{"id":502,"date":"2006-11-02T00:00:00","date_gmt":"2006-11-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=502"},"modified":"2020-02-28T10:00:07","modified_gmt":"2020-02-28T09:00:07","slug":"la-obra-de-e-h-carr-sobre-la-rusia-sovietica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=502","title":{"rendered":"La obra de E.H. Carr sobre la Rusia sovi\u00e9tica"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de pasar por una \u00e9poca en la que parec\u00eda cobrar vida aquella pesadilla que describ\u00eda Trotsky en su inacabado Stalin, y en la que se preguntaba sobre lo que podr\u00eda haber ocurrido en el caso de que once de los doce ap\u00f3stoles de Jes\u00fas hubieran tomado partido por Judas, no estar\u00e1 de m\u00e1s recordar que existieron ejemplos \u2013y existir\u00e1n sin duda- de conservadores que toman partido por le comunismo y la revoluci\u00f3n&#8230;Estoy hablando de Edward Halleath Carr (<b>1<\/b>), quien adem\u00e1s de ser un marxista tard\u00edo puede ser justamente considerado como\u00a0 uno \u2013sino el que m\u00e1s- de los historiadores m\u00e1s exhaustivos y riguroso sobre la compulsiva historia de la Rusia Sovi\u00e9tica, tema al que dedic\u00f3 buena parte de su vida, y que apareci\u00f3 publicada en castellano en la segunda mitad de los a\u00f1os setenta, en una fase en la que autores como Carr, se impon\u00edan tanto a la escuela de falsificaciones oficialistas que comenz\u00f3 a instaurarse en la URSS despu\u00e9s de la muerte de Lenin, y a la \u201csovietolog\u00eda\u201d dedicada a descalificar una experiencia en la que quer\u00edan ver el estigma totalitario como algo inherente a su propia existencia&#8230;<\/p>\n<p>La monumental <b>Historia de la Rusia Sovi\u00e9tica, <\/b>a la que el c\u00e9lebre historiador brit\u00e1nico dedic\u00f3 aproximadamente un tercio de su larga existencia (<b>2<\/b>). La \u00faltima entrega se cerr\u00f3 con la edici\u00f3n del estudio sobre las relaciones exteriores de la Rusia sovi\u00e9tica durante los a\u00f1os que van desde 1926 a 1929, concluye la entrega del cuarto apartado, cuyo t\u00edtulo general es \u00abBases de una econom\u00eda planificada\u00bb. Sobre la importancia de esta obra escribi\u00f3 muy tempranamente (1954). Isaac Deutscher que fue posiblemente el cr\u00edtico que m\u00e1s influy\u00f3 sobre E.H. Carr: \u201cEl m\u00e9rito notable de Carr consiste en que \u00e9l ha sido el primer genuino historiador del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, Ha emprendido una tarea de enorme alcance ya gran escala (,..) Contempla la escena con la imparcialidad del que est\u00e1, si no <i>au<\/i><i>-dessus de la mel\u00e9e,<\/i> al menos <i>au<\/i><i>-del\u00e1 de la m\u00eal\u00e9e<\/i>. Desea dejar a sus lectores la comprensi\u00f3n, y \u00e9l mismo investiga los hechos y las tendencias, los \u00e1rboles y el bosque. Es tan austeramente concienzudo y escrupuloso como penetrante y agudo. Tiene instinto especial para ver el esquema y orden de las cosas, y presenta sus hallazgos con lucidez. Su Historia tiene que ser estimada como un logro verdaderamente notable (<b>3<\/b>) .<\/p>\n<p>La Historia del profesor Carr cobr\u00f3 en su momento nuevos relieves en un momento como el presente en el que con la reedici\u00f3n de la \u00abguerra fr\u00eda\u00bb, la cuesti\u00f3n del comunismo y de la URSS ha recobrado sus a\u00f1ejas con\u00adnotaciones demon\u00edacas, y en la que -como ya ocurri\u00f3 en los a\u00f1os cincuenta\u00ad una hornada de antiguos liberales izquier\u00addistas renegados se citan a la hora de des\u00adcalificar como \u00abmuy sospechosa\u00bb una obra como la suya en la que se ve el perverso deseo de justificar la URSS, la actuaci\u00f3n de un falso dem\u00f3crata y cient\u00edfico a la manera de los viejos \u00abcompa\u00f1eros de viaje\u00bb (cate\u00adgor\u00eda de la que formaron a veces la peor parte algunos de los anticomunistas m\u00e1s furibundos de la \u00e9poca), y lo en el mejor de los casos, de un \u00abingenuo optimista\u00bb ante las conquistas del sistema sovi\u00e9ticos. El propio Carr en una de sus contadas decla\u00adraciones p\u00fablicas ha replicado con vigor estas acusaciones y ha subrayado su tras fondo (<b>4<\/b>).<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e9ritos incuestionables de Carr es de por s\u00ed la propia obra. Se trata, sin lugar a dudas, del trabajo m\u00e1s documentado y riguroso que se ha escrito hasta el momento sobre la formaci\u00f3n de la URSS y su publicaci\u00f3n marca un antes y un des\u00adpu\u00e9s en una bibliograf\u00eda que por su ampli\u00adtud sobrepasa a cualquier otro aconteci\u00admiento del siglo, y dentro de la cual el cap\u00edtulo de los que merecen el olvido es muy superior a los t\u00edtulos imperecederos. El m\u00e9rito siguiente radica en el equilibrio ana\u00adl\u00edtico del autor, tiene su capacidad para no ceder a m\u00e1s presiones que las exigidas de su propia y exhaustiva investigaci\u00f3n. Se puede hablar en este sentido de un tour de force gigantesco no s\u00f3lo por la extrema amplitud de la empresa cuya complejidad desbord\u00f3 el proyecto inicial de ocho vol\u00fa\u00admenes, sino tambi\u00e9n del esquema mental de un hombre que empez\u00f3 su viaje como un conservador opuesto a la utop\u00eda revolu\u00adcionaria y lo concluy\u00f3 dominando una con\u00adcepci\u00f3n de la historia renovada tal como se manifiesta en su obra te\u00f3rica \u00bfQu\u00e9 es la his\u00adtoria?, que \u00abrepresent\u00f3 en su \u00e9poca un valiente ataque contra las ortodoxias de la \u00abguerra fr\u00eda\u00bb y durante dos decenios ha gozado de merecido renombre por ser la cr\u00edtica m\u00e1s radical y accesible de los su\u00adpuestos que subyacen en la pr\u00e1ctica hist\u00f3\u00adrica ortodoxa. Es una mezcla rara de ele\u00adgancia de viejo estilo y compromiso con el cambio revolucionario\u00bb(<b>5<\/b>).<\/p>\n<p>El propio Carr estima en el prefacio de uno de sus vol\u00famenes que todav\u00eda queda mucho por hacer, particularmente en lo que se refiere a los problemas de la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica ( no en vano su obra p\u00f3s\u00adtuma tiene como eje el VII Congreso del Komintern), sobre la que existe una inmensa documentaci\u00f3n dispersa en los archivos de numerosos pa\u00edses (por ejem\u00adplo, todav\u00eda se est\u00e1 por escribir un estudio serio sobre el papel de la URSS en la Espa\u00f1a de los a\u00f1os treinta), sobre todo en los sovi\u00e9ticos que, como es sabido, tienen bloqueado su acceso. Esto \u00faltimo ha obli\u00adgado a Carr a investigar en base a un material por lo general ya conocido, proble\u00adma que en opini\u00f3n de expertos como Isaac Deutscher, Carr ha resuelto, pudiendo afir\u00admar que ((es dudoso que los archivos, cuando sean abiertos, obliguen al historia\u00addor a revisar fundamentalmente el cuadro que ahora puede formar sobre la base de los materiales ya publicados (<b>6<\/b>). En otro de sus prefacios Carr hace constar las incon\u00adveniencias pero tambi\u00e9n las ventajas que conlleva analizar un tiempo hist\u00f3ricamente tan pr\u00f3ximo: en pocas vicisitudes hist\u00f3ricas se reflexion\u00f3 tanto y tan abiertamente sobre los hechos, y nunca una direcci\u00f3n revolucionaria ha pose\u00eddo una conciencia hist\u00f3rica tan extremadamente desarrollada como la tuvo la \u00e9lite militante y dirigente del bolchevismo y del primer comunismo internacional.<\/p>\n<p>En su concepci\u00f3n inicial, que tan clara\u00admente se trasluce en los tres primeros tomos de la obra, Carr es un historiador tra\u00addicional, especialmente interesado en las instituciones -por ejemplo, se explaya con particular inter\u00e9s en la Constituci\u00f3n sovi\u00e9\u00adtica y en los problemas diplom\u00e1ticos, en tanto que los grandes aspectos de las ideas revolucionarias quedan relegados a peque\u00ad\u00f1os cap\u00edtulos aparte-, y asiste con cierto estupor a los grandes avatares revolucionarios, a las impresionantes acciones de masas, y se orienta hacia los problemas de la construcci\u00f3n del Estado. Esto resulta bastante m\u00e1s claro en los primeros vol\u00fame\u00adnes es lo que se encuentran grandes lagu\u00adnas. Algunas de ellas se refieren a corrientes pol\u00edticas importantes como la de los partidos que se reclamaban del socia\u00adlismo, otras q acontecimientos como el de Kronstadt de 1921 que \u00abiluminaron la realidad como un rel\u00e1mpago la noche\u00bb (Lenin), y otras realidades por lo general poco consideradas pero de indudable importancia como lo fueron la vida cotidia\u00adna, los intentos de emancipaci\u00f3n de la mujer o la integraci\u00f3n de la cultura jud\u00eda. El\u00a0 lector interesado en todas estas cuestiones tendr\u00e1 que buscar necesariamente lecturas complementarias (<b>7<\/b>). Acusaciones similares se han hecho a los apartados siguientes respecto a la importancia de la Oposici\u00f3n de Izquierda, pero esto resulta ya a nuestro juicio m\u00e1s discutible.<\/p>\n<p>Como hemos se\u00f1alado m\u00e1s atr\u00e1s, Carr opera un aut\u00e9ntico tour de force para escapar de una concepci\u00f3n de la historia en la que no habr\u00eda margen o en la que los m\u00e1rgenes ser\u00edan muy estrechos. No hay duda que hay la tentaci\u00f3n de una explica\u00adci\u00f3n institucional -la revoluci\u00f3n encontr\u00f3 su raison d&#8217;\u00e9tre cuando hall\u00f3 su <i>raison<\/i><i> d&#8217; Etat-,<\/i> que ha seducido a tantos historia\u00addores. Seg\u00fan esta explicaci\u00f3n, y al igual que ocurri\u00f3 con otras grandes revoluciones, la \u00e9poca institucional y burocr\u00e1tica fue la continuaci\u00f3n objetivamente inevitable de la \u00e9poca heroica de la revoluci\u00f3n. Dicho con otras palabras: Stalin fue el realismo y Trotsky la utop\u00eda. Quiz\u00e1s sea este el problema m\u00e1s complejo y dif\u00edcil que se le presenta a todo el que trata de analizar el proceso revolucionario sovi\u00e9tico, y repre\u00adsenta una aut\u00e9ntica piedra de toque a la que buena parte de especialistas trata de eludir o de zanjar en funci\u00f3n de un <i>parti<\/i><i> pris<\/i>. Carr se enfrenta con el problema con valor y rehuye cualquier simplificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desmantela minuciosamente todas las con\u00adcepciones doctrinarias que hacen concluir el ciclo revolucionario en una fecha t\u00f3pico: con Brest-Listovk (los eseristas de izquier\u00adda), en 1920-1921, fechas de la represi\u00f3n del Ej\u00e9rcito insurgente de Ucrania de Makn\u00f3 y de la insurrecci\u00f3n de Kronstadt (definitorias para la escuela anarquista), instauraci\u00f3n de la NEP (para los consejis\u00adtas), fallecimiento de Lenin, expulsi\u00f3n de Trotsky, etc&#8230;Para Carr est\u00e1 claro que existe una simultaneidad, una continuidad y una negaci\u00f3n, pero trata m\u00e1s de investi\u00adgar los hechos que de sacar conclusiones. No descarta &#8211; en su famosa entrevista para la <i>New<\/i><i> Left<\/i><i> Review<\/i>&#8211; que hay un cambio cualitativo trascendental en la d\u00e9cada ulte\u00adrior a la que comprende su estudio, pero sigue manteniendo su ponderaci\u00f3n subra\u00adyando las dificultades para analizar todo lo que ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>A lo largo de toda la Historia, Carr aten\u00faa su inclinaci\u00f3n hacia una historia hecha para arriba y no para abajo. En este esquema hayal mismo tiempo un imperativo objetivo y una opci\u00f3n reformada por parte del autor. No hay que olvidar que Carr, apegado al protagonismo de la documenta\u00adci\u00f3n, se encuentra con un material escrito verticalmente, o sea en el que la historia es hecha por los grandes personajes. Los soviets, por ejemplo, aparecen como n\u00facleos activos y bulliciosos encabezados por grandes cabezas. Luego no se hace notar su desvanecimiento y la ca\u00edda de estas grandes cabezas (en especial la de Trotsky) parece ser producto de condiciones ajenas a la decadencia del mo\u00advimiento de masas. El Estado y los gober\u00adnantes no aparecen, a nuestro juicio, claramente vinculados a la sociedad ya los movimientos sociales. Naturalmente\u00bb este m\u00e9todo resulta tanto m\u00e1s insuficiente cuando lo &#8230;que se est\u00e1 estudiando es una revoluci\u00f3n, dicho de otra manera, la quiebra de un Estado ante el embate de una movilizaci\u00f3n de masas impresionante. Como dijo Lenin, una revoluci\u00f3n social se produce cuando hasta los sectores sociales m\u00e1s atrasados quieren hacer valer sus exigencias pol\u00edticas. Naturalmente, Carr no ignora esto, pero se acerca a ello con la mentalidad de un profesor apasionado por las medidas pol\u00edticas. Entiende que, inexo\u00adrablemente, la utop\u00eda tiende a convertirse en un gobierno estable.<\/p>\n<p>Como toda obra maestra, la de Carr es susceptible de muy diversas lecturas y su esquema va asumiendo mayor grado de matizaci\u00f3n y de complejidad en la medida en que avanza. Esto resulta perceptible en el cap\u00edtulo de los personajes protagonis\u00adtas, quiz\u00e1s porque en el retrato que ofrece planean la influencia de las famosas bio\u00adgraf\u00edas de Stalin y Trotsky que escribi\u00f3 Deutscher y que para Carr son lo m\u00e1s capacitado que se ha escrito sobre la historia de la URSS.<\/p>\n<p>Se ha dicho con cierta insistencia que hay un culto en Carr hacia Lenin -alguien dijo que ocupaba en la obra un papel an\u00e1logo al que juega Julio C\u00e9sar en la Historia de Roma de Mommsen-, y que tiende a justificar al propio Stalin. Esto es un disparate\u00bb a menos que se contemple con ojos como los de David Shub o de Robert Conquest (al que Martin Amis lee de rodillas ante el gozo de los expertos medi\u00e1ticos tipo Antonio Elorza), para los que Lenin fue ante todo el antecesor de Stalin y \u00e9ste \u00faltimo la simple encarnaci\u00f3n del mal. Tambi\u00e9n en este apartado hay mucho que decir y ser\u00edan necesarias m\u00e1s reflexiones para comprender la posici\u00f3n de Carr. Conocido es el debate (indirecto) que Deutscher desarrolla con Trotsky sobre e car\u00e1cter imprescindible de Lenin, que para el historiador anglopolaco viene a ser una subestimaci\u00f3n del propio Trotsky y una concesi\u00f3n de \u00e9ste al culto leninista. Carr no entra en la pol\u00e9mica, sin embargo en la obra la figura de Lenin predomina el escenario de la revoluci\u00f3n y el Estado, y parece que es esta acci\u00f3n la que justifica su actuaci\u00f3n previa a la revoluci\u00f3n. Su Lenin es ante todo un gran hombre de Estado y mucho menos un revolucionario, un gran negador, Es esta tendencia de Carr la que ha hecho que su descripci\u00f3n de Stalin hayal aparecido como suave (si no positiva) paral muchos comentaristas, aunque est\u00e1 claro que no esconde ninguna de las deforma\u00adciones, barbaridades y traiciones del \u00abte\u00f3rico\u00bb del \u00absocialismo en un s\u00f3lo pa\u00eds\u00bb, una idea que por lo dem\u00e1s, es plenamente deudora de la fase m\u00e1s moderada de Nikolai Bujarin.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede aparecer que hay una cierta tendencia en ver las huellas de \u00e9ste en el per\u00edodo leninista.<\/p>\n<p>Esta orientaci\u00f3n se hace m\u00e1s n\u00edtida a la hora de juzgar actuaciones pol\u00edticas como el tratado de Rapallo, la revoluci\u00f3n inter\u00adnacional o actitudes como la de Trotsky que renuncia a emplear su autoridad en el Ej\u00e9rcito Rojo para desplazar del poder a unos adversarios que no se caracterizaban precisamente por su limpieza pol\u00edtica. Las tremendas dificultades con que se encontr\u00f3 el proceso revolucionario -la guerra civil, las malas cosechas, el desco\u00adyuntamiento de la clase obrera, etc- , llev\u00f3 a la direcci\u00f3n bolchevique un poco a quemar todo lo que antes adoraban y adorar lo que antes quemaban. En este contexto hay que situar actuaciones como la de Kronstadt, la prohibici\u00f3n de las ten\u00addencias organizadas y la b\u00fasqueda de salidas internacionales. Deutscher ve un marcado pesimismo en la incomprensi\u00f3n en Carr; \u00e9ste plantea que tambi\u00e9n puede ocurrir un poco lo contrario: que Deutscher fuera excesivamente optimista. La cuesti\u00f3n es compleja, y el hecho es que Carr nunca fuerza los datos en pro de una argu\u00admentaci\u00f3n aprior\u00edstica. Lo mismo se puede decir de su actitud ante el drama de la re\u00advoluci\u00f3n mundial. Su estudio revela la grave incorrespondencia existente entre el planteamiento revolucionario y la realidad objetiva.<\/p>\n<p>Los bolcheviques que se enfren\u00adtaron ante la gigantesca tarea de una In\u00adternacional para la revoluci\u00f3n aqu\u00ed y ahora, se dieron de bruces con una situaci\u00f3n infinitamente m\u00e1s compleja que la de 1917 y su sustituismo involuntario de primera hora evidenciaba las carencias de los grupos revolucionarios locales. Aqu\u00ed el bosque es particularmente espeso, y asombra la capa\u00adcidad de Carr para al menos no perderse en sus vericuetos m\u00e1s inesperados aunque mantiene una notable sensaci\u00f3n de des\u00adbordamiento seguramente inevitable ante una tarea imposible de abarcar en el actual estadio de la documentaci\u00f3n y de investi\u00adgaciones realizadas. Tambi\u00e9n es compren\u00adsible la sensaci\u00f3n de que la trascendencia y la importancia pol\u00edtica de la Oposici\u00f3n de Izquierda desfallece ante la inclinaci\u00f3n ins\u00adtitucionalista del autor.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que considerar que Carr se atiene a los a\u00f1os veinte y que los pesos y medidas no pueden los mismos que los que tendr\u00edan que comprender una extensi\u00f3n de la histo\u00adria hacia la d\u00e9cada siguiente en la que el dilema entre la instauraci\u00f3n del \u00absocialis\u00admo en un s\u00f3lo pa\u00eds\u00bb y la \u201crevoluci\u00f3n per\u00admanente\u00bb apareci\u00f3 con mayor nitidez, sobre todo con el ascenso resistible del nazismo y los desastres de los frentes po\u00adpulares. El balance que se desprende del conjunto de la obra es una visi\u00f3n detallada y concienzuda de una revoluci\u00f3n que plante\u00f3 la actualidad del socialismo, pero que no lo pudo resolver. Detalles de mayor o menor importancia podr\u00e1n ser cues\u00adtionados en su tratamiento, pero dif\u00edcil\u00admente alguien podr\u00e1 hablar de falsificaci\u00f3n, deformaci\u00f3n o amputaci\u00f3n. Se pueden encontrar lagunas y errores en los enfo\u00adques, pero no se podr\u00e1 subestimar el he\u00adcho de que la obra de Carr sea la primera aut\u00e9ntica visi\u00f3n de conjunto de la formaci\u00f3n del Estado sovi\u00e9tico, la primera que trata de abarcar tanto los hechos revo\u00adlucionarios y antirrevolucionarios, de las instituciones -incluidas las menos favore\u00adcidas habitualmente por la mirada del his\u00adtoriador- y las personas, de las organiza\u00adciones y las ideas&#8230;<\/p>\n<p>Cuando se ha cumplido cerca de siete d\u00e9cadas desde aquel 1917 que todav\u00eda conmueve al mundo, del acontecimiento m\u00e1s trascendente y subversivo del siglo, el querer aproximarse con el m\u00e1ximo rigor y honestidad a su verdad, a su rico y complejo significado -el primero de los cuales es que la revoluci\u00f3n socialista es posible y necesaria-, viene a ser tan dif\u00edcil como lo pudo ser en la \u00e9poca el hacerlo sobre revoluciones que, como la inglesa de Cromwell y los puritanos o la francesa de 1789, se\u00f1alaron el comienzo de una nueva era, No podemos por menos que conside\u00adrar como un s\u00edntoma de su vigencia \u201csubversiva\u00bb el hecho casi inaudito de que, despu\u00e9s de todo el tiempo transcurrido, no se haya producido en el pa\u00eds en donde ocurri\u00f3 -y por extensi\u00f3n en todo el \u00ab&#8216;campo socialista\u00bb- ni una sola aportaci\u00f3n hist\u00f3rica digna de menci\u00f3n, y que los personajes que se opusieron rotundamente a Stalin sigan siendo un \u00abtab\u00fa\u00bb, Tambi\u00e9n resulta ilustrativo que sea desde la disiden\u00adcia interna donde hayan surgido las prime\u00adras aportaciones de gran valor (<b>8<\/b>).<\/p>\n<p>Tampoco resulta mucho m\u00e1s relevante la bibliograf\u00eda producida por los adversarios del bolchevismo, Se pueden encontrar diversos testimonios importantes en la de\u00adrecha, as\u00ed como entre los mencheviques y los anarquistas (<b>9<\/b>), pero en ning\u00fan caso una obra decisiva. Tampoco es diferente el caso de la historiograf\u00eda occidental, que si bien no ha pecado de omisiones s\u00ed lo ha hecho por una contin\u00faa labor de amputa\u00adci\u00f3n tendente a descalificar la obra revolu\u00adcionaria. Incluso en los casos m\u00e1s notorios de esta \u00faltima escuela se trata de t\u00edtulos que no han soportado nunca la prueba del tiempo. Efectivamente, nadie se acuerda actualmente de los producidos durante la primera guerra fr\u00eda y no se dan en estos momentos aportaciones para que sean recordadas en el porvenir, Este car\u00e1cter perecedero ha resultado especialmente breve en el caso de los diversos revisionis\u00admos\u00bb post-estalinianos. La m\u00e1s estricta versi\u00f3n\u00a0 kruschoviana dur\u00f3 exactamente una d\u00e9cada, y las rectificaciones ulteriores siguen manteniendo lo esencial del viejo manual de Stalin&#8211;Jdanov con la particulari\u00addad de que Stalin, aunque pasa a un segundo plano sigue ostentando la repre\u00adsentaci\u00f3n del \u00ableninismo\u00bb (<b>10<\/b>) , Tampoco ha sido muy diferente el destino del mao\u00edsmo europeo, sobre todo del notable esfuerzo que desarroll\u00f3 especialmente Charles Bettelheim, todo un andamiaje que le permitieran encontrar las f\u00f3rmulas metodol\u00f3gicas puras y \u00ab&#8216;correctas\u00bb para producir una versi\u00f3n en la que el \u00abmarxismo leninismo\u00bb de Mao apareciera como la \u201csuperaci\u00f3n\u201d de un balance global en el que el saldo de Stalin resultaba obligatoriamente positi\u00advo. Tras la muerte de Mao, el propio Bettelheim operar\u00eda un notable giro anti\u00adestalinista que pon\u00eda por tierra su propia obra sobre la URSS, y denuncio el estalinismo sin piedad (<b>11<\/b>).<\/p>\n<p>Un caso muy di\u00adferente ha sido el de la escuela \u00abtrotskista\u00bb, en la que no solamente sobresalen Trotsky y Deutscher sino tambi\u00e9n un buen n\u00famero de escritores pol\u00edticos e historiadores de gran valor .<\/p>\n<p>En este cuadro, la Historia de la Rusia sovi\u00e9tica de Carr tiene una primac\u00eda apenas compartida, Se mantendr\u00e1 al cabo del tiempo como un hito incuestionable a pesar de las iras de la nueva derecha. Todos los que quieren conocer lo que ocurri\u00f3 en Ru\u00adsia entre 1917 y 1929, todos los historiado\u00adres honestos, se ver\u00e1n obligados a volver sobre ella (<b>12<\/b>). De muy pocas empresas simila\u00adres se puede decir lo mismo. La pena es que esta tit\u00e1nico esfuerzo result\u00f3 sepultado por la ola conservadora de los a\u00f1os ochenta, y en la cual emerge \u2013desde Francia, \u201cfaro\u201d del pensamiento neoliberal- una historiograf\u00eda que se afirma a partir de Alexander Soljenitsin, y cuya m\u00e1xima expresi\u00f3n ser\u00e1 El pasado de una ilusi\u00f3n, de Fran\u00e7ois Furet, que sigue el camino inverso al de Carr. Comunista (estalinista) que se convierte a las ideas dominantes, y que aboga por desplazar la izquierda desde el antifascismo hacia el anticomunismo. Historiogr\u00e1ficamente es actualmente un autor que no se aguanta, pero no hay m\u00e1s que ver el estado de la izquierda transformada para percibir que su influencia en este punto sigue siendo muy considerable.<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong>:<\/p>\n<p>&#8212;(1) La obra est\u00e1 dividida en cuatro partes con un total de 14 tomos que Alianza Universal empez\u00f3 a publicar en 1972. La primera parte, <i>La revoluci\u00f3n bolchevique<\/i> (1917-1923) consta de tres vol\u00famenes. Le sigue <i>El interregno<\/i> ( 1923\u00ad1924), en uno solo, Prosigue con <i>El socialismo en un s\u00f3lo pa\u00eds<\/i> ( 1924-1926) con cuatro. La \u00faltima parte es la m\u00e1s amplia con siete tomos bajo el t\u00edtulo com\u00fan de <i>Bases para una econo\u00adm\u00eda planificada<\/i> (1926-1929), en los que tambi\u00e9n ha trabajado R, W, Davles, director del Centro de Estudios para Rusia y Europa Oriental de la Universidad de Birmingham.<\/p>\n<p>&#8212;(2) E, H. Carr ( 1892-1982), fue educado en Trinity College, de Cambridge donde hizo una brillante carrera acad\u00e9mica. En 1916 ingres\u00f3 en el servicio diplom\u00e1tico brit\u00e1nico y ocup\u00f3 puestos de responsabilidad en Par\u00eds y Riga (Letonia). Al terminar la I Guerra Mundial tom\u00f3 parte en el Congreso de Paz de Versalles junto con Arnold Toynbee. Ulteriormente fue nombrado asesor de la Sociedad de Naciones, cargo que le impuls\u00f3 a una dura cr\u00edtica del utopismo de la pol\u00edtica bri\u00adt\u00e1nica desde 1919. Abandon\u00f3 el cargo en 1936 para ocupar la c\u00e1tedra Woodrow Wilson de Relaciones Internacionales de la Universidad de Cardiff (Gales). Influenciado por Reinhold Niebuhr (que crear\u00eda tras la II Guerra Mundial una escuela de pensamiento basado en el an\u00e1lisis del poder en el sentido de que la pol\u00edtica es, en un sentido, siempre pol\u00edtica de poder\u00bb. Carr critic\u00f3 a los metaf\u00edsicos de la Sociedad de Naciones y apoy\u00f3 los acuerdos de Munich de 1938. Un breve par\u00e9ntesis en su vida acad\u00e9mica tuvo lugar desde 1941 a 1946, ocupando el cargo de subdirector del The Times. Desde este prestigioso diario conser\u00advador Carr reconoci\u00f3 los nuevos cambios en el reparto de los poderes en Europa y en el mundo y critic\u00f3 la fe idealista de los norteamericanos en las Naciones Unidas. Aunque muy a su manera, Carr fue siempre un conservador adversario de las utop\u00edas. Por esta raz\u00f3n fue subestimado por quienes, como los disc\u00edpulos de Bettelheim, lo consideraron ideol\u00f3gicamente incapacitado para ofrecer una visi\u00f3n \u201ccorrecta\u00bb de la URSS,<\/p>\n<p>&#8212;(3) En <i>Herejes y renegados<\/i> (Ed, Ariel, Barcelona, 1970, p, 110). El libro est\u00e1 prologado por Carr que se referir\u00e1 a Deutscher en otros trabajos suyos (por ejemplo en <i>1917: Antes y despu\u00e9s<\/i>) y al que se refiere constantemente tanto en la revisi\u00f3n de parte de su Historia como en bastante de las notas de la obra, Durante las campa\u00f1as de criticas contra su obra, Carr ha sido comparado con Deutscher. El hubiera considerado esto como un gran homenaje.<\/p>\n<p>&#8212;(4) V\u00e9ase al respecto la entrevista aparecida en la New Left Review de septiembre de 1977 y que aparece al final de la recopilaci\u00f3n De Napole\u00f3n a Stalin publicada por Cr\u00edtica,<\/p>\n<p>&#8212;(5) Raphael Samuel en Historia popular y teor\u00eda socialista\u00a0 (Ed, Cr\u00edtica, Barcelona, 1984, p, 65)<\/p>\n<p>&#8212;(6)\u00a0 Deutscher, Ibidem, p.<\/p>\n<p>&#8212;(7) La bibliograf\u00eda sobre la mayor\u00eda de estos cap\u00edtulos parciales es inmensa, aunque s\u00e9 que en los casos mencionados no parece ser as\u00ed, Son pocas las obras que enfocan la vida cotidiana (quiz\u00e1s la m\u00e1s interesante sea la de Anatole Kopp, <i>Arquitectura y urbanismo sovi\u00e9ticos en los a\u00f1os 20<\/i> (Lumen, Barcelona, 1974), o la cuesti\u00f3n jud\u00eda (para la que hay que leer la <i>Historia<\/i><i> del antisemitismo,<\/i> de Le\u00f3n Poliakov que edit\u00f3 Muchnick&#8230; Aunque no haya sido analizado a fondo no significa que tengan poca importancia, por ejemplo, el \u00abdesencanto\u00bb hebreo de la revoluci\u00f3n tal como la encauz\u00f3 un Stalin antisemita fue decisivo para que el sionismo se impusiera entre la importante iz\u00adquierda jud\u00eda.<\/p>\n<p>&#8212;(8) En concreto la obra de Roy A, Medevev, No es ajeno a ello el hecho de que para \u00e9ste la verdad sobre la historia de la URSS es un elemento para regenerar el socialismo y no para derrocarlo.<\/p>\n<p>&#8212;(9) Entre los primeros sobresalen las <b>Notas sobre la revoluci\u00f3n<\/b> de Nicolai Sujanov (hay una edici\u00f3n abreviada en Luis de Caralt), miembro del ala martoviana, y entre los segundos los escritos de Volin (<i>La revoluci\u00f3n desconocida<\/i>) y de Pietr Archinoff (<i>Historia del movimiento macknovista<\/i>), pero en tanto que Sujanov s\u00f3lo pretende ofrecer un retrato period\u00edstico fiel, los anarquistas tratan de establecer un balance entre el bien y el mal siguiendo una l\u00ednea que separa el autoritarismo del antiautoritarismo. Pero el gran historiador de la causa anarquista rusa es Paul Avrich: <i>Los anarquistas rusos<\/i> (Alianza, Madrid, 1967), Kronstadt 1921 (recientemente reeditada por Utop\u00eda Libertaria, Madrid, 2006)<\/p>\n<p>&#8212;(10) Para una critica sobre estos revisionismos ver Ernest Mandel, <i>20 preguntas y 20 respuestas sobre la historia de la URSS<\/i>, incluido en la recopilaci\u00f3n Sobre la historia del movimiento obrero, Ed. Fontamara, Barcelona, 1980).<\/p>\n<p>&#8212;(11) Sobre la pretenciosidad de la obra de Bettelheim el lector puede consultar el n\u00famero extra de la antigua revista <i>El C\u00e1rabo<\/i>, ligada a la ORT y dirigida por Joaqu\u00edn Estefan\u00eda que con el t\u00edtulo de <i>Tiempo de Stalin,<\/i> y que puede considerarse como el canto del cisne de la tentativa de rehabilitar el estalinismo historiogr\u00e1fico. Los disc\u00edpulos del estructuralista galo dividen la historiograf\u00eda en tres campos fundamen\u00adtales: el burgu\u00e9s, el trotskista y el marxista-leninista, o sea el correcto que ellos represen\u00adtan. Carr es reconocido como un investigador incapacitado de \u00abcomprender\u00bb y Deutscher como un autor aplaudido por los universitarios anticomunistas. Bettelheim revis\u00f3 dr\u00e1sticamente toda su obra \u201csovi\u00e9tica\u201d a ra\u00edz de la ca\u00edda de la \u201cbanda de los cuatro\u201d que hab\u00eda sucedido a Mao.<\/p>\n<p>&#8212;(12) Actualmente lo m\u00e1s asequible es sin duda el magistral breviario que hizo el propio Carr con el t\u00edtulo de La <i>revoluci\u00f3n rusa, 1917-1929, De Lenin a Stalin,<\/i> reeditada por la colecci\u00f3n de kioscos de Alianza, y luego por diversas colecciones de libros de kioscos. Como nota curiosa se puede decir que la primera influencia de Carr en una obra escrita en castellano fue en la de Juan Garc\u00eda Diez, URSS, 1917-1929: de la revoluci\u00f3n a la planifica\u00adci\u00f3n, Guadiana Publicaciones; Madrid, 1969, Garc\u00eda D\u00edez, posteriormente ministro de UCD, hab\u00eda sido militante del FLP. La obra es una buena s\u00edntesis escrita desde una posici\u00f3n prore\u00advolucionaria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de pasar por una \u00e9poca en la que parec\u00eda cobrar vida aquella pesadilla que describ\u00eda Trotsky en su inacabado Stalin, y en la que se preguntaba sobre lo que podr\u00eda haber ocurrido en el caso de que once de los doce ap\u00f3stoles de Jes\u00fas hubieran tomado partido por Judas, no estar\u00e1 de m\u00e1s recordar que existieron ejemplos \u2013y existir\u00e1n sin duda- de conservadores que toman partido por le comunismo y la revoluci\u00f3n&#8230;Estoy hablando de Edward Halleath Carr (1), quien adem\u00e1s de ser un marxista tard\u00edo puede ser justamente considerado como\u00a0 uno \u2013sino el que m\u00e1s- de los historiadores m\u00e1s exhaustivos y riguroso sobre la compulsiva historia de la Rusia Sovi\u00e9tica, tema al que dedic\u00f3 buena parte de su vida, y que apareci\u00f3 publicada en castellano en la segunda mitad de los a\u00f1os setenta, en una fase en la que autores como Carr, se impon\u00edan tanto a la escuela de falsificaciones oficialistas que comenz\u00f3 a instaurarse en la URSS despu\u00e9s de la muerte de Lenin, y a la \u201csovietolog\u00eda\u201d dedicada a descalificar una experiencia en la que quer\u00edan ver el estigma totalitario como algo inherente a su propia existencia&#8230;\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La monumental Historia de la Rusia Sovi\u00e9tica, a la que el c\u00e9lebre historiador brit\u00e1nico dedic\u00f3 aproximadamente un tercio de su larga existencia (2). La \u00faltima entrega se cerr\u00f3 con la edici\u00f3n del estudio sobre las relaciones exteriores de la Rusia sovi\u00e9tica durante los a\u00f1os que van desde 1926 a 1929, concluye la entrega del cuarto apartado, cuyo t\u00edtulo general es &quot;Bases de una econom\u00eda planificada&quot;. Sobre la importancia de esta obra escribi\u00f3 muy tempranamente (1954). Isaac Deutscher que fue posiblemente el cr\u00edtico que m\u00e1s influy\u00f3 sobre E.H. Carr: \u201cEl m\u00e9rito notable de Carr consiste en que \u00e9l ha sido el primer genuino historiador del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, Ha emprendido una tarea de enorme alcance ya gran escala (,..) Contempla la escena con la imparcialidad del que est\u00e1, si no au-dessus de la mel\u00e9e, al menos au-del\u00e1 de la m\u00eal\u00e9e. Desea dejar a sus lectores la comprensi\u00f3n, y \u00e9l mismo investiga los hechos y las tendencias, los \u00e1rboles y el bosque. Es tan austeramente concienzudo y escrupuloso como penetrante y agudo. Tiene instinto especial para ver el esquema y orden de las cosas, y presenta sus hallazgos con lucidez. Su Historia tiene que ser estimada como un logro verdaderamente notable (3) .<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La Historia del profesor Carr cobr\u00f3 en su momento nuevos relieves en un momento como el presente en el que con la reedici\u00f3n de la &quot;guerra fr\u00eda&quot;, la cuesti\u00f3n del comunismo y de la URSS ha recobrado sus a\u00f1ejas con\u00adnotaciones demon\u00edacas, y en la que -como ya ocurri\u00f3 en los a\u00f1os cincuenta\u00ad una hornada de antiguos liberales izquier\u00addistas renegados se citan a la hora de des\u00adcalificar como &quot;muy sospechosa&quot; una obra como la suya en la que se ve el perverso deseo de justificar la URSS, la actuaci\u00f3n de un falso dem\u00f3crata y cient\u00edfico a la manera de los viejos &quot;compa\u00f1eros de viaje&quot; (cate\u00adgor\u00eda de la que formaron a veces la peor parte algunos de los anticomunistas m\u00e1s furibundos de la \u00e9poca), y lo en el mejor de los casos, de un &quot;ingenuo optimista&quot; ante las conquistas del sistema sovi\u00e9ticos. El propio Carr en una de sus contadas decla\u00adraciones p\u00fablicas ha replicado con vigor estas acusaciones y ha subrayado su tras fondo (4).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de los m\u00e9ritos incuestionables de Carr es de por s\u00ed la propia obra. Se trata, sin lugar a dudas, del trabajo m\u00e1s documentado y riguroso que se ha escrito hasta el momento sobre la formaci\u00f3n de la  URSS y su publicaci\u00f3n marca un antes y un des\u00adpu\u00e9s en una bibliograf\u00eda que por su ampli\u00adtud sobrepasa a cualquier otro aconteci\u00admiento del siglo, y dentro de la cual el cap\u00edtulo de los que merecen el olvido es muy superior a los t\u00edtulos imperecederos. El m\u00e9rito siguiente radica en el equilibrio ana\u00adl\u00edtico del autor, tiene su capacidad para no ceder a m\u00e1s presiones que las exigidas de su propia y exhaustiva investigaci\u00f3n. Se puede hablar en este sentido de un tour de force gigantesco no s\u00f3lo por la extrema amplitud de la empresa cuya complejidad desbord\u00f3 el proyecto inicial de ocho vol\u00fa\u00admenes, sino tambi\u00e9n del esquema mental de un hombre que empez\u00f3 su viaje como un conservador opuesto a la utop\u00eda revolu\u00adcionaria y lo concluy\u00f3 dominando una con\u00adcepci\u00f3n de la historia renovada tal como se manifiesta en su obra te\u00f3rica \u00bfQu\u00e9 es la his\u00adtoria?, que &quot;represent\u00f3 en su \u00e9poca un valiente ataque contra las ortodoxias de la &quot;guerra fr\u00eda&quot; y durante dos decenios ha gozado de merecido renombre por ser la cr\u00edtica m\u00e1s radical y accesible de los su\u00adpuestos que subyacen en la pr\u00e1ctica hist\u00f3\u00adrica ortodoxa. Es una mezcla rara de ele\u00adgancia de viejo estilo y compromiso con el cambio revolucionario&quot;(5).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El propio Carr estima en el prefacio de uno de sus vol\u00famenes que todav\u00eda queda mucho por hacer, particularmente en lo que se refiere a los problemas de la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica ( no en vano su obra p\u00f3s\u00adtuma tiene como eje el VII Congreso del Komintern), sobre la que existe una inmensa documentaci\u00f3n dispersa en los archivos de numerosos pa\u00edses (por ejem\u00adplo, todav\u00eda se est\u00e1 por escribir un estudio serio sobre el papel de la  URSS en la  Espa\u00f1a de los a\u00f1os treinta), sobre todo en los sovi\u00e9ticos que, como es sabido, tienen bloqueado su acceso. Esto \u00faltimo ha obli\u00adgado a Carr a investigar en base a un material por lo general ya conocido, proble\u00adma que en opini\u00f3n de expertos como Isaac Deutscher, Carr ha resuelto, pudiendo afir\u00admar que ((es dudoso que los archivos, cuando sean abiertos, obliguen al historia\u00addor a revisar fundamentalmente el cuadro que ahora puede formar sobre la base de los materiales ya publicados (6). En otro de sus prefacios Carr hace constar las incon\u00adveniencias pero tambi\u00e9n las ventajas que conlleva analizar un tiempo hist\u00f3ricamente tan pr\u00f3ximo: en pocas vicisitudes hist\u00f3ricas se reflexion\u00f3 tanto y tan abiertamente sobre los hechos, y nunca una direcci\u00f3n revolucionaria ha pose\u00eddo una conciencia hist\u00f3rica tan extremadamente desarrollada como la tuvo la \u00e9lite militante y dirigente del bolchevismo y del primer comunismo internacional.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-502","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/502","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=502"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/502\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=502"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=502"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=502"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}