenguaje fijista, \u201cmetaf\u00edsico\u201d, como prueba el l\u00e9xico (t\u00e9rminos subrayados). El mismo Engels plantea el asunto como un problema de modos de consideraci\u00f3n. Seg\u00fan \u00e9l mismo, no se trata de que unas cosas, o las cosas, sean unas veces fijas -y entonces sean describibles correctamente por el pensamiento fijista- y otras en movimiento. El movimiento es lo general (el propio Engels lo ha definido como el modo de existencia de la materia) y el pensamiento fijista no basta nunca en profundidad, sino s\u00f3lo como abstracci\u00f3n conveniente. No hay sujeto real fijo (no hay part\u00edculas elementales fijas). Pero tampoco puede ir a profundidad una dial\u00e9ctica ingenua que consiste, como en el caso de Hegel y Engels, en manejar de otro modo, contra las reglas del lenguaje metaf\u00edsico, los mismos, insuficientes conceptos del lenguaje metaf\u00edsico y en el mismo campo de relevancia que \u00e9ste. Pues los ejemplos-argumentos de Engels pertenecen todos al campo de relevancia de la \u201cmetaphysichen Denkweise [modo de pensar metaf\u00edsico]\u201d, por lo que su interpretaci\u00f3n de dichos ejemplos es falsa.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed se desprenden los motivos fundamentales de una cr\u00edtica de la dial\u00e9ctica de Engels:<\/p>\n<p>a) no tiene expl\u00edcito su campo de relevancia, aunque apunte a que hay tales campos (\u201cDenkweisen\u201d).<\/p>\n<p>b) no tiene conceptos (lenguaje) propios, sino los metaf\u00edsicos con mala sintaxis (Esto es tal vez inevitable, pero hay que saberlo).<\/p>\n<p>D. Tercer argumento en favor de la realidad de la contradicci\u00f3n: que no s\u00f3lo (como ya indic\u00f3) la matem\u00e1tica superior sino ya la inferior tiene contradicciones:<\/p>\n<p>[Desde \u201cEs, por ejemplo, una contradicci\u00f3n que una ra\u00edz de A deba ser una potencia de A y, sin embargo,\u2026\u201d hasta \u201c(&#8230;) Lo cual no impide que la gran mayor\u00eda de los matem\u00e1ticos no reconozca la dial\u00e9ctica m\u00e1s que en el terreno matem\u00e1tico, ni que muchos de ellos sigan operando con los m\u00e9todos conseguidos por la v\u00eda dial\u00e9ctica al viejo modo limitado y metaf\u00edsico\u201d (pp. 125-126)].<\/p>\n<ol>\n<li>Detalle:<\/li>\n<\/ol>\n<p>1) (\u201cy, sin embargo, A elevada a 1\/2 = ra\u00edz cuadrada de A\u201d) y<\/p>\n<p>2) [\u201c\u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de la matem\u00e1tica, elemental o superior, si se les prohibiera operar con ra\u00edz de \u20131?\u201d] son convenciones para mantener general un sistema formal, y no tiene sentido intuitivo sino para operar. Engels olvida el principio de la pr\u00e1ctica (artefacto).<\/p>\n<p>3) \u201cEl pensamiento dial\u00e9ctico es al pensamiento metaf\u00edsico lo que la matem\u00e1tica de las magnitudes variables a la matem\u00e1tica de las magnitudes invariables&#8230;\u201d (p. 126)<\/p>\n<p>La cosa es importante para nivel de relevancia: pues la matem\u00e1tica de las magnitudes variables no es la matem\u00e1tica sino la aplicaci\u00f3n al todo. La variable no var\u00eda. Lleva asumido un cambio de valores. Y el campo de valores fija \u201cmomentos\u201d de la variaci\u00f3n de un ente real, que es el que var\u00eda.<\/p>\n<ol>\n<li>Fondo:<\/li>\n<\/ol>\n<p>La dial\u00e9ctica es un modo de composici\u00f3n sint\u00e9tico. Por tanto, su campo de relevancia tiene que ser el de alguna s\u00edntesis. El error de Hegel, Marx y Engels consiste en aplicarla a campos de relevancia anal\u00edticos, como son los de todos sus ejemplos. Esos ejemplos son, en efecto, de ciencias matem\u00e1ticas y cosmol\u00f3gicas. El m\u00e9todo relevante en \u00e9stos es el anal\u00edtico (La s\u00edntesis representa una leg\u00edtima aspiraci\u00f3n, pero su precipitaci\u00f3n da en pensamiento reaccionario -Goethe- o vac\u00edo -Hegel, Marx, Engels). Por eso la ciencia, en su progreso anal\u00edtico, ha deshecho ya todas las \u201ccontradicciones\u201d de Engels. De los dos sistemas relevantes -el universo y lo individual- solo el segundo es concreto y material. Lo sint\u00e9tico es lo que tiene estructura [\u00bf]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>22. Cantidad y cualidad. Argumentaci\u00f3n contra D\u00fchring. <\/u><\/p>\n<p>A. El ejemplo (<i>Capital,<\/i> 2\u00aa ed, p. 313) del m\u00ednimo a partir del cual una suma de valor es capital ( pp. 128-130).<\/p>\n<p>Lo que ha hecho Hegel es rehacer el camino del an\u00e1lisis cient\u00edfico: la ciencia ha ido reduciendo los complejos cualitativos a cantidad. Hegel da marcha atr\u00e1s. Para se\u00f1alar unas veces, la estructura del complejo y, otras, su funci\u00f3n. No se trata de que, materialmente, la cantidad pase a cualidad, sino que, para entender el complejo en su estructura y en su funci\u00f3n, hace falta visi\u00f3n cualitativa. En que el complejo se compone de cantidad mera es la tesis materialista, cuya fundamentaci\u00f3n da el an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo. Pero lo que ha hecho que la suma de valores se convierta en la cualidad capital no ha sido la mera acumulaci\u00f3n, sino la aparici\u00f3n (s. XII-XVIII) de la posibilidad de una vida (estructura) capitalista. La acumulaci\u00f3n fue un presupuesto. La presi\u00f3n de la econom\u00eda y de la naciente clase burguesa fue otro.<\/p>\n<p>B. El ejemplo del paso del agua a hielo y a vapor (cap\u00edtulo XII).<\/p>\n<p>Es lo mismo. La ciencia reduce las tres apariencias a la realidad b\u00e1sica: H, O.<\/p>\n<p>Luego introduce -igual que para el concepto de capital la funci\u00f3n- la estructura correspondiente para cada caso (que es aqu\u00ed la cantidad). Esta estructura es en cada caso una red de relaciones (cuantificables) de energ\u00eda entre las mol\u00e9culas.<\/p>\n<p>C. \u201cHabr\u00edamos podido aducir en apoyo de esa ley cientos m\u00e1s de hechos tomados de la naturaleza y de la sociedad humana. As\u00ed, por ejemplo, toda la cuarta secci\u00f3n de <i>El Capital<\/i> de Marx -producci\u00f3n de la plusval\u00eda relativa en el terreno de la cooperaci\u00f3n, divisi\u00f3n del trabajo y manufactura, maquinaria y gran industria- trata de innumerables casos en los cuales la alteraci\u00f3n cuantitativa modifica la cualidad de las cosas de que se trata, con lo que, por usar la expresi\u00f3n tan odiosa para el se\u00f1or D\u00fchring, la cantidad se muta en cualidad, y a la inversa. As\u00ed, por ejemplo, el hecho de que la cooperaci\u00f3n de muchos, la fusi\u00f3n de muchas fuerzas en una fuerza total, engendra, para decirlo con las palabras de Marx, una \u201cnueva potencia de fuerza\u201d esencialmente diferente de la suma de esas fuerzas individuales\u201d (p. 130).<\/p>\n<p>a) Detalle: No es s\u00f3lo la estructura la que resulta determinada (en cuanto a probabilidad) por la cantidad. A la inversa, la nueva estructura aparecida hace posible nueva cantidad.<\/p>\n<p>b) En general: la dial\u00e9ctica de la cantidad, la cualidad (estructura, funci\u00f3n) es simplemente expresi\u00f3n del principio materialista de exclusi\u00f3n de entelequias y de creaciones <i>ex novo<\/i> para cada estructura. Esto es lo fundamental.<\/p>\n<p>D. El ejemplo marxiano de las parafinas, desarrollado por Engels:<\/p>\n<p>\u201cSi, como es corriente en qu\u00edmica, representamos un \u00e1tomo de carbono por C, un \u00e1tomo de hidr\u00f3geno por H, un \u00e1tomo de ox\u00edgeno por O, y el n\u00famero de \u00e1tomos de carbono contenidos en cada combinaci\u00f3n por n, podemos expresar del modo siguiente las f\u00f3rmulas moleculares de algunas de esas series&#8230;\u201d (p. 131).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se acerca mucho Engels a lo serio. \u201cCualidad\u201d es en este caso estructura. \u00c1cido no es un C, 2 H y 2 O, sino una estructura realizada en los elementos que indica la f\u00f3rmula meramente cuantitativa. La presencia de algo m\u00e1s en determinadas circunstancias que presuponen una previa estructura (la de \u00e1cido ac\u00e9tico, la de las relaciones de que son capaces los elementos C, H y O), es incompatible con esa estructura, no permite su formaci\u00f3n, sino la de otra. No es que la cantidad se haya transformado en cualidad, sino que una estructura no puede nacer sino en ciertas circunstancias cuantitativas. Esto es lo \u00fanico serio. Pero las circunstancias cuantitativas no son toda la estructura, como prueban los ejemplos que Engels, naturalmente, pasa por alto. La estructura compleja depende de las circunstancias cuantitativas y de las estructuras (de C, H y O).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>23. \u201cLa matem\u00e1tica elemental, la matem\u00e1tica de las magnitudes constantes, se mueve en el marco de la l\u00f3gica formal, por lo menos a granes rasgos; en cambio, la matem\u00e1tica de las magnitudes variables, cuya parte principal es el c\u00e1lculo infinitesimal, no es esencialmente m\u00e1s que la aplicaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica a cuestiones matem\u00e1ticas. La mera prueba pasa aqu\u00ed claramente a segundo lugar tras la m\u00faltiple aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo a nuevos campos de investigaci\u00f3n\u201d (p. 138).<\/p>\n<p>Con un conato de ver el campo de relevancia de la dial\u00e9ctica no en el nivel anal\u00edtico (a), Engels produce sin embargo la tendencia reaccionaria a contentarse con el estado de la ciencia en cada momento, con sus oscuridades.<\/p>\n<p>\u201cPero casi todas las demostraciones de la matem\u00e1tica superior, a partir del primer c\u00e1lculo diferencial, son, estrictamente hablando, falsas desde el punto de vista de la matem\u00e1tica elemental. Y ello no puede ser de otro al pretender, como aqu\u00ed ocurre, demostrar por medio de la l\u00f3gica formal los resultados obtenidos a nivel dial\u00e9ctico\u201d (p. 138).<\/p>\n<p>Se complace en el oscuro estado de la ciencia en su \u00e9poca, y niega as\u00ed, reaccionariamente, el sentido del progreso matem\u00e1tico-filos\u00f3fico. Engels no considera resoluble la tensi\u00f3n fundamentaci\u00f3n-aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>24. Matem\u00e1tica IV (Negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n). <\/u><\/p>\n<p>\u201cLo mismo ocurre en las Matem\u00e1ticas. Tomemos una magnitud algebraica cualquiera, a. Neg\u00e1ndola tenemos \u2013a (menos a). Negando esta negaci\u00f3n, multiplicando -a por \u2013a, tenemos + a2 &#8230;\u201d (p. 140).<\/p>\n<p>\u2018a\u2019 no es una cosa, sino un artefacto. \u2018-a\u2019 no es la negaci\u00f3n de \u2018a\u2019, sino otro tipo de entidad. Olvido de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>. pp. 140-141 (Desde \u201cA\u00fan m\u00e1s contundentemente destaca la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n en el an\u00e1lisis superior, en aquellas \u201csumaciones de magnitudes infinitamente peque\u00f1as\u201d&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) recupero en vez de dx y dy las magnitudes reales <i>x<\/i> e <i>y<\/i> y me encuentro asi no como al principio, sino con la soluci\u00f3n de un problema anmte el cual la geometr\u00eda y el \u00e1lgebra comunes se habr\u00edan roto tal vez los cuernos\u201d).<\/p>\n<p>a) \u201c&#8230;en aquellas \u201csumaciones de magnitudes infinitamente peque\u00f1as&#8230;\u201d<\/p>\n<p>La idea de sumaci\u00f3n se refiere al origen del c\u00e1lculo, antes de su generalizaci\u00f3n y aclaraci\u00f3n anal\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>b) \u201c&#8230;dos magnitudes variables, x e y&#8230;\u201d<\/p>\n<p>x e y no son dos magnitudes variables: son dos variables, los signos que representan, cada una, un cuerpo de valores.<\/p>\n<p>La variable es la entidad que, en la aplicaci\u00f3n, se asocia a cada campo de valores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>c) \u201cDiferencio entonces x e y, es decir, tomo x e y tan infinitamente peque\u00f1as&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Diferenciar no es tener x e y infinitamente peque\u00f1os, sino considerar incrementos menores que cualquier cantidad dada.<\/p>\n<p>d) \u201c(&#8230;) de modo que no quede de x e y m\u00e1s que su relaci\u00f3n rec\u00edproca&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Esa relaci\u00f3n no es la que hab\u00eda al principio, puesto que x e y son variables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>e) \u201c(&#8230;) de x e y, es, pues, igual a 0\/0\u201d.<\/p>\n<p>Falso.<\/p>\n<p>f) \u201c&#8230;contradicci\u00f3n que nos molestar\u00e1 tan poco como ha molestado en la matem\u00e1tica en general desde hace casi doscientos a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Reaccionario.<\/p>\n<p>g) \u201c\u00bfQu\u00e9 otra cosa he hecho sino negar x e y, pero no de tal modo que no me tenga que ocupar m\u00e1s de ella, como niega la metaf\u00edsica, sino del modo adecuado a la situaci\u00f3n?\u201d<\/p>\n<p>Nada de negar x e y: ha considerado incrementos.<\/p>\n<p>h) \u201cEn vez de x e y tengo, pues, ahora su negaci\u00f3n, dx y dy, en las f\u00f3rmulas o ecuaciones estudiadas. Sigo entonces calculando con estas f\u00f3rmulas, trato a dx y dy como magnitudes reales, aunque sometidas a ciertas leyes excepcionales\u201d.<\/p>\n<p>dx y dy son tambi\u00e9n variables. Sus campos son cantidades menores que cualesquiera dadas.<\/p>\n<p>i) \u201cy, en un determinado momento, <i>niego la negaci\u00f3n<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>Si no hay primera negaci\u00f3n, no puede haber segunda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>25. Negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n.<\/u><\/p>\n<p>A. \u201cAntes al contrario: luego de haber probado hist\u00f3ricamente que el proceso se ha realizado efectivamente en parte y que en parte tiene que producirse, lo caracteriza por a\u00f1adido como proceso que se realiza seg\u00fan una determinada ley dial\u00e9ctica\u201d (p. 137).<\/p>\n<p>Y Marx hace muy bien -incluso apuntando (subrayado) a lo esencial. Pero Engels se pone a teorizar m\u00e1s o menos catastr\u00f3ficamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B. [la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n es] \u201cun proceso sencill\u00edsimo que se cumple en todas partes y cotidianamente, y que puede entender un ni\u00f1o&#8230;\u201d (p. 139).<\/p>\n<p>En contradicci\u00f3n con lo de que el sentido com\u00fan no es dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>C. Sigue los ejemplos del grano de cebada, de la orqu\u00eddea y la dolia (p. 139), de las mariposas, de la geolog\u00eda (p. 139).<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n de lo que pasa al grano de cebada no es conocimiento. La ciencia positiva consiste en superar esa descripci\u00f3n y saber lo que pasa dentro del grano de cebada. Dial\u00e9ctica es concepci\u00f3n del mundo y pensamiento sint\u00e9tico y el an\u00e1lisis no es su campo de relevancia. Coger el ejemplo del grano de cebada.<\/p>\n<p>D. Ejemplos matem\u00e1ticos (pp. 140-141).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>E. La propiedad del suelo (p. 141).<\/p>\n<p>El campo de relevancia de esta ley puede ser la comprensi\u00f3n de las estructuras m\u00e1s complicadas, compuestas con los elementos de las m\u00e1s simples -que se \u201csuperan\u201d y \u201cpreservan\u201d- con cambio de funci\u00f3n. Por eso no tiene sentido en lo anal\u00edtico, pero s\u00ed en lo estructural:<\/p>\n<p>\u201cLo mismo ocurre en la historia. Todos los pueblos de cultura comienzan con la propiedad com\u00fan de la tierra. En todos los pueblos que rebasan un determinado nivel originario, esta propiedad com\u00fan se convierte en el curso de la evoluci\u00f3n de la agricultura en una traba de la producci\u00f3n. Se supera entonces, se niega, se transforma en propiedad privada, tras pasar de estadios intermedios, m\u00e1s o menos largos. Pero a un nivel de desarrollo, producido por la misma propiedad privada de la tierra, la propiedad privada se convierte a su vez en una traba de la producci\u00f3n, como est\u00e1 ocurriendo hoy tanto con la peque\u00f1a propiedad del suelo como con la grande. Destaca entonces con necesidad la exigencia de negarla a su vez, de volver a transformar la tierra en propiedad colectiva. Pero esta exigencia no significa el restablecimiento de la propiedad colectiva originaria, sino la producci\u00f3n de una forma superior y m\u00e1s desarrollada de posesi\u00f3n colectiva, la cual, lejos de convertirse en una traba de la producci\u00f3n, le permitir\u00e1 mas bien finalmente desencadenarse y aprovechar plenamente los modernos descubrimientos qu\u00edmicos y los modernos inventos mec\u00e1nicos\u201d (p. 141)<\/p>\n<p>F. Materialismo (p. 141).<\/p>\n<p>G. Rousseau (pp. 142-143).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>H. \u201c\u00bfQu\u00e9 es, pues, la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n? Es una ley muy general,. y por ello mismo de efectos muy amplios e importantes, del desarrollo de la naturaleza, la historia y el pensamiento; una ley que, como hemos visto, se manifiesta en el mundo animal y vegetal, en la geolog\u00eda\u2026\u201d (p. 144).<\/p>\n<p>Lo cual contradice que la dial\u00e9ctica sea un m\u00e9todo heur\u00edstico.<\/p>\n<p>Sigue desastrosa definici\u00f3n de dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>26. Naturaleza de la dial\u00e9ctica. <\/u><\/p>\n<p>A. \u201cYa es una falta total de comprensi\u00f3n de la naturaleza de la dial\u00e9ctica el que el se\u00f1or D\u00fchring la tome por un instrumento de mera prueba (1), al modo como puede concebirse, por ejemplo, limitadamente, la l\u00f3gica formal o la matem\u00e1tica elemental. Incluso la l\u00f3gica formal es ante todo m\u00e9todo para el hallazgo de nuevos resultados, para progresar de lo conocido a lo desconocido (2), y eso mismo es la dial\u00e9ctica, aunque en sentido m\u00e1s eminente (3), pues rompe el estrecho horizonte de la l\u00f3gica formal y contiene l germen de una concepci\u00f3n del mundo m\u00e1s amplia (4)\u201d (p. 138).<\/p>\n<ol>\n<li>Muy bien visto.<\/li>\n<li>Falso.<\/li>\n<li>Verdadero: hip\u00f3tesis de trabajo.<\/li>\n<li>Precisamente por esto es hip\u00f3tesis de trabajo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B. \u201cLa dial\u00e9ctica no es, empero, m\u00e1s que la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evoluci\u00f3n de la naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento\u201c (p. 144).<\/p>\n<p>Quita a la dial\u00e9ctica lo esencial: la marcha hacia el conocimiento de lo concreto. Y la vuelve a convertir en ciencia de las ciencias.<\/p>\n<p>C. \u201c(&#8230;) y eso mismo es la dial\u00e9ctica, aunque en sentido m\u00e1s eminente, pues rompe el estrecho horizonte de la l\u00f3gica formal y contiene el germen de una concepci\u00f3n del mundo m\u00e1s amplia\u201d (p. 138)<\/p>\n<p>Dial\u00e9ctica como heur\u00edstica y como Weltanschauung.<\/p>\n<p>27. El nuevo materialismo.<\/p>\n<p>\u201cNi siquiera es ya este nuevo materialismo una filosof\u00eda, sino una simple concepci\u00f3n del mundo que tiene que confirmarse y actuarse no en una selecta ciencia de la ciencia, sino en las ciencias reales (a). La filosof\u00eda es, pues, aqu\u00ed, \u201csuperada\u201d [aufgehoben] (*), es decir, \u201ctanto superada como conservada\u201d, superada en cuanto a la forma, conservada en cuanto a su contenido real (b)\u201d (pp. 141-142)<\/p>\n<p>Esta es la salvaci\u00f3n del engelsismo. Con correcciones:<\/p>\n<p>a) No en el sentido de hacer an\u00e1lisis cient\u00edfico propio, sino en el de construir con los resultados de \u00e9ste el conocimiento de las totalidades.<\/p>\n<p>b) Esto exige m\u00e1s realizaci\u00f3n que en Engels. De verdad eso sistematiza la herencia de Kant. Positivismo racional.<\/p>\n<p>(*) \u201cAufgehoben\u201d que generalmente se traduce en esta edici\u00f3n por \u201csuperada(o)\u201d. Aqu\u00ed Engels usa el t\u00e9rmino entre comillas, para llamar la atenci\u00f3n sobre su sentido material.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>28. pp. 144-145 [Desde \u201c En la dial\u00e9ctica negar no significa simplemente decir no, o declarar inexistente una cosa, o destruirla de cualquier modo. Ya Spinoza dice: <i>omnis determinatio est negatio<\/i>, toda determinaci\u00f3n o delimitaci\u00f3n es negaci\u00f3n. Adem\u00e1s, la naturaleza de la negaci\u00f3n dial\u00e9ctica est\u00e1 determinada por la naturaleza general, primero, y especial, despu\u00e9s, del proceso&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Pero es claro que en una negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n que consiste en la pueril ocupaci\u00f3n de poner y borrar alternativamente <i>a<\/i> o afirmar alternativamente de una rosa que es una rosa y no lo es, no puede obtener m\u00e1s que una prueba de la necesidad del que aplique tan tediosos procedimientos\u201d]<\/p>\n<p>Destrucci\u00f3n de la idea de que la negaci\u00f3n dial\u00e9ctica sea la \u201cnatural\u201d.<\/p>\n<p>29. Al empezar el Schlu\uf062\uf020[conclusi\u00f3n] del cap\u00edtulo XIV, Engels tiene una expresi\u00f3n de desprecio de la idea de \u201caplicar\u201d leyes (p. 146).<\/p>\n<p>30. pp. 175-176 [Desde : \u201c&#8230;Cuando se tienen ca\u00f1ones con los que se puede acertar a un batall\u00f3n en cuanto lo distingue la vista, y fusiles que hacen\u2026\u201d hasta \u201c(&#8230;) a saber: dar a las masas trabajadoras una voluntad de contenido correspondiente a su situaci\u00f3n de clase. Y esto significa ruptura del militarismo y, con \u00e9l, la de todos los ej\u00e9rcitos permanentes, <i>desde dentro<\/i>\u201d].<\/p>\n<p>a) \u201cLa era de la evoluci\u00f3n est\u00e1, pues, por este lado, concluida en lo esencial\u201d (p. 175).<\/p>\n<p>Ejemplo de los mejores para ilustrar el estado de \u00e1nimo de Marx-Engels. Inminentismo, que es un error (con consecuencias tremendas), pero tambi\u00e9n un trampol\u00edn para la reflexi\u00f3n sobre la sociedad comunista. Ni so\u00f1aban con un desarrollo como el presente de las fuerzas productivas.<\/p>\n<p>b) \u201cMas, por otra parte, esta fuerza ha obligado a todos los grandes estados continentales a introducir en sus pa\u00edses la versi\u00f3n radical del sistema prusiano del ej\u00e9rcito trimestral y, con \u00e9l, una carga militar que les har\u00e1 necesariamente hundirse en pocos a\u00f1os\u201d (p. 175)<\/p>\n<p>Inminentismo, por falta de imaginaci\u00f3n sobre los posibilidades de reajuste econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>c) \u201cEl ej\u00e9rcito se ha convertido en finalidad principal del estado, ha llegado a ser fin en s\u00ed mismo; los pueblos no existen ya m\u00e1s que para suministrar y alimentar soldados. El militarismo domina a Europa y se la traga\u201d (p. 175).<\/p>\n<p>Muy buena descripci\u00f3n-previsi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>d) \u201cLa competici\u00f3n de los diversos estados entre s\u00ed les obliga a utilizar cada a\u00f1o m\u00e1s dinero para el ej\u00e9rcito, la escuadra, la artiller\u00eda, etc., es decir, a acelerar cada vez m\u00e1s la cat\u00e1strofe financiera&#8230;\u201d (p. 175).<\/p>\n<p>Lo mismo que b.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>e) \u201c(..) y, por otra parte, a realizar cada vez m\u00e1s en serio el servicio militar obligatorio, y con ello, en definitiva, a familiarizar al pueblo entero con el uso de las armas, a capacitarlo para imponer en un determinado momento su voluntad contra el poder militar que le manda\u201d (pp. 175-176).<\/p>\n<p>La imaginaci\u00f3n falla aqu\u00ed a prop\u00f3sito de los medios pol\u00edticos, aparte de los econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>f) \u201cEn ese momento el ej\u00e9rcito principesco se transmuta en ej\u00e9rcito popular; la m\u00e1quina se niega a seguir sirviendo y el militarismo sucumbe por la dial\u00e9ctica de su propio desarrollo\u201d (p. 176)<\/p>\n<p>\u00c9ste es el punto clave. La dial\u00e9ctica de un desarrollo presenta \u201cprolongaciones\u201d, negaciones de la negaci\u00f3n, que resultan imprevisibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>g) \u201cY esto significa la ruptura del militarismo y, con \u00e9l, la de todos los ej\u00e9rcitos permanentes, <i>desde dentro<\/i>\u201d (p. 176)<\/p>\n<p>Lo mismo que e.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>31. El final de Zweiter Abschied I es de una catastrofismo que deber\u00eda facilitarme las cosas (pp. 178-179).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>32. Sobre los ut\u00f3picos. <\/u><\/p>\n<p>pp. 276-277 [Desde \u201cLos utopistas, como hemos visto, fueron utopistas porque no podr\u00edan ser otra cosa en una \u00e9poca en la que la producci\u00f3n capitalista estaba a\u00fan tan poco desarrollada&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230; que ella misma hace necesaria y de los rasgos b\u00e1sicos de esa transformaci\u00f3n, tambi\u00e9n condicionados por la misma realidad hist\u00f3rica\u201d]<\/p>\n<p>a) \u201cPero despu\u00e9s de aquella \u00e9poca la gran industria ha tomado las contradicciones que dorm\u00edan en el modo de producci\u00f3n capitalista y los ha desarrollado hasta hacer de ellas tan violentos contraposiciones, que el pr\u00f3ximo hundimiento de este modo de producci\u00f3n, est\u00e1, por as\u00ed decirlo, al alcance de la mano\u201d (p. 276) .<\/p>\n<p>Se podr\u00eda pensar que ese desarrollo era innecesario, puesto que las contradicciones hab\u00edan sido vistas ya, a saber, por los ut\u00f3picos. O que s\u00f3lo era necesario su desarrollo si su resoluci\u00f3n ha de ser autom\u00e1tica, \u201cdial\u00e9ctico-hegeliana\u201d. O bien (soluci\u00f3n cl\u00e1sica marxista) porque la soluci\u00f3n es \u201cdial\u00e9ctico-absoluta\u201d, y, precisamente por eso, requiere que, tras la constituci\u00f3n del elemento objetivo, se constituya el subjetivo, que es la clase obrera <i>an und f\u00fcr sich <\/i>y que eso requiere el maldito desarrollo [La verdad es que aqu\u00ed ya podr\u00eda finalizar yo, diciendo que el desarrollo revolucionario est\u00e1 concluido].<\/p>\n<p>b) \u201c(&#8230;) y que se ha logrado la comprensi\u00f3n de esa conexi\u00f3n hist\u00f3rica, de las condiciones de la transformaci\u00f3n social que ella misma hace necesaria y de los rasgos b\u00e1sicos de esa transformaci\u00f3n, tambi\u00e9n condicionadas por la misma realidad hist\u00f3rica\u201d (p. 277).<\/p>\n<p>Toda la \u201cinterpretaci\u00f3n\u201d marx-engelsiana debo, entonces, rechazarla por su lado objetivo, para quedarme s\u00f3lo con el subjetivo (que incluye tambi\u00e9n fuerzas productivas, claro, a saber, los humanos).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>c) \u201clos utopistas est\u00e1n limitados a apelar a la raz\u00f3n para establecer los rasgos b\u00e1sicos\u2026\u201d (p. 276).<\/p>\n<p>Y, entonces, a la Raz\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>33. \u201cSeg\u00fan esto [la concepci\u00f3n materialista de la historia], las causas \u00faltimas de todas las modificaciones sociales y las subversiones pol\u00edticas no deben buscarse en la cabeza de los hombres, en su creciente comprensi\u00f3n de la verdad y la justicia eternas, sino en las transformaciones de los modos de producci\u00f3n y de intercambio; no hay que buscarlas en la <i>filosof\u00eda<\/i>, sino en la <i>econom\u00eda<\/i> de las \u00e9pocas de que se trate. El despertar de la comprensi\u00f3n de que las instituciones sociales existentes son irracionales e injustas, de que la raz\u00f3n se a convertido en absurdo y la buena acci\u00f3n en una plaga, es solo un s\u00edntoma de que en los m\u00e9todo de producci\u00f3n y en las formas de intercambio se han producido ocultamente modificaciones con las que ya no coincide el orden social, cortado a la medida de anteriores condiciones econ\u00f3micas. Con esto queda dicho que los medios para eliminar los males descubiertos tienen que hallarse tambi\u00e9n, m\u00e1s o menos desarrollados, en las cambiadas relaciones de producci\u00f3n. Estos medios no tienen que <i>inventarse<\/i> con s\u00f3lo la cabeza, sino que tienen que <i>descubrirse<\/i>, usando la cabeza, en los hechos materiales de la producci\u00f3n\u201d (p. 278).<\/p>\n<p>En esta exposici\u00f3n particularmente unilateral, no hay huella de una posible reconsideraci\u00f3n (?) de las fuerzas productivas, ni siquiera de los medios de producci\u00f3n. El mismo factor subjetivo queda asimilado por el objetivo. Es de verdad la gloria del \u201cen \u00faltima instancia\u201d (ver cursivas).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>34. \u201c[\u2026] La contradicci\u00f3n entre la producci\u00f3n social y apropiaci\u00f3n capitalista se reproduce como <i>contraposici\u00f3n entre la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n en cada f\u00e1brica y la anarqu\u00eda de la producci\u00f3n en la sociedad en su conjunto<\/i>.<\/p>\n<p>En estas dos formas de manifestarse la contradicci\u00f3n que le es inmanente por su origen se mueve el modo de producci\u00f3n capitalista, describiendo ciegamente aquel \u201cc\u00edrculo vicioso\u201d, que ya descubri\u00f3 en \u00e9l Fourier. Pero lo que en su tiempo a\u00fan no pod\u00eda ver Fourier es que ese c\u00edrculo vicioso va estrech\u00e1ndose progresivamente, que el movimiento representa m\u00e1s bien una espiral, y que tiene que alcanzar su final, igual que el de los planetas, chocando con el centro\u201d (pp. 284-285) .<\/p>\n<p>Gracioso paso. La cat\u00e1strofe, aqu\u00ed, es para Engels la del sistema (aunque no se puede ignorar que, en el mismo A-D., Engels elogia a Kant por haber incluido en la ciencia el final de la Tierra). Basta darle un valor m\u00e1s general&#8230;<\/p>\n<p>La v\u00eda marxista de trato del problema ecol\u00f3gico, \u00bfes la de la \u201canarqu\u00eda de la producci\u00f3n en la sociedad en su conjunto\u201d? No s\u00f3lo, o no al pie de la letra. Porque lo malo es ya hoy \u201cla organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n en cada f\u00e1brica\u201d. Hay que cambiar los objetivos, los valores. <i>El valor no es ya producci\u00f3n de bienes, sino de vida<\/i>. La verdad es que Harich tiene mucha raz\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>35. p. 285. Uno de los mejores pasos para mi tema, aunque hay que se\u00f1alar la ingenuidad de los presupuestos \u201cnormales\u201d [\u201cas\u00ed ocurre que la economizaci\u00f3n de medios de trabajo se convierte por principio en una dilapidaci\u00f3n desconsiderada de la fuerza de trabajo, y en una destrucci\u00f3n de los presupuestos normales de la funci\u00f3n del trabajo\u2026\u201d].<\/p>\n<p>Al rev\u00e9s, una de las afirmaciones m\u00e1s resueltas del requisito de la abundancia est\u00e1 tambi\u00e9n en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i><i>:<\/i><\/p>\n<p>\u201cLa escisi\u00f3n de la sociedad en una clase explotadora y otra explotada, en una clase dominante y otra sometida, fue consecuencia necesaria del escaso desarrollo anterior de la producci\u00f3n. Mientras el trabajo social total no suministra m\u00e1s que un fruto reducido, que supera en poco lo exigido para la existencia m\u00e1s modesta de todos los miembros de la sociedad, mientras, pues, el tiempo de la gran mayor\u00eda de los miembros de la sociedad, \u00e9sta se divide necesariamente en clases\u201d (p. 292).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y en la p\u00e1gina siguiente est\u00e1 el texto definitivo para mi tema: la siguiente estimaci\u00f3n se tiene que presentar no como una previsi\u00f3n fallada, mal situada en un modelo predictivo, sino como parte de las caracter\u00edsticas del modelo mismo:<\/p>\n<p>\u201cLa supresi\u00f3n de las clases sociales tiene efectivamente como presupuesto un grado de desarrollo hist\u00f3rico en el cual sea un anacronismo, cosa anticuada, no ya la existencia de tal o cual clase dominante, sino el dominio de clase en general, es decir, las diferencias de clases mismas. Tiene, pues, como presupuesto un alto grado de desarrollo de la producci\u00f3n en el cual la apropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y de los productos por una determinada clase social -y con ella el poder pol\u00edtico, el monopolio de la instrucci\u00f3n y la direcci\u00f3n intelectual por dicha clase- se haya hecho no s\u00f3lo superflua, sino tambi\u00e9n un obst\u00e1culo econ\u00f3mico, pol\u00edtico e intelectual. A este punto hemos llegado ya\u201d (pp. 292-293).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>36. \u201cLa fuerza expansiva de los medios de producci\u00f3n rompe las ataduras que las pone el modo de producci\u00f3n capitalista. Su liberaci\u00f3n de esas ataduras es el \u00fanico presupuesto de un desarrollo ininterrumpido, del progreso cada vez m\u00e1s r\u00e1pido de las fuerzas productivas, y, por tanto, de un aumento pr\u00e1cticamente ilimitado de la producci\u00f3n misma. Pero eso no es todo. La apropiaci\u00f3n social de los medios de producci\u00f3n elimina no s\u00f3lo la actual inhibici\u00f3n artificial de la producci\u00f3n (1), sino tambi\u00e9n el positivo despilfarro y la destrucci\u00f3n de fuerzas productivas y productos que son hoy d\u00eda compa\u00f1eros inevitables de la producci\u00f3n y alcanzan su punto culminante en las crisis\u201d (p. 293).<\/p>\n<p>(1) Es, quiz\u00e1, asimilable refiri\u00e9ndolo al consumo social. Por lo dem\u00e1s, con \u201cdespilfarro\u201d se refiere a las crisis.<\/p>\n<p>37. \u201cLa posibilidad de asegurar a todos los miembros de la sociedad, gracias a la producci\u00f3n social, una existencia que no s\u00f3lo resulte del todo suficiente desde el punto de vista material, sino que, adem\u00e1s, de ser m\u00e1s rica cada d\u00eda, garantice a todos su plena y libre formaci\u00f3n y el ejercicio de todas sus disposiciones f\u00edsicas e intelectuales, existe hoy por vez primera, incipientemente, pero <i>existe<\/i>\u201d (p. 293).<\/p>\n<p>Decisivo para mi planteamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>38. La contradicci\u00f3n del capitalismo en la relaci\u00f3n ciudad-campo es de inter\u00e9s ecol\u00f3gico (pp. 306-307).<\/p>\n<p>39. \u201cCierto que la civilizaci\u00f3n nos ha dejado en las grandes ciudades una herencia que costar\u00e1 mucho tiempo y esfuerzo eliminar. Pero las grandes ciudades tienen que ser suprimidas, y lo ser\u00e1n, aunque sea a costa de un proceso largo y dif\u00edcil. Cualesquiera que sean los destinos del Imperio Alem\u00e1n de la Naci\u00f3n Prusiana, Bismarck podr\u00e1 irse a la tumba con la orgullosa conciencia de que su m\u00e1s intenso deseo ser\u00e1 satisfecho: las grandes ciudades desaparecer\u00e1n\u201d (p. 307)<\/p>\n<p>Ejemplar en todo, sin olvidar la cita de Bismarck.<\/p>\n<p><u>Ap\u00e9ndices.<\/u><\/p>\n<p>40. pp. 340-341. Ap\u00e9ndice I (Desde \u201c\u00a1El entendimiento calculador una m\u00e1quina de calcular! Rid\u00edcula confusi\u00f3n de las operaciones matem\u00e1ticas\u2026\u201d hasta \u201c(\u2026) Los resultados de la geometr\u00eda no son m\u00e1s que las propiedades naturales de las diferentes l\u00edneas y superficies y los diferentes cuerpos, o sus combinaciones, los cuales exist\u00edan en su mayor parte en la naturaleza mucho antes de que existieran los seres humanos (radiolarios, insectos, cristales, etc\u201d).<\/p>\n<p>La matem\u00e1tica no son las cuentas de la vieja, sino la teor\u00eda de las cuentas de la vieja. Y aqu\u00ed Engels es kantiano, est\u00e1 impl\u00edcitamente admitiendo la s\u00edntesis a priori.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>41. \u201cA prop\u00f3sito de la lucha por la existencia y de las exclamaciones de D\u00fchring contra la lucha y las armas, subrayar la necesidad de que un partido revolucionario sepa tambi\u00e9n luchar: es posible que un d\u00eda se encuentre en puertas la revoluci\u00f3n, pero no contra el actual estado militar-burocr\u00e1tico, lo cual ser\u00eda tan insensato como el intento de Babeuf de saltar directamente del Directorio al comunismo, o acaso a\u00fan m\u00e1s insensato, pues el Directorio era un gobierno burgu\u00e9s y campesino\u201d (p. 353).<\/p>\n<p>Interesante por:<\/p>\n<ol>\n<li>La alusi\u00f3n a Babeuf.<\/li>\n<\/ol>\n<p>b) El modo de entender las \u201crelaciones de producci\u00f3n\u201d, casi sin econom\u00eda (El Directorio era burgu\u00e9s y campesino, pero la econom\u00eda del r\u00e9gimen burocr\u00e1tico-militar era ya m\u00e1s capitalista y las fuerzas productivas m\u00e1s desarrolladas).<\/p>\n<p><u>42. Widerspruch, Gegensatz.<\/u><\/p>\n<p>a. Entre la concentraci\u00f3n urbana de la industria y la tendencia del capitalista industrial a salir de la ciudad (DA (S), III, p. 276). Widerspruch, porque es un proceso estructural. Anotar: que esta contradicci\u00f3n no se resuelve a su propio nivel. No es sustantiva, sino elemento de la contradictoriedad general del capitalismo.<\/p>\n<p>b. Relevancia dial\u00e9ctica. (EA III, p. 34). 1. Naturaleza epistemol\u00f3gica de una Einsicht: no ciencia ni m\u00e9todo positivo, sino concepci\u00f3n del mundo, m\u00e9todo filos\u00f3fico. 2. El individuo y el Todo.<\/p>\n<p>c. Gegensatz<u>.<\/u> De capitalistas con asalariados (Einleitung, I, p.17). De nobleza feudal y burgues\u00eda (Ibid). De explotadores y explotados (Ibid). De verdad y falsedad (EA, IX). De Bien y Mal (EA, IX, p.86). Es una Gegensatz en el terreno hist\u00f3rico-moral. En cambio, las nociones de bien -y mal- en el se han contradicho hist\u00f3ricamente. Entre libres y esclavos (EA, X, p.96). Entre sacerdotes y laicos (EA, p.96). Gegens\u00e4tze der Verleitung, concentraci\u00f3n de capitales y proletarios que hace necesariamente perecer la producci\u00f3n capitalista (ZA, I, 38). Entre estado primitivo y comunidad (ZA, IV, p. 166). El poder estatal con el desarrollo econ\u00f3mico (ZA, IV, p.170).<\/p>\n<p>d. <u>Gegensatz y Widerspruch.<\/u><\/p>\n<p>A. DA(S), I, 248. La contradicci\u00f3n es un dato de estructura que se hace realidad concreta en contraposiciones o no se hace.<\/p>\n<p>B. DA(S) II; p. 252. Aqu\u00ed colisi\u00f3n es Gegensatz.<\/p>\n<p>C. DA(S), II, p.255. Aqu\u00ed mal uso de la terminolog\u00eda seg\u00fan mi hip\u00f3tesis<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>E. Anotaciones a pie de p\u00e1gina.<\/u><\/p>\n<p>Otra singularidad del Sacrist\u00e1n traductor fue las numerosas y documentadas notas a pie de p\u00e1ginas que ilustraban sus trabajos. Algunas de ellas, con cuerpo, con enorme cuerpo, como las de su traducci\u00f3n de <i>Marxismo y \u201cantropolog\u00eda\u201d<\/i> de Markus. Se dan aqu\u00ed las m\u00e1s aut\u00f3nomas de su traducci\u00f3n del A.D. a la que incorpor\u00f3 en total 113 notas.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>1. La \u201cvieja filosof\u00eda de la naturaleza\u201d es la especulaci\u00f3n del idealismo alem\u00e1n, especialmente de Schelling, sobre temas cosmol\u00f3gicos (nota 4, p. 9).<\/p>\n<p>2. Los manuscritos matem\u00e1ticos de Marx son m\u00e1s de 1.000 p\u00e1ginas dedicadas principalmente al c\u00e1lculo infinitesimal. Aparecen en el vol. 69 de OME (nota 5, p. 11).<\/p>\n<p>3. [Manteuffel] Ministro prusiano, uno de los principales promotores de la Carta constitucional otorgada por el rey de Prusia al mismo tiempo que disolv\u00eda la Asamblea Nacional. La naci\u00f3n prusiana recibi\u00f3 d\u00f3cilmente ambas cosas. A eso alude Engels (nota 9, p. 40).<\/p>\n<p>4. [\u201c\u2026 de Gauss, que no quiso contentarse con las tres dimensiones corrientes del espacio\u201d]. Es una alusi\u00f3n a los trabajos de Gauss sobre geometr\u00eda no euclidiana y espacios pluridimensionales (nota 10, p. 52)<\/p>\n<p>5.Las cifras dadas por la ciencia de la \u00e9poca y recogidas por Engels en este ejemplo son algo inferiores a las hoy admitidas (nota 11, p. 66).<\/p>\n<p>6. En la amplia hip\u00f3tesis del cient\u00edfico y (sobre todo) fil\u00f3sofo de la naturaleza Ernst Haeckel (1834-1919), las m\u00f3neras eran las formas de vida m\u00e1s simples, intermedias entre la naturaleza inorg\u00e1nica y la org\u00e1nica. El adjetivo \u201carqu\u00edgona\u201d quiere decir \u201cprimera en la g\u00e9nesis\u201d. Protistos eran para Haeckel seres vivos primigenios no clasificables ni como vegetales ni como animales. Todos esos conceptos de Haeckel han sido abandonados hace ya tiempo (nota 12, p. 76).<\/p>\n<p>7. La \u201cecuaci\u00f3n personal\u201d es una fuente de error. En astronom\u00eda, que es donde se origin\u00f3 el concepto, determinar la ecuaci\u00f3n personal consiste en intentar precisar el margen en que puede variar la observaci\u00f3n del paso de un astro por el meridiano, realizada por otro observador en las mismas circunstancias que el primero. Las discrepancias reunidas bajo el concepto de ecuaci\u00f3n personal no son las debidas a errores casuales, sino las que arraigan en la constituci\u00f3n psicofisiol\u00f3gica del observador, o en otros elementos de su situaci\u00f3n, como la t\u00e9cnica utilizada. (nota 16, p. 117).<\/p>\n<p>8. Engels utiliza generalmente, la segunda edici\u00f3n del libro primero de <i>El Capital<\/i> (aunque introduciendo en el texto subrayados). Pero en este lugar [cap. XIII] la segunda edici\u00f3n no dice \u201ccapital\u201d, sino \u201cmonopolio de capital\u201d (nota 20, p. 137).<\/p>\n<p>9. La frase de Hegel y su continuaci\u00f3n por Engels est\u00e1n aqu\u00ed libremente traducidas para basar el texto castellano en la asociaci\u00f3n \u201cilustraci\u00f3n\u201d-\u201dsiglo de las luces\u201d. La frase de Hegel es un juego de palabras basado en la asociaci\u00f3n entre <i>abkl\u00e4ren<\/i> (aclarar, p.e., la ropa sucia) y<i> aufkl\u00e4ren<\/i> (ilustrar, de donde viene<i> Aufkl\u00e4rung<\/i>, la ilustraci\u00f3n). (nota 24, p. 147).<\/p>\n<p>10. Reptiles eran, en la frase familiar alemana de la \u00e9poca, los periodistas que recib\u00edan gratificaci\u00f3n de Bismarck por escribir a favor del gobierno. Este uso, retorsi\u00f3n del que inicialmente hab\u00eda hecho Bismarck del t\u00e9rmino en un discurso, se refleja a\u00fan en expresiones como \u201cfondo de reptiles\u201d, que designa los dineros fuera de supervisi\u00f3n utilizados por los gobiernos para comprar servicios a los que no desean dar publicidad (nota 28, pp. 158-159).<\/p>\n<p>11. Esta discordancia en los tiempos verbales (\u201cest\u00e1 absorbida\u201d, \u201ccarece\u201d, frente a \u201ctuvo\u201d) se encuentra en el texto alem\u00e1n. Se conserva en la traducci\u00f3n porque podr\u00eda revelar, por debajo del mero descuido estil\u00edstico, una vacilaci\u00f3n en la formulaci\u00f3n de la tesis (nota 34, p. 187).<\/p>\n<p>12. Esta es la expresi\u00f3n que se encuentra en el manuscrito dado por Marx a Engels para este cap\u00edtulo (<i>Randnoten zu D\u00fchrings Kritische Geschichte der National\u00f6konomie<\/i>). Engels transcribi\u00f3 err\u00f3neamente \u201cproducci\u00f3n de las mercanc\u00edas\u201d. Los editores del MEW han restituido el texto del manuscrito (nota 57, p. 242).<\/p>\n<p>13. Esta alusi\u00f3n de Engels tiene por objeto una campa\u00f1a cr\u00edtica que D\u00fchring realiz\u00f3 contra las costumbres acad\u00e9micas, la organizaci\u00f3n y el funcionamiento de las universidades alemanas de la \u00e9poca. En represalia qued\u00f3 D\u00fchring apartado de la ense\u00f1anza (nota 68, p. 270).<\/p>\n<p>14. Este paso del <i>Anti-D\u00fchring <\/i> [\u201cDivide (Fourier) todo el decurso anterior de \u00e9sta en cuatro estadios de evoluci\u00f3n: salvajismo, patriarcado, barbarie y civilizaci\u00f3n, coincidiendo esta \u00faltima con lo que ahora llamamos sociedad burguesa&#8230;\u201d] es uno de los \u00faltimos lugares en que la voz \u201cburguesa\u201d tiene un sentido ambiguo entre lo que hoy (1976) se llama burgu\u00e9s y lo que se llama civil, c\u00edvico. Como traducci\u00f3n d<i>e b\u00fcrgerliche Gesellschaft <\/i>se podr\u00eda dar aqu\u00ed fundadamente \u201csociedad civil\u201d, no necesariamente \u201csociedad burguesa\u201d. Se trata en cualquier caso, de una sociedad en la cual lo pol\u00edtico (el estado principalmente) no se presenta como elemento de lo social (econom\u00eda, cultura, costumbres no legisladas, etc.), sino separado de ello. En alem\u00e1n se ha conservado para ambos sentidos (clase burguesa, sociedad civil con escisi\u00f3n de lo pol\u00edtico) un mismo t\u00e9rmino,<i> b\u00fcrgerlich,<\/i> que es la voz germ\u00e1nica sobre cuya ra\u00edz (<i>Burg<\/i>) han construido las lenguas neolatinas \u201cburgo\u201d, \u201cburgu\u00e9s\u201d, \u201cburgues\u00eda\u201d. El hecho de que la burgues\u00eda del siglo XIX haya sido la clase social que m\u00e1s cerca ha estado de consumar la separaci\u00f3n (por relativa que fuera) entre lo pol\u00edtico y lo social ha consolidado en alem\u00e1n la ambig\u00fcedad de <i>b\u00fcrgerlich,<\/i> empujando a los escritores de estas materias a usar el franc\u00e9s<i> bourgeoisie<\/i> para referirse a la clase burguesa.<\/p>\n<p>El tratamiento del concepto de sociedad civil por Hegel ha sido importante en la educaci\u00f3n del pensamiento pol\u00edtico de Marx y de Engels (nota 69, pp. 270-271).<\/p>\n<p>15. \u201cTormenta y embate\u201d [Sturm und Drang], el nombre del movimiento literario alem\u00e1n protagonizado por Schiller (nota 70, p. 271).<\/p>\n<p>16. Sacro Romano Imperio de la Naci\u00f3n Germ\u00e1nica es como los alemanes llaman a lo que en castellano se suele llamar Sacro Imperio Romanogerm\u00e1nico., El imperio medieval fue uno de los mitos del romanticismo alem\u00e1n de principios del siglo XIX. Con la parodia \u201cimperio alem\u00e1n de la naci\u00f3n prusiana\u201d Engels tocaba una cuerda todav\u00eda sensible en la Alemania de la \u00e9poca: el desasosiego que produjo el que la unidad nacional alemana fuera obra del poder m\u00e1s atrasado de Alemania (nota 76, p. 307).<\/p>\n<p>17. Concordancia de los pueblos [consensus gentium]. Argumento tradicional a favor de la existencia de Dios, que aduce la universalidad de esa creencia (nota 97, p. 348).<\/p>\n<p>18. En las p\u00e1gs. 95-96 de su libro (<i>Trait\u00e9s de calcul diff\u00e9rentiel et de calcul int\u00e9gral <\/i>[Tratados sobre c\u00e1lculo diferencial e integral]<i>,<\/i> t. I, Par\u00eds, 1797-1798) Bossut explica la tesis sobre la raz\u00f3n entre los ceros del modo siguiente: la suposici\u00f3n de que los ceros se encuentran en una relaci\u00f3n determinada no tiene nada de absurdo o inadmisible. Tomemos la proporci\u00f3n A: B = C : D. De ella se sigue (A &#8211; C) : (B &#8211; D) = A : B. Si C = A y, por lo tanto, D = B, entonces 0 : 0 = A : B; esta relaci\u00f3n cambia seg\u00fan el valor de A y B. Engels ilustra esa reflexi\u00f3n de Bossut tomando los valores A = C y B = D = 2. Lo corriente es considerar la expresi\u00f3n 0 \/ 0 como una expresi\u00f3n inadmisible, mal hecha (\u201cno definida\u201d, dicen los textos did\u00e1cticos), como ser\u00eda, desde el punto de vista de la escritura castellana, la expresi\u00f3n \u201cmtpq\u201d. Tambi\u00e9n con \u00e9sta se podr\u00edan enhebrar especulaciones fantasiosas (nota 100, p. 351).<\/p>\n<p>19. Todav\u00eda al publicarse el libro I de <i>El Capital<\/i> pensaba Marx que los libros II y III ocupar\u00edan un solo volumen, el segundo de la obra. El prop\u00f3sito de publicar su <i>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> en dos vol\u00famenes, aunque con otra distribuci\u00f3n de los libros, era antigua. La remisi\u00f3n que aqu\u00ed hace Engels al \u201cvol. II\u201d de <i>El Capital<\/i> se refiere al libro III (nota 104, p. 360).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>F. Curso de postgrado.<\/u><\/p>\n<p>Durante su estancia en M\u00e9xico, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 un curso de posgrado sobre \u201cInducci\u00f3n y dial\u00e9ctica\u201d. En una entrevista con una publicaci\u00f3n mexicana \u2013<i>Unom\u00e1sUno<\/i>&#8211; Sacrist\u00e1n coment\u00f3: \u00abEscog\u00ed esos dos temas porque son dos cap\u00edtulos m\u00e1s bien despreciados o discutidos de la filosof\u00eda de la ciencia. Discutidos hasta el punto de que hay autores que creen que son palabras vac\u00edas. Respecto de inducci\u00f3n, por ejemplo, Popper sostiene no hay inducci\u00f3n, que eso no existe, que es una palabra vac\u00eda, y respecto de dial\u00e9ctica lo creen tambi\u00e9n muchos autores. Como por otra parte son dos conceptos que se usan mucho en la filosof\u00eda de las ciencias sociales, me pareci\u00f3 interesante estudiar los dos, un semestre cada uno. Primero desde el punto de vista l\u00f3gico, formal, y luego desde el punto de vista de la metodolog\u00eda de las ciencias sociales\u00bb.<\/p>\n<p><i>Desde este \u00faltimo punto de vista, \u00bfqu\u00e9 me dir\u00eda usted de la inducci\u00f3n y de la dial\u00e9ctica?<\/i><\/p>\n<p>Como los dos conceptos son muy discutidos es claro que cada uno tiene su opini\u00f3n. La m\u00eda es que tanto inducci\u00f3n como dial\u00e9ctica, en planos muy distintos, describen operaciones cuyas reglas son muy triviales, como partos de los montes: decepciona mucho cuando se ponen en forma de reglas; pero, en cambio, son operaciones que se practican constantemente, igual en el conocimiento cient\u00edfico que en el cotidiano, en el com\u00fan, ordinario. Por ejemplo son inductivas las generalizaciones de bajo nivel, generalizaciones emp\u00edricas como a menudo se dice, pero probablemente tambi\u00e9n muchas comparaciones anal\u00f3gicas que se encuentran en la producci\u00f3n de hip\u00f3tesis y, por otra parte, se puede llamar dial\u00e9cticas a muchas operaciones poco formalizables de globalizaci\u00f3n de conocimientos, de integraci\u00f3n de conocimientos. En este sentido algunas t\u00e9cnicas exactas, matem\u00e1ticas, y en especial las basadas en la teor\u00eda general de sistemas se podr\u00edan llamar dial\u00e9cticas. Estos son asuntos de inter\u00e9s en ciencias sociales.\u201d<\/p>\n<p>El apartado dedicado a Marx y Engels en este curso de posgrado dictado en la Facultad de Ciencias Sociales y Pol\u00edticas de la UNAM segu\u00eda el siguiente esquema:<\/p>\n<p><u>IV. La dial\u00e9ctica de Hegel y la de Marx, horizonte contempor\u00e1neo de la problem\u00e1tica. <\/u><\/p>\n<p><u>A. Hegel<\/u>.<\/p>\n<p>1. La visi\u00f3n tradicional de la g\u00e9nesis de la dial\u00e9ctica hegeliana.<\/p>\n<p>1.1. La tesis kantiana de la dialecticidad de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>1.2. Interpretaci\u00f3n antikantiana de la tesis por el idealismo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>1.3. La tr\u00edada de Fichte y la totalidad de Schelling.<\/p>\n<p>1.4. Complementos posibles. Markovic: 1.4.1. Idea heracliteana del mundo. 1.4.2. El m\u00e9todo de refutaci\u00f3n de Zen\u00f3n de Elea. 1.4.3. El arte de discutir (dialektik\u00e9, t\u00e9chne, sofistas). 1.4.4. Un m\u00e9todo de clasificaci\u00f3n (Plat\u00f3n). 1.4.5. La an\u00e1mnesis plat\u00f3nica. 1.4.6. La concepci\u00f3n aristot\u00e9lica de dial\u00e9ctica. 1.4.6.1. Aqu\u00ed ligera confusi\u00f3n de Markovic. 1.4.7. El principio de coincidencia oppositorum (Cusa). 1.4.8. La doctrina epistemol\u00f3gica de los opuestos de B\u00f6hme. 1.4.9. Spinoza, la sustancia y la determinaci\u00f3n. 1.4.10. El yo de Fichte. 1.4.11. La totalidad de Schelling.<\/p>\n<p>2. La edici\u00f3n de los escritos juveniles teol\u00f3gicos y pol\u00edticos<i> a\u00f1ade<\/i> (sin refutar la anterior) otra perspectiva gen\u00e9tica. Sigo a Rossi y Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p>2.1. Trennung, Vereinigung y Positivit\u00e4t en el origen de la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>2.1.1. Interpretaciones teol\u00f3gica y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>2.2. Paso gradual a la formulaci\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>2.2.1. La relaci\u00f3n de lo finito a lo infinito.<\/p>\n<p>2.2.2. De la religi\u00f3n a la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Desde el punto de vista de la filosof\u00eda de la ciencia, propia de este curso, lo que m\u00e1s interesa es la consecuencia de la filosof\u00eda de la identidad idealista consistente en la indistinci\u00f3n entre l\u00f3gica y ontolog\u00eda.<\/p>\n<p>3.1. Hegel en la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i>.<\/p>\n<p>3.2. En la <i>Ciencia de la L\u00f3gica<\/i>.<\/p>\n<p>3.3. Consecuencia para la ciencia positiva: apriorismo que ignora la naturaleza de la ciencia moderna. Disparates.<\/p>\n<p>4. Consecuencia l\u00f3gico-metodol\u00f3gica important\u00edsima: peculiaridad de la \u00abnegaci\u00f3n\u00bb dial\u00e9ctica hegeliana. Hegel en la <i>L\u00f3gica<\/i>.<\/p>\n<p>4.1. Comentario Rossi.<\/p>\n<p>4.2. Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>.<\/p>\n<p>4.3. La sobredeterminaci\u00f3n de Althusser.<\/p>\n<p>4.4. Desde un punto de vista l\u00f3gico, es indeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4.5. Ella explica la noci\u00f3n hegeliana de \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>4..51. Hegel en la <i>L\u00f3gica<\/i><\/p>\n<ol>\n<li style=\"list-style-type: none;\">\n<ol>\n<li>Por otra parte, explica el progresismo <i>idealista.<\/i> Rossi.<\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>4.6.1. En el que perdura el origen religioso (Rossi 15).<\/p>\n<p>5. La mayor raz\u00f3n de plausibilidad de la dial\u00e9ctica hegeliana es la tesis idealista de la identidad.<\/p>\n<p>5.1. De la que se desprende para Hegel la identidad de m\u00e9todo y sistema. 5.2. Lo que hace dudoso el \u00abenderezamiento\u00bb de Hegel por Marx. Comentario Rossi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B. Marx (y los primeros cl\u00e1sicos marxistas).<\/u><\/p>\n<p>1. Desde un punto de vista te\u00f3rico-metodol\u00f3gico y te\u00f3rico-l\u00f3gico, Marx y Engels no aportan nada importante a la cuesti\u00f3n de la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>1.1. A pesar de la gran importancia <i>material<\/i> de la obra de Marx,.<\/p>\n<p>1.2. Eso pod\u00eda desprenderse ya de la misma tesis del \u201cenderezamiento\u201d, de la preservaci\u00f3n del m\u00e9todo como abandono del sistema. 1.2.1. Discusi\u00f3n de la distinci\u00f3n de Colletti.<\/p>\n<p>1.3. Pero las cosas son mucho m\u00e1s complicadas que eso, porque la noci\u00f3n de Umst\u00fclpung [enderezamiento, inversi\u00f3n] -que es una met\u00e1fora- no resulta suficientemente clara.<\/p>\n<p>1.3.1. De modo que Marx no s\u00f3lo no aporta gran cosa te\u00f3ricamente a nuestra cuesti\u00f3n, sino que incluso la confunde.<\/p>\n<p>1.3.1.1. Y eso prescindiendo de su juventud, incluso limit\u00e1ndose a la \u00e9poca de madurez que empieza en 1857, con la recuperaci\u00f3n de Hegel. Comentar \u2018Bearbeitung\u2019.<\/p>\n<p>1.3.1.2. Si se a\u00f1ade la cr\u00edtica juvenil, todo es m\u00e1s dif\u00edcil y plantea problemas serios.<\/p>\n<p>2. Marx en <i>El Capital.<\/i><\/p>\n<p>2.1. En el Pr\u00f3logo a la 1\u00aa ed. hablaba s\u00f3lo de capacidad de abstracci\u00f3n. OME 40, p.6.<\/p>\n<p>2.2. En el Ep\u00edlogo a la 2\u00aa ed., habla de dial\u00e9ctica por contestar a sus cr\u00edticos.<\/p>\n<p>2.2.1. Al citar &#8211; sin duda con aprobaci\u00f3n, incluso complacencia,- la rese\u00f1a de Sieber, \u00bfse da cuenta Marx de que est\u00e1 admitiendo que no todo su libro es \u00abteor\u00eda propiamente dicha\u201d?. Y no niega la deductividad del m\u00e9todo.<\/p>\n<p>2.2.2. Afirmaci\u00f3n -con pregunta ret\u00f3rica- de que el m\u00e9todo dial\u00e9ctico es como el de la biolog\u00eda evolucionista.<\/p>\n<p>2.2.3. El curioso reconocimiento de la apariencia de a priori.<\/p>\n<p>2.2.3.1. Por algo que es un a\u00f1adido a la ciencia com\u00fan.<\/p>\n<p>2.2.4. La comparaci\u00f3n con el m\u00e9todo de Hegel: dice que su <i>m\u00e9todo <\/i>es lo contrario, no ya el sistema.<\/p>\n<p>2.2.5. La expresi\u00f3n \u00abcoquetear\u2019.<\/p>\n<p>2.2.6. Y La met\u00e1fora del enderezamiento (Umst\u00fclpung), que contradice a 2.2.4. 2.2.7. Uso de \u00abnegaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>2.2.8. Uso de \u00abcontradicci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>2.2.9. Cuadro bastante confuso, en particular a prop\u00f3sito del concepto de m\u00e9todo. 2.2.10. Explicable por la noci\u00f3n hegeliana de m\u00e9todo, pero no por ello claro.<\/p>\n<p>2.3. La frase de finales del cap. XXIV de <i>KI<\/i> con negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n. OME 41, p.409.<\/p>\n<p>2.3.1. Es muy categ\u00f3rica.<\/p>\n<p>2.3.2. Pero es la \u00fanica en todo el <i>Capital<\/i> (salvo error).<\/p>\n<p>2.3.2.1. Claro que eso es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de lenguaje.<\/p>\n<p>2.3.2.2. Pero no es despreciable el hecho.<\/p>\n<p>2.3.2.2.1. <i>Sobre todo porque la frase ocurre cuando el fen\u00f3meno ya est\u00e1 explicado<\/i>.<\/p>\n<p>2.4. Tampoco se precisa el concepto de \u00abdial\u00e9ctica cient\u00edfica\u00bb de su cr\u00edtica a Proudhon. MEW 16, p.31.<\/p>\n<p>2.5. Como es sabido, Marx no lleg\u00f3 a escribir su \u00abDial\u00e9ctica\u201d<\/p>\n<p>2.6. Relaci\u00f3n con la Introducci\u00f3n de 1857.<\/p>\n<p>2.6.1. Historia y l\u00f3gica.<\/p>\n<p>2.6.2. Lo concreto.<\/p>\n<p>2.6.3. Relaci\u00f3n con mi tesis.<\/p>\n<p>3. En sus \u00faltimos a\u00f1os, Marx complica aun m\u00e1s el cuadro.<\/p>\n<p>3.1. Hacerse cargo de lo que representa para \u00abla dial\u00e9ctica\u201d la repetida afirmaci\u00f3n del Marx viejo de que su modelo del <i>Capital<\/i> s\u00f3lo es v\u00e1lido para Europa occidental (y lo que se desarrolle como ella).<\/p>\n<p>3.1.1.Hegel no habr\u00eda podido admitir una relativizaci\u00f3n an\u00e1loga de la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>3.1.1.1. Que era en el campo social, filosof\u00eda de la historia, como acertadamente subrayan Bobbio o Gurvich.<\/p>\n<p>3.2. Pero Marx ha acabado por negar expl\u00edcitamente toda filosof\u00eda de la historia, y precisamente en relaci\u00f3n con la limitaci\u00f3n de su modelo a Europa Occidental. Carta a O.S. MEW 19, 111.<\/p>\n<p>3.2.1. Con eso se podr\u00eda sostener que su <i>teor\u00eda<\/i> quedaba reducida a un modelo hipot\u00e9tico normal. Discusi\u00f3n. Carta a V.S. MEW 19, 242, 394.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4 La aparente clarificaci\u00f3n de Engels.<\/u><\/p>\n<p>4.1. Su noci\u00f3n general y la codificaci\u00f3n de las leyes hegelianas en DN: MEW 20, p.348.<\/p>\n<p>4.2. Contraposici\u00f3n a la declaraci\u00f3n de Hegel acerca de la relaci\u00f3n entre m\u00e9todo y sistema, en DN [Dial\u00e9ctica de la Naturaleza].<\/p>\n<p>4.2.1. Pero gran vaguedad de Umst\u00fclpung, DN: MEW 20, p.335.<\/p>\n<p>4.2.1.1. Puras met\u00e1foras impracticables.<\/p>\n<p>4.3. Engels hace la misma filosof\u00eda de la naturaleza y de la ciencia Que Hegel, como se\u00f1al\u00f3 Colletti.<\/p>\n<p>4.3.1. Lo de menos son los numerosos disparates. Ejs.:<\/p>\n<p>4.3.1.1. La lista de Colletti.<\/p>\n<p>4.3.1.2. El rechazo de Pasteur en DN, MEW 20, 556.<\/p>\n<p>4.3.1.3. Adhesi\u00f3n, contra Coulomb, a lo que dice Hegel sobre electricidad, en DN: MEW 20, p.548.<\/p>\n<p>4.3.1.4. La negativa puramente ideol\u00f3gica a aceptar el segundo principio de la termodin\u00e1mica, tan ideol\u00f3gica como su entusiasta aceptaci\u00f3n del primero. DN: MEW 20, pp.544-545.<\/p>\n<p>4.3.1.5. La hinchada perogrullada metaf\u00edsica sobre el 1, en DN: MEW 20, pp.523-524.<\/p>\n<p>4.3.1.6. Sobre dx en DN.<\/p>\n<p>4.3.1.7. Los desastrosos ejemplos, en AD [Anti-D\u00fchring] y DN.<\/p>\n<p>4.3.2. Tampoco son lo peor las ignorancias, los prejuicios y los paralogismos: 4.3.2.1. Prejuicio: lo negativo del gusano, en DN: MEW 20, p.486.<\/p>\n<p>4.3.2.2. Ignorancia: sobre inducci\u00f3n y deducci\u00f3n en DN. MEW 20, pp.494-495. 4.3.2.2.1. Mucha cita a Arist\u00f3teles, pero no lo conoce ni elementalmente.<\/p>\n<p>4.3.2.3. Paralogismos muy groseros: DN: MEW 20, pp.492-493, pp.226-228.<\/p>\n<p>4.3.3. Lo peor es el reaccionarismo contrario a la investigaci\u00f3n que se traduce en 4.3.1.6, por ejemplo: la pura par\u00e1frasis del problema como su soluci\u00f3n, al modo verbalista de la metaf\u00edsica tradicional.<\/p>\n<p>4.3.3.1. El n\u00facleo celular; DN: MEW 29, p. 481.<\/p>\n<p>4.3.3.2. Todo est\u00e1 ya siempre sabido en la metaf\u00edsica, y as\u00ed se llega a la ilusi\u00f3n de que todo es claro y f\u00e1cil: MEW 20, p.348.<\/p>\n<p>4.3.3.3. Ignorancia de lo que es ciencia en sentido moderno, como Hegel, con muchas lecturas.<\/p>\n<p>4.3.3.3.1. Anacronismos: los atomistas griegos, etc. Colletti.<\/p>\n<p>4.3.3.3.2. Apriorismos.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>7<i>. Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i><\/u><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 a esta edici\u00f3n de textos de Marx y Engels del modo siguiente:<\/p>\n<p>1. \u201cLos primeros textos de Marx y Engels publicados legalmente en Espa\u00f1a despu\u00e9s de la Guerra civil son traducci\u00f3n y edici\u00f3n m\u00eda. Son los textos de ambos autores sobre Espa\u00f1a, <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i> (Barcelona, Ariel, 1960). Traduje los textos y los prologu\u00e9; quince o veinte p\u00e1ginas de pr\u00f3logo: algo que se pudiera escribir en uno o dos d\u00edas fue mi f\u00f3rmula literaria para aquel tipo de vida que yo hac\u00eda; me parece que no hab\u00eda otra soluci\u00f3n.\u201d (\u201cEntrevista con Manuel Sacrist\u00e1n\u201d, <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n, op. cit<\/i>, p. 194)<\/p>\n<p>2. \u201cKarl Marx, Friedrich Engels, <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i> (Ariel, Barcelona, 1959, aunque con la fecha 1960) fue el primer volumen de Marx \/ Engels publicado legalmente en Espa\u00f1a durante el franquismo. Todav\u00eda era Arias Salgado ministro de Informaci\u00f3n. El m\u00e9rito de la edici\u00f3n, en circunstancias dif\u00edciles, corresponde a los editores de Ariel en la \u00e9poca, A. Argull\u00f3s y J. M. Calsamiglia\u201d (\u201cPr\u00f3logo a <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i>\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit,<\/i> p. 9, nota).<\/p>\n<p>3) \u201cEl primer Marx y Engels publicado en Espa\u00f1a, despu\u00e9s de la Guerra Civil, fue precisamente <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i> y lo acab\u00e9 en 1959 aunque lleva la fecha de 1960 por razones de censura, de negociaci\u00f3n con Robles Piquer, entonces en censura y ahora en Televisi\u00f3n. En aquella \u00e9poca era m\u00e1s clara la censura. A Espa\u00f1a yo no creo que haya aportado mucho, pero en cambio a ciertos grupos de gente, s\u00ed.\u201d (\u201cHablando con Manuel Sacrist\u00e1n sobre traducci\u00f3n\u201d,<i>AMS<\/i>, op. cit, p. 170).<\/p>\n<p>Se da aqu\u00ed los pasajes de su pr\u00f3logo en los que Sacrist\u00e1n hace referencia a los trabajos de Engels.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Este volumen contiene veintinueve art\u00edculos period\u00edsticos y tres de enciclopedia, todos ellos referentes a temas espa\u00f1oles, escritos por Marx y Engels entre 1854 y 1856, en 1858, 1860 y 1873. El lector no est\u00e1 pues en presencia de un libro, sino de una colecci\u00f3n de escritos. La colecci\u00f3n ha sido ordenada del modo siguiente:<\/p>\n<p>[\u2026] Parte quinta. Tres correspondencias de Engels, para la <i>New York Daily Tribune <\/i>sobre la toma de Tetu\u00e1n por O&#8217;Donnell. Son de 1860. Los tres art\u00edculos fueron apareciendo bajo el titular: <i>La guerra mora (The<\/i> <i>Moorish War).<\/i><\/p>\n<p>Parte sexta. Consta de cuatro art\u00edculos de Engels publicados en 1873 en <i>Der Volkstaat <\/i>bajo el t\u00edtulo de <i>Los bakuninistas en acci\u00f3n (Die Bakuninisten an der<\/i> <i>Arbeit). <\/i>La nota introductoria y el subt\u00edtulo fueron a\u00f1adidos por el propio Engels en la reimpresi\u00f3n de 1894.<\/p>\n<p>Todos los<b> <\/b>art\u00edculos de Marx contenidos en este volumen son posteriores al <i>Manifiesto comunista <\/i>(1848) y sin duda contempor\u00e1neos de la primera elaboraci\u00f3n de los<b> <\/b>materiales para <i>El Capital, <\/i>esto es, de la <i>Cr\u00edtica<\/i> <i>de la<\/i><b> <\/b><i>econom\u00eda pol\u00edtica <\/i>(1859). Escritos en Londres entre 1854 y 1858, proceden de uno de los per\u00edodos de su vida m\u00e1s intensamente dedicados al estudio. Desde su traslado a Londres en 1849 a consecuencia de la derrota de la revoluci\u00f3n de 1848, Marx, tras un probable y breve per\u00edodo de esperanza en un pronto regreso compartida con los dem\u00e1s emigrados alemanes, se dedica al estudio de las posibles causas de la indicada derrota. A partir sobre todo de 1850 intensifica adem\u00e1s el estudio de la econom\u00eda, seguramente el fruto m\u00e1s importante cosechado por \u00e9l de su amistad con Engels.<\/p>\n<p>(&#8230;) Los art\u00edculos de Engels contenidos en este volumen componen tres series de desigual inter\u00e9s. Las dos primeras (partes cuarta y quinta) son fundamentalmente informativas. La otra (parte sexta) es la \u00fanica muestra de literatura pol\u00edtica militante en esta publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los art\u00edculos de Engels en <i>Der Volkstaat <\/i>sobre \u201cla sublevaci\u00f3n espa\u00f1ola del verano de 1873\u201d -es decir, sobre la rebeli\u00f3n cantonal o federalista de aquel a\u00f1o- merecen atenci\u00f3n en m\u00e1s de un respecto; pues aparte del inter\u00e9s que puedan tener para la contemplaci\u00f3n de aquellos acontecimientos desde el punto de vista de Primera Internacional, esos escritos ocupan un lugar en el proceso de clarificaci\u00f3n de las concepciones pol\u00edticas de los partidos marxistas frente a las ardorosas impaciencias del comunismo anarquista.<\/p>\n<p>Los cuatro art\u00edculos est\u00e1 escritos con un <i>pathos <\/i>que exaspera a\u00fan m\u00e1s la ya acostumbrada dureza del estilo pol\u00e9mico de Engels. Acaso pueda explicarse esa circunstancia por el hecho de estar escritos menos de un a\u00f1o despu\u00e9s de la batalla que termin\u00f3 con la expulsi\u00f3n de Bakunin y Guillaume de la Internacional en el congreso de La Haya (septiembre de 1872). La lucha en el congreso hab\u00eda tenido momentos de dram\u00e1tica tensi\u00f3n, y uno de los m\u00e1s violentos hab\u00eda sido protagonizado precisamente por el propio Engels: \u201cEngels dice que tenemos que decidir si la I.A.A.[<i>Internationale Arbeiter Assoziation<\/i> (Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores)] debe seguir siendo administrada seg\u00fan principios democr\u00e1ticos o gobernada por una <i>clique<\/i> organizada secretamente y con violaci\u00f3n de los estatutos de la I.A.A. Hay aqu\u00ed presentes seis personas que pertenecen a esa sociedad secreta: los cuatro espa\u00f1oles, Schwitzguebel y Guillaume. Guillaume interrumpe: \u201cEso es falso\u201d. Engels contin\u00faa: \u201cTengo las pruebas. aqu\u00ed\u201d (las saca de la cartera). Guillaume se ve obligado a retirar sus palabras\u201d.<\/p>\n<p>El congreso descarg\u00f3 de su acusaci\u00f3n a los cuatro delegados espa\u00f1oles, sin duda bakuninistas.<\/p>\n<p>Pero la influencia de Bakunin en Espa\u00f1a quedaba de manifiesto. En los art\u00edculos aqu\u00ed traducidos Engels atribuye a esa influencia la actitud apol\u00edtica de los dirigentes obreros espa\u00f1oles, actitud que priv\u00f3 a la joven rep\u00fablica de una base proletaria unificada y organizada y atomiz\u00f3 la clase obrera en la extra\u00f1a aventura cantonalista. Un hecho sin duda desconocido por Engels da notable fuerza a su interpretaci\u00f3n pol\u00edtica de los acontecimientos: la defensa de la <i>Internacional <\/i>hecha por Salmer\u00f3n en el c\u00e9lebre discurso ante las Cortes de 1872. La interpretaci\u00f3n de Engels puede resumirse en una frase del primer art\u00edculo, formulaci\u00f3n del \u201cpoliticismo\u201d de los comunistas marxistas frente al \u201cpoliticismo\u201d de los comunistas bakuninistas: \u201cEspa\u00f1a es un pa\u00eds tan atrasado desde el punto de vista industrial que no puede en absoluto hablarse de una emancipaci\u00f3n completa e <i>inmediata de <\/i>la clase obrera. Antes de llegar a ello tiene que pasar Espa\u00f1a por varios estadios de desarrollo previos y superar totalmente cierto n\u00famero de obst\u00e1culos. La rep\u00fablica ofrec\u00eda una oportunidad para comprimir el proceso de esos estadios previos en el menor tiempo posible y para eliminar r\u00e1pidamente aquellos obst\u00e1culos. Pero esa oportunidad s\u00f3lo pod\u00eda aprovecharse mediante la intervenci\u00f3n pol\u00edtica activa de la clase obrera espa\u00f1ola\u201d (p\u00e1g. 195). La intervenci\u00f3n meramente violenta y apol\u00edtica que propugn\u00f3 y realiz\u00f3 la Alianza anarquista es para Engels \u201cun ejemplo insuperable de c\u00f3mo no se hace una revoluci\u00f3n\u201d (p\u00e1g. 214).<\/p>\n<p>Los art\u00edculos de Engels que cierran este volumen tienen, pues, para el lector espa\u00f1ol, junto con el evidente inter\u00e9s de su significaci\u00f3n en la historia de la doctrina pol\u00edtica marxista, el de su inmediata referencia a un cap\u00edtulo no muy lejano de la historia de Espa\u00f1a. Tal vez incluso m\u00e1s lejano en los calendarios que en el tiempo social del pa\u00eds. [Barcelona, 1\u00ba de mayo de 1959 (Corregido en 1\u00ba de mayo de 1966.)]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7. \u201cPr\u00f3logo a <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i>\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, op. cit, pp. 9-13 y 20-23.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>8. Cartas de Marx y Engels: notas de lectura.<\/u><\/p>\n<p>De los ficheros \u201cDas Kapital\u201d, \u201cSobras\u201d y \u201cMarx: la ciencia\u201d de Reserva, fondo Sacrist\u00e1n, de la UB, y de fichas comentadas de varias conferencias impartidas en 1983, anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre pasos de cartas de Marx y Engels, algunas de ellas relacionadas con los libros o materiales preparatorios de <i>El Capital<\/i>. En anexo I puede verse una rese\u00f1a de Sacrist\u00e1n, publicada en <i>Nous Horitzons<\/i>, sobre una edici\u00f3n catalana de parte de esta correspondencia. Recu\u00e9rdese, por otra parte, que una de las \u00faltimas conferencias de Sacrist\u00e1n, impartida en Madrid en 1983, vers\u00f3 sobre \u201cLos \u00faltimos a\u00f1os de Marx a trav\u00e9s de su correspondencia\u201d.<\/p>\n<p>En \u201cHablando con Manuel Sacrist\u00e1n sobre traducci\u00f3n\u201d (<i>De la primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <\/i>Los libros de la Catarata, Madrid, 2004, edici\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey y Salvador L\u00f3pez Arnal, p. 139), se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p><i>P: \u00bfEn qu\u00e9 puede beneficiar a una obra el que aparezcan diversas traducciones? <\/i><\/p>\n<p>\u00bfTe refieres al caso de <i>El Capital<\/i>? Eso ha sido muy desesperante. Cuando me encargaron que empezara a traducir las obras de Marx y Engels (que por cierto est\u00e1 suspendidas porque el mercado ya no da para eso) estaba justificado que me pidieran un <i>Capital, <\/i>puesto que si traduc\u00edan unas obras completas era natural que tambi\u00e9n editaran <i>El Capital. <\/i>Lo que en cambio, en mi opini\u00f3n, era un error, era considerar que hab\u00eda que sacar pronto <i>El Capital<\/i>. Creo que primero hab\u00eda que publicar lo in\u00e9dito, a saber, todo el epistolario completo. Los t\u00e9cnicos editoriales de Grijalbo decidieron que no, que eso era un error, y entonces se empez\u00f3 por <i>El Capital. <\/i>Seg\u00fan ellos, lo primero era tener <i>El Capital. <\/i>Yo no me atrevo a decir que ellos, que son comerciantes, no lleven raz\u00f3n, pero la situaci\u00f3n es absurda. En el momento en que ahora se suspende la edici\u00f3n hay once vol\u00famenes publicados, de los cuales tres son de <i>El<\/i> <i>Capital; <\/i>faltan todav\u00eda dos para completarlo. Yo he abandonado ese trabajo dej\u00e1ndole al editor la traducci\u00f3n completa del <i>Epistolario <\/i>de Marx y Engels. En total, doce vol\u00famenes in\u00e9ditos que nunca se han publicado ni en castellano ni en catal\u00e1n. Pero parece que comercialmente esto es justo.\u201d<\/p>\n<p>La correspondencia traducida a la que se refiere Sacrist\u00e1n sigue pendiente de edici\u00f3n. El Viejo Topo ha anunciado la publicaci\u00f3n de una antolog\u00eda de todo este importante material.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. \u201cLa teor\u00eda verdadera se tiene que aclarar y desarrollar dentro de circunstancias concretas y ante la situaci\u00f3n existente\u201d (Marx a D.Oppenheim, 25.8.1842; MEW 27, p. 409).<\/p>\n<p>El inmediatismo vital es m\u00e1s hegeliano que revolucionario. Luego ser\u00e1 m\u00e1s cauto sobre la distancia teor\u00eda pr\u00e1ctica. O m\u00e1s joven-hegeliano.<\/p>\n<p>2. Marx cr\u00edtico, ciencia absoluta.<\/p>\n<p>\u201cHasta ahora los fil\u00f3sofos hab\u00edan tenido lista en su pupitres la soluci\u00f3n de todos los enigmas, y el est\u00fapido mundo esot\u00e9rico no ten\u00eda nada m\u00e1s que abrir sus fauces para que le volasen a la boca las palomas ya asadas de la Ciencia absoluta\u201d<\/p>\n<p>La superaci\u00f3n de la ciencia absoluta de la filosof\u00eda especulativa es el Marx cr\u00edtico. El Marx cient\u00edfico se va a hacer m\u00e1s \u201cabsoluto\u201d.<\/p>\n<p>Lo contrapuesto a una ciencia absoluta de la vieja filosof\u00eda (pero quiz\u00e1 no Hegel) es una filosof\u00eda que se ha \u201cmundanizado\u201d y que indica<\/p>\n<p>\u201clo que nos toca hacer actualmente: criticar sin contemplaciones lo que existe; sin contemplaciones en el sentido de que la cr\u00edtica no se asuste ni de sus consecuencias ni de entrar en conflicto con los poderes establecidos\u201d (Marx a Ruge, 1843).<\/p>\n<p>La superaci\u00f3n de la ciencia absoluta de la filosof\u00eda especulativa es el Marx cr\u00edtico. El Marx cient\u00edfico se va a hacer m\u00e1s \u201cabsoluto\u201d.<\/p>\n<p>3. \u201cTe escribo hoy para someter a tu examen una peque\u00f1a cuesti\u00f3n te\u00f3rica, por supuesto que de naturaleza pol\u00edtico-econ\u00f3mica\u201d (Marx a Engels, 7.1.1851 (MEW 27, p.157).<\/p>\n<p>Por el \u201cnat\u00fcrlich\u201d, me parece que sugiere que el proyecto estaba ya reducido al de una tem\u00e1tica econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>4. \u201c(&#8230;) los comunistas tienen que mostrar que s\u00f3lo en circunstancias comunistas pueden llegar a ser pr\u00e1cticas las verdades tecnol\u00f3gicas ya alcanzadas&#8230;\u201d (Marx a Roland Daniels, mayo de 1851. Fragmento citado en carta de Daniels a Marx, 1\/6\/1851; MEW 27, p 553).<\/p>\n<p>Interesante que es seis a\u00f1os antes de <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>5. \u201cPor lo que a m\u00ed hace, no me corresponde el m\u00e9rito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna, ni su lucha entre ellas. Historiadores burgueses hab\u00edan expuesto mucho antes que yo el desarrollo hist\u00f3rico de esas luchas y economistas burgueses la anatom\u00eda econ\u00f3mica de las mismas. Lo nuevo que yo hice fue, 1\u00ba, mostrar que <i>la existencia de las clases <\/i>est\u00e1 ligada necesariamente <i>a determinadas fases hist\u00f3ricas de desarrollo de la producci\u00f3n<\/i>; 2\u00ba, que la lucha de clases conduce necesariamente a <i>la dictadura del proletariado<\/i>; 3\u00ba, que esa dictadura misma no es sino la transici\u00f3n a<i> la abolici\u00f3n de todas las clases<\/i> y a una <i>sociedad sin clases<\/i>\u201d (Karl Marx a J. Weydemeyer, 5.3.1852, MEW 28, 507-508).<\/p>\n<p>1) Fecha.<\/p>\n<p>2) No piensa en heterogeneidad de trabajo con sus predecesores.<\/p>\n<p>3) Pero sus predecesores son historiadores y economistas.<\/p>\n<p>4) Su aportaci\u00f3n es de an\u00e1lisis estructural din\u00e1mico (Entwicklung) (dial\u00e9ctica), temporal hacia atr\u00e1s (punto 1) y hacia el futuro (puntos 2 y 3).<\/p>\n<p>6. \u201cEn mis ratos perdidos estoy estudiando espa\u00f1ol. He empezado por Calder\u00f3n; de su <i>M\u00e1gico prodigioso<\/i> -el Fausto cat\u00f3lico- Goethe ha aprovechado no s\u00f3lo ciertos trozos, sino incluso la disposici\u00f3n de escenas enteras para su <i>Faust<\/i>. Luego -horribile dictu- he le\u00eddo Atala y Ren\u00e9 de Chateaubriand y algunos trozos de Bernardin de Saint-Pierre, en espa\u00f1ol, porque en franc\u00e9s no lo habr\u00eda aguantando\u201d (Marx a Engels, 3.5.1854)<\/p>\n<p>El gusto (buen gusto) del romanticismo alem\u00e1n. Casi coet\u00e1neo con la frase tonta sobre Calder\u00f3n, al que, evidentemente no hab\u00eda le\u00eddo antes. Ni cuando escribi\u00f3 la frase tonta.<\/p>\n<p>7. \u201cPor cierto que encuentro bonitos desarrollos [Entwicklungen]. Por ejemplo, he echado por la borda toda la doctrina del beneficio tal como era hasta ahora. En el <i>m\u00e9todo<\/i> de elaboraci\u00f3n [Bearbeitung] me ha prestado un gran servicio el haber vuelto a hojear por mero accidente -Freiligrath encontr\u00f3 unos vol\u00famenes de Hegel que hab\u00edan pertenecido a Bakunin y me lo mand\u00f3 de regalo- la L\u00f3gica de Hegel. Si alguna vez vuelvo a tener tiempo para trabajos as\u00ed, me gustar\u00eda mucho hacer accesible para el com\u00fan entendimiento humano lo <i>racional<\/i> del m\u00e9todo que se ha descubierto pero, al mismo tiempo, mistificado\u201d (Marx a Engels, 16.1.1858, MEW 29, p. 260).<\/p>\n<p>El origen de la superstici\u00f3n grupuscular del m\u00e9todo est\u00e1 ya ah\u00ed.<\/p>\n<p>La mala filosof\u00eda de la ciencia cree que la dificultad para el entendimiento com\u00fan est\u00e1 en el m\u00e9todo, no en el conocimiento. Es el sano m\u00e9todo al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>8. \u201cVeo [&#8230;] que el mozo [Lassalle] se propone referir hegelianamente la econom\u00eda pol\u00edtica en su segundo gran opus. Descubrir\u00e1 para su mal que una cosa es llevar una ciencia, mediante la cr\u00edtica, hasta el punto adecuado para poder exponerla dial\u00e9cticamente y otra muy distinta aplicar un sistema de l\u00f3gica abstracta, completa, a barruntos de un tal sistema\u201d (Marx a Engels, 1.2.1858. MEW 20, p.275).<\/p>\n<p>El m\u00e9todo dial\u00e9ctico es de exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>No se puede meramente aplicar.<\/p>\n<p>Marx da por supuestos los hechos, el conocimiento. Pero se trata de criticarlo. Es el p\u00e9simo lado de la cr\u00edtica, el resto de hegelismo joven.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>9. \u201cEl trabajo de que se trata por de pronto es <i>cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas<\/i>, o bien, if you like, el sistema de la econom\u00eda burguesa expuesto cr\u00edticamente. Es simult\u00e1neamente exposici\u00f3n del sistema y, mediante la exposici\u00f3n, cr\u00edtica del mismo\u201d (Marx a Lassalle, 2.2.1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 era \u201csistema\u201d en el 58? \u00bfMaterial o doctrinal? Es material, puesto que est\u00e1 escribiendo los <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p><u>Notas: <\/u>1) <i>Grundrisse<\/i> no es exactamente <i>Kapital<\/i>, sino m\u00e1s abstracto, como piensa Rosdolsky; 2) Anotar el t\u00e9rmino [B\u00fccher]; 3) Esto es un resto de plan-proyecto; 4) Hegel, realismo; 5) Aqu\u00ed hay, pues, proyecto de tres obras y plan de una, <i>La cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas<\/i>, o <i>Grundrisse<\/i>.<\/p>\n<p>10. \u201cNo puedo evitar, naturalmente, considerar de vez en cuando cr\u00edticamente a otros economistas, principalmente la pol\u00e9mica con Ricardo en la medida en que \u00e9ste, qua burgu\u00e9s, est\u00e1 obligado a dar traspi\u00e9s <i>incluso desde el punto de vista estrictamente econ\u00f3mico<\/i>. Pero en conjunto, la cr\u00edtica y la historia de la econom\u00eda pol\u00edtica y del socialismo tendr\u00eda que ser objeto de otro trabajo\u201d (Marx a Lassalle, 22\/2\/1858; MEW 29, 551).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya ha adelantado mucho (mentalmente) hacia ciencia, no cr\u00edtica. Y, sin embargo, las citas de <i>KI.<\/i><\/p>\n<p>11. Otro tema de la misma carta:<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s de todo, tengo el presentimiento de que ahora cuando, al cabo de quince a\u00f1os de estudios1, he llegado a poder dedicarme a esta obra, van a interferir probablemente acontecimientos tempestuosos. Eso no importa2 [Never mind]. Si he terminado demasiado tarde para atraer todav\u00eda la atenci\u00f3n del mundo sobre esos temas, ser\u00e1 evidentemente culpa m\u00eda (my own)&#8230;\u201c (Marx a Lassalle, 22\/2\/1858).<\/p>\n<p>(1) Marx fechaba, pues, el comienzo de sus estudios en <i>1843<\/i>.<\/p>\n<p>(2) El drama \u00e9se.<\/p>\n<p>12. \u201cT\u00fa mismo habr\u00e1s hallado en tus estudios econ\u00f3micos que, en el desarrollo del beneficio [Entwicklung], Ricardo cae en contradicciones con su (acertada) determinaci\u00f3n del valor, las cuales han llevado en su escuela al abandono completo del fundamento o a un eclecticismo de lo m\u00e1s desaprobable\u201d (Marx a Lassalle, 11.3.1858; MEW 29, p.554).<\/p>\n<p>No se puede aceptar que la cr\u00edtica de la pol\u00edtica no est\u00e9 incluida en el plan de 6 libros. Al menos, no sin m\u00e1s.<\/p>\n<p><u>Notas<\/u>: 1) Esos eran pues los Vorchapters [Cap\u00edtulos previos]. 2) Comenta que todo el actual K era un folleto en la intenci\u00f3n de Marx en esa fecha.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Entwicklung es casi construcci\u00f3n desde el fundamento.<\/p>\n<p>Motivaci\u00f3n del \u201cproblema de la transformaci\u00f3n\u201d (aunque indirecta) en la necesidad de fundamentaci\u00f3n <i>\u00fanica <\/i>interna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>13. \u201cTodo es c\u00e9lula. La c\u00e9lula es el ser-en-s\u00ed hegeliano y en su desarrollo recorre<i> exactamente<\/i> el proceso hegeliano, hasta que, por \u00faltimo, se desarrolla a partir de ella la \u201cIdea\u201d, el organismo perfecto de cada caso\u201d (Engels a Marx, 14.7.1858).<\/p>\n<p>Lo grave no es tanto -con serlo mucho- la adoraci\u00f3n dogm\u00e1tica de Hegel, sino la creencia anticient\u00edfica y antiemp\u00edrica en la argumentaci\u00f3n a priori: seg\u00fan eso, un fil\u00f3sofo puede adivinar la citolog\u00eda \u201cexactamente\u201d (subrayado m\u00edo) [cursiva MSL].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>14. \u201c(&#8230;)Si, pues, la <i>average composition<\/i> del <i>agricultural capital<\/i> es, por ejemplo, de CV 60, V 40, mientras que la del <i>not agricultural capital<\/i> es de C 80, V 20, eso prueba que la agricultura no ha alcanzado todav\u00eda el mismo nivel de desarrollo que la industria. (Lo que se explica muy bien, dado que, parte de cualquier otra consideraci\u00f3n, la condici\u00f3n previa de la industria es una ciencia bastante antigua, la mec\u00e1nica, mientras que la condici\u00f3n previa de la agricultura son ciencias enteramente nuevas: qu\u00edmica, geolog\u00eda y fisiolog\u00eda (&#8230;)\u201d (Marx a Engels, 2\/8\/1862)<\/p>\n<p>Para la relaci\u00f3n ciencia-producci\u00f3n. Realmente la teor\u00eda de la ciencia de Marx basta para poner en crisis el esquema base-sobrestructura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>15. Marx a Kugelmann, 28\/12\/1862.<\/p>\n<p>Por su alusi\u00f3n a lo que era el libro IV del plan inicial parece indicar que los tres \u00faltimos libros no estaban a\u00fan remitidos a la continuaci\u00f3n (MEW 30, p.639).<\/p>\n<p>Luego en 1862-63 aunque ya existe el plan de <i>Das Kapital,<\/i> no se ha abandonado el plan de cuatro secciones del p. I.<\/p>\n<p>16. \u201cPara los matem\u00e1ticos puros, estas cuestiones [sobre m\u00e1quinas y herramientas] son indiferentes, pero son muy importantes cuando se trata de mostrar la coherencia entre las relaciones y circunstancias sociales humanas y la evoluci\u00f3n de esos modos de producci\u00f3n materiales\u201d (Marx a Engels, 28.1.1863; MEW 30, p.321).<\/p>\n<p>\u00bfL\u00edmites del tratamiento matem\u00e1tico para Marx?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>17. \u201cAqu\u00ed [en K III] se ver\u00e1 de d\u00f3nde viene el <i>modo de representaci\u00f3n<\/i> de los paletos y los economistas vulgares, a saber, de que en su cerebro no se refleja nunca m\u00e1s que la <i>forma aparente<\/i> inmediata de las relaciones y circunstancias, no su <i>coherencia interna.<\/i> Por lo dem\u00e1s, si esta \u00faltima se mostrara, \u00bfpara qu\u00e9 har\u00eda falta una ciencia?\u201d (Marx a Engels, 27.6.1867, MEW 31, p. 313).<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n ingenua de ciencia, que supone interpretada la apariencia (los hechos), que se trata s\u00f3lo de componer, como en filosof\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>18. \u201cSi quisiera <i>decapitar por anticipado<\/i> todas esas reservas [de la mentalidad vulgar] echar\u00eda a perder todo el m\u00e9todo dial\u00e9ctico de desarrollo [Entwicklung]. Y a la inversa. Este m\u00e9todo tiene la ventaja de que constantemente les <i>pone trampas<\/i> a los (?), las cuales les provocan a una extempor\u00e1nea manifestaci\u00f3n&#8230;\u201d (Marx a Engels, 27.6.1867; MEW 31, p.313)<\/p>\n<p>Lo de estropea el m\u00e9todo no es estropear la investigaci\u00f3n, que ya est\u00e1 hecha, sino la \u201cexposici\u00f3n\u201d, esto es, la validaci\u00f3n \u201credundante\u201d.<\/p>\n<p>La moral no es la del cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Esquema detallado del Ap\u00e9ndice al cap.1 de <i>Kapital I<\/i>, que luego, en la 2\u00aa edici\u00f3n, se incorpor\u00f3 al texto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>19. \u201cLo mejor de mi libro es 1\u00ba (en esto se basa toda comprensi\u00f3n de los facts) <i>el doble car\u00e1cter del trabajo<\/i>, seg\u00fan se exprese en valor de uso y valor de cambio, subrayado enseguida en el primer cap\u00edtulo; 2\u00ba el, tratamiento de la plusval\u00eda independientemente de sus formas particulares, como beneficio, inter\u00e9s, renta de la tierra, etc. El tratamiento de las formas particulares de la econom\u00eda cl\u00e1sica, que los mezcla constantemente con la forma general, es una olla podrida\u201d (Marx a Engels, 24.8.1867, MEW 31, p.326).<\/p>\n<p>Es el punto de vista no s\u00f3lo macro, sino casi de sociedad sin clases. Punto dif\u00edcil de su econom\u00eda pura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>20. \u201cA finales de la semana pasada les envi\u00e9 [a la <i>Cronicle<\/i>] one copy [de KI] con una nota en que les dec\u00eda que a\u00fan cuando mi libro sostiene ideas distintas de las suyas, dado el car\u00e1cter \u201ccient\u00edfico\u201d de su revista, cabe esperar \u201cden alguna noticia de este primer intento de aplicar el m\u00e9todo dial\u00e9ctico a la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d [<i>some notice will be taken of this first attempt at pplying the dialectic method to Political Economy<\/i>]. \u00a1Ya veremos! (Nous verrons!). En el mundo culto (me refiero, naturalmente, al sector intelectual) se da en estos momentos un gran deseo de conocer el m\u00e9todo dial\u00e9ctico y tal vez \u00e9ste es el camino m\u00e1s f\u00e1cil de conquistar a los ingleses\u201d (Marx a Engels, 7\/11\/1867; MEW 31, pp.379-380).<\/p>\n<p>Pese a la \u00faltima parte, admit\u00eda que se le considerara as\u00ed.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del error del \u201cm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u201d, el de \u201caplicaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>21. \u201cMuy interesante el libro de Fraas (1847), <i>Klima und Pflanzenwelt in der Zelt, eine Geschichte beider<\/i> [El clima y la flora en el tiempo, una historia com\u00fan]; para demostrar que el clima y la flora evolucionan en el per\u00edodo <i>hist\u00f3rico.<\/i> Es darwinista antes que Darwin y dice que las <i>especies<\/i> mismas aparecen el per\u00edodo hist\u00f3rico. Pero al mismo tiempo es agr\u00f3nomo. Afirma que el cultivo del suelo -seg\u00fan su importancia- termina con la \u201chumedad\u201d tan cara a los campesinos (de ah\u00ed la emigraci\u00f3n de la flora del sur hacia el norte) y acaba por favorecer la formaci\u00f3n de estepas. Este hombre es al mismo tiempo un fil\u00f3logo erudito (ha escrito libros <i>en griego<\/i>), qu\u00edmico, agr\u00f3nomo, etc. Su conclusi\u00f3n es, en resumen, que el cultivo -cuando avanza de modo natural, sin que se le <i>domine conscientemente<\/i> (\u00e9l, como burgu\u00e9s, no llega, desde luego, a eso), deja s aus espaldas desiertos, Persia, Mesopotamia, etc., Grecia. De modo que tambi\u00e9n aqu\u00ed, inconscientemente, una tendencia socialista\u201d (Marx a Engels, 25.3.1868).<\/p>\n<p>a) El texto es de los m\u00e1s importantes si se quiere tratar el problema econom\u00eda-ecolog\u00eda-pol\u00edtica en continuidad literaria con Marx. El texto muestra (1) que conoc\u00eda el problema; (2) que consideraba pol\u00edtico-social su soluci\u00f3n. El texto permite, adem\u00e1s, interpretar ese \u201cdominio\u201d de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Interpretaci\u00f3n buena del asunto del desarrollo de las fuerzas de producci\u00f3n. Esto, m\u00e1s (?) (que, adem\u00e1s, se refiere a lo mismo emp\u00edricamente) refuta a Mart\u00ednez Alier.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>22. Entwicklung traducida.<\/p>\n<p>\u201cLa charlataner\u00eda acerca de la necesidad de probar el concepto de valor se basa exclusivamente en ignorancia completa, tanto de la cosa de que se trata cuanto del m\u00e9todo de la ciencia\u201d (Marx a Kugelmann, 11.7.1868; MEW 32, p. 553).<\/p>\n<p>Eso est\u00e1 bien y es sabido desde Arist\u00f3teles. Pero lo que sigue es p\u00e9simo Hegel:<\/p>\n<p>\u201cLa ciencia consiste precisamente en desarrollar c\u00f3mo se impone la ley del valor. De modo que si se pretendiera \u201cexplicar\u201d desde el principio todos los fen\u00f3menos que puede contradecir a la ley, hab\u00eda que suministrar la ciencia antes de la ciencia\u201d (Ibid, p. 553).<\/p>\n<p>Pero es traducible: quiere decir que primero la ley se da m\u00e1s abstractamente, luego menos, y que lo que \u00e9l considera ciencia es el proceso de concreci\u00f3n, que es limitaci\u00f3n. Pero le faltan estos conceptos de sentido com\u00fan. Y tiene raz\u00f3n al pensar -con sus tecnicismos- que la econom\u00eda burguesa hace universal un falso abstracto, lo concreto de ahora. Se equivoca al ignorar futura capacidad abstractiva. La econom\u00eda burguesa tiende a ser ideol\u00f3gica por lo que no dice, como Kelsen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>23. Ciencia e ideolog\u00eda<\/p>\n<p>\u201cPuesto que el mismo proceso de pensamiento nace de la situaci\u00f3n, puesto que \u00e9l mismo es <i>un proceso de la naturaleza<\/i>, el pensamiento que realmente entiende no puede ser sino el mismo siempre, sin diferenciarse m\u00e1s que en grado, por la madurez de su desarrollo, lo que supone tambi\u00e9n la del \u00f3rgano con el que se piensa. Todo lo dem\u00e1s es desatino\u201d (Marx a Kugelmann, 11\/7\/1868; MEW 32, p.553).<\/p>\n<p>Antiideol\u00f3gico, en la euforia.<\/p>\n<p>24. Evoluci\u00f3n a \u201ceconom\u00eda positiva\u201d:<\/p>\n<p>\u201cS\u00f3lo poniendo en el lugar de los conficting dogmas los conflicting facts y las contraposiciones reales que constituyen su trasfondo oculto es posible transformar la econom\u00eda pol\u00edtica en una ciencia positiva\u201d (Marx a Engels, 10.10.1868 (MEW 32, p.181).<\/p>\n<p>Evoluci\u00f3n en un momento alto de su trabajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>25. \u201cEn su \u00faltima conferencia en Edimburgo, en la que se volvi\u00f3 a manifestar m\u00e1s materialista que los \u00faltimos a\u00f1os, Huxley ha dejado abierta, tambi\u00e9n esta vez, una nueva puerta trasera. Mientras observamos y pensamos realmente, no podemos salir del materialismo. Pero todo esto desemboca en la relaci\u00f3n causa y efecto, y \u201cvuestro gran compatriota Hume\u201d ha probado que esas categor\u00edas no tienen nada que ver con las cosas en s\u00ed. Ergo, son libres de querer lo que quer\u00edan q.e.d.\u201d (Marx a Engels, 12.12.1868; MEW 32, p.229).<\/p>\n<p>Documento importante por la tendencia engelsiana.<\/p>\n<p>Interesante la insinuaci\u00f3n contra la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Se refiere a Thomas Henry Huxley, <i>On the physical<\/i>&#8230; Conferencia 8\/11\/1868<\/p>\n<p>26. \u201cPartiendo de la lucha por la vida en la sociedad inglesa -la guerra de todos contra todos, <i>bellum omnes contra omnes<\/i>-, Darwin ha sido llevado a descubrir que la lucha por la vida es la ley dominante en la vida \u201canimal\u201d y vegetal. Pero el movimiento darwinista, por el contrario, ve en ello una raz\u00f3n decisiva para que la sociedad humana no se emancipe nunca de su animalidad\u201d (Marx a Laura y Paul Lafargue, 15\/2\/1869; MEW 32, p.592).<\/p>\n<p>a) Marx admite que la g\u00e9nesis de la idea de Darwin no empece a su acierto; b) distingue t\u00e1citamente entre ciencia y pol\u00edtica; c) rechaza t\u00e1citamente la inferencia <i>ab esse ad debet;<\/i> d) texto de mucha importancia para mostrar que es un error imputar a Marx economicismo. El esquema mental es el mismo: hay papel activo de la cultura, de la artificialidad.<\/p>\n<p>M\u00e1s, en general, concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n hombre-naturaleza.<\/p>\n<p>El texto documenta, por una parte, el l\u00edmite del naturalismo de Marx. Por otra, un efecto bueno del hegelismo, que permite pensar por \u201cAufhebung\u201d. Consiguientemente, el indeterminismo.<\/p>\n<p>27. \u201c(&#8230;) El primer impulso de Newton se convierte en un primer calentamiento. A pesar de ello esta teor\u00eda se presenta como la consumaci\u00f3n m\u00e1s refinada y suprema del materialismo, y estos caballeros prefieren construirse un mundo que empieza en el absurdo y termina en el absurdo que descubrir en esas consecuencias absurdas la prueba de que no conocen su supuesta ley natural m\u00e1s que a medias\u201d (Engels a Marx, 21.3.1869 [MEW 32, pp.286-287).<\/p>\n<p>a) Contra la termodin\u00e1mica por (a) ate\u00edsmo, (b) creencia en el sentido del mundo.<\/p>\n<p>a\u00b4) Engels presuponiendo sentido al cosmos: E -&gt; M, 21.3.1869. Y en contra la termodin\u00e1mica.<\/p>\n<p>28. \u201cLange es tan ingenuo que llega a decir que me muevo \u201ccon ins\u00f3lita libertad\u201d en el material emp\u00edrico. No tiene ni idea de que ese \u201clibre movimiento en el material\u201d no es sino una par\u00e1frasis del<i> m\u00e9todo<\/i> de tratar el material, a saber, el <i>m\u00e9todo dial\u00e9ctico<\/i>\u201d (Marx a Kugelmann, 27\/6\/1870; MEW 32, p.668)<\/p>\n<p>Important\u00edsimo paso, en el que el m\u00e9todo queda presentado como de \u201cexposici\u00f3n\u201d. Bearbeitung en otros lugares.<\/p>\n<p>29. \u201cMe hab\u00edan mandado desde San Petersburgo todo un paquete de libros y publicaciones oficiales, pero ha sido robado, probablemente por el gobierno ruso (&#8230;) material absolutamente necesario para el cap\u00edtulo del volumen segundo en el que estudio la propiedad de la tierra, etc en Rusia.\u201d (Marx a Piotr Lavrovich Lavrov, 11\/2\/1875).<\/p>\n<p>Justificaci\u00f3n de la opini\u00f3n ortodoxa sobre la posici\u00f3n de Marx acerca de Rusia.<\/p>\n<p>30. \u201cCuando estuve con usted anteayer se me olvid\u00f3 comunicarle una noticia importante que tal vez no conozca. El fisi\u00f3logo Traube de Berl\u00edn ha conseguido fabricar c\u00e9lulas artificiales. Desde luego que no son todav\u00eda como las c\u00e9lulas naturales; no tienen n\u00facleo\u201d (Marx a Engels,18.6.1875).<\/p>\n<p>a) Interesante para entender el progresismo, parec\u00edan acumularse los descubrimientos \u201cdefinitivos\u201d. En realidad, Traube produjo gotas de substancias qu\u00edmicas que estaba rodeadas por una membrana superficial semipermeable. Que es su aportaci\u00f3n al estudio de la presi\u00f3n osm\u00f3tica.<\/p>\n<p>b) Sobre Traube. La expectativa prometeica en la ciencia.<\/p>\n<p>La <i>Dynamische<\/i>&#8230; (1877) de Moses muestra que todos se sintieran atra\u00eddos por la cosmolog\u00eda, a causa: a) del progreso grande del 2-XIX; y b) por su intuibilidad.<\/p>\n<p>31. Marx a Schott, 3.11.1877.<\/p>\n<p>Sobre crisis final de K y de Marx (MEW 34, p.307).<\/p>\n<p>Notas: 1) Ergo en 1877, pensaba que KII-KIII y TM [Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda] ser\u00edan dos vol\u00famenes. 2) En realidad, este pasado es el \u00fanico indicio de crisis.<\/p>\n<p>32. Marx a Danielson, 15.11.1878.<\/p>\n<p>Sobre crisis final (MEW 34, p.359).<\/p>\n<p>La crisis se presenta aqu\u00ed por causas de inter\u00e9s intelectual: puesto que el suyo era la revoluci\u00f3n, y eso la historia ni la ciencia pura, \u00bfpara qu\u00e9 terminar <i>Das Kapital<\/i>, basado en Inglaterra, en el viejo capitalismo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>33. Sobre crisis final. Arranque que se podr\u00eda considerar depresivo:<\/p>\n<p>\u201cEn la velocidad del progreso econ\u00f3mico los Estados Unidos han superado ampliamente a Inglaterra, aunque todav\u00eda est\u00e1 detr\u00e1s de ella por lo que hace a la santidad de riqueza apropiada; pero, al mismo tiempo, las masas son m\u00e1s activas y tienen en sus manos mayores medios pol\u00edticos para rechazar<i> la<\/i> forma de un progreso que se realiza a costa de ellas.\u00bb (Marx a Danielson, 10\/4\/1879; MEW 24, 370).<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 desenga\u00f1ado de la clase obrera inglesa.<\/p>\n<p>Luego viene un importante p\u00e1rrafo que, tras un adorno de probable racionalizaci\u00f3n del estado de \u00e1nimo depresivo, declara abiertamente la falta de ganas de publicar y a\u00f1ade su explicaci\u00f3n (MEW 34, pp.370-371).<\/p>\n<p>Aunque la explicaci\u00f3n parece s\u00f3lo por causas superficiales, hay mucho fondo: la novedad de la situaci\u00f3n est\u00e1 vivida como algo de ra\u00edces. As\u00ed se ve por el \u00faltimo p\u00e1rrafo, que da dimensi\u00f3n \u201cte\u00f3rica\u201d al escrito (MEW 34, p.372).<\/p>\n<p>Inapelable por lo que hace al estado de \u00e1nimo. Hay al final un uso de \u201cprogreso\u201d que no parece del todo claro, aunque s\u00ed muestra persistencia de nociones; es el curso de una comparaci\u00f3n USA-Rusia (MEW 34, pp.374-375).<\/p>\n<p>34. Marx\/Engels, Circular a Bebel etc., 17-18\/9\/1879.<\/p>\n<p>Es muy buen lugar de la confusi\u00f3n: pathos cient\u00edfico para doctrina revoluci\u00f3n<\/p>\n<p>35. \u201cLiebknecht, luego de su gran metedura de pata en la transacci\u00f3n con los lassalleanos, ha abierto de par en par las puertas a todos esos semihombres (los de Z\u00fcrich y su medio) preparando as\u00ed, malgr\u00e9 lui, una desmoralizaci\u00f3n en el partido que s\u00f3lo se pudo superar por la ley contra los socialistas\u201d (Marx a Sorge, 19\/9\/1879).<\/p>\n<p>Es una versi\u00f3n grotesca de la tesis del tanto mejor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>36. Marx a Ferdinand D.N, 27.6.1880, (MEW 34, p.447)<\/p>\n<p>Sobre crisis final. Claro: \u201cEntwicklung\u201d quiere decir <i>hist\u00f3rica<\/i>.<\/p>\n<p>37. Marx a Danielson, 12.9.1880.<\/p>\n<p>Est\u00e1 primero la declaraci\u00f3n de las causas f\u00edsicas y familiares de la inactividad te\u00f3rica (MEW 34, p.463).<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s adelante, hay una explicaci\u00f3n impl\u00edcita de su paralizaci\u00f3n. Esa vez parece aludir a la constituci\u00f3n de un capitalismo internacional:<\/p>\n<p>\u201d(&#8230;) Pero pese a la quiebra de algunos bancos provinciales escoceses e ingleses, ha faltado completamente el punto culminante de las anteriores grandes crisis peri\u00f3dicas inglesas, el crack de la Bolsa de Londres. Este hecho<i> totalmente extraordinario<\/i>, la falta de lo que con raz\u00f3n se llama <i>p\u00e1nico del dinero<\/i>, se tiene que atribuir a un encadenamiento de circunstancias cuyo an\u00e1lisis en este momento me llevar\u00eda muy lejos. Pero una de las circunstancias m\u00e1s decisivas ha sido la siguiente: el interesante drenaje de metales nobles de 1879 qued\u00f3 compensado en gran medida por la colaboraci\u00f3n de la Banque de France y de la Deutsche Reichesbank. Por otra parte, la repentina reanimaci\u00f3n de los Estados Unidos actu\u00f3 como un deus ex machina desde la primavera de 1879\u201d (MEW 34, 463-464).<\/p>\n<p>No olvidar, de todos modos, que pod\u00eda tratarlo, dentro de su viejo esquema, sub Mercado mundial. Creo&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>38. \u201cLa posibilidad abstracta de que la humanidad llegue a ser tan numerosa que haya que poner limitaciones a su aumento <i>est\u00e1 dada<\/i>. Y si una vez la sociedad comunista se viera obligada a regular la producci\u00f3n de seres humanos igual que habr\u00e1 regulado la producci\u00f3n de cosas, ella precisamente y s\u00f3lo ella ser\u00e1 la que lleve a cabo una cosa as\u00ed sin dificultades\u201d (Engels a Kautsky, 1.2.1881).<\/p>\n<p>Es evidente que para Engels, a diferencia de lo que piensa Harich, la falta de dificultades arraiga en la libertad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>39. \u00abEl sue\u00f1o de la ruina inminente del mundo anim\u00f3 a los cristianos primitivos en su lucha contra el imperio universal romano y les dio la certeza de la victoria. La comprensi\u00f3n cient\u00edfica de la descomposici\u00f3n inevitable, que constantemente procede ante nuestros ojos, del orden social dominante y las masas cada vez m\u00e1s azotadas en sufrimiento por los viejos fantasmas gubernamentales, as\u00ed como el desarrollo positivo de los medios de producci\u00f3n, en gigantesco progreso [MSL: ni siquiera las fuerzas productivas, sino los medios], todo eso basta como garant\u00eda de que con el momento del estallido de una revoluci\u00f3n realmente proletaria quedar\u00e1 dadas tambi\u00e9n las condiciones de su modus operandi inmediato y directo, que seguro no ser\u00e1 id\u00edlico\u00bb (Marx a Nieuwenhuis, 22\/2\/1881).<\/p>\n<p>La curiosa involuntario confesi\u00f3n de la analog\u00eda funcional de la religi\u00f3n y su \u00abciencia\u00bb.<\/p>\n<p>Y la confusi\u00f3n final: esto est\u00e1 escrito poqu\u00edsimo antes que la carta a Vera Sas\u00falich, y lleva el objetivismo hegeliano al m\u00e1ximo. No se puede hablar de cambio.<\/p>\n<p>40. \u201cNecesito descanso absoluto, <i>s\u00f3lo con tu familia, n\u00ba 11, Boulevard Thires<\/i>. Tuyo, O(ld=) N (ick)\u201d.\u201cEntiendo por \u201cdescanso\u201d, \u201cvida familiar\u201d, el \u201cruido de los ni\u00f1os\u201d, ese \u201cmundo microsc\u00f3pico\u201d que es mucho m\u00e1s interesante que el \u201cmacrosc\u00f3pico\u201d (Marx a Jenny Longuet, desde Cannes, 4.6.1882).<\/p>\n<p>Una macrosc\u00f3pico y microsc\u00f3pico con tono emocional contrapuesto incluso al uso de \u201cmicrocosmos\u201d en los borradores da Vera Zas\u00falich.<\/p>\n<p>Aunque creo que nunca lleg\u00f3 a serenidad \u201csabia\u201d, ten\u00eda ya ciertos elementos al final. O la tuvo siempre, aunque en contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>41. \u201cEn el Darwin, al que he vuelto a echar un vistazo, me divierte lo que dice de que aplica la teor\u00eda \u201cde Malthus\u201d <i>tambi\u00e9n<\/i> a plantas y animales, como si en el caso del Malthus el no consistiera en que la teor\u00eda <i>no<\/i> se aplica a plantas y animales, sino s\u00f3lo a seres humanos -con la progresi\u00f3n geom\u00e9trica- en contraposici\u00f3n a plantas y animales. Es notable como reconoce Darwin, entre bestias y plantas, su sociedad inglesa, con su divisi\u00f3n del trabajo, su competencia, su apertura de nuevos mercados, sus \u201cinventos\u201d y su malthusiana \u201clucha por la existencia\u201d.Es el bellum omnium contra omnes de Hobbes y recuerda al Hegel de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i>, que llama a la sociedad burguesa \u201creino animal espiritual\u201d, mientras que en la obra de Darwin el reino animal figure como sociedad burguesa\u201d (Marx a Engels, 18\/6\/1882; MEW 30, p.249).<\/p>\n<p>El Marx anterior a 1857 cita m\u00e1s la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> que la <i>L\u00f3gica<\/i>, al contrario que luego.<\/p>\n<p>42. Asunto Podolinski:<\/p>\n<p>\u201cT\u00fa sabes mejor que yo hasta qu\u00e9 punto somos capaces de dilapidar como reservas de energ\u00eda el carb\u00f3n, los minerales, los bosques, etc. Desde ese punto de vista, la caza y la pesca se presentan tambi\u00e9n no como una fijaci\u00f3n de calor solar nuevo, sino como consumo y hasta comienzo del desperdicio de la energ\u00eda solar previamente acumulada.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s: la planta hace inconscientemente lo que el hombre hace intencionalmente. Las plantas -como se sabe desde hace una eternidad- son las grandes absorbentes y almacenadoras del calor solar en una forma modificada. As\u00ed, pues, el hombre, por el trabajo, en la medida en que fija el calor solar (cosa que ocurre no pocas veces en la industria e incluso en otros campos), llega a unir las funciones naturales del animal que consume energ\u00eda con las de la planta, que la recoge (fotovoltaico).<\/p>\n<p>A partir de su important\u00edsimo descubrimiento, Podolinski ha tomado el camino equivocado porque ha querido encontrar una nueva prueba cient\u00edfico-natural del acierto del socialismo, y ha mezclado as\u00ed lo f\u00edsico y lo econ\u00f3mico\u201d (Engels a Marx,19.12.1882).<\/p>\n<p>Claro que no por esto deja Engels de ser un progresista. Pero ver la rectificaci\u00f3n del 22.12.1882.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>43. <i>K2, K3<\/i>. Despiste inicial.<\/p>\n<p>\u201cHe encontrado el manuscrito de la \u201cZirkulation des Kapitals\u201d y del 3er libro, \u201cDie Gestaltungen des Gesamtprozess\u201d, unas 1.000 p\u00e1ginas in folio. Es imposible decir ya ahora si el manuscrito puede ir a la imprenta en su actual estado. En cualquier caso, tendr\u00e9 que copiarlo, porque es un primer borrador. Ma\u00f1ana finalmente tendr\u00e9 tiempo para dedicar unas horas a repasar todos los manuscritos que nos ha dejado el Moro. Se trata ante todo de un compendio de dial\u00e9ctica que desde hace tiempo quer\u00eda llevar a cabo1. Pero siempre mantuvo secreta para nosotros la situaci\u00f3n de sus trabajos2; sab\u00eda que si se hubiera conocido lo que ten\u00eda ya listo se la habr\u00eda insistido hasta que diera permiso para publicarlo. Todo esto entre nosotros, porque yo no tengo derecho a publicar nada si Tussy, que es mi co-ejecutora literaria\u201d (Engels a Pjotr Lawrowitsch Lawrow, Londres, 2.4.1883. MEW 36, p.3).<\/p>\n<p>(1) Engels no sab\u00eda nada de los \u201c\u00faltimos\u201d trabajos de Marx, es decir, de casi todo.<\/p>\n<p>(2) De todos modos, sab\u00eda que no sab\u00eda.<\/p>\n<p>Y eso a pesar de las consultas.<\/p>\n<p>Y del <i>Abrib der Dialektik <\/i>[Compendio de la dial\u00e9ctica], nunca m\u00e1s se supo.<\/p>\n<p>44<i>. K2, K3<\/i>. Cautela en el despiste.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed est\u00e1 el 2\u00ba volumen (Band) del Capital, pero no puedo decir en qu\u00e9 estado: 1.000 p\u00e1ginas de manuscritos que leer. Pero no diga todav\u00eda nada en el peri\u00f3dico; en cuanto le pueda decir algo seguro, le mandar\u00e9 cosa aut\u00e9ntica\u201d (Engels a Eduard Bernstein, London, 14\/4\/1883; MEW 36, 9).<\/p>\n<p>Un mes justo de la muerte de Marx No parece haber le\u00eddo. Pero su expresi\u00f3n hace que posteriores optimismos resulten f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>45. \u201cY ahora, a mis 63 a\u00f1os, con la jiba llena de mi trabajo propio y con la perspectiva de un a\u00f1o de trabajo1 en el volumen (Band) II del Capital y otro a\u00f1o para la biograf\u00eda de Marx junto con la historia del movimiento socialista alem\u00e1n del 43 al 63 y la de la Internacional del 64 al 72, tendr\u00eda yo que esta loco para cambiar mi tranquilo asilo por lugares en los que hubiera que intervenir en reuniones y en la lucha period\u00edstica, con lo que ya basta para que se te enturbie inevitablemente la mirada clara\u201d (Engels a August Bebel, London 30\/4\/1883, MEW 36, p. 21)<\/p>\n<p>(1) Despiste completo al mes de la muerte de Marx (y medio).<\/p>\n<p>46. <i>K2, K3<\/i>. Despiste inicial:<\/p>\n<p>\u201cEl manuscrito del II volumen (Band) est\u00e1 terminado antes de 1873, probablemente ya antes de 1879. Est\u00e1 escrito con letra alemana, mientras que a partir de 1873 Marx us\u00f3 exclusivamente letras latinas\u201d (Engels a August Bebel, London, 30\/4\/1883. MEW 36, 22).<\/p>\n<p>Sab\u00eda tan poco de esos papeles, que para fecharlos aproximadamente tiene que recurrir a ese criterio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>47. \u201cEl 2\u00ba volumen (Band) me va a dar un trabajo imponente, por lo menos el libro II. Hay un texto <i>completo<\/i>, del a\u00f1o 1868 m\u00e1s o menos, pero no es m\u00e1s que un brouillon. pero adem\u00e1s hay tres, si no cuatro, reelaboraciones que proceden de per\u00edodos diversos, pero ninguna de ellas est\u00e1 completa. No ser\u00e1 ning\u00fan trabajo f\u00e1cil entresacar de eso un texto definitivo. El libro 3\u00ba est\u00e1 concluido desde 1869\/1870 y no se ha vuelto a tocar desde entonces. Pero donde trata de la renta de la tierra tendr\u00e9 que traer a colaci\u00f3n sus extractos rusos, a causa de las notas, los datos y los ejemplos. Tal vez pueda construir una parte del volumen (Bandes) 3\u00ba a base del manuscrito de 1858\/18621 (cuyo comienzo apareci\u00f3 en Berl\u00edn en 1859), el cual lleva al final de cada cap\u00edtulo la historia cr\u00edtica de los puntos te\u00f3ricos estudiados en casa caso\u201d (Engels a Laura Lafargue, London, 22\/5\/1883, MEW 36, p. 32).<\/p>\n<p>(1) O son los <i>Grundrisse<\/i> o, m\u00e1s probablemente (ya que <i>Zur Kritik<\/i> ser\u00eda su comienzo) el manuscrito perdido del que procede el \u201ccap. VI\u201d.<\/p>\n<p>Pero lo de la historia hace pensar al manuscrito 1861-1863.<\/p>\n<p>No, porque Engels dice a Laura en 31\/3\/1884 que acaba de encontrar \u00e9ste.<\/p>\n<p>48. \u201cHemos de cargar hasta marzo pr\u00f3ximo con la casa de Marx, de modo que no hay por qu\u00e9 precipitarse en la mudanza y los planes de futuro. Aparte de que es obra de romanos poner en orden este legado. Lo que me asombra es que Marx ha salvado casi todos los papeles, las cartas y los manuscritos incluso de antes del per\u00edodo del 48: es un material estupendo para la biograf\u00eda, que desde luego escribir\u00e9, y que, entre otras cosas, ser\u00e1 tambi\u00e9n la historia de la \u201cN Rh Ztg y del movimiento del 48\/49 en el Bajo Rhin, la historia del piojoso exilio londinense de 1849\/1852 y la de la Internacional. Ante todo hay que editar el 2\u00ba volumen (Band) del \u201cCapital\u201d, que no es ninguna broma. Hay 4-5 redacciones del Libro (Buch) 2\u00ba, s\u00f3lo la primera de las cuales es completa, y las posteriores s\u00f3lo empezadas; costar\u00e1 trabajo, trat\u00e1ndose de un hombre como M (arx), que pesaba cada palabra en balanza de platero. Pero es para m\u00ed un trabajo agradable, porque vuelvo a estar con mi viejo camarada\u201d (Engels a Johann Philipp Becker, London 22.5.1883, MEW 36,p. 28).<\/p>\n<p>Aunque ya sabe que es mucho trabajo, parece creerlo incidental en su actividad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>49. <i>K2, K3<\/i>:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) <i>escribir en limpio<\/i> todo el volumen (Band) 2\u00ba \u201d (Engels a Eduard Berstein, London, 12-13\/6\/1883, MEW 36, p.36).<\/p>\n<p>Error tras la sorpresa I.<\/p>\n<p>50. \u201cA la muerte del pobre Moro, Tussy me dijo, en respuesta a una pregunta m\u00eda, que ella y yo ten\u00edamos que decidir acerca de todos sus escritos y publicar lo que hay que publicar, en particular el 2\u00ba vol. (Band) y los trabajos matem\u00e1ticos\u201d (Engels a Laura Lafargue, London, 24.6.1883; MEW 36, p.42)<\/p>\n<p>Casi previo a la sorpresa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>51<i>. K 2, K3<\/i>. El retraso:<\/p>\n<p>\u201cSi no hubiera sido por la masa de material norteamericano y ruso (s\u00f3lo en estad\u00edsticas rusas hay 2 metros c\u00fabicos de libros), el 2\u00ba volumen (Band) estar\u00eda impreso hace mucho tiempo. Esos estudios de detalle le han frenado mucho tiempo. Como siempre, todo ten\u00eda que estar completo hasta la misma fecha, mientras que ahora todo se reduce a nada, salvo sus extractos, en los que hay que esperar que, seg\u00fan su costumbre, se encuentren muchas glosas cr\u00edticas utilizables para las notas del volumen 2\u00ba (Band)\u201d (Engels a Friedrich Adolph Sorge, London, 29.6.1883, MEW 36, 46)<\/p>\n<p>No eran estudios de detalle, aunque es acertada la observaci\u00f3n sobre el perfeccionismo de Marx.<\/p>\n<p>Engels se equivoca sobre la causa del retraso que, a primera vista (optimista) ser\u00eda el libro II, como luego dir\u00e1 Engels. Pero yo creo en las dos cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>52. <i>K2, K3<\/i>. Retraso de Engels. Preferencias:<\/p>\n<p>\u201cEl manuscrito de usted me llega oportunamente: precisamente ayer termin\u00e9 la redacci\u00f3n final de la 3\u00aa edici\u00f3n alemana del <i>Capital <\/i>y me he propuesto pasar a la redacci\u00f3n del 2\u00ba volumen (Bandes), en cuanto que vuelva de la playa. Su obra ha llegado, pues, en el momento precisamente en que tengo algo de tiempo\u201d (Engels a Gabriel Deville, London, 12.8.1883. MEW 36, p.48).<\/p>\n<p>Estaba a punto de irse a descansar. El 19 estaba ya seguro en Eastbourne desde donde escribi\u00f3 a Laura. Lleg\u00f3 a Eastbourne el 17\/8 y se detuvo all\u00ed hasta el 14\/9.<\/p>\n<p>O sea: tras la sorpresa I, o gruesa, llegan las vacaciones.<\/p>\n<p>53. \u201cTe preguntar\u00e1s que c\u00f3mo es posible que me ocultara, precisamente a m\u00ed, hasta donde hab\u00eda llegado el asunto. Muy sencillo: si yo lo hubiera sabido, no le habr\u00eda dejado en paz ni de d\u00eda ni de noche, hasta conseguir que lo terminara e imprimiera. Marx lo sab\u00eda mejor que nadie; y sab\u00eda adem\u00e1s que en el peor de los casos, que es el que se ha presentado, yo pod\u00eda editar el manuscrito, seg\u00fan su esp\u00edritu, cosa que \u00e9l mismo dijo a Tussy\u201d (Engels a August Bebel, Eastbourne, 30\/8\/1883; MEW 36, 56).<\/p>\n<p>Segunda sorpresa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>54. <i>K 2, K 3<\/i>. Valoraci\u00f3n. A\u00fan no decisi\u00f3n final manuscritos:<\/p>\n<p>\u201cEl 2\u00ba volumen del Capital me va a dar todav\u00eda bastante trabajo. La mayor parte del manuscrito data de antes de 1868 y a trozos es puro brouillon. El libro segundo decepcionar\u00e1 mucho a los socialistas vulgares, porque contiene casi exclusivamente investigaciones estrictamente cient\u00edficas y muy delicadas sobre cosas que ocurren dentro de la misma clase capitalista, y absolutamente nada con que se pueda fabricar consignas y declamaci\u00f3n\u201d (Engels a Karl Kautsky, London, 18.9.1883, MEW 36, p. 61).<\/p>\n<p>Todav\u00eda piensa en el manuscrito IV (antes de 1868) como base, en vez de II + VIII.<\/p>\n<p>55. <i>K 2, K 3<\/i>. Enfermedad y reorientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ay este 2\u00ba volumen! No sabe usted, querido amigo, lo que me pesa!. Pero he perdido seis meses por causa de mi maldita enfermedad. Y tampoco podr\u00e9 ponerme en serio antes de la mitad de marzo, porque hasta entonces tendr\u00e9 que ir ordenando todos estos libros, papeles, peri\u00f3dicos, etc y no puedo hacerlo sin cansarme m\u00e1s que unas pocas horas al d\u00eda\u201d\u201d (Engels a Piotr Lawrovich Lawrow, London, 5.2.1884, MEW 36, p. 99).<\/p>\n<p>La enfermedad y los papeles son su argumento m\u00e1s importante (contra la idea de Rubel), pero lo esencial es que Engels necesit\u00f3 digerir el hallazgo.<\/p>\n<p>56. \u201cTengo ante m\u00ed unos 60 pliegos (de 16 p\u00e1ginas de imprenta cada uno) de manuscritos viejos de Marx y m\u00edos de los a\u00f1os 1845-1848. S\u00f3lo fragmentos se podr\u00eda publicar de todo ello, pero no puedo ponerme a trabajarlos hasta que haya terminado con el manuscrito del 2\u00ba volumen del <i>Capital<\/i>. As\u00ed, pues, no hay m\u00e1s remedio que esperar\u201d (Engels a Piotr Lawrowich Lawrow, London, 5\/2\/1884; MEW 36, 99).<\/p>\n<p>S\u00f3lo paulatinamente ha ido viendo Engels el orden de importancia entre las cosas.<\/p>\n<p>57. \u201cDentro de dos semanas podr\u00e9 aplicarme en serio al 2\u00ba volumen del Capital: ser\u00e1 un trabajo de romanos, pero me alegra ya pensar en ello\u201d (Engels a Friedrich Adolph Sorge, London, 7.3.1884 MEW 36, p.124)<\/p>\n<p>Dos semanas despu\u00e9s ser\u00e1 el 21\/3\/1884. Aproximadamente un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Marx.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>58. <i>K2, K3<\/i>. Reorientaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cCon Meissner me he puesto de acuerdo en editar primero separadamente el 2\u00ba libro del <i>Capital<\/i>, a lo que seguir\u00e1n el 3\u00ba y las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i> como 2\u00aa mitad del 2\u00ba volumen. As\u00ed todo d ir\u00e1 m\u00e1s deprisa\u201d (Engels a Karl Kautsky. London, 24\/3\/1884, MEW 36, p. 129).<\/p>\n<p>Al ver tan corta esa 2\u00aa mitad, es que est\u00e1 pensando en el manuscrito de 1861-1863, el cual tiene de las dos cosas. (Comprobar).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>59. \u201cMe he puesto de acuerdo con Meissner en que hay que publicar primero y por separado el libro 2\u00ba1 (proceso de circulaci\u00f3n del capital); podr\u00e9 empezar en cuanto que est\u00e9 terminado el trabajo <i>grosero<\/i>. Luego vendr\u00e1 el libro 3\u00ba, junto con las <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i>, extenso trabajo cr\u00edtico que he encontrado ahora y que representa una parte del primer manuscrito del <i>Capital <\/i>(1862)\u201d (Engels a Laura Lafargue, London, 31.3.1884; MEW 36, p.131)<\/p>\n<p>(1)\u00bfPrimera noticia? Evidentemente, sigue despistado respecto de la extensi\u00f3n del <i>K III<\/i>. \u00bfNo hab\u00eda visto a\u00fan las cosas de Danielson? S\u00ed, pero las cre\u00eda estudio de detalle ya in\u00fatil.<\/p>\n<p>59. Preferencias:<\/p>\n<p>\u201cLuego de eso empieza inmediatamente el volumen II, luego las siguientes revisiones. 1\u00aa vuestra \u201cMis\u00e8re\u201d; 2\u00aa Notas y pr\u00f3logos para la francesa, 3\u00aa revisi\u00f3n de la traducci\u00f3n inglesa, que ahora va a avanzar mucho. Adem\u00e1s, 4\u00ba, m\u00e1s \u201cD\u00fchring\u201d y lo que me llegue de Francia para revisi\u00f3n (Engels a K. Kautsky, London, 11.4.1884. MEW 36, p.133).<\/p>\n<p>Despiste grande, proclamo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ordenar la casa de Marx para su desalojo, liquidar correspondencia, etc, Engels escribi\u00f3 <i>El origen<\/i> antes de ponerse en serio. Por cierto, que lo considera simple resumen de Morgan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>60. <i>K2, K3<\/i> \u00bfPreferencia y despistes?<\/p>\n<p>\u201cEstoy cargado de trabajo con la revisi\u00f3n de ese texto alem\u00e1n y del Capital ingl\u00e9s, de modo que me gustar\u00eda saber c\u00f3mo he de organizarme para no perder el tiempo in\u00fatilmente. Pues tengo que ponerme de una vez al 2\u00ba volumen, y ya me est\u00e1n anunciando de Z\u00fcrich la necesidad de una 2\u00aa edici\u00f3n de mi D\u00fchring y una 4\u00aa de mi \u201cGuerra de los campesinos\u201d, lo que quiere decir nuevas revisiones y pr\u00f3logos\u201d (Engels a Paul Lafargue, London, 18.4.1884. MEW 36, p. 140<\/p>\n<p>A m\u00e1s de un a\u00f1o de la muerte de Marx, no se ha puesto al trabajo, aunque siente la necesidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>61. Semidespiste:<\/p>\n<p>\u201cEl libro II aparecer\u00e1 probablemente por separado.\u201d (Engels a Ludwig Kugelmann, London, 4\/5\/1884. MEW 36, 144).<\/p>\n<p>Ha pasado m\u00e1s de un a\u00f1o de la muerte de Marx, pero sigue con un despiste completo. O ya no completo, pero casi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>62.\u201cEn cuanto que suelte el \u00faltimo cap\u00edtulo [del Urspurng] y ordene unas cuantas cosas en la casa -libros,etc-, la emprender\u00e9 con el 2\u00aa volumen del Capital, de d\u00eda, y por la <i>noche<\/i>, ante todo, vuestra <i>Mis\u00e8re de la Philosophie<\/i>, junto con notas y pr\u00f3logo. Esa distribuci\u00f3n es no s\u00f3lo \u00fatil, sino tambi\u00e9n absolutamente necesaria, porque la escritura de Marx no se puede estudiar mucho tiempo con l\u00e1mpara si uno no est\u00e1 empe\u00f1ado en quedarse ciego\u201d (Engels a Karl Kautsky, London, 23.5.1884, MEW 36, pp. 148-149).<\/p>\n<p>A\u00fan no se da cuenta<\/p>\n<p>63<i>. K2, K3<\/i>. A\u00fan no se da cuenta:<\/p>\n<p>\u201cAhora voy a empezar con el 2\u00ba volumen del Capital trabajando en \u00e9l durante el d\u00eda; las veladas ser\u00e1n para la revisi\u00f3n de las varias traducciones ya en curso o anunciadas. El escrito que acabo de terminar ser\u00e1 por mucho tiempo mi \u00faltimo trabajo aut\u00f3nomo\u201d (Engels a Laura Lafargue, London, 26.5.1884, MEW 36, p. 154).<\/p>\n<p>A Kautsky, etc, lo llam\u00f3 resumen de Morgan, o incluso \u201cel Morgan\u201d<\/p>\n<p>Conciencia insuficiente de legado.<\/p>\n<p>64. <i>K2, K3<\/i>. Recapacitaci\u00f3n final:<\/p>\n<p>\u201cEntre los papeles de Marx he encontrado varios diarios de marcha militares, y cosas semejantes, sobre columnas alemanas en Suiza; probablemente son parte de los papeles que t\u00fa dices. Tal vez encuentre m\u00e1s. Todo est\u00e1 seguro aqu\u00ed, aunque en completo desorden todav\u00eda. Por el momento no tengo m\u00e1s remedio que meter todo el correo, etc en un gran caj\u00f3n, hasta que tenga tiempo de seleccionarlo y mirarlo. Ahora es absolutamente necesario establecer en texto imprimible y escritura legible los vol\u00famenes finales del Capital. Yo soy entre todos los vivos el \u00fanico que puedo hacer ambas cosas. Si yo estirara la pata antes de terminarlo, nadie m\u00e1s podr\u00eda descifrar esos papeles que Marx mismo era muchas veces incapaz de leer, a diferencia de su mujer y de m\u00ed. Las cartas, en cambio, est\u00e1n en una escritura que pueden leer tambi\u00e9n otros\u201d (Engels a Johann Philipp Becker, London, 20.6.1884. MEW 36, pp.162-163<\/p>\n<p>Los papeles militares, por la personalidad de B[ecker], \u201cel \u00fanico general revolucionario alem\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>Esta es la \u00fanica declaraci\u00f3n formal de cambio de plan con los papeles p\u00f3stumos. Ahora ya deb\u00eda de estar en claro acerca de la importancia de los papeles y de su volumen.<\/p>\n<p>65. \u201c(&#8230;) Tu punto de vista desemboca en la idea de que la producci\u00f3n, aunque determina ahora la instituci\u00f3n social, no lo ha hecho antes de la producci\u00f3n capitalista, porque las herramientas no hab\u00edan cometido a\u00fan el pecado original. Al decir medios de producci\u00f3n dices sociedad, y sociedad codeterminada por esos medios de producci\u00f3n. No hay medios de producci\u00f3n en<i> s\u00ed<\/i>, fuera de la sociedad y sin influencia en ella, dele mismo modo que no hay capital en s\u00ed. Pero lo que hay que mostrar es c\u00f3mo los medios de producci\u00f3n, que en per\u00edodos anteriores, incluido en de la producci\u00f3n simple de mercanc\u00edas, ejercieron un dominio muy suave en comparaci\u00f3n con el actual, han llegado a ejercer el presente dominio desp\u00f3tico; y tu demostraci\u00f3n me parece insuficiente porque no menciona uno de los polos: la producci\u00f3n de una clase que no ten\u00eda ya medios de producci\u00f3n, no, por lo tanto, medios de vida, y que, consiguientemente, ten\u00eda que venderse a trozos\u201d (Engels a Karl Kautsky, London, 26.6.1884; MEW 36, 167-8).<\/p>\n<p>Esta determinaci\u00f3n por los medios de producci\u00f3n y la producci\u00f3n no estaba en la idea de 1848. Ha sido socialdem\u00f3crata y economicista (Loria); pero ahora resulta reaccionaria-revolucionaria.<\/p>\n<p>66. Hacia el final de <i>K II<\/i>:<\/p>\n<p>\u201cMa\u00f1ana empieza la embrollad\u00edsima redacci\u00f3n final de la secci\u00f3n 3\u00aa del libro II del Capital\u201d (Engels a Eduard Bernstein, London, 11\/11\/1884; MEW 36, 239).<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfel manuscrito VIII no era tan liso?<\/p>\n<p>67. Aparente adhesi\u00f3n al Marx de la carta a O.S.:<\/p>\n<p>\u201cNo hay duda de que la comuna, y en cierta medida el artel, conten\u00edan g\u00e9rmenes que en ciertas condiciones podr\u00edan haberse desarrollado ahorrando a Rusia la necesidad de pasar por los tormentos del r\u00e9gimen capitalista. Suscribo sin reservas la carta de nuestro autor [Marx] sobre Zhukovski. Pero para \u00e9l tanto como para m\u00ed, la primera condici\u00f3n que se necesitaba para realizar esto era el impulso desde el exterior, el cambio del sistema econ\u00f3mico en Europa occidental, la destrucci\u00f3n del sistema capitalista en sus pa\u00edses de origen\u201d (Engels, carta a Nikolai Fransevich Danielson, 24\/2\/1893).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>9. <i>Escritos sobre Rusia<\/i>: anotaciones de lectura.<\/u><\/p>\n<p>De varias carpetas depositadas en Reserva de la UB y de fichas comentadas de conferencias de 1983, estas observaciones de Sacrist\u00e1n en torno a \u201cApuntes de Karl Marx, F.Engels: <i>Escritos sobre Rusia. II: El porvenir de la comuna rusa<\/i>. Traducci\u00f3n de F\u00e9lix Blanco; preparaci\u00f3n, revisi\u00f3n y notas de Jos\u00e9 Aric\u00f3. Ediciones de pasado y presente, M\u00e9xico, 1982\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A Engels, \u201cAcerca de la cuesti\u00f3n social en Rusia\u201d, <i>Der Volksstaat<\/i>, 1875; reproducido con ep\u00edlogo en<i> Internationales aus dem \u201cVolksstaat\u201d<\/i>, Berlin, Verlag der Expedition des <i>Vorwats<\/i>, 1894, pp. 47-60.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. \u201cLa revoluci\u00f3n a que aspira el socialismo moderno consiste, brevemente hablando, en la victoria del proletariado sobre la burgues\u00eda1 y en una nueva organizaci\u00f3n de la sociedad mediante la liquidaci\u00f3n de las diferencias de clase. Para eso se precisa, adem\u00e1s de la existencia del proletariado, que ha de llevar a cabo esta revoluci\u00f3n, la existencia de la burgues\u00eda, en cuyas manos las fuerzas productivas de la sociedad alcanzan ese desarrollo que hace posible la liquidaci\u00f3n definitiva de las diferencias de clase\u201d (p. 71).<\/p>\n<p>(*) Con eso se coloca en un plano diferente del de Marx.<\/p>\n<ol>\n<li>Mantenimiento estricto del modelo.<\/li>\n<li>Verdad literal historicista por \u201cmoderno\u201d.<\/li>\n<\/ol>\n<p>c) En cambio, si se amplia \u201csocialismo\u201d, sofisma: supone que un efecto s\u00f3lo puede tener una gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Oposici\u00f3n a Marx respecto del artel y las cooperativas europeas:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) el artel es una forma primitiva y por ello poco desarrollada, de asociaci\u00f3n cooperativa, sin nada exclusivamente ruso o eslavo. Estas asociaciones se forman en todas partes donde son necesarias: en Suiza, en la industria lechera; en Inglaterra, entre los pescadores y aqu\u00ed reviste las formas m\u00e1s diversas. Los peones de pala de Silesia (los alemanes, no los polacos), que tantos ferrocarriles alemanes construyeron en la d\u00e9cada de los cuarenta, estaban organizados en aut\u00e9nticos arteles. El predominio que esta forma tiene en Rusia prueba, naturalmente, que en el pueblo ruso alienta una acusada tendencia a la asociaci\u00f3n, pero no demuestra, ni mucho menos, que este pueblo pueda saltar, ayudado por esta tendencia, del artel a la sociedad socialista. Para este salto se precisar\u00eda ante todo que el propio artel fuera capaz de desarrollarse, que se desprendiese de su forma primitiva -en la cual (&#8230;) es m\u00e1s beneficioso para el capital que para los obreros- y que se elevase, <i>por lo menos<\/i>, al nivel de las asociaciones cooperativas de Europa Occidental\u201d (pp. 76-77)<\/p>\n<p>Contradicci\u00f3n con Marx: a) en la estimaci\u00f3n del artel; b) en la valoraci\u00f3n de instituciones de las instituciones de la econom\u00eda capitalista adelantada, como las cooperativas; c) razonamiento por demostraci\u00f3n, en vez de por posibilidad. Es interesante que este texto, de 1875, se debe confrontar con Marx 1877. Y el post-scriptum de 1894 con Marx 1881.<\/p>\n<p>3. Imprescindibilidad de la revoluci\u00f3n europea para la obschchina (p. 80). Versi\u00f3n m\u00e1s euroc\u00e9ntrica de la tesis conjunta con Marx de 1882.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B. Engels, Post-scriptum de 1894 a \u201cAcerca de la cuesti\u00f3n social en Rusia\u201d.<\/u><\/p>\n<p>1. La tesis \u00abortodoxa\u00bb, incluso con acentuaci\u00f3n del eurocentrismo:<\/p>\n<p>\u201cSi es que se puede, en general, plantear la cuesti\u00f3n de saber si a la comunidad rusa le espera un destino mejor*, la causa de ello no radica en ella misma, sino \u00fanicamente en que en un pa\u00eds europeo ha conservado cierta fuerza vital hasta una \u00e9poca en la que en la Europa Occidental la producci\u00f3n mercantil y su forma \u00faltima y superior -la producci\u00f3n capitalista- ha entrado en contradicci\u00f3n con las fuerzas productivas creadas por ella misma, una \u00e9poca en que resulta incapaz ya de dirigirlas y perece a consecuencia de dichas contradicciones internas y los conflictos de clase condicionados por estas \u00faltimas. Ya s\u00f3lo eso prueba que la iniciativa de semejante transformaci\u00f3n de la comunidad rusa \u00fanicamente puede partir del proletariado industrial de Occidente, y no de la comunidad misma\u201d (pp. 87-88)<\/p>\n<p>(*) Cuesti\u00f3n que Marx no s\u00f3lo planteaba, sino que resolv\u00eda afirmativamente<\/p>\n<p>Esa es la versi\u00f3n ortodoxa hecha coherente de las respuestas de heterodoxo y oscuro Marx inconsecuente. Muy lejos de Marx.<\/p>\n<p>2. Reafirmaci\u00f3n de la filosof\u00eda de la historia1:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) es hist\u00f3ricamente imposible que una sociedad que se halla en un grado de desarrollo econ\u00f3mico inferior tenga que resolver problemas y conflictos que surgen y pueden surgir s\u00f3lo en una sociedad que se halla en un grado de desarrollo mucho m\u00e1s alto\u201d (p. 89).<\/p>\n<p>Recuperaci\u00f3n contra el Marx viejo del Marx cl\u00e1sico y el fatalismo del modelo filos\u00f3fico-hist\u00f3rico o dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>10. OME(Obras de Marx y Engels)<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n dirigi\u00f3 la edici\u00f3n de las obras de Marx y Engels que iban a ser publicadas por Cr\u00edtica. Se editaron finalmente s\u00f3lo algunos vol\u00famenes. Entre ellos, su traducci\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> (OME 35) y de los libros I y II de <i>El Capital<\/i> (OME 40,41 y 42). Sacrist\u00e1n dej\u00f3 traducida la mitad del libro III.<\/p>\n<p>El siguiente texto, seguramente escrito en 1976, es el escrito de presentaci\u00f3n de este proyecto.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>OME<\/i> (Obras de Karl Marx y Friedrich Engels) va a ser la primera edici\u00f3n general de las obras de ambos autores en lengua castellana. Se ha decidido no llamar a la edici\u00f3n \u201cObras completas\u201d porque el criterio con el que establecer hasta qu\u00e9 punto es completa una edici\u00f3n de las obras de Marx y Engels no se puede fijar todav\u00eda de un modo estricto desde el punto de vista filol\u00f3gico. Est\u00e1n en curso los trabajos de una edici\u00f3n internacional completa, cr\u00edtica y pol\u00edglota de esas obras, con un criterio inequ\u00edvoco de completud, el que consiste en editar absolutamente todo trozo de papel escrito por Marx o Engels: KARL MARX, FRIEDRICH ENGELS, <i>Gesamtausgabe (MEGA<\/i>), edici\u00f3n del Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Socialista Unificado de Alemania, Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1972 y siguientes. Pero la edici\u00f3n de esta \u201cNueva MEGA\u201d cubrir\u00e1 con sus 100 vol\u00famenes previstos, varias d\u00e9cadas. Tiene, adem\u00e1s, una intenci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica poco realizable en una traducci\u00f3n.<b> <\/b><i>OME<\/i>, que se beneficiar\u00e1 de los resultados editoriales del equipo de la Nueva MEGA, entiende por obras de Marx y Engels, sin que la menci\u00f3n \u201ccompletas\u201d se imprima en sus vol\u00famenes, la edici\u00f3n general m\u00e1s completa hoy existente, publicada por los mismos institutos que ahora trabajan en la Nueva MEGA: KARL MARX -FRIEDRICH ENGELS,<i>Werke,<\/i> Berl\u00edn, Dietz Verlag, 1961-1968, 39 vol\u00famenes m\u00e1s dos vol\u00famenes complementarios y otro de \u00edndices. <i>OME<\/i> incluir\u00e1 tambi\u00e9n textos no publicados en esa edici\u00f3n -que se mencionar\u00e1 mediante la sigla <i>MEW<\/i>-, pero que est\u00e9n ya disponibles o se hagan disponibles mientras procede la edici\u00f3n de <i>OME<\/i>.<\/p>\n<p>Para describir el fondo b\u00e1sico del que parte <i>OME<\/i> se puede tener en cuenta la estimaci\u00f3n por el equipo editorial de la <i>Nueva MEGA<\/i> de lo que abarca la edici\u00f3n <i>MEW:<\/i> \u201cLa particular importancia de esta edici\u00f3n consiste en que ha hecho accesibles casi dos terceras partes de los escritos de los fundadores del marxismo \u00abKARL MARX, FRIEDRICH ENGELS, <i>Gesamtausgabe<\/i> (MEGA)<i>, Probeband, <\/i>p\u00e1g. 9). A lo que hay que a\u00f1adir que el otro tercio, el que la Nueva MEGA sacar\u00e1 por primera a la luz, se compone de textos bastante menos considerables. Los editores de la Nueva MEGA escriben al respecto lo siguiente en su presentaci\u00f3n del tomo de muestra: \u201cA las obras, art\u00edculos y cartas ya componen la segunda edici\u00f3n rusa de las obras y la edici\u00f3n alemana basada en ella se a\u00f1adir\u00e1 trabajos y cartas menores o descubiertos desde entonces. Pero ante todo se publicar\u00e1 tambi\u00e9n todos los manuscritos, proyectos, extractos, anotaciones marginales en libros, etc. Adem\u00e1s, aparte de<b> <\/b>las cartas de Marx y Engels, se recoger\u00e1 tambi\u00e9n todas las cartas de terceras personas dirigidas a ellos o intercambiadas entre s\u00ed. S\u00f3lo estos nuevos materiales publicados llenar\u00e1 varias docenas de tomos\u201d. (<i>Obra citada, <\/i>p\u00e1g<i>. <\/i>11).<\/p>\n<p><i>OME<\/i> recoger\u00e1 los nuevos materiales que haga accesibles la Nueva MEGA en vol\u00famenes posteriores al 68 de su plan inicial. Nuestra editorial ha concertado con la editorial Dietz el acuerdo correspondiente. Asimismo se ha convenido por ambas editoriales una comunicaci\u00f3n habitual con objeto de recoger en<b> <\/b><i>OME<\/i><b> <\/b>las rectificaciones de descifrado y lectura que el renovado trabajo con todos los manuscritos de los autores permita a los editores de la <i>Nueva MEGA<\/i>.<\/p>\n<p>En cambio, no se considera tarea de <i>OME<\/i> reproducir el aparato cr\u00edtico que acompa\u00f1a a los textos de la Nueva MEGA. <i>OME<\/i> pretende ser una edici\u00f3n elemental de estudio y presentar todas las obras y escritos de Marx y Engels en el plazo m\u00e1s breve posible y en un conjunto esencialmente completo que termine con una circunstancia an\u00f3mala para tratarse de una lengua que se habla en m\u00e1s de un continente: la circunstancia de que las obras de Marx y Engels no se hayan editado nunca de un modo sistem\u00e1ticamente completo.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de la edici\u00f3n determina la anotaci\u00f3n de<i> OME<\/i>: las notas se proponen s\u00f3lo facilitar la informaci\u00f3n necesaria para asegurar la comprensi\u00f3n del pensamiento -las tesis, las argumentaciones, etc.- de los autores. No se proponen tareas de cr\u00edtica textual ni, sobre todo, de interpretaci\u00f3n doctrinal.<\/p>\n<p>El criterio general de composici\u00f3n de los vol\u00famenes es cronol\u00f3gico, aunque con la laxitud provocada por la diferencia entre fecha de redacci\u00f3n y fecha de aparici\u00f3n, y con ciertas excepciones que se ver\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Los vol\u00famenes de <i>OME<\/i> constan de una nota introductoria que declara el contenido del volumen y el texto original traducido; sigue a eso el texto del autor, o de los autores; luego un \u00edndice anal\u00edtico de conceptos y otro de nombres; luego, cuando el texto lo requiere o permite, la bibliograf\u00eda o literatura utilizada por los autores; por \u00faltimo, ap\u00e9ndices sobre cuestiones varias (por ejemplo: equivalencias de unidades).<\/p>\n<p>El criterio editorial para la traducci\u00f3n de<i> OME<\/i> consiste en traducir a un castellano lo m\u00e1s pr\u00f3ximo posible de la lengua com\u00fan, evitando germanismos, anglicismos, etc., as\u00ed como neologismos de ra\u00edces griegas o, en general, no latinas; pero sin dejar por eso de tecnificar los conceptos caracter\u00edsticos de los autores traducidos. El equipo de traductores de<i> OME<\/i> comparte un\u00e1nimemente esos principios. En cambio, la adopci\u00f3n de un l\u00e9xico \u00fanico en todos sus elementos y de criterios uniformes de gusto ling\u00fc\u00edstico habr\u00eda exigido de la direcci\u00f3n editorial una normativa inflexible de la bondad de cuyos efectos pareci\u00f3 razonable dudar. Por eso, aunque toda traducci\u00f3n ha sido discutida en la direcci\u00f3n editorial y \u00e9sta asume la responsabilidad por la fidelidad a los textos originales, sin embargo, cada traductor es responsable de las peculiaridades l\u00e9xicas y estil\u00edsticas de los textos que firma.<\/p>\n<p>Las notas de Marx y Engels se numeran como en la edici\u00f3n base (MEW) y sus textos aparecen a pie de p\u00e1gina. Las notas de los traductores se numeran correlativamente a lo largo de cada volumen -pero anteponiendo a la cifra un asterisco- y tambi\u00e9n se presentan a pie de p\u00e1gina, aunque separadas de las de los autores por un filete. Cuando <i>OME<\/i> reproduce total o parcialmente una nota u otro elemento editorial de <i>MEW<\/i> lo indica expl\u00edcitamente.<\/p>\n<p>Las inserciones del traductor -reducidas al m\u00ednimo- se ponen entre las grapas &lt; &gt;. Los corchetes [ ] se reservan para las inserciones que se recojan en <i>OME<\/i> de los editores alem\u00e1n o, en su caso, franc\u00e9s, ingl\u00e9s o italiano. Las llaves { } para las notas e inserciones de Engels en textos de Marx editados por \u00e9l. Los textos tachados por los autores en manuscritos editados y publicados en <i>OME<\/i> se ponen entre los signos &lt; &gt;. En algunos vol\u00famenes es posible disminuir las clases de signos utilizados con esos fines editoriales, pero entonces suele ocurrir que se usen en otras funciones. Siempre se indica expl\u00edcitamente esa circunstancia, cuando es el caso, en la nota previa editorial.<\/p>\n<p>La naturaleza de<i> OME<\/i> -una edici\u00f3n de estudio- no ha parecido compatible con introducciones doctrinales. Por otra parte, parece natural que la casa editorial recoja el trabajo cient\u00edfico-editorial de los traductores en el marco de<b> <\/b><i>OME<\/i> misma. Por eso, cuando en el curso de su trabajo de traducci\u00f3n alg\u00fan miembro del equipo de <i>OME<\/i> redacta alg\u00fan texto interpretativo, o cr\u00edtico, o erudito, etc., relacionado con las obras de Marx y Engels, puede proponer la publicaci\u00f3n de su escrito en<b> <\/b>una colecci\u00f3n de cuadernos titulada \u201cOME &#8211; HOJAS DE TRABAJO\u201d. La decisi\u00f3n acerca de si un texto propuesto se publica o no en esa colecci\u00f3n compete al colectivo de todos los miembros del equipo.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed, por \u00faltimo, los t\u00edtulos de los 68 vol\u00famenes inicialmente previstos en <i>OME<\/i>:<\/p>\n<p>1. Karl Marx, Diferencia entre la filosof\u00eda natural democr\u00edtea y la epic\u00farea. Otros escritos de 1835-1841.<\/p>\n<p>2. Friedrich Engels, \u201cAnti-Schelling\u201d. Otros escritos de 1833-1841.<\/p>\n<p>3. Karl Marx, Cr\u00edticas sobre la libertad de prensa y el robo de le\u00f1a. Otros escritos de 1842-1843.<\/p>\n<p>4. Friedrich Engels, Esbozo de una cr\u00edtica de la econom\u00eda nacional. Otros escritos de 1842-1845.<\/p>\n<p>5. Karl Marx, Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844 y escritos de los Anales franco-alemanes.<\/p>\n<p>6. Friedrich Engels, La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra. Karl Marx, Friedrich Engels, La Sagrada Familia. Otros escritos de 1845-1846.<\/p>\n<p>7. Karl Marx, Friedrich Engels, La Ideolog\u00eda Alemana. Otros escritos de 1845-1846.<\/p>\n<p>8. Karl Marx, Miseria de la filosof\u00eda. Karl Marx, Friedrich Engels, Otros escritos de 1846-1847.<\/p>\n<p>9. Karl Marx, Friedrich Engels, Manifiesto del Partido comunista. Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (I). 1847-junio de 1848.<\/p>\n<p>10. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (II) julio-noviembre de 1848.<\/p>\n<p>11. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la Nueva Gaceta Renana (III). Noviembre de 1848-abril de 1849.<\/p>\n<p>12. Karl Marx, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de abril 1848-febrero de 1850.<\/p>\n<p>13. Friedrich Engels, Revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Alemania. Karl Marx, Friedrich Engels, Escritos de marzo de 1850-junio de 1851.<\/p>\n<p>14. Karl Marx, El 18 de Brumario de Louis-Napoleon. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1851-1853.<\/p>\n<p>15. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Abril-Octubre de 1853.<\/p>\n<p>16. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Octubre de 1853-junio de 1854. Karl Marx, Lord Palmerston,<\/p>\n<p>17. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Junio-diciembre de 1854. Karl Marx, Espa\u00f1a revolucionaria.<\/p>\n<p>18. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Enero-julio de 1855.<\/p>\n<p>19. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Julio de 1855-diciembre de 1856. Friedrich Engels, Los ej\u00e9rcitos de Europa.<\/p>\n<p>20. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1857-1858.<\/p>\n<p>21. Karl Marx, L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse), I.<\/p>\n<p>22. Karl Marx, L\u00edneas fundamentales de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse), II.<\/p>\n<p>23. Karl Marx, Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Enero-agosto de 1859.<\/p>\n<p>24. Karl Marx, Herr Vogt. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo. Agosto-diciembre de 1859.<\/p>\n<p>25. Karl Marx, Friedrich Engels, Art\u00edculos de la New American Cyclopaedia (1857-1860).<\/p>\n<p>26. Friedrich Engels, Historia del ca\u00f1\u00f3n rayado. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1860.<\/p>\n<p>27. Karl Marx, Friedrich Engels, Periodismo 1861-1864.<\/p>\n<p>28. Karl Marx, Salario, precio y beneficio. Friedrich Engels sobre el Libro I de El Capital.<\/p>\n<p>La I Internacional hasta 1868.<\/p>\n<p>29. Karl Marx, Friedrich Engels, Escritos sobre la cuesti\u00f3n irlandesa. La I Internacional 1868-1870.<\/p>\n<p>30. Friedrich Engels, Sobre la guerra franco-prusiana. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta la Comuna de Par\u00eds (marzo de 1971).<\/p>\n<p>31. Karl Marx, La guerra civil en Francia. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta febrero de 1872.<\/p>\n<p>32. Friedrich Engels, Sobre el problema de la vivienda. Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales de la I Internacional hasta junio de 1873.<\/p>\n<p>33. Karl Marx, Friedrich Engels, Un complot contra la Internacional. Otros escritos de 1873-1874.<\/p>\n<p>34. Karl Marx, Cr\u00edtica del programa de Gotha. Friedrich Engels, El desarrollo del socialismo de la utop\u00eda a la ciencia. Karl Marx, Friedrich Engels, Otros escritos hasta la muerte de Marx.<\/p>\n<p>35. Friedrich Engels, La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring. (\u201cAnti-D\u00fchring\u201d).<\/p>\n<p>36. Friedrich Engels, Dial\u00e9ctica de la naturaleza.<\/p>\n<p>37. Friedrich Engels, El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado. Otros escritos de 1883-1889.<\/p>\n<p>38. Friedrich Engels, Cr\u00edtica del Programa de Erfurt. Otros escritos de 1890-1892.<\/p>\n<p>39. Friedrich Engels, Sobre el cristianismo primitivo. \u00daltimos escritos. (1893-1895).<\/p>\n<p>40. Karl Marx, El Capital, libro I, 1.<\/p>\n<p>41. Karl Marx, El Capital, libro I, 2.<\/p>\n<p>42. Karl Marx, El Capital, libro II.<\/p>\n<p>43. Karl Marx, El Capital, libro III, 1.<\/p>\n<p>44. Karl Marx, El Capital, libro III, 2.<\/p>\n<p>45-48. Karl Marx, Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>49. Correspondencia entre Marx y Engels. 1844-1851.<\/p>\n<p>50. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros hasta 1851.<\/p>\n<p>51. Correspondencia entre Marx y Engels. 1852-1855.<\/p>\n<p>52. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1852-1859.<\/p>\n<p>53. Correspondencia entre Marx y Engels. 1856-1859.<\/p>\n<p>54. Correspondencia entre Marx y Engels. 1860-1864.<\/p>\n<p>55. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1860-1867.<\/p>\n<p>56. Correspondencia entre Marx y Engels. 1864-1867.<\/p>\n<p>57. Correspondencia entre Marx y Engels. 1868-julio de 1870.<\/p>\n<p>58. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1868-1871.<\/p>\n<p>59. Correspondencia entre Marx y Engels. julio de 1870-marzo de 1883.<\/p>\n<p>60. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1872-1874.<\/p>\n<p>61. Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1875-1880.<\/p>\n<p>62. Karl Marx, Friedrich Engels, Cartas a terceros. 1881-mayo de 1883.<\/p>\n<p>63. Friedrich Engels, Correspondencia. Abril de 1883-1885.<\/p>\n<p>64. Friedrich Engels, Correspondencia. 1886-1888.<\/p>\n<p>65. Friedrich Engels, Correspondencia.1889-1890.<\/p>\n<p>66. Friedrich Engels, Correspondencia.1891-julio de 1892.<\/p>\n<p>67. Friedrich Engels, Correspondencia. Agosto de 1892-1893.<\/p>\n<p>68. Friedrich Engels, Correspondencia. 1894-1895.<\/p>\n<p>sin numerar \u00cdndices y claves de la colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La distribuci\u00f3n de los vol\u00famenes, aunque obedece a un gen\u00e9rico criterio cronol\u00f3gico (con la excepci\u00f3n tradicional de <i>El Capital<\/i>), responde a necesidades t\u00e9cnico-editoriales y de comercializaci\u00f3n y distribuci\u00f3n del grupo editorial Grijalbo, al que el equipo de edici\u00f3n de<i> OME<\/i> expresa aqu\u00ed su reconocimiento del esfuerzo que ha emprendido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Nota editorial sobre <i>OME<\/i>. Edici\u00f3n dirigida por Manuel Sacrist\u00e1n. Cr\u00edtica. Grupo editorial Grijalbo, pp. 3-8.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Creo, sin total seguridad, que fueron publicados \u00fanicamente los vol\u00famenes 9, 21, 22, 35, 36, 40, 41, 42, 45, 46, 47 y 48.<\/p>\n<p>En una carta de Sacrist\u00e1n dirigida a Josep Fontana, con fecha 18 de mayo de 1980, hay una breve referencia a las <i>OME<\/i> y al equipo editor de la nueva Mega:<\/p>\n<p>\u201cQuerido Josep,<\/p>\n<p>probablemente sabes que el equipo editor de la Nueva Mega en la RDA nos es de mucha ayuda en la edici\u00f3n de <i>OME<\/i>, porque nos facilita (gratuitamente, al menos hasta ahora) fotocopias de los textos no alemanes de Marx y Engels. La verdad es que eso es lo que hace posible que, con los escas\u00edsimos medios de Cr\u00edtica, <i>OME<\/i> sea una edici\u00f3n decente, sin versiones indirectas.<\/p>\n<p>Pues bien, esas personas nos han pedido ahora, a su vez, que les ayudemos en la localizaci\u00f3n y\/o obtenci\u00f3n de documentos espa\u00f1oles interesantes para la edici\u00f3n de la Nueva Mega. Te adjunto fotocopia de una traducci\u00f3n de la carta que nos mandaron. \u00bfPuedes colaborar en el asunto? Si no puedes, \u00bfpuedes indicarme personas que, por su frecuentaci\u00f3n de archivos barceloneses y madrile\u00f1os, sean indicadas para este trabajo (con remuneraci\u00f3n)?<\/p>\n<p>Salgo para N\u00e1poles el pr\u00f3ximo s\u00e1bado 24 de mayo, pero estar\u00e9 de vuelta el 10 de junio. Te llamar\u00e9 entonces.<\/p>\n<p>Un abrazo, Manolo\u201c<\/p>\n<p>Por otra parte, estas observaciones sobre el \u201cVorwort [Pr\u00f3logo] zur Gesamtausgabe\u201d, de la carpeta \u201cOME\u201d de Reserva de la UB, en torno a la edici\u00f3n de la nueva Mega [Karl Marx, Friedrich Engels, Gesamtausgabe (MEGA). Erste Abteilung Werke. Artikel. Entw\u00fcrfe. Band I. Karl Marx, Werke. Artikel Literarische Versuche bis Marz 1843], base de la edici\u00f3n castellana de las obras de Marx y Engels (OME).<\/p>\n<p>1. En el primer apartado realizan una haza\u00f1a que incluso en ellos resulta incre\u00edble: poner la NM [la nueva Mega] al servicio de consignas, en este caso, la glorificaci\u00f3n de la URSS en la pugna presente con los PC de occidente: (el marxismo) \u201cilumina, en las condiciones del victorioso socialismo <u>real<\/u>, las v\u00edas de desarrollo de la sociedad, constituye el fundamento te\u00f3rico e ideol\u00f3gico de la pol\u00edtica interior y exterior de los partidos comunistas y obreros de los estados de la comunidad socialista\u201d (I.1, 26\u00ba).<\/p>\n<p>2. En el mismo sentido condenan en la p\u00e1gina siguiente \u201cla falsa tesis del \u201cpluralismo\u201d del marxismo\u201d (I.1., 27\u00ba).<\/p>\n<p>3. En el mismo contexto hacen una declaraci\u00f3n de lo que es el \u201cn\u00facleo revolucionario\u201d del marxismo&#8230;(I. 1, 27\u00ba28\u00ba) [Desde \u201cEsos diversos intentos de los ide\u00f3logos burgueses no tienen m\u00e1s finalidad&#8230;\u201d hasta \u201c(..) la necesaria victoria del comunismo\u201d].<\/p>\n<p>4. Al final de la primera secci\u00f3n parecen intentar una conexi\u00f3n entre todo eso y la tarea editorial: \u201cLos editores se inspiran metodol\u00f3gicamente en las indicaciones de Lenin sobre el origen, la formaci\u00f3n y las principales etapas del desarrollo del marxismo.\u201d (I\/1, 28\u00ba).<\/p>\n<p>5. La segunda secci\u00f3n da una historia de las ediciones del opus de M-E: 1. El intento de antolog\u00eda de Marx de 1848-1849. 2. El intento de edici\u00f3n completa por el viejo Engels. 3. La empresa de Eleanor Marx-Aveling a finales de siglo. 4. Trabajados editoriales de la SPD y Mehring. 5. Los trabajos del Instituto Marx-Engels (-Lenin) a partir de 1921. 6. La primera edici\u00f3n de las obras en ruso (1928-1941, 33 vols). 7. MEGA (1927-1935, 7 vols, 4 vols, 1 vol: 1939-1941 Grundrisse). 8. Trabajos del Marx-Engels-Archiv, desde 1924. 9. La segunda edici\u00f3n rusa de las Obras (1955-1966, 39 vols en 42 tomos). 10. MEW (-1968,30 vols en 41 tomos, m\u00e1s el Erg\u00e4nzungsband). 11. Complementos a 9-10. 12. Ediciones inglesa e italiana sobre MEW. En curso.<\/p>\n<p>6. La tercera secci\u00f3n da los principios editoriales de MEGA: principio de completud, principio de la lengua original, principio gen\u00e9tico y cronol\u00f3gico, principio de la cr\u00edtica textual (edici\u00f3n cr\u00edtica).<\/p>\n<p>7. Unos 100 vols. La secci\u00f3n cuarta de pr\u00f3logo comenta la primera secci\u00f3n de MEGA. La secci\u00f3n quinta del pr\u00f3logo comenta la secci\u00f3n segunda de MEGA. La secci\u00f3n VI del pr\u00f3logo comenta la tercera secci\u00f3n de MEGA. La secci\u00f3n VII del pr\u00f3logo comenta la secci\u00f3n cuarta de MEGA. La secci\u00f3n VIII indica caracter\u00edsticas editoriales de MEGA: a) modo de corregir, b) medidas para facilitar la legibilidad, y su indicaci\u00f3n (I\/1, 47\u00ba). La secci\u00f3n IX est\u00e1 dedicada al aparato cient\u00edfico de MEGA. a) Exposici\u00f3n de la historia gen\u00e9tica del texto; b) Lista de variantes. b.1. Lista de correcciones. c) Comentarios; d) En su caso, lista de manuscritos perdidos de la \u00e9poca; e) \u00cdndices.<\/p>\n<p>Finalmente, estas breves anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre el pr\u00f3logo de los editores al volumen 19 de esta edici\u00f3n de las obras de Marx y Engels:<\/p>\n<p>1. Ya esta presentaci\u00f3n es una manera de quitar importancia al asunto: el estudio de Marx se deber\u00eda s\u00f3lo -eso es lo que se sugiere- a que tiene que tratar los problemas de la renta de la tierra, y no a revisiones de su anterior pensamiento.<\/p>\n<p>2. Engels ha empezado esa lectura, cosa muy natural: \u00e9l cree estar editando un pensamiento acabado: esto es lo mejor de la cr\u00edtica de Rubel a Engels.<\/p>\n<p>3. El vicio fundamental es dar por clara y segura la doctrina de Marx al respecto. Luego, el pasar por alto la cuesti\u00f3n del estatuto de esa teor\u00eda que no es \u201cclave\u201d. Luego el pasar por alto la recusaci\u00f3n de la filosof\u00eda de la historia. Por \u00faltimo, ocultar la oposici\u00f3n de todo eso a la vulgata marxista.<\/p>\n<p>4. \u201cSeg\u00fan opini\u00f3n de Marx, s\u00f3lo la revoluci\u00f3n popular rusa, apoyada por una revoluci\u00f3n proletaria en la Europa Occidental, pod\u00eda eliminar las \u201cinfluencias destructoras\u201d que irrump\u00edan por todos lados contra la comunidad aldeana rusa. La v\u00eda pr\u00e1ctica revolucionaria en la URSS y en el campo socialista ha confirmado plenamente la importancia te\u00f3rica y la gran actualidad de la tesis marxista, contenida en los dos documentos citados, de la posibilidad de que algunos pueblos, en determinadas condiciones hist\u00f3ricas, pueden evitar el camino de desarrollo capitalista\u201d.<\/p>\n<p>Esta grotesca interpretaci\u00f3n tiene el defecto de la inconsecuencia con su propia lectura de la tesis de Marx, pues en el caso de la URSS falt\u00f3 la revoluci\u00f3n proletaria en Occidente.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>11. Puntualizaciones.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A. A la herencia hegeliana se debe una curiosa debilidad de Marx para sucumbir al encanto de la pseudociencia, como se aprecia en su injustificado entusiasmo por el astr\u00f3nomo desorientado Daniel Kirkwood, o su juicio favorable al evolucionismo arbitrario de P. Tr\u00e9maux. (Por cierto que, contra un prejuicio muy extendido, es Engels el que corrige juiciosamente las fantasiosas salidas cientificistas y pseudocient\u00edficas de Marx, evitando que dejen poso en la investigaci\u00f3n capital de \u00e9ste.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B. Es verdad que puede hacerse remontar a Engels uno de los peores rasgos de la tradici\u00f3n marxista, el que consiste, seg\u00fan una eufem\u00edstica expresi\u00f3n de Roger Garaudy, en \u201canticiparse\u201c a los resultados de la ciencia. Pero eso es verdad s\u00f3lo parcialmente. Engels, que repetidamente manifiesta en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>la principal virtud del intelectual, la modestia, no puede considerarse responsable de que cierta inveterada beater\u00eda insista en considerar su modesto manual divulgador como \u201cuna enciclopedia del marxismo\u201d. La causa principal de ese efecto paralizador del pensamiento cient\u00edfico positivo no es la limitaci\u00f3n hegeliana de Engels, sino determinadas circunstancias dif\u00edcilmente evitables, e inevitables en el pasado, de la relaci\u00f3n del movimiento obrero con sus cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C. (Hasta despu\u00e9s de muerto Marx no empezar\u00e1 a sospechar Engels, cuando contesta a preocupaciones de Kautsky, que a lo mejor Malthus ten\u00eda un poco de raz\u00f3n; y s\u00f3lo entonces deja de confiar en la dial\u00e9ctica de las leyes hist\u00f3ricas y se pone a investigar y argumentar por qu\u00e9 el problema demogr\u00e1fico, \u201csi se presenta\u201d, ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil de resolver en el socialismo que en el capitalismo).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D. Todos esos intereses de Marx componen un cuadro de cr\u00edtica pol\u00edtico-ecol\u00f3gica; y cuando los desarrollos de ese tipo no eran descriptivos o anal\u00edticos, sino que se presentaban como tesis, eran todav\u00eda m\u00e1s radicales. Por ejemplo, tanto Marx como Engels han considerado cosa obvia que en una sociedad socialista las grandes ciudades tienen que ser abolidas. Aqu\u00ed se empieza a tropezar, dicho sea de paso, con tesis de los cl\u00e1sicos que la vulgata marxista, tan contaminada de progresismo burgu\u00e9s, considerar\u00eda no marxistas. El marxismo vulgar se resistir\u00e1 a creer que sus cl\u00e1sicos han dicho que las grandes ciudades tienen que ser destruidas, esas grandes ciudades que son el h\u00e1bitat corriente del proletariado industrial; pero la tesis est\u00e1, y no en un texto oscuro y abstruso que solo est\u00e9 alcance de los eruditos, sino en el escrito m\u00e1s facil\u00f3n y divulgador que han escrito Marx y Engels, en el <i>Anti-D\u00fchring:<\/i> \u00abCiertamente -escribe Engels, sin duda de acuerdo con Marx, que ha colaborado en el libro- la civilizaci\u00f3n nos ha dejado con las grandes ciudades una herencia que costar\u00e1 mucho tiempo y trabajo eliminar; pero las grandes ciudades tienen que ser eliminadas, y lo ser\u00e1n, aunque se trate de un progreso lento\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11. A. \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d (1978), <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, pp. 347. 11. B. \u201cLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d, (1964), <i>Ibidem<\/i>, pp. 45-46. 11.C. \u201c\u00bfQu\u00e9 Marx se leer\u00e1 en el siglo XXI?\u201d (1983), <i> PEYPA<\/i>, op. cit, p. 128. 11. D. . \u201cAlgunos atisbos pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos de Marx\u201d (1983), Ibidem, p. 144.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>12. La cuesti\u00f3n del \u201cengelsismo\u201d<\/u><\/p>\n<p>La visible inmadurez de la exposici\u00f3n de la dial\u00e9ctica marxista en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>y en la <i>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza<\/i>, el hecho de que Hegel no sea s\u00f3lo inspirador del pensamiento dial\u00e9ctico de Engels, sino, a veces, idealista dominador del mismo, y la circunstancia de que, como consecuencia de ello, Engels asuma algunas actitudes metodol\u00f3gicamente regresivas y paralizadoras de la ciencia (el ejemplo visto del c\u00e1lculo infinitesimal no es el \u00fanico), son la base de un difuso estado de \u00e1nimo contrario a la obra de Engels. Ese estado de \u00e1nimo se encuentra sobre todo entre existencialistas y neopositivistas interesados por el marxismo, y tambi\u00e9n entre marxistas interesados por el existencialismo o el neopositivismo*.<\/p>\n<p>Es verdad que puede hacerse remontar a Engels uno de los perores rasgos de la tradici\u00f3n marxista, el que consiste seg\u00fan una eufem\u00edstica expresi\u00f3n de Roger Garaudy, en \u201canticiparse\u201d a los resultados de la ciencia<a href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a>. Pero eso es verdad s\u00f3lo parcialmente. Engels, que repetidamente manifiesta en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> la principal virtud del intelectual, la modestia, no puede considerarse responsable de que cierta inveterada beater\u00eda insista en considerar su modesto manual divulgador como \u201cuna enciclopedia del marxismo\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a>. La causa principal de ese efecto paralizador del pensamiento cient\u00edfico positivo<a href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a> no es la limitaci\u00f3n hegeliana de Engels, sino determinadas circunstancias dif\u00edcilmente evitables, e inevitables en el pasado, de la relaci\u00f3n del movimiento obrero con sus cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>[\u2026] Ahora bien: el camino marxista que lleva a ese objetivo no pasa por la recusaci\u00f3n de Engels. La tesis -antigua, pero hoy revitalizada sobre todo por el existencialismo franc\u00e9s- de que hay que liberar al marxismo de un \u201cengelsismo\u201d naturalista e ingenuo adjetivamente sobrea\u00f1adido a la \u201csabidur\u00eda\u201d social o humanista de Marx, empieza por ser hist\u00f3ricamente falsa. La inmadurez del pensamiento dial\u00e9ctico de Engels, al menos en lo que hace referencia a la relaci\u00f3n entre concepci\u00f3n comunista del mundo y ciencia positiva de la naturaleza, se encuentra sin duda tambi\u00e9n en Marx. Cierto que en menor medida en la obra de Marx. Pero eso se debe principalmente a la \u201cdivisi\u00f3n del trabajo\u201d que gobernaba la actuaci\u00f3n de los dos fundadores del marxismo, seg\u00fan indica el propio Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>. Por esa divisi\u00f3n del trabajo, Marx no se ha visto en la necesidad de dar versiones generales, compendiadas y divulgadoras, de su pensamiento (la \u00fanica vez que lo ha hecho, en <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>, ha entregado, es cierto, el manuscrito a la \u201croedora cr\u00edtica de las ratas\u201d) y as\u00ed ha podido concentrarse en la elaboraci\u00f3n del material f\u00e1ctico (<i>El Capital<\/i>) y en el \u201can\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u201d (sus art\u00edculos y estudios hist\u00f3ricos). Es verdad que hay que buscar la esencia del marxismo m\u00e1s en ese inmenso esfuerzo de Marx por entender lo concreto que en las prematuras exposiciones generales de Engels. Pero si Marx hubiera tenido que escribir \u00e9stas, habr\u00eda ca\u00eddo seguramente en los mismos inevitables sometimientos a Hegel, por la necesidad de aferrarse al \u201cmaterial intelectual\u201d disponible para expresar una primera toma de consciencia de las propias motivaciones intelectuales. En todo caso, Marx ha supervisado el trabajo de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring.<\/i> De ello da testimonio Engels en el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n del libro: \u201cComo el punto de vista aqu\u00ed desarrollado ha sido en su m\u00e1xima parte fundado y desarrollado por Marx, en su m\u00ednima parte por m\u00ed, era obvio entre nosotros que esta exposici\u00f3n m\u00eda no pod\u00eda realizarse sin ponerse en su conocimiento. Le le\u00ed el manuscrito entero antes de llevarlo a la imprenta, y el d\u00e9cimo cap\u00edtulo de la secci\u00f3n sobre econom\u00eda (\u201cDe la <i>Historia cr\u00edtica<\/i>\u201d) ha sido escrito por Marx [&#8230;] Siempre fue costumbre nuestra ayudarnos rec\u00edprocamente en cuestiones cient\u00edficas especiales.\u201d Es incluso muy probable que la desorientada concepci\u00f3n del c\u00e1lculo infinitesimal que expone Engels en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>proceda de Marx. De Marx se conservan m\u00e1s de 1.000 folios con c\u00e1lculos y reflexiones matem\u00e1ticas que el Instituto sovi\u00e9tico no ha editado hasta ahora (probablemente con muy buen acuerdo).<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, la tesis de un \u201cengelsismo\u201d, naturalista e ingenuo siempre, e idealista a veces, con el que Marx no tendr\u00eda nada que ver, es por de pronto poco arg\u00fcible hist\u00f3ricamente. Pero, adem\u00e1s, no es nada marxista. Pues el marxismo es una concepci\u00f3n del mundo expl\u00edcita, y tiene por fuerza que contener tambi\u00e9n una visi\u00f3n de las relaciones del hombre con la naturaleza y, consiguientemente, de la naturaleza misma y de la ciencia que la estudia. Prescindir de explicitar ese aspecto de la concepci\u00f3n del mundo no es marxismo depurado, sino positivismo o existencialismo: positivismo, cuando la actitud se basa en el juicio de que no hay m\u00e1s posibilidad de pensamiento racional que la que consiste en recoger datos emp\u00edrico-sensibles, orden\u00e1ndolos a lo sumo, por econom\u00eda de pensamiento, en teor\u00edas; existencialismo, cuando el rehuir la tarea de explicitar la propia concepci\u00f3n de la naturaleza, cient\u00edficamente conocida a trav\u00e9s de las compartimentadas abstracciones de la ciencia, se basa en la idea de que las verdaderas relaciones del hombre con la naturaleza no tienen nada que ver con la ciencia, la fe en la cual habr\u00eda que destruir, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Sartre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>12. \u201cLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fahring\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, <i>op. cit<\/i>, pp. 45-49.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Anexo I: Rese\u00f1a de la edici\u00f3n catalana de: K. Marx, F. Engels, <i>Cartes sobre El Capital <\/i>(1967). <\/u><\/p>\n<p>[&#8230;] Yo creo que si se continuara con la l\u00ednea de cr\u00f3nica cr\u00edtica (con la profundizaci\u00f3n y la dedicaci\u00f3n hoy posibles) se llegar\u00eda a lo que NH [Nous Horitzons] deber\u00eda hacer: tratar prioritariamente la nueva problem\u00e1tica ante la que se encuentra el proyecto revolucionario de matriz marxista. Desde las nuevas manifestaciones de crisis econ\u00f3mica, al lado de los fen\u00f3menos c\u00edclicos y m\u00e1s all\u00e1 de ellos, hasta las decisivas cuestiones ecol\u00f3gicas, con la nueva acentuaci\u00f3n que imponen a los esquemas dial\u00e9cticos marxistas, pasando por los hechos ideol\u00f3gicos nuevos, todo se manifiesta ya en la vida de cada d\u00eda, aunque parezca sustraerse a la curiosa miop\u00eda politiquera de numerosos l\u00edderes de todas las clases sociales de nuestra sociedad. NH debe dejar a otros \u00f3rganos la \u201calta pol\u00edtica\u201d y las supuestas \u201curgencias t\u00e1cticas\u201d y la consolidaci\u00f3n de toda esta ambig\u00fcedad en que vivimos. Debe atender a los problemas decisivos para la reflexi\u00f3n revolucionaria, y contribuir as\u00ed a que se resuelva afirmativamente la cuesti\u00f3n: \u00bfseguir\u00e1 habiendo en Catalu\u00f1a pensamiento revolucionario con realidad social, es decir, implantado en un partido obrero fuerte?<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n (1979), \u201cEntrevista con <i>Nous Horitzons<\/i>\u201d (<i>PM III<\/i>, pp. 280-283)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este comentario de <i>Cartes sobre El Capital <\/i>apareci\u00f3 en el n\u00famero de oto\u00f1o de 1967 de <i>Nous Horitzons <\/i>(pp.53-54) y estaba firmado como M.C.<\/p>\n<p><i>Nous Horitzons,<\/i> editada \u00edntegramente en catal\u00e1n, fue una revista de teor\u00eda pol\u00edtica, muy atenta a la dif\u00edcil realidad social del momento, impulsada por un viv\u00edsimo y no menos activo PSUC durante la dictadura del general golpista Franco. Si no ando muy errado, Sacrist\u00e1n la dirigi\u00f3 entre 1967 y 1970, y colabor\u00f3 asiduamente desde sus primeros n\u00fameros.<\/p>\n<p>Preguntado en 1979 por el papel desempe\u00f1ado por la revista<i> <\/i>en la lucha antifranquista, se manifest\u00f3 del modo siguiente: \u201c(&#8230;) Sobre la importancia de <i>Nous Horitzons <\/i>[<i>..<\/i>.] en el debate y la lucha ideol\u00f3gica de la Catalu\u00f1a de principios de los a\u00f1os 60, creo que no fue grande en s\u00ed misma, pero que respecto de la situaci\u00f3n de la \u00e9poca y del reducido ambiente que se pod\u00eda tomar en cuenta s\u00ed que vali\u00f3 la pena. Disc\u00falpeseme la siguiente trivialidad porque para aquellos a\u00f1os no lo era: ya la mera solidez f\u00edsica, por as\u00ed decirlo, de <i>Horitzons<\/i> daba aliento, en forma nada despreciable, a los militantes en<b> <\/b>particular y a los marxistas en general. El n\u00famero 2 (no cito el 1 porque alguien se me lo ha \u201cprestado\u201d irreparablemente y no puedo precisar sobre \u00e9l) tiene 88 p\u00e1ginas y lleva cubierta de cartulina a dos colores; es del primer trimestre de 1961. No menos interesante es el hecho que la gran mayor\u00eda de sus p\u00e1ginas est\u00e1 escrita en el interior, principalmente en Barcelona: ocho de los once art\u00edculos que presenta. Cosas as\u00ed eran en aquellos a\u00f1os todav\u00eda duros, una realidad muy prometedora. Seguramente contribuyeron a dar seguridad a los militantes, identidad al partido y confianza a otros marxistas (&#8230;) En cuanto a la calidad cient\u00edfica, no me parece que <i>Horitzons <\/i>y<i> Nous Horitzons<\/i> valieran gran cosa en aquellos a\u00f1os. Nuestro marxismo estaba todav\u00eda empapado de euforia por la victoria de la URSS sobre el nazismo, por la victoria de la revoluci\u00f3n china y, en aquellos mismos meses, de la cubana; y tambi\u00e9n por el derrumbamiento del viejo sistema colonialista. Esa euforia aliment\u00f3 un marxismo muy alegre (lo cual estaba muy bien) y asombrosamente confiado (lo cual estuvo muy mal, y visto desde hoy pone los pelos de punta). El principal valor ideol\u00f3gico de <i>Nous Horitzons<\/i> en aquella \u00e9poca fue, repito, su mera presencia. Su qu\u00e9 fue mejor que su c\u00f3mo.\u201d<\/p>\n<p>En esa misma entrevista, Sacrist\u00e1n recordaba que entre 1957 y 1959 o 1960 el comit\u00e9 de intelectuales del PSUC hab\u00eda sacado la que seguramente fue la primera revista marxista de cr\u00edtica cultural editada en la Catalunya del y bajo el franquismo:<i>Quaderns de cultura catalana<\/i>. Escrita e impresa en el \u201cinterior\u201d, se llegaron a publicar dos o tres n\u00fameros y constaba de m\u00e1s 20 p\u00e1ginas por n\u00famero. Josep Fontana jug\u00f3 un papel decisivo tanto en su confecci\u00f3n e impresi\u00f3n como en su distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sobre el uso e importancia para Sacrist\u00e1n de la correspondencia de Marx y Engels, estos puntos del esquema de su conferencia de 1983 sobre \u201cLos \u00faltimos a\u00f1os de Marx en su correspondencia\u201d:<\/p>\n<p>\u201c1.Voy a entender por \u00faltimos a\u00f1os de Marx los \u00faltimos 10: 1873-83.<\/p>\n<p>1.1. Principalmente porque en 1873 termina lo sustantivo de las luchas de la AIT<\/p>\n<p>1.11. Aunque \u00e9sta existi\u00f3 formalmente hasta julio 1876.<\/p>\n<p>2. Y voy a utilizar sus cartas.<\/p>\n<p>2.1. A pesar de la advertencia de Marx.<\/p>\n<p>2.2. Porque algunas de las principales novedades del pensamiento del viejo Marx se encuentran en cartas, m\u00e1s que en la <i>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/i> o en las<i> Glosas a Wagner<\/i>, textos que m\u00e1s bien ofrecen afinamientos del modelo macrodin\u00e1mico que procede de 1847 (<i>Mis\u00e8re<\/i> y <i>MC<\/i>).\u201d<\/p>\n<p>No me ha sido posible localizar el texto castellano de Sacrist\u00e1n, base del texto catal\u00e1n editado en<i> Nous Horitzons<\/i> con probable traducci\u00f3n de Francesc Vallverd\u00fa, por lo que el lector\/a tiene ante s\u00ed es la traducci\u00f3n de otra traducci\u00f3n, el eco lejano de un original.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Hay que celebrar que la empresa de editar los cl\u00e1sicos del marxismo contin\u00fae abri\u00e9ndose tenazmente un resquicio, por estrecho que sea, en la muralla, dos veces ya bautizada, de la censura franquista. Menos saludables son algunos rasgos de la manera como a menudo se hacen estas ediciones. Hemos visto editar y presentar a Gramsci con errores de tal calibre como los referentes a los datos de su vida, y ya no recordamos f\u00e1cilmente la cantidad de Marx traducido del franc\u00e9s (sin tratarse de la <i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i>, ni de otros textos franceses) o del ingl\u00e9s (y no eran los art\u00edculos de la <i>New York Daily Tribune<\/i>, ni declaraciones ni llamamientos ingleses) que nos han llegado a las manos1. En algunos de estos casos, el mensajero entre Marx y el traductor catal\u00e1n era, para acabarlo de arreglar, un antimarxista m\u00e1s o menos solvente y, sin ninguna duda, anticomunista m\u00e1s o menos fren\u00e9tico. En el caso del volumen que nos ocupa (K. Marx y F. Engels,<i> Cartes sobre \u201cEl Capital\u201d<\/i>, Barcelona, Edici\u00f3 de Materials, 1967, 335 p\u00e1ginas), falta este agravante: los editores catalanes de la correspondencia de Marx y Engels sobre <i>El Capital<\/i> se han beneficiado del notable trabajo de selecci\u00f3n y anotaci\u00f3n del <i>comunista<\/i> franc\u00e9s Gilbert Bad\u00eda, basado a su vez en el no menos considerable trabajo de desciframiento, selecci\u00f3n y edici\u00f3n, realizado por los <i>comunistas<\/i> alemanes de la editorial Dietz, una de las m\u00e1s antiguas editoriales <i>comunistas<\/i> del mundo.<\/p>\n<p>El lector se preguntar\u00e1 por qu\u00e9 hemos subrayado tres veces la palabra \u201ccomunista\u201d. He aqu\u00ed la explicaci\u00f3n: estos editores que utilizan por partida triple el trabajo editorial del Partido Comunista se permiten anteponer al texto de Marx y Engels (y a las valiosas notas de Bad\u00eda), una p\u00e1ginas del se\u00f1or Santi Soler, en las que se dice, como lo han hecho tantas otros publicistas reaccionarios, incluyendo fascistas, que en Francia \u201clas editoriales de filiaci\u00f3n comunista han evitado curiosamente la publicaci\u00f3n de ciertas obras del joven Marx (pr\u00e1cticamente todas)\u201d y que \u201cla edici\u00f3n de las obras completas de Marx-Engels en la URSS est\u00e1 todav\u00eda a medio hacer\u201d.<\/p>\n<p>Es cierto que uno est\u00e1 ya acostumbrado a estas cosas, y sabe que en la mayor\u00eda de los casos no se trata de ignorancia, sino de anticomunismo. Pero puesto que en esta cuestiones parece que es necesario tener m\u00e1s paciencia que un faquir, daremos una ayuda a la hipot\u00e9tica ignorancia inocente del se\u00f1or Santi Soler. Si quer\u00e9is tomar nota:<\/p>\n<p>a) Las \u00c9ditions Sociales de Par\u00eds tienen unas excelentes ediciones de casi todos los escritos juveniles de Marx. En especial, la edici\u00f3n de la principal obra juvenil de Marx (y de la que m\u00e1s se dice que los comunistas no editan), los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i>2 de 1844, a cargo de Bottigelli, es, en nuestra opini\u00f3n, la mejor que hay (en traducci\u00f3n). Y, no hay que decirlo, infinitamente superior a la que edit\u00f3 la anticomunista Landshut en la Kr\u00f6ners Taschenbuch-Ausgabe.<\/p>\n<p>b) El concepto de \u201cobras completas\u201d de Marx y Engels es muy dif\u00edcil de fijar, tanto que <i>ninguna edici\u00f3n<\/i> hecha por editoriales comunistas se ha decidido a\u00fan a usar esta denominaci\u00f3n. Hay, por ejemplo, miles de folios de Marx con extractos de sus lecturas, con c\u00e1lculos aritm\u00e9ticos o algebraicos sencillos de la \u00e9poca de preparaci\u00f3n de <i>El Capital,<\/i>3 con ejercicios de la \u00e9poca, en que profundiza en el c\u00e1lculo infinitesimal, etc. No todos estos papeles (de inter\u00e9s, cuando lo tienen, meramente erudito) han sido publicados. Pero todo trabajo un poco desarrollado de Marx y Engels que ha conseguido ser descifrado ha sido publicado diversas veces por las editoriales sovi\u00e9ticas y por las de otros partidos comunistas, incluidos los trabajos que ambos autores hab\u00edan querido dejar -seg\u00fan frase de Marx- \u201ca la roedora cr\u00edtica de las ratas\u201d (Por cierto, no otro que Gramsci sostuvo -y la opini\u00f3n es respetable- que editar borradores de Marx, como han hecho las editoriales sovi\u00e9ticas, era empresa discutible y tal vez injusta con la memoria del maestro). Hay, todav\u00eda, en el mercado europeo dos ediciones -que nosotros hemos manejado- completas en ese sentido (pero sin afirmarlo en el t\u00edtulo) de los textos originales (alemanes, franceses, ingleses). Recomendamos especialmente al se\u00f1or Santi Soler la edici\u00f3n (alemana) del Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del Partido Socialista Unificado de Alemania (que es un partido comunista, naturalmente), basada en la edici\u00f3n del Instituto an\u00e1logo del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (que, como su nombre, indica, etc). Esta es la ficha t\u00e9cnica:<\/p>\n<p>Karl Marx-Friedrich Engels,<i>Werke <\/i>[Obras]. 26 tomos en 29 vol\u00famenes, m\u00e1s tres vol\u00famenes complementarios. Berl\u00edn, Editorial Dietz. 1956 y siguientes.<\/p>\n<p>Las obras juveniles de Marx y Engels (\u00bfpor qu\u00e9 no recuerda el se\u00f1or Soler que tambi\u00e9n Engels fue joven?), se encuentran en el volumen I y en los tres vol\u00famenes complementarios, con un total de 2.000 p\u00e1ginas. El aspecto t\u00e9cnico de la edici\u00f3n nos gusta m\u00e1s que la rusa. Por eso la seleccionamos.<\/p>\n<p>c) Con esto la situaci\u00f3n de la edici\u00f3n Marx y Engels es mucho mejor que la de muchos cl\u00e1sicos5 de la filosof\u00eda y de la ciencia, por no hablar de otros cl\u00e1sicos no marxistas y no comunistas del pensamiento pol\u00edtico. Esto no quiere decir, sin embargo, que sea necesario descansar tranquilamente en la casa ya acabada. Las dos principales tareas que restan pendientes son:<\/p>\n<p>Primera: resolver definitivamente el desciframiento y, en general, el problema de la edici\u00f3n de numerosos pliegos y cuadernos, con o sin problemas doctrinales, sobre los que filol\u00f3gicamente todav\u00eda no se ha llegado a una clarificaci\u00f3n. En ese momento podremos disponer de una edici\u00f3n literalmente completa.<\/p>\n<p>Segunda: proceder a una edici\u00f3n diplom\u00e1tica de las obras, dando como irresolubles (como se ha hecho en la pr\u00e1ctica con los<i> Manuscritos<\/i> de 1844) los problemas de interpretaci\u00f3n que hoy todav\u00eda hay pendientes y a\u00f1adiendo los papeles en cuesti\u00f3n meramente en fotocopia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Notas SLA: <\/u><\/p>\n<p>(1) Hay alg\u00fan ejemplo que parece justificar la queja de Sacrist\u00e1n. As\u00ed, un paso de la carta de Marx a Engels de 10 de octubre de 1862 -\u201c(&#8230;) S\u00f3lo poniendo en el lugar de los conficting dogmas los conflicting facts y las contraposiciones reales que constituyen su trasfondo oculto es posible transformar la econom\u00eda pol\u00edtica en una ciencia positiva\u201d (MEW 32, p.181)-, era vertida del modo siguiente en la edici\u00f3n castellana de este mismo volumen (Editorial Laia, Barcelona 1974, p.184):\u201cS\u00f3lo colocando el conflicto dogm\u00e1tico (<i>conflicting dogmas<\/i>) en lugar del conflicto de los hechos (<i>conflicting facts<\/i>) y los antagonismos reales que constituyen su segundo plano se puede transformar la econom\u00eda pol\u00edtica en una ciencia positiva\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2) En \u201cKarl Marx\u201d (<i>PM I<\/i>, pp.288-289), Sacrist\u00e1n se aproximaba del modo siguiente a la noci\u00f3n de alienaci\u00f3n presentada por Marx en los <i>Manuscritos <\/i>de 44: \u201c(&#8230;) El principal ejemplo de la paulatina s\u00edntesis de la cr\u00edtica filos\u00f3fica, la econ\u00f3mica y la pol\u00edtica en el trabajo del joven Dr. Marx es quiz\u00e1s su aportaci\u00f3n ya aludida al concepto de alienaci\u00f3n. Al final de este per\u00edodo, en unos borradores hoy c\u00e9lebres bajo el nombre de<i><b> <\/b>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844,<\/i> Marx ha construido su concepto de alienaci\u00f3n; \u00e9sta es para \u00e9l un hecho que corroe toda la vida de las gentes, desde la de los sentidos hasta la inteligencia, y cuya ra\u00edz se encuentra en el car\u00e1cter alienado, enajenado, que tiene el<i><b> <\/b>trabajo<\/i> en las sociedades en que existe se divide no por la simple y <i>cambiante<\/i> raz\u00f3n de eficacia de cada caso, sino como resultado de la divisi\u00f3n <i>fija<\/i> de la sociedad en clases de individuos definidas por la peculiar relaci\u00f3n de cada una con los medios de producci\u00f3n, esto es, con los bienes destinados a producir m\u00e1s bienes (tierra, energ\u00eda, utensilios, m\u00e1quinas, etc). Esta alienaci\u00f3n b\u00e1sica, la alienaci\u00f3n del trabajo, se generaliza y se agudiza en el capitalismo, la organizaci\u00f3n social que convierte en mercanc\u00eda, en cosa ajena al trabajador, no s\u00f3lo el producto de su trabajo, sino incluso el trabajo mismo, o (como a\u00f1os despu\u00e9s dir\u00e1 Marx, m\u00e1s precisamente) la fuerza de trabajo de los hombres. La divisi\u00f3n de la sociedad en dos clases principales -la de los propietarios de medios de producci\u00f3n, o capitalista, y la de los que s\u00f3lo poseen y pueden vender su fuerza de trabajo y la de su prole, los proletarios- es el correlato social de la completa mercantilizaci\u00f3n de la vida, de su alienaci\u00f3n extrema.\u201d<\/p>\n<p>E, igualmente, algo m\u00e1s adelante (<i>Ibid.<\/i>, p.292) se\u00f1alaba: \u201c(&#8230;) Los aludidos<i><b> <\/b>Manuscritos<\/i> de 1844 presentan un Marx que cuenta con unos objetivos pol\u00edticos obtenidos mediante la cr\u00edtica filos\u00f3fica de la sociedad y con intentos de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de la realizabilidad de esos objetivos, intentos realizados mediante una cr\u00edtica de la econom\u00eda. En esta cr\u00edtica el joven Marx va de la mano de los economistas cl\u00e1sicos ingleses, principalmente de Adam Smith (1723-1790) y tambi\u00e9n de David Ricardo (1772-1823). Se puede decir que el Marx de 1844 es el primer Marx tem\u00e1ticamente completo, el primer Marx ya interpretable seg\u00fan la descripci\u00f3n c\u00e9lebre de uno de sus principales seguidores, Vladimir Ilich Ulianov, \u201cLenin\u201d (1870-1924): el marxismo tem\u00e1ticamente completo cuenta con tres fuentes y partes: la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana (con la que critica la cultura capitalista y clasista en general), la econom\u00eda pol\u00edtica inglesa (bistur\u00ed con el que reseca la \u201canatom\u00eda de la sociedad\u201d) y la pol\u00edtica revolucionaria francesa (impulso y tradici\u00f3n cultural que da nombres -libertad, igualdad, comunidad, etc.- a los objetivos despejados y fundamentados por la cr\u00edtica). Este marxismo es ya completo no en el sentido que conste de todas las proposiciones te\u00f3ricas que lo caracterizar\u00e1n, sino s\u00f3lo en el de que presenta todos los aspectos, todos los campos de temas en que se pueden repartir aquellas tesis.\u201d<\/p>\n<p>Sobre este \u201cKarl Marx\u201d, que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para la enciclopedia Universitas de Salvat, el Ministerio de Informaci\u00f3n y Turismo dirigi\u00f3 dos cartas a la editorial &#8211; fechadas el 14 y el 15 de marzo de 1974- en las que el \u201cdirector general de cultura popular\u201d aconsejaba: a) \u201cLa supresi\u00f3n de los pasajes se\u00f1alados en las p\u00e1ginas 221 a 233 (reducir, sin exaltaci\u00f3n, la biograf\u00eda de Marx)\u201d y b) \u201cla supresi\u00f3n de los pasajes se\u00f1alados en las p\u00e1ginas 219-220\u201d.<\/p>\n<p>El 8 de mayo de 1974, poco despu\u00e9s de la elaboraci\u00f3n de este art\u00edculo, Jes\u00fas Moster\u00edn, por aquel entonces consejero editorial (o similar) de Salvat Editores, escribi\u00f3 una carta a Sacrist\u00e1n en la que se manifestaba en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>\u201cQuerido amigo:<\/p>\n<p>Muchas gracias por haber escrito un art\u00edculo sobre Marx para la enciclopedia Universitas. Siempre es agradable conseguir que quien m\u00e1s sabe sobre un tema sea el que escribe el art\u00edculo sobre ese tema. Y dado lo ocupado que siempre est\u00e1s, lo reacio que eres a colaboraciones de este tipo, y el hecho de que no eres precisamente hombre de pluma alegre y desenfadada, tu colaboraci\u00f3n resulta a\u00fan m\u00e1s de agradecer.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed te env\u00edo 3 ejemplares de cada uno de los fasc\u00edculos en que apareci\u00f3 una parte de tu art\u00edculo. Estos fasc\u00edculos se encuadernan posteriormente constituyendo el tomo 9 de Universitas.<\/p>\n<p>Como dato curioso te contar\u00e9 que la censura previa (a la que han de someterse todas las obras que aparecen por fasc\u00edculos) prohibi\u00f3 tu art\u00edculo, ordenando que o se suprimiese o fuese considerablemente reducido. Como puedes suponerte, yo me opuse a ello, y finalmente el art\u00edculo sali\u00f3 sin cambiar ni una coma. Te env\u00edo la fotocopia de uno de los oficios de la censura, que se autodenomina \u00abordenaci\u00f3n editorial\u00bb. Un abrazo, Jes\u00fas Moster\u00edn\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amable carta a la que Sacrist\u00e1n respondi\u00f3 el 9 de junio del modo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cQuerido Jes\u00fas:<\/p>\n<p>Perdona que haya tardado un mes en contestarte: he estado bastante pachucho.<\/p>\n<p>Te agradezco tu env\u00edo y te pongo en guardia contra tu generosa declaraci\u00f3n seg\u00fan la cual yo ser\u00eda el ciudadano m\u00e1s competente in rebus Marxi (este es un raro pa\u00eds y a lo mejor en Tomelloso o Vic\u00e1lvaro hay un eminent\u00edsimo marx\u00f3logo cuya existencia ignoramos) y te pregunto si puedo adquirir a su precio de venta corriente una docena m\u00e1s de ejemplares de cada fasc\u00edculo. Con un abrazo&#8230;\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3) Curiosamente, en el resumen del veredicto de la censura zarista sobre la traducci\u00f3n al ruso del libro I de <i>El Capital<\/i>, 1872, se se\u00f1alaba: \u201cA pesar de que el autor sea, por sus opiniones, un socialista cien por cien, y que todo el libro tenga un neto cariz socialista, teniendo en cuenta, sin embargo, el hecho de que la exposici\u00f3n no puede ser calificada de accesible a todo el mundo y que posee, adem\u00e1s, la forma de una demostraci\u00f3n cient\u00edfica de tono estrictamente matem\u00e1tico, la comisi\u00f3n declara que es imposible perseguir esta obra delante de los tribunales\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4) Sobre los textos matem\u00e1ticos de Marx tiene inter\u00e9s seguir la evoluci\u00f3n de los comentarios de Sacrist\u00e1n. En 1964, en \u201dLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d (<i>PM I<\/i>, p.48), apuntaba:<\/p>\n<p>\u201c(..) Es incluso muy probable que la desorientada concepci\u00f3n del c\u00e1lculo infinitesimal que expone Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> proceda de Marx. De Marx se conservan m\u00e1s de 1.000 folios con c\u00e1lculos y reflexiones matem\u00e1ticas que el Instituto sovi\u00e9tico no ha editado hasta ahora (probablemente con muy buen acuerdo)\u201d. Igualmente, en una nota de la edici\u00f3n castellana de <i>AD <\/i>(p.325), se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n: \u201cLos manuscritos matem\u00e1ticos de Marx -que no han sido, que sepamos, editados hasta ahora- son m\u00e1s de 1.000 p\u00e1ginas principalmente dedicadas a una tarea -la interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica del c\u00e1lculo infinitesimal- que, a juzgar por como se presenta en la obra de Engels, deb\u00eda estar tratada del mismo modo est\u00e9ril para el real desarrollo moderno de la matem\u00e1tica.\u201d<\/p>\n<p>Sin embargo, en 1978 (\u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d,<i>PM I<\/i>, pp.354-355), introduc\u00eda las siguientes matizaciones:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Tambi\u00e9n son de la \u00faltima \u00e9poca de la vida de Marx los manuscritos matem\u00e1ticos ahora accesibles (aunque no con todos los extractos de lectura) en dos ediciones de bolsillo europeas occidentales. Aparte de que tienen poca importancia en la obra de Marx, reproducen en lo esencial el pensamiento antianal\u00edtico de tradici\u00f3n goethiana y hegeliana, as\u00ed como las in\u00fatiles met\u00e1foras a prop\u00f3sito de la noci\u00f3n de diferencial ya conocidas por el<i><b> <\/b>Anti-D\u00fchring <\/i>de Engels. Debo decir que no todos los lectores de esos manuscritos opinan lo mismo, y dos muy caracterizados, la se\u00f1ora Janovskaia, editora de los manuscritos, y Lucio Lombardo Radice, presentador de la edici\u00f3n italiana, aprecian mucho en ellos m\u00e9ritos que, desde luego, tienen. Los principales desde mi punto de vista son la cr\u00edtica de la noci\u00f3n de infinit\u00e9simo y la construcci\u00f3n de una noci\u00f3n de variable muy pr\u00f3xima de criterios operacionalistas. Con este reconocimiento debo rectificar algo mi art\u00edculo de 1964 \u201cLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u201d<i> <\/i>en el cual, bas\u00e1ndome en los elementos de juicio de que dispon\u00eda entonces, arriesgu\u00e9 la conjetura de que los manuscritos matem\u00e1ticos de Marx no deb\u00edan de ser interesantes. Pero el rechazo por Marx de la noci\u00f3n de l\u00edmite, el camino algebraico tradicional que emprende y algunos otros puntos de detalle (como su forzada comprensi\u00f3n de Leibniz) no me permiten por el momento cambiar por completo mi vieja opini\u00f3n, aunque s\u00ed que me considero obligado a estudiar de nuevo el asunto. Ser\u00e1, sin embargo, otra vez, no esta noche, en la que ya andamos cargados de tarea.\u201d Igualmente (<i>Ibidem<\/i>, pp.354-355, nota 46), Sacrist\u00e1n admit\u00eda: \u201c(&#8230;) Jes\u00fas Moster\u00edn me sugiri\u00f3, acabada la discusi\u00f3n de la conferencia, que habr\u00eda que estudiar si los apuntes de Marx sobre el c\u00e1lculo y, en especial, su rechazo del concepto de l\u00edmite presentan alguna afinidad con el an\u00e1lisis no-standard. Creo que hay que atender a esta observaci\u00f3n de Moster\u00edn, pero hasta ahora no me ha sido posible rastrear este aspecto en el texto de los manuscritos.\u201d<\/p>\n<p>De hecho, en el coloquio de esta conferencia, Sacrist\u00e1n hizo una observaci\u00f3n sobre el trabajo de Marx en el \u00e1mbito matem\u00e1tico a ra\u00edz de una pregunta de Moster\u00edn sobre el conocimiento de Marx de la ciencia no social de su \u00e9poca. Se\u00f1al\u00f3 MSL que Marx, a mediados de los a\u00f1os cincuenta, en la misma \u00e9poca en que vuelve a cultivar a Hegel, llega a la convicci\u00f3n de que tiene que estudiar matem\u00e1ticas. Marx hab\u00eda tenido de joven aficiones algebraicas y, seg\u00fan se cree, repasa en aquellos a\u00f1os cincuenta su \u00e1lgebra elemental y se da cuenta que para seguir en este campo lo que necesita es el c\u00e1lculo infinitesimal. Lee manuales de la \u00e9poca, \u201clos lee con concepci\u00f3n cr\u00edtica y hegeliana, es decir, le molesta mucho lo que \u00e9l considera la metaf\u00edsica -que no andaba desencaminado-, la metaf\u00edsica de la idea de infinit\u00e9simo claro, la atribuye con cierta injusticia no s\u00f3lo a Newton sino a Leibniz, a pesar de que Leibniz era una lectura favorita suya, pero \u00e9l cree que Leibniz ha sostenido la existencia actual del infinit\u00e9simo -cosa falsa, pero que \u00e9l tampoco pod\u00eda saber; no estaban editadas las cartas en (las) que Leibniz afirma positivamente que \u00e9l no lo considera m\u00e1s que un expediente de c\u00e1lculo-, y entonces lee algunos cl\u00e1sicos del c\u00e1lculo infinitesimal (Taylor)\u201d. Marx, prosigue MSL, se orienta bien en su estudio en el sentido de rechazar esa metaf\u00edsica del infinit\u00e9simo pero, en cambio, en ocasiones, se mete en apor\u00edas sin salida \u201ccon esto voy a lo que dec\u00eda antes del par\u00e9ntesis autocr\u00edtico, en este sentido es mejor que lo que yo hab\u00eda supuesto antes de que se publicaran estos textos. Yo hab\u00eda supuesto que iba a repetir la idea de Engels de variable sin m\u00e1s. En cambio, no. Hace un cierto desarrollo en un sentido ligeramente operativista. No piensa la variable como negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n vamos, al modo de Engels [en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>], pero, en cambio, en el momento decisivo, cuando tendr\u00eda que entonces trabajar por la idea de l\u00edmite, da un salto atr\u00e1s. La idea de l\u00edmite tambi\u00e9n le parece mala metaf\u00edsica y se mete por lo que me parece un callej\u00f3n sin salida -los matem\u00e1ticos, si hay alguno presente, o economistas m\u00e1s matem\u00e1ticos, podr\u00e1n decirlo-, a saber: intenta un tratamiento algor\u00edtmico pero algebraico de la cuesti\u00f3n, que supongo yo que es un callej\u00f3n sin salida\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Sacrist\u00e1n no ve justificada la euforia con que se recibieron en 1968, por parte de los editores sovi\u00e9ticos y por el mismo Lombardo Radice, los manuscritos matem\u00e1ticos de Marx. En su opini\u00f3n, esos manuscritos \u201cmuestran la preocupaci\u00f3n cient\u00edfica de Marx, la seriedad de su estudio. Era un hombre que para cualquiera cosa era capaz de ir a los cl\u00e1sicos. Primero miraba su manual, pero luego se iba a los cl\u00e1sicos. Pero no creo que saliera de la problem\u00e1tica, del callej\u00f3n sin salida que Hegel ha impuesto a todos sus disc\u00edpulos matem\u00e1ticos, por lo menos en filosof\u00eda de la matem\u00e1tica, oblig\u00e1ndoles, en el mejor de los casos, a una existencia esquizoide: una explicaci\u00f3n filos\u00f3fica absurda y luego la pr\u00e1ctica matem\u00e1tica por otro lado\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5) Sobre la edici\u00f3n de cl\u00e1sicos es de inter\u00e9s el siguiente fragmento de una nota no fechada, pero probablemente de principios de los setenta, escrita por Sacrist\u00e1n para la editorial Grijalbo:<\/p>\n<p>\u201cEsta nota se propone aludir a un problema que todav\u00eda no es grave para esta editorial, pero que, seg\u00fan como se oriente la casa, puede resultar de mucha importancia y, de no resolverse, tener consecuencias desagradables. Se trata de la manera de enfrentarse con tareas muy considerables, planteadas por la adquisici\u00f3n de derechos de obras filos\u00f3ficas o te\u00f3ricas en general de tipo cl\u00e1sico o de mucha Importancia cient\u00edfica. etc. La situaci\u00f3n es, si no me olvido de nada, la siguiente:<\/p>\n<p>[&#8230;] 4\u00ba. Y, dejando lo <i>m\u00e1s importante<\/i> para el final. La editorial y yo mismo llevamos much\u00edsimo tiempo pensando en ir editando a Marx. En los \u00faltimos tiempos, al contar con un nuevo traductor competente del alem\u00e1n (Mu\u00f1oz [Gustau]; Garc\u00eda Borr\u00f3n, desgraciadamente, no sabe alem\u00e1n), he ido incluso planeando una primera fase, de dos o tres a\u00f1os, de edici\u00f3n de Marx (el Marx joven). Se trata de hacer una edici\u00f3n que fuera edici\u00f3n standard o cl\u00e1sica en castellano durante una o dos generaciones.<\/p>\n<p>En estas condiciones, creo que la editorial tiene que decidir entre dos posibilidades: renunciar a la mayor\u00eda de esos proyectos, qued\u00e1ndose s\u00f3lo con uno de ellos, m\u00e1s, naturalmente, el Luk\u00e1cs que est\u00e1 en marcha, o reorganizar la manera de ver la realizaci\u00f3n de estos trabajos importantes, pesados y a largo plazo (la edici\u00f3n de Marx no durar\u00eda menos de 10 a\u00f1os: dos para el Marx joven, dos para la fase inmediatamente anterior al <i>Capital;<\/i> nos saltar\u00edamos el <i>Capital<\/i> (est\u00e1, por ahora, el de Roces), cuatro para la obra posterior al <i>Capital<\/i>, dos para la obra de Engels, y, si hici\u00e9ramos tambi\u00e9n<i> el Capital<\/i> hay que contar con 15-16 a\u00f1os de trabajo y edici\u00f3n simult\u00e1neos). Este c\u00e1lculo depende de que Mu\u00f1oz se convirtiera en un traductor r\u00e1pido. Me ha asegurado que s\u00ed,<\/p>\n<p>Creo que ha llegado el momento de considerar en serio este asunto. El criterio principal me parece ser: no arriesgar una inversi\u00f3n excesiva. Inmediatamente despu\u00e9s me parece que viene el criterio segundo: no arriesgar una mala edici\u00f3n, una edici\u00f3n vulgar, de obras tan importantes como las que hay en cartera o en opci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> En <i>Perspective de l\u00b4homme<\/i>, Par\u00eds, PUF, 1960.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Marx-Engels, <i>Werke<\/i>, edici\u00f3n alemana paralela a la rusa dirigida por el Instituto de Marxismo-Leninismo cerca del C. C. del P.C.U.S., vol. 20, Berl\u00edn, 1962, pr\u00f3logo, p\u00e1g. VIII.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Garaudy, en el libro antes citado, trae unas palabras del destacado f\u00edsico sovi\u00e9tico D. I. Blojinzev que prueban que la expresi\u00f3n usada arriba no es una exageraci\u00f3n. \u201cCon que tal o cual hecho o tal o cual teor\u00eda pudieran estar ligados al idealismo o al positivismo, o interpretados seg\u00fan el esp\u00edritu de esas filosof\u00edas, bastaba para que se rechazara completamente el contenido de aquel hecho o de aquella teor\u00eda\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Trabajadores:<\/P><P>                    A vosotros dedico una obra en la que he intentado poner ante mis conciudadanos alemanes una fiel pintura de vuestra situaci&oacute;n, de vuestros sufrimientos y luchas, de vuestras esperanzas y perspectivas. He vivido bastante entre vosotros, para conocer algo de vuestra condici&oacute;n; a vuestro conocimiento he dedicado mi mayor solicitud, he estudiado, cuanto que me fue posible, los varios documentos oficiales y no oficiales; no me content&eacute; con esto; m&aacute;s que el conocimiento abstracto de mi asunto, sent&iacute; la necesidad de veros en vuestras mismas casas, de observaros en vuestra vida cotidiana, de charlar con vosotros respecto a vuestras condiciones de vida y sufrimiento, de asistir a vuestras luchas contra el poder pol&iacute;tico y social de vuestros opresores. He hecho as&iacute;: abandon&eacute; la compa&ntilde;&iacute;a, los convites, el vino de oporto y el champa&ntilde;a de las clases medias, y he dedicado mis horas de ocio, casi exclusivamente, a  establecer relaci&oacute;n con simples trabajadores. Estoy contento y orgulloso de haberlo hecho as&iacute;. Contento, porque as&iacute; dediqu&eacute; horas felices a conocer la realidad de la vida -muchas horas que de otro modo habr&iacute;an estado ocupadas en discursos a la moda y etiquetas cansadoras-; orgulloso, porque de esta manera encuentro una oportunidad de hacer justicia a una clase de hombres oprimida y calumniada, los cuales, a pesar de sus posibles errores y de las desventajas de su condici&oacute;n, sin embargo, imponen respeto a todo el mundo, excepto al especulador ingl&eacute;s; orgulloso, tambi&eacute;n, porque de este modo estoy en situaci&oacute;n de defender al pueblo ingl&eacute;s del desprestigio creciente en que ha ca&iacute;do en el continente, como necesaria consecuencia de la pol&iacute;tica brutalmente ego&iacute;sta y de la conducta general de vuestra clase media de gobernante.<\/P><P>\t\tFriedrich Engels, La situaci&oacute;n de la clase obrera en Inglaterra<\/P><P> <\/P><P> Muy probablemente [Engels] sinti&oacute; -como quiz&aacute;s tambi&eacute;n Marx viejo- la imposibilidad de la tarea de Marx: destruir sociedad y ciencia de esa sociedad (genitivo objetivo) haciendo ciencia con los requisitos, etc. de esa sociedad, esto es, el &ldquo;movimiento real&rdquo;. 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