{"id":504,"date":"2006-10-28T00:00:00","date_gmt":"2006-10-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=504"},"modified":"2020-02-28T10:23:13","modified_gmt":"2020-02-28T09:23:13","slug":"hay-que-linchar-a-lenin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=504","title":{"rendered":"\u00bfHay que linchar a Lenin?"},"content":{"rendered":"<p>El centenario del nacimiento del bolchevismo,\u00a0 el cincuentenario de la muerte de Stalin (1953) o los ecos de la revoluci\u00f3n h\u00fangara de 1956, por no hablar de las diferentes pol\u00e9micas, por ejemplo en KAOS, pueden ocasiones tan buenas como cualquier otra para\u00a0 volver a reconsiderar la posible vigencia de Lenin.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, Lenin fue\u00a0 de\u00a0 las\u00a0 figuras\u00a0 mayores del\u00a0 Parten\u00f3n\u00a0 de\u00a0 las izquierdas hasta 1989, y\u00a0 actualmente duramente maltratada incluso desde la izquierda transformada, todo en aras de la \u201ccorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u201d impuesta por la restauraci\u00f3n conservadora. Se puede decir que el derrumbamiento de sus (odiosas)\u00a0 efigies se ha convertido\u00a0 en uno de los emblemas de la \u00e9poca como dar\u00eda\u00a0fe (con la presencia de sus enormes estatuas erigidas tras su muerte por su instrumentalizaci\u00f3n \u00abreligiosa\u00bb efectuada por el estalinismo, ahora desguazadas a consecuencia del desplome del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico) f\u00edlmicamente <i>La mirada de Ulises\u00a0 <\/i>(To Vlemma\u00a0\u00a0 tou Odyssea, Theo Angelopoulus, Grecia, 1995); al igual que antes, desde un \u00e1ngulo muy diferente lo fueron, entre otros muchos (<b>1<\/b>), respectivamente, el retrato tan \u00abprovidencial\u00bb de su llegada a la Estaci\u00f3n de Finlandia tomado de las cr\u00f3nicas de John Reed desarrollado en <i>Octubre (\u00abOktiabr<\/i>\u00ab,\u00a0 S.M.\u00a0 Eisenstein,\u00a0 URSS,\u00a0 1927, y que tanta impresi\u00f3n caus\u00f3 sobre varias generaciones o sobre mentes en principio tan exc\u00e9pticas como la de Andr\u00e9 Gide,\u00a0 o desde un enfoque disidente su (presumible) llanto con ocasi\u00f3n de la intervenci\u00f3n de los tanques rusos para\u00a0 poner fin a la\u00a0 \u00abprimavera\u00a0 de Praga\u00bb, imagen reproducida\u00a0 <i>La\u00a0 Confesi\u00f3n<\/i><i> <\/i>\u00a0(L&#8217;Aveu,\u00a0 C. Costa-Gavras,\u00a0 Francia-Italia, 1979). Estas dos im\u00e1genes vistas desde la izquierda de Lenin resultar\u00edan actualmente \u00abinaceptables\u00bb en los \u00e1mbitos del pensamiento \u00fanico, no solamente en el conservador tradicional sin tambi\u00e9n en los c\u00f3digos del socialiberalismo (<b>2<\/b>).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo en que se daban grandes pasos en la concentraci\u00f3n de las riquezas en unas pocas manos, y se incrementaba el mal social,\u00a0 se impon\u00eda una moda en la que las tentativas de alternativa al capitalismo (incluyendo las m\u00e1s recientes como la revoluci\u00f3n sandinistas) aparec\u00edan como culpables de \u00abtotalitarismo\u00bb, y Lenin ocupaba el lugar de Stalin, para personalizar toda la aventura revolucionaria del siglo XX, o sea no ya la deformaci\u00f3n de un revoluci\u00f3n, sino el car\u00e1cter intr\u00ednsecamente perverso de \u00e9sta. En este tiempo \u00ablinchar\u00bb moralmente a Lenin se convirti\u00f3 en una se\u00f1a de identidad, no solamente de los anticomunistas sino tambi\u00e9n de buena parte de la \u00abintelligentzia\u00bb instalada cuyo furor restauracionista llegar\u00eda hasta juzgar a los representantes de mayor del 68, de sospechosos de antiimperialismo trasnochados, cuando no sue\u00f1o ut\u00f3picos que (irreversiblemente) llevan al abismo totalitario.<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>Lo cierto es que Lenin fue siempre un personaje controvertido.<\/p>\n<p>Tanto por su propia trayectoria pero tambi\u00e9n por su implicaci\u00f3n forzada con el r\u00e9gimen surgido de la revoluci\u00f3n de Octubre, y por lo tanto nunca hab\u00eda dejado de formar parte del banquillo de los acusados de la Historia. Y lo fue, no solamente para los adversarios irreductibles de 1917, sino tambi\u00e9n para diversas corrientes \u201cgauchistes\u201d como el anarquismo, y tambi\u00e9n fue criticado por te\u00f3ricos identificados con Octubre, y que\u00a0 fueron en no poca medida sus amigos como Trotsky (1903); y sobre todo por Rosa Luxemburgo (1903; 1918), sin olvidar Anton Pannekoeck (1921) y la corriente comunista \u201cconsejista\u201d, muy activa intelectualmente. Sin embargo, raramente fue condenado sin remisi\u00f3n, o amalgamado sumariamente como uno m\u00e1s en una lista de genocidas que suelen intercalar a Hitler entre Stalin y Ceacescu.<\/p>\n<p>Pero sobre todo, nunca lo fue de una manera tan concluyente. Adem\u00e1s ese dictamen se ha impuesto sin contar abiertamente con defensores reconocidos, esto era algo que \u00fanicamente hubiera sido posible bajo una f\u00e9rrea dictadura anticomunista bajo las cuales Lenin fue siempre un signo inequ\u00edvoco de pensamiento \u201csubversivo\u201d, y por lo tanto como una \u201cprueba\u201d que le pod\u00eda costar largo tiempo en las c\u00e1rceles, y en no pocas ocasiones la muerte (<b>3<\/b>). Este linchamiento moral de Lenin ten\u00eda como objetivo exorcizar de una vez por toda cualquier tentaci\u00f3n revolucionaria por la sencilla raz\u00f3n de que, al margen de sus intenciones primarias, acababa cayendo en el \u00abtotalitarismo\u00bb. Se repet\u00eda aquella idea de Pascal quien tomando el dato \u2013no muy objetivo- del rebelde de la Creaci\u00f3n, quienes al querer convertirse en un \u00e1ngel al querer destronar al dios Padre, hab\u00eda acabado siendo el Diablo.<\/p>\n<p>Conviene se\u00f1alar que esta condena tiene ante todo un car\u00e1cter precipitado. Comienza a darse en los a\u00f1os ochenta, para establecerse sin discusi\u00f3n como\u00a0 una consecuencia inexcusable de lo que se ha llamado \u201cla ca\u00edda del comunismo\u201d (<b>4<\/b>), y se desarrollar\u00e1\u00a0 en una aut\u00e9ntica escalada hasta alcanzar su cumbre denigratoria con la publicaci\u00f3n del <i>Libro negro del comunismo<\/i>, algo as\u00ed como la sentencia final sobre la que se fundamenta todos los \u00abcursillos\u00bb conservadores del mundo para imponer ofensivamente sus criterios. Dicha condena tiene un historial con obvios precedentes, pero que en lo que le diferencia de otros tiempos, tiene su punto de partida en la distinci\u00f3n establecida por la administraci\u00f3n Reagan entre el pecado <i>mortal<\/i> de los \u201ctotalitarismos\u201d (<b>5<\/b>), el llamado \u201cimperio\u00bb o\u00a0 luego \u00abeje del mal\u201d en contraste con el pecado <i>venial<\/i> de los \u201cautoritarismos\u201d, justificado o \u201ccomprendidos\u201d aunque fuese en parte por tener que defenderse de una amenaza comunista. inmersos en este esquema, antiguos intelectuales de izquierdas ahora\u00a0 arrepentidos en republicanos (norteamericanos) como lo ser\u00edan entre nosotros Jorge Sempr\u00fan, Octavio Paz o\u00a0 Vargas Llosa o Cabrera Infante y secuaces en los a\u00f1os ochenta-noventa, y que coincid\u00edan con dicha administraci\u00f3n -y con el Vaticano- en ofrecer el siguiente argumento: -facilitados te\u00f3ricamente por el \u00faltimo Cornelius Castoriadis&#8211; mientras que los reg\u00edmenes \u201ccomunistas\u201d se mostraban irreformables, en tanto que los fascistas \u2013como Espa\u00f1a, Grecia o Chile- abr\u00edan procesos democr\u00e1ticos. Una vez descompuesta la URSS, todo lo dem\u00e1s cay\u00f3 como un castillo de naipes\u2026<\/p>\n<p>A partir de esta singular premisa, una nueva extrema derecha, situada en la onda de la \u201cintelligentzia\u201d republicana norteamericana y que entre nosotros suele hacer comulgar sabiamente a Vizcaino Casas con Milton Friedman (ambos coincid\u00edan en que el \u00abproblema\u00bb era ahora el socialismo o el \u00abestatismo\u00bb), ofrec\u00eda su aportaci\u00f3n hist\u00f3rica con la teor\u00eda del\u00a0 \u201cpar\u00e9ntesis\u201d. El principal ilustrador en lo que al franquismo se refiere de esta teor\u00eda ha sido el historiador nixoniano Stanley Payne. Sobre el \u00e9xito social de esta singular teor\u00eda no existe la menor duda. Fue uno de los componentes subyacentes del llamado \u201cpacto de caballeros\u201d inherente a la \u201cgloriosa transici\u00f3n\u201d, y que sin muchos aspavientos resultar\u00eda ampliamente expandida desde los medias, algunos tan privilegiados como los programas sobre historia moderna en los medias, privilegiadamente en la TV, de manera que no se ofrece la menor informaci\u00f3n sobre la URSS sin anotar la responsabilidad de Lenin en el \u201cterror rojo\u201d. En las \u201chistorias\u201d televisivas del franquismo (algunas escritas por mon\u00e1rquicos \u201cliberales\u201d como Jos\u00e9 M\u00aa Pem\u00e1n, se dec\u00eda cosas similares, y se citaba a Fernando de los R\u00edos para hacer decir a Lenin aquello de, \u00bfLibertad, para qu\u00e9 o para qui\u00e9n?, en tanto que ahora sesudos historiadores como Joan Cull\u00e1 i Clara ejercen de jueces que ahorcan en documentales cuyos t\u00edtulos ahorran cualquier comentario: <i>La culpa fue de Lenin<\/i>.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, en la nueva \u201chistoria oficial\u201d dictaminada por el \u201cconsenso\u201d, no es dif\u00edcil llegar a la conclusi\u00f3n de que al fin de cuentas, el franquismo tuvo una justificaci\u00f3n frente a la amenaza \u201ccomunista\u201d (o revolucionaria, tanto da), sobre todo considerando que gracias a su capacidad de \u201creforma\u201d ser\u00eda la monarqu\u00eda la que acab\u00f3 ganando la guerra civil, una idea ofrecida por Octavio Paz en el Congreso de Intelectuales de Valencia de 1987. Este Congreso concluy\u00f3 que la \u201cantigua\u201d consigna, \u201c!Cuba s\u00ed, yanquis no\u00a1\u201d rotundamente invertida con su consiguiente traducci\u00f3n nicarag\u00fcense aclamada por antiguos intelectuales comunistas arrepentidos como Ricardo Mu\u00f1oz Suay, fervoroso converso partidario abiertamente de la \u00abcontra\u00bb y de la intervenci\u00f3n reaganista (<b>6<\/b>). Una variante de dicho esquema\u00a0 ya funcionaba desde hac\u00eda tiempo como una palanca para los historiadores \u201crevisionistas\u201d de los pa\u00edses ligados al Eje como Ernest Nolte, empe\u00f1ados desde hac\u00eda mucho tiempo\u00a0 en lavar las profundas implicaciones de sus respectivas clases dirigente con el nazi-fascismo, y m\u00e1s, en la nueva Rusia la consecuencia no tardar\u00eda en mostrarse sin afeites santificando del \u00faltimo Zar quien al parecer no hab\u00eda matado una mosca en su vida.<\/p>\n<p><b>2<\/b>.<\/p>\n<p>De alguna manera, anteriormente los juicios conservadores sobre Lenin aparec\u00edan como algo \u00abnatural\u201d.<\/p>\n<p>Pertenec\u00edan claramente a una facci\u00f3n acad\u00e9mica muy determinada y sus juicios no eran en muy diferentes a los que anta\u00f1o la reacci\u00f3n hab\u00eda obsequiado tanto a Cromwell como a\u00a0 los jacobinos. Pero ahora adem\u00e1s resultaba que tampoco con estos parec\u00edan existir matices ni ambivalencia de manera que el bicentenario de la toma de la Bastilla nos depar\u00f3 una secci\u00f3n especial del Alto Tribunal contra la revoluci\u00f3n, ahora presentada como un antecedente del Gulags, una sentencia que s\u00ed bien era dictada por una fracci\u00f3n de historiadores \u00abconversos\u00bb, y no era representativa m\u00e1s que de ese sector, emerg\u00eda que la \u00fanica en unos medios sumados sin apenas excepci\u00f3n entre los linchadores.\u00a0 En semejante\u00a0 contexto en el que la revoluci\u00f3n tiznaba hasta a los m\u00e1s tibios, lo m\u00e1s f\u00e1cil ven\u00eda a ser la uniformaci\u00f3n Lenin-Stalin.<\/p>\n<p>Pero ahora estamos hablando de un \u201cjuicio de \u00e9poca\u201d, derivado de las consecuencias de la ca\u00edda del \u201ccomunismo\u201d. Anteriormente, incluso los juicios cr\u00edticos m\u00e1s severos contra Lenin (y todo lo que significaba) ven\u00edan acompa\u00f1ado por un cierto reconocimiento, aunque fuese obviamente a rega\u00f1adientes ya que los autores no pod\u00edan por menos que reconocer su indiscutible papel en la \u201cfamosa revoluci\u00f3n rusa\u201d, y admitir que result\u00f3 un momento constituyente en la historia moderna. Bastante representativo de dicho reconocimiento quiz\u00e1s sea cuando Arias Navarro se ve\u00eda obligado a citarla junto con\u00a0 otros acontecimientos \u201cconstituyentes\u201d (como el 1776 estadounidense o la revoluci\u00f3n francesa)\u00a0 para justificar\u00a0 su opci\u00f3n continuista en \u201creformar lo que se quiere mantener\u201d. Entonces, hasta la derecha se ve\u00eda obligada a reconocer la legitimidad de Octubre, desde la izquierda se pod\u00edan cr\u00edticas sus fallos, deformaciones o insuficiencias pero \u00fanicamente los \u00abultras\u00bb hac\u00edan su enmienda a la totalidad..<\/p>\n<p>Con este cambio de perspectiva pues,\u00a0 ya no se habla de Lenin como el jefe de una revoluci\u00f3n que, gustara o no, hab\u00eda contribuido a cambiar el mundo sino para escenificar su linchamiento moral. No se trataba de una aportaci\u00f3n documentada a un litigio hist\u00f3rico, como de tanto en tanto aparecen respecto a algunos mitos hist\u00f3ricos que hab\u00edan sido idealizados como Ulises, David o Alejandro Magno, y a los que la arqueolog\u00eda les hab\u00eda encontrado los armarios llenos de cad\u00e1veres. Se trata de condena sin remisi\u00f3n, coherente con los vientos dominantes en la \u00e9poca, muy \u00fatil para aspirar a \u201csalir en la foto\u201d cuya utilidad es doble ya que, al mismo tiempo, exonera a los poderosos de sus oc\u00e9anos de sangres, y trata de liquidar todo ejemplo de opci\u00f3n alternativa al orden dominante.<\/p>\n<p>No se trata por lo tanto, ning\u00fan balance que aporte nada nuevo a lo que en su d\u00eda aportaron de Lenin como lo pudo ser Bertrand Russell, autor de una dur\u00edsima andanada contra la <i>Teor\u00eda<\/i><i> y pr\u00e1ctica del bolchevismo<\/i> (Londres, 1920; Ariel, BCN, 1969) lo que, empero, no le impidi\u00f3 seguir siendo fiel a sus propias premisas, y despu\u00e9s de haberse comprometido con el \u00abmundo libre\u00bb contra el estalinismo contra el que abog\u00f3 el empleo de las armas at\u00f3micas, fue capaz de evolucionar hasta convertirse en la voz m\u00e1s libre y valiente contra la agresi\u00f3n norteamericana en el Vietnam (por lo cual por ejemplo rompi\u00f3 su carnet de laborista de primera hora); claro que\u00a0 Russell, s\u00ed es que no est\u00e1 ante los tribunales, se encuentra al menos condenado al ostracismo, y el Tribunal que presidi\u00f3 ser\u00eda objeto de continuas burlas en la prensa domesticada.<\/p>\n<p>Un buen ejemplo de este cambio de perspectiva\u00a0 sobre Lenin lo tenemos en la rapidez y de la inmensa levedad del ser, mostrada por algunos reputados intelectuales\u00a0 considerados como espadas marxistas de primera l\u00ednea en los a\u00f1os setenta, como ser\u00eda el caso del equipo formado por\u00a0 Ludolfo Paramio y por el antiguo dirigente de las JSU y el del PCE, Fernando Claud\u00edn,\u00a0 convertidos en intelectuales org\u00e1nicos de la OTAN y consejeros del \u201cpr\u00edncipe\u201d (Felipe Gonz\u00e1lez)\u00a0 El primero despu\u00e9s de traducir y hacer de valedor del magn\u00edfico breviario de E.H. Carr sobre 1917 (<b>7<\/b>) compendio de la mayor investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre la URSS puso la revista <i>Zona Abierta<\/i> al servicio de la cr\u00edtica antilenista de un Bettino Craxi que recurr\u00eda a Proudhom al que utilizaba impunemente como munici\u00f3n. como pod\u00eda haberlo hecho con no importa que otro pensador izquierdista, claramente antileninista, como lo es\u00a0 Noam Chomsky, y media un abismo entre Craxi y Chomsky.<\/p>\n<p>Por las mismas fechas, Claud\u00edn cambi\u00f3\u00a0 desde la A hasta la Z su elaborada introducci\u00f3n a la edici\u00f3n conjunta de los escritos de Lenin y Kautsky. Donde dije digo digo Diego, y donde puso Octubre lo cambio por Febrero: como s\u00ed este r\u00e9gimen hubiera sido una alternativa por encima de las masas sovi\u00e9ticas en alza de una lado, y de las presiones de las potencias \u00abamigas\u00bb por otro. Ni que decir tiene, este <i>volta-face<\/i> no ten\u00eda como base ninguna reconsideraci\u00f3n intelectual sino que era la consecuencia de una evoluci\u00f3n muy representativa de la \u00abtransici\u00f3n\u00bb en la que buena parte de los radicales optaron por un puesto de funcionario en el nuevo r\u00e9gimen, en el caso de Claud\u00edn de presidente de la Fundaci\u00f3n de un Pablo Iglesias momificado y adecuado para darle abolengo al felipismo. De esta manera, uno de nuestros mayores y m\u00e1s riguroso divulgadores marxistas cambiaba de barricada y hasta se reconciliaba con Santiago Carrillo, sobre el que escrib\u00eda una biograf\u00eda que era &#8211;en lo posible&#8211; un traje a la medida de su lugar adquirido, no en los hechos objetivos sino en el concurso del \u00abpacto entre caballeros\u00bb (<b>8<\/b>).<\/p>\n<p>La \u201cdemocracia\u201d correctamente entendida pasaba por encima de cualquier tentativa de superaci\u00f3n porque es el fin de la historia desde el momento que, al repetir por millon\u00e9sima vez a Churchill (otro que no mat\u00f3 ninguna mosca), resulta que es el peor de los sistemas exceptuando todos los dem\u00e1s, un axioma que se impone por la ley de la fuerza: no se permite que ninguno m\u00e1s crezca lo mismo que la Iglesia no permiti\u00f3 ninguna herej\u00eda, esto es lo que hay, siempre ha habido esclavismo, dec\u00edan con raz\u00f3n los esclavistas todav\u00eda a mitad del siglo XIX. Despu\u00e9s de \u201csacrificar\u201d lo que quedaba del marxismo en aras de una estrategia de adaptaci\u00f3n a la corriente neoliberal, demonizar cualquier consideraci\u00f3n positiva de Lenin no ten\u00eda porque ser mayor problema.<\/p>\n<p>Con este \u201csacrificio\u201d se pod\u00edan matar varios p\u00e1jaros de un solo tiro. Se apartaba del horizonte cualquier tentaci\u00f3n \u201ctotalitaria\u201d, se le sustra\u00eda toda fundamentaci\u00f3n de legitimidad a los comunistas, muchos de los cuales ya\u00a0 estaban ba\u00f1\u00e1ndose en el Jord\u00e1n. En un momento dado, Carrillo expres\u00f3 su disgusto porque mucha gente valiosa que hab\u00eda aprobado la asignatura del franquismo, no ocupaba los cargos que merec\u00edan, una injusticia que fue parcialmente paliada por el felipismo, solo que con una peque\u00f1a condici\u00f3n: tendr\u00eda que actuar como baluarte contra el comunismo debidamente equiparado a dogm\u00e1tico, trasnochado, etc. La maniobra alcanz\u00f3 directamente contra Julio Anguita que trataba de crear un espacio alternativo amplio a la izquierda del PSOE, y criticaba duramente (aunque no siempre inteligentemente) el felipismo en una propuesta a lo <i>Refundazione<\/i> que resultar\u00eda malograda.<\/p>\n<p>En su d\u00eda, Julio Anguita (y el \u00abanguitismo) ser\u00edan una y otra vez acusados por excomunistas, buena parte de ellos colocados como tribunalistas en <i>El Pa\u00eds<\/i> como Javier Pradera, Antonio Elorza, Javier P\u00e9rez Royo, etc de cr\u00edmenes y aberraciones estalinistas que no correspond\u00edan a su trayectoria, aunque s\u00ed eran m\u00e1s propias de la de Santiago Carrillo, quien debida exonerado de sus responsabilidades y tambi\u00e9n colocado al sol que m\u00e1s calentaba, no dud\u00f3 en sumarse a un tribunal delante del cual no hab\u00eda lugar (medi\u00e1tico) para los abogados defensores, aunque la verdad es que estos parec\u00edan m\u00e1s bien descolocados.<\/p>\n<p>Fueron unos a\u00f1os de <i>caza del comunista<\/i>. Tiempos en los que arrepentidos como D\u00b4 Alema (socialdem\u00f3crata y miembro del Opus, una escuela de democracia al parecer) efectuaba declaraciones a toda p\u00e1gina proclamando que su Santidad (precisamente) hab\u00eda tenido raz\u00f3n contra el comunismo (como s\u00ed este fuese un saco; otro colega suya, Veltroni lleg\u00f3 a pedir disculpas por la procedencia comunista del nuevo partido socialdem\u00f3crata que ocupaba el espacio\u00a0 de Craxi, \u00abpadrino\u00bb de Berlusconi), y en que, por citar un ejemplo, en una entrevista electoral televisiva con Rafael Rib\u00f3 el entrevistador comenzaba rompiendo fuego con la pregunta-prueba: \u00bfQu\u00e9 opina Vd., del comunismo?. En plena euforia del \u00abOlivo\u00bb (\u00bfse acuerdan?), Rib\u00f3 respond\u00eda algo as\u00ed como que\u00a0 el comunismo fue un ideal muy hermoso pero que acab\u00f3 en un desastre. Era entonces se pasaba a la siguiente pregunta, la discusi\u00f3n se situaba ya en el terreno de la gesti\u00f3n de lo establecido, y a Rib\u00f3 ni se le ocurr\u00eda ofrecer la m\u00e1s m\u00ednima matizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si hubiera que reducir el sentido de esta condena en unas palabras, estas ser\u00edan las pronunciadas por Jorge Sempr\u00fan remedando al arcaico Roger Garaudy de los a\u00f1os cincuenta: el\u00a0 horizonte final de la historia ya no era el marxismo &#8211;por supuesto&#8211;, sino el \u00ablibre mercado\u00bb que cumplir\u00eda, al decir exaltado de Vargas Llosa, buena parte de las antiguas aspiraciones del socialismo. Desde esta perspectiva es posible admitir que en otro tiempo existieran intelectuales \u201cingenuos\u201d o mal informados que no se percataran del error primordial del siglo XX que hacen al comunismo y al nazismo sim\u00e9tricos: el tratar de superar la democracia capitalista a trav\u00e9s de una revoluci\u00f3n \u2013de izquierdas o de derechas- a trav\u00e9s del Estado. Esta simetr\u00eda llegar\u00eda a resultar debidamente naturalizada, de manera que ya se ha hecho normal que, preferentemente un comunista o izquierdista convertido al \u201cpragmatismo\u201d, incluya sin titubeo a Lenin en su lista de grandes genocidas junto con Hitler y Stalin, y en la que, por supuesto, nunca aparecer\u00e1 \u201cdem\u00f3cratas\u201d como Johnson, Nixon, Kissinger o Buhs senior, ya que se da por supuesto que las urnas \u201clegitimaron\u201d todos los <i>Austwiczs<\/i> perpetrados en el Tercer Mundo por potencias \u201cdemocr\u00e1ticas\u201d como Estados Unidos, Gran Breta\u00f1a o Francia (<b>9<\/b>).<\/p>\n<p>Desde esta premisa de la simetr\u00eda totalitaria, hasta la misericordia cristiana que trata de ayudar a los pobres se convert\u00eda en una r\u00e9mora (por lo que no era de extra\u00f1ar que se establecieran otras simetr\u00edas con los molestos representantes de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n), ya que contribu\u00eda a que los pobres se conformaran con las limosnas, y optaran por no ser competitivos como los empresarios que seg\u00fan Felipe Gonz\u00e1lez ven\u00edan a representar a la verdadera izquierda. Po esta regla de tres, los pa\u00edses o las personas eran pobres justamente por no ser competitivos, una maniobra ideol\u00f3gica que hab\u00eda obtenidos sus resultados, consiguiendo que los pobres en vez de actuar solidariamente trataran con desprecios a los perdedores. Aunque sea matizadamente, esta ideolog\u00eda lleg\u00f3 a imponerse hasta en los rincones m\u00e1s imprevistos, as\u00ed,\u00a0 por citar un ejemplo al vuelo, el que escribe no olvidar\u00e1 una revista publicada por C\u00e1ritas en Andaluc\u00eda que se regalaba en los bares pr\u00f3ximos a la Estaci\u00f3n de Santa Justa de Sevilla, y en el que aparec\u00eda una editorial que mostraba escandalizada porque Clinton\u00a0 visitase la capital del Vietnam, Ho Chi Minch, distinguido literalmente como responsable de la \u201csangrienta dictadura comunista\u201d, mientras que en su portaba, y en uno de sus peque\u00f1os art\u00edculos, se justificaba la ayuda a los necesitados como \u201cla mejor inversi\u00f3n posible\u201d.<\/p>\n<p><b>3<\/b><\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9\u00a0 era lo que hab\u00eda cambiado tanto para que alguien que figuraba en el Parten\u00f3n de las izquierdas durante d\u00e9cadas, ahora se siente al lado de Hitler?.\u00a0 El lector interesado por responder a este interrogante tendr\u00e1 que remitirse, antes que nada, al cambio radical en la marcha de la historia y en la consiguiente correlaci\u00f3n de fuerzas, a la derrota de toda la izquierda practicante (incluida la m\u00e1s moderada), y en detalle a algo mucho m\u00e1s superficial como pueden ser las aportaciones de Alexander\u00a0 Solzhenitsin ya\u00a0 de\u00a0 vuelta\u00a0 del rigor testimonial de su primera fase, de <i>Un d\u00eda en la vida de Iv\u00e1n Denisovich<\/i> y de <i>El pabell\u00f3n de los cancerosos <\/i>para llegar hasta<i> <\/i>el <i>Archipi\u00e9lago Gulag<\/i>, obra con la que el escritor gran ruso inicia su furiosa \u00abenmienda a la\u00a0 totalidad\u00bb a la que se sumar\u00e1 una amplia coalici\u00f3n en la que converger\u00e1n desde los \u201cnuevos fil\u00f3sofos\u201d\u00a0 franceses, y que luego se ampliar\u00e1 con las del catolicismo integrista \u201crenovado\u201d del papa Wotyla, decisivo en la \u201cconversi\u00f3n mariana\u201d de buena parte de la \u201cintelligentzia\u201d polaca que \u201csaltaba\u201d de la autogesti\u00f3n al neoliberalismo. Esta mutuaci\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s espectacular s\u00ed cabe entre los antiguos expertos en la escol\u00e1stica \u00abmarxista-leninista\u00bb en Rusia. Entre estos \u00faltimos sin duda el m\u00e1s insigne\u00a0 de todos ser\u00eda el general Dmitri Volk\u00f3gonov que \u201ccomplementar\u00eda\u201d con su erudici\u00f3n como historiador al servicio del Estado la obra del mismo\u00a0 Solzhenitsin contra el que hab\u00eda escrito uno de los s\u00f3rdidos op\u00fasculos propios de la escuela de falsificaciones establecidas por el estalinismo en la misma \u00e9poca que lo hacia contra Sajarov.<\/p>\n<p>La biograf\u00eda intelectual de este militar no tiene desperdicio. Hijo de\u00a0 un\u00a0 represaliado\u00a0 por Stalin, Dimitri Volk\u00f3gonov, quien\u00a0 ascendi\u00f3 mete\u00f3ricamente\u00a0 como\u00a0 \u00abhistoriador\u00bb y polemista al servicio de t\u00e9trico Breznev, y dem\u00e1s. Con los mismos escr\u00fapulos mostrados antes de su \u201cconversi\u00f3n\u201d, el mismo general aparecer\u00e1 -significativamente- como reescribidor\u00a0 de la historia oficial\u00a0 en\u00a0 plena\u00a0 \u00abperestroika\u00bb,\u00a0 y\u00a0 ser\u00e1 portavoz oficial como justificador medi\u00e1tico de las peregrinas razones de Gorbatchev\u00a0 contrarias a la exigencia del activo colectivo \u00abMemorial\u00bb\u00a0 en pro de la\u00a0 \u00abrehabilitaci\u00f3n\u00bb Trotsky y a los viejos bolcheviques de las oposiciones antiestalinista, lesa en su dictamen de la culpa de\u2026antileninismo, y todav\u00eda inmersa en el limbo de los proscritos gracias a la llamada teor\u00eda de los dos osos seg\u00fan la cual Trotsky no pod\u00eda ser mejor que Stalin porque tambi\u00e9n era comunista.\u00a0 Volk\u00f3gonov reaparece al servicio de Yeltsin pero dando un paso m\u00e1s en su particular funci\u00f3n. Es cuando, escribe sendas biograf\u00edas de Stalin, Trotsky y Lenin.<\/p>\n<p>Esta es una trilog\u00eda en la que el insigne funcionario aprovecha \u2013como lleg\u00f3 a hacer aqu\u00ed en la mitad de los a\u00f1os setenta su hom\u00f3logo Ricardo de la Cierva- una documentaci\u00f3n privilegiada en la que, peque\u00f1o detalle, desaparece todo el contexto, toda la actuaci\u00f3n de las clases dominantes en el per\u00edodo que acompa\u00f1a la Gran Guerra, un conflicto dantesco atribuido\u00a0 por la historiograf\u00eda neoliberal a los \u201cnacionalismos\u201d (sin Estado, claro). De dicha trilog\u00eda aqu\u00ed \u00fanicamente ha aparecido, y no queremos creer que por casualidad, la de Lenin con un \u2013casi inevitable-\u00a0 pr\u00f3logo de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, en la que \u00e9ste advierte a los \u00ableninistas no cr\u00edticos\u00bb, suponemos que referido a los \u00ableninistas de fe\u00bb, porque, a nuestro parecer, cualquier aproximaci\u00f3n seria al personaje, incluyendo por supuesto la m\u00e1s acerbamente cr\u00edtica, requiere el reconocimiento de diversos \u00abLenines\u00bb, y\u00a0 una pasi\u00f3n cr\u00edtica que los partidos comunistas se hab\u00edan acostumbrado a no ejercer, no olvidemos por ejemplo que Carrillo recorri\u00f3 aqu\u00ed el camino hacia el suicidio pol\u00edtico sin apenas control organizativo, todav\u00eda en el IX Congreso del PCE reclamaba una direcci\u00f3n unipersonal, algo que parec\u00eda natural en una tradici\u00f3n verticalista. En los \u00faltimos tiempos, el PCF, que presum\u00eda de ser el partido \u00abm\u00e1s estalinista\u00bb de Europa, tambi\u00e9n que querido apuntarse al campo de la victoria, y desembarzarse de un Lenin \u00abculpable\u00bb.<\/p>\n<p>Resulta tr\u00e1gico tener que constatar que s\u00ed bien la mera lectura de Lenin nos descubre a un hombre que opt\u00f3 por cambiar la historia a favor de la mayor\u00eda trabajadora, y\u00a0 que se esforz\u00f3 tit\u00e1nicamente en desarrollar sus elaborados esquemas marxistas \u2013en los que hab\u00eda aportaciones de primer orden en las ciencias sociales entorno a la naturaleza social de Rusia y la evoluci\u00f3n del sistema econ\u00f3mico a una situaci\u00f3n de creatividad extrema de las masas,\u00a0 dej\u00f3 de existir cuando alguien como Stalin juramentando ante la tumba del autor de <i>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/i>, forja una escol\u00e1stica \u00ableninista\u00bb que hace retroceder lo que dice representar hasta antes de Galileo (Lucio Colletti). Publicada con el muy liberal t\u00edtulo de <i>El verdadero Lenin<\/i>\u00a0 (Anaya&amp;Mario Munick, BCN, 1996). \u00c9ste car\u00e1cter de \u201cverdadero\u201d se le confiere exclusivamente en base de los episodios\u00a0 de\u00a0 una\u00a0 guerra\u00a0 civil\u00a0 sobre cuya crueldad no fue inferior a la nuestra contra Franco, basta\u00a0 con\u00a0 leer las novelas de Isaak Babel, Larise Reissner, Mijhail Sholojov o el famoso <i>Doctor Zhivago<\/i>, de Boris Pasternak. Baste un ejemplo: los blancos\u00a0 insistieron despiadamente en la tradici\u00f3n antisemita del zarismo, y atribuyeron a los bolcheviques el significado de una \u00abconspiraci\u00f3n jud\u00eda\u00bb, insistiendo por ejemplo en que Trotsky, Sverdlov, etc, pertenec\u00edan a esta etnia; claro que los blancos no estaban siendo\u00a0 juzgados como aqu\u00ed hab\u00eda dejado de serlo el franquismo o en Italia el fascismo .<\/p>\n<p>Pero no son estos detalles los que pueden preocupar a amantes de la verdad como Volk\u00f3gonov\u00a0 que (en su intervenci\u00f3n en un documental de la serie \u00abSiglo XX\u00bb emitida por el Canal 33\u00a0 sobre <i>Los \u00faltimos zares<\/i>), llega a enfocar todo el drama humano de 1917 en el asesinato de la familia real. Cita\u00a0 a Lenin para indicar que nunca pens\u00f3 otra cosa, como s\u00ed su obsesi\u00f3n hubiera sido la de Macbeth en la c\u00e9lebre obra de Willian Shakeaspeare (no faltan historiadores que afirman que el \u00abmotivo\u00bb de Lenin fue la \u00abvenganza\u00bb por la ejecuci\u00f3n de su hermano Alejandro, o los que dicen que Lenin \u00abnombr\u00f3\u00bb a Stalin su \u00absucesor\u00bb). Se pasa por alto la historia regicida (de Cromwell, de Varennes), o las circunstancias (los blancos necesitaban un heredero real como bandera), o el hecho de\u00a0 que durante\u00a0 d\u00e9cadas los liberales\u00a0 europeos\u00a0 defendieron\u00a0 y\u00a0 justificaron los\u00a0 atentados nihilistas contra\u00a0 los\u00a0 Romanov.\u00a0 El general cita el dato de que Lenin tomaba como\u00a0 referencia\u00a0 el ajusticiamiento\u00a0 de\u00a0 Carlos II\u00a0 por los puritanos,\u00a0 cuando efectivamente se pregunt\u00f3, \u00abs\u00ed aqu\u00ed con toda la civilizaci\u00f3n lograda hubo que cortar una cabeza (\u2026) \u00bfcu\u00e1ntas ser\u00e1n\u00a0 necesarias en Rusia?\u201d. Pero, lo cierto es que a la familia real no se le toc\u00f3 un pelo hasta que la guerra civil plante\u00f3 la cuesti\u00f3n; antes de estallas la guerra civil, los bolcheviques (como todos los socialistas) ten\u00edan en su programa la abolici\u00f3n de la pena de muerte.<\/p>\n<p>Evidentemente, nadie puede permanecer insensible a la tr\u00e1gica suerte de aquellas mujeres y ni\u00f1os, y sentir su verg\u00fcenza como revolucionario, pero honestamente nadie puede restringir el horror a aquella secuencia, obviar por ejemplo la indiferencia de los zares ante la represi\u00f3n o ante las dantescas consecuencias de la \u00abGran Guerra\u00bb, todo por el arte de dividir las v\u00edctimas entre humanas e incluso gloriosas o meramente num\u00e9ricas, inexistentes, o quiz\u00e1s mejor, atribuy\u00e9ndolas al un Gulag que lo absorbe todo, y que pasa por alto que buena parte, sino la mayor\u00eda, de las v\u00edctimas del estalinismo fue entre los disidentes, o es que hay que repetir que el \u00abgran terror\u00bb pas\u00f3 por encima de la pr\u00e1ctica totalidad de los bolcheviques, entre otras cosas por la sencilla raz\u00f3n de que todos los que jugaron un papel estuvieron en un momento u otro al lado de Bujar\u00edn, Trotsky, o Zin\u00f3viev. Hablar como se ha hablado de \u00abautodestrucci\u00f3n\u00bb es una forma de amalgama que no distingue de matices, es como s\u00ed los socialistas juzgaran por igual a los verdugos y las v\u00edctimas del nazismo porque compart\u00edan una convicci\u00f3n similar sobre la propiedad privada.<\/p>\n<p>En realidad, Volk\u00f3gonov vende lo que los nuevos mandarines de la cultura oficial necesitan, y trata de apabullar al lector\u00a0 con el\u00a0 \u00abdescubrimiento\u00bb\u00a0 de 3.724 notas firmadas por el propio Lenin y 3.000\u00a0 documentos in\u00e9ditos\u00a0 de los archivos\u00a0 del\u00a0 PCUS,\u00a0 para\u00a0 sentenciar\u00a0 -\u00abpor\u00a0 s\u00ed\u00a0 hac\u00eda\u00a0 falta\u00bb escribir\u00eda Santos Juli\u00e1 en su rese\u00f1a en <i>El Pa\u00eds<\/i>&#8211;\u00a0 que fue Lenin, y no\u00a0 Stalin,\u00a0 el iniciador y a la postre el\u00a0 responsable de los campos de\u00a0 concentraci\u00f3n, del\u00a0 Gulag y de la temible KGB,\u00a0 tesis a la que su autor se vuelca con la furia del converso, esto por m\u00e1s que todo los especialistas coinciden que el punto de partida del \u00abGran Terror\u00bb comenz\u00f3 con el fracaso del primer Plan quinquenal, o sea a principios de los a\u00f1os treinta, todav\u00eda entonces Stalin lleg\u00f3 a liberar a Victor Serge, \u00e9ste fue su \u00faltima gesto de \u00abmagnanimidad\u00bb. Volk\u00f3gonov sin embargo, no a\u00f1ade ninguna documentaci\u00f3n especial, nada que resulte sustancialmente diferente\u00a0 a lo que\u00a0 ya se sab\u00eda, a los datos que maneja Diez del Corral por ejemplo.\u00a0 Autores de la estirpe del ya mencionado E.H. Carr, Isaac Deutscher, Rudi Dutscke, Pierre Brou\u00e9, Marcel Liebman o Moshe Lewin, entre otros, dieron\u00a0 a conocer datos similares y que no eran ning\u00fan secreto ni lo fueron en su d\u00eda.\u00a0 Ninguno de ellos ocult\u00f3 que a Lenin no le tembl\u00f3 el pulso a la\u00a0 hora\u00a0 de determinar con decisi\u00f3n\u00a0 la necesidad\u00a0 de aplicar el terror revolucionario, ninguno ahorr\u00f3 comentarios sobre la extrema crueldad de la contienda. Deutscher por ejemplo escribe que para ganar la guerra los bolcheviques quemaron todo lo que antes adoraban, y adoraron todo lo que antes quemaban.<\/p>\n<p>Corri\u00f3 un aut\u00e9ntico \u00abba\u00f1o de sangre\u00bb,\u00a0 algo que el propio\u00a0 Lenin admiti\u00f3 como una posibilidad en 1917 cuando se advert\u00eda sobre el costo de la revoluci\u00f3n,\u00a0 s\u00f3lo que, al mismo tiempo, ten\u00eda clara otras cosas. Que la \u00abGran Guerra\u00bb cost\u00f3 oc\u00e9anos de sangre, que al igual que Kornilov, los blancos habr\u00edan pasado a cuchillo a toda la insurgencia obrera y campesina, que la guerra fue montada por las potencias imperialistas que contribuyeron a rehacer su aliado zarista, y contribuyeron con tropas propias, s\u00ed no llegaron m\u00e1s lejos fue porque temieron la reacci\u00f3n la clase obrera en sus propios pa\u00edses. Por otro lado, con esta focalizaci\u00f3n lo que se estaba haciendo era concentrar el escenario del crimen en la historia revolucionaria, atribuy\u00e9ndole toda clase de horrores, al tiempo que se pasaba la esponja sobre todos los horrores pasados y presentes del capitalismo, amagado detr\u00e1s de las abstracciones econ\u00f3micas, de la vida tal como era (<b>10<\/b>).<\/p>\n<p><b>4<\/b><\/p>\n<p>Obviamente, con todo esto no queremos llegar a la conclusi\u00f3n opuesta. No se trata de retomar a un Lenin al margen de cualquier consideraci\u00f3n cr\u00edtica, lo que ser\u00eda m\u00e1s que rid\u00edculo\u00a0 considerando que el propio Lenin fue severamente autocr\u00edtico, con el \u00abantiguo bolchevismo\u00bb en 1917, y con el curso que tomaba el \u00abEstado obrero\u00bb en los a\u00f1os veinte, y al que le a\u00f1adi\u00f3 los adjetivos de \u00abburocr\u00e1ticamente deformado\u00bb. Es m\u00e1s, esta cr\u00edtica nunca dej\u00f3 de hacerse fuera del estalinismo, por otro lado, resulta evidente que un mayor conocimiento de la historia nos lleva por ejemplo a cuestionarnos muy seriamente su concepci\u00f3n \u00abpor arriba\u00bb de las tareas del socialismo. Como ya ocurri\u00f3 en su tiempo, Lenin era un dirigente respetado, pero no por ello ten\u00eda \u00abpatente de corso\u00bb, toda su obra es el testimonio incesante de su af\u00e1n por criticar y convencer a sus camaradas; tampoco tiene porque ser una se\u00f1a de identidad, de legitimidad, obviamente, esto no resulta sostenible, y por ende, todas las cr\u00edticas resultan en principio respetables, el problema es cuando se hacen para mirar hacia otro lado con relaci\u00f3n a las ignominias de las clases dominantes.<\/p>\n<p>Actualmente, est\u00e1\u00a0 claro que Lenin no fue consciente del peso que la \u00abCheka\u00bb\u00a0 hab\u00eda llegado a acumular,\u00a0 y no hay duda que con ocasi\u00f3n del (insostenible) aplastamiento de Kronstadt en 1921, el <i>aparato <\/i>policial ya actuaba con autonom\u00eda del gobierno; tampoco la hay que los l\u00edderes bolcheviques apenas s\u00ed llegaron a entrever lo que hab\u00eda detr\u00e1s y debajo del \u00abEstado obrero\u00bb; carec\u00edan de perspectiva para hacerlo, las cr\u00edticas aparec\u00edan como ayuda al cerco internacional \u2013que se prolong\u00f3 durante d\u00e9cadas, todav\u00eda en 1929 las canciller\u00edas occidentales no descartaban una intervenci\u00f3n, y de hecho buena parte de la derecha tradicional se alegr\u00f3 cuando Hitler apunt\u00f3 contra la URSS-\u00a0 y a la contrarrevoluci\u00f3n, algo que Lenin no temi\u00f3 el pleno proceso revolucionario, incluso en el XI\u00ba Congreso que trat\u00f3 de prohibir el disenso se sigui\u00f3 discutiendo como se sigui\u00f3 haciendo en la Internacional.<\/p>\n<p>Al imponer el \u00ableninismo\u00bb como doctrina oficial del Estado, Stalin no solamente situ\u00f3 a su \u00abverdadero\u00bb int\u00e9rprete por encima de todas las \u00abdesviaciones\u00bb, tambi\u00e9n impuso en la Internacional su \u00ableninismo\u00bb como el \u00fanico comunismo posible. Criticar su acci\u00f3n pas\u00f3 a ser una desautorizaci\u00f3n del \u00ableninismo\u00bb, del PCUS, y de la URSS, y por ende, una forma de colaborar \u00abobjetivamente\u00bb con el enemigo. No era otra cosa lo que hab\u00eda hecho la religi\u00f3n cat\u00f3lica, solo que en un proceso que llev\u00f3 siglos, y bajo unas condiciones muy diferentes. Al usurpar todo el \u00ableninismo\u00bb y todo el \u00abcomunismo\u00bb la burocracia coincid\u00eda con la reacci\u00f3n que tambi\u00e9n exclu\u00eda cualquier otra variaci\u00f3n; involuntariamente, a esto contribuyeron muchos de los cr\u00edticos del leninismo que se afanaron a desautorizar cualquier consideraci\u00f3n de contradicci\u00f3n en un proceso que dieron por cerrado con Kronstadt y la NEP. Lo curioso es que Gorter, Pannekoeck, Bordhiga o Korsch, lo hicieron en nombre del verdadero marxismo, y detr\u00e1s de ellos, a los anarquistas la contradicci\u00f3n desaparec\u00eda tambi\u00e9n con Marx, de manera que en la noche marxista, ellos tambi\u00e9n eran gatos pardos.<\/p>\n<p>M\u00e1s atr\u00e1s\u00a0 estaban los conservadores, que hac\u00edan tabula rasa en cualquier diferencia entre revolucionarios marxistas o anarquistas, de forma que toda tentativa revolucionaria llevaba, <i>irreversiblemente<\/i>,\u00a0 al \u00abtotalitarismo\u00bb como Marx y Lenin llevaban a Stalin. Un juego infernal inaceptable en el que el esquema te\u00f3rico acaba imponi\u00e9ndose en una realidad que tambi\u00e9n tiene su traducci\u00f3n izquierdista cuando se ha negado a reconocer contradicciones entre las diferentes formas de capitalismo, de manera que llamaron a Aza\u00f1a, a De Gaulle o a Kennedy, fascistas, y no digamos cuando el furor izquierdista del estalinismo dec\u00eda que la\u00a0 socialdemocracia y el fascismo no eran diferentes sino \u00abhermanos gemelos\u00bb, y hablaron de \u00abanarcofascismo\u00bb\u2026Un absurdo que luego se repetir\u00e1 con Hassan Hussein es lo mismo que Hitler. Si nos atenemos a lo que nos predican creadores de opini\u00f3n como Vargas Llosa, los males del mundo se reducen a personajes como Ch\u00e1vez o Castro, que, casualmente, representan opciones opuestas al uniteralismo <i>made in USA.<\/i><\/p>\n<p><b>5<\/b><\/p>\n<p>A pesar de que durante d\u00e9cadas la obra de Lenin conoci\u00f3 tantas ediciones como la Biblia judeo cristiana. Tambi\u00e9n se puede afirmar que fue durante el mismo tiempo result\u00f3 en no poca medida un desconocido, incluso, aunque quiz\u00e1s habr\u00eda que escribir \u201csobre todo\u201d,\u00a0 en los pa\u00edses del\u00a0 \u00absocialismo\u00a0 real\u00bb. Entre el Lenin oficial y el Lenin real mediaba un abismo el mismo que exist\u00eda entre \u00abPadre\u00bb de la Ley y su realidad concreta, subversiva, que proclamaba con Hegel que toda teor\u00eda que no avanza, retrocede. Se puede hablar de un contraste similar al que hab\u00eda rodeado el Libro Sagrado, cuya lectura estaba vedada al pueblo llano, y de la que se ofrec\u00eda una \u00abhistoria sagrada\u00bb que poco o nada ten\u00eda que ver con unas historias en la que airados profetas acabaron sirviendo a varia generaciones de reformadores y revolucionarios que, gracias a las Vulgatas que llegaron al pueblo gracias al invento de la imprenta, iniciaron la llamada Reforma en la que, en base a interpretaciones opuestas del mismo legado, tuvieron lugar reformas y revoluciones que fueron la antesala de las revoluciones democr\u00e1ticas, y dieron al traste a una Iglesia que ejerc\u00eda como polic\u00eda del pensamiento.<\/p>\n<p>Estas\u00a0 ediciones\u00a0 de\u00a0 sus\u00a0 obras fueron\u00a0 siempre debidamente purgadas y descontextualizadas por una censura y un amplio aparato de notas que indicaban sobre la lectura \u00abcorrecta\u00bb,\u00a0 sobre\u00a0 todo en lo\u00a0 referente a los aspectos que m\u00e1s cuestionaban la dogm\u00e1tica oficial. El estableciendo los criterios de la raz\u00f3n de Estado en el acompa\u00f1amiento acad\u00e9mico lleg\u00f3 hasta el extremo que su lectura por libre estaba mal vista hasta en los partidos comunistas se hab\u00eda convertido en un mero legitimador del Estado como Cristo lo hab\u00eda sido en la Iglesia.<\/p>\n<p>Sin embargo estudiar a Lenin, implicaba conocer a un personaje que evoluciona, rectifica, se\u00a0 contradice, se\u00a0\u00a0 enriquece\u00a0\u00a0 delante\u00a0\u00a0 de\u00a0\u00a0 experiencias\u00a0 revolucionarias. De manera que exist\u00edan otros Lenin m\u00e1s all\u00e1 del \u201cverdadero\u201d oficiado por los partidos comunistas, un Lenin plet\u00f3rico que permit\u00eda diversas lecturas, una labor muy cuidadosa de conocimiento contextualizado. Conocerlo requer\u00eda recurrir a las fuentes, a sus propios textos completos, a los testimonios de sus contempor\u00e1neos. Recuperar a Lenin mediante el estudio y la cr\u00edtica, lejos de cualquier pretensi\u00f3n legitimadora, de instrumentalizarlo como referente para los intereses creados de la burocracia. Dicho de otra manera, hab\u00eda que releer a Lenin, considerando hasta qu\u00e9 punto una obra y un pensamiento puede desfigurarse.<\/p>\n<p>No fuese hasta\u00a0 el\u00a0 llamado \u00abdeshielo\u00bb cuando\u00a0 se descubri\u00f3 al menos un Lenin opuesto al\u00a0 \u00abculto a la personalidad\u00bb, opuesto a la brutalidad de Stalin, dispuesto a romper con \u00e9ste, impulsado por crear una coalici\u00f3n para apartarlo de la secretar\u00eda. Hasta los a\u00f1os sesenta y sobre todo en los setenta no se editaron sus partes\u00a0 censuradas,\u00a0 una\u00a0 documentaci\u00f3n ampl\u00edsima que\u00a0 reun\u00eda\u00a0 hasta cuatro vol\u00famenes m\u00e1s en la edici\u00f3n de sus obras completas,\u00a0 parte de las cuales\u00a0 fueron conocidas\u00a0 en castellano a trav\u00e9s\u00a0 de traducciones cubanas como la efectuada por la revista <i>Pensamiento cr\u00edtico <\/i>(<b>11<\/b>). En los setenta se confirmaba\u00a0 minuciosamente que Lenin tuvo su \u00ab\u00faltimo\u00a0 combate\u00bb\u00a0 contra Stalin y la burocracia -para el que busc\u00f3 un acuerdo con Trotsky, una verdad que ser\u00eda completada con otros testimonios como\u00a0 los de sus secretarias, y tambi\u00e9n por su compa\u00f1era Nadia Kruspkaya, que ofrece no pocos detalles en sus \u00abmemorias\u00bb.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n mitificadota,\u00a0 aunque chocaba radicalmente con todo lo que hab\u00eda significado Lenin, y se ajustaba como un guante a las necesidades de legitimaci\u00f3n de la burocracia que quer\u00eda heredar el poder. Comenzaron en v\u00edsperas de su muerte los que comenzaron a instaurar un culto (m\u00e1s sincero en el caso de Zin\u00f3viev, K\u00e1menev y Bujarin, m\u00e1s c\u00ednico en el caso de Stalin), con la intenci\u00f3n de arroparse con una autoridad que quer\u00edan situar fuera de la historia. Despu\u00e9s lleg\u00f3 un intelectual de la talla de Georgy Luk\u00e1cs\u00a0 que produc\u00eda una primera y\u00a0 brillant\u00edsima\u00a0 reconstrucci\u00f3n del leninismo como un arma definitiva para la revoluci\u00f3n al servicio de la fiebre izquierdista que tuvo entre 1918 y 1923 una presencia extraordinaria en el\u00a0 Komintern. Junto\u00a0 a tantos\u00a0 \u00ableninismos\u00bb cabe rese\u00f1ar tambi\u00e9n otros\u00a0 cultos\u00a0 de indudable y\u00a0 ingenua matriz religiosa, inmortalizadas hasta en monumentos literarios\u00a0 como <i>Los doce<\/i>, el poema de Alexander Block en\u00a0 el que Cristo comandaba\u00a0 un grupo revolucionario\u00a0 o en el <i>Toda-Raba<\/i>,\u00a0 de Nikos Kazantzakis,\u00a0 y que subsisti\u00f3\u00a0 en los pueblos insurrectos de muchas latitudes (!hasta en Sud\u00e1frica en 1922\u00a1) que pintaba en\u00a0 las paredes\u00a0 !Viva\u00a0 Lenin\u00a1 en una \u00e9poca en la que hasta las huestes anarquistas se sent\u00edan \u00abbolcheviquistas\u00bb. Diversos \u00ableninismos\u00bb con el que se orientaba una lectura del marxismo como una teor\u00eda para preparar y hacer una revoluci\u00f3n que a lo largo del siglo XX recorri\u00f3 Occidente (hasta 1968), y los pa\u00edses colonizados o semicolonizados hasta Nicaragua, El Salvador, y finalmente Sud\u00e1frica),\u00a0 un \u00abfantasma\u00bb que se quiso enterrar de una vez por todas con la ca\u00edda de un Muro de Berl\u00edn del que estos pueblos eran m\u00e1s v\u00edctimas que responsables.<\/p>\n<p>Esta infame amalgama entre el ideal y su deformaci\u00f3n corrompida se ha querido restringir a una exclusiva del \u00abcomunismo\u00bb, cuando los dem\u00e1s <i>ismos<\/i> de una historia tambi\u00e9n tuvieron id\u00e9ntica ambivalencia, una duplicidad que por decirlo en los t\u00e9rminos de Walter Benjam\u00edn, las p\u00e1ginas de civilizaci\u00f3n y la de barbarie siempre han ido juntas. Ocurri\u00f3 con el ideal \u00abrepublicano\u00bb en la antigua Roma, aunque en la leyenda dorada del cristianismo se ha tratado de medir Roma por un perverso\u00a0 Ner\u00f3n (un advenedizo al lado de Franco o Anton Pavelich) con la finalidad de resaltar la obra regeneradora de sus m\u00e1rtires y fundadores, ocurri\u00f3, ocurre, con el cristianismo, el liberalismo y con la socialdemocracia, como s\u00ed se tr\u00e1tase de una din\u00e1mica <i>irreversible <\/i>aunque no siempre se quiere ver. Este es el sentido \u00faltimo del sentimiento de estupor que acompa\u00f1a todos los idealismos. El problema radica tanto cuando se da por bueno todo lo nuestro, y \u00fanicamente se quiere ver la barbarie ajena.<\/p>\n<p>En el caso del \u00ableninismo\u00bb existen, cierto es, algunas especificidades, ocurri\u00f3 en un tiempo vertiginoso, pr\u00e1cticamente la misma generaci\u00f3n que se hab\u00eda hecho defendiendo Octubre se encontraba con su institucionalizaci\u00f3n y rusificaci\u00f3n en medio de una vor\u00e1gine en la que las derrotas tienen el efecto de hacer m\u00e1s necesaria la defensa de la URSS como garant\u00eda de que, al menos era un baluarte gerentado por una burocracia que aparec\u00eda como heroica en un mundo en el que la crisis econ\u00f3mica de un lado y el ascenso de los fascismos por otro convenc\u00eda a los intelectuales que el remedio no pod\u00eda pasar por el parlamentarismo liberal o socialdem\u00f3crata sino por una respuesta en\u00e9rgica cuyo imaginario crec\u00eda gracias a un pa\u00eds que de la noche zarista parec\u00eda caminar hacia un sue\u00f1o socialista contra el cual las cr\u00edticas de los disidentes se confund\u00edan con las campa\u00f1as denigratorias habituales de la derecha dominante medi\u00e1ticamente\u2026Stalin era el vencedor, y lo fue m\u00e1s que nunca despu\u00e9s de la II Guerra Mundial, y a los vencedores no se les pide responsabilidades, sobre todo cuando al otro lado no hay una respuesta mejor sino la de siempre. No es que ahora la haya, como cuenta muy bien el ruso de <i>Los lunes al sol<\/i>, a\u00fan siendo terribles, lo peor no fueron las mentiras del comunismo, lo peor era que lo que dec\u00edan del capitalismo, era verdad.<\/p>\n<p>Sin embargo, la II Guerra Mundial la hab\u00edan ganado antes que nadie los \u00abtiburones\u00bb\u00a0 norteamericanos que pasaron de ser t\u00e1cticamente antifascistas para retomar su papel guardianes contra la revoluci\u00f3n, una revoluci\u00f3n que hasta \u00faltima hora pudieron estigmatizar con los sombr\u00edos colores del estalinismo. Durante este tiempo, sus intelectuales org\u00e1nicos construyeron una biograf\u00eda de Lenin que nunca convencieron a nadie fuera de los anticomunistas vulgares, pero con la derrota del \u00abmundo comunista\u00bb, y de las revoluciones que se apoyaban en los m\u00e1rgenes de lo que quedaba del equilibrio entre las potencias, este anticomunismo ha acabado instal\u00e1ndose como una carte de naturaleza de todos los que aceptan el sistema dominante, sobre todo entre los arrepentidos.<\/p>\n<p>No es otra cosa lo que vino a sentenciar un Daniel Bell, que en su juventud estuvo en Barcelona como simpatizante del POUM, cuando proclam\u00f3:\u00a0 \u00ab\u2026no es posible no darse cuenta de que la sociedad igualitaria y socialmente m\u00f3vil que los `intelectuales libres\u00b4, vinculados a la tradici\u00f3n marxista, han exigido durante los \u00faltimos cien a\u00f1os, ha surgido en fin en la forma de nuestra sociedad engorrosa, burocr\u00e1tica y de masas que su vez se ha tragado a los her\u00e9ticos\u00bb (<b>12<\/b>). Se puede decir que la \u00abmuerte\u00bb (moral) del her\u00e9tico Lenin era una de las exigencias\u00a0 para el \u00abfinal de la historia\u00bb, de la confirmaci\u00f3n de que el horizonte del libre marcado era insuperable.<\/p>\n<p>\u00danicamente despu\u00e9s del encadenado alternativa impulsado desde Seattle a Porto Alegre, este axioma conservador comienza a ser cuestionado, y\u00a0 las izquierdas han comenzado a recomponer sus armas cr\u00edticas. En esta recomposici\u00f3n es evidente que ni el bolchevismo ni Lenin pueden jugar el mismo papel que anta\u00f1o. Las l\u00edneas de legitimaci\u00f3n y demarcaci\u00f3n se apoyan en otras argumentaciones, no obstante\u2026No obstante, sus razones y sus verdades no pueden ser enterradas, <i>primero<\/i>, porque ser\u00eda una injusticia, entre otras cosas porque no se trata de un entierro exclusivo sino que abarca a toda la \u00absubversi\u00f3n\u00bb, y <i>segundo<\/i>, su historia, con sus grandes y miserias, errores y horrores, el \u00abcomunismo\u00bb signific\u00f3 la mayor tentativa de superaci\u00f3n del imperialismo y del capitalismo (del desorden existente) que hay conocido hasta el momento una historia en la que exigencias tan rotundas como la del antiesclavismo todav\u00eda sigue en parte pendiente, y que es la menor mala (Churchill) que todas las dem\u00e1s sobre todo porque no permiti\u00f3 su superaci\u00f3n por el socialismo, un ideal compartido por lo m\u00e1s inquieto y selecto de la cultura internacional, y que sigue siendo un sue\u00f1o que se manifiesta en el grito \u00abOtro mundo es posible\u00bb.\u00a0\u00a0 Esta historia tiene un cuerpo y un coraz\u00f3n emancipatorio, de oposici\u00f3n radical a las injusticias.<\/p>\n<p>Acabemos con otra evocaci\u00f3n f\u00edlmica. En una escena de <i>El Padrino III<\/i>, un \u00e9mulo de Papa Lucini (muerto misteriosamente) con el rostro venerable de Raf Vallone, se acerca a una fuente y coge una piedra para explicar la historia del cristianismo. A pesar de llevar siglos en el agua, la piedra permanec\u00eda seca por dentro, la \u00abrevoluci\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb so\u00f1ada estaba todav\u00eda por hacer, su representante en la tierra no era otro que un trasunto de Andreotti. No ha sido diferente con el \u00ableninismo\u00bb, usurpado por el \u00abpragm\u00e1tico\u00bb estalinismo, m\u00e1s deudor de las tradiciones zaristas que de la revoluci\u00f3n\u2026 La historia no es un pasado muerto sino la antesala del presente. Lenin forma parte de nuestra historia, y tenemos que restituirlo, aunque sea para criticarle desde tal o cual distancia, lo que no podemos hacer es permitir que lo linchen sobre la base de lo que no fue responsable, y mucho menos, que al personificar sobre \u00e9l toda la culpa, se anatemice la tradici\u00f3n marxista y revolucionaria de la que form\u00f3 parte entre millares, millones de hombres y mujeres m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Notas.<\/strong><\/p>\n<p>(1)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me refiero a t\u00edtulos cinematogr\u00e1ficos que, aunque no sean todo lo conocido que debieran, creo que ayudan m\u00e1s a <i>medir<\/i> una idea de Lenin que tal o cual libro considerando que, salvo contadas excepciones como el Lenin de D\u00edez del Corral (Ed. El Viejo topo), solo cuenta con aproximaciones hostiles en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Anotemos que a pesar de que Lenin figura poco despu\u00e9s de Jesucristo, Napole\u00f3n o Juana de Arco entre los personajes hist\u00f3ricos m\u00e1s veces evocado en la pantalla, solamente nos resulta asequible muy poco de estos t\u00edtulos entre los cuales no faltan aportaciones de valor. El lector interesado encontrar\u00e1 una buena fuente en el librito, <i>Lenin y el cine<\/i> (Fundamentos, Madrid, 1981; tr. Vidal Estevez), con textos de Marc Donskoi, Eisenstein, Dziga Vertov, Mijhail Romm, y Serguei Youtkevich.<\/p>\n<p>(2)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un buen bar\u00f3metro de esta mutuaci\u00f3n se puede registrar en el diario <i>El Pa\u00eds<\/i>, sobre todo a ra\u00edz del montaje del \u00ababandono\u00bb del marxismo por el PSOE como precio para su \u00abcredibilidad\u00bb como alternativa de poder, y de mantener posiciones m\u00e1s o menos abiertas en las que no se descartaban las valoraciones positivas, se llega a una editorial en la que se proclama que las diferencias entre Stalin y Lenin son una falacia, justo d\u00edas antes de que en otra editorial a mayor gloria de su Santidad se de por supuesto el \u00abmilagro\u00bb de F\u00e1tima. Desde entonces sus \u00abcomunist\u00f3logos\u00bb han insistido en esta amalgama, lo que no era obst\u00e1culo para citar a las v\u00edctimas de Stalin\u2026en contra de Anguita, acusado a de tratar a los renovadores como Stalin lo hab\u00eda hecho con Trotsky (!citando a Deutscher\u00a1). Un buen espejo de la involuci\u00f3n de la izquierda sobre esta cuesti\u00f3n nos lo puede ofrecer la lectura contrastada entre la revista Triunfo y el citado diario, a veces a trav\u00e9s de las mismas firmas.<\/p>\n<p>(3)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una idea sobre hasta donde pudo llegar el furor antilenista lo ofreci\u00f3 una de las presas comunistas entrevistadas por el impresionante que el programa <i>30 Minust<\/i> del canal auton\u00f3mico catal\u00e1n dedic\u00f3 a los hijos de los derrotados. Cuando uno de los guardias de uno de los muchos presidios de entonces sinti\u00f3 que una de las presas llamaba a su hijito que apenas se mov\u00eda por el suelo, \u00ab!Lenin, Lenin\u00a1!\u00bb, cogi\u00f3 el ni\u00f1o por los pies y lo destroz\u00f3 contra la pared. La mujer enloqueci\u00f3\u2026<\/p>\n<p>(4)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se habla de \u00abcomunismo\u00bb como sin\u00f3nimo de lo prosovi\u00e9tico, o de militante o simpatizante de un partido identificado con el concepto \u00abcomunista\u00bb que a su vez confunden con lo peor del estalinismo, as\u00ed por ejemplo en el ej\u00e9rcito norteamericano (y sus aliados) luchaban en Vietnam contra los \u00abcomunistas\u00bb incluyendo en este apartado a todos los que se opon\u00edan aunque fuesen sacerdotes budistas\u2026Como es sabido, el concepto no se refiere a ning\u00fan plan de gobierno o manera de gobernar sino a un prop\u00f3sito futuro con el que, por cierto, se han identificado concepciones muy diversas, y sobre el\u00a0 cual Marx se prohibi\u00f3 a hacer elucubraciones.<\/p>\n<p>(5)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se han publicado recientemente dos obras, la de Enzo Traverso, <i>El totalitarisme. Hist\u00f2ria d\u00b4un debat<\/i> (Universitat de Val\u00e8ncia, 2002), y la de Slavof Zizek, <i>\u00bfQui\u00e9n dijo totalitarismo?<\/i> (Pre-textos, Valencia, 2002). sobre la utilizaci\u00f3n como un comod\u00edn abusivo y focalizado de la palabra \u00abtotalitarismo\u00bb, lo que el segundo interpreta como \u00abel signo m\u00e1s claro de la derrota te\u00f3rica\u00bb de la izquierda, en la medida en que acept\u00f3 que la pelota pod\u00eda estar en su tejado y abandon\u00f3 o descuid\u00f3 sus fundamentadas acusaciones contra los males causados por el capitalismo.<\/p>\n<p>(6)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En esta evoluci\u00f3n pendular que llevar\u00eda a muchos excomunistas a adoptar la concepci\u00f3n de la simetr\u00eda totalitaria (traspasada por los llamados revisionistas o se\u00f1ores como Revel para los que el comunismo fue peor que el nazismo), cabe una pregunta inquietante, \u00bffueron ellos mismos sim\u00e9tricos con el fascismo contra el cual hab\u00edan luchado?, \u00bfc\u00f3mo explicar el papel de los partidos comunistas en las resistencias?, \u00bferan iguales nuestros poetas que cre\u00edan en la URSS que los que justificaron a Franco o Hitler siendo testigos de lo que hac\u00edan?, \u00bfse puede establecer una apreciaci\u00f3n sim\u00e9trica unilateralmente a trav\u00e9s de las simpat\u00edas ideol\u00f3gicas?. En su furor anticomunistas, Paz, Llosa y cia llegaron a firmar a un manifiesto con ocasi\u00f3n del suicidio de la activista cubana Hayd\u00e9e Santamar\u00eda, en el que se recomendaba\u00a0 \u00abcomunistas, suicidaos\u00bb.<\/p>\n<p>(7)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 E.H. Carr escribi\u00f3 un peque\u00f1o de su <i>Historia de la Rusia Sovi\u00e9tica<\/i> (traducida al castellano por Alianza Universidad en 8 vol\u00famenes), titulado <i>La revoluci\u00f3n rusa. De Lenin a Stalin, 1917-1929<\/i> (Alianza, Madrid, 1981; hay una reedici\u00f3n de hace muy poco), fue algo as\u00ed como la culminaci\u00f3n de un proceso de investigaci\u00f3n y debate hist\u00f3rico sobre la URSS en el que Carr ser\u00eda cr\u00edtico pero tambi\u00e9n deudor y complementario de la obra de Deutscher (m. En 1967). Aunque esta culminaci\u00f3n no goz\u00f3 de la apertura total de los archivos sovi\u00e9ticos, s\u00ed tuvo al alcance una documentaci\u00f3n vast\u00edsima. Coincidiendo con la moda denigratoria, se ha puesto de moda entre las m\u00e1s recientes investigaciones la presunci\u00f3n de una \u00abultima palabra\u00bb en la que el acceso a los Archivos autoriza a descartar este legado, considerado como positivista e ingenuo, cuando en realidad, la diferencia de enfoca se deriva ante todo de la derrota pol\u00edtica, una derrota que llev\u00f3 a citado Paramio a cambiar de registro en el marco del ascenso electoral de Felipe Gonz\u00e1lez en su proceso que le llev\u00f3 del \u00absocialismo no socialdem\u00f3crata\u00bb al socialiberalismo.<\/p>\n<p>(8)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0El car\u00e1cter interesado de la conversi\u00f3n de Claud\u00edn resulta manifiesta tanto por su tiempo r\u00e9cord (escribi\u00f3 dos pr\u00f3logos opuestos a la edici\u00f3n del debate entre Lenin y el Kautsky ulterior a la \u00abGran Guerra\u00bb), como su flexibilidad mostrada en la benevolencia mostrada en su biograf\u00eda, <i>Santiago Carrillo. Cr\u00f3nica de un secretario<\/i> general (Planeta, BCN, 1983), como en su inmediata defensa de la \u00abraz\u00f3n de Estado\u00bb cuando el debate sobre la OTAN. Esta evoluci\u00f3n se convirti\u00f3 en un modelo para una generaci\u00f3n de radicales domesticados que lo citaban como una autoridad, autoridad que hab\u00eda ganado realizando por ejemplo una documentad\u00edsima edici\u00f3n de varias obras de Lenin que contrastaba con las sovi\u00e9ticas.<\/p>\n<p>(9). Simult\u00e1neo al linchamiento de Lenin resulta la santificaci\u00f3n de Wiston Churchill, gracias a dos argumentos b\u00e1sicos, uno que consagraba su cita seg\u00fan la cual la democracia liberal era el peor sistema\u00a0 exceptuando los dem\u00e1s, y otro que devolv\u00eda a los pa\u00edses colonizados y semicolonizados la responsabilidad del subdesarrollo, como s\u00ed sus\u00a0 corruptas clases dirigentes no fuesen tambi\u00e9n expresi\u00f3n de los intereses de las potencias dominantes.\u00a0 Una cosa implicaba la otra, al convertir a Lenin en el demonio, tambi\u00e9n se anatemizaba la tradici\u00f3n anticolonialista. Sobre esta cuesti\u00f3n resulta imprescindible la obra de Gabriel Sa\u00efd, <i>Imperialismo y cultura<\/i> (Anagrama, BCN,\u00a0 1998), aunque desde mi punto de vista tiende a subvalorar la aportaci\u00f3n de la tradici\u00f3n anticolonialista del socialismo revolucionario.<\/p>\n<p>(10). Existe una monta\u00f1a documental sobre los \u00abGulags\u00bb del capitalismo, pero un buen resumen lo aporta <i>El libro negro del capitalismo<\/i> (Le Temps des cerises, Paris, 1998; Txalaparta, Nafarroa, 2001), presidido por una introducci\u00f3n de Gilles Perrault. Este es un balance hist\u00f3rico, sobre un balance reciente se pueden consultar simplemente algunas de las ponencias de los Encuentros de Porto Alegre.<\/p>\n<p>(11)\u00a0 No fue hasta los a\u00f1os setenta que se pudieron conocer y editar los documentos que mostraban la existencia lo que el historiador francopolaco Moshe Lewin titul\u00f3 <i>El \u00faltimo combate de Lenin<\/i> (Lumen, BCN, 1975); sobre el que la revista marxista cubana public\u00f3 en su n\u00famero 38 (marzo 1970), un extens\u00edsima \u00abdossier\u00bb que inclu\u00eda los Diarios de sus secretarias con un extenso trabajo introductorio de Jes\u00fas D\u00edaz, El marxismo de Lenin. Anagrama public\u00f3 tambi\u00e9n uno de sus cuadernos con parte de la documentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>(12) Citado por Noam Chomsky en <i>El pacifismo revolucionario<\/i> (Siglo XXI,\u00a0 M\u00e9xico, 1973, p. 4). Chomsky avanza aqu\u00ed una reflexi\u00f3n sobre la que ha insistido recientemente Gunther Grass al afirmar que la derrota fue buena para que el pueblo alem\u00e1n pudiera reflexionar sobre sus propios horrores, algo que no ha podido ser con el norteamericano, no solamente bastante ajeno a su papel en Centroam\u00e9rica, por citar un peque\u00f1o ejemplo, y con unos medias en los que no es extra\u00f1o encontrar justificaciones de Hiroshima y Nagasaki (de las que, por cierto aqu\u00ed se har\u00eda eco Vargas Llosas en algunos de sus m\u00e1s siniestras tribunas en El Pa\u00eds).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El centenario del nacimiento del bolchevismo,\u00a0 el cincuentenario de la muerte de Stalin (1953) o los ecos de la revoluci\u00f3n h\u00fangara de 1956, por no hablar de las diferentes pol\u00e9micas, por ejemplo en KAOS, pueden ocasiones tan buenas como cualquier otra para\u00a0 volver a reconsiderar la posible vigencia de Lenin.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hist\u00f3ricamente, Lenin fue\u00a0 de\u00a0 las\u00a0 figuras\u00a0 mayores del\u00a0 Parten\u00f3n\u00a0 de\u00a0 las izquierdas hasta 1989, y\u00a0 actualmente duramente maltratada incluso desde la izquierda transformada, todo en aras de la \u201ccorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u201d impuesta por la restauraci\u00f3n conservadora. Se puede decir que el derrumbamiento de sus (odiosas)\u00a0 efigies se ha convertido\u00a0 en uno de los emblemas de la \u00e9poca como dar\u00eda fe (con la presencia de sus enormes estatuas erigidas tras su muerte por su instrumentalizaci\u00f3n &quot;religiosa&quot; efectuada por el estalinismo, ahora desguazadas a consecuencia del desplome del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico) f\u00edlmicamente La mirada de Ulises\u00a0 (To Vlemma\u00a0\u00a0 tou Odyssea, Theo Angelopoulus, Grecia, 1995); al igual que antes, desde un \u00e1ngulo muy diferente lo fueron, entre otros muchos (1), respectivamente, el retrato tan &quot;providencial&quot; de su llegada a la Estaci\u00f3n de Finlandia tomado de las cr\u00f3nicas de John Reed desarrollado en Octubre (&quot;Oktiabr&quot;,\u00a0 S.M.\u00a0 Eisenstein,\u00a0 URSS,\u00a0 1927, y que tanta impresi\u00f3n caus\u00f3 sobre varias generaciones o sobre mentes en principio tan exc\u00e9pticas como la de Andr\u00e9 Gide,\u00a0 o desde un enfoque disidente su (presumible) llanto con ocasi\u00f3n de la intervenci\u00f3n de los tanques rusos para\u00a0 poner fin a la\u00a0 &quot;primavera\u00a0 de Praga&quot;, imagen reproducida\u00a0 La\u00a0 Confesi\u00f3n \u00a0(L&#8217;Aveu,\u00a0 C. Costa-Gavras,\u00a0 Francia-Italia, 1979). Estas dos im\u00e1genes vistas desde la izquierda de Lenin resultar\u00edan actualmente &quot;inaceptables&quot; en los \u00e1mbitos del pensamiento \u00fanico, no solamente en el conservador tradicional sin tambi\u00e9n en los c\u00f3digos del socialiberalismo (2).\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al mismo tiempo en que se daban grandes pasos en la concentraci\u00f3n de las riquezas en unas pocas manos, y se incrementaba el mal social,\u00a0 se impon\u00eda una moda en la que las tentativas de alternativa al capitalismo (incluyendo las m\u00e1s recientes como la revoluci\u00f3n sandinistas) aparec\u00edan como culpables de &quot;totalitarismo&quot;, y Lenin ocupaba el lugar de Stalin, para personalizar toda la aventura revolucionaria del siglo XX, o sea no ya la deformaci\u00f3n de un revoluci\u00f3n, sino el car\u00e1cter intr\u00ednsecamente perverso de \u00e9sta. En este tiempo &quot;linchar&quot; moralmente a Lenin se convirti\u00f3 en una se\u00f1a de identidad, no solamente de los anticomunistas sino tambi\u00e9n de buena parte de la &quot;intelligentzia&quot; instalada cuyo furor restauracionista llegar\u00eda hasta juzgar a los representantes de mayor del 68, de sospechosos de antiimperialismo trasnochados, cuando no sue\u00f1o ut\u00f3picos que (irreversiblemente) llevan al abismo totalitario. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[1010],"class_list":["post-504","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx","tag-lenin"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=504"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/504\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}