{"id":50,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=50"},"modified":"2020-02-13T12:54:13","modified_gmt":"2020-02-13T11:54:13","slug":"manifiesto-para-la-renovacion-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=50","title":{"rendered":"Manifiesto para la renovaci\u00f3n de la historia"},"content":{"rendered":"<p>En el curso de las \u00faltimas d\u00e9cadas el relativismo en la Historia ha armonizado con el consenso pol\u00edtico. Es hora de \u00abreconstruir un frente de la raz\u00f3n\u00bb para promover una nueva concepci\u00f3n de la Historia. A ello invita Eric Hobsbawm, en el discurso de cierre del coloquio de la Academia brit\u00e1nica sobre historiograf\u00eda marxista (13-11-2004)<\/p>\n<p><b>\u00ab<\/b>Hasta ahora, los fil\u00f3sofos no han hecho m\u00e1s que interpretar el mundo; se trata de cambiarlo\u00bb. Los dos enunciados de la c\u00e9lebre \u00abTesis Feuerbach\u00bb de Karl Marx inspiraron a los historiadores marxistas. La mayor\u00eda de los intelectuales que adhirieron al marxismo a partir de la d\u00e9cada de 1880 -entre ellos los historiadores marxistas- lo hicieron porque quer\u00edan cambiar el mundo, junto con los movimientos obreros y socialistas; movimientos que se convertir\u00edan, en gran parte bajo la influencia del marxismo, en fuerzas pol\u00edticas de masas. Esa cooperaci\u00f3n orient\u00f3 naturalmente a los historiadores que quer\u00edan cambiar el mundo hacia ciertos campos de estudio -fundamentalmente, la historia del pueblo o de la poblaci\u00f3n obrera- los que, si bien atra\u00edan naturalmente a las personas de izquierda, no ten\u00edan originalmente ninguna relaci\u00f3n particular con una interpretaci\u00f3n marxista. A la inversa, cuando a partir de la d\u00e9cada de 1890 esos intelectuales dejaron de ser revolucionarios sociales, a menudo tambi\u00e9n dejaron de ser marxistas.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica de octubre de 1917, reaviv\u00f3 ese compromiso. Recordemos que los principales partidos socialdem\u00f3cratas de Europa continental abandonaron por completo el marxismo s\u00f3lo en la d\u00e9cada de 1950, y a veces m\u00e1s tarde. Aquella revoluci\u00f3n engendr\u00f3 adem\u00e1s lo que podr\u00edamos llamar una historiograf\u00eda marxista obligatoria en la URSS y en los Estados que adoptaron luego reg\u00edmenes comunistas. La motivaci\u00f3n militante se vio reforzada durante el per\u00edodo del antifascismo.<\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1950 se debilit\u00f3 en los pa\u00edses desarrollados -pero no en el Tercer Mundo- aunque el considerable desarrollo de la ense\u00f1anza universitaria y la agitaci\u00f3n estudiantil generaron en la d\u00e9cada de 1960 dentro de la universidad un nuevo e importante contingente de personas decididas a cambiar el mundo. Sin embargo, a pesar de desear un cambio radical, muchas de ellas ya no eran abiertamente marxistas, y algunas ya no lo eran en absoluto.<\/p>\n<p>Ese rebrote culmin\u00f3 en la d\u00e9cada de 1970, poco antes de que se iniciara una reacci\u00f3n masiva contra el marxismo, una vez m\u00e1s por razones esencialmente pol\u00edticas. Esa reacci\u00f3n tuvo como principal efecto -salvo para los liberales que a\u00fan creen en ello- la aniquilaci\u00f3n de la idea seg\u00fan la cual es posible predecir, apoy\u00e1ndose en el an\u00e1lisis hist\u00f3rico, el \u00e9xito de una forma particular de organizar la sociedad humana. La historia se hab\u00eda disociado de la teleolog\u00eda (1).<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta las inciertas perspectivas que se presentan a los movimientos socialdem\u00f3cratas y socialrevolucionarios, no es probable que asistamos a una nueva ola de adhesi\u00f3n al marxismo pol\u00edticamente motivada. Pero evitemos caer en un occidentalo-centrismo excesivo. A juzgar por la demanda de que son objeto mis propios libros de historia, compruebo que se desarrolla en Corea del Sur y en Taiw\u00e1n desde la d\u00e9cada de 1980, en Turqu\u00eda desde la d\u00e9cada de 1990, y hay se\u00f1ales de que avanza actualmente en el mundo de habla \u00e1rabe.<\/p>\n<p><strong>El vuelco social<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con la dimensi\u00f3n \u00abinterpretaci\u00f3n del mundo\u00bb del marxismo? La historia es un poco diferente, aunque paralela. Concierne al crecimiento de lo que se puede llamar la reacci\u00f3n anti-Ranke (2), de la cual el marxismo constituy\u00f3 un elemento importante, aunque no siempre se lo reconoci\u00f3 acabadamente. Se trat\u00f3 de un movimiento doble.<\/p>\n<p>Por una parte, ese movimiento cuestionaba la idea positivista seg\u00fan la cual la estructura objetiva de la realidad era por as\u00ed decirlo evidente: bastaba con aplicar la metodolog\u00eda de la ciencia, explicar por qu\u00e9 las cosas hab\u00edan ocurrido de tal o cual manera, y descubrir \u00abwie es eigentlich gewesen\u00bb [c\u00f3mo sucedi\u00f3 en realidad]. Para todos los historiadores, la historiograf\u00eda se mantuvo y se mantiene enraizada en una realidad objetiva, es decir, la realidad de lo que ocurri\u00f3 en el pasado; sin embargo, no parte de hechos sino de problemas, y exige que se investigue para comprender c\u00f3mo y por qu\u00e9 esos problemas -paradigmas y conceptos- son formulados de la manera en que lo son en tradiciones hist\u00f3ricas y en medios socio-culturales diferentes.<\/p>\n<p>Por otra, ese movimiento intentaba acercar las ciencias sociales a la historia, y en consecuencia, englobarla en una disciplina general, capaz de explicar las transformaciones de la sociedad humana. Seg\u00fan la expresi\u00f3n de Lawrence Stone (3) el objeto de la historia deber\u00eda ser \u00abplantear las grandes preguntas del &#8216;por qu\u00e9'\u00bb. Ese \u00abvuelco social\u00bb no vino de la historiograf\u00eda sino de las ciencias sociales -algunas de ellas incipientes en tanto tales- que por entonces se afirmaban como disciplinas evolucionistas, es decir hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>En la medida en que puede considerarse a Marx como el padre de la sociolog\u00eda del conocimiento, el marxismo, a pesar de haber sido denunciado err\u00f3neamente en nombre de un presunto objetivismo ciego, contribuy\u00f3 al primer aspecto de ese movimiento. Adem\u00e1s, el impacto m\u00e1s conocido de las ideas marxistas -la importancia otorgada a los factores econ\u00f3micos y sociales- no era espec\u00edficamente marxista, aunque el an\u00e1lisis marxista pes\u00f3 en esa orientaci\u00f3n. Esta se inscrib\u00eda en un movimiento historiogr\u00e1fico general, visible a partir de la d\u00e9cada de 1890, y que culmin\u00f3 en las d\u00e9cadas de 1950 y 1960, en beneficio de la generaci\u00f3n de historiadores a la que pertenezco, que tuvo la posibilidad de transformar la disciplina.<\/p>\n<p>Esa corriente socio-econ\u00f3mica superaba al marxismo. La creaci\u00f3n de revistas y de instituciones de historia econ\u00f3mico-social fue a veces obra -como en Alemania- de socialdem\u00f3cratas marxistas, como ocurri\u00f3 con la revista \u00abVierteljahrschrift\u00bb en 1893. No ocurri\u00f3 as\u00ed en Gran Breta\u00f1a, ni en Francia, ni en Estados Unidos. E incluso en Alemania, la escuela de econom\u00eda marcadamente hist\u00f3rica no ten\u00eda nada de marxismo. Solamente en el Tercer Mundo del siglo XIX (Rusia y los Balcanes) y en el del siglo XX, la historia econ\u00f3mica adopt\u00f3 una orientaci\u00f3n sobre todo socialrevolucionaria, como toda \u00abciencia social\u00bb. En consecuencia, se vio muy atra\u00edda por Marx. En todos los casos, el inter\u00e9s hist\u00f3rico de los historiadores marxistas no se centr\u00f3 tanto en la \u00abbase\u00bb (la infraestructura econ\u00f3mica) como en las relaciones entre la base y la superestructura. Los historiadores expl\u00edcitamente marxistas siempre fueron relativamente poco numerosos.<\/p>\n<p>Marx ejerci\u00f3 influencia en la historia principalmente a trav\u00e9s de los historiadores y los investigadores en ciencias sociales que retomaron los interrogantes que \u00e9l se planteaba, hayan aportado o no otras respuestas. A su vez, la historiograf\u00eda marxista avanz\u00f3 mucho en relaci\u00f3n a lo que era en la \u00e9poca de Karl Kautsky y de Georgi Plekhanov (4), en buena medida gracias a su fertilizaci\u00f3n por otras disciplinas (fundamentalmente la antropolog\u00eda social) y por pensadores influidos por Marx y que completaban su pensamiento, como Max Weber (5).<\/p>\n<p>Si subrayo el car\u00e1cter general de esa corriente historiogr\u00e1fica, no es por voluntad de subestimar las divergencias que contiene, o que exist\u00edan en el seno de sus componentes. Los modernizadores de la historia se plantearon las mismas cuestiones y se consideraron comprometidos en los mismos combates intelectuales, ya sea que se inspiraran en la geograf\u00eda humana, en la sociolog\u00eda durkheimiana (6) y en las estad\u00edsticas, como en Francia (a la vez, la escuela de los Anales y Labrousse), o en la sociolog\u00eda weberiana, como la Historische Sozialwissenschaft en Alemania federal, o aun en el marxismo de los historiadores del Partido Comunista, que fueron los vectores de la modernizaci\u00f3n de la historia en Gran Breta\u00f1a, o que al menos fundaron su principal revista.<\/p>\n<p>Unos y otros se consideraban aliados contra el conservadurismo en historia, aun cuando sus posiciones pol\u00edticas o ideol\u00f3gicas eran antag\u00f3nicas, como Michael Postan (7) y sus alumnos marxistas brit\u00e1nicos. Esa coalici\u00f3n progresista hall\u00f3 una expresi\u00f3n ejemplar en la revista \u00abPast &amp; Present\u00bb, fundada en 1952, muy respetada en el ambiente de los historiadores. El \u00e9xito de esa publicaci\u00f3n se debi\u00f3 a que los j\u00f3venes marxistas que la fundaron se opusieron deliberadamente a la exclusividad ideol\u00f3gica, y que los j\u00f3venes modernizadores provenientes de otros horizontes ideol\u00f3gicos estaban dispuestos a unirse a ellos, pues sab\u00edan que las diferencias ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas no eran un obst\u00e1culo para trabajar juntos. Ese frente progresista avanz\u00f3 de manera espectacular entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la d\u00e9cada de 1970, en lo que Lawrence Stone llama \u00abel amplio conjunto de transformaciones en la naturaleza del discurso hist\u00f3rico\u00bb. Eso hasta la crisis de 1985, cuando se produjo la transici\u00f3n de los estudios cuantitativos a los estudios cualitativos, de la macro a la microhistoria, de los an\u00e1lisis estructurales a los relatos, de lo social a los temas culturales.<\/p>\n<p>Desde entonces, la coalici\u00f3n modernizadora est\u00e1 a la defensiva, al igual que sus componentes no marxistas, como la historia econ\u00f3mica y social.<br \/>\nEn la d\u00e9cada de 1970, la corriente dominante en historia hab\u00eda sufrido una transformaci\u00f3n tan grande, en particular bajo la influencia de las \u00abgrandes cuestiones\u00bb planteadas a la manera de Marx, que escrib\u00ed estas l\u00edneas: \u00abA menudo es imposible decir si un libro fue escrito por un marxista o por un no marxista, a menos que el autor anuncie su posici\u00f3n ideol\u00f3gica. Espero con impaciencia el d\u00eda en que nadie se pregunte si los autores son marxistas o no\u00bb. Pero como tambi\u00e9n lo se\u00f1alaba, est\u00e1bamos lejos de semejante utop\u00eda. Desde entonces, al contrario, fue necesario subrayar con mayor energ\u00eda lo que el marxismo puede aportar a la historiograf\u00eda. Cosa que no ocurr\u00eda desde hace mucho tiempo. A la vez, porque es preciso defender a la historia contra quienes niegan su capacidad para ayudarnos a comprender el mundo, y porque nuevos desarrollos cient\u00edficos transformaron completamente el calendario historiogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>En el plano metodol\u00f3gico, el fen\u00f3meno negativo m\u00e1s importante fue la edificaci\u00f3n de una serie de barreras entre lo que ocurri\u00f3 o lo que ocurre en historia, y nuestra capacidad para observar esos hechos y entenderlos. Esos bloqueos obedecen a la negativa a admitir que existe una realidad objetiva, y no construida por el observador con fines diversos y cambiantes, o al hecho de sostener que somos incapaces de superar los l\u00edmites del lenguaje, es decir, de los conceptos, que son el \u00fanico medio que tenemos para poder hablar del mundo, incluyendo el pasado.<\/p>\n<p>Esa visi\u00f3n elimina la cuesti\u00f3n de saber si existen en el pasado esquemas y regularidades a partir de los cuales el historiador puede formular propuestas significativas. Sin embargo, hay tambi\u00e9n razones menos te\u00f3ricas que llevan a esa negativa: se argumenta que el curso del pasado es demasiado contingente, es decir, que hay que excluir las generalizaciones, pues pr\u00e1cticamente todo podr\u00eda ocurrir o hubiera podido ocurrir. De manera impl\u00edcita, esos argumentos apuntan a todas las ciencias. Pasemos por alto intentos m\u00e1s f\u00fatiles de volver a viejas concepciones: atribuir el curso de la historia a altos responsables pol\u00edticos o militares, o a la omnipotencia de las ideas o de los \u00abvalores\u00bb; reducir la erudici\u00f3n hist\u00f3rica a la b\u00fasqueda -importante pero insuficiente en s\u00ed- de una empat\u00eda con el pasado.<\/p>\n<p>El gran peligro pol\u00edtico inmediato que amenaza a la historiograf\u00eda actual es el \u00abanti-universalismo\u00bb: \u00abmi verdad es tan v\u00e1lida como la tuya, independientemente de los hechos\u00bb. Ese anti-universalismo seduce naturalmente a la historia de los grupos identitarios en sus diferentes formas, para la cual, el objeto esencial de la historia no es lo que ocurri\u00f3, sino en qu\u00e9 afecta eso que ocurri\u00f3 a los miembros de un grupo particular. De manera general, lo que cuenta para ese tipo de historia no es la explicaci\u00f3n racional sino la \u00absignificaci\u00f3n\u00bb; no lo que ocurri\u00f3, sino c\u00f3mo experimentan lo ocurrido los miembros de una colectividad que se define por oposici\u00f3n a las dem\u00e1s, en t\u00e9rminos de religi\u00f3n, de etnia, de naci\u00f3n, de sexo, de modo de vida, o de otras caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>El relativismo ejerce atracci\u00f3n sobre la historia de los grupos identitarios. Por diferentes razones, la invenci\u00f3n masiva de contraverdades hist\u00f3ricas y de mitos, otras tantas tergiversaciones dictadas por la emoci\u00f3n, alcanz\u00f3 una verdadera \u00e9poca de oro en los \u00faltimos treinta a\u00f1os. Algunos de esos mitos representan un peligro p\u00fablico -en pa\u00edses como India durante el gobierno hinduista (8), en Estados Unidos y en la Italia de Silvio Berlusconi, por no mencionar muchos otros nuevos nacionalismos, se acompa\u00f1en o no de un acceso de integrismo religioso-.<\/p>\n<p>De todos modos, si por un lado ese fen\u00f3meno dio lugar a mucho palabrer\u00edo y tonter\u00edas en los m\u00e1rgenes m\u00e1s lejanos de la historia de grupos particulares -nacionalistas, feministas, gays, negros y otros- por otro gener\u00f3 desarrollos hist\u00f3ricos in\u00e9ditos y sumamente interesantes en el campo de los estudios culturales, como el \u00abboom de la memoria en los estudios hist\u00f3ricos contempor\u00e1neos\u00bb, como lo llama Jay Winter (9). \u00abLos Lugares de memoria\u00bb (10) obra coordinada por Pierre Nora, es un buen ejemplo.<\/p>\n<p><strong>Reconstruir el frente de la raz\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ante todos esos desv\u00edos, es tiempo de restablecer la coalici\u00f3n de quienes desean ver en la historia una investigaci\u00f3n racional sobre el curso de las transformaciones humanas, contra aquellos que la deforman sistem\u00e1ticamente con fines pol\u00edticos, y a la vez, de manera m\u00e1s general, contra los relativistas y los posmodernistas que se niegan a admitir que la historia ofrezca esa posibilidad. Dado que entre esos relativistas y posmodernos hay quienes se consideran de izquierda, podr\u00edan producirse inesperadas divergencias pol\u00edticas capaces de dividir a los historiadores. Por lo tanto, el punto de vista marxista resulta un elemento necesario para la reconstrucci\u00f3n del frente de la raz\u00f3n, como lo fue en las d\u00e9cadas de 1950 y 1960. De hecho, la contribuci\u00f3n marxista probablemente sea aun m\u00e1s pertinente ahora, dado que los otros componentes de la coalici\u00f3n de entonces renunciaron, como la escuela de los Anales de Fernand Braudel, y la \u00abantropolog\u00eda social estructural-funcional\u00bb, cuya influencia entre los historiadores fuera tan importante. Esta disciplina se vio particularmente perturbada por la avalancha hacia la subjetividad posmoderna.<\/p>\n<p>Entre tanto, mientras que los posmodernistas negaban la posibilidad de una comprensi\u00f3n hist\u00f3rica, los avances en las ciencias naturales devolv\u00edan a la historia evolucionista de la humanidad toda su actualidad, sin que los historiadores se dieran cabalmente cuenta. Y esto de dos maneras.<br \/>\nEn primer lugar, el an\u00e1lisis del ADN estableci\u00f3 una cronolog\u00eda m\u00e1s s\u00f3lida del desarrollo desde la aparici\u00f3n del homo sapiens en tanto especie. En particular, la cronolog\u00eda de la expansi\u00f3n de esa especie originaria de \u00c1frica hacia el resto del mundo, y de los desarrollos posteriores, antes de la aparici\u00f3n de fuentes escritas. Al mismo tiempo, eso puso de manifiesto la sorprendente brevedad de la historia humana -seg\u00fan criterios geol\u00f3gicos y paleontol\u00f3gicos- y elimin\u00f3 la soluci\u00f3n reduccionista de la sociobiolog\u00eda darwiniana (11).<\/p>\n<p>Las transformaciones de la vida humana, colectiva e individual, durante los \u00faltimos diez mil a\u00f1os, y particularmente durante las diez \u00faltimas generaciones, son demasiado considerables para ser explicadas por un mecanismo de evoluci\u00f3n enteramente darwiniano, por los genes. Esas transformaciones corresponden a una aceleraci\u00f3n en la transmisi\u00f3n de las caracter\u00edsticas adquiridas, por mecanismos culturales y no gen\u00e9ticos; podr\u00eda decirse que se trata de la revancha de Lamarck (12) contra Darwin, a trav\u00e9s de la historia humana. Y no sirve de mucho disfrazar el fen\u00f3meno bajo met\u00e1foras biol\u00f3gicas, hablando de \u00abmemes\u00bb (13) en lugar de \u00abgenes\u00bb. El patrimonio cultural y el biol\u00f3gico no funcionan de la misma manera.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, la revoluci\u00f3n del ADN requiere un m\u00e9todo particular, hist\u00f3rico, de estudio de la evoluci\u00f3n de la especie humana. Adem\u00e1s -dicho sea de paso- brinda un marco racional para la elaboraci\u00f3n de una historia del mundo. Una historia que considere al planeta en toda su complejidad como unidad de los estudios hist\u00f3ricos, y no un entorno particular o una regi\u00f3n determinada. En otras palabras: la historia es la continuaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica del homo sapiens por otros medios.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la nueva biolog\u00eda evolucionista elimina la estricta diferenciaci\u00f3n entre historia y ciencias naturales, ya eliminada en gran medida por la \u00abhistorizaci\u00f3n\u00bb sistem\u00e1tica de estas ciencias en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Luigi Luca Cavalli-Sforza, uno de los pioneros pluridisciplinarios de la revoluci\u00f3n ADN, habla del \u00abplacer intelectual de hallar tantas similitudes entre campos de estudio tan diferentes, algunos de los cuales pertenecen tradicionalmente a los polos opuestos de la cultura: la ciencia y las humanidades\u00bb. En s\u00edntesis, esa nueva biolog\u00eda nos libera del falso debate sobre el problema de saber si la historia es una ciencia o no.<\/p>\n<p>En tercer lugar, nos remite inevitablemente a la visi\u00f3n de base de la evoluci\u00f3n humana adoptada por los arque\u00f3logos y los prehistoriadores, que consiste en estudiar los modos de interacci\u00f3n entre nuestra especie y su medio ambiente, y el creciente control que ella ejerce sobre el mismo. Lo cual equivale esencialmente a plantear las preguntas que ya planteaba Karl Marx. Los \u00abmodos de producci\u00f3n\u00bb (sea cual fuere el nombre que se les d\u00e9) basados en grandes innovaciones de la tecnolog\u00eda productiva, de las comunicaciones y de la organizaci\u00f3n social -y tambi\u00e9n del poder militar- son el n\u00facleo de la evoluci\u00f3n humana. Esas innovaciones, y Marx era consciente de eso, no ocurrieron y no ocurren por s\u00ed mismas. Las fuerzas materiales y culturales y las relaciones de producci\u00f3n son inseparables; son las actividades de hombres y mujeres que construyen su propia historia, pero no en el \u00abvac\u00edo\u00bb, no afuera de la vida material, ni afuera de su pasado hist\u00f3rico.<\/p>\n<p><strong>Del neol\u00edtico a la era nuclear<\/strong><b><br \/>\n<\/b><br \/>\nEn consecuencia, las nuevas perspectivas para la historia tambi\u00e9n deben llevarnos a esa meta esencial de quienes estudian el pasado, aunque nunca sea cabalmente realizable: \u00abla historia total\u00bb. No \u00abla historia de todo\u00bb, sino la historia como una tela indivisible donde se interconectan todas las actividades humanas. Los marxistas no son los \u00fanicos en haberse propuesto ese objetivo -Fernand Braudel tambi\u00e9n lo hizo- pero fueron quienes lo persiguieron con m\u00e1s tenacidad, como dec\u00eda uno de ellos, Pierre Vilar (14).<\/p>\n<p>Entre las cuestiones importantes que suscitan estas nuevas perspectivas, la que nos lleva a la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre resulta esencial. Se trata del conflicto entre las fuerzas responsables de la transformaci\u00f3n del homo sapiens, desde la humanidad del neol\u00edtico hasta la humanidad nuclear, por una parte, y por otra, las fuerzas que mantienen inmutables la reproducci\u00f3n y la estabilidad de las colectividades humanas o de los medios sociales, y que durante la mayor parte de la historia las han contrarrestado eficazmente. Esa cuesti\u00f3n te\u00f3rica es central. El equilibrio de fuerzas se inclina de manera decisiva en una direcci\u00f3n. Y ese desequilibrio, que quiz\u00e1s supera la capacidad de comprensi\u00f3n de los seres humanos, supera por cierto la capacidad de control de las instituciones sociales y pol\u00edticas humanas. Los historiadores marxistas, que no entendieron las consecuencias involuntarias y no deseadas de los proyectos colectivos humanos del siglo XX, quiz\u00e1s puedan esta vez, enriquecidos por su experiencia pr\u00e1ctica, ayudar a comprender c\u00f3mo hemos llegado a la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p><strong>Eric Hobsbawm es historiador brit\u00e1nico, autor entre otros de Historia del siglo XX, Barcelona, Cr\u00edtica, 1996.<\/strong><\/p>\n<p>1 Teleolog\u00eda, doctrina que se ocupa de las causas finales.<\/p>\n<p>2 Reacci\u00f3n contra Leopold von Ranke (1795-1886), considerado el padre de la escuela dominante de la historiograf\u00eda universitaria antes de 1914. Autor, entre otros t\u00edtulos, de \u00abHistoria de los pueblos romano y germano de 1494 a 1535&#8243; (1824) y de Historia del mundo\u00bb (Weltgeschichte), (1881-1888 &#8211; inconclusa).<\/p>\n<p>3 Lawrence Stone (1920-1999), una de las personalidades m\u00e1s eminentes e influyentes de la historia social. Autor, entre otros t\u00edtulos, de \u00abThe Causes of the English Revolution, 1529-1642\u00bb (1972), \u00abThe Family, Sex and Marriage in England 1500-1800\u00bb (1977).<\/p>\n<p>4 Respectivamente dirigente de la socialdemocracia alemana y de la socialdemocracia rusa, a comienzos del siglo XIX.<\/p>\n<p>5 Max Weber (1864-1920), soci\u00f3logo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>6 Por Emile Durkheim (1858-1917), que fund\u00f3 \u00abLas reglas del m\u00e9todo sociol\u00f3gico\u00bb (1895) y que por ello es considerado uno de los padres de la sociolog\u00eda moderna. Autor, entre otros t\u00edtulos, de \u00abLa divisi\u00f3n del trabajo social\u00bb (1893) , \u00abEl suicidio\u00bb (1897).<\/p>\n<p>7 Michael Postan ocupa la c\u00e1tedra de historia econ\u00f3mica en la universidad de Cambridge desde 1937. Co-inspirador, junto a Fernand Braudel, de la Asociaci\u00f3n Internacional de Historia Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>8 El partido Bharatiya Janata (BJP) dirigi\u00f3 el gobierno indio desde 1999 hasta mayo de 2004.<\/p>\n<p>9 Profesor de la universidad de Columbia (Nueva York). Uno de los grandes especialistas de la historia de las guerras del siglo XX, y sobre todo de los lugares de memoria.<\/p>\n<p>10 \u00abLes lieux de m\u00e9moire\u00bb, Gallimard, Par\u00eds, 3 tomos.<\/p>\n<p>11 Por Charles Darwin (1809-1882), naturalista ingl\u00e9s autor de la teor\u00eda sobre la selecci\u00f3n natural de las especies.<\/p>\n<p>12 Jean-Baptiste Lamark (1744-1829), naturalista franc\u00e9s, el primero en romper con la idea de permanencia de la especie.<\/p>\n<p>13 Seg\u00fan Richard Dawkins, uno de los m\u00e1s destacados neodarwinistas, los \u00abmemes\u00bb, son unidades de base de memoria, supuestos vectores de la transmisi\u00f3n y de la supervivencia culturales, as\u00ed como los genes son los vectores de la subsistencia de las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de los individuos.<\/p>\n<p>14 Ver fundamentalmente \u00abUne histoire en construction: approche marxiste et probl\u00e9matique conjoncturelle\u00bb, Gallimard-Seuil, Par\u00eds, 1982.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el curso de las \u00faltimas d\u00e9cadas el relativismo en la Historia ha armonizado con el consenso pol\u00edtico. Es hora de &quot;reconstruir un frente de la raz\u00f3n&quot; para promover una nueva concepci\u00f3n de la Historia. A ello invita Eric Hobsbawm, en el discurso de cierre del coloquio de la Academia brit\u00e1nica sobre historiograf\u00eda marxista (13-11-2004)<\/p>\n<p>&quot;Hasta ahora, los fil\u00f3sofos no han hecho m\u00e1s que interpretar el mundo; se trata de cambiarlo&quot;. Los dos enunciados de la c\u00e9lebre &quot;Tesis Feuerbach&quot; de Karl Marx inspiraron a los historiadores marxistas. La mayor\u00eda de los intelectuales que adhirieron al marxismo a partir de la d\u00e9cada de 1880 -entre ellos los historiadores marxistas- lo hicieron porque quer\u00edan cambiar el mundo, junto con los movimientos obreros y socialistas; movimientos que se convertir\u00edan, en gran parte bajo la influencia del marxismo, en fuerzas pol\u00edticas de masas. Esa cooperaci\u00f3n orient\u00f3 naturalmente a los historiadores que quer\u00edan cambiar el mundo hacia ciertos campos de estudio -fundamentalmente, la historia del pueblo o de la poblaci\u00f3n obrera- los que, si bien atra\u00edan naturalmente a las personas de izquierda, no ten\u00edan originalmente ninguna relaci\u00f3n particular con una interpretaci\u00f3n marxista. A la inversa, cuando a partir de la d\u00e9cada de 1890 esos intelectuales dejaron de ser revolucionarios sociales, a menudo tambi\u00e9n dejaron de ser marxistas.  La revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica de octubre de 1917, reaviv\u00f3 ese compromiso. Recordemos que los principales partidos socialdem\u00f3cratas de Europa continental abandonaron por completo el marxismo s\u00f3lo en la d\u00e9cada de 1950, y a veces m\u00e1s tarde. Aquella revoluci\u00f3n engendr\u00f3 adem\u00e1s lo que podr\u00edamos llamar una historiograf\u00eda marxista obligatoria en la URSS y en los Estados que adoptaron luego reg\u00edmenes comunistas. La motivaci\u00f3n militante se vio reforzada durante el per\u00edodo del antifascismo.  A partir de la d\u00e9cada de 1950 se debilit\u00f3 en los pa\u00edses desarrollados -pero no en el Tercer Mundo- aunque el considerable desarrollo de la ense\u00f1anza universitaria y la agitaci\u00f3n estudiantil generaron en la d\u00e9cada de 1960 dentro de la universidad un nuevo e importante contingente de personas decididas a cambiar el mundo. Sin embargo, a pesar de desear un cambio radical, muchas de ellas ya no eran abiertamente marxistas, y algunas ya no lo eran en absoluto.   Ese rebrote culmin\u00f3 en la d\u00e9cada de 1970, poco antes de que se iniciara una reacci\u00f3n masiva contra el marxismo, una vez m\u00e1s por razones esencialmente pol\u00edticas. Esa reacci\u00f3n tuvo como principal efecto -salvo para los liberales que a\u00fan creen en ello- la aniquilaci\u00f3n de la idea seg\u00fan la cual es posible predecir, apoy\u00e1ndose en el an\u00e1lisis hist\u00f3rico, el \u00e9xito de una forma particular de organizar la sociedad humana. La historia se hab\u00eda disociado de la teleolog\u00eda (1).  Teniendo en cuenta las inciertas perspectivas que se presentan a los movimientos socialdem\u00f3cratas y socialrevolucionarios, no es probable que asistamos a una nueva ola de adhesi\u00f3n al marxismo pol\u00edticamente motivada. Pero evitemos caer en un occidentalo-centrismo excesivo. A juzgar por la demanda de que son objeto mis propios libros de historia, compruebo que se desarrolla en Corea del Sur y en Taiw\u00e1n desde la d\u00e9cada de 1980, en Turqu\u00eda desde la d\u00e9cada de 1990, y hay se\u00f1ales de que avanza actualmente en el mundo de habla \u00e1rabe.  El vuelco social  \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con la dimensi\u00f3n &quot;interpretaci\u00f3n del mundo&quot; del marxismo? La historia es un poco diferente, aunque paralela. Concierne al crecimiento de lo que se puede llamar la reacci\u00f3n anti-Ranke (2), de la cual el marxismo constituy\u00f3 un elemento importante, aunque no siempre se lo reconoci\u00f3 acabadamente. Se trat\u00f3 de un movimiento doble.   Por una parte, ese movimiento cuestionaba la idea positivista seg\u00fan la cual la estructura objetiva de la realidad era por as\u00ed decirlo evidente: bastaba con aplicar la metodolog\u00eda de la ciencia, explicar por qu\u00e9 las cosas hab\u00edan ocurrido de tal o cual manera, y descubrir &quot;wie es eigentlich gewesen&quot; [c\u00f3mo sucedi\u00f3 en realidad]. Para todos los historiadores, la historiograf\u00eda se mantuvo y se mantiene enraizada en una realidad objetiva, es decir, la realidad de lo que ocurri\u00f3 en el pasado; sin embargo, no parte de hechos sino de problemas, y exige que se investigue para comprender c\u00f3mo y por qu\u00e9 esos problemas -paradigmas y conceptos- son formulados de la manera en que lo son en tradiciones hist\u00f3ricas y en medios socio-culturales diferentes.  Por otra, ese movimiento intentaba acercar las ciencias sociales a la historia, y en consecuencia, englobarla en una disciplina general, capaz de explicar las transformaciones de la sociedad humana. Seg\u00fan la expresi\u00f3n de Lawrence Stone (3) el objeto de la historia deber\u00eda ser &quot;plantear las grandes preguntas del &#8216;por qu\u00e9&#8217;&quot;. Ese &quot;vuelco social&quot; no vino de la historiograf\u00eda sino de las ciencias sociales -algunas de ellas incipientes en tanto tales- que por entonces se afirmaban como disciplinas evolucionistas, es decir hist\u00f3ricas.  En la medida en que puede considerarse a Marx como el padre de la sociolog\u00eda del conocimiento, el marxismo, a pesar de haber sido denunciado err\u00f3neamente en nombre de un presunto objetivismo ciego, contribuy\u00f3 al primer aspecto de ese movimiento. Adem\u00e1s, el impacto m\u00e1s conocido de las ideas marxistas -la importancia otorgada a los factores econ\u00f3micos y sociales- no era espec\u00edficamente marxista, aunque el an\u00e1lisis marxista pes\u00f3 en esa orientaci\u00f3n. Esta se inscrib\u00eda en un movimiento historiogr\u00e1fico general, visible a partir de la d\u00e9cada de 1890, y que culmin\u00f3 en las d\u00e9cadas de 1950 y 1960, en beneficio de la generaci\u00f3n de historiadores a la que pertenezco, que tuvo la posibilidad de transformar la disciplina.  Esa corriente socio-econ\u00f3mica superaba al marxismo. La creaci\u00f3n de revistas y de instituciones de historia econ\u00f3mico-social fue a veces obra -como en Alemania- de socialdem\u00f3cratas marxistas, como ocurri\u00f3 con la revista &quot;Vierteljahrschrift&quot; en 1893. No ocurri\u00f3 as\u00ed en Gran Breta\u00f1a, ni en Francia, ni en Estados Unidos. E incluso en Alemania, la escuela de econom\u00eda marcadamente hist\u00f3rica no ten\u00eda nada de marxismo. Solamente en el Tercer Mundo del siglo XIX (Rusia y los Balcanes) y en el del siglo XX, la historia econ\u00f3mica adopt\u00f3 una orientaci\u00f3n sobre todo socialrevolucionaria, como toda &quot;ciencia social&quot;. En consecuencia, se vio muy atra\u00edda por Marx. En todos los casos, el inter\u00e9s hist\u00f3rico de los historiadores marxistas no se centr\u00f3 tanto en la &quot;base&quot; (la infraestructura econ\u00f3mica) como en las relaciones entre la base y la superestructura. Los historiadores expl\u00edcitamente marxistas siempre fueron relativamente poco numerosos.   Marx ejerci\u00f3 influencia en la historia principalmente a trav\u00e9s de los historiadores y los investigadores en ciencias sociales que retomaron los interrogantes que \u00e9l se planteaba, hayan aportado o no otras respuestas. A su vez, la historiograf\u00eda marxista avanz\u00f3 mucho en relaci\u00f3n a lo que era en la \u00e9poca de Karl Kautsky y de Georgi Plekhanov (4), en buena medida gracias a su fertilizaci\u00f3n por otras disciplinas (fundamentalmente la antropolog\u00eda social) y por pensadores influidos por Marx y que completaban su pensamiento, como Max Weber (5).  Si subrayo el car\u00e1cter general de esa corriente historiogr\u00e1fica, no es por voluntad de subestimar las divergencias que contiene, o que exist\u00edan en el seno de sus componentes. Los modernizadores de la historia se plantearon las mismas cuestiones y se consideraron comprometidos en los mismos combates intelectuales, ya sea que se inspiraran en la geograf\u00eda humana, en la sociolog\u00eda durkheimiana (6) y en las estad\u00edsticas, como en Francia (a la vez, la escuela de los Anales y Labrousse), o en la sociolog\u00eda weberiana, como la Historische Sozialwissenschaft en Alemania federal, o aun en el marxismo de los historiadores del Partido Comunista, que fueron los vectores de la modernizaci\u00f3n de la historia en Gran Breta\u00f1a, o que al menos fundaron su principal revista.  Unos y otros se consideraban aliados contra el conservadurismo en historia, aun cuando sus posiciones pol\u00edticas o ideol\u00f3gicas eran antag\u00f3nicas, como Michael Postan (7) y sus alumnos marxistas brit\u00e1nicos. Esa coalici\u00f3n progresista hall\u00f3 una expresi\u00f3n ejemplar en la revista &quot;Past &amp; Present&quot;, fundada en 1952, muy respetada en el ambiente de los historiadores. El \u00e9xito de esa publicaci\u00f3n se debi\u00f3 a que los j\u00f3venes marxistas que la fundaron se opusieron deliberadamente a la exclusividad ideol\u00f3gica, y que los j\u00f3venes modernizadores provenientes de otros horizontes ideol\u00f3gicos estaban dispuestos a unirse a ellos, pues sab\u00edan que las diferencias ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas no eran un obst\u00e1culo para trabajar juntos. Ese frente progresista avanz\u00f3 de manera espectacular entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la d\u00e9cada de 1970, en lo que Lawrence Stone llama &quot;el amplio conjunto de transformaciones en la naturaleza del discurso hist\u00f3rico&quot;. Eso hasta la crisis de 1985, cuando se produjo la transici\u00f3n de los estudios cuantitativos a los estudios cualitativos, de la macro a la microhistoria, de los an\u00e1lisis estructurales a los relatos, de lo social a los temas culturales.  Desde entonces, la coalici\u00f3n modernizadora est\u00e1 a la defensiva, al igual que sus componentes no marxistas, como la historia econ\u00f3mica y social. En la d\u00e9cada de 1970, la corriente dominante en historia hab\u00eda sufrido una transformaci\u00f3n tan grande, en particular bajo la influencia de las &quot;grandes cuestiones&quot; planteadas a la manera de Marx, que escrib\u00ed estas l\u00edneas: &quot;A menudo es imposible decir si un libro fue escrito por un marxista o por un no marxista, a menos que el autor anuncie su posici\u00f3n ideol\u00f3gica. Espero con impaciencia el d\u00eda en que nadie se pregunte si los autores son marxistas o no&quot;. Pero como tambi\u00e9n lo se\u00f1alaba, est\u00e1bamos lejos de semejante utop\u00eda. Desde entonces, al contrario, fue necesario subrayar con mayor energ\u00eda lo que el marxismo puede aportar a la historiograf\u00eda. Cosa que no ocurr\u00eda desde hace mucho tiempo. A la vez, porque es preciso defender a la historia contra quienes niegan su capacidad para ayudarnos a comprender el mundo, y porque nuevos desarrollos cient\u00edficos transformaron completamente el calendario historiogr\u00e1fico.   En el plano metodol\u00f3gico, el fen\u00f3meno negativo m\u00e1s importante fue la edificaci\u00f3n de una serie de barreras entre lo que ocurri\u00f3 o lo que ocurre en historia, y nuestra capacidad para observar esos hechos y entenderlos. Esos bloqueos obedecen a la negativa a admitir que existe una realidad objetiva, y no construida por el observador con fines diversos y cambiantes, o al hecho de sostener que somos incapaces de superar los l\u00edmites del lenguaje, es decir, de los conceptos, que son el \u00fanico medio que tenemos para poder hablar del mundo, incluyendo el pasado.  Esa visi\u00f3n elimina la cuesti\u00f3n de saber si existen en el pasado esquemas y regularidades a partir de los cuales el historiador puede formular propuestas significativas. Sin embargo, hay tambi\u00e9n razones menos te\u00f3ricas que llevan a esa negativa: se argumenta que el curso del pasado es demasiado contingente, es decir, que hay que excluir las generalizaciones, pues pr\u00e1cticamente todo podr\u00eda ocurrir o hubiera podido ocurrir. De manera impl\u00edcita, esos argumentos apuntan a todas las ciencias. Pasemos por alto intentos m\u00e1s f\u00fatiles de volver a viejas concepciones: atribuir el curso de la historia a altos responsables pol\u00edticos o militares, o a la omnipotencia de las ideas o de los &quot;valores&quot;; reducir la erudici\u00f3n hist\u00f3rica a la b\u00fasqueda -importante pero insuficiente en s\u00ed- de una empat\u00eda con el pasado.  El gran peligro pol\u00edtico inmediato que amenaza a la historiograf\u00eda actual es el &quot;anti-universalismo&quot;: &quot;mi verdad es tan v\u00e1lida como la tuya, independientemente de los hechos&quot;. Ese anti-universalismo seduce naturalmente a la historia de los grupos identitarios en sus diferentes formas, para la cual, el objeto esencial de la historia no es lo que ocurri\u00f3, sino en qu\u00e9 afecta eso que ocurri\u00f3 a los miembros de un grupo particular. De manera general, lo que cuenta para ese tipo de historia no es la explicaci\u00f3n racional sino la &quot;significaci\u00f3n&quot;; no lo que ocurri\u00f3, sino c\u00f3mo experimentan lo ocurrido los miembros de una colectividad que se define por oposici\u00f3n a las dem\u00e1s, en t\u00e9rminos de religi\u00f3n, de etnia, de naci\u00f3n, de sexo, de modo de vida, o de otras caracter\u00edsticas.   El relativismo ejerce atracci\u00f3n sobre la historia de los grupos identitarios. Por diferentes razones, la invenci\u00f3n masiva de contraverdades hist\u00f3ricas y de mitos, otras tantas tergiversaciones dictadas por la emoci\u00f3n, alcanz\u00f3 una verdadera \u00e9poca de oro en los \u00faltimos treinta a\u00f1os. Algunos de esos mitos representan un peligro p\u00fablico -en pa\u00edses como India durante el gobierno hinduista (8), en Estados Unidos y en la Italia de Silvio Berlusconi, por no mencionar muchos otros nuevos nacionalismos, se acompa\u00f1en o no de un acceso de integrismo religioso-.  De todos modos, si por un lado ese fen\u00f3meno dio lugar a mucho palabrer\u00edo y tonter\u00edas en los m\u00e1rgenes m\u00e1s lejanos de la historia de grupos particulares -nacionalistas, feministas, gays, negros y otros- por otro gener\u00f3 desarrollos hist\u00f3ricos in\u00e9ditos y sumamente interesantes en el campo de los estudios culturales, como el &quot;boom de la memoria en los estudios hist\u00f3ricos contempor\u00e1neos&quot;, como lo llama Jay Winter (9). &quot;Los Lugares de memoria&quot; (10) obra coordinada por Pierre Nora, es un buen ejemplo.  Reconstruir el frente de la raz\u00f3n  Ante todos esos desv\u00edos, es tiempo de restablecer la coalici\u00f3n de quienes desean ver en la historia una investigaci\u00f3n racional sobre el curso de las transformaciones humanas, contra aquellos que la deforman sistem\u00e1ticamente con fines pol\u00edticos, y a la vez, de manera m\u00e1s general, contra los relativistas y los posmodernistas que se niegan a admitir que la historia ofrezca esa posibilidad. Dado que entre esos relativistas y posmodernos hay quienes se consideran de izquierda, podr\u00edan producirse inesperadas divergencias pol\u00edticas capaces de dividir a los historiadores. Por lo tanto, el punto de vista marxista resulta un elemento necesario para la reconstrucci\u00f3n del frente de la raz\u00f3n, como lo fue en las d\u00e9cadas de 1950 y 1960. De hecho, la contribuci\u00f3n marxista probablemente sea aun m\u00e1s pertinente ahora, dado que los otros componentes de la coalici\u00f3n de entonces renunciaron, como la escuela de los Anales de Fernand Braudel, y la &quot;antropolog\u00eda social estructural-funcional&quot;, cuya influencia entre los historiadores fuera tan importante. Esta disciplina se vio particularmente perturbada por la avalancha hacia la subjetividad posmoderna.   Entre tanto, mientras que los posmodernistas negaban la posibilidad de una comprensi\u00f3n hist\u00f3rica, los avances en las ciencias naturales devolv\u00edan a la historia evolucionista de la humanidad toda su actualidad, sin que los historiadores se dieran cabalmente cuenta. Y esto de dos maneras. En primer lugar, el an\u00e1lisis del ADN estableci\u00f3 una cronolog\u00eda m\u00e1s s\u00f3lida del desarrollo desde la aparici\u00f3n del homo sapiens en tanto especie. En particular, la cronolog\u00eda de la expansi\u00f3n de esa especie originaria de \u00c1frica hacia el resto del mundo, y de los desarrollos posteriores, antes de la aparici\u00f3n de fuentes escritas. Al mismo tiempo, eso puso de manifiesto la sorprendente brevedad de la historia humana -seg\u00fan criterios geol\u00f3gicos y paleontol\u00f3gicos- y elimin\u00f3 la soluci\u00f3n reduccionista de la sociobiolog\u00eda darwiniana (11).  Las transformaciones de la vida humana, colectiva e individual, durante los \u00faltimos diez mil a\u00f1os, y particularmente durante las diez \u00faltimas generaciones, son demasiado considerables para ser explicadas por un mecanismo de evoluci\u00f3n enteramente darwiniano, por los genes. Esas transformaciones corresponden a una aceleraci\u00f3n en la transmisi\u00f3n de las caracter\u00edsticas adquiridas, por mecanismos culturales y no gen\u00e9ticos; podr\u00eda decirse que se trata de la revancha de Lamarck (12) contra Darwin, a trav\u00e9s de la historia humana. Y no sirve de mucho disfrazar el fen\u00f3meno bajo met\u00e1foras biol\u00f3gicas, hablando de &quot;memes&quot; (13) en lugar de &quot;genes&quot;. El patrimonio cultural y el biol\u00f3gico no funcionan de la misma manera.  En s\u00edntesis, la revoluci\u00f3n del ADN requiere un m\u00e9todo particular, hist\u00f3rico, de estudio de la evoluci\u00f3n de la especie humana. Adem\u00e1s -dicho sea de paso- brinda un marco racional para la elaboraci\u00f3n de una historia del mundo. Una historia que considere al planeta en toda su complejidad como unidad de los estudios hist\u00f3ricos, y no un entorno particular o una regi\u00f3n determinada. En otras palabras: la historia es la continuaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica del homo sapiens por otros medios.  En segundo lugar, la nueva biolog\u00eda evolucionista elimina la estricta diferenciaci\u00f3n entre historia y ciencias naturales, ya eliminada en gran medida por la &quot;historizaci\u00f3n&quot; sistem\u00e1tica de estas ciencias en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Luigi Luca Cavalli-Sforza, uno de los pioneros pluridisciplinarios de la revoluci\u00f3n ADN, habla del &quot;placer intelectual de hallar tantas similitudes entre campos de estudio tan diferentes, algunos de los cuales pertenecen tradicionalmente a los polos opuestos de la cultura: la ciencia y las humanidades&quot;. En s\u00edntesis, esa nueva biolog\u00eda nos libera del falso debate sobre el problema de saber si la historia es una ciencia o no.  En tercer lugar, nos remite inevitablemente a la visi\u00f3n de base de la evoluci\u00f3n humana adoptada por los arque\u00f3logos y los prehistoriadores, que consiste en estudiar los modos de interacci\u00f3n entre nuestra especie y su medio ambiente, y el creciente control que ella ejerce sobre el mismo. Lo cual equivale esencialmente a plantear las preguntas que ya planteaba Karl Marx. Los &quot;modos de producci\u00f3n&quot; (sea cual fuere el nombre que se les d\u00e9) basados en grandes innovaciones de la tecnolog\u00eda productiva, de las comunicaciones y de la organizaci\u00f3n social -y tambi\u00e9n del poder militar- son el n\u00facleo de la evoluci\u00f3n humana. Esas innovaciones, y Marx era consciente de eso, no ocurrieron y no ocurren por s\u00ed mismas. Las fuerzas materiales y culturales y las relaciones de producci\u00f3n son inseparables; son las actividades de hombres y mujeres que construyen su propia historia, pero no en el &quot;vac\u00edo&quot;, no afuera de la vida material, ni afuera de su pasado hist\u00f3rico.  Del neol\u00edtico a la era nuclear  En consecuencia, las nuevas perspectivas para la historia tambi\u00e9n deben llevarnos a esa meta esencial de quienes estudian el pasado, aunque nunca sea cabalmente realizable: &quot;la historia total&quot;. No &quot;la historia de todo&quot;, sino la historia como una tela indivisible donde se interconectan todas las actividades humanas. Los marxistas no son los \u00fanicos en haberse propuesto ese objetivo -Fernand Braudel tambi\u00e9n lo hizo- pero fueron quienes lo persiguieron con m\u00e1s tenacidad, como dec\u00eda uno de ellos, Pierre Vilar (14).  Entre las cuestiones importantes que suscitan estas nuevas perspectivas, la que nos lleva a la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre resulta esencial. Se trata del conflicto entre las fuerzas responsables de la transformaci\u00f3n del homo sapiens, desde la humanidad del neol\u00edtico hasta la humanidad nuclear, por una parte, y por otra, las fuerzas que mantienen inmutables la reproducci\u00f3n y la estabilidad de las colectividades humanas o de los medios sociales, y que durante la mayor parte de la historia las han contrarrestado eficazmente. Esa cuesti\u00f3n te\u00f3rica es central. El equilibrio de fuerzas se inclina de manera decisiva en una direcci\u00f3n. Y ese desequilibrio, que quiz\u00e1s supera la capacidad de comprensi\u00f3n de los seres humanos, supera por cierto la capacidad de control de las instituciones sociales y pol\u00edticas humanas. Los historiadores marxistas, que no entendieron las consecuencias involuntarias y no deseadas de los proyectos colectivos humanos del siglo XX, quiz\u00e1s puedan esta vez, enriquecidos por su experiencia pr\u00e1ctica, ayudar a comprender c\u00f3mo hemos llegado a la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>Eric Hobsbawm es historiador brit\u00e1nico, autor entre otros de Historia del siglo XX, Barcelona, Cr\u00edtica, 1996.  1 Teleolog\u00eda, doctrina que se ocupa de las causas finales.  2 Reacci\u00f3n contra Leopold von Ranke (1795-1886), considerado el padre de la escuela dominante de la historiograf\u00eda universitaria antes de 1914. Autor, entre otros t\u00edtulos, de &quot;Historia de los pueblos romano y germano de 1494 a 1535&quot; (1824) y de Historia del mundo&quot; (Weltgeschichte), (1881-1888 &#8211; inconclusa).  3 Lawrence Stone (1920-1999), una de las personalidades m\u00e1s eminentes e influyentes de la historia social. Autor, entre otros t\u00edtulos, de &quot;The Causes of the English Revolution, 1529-1642&quot; (1972), &quot;The Family, Sex and Marriage in England 1500-1800&quot; (1977).  4 Respectivamente dirigente de la socialdemocracia alemana y de la socialdemocracia rusa, a comienzos del siglo XIX.  5 Max Weber (1864-1920), soci\u00f3logo alem\u00e1n.  6 Por Emile Durkheim (1858-1917), que fund\u00f3 &quot;Las reglas del m\u00e9todo sociol\u00f3gico&quot; (1895) y que por ello es considerado uno de los padres de la sociolog\u00eda moderna. Autor, entre otros t\u00edtulos, de &quot;La divisi\u00f3n del trabajo social&quot; (1893) , &quot;El suicidio&quot; (1897).  7 Michael Postan ocupa la c\u00e1tedra de historia econ\u00f3mica en la universidad de Cambridge desde 1937. Co-inspirador, junto a Fernand Braudel, de la Asociaci\u00f3n Internacional de Historia Econ\u00f3mica.  8 El partido Bharatiya Janata (BJP) dirigi\u00f3 el gobierno indio desde 1999 hasta mayo de 2004.   9 Profesor de la universidad de Columbia (Nueva York). Uno de los grandes especialistas de la historia de las guerras del siglo XX, y sobre todo de los lugares de memoria.   10 &quot;Les lieux de m\u00e9moire&quot;, Gallimard, Par\u00eds, 3 tomos.  11 Por Charles Darwin (1809-1882), naturalista ingl\u00e9s autor de la teor\u00eda sobre la selecci\u00f3n natural de las especies.   12 Jean-Baptiste Lamark (1744-1829), naturalista franc\u00e9s, el primero en romper con la idea de permanencia de la especie.   13 Seg\u00fan Richard Dawkins, uno de los m\u00e1s destacados neodarwinistas, los &quot;memes&quot;, son unidades de base de memoria, supuestos vectores de la transmisi\u00f3n y de la supervivencia culturales, as\u00ed como los genes son los vectores de la subsistencia de las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de los individuos.   14 Ver fundamentalmente &quot;Une histoire en construction: approche marxiste et probl\u00e9matique conjoncturelle&quot;, Gallimard-Seuil, Par\u00eds, 1982.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-50","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/50","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=50"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/50\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=50"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=50"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=50"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}