{"id":511,"date":"2006-11-02T00:00:00","date_gmt":"2006-11-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=511"},"modified":"2020-02-28T10:02:35","modified_gmt":"2020-02-28T09:02:35","slug":"siglo-xx-gracil-amargo-aspero-tres-anotaciones-sobre-una-autobiografia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=511","title":{"rendered":"Siglo XX Gr\u00e1cil, amargo, \u00e1spero, tres anotaciones sobre una autobiograf\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><b>Quer\u00eda la luna<\/b>, de Pietro Ingrao. Retrato privado de un hombre p\u00fablico. De la clandestinidad antifascista a la larga militancia en el grupo dirigente comunista. De los recuerdos sobre su amada Laura a las preguntas sobre el fallecimiento del PCI.<\/p>\n<p>Cuando Pietro Ingrao public\u00f3 en 1986, su primer libro de poes\u00eda (<b>La duda de los vencedores<\/b>, Ed. Mondadori) m\u00e1s de uno qued\u00f3 confundido: c\u00f3mo pod\u00eda ser aqu\u00e9llo; era el dirigente comunista m\u00e1s querido, el m\u00e1s firme, el seguro punto de referencia en la crisis del partido, y de repente revelaba una dimensi\u00f3n personal propia tumultuosa e inquietante, que pugnaba por encontrar\u00a0 un espacio en la forma, era como si dijese: no os pertenezco por entero a vosotros, mi comunidad pol\u00edtica.\u00a0 Hoy, al volver sobre su vida, (<b>Quer\u00eda la luna<\/b>, Einaudi, pp. 376, 18,75 \u20ac) \u00a0aparta de s\u00ed nuevamente el icono de l\u00edder del pueblo y padre de la patria, de una pieza, el que en la sobrecubierta habla a las masas, de rostro aseverativo y mano levantada en adem\u00e1n de exhortaci\u00f3n. El icono \u2013seg\u00fan dicen sus p\u00e1ginas-, es la cristalizaci\u00f3n forzosa de una trayectoria, interior y p\u00fablica, de la cual, en el momento de hacer cuentas, se reordenan prioridades y pesos, y corre un gran riesgo de parecer vanidad. Ingrao sabe que es un hombre p\u00fablico, y se atiene a ello, incluso si acepta ceder algo al halago, pero sopesa sus logros y admite sus errores. Es una vida aut\u00e9ntica. El propio t\u00edtulo abre un interrogante. \u00bfQuer\u00eda lo inalcanzable o\u00a0 simplemente aquello que quer\u00eda se ha quedado lejos? La respuesta queda en el aire. Pienso en los versos de Eluard: \u201cEt s\u2019il \u00e9tait \u00e0 refaire, je referais ce chemin\u201d. S\u00ed, si hubiera que volver a hacerlo, volver\u00eda a recorrer este camino\u201d. Con algo menos de\u00a0 ilusi\u00f3n o de arrogancia comunista.\u00bfY con qu\u00e9 resultado? Su actual camarada de partido, Fausto Bertinotti, no cesa de citar los versos de Kavafis en Itaca: lo importante no es el destino, sino el viaje. Pero el destino da sentido al viaje. El destino de Ingrao es que la revoluci\u00f3n de los oprimidos contra la opresi\u00f3n, que est\u00e1 por realizarse, ser\u00e1 distinta de como \u00e9l la imagin\u00f3\u00a0 durante su anterior militancia y\u00a0 el sujeto de la misma ser\u00e1 m\u00faltiple. Como camino, permanece, con todos sus escombros, el leninismo \u2013 estalinismo, pareja de sustantivos a los que todav\u00eda no se hab\u00eda enfrentado. Y la violencia<\/p>\n<p><b>Un retiro sin aspavientos<\/b><\/p>\n<p>A diferencia de su \u00faltimo trabajo de investigaci\u00f3n, <b>Anotaciones finiseculares<\/b> (manifestolibri) en el que se interrogaba en primer lugar sobre la precarizaci\u00f3n del trabajo, <b>Quer\u00eda la luna<\/b>, recorre, a partir de su propia experiencia personal cincuenta a\u00f1os de historia del siglo XX. Desde\u00a0 su infancia en el seno de una familia meridional de se\u00f1ores pobres, contradicci\u00f3n relevante, a su formaci\u00f3n intelectual y pol\u00edtica, ya de joven, en la (gr\u00e1cil) resistencia romana, y a la larga militancia en la c\u00fapula del PCI, que se convierte en la posguerra en enfrentamiento\u00a0 (\u00e1spero) con la arrogancia del estamento dominante\u00a0 y con los campos en los que el mundo qued\u00f3 dividido. Despu\u00e9s vendr\u00e1 la (amarga) divisi\u00f3n\u00a0 en el partido, preludio de una derrota mucho mayor, hasta la muerte de Moro.\u00bfPor qu\u00e9 la muerte de Moro? Ingrao no hab\u00eda sido un incondicional del compromiso hist\u00f3rico, conoc\u00eda suficientemente a la Democracia cristiana como para dudar del mismo, se lo hab\u00eda dicho a Berlinguer, no hab\u00eda sido escuchado y se hab\u00eda mantenido al margen. La raz\u00f3n es interior: desde aquel a\u00f1o no volver\u00e1 a aceptar cargo alguno en el PCI, comenzando por la presidencia de la c\u00e1mara\u00a0 que el partido quer\u00eda encomendarle por segunda vez, despu\u00e9s de hab\u00e9rsela encargado anteriormente para quit\u00e1rselo de encima en la sede\u00a0 Botteghe Oscure. Siente \u201cla necesidad de reflexionar sobre el fracaso de la estrategia del PCI en Italia\u201d, sobre Europa, sobre el mundo que cambia. Quiere estudiar, investigar, comprender. Se trata de hacer pol\u00edtica, pero ya no de \u201chacer de pol\u00edtico\u201d. Ingrao siempre ha abrigado dudas sobre la \u201cfebrilidad del hacer\u201d, y no se ha hecho nunca ilusiones sobre lo que sea o deje de ser\u00a0 hacer de pol\u00edtico. Se retira sin aspavientos. En el libro se trata esto en tan solo unos pocos,\u00a0 secos, renglones, antes de concluir con la figura solitaria\u00a0 y emblem\u00e1tica del <b>Disperso de Marburgo<\/b>, seg\u00fan el relato de Nuto Revelli<a name=\"_ftnref1\"><\/a>. No abandonaba la militancia activa a causa de la edad; tiene en esa \u00e9poca alrededor de sesenta a\u00f1os y, por otra parte, a\u00fan no hace un par de a\u00f1os se incorporaba a una manifestaci\u00f3n atravesando\u00a0 una Roma atascada en el sill\u00edn posterior de una moto. La dejaba a consecuencia de sus dudas, sobre las que hab\u00eda meditado largamente, respecto de la capacidad del partido para entender la evoluci\u00f3n de los acontecimientos y de hacerles frente. En aquel momento se mantuvo en silencio al respecto, y en la actualidad no le achaca la responsabilidad de ello a \u00e9ste o aqu\u00e9l. Y, a mi juicio, no porque haya llegado a la conclusi\u00f3n de que, desde el comienzo, el intento comunista estaba llamado a fracasar, porque su fruto estaba agusanado. En el crep\u00fasculo de la izquierda que tambi\u00e9n fue la suya, siempre estuvo atento al despuntar de aqu\u00e9llos que \u00e9l ha sido el primero en llamar \u201clos nuevos sujetos\u201d. Pero en buena medida debe haber dejado de creer que el PCI lo comprendiese, y tampoco cree que ninguno otro lo haya entendido mejor. Vano, cuando no peligroso, debe haberle parecido\u00a0 el tormento padecido durante los a\u00f1os setenta. El adjetivo que m\u00e1s frecuentemente surge de su pluma ahora es \u201camargo\u201d. Pero sin resentimientos. Tambi\u00e9n \u00e9l ha fallado, se ha equivocado. \u00bfEn qu\u00e9? En la supeditaci\u00f3n al modo de ser del partido. \u00c9sta le pesa mucho m\u00e1s que los errores de an\u00e1lisis y de previsi\u00f3n, de los cuales aqu\u00e9l es una causa. Si en la actualidad no propone una lectura diferente del cambio en las relaciones de fuerza, acaecido de los a\u00f1os sesenta en adelante, es por la complejidad del envite, no se le escapa la envergadura de la misma, y es una\u00a0 firme convicci\u00f3n suya que\u00a0 tan s\u00f3lo un gran partido \u2013no un totum revolutum de\u00a0 opiniones, sino un \u201cintelectual colectivo\u201d- hubiera podido hacerle frente. Pero, ni siquiera \u00e9l mismo,\u00a0 recalca, ha podido apuntar\u00a0 preguntas y respuestas. Es demasiado severo consigo mismo. Muchos de nosotros sabemos que estaba mucho m\u00e1s atento que los otros dirigentes\u00a0 al cambio de las cosas, y que sobre ello ha pensado y escrito mucho. Aunque nunca\u00a0 se resolviera a extraer las consecuencias de ello cuando el partido no las extra\u00eda, Ingrao estuvo siempre un poco fuera y m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00ednea del partido, pero estaba convencido de que no se hace pol\u00edtica en solitario. Como si dentro de \u00e9l resonase el brechtiano: \u201cCamarada, no existe raz\u00f3n al margen de nosotros\u201d<\/p>\n<p>Tanto m\u00e1s cuanto existe una \u00edntima consonancia entre su formaci\u00f3n y la de la c\u00fapula comunista italiana, la propia de su generaci\u00f3n: una fuerte impronta moral antifascista, nacional \u2013 popular m\u00e1s que marxista, una aguda sensibilidad en favor de los oprimidos m\u00e1s que por los explotados, m\u00e1s por los vej\u00e1menes infligidos por los patrones o por el aparato represivo del estado que por el mecanismo capitalista de producci\u00f3n, que se le antoja abstracto, e incluso casi no humano. Humanismo contra \u201ceconomicismo\u201d es la \u201cv\u00eda italiana\u201d, y\u00a0 siempre me ha reprochado ser\u00a0 economicista. Este talante moral al que se ha plegado (porque se plegaba tambi\u00e9n) incluso Gramsci, y que en el debate interno, ha sido convertido inadecuadamente en la disputa entre meridionalistas nacional \u2013 populares y septentrionales \u2013 cosmopolitas, ha sido dentro del PCI, mucho m\u00e1s decisivo que la obediencia a la Vulgata marxista leninista de la URSS. En Ingrao se encuentra reforzado por aquel \u201chistoricismo absoluto\u201d, que es lo contrario del determinismo (los poperianos jam\u00e1s lo entendieron) y que procede del poshegelianismo filtrado a trav\u00e9s del tamiz de Labriola y Gramsci. El descubrimiento c\u00e1lido del abuelo garibaldino confluye con una\u00a0 Weltanschaung caracterizada por el entrelazamiento entre Risorgimento, antifascismo, democracia y opresiones del presente.<\/p>\n<p><b>El cuerpo y la sangre del partido<\/b><\/p>\n<p>En la experiencia subjetiva, las relaciones con el partido son m\u00e1s determinantes que las opciones adoptadas por el partido. La suya es una pertenencia c\u00e1lida, directa, imponente. Tanto respecto de la base, como respecto del grupo dirigente, que no son lo mismo. La base est\u00e1 emparentada con el pueblo, con las masas que la c\u00fapula interpreta y dirige, interpela y frena; de entre aqu\u00e9llas la memoria a\u00edsla y recobra individualidades, hombres y mujeres con nombre y apellidos, con los cuales ha compartido d\u00edas y esperanzas, alegr\u00edas o angustias, acciones y reflexiones inolvidables. En los comienzos, con el grupo romano, a medias entre generacional, amistoso y pol\u00edtico, y despu\u00e9s, -durante la insensata inflexi\u00f3n de la primera clandestinidad- con Salvatore di Benedetto que lo oculta en Mil\u00e1n o el viejo pastor que lo encubre en Sila.\u00a0 Despu\u00e9s ser\u00e1n los cientos de personas, camaradas individuales, encontrados a lo largo de decenios de trabajo\u00a0 en <b>l&#8217;Unit\u00e0<\/b> , o en la secretar\u00eda, o en el Congreso (en el cual Ingrao se ha movido como nadie , recuerdo un encuentro de trabajo colectivo\u00a0 con la asamblea de Montedison de Castellanza). La base es la pluralidad del pa\u00eds real, que se coagula en torno a las instituciones locales, en las comunas, terminales \u00a0precisamente plurales de tradici\u00f3n secular y modernidad. Estas son el cuerpo, la sangre del partido. Otra cosa es el grupo dirigente, al que Ingrao fue elevado casi de inmediato. Es una c\u00fapula imbuida de su propia responsabilidad, a la cual se es cooptado y en la cual se experimenta la solidaridad del trabajo colectivo, un cierto sentido de misi\u00f3n hist\u00f3rica y la discusi\u00f3n cotidiana sobre el que hacer. Y \u00e9sta, si bien a menudo es convergente, otras veces produce confrontaci\u00f3n, convertida en acontecimiento dram\u00e1tico por la jerarqu\u00eda y por un centralismo para el cual tan s\u00f3lo la moment\u00e1nea ocurrencia de una divergencia ser\u00eda la cat\u00e1strofe, lo destruir\u00eda todo.<\/p>\n<p>Tan solo una\u00a0 vez lo desaf\u00eda Ingrao, en el Xl congreso, donde presenta una hip\u00f3tesis de modelo de desarrollo y de alianzas opuesta a la de Amendola (aunque en el libro a penas la recuerda), y una innovaci\u00f3n de m\u00e9todo, la legitimaci\u00f3n del disenso (en el libro este recuerdo est\u00e1 muy vivo). Que sea acogido por un estruendoso aplauso por parte de los delegados cuenta poco frente a la gelidez del grupo dirigente. Quiere decir que ha perdido; aquel es el verdadero alcance\u00a0 de la confrontaci\u00f3n. No intentar\u00e1 en modo alguno sublevar o dividir a la asamblea y soportar\u00e1 \u00a0sin reaccionar la granizada de castigos que cae sobre \u00e9l y los suyos. No protesta porque a\u00fan hoy cree haber violado una prohibici\u00f3n: es verdad que constitu\u00edamos una fracci\u00f3n, escribe. \u00bfFracci\u00f3n por haber hablado con\u00a0 cuatro o cinco de nosotros , y por haber discutido con Lucio Magri el discurso que iba a pronunciar en el Xl congreso? A pesar de que nos tratasen como fracci\u00f3n, no lo hab\u00edamos sido. No hab\u00edamos tratado de reunir ni una sola vez a los camaradas que sent\u00edamos m\u00e1s pr\u00f3ximos . Los conoc\u00edamos a todos y nos conoc\u00edan todos, hubiera sido un enfrentamiento duro, pero no existi\u00f3. Este fue el \u00fanico desaf\u00edo. Cada \u201cingraiano\u201d se mov\u00eda aisladamente, con m\u00e1s o menos acierto, por respeto a un l\u00edder que parec\u00eda querer todo el partido o nada.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 as\u00ed incluso m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, a la que estas memorias no llegan. Ingrao rechaza el cambio del nombre del partido, sabe que significa cambio de identidad y de posici\u00f3n. Pero cuando se coagulan en torno a \u00e9l las esperanzas de una ruptura y una vuelta a empezar\u00a0 -una Refundaci\u00f3n dirigida por \u00e9l en lugar de por Armando Cosutta- no se le oye. El camarada Ingrao no es un escisionista. La pasi\u00f3n entra en contradicci\u00f3n con el m\u00e9todo, ambos introyectados. Pondr\u00e1 en juego, por \u00faltima vez, todo su peso contra la guerra del Golfo. Despu\u00e9s, saldr\u00e1 del partido, solo, sin consultar a nadie.<\/p>\n<p><b>La f\u00e9rrea pertenencia <\/b><\/p>\n<p>Hoy siente esta inmobilidad como una culpa, pero m\u00e1s por ciertas consideraciones de car\u00e1cter \u00e9tico que en virtud de este o aquel an\u00e1lisis, de los que, sin embargo depend\u00edan el presente y el futuro del PCI. Su juicio sobre los camaradas de la direcci\u00f3n es generoso, incluso indulgente con quien le hab\u00eda hecho la guerra, como Amendola, de quien recuerda una sucia amenaza sin dar el nombre. Tan s\u00f3lo de uno de ellos se siente lejano, de Togliatti, a quien no llama\u00a0 \u201cel camarada Togliatti\u201d. Lo llama \u201caquel jefe\u201d. Aquel jefe ha mentido callando o hablando, aquel jefe ha brindado por la invasi\u00f3n de Budapest, aquel jefe ha impedido la discusi\u00f3n sobre 1956 defini\u00e9ndola como un atraco contra uno mismo, y haciendo callar con eso a todos. El Ingrao de hoy no se perdona haber\u00a0 callado, peor, de haber escrito a favor de la invasi\u00f3n de Hungr\u00eda \u2013sin embargo no callaba por vileza, sino por compartir fan\u00e1ticamente\u00a0 el m\u00e9todo interno, por una contradicci\u00f3n entre dos principios de lucha. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s fuel \u00fanico comunista de relieve que\u00a0 interviniese en el segundo congreso sobre el Este, de Il Manifesto,\u00a0 en donde no se usaban en absoluto per\u00edfrasis. Pero era 1981 y \u00e9l estaba fuera del grupo dirigente.<\/p>\n<p>Y esta es la prioridad de las relaciones. En un partido o en un grupo, \u00e9sta significa pertenencia. En otro tiempo, nosotros la llam\u00e1bamos m\u00e1s fr\u00edamente adhesi\u00f3n. Pertenencia es una ligaz\u00f3n m\u00e1s profunda, implica v\u00ednculos que la mera racionalidad no sospecha. Ingrao se acusa de traici\u00f3n por haber votado en 1969 la exclusi\u00f3n del grupo de Il Manifesto del Comit\u00e9 Central. \u00bfPero qu\u00e9 traici\u00f3n? Era evidente que no hubiera participado\u00a0 en nuestra empresa. No lo hab\u00eda aprobado y pocos de nosotros nos hab\u00edamos atrevido a hablar desde la tribuna en el Xll congreso. Cuando le hablamos de la revista nos advirti\u00f3 que, a pesar de la garant\u00eda dada por Berlinguer, seguramente ser\u00edamos sancionados. Nos separamos del modo m\u00e1s limpio y amistoso. Si alguno se sinti\u00f3 abandonado fue mucho m\u00e1s tarde, despu\u00e9s del 89, en Arco, cuando con alguna raz\u00f3n se esperaba de \u00e9l el lanzamiento de un nuevo inicio.<\/p>\n<p>Para este \u00faltimo Ingrao, que \u201cparte de s\u00ed\u201d, la relaci\u00f3n con cualquier otro ser viviente, persona o grupo, es la relaci\u00f3n esencial, a trav\u00e9s de la cual filtra la verdad de la experiencia p\u00fablica y privada. Y esto es lo que hace que queden deste\u00f1idos en sus p\u00e1ginas los rasgos de la apuesta sobre la que una y otra vez se ha puesto en juego nuestro destino, y el del pa\u00eds, y adem\u00e1s de eso: cu\u00e1l era la alternativa que se perfilaba tras la muerte de Togliatti, qu\u00e9 era verdaderamente, el partido de Berlinguer, que consistencia ten\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de las negociaciones en la cumbre, el encuentro entre DC y PCI, cat\u00f3licos y comunistas, c\u00f3mo se fue dise\u00f1ando la crisis de los socialismos reales y la respuesta del neoliberalismo al llegar a los \u00faltimos a\u00f1os 60 y los 70 \u2013c\u00f3mo madura, en resumidas cuentas, a trav\u00e9s de qu\u00e9 pasos, la crisis que hace \u00e9poca del comunismo-. Sus p\u00e1ginas\u00a0 recuerdan el estruendo del mundo, como se oye el estr\u00e9pito de una marejada, esbozan los grandes motivos del sufrimiento humano y de la redenci\u00f3n; no lo analizan en absoluto. El tiempo de optar ha pasado.<\/p>\n<p>Como algo absoluto y dulce permanece la familia, ra\u00edz y lugar al que retornar. Laura, la compa\u00f1era de su vida, Laura a menudo m\u00e1s fuerte y avisada que \u00e9l (no por ello lo dice claro, siempre macho italiano \u00e9l), Laura que resuelve, Laura madre que se las tiene que apa\u00f1ar con sus cinco reto\u00f1os, Laura que es la pasi\u00f3n, y el ojo indulgente. Y las hijas, intermediarias f\u00edsicas del 68 romano, conocido tan s\u00f3lo a trav\u00e9s de ellas, el hijo al que ha dado su nombre en la resistencia (y ni siquiera esto hab\u00eda comprendido Togliatti), la gran tribu de los Ingrao en la vieja casona de Lenola. Y despu\u00e9s los lapsos de tiempo de follaje y sol y mar que irrumpen en los a\u00f1os y en el recuerdo, la felicidad f\u00edsica. Es el primado de la persona en una experiencia que no habr\u00eda podido ser m\u00e1s p\u00fablica.<\/p>\n<p>Esto es Pietro Ingrao visto por s\u00ed mismo. \u00a0No est\u00e1, adem\u00e1s, el otro, semejante y diferente, aquel que ha atravesado por dentro la prueba pol\u00edtica de muchos de nosotros. La serie de retratos que le hizo en los a\u00f1os ochenta Alberto Olivetti, y que han sido brevemente expuestos en el Auditorium\u00a0 de Roma con ocasi\u00f3n de sus noventa a\u00f1os, dicen de \u00e9l m\u00e1s que las millares de fotograf\u00edas que acompa\u00f1an el itinerario como una estela<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a>N. del T. Nuto Revelli\u00a0 comunista y antiguo partisano, escritor que narra\u00a0 historias\u00a0 mediante las que da voz \u00a0a los desheredados, y a los perdedores, oy\u00f3 diversas narraciones\u00a0 populares seg\u00fan las cuales, durante la segunda guerra mundial, en la provincia de Cuneo, hubo un oficial alem\u00e1n bondadoso, que fue capturado y ejecutado por la resistencia en 1944 . Nuto Revelli emprendi\u00f3 una obstinada y rigurosa investigaci\u00f3n hist\u00f3rica a trav\u00e9s de la que reconstruy\u00f3 la\u00a0 historia transmitida de forma oral y la public\u00f3 bajo ese t\u00edtulo. Las memorias de Ingrao se cierran con cap\u00edtulo dedicado a este libro<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quer\u00eda la luna, de Pietro Ingrao. Retrato privado de un hombre p\u00fablico. De la clandestinidad antifascista a la larga militancia en el grupo dirigente comunista. De los recuerdos sobre su amada Laura a las preguntas sobre el fallecimiento del PCI.<\/p>\n<p>Cuando Pietro Ingrao public\u00f3 en 1986, su primer libro de poes\u00eda (La duda de los vencedores, Ed. Mondadori) m\u00e1s de uno qued\u00f3 confundido: c\u00f3mo pod\u00eda ser aqu\u00e9llo; era el dirigente comunista m\u00e1s querido, el m\u00e1s firme, el seguro punto de referencia en la crisis del partido, y de repente revelaba una dimensi\u00f3n personal propia tumultuosa e inquietante, que pugnaba por encontrar  un espacio en la forma, era como si dijese: no os pertenezco por entero a vosotros, mi comunidad pol\u00edtica.  Hoy, al volver sobre su vida, (Quer\u00eda la luna, Einaudi, pp. 376, 18,75 \u20ac)  aparta de s\u00ed nuevamente el icono de l\u00edder del pueblo y padre de la patria, de una pieza, el que en la sobrecubierta habla a las masas, de rostro aseverativo y mano levantada en adem\u00e1n de exhortaci\u00f3n. El icono \u2013seg\u00fan dicen sus p\u00e1ginas-, es la cristalizaci\u00f3n forzosa de una trayectoria, interior y p\u00fablica, de la cual, en el momento de hacer cuentas, se reordenan prioridades y pesos, y corre un gran riesgo de parecer vanidad. Ingrao sabe que es un hombre p\u00fablico, y se atiene a ello, incluso si acepta ceder algo al halago, pero sopesa sus logros y admite sus errores. Es una vida aut\u00e9ntica. El propio t\u00edtulo abre un interrogante. \u00bfQuer\u00eda lo inalcanzable o  simplemente aquello que quer\u00eda se ha quedado lejos? La respuesta queda en el aire. Pienso en los versos de Eluard: \u201cEt s\u2019il \u00e9tait \u00e0 refaire, je referais ce chemin\u201d. S\u00ed, si hubiera que volver a hacerlo, volver\u00eda a recorrer este camino\u201d. Con algo menos de  ilusi\u00f3n o de arrogancia comunista.\u00bfY con qu\u00e9 resultado? Su actual camarada de partido, Fausto Bertinotti, no cesa de citar los versos de Kavafis en Itaca: lo importante no es el destino, sino el viaje. Pero el destino da sentido al viaje. El destino de Ingrao es que la revoluci\u00f3n de los oprimidos contra la opresi\u00f3n, que est\u00e1 por realizarse, ser\u00e1 distinta de como \u00e9l la imagin\u00f3  durante su anterior militancia y  el sujeto de la misma ser\u00e1 m\u00faltiple. Como camino, permanece, con todos sus escombros, el leninismo \u2013 estalinismo, pareja de sustantivos a los que todav\u00eda no se hab\u00eda enfrentado. Y la violencia<\/p>\n<p> Un retiro sin aspavientos<\/p>\n<p>A diferencia de su \u00faltimo trabajo de investigaci\u00f3n, Anotaciones finiseculares (manifestolibri) en el que se interrogaba en primer lugar sobre la precarizaci\u00f3n del trabajo, Quer\u00eda la luna, recorre, a partir de su propia experiencia personal cincuenta a\u00f1os de historia del siglo XX. Desde  su infancia en el seno de una familia meridional de se\u00f1ores pobres, contradicci\u00f3n relevante, a su formaci\u00f3n intelectual y pol\u00edtica, ya de joven, en la (gr\u00e1cil) resistencia romana, y a la larga militancia en la c\u00fapula del PCI, que se convierte en la posguerra en enfrentamiento  (\u00e1spero) con la arrogancia del estamento dominante  y con los campos en los que el mundo qued\u00f3 dividido. Despu\u00e9s vendr\u00e1 la (amarga) divisi\u00f3n  en el partido, preludio de una derrota mucho mayor, hasta la muerte de Moro.\u00bfPor qu\u00e9 la muerte de Moro? Ingrao no hab\u00eda sido un incondicional del compromiso hist\u00f3rico, conoc\u00eda suficientemente a la Democracia cristiana como para dudar del mismo, se lo hab\u00eda dicho a Berlinguer, no hab\u00eda sido escuchado y se hab\u00eda mantenido al margen. La raz\u00f3n es interior: desde aquel a\u00f1o no volver\u00e1 a aceptar cargo alguno en el PCI, comenzando por la presidencia de la c\u00e1mara  que el partido quer\u00eda encomendarle por segunda vez, despu\u00e9s de hab\u00e9rsela encargado anteriormente para quit\u00e1rselo de encima en la sede  Botteghe Oscure. Siente \u201cla necesidad de reflexionar sobre el fracaso de la estrategia del PCI en Italia\u201d, sobre Europa, sobre el mundo que cambia. Quiere estudiar, investigar, comprender. Se trata de hacer pol\u00edtica, pero ya no de \u201chacer de pol\u00edtico\u201d. Ingrao siempre ha abrigado dudas sobre la \u201cfebrilidad del hacer\u201d, y no se ha hecho nunca ilusiones sobre lo que sea o deje de ser  hacer de pol\u00edtico. Se retira sin aspavientos. En el libro se trata esto en tan solo unos pocos,  secos, renglones, antes de concluir con la figura solitaria  y emblem\u00e1tica del Disperso de Marburgo, seg\u00fan el relato de Nuto Revelli. No abandonaba la militancia activa a causa de la edad; tiene en esa \u00e9poca alrededor de sesenta a\u00f1os y, por otra parte, a\u00fan no hace un par de a\u00f1os se incorporaba a una manifestaci\u00f3n atravesando  una Roma atascada en el sill\u00edn posterior de una moto. La dejaba a consecuencia de sus dudas, sobre las que hab\u00eda meditado largamente, respecto de la capacidad del partido para entender la evoluci\u00f3n de los acontecimientos y de hacerles frente. En aquel momento se mantuvo en silencio al respecto, y en la actualidad no le achaca la responsabilidad de ello a \u00e9ste o aqu\u00e9l. Y, a mi juicio, no porque haya llegado a la conclusi\u00f3n de que, desde el comienzo, el intento comunista estaba llamado a fracasar, porque su fruto estaba agusanado. En el crep\u00fasculo de la izquierda que tambi\u00e9n fue la suya, siempre estuvo atento al despuntar de aqu\u00e9llos que \u00e9l ha sido el primero en llamar \u201clos nuevos sujetos\u201d. Pero en buena medida debe haber dejado de creer que el PCI lo comprendiese, y tampoco cree que ninguno otro lo haya entendido mejor. Vano, cuando no peligroso, debe haberle parecido  el tormento padecido durante los a\u00f1os setenta. El adjetivo que m\u00e1s frecuentemente surge de su pluma ahora es \u201camargo\u201d. Pero sin resentimientos. Tambi\u00e9n \u00e9l ha fallado, se ha equivocado. \u00bfEn qu\u00e9? En la supeditaci\u00f3n al modo de ser del partido. \u00c9sta le pesa mucho m\u00e1s que los errores de an\u00e1lisis y de previsi\u00f3n, de los cuales aqu\u00e9l es una causa. Si en la actualidad no propone una lectura diferente del cambio en las relaciones de fuerza, acaecido de los a\u00f1os sesenta en adelante, es por la complejidad del envite, no se le escapa la envergadura de la misma, y es una  firme convicci\u00f3n suya que  tan s\u00f3lo un gran partido \u2013no un totum revolutum de  opiniones, sino un \u201cintelectual colectivo\u201d- hubiera podido hacerle frente. Pero, ni siquiera \u00e9l mismo,  recalca, ha podido apuntar  preguntas y respuestas. Es demasiado severo consigo mismo. Muchos de nosotros sabemos que estaba mucho m\u00e1s atento que los otros dirigentes  al cambio de las cosas, y que sobre ello ha pensado y escrito mucho. Aunque nunca  se resolviera a extraer las consecuencias de ello cuando el partido no las extra\u00eda, Ingrao estuvo siempre un poco fuera y m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00ednea del partido, pero estaba convencido de que no se hace pol\u00edtica en solitario. Como si dentro de \u00e9l resonase el brechtiano: \u201cCamarada, no existe raz\u00f3n al margen de nosotros\u201d<\/p>\n<p>Tanto m\u00e1s cuanto existe una \u00edntima consonancia entre su formaci\u00f3n y la de la c\u00fapula comunista italiana, la propia de su generaci\u00f3n: una fuerte impronta moral antifascista, nacional \u2013 popular m\u00e1s que marxista, una aguda sensibilidad en favor de los oprimidos m\u00e1s que por los explotados, m\u00e1s por los vej\u00e1menes infligidos por los patrones o por el aparato represivo del estado que por el mecanismo capitalista de producci\u00f3n, que se le antoja abstracto, e incluso casi no humano. Humanismo contra \u201ceconomicismo\u201d es la \u201cv\u00eda italiana\u201d, y  siempre me ha reprochado ser  economicista. Este talante moral al que se ha plegado (porque se plegaba tambi\u00e9n) incluso Gramsci, y que en el debate interno, ha sido convertido inadecuadamente en la disputa entre meridionalistas nacional \u2013 populares y septentrionales \u2013 cosmopolitas, ha sido dentro del PCI, mucho m\u00e1s decisivo que la obediencia a la Vulgata marxista leninista de la URSS. En Ingrao se encuentra reforzado por aquel \u201chistoricismo absoluto\u201d, que es lo contrario del determinismo (los poperianos jam\u00e1s lo entendieron) y que procede del poshegelianismo filtrado a trav\u00e9s del tamiz de Labriola y Gramsci. El descubrimiento c\u00e1lido del abuelo garibaldino confluye con una  Weltanschaung caracterizada por el entrelazamiento entre Risorgimento, antifascismo, democracia y opresiones del presente.<\/p>\n<p>El cuerpo y la sangre del partido<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[1440,1439,917],"class_list":["post-511","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx","tag-pietro-ingrao","tag-queria-la-luna","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/511","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=511"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/511\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=511"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=511"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=511"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}